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Crítica de Caída de Dinastía de X 4 de Gerry Duggan y Lucas Werneck (Marvel Comics – Panini)

Cuarto número Caída de Dinastía de X de Gerry Duggan, Lucas Werneck y Jethro Morales en el dibujo y Bryan Valenza en el color, un número en el que tengo que decir siendo suave que me han perdido completamente.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

¡Mi aliado, mi enemigo! Dicen que un animal herido puede ser el tipo de animal más peligroso al que enfrentarse. A medida que la lucha entre los mutantes y Orchis alcanza un punto mortal, una revelación sacude a La Patrulla-X. ¡Las dos series que son una confluyen en una horrible traición a medida que La Era de Krakoa se acerca a su fin!

Los cuartos números de Caída de Dinastía de X y su serie hermana Ascensión de Potencias de X representan todo lo malo que ha tenido la Era de Krakoa que se encuentra en sus últimos coletazos. Empezando por un giro ridículo que ha convertido a Charles Xavier en un villano que matará a los humanos con tal que las I.A. de Nimrod y la Centinela Omega perdonen la vida a los mutantes y les permitan vivir en una «reserva» natural exclusiva para ellos. No es que sea ridículo, es que me ha repugnado profundamente. Pensar que los escritores y editores mutantes han pensado esta idea y nadie tuviera ningún reparo refleja el desvío moral que se vive en la oficina-X. E incluso si el mes que viene resultara que Xavier buscaba conseguir la confianza de las I.A.s para traicionarlas en el último momento, han convertido a Xavier en un asesino de masas con la destrucción de la nave militar que se dirigía a destruir la Ciudad Centinela. Ese es un pecado, un crimen en realidad, del que ya no se vuelve. No hay vuelta atrás para Xavier. Y es todo culpa de los editores idiotas con ideas de bombero.

Una idea de bombero torero que en realidad no era necesaria. Si ya era complicado ver a los mutantes luchar contra las diferentes facciones de Orchis por un lado, contra Nimrod, la centinela Omega y su Ciudad Centinela por otro, y contra la I.A. ENIGMA creada por Mister Siniestro y sus diferentes clones (argumento principal de Ascensión de Potencias de X), enrevesar aún más el final de era Era de Krakoa con el giro de Xavier y su conversión a villano es una vergüenza absoluta. Una vergüenza que no mejora lo que había y que me echado emocional e intelectualmente de este comic.

Cuando comentaba que este comic representaba todo lo malo de la franquica mutante y la Era de Krakoa me refiero en concreto al otro gran problema de este comic y es que es ininteligible si no has leído TODAS las colecciones mutantes. Cuando se inició la Era de Krakoa, Jonathan Hickman planteó Dinastía de X y Potencias de X como unas series hermanas interconectadas que en sus 12 números te daban toda la información para poder entenderlas disfrutarlas. Al anunciarse Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X entendía que planteaban algo similar, cosa que no se ha cumplido. Si el propio giro de Xavier es terrible, casi peor es que surge de la nada y sin justificación ninguna. Y luego resulta que Julián Clemente comenta en el Spot On que tendríamos que haber leído el Dead X-Men 4 para conocer de donde viene el cambio en Xavier. Un giro ridículo que aparentemente (porque no lo he leído) viene por una conversación de Xavier con alguien que le convence para hacer todo lo que haya que hacer, sea lo que sea, para garantizar la supervivencia de la raza mutante. Dentro de lo malo que es que el comic en si no te de la información necesaria para entender la historia, no quiero ni imaginar qué debieron sentir los lectores americanos al encontrarse este giro ridículo de la nada sin ningún contexto de ningún tipo.1 Yo me he llevado un chasco importante, pero en USA el golpe debió ser de aupa. Y en realidad, en el momento en que un comic no ofrece una lectura autocontenida satisfactoria en si mismo, es el momento en que el comic no funciona. Y no soy un lector novato, llevo leyendo a los mutantes desde hace 40 años y conozco la complejidad que exista a la hora en empezar a leer a los mutantes. Pero eso es una cosa y otra es el engendro que Marvel ha planteado para este final de la Era de Krakoa. Comprar dos miniseries de 5 números y quedarte con la sensación que me he quedado a mitad de la historia es una sensación negativa tremenda pensando que me estoy gastando mi dinero para leerlos. Y a la vez, que Marvel me obligue a comprar ¿otros 10 comics?¿más? para poder entender una historia es un sacacuartos inconcebible. Con actitudes como esta lo único que puede suceder es que deje de comprar completamente a los mutantes.

