Netflix estrenó a final de diciembre Traición, miniserie inglesa de 5 episodios que cuenta con Charlie Cox como principal interés en una historia de espionaje ambientada en Londres.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
La carrera de Adam Lawrence, formado por el MI6, parece consolidada. Hasta que, de repente, su pasado regresa en la forma de Kara, una espía rusa, y se ve obligado a cuestionarse todo y a todos los que lo rodean. Kara, Adam y la esposa de este, Maddy, forjan una relación a tres bandas en la que todos intentan destapar los secretos del resto y manejar sus conexiones políticas y diplomáticas mientras se aferran a su vida privada y sus seres queridos.
Traición (Treason) ha sido creada por Matt Charman, que se encarga además de escribir los guiones junto a Amanda Duke. Charman fue nominado al Óscar al mejor guion original por su película de 2015 Bridge of Spies, dirigida por Steven Spielberg y coescrita con Joel y Ethan Coen. Los cinco episodios de esta miniserie, de entre 40-45 minutos cada uno, han sido dirigidos por Louise Hooper y Sarah O’Gorman.
En el reparto destaca Charlie Cox como Adam Lawrence, un oficial del MI6 que se convierte en jefe de la organización después de su jefe Sir Martin Angelis (Ciarán Hinds) sea envenenado por Kara (Olga Kurylenko), una espía rusa caída en desgracia que comparte un pasado con Adam. Junto a ellos, Oona Chaplin interpreta a Maddy Lawrence, la esposa de Adam y ex-militar. Beau Gadsdon y Samuel Leakey son los hijos de Adam y Maddy, Ella y Callum Lawrence.
Traición es una serie que empieza bien y que tiene muchos puntos a su favor, empezando por su duración de 5 episodios y menos de 4 horas que asegura que la historia va a ir directa al grano. Otra de las cosas que me gustó es que la serie empieza en medio de todo, planteando de inicio una estupenda tensión a partir del envenenamiento del directo del MI6 por motivos poco claros, sugiriendo las relaciones de los personajes pero sin necesidad de contarlo todo de origen, ayudando a que el misterio sea aún mayor, atrapando al espectador con un comienzo trepidante.
A medida que avanza la historia, me ha gustado descubrir que Adam realmente coprotagoniza la serie, teniendo Kara prácticamente la misma importancia que él. También el personaje de Maddy es muy importante, alejándose de la figura de las mujeres florero gracias a su pasado militar y su amistad con una agente de la CIA cuya llegada a Londres justo en este momento tampoco es casualidad.
Dentro de la brevedad de la serie, los episodios tienen unos buenos cliffhangers que provocaron que prácticamente me viera la serie de una sentada aprovechando las vacaciones navideñas. En concreto, los finales de los episodios uno y dos me parecieron muy buenos.
Sin embargo, a pesar de vendernos la serie como «del creador de Bridge of Spies» de Spielberg, el problema de Traición es que en cuanto empezamos a conocer las respuestas a los diferentes misterios comprobamos como todo es un monumental despropósito. Empezando por la relación entre Adam y Kara aparentemente conocida por todos sin que nadie haga nada, el papel de la CIA en la trama (penoso), e incluso el hecho que el jefe del MI6 pueda eludir a su retén de seguridad como si tal cosa justo los días siguientes al intento de asesinato de su predecesor.
Siendo una serie de espías ambientada en el Reino Unido esperaba la seriedad que nos daría la BBC, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la suspensión de credulidad salta por los aires diría a partir del segundo episodio, lo cual provocó bastante decepción al no mantenerse el nivel de lo presentado inicialmente. Dicho esto, hay que decir que si te planteas el visionado como un entretenimiento ligero la verdad es que la serie cumple y resulta bastante entretenida globalmente.
Hay otro tema importante y es que no me ha gustado la química entre Charlie Cox, Olga Kurylenko y Oona Chaplin. De hecho, creo que no tienen ninguna. Hay además varias cosas que no me funcionaron de las interpretaciones, empezando por un Charlie Cox que en algunos momentos parece que está interpretante a Matt Murdock, no sabiendo muy bien a quien o qué está mirando en algunas escenas clave, lo cual transmitía un feeling super inapropiado. Por otro lado, tampoco acabo de creerme la interpretación de Olga Kurylenko como una dura espía que lleva ¿15 años? viviendo en la clandestinidad buscando respuestas para llevar a cabo su venganza. Es que no. Y Oona Chaplin lo hace muy bien cuando es una madre preocupada por sus hijos, pero cuando conocemos que era una militar con experiencia de combate, la cosa no funciona tampoco, empezando por la forma en que coge más adelante una pistola. Estos elementos de las interpretaciones tampoco hacen que el visionado fuera lo satisfactorio que debería, la verdad.
En todo caso, a pesar de estos elementos que no me han funcionado, como entretenimiento rápido y sin complicaciones creo que Traición puede cumplir con el objetivo básico de entretenimiento, si vas predispuesto a ver una serie que entra en la categoría de «sin más».
Comparto el trailer de este serie:
Traición ha estado bien, pero su desarrollo inverosímil ha frenado en seco el buen arranque, dejando a esta serie en un «correcto, pero podría haber estado mejor». Una pena.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
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¡Hola a todos!!! Voy a inaugurar una nueva sección en el blog. A partir de ahora voy a utilizar el artículo de los domingos como una especie de cajón desastre en el que comentar diferentes cosas que me hayan parecido interesantes de la semana y que igual no justifican que haga un post sólo por ello.
