Crítica de Capitán América: Brave New World de Julius Onah

Tras el retraso provocado por la huelga de guionistas, llega por fin a las carteleras Capitán América: Brave New World, la cuarta película de Capitán América del MCU y la primera protagonizada en exclusiva por Anthony Mackey. Una película dirigida por Julius Onah.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Tras reunirse con el recién elegido presidente de Estados Unidos Thaddeus Ross (Harrison Ford), Sam se encuentra en medio de un incidente internacional. Debe descubrir la razón detrás de un nefasto complot global antes de que la verdadera mente maestra tenga al mundo entero viendo rojo. Cuarta película de la franquicia del Capitán América. (FILMAFFINITY)

Julius Onah (Nigeria, 1983) es un cineasta nigeriano-estadounidense. Ha dirigido las películas La chica está en apuros (2015), The Cloverfield Paradox (2018) y Luce (2019).

Tras la emisión en 2021 de la decepcionante serie de Disney+ Falcon y el Soldado de Invierno, Marvel Studios confirmó que Marcus Spellman, el escritor de esa serie, había sido contratado para escribir el guion de esta película junto a Dalan Musson, otro de los escritores de la serie. En 2022 se contrató a Onah como director y en julio de ese año se anunció el título de Capitán América: New World Order (que posteriormente se cambió a Brave New World), confirmando que esta película formaría parte de la Fase 5 del MCU. La película empezó a rodarse en Marzo de 2023 de cara a un estreno inicialmente previsto para el 3 de mayo de 2024. Los problemas empezaron cuando a poco de empezar el rodaje empezó la huelga de guionistas de Hollywood. Una huelga que se alargó casi 6 meses y que finalmente justificó la decisión de retrasar el estreno de la película a Febrero de 2025.

La historia original de la película es de Spellman, Musson y Rob Edwards, pero en el guion final aparecen además acreditados Julius Onah y Peter Glanz. Además, se dio a conocer durante la post-producción que Marvel también había contratado a Matthew Orton (guionista de Moon Knight) para que realizara los numerosos cambios que se realizaron durante las varias tandas de reshoots que se rodaron. Un Orton que también aparece acreditado como guionista.

La película de 118 minutos de duración cuenta con fotografía de Kramer Morgenthau, montaje de Matthew Schmidt y Madeleine Gavin, y música de Laura Karpman. Las cifras que se han publicado sugieren un presupuesto cercano a los 200 millones de dólares. Una cifra bastante extraña si pensamos en los extensos reshoots que se han realizado, en los que por ejemplo se introdujo el personaje interpretado por Giancarlo Esposito, que no estaba en el primer guion que se rodó y que fue modificado ampliamente.

En el reparto tenemos un montón de caras conocidas del MCU, empezando con Anthony Mackie como Sam Wilson / Capitán América, el gran protagonista que no tiene dudas de ser digno del escudo que le dio Steve Rogers en Vengadores Endgame. Danny Ramírez es Joaquín Torres, compañero de Sam que fue presentado en la serie de televisión. Harrison Ford interpreta a Thaddeus «Thunderbolt» Ross / Red Hulk, el recién elegido presidente de los Estados Unidos que quiere trabajar con el Capitán América. Shira Haas es Ruth Bat-Serap, una ex Viuda Negra israelí y alta funcionaria del gobierno de EE.UU. que es una estrecha aliada del presidente Thaddeus Ross. Carl Lumbly como Isaiah Bradley, Giancarlo Esposito como Seth Voelker / Sidewinder, Liv Tyler como Betty Ross, y Tim Blake Nelson como Samuel Sterns, completan el reparto.

Empezando por los elementos positivos de la película, Capitán América: Brave New World es una película que se siente como un comic de los de toda la vida con un team-up inesperado que provoca una serie de situaciones en cascada que avanzan hasta tener el destino del mundo en juego. Esta historia no sería como los arcos más importantes y recordados de los personajes de los comics, sino más bien como esos arcos de dos-tres números que cubrían una aventura de transición entre arcos más importantes. Si te planteas ver la película con encefalograma plano, la verdad es que están pasando cosas todo el rato y puedes decir que la película es entretenida.

Me gusta mucho ver a Anthony Mackey como Capitán América. En la serie de televisión Sam ya tuvo sus dudas sobre si merecía llevar el nombre y el escudo de Steve Rogers, así que me parece perfecto que en la película esa cuestión esté solucionada y tengamos a un héroe super capaz que sabe en todo momento que merece ser el Capitán América. Me gusta mucho que Bucky recuerde que la elección de Steve Rogers pasándole el testigo a Sam fue la correcta. No porque Wilson sea el héroe más poderoso, sino porque es el mejor hombre y la persona idónea para ese trabajo. Creo que Mackey lo hace muy bien y muestra su carisma en pantalla, a pesar que el guion en realidad no le da oportunidades reales de lucimiento. Luego entraré más a fondo en el guion. Visto lo visto en esta película, me parece super correcto que de cara a la nueva formación de Los Vengadores, que la película nos indica que es más necesaria que nunca, sea Sam el líder del grupo. Sin duda se lo ha ganado.

Harrison Ford está incluso mejor que Mackey en su papel del recién elegido presidente Thaddeus «Thunderbolt» Ross. Ford está mayor, pero al menos no lo intentan disimular como en Indiana Jones y demuestra que su carisma lo tiene intacto. Hay una situación que no se si es buena o mala, pero Ford se come la pantalla en las escenas que aparece, y llega a dejar en mal lugar, o al menos uno secundario, al teórico protagonista Sam Wilson.

Volviendo al feeling comiquero que me gusta, agradezco que la película recupere a los personajes y tramas que quedaron colgadas desde la película de El increíble Hulk de 2008. Una película que a mi me gusta mucho porque era una aventura con un ADN 100% Hulk, que es lo que se pedía. Pero que creo que es la que menor recaudación generó en los cines cuando se estrenó de todo el MCU. Tener a Ross, a su hija Betty en un cameo, y sobre todo a Samuel Stern, ofrece la buena sensación de universo interconectado que tiene que tener el MCU. Esta elección de historia provoca que el arco dramático principal sea de Ross, no de Sam Wilson, que queda relegado a ser el «James Bond / Ethan Hunt» que tiene que realizar la misión que afecta de forma personal al presidente de los Estados Unidos. Que Ross tenga un arco dramático que NO tiene el Capitán América no es algo bueno o malo en si mismo, es la elección narrativa que toman, y su ejecución es lo que marcará que la película sea buena o mala.

