Gracias a mi amigo Felix he leído Batman: Scottist connection de Alan Grant y Frank Quitely, con color de Matt Hollingsworth y Brad Matthew.
PUNTUACIÓN: 8/10
Bruce Wayne viaja a Escocia para asistir a la inhumación de Sir Gaweyne de Weyne, un antepasado suyo. Y aunque no esté en Gotham City, es una suerte que su fiel Alfred haya metido en la maleta el disfraz de Batman, porque lo que empieza como una profanación de tumbas termina destapando un misterio relacionado con los Caballeros Templarios.
El guionista inglés Alan Grant fue uno de los principales autores de las aventuras del Hombre Murciélago en la década de los años noventa, y en este volumen traslada al personaje al Reino Unido acompañado por el escocés Frank Quitely, dibujante de obras capitales de DC Comics como All-Star Superman o JLA: Tierra 2. Batman: El Detective, El Caballero del Dragón… Por muy vinculado que esté Batman a Gotham City, han sido muchas las ocasiones en que ha luchado contra el crimen en otros países. En Scottish Connection emprende el viaje de la mano de dos autores que conocen muy bien las verdes tierras escocesas.
Alan Grant (Bristol, 1949-2022) fue un guionista de cómic y televisión escocés, más conocido por sus trabajos en Judge Dredd de la revista 2000 AD y varios títulos de Batman durante la década de 1980 y principios de 1990. Durante esta etapa en DC Comics creó a los personajes de Anarky, Victor Zsasz y el Ventrílocuo junto al artista Norm Breyfogle
Vincent Patrick Deighan (Rutherglen, Escocia, 1968), más conocido como Frank Quitely, es un dibujante de cómics escocés conocido por sus frecuentes colaboraciones con Grant Morrison en títulos como New X-Men, We3, All-Star Superman y Batman and Robin, así como por su trabajo con Mark Millar en The Authority y Jupiter’s Legacy.
En muchos aspectos, Batman: Scottist connection parece un comic anacrónico, de otra época. Tenemos un viaje de Bruce Wayne a Escocia para asistir al sepelio de un antepasado lejano, y como es normal se verá envuelto en un misterio que conecta con la historia de la región. La historia en cierto sentido parece una excusa para dibujar elementos típicos de Escocia, como los acantilados, los paisajes envueltos en bruma, las carreteras estrechas en el campo, o elementos reales como la capilla Eosslyn, cerca de Edimburgo, o el propio castillo que domina la capital escocesa. Por suerte, todo eso está dibujado por un fuera de serie como es Frank Quitely.
El nivel de detalle del dibujo de este comic me parece sobresaliente, y es el principal reclamo que justifica la compra de este comic. En Batman: Scottist connection tenemos a un Quitely anterior a convertirse en una super estrella, ya que se publicó originalmente en USA en 1998. Quitely hace una master-class de narrativa de comic, con unos lápices centrados en mostrar la historia de la forma más clara posible, usando la estructura de página y la composición de las viñetas para ofrecer escenas super dinámicas y espectaculares, como se puede ver en las páginas que tenéis a continuación. Entiendo que aparte de todo, poder dibujar localizaciones de su tierra resultó un plus añadido para Quitely, cuyo trabajo para este comic es sencillamente sobresaliente.
El guion de Grant me parece que está bastante bien, conectando con la historia de Escocia y de alguna manera las reivindicaciones sociales de un pueblo llano cuyas tierras fueron usurpadas por los poderosos terratenientes. Me gusta que Bruce tenga mucho protagonismo, además de un Alfred que se encuentra en su salsa en este viaje, empapándose de la historia local. Grant fue durante muchos años el guionista de Batman, unos comics que me encantan, y creo que realiza un trabajo estupendo con una historia con un toque sobrenatural que tiene claro su factor de entretenimiento ligero y que triunfa por ello.
Comentaba que he leído este comic gracias a mi amigo Félix. Y me ha resultado muy curioso leer este comic justo a continuación de Batman: Un caballero oscuro de Jock, que también me lo dejó. Lo digo porque en muchos aspectos ha sido una experiencia casi opuesta, al tener a un Quitely centrado en la narrativa y la claridad que es justo lo más flojo que tiene Jock, que busca crear imágenes impactantes aunque la forma de llegar hasta ellas sea un tanto confuso visualmente. Además, la edición en tapa dura de mayor tamaño del comic de Jock contrasta con la edición «normal» de este Batman: Scottish Connection. Un comic que en realidad hubiera merecido una edición como la de Jock para poder disfrutar de la narrativa e imágenes de Quitely.
Grant y Quitely tenían claro el factor de entretenimiento ligero de Batman: Scottish Connection, y precisamente por eso nos dieron un comic estupendo que hará las delicias de todos los fans del Hombre Murciélago y del trabajo de estos dos grandes profesionales del mundo del comic.
