Crítica de Los Increíbles 2, de Brad Bird

Los Increibles 2 es el nuevo triunfo de Disney / Pixar. La película dirigida por Brad Bird nos llega 14 años después del estreno de la primera parte y es una delicia que encantará a los más pequeños mientras presenta temas complejos que dan que pensar a los mayores.

Puntuación: 8.5/10

Los increíbles 2 comienzan justo donde lo dejó la primera parte. En esta continuación, Helen tiene que liderar una campaña para que los superhéroes dejen de ser ilegales ayudado por el filántropo Winston Deavor y su hermana Evelyn, mientras Bob vive su vida «normal» cuidando a Violeta, Dash y el bebé Jack-Jack —cuyos superpoderes descubriremos—. Su misión se va verá amenazada cuando aparece un nuevo villano con un brillante plan que lo amenaza todo, el Rapta-pantallas. Pero los Parr no se amedrentarán y menos teniendo a Frozone de su parte.

Brad Bird ha tardado 14 años en volver al mundo retro-futurista de los Increíbles porque buscaba tener la historia correcta que contar. Y la verdad es que la espera ha merecido la pena, ofreciéndonos un espectáculo visual de primer orden que a la vez toca temas sociales de rabiosa actualidad, como es el machismo y el liberarse de clichés pre-establecidos, entendiendo que todas las labores son importantes para que la familia, y en general la sociedad, funcionen.

Ante todo, los Increíbles 2 es una película excelente con una animación alucinante y un humor descacharrante que hizo que todo el cine, niños y mayores, nos partiéramos de risa en numerosas ocasiones.

La parte superheroica deja en mal lugar al 90% de las películas de superhéroes de imagen real. La acción protagonizada por Elasti-Girl y el resto de la familia incluye usos alucinantes de los poderes de Helen, con una fluidez narrativa y una potencia en las imágenes alucinante. Pero no es sólo ella, ya que los diferentes héroes usan sus poderes con una imaginación que deja en mal lugar a directores como Brian Singer, Zack Snyder o David Ayer, por poner algunos ejemplos que me vienen a la cabeza. No es un tema de presupuesto, es de imaginación y de querer mostrar cosas diferentes. Bird se nota que lo intenta y triunfa, otros se conforman con ofrecer más de lo mismo y así les fue. O así nos fue a los espectadores.

Los 14 años transcurridos entre películas se notan en la mejora de la animación. No son sólo los personajes y como se mueven, los fondos son alucinantes, al igual que la iluminación de las diferentes escenas. Hay una en concreto en la que Elasti-Girl realiza una misión nocturna de infiltración, en la que hay una tensión impropia de una película para todos los públicos, y en la pelea posterior realmente sufres por los golpes que recibe y llegas a temer que pueda ser herida. Todo esto se consigue si eres un buen narrador, y sin duda Brad Bird lo es.

Pero además, la película es una comedia excelente. Bob / Mr. Increíble tiene que quedarse en casa cuidando a los niños mientras Helen se va de aventuras, lo que provoca situaciones hilarantes. Mediante la exageración, nos reímos mientras vemos como Bob se ve superado por las exigencias de la familia, descubriendo que no solo es importante salir a trabajar fuera, sino que quedarse en casa a cuidar de la familia también es importante. Con el añadido de que el descubrimiento de los poderes de Jack Jack crea momentos antológicos, en especial con la lucha del bebé contra un mapache que escarba en el cubo de la basura.

Los increibles 2 une acción y comedia de forma excelente, y solo esto ya la convierte en un perfecto entretenimiento para toda la familia. Pero es que si a esto le unimos el subtexto y los temas adultos que trata, estamos ante una película mucho mejor que la gran mayoría de estrenos.

Siempre he dicho que una película para todos los públicos no tiene por qué ser tonta o «simple», y puede tratar temas adultos con elegancia y buen gusto mucho mejor que otras película «cultas / serias», que en muchas ocasiones tocan estos mismos temas mediante panfletos infumables de moralina impresentable. Los Increíbles 2 ofrece mensajes positivos para nuestra sociedad que considero que son muy importantes, y más estrenándose en el momento en el que lo ha hecho.