Quiero mantener el blog lo más fresco e interesante posible (espero), y siento que a veces yo mismo me limito al no hablar de cosas que merecen la pena, ya sea una noticia o incluso un trailer que mola mucho, simplemente al no entrar en la clasificación de reseña tradicional. No se trata que a partir de ahora todos los domingos tenga que publicar este post de reflexiones domingueras, pero si una semana me apetece compartir algo, a partir de ahora puedo hacerlo siempre que quiera.
El primer tema sobre el que quiero hablar es el de propósitos para el blog en 2023. Si me lees habitualmente supongo sabrás que a final del año siguiente alcancé la cifra de 1000 días consecutivos publicando artículos. Y si no lo sabías, perdón por el autobombo gratuito. La cuenta a día de hoy ya va por 1014 y no me planteo parar, aunque empiezo a notar algún tipo de cansancio. O al menos, la necesidad de hacer cosas diferentes como es este artículo. A corto plazo, me gustaría mantener la regularidad diaria al menos hasta el 30 de marzo, con lo que alcanzaría los 3 años publicando sin interrupción.
Ya a medio plazo, el post de hoy es mi artículo 1764 desde que empecé a escribir este blog un 20 de agosto de 2013. Así que en condiciones normales, este 2023 celebraré los 10 años escribiendo el blog, y los 2000 artículos publicados. No se si se nota, pero estoy muy contento por todo lo relacionado con el blog, y sobre todo, porque cada vez más gente se interesa por mis contenidos. Gracias a todos por leerme.
SISTEMA DE PUNTUACIÓN DE RESEÑAS
Este 2023 quiero ser un poco más riguroso con mi sistema de puntuación en las reseñas. Al hablar de comics, películas, etc… que entran en el ámbito friki, hace tiempo que me doy cuenta que se me hace muy difícil suspender algo, porque de alguna forma siento que es «de mi rollo». Excepto casos fragrantes como Joker de Todd Phillips y cosas así. De esta forma, inconscientemente en lugar de puntuar del 1 al 10, me limitaba pensando del 5 al 10, de forma que algo que no me había gustado le ponía un 5/10 cuando debería ser suspenso, y algo que está bien sin más a veces terminaba con una nota de 7/10 o superior que realmente no merecía.
Y no se trata de ser un hater ni nada por el estilo, pero si creo que en estos momentos de adhesiones obligatorias demandadas por facciones de fandom radicales, es cuando más debe analizarse una obra para señalar las cosas buenas y las cosas que no han funcionado. Dentro que no existe la crítica «imparcial» y todos traemos nuestra maleta de prejuicios a cuestas, espero que este año podáis tener claro las cosas que me han gustado mucho, y las cosas que no lo hagan intentaré justificarlo lo mejor que pueda, huyendo siempre de one-liners lapidarios.
Espero que el cambio sea a mejor, ya me diréis.
ANÁLISIS Y EDITORIALES
Algunos de los artículos que más me gustaron de 2022 no fueron las reseñas normales, sino artículos en los que habla en profundidad de temas concretos que, de nuevo, se salían de lo habitual. Mi artículo sobre por qué creo que las grapas siguen siendo la mejor manera de seguir universos comiqueros como los de Marvel o DC, o mi post en el que contaba mis problemas con los mutantes de Krakoa son dos de los que más me han gustado escribir y además me alegró en su momento comprobar que mucha gente se animó a leerlos y a comentarlos.
Es por este motivo que me he propuesto ampliar este tipo de artículos durante el año entrante. De forma que espero poder compaginar el cajon desastre de los domingo en los que comento noticias y temas variadas de forma breve con otros artículos de mayor complejidad. Sin ir más lejos, ayer inauguré esta sección con mis reflexiones sobre Black Label vs. el Universo DC comiquero, que si no leiste te invito a que lo hagas. Me doy cuenta que son artículos que para hacerlos bien necesitan más tiempo de análisis y reflexión. Y para redactarlos, obviamente. Sin embargo, creo que a la larga el blog saldrá ganando. Espero tus comentarios.
Normalmente guardaba el fin de semana para publicar reseñas de comics porque sigo pensando que este blog es eminentemente comiquero. Además que las visitas al blog son mayores los fines de semanas, las cosas como son. Esto va a cambiar a partir de ahora, y siempre que tenga un nuevo artículo de análisis, lo programaré para el sábado. No quiero presionarme con una regularidad concreta, si puedo publicar uno cada dos semanas, creo que estaría de maravilla, pero veremos como va el año y mis compromisos en el mundo real.
AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA SE ACERCA A LOS 2000 MILLONES DE RECAUDACIÓN
Para ser una película que no interesaba a nadie y que no tenía la más mínima relevancia cultural, no le está yendo mal a la película de James Cameron. En el momento en que escribo estas líneas, sábado 7, Avatar 2 ya es la película más taquillera de 2022, ha superado los 1000 millones de recaudación fuera de Estados Unidos y ya se encuentra dentro de las 10 películas más taquilleras de la historia (sin contar la inflación). Con 1550 millones de recaudación y un presupuesto de entre 350 y 450 millones, la película ha sido una nuevo éxito para 20th Century Studios y Disney, su casa matriz.
