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Crítica de Oppenheimer de Christopher Nolan

Nueva película de Christopher Nolan y nueva visita al cine para verla en pantalla grande. Oppenheimer es la historia del creador de la bomba atómica y el más claro intento de Nolan por entrar en la carrera por los premios cinematográficos del año.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Película sobre el físico J. Robert Oppenheimer y su papel como desarrollador de la bomba atómica.

Christopher Nolan vuelve a las pantallas tras la decepción de TENET, para mi la película más floja de toda su filmografía. Además de dirigir, Nolan escribe el guion adaptando la biografía de 2005 American Prometheus de Kai Bird y Martin J. Sherwin sobre J. Robert Oppenheimer, el «Padre de la bomba atómica».

Oppenheimer es la duodécima película de Nolan como director. Para este proyecto de tres horas de duración y 100 millones de presupuesto se ha traído a Hoyte Van Hoytema como director de fotografía, con el que ya colaboró en Interstellar, Dunkerque y TENET, además de Ludwig Göransson (TENET) para la música. Junto a ellos, Jennifer Lane realiza el montaje.

Para Oppenheimer Nolan ha reunido un reparto de lujo, con Cillian Murphy como J. Robert Oppenheimer, Emily Blunt como Katherine «Kitty» Oppenheimer, Matt Damon como Leslie Groves, Robert Downey Jr. como Lewis Strauss, Florence Pugh como Jean Tatlock, Josh Hartnett como Ernest Lawrence, Casey Affleck como Boris Pash, Rami Malek como David Hill, Kenneth Branagh como Niels Bohr y Benny Safdie como Edward Teller y muchos actores conocidos que entran y salen de la película casi como un cameo.

Empezando a comentar la película, lo primero que se me ocurre es que Oppenheimer es una buena película incluso a pesar de su imposible duración de tres horas. Luego entraré en las cosas que igual no me han funcionado del todo, pero siendo «objetivo» no se puede decir que sea una mala película porque no lo es. Desde luego, yo no lo creo así. TENET no me gustó, Oppenheimer si.

Como no puede ser de otra forma, visualmente la película luce perfecta en su recreación de la vida del científico antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Creo que las tres horas son un problema que va a impedir que espectadores vayan a verla en el cine, pero hay que reconocer que para ser tres horas de cabezas parlantes a menudo en espacios cerrados, Nolan consigue hacerlo ameno y entretenido en su mayor parte. Cabezas parlantes hablando de ciencia y políticos en plena caza de brujas.

La película juega con el uso del blanco y negro para separar diferentes momentos temporales, al utilizar este recurso para todo lo que tuvo lugar después de la finalización de la 2ª Guerra Mundial y sobre todo, las audiencias de 1954 que terminaron por revocar su acreditación de seguridad en medio de la paranoia anti comunista del McArthismo, que son una parte fundamental de la película. Este recurso me parece que funciona muy bien para que el espectador no se pierda ante los numerosos saltos temporales que Nolan plantea para contar la historia, algo que forma parte de su ADN para contar sus historias. Sin el blanco y negro creo que todo hubiera resultado super confuso, y la verdad es que funciona.

Cillian Murphy está muy bien como el doctor J. Robert Oppenheimer. Pero a la vez no creo que esté genial ni que sea una interpretación de Oscar. Quizá uno de los problemas desde un punto de vista actoral es que Oppenheimer aparece en la película siempre como una persona atribulada y Murphy sólo tiene una faceta en la película, la del científico preocupado con el ceño fruncido por un motivo u otro. De joven, es un estudiante que sabe que está destinado a la grandeza pero no sabe como acceder a los conocimientos para lograrlo. En su época en Los Álamos es un director de orquesta que tiene que llevar a mentes brillantes en la dirección que necesita el ejército para ganar la guerra, a pesar de saber lo que ello puede significar, y de adulto asiste a las audiencias que revocaron su acreditación de seguridad preocupado por lo que la bomba atómica supuso para el mundo, de alguna manera pensando que merece el escarnio público. De alguna manera tenemos a un personaje que es un instrumento de una única nota. Incluso en los momentos con sus amantes y otros que deberían ser emocionantes no consigue generar empatía hacia el científico. Ojo que Murphy no está mal, pero no me ha llegado. Sobre todo porque en una película sobre la vida de Oppenheimer no acaba de estar claro hasta justo el final lo que opinaba sobre casi nada, al empeñar un trabajo que en muchos aspectos era político y organizativo cuyo objetivo era crear la bomba. Quizá es un problema de la propia novela en que se basa la película, al no querer poner en su boca opiniones que no estuvieran documentadas, no lo se.

El que si está muy bien es Robert Downey Jr. como Lewis Strauss, el presidente de la Comisión de la Energía Atómica de los Estados Unidos y figura clave en el desarrollo de la energía atómica para usos civiles y militares. Strauss es clave en la forma que está contada la historia, al plantearse en modo de flashback una gran parte, y Downey Jr. está increíble en pantalla, creando un personaje complejo con múltiples matices a lo largo de la película que desde el punto de vista actoral es para mi lo mejor de la película de largo. De hecho, sólo por él se justifica que me fuera a Valencia a ver la película en V.O. en una pantalla buena (aunque luego comento un pero). Strauss es utilizado para mostrar las luces y sombras del científico y como a pesar de sus opiniones posteriores contra el uso de la tecnología atómica en el ámbito militar, incluso sabiendo lo que pasó después hubiera actuado igual porque buscaba la gloria de ser el creador de la bomba.

Destacar además que al ser Oppenheimer una «película de prestigio», hay un montón tremendo de actores conocidos que busca su granito de gloria al participar en una de las películas «importantes» de cara a la temporada de premios. Por ejemplo, me ha sorprendido no para bien el limitadísimo papel de Florence Pugh como Jean Tatlock, la primera novia de Oppenheimer. Un papel cortísimo que me sirve para reforzar esta opinión. Pero no es sólo ella, podría decirse lo mismo de Rami Malek, Kenneth Branagh y un montón de actores que son apenas cameos en la película.

Como digo, Oppenheimer me ha gustado. Pero dentro de estar bien no me ha flipado en ningún momento. La faceta cerebral de la película está patente a lo largo de todo el visionado. En momentos que deberían ser super emocionantes me da la sensación que Nolan plantea trucos visuales y narrativas para crear ese sensación, pero sólo consigue resaltar el mecanismo, no la emoción en si. Y el caso es que Nolan es un director super capaz que sabe mucho de cine, pero su frialdad provoca que estas ideas pasaran por mi mi mente durante el visionado en lugar de la emoción que debería provocar. Siendo películas e historias muy diferentes, me resulta curioso comprobar como Christopher McQuarrie sí sabe generar emoción y empatía hacia los personajes en sus películas de Misión Imposible siendo películas de acción «sin más» mucho mejor que lo que Nolan ha conseguido en casi toda su filmografía. Desde luego, mucho mejor que en la actual faceta de Nolan como director-guionista.