Siguiendo con los elementos positivos, la pelea entre Capitán América y el Hulk Rojo es super espectacular y para mi lo mejor de la película. La progresión que lleva a la aparición del Hulk Rojo tiene sentido, y en esto la interpretación de Ford mejora la película. Me gusta mucho la captura de movimientos que han realizado para que este Hulk Rojo tenga las facciones de Ford, siendo un Hulk reconocible que mola un montón. En este combate parece que Marvel ha puesto toda la carne en el asador, con combos estupendos aprovechando las nuevas habilidades del traje de Capitán América y momentos super espectaculares. De alguna manera los trailers habían anticipado este combate, aunque no sabiamos el contexto que lo provocaba, y nos da una pelea de las que casi justifican pagar la entrada para verla.

Como decía más arriba, si planeas ver Capitán América: Brave New World sin ninguna expectativa, se puede decir que la película resulta bastante entretenida, consiguiendo que las dos horas de duración pasen en un suspiro. A partir de aquí empezarían los elementos negativos.

Hay dos grandísimos problemas en la película. El primero y principal es un montaje demencial que provoca que todas las escenas se sientan entidades separadas y casi sin conexión con el resto de la película. Hay montones de situaciones que se nota que buscan recordar Capitán América: Soldado de invierno, posiblemente la mejor película del MCU, pero realizadas por gente mucho menos capaz, casi diría que mediocre. Esto provoca que esas escenas estén rodadas de forma rutinaria y montonera, no consiguiendo que nada hasta el climax final de Sam vs Hulk Rojo provoque un «whoa» mientras veía la película.

Volviendo al tema del montaje, la película sufre claramente de haber tenido que rehacer la película entiendo que en aspectos fundamentales de la trama durante los reshoots. El fichaje de Giancarlo Esposito, añadido en estos reshoots, parece planteado para tener a un buen actor recitando los pegotes de información que le película suelta en varios momentos para contarnos lo que está pasando y hacer avanzar la acción. Un Esposito que por otro lado creo que cumple por ese lado, pero fracasa completamente en la parte de tener a una persona de 66 años intentando ser un rival físico que pueda amenazar al Capitán América. Y aunque sea el menor de los problemas de la película, me fastidia un poco que tomen a villanos de la Sociedad Serpiente de los comics como Sidewinder (Esposito) y Copperhead, y les conviertan en mercenarios random con cero carisma o personalidad, como si se avergonzaran de sus trajes icónicos de super villanos. Volviendo a la comparación, la pelea de Steve y Batroc en Winter Soldier mola un montón y aparte de de ser una coreografia brillante servía para recordar a la audiencia que Steve era un tío duro que molaba. La pelea de Sam y Coppehead está mal rodada y no cumple ninguna función dramática, como tampoco lo hace la de Sam contra Sidewinder más allá del volcado de información que realiza el personaje de Esposito. Las comparaciones son odiosas, y Brave New World sale perdiendo siempre.

Pero el problema de Brave New World no es la mala representación de la Sociedad Serpiente. Volviendo al montaje, tenemos unos productores intentando que narrativamente la historia tenga sentido, utilizando pegotes expositivos en numerosos momentos, que provoca que EMOCIONALMENTE la película se sienta hueca, sobre todo en lo referido al Capitán América. En ese sentido, comentaba al principio que me parece genial que Sam sea un Capitán América seguro de si mismo y capaz de realizar la misión. Pero es justo por eso que la escena en la que duda de si mismo al final de la película sea un pegote que no pinta nada con el resto de la película. Un pegote que parece una nota de alguien tras ver la película en un pase de prueba, que comentó que a Sam Wilson le faltaba una escena de este tipo y la han puesto como han podido en la película, aunque el momento elegido no tenga sentido.

El montaje es un gran problema, pero también lo es la decepcionante dirección de Julius Onah, que me parece un enorme paso atrás si pensamos que las películas previas estuvieron dirigidas por los Hermanos Russo. E incluso si pensamos en dirección «funcional», dicho esto con el mayor de los respetos, Joe Johnston director de Capitán América: El Primer Vengador, deja en muy mal lugar a Onah. Y quiero resaltar de nuevo que me encanta que Sam Wilson sea Capitán América, pero creo que Marvel Studios no le ha dado una historia y una película a la altura del personaje y de Anthony Mackey.

El otro gran problema de la película es el villano en la sombra. Si has visto el casting, no es spoiler decir que es Samuel Stern, el científico presentado en El Increíble Hulk que recibía una dosis gamma directamente en el cerebro, es la mente maestra detrás de todo. Comentaba al principio que me gusta que el MCU retome a personajes y tramas que quedaron colgadas desde 2008, pero plantear que el villano sea alguien listo que calcula probabilidades (y otras cosas) provoca que el climax final sea super decepcionante. De hecho, si su plan era desenmascarar a Thaddeus Ross por sus actos pasados, en realidad podía haberse ahorrado toda la película y su complicado plan, ya que consigue su objetivo simplemente filtrando a la prensa la historia, que es lo que acaba haciendo al final. El villano es otro de los grandes problemas. E igual que comentaba antes que no me molesta el downgrade de la Sociedad Serpiente, si me molesta que después de todo lo que vemos Stern no se autodenomine EL LÍDER, su nombre de super villano de los comics, como si de alguna manera los productores se sintieran avergonzados por este nombre. Que no lo verbalice es un problema. Cada uno decide si es grande o pequeño, y para mi es un error gravísimo de los productores.