Y en estos día, me flipa leer a gente más y más enfadada que sigue intentando crear profecías autocumplidas desmereciendo la película o a James Cameron como el director visionario que es, algo que ya no cuela. Me encanta la sensación de irrelevancia y de nerviosismo de algunas personas, críticos y supuestos influencers, al darse cuenta que cada vez interesa menos su opinión sobre qué tipo de cine «bueno» (el que les gusta a ellos, se entiende) tenemos que ver los espectadores. Lo mismo que los envidiosos y odiadores profesionales que no aguantan que Cameron haga mejor cine y de más éxito comercial que el de su estudio. Al igual que algunos medios de comunicación (americanos pero también españoles) que aún no se explican qué ha pasado para que Avatar haya sido el éxito que está siendo a pesar de lo que ellos negaban que fuera algo que pudiera suceder.
JEREMY RENNER SALDRÁ DE ESTA
Jeremy Renner has shared an update
“Thank you for all your kind words 🙏. I’m too messed up now to type. But I send love to you all” pic.twitter.com/yB2if2bOLd
A mitad de semana nos alarmamos con la noticia que Jeremy Renner se encontraba en coma tras sufrir un accidente con una quita nieve en su rancho en Nevada. Tras unos días con noticias sobre su estado de salud y que habría sufrido varias operaciones de urgencia, finalmente el propio Renner (o alguien de su familia) compartía esta imagen en la que reconociendo que estaba hecho polvo, confirmaba que estaba mejor. Y sus fans nos alegramos de ello.
LOS VENGADORES DE JASON AARON TERMINAN EN MARZO EN USA
Hace unos días se hizo pública la portada y la solicitación del último número de la etapa de Jason Aaron en Vengadores, que se publicará en marzo en USA. Y junto la alegría de poder conocer pronto el final de una etapa que yo estoy disfrutando mucho más que la mayoría de los comics Marvel actuales, se une un poco la tristeza de pensar que la etapa se acaba y se abre una gran incógnita de cara al futuro.
De hecho, me parece curioso que la maquinaria de promoción del Previews hace que aunque en USA aún falten dos meses para poder leer este comics (en España mínimo 5 o 6 meses), parece que la etapa ya está amortizada y hay que empezar en breve a vender la siguiente. De esta forma, tras la publicación de la solicitación, internet se llenó de gente especulando sobre cual sería su equipo creativo soñado para sustituir a Aaron, Garrón y Kuder. Yo por mi parte intentaré disfrutar de estos meses de diversión que nos quedan.
Nada más, como comienzo de esta nueva sección de reflexiones domingueras creo que el inicio ha quedado bastante bien. Pero claro, eso es algo que debéis juzgar vosotros. El domingo que viene, segunda entrega.
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Mi hermano Fernando no pudo evitar comprar Batman & The Joker – The Deadly Duo #1 de Marc Silvestri al verlo en una librería de Barcelona.Y no hay duda que Batman + Marc Silvestri = COMBINACIÓN GANADORA. El hecho de ser un comic típico de la línea Black Label de DC Comics en la que la editorial da mayor libertad creativa al autor para crear la historia que prefiera fuera de continuidad, me ha llevado a reflexionar ante el estado de DC Comics en la actualidad.
Desde el traslado de DC Comics a Burbank (California) en 2015 desde su sede de toda la vida en Nueva York, las cosas no acaban de funcionar del todo bien para la editorial de Batman y Superman. Previamente a eso, el reinicio de toda su línea editorial de 2011 (Los Nuevos 52) empezando desde cero casi todas las colecciones ofreciendo versiones más jóvenes y cool de los personajes clásicos, provocó un aumento de ventas puntual durante unos pocos meses a lo que siguió un enorme abandono de lectores enfadados por unos cambios que no mejoraban lo existente y que en la mayoría de los casos demostraba muy poco respeto de DC Comics por su propia historia y algunos de sus personajes más queridos.
Mi hermano Fernando y yo aprovechamos precisamente el traslado de las oficinas de DC a California en 2015, dos meses que fueron ocupados por el «evento» Convergencia que no era más que un gran fill-in sin interés, para abandonar el barco definitivamente y dejar de comprar series regulares de DC en continuidad. Eso no quiere decir que no compremos o leamos comics de DC, gracias a varios amigos hemos podido leer lo que nos ha interesado en cada momento, a lo que hay que sumarle el auge del sello Black Label que ofrece historias fuera de continuidad de autores TOP trabajando en sus personajes favoritos. Por ejemplo, Wonder Woman Dead Earth de Daniel Warren Johnson es uno de mis comics favoritos, y reconozco que compramos mensualmente el Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo y que acabo de leer el Hawkman de Robert Venditti y Bryan Hitch y me ha gustado mucho.
