Archivo de la categoría: Películas

Películas favoritas

Crítica de Enola Homes de Harry Bradbeer (Netflix)

Netflix acaba de estrenar Enola Holmes, dirigida por el director británico Harry Bradbeer y que cuenta como principal atractivo el carisma de sus protagonistas Millie Bobby Brown y Henry Cavill. Una película fresca y entretenida aunque inocua y rápidamente olvidable.

PUNTUACIÓN: 6/10

Cuando Enola, la hermana adolescente de Sherlock Holmes, descubre que su madre ha desaparecido, no duda en emprender su búsqueda. Tendrá que emplear todas sus dotes detectivescas para que su famoso hermano no dé con ella y para desentrañar la conspiración en torno a un misterioso y joven lord.

Enola Holmes ha sido dirigida por el director británico Harry Bradbeer, conocido principalmente por su trabajo en series como Killing Eve o Fleabag. El guión es de Jack Thorne adaptando la novela de Nancy Springer. La película cuenta con fotografía de Giles Nuttgens, montaje de Adam Bosman y música Daniel Pemberton.

La película cuenta con el gran reclamo de su pareja protagonista. Millie Bobby Brown, que alcanzó la fama con Stranger things, interpreta a la joven de 16 años Enola Holmes, mientras que el potente (en el sentido más ámplio del término) Henry Cavill hace de su hermano Sherlock Holmes. Del resto del reparto destacaría a Sam Clafin como Mycroft Holmes, Helena Bonham Carter como Eudoria, la madre de todos y una mujer adelantada a su tiempo y alejada de los convencionalismos de la época, y Louis Partridge como el joven Vizconde Tewkesbury, que intenta escapar de su familia.

Empezando por los elementos positivos de la película, hay que reconocer que Enola Homes es entretenida y aunque dura 125 minutos no se hace larga. Enola Holmes se apoya completamente en el carisma y la frescura de Millie Bobby Brown, que además de ser la narradora de la historia rompe repetidamente la cuarta pared para hablarnos directamente a nosotros, los espectadores. Esto claramente busca crear una complicidad, como si viéramos a una joven amiga, y la verdad es que funciona.

La película está ambientada en la Inglaterra victoriana, una época en la que los convencionalismos sociales encorsetaban en todos los sentidos a la mujer, cuyo único objetivo en la vida era casarse y tener niños. En este ambiente opresivo, Enola Holmes ofrece un mensaje feminista alejado de algunos panfletos infumables que hemos sufrido últimamente en la televisión, resaltando la importancia de que cada uno tenemos que buscar nuestro propio camino sin tener en cuenta lo que la sociedad espera de nosotros. En este sentido, ver a Enola hacerlo transmite un mensaje positivo para los más jóvenes.

Millie Bobby Brown transmite carisma, frescura y empatía en cada fotograma, y su elección como protagonista es un enorme acierto de casting. Si la idea es que las niñas y adolescentes se vean reflejadas en ella, el éxito es total. También veo que los productores han sido muy listos con el resto del reparto, ya que para contentar a ese mismo público femenino tenemos a Henry Cavill por un lado, pura potencia y poderío físico en pantalla, y el joven Louis Partridge como el interés romántico de Enola que sin duda será del agrado de las adolescentes.

Helena Bonham Carter hace de ella misma y ofrece el elemento rebelde y disfuncional que romperá el ordenado mundo de Enola con su desaparición, mientras que Sam Clafin como Mycroft Holmes ejemplifica todos los vicios sociales de la época victoriana, poniendo la reputación, el decoro y el orden social por encima de todo lo demás.

Aunque la película es entretenida, el principal problema es lo inocua que resulta, de forma que se olvida con la misma facilidad que se ve. Enola Holmes se construye a partir de la empatía hacia la protagonista, utilizando para ello el recurso de romper la cuarta pared y que nos hable a los espectadores, pero el problema es que aunque este “artificio” narrativo es llamativo, lo que hace Enola durante estas dos horas resulta muy poco interesante.

La historia se pone en marcha a partir de la desaparición de su madre, lo que provoca que ella salga a buscarla, pero luego el guión vira hacia un misterio alrededor de la figura del también fugado Vizconde Tewkesbury, la excusa para que Enola practique sus dotes detectivescas, pero que resulta ser un bluf. Globalmente, excepto por la frescura que Millie Bobby Brown aporta a su interpretación, a la película le falta punch por todas partes.