A partir de aquí voy a comentar temas relacionados al argumento y los temas que se tratan en la película que SON SPOILERS. Te recomiendo que dejes de leer ahora mismo y vayas a verla película en la pantalla más grande posible, y vuelvas luego a terminar de leer esta reseña.

En esencia, podría decirse que Los Increíbles 2 es la misma película que la primera cambiando los roles, al ser Helen la que sale a vivir aventuras mientras Bob se queda en casa. Esto es cierto, pero al hacerlo Brad Bird muestra el machismo implícito que existe en nuestra sociedad. Y es que Bob, como buen arquetipo de hombre de los 50/60 pero que sería trasladable a la actualidad,  no cree que Helen pueda hacer el trabajo tan bien como lo podría hacer él, algo que la película demuestra que es falso, ofreciendo el mensaje positivo de que la mujer es igual de capaz (o más) que el hombre.

En todo caso, el arco de Bob en su inicio es una caricatura exagerada para amplificar los elementos humorísticos de la película, como sus ojeras al no poder dormir, sus enfados al no entender los deberes de Dash, su incapacidad en hablar con Violeta o la forma en afrontar los nuevos poderes de Jack-Jack. Personalmente, veo positivo como evoluciona, apoyando a Helen aunque querría ser él el que viviera las aventuras, y como aprende a cuidar a sus hijos y a sacar adelante la familia, entendiendo que lo que hacía su mujer en casa era igual de importante que vivir aventuras, y que su mujer puede perfectamente desarrollar su función de heroina por méritos propios.

La película telegrafía la identidad del villano, Evelyn Deavor, la hermana de Winston, el mecenas de los super-heroes. Evelyn es la mente creativa en la que se apoya el éxito de su empresa familiar, que es dirigida por su hermano, un carismático «vendedor», y culpa a los héroes de la muerte de sus padres cuando ellos eran niños. Como Rompe-pantallas, utiliza la tecnología para hipnotizar a la gente para que hagan su voluntad.

Es en sus motivos donde hay «chicha» que rascar. Como Rompe-pantallas acusa a los héroes de adormilar a la sociedad, ya que si se espera que venga un héroe a salvarles y a solucionarles los problemas, nunca evolucionarán o buscarán las respuestas por si mismos. Este elemento me gustó y me recordó a nuestra sociedad actual que parece empeñada en alzar a líderes carismáticos populistas que prometen solucionar todos nuestros problemas.

Este elemento me parece interesante como elemento de reflexión,  pero no estoy de acuerdo con él, ya que transmite un elemento cínico hacia el heroismo y a hacer lo correcto. Y me gusta mucho que la película ponga en valor la valentía de los héroes que hacen lo correcto sólo porque quieren ayudar a sus semejantes de forma altruista, sin buscar un beneficio económico. Y como las sociedades serían mejores si más gente actuará igual.

Pero además, hay un diálogo clave en la película entre Evelyn y Helen Parr antes que ella la descubra, en la que hablan de qué es más importante, si la mente creativa (aplicado a ella, Evelyn), o el vendedor que solo tiene carisma y convence a la gente de consumir. Evelyn obviamente cree que su papel es el más importante de los dos, pero Helen la rebate ese argumento con otro mejor. TODOS SOMOS IMPORTANTES. Y cada uno debemos desarrollar nuestras propias habilidades, no debemos cambiar porque alguien te diga que algo es más apropiado. Si eres buen vendedor, debes desarrollar tus habilidades de vendedor, igual que si eres creativa. Pero uno sin el otro no funciona, de forma que por muchos inventos que haga Evelyn, si no se muestran a la sociedad, nadie sabría que existen. Y no se debe forzar a un creativo a ser vendedor ni viceversa, sino ayudarles a que alcancen todo su potencial.

De hecho, ante la obsesión actual de normalizar todo y que todos seamos iguales, actuemos igual y realicemos los mismos roles, el mensaje clarísimo de la película es que tan importante es el que sale a trabajar como el que se queda en casa cuidando a los niños, independientemente del género de cada uno. Y que para que las familias y las sociedades avancen, deben realizarse ambas funciones y tienen la misma importancia, y nadie está por encima de nadie por realizar una o la otra.