Pero eso no quita que las ventas de DC Comics no han parado de disminuir, al menos en el canal de las librerías especializadas que hasta hace dos años distribuía Diamond. (Inciso, se que no es el único canal de ventas, pero de momento sigue siendo el principal para la venta de grapas mensuales). Si en 2011 durante el reinicio de los Nuevos 52 DC llegó a superar en ventas a Marvel durante dos meses, lo cierto es que en los últimos años ya no existe competencia, llegando Marvel en algunos meses de 2019 a doblar las ventas de DC. Actualmente el cambio en la distribución de los comics de Marvel y DC ha hecho que ya no hayan cifras de ventas como las que en su día recopilaba todos los meses Comichron, haciendo que el análisis y la comparación sean casi imposibles. (Otro inciso, también se que lo importante no es estar en un puesto u otro en un ranking sino si tus comics son rentables y la empresa tiene beneficios vendiéndolos). Los comentarios de libreros sugieren que Marvel sigue manteniendo un dominio arrollador, aunque no exento de problemas, con DC con unas ventas cada vez menores (nada se vende fuera de la Batfamilia) en un lejano segundo puesto más interesado en no ser superado por Image Comics, la tercera editorial del mercado USA, que en intentar acercarse a Marvel.
La actualidad del universo DC en continuidad, hasta donde yo se, es que se ha apostado y ampliado el Multiverso comiquero como marco donde desarrollar sus historias. Varios multiversos, en realidad. Esto es su forma de decir que todas las historias jamás publicadas existen y tienen su importancia, pudiendo situarlas si no en la Tierra principal, seguro si en alguno de estos universos. Esta decisión que en si misma me parece correcta y que es lógica con la historia de los comics de DC a lo largo de las décadas anteriores, viene lastrada por un problema fundamental de falta de calidad de los autores de DC, a nivel general. Y no me malinterpretéis, en DC trabajan estupendos guionistas como Tom Taylor, Robert Venditti, Mark Waid o Geoff Johns, a cuyos comics no les pongo un pero. Pero aparte de esta minoría, el resto en un páramo desértico terrible para los lectores: Tini Howard, Joshua Williamson, Matthew Rosenberg, Leah Williams, Evan Narcisse… la lista de escritores incapaces que no solo no consiguen crear historias interesantes sino que parece que no conocen ni habían leído nada previo del personaje que se supone escriben, es abrumadora. Convirtiendo el intento de leer un comic de DC actual en una misión imposible.
Justo en este momento, el auge de estos comics Black Label pone de alguna manera en cuestión la importancia de los comics de DC en continuidad, en mi opinión resaltando su condición de «secundario o menos importante», cuando debería ser completamente al revés. Por ejemplo, en un momento en el que los comics de Batman estaban de capa caída, Sean Murphy ofreció una interesante vuelta de tuerca a sus mitos en su comic Batman: Caballero Blanco, que dio lugar a la creación de un Murphy/WhiteKnightverso con varias miniseries sucesivas. En general, cada vez que un equipo creativo TOP es anunciado en una miniserie Black Label con libertad creativa y pudiendo dar su versión de su personaje favorito en una historia autoconclusiva, de alguna manera se desmerece los comics «normales» en continuidad indicando que los Black Label son los comics buenos del personaje o grupo en cuestión. ¿Quién quiere comprar el comic mensual de Batman con dibujantes intercambiables y que muy probablemente te va a obligar a compras que no quieres cada pocos meses al involucrarle en crossovers y eventos sucesivos, cuando puedes comprar un comic de Batman dibujado por Marc Silvestri, Andrea Sorrentino o Dustin Nguyen, que ofrecen una lectura completa y satisfactoria en si misma? Por poner dos ejemplos más o menos recientes de artistas de gran personalidad que están trabajando o han trabajado recientemente en comics Black Label del Caballero Oscuro. En un momento en que Aquaman languidece en la mediocridad, tenemos una versión Black Label llena de personalidad de Ram V y Christian Ward. O un Swamp Thing de Jeff Lemire y Doug Mahnke. Y la lista sigue y sigue…
Y está claro que el objetivo de DC es vender comics, y es más probable que un lector compre un comic de Batman de Marc Silvestri que de cualquier otro dibujante. (Y eso que al menos en lo referido al dibujo Batman no tiene queja en los comics mensuales, al tener a Jorge Jiménez, Mikel Janín y tantos otros artistas estupendos, sin duda lo mejor de lo mejor de la DC actual). Pero al final el lector no puede comprar todo y DC parece que prioriza y pone por delante a los comics Black Label frente al resto de ofertas normales. Entre otros motivos por su indudable gancho comercial y que los tomos recopilatorios de estas historias tienen una rotación enorme en el canal de las librerías generalistas, lo que puede suponer mayores ventas que las del canal de librerías especializadas de comic. Pero lo sorprendente no es tanto que DC busque a autores TOP para su línea Black Label, sabiendo que estos comics se van a vender estupendamente, sino que el nivel de calidad de los autores que trabajan en la DC normal sea tan mediocre y tras varios años en esta situación, parece que los editores no les importe que sus comics se vendan cada vez menos.
Y es curioso, pero esta apuesta editorial por los Elseworlds frente a los comics normales en continuidad es algo que de alguna manera se ha visto trasladado al mundo del cine, con un Universo compartido de DC Comics en imagen real que no llegó nunca a despegar por culpa del desastre de Zack Snyder, mientras que la trilogía de Batman de Christopher Nola, el Joker de Todd Phillips o el reinicio de The Batman de Matt Reeves triunfan en la gran pantalla siendo historias sin conexiones con otras películas que forman sus propios universos autónomos. O tal vez es al revés, dado que los ejecutivos de DC Comics ven como las películas de directores de prestigio usando a sus personajes como ellos prefieren sin interferencias triunfan, eso mismo es lo que habría que plantear en los comics.