Comentaba al principio que el director británico Harry Bradbeer es principalmente conocido por su trabajo en televisión. Y lo cierto es que lamentablemente se nota. De hecho, aunque la producción intenta mostrar un par de momentos de grandes paisajes, los momentos en Londres recuerdan una serie televisiva con uno o dos únicos sets donde rodar todas las escenas. Además, la dirección no tiene nada interesante narrativamente, aparte de caer en detalles videocliperos vacíos como la forma en que muestran las pistas que Enola va siguiendo.

Sobre el guión, hay un elemento que odio en una película, y es cuando repiten cosas ya mostradas como si los espectadores no entendiéramos lo que está pasando o no tuviéramos memoria. Pues esto pasa constantemente en la película, llegando hasta casi el sonrojo con por ejemplo el entrenamiento de Enola en artes marciales, que es repetido cada vez que Enola se ve envuelta en un problema.

Comentaba antes que Henry Cavill es todo POTENCIA en la película, consiguiendo en varios momentos que dudara de mi heterosexualidad. Lo malo es que aparte de posar y aparecer guapísimo en pantalla, realmente su personaje no hace nada de interés en todo el metraje. Eso mismo podría decirse, aplicando en este caso el elemento freak, a las apariciones de Helena Bonham Carter en pantalla, con el añadido que la película sugiere un elemento terrorista que nunca acaba de llevar a ningún lado.

En todo caso, creo que Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento y que el carisma de Millie Bobby Brown hace que la película rompa la racha de películas montoneras con la que Netflix nos ha castigado en las últimas semanas, pero no me atrevería a calificarla de notable. Perfecta para verla un jueves por la noche en casa y poco más. Tan correcta como olvidable.

Comparto el trailer de la película:

Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento para toda la familia, pero no es para tirar cohetes. Dentro de un par de semanas, pensaré en la película y tendré que esforzarme en recordar que si que la vi, aunque no las tendré todas conmigo.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de The Babysitter: Killer Queen de McG (NETFLIX)

The Babysitter fue una de las sorpresas de Netflix nos regaló en 2017, una divertida serie B que ofreció un estupendo entretenimiento sin complejos lleno de gore y puntazos over-the-top. Tres años después nos llega esta secuela que lamentablemente no sabe estar a la altura de su predecesora.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Dos años después de derrotar a la secta satánica liderada por la niñera Bee, Cole trata de olvidar su pasado para centrarse así en sobrevivir al instituto. Cuando viejos enemigos regresan, Cole no tendrá más remedio que volver a enfrentarse a las fuerzas del mal. (FILMAFFINITY)

McG (Los Ángeles de Charlie 1 y 2, Terminator Salvation) vuelve a dirigir esta secuela de su divertida The Babysitter, estrenada también en Netflix. Dan Lagana escribe el guión basado en los personajes creados por Brian Duffield, a partir de una historia suya junto a Brad Morris, Jimmy Warden y el propio McG.

La película cuenta con fotografía de Scott Henriksen, montaje de Martin Bernfeld y Música de Bear McCready.

La película está protagonizada por Judah Lewis como Cole, el joven chaval de la primera película que ha crecido y tiene muchos problemas en el instituto al no conseguir que le creyeran sobre lo que pasó en la primera parte. Repite también papel Emily Alyn Lind como Melanie, la vecina de Cole que es su única amiga del intituto y le invitará a una fiesta de fin de semana. El único personaje nuevo de importancia es Jenna Ortega como Phoebe, una nueva estudiante con aspecto de ser una troublemaker que llega al instituto y se verá metida en todo el meollo.

Aunque parezca mentira, repiten en la película Samara Weaving como Bee, la Babysitter del infierno de la primera parte, junto a sus compañeros de crímenes, Robbie Amell como Max, Hana Mae Lee como Sonya y Bella Thorne como Allison.

McG describió esta The Babysitter: Killer Queen como inspirada en Fausto, pero con bromas ridículas como si fuera una película de Mel Brooks, lo cual no tendría nada de malo si se hiciera bien. Y no voy a alargarlo más de la cuenta, esta película no es buena. No es buena ni como entretenimiento descerebrado.