No he hablado de la música de Ludwig Göransson hasta ahora, y estando bien es un poco como todo en la película. La música y en general el montaje de sonido deben ayudar a contar la historia. Pero eso que es algo que consiguen razonablemente bien queda de alguna manera empañado al plantear Nolan atronar al espectador en numerosos momentos sin necesidad real, tan sólo para resaltar cerebralmente los puntos que comentaba antes que supuestamente deben ser importantes. Dentro que como digo en general me gusta lo que veo y oigo, veo similitudes con Dune y la errónea idea de pensar que atronar al espectador de alguna manera va a hacer que la película sea mejor o más «autoral».

Que Nolan plantee una historia con una narrativa fragmentada no es noticia. Pero si creo que resalta que la historia es claramente más sencilla y lineal de lo que Nolan plantea, haciendo complejo algo que no lo es como forma de conseguir los premios que hasta ahora se le han escapado como director o guionista. De hecho, para mantener el interés del espectador durante las tres horas Nolan plantea una trampa en la historia, al plantear un misterio que no es tal, la identidad del «traidor» que envió su dossier para que fuera investigado por el FBI que provocó que Oppenheimer perdiera su acreditación de seguridad y fuera un paria para la comunidad científica durante los años 50. Este truco no acaba de funcionar porque no hay duda de esta identidad, pero ayuda a construir el complejo engranaje narrativo de Nolan, además de permitir una histórica interpretación de Downey Jr. A él si le veo en la temporada de premios. No es que Nolan haga las cosas mal, que va, pero de alguna manera cuando ves el truco del titiritero, las cuerdas en los muñecos, estando todo bien pierde algo de gracia.

En positivo, me gusta la tensión que plantea ante un hecho conocido, que la prueba atómica en Los Álamos tuvo éxito, y consigue que haya en esos momentos incertidumbre ante el resultado, a lo que hay que sumar la expectación por conocer la forma en que Nolan nos iba a mostrar esa primera explosión nuclear de la historia. La fotografía, el diseño de producción, el montaje, todo me parece que está super bien. Otra cosa no, pero el apartado técnico de las películas de Nolan es siempre de 10. También me gusta la complejidad de Oppenheimer, y como aunque la amenaza nuclear sigue vigente en nuestros días, de alguna manera se ha cumplido su opinión que la energía atómica acabaría con las guerras (a escala mundial) al crearse la destrucción mutua asegurada que ha evitado el enfrentamiento directo entre super potencias. El miedo a la destrucción total no evitó que dirigiera al equipo que creó la bomba y lo llevara hasta el éxito, pero la explosión le convenció que para los gobiernos tener un arma es sinónimo de querer usarla tarde o temprano.

Las tres horas en general no se me hicieron largas excepto en los quince o veinte últimos minutos, cuando se hace más evidente la trampa del «traidor». Hablaba en positivo que Nolan consigue hacer interesantes tres horas de cabezas parlantes en color y en blanco y negro. Pero al mismo tiempo, la película se hubiera podido contar igual o mejor con 15 o 20 minutos menos, confirmando una idea que tengo cada vez más a menudo en relación al cine comercial y la duración de las películas, y es que el hecho de poder hacer algo no significa que debas hacerlo.

En parte, el uso del color me muestra a un director que busca tener una película de «prestigio» que le abra las puertas en la temporada de premios. Y que mejor manera que con el uso del blanco y negro, los gafapastas del mundo entiendo que se habrán derretido de placer viendo Oppenheimer. Y como decía, narrativamente me funciona para separar momentos temporales, pero la intención de Nolan hacer una película «premiable» es algo que Oppenheimer grita por los cuatro costados.

Dicho esto, la experiencia de ver la película en pantalla grande y sonido Dolby me ha gustado mucho y sin duda la recomiendo. Aprovecho para expresar mi queja ante el visionado en Kinépolis Valencia, al cortar la imagen de forma que los subtítulos se veían cortados en muchos momentos (por suerte no me hacían falta), lo que indica que ante la copia de 70mm en lugar de optar por dejar espacios en negro arriba y abajo para mostrarla en su totalidad, han optado por comerse los laterales para ajustarlo a la pantalla normal. Esto me pareció fatal, pero conseguí abstraerme durante el visionado para que no me lo arruinara.

En resumen, para bien y para no tan bien Oppenheimer transmite la naturaleza cerebral de su director Christopher Nolan. En función de tu opinión sobre el director y tu aguante para soportar sentado las tres horas de visionado, disfrutarás más o menos de la película.

Comparto el trailer de la película:

Oppenheimer tiene muchas virtudes, pero también resulta imposible no ver el ansia de Nolan por ganar premios con esta película.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Chuck Steel: Night of the Trampires de Mike Mort (Prime Video)

Gracias a varias recomendaciones tuiteras me animé a ver Chuck Steel: Night of the Trampires, película de animación stop-motion creada, escrita y dirigida por Mike Mort. Una macarrada super divertida que da lo que se espera de ella y que está disponible en Prime Video.

PUNTUACIÓN: 7/10

Es 1986 y Chuck Steel es el mejor policía del cuerpo. Una serie de desapariciones ponen a la policía en alerta, hasta que una de las víctimas se escapa y Chuck es el encargado de interrogarla. Pero esta víctima resulta ser un viejo trastornado que le dice que la ciudad sufre el azote del Trampire, un híbrido de vampiro y vagabundo.

Mike Mort es un director, guionista y productor con más de 25 años de experiencia en la industria de la animación, que ha trabajado en numerosos anuncios publicitarios, secuencias de títulos, series de televisión y cortometrajes icónicos realizados en stop motion, con los que ha ganado varios BAFTAS y muchos otros prestigiosos premios. Con su primer largometraje, «Chuck Steel: La noche de los vampiros», Mike ha completado el proyecto de su pasión, que comenzó como una idea en su época escolar.

La película ha sido realizada a través de Animortal Studio, la compañía de animación stop-motion creada por Mort. Con un presupuesto estimado de 20 millones, se crearon 425 marionetas para representar a cientos de personajes y criaturas diferentes, y docenas de decorados gigantes a escala. El contenido en stop-motion se rodó a 24 fotogramas por segundo en lugar de los 12 habituales. Tras estrenarse en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy (Francia) el 12 de junio de 2018, también se estrenó en el Screamfest de Los Ángele, así como en Fantasia, Montreal (Canadá) y en el London Frightfest (Reino Unido) o en el Festival de Sitges.

