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Crítica de Batman – Superman: World´s Finest 34-37 de Mark Waid, Adrián Gutiérrez y Fran Galán (DC Comics)

Analizo los cuatro últimos números de Batman – Superman World´s Finest, un número autoconclusivo divertidísimo de Mark Waid con Fran Galán, y el arco de 3 números 20.000 Leagues, en el que Waid viene acompañado por Adrián Gutiérrez y Tamra Bonvillain.

PUNTUACIÓN: 8/10

Las Super-Mascotas se han vuelto locas, Metrópolis y Gotham City están al borde de la ruina y la única esperanza del mundo es… ¿el equipo Batgirl/Olsen? Es una comedia de terrores como-espera, ¿es un mono volador con una capa roja…?

El planteamiento de Mark Waid para esta seria ha sido crear arcos cerrados en los que pone toda la carne en el asador, a los que continúan números de transición como este dibujados por artistas invitados que dan el merecido descanso al hasta ahora dibujante oficial de la serie Dan Mora. En este número tenemos un comic con una historia super Silver-Age, al convertir en protagonistas a las mascotas de los héroes, Kripto y Bat-Hound. Unos super perros que irán acompañados por Batgirl (Bargara Gordon) y Jimmy Olsen, que ha tomado un suero elástico que le da poderes. Esta grapa nos devuelva la sensación de diversión pura que también deben tener los comics. Estamos tan acostumbrados al dark-n-gritty y a las historias super serias que está genial que Waid plantee de vez en cuando historias locas como esta. Super loca pero también super divertida y con el corazón en el sitio correcto.

Por la parte del dibujo, el español Fran Galán se encarga del dibujo completo de esa comic, lápiz y color. Y tengo que reconocer que tiene una paleta de color super llamativa que entra por los ojos de maravilla, si bien sus imágenes me parecen un poco estáticas con unas caras un poco raras. Dicho esto, reconozco que a medida que entré en el comic y me acostumbré a su estilo, acabé disfrutando de la lectura de esta historia. No creo que Galán se vaya a convertir en uno de mis dibujantes favoritos, pero creo que cumple con el encargo que DC le planteó.

En resumen, dentro de este mundo obsesionado con el entretenimiento «IMPORTANTE», ha disfrutado de este comic pequeño que sólo busca divertir y lo consigue.

Una llamada de socorro de Atlantis ha llevado a Batman y Superman a las profundidades de las olas… y cara a cara con el mismísimo rey: Aquaman. Pero este hombre de dos mundos esconde un secreto, y dependerá del Caballero Oscuro y del Hombre de Acero frustrar un golpe que amenaza la paz de toda la vida submarina. Comienza un nuevo arco argumental en el que los mejores del mundo viajan bajo el mar con el nuevo dibujante de la serie, Adrián Gutiérrez.

Estaba claro que Dan Mora no podía quedase en esta colección, dibujando como está Justice League Unlimited y Superman, pero reconozco que me da pena tener el comic de Batman – Superman World´s Finest que anuncia al nuevo dibujante oficial, el asturiano Adrián Gutiérrez. Y en realidad Gutiérrez ya dibujó el arco anterior Darkness Falls. Aunque es ahora cuando le confirman como dibujante oficial, lo que significa que DC terminó contento de su trabajo en el arco que enfrentó a los héroes contra Eclipso.

Dentro que Gutiérrez NO es Mora y tienen estilos bastante diferentes, con un Gutiérrez apoyándose en expresiones cartoon y con una composición de página menos atractiva que la del costarricense, tengo que decir que he disfrutado bastante del dibujo en este arco. Gutiérrez con el color de Tamra Bonvillain sabe sacar todo el partido posible a la historia de Waid, ofreciendo momentos super épicos e impactantes. Además, dentro del elemento cartoon, creo que ofrce una buena expresividad para los protagonistas que funciona muy bien en el contexto del dibujo general.

Para triunfar en World´s Finest tienes que demostrar que puedes dibujar cualquier cosa, no importa lo loco o grande que imagina Waid. Y aquí tenemos el gran acierto de Gutiérrez, que ha mostrado una versatilidad que promete que nos va a dar muchos momentos de gloria en el futuro a medida que se vaya saltando y haga suya esta colección. Si no lo ha hecho bien. Mora ya no está, pero el sustituto creo que puede ser de garantías. No hay halago mayor.