Emocionalmente la película de Capitán América se siente más una película de Hulk / Ross que de Sam Wilson. Y comentaba que eso no es bueno ni malo a priori, depende de la ejecución. De alguna manera, sin saber exactamente qué cosas se han cambiado con los reshoots, diría que convertir a un Ross super villano en el primer guion para darle al presidente Ross un arco de redención, seguro ha sido un aspecto fundamental de estos cambios. Que a pesar de haber cometido pecados (y delitos) en su pasado Ross intente hacer lo correcto ahora como presidente me parece que es de lo poco salvable de la película. La conexión con el MCU me gusta, y en esto coloco el arco dramático del personaje de Harrison Ford, pero todo lo demás me parece torpe.

En ese sentido, los acuerdos por el adamantium y la explotación de Tiamat, el Celestial que quedó congelado en Eternals, me parece el mcguffin de la película. Y la verdad es que estos acuerdos y el conflicto que casi provoca una guerra en el Índico me parece que es un momento muy mal rodado que no tiene la fuerza que debería haber tenido. Pensar que tienes el cuerpo de un Celestial congelado y no le aproveches para plantear momentazos visuales me parece una de las muchas ocasiones perdidas de esta película. De hecho, aunque es un tema que entra dentro de lo opinable, no me ha gustado que Sam Wilson apenas aparezca volando con su traje, reduciéndose todo casi a la escena en el Índico que me parece super montonera.

Hablando del traje del Capitán América, los guionistas y productores han planteado nuevas habilidades al ser un traje wakandiano hecho con vibranium. Pero aunque molan estas nuevas habilidades, como tirar plumas metálicas como si fuera Arcángel de los X-Men, resulta una tremenda decepción por un CGI lamentable que no está a la altura de una película del Capitán América. Dentro que los dos trajes que lleva Sam en general me gustan, el casco digital me parece terrible, y hay varios momentos en los que también cantan las alas digitales. Decía antes que Marvel Studios lo ha apostado todo a acertar con el Hulk Rojo, cosa que hacen, pero la película tiene momentos cutrillos en lo referido a los efectos especiales de otros momentos de la película.

Otra cosa que me ha llamado la atención para mal es que la película no tenga la entradilla clásica de Marvel Studios. No es algo importante, pero desde luego no es algo que suma. Como tampoco suma, mas bien resta, el intencionado feeling a lo Winter Soldier, por no hablar del intento de copiar la estructura incluso en lo referido a los momentos de giro de la trama en laboratorios subterráneos, en los que la película fracasa espectacularmente. Que la película cambie a Sabra, la super heroína de Israel, y la convierta en una agente del gobierno random ex-Viuda de la Sala Roja no es un problema para mi en la película. Mira que la película tiene un porrón de problemas, pero ese no es uno de ellos. Tampoco lo es la absoluta falta de carisma de Danny Ramírez como Joaquín Torres, compañero de Sam y nuevo Halcón. Aunque de nuevo, en la comparación con las películas previas, Brave New World salga perdiendo de forma estrepitosa.

Intenté no leer críticas previamente a ver la película. Pero un comentario sí me chocó, y es leer al crítico Scott Mendelson de Forbes quejarse de que la película no es lo bastante reivindicativa en el aspecto racial y que la película intentaba agradar a todo el mundo, dicho esto como si fuera un problema. Y como veis yo mismo le he encontrado un montón de problemas a esta película que la sitúan en el lado decepcionante de la balanza. Pero dentro de eso, también entiendo que los críticos activistas están haciendo un daño terrible al entretenimiento, al juzgar lo que ellos querrían ver y no lo que la historia te cuenta. Que una película mainstream intente agradar al gran público lo bastante como para que paguen el ticket para ver la película no entiendo que pueda ser calificado como un problema. Y me parece penoso que a estos activistas no les guste ver a un Capitán América negro hablando de «curar heridas de la sociedad» y trabajar junto a un Presidente blanco. Aunque sea el mismo que metió en prisión a Sam Wilson en Capitán América Civil War. Por cierto, que la película se acuerde de esto para generar tensión entre los protagonistas también me parece un buen uso de la continuidad.

Aunque igual que la izquierda radical se queja porque no sea lo bastante reivindicativa y racial, Brave New World tiene el problema de tener a la derecha radical también en contra al tener a un afroamericano como Capitán América. Y lo cierto es que la película no es muy buena, pero tiene demasiados enemigos expulsando odio en las redes sociales. El clima que se ha generado en redes sociales resulta super tóxico.

Está por ver si esto va a afectar a la recaudación de la película, cosa que creo que si va a suceder, aunque lo cierto es que Brave New World no va a tener competencia en las próximas semanas. Pero la gran damnificada puede ser Thunderbolts, la siguiente película del MCU que se estrena en apenas dos meses y medio. Si los espectadores no sales satisfechos de esta película, puede que no quieran ver la siguiente. Y pensando en lo que acabo de ver, creo que esa es una posibilidad muy real.

Incluso yendo a ver la película sin expectativas y reconociendo que me ha entretenido, me sabe mal que Marvel Studios esté demostrando proyecto tras proyecto una tremenda falta de talento en las personas que contrata para sus grandes apuestas televisivas y cinematográficas. Que la película no sea muy buen no es tanto problema del director Julius Onah, que según se mire igual hizo lo que pudo pensando en los reshoots y que la historia se cambió completamente, sino de la persona que le contrató a él y a unos deficientes guionistas en primer lugar. Que cada uno opine hasta donde de alto en el organigrama de Marvel Studios llega esta responsabilidad.

Comparto el trailer de la película:

Incluso intentando ver Capitán América: Brave New World sin expectativas, la película ha sido una decepción. Sam Wilson merecía mucho más. Y los espectadores también.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de El Increíble Hulk 16 y 17 de Phillip Kennedy Johnson y Danny Earls (Marvel Comics – Panini)

El último arco de El Increíble Hulk de Phillip Kennedy Johnson es una historia en dos partes que nos cuenta el origen de la Progenitora. Una historia que queda lastrada por el deficiente dibujo de Danny Earls.

PUNTUACIÓN: 4/10

El regreso del primer Hulk, Enkidu, y el origen de La Primogénita. Mientras ésta se aproxima a Hulk en Las Vegas, la criatura recuerda una época lejana. El terrible imperio que un día gobernó hasta que un fatídico encuentro con Enkidu, el primer Hulk, lo arruinó todo. 

