Termina por todo lo alto la miniserie de Duke de Joshua Williamson, Tom Reilly y con color de Jordie Bellaire, que nos ha dado una aventura estupenda y nos abre unas posibilidades increíbles para el Universo Energon publicado por el sello Skybound de Robert Kirkman.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
FINAL DE MINISERIE
¡Codename: G.I. Joe está aquí!
Duke ha sido traicionado por sus aliados y perseguido por nuevos enemigos. Ha llegado el momento de que Duke empiece a luchar por algo más grande que su país. Más grande de lo que jamás podría haber imaginado. Prepárate para la sorpresa de la última página que nadie verá venir.
No tengo ningún reparo de reconocer que en los últimos meses Duke ha sido mi grapa favorita del mes junto a Transformers y Batman – Superman World´s Finest. Y en este último número de la miniserie Joshua Williamson realiza un estupendo trabajo equilibrando las escenas de acción con las sorpresas que iremos descubriendo. El mes pasado flipé con la presentación de un B.A.T. (Battle Android Trooper), un muñeco que aún tengo en casa de mis padres. Y en este climax final por fin tenemos la presentación de Destro, el clásico villano de G.I.Joe. En realidad esto no es spoiler dado que hace unos meses ya se anunció que justo a continuación de esta miniserie y del final de Cobra Commander sería el siguiente protagonista de una miniserie dentro del Universo Energon. Una miniserie realizada por el escritor Dan Watters y el artista Andrei Bressa. Y Destro mola un montón, ofrece el toque de amoralidad, egoismo y desprecio por la vida que contrasta a la perfección con el héroe Cole Hauser, un guerrero que hará lo que haga falta por hacer lo que considera correcto, sin importar su integridad física.
Otro de los factores que explica el éxito de esta comic es sin duda por el increíble trabajo del dibujante Tom Reilly y de Jordie Bellaire en el color. Bellaire está perfecta en su trabajo, aportando un colorido que me hace pensar en los clásicos cartoons del sábado por la mañana, dicho esto desde el punto más positivo posible. Pero el que ha dado el salto de calidad que le sitúa en el nivel de artista super estrella es Tom Reilly. Abajo tienes las primeras páginas del comic donde puede verse cómo la acción se sigue sin problemas sólo con el dibujo, destacando en la fluidez narrativa y en la caracterización de los personajes, consiguiendo que el carisma se sale de la escala. El dibujo de Reilly es en realidad lo que hace que un comic que está bien se convierta en uno que es una pasada y que quieres leer delante de todos los demás. Me da pena ver como Marvel maltrata a los lectores con el apartado artístico de sus comics, pero cuando leo comics como Duke o Void Rivals en los que todos los números los dibuja el mismo artista, me devuelven la fe en el medio.
Si tengo que ponerle un pero a Duke es que se ha acabado prontísimo y estos 5 números, siendo geniales, me han dejado con ganas de muchísimo más. Esto me da pie a comentar otra de las virtudes del comic, que es que dentro de la inevitable función de presentar tramas o personajes que serán desarrollados en próximos comics, empezando con el propio Destro, la aventura de Duke si se siente como una historia completa con un buen final. De hecho, me ha gustado mucho la idea que Cole empezó su investigación buscando respuestas para un misterio relacionado con los robots cambia-forma, pero en realidad todo con lo que se ha encontrado en esta comic no tiene nada que ver con eso. Algo que tampoco es que esté mal, dado que descubre una conspiración que hasta ahora ha pasado inadvertida por las autoridades.
Además, la última página con la revelación y la sorpresa final me ha volado la cabeza. Porque otro de los grandes pluses del relanzamiento que Skybound está realizando de los Transformers y G.I. Joe es la forma en que todo se siente familiar pero a la vez las historias nos están llevando por caminos novedosos que abren unas posibilidades brutales. Además, si jugaste con los juguetes o en algún momento leíste un comic de G.I. Joe, por supuesto este comic se va a convertir en uno de tus favoritos. Pero al mismo tiempo la historia de Williamson hace que todo sea super reader-friendly, pudiendo ser disfrutada sin problemas por nuevos lectores que entran por primera vez en esta franquicia.
Si la primera obligación de un comic es dejarte con ganas de comprar el siguiente, Duke es un éxito monumental. Ojalá todos los comics me dieran el disfrute y el entretenimiento que me ha dado Duke.
Comparto las primeras páginas del comic:
Duke es un entretenimiento de primer nivel que te deja con ganas de comprar los próximos comics del Universo Energón. No le puedo pedir más.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Cuarto número de Cobra Commander de Joshua Williamson, Andrea Milana y color de Annalisa Leoni, un comic estupendo centrado en la acción que nos confirma además las conexiones que vamos a tener en este Energon Universe.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
EL UNIVERSO ENERGON ESTÁ EN PELIGRO.