Caída de Dinastía de X en realidad tiene otros problemas añadidos. Y es que en realidad no está contando una única historia como sí vemos en Ascensión de Potencias de X (aunque la historia de Gillen sea también ininteligible). En este comic tenemos varias tramas en paralelo que van más o menos a su aire. Una de las tramas es el intento de Orchis de destruir a Krakoa. Al comienzo de la miniserie era Juggernaut el que intentaba protegerle, pero no se sabe muy bien por qué Cain Marko ha desaparecido y es Apocalipsis quien tiene que llegar al rescate. La idea que para que Krakoa viva varios mutantes deben dar su vida y su energía vital, apalizándoles antes Apocalipsis, es otra idea un tanto perturbadora que tampoco me funciona. Aunque en este caso, al menos es algo que ya habiamos visto de Apocalipsis, que forzaba a los mutantes sin poderes a luchar contra él para mostrarse dignos de ser resucitados con sus poderes.

Otro tema es el combate de los mutantes contra Nimrod y la Ciudad Centinela. Lo que debería ser el arco principal de esta miniserie se ha quedado en casi nada limitado por la extensión de las otras tramas que tenemos en este arco. Apocalipsis y Krakoa se extienden a lo largo de 10 páginas de las 22 que tiene este comic, mientras que la lucha contra Nimrod y la traición de Xavier tienen 12 páginas. Y el conflicto ético entre Scott Summers y Xavier está bien, pero queda lastrado por el propio cáncer de un giro absurdo y por un dibujo decepcionante.

Porque este es el otro gran pecado de este comic y que representa el gran problema de los comics Marvel del siglo XXI: El baile de dibujantes. Como ya pasó en el número anterior, Lucas Werneck no dibuja todo el comic, siendo acompañado por el muy mediocre Jethro Morales. Y Werneck no es gran cosa, pero Morales es aún peor. No se explica cómo Marvel piensa en él para los que se supone que son los comics más importantes de 2024 de la franquicia mutante. Hablaba antes de las diferentes tramas de este comic. Y la verdad es que el ataque de la estación S.W.O.R.D. contra la ciudad Centinela, la splash-page de los mutantes contra Nimrod o el rescate de Apocalipsis de Krakoa eran situaciones que daban para momentazo visual. Lamentablemente, los dibujantes no saben sacar partido a ninguno de estos momentos, desluciendo el resultado final. Si ya es malo tener una historia mala, si el dibujo tampoco acompaña es imposible disfrutar de un comic mainstream de estas características.

En resumen, el chasco que me he llevado con este número de Caída de Dinastía de X ha sido monumental. Y si leéis mis reseñas, podéis comprobar que aunque no he conectado con la Era de Krakoa, empecé a comprar estas dos miniseries (Caída y Ascensión) deseando que acertaran con el final y queriendo que me gustaran. Pues a pesar de la predisposición positiva, siento que me han echado. Dado que sólo falta un número para terminar las miniseries, las compraré para acabar de leer esta historia. Pero menudo desastre.

Comparto las primeras páginas del comic:

Marvel la ha cagado con Caída de dinastía de X. El ridículo giro de Xavier, a falta que intenten otro giro final, ya no tiene vuelta atrás y significa el desastre para la franquicia mutante.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

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Crítica de La trampa de M. Night Shyamalan

Intento ver todas las películas de M. Night Shyamalan sin saber nada de la trama. Y La trampa, su última película protagonizada por Josh Hartnett, es super entretenida, tramposa y desequilibrada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Un padre y su hija adolescente asisten a un concierto de música pop, donde se dan cuenta de que están en el centro de un oscuro y siniestro suceso. (FILMAFFINITY)

La trampa es la decimosexta película del director M. Night Shyamalan (India, 1970). El director de El sexto sentido y Unbreakable parece que está viviendo una segunda juventud desde que Split (2016) supuso una sorpresa tremenda para los aficionados. Glass (2019), Old (2021) y Llaman a la puerta (2023) han sido sus últimas propuestas en las que ha sabido labrarse una carrera envidiable con películas de presupuestos ajustados y conceptos siempre originales.

M. Night Shyamalan produce, escribe y dirige su nueva película que parece que muestra un aumento de escala respecto a sus películas anteriores, abandonando las cabañas y las playas apartadas por un gran estadio de conciertos. La película se ha rodado en Cincinnati (Ohio) y se trasladó a Toronto (Ontario, Canadá). El concierto pop de la película, conocido como «Tanaka Arena», se rodó en el FirstOntario Centre, un estadio con capacidad para 20.000 espectadores. La película de 105 minutos de duración y 30 millones de presupuesto ha contado con fotografía de de Sayombhu Mukdeeprom, fue editado por Noëmi Preiswerk y cuenta con música de Herdís Stefánsdóttir. A destacar además que la hija de M. Night Shyamalan Saleka escribe y canta las canciones de la película y tiene un papel destacado en la película.