El título hace un juego de palabras entre Tramp (Vagabundo) y Vampires, formando un nuevo tipo de monstruo que vive de la sangre de los borrachos y alcoholizados. Además, el nombre del protagonista, Chuck Steel, y el calificativo de Night of the Trampires sugieren directamente y de forma muy poco sutil al cine de acción y terror de los años 80, siendo la película un festival de referencias, gore y humor muy burro que tira contra todo empezando por la dictadura de lo políticamente correcto.

Y la verdad es que me he divertido un montón con esta película. Chuck Steel es una amalgama de las decenas de héroes ochenteros que son lo mejor en lo que hacen aunque su vida personal sea un desastre y no lo quieran admitir. El tono de humor super exagerado me devolvió a 1986 cuando vi por primera vez Golpe en la pequeña China de John Carpenter, con un Kurt Russell interpretando al mítico Jack Burton expresando «¿Pero qué pasa?» La película por ese lado es un triunfo total, aunque en este Chuck Steel hay en realidad más referencias a Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone que a otra cosa.

La película es un festival de humor grueso, empezando por la elección del villano o villana de la película, que significa toda una declaración de intenciones ante la ola de corrección política que ha invadido en cine y el entretenimiento mainstream. Los policías compañeros de Chuck en el L.A.P.D. son una muestra de super exagerada del humor contra todo de la película, al igual que la forma en que Chuck acumula compañeros muertos por culpa de sus acciones exageradas y sin miramientos hacia los que le rodean.

La animación stop-motion me ha parecido una pasada. Los personajes resaltan su naturaleza paródica y exagerada, y en los momentos más gore nos deleita con un festival de depravación y salvajismo super divertida, con el plus de lo poco habitual que es ver historia gores con esta técnica de animación. Si exceptuamos Mad God de Phil Tippett, claro. Toda la parte de recreación y/o parodia del cine de los 80 tiene en el stop-motion la herramienta perfecta que hace que todo sea super exagerado y divertido. No le puedo pedir más a una película de este tipo.

La película dura unos perfectos 89 minutos que van al grano desde el minuto uno y lo dan todo hasta el final, ofreciendo un climax super bestia que hace parodia también de los paranoicos de las teorías de la conspiración que han poblado las redes sociales en los últimos años. Si tengo que ponerle un pero, sería que esta es una película super de nicho que gustará a los fans del cine de acción y terror de los 80. En mi caso, el disfrute como decía ha sido total. Pero al mismo tiempo, entiendo por lo exagerado que es todo y por su naturaleza over-the-top de humor grueso, puede provocar que más de un espectador salga espantado. No es mi caso, pero hay que advertirlo antes que alguien no adecuado se ponga a verla.

Aunque se estrenó en 2018, hay que alegrarse de la existencia del streaming. Gracias a esto podemos disfrutar de Chuck Steel: Night of the Trampires, una película de super nicho que ahora hará las delicias de espectadores de todo el mundo amantes de la animación, del cine ochentero y del humor de trazo grueso.

Comparto el trailer de la película:

Chuck Steel: Night of the trampires es pura diversión. Si te acercas a la película con el feeling adecuado la vas a disfrutar un montón.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Misión imposible: Sentencia mortal – Parte 1 de Christopher McQuarrie en 4DX

Tenía muchísimas ganas de ver la nueva película de Misión Imposible, Sentencia Mortal parte 1, de nuevo con Tom Cruise y Christopher McQuarrie. Y además, el visionado tiene el plus de hacerlo en el 4DX de Kinépolis Valencia.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ethan Hunt (Tom Cruise) y su equipo del FMI se embarcan en su misión más peligrosa hasta la fecha: Localizar, antes de que caiga en las manos equivocadas, una nueva y terrorífica arma que amenaza a toda la humanidad. En esta tesitura, y con unas fuerzas oscuras del pasado de Ethan acechando, comienza una carrera mortal alrededor del mundo en la que está en juego el control del futuro y el destino del planeta. Enfrentado a un enemigo misterioso y todopoderoso, Ethan se ve obligado a considerar que nada puede anteponerse a su misión, ni siquiera las vidas de aquellos que más le importan. Séptima entrega de la saga ‘Misión Imposible’.

El COVID provocó un retraso de dos años en el estreno de esta película, que es la séptima película de la franquicia de Misión Imposible y la tercera escrita y dirigida por Christopher McQuarrie, que ha contado con Erik Jendresen para coescribir el guion. Inicialmente Sentencia mortal partes uno y dos se tendrían que haberse rodado simultáneamente, pero la pandemia cambió todos los planes y obligó a realizar dos rodajes separados. Aunque Sentencia Mortal se suponía que significaba el final de la franquicia, al menos con Tom Cruise de protagonista, las últimas declaraciones de Cruise y McQuarrie indican que igual se lo están repensando, obviamente por el éxito de la franquicia. Tras este estreno de julio, la parte dos cuenta con una fecha de estreno del 28 de junio de 2024, dentro de menos de un año.

Junto a McQuarrie encontramos a Fraser Taggart como director de fotografía, Eddie Hamilton en el montaje y Lorne Balfe con la música. La película de 163 minutos de duración ha contado con un presupuesto de casi 300 millones de dólares, el mayor de toda la franquicia, por lo que necesitará al menos 750 millones en la taquilla internacional para resultar rentable. Sentencia mortal parte uno ha sido rodada en Roma, Venecia, Noruega, Emiratos Árabes y diferentes localizaciones y estudios en Reino Unido.

Tom Cruise es Ethan Hunt, el gran protagonista de la serie Misión Imposible. Ving Rhames como Luther Stickell, Simon Pegg como Benji Dunn, Rebecca Ferguson como Ilsa Faust y Vanessa Kirby como Alanna Mitsopolis, una traficante y agente de armas del mercado negro que responde al alias de «Viuda Blanca», retoman sus papeles de las películas previas. Los nuevos personajes son Hayley Atwell como Grace, una ladrona y nueva aliada de Ethan, Esai Morales como Gabriel, un poderoso terrorista y adversario de Ethan, y Pom Klementieff como Paris, una asesina francesa que trabaja para Gabriel.

Christopher McQuarrie y Tom Cruise son una garantía a la hora de ofrecer un potente entretenimiento que equilibra la trama y unos sets de acción tremendos con unos personaje que ofrecen una emoción y un sentimiento bestial. Por hacerlo al revés de lo que suelo hacer. lo único malo de Sentencia Mortal parte 1 es que no es tan buena como Fallout, al faltarle a esta película la tensión creciente con el destino del mundo en juego que sí tenía la anterior película de la franquicia de Misión Imposible. A pesar de tener unos sets de acción estupendos y un potente contenido emocional, la película no acaba de ser tan redonda como anteriores entregas, y esto sucede en parte porque Sentencia Mortal es, como indica el título, la parte uno de dos, de forma que la historia no termina. Por cierto, a pesar de esto que acabo de decir, McQuarrie plantea la historia de forma que esta primera parte sí se siente como un capítulo completo y satisfactorio dentro de la historia general, algo que no pasó por ejemplo en Fast X o Spiderman Cruzando el multiverso, que dejaron la película colgada a mitad de la historia.