El Comandante Cobra ha encontrado un nuevo aliado -voluntario o no- que puede hacerle imparable.
A menos, claro, que alguien vaya un paso por delante de él…
Cobra Commander es una historia de villanos que dejan claro que lo son en cada cosa que hacen. Y tras la presentación de los Dreadnocks en los números anteriores, en este Nemesis se muestra como un antagonista casi imbatible que lleva a cabo un baño de sangre brutal. La historia de Williamson nos muestra por fin hacia donde se dirigía, con muerte y traiciones de todos los jugadores. Y sobre todo, el Comandante Cobra descubre la fuente de poder que le puede dar el plus de poder y peligrosidad que necesitaba para hacerse con el control de todo. Además, la última página si bien podía esperarse, si reafirma la conexión del Energon Universe y en concreto con Duke y me ha gustado mucho.
El dibujo de Andrea Milana con color de Annalisa Leoni nos ofrece un comic con un montón de momentazos increíbles. Cobra Commander es un comic en el que aparte de la historia el dibujo compensa por si sólo la compra de este comic. Pero de este número quiero destacar la rotulación de Rus Wooton, que refuerza en la brutalidad de la masacre que estamos viendo.
Comparto las primeras páginas del comic:
Cobra Commander está siendo un comic super entretenido que me está encantando.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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El buen sabor de boca de la relectura del primer volumen de James Bond de Warren Ellis y Jason Masters me hizo comprar el segundo: Eidolon, una historia más compleja que el primer volumen pero con toda la acción que se espera del agente 007.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Continúa la visionaria mirada de Warren Ellis sobre 007. James Bond está atrapado en Los Ángeles con un agente del MI-6 bajo una lluvia de balas y una agencia extranjera de inteligencia tratando de poner a ambos en bolsas de cadáveres. ¡Y las cosas tal vez no estén mejor en Gran Bretaña!
Este segundo volumen de tapa dura que Panini publicó en 2017 incluye James Bond 7-12 USA.
Warren Ellis vuelve a dar en el blanco con su segundo arco de James Bond. Vargr era una historia de acción bastante convencional dentro del standard de 007 que tenía lugar en múltiples localizaciones. Y para este segundo arco plantea un escenario totalmente diferente, al plantear que la mayoría de la acción suceda dentro de territorio británico. Un primer elemento que me gusta mucho de esta historia es que la acción empieza en Los Ángeles de una manera que no anticipa todos los giros que iremos leyendo a lo largo de los 6 números que componen este arco, complicándose la trama una barbaridad. Pero mostrado todo de forma perfectamente entendible y sin parar la acción.
Además, Ellis amplia un detalle ya mostrado en el primer arco casi a modo de anécdota divertida, hasta el punto de convertirlo en un elemento clave de la trama. Y es que el MI6 es la agencia británica que se encarga de la seguridad exterior del Reino Unido, pero no tiene permiso para operar dentro del país, hasta el punto de no poder llevar armas. De la seguridad interior se encarga el MI5, y la rivalidad y desencuentros entre ambas agencias va a ser un aspecto clave de este arco. La posibilidad de la existencia de un traidor y su conexión con un villano y/o organización clásica de los mitos de Bond serán algunas de las sorpresas que disfrutaremos.
Otro elemento que me gusta mucho es que Ellis controla de maravilla la narrativa en el formato grapa. Esto es una obviedad, claro, pensado que hablamos del autor de Planetary, Moon Knight o Global Frequency. Pero da gusto leer cómo Ellis se las apaña para plantear en las apenas 20 páginas de cada grapa una escena de acción diferente a las demás contenidas en este arco, además de hacer avanzar un montón la trama general de la historia. Tengo que decir que la caracterización de los personajes es super básica. Pero en realidad está al nivel de lo que podemos ver en cualquier película de Bond, por lo que no supuso ningún problema ni me impidió disfrutar de una historia de acción como esta. En todo caso, Ellis plantea diálogos con un humor cínico muy Bond, ofreciendo momentos ligeros que me funcionan.
Jason Masters realiza un buen trabajo en el dibujo de este volumen. A Masters le acompaña Guy Major en el color. Me gusta la versión que hace de Bond, mostrando a un elegante caballero inglés que no tiene una traslación directa con ningún actor que haya interpretado a Bond, pero que transmite la peligrosidad del mejor agente del MI-6. Masters tiene un estilo que quizá peca de exceso de rigidez, pero consigue plantear unas buenas coreografías de acción. Diría que Masters utiliza programas de dibujo tanto para los fondos, los edificios y los vehículos, pero es un elemento que al menos a mi no me molesta.