Josh Hartnett es el protagonista absoluto de la película interpretando a Cooper, un padre abnegado que quiere dar a su hija Riley (Ariel Donoghue) el regalo de su vida, al llevarla al concierto de su artista favorita Lady Raven, interpretada por Saleka Night Shyamalan, hija del director. Alison Pill como Rachel, madre de Riley y esposa de Cooper, Hayley Mills como la Dra. Josephine Grant, la psicóloga que ha realizado el perfil del Carnicero y que dirige la búsqueda en el concierto. Jonathan Langdon como Jamie y Mark Bacolcol como Spencer completan el reparto.

Aviso, la reseña obligatoriamente incluye SPOILERS relativos a la trama de la película. ¡Estáis avisados!

Como decía al principio, soy el tipo de espectador que no quiere saber nada de películas como La trampa porque confío totalmente en su director M. Night Shyamalan. Sin embargo, compruebo que el trailer de la película ya desvela EL GIRO de la historia, una idea tan loca que seguro ayudó a vender la película y que yo no conocía: Un padre lleva a su hija a un concierto en el que descubre que la policía ha preparado una trampa para detener a un asesino en serie que resulta ser el propio protagonista.

La película plantea un punto de vista interesante al seguir al villano, algo que me ha parecido muy Hitchcockniano. Y Shyamalan construye una estupenda tensión durante el concierto en la que casi quieres que el malo escape y burle a la policía. Porque en realidad la película no va de quien es el asesino, sino de si va a conseguir escapar y, en su caso, cómo lo va a hacer. Y la primera mitad de la película en el estadio me parece lo mejor de La trampa, en la que además de ver los intentos de Cooper de escapar de la policía hay una buena química entre él y su hija Riley que inicialmente te hace dudar que él pueda ser el malo de la película. Dentro de esta buena primera parte me gusta mucho la forma en que Shyamalan rueda el concierto y los movimientos de padre e hija.

Viendo la historia, hay un límite de veces en que el padre puede abandonar a su hija durante el concierto sin romper la suspensión de credulidad. Sin embargo, viendo la locura en que se convierte la película a partir que los protagonistas abandonan el concierto, casi preferiría que se hubieran mantenido allí todo el metraje. Dicho esto, a pesar de lo que comentaré a continuación, La trampa me ha parecido super entretenida dentro de su locura y su over-the-top. Y creo que si entras en el juego, la película puede ser super disfrutona.

La parte del estadio está lleno de tensión, a lo que hay que añadir preguntas importantes que quedan en el aire como ¿Cómo sabía la policía que el asesino en serie El Carnicero iba a estar en el concierto? Esto hace que la primera hora me parezca modélica. Sin embargo, el primer elemento cuestionable es que a partir de este momento y de que los protagonistas abandonan el edificio, La trampa da un protagonismo excesivo a Saleka Shyamalan, la hija del director. Si el nepotismo de hacer que su hija cante (y escriba) las canciones de la película no era suficiente, ella será clave no sólo en la detención del malo, sino en la liberación del rehén de Cooper. Esto hace que la película abandone toda la química que había entre padre e hija que era uno de las mejores cosas de la película se abandone a favor de la locura más absoluta.

Había cierta lógica y bastante tensión en la primera mitad. Pero ya la forma en que Copper consigue escapar de la trampa en el estadio es un what-the-fuck alucinante. Y a partir de ahí, la película va cuesta abajo y sin freno, planteando locura tras absurdez tras sinsentido. Todo ello para generar una sorpresa tras otra, un giro y un más difícil todavía que puede ser muy divertido para algunos espectadores, o una locura para otros. Por suerte, yo estuve en el grupo de los primeros, quizá porque Shyamalan creo que entiende el elemento de entretenimiento y le quita la sensación de seriedad que tenía hasta ese momento. Igual esto no es algo bueno.

Josh Hartnett creo que lo hace super bien como un padre que se preocupa por su hija pero tiene otra faceta más oscura ya que es un sociópata asesino en serie. Dentro de una actuación muy contenida, tiene algunos tics que transmiten que algo no cuadra con él. Y a medida que avanza la cita se une al over-the-top sobre todo con la llegada a su casa y cuando conocemos a su mujer, interpretada excelentemente por Alison Pill, con un papel pequeño pero super importante. Saleka Shyamalan es una cantante correcta, pero es una actriz limitada y no acaba de estar a la altura de Hartnett. Dicho esto, diría que el casting, en el que como siempre Shyamalan se guarda un pequeño papel, cumple perfectamente con lo que necesita la película.

Visualmente Shyamalan plantea algún momento chulo en el concierto, demostrando que sabe rodar en grandes localizaciones, especializado como estuvo en muchas películas en espacios pequeños. La forma en que plantea los planos durante el concierto me ha gustado mucho, aunque globalmente me han faltado más momentazos, que se pierden entre los giros loquísimos de Shyamalan. A pesar de la sorprendente premisa, creo que el director no acaba de sacarle todo el partido, quedando una película entretenida que sin embargo no tengo claro que vaya a volver a ver.