Aunque las comparaciones son odiosas, es curioso como Marvel Comics ha construido toda su narrativa de estos 60 años a partir de las ventajas de la continuidad y como todas las historias realmente cuentan y son importantes. De momento, justo como el MCU. Sin embargo, con la apuesta de DC Comics por los comics Black Label y con sus comics en continuidad en la UVI creativa, los editores de DC parece que manejan la continuidad como un lastre del que hay que desembarazarse lo antes posible. Y lo cierto es que no hay una única opción correcta y la otra es errónea. Al final todo se reduce a un problema de calidad de los autores y editores que deciden las líneas maestras de los comics, y lo cierto es que en ese aspecto los comics actuales de DC en continuidad son muy deficientes. De nuevo, recordando que dentro de todo el catálogo de DC por supuesto hay comics muy buenos como Nightwing de Taylor y Redondo, o Batman y Superman: Los mejores del mundo de Mark Waid y Dan Mora. Pero la calidad media restante es super deficiente.
En este sentido, tiene narices que los mejores comics de Wonder Woman de los últimos cinco años no estén en sus numerosos comics regulares, sino en la versión de Daniel Warren Johnson. Ni me acuerdo cuando fue la última vez que Flash tuvo un comic leíble, y lo mismo podría decirse de la Liga de la Justicia y un sinfín de personajes, con el añadido en este caso que NO me gusta el estilo o el tipo de historias que nos cuentan guionistas como Scott Snyder, Tom King o un Brian Michael Bendis que ya abandonó la editorial.
Si los autores que trabajan en Black Label son mejores y tienen más libertad creativa que los que trabajan en el universo DC tradicional, la única ventaja que le quedaba a estos comics era la propia experiencia de pertenecer a un universo compartido de héroes e historias entrelazadas. Pero en el momento en que los editores de DC se cargaron esta experiencia puteando durante años a héroes muy queridos como fue el caso de Wally West y desmereciendo la historia de los personajes al reiniciarlos una y otra vez, consiguieron que los lectores desconectáramos completamente del universo DC. Y da igual las llamadas al legado y a recuperar el espíritu clásico, prefiero volver a mis grapas de Mark Waid de Flash que comerme el marrón de los comics actuales del velocista. Porque alguno he leído, y madre mía… Aparte de estar desenganchado de la actualidad en continuidad, excepto cosas puntuales, es que cuando leo un comic de DC no encuentro nada que me invite a querer leer el siguiente número, con historias deficientes en la mayoría de los casos. Y cada vez es más difícil que nada de lo que hagan me interese, ya que cuando abandoné la compra mensual de DC descubrí que no lo echaba de menos porque sigue habiendo buenísimos comics que disfrutar, lo que ya fue el último clavo en el ataúd.
En el caso del dibujo, la verdad es que gracias al nivel de los artistas españoles la media sube respecto al guion, pero excepto casos super puntuales como Jorge Jiménez en Batman, no lo suficiente como para comprar el comic únicamente por el dibujo. Que es precisamente lo que SI hicimos en el caso de Marc Silvestri, comprar un comic sin saber nada de la historia simplemente porque él lo dibujaba. Y que nos ofrece en su primer número en Batman y Joker un dibujo super potente. Y entiendo que en cierto sentido es super injusto comparar un comic mensual en el que artistas competentes sufren por cumplir los plazos de entrega mensuales, lo que obliga a múltiples fill-ins al cabo de un año, con un comic como el antes mencionado Batman & Joker – The Deadly Duo en el que si las crónicas no nos engañan Silvestri ha empleado varios años para poder terminarlo (aunque seguro que no estuvo trabajando sólo en eso, sigue siendo como es el dueño de Top Cow), momento en el que DC ha empezado a publicarlo. Pero, por otro lado… ¿Cómo no compararlos? Ambos son productos de entretenimiento mainstream, y ambos tienen un precio elevado teniendo en cuenta el contenido que ofrecen que demandan mi tiempo y dinero para consumirlo. ¡Claro que deben ser comparados!
El lector ocasional no sabe nada de continuidades y sólo quiere ser entretenido aquí y ahora con una buena historia con un buen dibujo a un precio razonable. Unido a esto, la idea de tener que volver a una librería cinco o seis veces en meses sucesivos para conocer el final de la historia es visto como una locura imposible en unos tiempos en los que Netflix te lo da todo a la vez de golpe. Este cambio cultural me apena, porque yo crecí en los 80 con los comics como principal afición, y la parte de la búsqueda del tesoro era una parte importante de dicho hobby. (Dicho esto, benditas librerías y bendito Previews en su día que evitaban que me perdiera ningún comic que me interesaba). La proliferación de los tomos recopilatorios va en esta dirección y ofrece una lectura completa a nuevos y viejos lectores, y creo que es el futuro en el que los lectores nos vamos a sentir más a gusto.
Creo que la popularidad de los diferentes comics Black Label están diluyendo y perjudicando al universo tradicional, porque cuando un lector va a una FNAC a comprar un comics de Batman, ¿quién le dice qué comic es el bueno? ¿Dónde pone que un comic está en continuidad y el otro no? Ambos están ahí disponibles para su compra. Y al final, el «bueno» será el que esta persona acaba comprando, que se ajusta a sus gustos. De esta forma, la importancia y la preponderancia de las historias «en continuidad» irá disminuyendo a medida que aumenten los Black Label, creando un efecto que se retroalimenta a si mismo y que seguirá perjudicando a las colecciones de grapas tradicionales. En este contexto, entiendo que los comics Black Label ofrecen historias y el formato perfecto para estas ediciones recopilatorias, de forma que no veo que vayan a disminuir en el futuro. Más bien al contrario, lo normal es que DC apueste por los comics que se venden y veamos cada vez más más historias Black Label.
Por todo lo anterior y puesto a especular, aunque me apenaría por lo que supondría para mi yo lector de toda la vida, realmente no me extrañaría si Warner Discovery, propietarios de DC, anunciaran dentro de uno o dos años ante ventas cada vez menores que cierran el universo DC tradicional y centran la actividad de DC (con un staff super reducido) en publicar arcos de los diferentes personajes fuera de continuidad con versiones icónicas más o menos reconocibles. Los comics Black Label, vamos. Esperemos que esta especulación no llegue a suceder, pero tengo claro que en caso de tener que elegir, los dueños de DC optarán sin duda por los comics que se venden por encima de los que no lo hacen.
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Broker de Hirokazu Koreeda ha sido la primera película que vi en el cine de este año 2023 recién estrenado. Y me encontrado con una película que entraría en la categoría de «sin más».
PUNTUACIÓN: 5.5/10
Una noche lluviosa una joven abandona a su bebé a las puertas de una iglesia. El recién nacido es recogido por dos hombres que se dedican a robar bebés abandonados para venderlos padres dispuestos a pagar una tarifa. Cuando la joven regresa a la iglesia, arrepentida, descubre el negocio ilegal de ambos hombres y decide unirse a ellos para encontrar a los padres adoptivos más adecuados. En este inusual viaje por carretera, el destino de los que se crucen en la vida del niño cambiará radicalmente.
Aunque Broker es una producción coreana, ha sido escrita y dirigida por el director japonés Hirokazu Koreeda, que ha dirigido más de una docena de largometrajes, entre ellos Nadie sabe (2004), Still Walking (2008) y Después de la tormenta (2016). Ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2013 por De tal padre, tal hijo y obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2018 por Shoplifters. La película de 129 minutos de duración fue seleccionada en el pasado festival de Cannes 2022 para competir por la Palma de Oro, y cuenta con fotografía de Hong Kyung-pyo, montaje de Hirokazu Kore-eda y música Jung Jae-il.
En lo relativo al reparto, cuanta con varias caras conocidas para el espectador occidental. Song Kang-ho es Ha Sang-hyeon, el dueño de una lavandería que coge bebés de una iglesia cercana y los vende con la ayuda de su socio Dong-soo (Gang Dong-won), un huérfano que vivió en un orfanato toda su vida y que es la mano derecha de Sang-hyeon. Bae Doona es Soo-jin, una detective de policía que investiga los negocios ilegales de los dos hombres, mientras que Lee Ji-eun es Moon So-young, una madre que decide dejar a su bebé en el baby box. Lee Joo-young es la detective Lee, colega de Soo-jin que también participa en la investigación.
Broker es una película con una sensibilidad típicamente coreana en la que el drama de los huérfanos y las madres que los abandonan porque no pueden encargarse de ellos se mezcla con una historia super ligera llena de situaciones sensibleras protagonizada por perdedores que intentan salir adelante y que aunque sus actos son de criminales en el fondo no son malas personas. El tono de Broker no sugiere en ningún momento que estemos ante un dramón tremendo, lo cual resulta una interesante novedad respecto a lo que a priori uno imaginaría teniendo en cuenta el tema de la película.
Broker tiene un ritmo pausado, pero sin embargo no se me hizo larga en ningún momento, consiguiendo entrar en la historia desde el principio gracias a la humanidad de los personajes. Lo que sí me rompió la suspensión de credulidad son varias locuras de la historia que hacen imposible que Broker pueda ser calificada de «realista». Empezando por ver a unas policías viviendo ¿10/15 días? en un coche persiguiendo a los vendedores de bebés, algo completamente absurdo, o que las mismas agentes no detengan en el acto a una persona que se la busca por asesinato en cuanto son conocedoras del crimen. Y tengo claro que obviamente sin esas chorradas no hay película, pero lo digo porque me recordó a los críticos que sobre analizan hasta las comas de películas comerciales para ver si es lógica o ilógica, pero se dejan pasar locuras mucho más groseras en películas que son denominadas «de autor».
Los actores me han gustado, dentro del habitual hieratismo asiático. Las historias de los protagonistas tienen todas un aura de tristeza ante unas vidas desgraciadas en las que la suerte nunca les acompañó. Varios elementos destacan el drama de los huérfanos a los que a partir de los 7/8 años ya tienen imposible encontrar una familia adoptiva, aunque como comentaba antes el tono nunca es de dramón. Tampoco la madre prostituta tuvo otra opción y su vida parece destinada al desastre. En este sentido, de nuevo conectando con el «realismo» o la falta de él, se me hace muy complicado de aceptar la forma en que la película hace que veamos a la joven madre desde una óptica positiva cuando ha cometido varios crímenes tremendos al iniciar la película. Y lo mismo podría decirse de unas personas que roban bebés para venderlos para obtener un beneficio económico.
Aunque el elemento sensiblero está presente en toda la narración, la historia se ve con agrado gracias como digo a las buenas interpretaciones y a un apartado técnico notable que hace que sientes que estás acompañando a los personajes en su viaje. El elemento road-movie unida a la creación de una familia disfuncional sin pretenderlo los protagonistas intenta dar unos breves momentos de felicidad a los personajes, incluso a pesar de saber que estos pequeños buenos momentos tienen fecha de caducidad cuando vendan al bebé, que es el motor de la historia que provoca la reunión de este grupo de perdedores.
Aunque como digo, debido a la historia no puedo decir que Broker esté mal pero tampoco especialmente bien. De hecho, me resulta curioso (o no tanto) cómo debido a como es la cultura coreana, aunque los personajes tienen a su alcance una opción para intentar ser felices juntos, al final eligen pagar por sus crímenes e ir a la cárcel, resaltando el elemento moralizante de «el crimen no compensa» tan de moda en el cine americano de los años 30 y 40 que sigue vigente en el cine asiático.
Otro elemento con el que no acabé de conectar es el no final de la historia. Porque una cosa es plantear un final abierto y otra que varios personajes desaparezcan sin más. Aparte, hay un crimen al final cuya no resolución también me dejó perplejo ante la falta de ganas de dar un final a la historia que resultara satisfactorio. Por todos estos motivos, Broker entraría en la categoría de «sin más».
Comparto el trailer de la película:
Me gustaría poder decir que Broker me ha gustado más de lo que lo ha hecho. Con todo, como arranque de 2023, no me parece mal.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
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Tenía ganas de leer la etapa de Robert Venditti y Bryan Hitch en Hawkman, unos comics publicados por ECC Ediciones en 2019 y que por unas cosas o por otras no había tenido ocasión de leer. Y me he encontrado con unos comics super recomendables que son puro DC (del bueno).
PUNTUACIÓN: 8/10
El Príncipe Khufu se ha reencarnado un sinfín de veces desde que un cruel enemigo lo apuñaló con un metal místico en la época del Antiguo Egipto. Actualmente, es Carter Hall, un arqueólogo más conocido como Hawkman que tiene una misión de la que depende el destino de la Tierra. El problema es que no sabe en qué consiste, y todo parece estar relacionado con lo que recuerda de las innumerables vidas que ha vivido a lo largo del tiempo… y del espacio.
Recién salido de las páginas de Noches oscuras: Metal, el campeón alado del Universo DC vive nuevas y apasionantes aventuras en Hawkman: Despertar, de la mano del guionista Robert Venditti (Green Lantern) y el dibujante superestrella Bryan Hitch (Liga de la Justicia).
Esta historia de Hawkman de Venditti y Hitch fue publicada en los 12 números de su serie regular USA entre 2018-19, que ECC Ediciones recopiló en dos volúmenes en 2019 y que ahora tuve ocasión de leer.
Conocí el trabajo de Robert Venditti hace un montón de años gracias a The Surrogates, el comic de ciencia ficción dibujado por Brett Weldele que fue publicado por Top Shelf Productions entre 2005 y 2006 y que tuvo una adaptación cinematográfica con Bruce Willis de protagonista (bastante mediocre). Tras publicar el comic precuela The Surrogates: Flesh and Bone, dió el salto en 2012 a Valiant para guionizar el enésimo relanzamiento de X-O Manowar con el dibujante Cary Nord, creando una etapa super entretenida.
Tras estos comics, en 2013 fue contratado por DC Comics, siendo uno de sus trabajos más destacados el relanzamiento de Green Lantern y Grenn Lantern Corps tras abandonar Geoff Johns la colección, creando unos comics super entretenidos que pueden mirar de tu a tu a la histórica etapa de Johns. Además de Green Lantern, durante estos años ha trabajo también en Demon Knights, Flash y Justice League entre otras colecciones además de este Hawkman. A destacar que también ha adaptado a novelas gráficas las series de libros Percy Jackson & The Olympians y The Heroes of Olympus, de Rick Riordan.
Hablar de Bryan Hitch es hablar de una institución en el mundo del comic. El artista y guionista británico consiguió su primer trabajo profesional para Marvel UK en 1987, cuando contaba tan sólo con 17 años. Tras trabajar con el guionista Simon Furman en Transformers y Death´s Head II en Inglaterra, dio el salto a Estados Unidos consiguiendo numerosos encargos en Marvel y DC durante los años 90, unos años en los que su estilo estaba claramente influenciado por Alan Davis.
El salto de calidad de Hitch tuvo lugar a partir de 1997 con su colaboración con Warren Ellis, primero en Stormwatch y luego en The Authority, creando 12 números entre 1999 y 2000 que son historia del comic al inaugurar un estilo de narración cinematográfica que popularizó el término widescreen aplicado al mundo del comic, planteando una acción más-grande-que-la-vida como nunca antes se había visto en un comic. Tras Authority, Hitch se asoció con Mark Millar para crear The Ultimates entre 2002 y 2007, comics que sirvieron de influencia para las películas de Marvel Studios y que son por derecho propio uno de los ¿5 mejores comics? de Marvel del siglo XXI.
Tras The Ultimates volvió a trabajar con Mark Millar en una etapa de 4 Fantásticos, y ha alternado encargos para Marvel y DC. Además, en 2012 creó su primer obra de creación propia en Image, America’s Got Powers, creada con el guionista Jonathan Ross. Durante ese periodo sufrió un problema con los plazos de entrega debido a su increíble detallismo y a su incapacidad de considerar terminado el trabajo, algo que por suerte ha sabido corregir en los años siguientes. De esta forma, en los últimos años ha publicado sin fallo los 12 números de Hawkman (2018-19), los 12 de la serie The Batman´s grave de nuevo junto a Warren Ellis (2019-20), y actualmente se encuentra dibujando en nuevo volumen de Venom con Al Ewing y Ram V.
Empezando a valorar Hawkman, tengo que decir que el comic me ha volado la cabeza. Empezando por el hecho que Robert Venditti plantea una historia completa con principio y final que sirve como blockbuster palomitero que sabe sacar todo el partido a los puntos fuertes de Hitch para ofrecer una aventura más-grande-que-la-vida en la que el destino de la Tierra está en juego. Pero además de esto, Venditti encuentra una forma brillante de enlazar las múltiples encarnaciones del personaje en una historia que tiene sentido y que pone orden en uno de los personajes más caóticos del catálogo de DC Comics. Sólo por esto último, DC tendría que hacerle un monumento a Venditti, que triunfa absolutamente con la historia de origen de Hawkman y el motivo real de las reencarnaciones sucesivas que ha ido sufriendo el personaje, que abarca mucho más que el antiguo Egipto como se pensaba hasta ese momento.
Además, la historia de Carter Hall como arqueólogo e investigador de objetos raros da mucho juego en la historia y ofrece una acción super chula en los primeros números. Y a pesar de no ser un gran conocedor de la historia de Hawkman, cuando asistimos a su reunión con Átomo se transmite super bien que son amigos de toda la vida que han vivido multitud de aventuras como miembros de la Liga de la Justicia, mostrando la parte buena de saber usar la continuidad de forma orgánica en un comic.
El dibujo de Bryan Hitch es estupendo como siempre, ofreciendo páginas super detalladas repletas de fondos que recuerdan al principio a una aventura de Indiana Jones y que acaba evolucionando hacia la mega acción como en sus mejores tiempos en Authority y Ultimates. El guion de Venditti es bueno, pero Hitch hace que la aventura y la tensión in-crescendo explote fuera de la página impresa, ofreciendo un climax final alucinante. Para esta miniserie, Hitch ha contado con entintado suyo, de Andrew Currie, Daniel Henriques Paul Neary y Andy Owens, y color de Alex Sinclair y Jeremiah Skipper.
Por comentar algún aspecto menos bueno del comic, leído de un tirón la lectura sufre un poco porque Venditti vuelve a contar en cada grapa, aprovechando la voz en off de la mente del protagonista, la historia hasta ese momento. Esto que era lógico por si algún lector despistado compraba el comic a mitad de serie no tiene mucho sentido cuando se lee la historia en tomo como fue mi caso, ya que provoca que los diferentes números estén repletos de textos que resultan redundantes y repetitivos en varios momentos. Dentro que es un comic que me ha gustado, ojo.
Por el lado de Hitch, la verdad es que tiene un problema con las caras, empezando por la del protagonista Carter Hall, que resulta «Mr. Hombre Genérico 1». De hecho, cuando se encuentra con Átomo, resulta difícil diferenciarlos porque ambos tienen las mismas facciones genéricas. Si me tuviera que acordar de algo definitorio físicamente de Carter Hall como personaje no sabría decir nada. En este sentido, aunque el dibujo de Hitch me gusta mucho, también hay que reconocer que hay viñetas puntuales que parecen que no están del todo acabadas, dejando que el entintado cubra un dibujo apenas abocetado de Hitch. Comentaba antes sobre el bloqueo que sufrió a primeros de 2000 con los plazos de entrega y su incapacidad de considerar terminada una página. Hay que alegrarse que Hitch ya no tiene este problema y su producción ha aumentado en estos últimos años. Si el precio que hay que pagar es tener de vez en cuando alguna viñeta de este estilo, es un precio pequeño a pagar a cambio de disfrutar de un dibujo tan bueno como el que nos regala Hitch en este comic.
Por cierto, fuera de la historia en si de Venditti y Hitch, comentar además lo extraña y casi incomprensible edición de ECC Ediciones de esta serie, al publicarla en dos tomos de 7 y 5 números, en lugar de plantearla como 2 volúmenes de 6 números como sería lo lógico. Es cierto que justo el número 7 cuenta el origen secreto de Carter Hall y puede servir para enganchar al lector ante la amenaza que llega a la Tierra en los 5 últimos arcos, pero la verdad es que los 6 primeros números ya eran una buena lectura satisfactoria. Esto hace que cuando ves los comics en la estantería, quedan raros al tener extensiones diferentes, lo cual es un detalle quizá menor pero que muestra muy poco interés por el detalle por su parte.
Hechas estas matizaciones, la verdad es que este Hawkman de Venditti y Hitch me parece una lectura estupenda super recomendable. De hecho, pensando en el momento en el que se queda Carter Hall, quizá DC Comics se queda con el problema de qué hacer con un personaje tras haberse contado una historia de origen fenomenal con una acción inigualable, de forma que cualquier cosa que publiquen será siempre inferior a lo que acabamos de leer. Bendito problema, por otra parte.
Comparto las primeras páginas de este comic:
Hawkman de Venditti y Hitch me ha parecido una lectura estupenda y super satisfactoria. Más comics como este por favor.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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