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Reflexiones de Domingo 2/2024

¡Feliz Domingo! Tras unas semanas en las que no encontraba tema para comentar, hoy aprovecho el formato de Reflexiones de Domingo para comentar varios temas que han ido surgiendo en las últimas semana y que conectan con mi comiquera y cinéfila. Ya veréis que el titular explica el contenido.

Disfruto mucho más las grapas de DC Comics que las de Marvel

En 2015 aproveché el evento Convergencia para dejar de comprar la continuidad de DC Comics, cansado y asqueado del estado del universo DC. Lo peor que pudo pasar sucedió, y me encontré que no echaba de menos estos comics porque las grapas de Marvel y las colecciones indys me daban más entretenimiento del que podía consumir. En estos años he comprado alguna cosa puntual, sobre todo fuera de continuidad, como DCsos de Tom Taylor y Trevor Hairsine o Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson. También proyectos especiales como Batman: Tres Jokers o El reloj del juicio final, ambos comics de Geoff Johns con Jason Fabok y Gary Frank, respectivamente.

En los últimos años me he encontrado con algunos comics en continuidad que superan el disfrute de una Marvel que se encuentra de capa caída. Empezando por Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo. (Aunque este comic baja muchísimo cuando Redondo no lo dibuja). Más recientemente, el retorno de Mark Waid a DC nos ha dado el mejor tebeo de superhéroes de los últimos 5 años (o incluso más): Batman – Superman: World´s Finest junto al fuera de serie que es Dan Mora.

Sigo comprando apenas un puñado de grapas de DC. Pero igual por el tiempo transcurrido sin leer a la Distinguida Competencia, la verdad es que estoy disfrutando muchísimo de Batman: Off-World de Jason Aaron y Doug Mahnke, JSA de Geoff Johns y Mikel Janin (entre otros) o Shazam! de Waid y Mora. De hecho, el último evento Titans: Beast World de Taylor e Ivan Reis me ha parecido modélico, a pesar del bajón porque Reis no dibujó toda la miniserie del evento.

Frente a una Marvel que no cuida sus colecciones, en algunos casos con unos bailes de dibujantes terribles y en otros unos guiones que se quedan sólo correctos, en los últimos tiempos me estoy encontrando unos comics perfectos en DC, con la combinación de un gran guion con un dibujo espectacular. No le puedo pedir más a estas colecciones. Dicho esto, no planteo volverme loco y empezar a comprar DC masivamente, porque viendo las solicitaciones, la situación creativa de DC tampoco es que sea para tirar cohetes. Pero prefiero quedarme con lo bueno a medida que llega. Espero que Marvel mejore durante 2024, pero los próximos meses no parece que vayan a ser mucho mejores que lo que tenemos en la actualidad.

Dicho esto, cuando leo rumores sobre que DC está planteando la creación de un «Universo Ultimate» en DC con Scott Snyder de arquitecto dando a Jason Aaron el guion de algunas de sus series principales, me veo comprando encantado esas colecciones, entrando sin duda en este nuevo sello. Tener ganas de comprar DC es el primer paso para volver a hacerlo, y es un paso que yo ya he realizado. A ver cual es el siguiente.

Que una película o serie sea «fiel a los comics» no garantiza que sea buena…

… Y es exactamente lo mismo con la «diversidad», no es un valor que por si mismo garantice nada. Una serie puede tener unos valores de diversidad positivos y al mismo tiempo ser mala y/o aburrida. Al ejemplo de Willow, Ms. Marvel o Echo me remito. Estoy bastante seguro que todo el mundo acepta la primera afirmación como cierta, pero no tanto la segunda.

Si una película o serie es BUENA y además es «diversa», para mi mucho mejor. Pero el objetivo debería ser hacer la mejor película posible, no la más diversa a costa de todo lo demás. Matiz clave. Y sin embargo, en el mundo del entretenimiento americano, parece que la «diversidad» es el único criterio por el que se valora un producto audiovisual, siendo todo lo demás totalmente secundario. Es normal la desconexión que existe entre el público «normal» que sólo quiere que le entretengan sin que le cuelen panfletos ideológicos y los estudios y los medios de comunicación sobre todo americanos.

Esta reflexión vino a partir de un twit de Mark Millar que generó bastante polémica hace unos días, al compartir un video de creadores recientes de Marvel que reconocen en entrevistas no tener ni idea de los comics en que teóricamente se inspiran sus películas y/o series, lamentando que hace unos años el «respeto a los comics» y a sus fans se vendía como la principal prioridad, cosa que ya no se lleva:

Ante esto realicé un largo hilo en Twitter en el que una cosa me llevó a la otra hasta llegar a la conclusión inicial. Un hilo en el que en cierta manera refutaba el argumento de Millar, al no ser el argumento de la «fidelidad» el principal que explica que una película sea buena, sino el de la calidad de los creativos contratados. Aquí os lo dejo:

Hay una diferencia tremenda entre ser un fan de los comics y conociendo a los personajes tomar decisiones creativas que alejen una película de los comics, a escuchar a escritores y showrunners afirmar que no son fan de los comics ni conocen a los personajes, y van a su aire. Ser fan de los comics no garantiza que una película sea «buena». Pero si que tendrá el corazón en el sitio correcto. Y al mismo tiempo, que Ms. Marvel o Secret Invasion no fueran buenas series no tiene que ver con la no fidelidad a los comics, sino a su falta de CALIDAD.

Y el video me genera dudas, porque puede sacar de contexto declaraciones de estas personas. Pero al mismo tiempo, recuerdo leer las declaraciones de las directoras de Echo en las que afirmaban que los poderes de los comics eran «¿chorras?» y ellas pensaron en darle unos mejores. De nuevo, el problema de Echo no son los poderes de la protagonista, (aunque me revienta leer a gente que se cree más lista que los creadores de los personajes), sino un guion pobre, una puesta en escena mediocre y unas interpretaciones flojas. O qué decir de Secret Invasion. Luego es un tema que va mucho más allá de la fidelidad a los comics.