Habría otro comentario sobre que la villana y la heroína principal de la película sean ambas mujeres con filosofías vitales completamente diferentes que no se si implica una crítica velada hacia algunos extremismo de la sociedad actual. El feminismo por definición es «el principio de lucha por conseguir la igualdad de derechos de hombres y mujeres». Atendiendo a esa definición, creo que todos sin excepción deberiamos ser feministas y promover la igualdad real. Sin embargo, en la actualidad hay movimientos (reducidos pero vociferantes) que ven al hombre como enemigo de la mujer y que creen que las mujeres son mejores, algo muy alejado de los principios del feminismo original.

Y pensando en esto, creo que el personaje de Evelyn, una mujer más inteligente que su hermano pero que vive frustrada en un segundo plano mientras que él disfruta del éxito construido con sus invenciones, entraría dentro de esta categoría. En lugar de vivir y disfrutar la vida, se obsesiona con el pasado e intenta destruir a los super-héroes creyendo que son los causantes de todos sus males. Para algunos, esto puede ser una metáfora de una sociedad que oprime a las mujeres, en la realidad son sus propios traumas lo que impiden su éxito, siendo ella misma su peor enemiga.

Si tengo que decir algo negativo de la película, diría que aunque la película es excelente, globalmente diría que es inferior a la original. La original trataba de la crisis de los 40 de un padre de familia y tenía un arco interesante para todos los miembros de la familia Parr. Aunque esta continuación toca el tema del machismo entre otros, me parece que está cortada en dos, la parte super heroica de ElastiGirl, que es alucinante, y la parte de Mr. Increíble como amo de casa que es 100% comedia con gags buenísimos. Ambas partes están bien equilibradas, pero no evitó que tuviera la sensación de no estar tan bien unidas como lo estaba todo en la primera parte. Además, diría que el personaje de Dash es esta segunda parte no tiene demasiada evolución más allá de los momentos de humor. En todo caso, estamos hablado de matices dentro de una película notable que me ha encantado muchísimo.

Comparto el trailer de la película:

Los increíbles 2 es un gran entretenimiento que debes ver en la pantalla más grande que puedas. Una película con una animación alucinante que trata temas adultos como sólo Pixar podía conseguir. Totalmente recomendada.

Puntuación: 8.5/10

Twisted Podcast: Misión Imposible Fallout en 4DX

Estoy muy contento de haber podido participar en un nuevo Twisted Podcast junto a Fernando Verniere de Twist Comics para comentar nuestras impresiones tras haber visto Misión Imposible Fallout en formato 4DX en Kinépolis Valencia.

Más que un visionado, el 4DX de Kinépolis Valencia convirtió la nueva aventura protagonizada por Tom Cruise dirigida por Christopher McQuarrie en una alucinante experiencia. Aquí os dejo el link al audio en Ivoox:

Misión Imposible Fallout es un peliculón que no te puedes perder, a ser posible en la pantalla más grande de los alrededores. Os contamos todos los detalles en el nuevo Twisted Podcast.

Crítica de Missión Imposible – Fallout, de Christopher McQuarrie, en 4DX

No me voy a andar con rodeos: Misión Imposible: Fallout es una pasada super entretenida. La sexta película de la franquicia protagonizada por Tom Cruise está de nuevo dirigida por Christopher McQuarrie, y verla en el increíble formato 4DX hizo que este peliculón se convirtiera en toda una experiencia.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Sexta entrega de la saga. En esta ocasión presenta a Ethan Hunt (Tom Cruise) y su equipo IMF (Alec Baldwin, Simon Pegg, Ving Rhames), con algunos aliados conocidos (Rebecca Ferguson, Michelle Monaghan), en una lucha contrarreloj después de que una misión salga mal.

Christopher McQuarrie se ha convertido en un seguro de vida para Tom Cruise. El actor y productor capta enseguida el talento y no lo deja escapar. La relación entre ambos nació a partir de Valkiria (Brian Singer, 2008), película con guión de McQuarrie, y ha continuado con Misión Imposible: Protocolo Fantasma de Brad Bird (2011), en la que McQuarrie participó reescribiendo el guión, y ya como director en Jack Reacher (2012), Misión Imposible: Nación secreta (2015) y ahora con Fallout, la sexta entrega de la saga que demuestra que Tom Cruise tiene cuerda para rato.