Comparto el trailer de la película:

La trampa es un enorme juego de artificios que te resultará super entretenida si entras en la locura que plantea M. Night Shyamalan.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Doctor Extraño 12 de Jed MacKay, Danilo Beyruth y Pasqual Ferry (Marvel Comics Panini)

El Doctor Extraño de Jed MacKay es el comic Marvel que más estoy disfrutando en los últimos meses. Y aunque su pase a formato trimestral fue un bajón, poder leer tres grapas USA dibujadas por Danilo Bayruth y Pasqual Ferry es un placer condimentado con el estupendo precio de lanzamiento.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Nuevo formato trimestral, mejor y más económico, con precio especial de lanzamiento! ¡Una iniciativa que forma parte de Panini Back to Basics! Un juego de rol inteligente ha transformado Nueva York en un mundo de fantasía. Para salvar vidas y revertir el hechizo, el Doctor Extraño debe reunir de nuevo a Los Defensores Secretos. ¡Con La Gata Negra, Supervisor y Luna de Cazador! Además, las aventuras de Bats, el perro fantasma detective, en un relato formidable. 

Este número de Doctor Extraño contiene los números Doctor Strange 12-14 USA, todos ellos guionizados por Jed MacKay.

El primer número incluido en la nueva grapa triple de Panini es Historia de fantasmas, con dibujo de Danilo S. Beyruth con color de K.J. Diaz. Beyruth dibujó el número anterior de la colección y me parece un buen dibujante, sin la imaginación desbordante de Pasqual Ferry pero cumplidor. En concreto en este número me ha gustado bastante, sobre todo porque el comic está protagonizado por el perro fantasma Bats, que está acompañado por una pareja de serpientes fantasmas, destacando Beyruth con la forma en que dibuja a estos animales y como consigue transmitir las sensaciones perfectas en cada momento.

De esta grapa autonclusiva me gusta mucho que parece la típica historia un poco de relleno y sin repercusiones, pero el GIRO que imprime MacKay al final lo cambia todo y sugiere que la vida de Stephen Extraño no va a tener un segundo de respiro en los próximos meses. Un villano que sirve además para recordar al lector el gran conocimiento que tiene MacKay de la historia del Doctor Extraño, al ser un personaje creado por Roy Thomas en 1989. Por lo demás, MacKay a diferencia de escritores como (coff, coff) Jonathan Hickman, consigue que la grapa de 20 páginas ofrezca una lectura satisfactoria en si misma que te deja con ganas de más. Una historia sencilla que no busca crear ninguna rueda sino utilizar correctamente a los personajes a su disposición. Además, los toques de humor que añade MacKay en sus diálogos y la complicidad entre Stephen y Clea me encantan, y son la guinda a una historia que acierta en todo.

A continuación tenemos Cobolorum es una historia en dos partes con dibujo de Pasqual Ferry y color de Heather Moore. Y como ha pasado en números anteriores, MacKay plantea una historia que permite el lucimiento artístico de nuestro compatriota Pasqual Ferry. Cobolorum es un juego de rol demoniaco capaz de cambiar la realidad cuando alguien juega, un poco como Jumanji para entendernos. Para devolver a Nueva York a su estado normal y salvar a los niños que empezaron de jugar, Stephen tiene que entrar al juego.

Y para ello, debe formar su propio equipo de jugadores: Un mago (él), un sacerdote (Luna del Cazador, el personaje creado en Caballero Luna, escrita por MacKay), la ladrona (Gata Negra, que también escribió MacKay) y la sorpresa de la identidad del Luchador, eligiendo Extraño a El Supervisor (Tony Masters), el supervillano con el poder de copiar las habilidades de otros héroes y villanos. Incluir a un villano es un acierto total, y en palabras de Extraño le ha elegido porque el Luchador es el personaje que en las partidas de rol suele acabar muriendo, por lo que si alguien tiene que hacerlo, prefiere que no sea un amigo. Lo que tiene sentido en la historia permite unos momentos super divertidas cada vez que Extraño dice «amigos, y sr. Masters», lo cual no es la continuación de un estilo que me encantan.

Como buen comic Marvel, el cliffhanger con la identidad del villano en la sombra que ha activado todo está genial, al igual como la forma en que todos los personajes tienen su función en el desenlace y justifican su presencia en el comic. El comic es super entretenido, y tiene el plus de ver una narrativa muy de los años 70 y 80 de Marvel, al abrirse una trama en el número 12 que parece quedarse inactiva (¿Donde estará Bats?) que imagino que golpeará duro a Stephen Extraño en el próximo número, en el que empezará el crossover de la colección con el evento Caza Sangrienta que también escribe MacKay.