Los creativos contratados por Marvel Studios para sus últimos proyectos televisivos no tienen la calidad de los Gunn, Markus y McFeeley. Algo que no tiene que ver con su conocimiento de los comics. Esto es una evidencia que parece no se puede decir, sobre todo si estos showrunners son escritores afroamericanos, o directoras mujeres. Y reconozco que fui el primero que no quise ver que era imposible que Marvel mantuviera la calidad pasando de 2/3 películas al año a 5/6/7 proyectos anuales cuando se anunciaron las series de TV. La calidad de los nuevos creativos contratados ha sido muy inferior, por eso las series no aciertan. No es un tema de recursos, las series de Disney+ han contado con presupuestos de blockbusters de cine, sino de falta de calidad general. Y si al menos estas series fueran «fieles a los comics», al menos los aficionados tendriamos algo a lo que aferrarnos, pero ya no siquiera es el caso.

Y volviendo a las declaraciones de Millar, si los creativos de películas y series afirman que NO conocen los comics en los que deberían inspirarse, ¿por qué deberían interesarnos sus productos a los fans de esos mismos comics? Es más, si los lectores de comics NO somos su público objetivo, ¿a quién dirige Marvel sus series? Y tengo claro que para que una película o serie sea un éxito no es suficiente con los lectores de comics, hay que apelar a un público mainstream. Pero enfadar a una parte del fandom para acceder a ese público generalista no parece la mejor forma de vender tu proyecto.

Es indudable que en el periodo 2008-2018 la promoción de Marvel Studios primero apelaba a los fans de los comics, ampliando luego al público mainstream y buscando contentar a ambos. Eso ha cambiado ahora mismo, y el foco ya no está en los comics o sus compradores, cosa que diría que es la queja de Millar. Y en realidad nadie puede decir que esté equivocado, porque obviamente esto es así. A no seas un hooligan que se niega a ver la realidad y cree que todo lo que hace Marvel es oro en paño. Y lamentablemente de esos hay un montón también.

Y volviendo al principio, que una película o serie sea fiel a los comics no garantiza que sea «buena». Pero es exactamente lo mismo con la tan buscada «diversidad», no es un valor que por si mismo garantice nada, desde luego no «calidad». Una serie puede tener unos valores de «diversidad» positivos y al mismo tiempo ser mala y/o aburrida.

Y hablando de eso…

Ser «fan» no implica tener que consumir todo lo que venda una editorial o estudio

Los lectores de comics tenemos claro que se puede ser super fan de los comics Marvel (o DC) sin comprar todo lo que publican. De hecho, aparte del coste económico, es imposible incluso sacar el tiempo para leer todos los comics que publica Marvel cada mes, ya sea a través del Marvel Unlimited quien lo tenga, o usando medios piratas. Esto que es tan evidente para los comics parece que se ha convertido en poco menos que una apostasía cuando se habla del entretenimiento audiovisual.

El caso es que las redes sociales son capaces de lo mejor y de lo peor. Y aunque no debería ni perder tiempo en estas polémicas, estoy detectando una tendencia cada vez extendida según la cual cuando una persona normal no fanatizada comenta no haber visto The Marvels o Secret Invasion, por poner un ejemplo de una película y una serie del MCU, siempre aparece alguien descalificando a esa persona como si fuera un hater contra Marvel. A veces, este comentario viene de gente a priori comedida que jamás me esperaría. Da pena que los talibanes no entiendan la diferencia entre un fan y un consumidor. Y que la forma para mostrar a los estudios de cine que no nos gusta lo que hacen no es quejarse en redes sociales sino no darles tu dinero para que sigan haciendo lo mismo.

A lo mejor es justo porque eres un buen fan no quieres perder tu tiempo ni tu dinero en algo que claramente no es para ti. Que lo disfrute su público objetivo. Eso si, cuando fracase esa película que no vengan a echarme en cara nada a mi, que le pidan explicaciones quien dirigían la película.

Y hablando de comprar…

Panini ofrece ventas en su web con portes gratuitos a partir de 20 €uros

La semana pasada vi este anuncio de Panini en Twitter. Viendo el vaso medio lleno, las ventas online y por correo ponen la cultura a disposición de lectores que viven en pueblos pequeños y no disponen de una librería cercana, lo cual en este caso amplía las posibilidades para que cualquiera pueda aficionarse a leer comics Marvel. Esta democratización de la afición comiquera y que no dependa de si vives en una ciudad grande con librería o no me parece algo bueno. Pensando además que con apenas 6 grapas normales (o 4 grapas dobles) ya superas los 20 €uros de compra y por tanto puedes recibir sin gastos de envío los comics, me parece una pasada. (Dicho esto, un amigo tuitero me comentó que los envíos de Panini no es demasiado bueno ya que los comic van bastante desprotegidos).

Viendo el vaso medio vacío, esto me parece una competencia terrible a las librerías especializadas que durante años han sostenido las ventas de Panini y de Marvel en España. Y ya me parecía mal que la editorial tenedora de los derechos de DC Comics en España abra tiendas por toda España haciendo competencia a estos mismos libreros, pero que ahora la licenciataria de Marvel se convierte competencia y casi hasta en enemiga de las tiendas me parece terrible.

Trailer de Deadpool & Wolverine

No he sido demasiado fan de las películas de Deadpool, a pesar del entusiasmo que transmite Ryan Reynolds. La primera nos pilló a todos con ganas de que nos gustara, pensando en que estaba hecha con cuatro duros y su primera escena de acción fue super chula, aunque las bromas de caca, pedo, pis no van conmigo. Luego, aparte de la broma relativa a X-Force y la sorpresa del villano final de Deadpool 2, la verdad es que esta secuela me pareció bastante floja.

Sin embargo, la sequía que vamos a tener de estrenos este 2024 hace que el estreno de Deadpool & Wolverine vaya a ser todo un acontecimiento comiquero. Además, que después de sufrir el robado de imágenes del rodaje, Marvel estrene el primer teaser y no saque bien a Lobezno me parece una jugada maestra. Está claro que de aquí a su estreno en Julio habrá tiempo para verle, pero de momento, quien quiera verle tendrá que esperar.

YA TENEMOS A LOS 4 FANTÁSTICOS

Y se confirma que los rumores de las últimas semanas han acertado:

Pedro Pascal es Reed Richards

Vanessa Kirby es Sue Storm

Ebon Moss-Bachrach es Ben Grimm

Joseph Quinn es Johnny Storm

El diseño retro sugiere una trama que dará comienzo en 1961, momento en que saldrán al espacio (o a la Zona Negativa), perdiéndose durante 60 años. Una trama que permitirá todo tipo de pseudo-ciencia e inventos a cual más loco y estrambótico. Todo esto es suposición, pero viendo a H.E.R.B.I.E. en la imagen no creo ir desencaminado.

Respecto al casting, dentro de ser un grupo de buenísimos actores, me temo que Pedro Pascal sea demasiado conocido para poder llevar a buen puerto a Reed Richards, aunque es tan buen actor que seguro merece el beneficio de la duda. Por cierto, me gusta que los actores sean adultos y Marvel Studios abandone la ridícula idea de los jóvenes FF que sufrimos en el bodrio de Josh Trank.

THE FANTASTIC FOUR se estrenará el 25 de Julio de 2025. Esto ha provocado que The Thunderbolts adelante su estreno al 2 de Mayo. Captain America Brave New World mantiene su estreno el 14 de Febrero, mientras que Blade ahora mismo sigue con fecha de 7 de Noviembre, confiando que resuelvan los problemas del guion que ha sufrido hasta ahora.

Teniendo en cuenta la falta de estrenos del MCU en 2024, creo que habrá ganas de ver estas películas cuando se estrenen.

Y por último…

NO ESPERÉIS UNA RESEÑA DE MADAME WEB, QUE LA DISFRUTE SU PÚBLICO OBJETIVO QUE NO SOY YO.

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios sobre cualquiera de estos asuntos. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Anatomía de una caída de Justine Triet

Se acercan los Oscars 2024 y como siempre voy a intentar ver todas las películas nominadas a mejor película. Así que aprovechando su reestreno en cines he visto Anatomía de una caída, la película francesa dirigida por Justine Triet y protagonizada por una estupenda Sandra Hüller.

PUNTUACIÓN: 7/10

Sandra, una escritora alemana, vive con su marido Samuel y su hijo ciego, Daniel, en un chalé en medio de los Alpes franceses. Cuando Samuel fallece en misteriosas circunstancias, la investigación no puede determinar si se trata de un suicidio o de un homicidio. Sandra es arrestada y juzgada por asesinato, y el proceso pone su tumultuosa relación y su ambigua personalidad en el punto de mira. (FILMAFFINITY)

Justine Triet (Fécamp, Francia 1978)​ es una directora de cine, guionista y actriz francesa. Su primer largometraje, La Batalla de Solferino, fue presentado al festival de Cannes 2013. En 2016 escribió y dirigió Victoria​, por la que fue nominada a los Premios César por Mejor Película y Mejor Guion Original​. El reflejo de Sibyl (2019) también se estrenó en el Festival de Cannes​. Finalmente, en 2023, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes por Anatomía de una caída, convirtiéndose así en la tercera directora en obtener dicho premio, además de obtener el Globo de Oro para la misma cinta en su categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa.

Además de dirigir la película, Justine Triet escribe el guion junto a su marido Arthur Harari. La película de 150 minutos de duración cuenta con fotografía de Simon Beaufils, montaje de Laurent Sénéchal. Me llama la atención al buscar la ficha de la película algo que noté extraño durante el visionado, y es que la película no tiene música. Anatomía de una caída ha recibido una alabanza casi universal por parte de la crítica.

En el reparto encontramos a la actriz alemana Sandra Hüller como Sandra Voyter, una escritora acusada del asesinato de su marido. Hüller ya trabajó con Triet en El reflejo de Sibyl y su condición de alemana viviendo en Francia resulta clave en la historia, hasta el punto que Triet comenta que escribió a la protagonista pensando en ella.

El resto del reparto lo forman Samuel Theis como el Samuel Maleski, el marido de Sandra fallecido en extrañas circunstancias. Swann Arlaud interpreta a Vincent Renzi, abogado y ex-novio de Sandra, Milo Machado-Graner es Daniel Maleski, el hijo invidente de Sandra y Samuel que tendrá un papel clave en la reconstrucción de los hechos. Antoine Reinartz como el fiscal, Jehnny Beth es Marge Berger, agente del juzgado encargada de proteger a Daniel e impedir que sea condicionado en su declración. Saadia Bentaïeb es Me Nour Boudaoud, la otra abogada de Sandra, Camille Rutherford interpreta a Zoé Solidor, la estudiante de post-grado que fue a entrevistar a Sandra al principio de la película y Anne Rotger como la presidenta del tribunal, completan el reparto en sus papeles principales.

Me ha gustado Anatomía de una caída, me ha parecido una película muy interesante en la que la fantástica interpretación de Sandra Hüller consigue elevar el resultado final. Me interesa por ejemplo que la película NO sea un whudunnit en el que lo importante es saber si Sandra mató a su marido o no, sino que Justine Triet realiza una disección de la complejidad de las relaciones de pareja. Me gusta cómo durante el juicio cómo Sandra repite una y otra vez que una relación es algo muy complejo con sus momentos buenos y malos, y como una conversación puntual sacada de contexto no sólo no muestra esa complejidad sino que lo simplifica hasta que se pierde el sentido de lo que se ha vivido. Es imposible reducir años de convivencia a una sentencia de buenos y malos cuando lo normal es que ambos sean un poco de cada. Las relaciones de pareja no se puede analizar en términos de blanco y negro cuando el gris y la ambigüedad domina muchas de nuestras actuaciones, al tomarse muy a menudo decisiones egoístas en lugar de pensar en la media naranja.

Otro elemento que me ha gustado mucho es el papel que juega el hijo de la pareja y como vemos que son nuestros deseos moldean los recuerdos. Esto se lo dice la secretaria judicial a Daniel, el hijo de Sandra, cuando el joven ciego le pregunta qué debe creer. En una situación en la que no puede creerse que su padre se suicidara pero tampoco que su madre matara a su padre, ¿Qué es lo correcto? Al ser una situación en la que no existen pruebas fehacientes en ningún sentido, es él el que tiene que asumir la verdad que quiere creer, y seguir con su vida en consecuencia. ¿Realmente sus recuerdos eran esos o da un nuevo significado a hechos que no tienen relación para ajustarse a sus nuevas creencias? Todo es tan ambiguo que ambas respuestas pueden ser correctas. Dependiendo, también, de lo que el espectador quiera creer.

La estudiada ambigüedad de la película tiene su máxima expresión en la fantástica interpretación de Sandra Hüller. La protagonista es una persona fría y aparentemente distante que afirma amar a su marido pero cuyos actos a veces no muestran eso. Sin embargo, abandonó su vida en Londres por acompañar a su marido a su hogar en Francia, luego no puede decirse que sea egoísta. O al menos no al principio. Hüller crea a una protagonista con unos matices bestiales con el que es fácil empatizar a pesar que sus actos sean como mínimo cuestionables. Actos que en todo caso no indican que sea una asesina, tan sólo que las relaciones de pareja son complicadas. Y a pesar de todo, ¿de verdad todos los hechos son casualidades y ella no se enteró del suicidio de su marido?

Por si fuera poco, la película en su versión original tenía a la protagonista hablando en francés, alemán e inglés, lo que es una muestra más de la calidad de Hüller, algo que en este caso se perdió en la copia en castellano que vi yo. Es una pena que Emma Stone haya creado a Bella Baxter en Pobres criaturas, porque cualquier otro año sería una seria candidata a ganar el Oscar.

Anatomía de una caída me ha gustado, me parece una buena película con una buena historia y una protagonista que lo hace super bien. Los matices vendrían porque me quedo muerto de ver que esta película ha ganado entre otros la Palma de Oro de Cannes o el Globo de Oro. No se si es un tema que las otras películas eran atroces y en realidad no ha habido competición, que también es posible. Pero si esta es la mejor película del año, el cine está en peligro de extinción.

En los últimos meses me he quejado de la duración absurda de algunos estrenos de Hollywood, pero resulta que esta moda no es exclusiva de los blockbusters. Porque esta película no debería haber durado más de los 120 o 130 minutos, la duración de dos horas y media me parece una barbaridad. Curiosamente, este aspecto de la duración tan criticado para el entretenimiento no parece ser un problema para la crítica especializada en este caso.

Otro aspecto que merece un comentario es que como digo la historia tiene algunos elementos muy interesantes en lo relativo a la dificultad de la vida en pareja. Pero aunque consigue salir a flote, su temática y puesta en escena la ponen en muchos momentos peligrosamente cerca de los dramas de domingo por la tarde de Antena 3. En muchos momentos pensé que más que una película esta historia parecía pensada para ser representada en teatro, al tener prácticamente dos únicas localizaciones, la casa en la montaña de la pareja y la sala del tribunal donde se realiza el juicio.

Y hablando del juicio, obviamente no conozco el ordenamiento judicial francés, pero ver este juicio en el que la acusada rebate a testigos durante su declaración y se lanza a debates de fondo con el fiscal me ha parecido todo menos realista. Y ojo que los diálogos me gustan mucho y plantean temas interesantes, pero es otro elemento que refuerza la idea de obra de teatro más que recuento realista de un misterio que debe ser dilucidado, algo que en realidad es un aspecto secundario de la película.

A pesar de estos aspectos menos buenos, en realidad ya digo que me ha gustado. Anatomía de una caída me parece una película que merece verse. Por cierto, un elemento que me gusta mucho es que no plantee moralinas, dejando todo a la interpretación del espectador. En estos tiempos de panfletos políticos es una sorpresa positiva ver una película «seria» que no busca dar respuestas a todos los problemas de la sociedad. Aunque imagino que la ambigüedad que comentaba puede servir para que todo tipo de activistas vea sus tesis refrendadas, como pensar que se acusa a Sandra por ser mujer y que esta acusación es muestra del machismo sistémico de la sociedad. Yo no creo que eso sea así, dado que en un caso tan ambiguo quiero creero que hubieran inculpado al marido si la mujer fuera la que hubiera muerto. Pero es un ejemplo que se me ocurre que refuerza la idea que sí muestra la película sobre que son nuestras creencias las que dan forma a nuestra realidad sin importar los hechos físicos acaecidos.

Anatomía de una caída es una buena película. Igual no tan buena como parece pintarla todo el mundo, pero entiendo que es algo a lo que hay que acostumbrarse en el entretenimiento.

Comparto el trailer de la película.

Anatomía de una caída me parece una buena película pero ni mucho menos la mejor película del año. Mi desconexión respecto a la opinión de la crítica me parece curiosa.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de La tierra prometida de Nicolaj Arcel

Cualquier película que protagoniza Mads Mikkelsen es de visionado obligado. Y más si nos encontramos con la reunión de Mikkelsen con Nicolaj Arcel, director de A Royal Affair. Hoy recomiendo La tierra prometida (The bastard en el original danés).

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1755, el empobrecido capitán Ludvig Kahlen se dispone a conquistar los duros e inhóspitos páramos daneses con un objetivo aparentemente imposible: crear una colonia en nombre del rey. A cambio, recibirá un nombre real que anhela con desesperación. Sin embargo, el único gobernante de la zona, el despiadado Frederik de Schinkel, cree arrogantemente que esa tierra le pertenece. Cuando de Schinkel se percata de que su criada Ann Barbara y su servil marido han escapado para refugiarse con Kahlen, el privilegiado y rencoroso gobernante jura venganza y promete hacer todo lo que esté a su alcance para ahuyentar al capitán. Pero Kahlen no se deja intimidar y emprende una batalla tan desigual que pondrá en riesgo no solo su vida, sino también a la familia de personas marginadas que se ha formado a su alrededor. (FILMAFFINITY)

Nikolaj Arcel (1972) es un cineasta y guionista danés. Es conocido sobre todo por su película de 2012 A Royal Affair, en la que ya trabajó con Mikkelsen y Alicia Vikander, que ganó dos premios en el Festival Internacional de Cine de Berlín y que fue nominada a mejor película de habla no inglesa en los Óscar, así como por la decepcionante adaptación de La Torre Oscura de 2017. A raíz de esa decepción, Arcel volvió a su Dinamarca natal.