La primera película partía de una premisa simple que fue desarrollada de forma muy chula, como un montón de puntazos, mucha sangre y un sentido del humor negro que encajaba muy bien con el tono que se quería transmitir. Sin embargo, esta continuación juega a romper con la mayoría de elementos que funcionaron en dicha película sin ofrecer nada mejor, creando un festival de auto referencias chuscas y unos giros ridículos hasta decir basta.

De hecho, los primeros 20 minutos de película, justo hasta el primer giro, sí consiguen recuperar el feeling y toques de humor de la primera película, pero acaban yéndose al traste por el deficiente guión y una puesta en escena chusquera. La primera película jugaba muy bien construyendo al tensión de forma que el climax de sangre y muerte fue una chulada y la guinda de un pastel bien realizado. Sin embargo, esta Killer Queen sufre desde el primer momento de «secuelitis», intentando ser más divertida, más over-the-top, más sangrienta pero sin crear ningún ancla emocional que haya que nos interesa nada de los que está pasando. Además, los momentos aún más sangrientos que la anterior fracasan, además de por todo lo anterior, por un CGI infame que canta a la legua.

Además, durante el visionado hay varios momentos de bromas privadas que sólo les hacen gracia a ellos que hacen aún más difícil conectar con la historia, como unas escenas de baile a mitad de película o el traje de pana que Cole lleva al instituto (inspirado en el cine de Wes Anderson) que solo sirve para crear una referencia vacía que no aporta nada y rompe la idea inicial de la película sobre que Cole era un chaval normal que se ve metido en una situación anormal.

The Babysitter: Killer Queen es una mala película bajo casi cualquier punto de vista. De hecho, su estreno en Netflix la va a permitir alcanzar un público mucho más ámplio del que merecería, y se une a la montaña de películas y series montoneras de usar y tirar del canal de streaming, que sigue más empeñado en inundarnos de contenidos, aunque estos no sean de demasiada calidad.

Comparto el trailer de la película:

The Babysitter: Killer Queen es una película muy, muy floja que cuesta de disfrutar incluso apagando el cerebro y poniéndolo en modo “entretenimiento descerebrado”. Netflix lleva una racha terrible, o quizá soy yo que no acabo de seleccionar correctamente qué ver.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de El diablo a todas horas de Antonio Campos (Netflix)

El director Antonio Campos adapta para Netflix la novela El diablo a todas horas del escritor americano Donald Roy Pollock, un drama en la américa rural tras la segunda Guerra Mundial con un reparto coral muy interesante.

PUNTUACIÓN: 6/10

Desesperado por salvar a su mujer, Willard Russell (Bill Skarsgård) convierte sus oraciones en un sacrificio. Las acciones de Russel llevan a su hijo Arvin (Tom Holland) a pasar de ser un niño que sufre abusos en el instituto a convertirse en un hombre que sabe cuándo y cómo ha de pasar a la acción. Los acontecimientos que se dan lugar en Knockemstiff (Ohio) desatan una tormenta de fe, violencia y redención que se desarrolla a lo largo de dos décadas. Basada en la novela homónima de Donald Roy Pollock.

Antonio Campos es un director americano de origen brasileño. Previamente a esta película había dirigido Afterschool (2008), Simon Killer (2012) y Christine (2016). Para esta adaptación cinematográfica de la novela de Donald Roy Pollock, además dirigir ha escrito el guión junto a su hermano Paulo.

El diablo a todas horas es un drama rural de 138 minutos que cuenta con dirección de fotografía a cargo de Lol Crawley, montaje de Sofía Subercaseaux y música de Danny Bensi y Saunder Jurriaans. Además, a modo de curiosidad, el propio Donald Roy Pollock puso su voz para hacer de narrador de la historia.

El reparto coral de El diablo a todas horas está encabezado por Tom Holland como Arvin Russell, un adolescente que sufrió un drama familiar en su niñez, y Robert Pattinson como el Pastor Teagardin del pueblo de Coal Creek, en la Ohio rural.

Otros protagonistas son Bill Skarsgård como Willard Russell y Haley Bennett como Charlotte Russell, los padres de Arvin. Willard y Charlotte se conocen en la localidad de Meade, donde también se conocerán Carl Henderson (Jason Clarke), un fotografo en paro y su futura mujer Sandy (Riley Keough), que trabajaba en el mismo restaurante que Charlotte. Carl y Sandy se convertirán en asesinos en serie por la zona, mientras el hermano de Sandy, el Sheriff corrupto Lee Bodecker (Sebastian Stan) mirará hacia otro lado.