Si el comic es una gozada, qué decir de las portadacas de Alex Ross. Ross está es un momento de plenitud creativa increíble, y todas sus portadas me flipan, pero el juego que hace en estas tres portadas son dignas de análisis. En la primera Historia de fantasmas, sugiere un tranquilo día en el parque que no tiene nada que ver con el oscuro tono de investigación que Bats lleva a cabo en la mansión de Extraño.

En el arco siguiente Cobolorum Ross parece dibujar la misma imagen con el grupo de héroes (y el Supervisor) en la misma posición, la primera en Nueva York y la segunda con los personajes dentro del mundo del juego de rol. Lo interesante es que en Nueva York los personajes están en una posición defensiva porque sienten peligro, mientras que en la segunda están tan tranquilos en el mundo del juego, lo que de nuevo supone una inversión de la situaciones que van a vivir en el interior.

Doctor Extraño me parece el comic perfecto y el ideal al que deberían aspirar todos los comics Marvel. Gran historia, personajes reconocibles y un buen dibujo. No se le puede pedir más. Lástima el formato trimestral de Panini, pero peor sería que la colección se hubiera cancelado. Así que tomemos los aciertos cuando los encontramos, que con Marvel no son tan frecuentes como me gustaría.

Comparto las primeras páginas del comic:

Doctor Extraño me encanta. Y la llegada de Caza Sangrienta sugiere que las cosas se van a poner piliagudas para el Hechicero Supremo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Longlegs de Osgood Perkins

Había leído muchas alabanzas a Longlegs, la película de Osgood Perkings (hijo de Anthony Perkins) que destaca por tener a Nicolas Cage en el papel de teórico serial killer, así que me acerqué al cine para verla.

PUNTUACIÓN: 6/10

A Lee Harker, una nueva y talentosa agente del FBI, le han asignado un caso sin resolver de un asesino en serie. A medida que la investigación se complica y se descubren pruebas ocultas, Harker se da cuenta de que existe un vínculo personal con el despiadado asesino y debe actuar con rapidez para evitar otro asesinato.

Osgood Robert «Oz» Perkins II (Nueva York, 1974) es un actor, guionista y director estadounidense. Es el hijo mayor del actor Anthony Perkins. El primer papel como actor de Perkins fue en Psicosis II (1983), en la que aparecía brevemente como la versión de doce años del personaje de Norman Bates que interpretaba su padre. Desde entonces, participó en varias películas en papeles secundarios, como Seis grados de separación (1993), Legalmente rubia (2001), No es otra película de adolescentes (también de 2001) y Secretary (2002), entre otras. En su faceta de escritor y director, escribió y dirigió las películas de terror The Blackcoat’s Daughter (2015), I Am the Pretty Thing That Lives in the House (2016) y esta Longlegs (2024), además de dirigir la nueva versión de Gretel & Hansel (2020).

La película de 101 minutos de duración cuenta con fotografía de de Andrés Arochim, montaje de Greg Ng y Graham Fortin, y musica de Zilgi (seudónimo de Elvis Perkins, hermano del director). Se rodó en Vancouver (Canadá) entre enero y febrero de 2023. Destacar también que Nicolas Cage produjo la película a través de su productora Saturn Films. Longlegs ha sido un gran éxito para sus productores, ya que a partir de un presupuesto inferior a 10 millones de dólares, la película ha recaudado más de 80 millones sólo en Estados Unidos.

Maika Monroe (conocida sobre todo a partir de It follows) interpreta a Lee Harker, una agente del FBI con habilidades extrasensoriales asignada al caso de Longlegs, un caso con aterradoras conexiones con su pasado. (Lauren Acala interpreta a Lee Harker de niña). Nicolas Cage es Longlegs, un escurridizo asesino en serie con conexiones demoníacas que le permite a Cage un nuevo festivas de over-the-top y momentos perturbadores. Blair Underwood es el agente William J. Carter, uno de los superiores de Lee, Alicia Witt interpreta a Ruth Harker, la ultra religiosa madre de Lee, Michelle Choi-Lee como la agente Browning, una de las superiores de Lee, Dakota Daulby como el agente Horatio Fisk, compañero de Lee, y Kiernan Shipka como Carrie Anne Camera, la única superviviente conocida de Longlegs, con Maila Hosie como la joven Carrie Anne Camera.

No sabía nada de Longlegs más allá de leer comentarios sueltos alabando la aterradora interpretación de Nicolas Cage en una película que cogía elementos de El silencio de los corderos al plantear una investigación del FBO que se convertirá en una historia de terror. Y en lo referido a esos elementos, la película efectivamente ofrece justo esto, con una historia ambientada en los años 90 que parece que quiere buscar reforzar la idea de gusto por el terror clásico.

Lo mejor de Longlegs es la ambientación y el tono perturbador que la película transmite desde el primer fotograma. Una puesta en escena sobria y gris es atacada en momentos puntuales por explosiones de ruidos desasosegantes planteados junto al montaje para alterar al espectador. Es el tono lo que transmite la atmósfera de terror, porque las imágenes sangrientas pueden contarse con los dedos de la mano.

La protagonista Maika Monroe me parece que está bastante bien y ofrece lo que seguro el director demandaba de ella. Sin embargo, dentro que me ha gustado y veo mucha emoción contenida en su interpretación, en realidad creo que es demasiado monotemática, porque su personaje sólo toca esta nota a lo largo de toda la película. Estando bien, al final resulta un tanto monótona. Y lo mismo podría decirse de Nicolas Cage, cuyo personaje Longlegs destaca primero que todo por un tremendo trabajo de maquillaje, peluquería y uso de prótesis que hace que Cage sea casi irreconocible. Longlegs es un asesino en serie que en realidad casi no aparece más que unos pocos momentos, jugando la cámara a amplificar la sensación perturbadora al no dejar que le veamos bien la mayor parte del tiempo, sacando del plano parte de su cara en varias ocasiones.

Sin embargo, debo decir que el crossover de géneros no acaba de funcionar del todo. Empezando porque desde la primera escena queda clara la conexión de Lee Harker con el asesino Longlegs, aunque los detalles exactos no se revelan hasta el final de la película. En la parte de la investigación policial la película no funciona y a pesar de estos momentos puntuales perturbadores, me costó mantener los ojos abiertos en varios momentos. Y es que parece mentira que una película de estas características se me hiciera aburrida en la parte central. Volviendo a la parte procedimental, cuando por fin se descubre todo, no acaba de quedar claro qué pretendía conseguir Longlegs aparte de las propias muertas. Es una pregunta sin respuesta que no creo que Perkins pretendiera responder en ningún caso.

Y hablaba de crossover de dos géneros, pero en realidad Longlegs parece una enciclopedia del terror, al conectar esta historia a priori procedimental con un misterio familiar oculto, la manipulación mental, la adoración satánica, las muñecas terroríficas, un acuerdo que nos recuerda a Fausto y una monja infernal. Perkins parece fiarlo todo al horror psicológico y a toques sobrenaturales, y el tono es perfecto para este propósito, pero el resultado final es una película con la que no he acabado de conectar.

Cage está bien sin ser memorable, aparte su casi nula aparición en la película. Y Maika Monroe también me ha gustado aunque con los matices que comentaba antes. Blair Underwood como el jefe de Lee y Alicia Witt como su madre creo que también cumplen con lo que la película necesita y aportan su buen nivel interpretativo. Pero el final abierto no me deja sensación satisfactoria, aunque intelectualmente si le encuentro elementos positivos a la película.

Longlegs es una de esas película que siento que me debería haber gustado más de lo que lo ha hecho.

Comparto el trailer de la película:

Longlegs me ha dejado frío. A pesar de los golpes de montaje y sonido y una buena ambientación, me ha parecido aburrida en muchos pasajes, suponiendo una pequeña decepción.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de La casa el dragón temporada 2 (MAX)

La segunda temporada de La Casa del Dragón ya es historia en Max, por lo que ya puedo compartir mis impresiones de esta serie spin-of / precuela de Juego de Tronos.

PUNTUACIÓN: 7/10

La serie transcurre 200 años antes de los eventos ocurridos en Juego de Tronos y cuenta la épica historia de la casa Targaryen.

George R.R. Martin estuvo super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él, el guionista Ryan Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos. Condal es el showrunner de esta segunda temporada de ocho episodios, y ha escrito el primero y el cuarto episodio de esta temporada. Otros guionistas son Sara Hess, David Hancock, Ti Mikkel y Eileen Shim. En la dirección Alan Taylor, director super asociado al mundo de Juego de Tronos ha realizado el primer y el cuarto episodio de esta temporada. Clare Kilner, Geeta Vasant Patel, Andrij Parekh y Loni Peristere son los otros directores de la serie. El músico Ramin Djawadi vuelve también con la icónica melodía original.

Dentro del reparto encontramos a Emma D’Arcy como la Reina Rhaenyra Targaryen: Hija y heredera del Rey Viserys I Targaryen, primogénita y única superviviente de Viserys y su primera esposa, la Reina Aemma Arryn. Tras la muerte de su padre es coronada reina por sus partidarios, los «Negros», después de que su hermanastro usurpara el trono. Es una jinete de dragones que monta al dragón Syrax. Olivia Cooke interpreta a la Reina viuda Alicent Hightower: Compañera de infancia y mejor amiga de la princesa Rhaenyra Targaryen, y más tarde segunda esposa y reina consorte del rey Viserys I Targaryen. Alicent promueve el ascenso al trono de su hijo el Príncipe / Rey Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney), lo que provoca la guerra abierta entre ambas facciones.