Phillip Kennedy Johnson recupera al Hulk primigenio Enkidu creado por Al Ewing y Alex Paknadel en un especial de la etapa de El Inmortal Hulk, para contar el origen de la Primogénita, la villana que lleva buscando a Hulk desde el comienzo de la actual etapa. Y esto nos ofrece dos números que sirven de interludio de lo que está por llegar. Esta historia creo que es fallida porque Enkidu es un personaje que no puede darme más igual, a pesar de comprar en su momento el especial que presentó a este personaje. El sucedáneo de Hulk no llega a tener personalidad ni nada en general que haga que me importe. Por cierto, tener un protagonista insulso también es culpa de un dibujo nefasto, del que luego comentaré.

También hay que sumar que Johnson tampoco hace un buen trabajo explicando por qué la Primogénita es la villana, cuando en esta historia es una hija que busca liberar a su madre del cautiverio impuesto por un poder ancestral. Hay un problema tremendo de falta de narrativa del dibujante, porque este comic con un artista medianamente competente hubiera dado momentos geniales. Pero no es el caso de Danny Earls.

Como me gusta Nic Klein dibujando a Hulk, de alguna manera aceptaba que hubiera algún fill-in puntual, porque nadie (excepto Dan Mora) puede dibujar 8/10 números seguidos. Pero eso es una cosa y otra tener que tragarme a Danny Earls hasta el punto de que dibuje tantos números como Klein, y no se si en los últimos meses más. Dentro de que el arte es subjetivo, no puedo entender que los dibujos a medio terminar de Earls que parecen hechos por mi hijo le lleguen al editor de Hulk y les den el visto bueno cuando claramente no cumplen con el mínimo de calidad que Marvel exigía hace ¿10 años?

El comic de superhéroes es un entretenimiento escapista ligero. Y tener un dibujo tan deficiente durante tantos meses indica que los editores no saben lo que están haciendo. O igual es que les da igual mientras el comic salga en la fecha prevista. Creo que esto último al final es lo que más peso ha tenido para que Earls siga recibiendo encargos de Marvel. Leer el comic ha sido un suplicio por culpa de un dibujo que sería aceptable en Vault Comics pero no en Marvel. Y casi peor es leer el Spot-On y tener que tragarme a Julián Clemente intentando convencernos de lo buen dibujante que es Earls, como si no tuviéramos ojos y no hubiéramos visto el engendro que acabo de leer.

Marvel plantea las actuales etapas de escritores como una historia-río con principio y final. Y lo cierto es que tenía ganas de ver qué había planteado Kennedy Johnson como clímax de la persecución de la Primogénita a Hulk. Pero lo cierto es que tras varios números dibujados por Earls, no dejo de buscar información en webs americanas para intentar descubrir qué duración va a tener la actual etapa de Johnson y cuanto nos falta para llegar al final. Porque no me veo comprando muchas más grapas de Hulk dibujadas por Earls. De momento el siguiente número trae de vuelta a Nic Klein, pero ya le he sacado tarjeta amarilla a esta colección. La siguiente es la roja.

Comparto las primeras páginas del número 16 que abre este arco. Unas páginas que no reflejan el desastre que sobre todo hemos sufrido en el siguiente número:

El Increíble Hulk se está volviendo ilegible cuando lo dibuja Danny Earls. Y por mucho que quiero ver el final de la historia de Johnson, Marvel me lo está poniendo difícil para que siga comprando esta colección.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de True Detective Night Country (Max)

No vi en su momento True detective Night Country, la nueva miniserie de la antología True Detective sin Nick Pizzolatto pero con Jodie Foster de protagonista. Y me la podía haber ahorrado.

PUNTUACIÓN: 4/10

Miniserie de TV (2024). 6 episodios. Cuando la larga noche de invierno cae en Ennis, Alaska, los ocho hombres que operan la Estación de Investigación Ártica Tsalal desaparecen sin dejar rastro. Para resolver el caso, las detectives Liz Danvers y Evangeline Navarro tendrán que enfrentarse a la oscuridad que llevan dentro y escarbar en las atormentadas verdades que yacen enterradas bajo el hielo eterno.

La cuarta temporada de True Detective es la primera sin la participación de su creador, Nick Pizzolatto. Night Country fue creada por Issa López, que ejerce de showrunner, guionista y directora. López (Ciudad de México, 1971) es una directora, guionista y productora mexicana. Guionista de 12 películas realizadas en máxico, dirigió cuatro de ellas. En 2017, su película Vuelven se estrenó en el Fantastic Fest, en Austin, Texas, recibiendo el Premio al Mejor Director de Terror. La película acabó recibiendo numerosos premios en festivales de cine de todo el mundo.

Night country es una serie de 6 episodios de duración. La serie se rodó en Alaska e Islandia, con un presupuesto de 60 millones de dólares. La canción de Billie Eilish Bury a Friend fue elegida para acompañar los títulos de crédito.

El principal reclamo de esta serie es que está protagonizada por Jodie Foster, que interpreta a la Jefa de Policía de Ennis Liz Danvers, una mujer que aleja a todo el mundo de su lado y que tiene una historia de desencuentros con la Agente Evangeline Navarro, interpretada por Kali Reis, una actriz y boxeadora profesional. Fiona Shaw como Rose Aguineau, Finn Bennett como el Oficial Peter Prior, Isabella Star LaBlanc como Leah Danvers, Christopher Eccleston como el Capitán Ted Connelly y John Hawkes como el Capitán Hank Prior, completan entre otros el reparto de esta serie.

Dado que esta temporada se estrenó hace uno año largo, entiendo que todo aquel que quiso ver True Detective Night Country ya la ha visto. Digo esto, porque esta reseña va a ser FULL-SPOILERS desde el principio, para explicar todo lo que no me ha funcionado, tengo que explicar los elementos más chuscos y panfletarios de la serie. De forma que sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Creo que ya lo he comentado alguna vez, cuando empiezo a ver una serie o una película lo hago confiando en que va a gustar. Considero muy tonto gastar mi escaso tiempo de ocio en cosas que no son para mi o que se de antemano que no me van a gustar. Precisamente si no he visto The Acolyte o Agatha, ¿Quién si no? es precisamente por eso. Y no me supone ningún problema saber que hubo gente que sí las disfrutó, mejor para ellos. También hubo gente que decía que la serie de Willow era una serie importante debido a su representación, y en mi opinión fue un desastre lamentable y vergonzoso.

Entrando en el caso que nos ocupa de True Detective Night Country, lo primero que tengo que comentar es que las 3 temporadas creadas por Nick Pizzolatto me gustan. Por supuesto, la primera temporada es lo más parecido que hay a una obra maestra en su género, pero creo que las denostadas segunda y tercera temporadas incluían personajes muy potentes que se alejaban del clichés y resultaban unos estudios profundos e interesantes. Y recuerdo que si no vi en su momento esta nueva temporada, fue en una gran parte por las críticas del ahora repudiado Pizzolatto, al que los ejecutivos de HBO quitaron «su» serie para dársela a la directora Issa López, y que se despachó a gusto con la serie hablando de clichés sin profundidad.

Y en realidad, una serie de televisión puede construirse desde un cliché pero llevar la historia a puntos de vista nuevos que hagan que el visionado merezca la pena. O contar la historia de forma visualmente potente, de forma que el visionado sea entretenido y satisfactorio. Night Country no es ni una cosa ni la otra.

El punto de partida es que la directora Issa López realiza un gender-swap, cambiando el género de los policías que investigan un caso de asesinato, planteando que en lugar de los clásicos policías duros y atormentados, tengamos a dos mujeres policías que nos den una perspectiva nueva a este tipo de historias de género negro. Y un primer e importante problema de la serie son los dos personajes protagonistas. En concreto, como están escritos, para mi gusto muy deficientemente.

Jodie Foster es la Jefa de Policía de Ennis Liz Danver. Una buena profesional cuya vida de fue a la mierda cuando murieron su hijo y pequeño y su marido (¿o es novio, no lo tengo claro?) en lo que se intuye fue un accidente de tráfico. La serie nos cuenta que Liz es una cabrona que aleja de su lado a todo el mundo. Pero en realidad luego vemos que todos los policías blancos que trabajan para ella son unos incompetentes, lo que en cierto sentido justificaría su mala ostia. Y a la vez, es alguien que abusa del alcohol y no es la más centrada del lugar. Hay que indicar también que Liz es una mujer sexualmente activa que busca hombres para tener contactos esporádicos, al no estar interesada en nada que no sea el polvo de esa noche. Hablando de gender-swap y de mujeres en roles típicamente masculinos.

Kali Reis interpreta a la agente Evangeline Navarro. Hija de una nativa local que se marchó a Boston y entabló una relación con un afroamericano, lo que explica su origen mestizo. Navarro también vive enfadada con el mundo, pero en especial con Liz, con la que trabajó en el pasado y a la que acusa de no haber hecho lo suficiente por esclarecer el asesinato de la joven Annie Kowtok hace seis años. Aunque esto ya fue un punto de ruptura, Navarro y Liz tuvieron un desencuentro fatal tras asesinar Navarro a un sospechoso que acababa de matar a su mujer, a la que maltrató durante años. El asesinato fue encubierto por Liz y lo hizo pasar por un suicidio, pero significó el punto de no retorno entre ellas.

El principal valor de True Detective es que Pizzolatto creó a personajes memorables. Gente que incluso compartiendo el hecho de estar rotos por hechos de sus pasados se sentían como muy diferentes entre si. Eso nunca llegué a sentirlo en Night Country. En lo fundamental las dos policías son personas que beben mucho, follan intentando no tener ataduras emocionales y están enfadadas con el mundo y con ellas mismas. El elemento distintivo es que Navarro está preocupada por su hermana, que tiene visiones de gente muerta en el hielo, al igual que su madre, que acabó suicidándose. Además, al nacer en Boston, no tiene raíces nativas, y siente que a su mundo le falta una parte fundamental que no sabe cómo recuperar.

Antes de nada, tengo que decir que el problema no es de Jodie Foster (ella siempre está bien, aunque su personaje sea un agujero negro mal escrito) o de Kali Reis (que llega a estar incluso mejor que Foster con un personaje que intenta ser estoico). Si algo bueno tiene la serie es poder ver a una Jodie Foster que se prodiga menos de lo que me gustaría. No, el problema es todo de escritura, al escribir unos diálogos muy flojos y super obvios que no plantean momentos memorables. Y cuyos inexistentes arcos personales y un caso lamentable no hacen más que hacer que todo sea mucho peor. Por ejemplo, comentaba antes sobre el punto sin retorno que supuso el asesinato de Navarro de un detenido. A pesar que Liz lo tapa. Pues a lo largo de la serie descubrimos que si Liz se enfadó con Navarro no fue por el asesinato, sino porque ella también quería matarle y Navarro se le adelantó. Penoso. De hecho, es lamentable que si Liz cambia, algo que está por ver, no es por una epifanía que le hace entender como vivir su vida, sino por una visión en la que descubre que su hijo muerto la ve desde el más allá. Y claro, debe quedar feo que se folle a medio pueblo cuando va por el pueblo borracha. Si este es el ejemplo del crecimiento personal que plantea para los personajes la creadora Issa López, es que vamos muy muy mal.

Además de unos personajes mal planteados desde el cliché que comentaba Pizzolatto, y que le granjeó el odio de todas las redes sociales progresistas que le acusaron de machista, hay que hablar de una investigación criminal que no acaba de funcionar porque en cuanto entiendes el cliché y el pastiche que plantea López, se ve venir desde el primer episodio, llegando a niveles de vergüenza ajena en el lamentable en el climax de la serie.

En la remota localidad de Ennis, Alaska, la jefa de la policía Liz Danvers va a una fábrica del pueblo donde un hombre blanco ha tratado de agredir a una mujer joven. Ésta ha sido defendida por una compañera de más edad, que ha tumbado al agresor golpeándole en la cabeza con un cubo. En ese mismo episodio conoceremos el caso principal de la serie, que resultarán ser dos crímenes conectados. Ocho científicos que trabajaban en una Estación de Investigación cercana al pueblo desaparecen, y en el lugar de los hechos aparece la lengua cortada de una mujer. Danvers cree que puede estar relacionado con un crimen que investigó hace seis años y que sigue sin resolverse debido a la falta de pruebas. La agente Evangeline Navarro SABE que la lengua pertenece a Annie Kowtok, una mujer iñupiaq que murió apuñalada y a la que cortaron la lengua tras protestar contra la construcción de una mina en la zona, una mina que creía que podría afectar al ecosistema local. Un crimen no resuelto que según sus propias palabras «Eso no hubiera pasado si fuera blanca». Y que como comenté antes costó la amistad a unas policías que hasta ese momento trabajaban juntas.

La escena de la fábrica en la que se evita un caso de violencia doméstica mediante la intervención violenta de otra mujer que la salva, es una de las primeras cosas que vemos en el primer episodio. Y marca el tono y el mensaje subyacente que la directora Issa López quiere contar. Los hombres blancos son los abusadores y sólo la acción de otra mujer impidió la tragedia. Unido a la idea de «hombre blanco culpable, machista y racista» vemos como ningún nativo/a americano es mostrado desde una visión negativa. Por tanto, en este contexto, en cuanto se descubren los dos crímenes, automáticamente se entiende que la mujer asesinada es la verdadera y casi única víctima de la historia, porque los científicos serán los responsables si no los asesinos de Annie Kowtok. Los motivos no están claros, pero que la muerte de los científicos será el pago de sus crímenes es algo que resultaba tristemente obvio ya con el visionado del primer episodio.

En este contexto, que el joven e inexperto agente Prior busque aprenderlo todo de Liz y se muestre como un cachorrillo en sus manos es bueno, porque es un hombre que acepta cambiar según lo que le manda la mujer fuerte. Está deconstruyéndose, usando un término actual. Sin embargo, en cuanto conocemos que su padre es un borracho y veterano policía local que parece estar siempre en contra de Liz, queda claro que él está en el ajo. Aunque no sepamos aún de qué estamos hablando. Un hombre inútil e incompetente que será víctima de una estafa de internet al pagar a una novia rusa que se queda su dinero y no viaja a conocerle. De alguna manera, el mensaje parece que quiere transmitirse es que en fondo se lo merece, porque los hombres además de malos son tontos ridículos.

Volviendo a la idea de cliché pero ampliado al nivel de panfleto ideológico, la historia de Issa López incluye todas las red-flags del progresismo woke. Tras apuntalar el mensaje de «hombre blanco = malo», al final se descubre que los científicos efectivamente mataron a la joven porque descubrió que están contaminando la zona de forma intencionada para beneficiar su indeterminada investigación, algo que provocó la muerte de decenas de niños nativos. Esta contaminación es tapada por la empresa minera «blanca», que representa al stablishment masculino que explota a las mujeres y los nativos desde todos los puntos de vista. Empezando por el patriarcado violento contra las mujeres y siguiendo con una empresa poderosa que quiere destruir a los nativos americanos. En todo caso, hasta aquí la serie se mueve por situaciones muy similares a las de decenas de series actuales construidas desde premisas «progresistas»

El colmo fue conocer que fueron un grupo de limpiadoras nativas las que mataron a los científicos tras descubrir el pastel, representando el ideal de sororidad femenina que ataca y destruye al patriarcado. Hasta ese momento la serie no era demasiado buena, pero ese detalle de las vengadoras nativas fue la gota que colmó el vaso. Si ya es malo aguantar historias malas, que me regalen un final que invita directamente a matar a los malos hombres y crear una sociedad sólo de mujeres es absolutamente maniqueo y manipulador de las peores formas posibles.

Hablaba de malos diálogos y situaciones simplistas, pero resulta enternecedor ver a mujeres nativas ancianas leer informes complejos del centro de investigación mientras friegan el suelo hasta saber que la contaminación es provocada y que ellos mataron a la joven hace 6 años. Por no hablar de lo ridículo que acaba siendo la clave del caso, la lengua encontrada en el centro de investigación donde desaparecen los científicos. La investigación indica que los científicos mataron a Annie Kowtok, dándole el golpe de gracia su amante. Sin embargo, afirman que nadie tocó la lengua, y si su cadáver fue mancillado debió hacerlo el capitán Hank Prior, el de la novia rusa falsa, al que la dirección de la empresa minera (dueña también en secreto del centro de investigación) convence que mueva el cadáver a donde fue encontrado. La serie sugirió que el hecho de arrancarle la lengua era un aviso para que nadie quisiera seguir protestando contra la mina. Pero si la lengua la cortó Hank y la mantuvo 6 años oculta, ¿Cómo llega a la escena del crimen? No tiene sentido, porque provocaría que se abriera el caso que Hank quiere que se olvide. Es un elemento fundamental absurdo que sumado a la idea panfletaria de la sororidad femenina alzándose en armas contra el hombre blanco, terminó de fastidarme una serie que hasta ese momento era mediocre sin más.

Luego está el tema sobrenatural, que fue una de las señas de identidad de la primera temporada de True Detective, y que López intenta acoplar en esta historia con poco acierto y peor ejecución. La idea que el pueblo iñupiaq está conectado con sus ancestros y pueden ver a las personas fallecidas es una idea interesante de inicio que no acaba de llevar a ningún sitio más allá de ser las excusas que hacen que la historia avance. Sin ir más lejos con lo de la lengua. La posible sensación de condenación de Navarro pensando que pueda compartir el triste final de su madre y su hermana es algo que nunca llega a transmitirse, entre otros motivos por la floja puesta en escena.

A una historia deficiente y un final lamentable hay que sumar la confirmación de que Issa López parece que ha escrito esta serie siguiendo todos los dictados de la agenda woke americana, lo que ayuda a la idea (lamentable) de darme cuenta que me he comido un panfleto ideológico lamentable. Más que otros panfletos que inundan la parrilla televisiva.

¿Por qué hablo de panfleto ideológico?