En realidad tengo que decir que en Eilodon no hay escenas de acción tan brillantes como las de Vargr en la que Bond se movía a través del barco donde tenía lugar el climax final. Entre otros motivos dado que Ellis plantea este climax en el centro de Londres. Dentro que me parece que todo es mucho menos espectacular que en el volumen previo, el comic me ha parecido super entretenido. Si bien tengo que reconocer que no siendo malo el dibujo, tampoco me ha parecido que sea notable, quedándose en cumplidor sin más.
Por cierto, quiero también destacar las estupendas portadas de Dom Reardon que se incluyen en la edición de Panini, que me parecen super icónicas.
Me han gustado mucho estos dos volúmenes de James Bond 007 de Warren Ellis y Jason Masters. Creo que sobre todo Ellis ha realizado un trabajo estupendo con dos arcos satisfactorios que pueden ser leídos de forma independiente sin perder un ápice de interés.
Esta lectura de James Bond 007 me ha dejado más que satisfecho, lo que me plantea la duda de si debería comprar los siguientes volúmenes de la serie, que fueron realizados por unos equipos creativos variados y que han sido publicados por Panini. Por ejemplo, el tercer volumen está guionizado por Andy Diggle, un valor seguro en el género del espionaje y la acción, pero cuenta con el dibujo de Luca Casalanguida, artista del que creo que no he leído nada suyo, lo cual me plantea una duda muy grande.
No lo tengo claro, creo que me lo voy a tener que pensar. Pero sin hacer locuras, que el presupuesto no da para todo.
Comparto las primeras páginas del comic:
Warren Ellis entendió perfectamente a James Bond y nos ha dado una historia super entretenida con un buen dibujo de Jason Masters. No le puedo pedir más.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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¡Feliz Domingo! Quiero aprovechar la sección Reflexiones de Domingo hacer un artículo un poco diferente a los que suelo hacer, al comentar una idea que me viene rondando desde hace días. Una idea que empieza en el odio que se le tiene a Mark Millar en redes sociales, pero que en realidad es la excusa para hablar sobre los señalamientos, los marcos mentales que culturalmente se han impuesto y sobre el crecimiento de los extremismos que buscan levantar muros y separar a la gente entre buenos y malos.
Mark Millar (Escocia, 1969) es uno de los grandes nombres del comic mainstream americano, con más de 30 años de experiencia en primer nivel. Su primer comic en DC fue Swamp Thing en 1994, y tras las maravillosas Super Adventures, el segundo volumen de The Authority o Superman: Red Son, se mudó a Marvel. Los primeros años de la década de 2000 fueron algunos de los mejores años de la historia de Marvel, en los que realizó algunos de sus comics más populares como son The Ultimates con Bryan Hitch y Civil War y Old Man Logan con Steve McNiven. Durante sus años en Marvel, Millar entendió que el futuro del comic mainstream (y el dinero) estaba en los comics de creación propia, creando su sello Millarworld en el que ha publicado sobre todo en Image Comics algunos comics super exitosos que tuvieron además adaptación cinematográfica: Wanted, Kick-ass y Kingsman. Tras la compra de Netflix del Millarworld, llegaron Jupiter´s Legacy y Super Crooks con diferente éxito, pero esto no puede ocultar el hecho que Millar se ha juntado en los últimos 20 años con los mejores dibujantes del medio para realizar unos comics siempre super entretenidos: Chrononauts, Starlight, Empress, Renacida, The Magic Order, Nemesis y Nemesis Reloaded, Prodigy, The Ambassadors, The night club… Big Game fue el gran evento que unió estos 20 años de historias de Millarworld, comic con el que colaboró el genial Pepe Larraz.
Millar es un escritor talentoso de gran experiencia que durante estos años ha sabido entender los gustos del público mainstream para ofrecer comics COMERCIALES en el sentido más positivo del término, que conecta con la idea de POPULAR. En el pasado se le acusó de hacer comics que le sirvieran casi a modo de storyboard para poder vender los derechos en Hollywood, lo cual incluso si fuera cierto (yo no lo creo) lo único que mostraría es un autor que sabe venderse mejor que el resto de profesionales del mundo del comic. Gente que les gustaría poder vender alguna historia a Hollywood y que siguen sin saber cómo hacerlo. Esta capacidad de Millar, unido al demérito de los demás, y el éxito que consiguió cuando abandonó Marvel al decidir centrarse en sus comics de creación propia, le ganó cierta animadversión por parte de algunos profesionales y de lectores marvelitas.
Por ponerle un pero, hubo unos años en que Millar pecó de utilizar una estructura similar en muchos comics, creando personajes hiper molones y punkis que sufrían la traición de un traidor que trabajaba con unos malos que llevaban a cabo un plan perfectamente planificado, que finalmente son derrotados por un último giro (más o menos justificado) que echaba por tierra los planes de los malos. Ejemplos de esto lo tenemos entre otros en el comienzo de Jupiter´s Legacy o en The Magic Order. A esto hay que sumarle la idea de «molonismo» total, con protagonistas y villanos realizando punkarradas de todo tipo, que podían sugerir unas ganas desmedidas en hacer comics que llamaran la atención del público. Fijaros que calificar como negativo buscar que tu comic llame la atención del público lo bastante como para que lo compres, ya indica muchas cosas. Sin embargo, esto que era cierto en el pasado creo que ya no sucede tanto en los últimos años, en los que veo a Millar mucho más entonado con comics como Nemesis reloaded o Big Game. O igual es que el dibujo de Jorge Jiménez y Pepe Larraz mola demasiado, que también es posible. Por otro lado, como alguien me comentó en Twitter, decir que Millar repite esquemas narrativos en realidad es algo que sería aplicable al 99% de escritores mainstream.
Millar se ha convertido en un personaje super mediático, por ejemplo desde su canal de Youtube que os recomiendo, en el que habla con creadores de primer nivel del mundo del comic. Y desde su atalaya mediática no ha dudado expresar públicamente los problemas que él ve en la industria mainstream americana,que pasan por el convencimiento de que la baja calidad de los comics actuales se debe, entre otros motivos, que Marvel y DC no pagan lo suficiente a los creativos, provocando que haya una fuga de talento hacia otros medios mejor pagados. Esto hace que gente menos capaz y con mucho menos talento respecto por ejemplo a lo que había hace 10/15 años esté realizando unos comics que no apelan al comprador actual que ha mantenido durante estos años a Marvel o DC con su dinero, ofreciendo comics de calidad cuestionable. Hasta hace unos años, el camino de un creador era realizar varios comics indys que llamaran la atención de las Majors lo bastante para contratarles una vez ya tenían un nombre en el mundillo. Por el contrario, ahora parece que Marvel y DC están contratando a gente con una obra previa desconocida o inexistente, y esta gente en cuanto se han creado un nombre se marchan a crear comics de creación propia para ganar más dinero.
Expresar la idea que una manera de atraer profesionales capaces de atraer ventas a los comics Marvel o DC pasaría por aumentar los royalties a partir de un cierto nivel de ventas, algo lógico para conseguir que un Joe Abercrombie (por ejemplo) se animara a hacer algo para Marvel, le granjeó la crítica de (entre otros) algunos profesiones en nómina de Marvel actuales. Escritores que nunca han vendido las cifras que Millar indicaba para poder cobrar dichos royalties, claro. Porque se trata de convencer a Frank Miller (o cualquier autor que genere impacto mediático, Miller en realidad está muy mayor) para que trabaje con Marvel, autores que puedan vender no 100.000 ejemplares sino 500.000, y que son los que pueden imbuir nueva vida a una industria que sin duda está huérfano de grandes COMICS que revitalicen la industria.
Otra idea con la que estoy muy de acuerdo que le he oído a Millar en varias ocasiones es que es absurdo que se quiera echar en cara a los lectores que un comic se cancele por bajas ventas, y lo que tendrían que hacer Marvel, DC y sus trabajadores no es abroncar a sus compradores sino publicar más y mejores comics que esos compradores quieran comprar porque conectan con sus gustos. Lo siguiente que voy a decir no lo dice Millar, es de cosecha propia, y es que Marvel está tan orientado a publicar comics dirigidos a intentar captar un público «diverso» que NO existe en el canal de las librerías especializadas, que están perdiendo a los compradores actuales que sí eran clientes fijos de la Casa de las Ideas.
Siempre pensé que la antipatía que un sector de creadores tenían hacia Mark Millar venía en parte de la envidia ante un escritor que había demostrado una y otra vez que hace comics más populares y exitosos que los suyos, aparte de haber vendido múltiples veces comics que se convirtieron en película. Antipatía compartida por una parte del fandom e incluso la crítica, para la que siempre parece que hacer comics «populares» sea un problema. En realidad que caiga mal a una parte de lectores no es un problema para mi, porque ya se sabe que para gustos, colores. No tengo problema con que cada uno opine lo que quiera sobre el autor que sea. Pero en los últimos días varias cosas me hicieron ver que aunque lo ser un autor demasiado «popular» seguro es un factor, lo principal hoy en día es que ha sido etiquetado como «FACHA» desde determinados ámbitos comiqueros.
Escuchando el podcast de Sala de Peligro dedicado a The Ultimates, sin decirlo explícitamente el invitado David Galán Galindo dejaba entrever que Millar no le gusta, no se si como persona pero seguro que no como creador. Y más que el contenido del podcast, interesante y entretenido como siempre, en el que sobre todo Enrique Machuca matiza muchísimas cosas sobre la figura de Millar y The Ultimates en positivo y en negativo, lo que provocó que algo hiciera click en mi cabeza es leer numerosos comentarios en Twitter España con cosas como «¿Pero no habiamos quedado que Millar es facha?» Hace tiempo que leo críticas e insultos de todo tipo en USA, pero me chocó ver esta inquina hacia Millar en España. No me lo esperaba. No sé que esperaba, en realidad. Pero seguro que eso no. Igual esta etiqueta la tiene desde siempre y yo no me di cuenta hasta ahora, también es posible.
«Como el Capitán América de los Ultimates es un facha, Mark Millar seguro que también lo es«. Ese es el nivel de algunas críticas repetidas idiotamente en redes sociales, como si un personaje imaginario definiera a una persona. Se deben creer muy listos los que expresan opiniones de este tipo, pero muestran todo lo contrario. Aparte que hay que negar la mayor a todos los niveles.Empezando porque el Capitán América Ultimate NO es facha, sino que Millar lo pensó como si fuera republicano, pensando que demográficamente la mayoría de policías y miembros del ejército en la actualidad se identifican como tales, y por tanto tendría sentido que este Steve Rogers también lo fuera. Algo que no se puede negar que tiene sentido como concepto, te guste más o menos la ejecución. Pero la otra gran mentira es que Millar sea «facha» cuando es una persona cuyas ideas políticas le alineaban con la izquierda escocesa. Varias declaraciones suyas le muestran como una persona analítica que entiende que temas complejos no pueden ser reducidos a un SI/NO absolutos, al ser cuestiones en las que cada opción implica cosas positivas o negativas.
En un hilo de Twitter comenté que «Me doy cuenta que en realidad se le odia (a Millar) porque piensan que ¡es de derechas! Y tendría su gracia si no fuera lamentable, pensando que Millar afirma ser votante de izquierdas en Escocia. Supongo que escuece que alguien de izquierdas afirme que los comics actuales de Marvel y DC son una mie&€# en parte por la cuestión identitaria, y de ahí la etiqueta.»
Pensando en ello, si ya es malo ver repetir hasta la saciedad esta mentira de «Millar es facha», me doy cuenta que yo mismo he caído en aceptar el marco mental de la izquierda, que considero no sólo erróneo sino muy pernicioso, y que explica muchos de los problemas, acosos y cancelaciones que estamos viendo en el ámbito del entretenimiento. Y es que es injusto que se critique como facha a Millar cuando es votante de izquierdas, lo que implica que si fuera de derechas si se le podría criticar sin problema.Y me asusta esta idea de pensamiento único que se está intentando imponer. Más que la crítica a Millar en si, esto es lo que creo más preocupante.
Da igual que los comics Marvel actuales tengan una calidad media muy deficiente. Da igual la evidencia que los comics de superhéroes venden cada vez menos en el canal de las librerías especializadas y muchos lectores se refugian en los clásicos porque las novedades no conectan con los compradores veteranos, que son los únicos que compran porque no hay relevo. Aparte de la gente que no lo anuncia en redes sociales, simplemente deja de comprar y busca entretenimiento en otros medios. Si eres un profesional y te atreves a decir que se pueden hacer mejor las cosas y que los comics actuales han perdido calidad, automáticamente eres calificado de FACHA. Un hecho a tener en cuenta es que por tener ideas políticas situadas a la derecha, el calificativo negativo de FACHA es lanzado contra ti automáticamente, da igual que seas moderado liberal o de extrema derecha, no hay matiz posible. Ya estás señalado.
Esta deshumanización y simplificación grosera no es algo limitado al mundo del comic, se lleva viendo hace años en la política. Es mucho más fácil descalificar a alguien como «facha» (o «machista», es exactamente lo mismo) que tener que replicar los argumentos de esa persona, cosa que normalmente no pueden ni tienen la capacidad para ello. A otro nivel, es lo mismo que estamos viendo en la actualidad cuando Pedro Sánchez califica como «bulo» cualquier cosa que no le guste, poniendo en el mismo saco bulos reales groseros que viven en redes sociales con informaciones ciertas como las de El Confidencial sobre la actividad profesional de Begoña Gómez y su conexión con empresas que han recibido ayudas públicas, que dos meses después aún no han sido explicadas. Descalificas al mensajero para intentar que no se piense en el mensaje, que informa sobre hechos ciertos que han sucedido.
La idea que como Millar es de izquierda no se le debería atacar pero si es de derecha hay barra libre sin repercusiones, es una idea super perniciosa. Aparte de la locura que es no valorar una obra de entretenimiento por lo que es sino por la percepción que se tiene del creador. Si Millar es «facha» (no lo es), se intenta sugerir que nada de lo que haga podrá ser nunca «bueno». Por supuesto, nadie que se califique de izquierdas debería comprar un comic suyo, según los salvadores de la moral de las redes, y mucho menos expresar que te gusta.
Y aunque no sea el caso de Millar, en realidad ¿Qué pasa si un autor es de derechas? ¿Si el autor es de derechas no vas a comprar un comic aunque sea una pasada? Y yendo más allá con una realidad que ya está sucediendo en USA, ¿Si alguien es de derechas Marvel o DC no debería contratarle? Está pasando, mucha gente en redes sociales, incluidos algunos autores «comprometidos», están pidiendo que no se contrate a profesionales según sus ideas políticas. Y no hablo de comicgaters, sino de autores normales que simplemente no se quieren significar políticamente. El fanatismo que está creciendo en las sociedades occidentales me parece terrible, es algo que no es sano ni deseable.
Por suerte, el mundo real no es así. Todos conocemos a gente en el trabajo, en nuestro círculo de amigos, etc… con diversas opiniones sobre cosas con las que yo posiblemente no esté de acuerdo. Pero a nadie se le ocurre decir «no le hablo porque vota a X». En el mundo real la gente normal no entendemos de blancos y negros absolutos, que es lo que parece que se intenta imponer en las redes sociales. Y justo porque la realidad es compleja, se puede expresar que los comics Marvel están en su peor momento creativo en décadas y eso no convierte a Millar o quien lo diga en un «comicgater». (Por cierto, aunque no es el momento, el uso del calificativo «comicgater» para señalar a autores también daría para un artículo). Hace unos meses, mostrar Millar su apoyo a un librero que expresó su opinión en un video y que fue objeto de una vergonzosa burla, acoso y una descalificación en redes sociales, algunas de las cuales fueron realizadas por autores de comic, también le valió a Millar ser calificado de todos los colores por miembros del lado «progresista» del mundo del comic. El acoso está mal, lo haga quien lo haga. Incluso si lo hace alguien que dice ser «progresista». No hay nada de progresista en acosar y denigrar a alguien por opinar distinto a ti.
Y vuelvo a una idea clave para mi. Que Millar sea de izquierdas, derechas o centro tendría que dar igual para poder valorar y disfrutar de los comics que realiza. Mark Waid creo que es el mejor escritor de pijameo ahora mismo debido a su maravilloso Batman – Superman: World´s Finest con Dan Mora, y se ha significado en muchas ocasiones en redes sociales de formas no siempre positivas. Y de igual forma, si Los 4 Fantásticos de Dan Slott me parecieron aburridísimos, no es por la opinión que tengo de Slott como persona, que en realidad no tengo ninguna, sino por lo que este comic me ofreció. Algo que entiendo que es lo que debería ser lo normal en un mundo normal.
Obviamente, no nací ayer. Y como llevamos viendo desde hace años, empezando con Woody Allen, las cancelaciones de gente de la cultura y el entretenimiento buscan la muerte social y profesional de la persona puesta en el punto de mira. El tristísimo suicidio de Ed Piskor(al que entre otras cosas también se le calificó de «comicgater» sin serlo, algo que en realidad era lo menos grave) muestra una persona desesperada que sabe que una vez te han acusado de ser un «agresor sexual» ya no hay vuelta atrás aunque sea una acusación falsa y sin fundamento, profesionalmente te has convertido en un apestado. Warren Ellis también ha aprendido que no hay expiación posible a tus pecados da igual las disculpas que expreses y los cursos que hagas, vas a ser material tóxico años y años, y más en una industria pequeña y asustada como es el mundo del comic americano. Y son ejemplos que quedan muy lejos de esto de Millar, que sigue siendo un autor de gran éxito con su sello Millarworld. Pero cada vez que se asocia el término «FACHA» a Millar (o a quien sea), se busca destruir profesionalmente a esa persona.
Otra reflexión que me viene a la cabeza viene referida a que el mundo de la cultura y el entretenimiento es mayoritariamente progresista y/o de izquierdas. Creo que eso es indudable. Y dentro de esta realidad, un lector / espectador de derechas hemos disfrutado toda la vida obras que podían o no encajar con nuestras opiniones en determinados ámbitos. Que una película sea de Almodóvar (por poner un ejemplo) no me impide disfrutarla cuando conecta con mis gustos, como me pasa con ese peliculón que es Todo sobre mi madre. Y si no me gusta una película no tiene nada que ver con si me gusta o no la persona, es que no he conectado con la historia, el tono o lo que sea. Como digo, la gran mayoría de gente normal de derechas estamos abiertos a leer puntos de vista de todo tipo, lo llevamos haciendo toda la vida, aceptando la posibilidad de aprender o expandir nuestros conocimientos. Y emocionándonos con obras de creadores con los que igual no coincido en temas políticos.
Sin embargo, en los últimos años estoy detectando un número cada vez mayor de personas de izquierda que están tan acostumbrados a consumir / escuchar / leer / comprar sólo productos «de su cuerda» que NO aceptan puntos de vista diferentes a los que ya tiene. La posibilidad de ampliar conocimientos o incluso poder cambiar de opinión ante nuevos hechos o conocimientos parece un anatema para ellos. En teoría se pide que haya más variedad de contenidos, siempre dirigido al ámbito identitario, pero cuando se estrena una película como Sound of freedom ponen el grito en el cielo, llegando a expresar su queja sobre que se estrene una película interpretada por un actor que es ultra religioso y de derechas. Aunque la película fuera super inofensiva políticamente hablando. Esto se lleva viendo desde hace años en las universidades americanas, en las que no se pueden tocas determinados temas que puedan «ofender» a los estudiantes.
En el mundo del consumo y del entretenimiento, me da la sensación que los espectadores de derechas somos muchísimo más tolerantes con todo tipo de ideas, en contraposición con una izquierda más dedicada a la cancelación de lo que no les gusta que a escuchar voces contrapuestas como forma de poder crearte tu propio punto de vista. Y no es algo que vea que vaya a ir a mejor, más bien al contrario, viendo la polarización que se está provocando en nuestra sociedad. Esto es algo que hace unos años sólo escuchabas a extremistas, pero que cada vez veo más en gente «normal», que se están creyendo y haciendo suyo un argumentario terrorífico que no debería aceptarse en una sociedad democrática. Pero claro, cuando un presidente de gobierno expresa en su discurso de investidura que no aspira a gobernar para todos los españoles sino a levantar un muro contra el 50% de la población, cómo no van a permear esas ideas a una parte de la sociedad.
Justo porque el mundo real está cada vez peor, no quiero que en los pocos ratos que tengo para mis hobbies y mi entretenimiento me vengan autores mediocres a colarme panfletos políticos infumables. Panfletos que se limitan a hablar de ellos mismos y sus castañas identitarias en lugar de pensar en como se comportarían y actuarían personajes con más de 60 años de vida. Y ya de crear historias entretenidas ni hablamos. Porque lo importante es que mensaje sea «importante», que sea legible es totalmente secundario. Para eso que no me busquen.
Si tengo que poner mi cartera donde pongo mis opiniones, cada vez me lo ponen más difícil para poder seguir comprando comics de Marvel o DC. Por suerte, siempre me queda mi comicteca, no me acabo todos los comics que ha comprado en los últimos 40 años. Y la nueva hornada de comics del ámbito indy como los que está realizando Robert Kirkman en su sello Skybound, entre otros. No voy a dejar de leer, pero probablemente cada vez menos de las dos grandes, que al final son empresas dentro de grandes conglomerados empresariales del entretenimiento que buscan el beneficio, no agradar a un lector veterano como yo.
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Había oído un montón de cosas buenas de Sangre Bárbara, el comic de Conan de El Torres y Joe Bocardo, con color de Manoli Martínez, publicado por Karras Comics. Aprovechando la nueva Edición Salvaje en blanco y negro me animé a comprarlo, y el disfrute ha sido máximo.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Fue guerrero, mercenario, ladrón, pirata, saqueador, general de reyes… y al final, rey por su propia mano. Su hijo lleva sobre sus hombros la responsabilidad del reino de Aquilonia,la ambición de tallar su nombre en las piedras de la Historia…Y el amargo rencor hacia su padre. Su nombre es CONAN.
Al fin, la aclamada obra de EL TORRES y JOE BOCARDO, junto a MANOLI MARTÍNEZ, en la edición de lujo que los aficionados al bárbaro cimmerio esperaban, donde nos adentramos una aventura que profundiza sobre los conflictos entre civilización y barbarie, entre padre e hijo, además de un sentido homenaje, junto a un profundo estudio sobre los personajes creados por ROBERT E. HOWARD.
Edición especial limitada, 136 páginas en blanco y negro a tamaño 18,20x28cm, lomo en tela con estampación plateada. Cuatro páginas inéditas en su interior.
El Torres (Málaga, 1972) prolífico guionista y emprendedor editor malagueño, con una notable trayectoria internacional, especializado en historias de terror y de aventuras. Algunas de sus obras más reseñadas han sido The Veil (El Velo, 2009), la serie Nancy in Hell (2010-2014) y The Suicide Forest (El Bosque de los Suicidas, 2010), que fue premiado con tres Premios Haxtur y ha llamado la atención de las compañías cinematográficas. En 2015 recibió el Premio al Mejor Guionista, en Expocómic, por la novela gráfica El Fantasma de Gaudí, que también fue premiado en el Salón de Barcelona 2016 como Mejor Obra Nacional. En 2017, recibió también el I Premio Carlos Giménez por el guión de Camisa de Fuerza, libro que también recibió el Premio del Salón del Cómic de San Sebastián. Actualmente está inmerso en varios proyectos destacando la trilogía basada en personajes creados por Robert E. Howard de los que ya ha publicado Sangre Barbara y El Puritano.