Matt Smith es el Príncipe Daemon Targaryen, el hermano menor del Rey Viserys I Targaryen y tío / marido de la Princesa Rhaenyra Targaryen. Daemon es un guerrero feroz y empuña la espada de acero valyrio Hermana Oscura. Es un experimentado jinete de dragones que monta al dragón Caraxes, también conocido como el «Wyrm de Sangre». Rhys Ifans es Sir Otto Hightower: El padre de la Reina Alicent Hightower y la Mano del Rey del pequeño consejo del Rey Viserys I Targaryen y continúa manteniendo su posición bajo el Rey Aegon II Targaryen. Cuando su hija se convirtió en reina, comenzó a conspirar para poner a su hijo mayor Aegon en el Trono de Hierro, en lugar de Rhaenyra, cosa que consiguió. Steve Toussaint es Lord Corlys Velaryon: El Señor de Driftmark y jefe de la Casa Velaryon, una de las familias más ricas y poderosas de los Siete Reinos. Conocido como «la Serpiente Marina», es el marino más famoso de la historia de Poniente. Eve Best como la Princesa Rhaenys Targaryen: Prima mayor de Viserys y Daemon y esposa de Lord Corlys Velaryon. Rhaenys es la única hija del Príncipe Aemon Targaryen, el difunto heredero e hijo mayor del Rey Jaehaerys I Targaryen, y de Jocelyn Baratheon, hermanastra de Jaehaerys.

La casa del dragón ha confirmado en su segunda temporada que es uno de los máximos entretenimientos de la televisión actual, aunque también tiene sus zonas grises que son más cuestionables. Empezando por los aspectos positivos, el marketing de HBO planteando que los espectadores pudieran elegir entre #TeamGreen o #TeamBlack en función de si apoyábamos a Rhaenyra o Alicent sirvió para resaltar uno de los aspectos más positivos de la primera temporada, que es que ambas creían tener razón, lo que alejaba la historia de la típica historia de buenos contra malos. Otro aspecto positivo de La casa del dragón es que los actores ya han hecho suyos a los personajes que interpretan, o los espectadores ya les tenemos cogidos el tranquillo, y los personajes transmiten el carisma que necesitan. Rhaenyra y Alicent siguen siendo unas protagonistas morales que actúan según lo que creen es correcto, con Alicent llevándose un golpe de realidad al descubrir que sus hijos igual no son los adecuados para el trono, mientras que Sir Cole va a quedar traumatizado tras ser testigo del combate de dragones que diezmó a su ejército. Hay muchos personajes y la mayoría tienen un detalle que les convierte en interesantes. Por ejemplo, la escena de Alyn de Hull, en el que se enfrenta a su padre Corlys Velaryon tras años de ignorarle por ser bastardo, me parece un escenón espectacular. Y como ese hay muchísimos momentos, como los de Mysaria, la consejera de Rhaenyra, o Larys Strong, consejero de Aemond.

El gran momento de la serie ha sido el episodio 4 en el que por fin tuvimos el combate de dragones que llevábamos anticipando desde la primera temporada. El combate es brutal y puede ser de lo mejor que se ha visto en toda la serie, y en la televisión de 2024. Una serie que ya nos dejó de forma anticlimática la temporada pasada que anticipó una guerra que no llegó a suceder. Aparte de lo brutal del combate de Aemond Targaryen montando al dragón Vhagar contra la Princesa Rhaenys, que además deja quemado y muy malherido a su hermano el Rey Aegon II, el combate tiene añade un factor fundamental para la serie: Cuando los dragones luchan, es como si se lanzara una bomba nuclear. Los soldados de Sir Cole mueren calcinados y las muertes se cuentan por centenares si no miles. Que empiece la guerra de dragones sólo anticipa la destrucción mutua asegurada en la que seguro será el pueblo llano el que pagará el precio. Y ese es el gran drama que Rhaenyra sabe e intenta evitar a toda costa, hasta que se queda sin opciones.

El otro elemento que me ha gustado mucho es el uso que la serie guarda para la gente corriente. Por un lado, el pueblo de Desembarco del Rey está a punto de rebelarse contra el regente Aemond al que le da igual si su pueblo se muere de hambre. Y sobre todo, ver a hijos bastardos de los Targaryen dominando a varios dragones controlados por Rhaenyra, rompiendo el factor de que los jinetes de dragones deben ser «nobles», me parece una idea super interesante. Unido a que no tengo claro qué harán estos jinetes cuando de verdad tengan que entrar en combate.

La duración de ocho episodios me parece adecuada con lo visto en esta segunda temporada, y me gusta que haya aumentado el metraje de los dragones en esta segunda temporada. En el apartado técnico, el diseño de producción, las localizaciones (entre ellas el casco histórico de Cáceres), el empleo de extras y los efectos especiales me parece que lucen increíblemente en esta serie. Dentro de las cosas positivas, La casa del dragón ofrece el entretenimiento que promete, y la verdad es que me ha dejado (con matices) con ganas de más. Por cierto, HBO ha confirmado que va a producir las 2 próximas temporadas de La casa del dragón para que la historia pueda contarse con la extensión que George R.R. Martin comentó que necesitaría la serie cuando estaba promocionando el estreno de la primera temporada. Algo por lo que los espectadores sin duda tenemos que alegrarnos.

Dentro que la serie me ha gustado y seguro veré la tercera temporada, hay bastante cosas que comentar que son cuestionables. Empezando por el mismo final de la temporada, planteado como un trailer de lo que está por venir y que vuelve a dejarnos con la sensación que ya tuve en la primera temporada: Excepto el cuarto episodio que es realmente espectacular y dramático, todos los episodios de esta segunda temporada han vuelto a dejarme con la sensación de vendernos la idea de «vuelve la semana que viene, que ese episodio será el bueno». De hecho, todo el final de la temporada es precisamente ese: «No te hemos mostrado las batallas que hemos sugerido, pero vuelve que a la próxima igual si». Y esta sensación de anticlimax en realidad no es buena, porque es la segunda vez que la serie nos hace lo mismo.

Cuando vi el espectacular cuarto episodio tuve claro que esa iba a ser la única batalla que veriamos en toda la temporada. Por supuesto en ese momento podía haberme equivocado, pero las emisiones posteriores han acabado dándome la razón. Ya sea por motivos presupuestarios, que seguro ha sido un factor, o por la propia narrativa a fuego lento que plantean los creadores, el resultado es una serie descompensada que nos ha ofrecido lo mejor en la mitad y ha ido cuesta abajo a partir de ahí. A esto hay que añadir que los medios americanos comentan que el rodaje de la tercera temporada comenzará a primeros de 2025, por lo que entiendo que estamos ante un estreno en 2026. Esto significa que prácticamente van a volver transcurrir los casi dos años que pasaron entre las temporadas 1 y 2. Y esto es muchísimo tiempo pensando en el coitus interruptus que nos está ofreciendo la serie. En este momento me acuerdo que la serie se redujo de 10 episodios a 8, y en condiciones normales esos dos episodios que nos han «robado», de nuevo no se si por tema presupuestario, narrativo o una combinación de los dos, son los que tendrían que habernos dado el climax que la historia precisaba.

El otro gran problema de la temporada ha sido todo el arco de Daemon Targaryen en Harrenhal, el centro de las Riverlands y castillo clave para el desarrollo de la guerra. Daemon se pasa casi la totalidad de su tiempo sufriendo visiones que se convirtieron en los verdaderos «minutos de la basura» de la serie. Que al final todo ello le lleve a ver la visión de lo que se profetiza en La Canción de Hielo y Fuego y le lleve a jurar lealtad a Rhaenyra es un final que puede ser lógico, pero que no oculta lo alargado y sin interés que fue su participación esta temporada. Dicho esto, Rhaenyra obtiene la lealtad de los señores de Riverlands y se ha hecho con tres nuevos jinetes de dragones, por lo que lo que el equilibrio de fuerzas parece que se ha decantado a su favor. El tamaño de Vhagar, sin embargo, hace que no se pueda descartar alguna nueva matanza de Aemond.

Hablaba del acierto de marketing del Team Green / Team Black. Sin embargo, narrativamente, esto no es así. Desde el primer momento los espectadores sabemos que el Rey Viserys quería que su hija Rhaenyra reinara, aunque dio la opción a Alicent de malinterpretar su repetición de la Canción de Hielo y Fuego. Este desequilibro se va agravado por la incompetencia de los hijos de Alicent, que hace que el espectador desee que ganen los Verdes de Rhaenyra. Primero con el incompetente Aegon II y después con la crueldad de Aemond montando a Vhagar. A todo esto, ya no sorprende que la serie plantee que todas las mujeres son personas morales y «buenas», mientras que los hombres son los que muestran todas las cualidades negativas posibles.

En realidad la serie me ha gustado. Pero tengo claro que La casa del dragón NO está al mismo nivel que Juego de Tronos, empezando por la menor complejidad al tener sólo dos tramas (tres si contamos el decepcionante arco de Daemon) frente a las múltiples localizaciones y personajes de Juego de Tronos. Tampoco los personajes son igual de memorables, en especial sus virtuosos y poco complejos personajes femeninos. Sin embargo, yo sabía todo esto y lo acepto sin problemas. Porque en realidad, como he comentado, la serie me entretiene muchísimo, a pesar de la constante sensación de trailer de lo que está por venir y su excesivo ritmo expositivo y anticlimático.

Comparto el trailer de esta temporada:

La segunda temporada de La casa del dragón confirma que es una buena serie de televisión con una narrativa que como mínimo debe ser calificada de cuestionable.

PUNTUACIÓN: 7/10

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