Cuando se habla de la agenda woke en los Estados Unidos, hay varios elementos fundamentales que están siempre presentes. En primer lugar, el feminismo radical de nuevo cuño. No el feminismo clásico que promueve la igualdad de derechos y obligaciones entre hombres y mujeres, algo con lo que el 99% de la gente normal estamos todos de acuerdo (a no ser que seas un indeseable o alguien de una confesión religiosa no cristiana). Hablo del feminismo radical que propugna que todos los hombres somos violadores en potencia y que promueve leyes que rompen con la igualdad constitucional que dicen buscar otorgando privilegios a las mujeres en virtud de unos agravios pasados de un patriarcado indeterminado. Algo que significa cualquier cosa que ellas digan, y en general cualquiera que no comulgue con el 100% de sus postulados. Dentro de este concepto encontramos los grupos que promueven la sororidad femenina, y que en los grupos más radicales proponen vivir totalmente aisladas de los hombres siendo autosuficientes.

Luego está la crítica contra el white-privilege y el racismo institucionalizado de las personas blancas hacia cualquier otra raza. A partir de la defensa de los pueblos nativos explotados y casi exterminados por la expansión de los colonos por el territorio americano, algo en lo que a priori también podemos estar de acuerdo las personas medio normales. Esto ha provocado un «tribalismo» extremo en el entretenimiento mainstream según el cual cualquier pueblo nativo siempre tendrá una sociedad mejor que el la sociedad industrializada occidental. Y cuya derivada más extendida es la ver mostrar a los hombres blancos como personajes ridículos incompetentes que son siempre los malos que maltratan a las mujeres y explotan a los nativos y destruyen los recursos naturales.

Como veis, todos estos postulados están presentes de forma nuclear en la historia de López. De hecho, hubo una escena al comienzo de la serie que me dejó algo perplejo. En ella, coincidiendo con el solsticio de invierno y la llegada de la noche eterna a Ennis, un grupo de arces machos parece que se vuelven locos y se suicidan tirándose por un acantilado. La escena entiendo que buscaría crear la atmósfera sobrenatural malsana que se supone a True Detective. Y en realidad es algo que no funciona porque es un momento vacío que no es ni siquiera mencionado a lo largo de la serie. Pero luego, mientras empezaba a escribir esta reseña, descubrí que esa escena conecta también con el panfleto woke, en concreto con un enunciado feminista que dice: “La masculinidad mata hombres”. En ese caso, a los animales machos. Es tan obvio y tonto al mismo tiempo que asusta que alguien piense que esto es buena escritura.

De esta forma, cuando una historia se tiene que ajustar al cliché y al panfleto, es imposible que lo que se plantee tenga el menor atisbo de creatividad. Ya de calidad ni hablamos. Porque los argumentos en este momento son muy limitados, al igual que la evolución de los personajes. Y si a esto sumamos los malos diálogos y la puesta en escena de una mala serie ecuatoriana, resulta inevitable que la serie me aburriera como lo hizo. Con el añadido de las lamentables revelaciones en el climax final. Normal el aburrimiento.

Reconozco que me he llevado un chasco importante con True Detective Night Country. Me molesta haber caído ante lo peor del activismo panfletario que me ha dado una turra bastante importante. No se qué va a ser lo próximo de Issa López, pero conmigo que no cuenten.

Comparto el trailer de esta serie:

Night Detective Night Country ha sido una decepción por el enorme panfleto y lo telegrafiado que ha estado todo dentro de la ideología woke. Si lo llego a saber, mejor si me la hubiera ahorrado.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Green Lantern: Fractured Spectrum 1 de Jeremy Adams y V Ken Marion (DC Comics)

Esta semana tenemos a Jeremy Adams por partida doble. Si hace unos días reseñaba el primer número de la nueva colección de Aquaman, hoy toca hablar del especial Green Lantern Fractured Spectrum, dibujado por V Ken Marion y con color de Romulo Fajardo jr, que pone en marcha la siguiente saga de la franquicia de Green Lantern.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras los acontecimientos de Civil Corps, ¡comienza una nueva era en la mitología de los Green Lanterns! Una vez más, Oa se ha convertido en el epicentro de los Green Lantern Corps, llevando la justicia a los rincones más recónditos de la galaxia. Pero ha surgido una nueva amenaza: seres que manifiestan partes incontroladas del espectro emocional han aparecido aleatoriamente por todo el universo. Apodados Linternas Fractales, Hal y un Cuerpo de Linternas Verdes reformado parten para vigilar este nuevo y extraño fenómeno al tiempo que descubren un siniestro complot que podría eliminar la esencia misma de la vida sensible.

Civil Corps ya es pasado para Green Lantern. Y tras acabar (de momento) con la amenaza de Thaaros, toca recolocar las fichas de cara al siguiente arco. Un arco que implica el lanzamiento de una nueva serie, Green Lantern Corps, también con guion de Adams, y una amenaza de estos «Linternas Fractales» que tienen en el centro a Sorrow (Pena), el nuevo villano nacido durante el tie-in de la colección con Absolute Power.

Una de las cosas más chulas que tiene Jeremy Adams es la forma en que va al grano desde el minuto uno. Ya pasó con Civil Corps, una historia que pintaba a mega épica y siéndolo se la cepilló en apenas 4 grapas. Este especial tiene sentido porque ayuda a anunciar la nueva colección de Green Lantern Corps prevista para febrero. Y la verdad es que en esta colección ha quedado claro la habilidad de Adams para controlar historias complejas con montones de personajes que tienen que tener cada uno su propia voz. Esto no es fácil, y es uno de los motivos para mi tranquilidad con la nueva colección. Además, sin duda es una buena noticia que una colección crezca, lo que indica que el comic se está vendiendo y el interés de los compradores (empezando por mi) no deja de crecer.

El comic tiene un punto débil, o por ser más exacto, menos bueno, con el dibujo de V Ken Marion y el color de Romulo Fajardo Jr. Y es que cuando venimos de unos números dibujados por el español Xermánico mega épicos y super espectaculares, todo lo que sea estar un peldaño (o dos) por debajo se siente como un poco una decepción. Y el dibujo no es realmente malo, no es un C.F. Villa ni por asomo, pero a sus personajes les falta un poco de expresividad y personalidad. V Ken Marion es uno más de los artistas cumplidores de nueva hornada cuya corrección extrema intenta ocultar su falta de fuerza y capacidad de plantear páginas POTENTES.