Sentencia mortal es una película super entretenida. Para tener más de dos horas y media de duración en ningún momento se hace larga, al tener un ritmo alucinante que te atrapa, empezando con la brillante escena inicial situada en un submarino ruso. Este prólogo tiene una tensión brutal, consiguiendo que te preocupes por unos rusos que no conoces de nada, recordando los grandes clásicos como Marea Roja o La caza del Octubre Rojo. Es curioso que Sentencia Mortal parte uno tiene menos escenas de acción de lo que uno se esperaría, pero todas están resueltas de forma brillante. El tiroteo en el desierto, la persecución en Roma, y el climax subidos en el Orient Express son los grandes momentos de acción, a lo que hay que sumar la escena en el aeropuerto y todo lo que sucede en Venecia. En conjunto, la película me parece una película muy equilibrada.

El carisma de los protagonistas es una de las claves del éxito de la franquicia de Misión Imposible. Por supuesto tenemos a Tom Cruise como Ethan Hunt, el super espía para el que salvar a sus amigos es tan importante o más que la misión. Como vimos en Fallout, el mundo necesita a un hombre que se preocupa por la vida de una persona igual que la de un millón, y esa clave se repite en esta película, siendo la principal fortaleza y debilidad de Ethan. Y como dice Ethan en Sentencia Mortal «no puedo prometerte que estarás a salvo, pero si que pondré tu vida por delante de la mía». Como declaración de intenciones, me parece brutal, y una muestra de la brillante faceta de McQuarrie como escritor, destilando la esencia de los personajes con una frase.

A pesar de salir poco, el carisma de Rebecca Ferguson como Ilsa Faust y su química con Ethan se sale de la escala. Al final de Fallout parecía que Ilsa podía escapar de la vida de espionaje, pero al final le resulta imposible, teniéndola de nuevo en medio de la acción casi sin pretenderlo. Ferguson imprime una fuerza y una emoción que la convierten en uno de los grandes personajes de la franquicia. Junto a ella, Simon Pegg como Benji y Ving Rhames como Luther cumplen con nota en la película, guardando la historia buenos momentos para ambos.

Hayley Atwell como Grace es un personaje super interesante y un genial añadido a la franquicia. Una ladrona que no sabe donde se está metiendo al intentar robar un objeto codiciado por todos. Atwell está genial y transmite que ser buena en lo suyo no es suficiente para sobrevivir en este mundo de espías y asesinos. Además, su escena con Cruise en Roma es super divertida, algo inesperado que me ha gustado mucho. Globalmente, su personaje me deja super satisfecho, al tener también una química estupenda con Ethan, siendo muy diferente a Ilsa. Por cierto, la forma en que el guion permite a Atwell mostrar su solidez interpretativa, por ejemplo en el climax final en el tren donde no necesita verbalizar su alegría cuando Hunt acuda a rescatarla, algo que nadie hizo nunca por ella, un momentazo que me parece digno de elogio.

Esai Morales como Gabriel, el asesino y villano de esta película que comparte con Ethan un pasado antes incluso de formar parte del FMI, me parece correcto, pero le falta el carisma de Henry Cavill o de Solomon Lane, quedando un poco descafeinado y quizá lo más flojo del conjunto. Por cierto, me he llevado un sorpresón con Pom Klementieff como la asesina Paris. Estoy tan acostumbrado a verla en su papel cuqui de Mantis en Guardianes de la Galaxia que tenerla de fría asesina me ha flipado.

El guion de McQuarrey hace un estupendo trabajo conectando con otras películas de las franquicia. Por supuesto con las dos anteriores en las que ya estuvo él a los mandos, pero también con el comienzo de todo, al recuperar a Henry Czerny como Eugene Kittridge, el jefe de la FMI al que no veíamos desde la primera película. También mola la confirmación explícita que Alanna Mitsopolis, la contrabandista de armas interpretada por Vanessa Kirby, es la hija de Max, el personaje que también salía en la primera película de Brian De Palma.

Hablando de la historia, convertir en la Entidad como el gran villano en la sombra, una I.A. evolucionada que amenaza con corromper el mundo digital me parece un argumento muy interesante dado el estado del mundo actual. La capacidad de que algo o alguien controle la verdad en internet es una amenaza muy real ahora mismo, y que las potencias del mundo no quieran destruirlo suyo intentar controlarlo añade un toque de realismo que me gusta gusta mucho. Hay una parte que obviamente han dejado para la segunda parte, pero la forma en que la Entidad anticipa todo lo que va a pasar y a la vez teme a Ethan porque le ve como una amenaza real a su supervivencia me parece un elemento brillante del guion.

El guion es el pegamento que mantiene unida la película y que hace que todo funcione, pero al final una parte importante de todo es ver a Cruise realizando los stunts. Y dentro que se nota que Cruise empieza a tener una edad (ha cumplido 61 años), protagoniza además del salto en paracaídas con la moto y la persecución en un Fiat 500 por las calles de Roma, que son los elementos más publicitados de la película, unas buenas peleas en un callejón de Venecia y encima del tren, mostrando a un héroe en perfecta forma. Comentaba al principio que la película tiene quizá menos sets potentes que por ejemplo Fallout, pero todo funciona como un reloj suizo, y en una parte importante es gracias a Cruise.

McQuarrie es buen guionista y mejor director. Y no es sólo todo el corazón que tienen los personajes o la brillantez de la acción, es que sabe añadir tensión y urgencia a todo, al preocuparte por todos los personajes y no querer que les pase nada malo. El ritmo y la tensión que tiene la película y lo bien explicado que está todo sin tener que darnos una chapa expositiva es otra virtud del director. No me extraña que Cruise confíe totalmente en él, porque en cine comercial de acción hay pocos directores actuales a su nivel. Aparte, me comentaba mi amigo Luis Enrique al salir del cine que una de las mayores virtudes de Misión Imposible es que dentro de las fantasmadas, toda la acción luce realista y casi verosímil, algo con lo que estoy muy de acuerdo. Ver a Cruise saltar en paracaídas es un plus, por supuesto, pero hay un montón de elementos super locos si los piensas, que te los crees totalmente por lo bien que está rodado todo y por la tensión que se imprime en todo momento.