Arcel y Anders Thomas Jensen escriben el guion basado en la novela El capitán y Ann Barbara de la escritora danesa Ida Jessen, que está inspirada en personas reales de la época (de los que en realidad se sabe muy poco de ellos). La película de 127 minutos de duración cuenta con fotografía de Rasmus Videbæk, montaje de Olivier Bugge Coutté y música de Dan Romer. La tierra prometida se estrenó mundialmente en la 80ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia y fue seleccionada por Dinamarca como mejor película internacional en la 96ª edición de los Oscar, aunque no pasó el corte final.

La película tiene a Mads Mikkelsen como principal reclamo, interpretando al Capitán Ludvig Kahlen, un ex-militar que busca convertirse en colono de una tierra inhóspita. Amanda Collin (Madre en Raised by wolves) es Ann Bárbara, la mujer de Johannes Eriksen (Morten Hee Andersen) una pareja de agricultores que escapan del odio del juez y terrateniente local Frederik de Schinkel (Simon Bennebjerg), que aspira a quedarse con la riqueza de ese páramo, en caso que Kahlen consiga algo. Melina Hagberg como Anmai Mus, una huérfana de color criada por nómadas, Kristine Kujath Thorp como Edel Helene, hija de un noble noruego y prima de Frederik de Schinkel que aspira a casrse con ella, Gustav Lindh como el padre Anton Eklund, responsable de la Iglesia en la comarca, completan el reparto en sus papeles principales.

Me ha gustado mucho La tierra prometida, así da gusto ir al cine. Mads Mikkelsen es uno de los actores de mayor carisma que puede aparecer en una pantalla de cine actualmente, y estos papeles de hombre duro y estoico que hace lo que cree correcto le vienen como anillo al dedo, realizando un trabajo soberbio. Cuando pasó por el festival de Venecia leí un comentario de que la película trasladaba la sensibilidad del western a una película de época ambientada en la mitad del siglo XVIII en la Dinamarca rural. Y la verdad es que es una apreciación que encuentro acertada, dentro de ser en muchos momentos mucho más cruel, al conectar con las prácticas casi medievales de sometimiento de los siervos a los nobles locales.

Una cosa que me gusta mucho de la película es que el personaje interpretado por Mads Mikkelsen es el protagonista de la película y alguien heroico para los estándares del siglo XVIII, pero con un pensamiento actual resulta casi hasta repulsivo. Y es que durante la película le vemos aprovecharse de la pareja de agricultores huidos para conseguir trabajadores sin sueldo o más adelante golpeando a una niña que sobrevive como puede en el bosque con unos nómadas. Digo esto porque en realidad hay que entender el contexto antes de juzgar algo con unos criterios que no se aplicaban en la época de la película. Porque si la sociedad danesa de la época era super racista, es normal que él lo sea al principio de la película en relación con la niña de color, que es vista como una fuente de mala suerte. Dicho esto, me gusta mucho la evolución que tiene hacia las protagonistas femeninas durante la película y cómo tiene que plantearse que por buscar la gloria y la riqueza se está perdiendo la felicidad que tiene delante.

Es interesante que el Capitán Ludvig Kahlen en realidad aspira a un título nobiliario que obtendrá si consigue convertir en tierra cultivable el páramo danés y establecer un asentamiento de población. No busca ser un héroe, sino convertirse en un rico igual que los asquerosos villanos de la película. La clave está en una ley feudal que establece que todo terreno no cultivado es propiedad del Rey de Dinamarca. Y es el Rey (sus ministros en realidad) el que autoriza a Kahlen a intentar cultivar el páramo y establecer un asentamiento. El conflicto viene cuando el noble terrateniente local Frederik de Schinkel, que además es el juez del condado, quiere poseer esos terrenos en caso que Kahlen consiga cultivarlos, aprovechándose de su trabajo y esfuerzo. Kahlen sabe que tiene la razón legal, pero eso no impide que vaya a sufrir problemas de todo tipo provocados por los sirvientes del villano y por las propias fuerzas de la ley local, en un momento en el que De Schinkel tiene casi total impunidad.

El contexto de la película hace que odies profundamente a los nobles y ricos terratenientes que explotaban al pueblo, hasta el punto de desear verles muertos a todos. De hecho, incluso el Rey es mostrado como un incompetente más preocupado por el alcohol que el bienestar de su pueblo, y que es manejado por unos ministros que actúan a su antojo, no teniendo un conocimiento de como vive su pueblo en realidad. Mads Mikkelsen está genial y está perfectamente acompañado por Simon Bennebjerg como el malvado Frederik de Schinke, que cumple perfectamente su papel de malo al que odiar y desear ver muerto. De Schinke es asqueroso a todos los niveles, por supuesto por su chulería ante la gente que cree inferior, pero también con unos actos abominables, como torturar a siervos o violar sistemáticamente a sus doncellas. Actos que eran perfectamente legales en esa época.

Las mujeres de la película tienen papeles fundamentales en esta historia y añaden el corazón y el sentimiento que posiblemente le falte al personajes interpretado por Mikkelsen. Comentaba la asociación que algunos críticos hacían con el western, pero el papel fundamental de estas mujeres en el climax de la historia rompe con los convencionalismos del género. Un final que me ha gustado mucho, por cierto. Otro detalle interesante ha sido ver que la película no termina donde lo haría en caso de ser un western, sino que la acción se sigue desarrollando hasta años más tarde.

