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Crítica de La lista final temporada 2 (Prime Video)

Prime Video ha estrenado la segunda temporada de La lista final, la fantástica serie de acción militar protagonizada por Chris Pratt.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Segunda temporada, 8 episodios. Esta temporada adapta la segunda novela de Jack Carr, ‘True Believer’, en la que James Reece emprende un viaje de violencia y redención donde encuentra un nuevo propósito tras completar su lista. Acompañado por algunos de los personajes más queridos por los fans como Raife Hastings (Tom Hopper), Katie Buranek (Constance Wu), Mohammed Farooq (Dar Salim) y Jules Landry (Luke Hemsworth), así como por nuevos personajes como Freddy Strain (Gabriel Luna), Reece destapará una conspiración que se extiende desde Moscú hasta Langley y que está vinculada con la historia de su propia familia.

La Lista Final (The Terminal List) es una serie de televisión creada por David DiGilio adaptando a la pequeña pantalla las novelas de Jack Carr. Esta segunda temporada de 8 episodios adapta la segunda novela de Carr ‘True Believer’, y tiene de nuevo a DiGilio como showrunner, con Antoine Fuqua, Chris Pratt y el propio Carr actuando como productores ejecutivos de la serie. Los 8 episodios han sido dirigidos por Paul Cameron, Carl Seaton, Tucker Cates, Ray Mendoza (director de Warfare con Alex Garland), Ben Wheatley (The Meg 2), Marcos Siega y Kate Dennis. Carr y DiGilio han escrito esta temporada, en la que han contado en la sala de escritores con Max Adams, Allison Miller, John Lopez, Kenny Sheard, Hennah Sekander, Jared Shaw y Joshua Jacobs.

En el reparto tenemos como gran protagonista a Chris Pratt, que interpreta al Comandante James Reece, un oficial de los SEAL de la Armada estadounidense con 8 despliegues de combate. En la primera temporada Reece tuvo que enfrentarse a la muerte de su pelotón y de su familia, además del conocer que sufre un tumor cerebral que va a provocar su muerte. Tras conseguir la vengaza que ansiaba, en esta segunda temporada tendrá que decidir qué hacer con su vida antes que el tumor le mate.

En esta temporada vuelven Constance Wu como Katie Buranek, una experimentada corresponsal de guerra de Voltstream News que publicó el caso de Reece cuando los medios le calificaban de terrorista. También vuelve, aunque brevemente, Taylor Kitsch en su papel de Ben Edwards, un ex SEAL de la Marina y antiguo compañero de equipo de Reece que protagonizó The Terminal List: Dark Wolf.

En Dark Wolf conocimos a varios personajes que van a volver a aparecer en esta temporada. Empezando por Tom Hopper como Raife Hastings, antiguo miembro de los SEAL y comandante de tropa del pelotón Charlie, amigo de Reece y Edwards. Dar Salim interpreta al comandante Mohammed «Mo» Farooq, oficial de las Fuerzas de Operaciones Especiales Iraquíes (ISOF) y posteriormente contratista de la CIA. Luke Hemsworth es Jules Landry, un oficial de la CIA y posteriormente contratista, mientras que Shiraz Tzarfati interpreta a Tal Varon, un agente de la división cibernética y de falsificaciones del Mossad.

Los nuevos personajes de esta segunda temporada son Shadi Janho como Amin Al-Nawaz, un terrorista egipcio y nuevo líder de una Al-Qaeda resurgente; Gabriel Luna interpreta a Fredrick Alfred «Freddy» Strain, un agente de la Rama de Operaciones Terrestres de la CIA/SAC, francotirador experto y antiguo jefe superior del DEVGRU; Costa Ronin es Vasili Andrenov, un magnate de los medios de comunicación ruso-ucraniano multimillonario; Olga Kurylenko hace de Yana Tomenko, la jefa de gabinete de Andrenov; Yul Vázquez interpreta a Vic Rodríguez, agente de la CIA, jefe de la Rama de Operaciones Terrestres y antiguo Boina Verde; Martin Sensmeier es el sargento mayor Jeff Otatkay, amigo de Raife en la Agencia Logística de Defensa; Jeremy Bobb como Oliver Grey, un contable de la CIA que va a tener más importancia de la que nos imaginamos. Por último, tenemos a Arnold Vosloo en el papel de Richard «Rich» Hastings, tío de Raife.

La primera temporada de The Terminal List estuvo bien. Pero bien sin más. Quizá el principal problema de esta historia de venganza relativamente convencional es que en todos los episodios el personaje de Chris Pratt tenía una o varias alucinaciones (provocadas por el tumor cerebral) en las que recordaba a su familia asesinada. O a sus compañeros muertos. Y esto acabó resultando repetitivo y aburrido, aunque tengo que reconocer que cuando se puso en modo acción consiguieron terminar la temporada dejándome con buenas sensaciones.

La primera temporada se estrenó en 2022, y aparte que la historia es nueva, no cabe duda que Pratt, David DiGilio y el mismo Jack Carr tomaron buena nota de las cosas que NO funcionaron de esa temporada, para centrarse en todos los aciertos posibles. Y la mejora de esta temporada es exponencial. Uno de los principales aciertos es que James Reece (Pratt) se convierte en un héroe de acción 100% americano. Que es un poco lo que hubiéramos querido en la primera temporada. Aunque el tumor sigue existiendo, las menciones a sus problemas están muy limitados y no entorpecen una acción que resulta trepidante. El potencial del personaje de Reece explota definitivamente en esta temporada. Y no sólo es que la temporada me ha encantado, es que me ha dejado unas ganas locas de ver la siguiente.

El segundo gran acierto de esta temporada en la ampliación del grupo de personajes secundarios que ayudan a Reece. En la primera temporada Reece estuvo sólo gran parte del tiempo y sufriendo problemas mentales. Sin embargo, viendo esta temporada se entiende la existencia de la serie spin-of The Terminal List: Dark Wolf, protagonizada por Taylor Kitsch aunque su personaje moría al final de The Terminal List. Dark Wolf fue una serie increíble que marcó el camino de lo que podía ser esta franquicia de acción militar. Un camino que ahora han recorrido con éxito. Pero además la serie presentó a varios personajes super importantes para esta temporada, como Raife Hastings y «Mo» Farooq. Personajes qua dejaron claro su carisma y que en esta temporada lo hacen aún más. Está claro que en el género de la acción, los productores entendieron con razón que habían encontrado un filón de carisma con Tom Hopper, y también con «Mo» Farooq.