La película es excelente y no te deja un segundo de respiro. Las escenas de acción son su principal atractivo, y en este aspecto, Fallout es de diez. Como ya ocurrió tras ver Mad Max, cuando ves y sientes que actores han rodado físicamente en escenarios reales, aún cuando luego se inserten vehículos y elementos digitales, el visionado tiene un plus. Y Tom Cruise se ha convertido en el nuevo Jackie Chan con su «obsesión» de rodar todas las escenas peligrosas. La media hora en París es para enmarcarla, con Tom Cruise en moto cruzándose la ciudad para intentar escapar de varios perseguidores. Pero no solo esta persecución, el tiroteo en Berlín, el salto base o la pelea de la discoteca son brutales, así como el alucinante climax con persecución de helicópteros incluida.

Aunque nacido escritor, McQuarrie se ha demostrado como un perfecto narrador visual que sabe siempre cómo presentar la historia desde el mejor punto de vista, con una fluidez asombrosa. Los escenarios se convierten en otro personaje, y consigue que siempre esté claro donde está cada personaje y sus movimientos son lógicos y entendibles.

Pero no sólo triunfa McQuarrie en las escenas de acción. Hay escenas brutales como el prólogo o una escena sin sonido en la que Ethan Hunt anticipa cual puede ser el resultado de una misión, que son excelentes ejemplos de narrativa cinematográfica.

Otro hecho importante es que aunque se puede ver como una misión independiente, Fallout es continuación directa de Nación Secreta y cierra tramas abiertas desde Protocolo Fantasma. Es la primera vez en la franquicia de Misión: Imposible que se utiliza una narrativa serializada, y el resultado es sencillamente genial, creando una verdadera sensación de peligro y de que Ethan Hunt puede fallar. La historia es clara y tiene numerosos giros, y tiene la complejidad justa para que no parezca algo muy obvio y tampoco te pierdas. Además, consigue que haya una tensión in-crescendo que culmina con una misión que implica tres acciones simultáneas, lo que quedará en los anales de la saga.

Respecto al casting, Tom Cruise está impresionante como siempre, llenando la pantalla con sus stunts reales. Junto a él, los habituales Simon Pegg («Benji» Dunn) y Ving Rhames (Luther Stickell) tienen un papel más importante que en anteriores películas. A ellos se les unen Alec Baldwin como el jefe del FMI  Alan Hunley y Angela Basset como la directora de la CIA Erica Sloan.

Ante el fallo de Hunt en la misión anterior, la CIA ordenará que su agente August Walker (Henry Cavill) acompañe y supervise a Hunt en la misión. Walker es lo opuesto a Hunt, un martillo para una misión en la que se requiere un escalpelo, y sirve de interesante contrapunto para Hunt. Junto a él Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), presentada en Nación Secreta, volverá a ser el elemento «rogue» con una misión propia que amenace la de Hunt.

Sean Harris como Solomon Lane es el mejor villano de toda la saga y vuelve a mostrarnos el porqué. Incluso estando en prisión, sus planes siguen su curso y pueden amenazar con destruir a Hunt y todos los que ama, incluida su ex-esposa Julia (Michelle Monaghan).

Por cierto, es una pena comprobar que el pobre Jeremy Renner se ha quedado sin sitio en esta franquicia. Aunque es muy buen actor, no es una estrella y no tiene el carisma de Cruise, Robert Downey Jr. o Chris Evans, por poner algunos compañeros de reparto. Aunque siempre cabe la posibilidad de que sea recuperado en próximas películas, quien sabe.

Globalmente, diría que Protocolo Fantasma sigue siendo la mejor película de la saga, no solo por sus indudables cualidades cinematográficas, sino además porque marcó las bases del renacimiento de la franquicia: más humor mezclado con acción increible, Hunt cometiendo fallos y mostrando que es humano, gadgets que fallan en mitad de la misión que obliga a improvisar sobre la marcha, una misión con una tensión in-crescendo hasta el final. Todo eso es Misión Imposible y Fallout lo muestra de manera brillante, hasta el punto de que está película queda muy, muy cerca de Protocolo Fantasma.

