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Crítica de American fiction de Cord Jefferson

Mi visionado de las películas nominadas a Mejor Película de los Oscars 2024 termina con American fiction, uno de los sleepers del año y una sorprendente sátira contra el mundo de lo políticamente correcto en el ámbito cultural.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El profesor de inglés y escritor Thelonious ‘Monk’ Ellison escribe una novela satírica bajo seudónimo, con la intención de denunciar la hipocresía de la industria editorial. (FILMAFFINITY)

Cord Jefferson (Arizona, 1982) es un escritor y director estadounidense. Tras empezar a trabajar como periodista y editor, pasó a trabajar como guionista para televisión. Escribió para el late-night de Comedy Central The Nightly Show with Larry Wilmore (2015-2016), la serie de comedia de Netflix Master of None (2017) y la sitcom de NBC The Good Place (2017-2019). Por su trabajo en la serie de HBO Watchmen (2019), recibió el premio Primetime Emmy al mejor guionista de una serie limitada o película. American Fiction (2023) es su debut en la dirección de un largometraje, labor que acompaña además con la escritura del guion, basada en la novela de 2001 Erasure, de Percival Everett. Por ambos aspectos recibió nominaciones a Mejor Película y Mejor Guion Adaptado en los Oscars.

La película de 117 minutos de duración cuenta con fotografía de Cristina Dunlap, montaje de Hilda Rasula y música de Laura Karpman. Además de Mejor Película y Mejor Guion adaptado, la película ha recibido un total de 5 nominaciones, sumando la de Mejor Actor Jeffrey Wright, Mejor Actor de Reparto Sterling K. Brown y Mejor Banda Sonora Laura Karpman. Destacar que aunque ha ganado premios en varios festivales, en el de Toronto en el que tuvo su premiere la película ganó el Premio del Público.

Jeffrey Wright es el gran protagonista de la película en su papel del Dr. Thelonious «Monk» Ellison. En el resto del reparto encontramos, en los papeles principales a Erika Alexander como Coraline, la pareja de Monk, a Tracee Ellis Ross y Sterling K. Brown como los doctores Lisa y Clifford «Cliff» Ellison, hermanos de Monk, Leslie Uggams como Agnes Ellison, madre de los hermanos Ellison, Issa Rae como Sintara Golden, John Ortiz como Arthur, Adam Brody como Wiley y Keith David como Willy the Wonker.

American Fiction me ha parecido un peliculón. Estamos ante una película divertidísima en toda la parte de la sátira que critica el estado actual del mundo cultural americano que dice buscar escuchar voces diversas, pero en lo relativo a los autores afroamericanos se limita a difundir y extender el estereotipo del negrata delincuente y traficante con una nula educación. A esto hay que sumar un elemento dramático centrado en la vida familiar de Monk y su relación con sus hermanos y madre que me parece que funciona también de maravilla y sirve de estupendo contrapunto a los momentos más hilarantes.

La película empieza por todo lo alto con una escena que resume el estado de la vida en los Estados Unidos y la dictadura de lo políticamente correcto en el ámbito cultural y universitario. Durante una clase en la universidad donde Monk da clase de literatura del Sur, una alumna blanca le exige que borre «nigger» de la pizarra de la clase cuando es el título de un libro que los alumnos tienen que leer. Monk estalla cuando le dice que si él, un afroamericano, puede aceptar ver escrita esa palabra tabú en los USA, una blanca que no ha sufrido el racismo sistémico de la sociedad debería poder hacerlo también. El resultado de ese intercambio es que la alumna abandona la clase entre lágrimas y Monk es invitado a abandonar la universidad por «alterar» a la alumna.

Tras eso, Monk sufre el rechazo de su último libro a pesar de ser una historia bien planteada con buenos personajes y conflicto, dado que no reflejar suficientemente la «experiencia negra» que esperan leer los editores, a pesar de ser él afroamericano. Quemado por esto y por comprobar en una feria que lo que se vende es una basura impostada, (We’s Lives in Da Ghetto, escrito con faltas de ortografía, de la escritora afroamericana Sintara Golden) decide colocar toda su bilis en un manuscrito que es una burla a todo lo que encuentra ofensivo pero los editores demandan: My Pafology (título con un error ortográfico hecho a propósito a partir del término correcto pathology «patología») Su sorpresa es comprobar que los editores no pillan la broma y tras leerlo quieren publicarlo porque se lo han tomado totalmente en serio y piensan que va a ser un gran éxito. Aunque Monk tiene su orgullo, sus problemas económicos relativos al cuidado de su madre aquejada de alzheimer le obligan a aceptar la oferta de la editora. Todas estas escenas nos ofrecen unos momentos divertidísimos que me tuvieron con la sonrisa en la cara toda la película. Los tratos de Monk con Hollywood son otros de los momentazos más divertidos de la película, con un escritor estrella de raza blanca diciéndole a un afroamericano lo que es más «negro» y auténtico.

Aparte del humor irónico, la película funciona porque el elemento dramático de la familia Ellison se siente dolorosamente real, en especial los problemas que gente normal tiene en cuanto un miembro de su familia enferma y necesita realizar gastos médicos para cuidarla. El equilibrio entre comedia y drama, no siendo un dramón super chungo de provocar la lágrima fácil, es otro de los éxitos de la película, y esto se asienta por un reparto espectacular.

Jeffrey Wright en su papel del Dr. Thelonious «Monk» Ellison está increíble, me encanta que haya sido nominado a los Oscars. Si la película es tan graciosa es sin duda gracias a su interpretación. Cuando se hace pasar por un ex-presidiario para vender el libro me moría de risa, su cambio de registro dentro de una misma escena es una pasada. Dicho esto, me gusta que Monk sea un gilipollas que trate mal a su pareja y no se abra para poder ser amado por no saber ser empático con los demás.

Junto a Wright el resto del reparto me parece espectacular, empezando por el pequeño pero intenso papel de Sterling K. Brown como Cliff, el hermano gay de Monk que se escaquea de los cuidados de su madre enferma. Erika Alexander como Coraline, la pareja de Monk, Tracee Ellis Ross como Lisa, la otra hermana de Monk, y Leslie Uggams como Agnes Ellison como la madre de los los Ellison, forman un trío que nos dan momentos super emocionantes.

American fiction me ha encantado y me lo he pasado genial. Y dentro de las locuras más over-the-top que nos muestra, no dudo que estas exageraciones son algo que pasa tal cual en el mundo literario americano. La película es una adaptación de la novela de 2001 Erasure, de Percival Everett, que criticaba el estado de la industria editorial americana y en concreto el establishment literario afroamericano. En estos 20 años desde que se escribió el libro no diría que el mundo editorial haya mejorado, más bien al contrario. Y es que el auge de los discursos identitarios de todo tipo están más en el candelero que nunca.

Por ponerle un pero que en realidad no me ha impedido disfrutar de la película, dado el propio clima identitario que comentaba antes, no me sorprende que una película «afroamericana» muestre a todos los blancos como personas estúpidas y ridículas sin excepción. Sin embargo, dentro de las personas racializadas ahí si encontramos a gente con valores positivos, empezando por la propia escritora de la novela chunga que provoca toda la situación, que resulta ser una profesional muy válida. De hecho, el único afroamericano con elementos negativos es el propio Monk. Y no dudo que los jefes de las editoriales y la gente de Hollywood sean en general así de gilipollas y alejados de la realidad, pero es curioso que ni un sólo blanco sea mostrado con una cualidad positiva.

Por cierto, esta película lo tenía muy difícil para acertar con el final, y me alegra decir que me parece un acierto más de la película, que clava la estupidez de la industria que antes comentaba y resulta super satisfactorio. Sin embargo, merece una reflexión si el hecho que Monk se haga rico renunciando a sus principios aceptando entrar en el sistema que despreciaba es una buena noticia o una muestra de lo corrupto y deshumanizador que es el mundo del entretenimiento. Y cómo si eres una persona íntegra es más que probable que te mueras de hambre.

Y luego tenemos en España un elemento metatextual super chulo si pensamos que la película propiedad de Amazon Prime NO se ha estrenado en cines y no tiene de momento fecha de entrega en streaming en Prime Video. Quiero entender que se están esperando por si American Fiction gana algún Oscar, lo que haría que su estreno generara más visionados. Pero puede tener el efecto contrario si no gana, pensando que hay mucha gente (empezando por mi mismo) que nos apetece ver las nominadas a los Oscars antes de la ceremonia.

En todo caso, que una película de gran calidad y super divertida no se haya estrenado todavía apoya la idea que la industria del entretenimiento no busca ni apoya las obras de calidad con una buena diversidad, a pesar de dicen en sus notas de prensa, etc…, sino únicamente las que perpetúan los estereotipos establecidos.

En todo caso, si tenéis ocasión cuando (si) se estrene, no lo dudéis y animaros a ver American Fiction, os encantará.

Comparto el trailer de la película:

American fiction es una película divertidísima que recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Vidas pasadas de Celine Song

Siguiendo con la revisión de las películas nominadas al Oscar a Mejor Película hoy toca analizar Vidas pasadas, la película de la directora coreana-canadiense afincada en Estados Unidos Celine Song.

PUNTUACIÓN: 6/10

Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia con una fuerte conexión, se separaron cuando la familia de Nora, que entonces tenía solo 10 años, emigró desde Corea del Sur a Canadá. Muchos años después, cuando Nora está estudiando teatro en Nueva York, ambos se reencuentra con él online, y pasarán juntos una semana que les enfrentará al amor, al destino y a las elecciones que componen una vida.

Celine Song (nacida Song Ha-yeong, 1988) es una directora, dramaturga y guionista coreano-canadiense afincada en Estados Unidos. Song nació en Corea del Sur. Sus padres, ambos artistas, trasladaron a la familia a Markham (Ontario, Canadá) cuando ella tenía 12 años. Song cursó sus estudios universitarios en la Queen’s University de Ontario y estudió psicología, antes de obtener un máster en dramaturgia por la Universidad de Columbia de Nueva York en 2014. Entre sus obras destacan Endlings y La gaviota de Los Sims 4.

Vidas pasadas es la opera prima de Song, que además de dirigir también escribe su guion a partir de elementos de su propia vida. La película cuenta con fotografía de Shabier Kirchner, montaje de Keith Fraase y música de Christopher Bear y Daniel Rossen. La película de 100 minutos de duración fue estrenada en el Festival de Sundance con gran éxito. Es una producción de A24 y ha contado con un presupuesto de 12 millones de dólares. La película ha sido nominada para los Oscars a Mejor Película y Mejor Guion Original, además de haber conseguido otros galardones por todo el mundo.

En el reparto encontramos a Teo Yoo como Hae Sung (con Seung Min Yim como un joven Hae Sung); Greta Lee como Nora / Na-Young (con Seung Ah Moon como una Nora joven); John Magaro como Arthur, el marido americano de Nora, Ji Hye Yoon como la madre de Nora, Choi Won-young como el padre de Nora y Min Young Ahn como la madre de Hae Sung.

Vidas pasadas me ha sorprendido. Por la planificación de contenidos del blog, en este caso toda la parte con la ficha técnica que acabas de leer la escribí antes de ver la película. Y me ha llamado la atención como toda la historia familiar de Nora / Hae Sung es idéntica a la vida de la directora Celine Song. Lo cual no es bueno ni malo, obviamente. La clave es ver lo que hace con ello Song para plantear su historia. Y me encuentro con una película supuestamente romántica sobre el primer amor perdido creada por una persona que no cree en el amor ni desde luego en el destino, sino más bien en llevar tu ambición personal hasta sus últimas consecuencias.

La película presenta al público occidental el concepto budista coreano de In-Yun, que simboliza la conexión, el destino de dos personas nacidas para estar unidas a partir de sus «vidas pasadas», siguiendo la idea de la reencarnación. Lo malo es que en el diálogo en el que Nora / Na-Young le cuenta lo que significa In-Yun a su futuro marido Arthur, Nora le dice que en realidad eso es una chorrada que la gente cuenta para seducir a su pareja. A partir de ahí no dejo de ver una historia cínica sobre un amor utópico que la directora no cree que exista.