Joe Bocardo, nació en Cádiz (España) en 1980, actualmente reside en Sevilla, con su mujer e hijos. Siempre le ha fascinado el dibujo y los cómics, pero ser padre fue lo que le empujó a lograr su sueño de ser artista. Ha publicado: -“1937, la desbandá”, Carmona en viñetas. -“Phantasmagoria”, Karras Comics (España) y Scout comics (EEUU). -“Sangre Barbara” Karras Comics, ambos con guion de El Torres (el velo, IDW). -“The Recount”, Scout Comics. -“The Shepherd”, Scout comics. -“West Moon Chronicle”, Scout comics. -“Nightwalkers”, Source Point Press comics.
Hay una idea que se transmite en cada página de este comic, y es el amor que El Torres y Joe Bocardo profesan a Conan en sus diferentes versiones a lo largo de los años. Y aprovechando que el personaje entró en el dominio público hace algunos años se animaron a publicar esta historia que tiene la esencia perfecta de lo que los lectores queremos leer y ver cuando abrimos un comic del personaje creado por Robert E. Howard. Curiosamente, el personaje literario puede ser de dominio público, pero Conan, Conan The Barbarian, etc… son marcas registradas que no pueden utilizarse, de ahí tener un maravilloso comic de Conan que no puede anunciar en su portada que lo es.
De la historia de El Torres me gusta mucho que tenga tantas capas y todas ellas sean interesantes. Por un lado tenemos al anciano (pero ni mucho menos indefenso) Rey Conan de Aquilonia buscando la forma de escapar a sus obligaciones, mientras su hijo Conan se esfuerza para demostrar a todos pero ante todo a si mismo que está a la altura de la leyenda de su padre. Y la guinda de todo es que de alguna manera esta historia puede ser considerada una continuación emocional del relato de Howard «Más allá del Río Negro«. La caracterización de padre e hijo me parece una maravilla, con una interesante reflexión sobre la lucha entre la civilización y la naturaleza salvaje y los pueblos indígenas. La voz del narrador igual no es tan florida como los relatos de Robert E. Howard nos tenían acostumbrados, o los texto de Roy Thomas, pero a mi me han funcionado de maravilla transmitiendo la dureza de esta era, los valores de los protagonistas y cómo la muerte puede llegar a cada paso que dan los personajes.
El Torres plantea una narración fragmentada en la que el príncipe Conan es más protagonista que su padre, que se encuentra en otro lugar enfrentándose a otros desafíos. Y ambas historias son estupendas, pero cuando por fin llega el climax con la reunión de padre e hijo, la escena tiene una fuerza y una emoción bestial, dándonos el cierre que este comic se merecía. No se le puede poner un pero a El Torres, que realiza un trabajo super conseguido que se siente correcto en todo, aunque no sea una traslación de un relato de Howard.
He comprado la Edición Salvaje en blanco y negro, por lo que sólo puede valorar el trabajo del dibujante Joe Bocardo. Y tengo que reconocer que su dibujo «sucio» te obliga a tener que entrar en su estilo para disfrutar del comic. Pero una vez el ojo se acostumbra a él, el disfrute fue máximo. La representación del Conan Rey anciano y cansado y del valiente e inteligente príncipe me parece espectacular. Por comentar algo menos bueno, en algunas páginas toma algún «atajo» en cuanto la narración, como una de las primeras peleas en las que sólo se ven los pies de los guerreros para empezar a caer cabezas de enemigos de Conan. Estas páginas son diferentes a las típicas peleas de Conan, pero en realidad creo que no me acaban de funcionar, y podría haberse planteado otra opción más violenta y satisfactoria. Pero esto es un pero pequeño, dado que Bocardo triunfa en lo más importante, la personalidad de los dos protagonistas y con la fuerza que imprime a la narración.
Aparte, el comic imita más a la Espada Salvaje de Conan que a la versión en los comic-books de Conan The Barbarian. Lo digo por el nivel de salvajismo de algunos combates y por unas bellas mujeres ligeras de ropa, algo que es de agradecer en una historia de Conan de esta naturaleza. Sangre Bárbara cumple ampliamente con todas las cosas que espero de una historia de Conan. ¡Si hasta aparece un monstruo en la parte final!
Tenía mucha curiosidad con Sangre Bárbara. Y aparte de ser un comic maravilloso, quiero que destacar la fantástica edición en tapa dura de Karras Comics, que resalta de forma increíble la edición en blanco y negro incluida en esta Edición Salvaje. Desde luego, el comic vale cada €uro que me ha costado, y es una de esos comics que justifican de sobra su compra.
Comparto páginas del comic:
Sangre Bárbara me ha gustado mucho. Qué gozada tener un comic español de Conan que puede mirar de tú a tú a muchos comics americanos o europeos.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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