Tras destacar el dibujo, toca quitarse el sombrero y sacarle la afombra roja a Mark Waid. Me flipa que tras un número pequeño divertido y ligero, para el siguiente arco 20.000 leagues vuelva a la epicidad y a la aventura desatada. En lugar de un arco de 4 números, Waid se las apaña para condendar su historia en apenas 3 grapas increíbles. Como ya ha pasado en arcos anteriores, me alucina la forma que tiene Waid de hacer una historia que se siente que podría haber sido el mayor evento del año. Una historia con mucho corazón mientras conocemos la historia del continente sumergido de Atlantis. Un continente en el que la guerra entre Poseidonis y Tritonis está a punto de estallar por culpa de un misterioso virus que se encuentra en las algas submarinas.

Waid plantea un ritmo increíble que no da un segundo de respiro en las tres grapas, adornando cada número de potentes sorpresas y revelaciones, empezando con el inesperado villano que has visto en la portada anterior, el Hombre Florónico. Un enemigo tradicional de Swamp Thing que también hará acto de aparición para intentar derrotar a una amenaza que puede matar a todo el fondo marino. Las tres grapas de este arco ofrecen una aventura super satisfactoria que además se siente super diferente al arco anterior Darkness Falls con Eclipso.

World´s Finest es una colección ambientada en el pasado del universo DC, lo que permite a Waid reimaginar el origen de todo el universo y jugar con unos juguetes casi en exclusiva. Tener un arco ambientado en Atlantis refleja el interés de Waid de tocar todos los palos, todos los personajes de DC. Y de momento el resultado sólo puede calificarse de notable.

Y como lo que no está roto no hay que cambiarlo, DC ha anunciado el primer crossover de Batman – Superman: World´s Finest. Y es que Waid va a cruzar esta colección con su actual etapa de Justice League Unlimited. De forma que imagino que algo del pasado de los héroes que conoceremos en estas páginas se convertirá en una amenaza para toda la humanidad en el presente. Es tan evidente y, al mismo tiempo, Waid controla tanto, que no tengo duda que «We are yesterday» me va a flipar de forma increíble.

Comparto las primeras páginas del número 35 USA:

Aunque hay que reconocer que sin Dan Mora World´s Finest ya no es lo mismo, la habilidad de Mark Waid de ofrecer comics super entretenidos consigue mantener el interés en esta colección, mientras que Gutiérrez demuestra que quiere hacer suya esta colección por la vía rápida. Una de las colecciones más disfrutonas de DC ahora mismo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Una película de Minecraft, de Jared Hess

Ver una película de Minecraft protagonizada por Jack Black y Jason Momoa no hubiera entrado jamás en mi ámbito de interés de no ser que a mi hijo le encanta el juego de Minecraft. Así que para el cine que nos fuimos.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Bienvenido al mundo de Minecraft, donde la creatividad no sólo ayuda a crear, sino que es esencial para la supervivencia. Cuatro inadaptados -Garrett «El Basurero» Garrison (Momoa), Henry (Hansen), Natalie (Myers) y Dawn (Brooks)- se encuentran luchando con problemas ordinarios cuando de repente se ven arrastrados a través de un misterioso portal al Mundo Exterior: un extraño país de las maravillas cúbico que se nutre de la imaginación. Para volver a casa, tendrán que dominar este mundo (y protegerlo de cosas malvadas como Piglins y Zombies, también) mientras se embarcan en una búsqueda mágica con un inesperado experto artesano, Steve (Black). Juntos, su aventura desafiará a los cinco a ser audaces y a volver a conectar con las cualidades que hacen que cada uno de ellos sea único y creativo… las mismas habilidades que necesitan para prosperar en el mundo real.

Los planes para una adaptación cinematográfica de Minecraft empezaron en 2014, cuando el creador del juego Markus Persson reveló que Mojang estaba en conversaciones con Warner Bros. Pictures para desarrollar el proyecto. El director elegido fue Jared Lawrence Hess (Arizona, 1979), un director y guionista conocido por las películas Napoleon Dynamite (2004), Nacho Libre (2006) y Los caballeros broncos (2009), todas ellas co-escritas junto a su esposa Jerusha Elizabeth Hess y dirigidas por él. El guión fue escrito por Chris Bowman, Hubbel Palmer, Neil Widener, Gavin James y Chris Galletta, a partir de una historia de Allison Schroeder, Bowman y Palmer. La película de 100 minutos de duración y un presupuesto de 150 millones de dólares se rodó en Nueva Zelanda. Minecraft cuenta con fotografía de Enrique Chediak, montaje de James Thomas y música de Mark Mothersbaugh.

En el reparto tenemos a Jack Black como Steve, un experto crafteador que ha pasado años viviendo en el mundo de Minecraft. Jason Momoa es Garrett «El Basurero» Garrison, propietario de una tienda de videojuegos y antiguo campeón de videojuegos. Sebastian Hansen interpreta a Henry, un joven creativo hermano pequeño de Natalie, (Emma Myers), la hermana mayor y tutora legal de Henry. Danielle Brooks como Dawn, una agente inmobiliaria que dirige un zoo móvil de mascotas y Jennifer Coolidge como la vicedirectora Marlene, la vicedirectora del colegio de Henry y Jemaine Clement como Daryl, completan el reparto de actores que aparecen el la película, a lo que hay que sumar a Rachel House como la voz de Malgosha, la gobernante piglin de los Nether.

En condiciones normales, no hubiera ido al cine a ver Minecraft. Ni se me hubiera pasado por la cabeza. Pero no hubo opción al respecto, dado que mi hijo Carlos es un super jugador de Minecraft y tenía ganas de verla. Junto a mi hijo me llevé a mi sobrino Álex de 12 años a una sesión de tarde en el que la mayoría del público de mi sala (y apuesto que de todo el fin de semana) tenía menos de 15 años. Y tengo que decir que a pesar de todo, he visto una película divertida que me ha dado lo que esperaba de ella.

Sabiendo que Jack Black era el protagonista de Minecraft, uno ya se espera un tipo de comedia para todos los públicos. Si a eso le sumamos un Jason Momoa que es mucho menos divertido de lo que él se cree que es, tenemos el cocktail perfecto para los fans del humor exagerado over-the-top. Yo reconozco que no soy demasiado fan de ese tipo de humor, ni en general de Momoa haciendo el papel del tío ridículo que se cree que el PUTO AMO, lo que no hace más que dejarle aún más en ridículo de lo que ya lo está de inicio. Dicho esto, podéis imaginar que lo tenía todo en contra, pero igual porque iba en modo zen sabiendo lo que había, tengo que decir que la película me ha entretenido bastante. Lo cual no quiere decir que Minecraft sea una película maravillosa, pero al menos me hizo pasar el rato sin bostezar, y consiguió sacarme la sonrisa en varias ocasiones.

Jack Black hace también su papel típico, con muecas y expresiones de difícil clasificación. Sin embargo, en el contexto de una película de Minecraft rodeado de seres cuadrados digitales, casi hasta diría que ofrece el tono absurdo que necesita la película. Una película que es pura comedia tonta con gotas de aventura clásica. De hecho, salvando las distancias, me parece simpático comentar que en varios momentos veía unas similitudes absolutas de Minecraft con El señor de los anillos de Peter Jackson. Con cerdos en lugar de uruk-hais o trasgos, eso si.

La película es 99% digital excepto los 5 protagonistas que acaban en el mundo de Minecraft las pocas escenas rodadas en el mundo real. Y dentro del elemento digital, creo que los fans de Minecraft deben estar contentos con la forma en que se ha recreado el mundo de Minecraft. Dentro que según me comenta mi hijo Carlos, esto es una película original que no adapta ninguna historia concreta más allá del propio mundo de cabezas cuadradas.

La película de Minecraft es justo lo que parece que va a ser. En ese sentido, no creo que engañe a nadie. En mi caso, yo sí sabía a lo que venía. Y posiblemente por ir con el estado mental adecuado, la película ha sido razonablemente satisfactoria. Además, si pensamos que la película ha roto la taquilla en su primer fin de semana en todo el mundo, parece claro que Warner Bros. ha encontrado la siguiente franquicia cinematográfica que explotar. Visto lo visto, me veo yendo al cine a ver Minecraft 2 dentro de un par de años.

Comparto el trailer de la película:

Minecraft es justo lo que se podía imaginar a poco que conoces el juego y a los dos protagonistas. Si vas con un jugador, bien. Si no, igual deberías plantearte ver otra película.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de A working man de David Ayer

Jason Statham y David Ayer han formado un entretenido equipo creativo. Tras Beekeeper el año pasado nos llega A working man, en la que Statham vuelve a ser un hombre honrado que busca corregir una injusticia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Levon Cade ha dejado atrás su profesión para ser «honrado» y trabajar en la construcción. Quiere vivir una vida sencilla y ser un buen padre para su hija. Pero cuando Jenny, la hija adolescente de su jefe, desaparece, se ve obligado a volver a emplear las habilidades que le convirtieron en una figura legendaria en el oscuro mundo de las operaciones encubiertas. Su búsqueda de la universitaria desaparecida le lleva al corazón de una siniestra conspiración criminal que creará una reacción en cadena que amenazará su nueva forma de vida.