The Terminal List plantea dos tramas que por supuesto acaban siendo la misma trama. Y que otro de los elementos que mejoran el visionado, al dotar a la serie de una complejidad muy superior a lo visto en la primera temporada. Por un lado el ejército y la CIA buscan a Reece para que les ayude ante una oleada de atentados provocados por un nuevo terrorista, Amin Al-Nawaz, que busca resucitar a Al-Qaeda. La única forma de encontrarle plantea algo para lo que Reece es el hombre más indicado. Tras ofrecerle el indulto por sus crímenes y atención médica para extirpar su tumor, Reece aceptará y se unirá a Freddy Strain (Diego Luna) en una carrera contra el reloj que les llevará a varios países del mediterráneo.

Por otro lado, en los Estados Unidos, Katie Buranek, no se decide a publicar el libro con la historia de Reece porque le falta un final. Cuando la empresa en la que trabaja tenga problemas financieros, descubrirá que el magnate ruso-ucraniano Vasili Andrenov, un firme defensor de la búsqueda de la paz entre Rusia y Ucrania, quiere comprar Voltstream News. Al mismo tiempo, Raife Hastings descubrirá que algunas de las armas empleadas en los ataques terroristas de Al-Nawaz podrían ser americanas. Alguien con importantes conexiones políticas parece haber desviado estas armas de Ucrania para que caigan en manos de este terrorista.

Tener no uno sino dos misterios al mismo tiempo añade una dosis enorme de tensión a la serie. Y los guionistas consiguen que los ocho episodios tengan un ritmo y un nivel de sorpresas muy apreciable. En este sentido, decir que quizá el primer episodio en el que Reece aún no ha sido reclutado de nuevo es el menos bueno de toda la temporada. Sin embargo, la trama secundaria consiguió atraparme hasta que Reece decidió empezar a dar estopa de nuevo. Por la parte del guion, me parece que The Terminal List ha acertado completamente en todo.

En este sentido, he leído comentarios críticos con la idea de que Chris Pratt quiera crear su propia franquicia de acción. A mi me parece genial, sobre todo una vez han acertado con la tecla que faltaba para convertir a The Terminal List en un gran éxito. El detalle de hacer que toda esta conspiración internacional tenga una conexión con el padre de Reece, un agente de la CIA fallecido hace décadas, provoca que no solo sea una misión, sino que se haya añadido el elemento personal. Aunque esto es un poco loco, en realidad se ha planteado de forma acertada, así que todo bien.

The Terminal List tiene además la gran virtud de lucir con un diseño de producción que puede mirar de tu a tu a los grandes blockbusters de Hollywood. Empezando por el cambio contante de ubicación, provocando que Reece y su equipo se desplacen a Marruecos, Líbano u Odessa, siguiendo los pasos del grupo terrorista. Algunas series incluso estando bien no pueden evitar transmitir una sensación de «barata». No es el caso de The Terminal List. Más bien al contrario, lo que cada episodio ha transmitido es que estamos ante un gran evento dentro del género de la acción militar.

He dejado para el final la acción de The Terminal List. Y me parece uno de los puntos fuertes de la serie. Obviamente, una serie de estas características tiene que moverse por el realismo, mostrando siempre despliegues de los operativos como si fuera el mundo real. Algunas de las escenas me han parecido excelentes, como ya disfruté muchísimo la acción en Dark Wolf. Y aparte de la brillantez de algunas escenas y la tensión creciente con el destino del mundo en juego que se plantea, me ha encantado ver escenas que no había visto ¿nunca? Como el duelo de francotiradores. Que es una de los grandes momentos de la temporada.

A todo esto, dentro del éxito general de la serie, me ha encantado ver como por muy lista y empoderada que sea una de las protagonistas, e incluso habiendo recibido clases de tiro, si dos operativos expertos plantean una emboscada contra ti, vas a perder. No ella, cualquiera. Pero está bien que en estos momentos de empoderamiento y sororidad, una serie como The Terminal List no caiga en estas trampas que en realidad provocan cuando lo vemos en otras series que la verosimilitud salte por los aires.

Amazon aún no ha dado luz verde a una tercera temporada de The Terminal List. Pero espero que lo haga pronto, porque para mi el éxito es monumental. Además, viendo el éxito reciente de la también excelente Lioness temporada 3, parece evidente que hay un público entusiasta de nuevas series de temática militar. Espero que Amazon no sea tonta y la renueve cuanto antes.

Comparto el trailer de esta serie:

The terminal list ha pegado un subidón increíble en esta segunda temporada, dejando en mal lugar el resultado de la primera. Visto lo visto, ojalá se pongan pronto con el rodaje de la siguiente.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Sin piedad de Timur Bekmambetov

En redes sociales los «profesionales» habían masacrado Sin piedad, la película de Timur Bekmambetov (Wanted, Abraham Lincoln: Vampire Hunter) protagonizada por Chris Pratt y Rebecca Ferguson. Al final me animé a verla para ver si realmente era tan mala como la pintaban. Por supuesto, no lo era.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En un futuro próximo, un detective (Chris Pratt) es acusado de asesinar a su esposa. Tiene 90 minutos para demostrar su inocencia ante la Jueza de la I.A. avanzada (Rebecca Ferguson), a la que él mismo defendió en su día, antes de que esta decida su destino.

Timur Nuruakhitovich Bekmambetov (Unión Soviética, 1961) es un cineasta y empresario tecnológico kazajo-ruso. Es conocido principalmente por la épica fantástica Night Watch (2004), el thriller de acción Wanted (2008) y la película de terror histórico Abraham Lincoln: Vampire Hunter (2012), así como por las películas de screenlife Unfriended (2015), Searching (2018), Profile (2018) y War of the Worlds (2025).

Sin piedad es una película producida por Amazon MGM Studios (Prime Video), estudio con el que Chris Pratt mantiene una buena relación profesional, con Sony Pictures encargándose de la distribución internacional. La película nace a partir de un guion de Marco van Belle y tiene fotografía de Khalid Mohtaseb, montaje de Austin Keeling y Lam T. Nguyen, con música de Ramin Djawadi. El rodaje tuvo lugar en Los Ángeles, con un montaje final de 100 minutos de duración. El presupuesto estimado es de 60 millones de dólares.