Tras morir la familia de Helen Hatton (Mia Wasikowska) en un incendio, irá a vivir con Emma Russell (Kristin Griffith), madre de Willard y abuela de Arvin. La hija de Helen Lenora (Eliza Scanlen) se convertíra en hermana adoptiva de Arvin cuando ambos niños pierdan a sus padres y tengan que vivir con Emma.

Como puede apreciarse, la historia es bastante compleja y coral, y he intentado ofrecer los datos esenciales de los principales personajes a grandes rasgos, evitando spoilear aspectos importantes de la trama, para no fastidiaros el visionado en caso que la vayáis a ver aprovechando que está disponible en Netflix.

El diablo a todas horas es una correctísima película cuyo principal problema es que intenta ser demasiado fiel a la hora de trasladar a imágenes la historia de Donald Roy Pollock, olvidándose de un elemento esencial como es plantear una tensión dramática o que los personajes transmitan emoción o empatía al espectador. Es por esto que la película me ha parecido correcta en todo pero sin nada destacable.

Tom Holland realiza un buenísimo trabajo como un hijo torturado por su pasado que decide tomar las riendas de su destino. Su seria y estoica interpretación es perfecta para alejarse de los clichés que intentan encasillarle en el Peter Parker para el universo Marvel, un héroe puro en aventuras para toda la familia repletas de humor. Holland es un niño criado con una férrea educación religiosa con un padre que le enseña a cobrarse el ojo por ojo, no a poner la otra mejilla, y los dramas que vivirá le provocará un profundo sentimiento antireligioso. En todo caso, aunque veo bien a Holland y para mi es lo mejor de la película, también hay que destacar que su personaje es todo frialdad y, al igual que el resto del reparto, no consiguen transmitir una emoción genuina.

La figura de Robert Pattinson como el Pastor Teagardin sirve para confirmar el elemento clave de la película y entiendo que de la novela, que es la nefasta influencia que la religión ha provocado en la sociedad americana. No es sólo que los curas / evangelistas sean figuras criminales que han provocado un daño profundo en generaciones enteras de creyentes, sino que además la fe ciega de la gente común les convertía en presa fácil de depredadores amparados bajo el cristianismo, que ademán acaban sufriendo una profunda frustración cuando la fe no provea las soluciones materiales ante las injusticias de la vida.

Pattison, al igual que todo el reparto, realiza un buen trabajo y hay que aplaudir su empeño en abordar personajes complejos e incluso negativos. Si embargo, todas las interpretaciones y en general la película pecan de ser muy planos, todo provocado por un equivocado enfoque, creo yo, del director Antonio Campos. Aunque hay momentos muy duros durante la película con el destino de varios personajes, no llegan a impactar como deberían en el espectador debido a una realización plana e impersonal.

Otro elemento que juega en contra de la película es que al tratarse de una historia coral en la Ohio rural narrada a lo largo de varias décadas, Holland, que para mi es lo mejor de la película, tarda más de 45 minutos en aparecer, lo cual lastra también algo el visionado.

Dado que la película se ha estrenado en Netflix, no hay problema en animarse a verla, aunque entiendo que es una pena que el director Antonio Campos no aproveche la truculenta novela de Donald Roy Pollock y el maravilloso casting que ha reunido para firmar una mejor película.

Comparto el trailer de la película:

El diablo a todas horas es una correcta película que sin embargo se me queda corta por la falta de tensión o emoción. Una buena muestra de lo difícil que es hacer una película “buena” debido a los numerosos elementos que intervienen, de forma que en este caso “ser fiel a la novela” no fue suficiente.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de #Vivo de Il Cho (Netflix)

El cine de zombies está disfrutando de una edad de oro gracias a las plataformas digitales. Mientras espero al estreno de Península (la secuela de la exitosa Train to Busan), gracias a Netflix he podido ver una nueva propuesta coreana, #Vivo de Il Cho, película montonera que ha saciado mi sed de zombies coreanos.

PUNTUACIÓN: 5/10

La rápida propagación de una infección desconocida provoca el caos absoluto en una ciudad. Sin embargo, un ciudadano que vive completamente solo logra permanecer al margen de ella. Esta es su historia.