Y luego está el visionado en 4DX en Kinépolis Valencia. Esta novedosa tecnología de momento sólo está disponible en Madrid y Valencia, y hace que la película sea toda una experiencia. La combinación de un 3D de última generación con un asiento móvil y numerosos efectos como viento en la cara y los pies, agua, olores, vibraciones o incluso relámpagos en la sala, consiguen que te sientas en medio de la acción.

En los choques te sientes como si estuvieras subido en una montaña rusa, pero lo que más me ha gustado de esta tecnología son los efectos menos vistosos pero mucho mejores para el disfrute de la acción. Durante las persecuciones y los travelings, los asientos se inclinaban y con el aire en la cara y el 3D sentías que estaban dentro de la película, creando una experiencia brutal.

Destacar también el perfecto 3D de la película, que lucía genial durante la película, y la sobresaliente calidad de imagen y sonido de esta sala. Lamento decir que en mi localidad de residencia he tenido muy malas experiencias con salas en mal estado que hacen que ni la imagen si el sonido tengan la calidad mínima exigible. Esto ha hecho que en película seleccionadas no me importe desplazarme hasta Valencia para asegurarme que voy a ver Vengadores Infinity War con la máxima calidad posible. Ahora con el 4DX, voy a ser más habitual si cabe.

Otros efectos más anecdóticos pero muy chulos son por ejemplo, cuando entran en la discoteca el asiento vibra al ritmo de la música, y la sala despide un olor que fue sorprendente e interesante a la vez. O los rayos cuando se tiran en salto base.

Si tengo que ponerle un pero es que para sentir los efectos de la silla debías estar quieto toda la película, y al tener Fallout 145 minutos, esto hizo que el asiento se me hiciera algo incómodo. Entiendo que en películas «normales» de 100/120 minutos esto no pasará.

Además, al terminar la película nos sentiamos como si nos hubieran dado una paliza, debido a todo el «machaque» sufrido durante dos horas y media. Esta sensación no es mala, de hecho, es brutal haber visto una película super entretenida y acabar con esta sensación.

En mi caso, me quedé super satisfecho de la experiencia del 4DX y la recomiendo a todo el mundo. Creo que la diferencia de precio está super justificada en esta película y que vale la pena el desembolso extra.

Dicho esto, también creo que el 4DX sólo valdrá la pena para dos o tres películas como máximo al año, aunque ojala los estudios tengan en cuanta las posibilidades que esta tecnología abre para el visionado de las películas y lo tengan en cuenta en sus rodajes. De momento, la próxima película que probablemente veamos en 4DX será Aquaman de James Wan, que se estrena estas navidades.

Comparto el trailer de esta nueva  Misión: Imposible.

Mision Imposible: Fallout es la película del verano, con permiso de Los Increíbles 2. Una película super entretenida que mantiene a Tom Cruise como la mayor estrella del cine comercial de acción. Si te gusta este tipo de cine, debes ir a verla en la pantalla más grande que puedas. Y si puedes, prueba el 4DX, creo que te gustará.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Young Justice Temporada 1 de Netflix, demostrando lo que molan los superhéroes de DC

Gracias a Netflix hemos visto la primera temporada de Young Justice, la serie de Warner Bros Animation  creada por Greg Weisman y Brandon Vietti para Cartoon Network, que sigue los pasos de los jóvenes héroes del universo DC. Una serie que me ha encantado y que demuestra que los superhéroes de DC Comics molan mucho si se muestran correctamente, algo que lamentablemente no habiamos podido ver en los últimos años en el cine.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La serie sigue la vida de los héroes adolescentes del universo DC, Aqualad  / Kaldur’ahm, Robin  / Dick Grayson, Kid Flash / Wally West, Superboy / Conner Kent, Miss Marte /  Megan Morse y Artemisa / Artemisa Croc. Debido a sus ganas por ayudar, Batman y Superman formarán un equipo dirigido por Tornado Rojo y Canario Negro que les forme de cara a convertirse en la nueva generación de la Liga de la Justicia.  Otros héroes que veremos esta temporada son Flecha roja / Roy Harper, Zatanna y Rocket.