En el reparto tenemos a Chris Pratt como el detective Christopher «Chris» Raven, un agente de la policía de Los Ángeles que está siendo juzgado por el asesinato de su esposa; Rebecca Ferguson como la jueza Maddox, una IA que forma parte del programa Mercy; Kali Reis como Jacqueline «Jaq» Diallo, la compañera de Chris; Annabelle Wallis como Nicole Raven, la difunta esposa de Chris; Chris Sullivan como Robert «Rob» Nelson, el padrino de Alcohólicos Anónimos de Chris y compañero de trabajo de Nicole; Kylie Rogers como Britt Raven, la hija de Chris, y Kenneth Choi como Ray Vale, el difunto compañero de Chris.

Sin piedad es un thriller efectivo que parte de una premisa interesante que hace a la película diferente, pero que también plantea una limitación que podía significar el principal problema de la película. La premisa de ciencia ficción anticipatoria es que debido al aumento exponencial de crímenes violentos en los Estados Unidos, en los casos en los que las evidencias parece irrefutables los acusados son juzgados por un sistema dirigido por un I.A., y en caso de encontrarle culpable el acusado muere en ese mismo momento. Para demostrar su inocencia y poder salvar la vida, la I.A. pone a disposición del acusado un poder casi ilimitado, al poder entrar sin limitación en cualquier teléfono, cámara u ordenador que esté conectado en línea con la I.A. para buscar pruebas de su inocencia. De momento, todos los casos hasta la fecha han acabado confirmando la condena del acusado.

La limitación actoral es brutal, porque Chris Pratt se pasa el 99% del metraje atado a una silla de ejecución en una habitación cerrada. Y se despierta borracho sin saber lo que ha pasado, lo que plantea la duda inicial sobre si él realmente pudo matar a su mujer. Junto a él Rebecca Ferguson interpreta a la I.A. que le juzga, de forma que sólo la vemos de medio cuerpo y en primeros planos, y su interpretación debe ser lo más austera de movimientos y sentimientos posible. Sin embargo, me alegra poder decir que estas limitaciones no impidieron que disfrutara de la película.

En especial Chris Pratt demuestra que es uno de los pocos actores que ahora mismo puede decirse que es una ESTRELLA de cine. Pratt consigue transmitir toda la confusión inicial y la duda ante un pasado que le muestra como un policía alcohólico que no se ha portado bien con su esposa. A pesar de la limitación de movimientos, Pratt demuestra que no los necesita una vez se pone en marcha la investigación, porque su personalidad se adueña de la pantalla. En positivo también, dentro que Rebecca Ferguson interpreta a una I.A. a priori sin sentimientos, Ferguson añade un toque de ironía en su interpretación, incluso de duda cuando se plantea que igual puede haberse equivocado con su primera valoración del caso. En una película en la que la pareja protagonista está presente en pantalla el 90% del tiempo, me alegra que ellos sean los artífices del éxito de la película.

Pero ojo que Sin piedad dista mucho de ser perfecta. El principal problema es su guion. A pesar de que la película es super entretenida, lo cierto es que se plantean una serie de trampas que resultan un poco ridículas una vez te paras a pensar un poco en lo que acabas de ver. Esa sensación de trampa, empezando porque Chris Pratt no recuerde lo que hizo en los momentos previos a la muerte de su mujer, no la tuve durante el visionado sino una vez terminó la película y me puse a pensar en ella. Luego a lo mejor no está tan mal, si pensamos en lo que opinaba al respecto Alfred Hitchcock. Bueno, en realidad cuando se descubre todo el pastel es una locura tan grande, y sobre todo, una casualidad sobre una imposibilidad sobre una locura, que un poco sí que pensé que los giros finales eran un poco demasiado.

En positivo, Timur Bekmambetov plantea un ejercicio narrativo diferente con esta película, creo que influido en los videojuegos de primera persona y los videos corto de Youtube o TikTok. Cuando Pratt empieza a investigar la muerte de su mujer, muchas de las escenas se ven desde las cámaras personales de policías, con lo que tienes la sensación de estar siempre en medio de la acción, con unas imágenes a menudo caóticas. Por ejemplo, cuando seguimos una persecución desde una de esas cámaras. El resultado a veces me gusta y otras veces no tanto, pero me parece interesante que se intente plantear un lenguaje visual diferente al de los thrillers tradicionales.

El presupuesto de 60 millones de la película puede parecer exagerado pensando que la mayoría del tiempo tenemos a dos personas hablando en un espacio cerrado. Pero la película plantea numerosos elementos de ciencia ficción empezando por unos vehículos voladores que usa la policía. Además de varias explosiones y recreaciones digitales. Dicho esto, vería normal que la mayor partida de gasto haya sido para pagar a Pratt y a Ferguson, porque la película se estrena en cines debido a su presencia y ellos son el principal reclamo que provocó que quisiera verla. Así que sin saber lo que han cobrado, seguro lo merecen.

Con los tiempos que corren, uno pensaría que la mala de la película sería la I.A. Pero me ha llamado la atención también la idea positiva que se transmite de ella, porque incluso equivocándose está aprendiendo para mejorar y hacerlo mejor la próxima vez. Lo que no es sorpresa es que cuando se conozcan todos los misterios, resulte que el eslabón débil sea el ser humano, en concreto la policía, que son los que proporcionan la información a la I.A. para que juzgue. Y claro, si las pruebas son incorrectas el veredicto no puede acertar.

Sin piedad dista mucho de ser perfecta. Pero es una película más que digna que se atreve a plantear cosas diferentes y que tiene una duración y un ritmo que me parecen perfectos. No va a ser la mejor película para nadie, pero estoy seguro que van a estrenarse películas mucho peores y con historias mucho más trilladas y con sensación de «esto ya lo he visto».

Sin embargo, la crítica americana y las redes sociales se tiraron en contra de la película. Y más concretamente, de Chris Pratt. Y hay que ser sinceros, el hecho que sea un cristiano practicamente  que no se ha unido al coro progresista contra los republicanos y Donald Trump, le ha granjeado el odio de muchas personas de izquierdas en los Estados Unidos. Y puedo equivocarme, pero diría que Pratt no ha dicho nunca que apoye a los republicanos, o que haya votado a Trump. Pero tampoco ha dicho que vote demócrata, y eso es suficiente para ser puesto en la picota por los «buenistas» de izquierdas. Unas personas que se han propuesto boicotear sus películas, porque ya se sabe que o estás conmigo al 100% o estás contra mi sin término medio. En España hay críticas de todo tipo, buenas y malas. Pero en USA las críticas fueron exageradamente malas, y no tengo duda que fueron por ideología, no por un análisis sincero de los pros y contras de esta película.

Chris Pratt ha protagonizado películas malas, claro que sí. Pero la virulencia de algunos comentarios me hizo sospechar que había más campaña organizada en su contra que problemas reales de la película. Por eso me animé a verla incluso cuando la cosa no pintara demasiado bien. Por cierto, si os animáis a ver la película, NO veáis el trailer, ya que destripa algunos de los giros más importantes de la película. Y lo cierto es que una vez vista, creo que Sin piedad es una película más que digna que cuando la veas en casa cuando se entrene en Prime Video, estoy seguro que diréis «pues no es tan mala, ha sido entretenida».

Comparto el trailer de la película, que os recoiendo que NO leáis:

Sin piedad me ha parecido un curioso experimento narrativo que no sale tan mal parado como las críticas especializadas hacen creer.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Estado eléctrico de los Hermanos Russo (Netflix)

Tenía cierta curiosidad por ver la nueva película de los Hermanos Russo, Estado eléctrico, protagonizada por Millie Bobby Brown y Chris Pratt, que Netflix ha estrenado esta semana.

PUNTUACIÓN: 5/10

En un futuro distópico donde los avances tecnológicos y la IA han alcanzado niveles desbordantes, Michelle, una joven huérfana, se embarca en un viaje a través de una América devastada junto a su inseparable robot y a un vagabundo excéntrico, buscando a su hermano menor desaparecido.

Los hermanos Joe y Anthony Russo empezaron a ser conocidos gracias a series de televisión como Arrested development y Community. Tras ser contratados por Marvel Studios, hicieron historia tras dirigir Capitán América: Soldado de Invierno (2014), Capitán América: Civil War (2026), Vengadores: Infinty War (2017) y Vengadores: Endgame (2018). Tras el éxito con Marvel Studios, los Russo crearon su productora AGBO en la que han realizado la pelicula El agente invisible (Netflix, 2022) y la serie Citadel (2023, Prime Video). También produjeron la ganadora del Oscar Todo a la vez en todas partes.

Estado eléctrico está producida y dirigida por Anthony y Joe Russo. El guión de Christopher Markus y Stephen McFeely, guionistas de las míticas películas de los Russo en el MCU, está basado en la novela ilustrada de 2028 de Simon Stålenhag, creador visual de Tales from the loop (Prime Video, 2020). Las crónicas indican que Netflix ha invertido más de 300 millones de dólares en la producción de esta película de 128 minutos de duración, que tiene una fotografía de Stephen F. Windon, el montaje de Jeffrey Ford y la música de Alan Silvestri, otro habitual de las películas de los Russo.

La película está protagonizada por Millie Bobby Brown como Michelle Greene y Chris Pratt como John D. Keats. Otros actores de la película son Ke Huy Quan como el Dr. Clark Amherst / la voz de P.C., Stanley Tucci como Ethan Skate, Giancarlo Esposito como Marshall Bradbury y Woody Norman como Christopher «Chris» Greene, el hermano pequeño de Michelle. Además, en las voces de los robots de la versión original encontramos a Woody Harrelson, Anthony Mackie, Brian Cox , Jenny Slate, Alan Tudyk, Hank Azaria y Colman Domingo.

Tener a los Russo y a Markus y McFeely en un blockbuster familiar parecía una apuesta segura. Sin embargo, tengo que reconocer que Estado eléctrico me ha parecido aburridísima. La premisa de ciencia ficción retro futurista es curiosa: Un mundo pasado de 1990 en el que los robots se levantaron demandando derechos, lo que acabó provocando una guerra. En medio del caos, los humanos acabaron ganando la guerra gracias al CEO de Sentre, Ethan Skate, que desarrolló la tecnología Neurocaster, que permite a los humanos cargar sus mentes en robots drones. Tras la guerra, los robots supervivientes fueron desterrados a una zona de exclusión. El mundo resultante es uno en el que los humanos pasan más tiempo pilotando drones que viviendo sus vidas.

En este mundo, Michelle (Millie Bobby Brown), una huérfana tras perder a su familia en un accidente de tráfico, iniciará un viaje tras encontrarse con un robot que parece contener la mente de su hermano Chris, al que creía muerto. Michelle conocerá a John (Chris Pratt), un soldado al que la guerra traumatizó y que vive junto a un amigo robótico Herman, que le acompañará en su viaje. Un viaje buscando respuestas que cambiará para siempre este mundo.

Y quizá el problema principal es que este mundo pudo servir al artista Simon Stålenhag para crear un libro con ilustraciones impactantes, pero en realidad la ciencia ficción resultante no acaba de ser demasiado interesante. Hasta el punto que ni siquiera Markus y McFeely consiguen plantear una premisa que valga la pena. La idea de una tecnología de drones que dependa de la mente de un niño o todo el concepto de américa perdiendo grandes partes de su territorio para albergar robots que deberían haber sido destruidos, son elementos muy locos que no dan para una película que realmente llegue nunca a funcionar.

La historia es el principal elemento de queja en este película. algo que a su vez condiciona y perjudica al ritmo de la película. Me parece curioso comentar que me aburrí tanto que pegué una cabezada justo cuando Michelle y John encuentran al doctor interpretado por Ke Huy Quan. al día siguiente, comentando mis impresiones con mi hermano Fernando, resultó que él se quedó dormido en el mismo momento que yo, viéndola en su casa en otro momento diferente a cuando la vi yo. Este elemento no me parece aleatorio.

Millie Bobby Brown y Chris Pratt hacen lo que pueden con sus papeles. La Millie está super a gusto con estos papeles con toques dramáticos que la hacen estar al borde del llanto todo el rato. Pratt no consigue sacar el humor de situaciones que no tienen gracias. Ke Huy Quan, Stanley Tucci y Giancarlo Esposito cuentan como «nombres de prestigio» con unos papeles que no tienen demasiada chicha.

No todo es malo en Estado eléctrico. El diseño de producción me parece excelente. Los diferentes robots son una chulada, con un desgaste por el paso del tiempo que luce genial. El diseño del robot sonriente ocupado por la mente de Chris o la idea de Herman, un robot con diferentes tamaños, me parece una idea genial. Por esa parte, creo que la película es genial. También me gusta la música de Alan Silvestri, que tiene un feeling familiar.

El otro elemento destacado de la película son los efectos especiales y la integración de imagen real y CGI. La cantidad, complejidad y espectacularidad de las escenas de acción con múltiples robots es otro de los elementos más destacados de la película, aunque reconozco que el hecho de tener a unos humanos conduciendo drones contra unos robots hace que la acción se sienta un poco intrascendente y sin intensidad dramática.

Se ha formado cierta polémica con el presupuesto de 300 millones de la película. Y es cierto que es una cantidad loquísima pensando que se trata de una película que se ha estrenado en streaming. Pero en realidad lo que debería contar es si la película gusta o no. Si Netlix está contenta de esta inversión, es su problema. Entiendo que la idea de Netflix es crear un blockbuster palomitero que sea la película más vista del canal durante la semana de su estreno. Y eso creo que lo han conseguido. Así que es posible que la película cumpla los objetivos que Netflix planteaba cuando la produjo.

Ya he comentado que la película no me ha convencido. Pero luego he hablado con mi hijo y resulta que a él le ha encantado. Y eso me hizo recordar cuando en los 80 cuando éramos niños veíamos películas que nos encantaban a los chavales que mis padres no podían ni ver. Eso me recuerda que no es necesario hacer obras maestras cuando el entretenimiento debería ser simplemente eso. En este mundo de panfletos ideológicos, resulta refrescante tener una película «blanca» que pueda ser vista sin problemas por familias de toda condición con niños pequeños. La idea que la guerra es mala, que hay que dejar vivir como quieran a los que son diferentes a mi, y que hay que vivir la vida en el mundo real y no estar viciado por el mundo virtual, creo que son ideas que merecen ser destacadas. Para todos, pero especialmente para los niños pequeños.

Comparto el trailer de la película:

Tengo claro que no soy el público objetivo de esta película.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Guardianes de la Galaxia vol. 3 de James Gunn

Tenía muchas ganas de ver Guardianes de la Galaxia vol. 3, la última película de James Gunn en Marvel Studios antes de su marcha a presidir DC Studios. Y la verdad es que no ha decepcionado, ofreciendo un final super emocionante al viaje de estos personajes.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

La querida banda de los Guardianes se instala en Knowhere. Pero sus vidas no tardan en verse alteradas por los ecos del turbulento pasado de Rocket. Peter Quill, aún conmocionado por la pérdida de Gamora, debe reunir a su equipo en una peligrosa misión para salvar la vida de Rocket, una misión que, si no se completa con éxito, podría muy posiblemente conducir al final de los Guardianes tal y como los conocemos.

James Gunn escribe y dirige la tercera y última película de los Guardianes de la Galaxia, que se estrena 6 años después del estreno de su volumen 2. La película de 150 minutos de duración ha tenido una larga y complicada producción provocada por el despido de Gunn por parte de Disney en julio de 2018 y su posterior readmisión meses más tarde, cuando ya se había comprometido con Warner para hacer The Suicide Squad. Tras los problemas y retrasos derivados del COVID, por fin podemos disfrutar del final del camino para Gunn en Marvel Studios, al hacer aceptado el puesto de CEO de DC Studios.

En el reparto tenemos el retorno de un montón de caras conocidas: Chris Pratt como Peter Quill / Star-Lord, Zoe Saldaña como Gamora, Dave Bautista como Drax el Destructor, Karen Gillan como Nébula, Pom Klementieff como Mantis, Bradley Cooper y Vin Diesel como las voces de Rocket y Groot, Sean Gunn como Kraglin Obfonteri y Elizabeth Debicki como Ayesha, Suma Sacerdotisa y líder del pueblo Soberano al que conocimos en el volumen 2. Las nuevas incorporaciones son Chukwudi Iwuji como el Alto Evolucionador, Will Poulter como Adam Warlock, y Maria Bakalova como la voz de Cosmo, el perro cosmonauta ruso.

La película ha contado con un enorme presupuesto de 250 millones de dólares. Haciendo la cuenta del x2.5 sobre el presupuesto, necesita recaudar 625 millones en todo el mundo para cubrir los costes de producción. Recordar que la primera película recaudó 773 millones, mientras que el volumen 2 consiguió 869 millones. Para terminar con datos de producción, comentar que la película tiene fotografía de Henry Braham, edición de Fred Raskin y Greg D’Auria, y música de John Murphy.

Para James Gunn, lo importante en Guardianes de la Galaxia siempre han sido los personajes. Es normal por tanto que en este volumen 3 de sus aventuras tengamos una historia que no va tanto del mcguffin de turno, sino de los héroes y sus interacciones, de como se comportan para llegar hasta llegar a su objetivo y cómo este viaje les cambia y afianza su sentimiento de familia disfuncional. Una de las cosas que me han volado la cabeza es que el corazón de esta película se construye alrededor de Rocket, al conocer su terrorífico origen y como fue creado por el villano de la película, el Alto Evolucionador. Un personaje creado totalmente por CGI es el corazón, el centro emocional de todo, y consigue que las lágrimas broten de nuestros ojos en varios momentos claves de la película. Esto confirma la realidad que tantos y tantos gafapastas, espectadores pero también profesionales del mundo del cine, no entienden. Que el problema no son los efectos especiales o las pantallas verdes, sino el uso que se hace de ellas. Y James Gunn pone tanto corazón y tanta emotividad, en el buen sentido del término, que sólo queda levantarse y aplaudir por el viaje que hemos vivido con ellos.

El Alto Evolucionador me ha parecido un gran villano que aporta un elemento super perturbador a la historia, sobre todo en la parte del flashback en la que conocemos el origen de Rocket. Su experimentación y cómo transforma adorables animales es grotescos cyborgs con implantes metálicos ofrece unas escenas de body-horror que no esperaba en un blockbuster familiar de estas características, dándonos unos momentos dolorosos de ver. Y, de nuevo, que esto se haga con personajes CGI que nos transiten tanto me parece una pasada. El elemento clave de un villano que cree estar mejorando a la humanidad mediante experimentación genética pero en realidad no lo hace por motivos altruistas sino porque odia como son las cosas en realidad, me parece un elemento muy interesante que puede servir además de metáfora sobre personas y actitudes muy actuales en nuestra sociedad. En este sentido, que la Contra-Tierra sea una especie de mundo idealizado sacado de los años 80, también sería un comentario sobre la idealización de un pasado que igual nunca fue tan perfecto cómo se quiere recordar ahora.

Como decía, el centro de todo son los personajes, y cuando unos héroes consiguen hacernos reir y llorar casi en la misma escena, es que algo ha hecho muy muy bien James Gunn. Dentro que todos están bestiales, me tengo que quitar el sombrero ante Chris Pratt, que consigue sacar adelante brillantemente un viaje super doloroso mientras Peter Quill aprende que la Gamora que amó se fue y no va a volver, y que en lugar de perder una amante igual puede ganar una amiga. Pratt tiene momentos de patetismo, momentos de mucho dolor, otros graciosos y sobre todo, la clave de levantarse a pesar de todo para ayudar a su amigo Rocket cueste lo que cueste. Y todos los saca adelante de forma brillante. En los últimos tiempos hemos asistido a una campaña de descrédito contra él vergonzosa, pero Pratt muestra en pantalla que ES una gran estrella con un carisma y una presencia que se sale de la escala. Muy bien por él.

Pero no sólo es Pratt, claro, porque el resto del grupo es increíble. Dentro de esta familia disfuncional, las mejor paradas son Karen Gillan y Pom Klementieff, que como comentaba nos dan siempre una risa y un momento que resalta que siguen teniendo dolor en su corazón. Nébula está empezando a aprender a ser feliz, algo que jamás pensó que conocería, y Mantis dentro de su superficialidad aparente resulta que sabe leer el dolor que se esconde debajo de cada uno de sus compañeros. Empezando por supuesto por un Drax, que como todos alterna unos diálogos super buenos marca de la casa Gunn con un momento dramático de los que tocan el corazón de los espectadores.

En este sentido, quizá la peor parada de este volumen 3 es Gamora y Zoe Saldaña, al ser este personaje el que está más desconectado de los demás y que no consigue emocionarnos como sí lo hacen todos. En parte, esto reafirma el hecho que esta Gamora NO es la que conocimos en las películas anteriores, pero me parece el eslabón débil de un tapiz de relaciones entre los personajes que me parece brillante. Y si nos ponemos puntillosos, podría criticarse la versión de Warlock que nos presenta Gunn, interpretado por Will Poulter. Sin embargo, este ser evolucionado recién nacido de una crisálida evolutiva que tiene el cuerpo super poderoso de un adulto pero ninguna experiencia con el mundo real no se alejaría demasiado de la primera versión del personaje que vimos en la páginas de Thor, que era un ser con la mente de un niño que no sabe interactuar con el mundo a su alrededor. Creo que este Warlock cumple bien con lo que la historia de Gunn pedía de él, aunque tengo que reconocer que el que desaparezca casi completamente de la segunda mitad de la película es una pena. En todo caso, el momento en que le explican que todo el mundo merece una segunda oportunidad me parece una escena super emocionante y un gran resumen a lo que significa esta familia disfuncional que se ha ganado mi corazón.

Había intentado llegar a la película lo más libre de spoilers posible, pero fue inevitable leer algún comentario sobre que la duración de la película era excesiva y que se hacía un poco larga. Nada más lejos de la realidad. Soy el primero que me he quejado de la moda actual de alargar muchas películas por encima de las dos horas y media, pero al final si se conecta con lo que nos cuentan y con el sufrimiento y evolución de los personajes, las duración no solo no es un problema sino que es imprescindible para tejer las relaciones y construir el climax. Volviendo a los personajes, que incluso Kraglin y Cosmo tengan momentazos emotivos y con el uso de sus poderes como el resto, me parece una pasada que habla muy bien de Gunn como creador de personajes con corazón. No, no me ha parecido nada larga la película.

Guardianes de la Galaxia tiene una selección de canciones abrumadora. El momentazo con Beastie Boys me ha parecido increíble, pero los hay a patadas. Por ejemplo, el comienzo con Rocket tarareando Creep de Radiohead, que nos marca desde el primer fotograma el tono de dolor pero también de alegría que se abre para los personajes. Otra cosa que me vuela la cabeza de esta película es que puede decirse que hay poca acción, pero nunca la echas de menos porque el centro emocional como digo son los personajes. Que esto suceda en un blockbuster palomitero como es esta película es otro detalle que me parece alucinante, y es todo gracias a un Gunn que me parece brillante. Y ojo, que puede haber poca acción, pero la que tenemos está rodada de forma alucinante. El primer combate contra Warlock tiene una fuerza y una sensación de amenaza bestial, mientras que la huida de Orgoscopio, sede de la compañía Orgocorp del Alto Evolucionador, está llena de momentos super imaginativos. Además, el climax final con el combate del grupo en un largo plano secuencia en el que vemos como todos pelean y se ayudan entre sí para eliminar a sus enemigos me parece una genialidad visualmente apabullante.

Otro elemento a destacar es la creación de mundos super imaginativos por parte de Gunn. El planeta Orgoscopio es diferente a todo lo visto en la ciencia-ficción reciente (o no), lo que añade el plus de sensación de maravilla que debería tener la ciencia ficción y que a menudo se olvida, planteando por falta de originalidad o presupuesto mundos genéricos con tecnología startrekizada. El brillante diseño de producción sirve para añadir el plus de personalidad a una película que ya se siente única de principio a fin. Gunn ha comentado en varias ocasiones que cuando Marvel Studios le pidió su idea de película para los primeros Guardianes, él no quería crear una película que pareciera Star Wars, sino una que hiciera sentir a los espectadores lo que la primera Star Wars nos hizo sentir, con personajes estrambóticos con corazón que vivían en una galaxia extraña pero cercana que el público querría conocer. El éxito es total.

Buscando algún elemento menos bueno a una película que como veis me ha gustado mucho, como decía por un lado tendriamos a Gamora, no estando mal, ojo. A esto añadiría que las partes más aterradoras del Alto Evolucionador están en el flashback del origen de Rocket, no teniendo demasiado que hacer en la parte del presente. Sin embargo, esto conecta con la parte que comentaba sobre que lo importante para Gunn no es la aventura o la pelea con el villano sino el crecimiento de los personajes, y por eso es un elemento que no supone ningún problema. Por cierto, que no lo he comentado, pero Chukwudi Iwuji me parece que está muy bien en su papel de villano que cree que está haciendo lo correcto, aunque lo correcto para él sea destruir un planeta lleno de seres vivos porque no son «perfectos». El toque de villano perturbado salido de La isla del doctor Moreau queda super bien en la película.

Aparte de todo, obviamente James Gunn plantea la película sabiendo que es el final de su trilogía dentro de Marvel Studios. La forma en que conecta las tres películas a lo largo de los 150 minutos de duración me parece genial, consiguiendo la sensación de haber vivido una larga historia río en la que todos han cambiado, mejorado y aprendido a ser felices como una gran familia disfuncional. Como final de trilogía nos regala un final perfecto, porque estos personajes merecían un final feliz. Aunque eso no incluya el típico «consigue a la chica». Siendo un momento a lo mejor agridulce para Quill, para los personajes igual lo que tenemos es mejor.

Este final super satisfactorio nos muestra que el cambio ha sido una constante en el grupo, que empezó con Nébula como villana y termina siendo uno de los puntales emocionales. Además, los detallitos sacados de los comics me alegraron también el corazón, como ese Warlock ahora ya si en modo héroe o la presentación de Phylla-Vell (aunque sea diferente al comic) me dejan con la mejor de las sensaciones. No se que nos deparará el futuro para estos Guardianes de la Galaxia, pero me daría pena que Marvel no los aprovechara, porque el potencial es infinito. Hay actrices como Zoe Saldaña que han comentado que para ella esta es la última película en Marvel. Y respetando esto, Gunn igual ha planteado un final para Gamora que encajaría con estos deseos. Sin embargo, yo quiero ver más Nébula, más Rocket y Groot, y desde luego, más de Adam Warlock. Esperemos que su historia no termine aquí.

La película recaudó 120 millones el primer día de estreno (incluyendo el preestreno del jueves), y parece que el boca a boca es bueno, algo que no sucedió con Quantumanía. Está por ver si Guardianes de la Galaxia vol. 3 conseguirá igualar la taquilla de la segunda parte (870M), pero mientras sea rentable para Marvel el éxito será más que suficiente. Para ello sería suficiente conseguir 700 millones de taquilla, cifra incluso inferior a la de la primera primera película. Hay muchas webs que viven de estas estadísticas y las comparaciones de unas películas con otras, pero teniendo un final tan satisfactorio para la historia de estos personajes (espero que por el momento), con que Marvel obtenga beneficios con esta película, aunque no igualen los de las anteriores, yo contento.

Por cierto, mientras despedimos a James Gunn de Marvel Studios, esta película y el corazón y el cariño que ha mostrado para estos personajes me confirma que es la persona indicada para escribir y dirigir la próxima película de Superman. Un Gunn que no lo he comentado pero consigue un equilibrio perfecto entre momentos super dramáticos, con Rocket pero no sólo, con un humor que me funciona prácticamente siempre construido a partir de unos diálogos brillantes jugando con la personalidad de cada personaje. Reconozco que el hecho que en El Escuadrón Suicida a veces se riera DE algunos personajes y no «con» ellos hizo que no estuviera del todo convencido, pero tras ver esta película, las dudas han desaparecido. Up, up and away!!

Comparto el trailer de la película:

Cuando un final es tan emocionante, no queda más que levantarse a aplaudir lo que James Gunn ha regalado a los fans. Guardianes de la Galaxia vol. 3 ya es historia de Marvel Studios, y ¡qué viaje!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de La lista final de Prime Video

Prime Video parece querer especializarse en la producción de series de acción de calidad, con los ejemplos previos de Jack Ryan o Jack Reacher. La lista final con Chris Pratt es el último ejemplo de un buen entretenimiento de temática militar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

James Reece (Chris Pratt) es un miembro Navy SEAL del ejército cuyo pelotón sufre una emboscada durante una misión encubierta de alto riesgo. Cuando Reece regresa a casa con su familia, cuestiona su propia culpabilidad con recuerdos confusos del suceso. Sin embargo, a medida que sale a la luz nuevas evidencias, Reece descubre fuerzas oscuras trabajando en su contra. Para averiguar qué sucedió Reece contará con el antiguo compañero Edwards (Taylor Kitsch), con conexiones con la CIA.

La Lista Final es una serie de televisión de acción basada en la novela homónima de Jack Carr. La serie de 8 episodios ha sido creada por David DiGilio y cuenta con la dirección de Antoine Fuqua en el primer episodio, siendo Chris Pratt productor ejecutivo de la serie. La serie cuenta con fotografía de Armando Salas y Evans Brown, y música de Ruth Barrett.

La serie está protagonizada por Chris Pratt, que interpreta al Comandante James Reece, un oficial de los SEAL de la Armada estadounidense con 8 despliegues de combate. Comandante del pelotón Alpha del equipo SEAL 7. Taylor Kitsch es Ben Edwards, un ex SEAL de la Marina y antiguo compañero de equipo de James Reece que actualmente trabaja en la CIA. Constance Wu es Katie Buranek, una experimentada corresponsal de guerra de Voltstream News, mientras que Riley Keough y Arlo Mertz interpretan a la mujer e hija de Reece, Lauren y Lucy. Jeanne Tripplehorn es Lorraine Hartley, Secretaria de Defensa, mientras que Jai Courtney interpreta a Steve Horn, presidente del contratista de defensa Capstone Industries, mientras que Sean Gunn es Saul Agnon, Vicepresidente de Capstone.

La lista final es una historia de venganza. A partir de la muerte de su familia, un condecorado SEAL se lanza a la búsqueda de la verdad para hacer que todos los que fueron responsables de su muerte y de las de su pelotón paguen por lo que han hecho. Hay un mensaje muy claro que cuando el ejército entrena a hombres para la muerte, no pueden sorprenderse que su respuesta ante una tragedia personal provocada por motivos espurios sea la violencia. Un mensaje que siendo sencillo, no deja de estar ahí y de estar bien ejecutado durante toda la serie.

Chris Pratt es el omnipresente protagonista, y agradezco que se aleje del clásico papel de héroe «simpático» con el que es fácil conectar, creando un personaje oscuro para el que no existen matices a la hora de perseguir a los que estuvieron involucrados en el asesinato de su familia. Reece trata a patadas a la periodista Katie Buranek incluso a pesar de estar ayudándole, porque no quiere que nadie interfiera en su misión. Sin embargo, dentro que para los culpables hay una única salida aceptable, evita matar a policías o agentes del FBI que intentan detenerlo, lo que indica un alto elemento moral en sus acciones que lo convierten en un HÉROE sin matices en el contexto de esta historia.

El resto del reparto creo que cumplen con profesionalidad con lo que la serie demanda de ellos, siendo en general un buen complemento a la presencia y la fuerza que Pratt incorpora a la serie. Dentro que todos cumplen, le gusta la química que Taylor Kitsch comparte con Pratt en pantalla, la villanía de un Jai Courtney muy cómodo en su papel y de Sean Gunn añadiendo un toque de patetismo a su personaje.

Esta historia clásica de venganza está muy bien ejecutada. El guion me parece muy interesante porque no te muestra todas las cartas de inicio, sino que a medida que Reece va tachando nombres de su lista va sumando otros, a menudo sorprendentes, mientras avanza su investigación y ahonda en la conspiración, encontrando conexiones económicas, políticas e incluso dentro del ejército que se beneficiaron económicamente de esas muertes.

Una serie de este tipo no está para hacer profundas reflexiones filosóficas, sino para mostrar acción. Y La lista final en eso me parece un triunfo. Me encanta que Prime Video apueste por invertir un presupuesto importante para hacer series de acción con esta calidad técnica. Porque la verdad es que todas las escenas me parecen super bien ejecutadas desde el realismo de la forma en que actúan las fuerzas especiales de los Estados Unidos. La serie plantea además elementos diferenciadores en cada escena de cada episodio, de forma que consiguen que no sea un «John Wick» de proyección y tiro en la cabeza repetido una y otra vez como vimos en la tercera película. Hay escenas super buenas y diferentes en La lista final. Destacaría el asalto a la base de los narcos del cuarto episodio, el ataque del quinto y el climax final.

Y por si fuera poco, dentro de lo que parecería una historia lineal básica de venganza, la serie se las apaña para crear giros interesantes que rompen lo que yo al menos como espectador esperaba de la serie. En especial, el quinto episodio me parece modélico y sorprendente dentro de la lógica de la serie, a lo que le sigue un sexto episodio también estupendo que rompe la narrativa que llevábamos hasta ese momento. Estos giros de guion me han gustado mucho y han conseguido mantenerme interesado durante todo el visionado.

Hay que reconocer también que La Lista Final no es perfecta. La duración de los episodios va desde los 50 minutos del más corto a los 65 del primer episodio. Y la verdad es que esta duración acaba siendo un pelín larga en general, hasta el punto que el visionado hubiera mejorado con episodios de 5-10 minutos menos. Esto es debido a que en todos los episodios tenemos varios momentos en los que Reece recuerda a su familia con memorias cruzadas debido a su tumor. Esto es algo que tendría sentido en la televisión clásica de episodio por semana, ya que cada episodio debe recordar al espectador lo que ha perdido Reece que motiva la venganza. Sin embargo, al tratarse de una serie de streaming que el público puede ver en maratón (o como fue mi caso, en sesiones de dos – tres episodios), esta repetición acaba resultando redundante y un pelín repetitiva.

Este elemento como digo afecta al visionado de la serie en su conjunto, pero narrativamente tiene todo el sentido ir viendo el deterioro mental de Reece y como esto afecta a su rendimiento, lo que de alguna manera le humaniza frente a la máquina de matar en que se ha convertido. De esta manera, incluso estos aspectos menos buenos que reconozco que existen y están ahí no son gratuitos ni un problema de guion, más bien al contrario. Curiosamente, o no, los mismos que alaban series como Obi-Wan Kenobi que son un queso de gruyere grosero que narrativamente no tiene sentido, han pensado pasar por alto los problemas de la serie de Disney+ para inventarse problemas que no están ahí en esta serie.

Lo cual me lleva al review-bombing que ha sufrido la serie, porque parece claro que para la mayoría de críticos americanos políticamente correctos no es aceptable que Prime Video haga una serie de un hombre blanco buscando venganza por el asesinato de su familia. Por ejemplo, en Slash-film Valeria Ettenhofer comenta «En un thriller de acción completamente podrido, el Navy SEAL James Reece (Chris Pratt) se lanza a una exhaustiva y obsesiva matanza pública, todo ello mientras casi todos los personajes que le rodean le llaman incesantemente buen tipo. La disonancia cognitiva entre las acciones del «héroe» de la serie y la inexplicable lealtad que inspira a todos los que le rodean es ridículamente evidente». Lo cual deja en evidencia que está comentando sobre sus preferencias ideológicas y no sobre lo que la seria la está contando, porque en el contexto de esta historia ¡claro que Reece es el héroe! Que la «crítica» lo ponga en duda como primer elemento fundamental de su crítica es penoso, la verdad. Porque que una mujer busque venganza por su violación como en Promising young woman es «necesario», pero que lo haga un hombre blanco tras ser asesinada su familia es «problemático». Y así todo.

Y obviamente cada persona puede tener una opinión, y para gustos colores. Pero eso es una cosa y otra pretender valorar un contenido de entretenimiento no por lo que es sino por lo que tu querrías que fuera. Otra crítica comenta que «Parece que va a ir de conspiraciones y se convierte en una serie de venganza que no reflexiona sobre la venganza.» ¿Por qué tendría que hacerlo? LA HISTORIA NO VA DE ESO. Pero es que como comentaba antes el mensaje de que es peligroso empujar a la violencia a alguien que lleva toda su vida perfeccionando el uso de la violencia por un gobierno que le ha usado para sus fines, y como para alguien así, la venganza es el único camino, si queda queda claro y diáfano en la historia.

Existe una tremenda disonancia entre el entretenimiento que los «creadores de opinión» quieren que veamos y los gustos del público a los que una historia de venganza muy bien planteada y resuelta nos vale perfectamente. Son esos mismos críticos los que no se explican el éxito de series como Yellowstone, que de momento y si no me equivoco en España sigue siendo imposible de ver en ninguna plataforma, y que se llenan la boca pidiendo variedad de contenidos pero renegando cuando una cadena plantea una historia que no coincide con su ideología.

La lista final puede tener elementos mejorables, empezando por la duración de los episodios, pero todo lo que plantea lo hace estupendamente bien. Si te gusta el cine de acción es una serie que no te puedes perder.

Comparto el trailer de esta serie:

La lista final es un entretenimiento estupendo que sabe qué tipo de historia es y cual es su público, entre el que me encuentro.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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