David Ayer (1968) es un director conocido por sus películas policíacas ambientadas en Los Ángeles y que tratan sobre las bandas y la corrupción policial. Entre sus guiones figuran la increíble Training Day (2001), The Fast and the Furious (2001) y S.W.A.T. (2003). También ha dirigido Harsh Times (2005), Street Kings (2008), End of Watch (2012) y Sabotage (2014). Ese mismo año dirigió el drama bélico Fury, ambientado en la 2ª Guerra Mundial con Brad Pitt, y en 2016 dirigió la película de superhéroes Escuadrón Suicida del Universo Extendido de DC, y después la decepcionante Bright (2017) para Netflix. The Tax Collector (2020) y Beekeeper (2024) fueron sus últimas películas antes de esta.

Ayer escribe el guion de A working man junto a Sylvester Stallone, adaptando la novela Levon´s Trade del mítico guionista de comics Chuck Dixon. Stallone y Statham son productores de esta película de 116 minutos de duración que ha contado con un presupuesto de 40 millones de dólares y cuenta con fotografía de Shawn White, montaje de Fred Raskin y música de Jared Michael Fry. Curiosamente, la película no está rodada en los Estados Unidos sino en localizaciones de Reino Unido.

Jason Statham es el omnipresente protagonista de esta película en la que interpreta a Levon Cade, un ex comando de los Royal Marines , ahora capataz de construcción. David Harbour es Gunny Lefferty, compañero de Levon que quedó ciego tras una misión, Michael Peña interpreta a Joe García, el jefe de Levon y padre de Jenny (Arianna Rivas), que es secuestrada por una organización de trata de blancas. Jason Flemyng como Wolo Kolisnyk, Noemí González como Carla García, la madre de Jenny, Emmett J. Scanlan como Víbora, Eve Mauro como Artemisa y Maximilian Osinski como Dimi Kolisnyk, completan el reparto.

Tengo que reconocer que dentro del elemento de entretenimiento, me gustó más Beekeper que esta A working man. Igual es porque vino primero y en cierto sentido esta película se siente como una repetición de la fórmula en la que un hombre con su propia moral busca corregir una injusticia y castigar a los criminales. En Beekeper era a los estafadores por internet que robaron los ahorros a una anciana amiga de Statham (los nombres de sus personajes en las películas dan un poco igual), con el giro super divertido de hacer que el jefe de esta organización fuera el hijo de la presidenta de los Estados Unidos. En esta película la trama va de rescatar a la hija de su jefe y amigo, que fue secuestrada por un grupo de traficantes de personas liderados por el hijo de un jefe de la mafia rusa. La idea de que en ambos casos el jefe del grupo criminal sea un niñato ostiable hijo de puede verse como una crítica a los nepo-babies, si te pones a hilar muy fino.

Pero A working man no es una película de sutilezas. Statham es un militar experto en misiones de combate. Que eso signifique que sea también un buen investigador es uno de los muchos elementos loquísimos de la película que funcionan únicamente porque todos sabemos que Statham es el puto amo. La película, al igual que Beekeeper, es una actualización de las películas de género negro de detectives de los 70 y 80, en las que el protagonista lleva a cabo una investigación para descubrir lo que se propone. Statham investiga rompiendo cabezas, literalmente, con la sutileza de un martillo de demolición. De forma que el 90% del metraje está centrado en él. Lo cual no es para nada malo dado que si has pagado para ver la película es precisamente porque quieres ver a Statham rompiendo cabezas.

Fruto de esta premisa, el resto de actores son poco menos que comparsas. Michael Peña y David Harbour están ahí para dar un poco de relumbrón a los créditos de la película, añadiendo un par de nombres conocidos. Peña es colega de David Ayer y ha aparecido en varias de sus películas, e interpreta al hombre lloroso por la pérdida de su hija que pide ayuda a su amigo. Harbour nos da otro de los elementos freaks de la película al interpretar al amigo ciego de Statham que no quiere reconocer que lo es ni actúa como tal. Arianna Rivas como Jenny, la chica secuestrada, aporta una fuerza inesperada al no resignarse a ser la chica en apuros e intenta liberarse por sus propios medios. El resto, con carne de cañón para que Statham les pase por encima.