La temporada gira en torno a diferentes misiones a lo largo del mundo que acabarán estando conectadas a una Liga de la Injusticia que actúa en las sombras, y a la existencia de un posible traidor entre los miembros de la joven Liga de la Justicia.

Esta primera temporada me ha encantado, y muestra el increíble potencial que tienen los héroes del Universo DC si se les utiliza bien. Los personajes molan mucho y están perfectamente construidos. Al ser unos chavales, cometen fallos y tienen secretos que no quieren que los demás conozcan. Construir la confianza entre ellos será un proceso largo y complejo que es parte del encanto de esta temporada.

La primera temporada tiene 26 episodios y nos ha permitido conocer gran parte del universo DC, no limitándose a Gotham, Star City o Metropolis. Está super chulo descubrir no sólo a los miembros de la Liga de la Justicia, sino a villanos como Lex Luthor, Black Manta, Bane, Sportsmarter, Ras Al G´hul, Vandal Savage o el Joker.

Otro elemento muy positivo de esta temporada es que aunque cada episodio se puede ver de forma independiente, nos cuenta una historia mayor con una tensión creciente que explota en los últimos dos episodios.

Comparto el trailer de esta primera temporada.

Young Justice es una excelente serie para toda la familia que muestra que el increíble potencial de los superhéroes de DC Comics. Una serie imprescindible para todos los fans de los comics de super-heroes.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

Kill or be killed, la nueva gran obra de Ed Brubaker y Sean Phillips

El equipo creativo de Ed Brubaker y Sean Phillips, unidos a la colorista Elizabeth Breitweiser, ha cerrado de forma sorprendente y magistral su última serie en Image Comics, Kill or Be Killed, en su número 20, creando un nuevo clásico del comic americano.

PUNTUACIÓN: 9/10

Kill or be killed es la historia de Dylan, un joven estudiante que de la noche a la mañana se ve forzado a asesinar a gente malvada, lo que le llevará a una espiral de violencia mientras se adentra en el mundo criminal de Nueva York. Dylan tendrá que ocultar su doble vida a sus seres queridos mientras intenta escapar de la policía, la mafia rusa y sus propios demonios internos.

El año pasado aproveché el final del segundo arco para recomendar esta serie. Por aquel entonces, no tenía ni idea que Brubaker y Phillips tenían planeado el cierre tan sólo 10 números más tarde. Una vez cerrada la historia, puedo decir que el final me ha parecido perfecto. Un final que no deja títere con cabeza y que es una crítica en toda regla al personaje del Vigilante justiciero que se toma la justicia por su mano y que hemos visto explotado hasta la saciedad en cine, televisión, novelas o comics como Punisher.

Otro hecho que quiero destacar de Kill or be killed es que Brubaker crea una historia super chula que incluso mejora con la lectura mensual de sus episodios. El comic, a diferencia de la novela gráfica, implica contar una historia construida a partir de la evolución de los personajes y el conflicto al que se enfrentan, pero también con sorpresas y cliffhangers que obligan al lector a esperar un mes para conocer lo que le va a pasar al protagonista. Brubaker demuestra de nuevo ser un maestro con los tiempos, los giros y las revelaciones que nos ha ido ofreciendo, de forma que nunca pudimos anticipar lo que iba a pasar a continuación, la lectura era siempre super satisfactoria y nos dejaba siempre en vilo.

Kill or be killed transita entre la típica historia de vigilantes justicieros, un retrato de un joven con problemas que busca su lugar en el mundo y el cuento sobrenatural. Pero aunque toca muchos palos diferentes y en muchos momentos empieza a sugerirnos alguna obra previa, siempre consigue salir a flote como una lectura original que te absorbe. Además, aunque hay varias críticas muy evidentes, el final permite varias interpretaciones, lo que añade un plus a la historia y me dejó muy satisfecho.