Por cierto, las últimas dos películas de Misión Imposible han perdido una de las señas de identidad de la franquicia, al no entrar en cajas fuertes imposibles de penetrar. Diría que esto ha sido algo buscado intencionalmente, dado que la propia naturaleza de la Entidad nos va a ofrecer la infiltración definitiva que supere todas las infiltraciones anteriores en el climax de la próxima película. Si esto se confirmara, me dejaría más que satisfecho.

Al visionado de Sentencia Mortal parte 1 hay que sumarle la experiencia de haber visto la película en el 4DX de Kinépolis Valencia. El movimiento y vibración de los asientos y el resto de efectos de la sala consiguen amplificar todas las escenas de acción, consiguiendo que la experiencia sea super satisfactoria y merezca mucho la pena. No es algo para todas las películas, pero sí creo que vivir una experiencia así al año merece la pena, y tengo claro que veré también la parte dos en este formato cuando se estrene en junio de 2024. Dicho esto, decir que entre los amigos que fuimos a ver la película hubo consenso en que el 4DX funcionó mucho mejor en Top Gun Maverick el año pasado que en esta Misión Imposible, posiblemente porque el vuelo de los aviones de combate se ajusta mejor a este formato. Dicho esto, lo cierto es que el 4DX me ha gustado y lo recomiendo.

Misión Imposible Sentencia Mortal parte uno es un películón que merece la pena verse en pantalla grande. Por favor, si puedes no te la pierdas. El cine comercial necesita buenas películas como esta, y para que se sigan haciendo deben ser rentables en la taquilla. El presupuesto de 300 millones provocado entre otros motivos por los parones del COVID van a plantear un desafío para la rentabilidad de la película. No va a afectar a la Parte 2 que ya está rodada y seguro se va a estrenar en 2024, pero sí puede afectar a futuras películas de acción y aventuras. Y yo quiero seguir disfrutando de películas con esta escala en el futuro.

Antes de terminar, quiero comentar CON Spoilers algunos detalles claves de la película. NO sigas leyendo si aún no viste la película.

Me ha dado mucha pena la muerte de Ilsa, creo que Rebecca Ferguson ha sido de lo mejor de toda la franquicia, y lamento que su participación termine aquí. Y lo malo es que el trailer y el propio poster ya sugerían que esto iba a pasar, al dar más protagonismo a Atwell que a Ferguson. En este caso, no se si la actriz sugirió la muerte al estar super ocupada con múltiples proyectos en los últimos años, por ejemplo Dune o la serie El Silo en Apple TV, o si fue una idea surgida de Cruise y McQuarrie. Pero la voy a echar de menos, porque su química con Cruise sin necesidad de haberse besado en pantalla era alucinante. Además de la emoción que añadía a cada escena en que aparecía. Y eso no impide que tenga claro que Hayley Atwell está genial en la película ofreciendo un tipo de personaje muy muy diferente a Ilsa. Pero estamos ante una muerte que se intuía sin haberse spoileado, y sabe mal que se haya confirmado.

Esta muerte añade un elemento de derrota en Ethan que no habiamos visto hasta ahora. Sin ir más lejos, en Fallout si conseguía proteger a su ex-esposa Julia. Esta muerte y que no pueda matar a Gabriel al ser el único que sabe qué abren las llaves, el mcguffin de la película, es un detalle chulísimo del climax final. Comentaba antes que esta parte uno se sentía como un capítulo satisfactorio de la historia, y esto es porque Ethan tras esta aventura tiene las llaves que permitirán apagar a la Entidad y sabe donde se encuentra, en el submarino ruso Sevastopol hundido en el Ártico. De esta forma, tiene la forma de acabar con la amenaza. Que las potencias mundiales quieran controlar la Entidad y sólo Ethan quiera destruirla es otro elemento que refuerza su naturaleza heroica, teniendo claro que hará todo lo que sea necesario para conseguirlo. También en esto se nota lo bueno que es McQuarrie.

Lo dicho, no dejes de ver Misión Imposible Sentencia Mortal parte uno en el cine.

Comparto el trailer de la película:

Incluso sin no ser tan redonda como Fallout, Misión Imposible Sentencia Mortal parte uno es un entretenimiento super satisfactorio que además nos ha dejado con unas ganas bestiales de ver la parte dos. ¡Qué viaje nos están regalando Cruise y McQuarrie!

PUNTUACIÓN: 8/10

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1200 días, 1200 artículos en el blog

Hoy 13 de Julio alcanzo un nuevo hito en este blog, al celebrar los 1200 días publicando artículos diariamente sin interrupción.

Empecé a escribir el blog en agosto de 2013. ¡El mes que viene cumpliré 10 años escribiendo! Algo tendré que pensar para celebrarlo… 

Ante todo, Stars-my-destination.com es el diario de un aficionado al comic, la ciencia ficción y la fantasía, en el que escribo sobre comics, cine, series de TV, novelas y en general de todo aquello que me apasiona. Como digo en mi perfil de Twitter , en este mundo de haters y gente enfadada por todo excepto por lo realmente importante, intento hablar en positivo de mis aficiones frikis. Y quiero pensar que esa es una de mis señas de identidad, aunque no renuncie a ser crítico cuando corresponda.

Reconozco que tener esta suerte de diario de las aficiones frikis que consumo, poder recomendar aquellas obras que realmente me han gustado mucho y analizar por qué algo me ha gustado o no lo ha hecho, me sirve de terapia de relajación y me aleja de los problemas y el stress del mundo real. Y si esto me permite entrar en contacto con aficionados como yo a través de las redes sociales, mejor que mejor.

Tengo claro que hablo de mis hobbys, no son cosas de vida o muerte. Más importante que todo es seguir teniendo un trabajo y una nómina, y me considero un privilegiado por llevar toda mi vida trabajando. Toquemos madera. Hay tantos odiadores «profesionales», por ejemplo los haters de James Gunn y en general todos los del Snyder-culto (¿son los mismos? Diría que si…), que prefiero centrarme en lo positivo y quedarme en esos lugares felices. Incluso en los comics o películas que no me gustan, intento separar claramente al autor de la obra. Que algo no me guste no significa que el director o el guionista o el dibujante sean malas personas ni nada por el estilo. Paso rápido sobre las cosas que no me gustaron, intento olvidarlas lo antes posible.

Mi actitud como fan se puede resumir en una expresión que me gusta mucho: «Poner la cartera donde pongo mis opiniones». Y tengo las mismas estrecheces económicas que cualquiera, hay muchísimas cosas que no puedo hacer, lugares que no puedo visitar o comics que no compro porque no me lo puedo permitir. Pero en lo referido al entretenimiento mainstream, al final lo que vale no es tu opinión en redes sociales sino si hiciste gasto en este producto. Creo en no dar mi dinero a estudios o creativos que no me gustan o no conectan con mis gustos, pero justo por eso resulta obligatorio apoyar a los creativos que nos gustan con nuestro dinero. Sobre en el mundo del comic, al tratarse de una industria en la que las cifras millonarias de sus adaptaciones cinematográficas esconden que muchos creadores están viviendo momentos complicados económicamente debido a las bajas ventas de sus comics. Comprar un comic independiente vale más que 40 stories de Instagram.