La película es muy entretenida sabiendo lo que vas a ver cuando pagas la entrada del cine. Estamos ante una película de acción para público masculino que no pierde ni un segundo en sutilezas y castiga a los culpables con dureza. Justo lo que pides de ella. Pero dicho esto, hay algunos efectos visuales en algunas explosiones y en un incendio que no acaban de funcionar y se nota el truco. A working man tiene algunas locuras muy freaks, como el amigo ciego que no quiere reconocerlo que comentaba antes. O el traficante ex-militar que reconoce a Statham como un compañero de armas, y le respeta incluso cuando Statham le mata. No se si son elementos pensados para mostrar que la película no se toma muy en serio a si misma, pero al menos consiguen que no sea todo una película plana sin hitos interesantes.

Además, la influencia de John Wick se nota también en la película cuando intentan que nos importe o nos parezca peligrosa la organización de la mafia rusa, con jefes sobre jefes tomando decisiones, cuando es algo que resulta un poco ridículo y no puede importarnos menos. Dicho esto, parece como si Ayer y Statham hubieran querido dejar esa subtrama abierta por si la película funciona y se plantea la posibilidad de rodar una secuela. Porque me parece curioso que Ayer y Statham hayan hecho casi la misma película, con un protagonista ex-militar que intenta tener un trabajo normal de clase trabajadora, teniendo que volver a lo que sabe hacer mejor para resolver un crimen. Aunque siendo sinceros, en realidad esa era la premisa de The Equalizer de Denzel Washington y de innumerables películas de acción. Supongo que han debido pensar que en lugar de tener que pensar una nueva profesión de clase trabajadora para cada película, es mejor seguir con este personaje capataz de obra.

Dicho esto, la verdad es que la película nos entretuvo y nos ha hecho pasar un buen rato. En realidad no la pido más a una película de este tipo. Puede que sea una «hamburguesa con queso», pero en mi caso tenía ganas de comer carne poco hecha. Sabiendo a lo que vas, A working man te va a dar un entretenimiento más que asegurado.

Comparto el trailer de la película:

A working man es una película que te sabes de inicio a fin, pero que da el entretenimiento que esperas de ella.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Reflexiones de Domingo 07/2025: Cinco años publicando diariamente en el blog

¡Feliz Domingo! Hoy 30 de marzo cumplo otro hito en mi blog, al cumplirse los 5 años publicando artículos diariamente en el blog. Una cifra increíble que hoy quiero celebrar.

Empecé a publicar mi blog un 20 de agosto de 2013. Mi primer artículo del blog fue «Star Wars. El comienzo de todo». Este blog nació como parte de un ejercicio que tuve que hacer mientras realizaba un curso de Community Manager. En dicho ejercicio, me pedían crear un blog y dotarlo de contenido. Dado el tiempo que me iba a costar opté por escribir sobre lo que me gusta, por lo que la opción de hacer reseñas o artículos de obras de la cultura friki me pareció la mejor opción. Es curioso como las cosas han cambiado en estos 11 años, porque en mi empresa dejé de llevar las redes sociales hace años y ahora estoy orientado hacia otras facetas, pero el blog sigue siendo una de las constantes de mi vida de fan de los comics, la ciencia ficción y la fantasía.

En mi cuenta de Twitter cuento que en «este blog Stars-my-destination escribo sobre cine, comics, series de TV, novelas, y en general de todo aquello que me apasiona. En este mundo de haters y gente enfadada por todo excepto por lo realmente importante, hablo en positivo de mis aficiones frikis«. Y eso sigue siendo así once años después, aunque en alguna ocasión tenga que justificar por qué algo no me ha gustado. Tener esta suerte de diario de las aficiones frikis que consumo, poder recomendar aquellas obras que realmente me han gustado mucho y analizar porqué algo me ha gustado o no lo ha hecho, me sirve de terapia de relajación y me aleja de los problemas y el stress del mundo real. Llegados a este punto, tengo claro que escribir todos los días es una satisfacción en si misma. Aunque cuanta más gente estéis ahí, mejor.

En el último año hubieron varios elementos que me han hecho volver a disfrutar del mundo de los comics como hacía tiempo que no lo hacía:

En primer lugar, el Universo Energon de Skybound me está dando un nivel de entretenimiento maravilloso. Sobre todo pensando que hacía 25 años o más que no compraba comics de Transformers o G.I. Joe. Robert Kirkman y su equipo están ofreciendo los comics más entretenidos de la industria: Transformers, Void Rivals y G.I. Joe me parecen una maravilla. Junto a estos comics de Skybound tenemos los comics indys en general, con una Image sacando músculo creativo con un montón de series estupendas.