La narración en primera persona de de Brubaker y Phillips consigue que nos metamos en la mente de Dylan, pero además, Brubaker aprovecha Kill or be killed para subvertir muchos de los clichés del género negro en general y de este tipo de narración en primera persona. Así, Dylan empieza la historia con un inicio impactante para enganchar al lector, algo muy visto en cine y televisión, para luego contar su historia y como llegó hasta ese momento a modo de flashback. Solo que el comic no consigue llevarnos hasta ese momento y Dylan reconoce ser el peor narrador de la historia, rompiendo la cuarta pared y comentando la jugada con los lectores en varias ocasiones. Y cuando por fin llegamos, resulta que no es el climax que esperábamos que fuera, ya que la historia gira hacia otros derroteros totalmente inesperados. Y por si fuera poco, dado que hay dudas sobre su salud mental, acaban existiendo muchas dudas de si todo lo que estamos viendo es real o una alucinación.

Otro recurso literario muy bien utilizado es el uso de páginas con una única viñeta a modo de splash page y un denso texto lateral para conseguir dar mucha información sobre cómo piensa Dylan y, por extensión, algunos temas que supongo preocupan a Brubaker. Por estas páginas hemos leído sobre cómo la lucha entre republicanos y demócratas esconde que el debate debería ser entre el pueblo normal y los ricos que reescriben las leyes para beneficiarse. También ha hablado sobre los efectos del calentamiento global que parecen no importar a nadie. O como todos sabemos lo que está bien o mal, pero con el paso de los años nuestra mente se nubla ante la evidencia de que “la vida es así y no hay nada que podamos hacer para cambiarla”. Aunque Dylan a lo mejor está loco, en el fondo muestra con una claridad que asusta ante algunos de los males que acosan a la sociedad americana, que no tienen una solución mágica y que seguirán existiendo cuando nosotros ya no estemos.

Globalmente, Kill or be killed me ha parecido una crítica muy clara al concepto mismo del comic de superhéroes o del justiciero vengativo tipo Punisher. En estas historias, seguimos a un protagonista que nos cuenta su punto de vista, de forma que el lector toma sus acciones como lógicas y coherentes, compartiendo su punto de vista. Sin embargo, por muy mal que esté nuestra sociedad, si de verdad pensamos que la única solución que nos queda es asesinar a sangre fría, eso sólo demuestra que igual no estamos muy bien de la cabeza. Me encanta leer los comics de Punisher, pero en el mundo real no hay duda que sería un peligroso sociópata al que encerrar y tirar la llave, y este comic lo ilustra de forma clara y directa.

En general, Brubaker siempre ha mostrado en muchas de sus obras un punto de vista un poco cínico y negativo hacia el mundo en que vivimos, mezclado con cierta melancolía hacia el pasado y la niñez, y tristeza al no poder entender cuando se torció todo. Esta obra no es una excepción. Puede que este tono sea en parte repetitivo viendo el global de su obra, pero dado que sólo se lo leo a él, no me importa tener una lectura así todos los años. De hecho, agradezco que haya sabido crear esta voz suya tan característica, unido a Sea Phillips.

En el apartado artístico, Sean Phillips se encuentra en un momento de madurez creativa encomiable. Junto a la colorista Elizabeth Breitweiser crea páginas que cuentan la historia sin necesidad de bocadillos que son un ejemplo de fluidez narrativa. Además, fruto de sus ganas de experimentar, aprovecha las obras de arte creadas por el padre de Dylan, que se suicidó cuando él era un crío, para regalarnos unas excelente páginas pintadas a modo de homenage a las portadas de los magazines de los años 50/60, con pin-ups de damas en peligro.

Se nota que Phillips no quieren aburrirse en el trabajo y sigue con ganas de experimentar narrativamente con elementos diferentes, y destacaría entre otros momentazos el uso que hace de la nieve que cae en el último número de la serie, que actúa de perfecta metáfora del final de la historia de Dylan y del punto de vista que ha compartido con los lectores durante estos 20 números.

Comparto algunas páginas del número 11, el primer episodio del tercer arco, que se parecen mucho al inicio de la serie y que refuerzan el carácter circular de la historia.

Kill or be killed es otra gran obra del tándem creativo formado por Ed brubaker y Sean Phillips. Mientras mantengan este nivel, que cuenten conmigo para seguir comprando todo lo que publiquen.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

 

 

Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros