Tras unos meses de descanso, retomo mis lecturas de Ice Cream Man, la inclasificable antología de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con colores de Chris O´Halloran, cuyo noveno volumen ha sido publicado por Image Comics.
PUNTUACIÓN: 8/10
¡Las ruedas de este lamentable camión de helados siguen girando y girando! Presentamos aquí otros cuatro escalofriantes capítulos que rozan y mordisquean la mente humana: una historia bifurcada de desdicha/engaño; una pequeña historia sobre dos vagabundos desafortunados; un bestiario de algunos monstruos muy necesarios; y una mirada al enorme vientre de una ballena. Disfruten de su viaje por este pozo interminable. Al final llegaremos al fondo…
Este noveno volumen recopila ICE CREAM MAN 33-36 USA
W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.
El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.
El primer número de este volumen, el 33 USA «El tipo de historia que quiero escribir» es el resumen perfecto de lo que es Ice Cream Man. En ella, el escritor W. Maxwell Prince nos cuenta una misma historia desde dos puntos de vista diferentes. Podéis ver algunas páginas al final del artículo. En la primera parte nos cuenta lo que le gustaría escribir, historias luminosas, positivas y heroicas, que encajarían en su mayor parte con lo que es el mainstream americano. Sin embargo, en la parte inferior de la página encontramos lo que acaba escribiendo, cuentos deprimentes, nihilistas y sin esperanza en los que los personajes muestran lo peor de la condición humana. Me gusta mucho Ice Cream Man, pero comento siempre que hay que acercarse a este comic con el estado mental adecuado, porque la sobredosis de drama y desesperanza es tremenda.
La segunda historia, «Dos vagabundos», me parece una rara avis en esa colección. Y digo esto porque asistimos al viaje en tren de dos vagabundos por los Estados Unidos. Un viaje en el que hablaran de todo tipo de pesadillas y leyendas urbanas que acabarán volviéndose reales. El toque novedoso está en que justo a esto, también descubriremos que otros elementos míticos positivos también son reales, lo que permite ofrece un toque luminoso final que me ha gustado mucho. Dentro que el vagabundo no va a dejar de serlo.
«El libro de los monstruos necesarios» es el siguiente número. En él, un escritor que acaba de sufrir una gran pérdida escribe un tratado con un bestiario de criaturas inevitables y eternas. El comic alterna páginas de comic tradicional con otras páginas de texto en la que junto a la descripción en prosa del monstruo se incluye una imagen del mismo. Esto consiga que el comic se sienta como algo muy diferente a las historias previas, pero que a mi me funciona peor que el resto.
Por último, «La canción de la ballena» es la última historia, y en ella un padre desconsolado busca venganza contra la ballena que se tragó a su hija Amelia. El pescador entrará al interior de la enorme ballena para buscar a su hija en el universo imposible que se abre delante suyo. Un relato triste porque a la narración en imágenes se añade la carta que el padre escribe mentalmente a su hija perdida, en la que lamenta todas las cosas que debería haber hecho cuando ella estaba viva y que no hijo. Hay un montón de personajes y situaciones freaks, pero la tristeza del relato se transmite de principio a fin.
El dibujo de Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece que está tan acertados como siempre. Nadie como ellos transmiten el drama existencial de estas historias y a unos personajes perdidos, sin esperanza y desamparados ante unos elementos que parece que juegan con ellos. Las expresiones faciales y corporales adquieren una cualidad casi kafkianas en estas páginas, complementando perfectamente a las historias de Prince. Y por si fuera poco, Morazzo se sale en cada uno de los desafíos narrativos que le sugiera el guionista, y acaban formando una dupla perfecta para el tipo de historias que se plantean en esta antología. Trío, en realidad, si añadimos al colorista Chris O´Halloran, que es el tercer vértice que explica el éxito de este comic.
Hay que ir con cuidado con Ice Cream Man y dejar varios meses entre un volumen y el siguiente. O de lo contrario, la sobredosis de desesperanza y depresión puede provocarnos una crisis nerviosa o algo peor. Hecha ya la broma, la verdad es que este comic me da algo que no leo en ningún otro sitio, justificando de sobra su compra. Si buscas comics con historias diferentes, Ice Cream Man sin duda lo es.
Comparto las primeras páginas del número 36 USA que abre este volumen:
Ice Cream Man mantiene sus señas de identidad y se reafirma como una lectura única en el mundo del comic mainstream americano.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Con la emisión del octavo y último episodio de la segunda temporada de El Señor de los Anillos. Los anillos de poder, ya podemos comentar todo lo bueno y lo no tan bueno de esta serie de Prime Video.
PUNTUACIÓN: 6/10
En un periodo de relativa calma, los personajes se enfrentan al resurgimiento del mal en la Tierra Media. Desde las profundidades más oscuras de las Montañas Nubladas hasta los majestuosos bosques de Lindon, el impresionante reino insular de Númenor y los confines más lejanos del mapa, estos reinos y personajes esculpirán legados que perdurarán en el tiempo. Serie de TV basada en los libros de J.R.R. Tolkien, ambientada en la Tierra Media, y que explora nuevas líneas argumentales en una época muy anterior a «La comunidad del anillo».
Y en esta segunda temporada, Sauron ha regresado… con planes para gobernar toda la Tierra Media. Unos planes que pasan por forjar los 7 anillos para los Señores Enanos, y los 9 para los reyes humanos.
El Señor de los Anillos escrita por J.R.R. Tolkien es una de las más grandes sagas de la fantasía épica, a la que hay que sumar la multipremiada trilogía de Peter Jackson. Cuando llegó la hora de hacerse con los derechos, el dueño de Amazon Peter Bezos tiró la casa por la ventana al pagar 250 millones de dólares por los derechos de un material que permitiera a su canal de streaming Prime Video competir con HBO y su Juego de Tronos. Si a esto le sumamos un compromiso de realizar al menos 5 temporadas de esta serie con un presupuesto estimado de 1000 millones de dólares, nos encontramos con la que probablemente sea la producción de televisión más cara de la historia.
La gran sorpresa de esta serie gira alrededor de los casi desconocidos showrunners contratados por Amazon para crear esta serie, J.D. Payne y Patrick McKay. Payne y McKay son unos guionistas que trabajaron en Bad Robot, la productora de J.J. Abrams y realizaron labores de guion no acreditadas en Star Trek Beyond (Justin Lin, 2016) y estaban trabajando en el guion de Star Trek 4 hasta que la producción fue cancelada por Paramount. Además de esto, también trabajaron en los diferentes borradores del guion de Jungle Cruise (Jaume Collet-Serra, 2021). Este corto bagaje se vio que era insuficiente para un encargo tan importante, pero Amazon ha decidido mantenerles como showrunners de esta segunda temporada. Esta segunda temporada ha contado con 8 episodios, igual que la primera, y ha sido dirigida por Charlotte Brändström (que dirigió 5 episodios), Louise Hooper y Sanaa Hamri. Esta temporada fue escrita por Gennifer Hutchison, Jason Cahill, Helen Shang, Glenise Mullins, Nicholas Adams, Justin Doble y los showrunners J. D. Payne y Patrick McKay. Dentro de una producción sobresaliente, destacaría también al compositor Bear McCreary, autor de la música para esta serie.
En lo referente al reparto, Morfydd Clark es una joven Galadriel, la Señora Elfa de los bosques de Lothlórien interpretada en las películas por Cate Blanchett ahora es una joven guerrera elfa que cree que el mal está regresando a la Tierra Media. Robert Aramayo es Elrond, un arquitecto y político medio elfo que en la trilogía de Peter Jackson estuvo interpretado por el actor Hugo Weaving. Benjamin Walker es Gil-galad, el Alto Rey de los Elfos que gobierna desde el reino de Lindon. Charles Edwards hace de Celebrimbor, el herrero elfo que forja los Anillos de Poder, es un «brillante artesano» conocido en toda la Tierra Media que es amigo de los enanos de Khazad-dûm.
Markella Kavenagh es Elanor «Nori» Brandyfoot, una Pelosa (raza precursora de los hobbits que vivieron milenios antes que Frodo y compañía) con un anhelo de aventura. Ismael Cruz Córdova es Arondir, un elfo silvano con un amor prohibido por la curandera humana Bronwyn, (Nazanin Boniadi). Tyroe Muhafidin es Theo, el hijo de Bronwyn. Daniel Weyman es el extraño que cae del cielo en un meteorito en llamas y Owain Arthur es Durin IV, príncipe de la ciudad enana de Khazad-dûm. Por último, Charlie Vickers interpreta a Halbrand, un humano de las tierras del sur que se cree que parecía ser el Heredero al trono desaparecido desde hace décadas y que nos guardaba la gran sorpresa de la primera temporada, al descubrirse como Sauron.
No acabé demasiado contento con la primera temporada de Los anillos de poder. El ridículo misterio sobre la identidad de Sauron sobre la que se construyó la narrativa de la primera temporada provocó una sucesión de absurdeces ridículas. Y aunque en esta temporada lo primero que se plantea es mostrar la historia de Sauron hasta que se convirtió en Halbrand y se encontró con Galadriel en la balsa, en realidad esta explicación sólo cuadra en lo superficial, siendo toda la historia una ridiculez, empezando por una Galadriel que emprendió una búsqueda de siglos empeñada que Sauron estaba vivo cuando no era así. Una vez te quitas esto de en medio, y asumes que la historia de Los anillos de poder va a estar plagada de ridiculeces, la verdad es que tengo que decir que me lo pasado mejor con esta segunda temporada comparado con lo poco que disfruté la resolución de la primera.
Empezando por los aspectos positivos, la verdad es que la parte de Halbrand / Sauron corrompiendo a Celebrimbor para conseguir que forje los anillos de poder de los enanos y los humanos me ha gustado mucho y me parece con mucho, lo mejor de esta temporada. La forma en que apela a su orgullo y como persuade a todos para que las cosas se hagan según sus designios me parece lo más inteligente e interesante que he visto en toda la serie. Y esto es una buena noticia, dado que el objetivo declarado de la serie era precisamente conocer esta creación y con ello, los sucesos que llevaron a El Señor de los Anillos de Tolkien.
Una parte que me ha dejado un poco perplejo es el arco de Adar, el elfo oscuro señor de los orcos señor de Mordor que ha sido convertido en un pacifista que busca la paz y quiere matar a Sauron para conseguirlo. Esta parte y sobre todo su resolución me ha dejado muy frío, partiendo que no comulgo demasiado con la manía del mainstream americano de humanizar al villano para que empaticemos con su punto de vista. En contraste, la parte de los enanos de Khazad-dûm me ha gustado, aunque reconozco que la parte de la corrupción del rey enano estaba mucho mejor contado en el El Hobbit de Peter Jackson. Por supuesto, todo en esta serie luce inferior comparado con las películas. Pero en este caso la aparición del Balrog consiguió dejarme con buen sabor de boca.
Las partes que menos me han gustado han sido la del alargado viaje de la pelosas acompañando al amnésico ser caído del cielo. En muchos momentos estamos ante la nada más absoluta, aunque la aparición de Tom Bombadil primero, y la confirmación del nombre de este mago, algo esperado por otra parte, consiguió que el final de este arco fuera satisfactorio. De hecho, dejó al personaje en un momento que sugiere que podemos ver cosas muy chulas en futuras temporadas. Y me parece curioso comprobar como los showrunners de la serie han planteado el cameo como la forma en conseguir que los espectadores conectemos con una historia que en realidad es más bien mediocre, como es la aparición de los Ents en la trama de Isildur y los humanos que escaparon de Mordor.
Las tramas que no me han gustado son las de los humanos de la isla de Númenor, que intenta convertirse en un Juego de Tronos de mercadillo que me parece un desastre. Las aventuras de Galadriel y Elrond mientras dudan primero si usar sus anillos de poder y luego intentan encontrar a Halbrand / Suaron me parece de largo lo peor de la serie. Galadriel sigue siendo una protagonista desagradable que nunca reconoce ningún error, aunque no deja de ser hecha prisionera por todos. Es difícil empatizar menos con una protagonista, pero la serie parece empeñada en superarse para mal en cada episodio.
Otro de los puntos fuertes de la serie es su apartado técnico. Como en la primera temporada, Los anillos de poder tiene un diseño de producción impresionante, los cientos de millones invertidos se ven en pantalla. Los decorados, el vestuario, el atrezzo e incluso el CGI con que se crean algunos planos y seres me parecen una maravilla. Y por eso una vez más es una pena comprobar como los guiones son de una mediocridad tan sangrante. Hubiera sido mejor que Amazon invirtiera algo más en mejores creativos que los que lamentablemente tenemos en esta serie.
Ejemplo de esto es el lamentable séptimo episodio, en el que tenemos el tan anunciado combate en Eregion, la ciudad de Celebrimbor, entre los elfos y los orcos de Adar. En la parte del combate, tengo que decir que de nuevo se nota que tenían unos medios a la par que el mayor blockbuster de Hollywood. Pero es una pena que la directora Charlotte Brändström no tenga la visión o la calidad de Peter Jackson. Escenas que tendrían que haber sido potentísimas se pierden en la nada más absoluta por una falta total de fuerza narrativa. Ejemplo de ello es el asalto a las murallas o la llegada del Troll de las cavernas gigante, que es resuelta de forma lamentable.
Pero mucho peor que la narrativa es un guion de vergüenza ajena que provoca momentos bochornosos cada vez que parecía que estábamos ante un posible momentazo visual. La NO-carga de los elfos a caballo. La negociación de Elrond con Adar como si fueran colegas de toda la vida, la carga de 10 elfos a pie contra un ejército de orcos son momentos bochornosos de un guion que parece planteado con una única clave: Romper las expectativas que pudiera tener el espectador, como sucede con la no llegada de los enanos para ayudar a los elfos al amanecer. Lo malo es que lo que los showrunner nos ofrecían no es que fuera peor, es que era ridículo. Caso aparte es el terrible beso de Elrond y Galadriel, que realmente parece planteado para enfadar a los fans más conocedores de la obra de Tolkien, para de alguna manera poder acusarles de intolerantes justo a continuación. La escena no hay por donde cogerla, con el agravante que podían haber conseguido lo mismo, que Elrond le de una ganzúa a Galadriel a escondidas, de muchas otras maneras. Lo que tenía que se EL EPISODIO de esta serie se ha convertido en una colección de momentos que mejor olvidar del bochorno que me produjeron.
Mirando el vaso medio lleno, y partiendo que tengo asumido que esta serie no es ni mucho menos notable, lo cual es un pecado en si mismo, la verdad es que esta temporada me ha entretenido más que la primera. Como decía, la parte de Sauron ha sido la más interesante con mucha diferencia, lo que me invita a cruzar los dedos y desear que las siguientes temporadas siguen teniendo un gran margen de mejora y para dejarnos con mejor sabor de boca de los que me ha dejado hasta ahora estos Anillos de Poder.
Comparto el trailer de esta segunda temporada de Los anillos de poder:
El Señor de los Anillos. Los anillos de poder solo aspiran a estar bien. Esto es un pecado en si mismo, pero si no nos dejamos cegar por expectativas imposibles, o las ganas de fidelidad a la obra de Tolkien, la serie resulta entretenidilla.
PUNTUACIÓN: 6/10
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El evento de Marvel Caza Sangrienta llega su ecuador en el tercer número que acaba de publicar Panini. Comento mis impresiones de este comic de Jed MacKay, Pepe Larraz y Marte Gracia.
PUNTUACIÓN: 8/10
Después de los acontecimientos de los dos primeros números del evento más sangriento de la historia de Marvel, los héroes se reúnen en el Sancta Sanctorum mientras se enfrentan a una amenaza cercana. A su vez, el nuevo señor de los vampiros lleva a cabo su temible plan.
Una de las mejores cosas de Jed MacKay como escritor de Marvel es que no está empeñado en inventar la rueda, sino simplemente en contar buenas historias dentro del género de los superhéroes con las herramientas que ya existen. Eso significa que este tercer número se mueve por terrenos esperados, al hacer un parón en la acción para hacer un recuento de los hechos sucedidos y cómo van a poder detenerlo nuestros protagonistas. Aunque Marvel a ampliado este evento para que afecte a todo el universo Marvel, cuando lees este comic te das cuenta que la historia de MacKay está planteada para que sólo influyera a los comics que él escribe. Algo que me gusta, porque evita tener que comprar infinidad de tie-ins que en realidad tienen una relación secundaria, al mostrar a X luchando contra vampiros en su barrio / ciudad.
Este tercer número de Caza Sangrienta plantea varias claves, empezando porque Brielle, la hija de Blade, es la llave para derrotarle, aunque aún no se sabe cómo. Además, la amenaza vampiro presenta tres frentes que deben ser enfrentados a la vez si se quiere tener una esperanza de triunfar. Por un lado, acabar con la Fuerza Oscura que ha robado el sol. Por otro, acabar con los millones de vampiros que están atacando por todo el mundo. Y por supuesto, descabezar a Blade, el líder de este ataque (a ser posible descubriendo qué ha provocado que Blade se haga malo), derrotando a su Aquelarre Sangriento. Clea, la forma astral de Stephen Extraño y un tercer jugador de momento desconocido se encargarán de lo primero. Luna de Cazador, Tigra y un tercer aliado también oculto tienen un plan para lo segundo, lo que deja a Los Vengadores el enfrentamiento contra Blade y su Aquelarre. Como digo, estos sucesos se mueven dentro de lo esperable en un evento superheroico, pero la ejecución de MacKay me parece maravillosa, dando margen a que lo aquí planteado se amplíe y desarrolle en las colecciones de Doctor Extraño y Caballero Luna. Mientras, en el comics de Los Vengadores tenemos el tie-in con el enfrentamiento del Capitán América (Steve Rogers) y su grupo contra uno de los grupos vampiros que asolan el mundo, lo que da un atisbo de la amenaza planetaria a la que se enfrentan los héroes del universo Marvel.
El otro momentazo del comic es el discurso de Capitán América (Sam Wilson) dando esperanza a la humanidad y afirmando que derrotarán a Blade y los vampiros. Esto enfurecerá a Blade, lo que inicia su contraataque para destruir a los héroes y nos deja un estupendo cliffhanger al final de esta grapa. Como me pasó leyendo el segundo número, me maravilla la cantidad de cosas que pasan en las apenas 20 páginas que tiene este comic. Aparte de poner en marcha la acción, el discurso de Sam Wilson es emocionante, uno esos momentos de ¡HELL, YEAH! que casi provocan que te levantes del asiento para aplaudir. Como decía al principio, no es necesario inventar nada para crear una buena historia que consiga enganchar al lector.
Por supuesto, todo es mejor cuando tienes un comic dibujado por Pepe Larraz con color de Marte Gracia. Larraz consigue que un comic que es básicamente una conversación entre héroes y un discurso del Capitán América mirando a una cámara que resulte super dinámico y emocionante. Ya sabiamos que Larraz puede dibujarlo todo bien, pero la splash-page evocadora de la maldad de Blade me parece una pasada, como también la forma en que desarrolla en la página impresa el discurso de Sam Wilson. Tener a Pepe Larraz es garantía de éxito, y en este tercer número de Caza Sangrienta tenemos una nueva prueba.
Fruto de la planificación de Marvel, en 14 días tendremos la cuarta entrega, en el que veremos las 3 acciones de los 3 equipos que deben triunfar a la vez si la humanidad quiere tener una esperanza para sobrevivir. Y supongo que sabremos qué presencia maligna ha poseído a Blade, dejándolo todo listo para el climax final del último número. Tengo que reconocer que estos eventos rápidos (en el mundo real) de Marvel me gustan, sobre todo cuando los editores dan margen a los artistas para que puedan dibujarlo en su totalidad.
Por todo lo anterior, sigo muy satisfecho con la lectura de Caza Sangrienta. La única pena, como ya dije el mes pasado, es que los comics de Doctor Extraño y Caballero Luna no se puedan leer al mismo ritmo mensual que este evento, lo cual está siendo una pena que le quita parte de la gracia. De hecho, en noviembre coincidiendo con el último número de este evento tendremos la grapa cuádruple de Doctor Extraño, pero el tomo de Caballero Luna aún no está previsto que yo sepa, de forma que cuando se publique ya sonará a historia antigua, al haber terminado el evento meses atrás. Y es una pena.
En todo caso, recomiendo la lectura de Caza Sangrienta. Hubiera estado chulo leer los tie-ins a la vez, cuando tocaba, pero en realidad MacKay plantea su historia de forma que puede ser entendida simplemente leyendo esta miniserie principal. Como comentaba sobre Mark Waid en su exitosa Absolute Power con Dan Mora, qué gusto da cuando lees un bueno comic de superhéroes con una historia genial y el mejor dibujo posible.
Comparto las primeras páginas del comic:
Caza Sangrienta se mantiene como un evento modélico cuya velocidad de crucero hace que en apenas un mes tengamos su conclusión. De momento, en apenas 15 días llegará el cuarto número, Ganazas de leerlo.
PUNTUACIÓN: 8/10
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A pesar de las críticas demoledoras que ha sufrido, tenía bastantes ganas de ver Megalópolis, la última película de un Francis Ford Coppola que salió de su jubilación para contar una historia que llevaba décadas intentando convertir en realidad.
PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE
Una fábula épica romana ambientada en una América moderna imaginada. La ciudad de Nueva Roma debe cambiar, lo que provoca un conflicto entre César Catilina, un genio artista que busca saltar hacia un futuro utópico e idealista, y su opositor, el alcalde Franklyn Cicero, que sigue comprometido con un statu quo regresivo, perpetuando la codicia, los intereses particulares y la guerra partidista. Dividida entre ellos está la socialité Julia Cicero, la hija del alcalde, cuyo amor por César ha dividido su lealtad, obligándola a descubrir lo que realmente cree que la humanidad merece. (FILMAFFINITY)
Francis Ford Coppola (Detroit, 1939) es uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos Y una de las figuras más destacadas del Nuevo Hollywood que tuvo lugar en la década de 1970, junto a cineastas como Martin Scorsese, Steven Spielberg, Brian de Palma y George Lucas, entre otros. Muchas de sus películas son clásicos absolutos del cine, empezando por la trilogía de El Padrino (1972, 1974 y 1990), La conversación (1974), Apocalypse Now (1979) y Drácula de Bram Stoker (1992). Otras películas de su filmografía son Rebeldes (1984), La ley de la calle (1984), Cotton Club (1984), Peggy Sue se casó (1986), Tucker, un hombre y su sueño (1988), Jack (1996) y Legítima defensa (1997). Su última película antes de esta Megalópolis fue Twixt (2011), que reconozco que no he visto, como tampoco vi la anterior, Tetro (2209). Ha sido ganador de cinco premios Óscar, tres de ellos como guionista (por Patton, El padrino y El padrino II), uno como director (por El padrino II) y uno como productor (también por El padrino II). Asimismo, ha ganado dos Palmas de Oro de Cannes, por La conversación y Apocalypse Now.
Megalópolis ha sido escrita, producida y dirigida por Coppola. La película de 138 minutos de duración y un presupuesto estimado de 120 millones de dólares (financiados por Coppola en su totalidad tras vender sus viñedos en California) ha contado con fotografía de Mihai Mălaimare Jr., montaje de Cam McLauchlin y Glen Scantleburym y música de Osvaldo Golijov. La película se estrenó en Cannes con una tremenda disparidad de opiniones (la mayoría malas) y ha resultado un fracaso absoluto de taquilla.
La película está protagonizada por Adam Driver, Giancarlo Esposito, Nathalie Emmanuel, Aubrey Plaza, Shia LaBeouf, Jon Voight, Laurence Fishburne, Talia Shire, Jason Schwartzman, Kathryn Hunter, Grace VanderWaal, Chloe Fineman, James Remar, D. B. Sweeney y Dustin Hoffman, entre otros.
Empezando a comentar los aspectos positivos de Megalópolis, me llama la atención cómo de cara a la galería los medios, los críticos e incluso los aficionados al séptimo arte se quejan amargamente de la falta de películas originales. Y como todo es un refrito de ideas ya existentes que sólo buscan la creación de franquicias que aumenten los ingresos de unos estudios cada vez más mercantilizados. Sin embargo, cuando llega a las carteleras una película que es totalmente original y que transmite el arte y las inquietudes de su creador, esta película también es rechazada por un público que parece que no acepta ni quiere experimentar películas realmente diferentes. Y esto es un factor clave para mi, porque incluso aunque luego vaya a ser muy crítico con la película, Megalópolis es una película única. No has visto nada igual, y sólo por ello merecería mejor suerte comercial de la que va a tener.
El segundo elemento clave de Megalópolis en el que se asienta la diferencia de la película respecto a otras producciones de este este año (o de los últimos años) es que Francis Ford Coppola NO plantea una narrativa convencional. En esto realmente no engaña a nadie, porque ya desde el poster de la película está indicando que estamos ante «una fábula». La narrativa de Megalópolis se acerca más a una ópera en la que las emociones y las situaciones de plantean desde absolutos exagerados, que a una narrativa «realista». Ambientar la historia en una Nueva York transformada en un ciudad inventada de nombre Nueva Roma para plantear un paralelismo entre la caída del Imperio Romano y el declive de la sociedad occidental este siglo XXI también ayuda a transmitir una sensación teatral casi como si de un drama de Shakespeare se tratara. Gustará más o menos, pero Megalópolis sin duda transmite las ideas y la sensibilidad artística de su autor, el octogenario Francis Ford Cópola.
La parte de Megalópolis que si me gustó es la crítica a la sociedad actual, incluyendo las redes sociales, con su puritanismo y la exigencia de un virtuosismo ridículo e irreal, siempre de cara a la galería. La película muestra cómo esta Nueva Roma demanda que las «artistas» sean puras y virginales, cosa imposible en el mundo de excesos en el que se mueven. Y cuando el engaño se descubre, la «Hannah Montana» de turno se reinventa en una malota Miley Cirus para seguir ordeñando al público. El puritanismo ridículo de la sociedad americana está muy bien criticado por parte de Coppola, esta parte me gustó mucho. Como también me gusta la critica a la sociedad que encumbra a «celebrities» que no tienen suficiente con ser millonarios hijos/as de papa que no dan palo al agua, sino que tienen que convertirse en famosos que exigen la admiración del pueblo llano al que quieren ordeñar. La crítica a una sociedad donde Paris Hilton o las Kardashian sean consideradas gente «importante», me ha gustado mucho.
Aunque Megalópolis está plagada de excesos y elipsis imposibles, en lo relativo a la historia y a la evolución del protagonista César Catilina (interpretado por un Adam Driver super over-the-top) Coppola plantea una historia en la que siempre hay una causa-efecto, y los cambios son siempre justificados, con mayor o menor acierto, a lo largo de la película. Podrán decirse muchas cosas de la película, pero no que la película es un sinsentido en lo relativo a este aspecto concreto.
He encontrado elementos positivos que comentar de Megalopólis, pero en realidad la película no me ha gustado nada. Empezando por la filosofía de Hacendado que Coppola usa a lo largo de toda la película para destacar lo que entiendo que para él eran las claves de la película. Intelectualmente entiendo que Coppola hace una crítica a los populismos políticos al mostrar que mientras César Catilina y el alcalde Cicero debaten sobre asuntos elevados, el villano interpretado por Shia LaBeouf apela a los peores instintos del pueblo llano con eslóganes sencillos que en realidad son frases vacías. Como digo, entiendo lo que está haciendo, pero la ejecución a lo largo de la película me echaba completamente de la película, no dejándome disfrutar de la experiencia.
La cualidad operística que amplifica todo lo que sucede en la película ha provocado que no me haya gustado ningún personaje. Y obviamente Nathalie Emmanuel y Aubrey Plaza están guapísimas en la película, lo cual es algo positivo. Pero ellas como el resto en realidad me parecen arquetipos más que personas reales. Emmanuel siendo la perfección, la persona que ejemplifica todas las virtudes que necesita la sociedad para sobrevivir. Entre otros elementos, siendo madre. Algo que entiendo no es un aspecto anecdótico de la película, más bien al contrario. Y Aubrey Plaza interpretando a la trepa que hará lo que sea acostándose con quien sea con tal de conseguir el éxito y forrarse. Y ojo que tengo claro que en todos los casos no es un problema de los actores sino de lo que Coppola quería que hicieran, a pesar de que se ha comentado mucho la forma en que Coppola ha rodado la película fomentado la improvisación de los actores.
Caso aparte es el personaje de César Catilina, interpretado por Adam Driver. Con él me pasa como con todo en general. Es todo tan exagerado y over-the-top que me sacaba de la película. Y de nuevo entiendo intelectualmente lo interesante que podía ser sobre el papel tener un protagonista que es un visionario que mira hacia el futuro y busca cambiar el presente, que sin embargo vive anclado en un trauma de su pasado. Un trauma que le hará abandonar el amor y la felicidad del presente por conseguir su objetivo utópico, dando un elemento circular a su arco. Sin embargo, la ejecución dista mucho de ser buena. Sus ampulosos monólogos en los que habla de arte, de filosofía y de los aspectos elevados que deben ser clave para un artista, y para un buen ciudadano, me parecieron lamentables. Y de nuevo, puedo entender la cualidad teatral no realista de todo, pero emocionalmente no es algo con lo que pudiera conectar.
Conectado a esto, Coppola presenta idea que podían ser interesantes, como la discursión de si es moralmente adecuado emplear miles de millones en un sueño de futuro cuando millones de personas se mueren de hambre en el presente. Pero como con tantas cosas en la película, la idea es desaprovechada, presentando la duda para nunca más volver a resolverla. Más allá que los hechos de la película afirman que SI merece la pena construir esa utopía porque a la larga será bueno para la humanidad. Lo que haya pasado con los que se quedaran en el camino supongo que será algo para otro día.
Otro elemento que no me ha gustado nada es la puesta en escena. Y en teoría aceptaba el elemento teatral, pero varios sets me parecieron de cartón piedra, algo incomprensible pensando en lo que Coppola se ha gastado para hacer Megalópolis. Los efectos visuales tampoco me ayudaron a entrar en la película, más bien lo contrario, planteando planos chusqueros que resultaban super irreales. Aparte, hay un exceso de escenas con personajes a contraluz, que en ese caso no entiendo su valor narrativo más allá de provocar que el visionado se convirtiera en una actividad incómoda.
Coppola siembre fue un gran narrador, pero en Megalópolis plantea unos poderes de César de detener el tiempo que son una «sacada de chorra» que no pintan nada, más allá (de nuevo) de la metáfora sobre que un verdadero ARTISTA en realidad juega con el tiempo con su obra, consiguiendo en algunos casos en convertirse en eterno gracias a ella. Algo que en realidad no es una metáfora en Megalópolis, porque es expresado literalmente a lo largo de la película, en otro de los ridículos discursos de César. Tampoco los planos del circo romano y el hedonismo extremo de los ricos de esta sociedad me parece que aporten más que histrionismo y exageración. Dentro por supuesto de la crítica a la sociedad del siglo XXI.
El problema en todos los casos no es de la intención de Coppola o las ideas que intentaba transmitir con Megalópolis, sino con su ejecución. Ya lo he comentado antes, pero la filosofía de restaurante chino me ha parecido lamentable. Las voces en off leyendo mensajes cincelados en piedra tampoco es que lancen ideas sutiles, más bien parece que está matando moscas a cañonazos. Por ejemplo, con el contraste entre el urbanismo de cemento y acero que parece ser la cúspide del capitalismo en contraste con la arquitectura inspirada en la naturaleza que plantea César. La sutileza de un elefante en una cacharrería.
Y sin embargo, con todos los problemas que le encuentro a la película, me gusta que Coppola termine la película con una sensación de esperanza y positivismo, porque frente a las distopías que nos inundan en el mainstream americano, está genial ver a un creador pensar que la sociedad occidental aún tiene salvación, aunque para ello tenga que sufrir cambios profundos.
No me ha gustado Megalópolis, pero aplaudo que un maestro como Coppola quiera contar su película sin amoldarse a modas o a los gustos de los espectadores. Me hubiera gustado poder conectar con una película que sin duda es exigente para el espectador. Pero globalmente estoy contento a pesar de todo de haber podido verla en pantalla grande y en versión original.
Comparto el trailer de la película:
Megalópolis no me ha gustado. Pero como pongo mi dinero donde pongo mis opiniones, me alegra haber visto una película que sin duda es única en su género.
PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE
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Segundo número de Teenage Mutant Ninja Turtles de Jason Aaron, y en esta ocasión el estupendo Rafael Albuquerque (American Vampire) dibuja este número protagonizado por Michelangelo.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Michelangelo vive en Tokio, donde se ha convertido en una gran estrella de la televisión. Es una vida bastante guay, llena de fama y fortuna, pero si ha de ser sincero, Mikey echa de menos a sus hermanos y el sentido de propósito que tenían juntos. Bueno, en un caso clásico de «ten cuidado con lo que deseas», esa antigua vida parece que viene a buscarlo cuando los ninjas aparecen en su apartamento armados hasta los dientes. Continuando con la nueva serie del escritor Jason Aaron (Action Comics, Thor), esta vez acompañado por el artista de Detective Comics y American Vampire Rafael Albuquerque, esta historia sobre el bromista favorito de todos pone la segunda pieza del rompecabezas para el futuro de TMNT.
Me llama la atención que el argumento indica casi la totalidad de lo que vamos a ver en esta grapa. Aaron plantea de forma muy chula la parte de «ten cuidado con lo que deseas», y la primera parte del comic se mueve por terrenos esperables. La sorpresa y lo más interesante del guion de Aaron llega con la escena de combate de Mikey contra los ninjas que intentan asesinarle. Y es que al haber sido envenenado, Mikey alucina y tiene visiones durante el combate, algo que sirve para que tengamos claro que la separación de los cuatro hermanos fue traumática, y no va a bastar con reunirse de nuevo para que todo quede olvidado y perdonado. Imagino que saber los motivos que provocaron esto también va a ser un elemento importante para los próximos números, pero la forma en que Aaron ha presentado esta fuente de problemas me ha gustado mucho. Algo que ahonda además en un sentimiento de inferioridad de Mikey frente a sus hermanos. Siendo un comic de acción bastante clásico, el guion consigue añadir elementos que me han gustado mucho.
El dibujo de Rafael Albuquerque me parece que también está muy bien. Albuquerque hace un gran trabajo mostrando a Mikey viviendo su sueño dorado en Tokio como una mega estrella de televisión. Un éxito que acaba siendo vacío al no tener a sus hermanos para compartirlo con el. La splash-page con los cuatro hermanos compartiendo una pizza es un momento super emocionante, por ejemplo. A esto hay que sumar que cuando el momento de la acción, nos ofrece unas páginas chulísimas, ayudado eso si por un estupendo Marcelo Maiolo con el color, que aplica unos llamativos efectos luminosos cuando los enemigos de Mikey usan luces intensas para deslumbrarle, algo que queda super chula.
La premisa de hacer que un dibujante diferente dibuje un número centrado cada una de las tortugas me pareció a priori una idea extraña, al provocar que la colección no tuviera una identidad gráfica definida. Sin embargo, tengo que reconocer que me ha gustado mucho el dibujo de estos dos primeros números. Así que ni tan mal.
Por cierto, no puedo evitar comentar el tiro en el pie que creo que IDW se está dando con este reinicio de las Tortugas Ninga. Y digo esto porque el primer número fue un gran éxito que vendió más de 300.000 ejemplares, convirtiéndose en uno de los comics más vendidos de 2024. Pensando en este exitazo CONOCIDO POR IDW con antelación gracias a las preventas del Preview, no me entra en la cabeza que hayan decidido que pasara más de un mes y medio entre la primera grapa, que se publicó el 24 de julio, y este segundo que salió en USA el 11 de septiembre. Esto es una cagada incomprensible si pensamos que cada grapa de este primer arco está dibujado por un dibujante diferente, por lo que deberían haber dado margen a todos los artistas para que pudieran dibujarlo con margen suficiente para mantener el ritmo mensual. Y compruebo que el tercer número dibujado por Cliff Chiang no se va a publicar hasta el 23 de octubre, de nuevo dejando un mes y medio entre un comic y otro. Creo que no hay nada peor para reducir el hype con un comic popular que las diferentes grapas no salgan con la frecuencia que los compradores desearían. Aparte que matemáticamente hablando, publicar un comic popular cada 6/7 semanas en lugar de mensualmente va a provocar que en 2024 IDW vaya a publicar menos ejemplares de los que sus clientes hubieran comprado. En este sentido, Marvel lo tiene claro cuando planea 18 ejemplares anuales de sus colecciones más populares tipo Spiderman o X-Men.
Hecha toda la explicación, como podéis imaginar que se me va a hacer muy largo tener que esperar hasta el 23 de octubre que sale el tercer número en USA, más lo que tarde en llegar a mi librería, para poder leerlo. De momento, mi interés por las Tortugas Ninja no ha disminuido ni un ápice. Tengo claro que este primer arco de Jason Aaron me va a encantar.
Comparto las primeras páginas del comic:
El segundo número de las Teenage Mutant Ninja Turtles ha sido otro buen comic que sigue plantando las semillas para la futura reunión de las tortugas.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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