En todo caso, mientras Adams se mantenga en el guion, creo que seguiré comprando encantado Green Lantern. Y la verdad es que este especial ayuda a que las ganas de leer este comic, y la nueva colección Green Lantern Corps, aumente.

Comparto las primeras páginas del comic:

El especial Green Lantern Fractured Spectrum es un buen comic que lanza la nueva tanda de historias que disfrutaremos en la franquicia de Green Lantern, entre ellas la nueva colección Green Lantern Corps, que comenzará a publicarse en Febrero.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de The Order de Justin Kurzel (Prime Video)

Tenía ganas de ver The Order, la película basada en hechos reales del director Justin Kurzel interpretada por Jude Law, Nicholas Hoult y Tye Sheridan.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1983, una serie de robos a bancos, operaciones de falsificación y robos de vehículos blindados cada vez más violentos aterrorizan a las comunidades del noroeste del Pacífico. Mientras los desconcertados agentes de la ley intentan encontrar respuestas, un agente solitario del FBI, destinado en la tranquila y pintoresca ciudad de Coeur d’Alene, Idaho, cree que los crímenes no son obra de delincuentes comunes con motivaciones económicas, sino de un grupo de peligrosos terroristas nacionales, inspirados por un líder radical nacionalista y supremacista, que planean una guerra devastadora contra el gobierno federal de Estados Unidos. (FILMAFFINITY)

Justin Dallas Kurzel ( Gawler, Australia Meridional, 1974) es un director de cine australiano. Entre sus películas destacan Snowtown (2011), Macbeth (2015), Assassin’s Creed (2016), True History of the Kelly Gang (2018) y Nitram (2021). Kurzel dirige esta película escrita por Zach Baylin, basada en el libro de no ficción de 1989 The Silent Brotherhood: The Chilling Inside Story of America’s Violent, Anti-Government Militia Movement de Kevin Flynn y Gary Gerhardt. La película de 116 minutos de duración cuenta con fotografía de Adam Arkapaw, montaje de Nick Fenton y música de Jed Kurzel.

El reparto es uno de los aspecto más destacados de The Order, entre los que encontramos a Jude Law como Terry Husk, el agente del FBI que se encontrará este caso. Nicholas Hoult es Bob Mathews, un supremacista que planea la revolución violenta. Tye Sheridan como Jamie Bowen, un joven policía local, Jurnee Smollett como Joanne Carney, una agente del FBI, Alison Oliver como Debbie Mathews, la mujer de Bob, Marc Maron como Alan Berg, un locutor de radio judío y Odessa Young como Zillah Craig, la amante de Bob, completan en reparto en los papeles principales.

The Order es una película inspirada en hechos reales que cuenta la caída de un grupo neonazi que en los años 80 intentó llevar a cabo una revolución armada y que realizó varios atracos y cometió atentados y algún asesinato. El principal valor que tiene la película es la habilidad del director Justin Kurzel de hacer que la película se siente realista y verídica en todo lo que nos cuenta. Algunas de las escenas más potentes de la película son las que Bob Mathews, el líder supremacista interpretado por Nicholas Hoult, arenga a la parroquia a la que pertenece, pidiendo que se unan a su revolución armada. En ella ves y sientes la realidad de una gente que no tiene futuro y aceptan a los salvadores que prometen lo que quieren oir. La película pone en boca del locutor de radio que los supremacistas culpan a los demás de sus problemas y de su incapacidad de enfrentarse a ellos, pero en muchas zonas rurales americanas lo cierto es que no hay opción para tener una vida «buena», y es algo que ningún político quiere no ya cambiar, incluso reconocer. Y es precisamente ese el caldo de cultivo para los extremismos. Hablando del locutor de radio Alan Berg, la escena de su ejecución es super dolorosa por una situación super injusta en la que está indefenso.

La película tiene un ritmo estupendo mientras alterna los robos y las acciones violentas del grupo de Mathews con la llegada el protagonista interpretado por Jude Law, y las investigaciones que empieza cuando no se sabía que había un caso siquiera. Junto a una dirección tensa y seca que resalta la idea de estar ante una película basada en hechos reales, es la interpretación de los protagonistas lo que ayuda a que la historia funcione. Jude Law está genial como Terry Husk, un agente del FBI de fuertes convicciones que está quemado con su trabajo y con problemas familiares. Junto a él, Nicholas Hoult está increíble como el carismático líder neonazi cuyo carisma hace que consiga lo que quiere. Tye Sheridan como un policía novato local y Jurnee Smollett como una agente del FBI compañera de Husk ofrecen lo que sus personajes necesitan, ayudando a que la película se vea en un suspiro.

The order me ha gustado bastante. Me parece que hay muchas cosas que las ejecuta de maravilla. Sin embargo, puestos a comentar cosas menos buenas, los momentos en los que fuerzan para que Jude Law y Nicholas Hoult compartan escena en realidad me parecen las menos buenas de la película. Empezando con la escena en el monte en la que Terry está cazando y se encuentra a Mathews, pero también la imposible escena en el climax final, que rompe la sensación realista que había tenido la película hasta ese momento.

Luego está la intencionalidad política al buscar conectar una película estupenda con sucesos de la actualidad americana. Me gusta que durante la película el director Justin Kurzel confía en la inteligencia del espectador y que simplemente con mostrarnos los hechos se entiende que los neonazis son malos. Sin embargo, esto se va al traste en los últimos momentos, haciendo una conexión imposible entre los hechos de esta película con el asalto del Capitolio de 2021 que no se sostiene.

En todo caso, pensando que vi The Order gracias a su estreno en Prime Video, creo que es una película estupenda que merece la pena nuestro tiempo y que cuenta una historia interesante con una puesta en escena genial y unos actores estupendos.

Comparto el trailer de esta película:

The Order es una película estupenda que se apoya en un reparto estelar y una película que se siente realista y verosímil.

PUNTUACIÓN: 8/10

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