La tierra prometida tiene una historia estupenda y unas interpretaciones maravillosas. Pero hay que destacar además al director Nicolaj Arcel por su sobresaliente narrativa y su capacidad de síntesis. La forma en que vemos la dureza del páramo al que llega Mads Mikkelsen, apoyado también por un montaje espectacular, me parece una pasada. La película tiene una duración superior a las dos horas, pero en ningún momento se hace larga o pesada porque la forma en que cuenta elementos mundanos como el arado de las tierras o la lucha contra la escarcha resulta siempre interesante. La música, la fotografía, el diseño de producción, el vestuario, los bellos y duros parajes naturales, etc… me parece que está genial, consiguiendo que la película sea un éxito en todos los aspectos.

Da gusto ver en pantalla una película tan redonda como es La tierra prometida. Una película que ofrece un entretenimiento estupendo pero que me hizo pensar en las desigualdades y crueldades que eran norma no hace tanto tiempo. Y que en muchos aspectos seguro que puede trasladarse al mundo actual con el poder de las grandes fortunas que juegan con las vidas de la gente normal por un aumento mísero de su beneficio.

Comparto el trailer de la película:

La tierra prometida es una película notable en la que todo destaca para bien. Así da gusto ir al cine.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Argylle de Matthew Vaughn

Matthew Vaughn parece que es uno de los pocos directores que entiende y asume como propio el aspecto de «entretenimiento» del cine mainstream. Hoy hablo de la divertidísima Argylle, comedia de acción con un reparto estelar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Cuando las tramas de sus libros empiezan a parecerse demasiado a las actividades de un siniestro sindicato clandestino, la introvertida autora de novelas de espías Elly Conway y su gato se ven inmersos en el verdadero mundo del espionaje… donde nada, ni nadie, es lo que parece.

Matthew Allard de Vere Drummond (1971), conocido profesionalmente como Matthew Vaughn, es un cineasta inglés. Ha producido películas como Lock, Stock and Two Smoking Barrels (1998) y Snatch (2000), y ha dirigido Layer Cake (2004), Stardust (2007), Kick-Ass (2010), X-Men: First Class (2011) y Argylle (2024). Vaughn también fue el creador de la serie de cómics Kingsman y de la franquicia resultante, y dirigió, produjo y coescribió las películas Kingsman: El servicio secreto (2014), Kingsman: El círculo de oro (2017) y El hombre del rey (2021).

Argylle es una película de 135 minutos que cuenta con guion de Json Fuchs, un actor que ha alternado su trabajo con el de guionista, escribiendo Ice Age 4 o Wonder Woman. La fotografía es de George Richmond, es montaje de Lee Smith, Tom Harrison-Read y Col Goudie, y la música de Lorne Balfe. Destacar además que esta película ha sido producida por Apple, que pagó 200 millones de dólares por los derechos de distribución de esta película y sus posibles secuelas, un importe loquísimo que Apple no va a recuperar ni loco tras el paso comercial de la película por los cines.

Bryce Dallas Howard es Elly Conway, la tímida escritora super ventas que vivirá una aventura real por culpa de Aidan (Sam Rockwell), el espía que intenta que Elly no sea secuestrada por la organización dirigida por Ritter (Bryan Cranston). Catherine O’Hara es Ruth Conway, la madre de Elly, Henry Cavill interpreta al agente Argylle de las novelas de Elly, Sofia Boutella como Saba Al-Badr, Dua Lipa como LaGrange, Ariana DeBose como Keira, John Cena como Wyatt y Samuel L. Jackson como Alfred Solomon completan el reparto en los papeles principales.

Argylle es una película super divertida que devuelve el sentimiento de «pasar un buen rato» a la experiencia de ir a ver una película en pantalla grande. Y quiero empezar lanzando un alegato en defensa de Matthew Vaughn, uno de los grandes directores de cine de acción mainstream que siempre ha entendido y aplicado esta idea de entretener por encima de todo tomando todos los riesgos posibles para no limitarse a hacer más de lo mismo.

Hay que reconocer que Argylle es una película que se construye a partir de las sorpresas de la trama y de un tono de comedia que no se toma muy en serio a si misma y que ayuda a digerir los momentos más locos de la película. Que son un montón. De forma que si esperas ver una película de acción «normal» protagonizada por Henry Cavill, sin duda te vas a ver decepcionado porque una de las primeras sorpresas es descubrir que la historia no va de eso. Comentando la película con un compañero de trabajo que también la vio el fin de semana, me contó que lo que a mi me pareció pura diversión a él le horrorizó. Y es perfectamente compatible que a mi me haya encantado con que a otras personas les parezca un desastre.

Que a mi compañero de trabajo no le guste Argylle entra dentro de lo normal, porque ya se sabe que para gustos, colores. Pero lo que ya si me parece extraño es ver la forma como la crítica «seria» ha destrozado la película, cuando al mismo tiempo a esta misma gente se le llena la boca quejándose por la poca variedad que hay en el cine mainstream. Pero cuando un director se atreve a hacer algo realmente diferente planteado en romper todas las expectativas, le vuela la cabeza a gente supuestamente profesional que se dedica a la crítica profesional y a analizar el show-business. Porque estoy cansado de leer medios americanos quejarse de que sólo se hace cine de «machos», pero cuando Vaughn se atreve a convertir a Bryce Dallas Howard en inesperada protagonista, tampoco les funciona.

Intenté saber lo menos posible de la película en cuanto empecé a ver el trailer y me mostró el giro de la autora escribiendo una novela de espías, que era la parte protagonizada por Cavill y John Cena. Y precisamente por no saber (casi) nada, tengo que decir que el visionado me sorprendió muchísimo. De hecho, el prólogo con la primera aventura de Argylle / Cavill con Dua Lipa es tan exagerada y over-the-top que ya te pone en situación que toda la película va a ser un desfase que no se tome muy en serio a si misma. Gracias a eso conecté con el tono desde el principio y la disfruté un montón. Y a medida que avanzaba la película, cada una de las sorpresas me alucinaban y daban un giro de tuerca super chulo a una historia que me ha parecido genial.

Aparte de lo sorprendente que me ha parecido el guion y como da una vuelta de tuerca al género de los super espías, si algo tiene Matthew Vaughn es que siempre intenta crear unas escenas de acción son elementos novedosos. Y Argylle no es una excepción. La primera escena en el tren, el patinaje sobre «hielo» y sobre todo la escena de los botes de humo me han parecido unos momentazos super chulos que muestran lo importante de tener creadores que no se conformen con ir a lo seguro.

El reparto creo que abrazan el over-the-top y la locura absurda y transmiten que se lo han pasado genial rodando la película. De Sam Rockwell tenía claro que puede hacer comedia sin problema, pero me ha gustado la sorpresa de ver a Bryce Dallas Howard, Bryan Cranston y Catherine O’Hara abrazar los giros locos que les suceden a sus personajes. Esto para mi es otro de los éxitos que Vaughn consigue con Argylle, al tener un reparte de grandes estrellas, algunos con papeles super cortos que apenas son cameos, que está super entregado.

Me llama la atención que Argylle comparte ciertos elementos comunes con Citadel, la serie producida por los hermanos Russo para Prime Video. Y aparte de error de casting y la nula química entre Richard Madden y Priyanka Chopra Jonas, quizá el principal problema de esa serie de super espías es precisamente que se tomaba a si misma demasiado en serio. Aunque igual la comparación es injusta, Argylle acierta completamente en ambos aspectos, consiguiendo una experiencia super chula.

Dicho esto, Argylle no es ni mucho menos redonda. Una cosa con la que no he conectado nada es la selección de canciones durante las escenas de acción. Incluso aceptando el tono humorístico, creo que no pegaban con las imágenes y han dado un feeling poco adecuado. La escena de los botes de humo es la única en la que creo que la música ayuda, pero en el resto creo que se han equivocado completamente. Hablando de las escenas de acción, sobre todo en la primera escena del tren Vaughn se le va un poco la mano con la originalidad al mezclar lo que sucede en el mundo real con Sam Rockwell con la imaginación de Bryce Dallas Howard pensando que «su» Argylle Cavill es el que la está salvando. En ciertos momentos «menos es más» es una buena idea, pero Vaughn aplica justo lo contrario. Cosa que no es sólo en esta escena sino en toda la película.

Se ha criticado mucho en medios especializados los efectos especiales de Argylle. Diría que no son tan malos. Es más, por ejemplo hay un par de momentos super exagerados en el prólogo de la película, uno con Dua Lipa escapando en moto y luego Cavill persiguiéndola por los tejados. En ambas el CGI se nota un montón, pero hablamos que esa escena tiene lugar en el mundo de los libros que no es el mundo real, de forma que este elemento de los efectos especiales ayuda a transmitir la idea de irrealidad que necesitaba la escena, sumando además el over-the-top super loco y desprejuiciado.

Por no dejar nada en el tintero, también tengo que reconocer que me ha gustado mucho el papel de Bryce Dallas Howard en la parte de escritora asustada, pero no me la he creído en lo demás. Dicho esto, su vena cómica y su química con Sam Rockwell me han parecido estupendas. Y a todo esto, en la promoción de Argylle juega un papel muy importante el gato de Elly, que les acompaña durante gran parte de la película. Sin embargo, esto acaba siendo un elemento totalmente accesorio más allá de algún momento cómico, algo que posiblemente pueda provocar cierta perplejidad en algún espectadores.

Argylle me ha gustado mucho y la recomiendo sin duda. Eso si, el disfrute depende en gran medida que la veas con el estado mental adecuado. Me flipa que productores y directores como Vaughn se haya atrevido a lanzarse sin red con esta película tan loca y original que había muchas posibilidades que no conectara con el público mainstream, empezando por ejemplo con quienes quisieran ver a Henry Cavill en modo «puto amo». Espero que a pesar del traspiés en la taquilla de esta película Vaughn pueda seguir contando con la suficiente libertad creativa para seguir haciendo sus películas del modo en que las quiera, empezando por Kingsman 3, que en algún momento de este 2024 debería empezar a rodar.

Por cierto, la escena entre los créditos es un poco una chorrada que no creo que vaya a tener continuidad, pero que hace gracia. Esto me recuerda que los 200 millones que Apple pagó por Argylle no es el presupuesto sino al opción de distribuir posibles películas futuras de esta nueva franquicia, unas películas que ya veremos si llegan a realizarse.

Comparto el trailer de la película:

Argylle es una comedia de acción super divertida que consiguió sorprenderme en varios momentos y tenerme con la sonrisa en la cara durante todo el visionado. Objetivo cumplido.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Cuando acecha la maldad de Demián Rugna

Descubrir que la película argentina Cuando acecha la maldad del director Demián Rugna había ganado el premio a Mejor Película del pasado festival de Sitges me animó a verla.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un pueblo remoto, dos hermanos descubren a un hombre infectado por fuerzas malignas que está a punto de dar a luz a un demonio. Desesperados por evitar la entrada del Mal a su pacífico mundo, los hermanos descubrirán la terrible verdad: es demasiado tarde. (FILMAFFINITY)

Demián Rugna (1979) es un director y guionista de cine argentino especializado en el terror. En 2005, y tras realizar numerosos cortometrajes dentro del género, escribe el guion original de la película La muerte sabe tu nombre. En 2007 dirige su primer largometraje, basado en uno de sus cortometrajes homónimos La última entrada. En 2008 escribió el guion original de Ellos quieren mis ojos. Su segunda película como director fue ¡Malditos Sean!, coescrita y codirigida con Fabián Forte, fue estrenada comercialmente en salas nacionales en el año 2013. En 2016 y 2017 se estrenaron No sabés con quién estás hablando y Aterrados. En 2022 Rugna participa en el proyecto Hispanos satánicos, una antología de relatos de terror de varios directores latinoamericanos, con su relato titulado Yo también lo vi.

En 2021, el guión de Cuando acecha la maldad ganó el segundo premio en el Sitges Pitchbox, un evento internacional organizado por Filmarket Hub y el 56º Festival de Cine de Sitges. La película está producida por Shudder y La Puerta Roja. Rugna escribe el guion de esta película de 100 minutos de duración, que cuenta con fotografía de Mariano Suárez, montaje de Lionel Cornistein y música de Pablo Fuu. Como comentaba al comienzo, la película ganó el premio a Mejor Película en el pasado festival de Sitges.

En el reparto encontramos a Ezequiel Rodríguez y Demián Salomón como los hermanos Pedro y Jaime «Jimi» Yazurlo, Silvina Sabater como Mirtha, Luis Ziembrowski como Armando Ruiz, Marcelo Michinaux como Santino Yazurlo, Emilio Vodanovich como Jair Yazurlo, Virginia Garófalo como Sabrina, Paula Rubinsztein como Sara, Lucrecia Nirón Talazac como Vicky e Isabel Quinteros como María Elena Gómez.

Para comentar los aspectos positivos y negativos tengo que comentar CON SPOILERS. Seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad.

Cuando acecha la maldad me parece una película super interesante que muestra el terror de posesiones infernales desde una óptica argentina que me ha parecido muy original. Empezando por la idea que un poseído va a acabar dando a luz a un demonio físico en la Tierra (con forma de niño), algo que no recuerdo haber visto en el cine de terror americano recientemente. Otra idea original es que no se puede matar a un poseído por medios convencionales porque eso solo ayuda a extender más rápidamente el mal por todos lados, algo que resultará una de las claves de la película.

También me gusta que la clave de la película. No es que acabe mal, sino que los protagonistas acaban descubriendo que no tenían ninguna oportunidad para empezar. Los finales negativos no son tan habituales en el género de terror, dejando si acaso un final ambiguo con susto final para dejar claro que la amenaza que pensábamos vencida en realidad no lo estaba. (Y así se deja abierta la posibilidad de una secuela). La idea de la inevitabilidad de la victoria del mal me gusta mucho, y consiguen que el final de la película sea bastante redondo.

La película consigue transmitir una atmósfera malsana perfecta, empezando por el gordo y supurante Uriel, un hombre poseído desde hace años que es una pústula pringosa asquerosa convertida en una mole de pus y enfermedad. Además, la película tiene dos muertes super impactantes en su primera mitad que me dejaron muy tocado. El suicidio de la mujer embarazada clavándose ella misma un hacha en la cabeza es un momento muy heavy, pero mucho más duro resulta el ataque del perro a la niña pequeña.

Aunque ahora comento las cosas que no me han gustado, en general creo que Cuando acecha la maldad es una película de terror bastante meritoria. Dicho esto, que esta película ganara el premio de Sitges a mejor película me sugiere que el nivel el año pasado debió ser bastante bajo.

Dentro que la película me ha gustado a nivel general, hay varios aspectos con los que no he conectado. Empezando porque el acento argentino se me hizo muy complicado de entender, con varias escenas en que no tenía ni idea lo que estaban comentando, aunque obviamente el sentido general de la acción estaba clara.

He comentado que me gusta la premisa que parece desprenderse sobre que estaban condenados desde el principio, pero en realidad estamos ante un caso de «gente tonta haciendo tonterías». Incluso entendiendo que los personajes están sometidos a mucha tensión, vemos que los hermanos protagonistas, sobre todo Pedro el mayor, no dejan de tomar todas las decisiones erróneas posibles todo el rato. De forma que en realidad sí hubieran podido vencer, entendiendo esa victoria como impedir el nacimiento del demonio. Aunque el mal si se ha extendido por la comarca, y ese elemento está ambiguo toda la película. Empezando por el traslado del poseído con la furgoneta, que se supone es el detonante de la extensión del mal. O la visita de Pedro a casa de su ex-mujer. Y así todo el rato.

Hay otro elemento que no me ha cuadrado y es que en realidad todo es un «porque si» detrás de otro. Algunos realmente groseros, como cuando el enfermo super gordo Uriel desaparece del maletero porque patatas. En esta película todo vale en lo referido a la forma en que la maldad demoniaca se extiende. Porque a veces parece que el mal posee a una persona concreta por contacto y durante ese momento sólo puede actuar en él, pero la posesión de la cabra por ejemplo lo desmiente. O ver a los niños en la escena final en la escuela poseídos todos a la vez. La película opta por el «porque si» y es algo que me molesta un poco. Por ejemplo cuando dicen que el niño autista puede crear una cárcel para el demonio debido a su mente particular, pero luego le utiliza sin problemas y hace que se comporte como un niño normal. Todo el rato dice una cosa y la contraria, y no me gusta cuando la historia no es coherente con las normas que ha marcado previamente.

Y tampoco me queda claro cual es el plan de los protagonistas. A nivel general está claro que es impedir el nacimiento del demonio, claro. Pero la ejecución la encuentro bastante deficiente, conectando además con la idea de «gente tonta haciendo tonterías» que comentaba antes. Aparte que Uriel está vivo y se suponía que la muerte era lo que provocaba la expansión del mal. Si hubieran impedido el nacimiento del demonio, ¿Qué hubiera pasado con todos los poseídos? Es algo que queda tan ambiguo que no se si lo llegaron a pensar siquiera.

Tengo que comentar además que el final no acaba de ser tan impactante como las dos muertes que comentaba antes, con un moñeco que no funciona en el climax final. Que los mejores (peores) momentos de la película estén en la primera mitad tampoco ayuda a que el visionado me dejara con las mejores sensaciones.

En todo caso, la película tiene una duración de 100 minutos, y en realidad me tuvieron en tensión todo el rato y me ha hecho pasar un buen mal rato. No creo que sea una mala película incluso pensando en los elementos que no me han funcionado.

Comparto el trailer de la película:

Cuando acecha la maldad me ha parecido interesante dentro que muchas cosas no tienen sentido. Pero no me arrepiento de haberla visto.

PUNTUACIÓN: 7/10

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