Na-Young debería estar triste cuando con 12 años va a abandonar a su amigo del colegio Hae Sung. Pero en lugar de ello, coge lo que es una decisión egoísta de sus padres sobre la que no tuvo opinión y la hace suya, contándole a sus amigos del colegio que aprovechará el cambio para ganar el premio Nobel de literatura, dado que nunca se lo darán a un coreano (pero si de lo pueden dar a una «americana»). Luego, con el transcurrir de los años, la americanizada Nora va cambiando sus objetivos, «conformándose» con ganar un Pulitzer y luego un Tony, peo siendo una buena profesional en su campo que parece haber tenido un éxito relativo. Cuando Arthur, su marido, se muestra inquieto con el hecho que Nora vuelva a encontrarse con su amigo de la infancia 24 años después, expone con fría objetividad que en realidad no cree que Nora esté enamorado de él, sino que le utilizó para conseguir una tarjeta de residencia para poder vivir en Nueva York. Cosa que en realidad es lo que ha pasado. Cuando Nora le dice «pero te olvidas de una cosa, y es que te quiero», el diálogo suena falso y hueco, a no ser que entiendas ese «amor» como un «te uso por mi conveniencia». No se si mi estado mental actual me sitúa un poco cínico, pero esto lo veo clarísimo a lo largo de toda la película.

Que la directora Celine Song no cree en el amor romántico no es algo limitado únicamente a la protagonista femenina. Hae Sung en Corea debería haberse casado hace varios años con su novia de allí, pero no lo han hecho porque él tiene un trabajo normal y por tradición debería tener una profesión mucho más importante que la de la mujer, por lo que expresa que lo normal para la cultura coreana es que ella busque a alguien mejor que él. De nuevo tenemos una idea utilitarista de la vida que nada tiene que ver con la idea de amor romántico, y que él pueda estar enamorado de su novia no es un factor en la ecuación de si deberían casarse. Aparte de la idea utópica del «amor de juventud», en realidad Nora nunca se ha planteado cambiar nada en su vida porque ella siempre prefirió su vida en Nueva York. Y por lo mismo que sufre en Corea, Hae Sung ni siquiera le pregunta a Nora si se iría con él porque sabe que no es digno de ella desde esta perspectiva económica de la vida, lo cual es algo tristísimo si pensamos en él. Desde el punto de vista de Hae Sung, más que una película romántica estamos ante un drama bestial que si algo refleja es la dureza de la competitiva cultura coreana para el bienestar psicológico y emocional de los hombres coreanos.

Vidas pasadas es una película americana, producida en Estados Unidos creada por una directora afincada en Nueva York con una actriz protagonista Greta Lee nacida en Los Ángeles, obviamente de padres coreanos emigrantes. Por su parte, el protagonista Teo Yoo nació en Alemania de padres coreanos, aunque en este caso en la actualidad si vive y trabaja en Corea. Sin embargo, la película está narrada el 90% del tiempo en coreano, obligando al público americano a verla con subtítulos, algo poco habitual. Es evidente la similitud con Minari, una película nominada a los Oscars de forma ridícula al apostar por el elemento identitario de mostrar la dificultad de una familia de inmigrantes coreanos en Estados Unidos para salir adelante. Sin embargo, lo que sí encuentro interesante de Vidas pasadas es que la directora Celine Song utiliza la película no para mostrar la dificultad de Nora para amoldarse a su vida americana, cosa que hace sin problemas debido a su personalidad individualista y ambiciosa, sino para mostrar lo lejos que está de sus raíces coreana y ya no cree ser un coreana «pura».

De hecho, Nora afirma que ya sólo habla en coreano con su madre, afincada en Canadá, y luego con Hae Sung, y sólo él la nombra con su nombre coreano Na-Young durante sus conversaciones por Skype. Y cuando piensa en Hae Sung, no deja de ver en él elementos de la cultura coreana que ella ya no siente como suya. Podría pensarse que Nora se siente desubicada, pero en realidad ha abrazado el individualismo americano sin problemas, hecho que se puede ver cuando 12 años después de separarse, tras reestablecer el contacto online, Nora decide parar las comunicaciones con Hae Sung para centrarse en su vida y en su carrera americana, sintiendo que estas charlas la anclan a un pasado del que no quiere saber nada. Una decisión que lleva a los siguientes 12 años de salto temporal en el que no tienen contacto.

Por cierto, aunque es un elemento no mencionado, en la película Nora y Hae Sung tienen 36 años cuando se reencuentran en Nueva York. Y me parece curioso que Nora parece estar super centrada en su profesión hasta el punto de haber decidido no haber tenido hijos con su marido a pesar de llevar 7 años casados. Otro elemento que muestra el egoísmo / individualismo de la sociedad que marca todo en esta película.

Pensando en otros elementos de Vidas pasadas, me ha gustado la composición que Celine Song plantea para contar su historia, llena de planos con los dos protagonistas cerca pero siempre separados. Visualmente la película tiene elementos muy muy interesantes, como los planos de Seúl que parecen planteados para mostrar un pasado casi mítico para Nora que ya no es su vida. Aunque tenga reparos en la historia, Song como directora creo que ha hecho un trabajo estupendo.

Los dos protagonistas me parece que están espectaculares, sobre todo Teo Yoo, que muestra de forma minimalista pero claramente entendible su dolor ante el convencimiento que amor de su vida siempre ha estado fuera de su alcance. La película muestra pequeños detalles que muestran como a pesar de tener 36 años es un niño nervioso ante la reunión, con detalles como que lleve aún mochila o que se mire en el estanque para ver si está bien peinado. De alguna manera la película está contada desde el punto de vista de ella, y lo que queda claro es que para Nora, Hae Sung es «demasiado coreano» para ella, no se amolda a lo que necesita.

Greta Lee como Nora / Na-Young creo que está también muy bien, aunque diría que el punto de vista cínico hacia el amor de la historia que plantea la directora provoca que su impacto sea menor dado el utilitarismo con el que ha comandado su vida. La penúltima escena en la que ella deja ir a Hae Sung y luego llora desconsolada en el hombro de su marido Arthur queda un poco para la galería, al querer mostrar que abandona sus sueños de infancia por la comodidad de su vida actual. El momento en que le dice a Hae Sung que ella ahora es Nora y ha dejado su pasado atrás, pero que Na-Young existió y él la mantuvo vida en sus recuerdos, si me parece un momento emocionante.

Por cierto, aunque tiene un papel muy secundario, me ha gustado mucho también la interpretación de John Magaro como Arthur, el marido de Nora. Y como de forma también muy minimalista expresa muy claramente que sabe que en realidad Nora no le ama y sólo le utiliza. Aparte que es imposible competir con la figura idealizada de un amor de juventud. Desde luego, Nora no le ama usando el concepto occidental de amor. Aunque a lo mejor lo que hace Nora con su marido si es amor desde una concepción coreana de la vida, y resulta que ella sí es más parecida a la cultura que creía dejar atrás de lo que ella quiere reconocer. Momentos como cuando Arthur le dice a Nora que sueña en coreano, y por tanto existe un elemento que la mantiene alejada de él, o la escena en el bar en el que los dos amigos se ponen a hablar en coreano desplazándole completamente es otro momento doloroso para él, que creo que acepta porque él si está enamorado de ella, y con tan de estar juntos puede aceptar el hecho que ella no le ame.