Aparte de las novedades, es curioso que 2023 en lo referido a Marvel puede ser considerado el año de la nueva Biblioteca Marvel. Nada de lo publicado este año ha igualado la ilusión de poder completar mi biblioteca con comics que nunca compré en su día y que ahora estoy disfrutando de la edición perfecta para poder leer estos comics que son historia viva del medio. Tras Los Cuatro Fantásticos, me animé a empezar la Bibliotecas Marvel de Los Vengadores y La Patrulla-X, y de momentos estoy disfrutado mucho estos comics, teniendo claro su aspecto histórico y que en algunas cosas, sobre todo en la representación femenina, ha envejecido bastante mal.

Dentro de las novedades, dentro de que no me entusiasma el estado de la Marvel actual, la verdad es que sigo encontrando montones de comics maravillosos de mis autores favoritos, empezando por Night Fever de Ed Brubaker y Sean Phillips. Que Robert Kirkman, Daniel Warren Johnson, Mark Millar, Rick Remender, Jeff Lemire o Jason Aaron sigan publicando comics me parece una fuente inagotable de diversión y entretenimiento. Y si estos comics están dibujados por Jorge Jiménez, Pepe Larraz, Javier Garrón, Bryan Hitch o Andrea Sorrentino, pues mejor que mejor. Por cierto, en el lado de DC, Mark Waid y Dan Mora han sustituido a Tom Taylor y Bruno Redondo (cuando dibuja) como mi pareja creativa favorita dentro de DC Comics gracias a su Batman – Superman World´s Finest y Shazam!

En lo que llevamos de 2023 he ido 28 veces al cine, lo que significa una vez a la semana. Una cifra alucinante que no me la creía hasta que no lo comprobé. Ver películas en pantalla grande parece una afición en peligro de extinción, pero sigo creyendo que la experiencia de ver cine en pantalla grande es insuperable e imposible de recrear en casa. En principio en este segundo semestre creo que iré menos porque hay menos películas que me apetecen a priori. Sin embargo, de momento el sábado me iré a Valencia a ver la nueva de Misión Imposible en Kinépolis en 4DX, y tengo unas ganas tremendas de verla. ¡La magia del cine!!

El problema hoy en día no es de falta de ocio. Todo lo contrario, no nos acabamos todo el ocio disponible a nuestro alrededor. Por eso es absurdo centrarse en cosas que no te van a gustar cuando hay tanto bueno que disfrutar, como la tercera temporada de The Mandalorian.

Por cada Invasión secreta montonera encontramos joyas ocultas como The Bear, cuya segunda temporada va a empezar en Agosto. Estoy con unas ganas locas de suscribirme un mes o dos a Max para poder ver el final de Succession, la segunda temporada de Winning Time y el alegrón de saber que se acaba de estrenar la tercera y última temporada de Warrior. ¡A ver cuando me engancho!

Espero poder seguir compartiendo con vosotros más y más contenidos que espero encuentres interesantes. Llevo 1200 días publicando posts y sigo con ganas de hablar de lo que me gusta.

No quiero terminar esas líneas sin daros las gracias a los que me leéis de forma habitual, vuestros “me gustan” y vuestros comentarios se agradecen un montón y me dan fuerzas para seguir escribiendo. También gracias a todos los amigos de Twitter con los que comparto aficiones frikis, que hacen que la vida sea un poco más chula. Aunque se que hay mucho elemento tóxico en internet, en su mayoría yo estoy disfrutando de lo bueno de las redes sociales, y es gracias a vosotros.

Y el próximo 20 de agosto el blog cumple 10 años. ¡Habrá que celebrarlo también!!

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Indiana Jones y el Dial del Destino de James Mangold

Quinta película de Indiana Jones con el mítico Harrison Ford, dirigido por James Mangold sustituyendo a Steven Spielberg en la dirección.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El arqueólogo Indiana Jones deberá emprender otra aventura contra el tiempo para intentar recuperar un dial legendario que puede cambiar el curso de la historia. Acompañado por su ahijada, Jones pronto se encuentra enfrentándose a Jürgen Voller, un ex nazi que trabaja para la NASA.

15 años han pasado desde el estreno de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (Steven Spielberg, 2008). En esta quinta entrega Lucasfilm se encuentra dentro del paraguas de Disney, al vender George Lucas la compañía en 2012. En estos años, muchas cosas han cambiado, empezando porque los propios Lucas y Spielberg se han desvinculado del proyecto, aunque mantienen funciones de productor y entiendo que habrá cobrado un jugoso cheque para contar con su bendición.

James Mangold es un veterano director de cine comercial que nos ha dado una de cal y otra de arena. Debutó como director de cine con Heavy (1995), y es conocido por películas como Cop Land (1997), Girl, Interrupted (1999), Identity (2003), Walk the Line (2005), 3:10 to Yuma (2007) y Ford contra Ferrari (2019). Dentro de ser un director cumplidor y funcional, fue también el director de los dos desastres que fueron The Wolverine (2013) y Logan (2017).

Aparte de su correcta habilidad como director, lo que me molesta de Mangold es su hipocresía y lo acomplejado que transmite sentirse haciendo lo que hace. Y es que a pesar de su participación en las dos películas de Lobezno dentro de la franquicia de X-Men (en Fox), y ahora en la quinta entrega de Indiana Jones, Mangold se muestra contrario a las gigantescas franquicias cinematográficas comerciales. Las franquicias son malas, excepto cuando él trabaja en ellas, claro. Y por eso no ha tenido problema en aceptar dirigir una de las próximas películas de la franquicia de Star Wars dentro de Lucasfilm, y la futura película de Swamp Thing para DC Studios. En una reciente entrevista con Variety, Mangold habló de la absoluta falta de creatividad de Hollywood y de cómo los gigantescos estrenos ultracomerciales están arruinando el panorama cinematográfico, personificando por supuesto todos los males del cine en Marvel Studios. Ofreciendo la falacia que a él le gusta crear historias con un principio y un final, como si no fuera eso lo que tenemos en todas las películas de Marvel.

La sensación que me ha dado Mangold en los últimos años es que una persona acomplejada que le sabe mal ser un director de cine comercial. Porque eso es a lo que se dedica. Querría estar haciendo cine de arte y ensayo que le granjeara el beneplácito de la progresía cultural a la que gustaría pertenecer, pero eso no paga sus facturas, así que intenta justificar que «lo suyo» no es tan malo. Siendo por supuesto lo mismo que critica, convirtiéndose en un «Todd Phillips 2» de libro. Hecho este comentario no muy positivo no tanto hacia su valía como director sino a sus motivaciones, mis ganas de ver a Indiana Jones superan mi rechazo a las actitudes expresadas por Mangold en lo relativo al cine comercial que él también hace.