El segundo gran hito de 2024 es que fue el año en que me reenganché a comprar grapas USA de DC. Tras años en los que dejé de comprar, Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo y Batman – Superman: World´s Finest de Mark Waid y Dan Mora empezaron a prender la chispa de interés por los comics de DC. Y tras el estupendo evento Absolute Power y el especial DC All In, encontré el momento perfecto para reengancharme al universo DC tradicional y también al nuevo Universo Absolute de DC. Creo que estamos en un momentos estupendo para volver a engancharse a DC. No sólo es USA, ya que la pérdida de los derechos en España por parte de ECC ha abierto la puerta a la llegada de Panini, que ha anunciado un ambicioso plan de publicación de novedades y clásicos.

La parte negativa está en Marvel Comics. Aunque disfruto de Jed MacKay y alguna cosa suelta más, globalmente creo que Marvel se encuentra en el peor momento creativo de toda su historia. Contratando a gente incapaz que parece que no han leído un comic Marvel en su vida y aumentando la apuesta por exprimir a los pocos compradores que quedamos mediante miles de portadas alternativas y un aumento (si es que eso es posible) de eventos sucesivos que se solapan unos contra otros. Aunque hace años era algo impensable, me veo comprando sólo 3/4 grapas mensuales de Marvel, y lo peor es que no me importa porque otros comics de otras editoriales SI cumplen con la obligación de entretenimiento.

En cuanto a cine y televisión, crecí en los 80 por lo que estoy encantado con el mainstream. Y reconozco que hay momentos en que me apetece una «hamburguesa con queso». Por ejemplo cuando veo la serie de Reacher en Prime Video. Se lo que ofrece, se el tipo de historia y entretenimiento que es, y me vale. De hecho, no veo qué problema hay con que disfrute de series dirigidas a un público masculino. Pero al mismo tiempo, cuando veo algo entretenido y sumamos que sea imaginativo y original, se consigue la cuadratura del círculo. Y es justo lo que ha disfrutado con Mickey 17, la última película de Bong Joon-ho (Parásitos, Snowpiercer), o con la segunda temporada de Severance en Apple TV. Me gustaría que el entretenimiento mainstream tuviera un mejor equilibrio entre las apuestas más valientes y arriesgadas y el entretenimiento más comercial. Sin embargo, la sensación es que los primeros están perdiendo terreno frente a unos estudios de Hollywood y unos canales de streaming que apuestan por contenidos cada vez más estadarizados que buscan captar a la audiencia de todo el mundo. Algo que se ve muy claro en los contenidos mediocres con que Netflix nos inunda cada fin de semana.

En la parte friki, me apena ver una y otra vez a Marvel y Disney estrenando cosas para las que no soy público objetivo, por lo que nadie se podrá sorprender que no haya visto Agatha, ¿Quién si no? o la serie de Star Wars The Acolyte. Sin embargo, me alegra un montón que existan series como Invencible en Prime que está mejorando el maravilloso comic de Kirkman y Ottley. O que haya creadores como Jon Watts que entiendan el ADN de Star Wars y sepa darnos una aventura maravillosa como fue Star Wars Tripulación perdida.

No me gusta ser un cenizo enfadado con todo. Prefiero centrar mis energías en disfrutar de aquello que me hace feliz, sea en el medio que sea. Pero lo que tengo clarísimo es que ninguna corporación se merece nuestra adhesión absoluta. Todas hacen cosas buenas y malas, lo de ser un fanboy absoluto de una corporación me parece una opción respetable dentro de los gustos de cada uno, pero un poco absurda para mi. Se acabó el ver o leer algo porque es de Marvel, por ejemplo. Cada proyecto tiene que ser analizado por si mismo, y no perderé ni un segundo con aquellas cosas que no me encajen o que transmitan que no les intereso como cliente. Buena suerte en encontrar al público que pague la fiesta. Eso si, si fracasa, no digáis que ha sido por culpa mía por no verla. Mejor analizar por qué no habéis sabido venderla para que quisiera gastarme mi dinero en ella.

Y hablando de Marvel Studios, tras el fracaso en taquilla de Capitán América: Brave New World, se abre un momento de incertidumbre como nunca antes. El 30 de Abril se entrena Thunderbolts, una película que ahora mismo en una incógnita y que no se sabe si el público la hará pagar el pato del desastre de Brave New World.

Después en Julio tenemos Tha Fantastic Four: First steps. Y a pesar de las muchas ganas que tengo de verla, cada vez que pienso en ella no puedo ver nubarrones en el horizonte. Porque los frikis estamos hypeados, pero el público generalista no tiene por qué estarlo, pensando que hemos visto 3 películas en los últimos 20 años que fueron de calidades más que discutibles. Esto puede afectar, como también el hecho que creo que este 2025 va a ser el año de Superman. Puestos a elegir, el público friki creo que va a preferir la película de James Gunn antes que la de la Primera Familia. Que se vayan a estrenar con apenas 2 semanas de diferencia puede ser un problema grande para una de las dos películas. Veremos cual paga los platos rotos.

Dentro de mis aficiones frikis, la que tengo más abandonada son los libros. Hay gente que puede leer 10 minutos al día una novela y disfutar de la lectura. Yo no soy ese tipo de lector, necesito un par de horas de sentada para concentrarme en el libro y entrar en su mundo. Y con todos lo jaleos del mundo real, cada vez es más difícil encontrar ese tiempo. Con suerte, esta Semana Santa podré tener 10 días de vacaciones, y si puedo los aprovecharé para leer Viento y Verdad, el quinto libro de Brandon Sanderson del Archivo de las Tormentas, que cierra la primera parte de la historia. A ver si consigo leerlo, le tengo ganas.

No quiero terminar esas líneas sin daros las gracias a los que me leéis de forma habitual, vuestros “me gustan” y vuestros comentarios se agradecen un montón y me dan fuerzas para seguir escribiendo. Pensar que hay gente a la que le interesan mis artículos es algo que me sigue volando la cabeza, a pesar de los años desde que empecé a escribir este blog. También gracias a todos los amigos de Twitter con los que comparto aficiones frikis, que hacen que la vida sea un poco más chula. Aunque se que hay mucho elemento tóxico en internet, en su mayoría yo estoy disfrutando de lo bueno de las redes sociales, y es gracias a vosotros.

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Crítica de Estado eléctrico de los Hermanos Russo (Netflix)

Tenía cierta curiosidad por ver la nueva película de los Hermanos Russo, Estado eléctrico, protagonizada por Millie Bobby Brown y Chris Pratt, que Netflix ha estrenado esta semana.

PUNTUACIÓN: 5/10

En un futuro distópico donde los avances tecnológicos y la IA han alcanzado niveles desbordantes, Michelle, una joven huérfana, se embarca en un viaje a través de una América devastada junto a su inseparable robot y a un vagabundo excéntrico, buscando a su hermano menor desaparecido.

Los hermanos Joe y Anthony Russo empezaron a ser conocidos gracias a series de televisión como Arrested development y Community. Tras ser contratados por Marvel Studios, hicieron historia tras dirigir Capitán América: Soldado de Invierno (2014), Capitán América: Civil War (2026), Vengadores: Infinty War (2017) y Vengadores: Endgame (2018). Tras el éxito con Marvel Studios, los Russo crearon su productora AGBO en la que han realizado la pelicula El agente invisible (Netflix, 2022) y la serie Citadel (2023, Prime Video). También produjeron la ganadora del Oscar Todo a la vez en todas partes.

Estado eléctrico está producida y dirigida por Anthony y Joe Russo. El guión de Christopher Markus y Stephen McFeely, guionistas de las míticas películas de los Russo en el MCU, está basado en la novela ilustrada de 2028 de Simon Stålenhag, creador visual de Tales from the loop (Prime Video, 2020). Las crónicas indican que Netflix ha invertido más de 300 millones de dólares en la producción de esta película de 128 minutos de duración, que tiene una fotografía de Stephen F. Windon, el montaje de Jeffrey Ford y la música de Alan Silvestri, otro habitual de las películas de los Russo.

La película está protagonizada por Millie Bobby Brown como Michelle Greene y Chris Pratt como John D. Keats. Otros actores de la película son Ke Huy Quan como el Dr. Clark Amherst / la voz de P.C., Stanley Tucci como Ethan Skate, Giancarlo Esposito como Marshall Bradbury y Woody Norman como Christopher «Chris» Greene, el hermano pequeño de Michelle. Además, en las voces de los robots de la versión original encontramos a Woody Harrelson, Anthony Mackie, Brian Cox , Jenny Slate, Alan Tudyk, Hank Azaria y Colman Domingo.

Tener a los Russo y a Markus y McFeely en un blockbuster familiar parecía una apuesta segura. Sin embargo, tengo que reconocer que Estado eléctrico me ha parecido aburridísima. La premisa de ciencia ficción retro futurista es curiosa: Un mundo pasado de 1990 en el que los robots se levantaron demandando derechos, lo que acabó provocando una guerra. En medio del caos, los humanos acabaron ganando la guerra gracias al CEO de Sentre, Ethan Skate, que desarrolló la tecnología Neurocaster, que permite a los humanos cargar sus mentes en robots drones. Tras la guerra, los robots supervivientes fueron desterrados a una zona de exclusión. El mundo resultante es uno en el que los humanos pasan más tiempo pilotando drones que viviendo sus vidas.