Ver Vidas pasadas me ha parecido muy interesante. En realidad, me alegro que gracias a los Oscars haya visto una película que claramente se sale de mi zona de confort, aunque me sorprende ver que tanta gente no entienda la película con la claridad que la veo yo y la alabe como una gran película romántica que diría que nunca pretendió ser.

Comparto el trailer de la película:

Vidas pasadas me parece la anti-película romántica. Me quedo muy muerto pensando que o yo no entiendo nada o el resto del mundo no ha entendido lo que ha visto.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Reflexiones de Domingo 2/2024

¡Feliz Domingo! Tras unas semanas en las que no encontraba tema para comentar, hoy aprovecho el formato de Reflexiones de Domingo para comentar varios temas que han ido surgiendo en las últimas semana y que conectan con mi comiquera y cinéfila. Ya veréis que el titular explica el contenido.

Disfruto mucho más las grapas de DC Comics que las de Marvel

En 2015 aproveché el evento Convergencia para dejar de comprar la continuidad de DC Comics, cansado y asqueado del estado del universo DC. Lo peor que pudo pasar sucedió, y me encontré que no echaba de menos estos comics porque las grapas de Marvel y las colecciones indys me daban más entretenimiento del que podía consumir. En estos años he comprado alguna cosa puntual, sobre todo fuera de continuidad, como DCsos de Tom Taylor y Trevor Hairsine o Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson. También proyectos especiales como Batman: Tres Jokers o El reloj del juicio final, ambos comics de Geoff Johns con Jason Fabok y Gary Frank, respectivamente.

En los últimos años me he encontrado con algunos comics en continuidad que superan el disfrute de una Marvel que se encuentra de capa caída. Empezando por Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo. (Aunque este comic baja muchísimo cuando Redondo no lo dibuja). Más recientemente, el retorno de Mark Waid a DC nos ha dado el mejor tebeo de superhéroes de los últimos 5 años (o incluso más): Batman – Superman: World´s Finest junto al fuera de serie que es Dan Mora.

Sigo comprando apenas un puñado de grapas de DC. Pero igual por el tiempo transcurrido sin leer a la Distinguida Competencia, la verdad es que estoy disfrutando muchísimo de Batman: Off-World de Jason Aaron y Doug Mahnke, JSA de Geoff Johns y Mikel Janin (entre otros) o Shazam! de Waid y Mora. De hecho, el último evento Titans: Beast World de Taylor e Ivan Reis me ha parecido modélico, a pesar del bajón porque Reis no dibujó toda la miniserie del evento.

Frente a una Marvel que no cuida sus colecciones, en algunos casos con unos bailes de dibujantes terribles y en otros unos guiones que se quedan sólo correctos, en los últimos tiempos me estoy encontrando unos comics perfectos en DC, con la combinación de un gran guion con un dibujo espectacular. No le puedo pedir más a estas colecciones. Dicho esto, no planteo volverme loco y empezar a comprar DC masivamente, porque viendo las solicitaciones, la situación creativa de DC tampoco es que sea para tirar cohetes. Pero prefiero quedarme con lo bueno a medida que llega. Espero que Marvel mejore durante 2024, pero los próximos meses no parece que vayan a ser mucho mejores que lo que tenemos en la actualidad.

Dicho esto, cuando leo rumores sobre que DC está planteando la creación de un «Universo Ultimate» en DC con Scott Snyder de arquitecto dando a Jason Aaron el guion de algunas de sus series principales, me veo comprando encantado esas colecciones, entrando sin duda en este nuevo sello. Tener ganas de comprar DC es el primer paso para volver a hacerlo, y es un paso que yo ya he realizado. A ver cual es el siguiente.

Que una película o serie sea «fiel a los comics» no garantiza que sea buena…

… Y es exactamente lo mismo con la «diversidad», no es un valor que por si mismo garantice nada. Una serie puede tener unos valores de diversidad positivos y al mismo tiempo ser mala y/o aburrida. Al ejemplo de Willow, Ms. Marvel o Echo me remito. Estoy bastante seguro que todo el mundo acepta la primera afirmación como cierta, pero no tanto la segunda.

Si una película o serie es BUENA y además es «diversa», para mi mucho mejor. Pero el objetivo debería ser hacer la mejor película posible, no la más diversa a costa de todo lo demás. Matiz clave. Y sin embargo, en el mundo del entretenimiento americano, parece que la «diversidad» es el único criterio por el que se valora un producto audiovisual, siendo todo lo demás totalmente secundario. Es normal la desconexión que existe entre el público «normal» que sólo quiere que le entretengan sin que le cuelen panfletos ideológicos y los estudios y los medios de comunicación sobre todo americanos.

Esta reflexión vino a partir de un twit de Mark Millar que generó bastante polémica hace unos días, al compartir un video de creadores recientes de Marvel que reconocen en entrevistas no tener ni idea de los comics en que teóricamente se inspiran sus películas y/o series, lamentando que hace unos años el «respeto a los comics» y a sus fans se vendía como la principal prioridad, cosa que ya no se lleva:

Ante esto realicé un largo hilo en Twitter en el que una cosa me llevó a la otra hasta llegar a la conclusión inicial. Un hilo en el que en cierta manera refutaba el argumento de Millar, al no ser el argumento de la «fidelidad» el principal que explica que una película sea buena, sino el de la calidad de los creativos contratados. Aquí os lo dejo:

Hay una diferencia tremenda entre ser un fan de los comics y conociendo a los personajes tomar decisiones creativas que alejen una película de los comics, a escuchar a escritores y showrunners afirmar que no son fan de los comics ni conocen a los personajes, y van a su aire. Ser fan de los comics no garantiza que una película sea «buena». Pero si que tendrá el corazón en el sitio correcto. Y al mismo tiempo, que Ms. Marvel o Secret Invasion no fueran buenas series no tiene que ver con la no fidelidad a los comics, sino a su falta de CALIDAD.

Y el video me genera dudas, porque puede sacar de contexto declaraciones de estas personas. Pero al mismo tiempo, recuerdo leer las declaraciones de las directoras de Echo en las que afirmaban que los poderes de los comics eran «¿chorras?» y ellas pensaron en darle unos mejores. De nuevo, el problema de Echo no son los poderes de la protagonista, (aunque me revienta leer a gente que se cree más lista que los creadores de los personajes), sino un guion pobre, una puesta en escena mediocre y unas interpretaciones flojas. O qué decir de Secret Invasion. Luego es un tema que va mucho más allá de la fidelidad a los comics.

Los creativos contratados por Marvel Studios para sus últimos proyectos televisivos no tienen la calidad de los Gunn, Markus y McFeeley. Algo que no tiene que ver con su conocimiento de los comics. Esto es una evidencia que parece no se puede decir, sobre todo si estos showrunners son escritores afroamericanos, o directoras mujeres. Y reconozco que fui el primero que no quise ver que era imposible que Marvel mantuviera la calidad pasando de 2/3 películas al año a 5/6/7 proyectos anuales cuando se anunciaron las series de TV. La calidad de los nuevos creativos contratados ha sido muy inferior, por eso las series no aciertan. No es un tema de recursos, las series de Disney+ han contado con presupuestos de blockbusters de cine, sino de falta de calidad general. Y si al menos estas series fueran «fieles a los comics», al menos los aficionados tendriamos algo a lo que aferrarnos, pero ya no siquiera es el caso.

Y volviendo a las declaraciones de Millar, si los creativos de películas y series afirman que NO conocen los comics en los que deberían inspirarse, ¿por qué deberían interesarnos sus productos a los fans de esos mismos comics? Es más, si los lectores de comics NO somos su público objetivo, ¿a quién dirige Marvel sus series? Y tengo claro que para que una película o serie sea un éxito no es suficiente con los lectores de comics, hay que apelar a un público mainstream. Pero enfadar a una parte del fandom para acceder a ese público generalista no parece la mejor forma de vender tu proyecto.

Es indudable que en el periodo 2008-2018 la promoción de Marvel Studios primero apelaba a los fans de los comics, ampliando luego al público mainstream y buscando contentar a ambos. Eso ha cambiado ahora mismo, y el foco ya no está en los comics o sus compradores, cosa que diría que es la queja de Millar. Y en realidad nadie puede decir que esté equivocado, porque obviamente esto es así. A no seas un hooligan que se niega a ver la realidad y cree que todo lo que hace Marvel es oro en paño. Y lamentablemente de esos hay un montón también.

Y volviendo al principio, que una película o serie sea fiel a los comics no garantiza que sea «buena». Pero es exactamente lo mismo con la tan buscada «diversidad», no es un valor que por si mismo garantice nada, desde luego no «calidad». Una serie puede tener unos valores de «diversidad» positivos y al mismo tiempo ser mala y/o aburrida.

Y hablando de eso…

Ser «fan» no implica tener que consumir todo lo que venda una editorial o estudio

Los lectores de comics tenemos claro que se puede ser super fan de los comics Marvel (o DC) sin comprar todo lo que publican. De hecho, aparte del coste económico, es imposible incluso sacar el tiempo para leer todos los comics que publica Marvel cada mes, ya sea a través del Marvel Unlimited quien lo tenga, o usando medios piratas. Esto que es tan evidente para los comics parece que se ha convertido en poco menos que una apostasía cuando se habla del entretenimiento audiovisual.

El caso es que las redes sociales son capaces de lo mejor y de lo peor. Y aunque no debería ni perder tiempo en estas polémicas, estoy detectando una tendencia cada vez extendida según la cual cuando una persona normal no fanatizada comenta no haber visto The Marvels o Secret Invasion, por poner un ejemplo de una película y una serie del MCU, siempre aparece alguien descalificando a esa persona como si fuera un hater contra Marvel. A veces, este comentario viene de gente a priori comedida que jamás me esperaría. Da pena que los talibanes no entiendan la diferencia entre un fan y un consumidor. Y que la forma para mostrar a los estudios de cine que no nos gusta lo que hacen no es quejarse en redes sociales sino no darles tu dinero para que sigan haciendo lo mismo.

A lo mejor es justo porque eres un buen fan no quieres perder tu tiempo ni tu dinero en algo que claramente no es para ti. Que lo disfrute su público objetivo. Eso si, cuando fracase esa película que no vengan a echarme en cara nada a mi, que le pidan explicaciones quien dirigían la película.

Y hablando de comprar…

Panini ofrece ventas en su web con portes gratuitos a partir de 20 €uros

La semana pasada vi este anuncio de Panini en Twitter. Viendo el vaso medio lleno, las ventas online y por correo ponen la cultura a disposición de lectores que viven en pueblos pequeños y no disponen de una librería cercana, lo cual en este caso amplía las posibilidades para que cualquiera pueda aficionarse a leer comics Marvel. Esta democratización de la afición comiquera y que no dependa de si vives en una ciudad grande con librería o no me parece algo bueno. Pensando además que con apenas 6 grapas normales (o 4 grapas dobles) ya superas los 20 €uros de compra y por tanto puedes recibir sin gastos de envío los comics, me parece una pasada. (Dicho esto, un amigo tuitero me comentó que los envíos de Panini no es demasiado bueno ya que los comic van bastante desprotegidos).

Viendo el vaso medio vacío, esto me parece una competencia terrible a las librerías especializadas que durante años han sostenido las ventas de Panini y de Marvel en España. Y ya me parecía mal que la editorial tenedora de los derechos de DC Comics en España abra tiendas por toda España haciendo competencia a estos mismos libreros, pero que ahora la licenciataria de Marvel se convierte competencia y casi hasta en enemiga de las tiendas me parece terrible.

Trailer de Deadpool & Wolverine

No he sido demasiado fan de las películas de Deadpool, a pesar del entusiasmo que transmite Ryan Reynolds. La primera nos pilló a todos con ganas de que nos gustara, pensando en que estaba hecha con cuatro duros y su primera escena de acción fue super chula, aunque las bromas de caca, pedo, pis no van conmigo. Luego, aparte de la broma relativa a X-Force y la sorpresa del villano final de Deadpool 2, la verdad es que esta secuela me pareció bastante floja.

Sin embargo, la sequía que vamos a tener de estrenos este 2024 hace que el estreno de Deadpool & Wolverine vaya a ser todo un acontecimiento comiquero. Además, que después de sufrir el robado de imágenes del rodaje, Marvel estrene el primer teaser y no saque bien a Lobezno me parece una jugada maestra. Está claro que de aquí a su estreno en Julio habrá tiempo para verle, pero de momento, quien quiera verle tendrá que esperar.

YA TENEMOS A LOS 4 FANTÁSTICOS

Y se confirma que los rumores de las últimas semanas han acertado:

Pedro Pascal es Reed Richards

Vanessa Kirby es Sue Storm

Ebon Moss-Bachrach es Ben Grimm

Joseph Quinn es Johnny Storm

El diseño retro sugiere una trama que dará comienzo en 1961, momento en que saldrán al espacio (o a la Zona Negativa), perdiéndose durante 60 años. Una trama que permitirá todo tipo de pseudo-ciencia e inventos a cual más loco y estrambótico. Todo esto es suposición, pero viendo a H.E.R.B.I.E. en la imagen no creo ir desencaminado.

Respecto al casting, dentro de ser un grupo de buenísimos actores, me temo que Pedro Pascal sea demasiado conocido para poder llevar a buen puerto a Reed Richards, aunque es tan buen actor que seguro merece el beneficio de la duda. Por cierto, me gusta que los actores sean adultos y Marvel Studios abandone la ridícula idea de los jóvenes FF que sufrimos en el bodrio de Josh Trank.

THE FANTASTIC FOUR se estrenará el 25 de Julio de 2025. Esto ha provocado que The Thunderbolts adelante su estreno al 2 de Mayo. Captain America Brave New World mantiene su estreno el 14 de Febrero, mientras que Blade ahora mismo sigue con fecha de 7 de Noviembre, confiando que resuelvan los problemas del guion que ha sufrido hasta ahora.

Teniendo en cuenta la falta de estrenos del MCU en 2024, creo que habrá ganas de ver estas películas cuando se estrenen.

Y por último…

NO ESPERÉIS UNA RESEÑA DE MADAME WEB, QUE LA DISFRUTE SU PÚBLICO OBJETIVO QUE NO SOY YO.

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios sobre cualquiera de estos asuntos. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

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Crítica de Anatomía de una caída de Justine Triet

Se acercan los Oscars 2024 y como siempre voy a intentar ver todas las películas nominadas a mejor película. Así que aprovechando su reestreno en cines he visto Anatomía de una caída, la película francesa dirigida por Justine Triet y protagonizada por una estupenda Sandra Hüller.

PUNTUACIÓN: 7/10

Sandra, una escritora alemana, vive con su marido Samuel y su hijo ciego, Daniel, en un chalé en medio de los Alpes franceses. Cuando Samuel fallece en misteriosas circunstancias, la investigación no puede determinar si se trata de un suicidio o de un homicidio. Sandra es arrestada y juzgada por asesinato, y el proceso pone su tumultuosa relación y su ambigua personalidad en el punto de mira. (FILMAFFINITY)

Justine Triet (Fécamp, Francia 1978)​ es una directora de cine, guionista y actriz francesa. Su primer largometraje, La Batalla de Solferino, fue presentado al festival de Cannes 2013. En 2016 escribió y dirigió Victoria​, por la que fue nominada a los Premios César por Mejor Película y Mejor Guion Original​. El reflejo de Sibyl (2019) también se estrenó en el Festival de Cannes​. Finalmente, en 2023, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes por Anatomía de una caída, convirtiéndose así en la tercera directora en obtener dicho premio, además de obtener el Globo de Oro para la misma cinta en su categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa.

Además de dirigir la película, Justine Triet escribe el guion junto a su marido Arthur Harari. La película de 150 minutos de duración cuenta con fotografía de Simon Beaufils, montaje de Laurent Sénéchal. Me llama la atención al buscar la ficha de la película algo que noté extraño durante el visionado, y es que la película no tiene música. Anatomía de una caída ha recibido una alabanza casi universal por parte de la crítica.

En el reparto encontramos a la actriz alemana Sandra Hüller como Sandra Voyter, una escritora acusada del asesinato de su marido. Hüller ya trabajó con Triet en El reflejo de Sibyl y su condición de alemana viviendo en Francia resulta clave en la historia, hasta el punto que Triet comenta que escribió a la protagonista pensando en ella.

El resto del reparto lo forman Samuel Theis como el Samuel Maleski, el marido de Sandra fallecido en extrañas circunstancias. Swann Arlaud interpreta a Vincent Renzi, abogado y ex-novio de Sandra, Milo Machado-Graner es Daniel Maleski, el hijo invidente de Sandra y Samuel que tendrá un papel clave en la reconstrucción de los hechos. Antoine Reinartz como el fiscal, Jehnny Beth es Marge Berger, agente del juzgado encargada de proteger a Daniel e impedir que sea condicionado en su declración. Saadia Bentaïeb es Me Nour Boudaoud, la otra abogada de Sandra, Camille Rutherford interpreta a Zoé Solidor, la estudiante de post-grado que fue a entrevistar a Sandra al principio de la película y Anne Rotger como la presidenta del tribunal, completan el reparto en sus papeles principales.

Me ha gustado Anatomía de una caída, me ha parecido una película muy interesante en la que la fantástica interpretación de Sandra Hüller consigue elevar el resultado final. Me interesa por ejemplo que la película NO sea un whudunnit en el que lo importante es saber si Sandra mató a su marido o no, sino que Justine Triet realiza una disección de la complejidad de las relaciones de pareja. Me gusta cómo durante el juicio cómo Sandra repite una y otra vez que una relación es algo muy complejo con sus momentos buenos y malos, y como una conversación puntual sacada de contexto no sólo no muestra esa complejidad sino que lo simplifica hasta que se pierde el sentido de lo que se ha vivido. Es imposible reducir años de convivencia a una sentencia de buenos y malos cuando lo normal es que ambos sean un poco de cada. Las relaciones de pareja no se puede analizar en términos de blanco y negro cuando el gris y la ambigüedad domina muchas de nuestras actuaciones, al tomarse muy a menudo decisiones egoístas en lugar de pensar en la media naranja.

Otro elemento que me ha gustado mucho es el papel que juega el hijo de la pareja y como vemos que son nuestros deseos moldean los recuerdos. Esto se lo dice la secretaria judicial a Daniel, el hijo de Sandra, cuando el joven ciego le pregunta qué debe creer. En una situación en la que no puede creerse que su padre se suicidara pero tampoco que su madre matara a su padre, ¿Qué es lo correcto? Al ser una situación en la que no existen pruebas fehacientes en ningún sentido, es él el que tiene que asumir la verdad que quiere creer, y seguir con su vida en consecuencia. ¿Realmente sus recuerdos eran esos o da un nuevo significado a hechos que no tienen relación para ajustarse a sus nuevas creencias? Todo es tan ambiguo que ambas respuestas pueden ser correctas. Dependiendo, también, de lo que el espectador quiera creer.

La estudiada ambigüedad de la película tiene su máxima expresión en la fantástica interpretación de Sandra Hüller. La protagonista es una persona fría y aparentemente distante que afirma amar a su marido pero cuyos actos a veces no muestran eso. Sin embargo, abandonó su vida en Londres por acompañar a su marido a su hogar en Francia, luego no puede decirse que sea egoísta. O al menos no al principio. Hüller crea a una protagonista con unos matices bestiales con el que es fácil empatizar a pesar que sus actos sean como mínimo cuestionables. Actos que en todo caso no indican que sea una asesina, tan sólo que las relaciones de pareja son complicadas. Y a pesar de todo, ¿de verdad todos los hechos son casualidades y ella no se enteró del suicidio de su marido?

Por si fuera poco, la película en su versión original tenía a la protagonista hablando en francés, alemán e inglés, lo que es una muestra más de la calidad de Hüller, algo que en este caso se perdió en la copia en castellano que vi yo. Es una pena que Emma Stone haya creado a Bella Baxter en Pobres criaturas, porque cualquier otro año sería una seria candidata a ganar el Oscar.

Anatomía de una caída me ha gustado, me parece una buena película con una buena historia y una protagonista que lo hace super bien. Los matices vendrían porque me quedo muerto de ver que esta película ha ganado entre otros la Palma de Oro de Cannes o el Globo de Oro. No se si es un tema que las otras películas eran atroces y en realidad no ha habido competición, que también es posible. Pero si esta es la mejor película del año, el cine está en peligro de extinción.

En los últimos meses me he quejado de la duración absurda de algunos estrenos de Hollywood, pero resulta que esta moda no es exclusiva de los blockbusters. Porque esta película no debería haber durado más de los 120 o 130 minutos, la duración de dos horas y media me parece una barbaridad. Curiosamente, este aspecto de la duración tan criticado para el entretenimiento no parece ser un problema para la crítica especializada en este caso.

Otro aspecto que merece un comentario es que como digo la historia tiene algunos elementos muy interesantes en lo relativo a la dificultad de la vida en pareja. Pero aunque consigue salir a flote, su temática y puesta en escena la ponen en muchos momentos peligrosamente cerca de los dramas de domingo por la tarde de Antena 3. En muchos momentos pensé que más que una película esta historia parecía pensada para ser representada en teatro, al tener prácticamente dos únicas localizaciones, la casa en la montaña de la pareja y la sala del tribunal donde se realiza el juicio.

Y hablando del juicio, obviamente no conozco el ordenamiento judicial francés, pero ver este juicio en el que la acusada rebate a testigos durante su declaración y se lanza a debates de fondo con el fiscal me ha parecido todo menos realista. Y ojo que los diálogos me gustan mucho y plantean temas interesantes, pero es otro elemento que refuerza la idea de obra de teatro más que recuento realista de un misterio que debe ser dilucidado, algo que en realidad es un aspecto secundario de la película.

A pesar de estos aspectos menos buenos, en realidad ya digo que me ha gustado. Anatomía de una caída me parece una película que merece verse. Por cierto, un elemento que me gusta mucho es que no plantee moralinas, dejando todo a la interpretación del espectador. En estos tiempos de panfletos políticos es una sorpresa positiva ver una película «seria» que no busca dar respuestas a todos los problemas de la sociedad. Aunque imagino que la ambigüedad que comentaba puede servir para que todo tipo de activistas vea sus tesis refrendadas, como pensar que se acusa a Sandra por ser mujer y que esta acusación es muestra del machismo sistémico de la sociedad. Yo no creo que eso sea así, dado que en un caso tan ambiguo quiero creero que hubieran inculpado al marido si la mujer fuera la que hubiera muerto. Pero es un ejemplo que se me ocurre que refuerza la idea que sí muestra la película sobre que son nuestras creencias las que dan forma a nuestra realidad sin importar los hechos físicos acaecidos.

Anatomía de una caída es una buena película. Igual no tan buena como parece pintarla todo el mundo, pero entiendo que es algo a lo que hay que acostumbrarse en el entretenimiento.

Comparto el trailer de la película.

Anatomía de una caída me parece una buena película pero ni mucho menos la mejor película del año. Mi desconexión respecto a la opinión de la crítica me parece curiosa.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de La tierra prometida de Nicolaj Arcel

Cualquier película que protagoniza Mads Mikkelsen es de visionado obligado. Y más si nos encontramos con la reunión de Mikkelsen con Nicolaj Arcel, director de A Royal Affair. Hoy recomiendo La tierra prometida (The bastard en el original danés).

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1755, el empobrecido capitán Ludvig Kahlen se dispone a conquistar los duros e inhóspitos páramos daneses con un objetivo aparentemente imposible: crear una colonia en nombre del rey. A cambio, recibirá un nombre real que anhela con desesperación. Sin embargo, el único gobernante de la zona, el despiadado Frederik de Schinkel, cree arrogantemente que esa tierra le pertenece. Cuando de Schinkel se percata de que su criada Ann Barbara y su servil marido han escapado para refugiarse con Kahlen, el privilegiado y rencoroso gobernante jura venganza y promete hacer todo lo que esté a su alcance para ahuyentar al capitán. Pero Kahlen no se deja intimidar y emprende una batalla tan desigual que pondrá en riesgo no solo su vida, sino también a la familia de personas marginadas que se ha formado a su alrededor. (FILMAFFINITY)

Nikolaj Arcel (1972) es un cineasta y guionista danés. Es conocido sobre todo por su película de 2012 A Royal Affair, en la que ya trabajó con Mikkelsen y Alicia Vikander, que ganó dos premios en el Festival Internacional de Cine de Berlín y que fue nominada a mejor película de habla no inglesa en los Óscar, así como por la decepcionante adaptación de La Torre Oscura de 2017. A raíz de esa decepción, Arcel volvió a su Dinamarca natal.

Arcel y Anders Thomas Jensen escriben el guion basado en la novela El capitán y Ann Barbara de la escritora danesa Ida Jessen, que está inspirada en personas reales de la época (de los que en realidad se sabe muy poco de ellos). La película de 127 minutos de duración cuenta con fotografía de Rasmus Videbæk, montaje de Olivier Bugge Coutté y música de Dan Romer. La tierra prometida se estrenó mundialmente en la 80ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia y fue seleccionada por Dinamarca como mejor película internacional en la 96ª edición de los Oscar, aunque no pasó el corte final.

La película tiene a Mads Mikkelsen como principal reclamo, interpretando al Capitán Ludvig Kahlen, un ex-militar que busca convertirse en colono de una tierra inhóspita. Amanda Collin (Madre en Raised by wolves) es Ann Bárbara, la mujer de Johannes Eriksen (Morten Hee Andersen) una pareja de agricultores que escapan del odio del juez y terrateniente local Frederik de Schinkel (Simon Bennebjerg), que aspira a quedarse con la riqueza de ese páramo, en caso que Kahlen consiga algo. Melina Hagberg como Anmai Mus, una huérfana de color criada por nómadas, Kristine Kujath Thorp como Edel Helene, hija de un noble noruego y prima de Frederik de Schinkel que aspira a casrse con ella, Gustav Lindh como el padre Anton Eklund, responsable de la Iglesia en la comarca, completan el reparto en sus papeles principales.

Me ha gustado mucho La tierra prometida, así da gusto ir al cine. Mads Mikkelsen es uno de los actores de mayor carisma que puede aparecer en una pantalla de cine actualmente, y estos papeles de hombre duro y estoico que hace lo que cree correcto le vienen como anillo al dedo, realizando un trabajo soberbio. Cuando pasó por el festival de Venecia leí un comentario de que la película trasladaba la sensibilidad del western a una película de época ambientada en la mitad del siglo XVIII en la Dinamarca rural. Y la verdad es que es una apreciación que encuentro acertada, dentro de ser en muchos momentos mucho más cruel, al conectar con las prácticas casi medievales de sometimiento de los siervos a los nobles locales.

Una cosa que me gusta mucho de la película es que el personaje interpretado por Mads Mikkelsen es el protagonista de la película y alguien heroico para los estándares del siglo XVIII, pero con un pensamiento actual resulta casi hasta repulsivo. Y es que durante la película le vemos aprovecharse de la pareja de agricultores huidos para conseguir trabajadores sin sueldo o más adelante golpeando a una niña que sobrevive como puede en el bosque con unos nómadas. Digo esto porque en realidad hay que entender el contexto antes de juzgar algo con unos criterios que no se aplicaban en la época de la película. Porque si la sociedad danesa de la época era super racista, es normal que él lo sea al principio de la película en relación con la niña de color, que es vista como una fuente de mala suerte. Dicho esto, me gusta mucho la evolución que tiene hacia las protagonistas femeninas durante la película y cómo tiene que plantearse que por buscar la gloria y la riqueza se está perdiendo la felicidad que tiene delante.

Es interesante que el Capitán Ludvig Kahlen en realidad aspira a un título nobiliario que obtendrá si consigue convertir en tierra cultivable el páramo danés y establecer un asentamiento de población. No busca ser un héroe, sino convertirse en un rico igual que los asquerosos villanos de la película. La clave está en una ley feudal que establece que todo terreno no cultivado es propiedad del Rey de Dinamarca. Y es el Rey (sus ministros en realidad) el que autoriza a Kahlen a intentar cultivar el páramo y establecer un asentamiento. El conflicto viene cuando el noble terrateniente local Frederik de Schinkel, que además es el juez del condado, quiere poseer esos terrenos en caso que Kahlen consiga cultivarlos, aprovechándose de su trabajo y esfuerzo. Kahlen sabe que tiene la razón legal, pero eso no impide que vaya a sufrir problemas de todo tipo provocados por los sirvientes del villano y por las propias fuerzas de la ley local, en un momento en el que De Schinkel tiene casi total impunidad.

El contexto de la película hace que odies profundamente a los nobles y ricos terratenientes que explotaban al pueblo, hasta el punto de desear verles muertos a todos. De hecho, incluso el Rey es mostrado como un incompetente más preocupado por el alcohol que el bienestar de su pueblo, y que es manejado por unos ministros que actúan a su antojo, no teniendo un conocimiento de como vive su pueblo en realidad. Mads Mikkelsen está genial y está perfectamente acompañado por Simon Bennebjerg como el malvado Frederik de Schinke, que cumple perfectamente su papel de malo al que odiar y desear ver muerto. De Schinke es asqueroso a todos los niveles, por supuesto por su chulería ante la gente que cree inferior, pero también con unos actos abominables, como torturar a siervos o violar sistemáticamente a sus doncellas. Actos que eran perfectamente legales en esa época.

Las mujeres de la película tienen papeles fundamentales en esta historia y añaden el corazón y el sentimiento que posiblemente le falte al personajes interpretado por Mikkelsen. Comentaba la asociación que algunos críticos hacían con el western, pero el papel fundamental de estas mujeres en el climax de la historia rompe con los convencionalismos del género. Un final que me ha gustado mucho, por cierto. Otro detalle interesante ha sido ver que la película no termina donde lo haría en caso de ser un western, sino que la acción se sigue desarrollando hasta años más tarde.

La tierra prometida tiene una historia estupenda y unas interpretaciones maravillosas. Pero hay que destacar además al director Nicolaj Arcel por su sobresaliente narrativa y su capacidad de síntesis. La forma en que vemos la dureza del páramo al que llega Mads Mikkelsen, apoyado también por un montaje espectacular, me parece una pasada. La película tiene una duración superior a las dos horas, pero en ningún momento se hace larga o pesada porque la forma en que cuenta elementos mundanos como el arado de las tierras o la lucha contra la escarcha resulta siempre interesante. La música, la fotografía, el diseño de producción, el vestuario, los bellos y duros parajes naturales, etc… me parece que está genial, consiguiendo que la película sea un éxito en todos los aspectos.

Da gusto ver en pantalla una película tan redonda como es La tierra prometida. Una película que ofrece un entretenimiento estupendo pero que me hizo pensar en las desigualdades y crueldades que eran norma no hace tanto tiempo. Y que en muchos aspectos seguro que puede trasladarse al mundo actual con el poder de las grandes fortunas que juegan con las vidas de la gente normal por un aumento mísero de su beneficio.

Comparto el trailer de la película:

La tierra prometida es una película notable en la que todo destaca para bien. Así da gusto ir al cine.

PUNTUACIÓN: 8/10

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