Cuando Disney compró Lucasfilm en 2012, sus esfuerzos se centraron en relanzar la franquicia de Star Wars, pero pronto miraron también a Indiana Jones, expresando su interés en producir una nueva película que ofreciera el gran final a Indy que la Calavera de Cristal no dio al personaje en 2008 según los nuevos responsables de Disney y Lucasfilm, claro. Que para mi si era más que satisfactorio. Tras múltiples revisiones y cambios en el proyecto, Spielberg abandonó su intención inicial de dirigir la película. Harrison Ford conocía a Mangold desde hacía algún tiempo, al ofrecerle Mangold a Ford un papel en su película Ford contra Ferrari y por trabajar en La llamada de lo salvaje (2020), que Mangold produjo. A raíz de esta relación, fue Ford quien sugirió a Spielberg y a Kathleen Kennedy (presidenta de Lucasfilm) que contrataran a Mangold como director, lo que sucedió en mayo de 2020. Mangold escribió el nuevo guion con Jez y John-Henry Butterworth, que trabajaron con él anteriormente en Ford contra Ferrari, al querer empezar prácticamente de cero con una historia con la que se sintiera satisfecho. A pesar de ello, David Koepp aparece acreditado también como guionista junto a Mangold y los Butterworth.

La película de 154 minutos de duración se dice que ha tenido un gigantesco presupuesto de casi 300 millones de dólares, cosa entendible si se computan todos los gastos desde que se anunció el proyecto en 2016, pero que no deja de ser una barbaridad absurda que va a ser imposible de recuperar durante su paso por los cines. Además del mítico John Williams, la película cuenta con fotografía de Phedon Papamichael y montaje de Michael McCusker, Andrew Buckland y Dirk Westervelt. Parte del coste de la película es debido a las múltiples localizaciones de la película, que ha sido rodada en Reino Unido, Escocia, Italia y Marruecos.

En el reparto además de a Harrison Ford como Henry Jones Jr. / Indiana Jones y John Rhys-Davies como Sallah, el viejo amigo de Jones que ayudó a encontrar el Arca de la Alianza en 1936 y el Santo Grial en 1938, encontramos a Phoebe Waller-Bridge como Helena Shaw, la ahijada de Jones, Mads Mikkelsen como Jürgen Voller, un antiguo nazi durante la Segunda Guerra Mundial que ha sido contratado por la NASA en el presente de 1969 en que tiene lugar la historia.

Toby Jones como Basil Shaw, un profesor de Oxford amigo de Indy de sus días en la Segunda Guerra Mundial y padre de Helena, que estaba obsesionado con el Reloj del Destino, Antonio Banderas como Renaldo, un viejo amigo de Indy experto submarinista y capitán de barco, Boyd Holbrook como Klaber, la mano derecha de Voller en 1969, Ethann Isidore como Teddy Kumar, el joven amigo y compañero de aventuras de Helena y Thomas Kretschmann como el Coronel Weber, un nazi que trabaja con Voller en 1944, completarían el reparto.

Me ha gustado Indiana Jones y el Dial del Destino. Dentro de los aspectos positivos, creo que James Mangold ha conseguido que la película tenga el feeling correcto que debe tener una aventura de Indiana Jones. Algo que NO consiguió tener El reino de la calavera de cristal en muchas partes y que al final es la principal pega que tuvo la anterior película de la saga. Aunque luego le voy a poner alguna pega, Mangold tenía un encargo imposible, dado que la comparación con películas que son clásicos absolutos del cine es inevitable, y creo que salva los muebles razonablemente bien. El sentido de la aventura y el espectáculo mientras Indy, Helena y Teddy viajan por el Mediterráneo y encuentran objetos misteriosos en ruinas antiguas que les llevan a la siguiente misión está bastante bien conseguido a lo largo del metraje. Para ser una película de dos horas y media de duración, no se me hizo larga en ningún momento, lo cual se mire cómo se mire es otro aspecto positivo de la película.

Ver a Harrison Ford como Indiana Jones una última vez es una pasada. Me parece una locura que Ford se conserve tan bien teniendo en cuenta sus 80 años. (Bueno, cuando rodó la película tenía 78, pero para el caso es lo mismo). Aunque en el presente de 1969 tenemos a un Indy deprimido por sucesos de su pasado reciente, tener que embarcarse en una última aventura nos devuelve al investigador carismático, inteligente y demasiado seguro de si mismo cuya bocaza le mete en situaciones peligrosas de las que ya veremos como saldrá. El carisma de Ford se sale de la escala y la historia le permite expresar el rango interpretativo que mejor controla Ford, siendo todo un acierto. Además de la acción en 1969, la película arranca con una aventura de Indy y su amigo Shaw en 1944, y me ha flipado lo bien que funciona la tecnología de rejuvenecimiento que Disney empezó a usar en Iron Man 3 y Rogue One, y que tan buenos resultados les ha dado en The Mandalorian. En esta escena Ford vuelve a ser joven y entiendo que gracias a su doble realiza acrobacias increíbles. Y además, siempre está genial ver a Indy apalizando nazis.

El casting en general creo que está muy bien escogido. Los castings de Phoebe Waller-Bridge como la ahijadad de Indy y Mads Mikkelsen como el villano Jürgen Voller me han gustado, aunque tengo que reconocer que el guion desaprovecha completamente a Mikkelsen, negándonos la posibilidad de tener a un villano carismático y peligroso, al optar por destacar su naturaleza fría al ser un científico físico y matemático. Volver a ver a John Rhys-Davies como Sallah es una alegría tremenda, aunque flipo al comprobar que ¡Rhys-Davies es un año más joven que Ford! La sorpresa final me parece que está muy bien y nos da un momento super emocionante que me ha gustado mucho. Y aunque breve, que nuestro Antonio Banderas tenga un papel como un aliado de Indy también es genial. No le pongo ningún pero al casting, si a algunas cosas que el guion hace hacer a los personajes.

Como no puede ser de otra forma, el diseño de producción es una pasada. Ver las diferentes localizaciones reales es genial y los sets tienen el tamaño enorme que se espera de una aventura de Indiana Jones. Siempre es un placer escuchar la música de John Williams, pero diría que no estamos ante una de sus mejores composiciones. Algo normal por otra parte pensando que Williams tiene ¡91 años! En el arranque de la película los temas me parecía que estaban directamente sacados de la música de La última Cruzada. Jamás dirá nada malo de Williams, que ha creado la banda sonora de mi pasión por el cine, pero esta partitura me parece continuista y funcional.

A nivel general ya digo que me ha gustado Indiana Jones y el Dial del Destino y me ha dado la aventura y el entretenimiento que me pedía el cuerpo. Sin embargo, puestos a comentar los aspectos negativos o menos buenos de la película, en general la labor de James Mangold me ha parecido un quiero y no puedo. Aunque es super entretenida y cuenta con todos los elementos esperables en una aventura de Indy, le falta el intangible de la MAGIA que tenían las 3 primeras películas. En cierto sentido, correcto NO es suficiente, no debería serlo nunca pero para un personaje tan icónico como Indiana Jones menos aún. Mi principal problema me lo generan las escenas de acción, con un exceso de CGI que no acaba de funcionarme. En el prólogo hay unos momentos de Indy subiendo al techo del tren que parecen sacados de un juego de PS3, en la persecución a caballo por Nueva York se nota que Mangold no domina la pantalla verde empleada para los fondos, y en la persecución en Tánger Mangold acelera la imagen en la mayoría de planos, quedando cutre. Y esos son tres ejemplos, luego entraré con el climax final. Ya no es que Mangold no sea Spielberg, nadie lo es, pero sus escenas son confusas y no tienen la brillantez visual de antaño. Siendo todo correcto, ninguna escena de toda la película me ofreció un momento WHOA!!, y la historia hubiera dado para ello con otro director visualmente mejor.

Aparte del correcto aspecto visual, me he encontrado con una película que avanza a trompicones con un ritmo no del todo acertado. Tras el prólogo en 1944, la parte en la Nueva York de 1969 no acaba de funcionar y para la película hasta que vuelve a arrancar de alguna manera en Tánger. Esto no es malo en si mismo, pero de nuevo no llega a ser especialmente bueno.

Pero peor que todo lo anterior es el guion de Mangold con Jez y John-Henry Butterworth. Hay un problema enorme de inconsistencias y situaciones extrañas a lo largo de la película que no son grandes problemas pero si situaciones en las que notas que algo no cuadra. Pequeñas chinas en el camino del visionado que hacen que la historia no sea lo fluida que debería. El prólogo de 1944 termina con una situación en la que Jürgen Voller aparentemente muere, y sin embargo luego está vivo como si tal cosa. Esa escena resulta confusa y parece que él tiene el Dial cuando no es así. En Nueva York los esbirros de Voller con supervisión del gobierno hacen locuras que no son admisibles y rompen la suspensión de credulidad. No me molesta que se inventen a los mafiosos de Tánger para que sean un segundo grupo que dificulte la persecución y la haga más complicada, ni tampoco el pequeño papel que tiene Antonio Banderas. Pero si que por ejemplo se anticipe un enfrentamiento contra el esbirro gigantón que machaca a Indy en varios momentos y luego eso quede en nada y ni siquiera lleguen a enfrentarse.

Reconozco que no he visto Fleabag, así que no tenía vista a Phoebe Waller-Bridge. Y la verdad es que actoralmente y en lo referido al carisma que tiene, puede mirar de tu a tu a Harrison Ford. Lo que no está tan claro es lo que el guion plantea para Helena, la ahijada de Indy que empieza la película convertida en una ladrona que le roba el objeto que tiene Jones en su poder, a pesar que su padre creía en su capacidad potencial para cambiar el mundo, para venderlo en el mercado negro. Su personaje es en si mismo una locura camuflada en la frescura que tiene Waller-Bridge en pantalla, y su evolución es un «porque si» de libro. Ahora hago esto, ahora lo contrario. El intento de crear un «Tapón 2» con el personaje de Teddy, el chaval que acompaña a Helena en sus golpes, me parece que como tantas cosas en la película no está mal, pero a la vez no acaba de funcionar, al darle unas habilidades imposibles que son otro de los muchos «porque sí» de la película.

Aparte del macguffin que justifica toda la búsqueda, cuando descubrimos el plan del villano Jürgen Voller resulta ser también una locura máxima. De hecho, eso nos lleva a uno de los WTF?! más gordos que probablemente voy a encontrarme en una sala de cine este año, con un climax final que no me ha funcionado en absoluto. No me ha funcionado por el exceso cantoso de CGI en la escena, pero sobre todo por lo absurda de la situación y lo mal ejecutada que está.

Que Indy no tenga un enfrentamiento final contra los malos es decepcionante, pero también lo es el final que ha elegido Mangold para ellos. Y dada la situación de depresión que vive Indy al comienzo de la película, es entendible que desde el punto de vista emocional Indy necesite ser salvado. Pero la ejecución no me gusta, empezando porque Indy también acaba siendo físicamente rescatado de los malos. Durante toda la película hubo un buen equilibrio entre él y Helena, con ambos mostrando sus conocimientos arqueológicos en momentos claves, pero justo en el momento clave de la película la balanza cae a favor de Helena y no debería sea así en una película de Indiana Jones.

De hecho, pensando en algo que no me cuadraba de la película, en la segunda mitad de la película Helena salva a Indy de morir en tres ocasiones, mientras que Indy a ella sólo una EN TODA LA PELÍCULA. Hay también un tiroteo, pero esa no es una situación clara de salvar Indy a Helena de una muerte segura, ya que al tener él la pistola es normal que se enfrente a los malos. Aparte, recordando la escena del submarino de En busca del arca perdida, hay una escena similar pero invirtiendo los roles siendo Helena el que va a salvar a Indy. En estos momentos de corrección no me sorprende que sea la chica la que salve al héroe, pero en una película de INDIANA JONES, queda extraño. Y no dirá más al respecto.

Unido a esto, tras el tremendo WTF?!, llegamos al final de la película. Y había leído varios comentarios opinando que era el final perfecto para Harrison Ford e Indiana Jones que finalizaba la serie de la mejor manera posible. No creo que sea así. De hecho, incluso con todos los problemas que tuvo El reino de la calavera de cristal, su final con Indy y Marion casándose y disfrutando Indy de un hijo con el que conectaba me parece un final mucho más redondo que este. El final de El Dial del destino el final si me parece emocionante gracias a una aparición de última hora super chula, pero que deje algún elemento abierto que me ha producido perplejidad.

Mirando el vaso medio lleno, sin duda me he entretenido con Indiana Jones y el Dial del Destino. Como comentaba al comienzo, a pesar de los numerosos peros, creo que Mangold sale bastante airoso de un encargo imposible. Sin embargo, entrando en lo concreto veo demasiados elementos que podrían haberse mejorado, no siendo todo lo brillante que debería.

Comparto el trailer de la película:

Indiana Jones y el Dial del Destino es una buena película de aventuras con el feeling correcto a la que le falta la MAGIA de las primeras películas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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