En este mundo, Michelle (Millie Bobby Brown), una huérfana tras perder a su familia en un accidente de tráfico, iniciará un viaje tras encontrarse con un robot que parece contener la mente de su hermano Chris, al que creía muerto. Michelle conocerá a John (Chris Pratt), un soldado al que la guerra traumatizó y que vive junto a un amigo robótico Herman, que le acompañará en su viaje. Un viaje buscando respuestas que cambiará para siempre este mundo.

Y quizá el problema principal es que este mundo pudo servir al artista Simon Stålenhag para crear un libro con ilustraciones impactantes, pero en realidad la ciencia ficción resultante no acaba de ser demasiado interesante. Hasta el punto que ni siquiera Markus y McFeely consiguen plantear una premisa que valga la pena. La idea de una tecnología de drones que dependa de la mente de un niño o todo el concepto de américa perdiendo grandes partes de su territorio para albergar robots que deberían haber sido destruidos, son elementos muy locos que no dan para una película que realmente llegue nunca a funcionar.

La historia es el principal elemento de queja en este película. algo que a su vez condiciona y perjudica al ritmo de la película. Me parece curioso comentar que me aburrí tanto que pegué una cabezada justo cuando Michelle y John encuentran al doctor interpretado por Ke Huy Quan. al día siguiente, comentando mis impresiones con mi hermano Fernando, resultó que él se quedó dormido en el mismo momento que yo, viéndola en su casa en otro momento diferente a cuando la vi yo. Este elemento no me parece aleatorio.

Millie Bobby Brown y Chris Pratt hacen lo que pueden con sus papeles. La Millie está super a gusto con estos papeles con toques dramáticos que la hacen estar al borde del llanto todo el rato. Pratt no consigue sacar el humor de situaciones que no tienen gracias. Ke Huy Quan, Stanley Tucci y Giancarlo Esposito cuentan como «nombres de prestigio» con unos papeles que no tienen demasiada chicha.

No todo es malo en Estado eléctrico. El diseño de producción me parece excelente. Los diferentes robots son una chulada, con un desgaste por el paso del tiempo que luce genial. El diseño del robot sonriente ocupado por la mente de Chris o la idea de Herman, un robot con diferentes tamaños, me parece una idea genial. Por esa parte, creo que la película es genial. También me gusta la música de Alan Silvestri, que tiene un feeling familiar.

El otro elemento destacado de la película son los efectos especiales y la integración de imagen real y CGI. La cantidad, complejidad y espectacularidad de las escenas de acción con múltiples robots es otro de los elementos más destacados de la película, aunque reconozco que el hecho de tener a unos humanos conduciendo drones contra unos robots hace que la acción se sienta un poco intrascendente y sin intensidad dramática.

Se ha formado cierta polémica con el presupuesto de 300 millones de la película. Y es cierto que es una cantidad loquísima pensando que se trata de una película que se ha estrenado en streaming. Pero en realidad lo que debería contar es si la película gusta o no. Si Netlix está contenta de esta inversión, es su problema. Entiendo que la idea de Netflix es crear un blockbuster palomitero que sea la película más vista del canal durante la semana de su estreno. Y eso creo que lo han conseguido. Así que es posible que la película cumpla los objetivos que Netflix planteaba cuando la produjo.

Ya he comentado que la película no me ha convencido. Pero luego he hablado con mi hijo y resulta que a él le ha encantado. Y eso me hizo recordar cuando en los 80 cuando éramos niños veíamos películas que nos encantaban a los chavales que mis padres no podían ni ver. Eso me recuerda que no es necesario hacer obras maestras cuando el entretenimiento debería ser simplemente eso. En este mundo de panfletos ideológicos, resulta refrescante tener una película «blanca» que pueda ser vista sin problemas por familias de toda condición con niños pequeños. La idea que la guerra es mala, que hay que dejar vivir como quieran a los que son diferentes a mi, y que hay que vivir la vida en el mundo real y no estar viciado por el mundo virtual, creo que son ideas que merecen ser destacadas. Para todos, pero especialmente para los niños pequeños.

Comparto el trailer de la película:

Tengo claro que no soy el público objetivo de esta película.

PUNTUACIÓN: 5/10

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