#Vivo es una producción coreana para Netflix, dirigida por Il Cho, que escribe además el guión junto con Matt Naylor. La película de 98 minutos cuenta con una fotografía de Son Won-ho y está protagonizada por Yoo Ah-in y Park Shin-hye.

Por ir al grano, tenía ganas de ver una película de zombies, pero esta #Vivo me ha parecido super montonera en el mal sentido. En primer lugar, el protagonista interpretado por Yoo Ah-in es un joven gamer que parece que no da palo al agua y que por lo poco que cuentan solo está pendiente de jugar a videojuegos en línea. Entra completamente en la categoría de personaje “ostiable”, no mostrando hasta pasada una hora ni una solo cualidad positiva, y si está vivo es completamente por casualidad al estar en casa al estallar el brote zombie en la ciudad. Da tanta pena que cuando conoce al personaje interpretado por Park Shin-hye, una chica que también ha sobrevivido en el bloque de viviendas enfrente al suyo, ella repetidamente le pregunta con razón si sufre alguna discapacidad mental. Que si está tonto, vamos. Porque lo parece.

El guión parece querer hacer una ligera crítica hacia la juventud actual cada vez con menos aptitudes sociales, más interesada en el postureo que en el mundo real, algo que puede verse en el lamentable protagonista que pide a la gente que se suscriban a su canal en medio de un apocalipsis zombie, pero esto es algo mostrado muy de pasada.

Además, aunque la puesta en escena es bastante dinámica teniendo en cuenta que está rodada en unas pocas localizaciones, la historia tiene numerosas lagunas, como la propia supervivencia de los protagonistas sin comida durante ¿20 días?, que los zombies arranquen a correr sin explicación lógica y una carrera entre zombies absurda e imposible que hizo que mi credulidad saltara por los aires. Esta escena en principio debería haber sido el climax de la película pero es tan imposible que es una locura, además que después aún tenemos 20 minutos más de historia.

La película me ha parecido barata, con una única localización en un bloque de viviendas. Hay un par de momentos chulos de ataques zombies, además de la propia transformación en no-muerto, mostrada con unos contorsionismos físicos que consiguen dar un mal rollo total. Pero globalmente me ha aburrido y se me ha hecho larga, a pesar de durar poco más de 90 minutos.

En resumen, dado que #Vivo está disponible en Netflix, si te gustan los zombies puedes verla en casa un día flojo que no sepas que ver, pero sirve para aumentar la cuota de productos montoneros disponibles en la plataforma online.

Comparto el trailer de la película:

#Vivo es la última propuesta de usar y tirar de Netflix, un entretenimiento más o menos correcto que olvidas con la misma rapidez que la viste. Solo para los muy fans del género zombie.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Babadook, de Jennifer Kent

Babadook (Jennifer Kent, 2014) es un clásico del nuevo cine de terror del siglo XXI y ha resultado un placer poder verla gracias a mi suscripción a Prime Video.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Seis años después de la violenta muerte de su marido, Amelia (Essie Davis) no se ha recuperado todavía, pero tiene que educar a Samuel (Noah Wiseman), su hijo de seis años, que vive aterrorizado por un monstruo que se le aparece en sueños y amenaza con matarlos. Cuando un inquietante libro de cuentos llamado “The Babadook” aparece en su casa, Samuel llega al convencimiento de que el Babadook es la criatura con la que ha estado soñando. Entonces sus alucinaciones se hacen incontrolables y su conducta, impredecible y violenta. Amelia, cada vez más asustada, se ve forzada a medicarle. Pero, de repente, empieza a sentir a su alrededor una presencia siniestra que la lleva a pensar que los temores de su hijo podrían ser reales. (FILMAFFINITY)

Jennifer Kent es una actriz, escritora y directora nacida en Brisbane (Australia). Tras iniciar su carrera profesionalmente como actriz, decidió cambiar hacia la escritura y la dirección. En 2005 dirigió el cortometraje Monster, que sirvió de base para el guión de Babadook, su opera prima de 2014. Tras ser presentada en el festival de Sundance, la película ha recibido críticas universalmente positivas. Tras Babadook, en 2018 estrenó The Nightingale, thriller psicológico ambientado en 1825 que formó parte de la sección oficial del festival de Cine de Venecia, entre otros festivales. Hasta el momento, no ha estrenado otras películas.

Babadook es una película australiana de bajo presupuesto con una duración de tan sólo 94 minutos. Fue rodada con tan sólo dos millones de dólares, y cuenta con fotografía de Radek Ładczuk, montaje de Simon Njoo y música de Jed Kurzel. La película está interpretada por Essie Davis como Amelia Vanek, una viuda que tiene que cuidar sola a su hijo pequeño Samuel, interpretado por Noah Wiseman. La película es un tour-de-force interpretativo de los dos actores, aunque mencionaría también a Hayley McElhinney como Claire, la cuñada de Amelia y tía de Samuel.

Babadook forma parte de la nueva hornada del cine de terror, más preocupado en generar un drama de tensión creciente que en ofrecer sustos vacíos de manual. Dentro de este “nu-horror”, encontramos película tan dispares como It Follows (David Robert Mitchell , 2014), La Bruja (Robert Eggers, 2015) o Hereditary (Ari Aster, 2018).

Lo mejor de Babadook es que bajo una premisa muy trillada dentro del género de terror, la “casa con monstruo que aterroriza a una familia”, Jennifer Kent realiza una extraordinaria reflexión sobre la depresión y como la soledad puede provocar que nuestros peores pesadillas se hagan realidad. La directora plantea el núcleo de la historia desde el punto de vista de una madre que sufre una depresión bestial tras morir su marido hace 6 años, lo cual es muchísimo tiempo, y como su soledad e incapacidad de entenderse con su hijo pequeño la meten en una espiral autodestructiva. Los problemas que sufren muchas mujeres con la maternidad tienen una importancia capital en este punto de vista elegido por Kent para contar su historia.

Junto a ello, Babadook también transmite el punto de vista de su hijo, un niño de 6 años al que el estado de confusión en el que viven le hace creer en la existencia de seres imaginarios y pesadillas terroríficas, moldeando así su realidad observable. La película juega continuamente con la ambigüedad, no quedando claro si lo que estamos viendo está sucediendo realmente o es fruto de las mentes alucinadas de los protagonistas. Yo creo en esta segunda opción, pero estoy seguro que podría argumentarse lo contrario.

A pesar de su bajo presupuesto, la película técnicamente me ha parecido bestial. Junto al director de fotografía Radek Ładczuk, Kent crea una puesta en escena en la que la fotografía y la perspectiva de la cámara van cambiando conforme Amelia va cayendo en la locura. De hecho, Kent empezó rodando con cámara fija pero utilizó steadycams y cámaras al hombro para acentuar la sensación de desequilibrio y confusión alrededor de la familia de protagonistas. Del mismo modo, a partir de unos tonos grises a nivel general, Kent fue añadiendo tonalidades más llamativas con este mismo objetivo, a la vez que jugaba con el diseño de la casa, modificándolo para acrecentar la sensación de vértigo, confusión y claustrofobia.

Aunque englobada dentro del género de terror, Babadook es sobre todo un drama psicológico, y triunfa completamente gracias al extraordinario trabajo de los dos protagonistas, que transmiten una amplísimo rango de sentimientos durante la película, consiguiendo que creamos que todo es real. Porque para ellos sin duda lo es.

Además, debido al bajo presupuesto y a la influencia de películas clásicas, Jennifer Kent decidió usar para la creación del monstruo Babadook técnicas tradicionales como el stop-motion, sumadas a otros elementos creados en post-producción. Confirmando la idea que es mucho más terrorífico aquello que es sugerido más que mostrar algo in-your-face, el Babadook genera momentos aterradores de gran tensión.

Hay una metáfora poderosísima sobre que debemos asumir quienes somos y aceptarnos con las cosas buenas y las malas, de forma que la única forma de controlar nuestros miedos y poder vivir con ellos es reconocer que existen en primer lugar. Al final, es el amor el que puede salvarnos, amor al que debemos de aferrarnos dentro de la familia. Esto da un toque final de optimismo dentro de una película de gran tensión creciente, lo cual es también una rareza dentro del género de terror. En este aspecto, también Babadook significó un chorro de aire fresco.

Comparto el trailer de la película:

Babadook es una estupenda película centrada en el drama real de la depresión y la soledad más que en un terror más superficial, y la recomiendo completamente, sobre todo teniendo en cuenta que está disponible en Prime video.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!