Comparto las primeras páginas del comic, gracias a la previa publicada en la web de ECC Ediciones:
Batman: Scottish connection es un comic estupendo con un dibujo sobresaliente. Por comics sin pretensiones como este me aficioné a los comics de superhéroes.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Hace unos meses reseñé el primer episodio de The Ambassadors, la serie de Mark Millar en la que planteaba la creación de un grupo de superhéroe internacionales con personajes de países diferentes y cada número dibujado por un artista diferente. Ahora que la serie está completa toca volver a ella para analizarla.
PUNTUACIÓN: 8/10
El cómic más ambicioso de todos los tiempos ya está aquí: imagina que puedes regalar superpoderes a seis personas. En un mundo de ocho mil millones de habitantes, ¿a quién elegirías? Únete a seis de los mejores artistas de la industria en una enorme historia sobre gente corriente de todo el mundo que explica por qué deberían ser ellos.
The Ambassadors es una miniserie de 6 números con un dibujante diferente para cada número. A Frank Quitely le van a seguir Kark Kerschl, TRAVIS CHAREST, OLIVIER COIPEL, Matteo Buffagni y MATTEO SCALERA. Un autentico all-star de estrellas del firmamento comiquero. En el caso de Charest, la alegría no puede ser mayor, porque ni me acuerdo cual fue el último comic dibujado por él que compré. ¿El Wild-C.A.T.S. junto a Alan Moore? ¿Wild-C.A.T.S. / X-Men? Puede ser.
The Ambassadors de alguna manera es «Willy Wonka meets super-heroes». Dicho por el propio Millar. La idea de una investigadora coreana que ha descubierto cómo recomponer el ADN para dar superpoderes a quien ella quiera, y que decida entregarlos de forma altruista no a alguien dictado por el gobierno de los Estados Unidos o por los ricos y poderosos plantea un cambio de paradigma en el mundo superheroico como no se había visto en mucho tiempo. Hasta ahora los héroes nacían por accidente o por algún destino predestinado, pero que la clave sea el altruismo y buscar a «buenas personas» plantea numerosas cuestiones morales interesantes a lo largo de la serie que hacen que no sea sólo un comic de tíos superfuertes dándose ostias. (Aunque algo de eso habrá en el climax final).
La idea de presentar a personas de diferentes partes del mundo que serían seleccionadas para este experimento permitió poder contactar con artistas como Frank Quitely o Travis Charest. Sobre todo al segundo es casi imposible verle en un comic regular, al no estar interesado en complicarse la vida con los exigentes plazos de entrega del comic mainstream americano. Sin embargo, Millar contactó con Charest HACE DOS AÑOS, dándole todo el tiempo del mundo para poder dibujar su comic sin problemas, por lo que no pudo negarse. Tener a Charest es el gran hecho distintivo por el que se recordará esta serie, dicho por el propio Millar, y resulta un placer volver a disfrutar de su arte en una grapa.
Hablando del apartado artístico, The Ambassadors tiene un dibujo alucinante la mayor parte del tiempo. Quitely, Charest, Coipel y Scalera dibujan como los ángeles y son unos extraordinarios artistas y narradores. Suelo quejarme de los cambios de artistas en los comics de Marvel o DC, pero en este caso hablamos de un concepto desarrollado expresamente para que Millar pudiera trabajar con algunos de sus dibujantes favoritos, por lo que al menos en esto no se le puede poner un pero a este comic.
Kark Kerschl y Matteo Buffagni tienen una papeleta muy complicada, porque su trabajo se va a comparar con el de los cuatro artistazos con los que comparten serie. Y la verdad es que sólo Buffagni con su historia del héroe australiano se queda muy por debajo del resto de artistas, firmando un comic que en lo relativo al dibujo diría que sólo está «correcto». El estilo de Kerschl es tan diferente respecto a los demás en lo que se refiere al uso del color y a su narrativa que su historia del héroe de India me ha gustado mucho también. Al final, tener 5 comics con dibujo sobresaliente de 6 me parece un porcentaje de acierto muy elevado. De hecho, ya le gustaría a cualquier editor de Marvel o DC haber podido contar con estos artistas para realizar un comic, el que fuera.
En lo relativo a la historia, Millar sigue on-fire en este 2023. Este concepto le permite jugar en la creación de personajes de diferentes partes del mundo, rompiendo el monopolio de los superhéroes de los Estados Unidos y saliéndose de alguna manera de esta zona de confort. Millar crea historias que consiguen que empaticemos con todos los héroes con tan sólo una grapa, lo cual no puede ser más positivo. Además, añade sus habituales punkarradas, como por ejemplo el origen de la doctora Chung, la creadora de esta tecnología que al comienzo del comic se encuentra en la cárcel en Corea condenada injustamente tras fabricar su ex-marido unas pruebas falsas contra ella para poder quedarse todos sus inventos y patrimonio.
La idea que los ricos y poderosos no iban a permitir que nadie les robe su monopolio del poder nos lanza hacia un climax super potente aunque de alguna manera esperable. En ese sentido, que Millar sugiera que los dueños de las tecnológicas de alguna manera dominan también el mundo al controlar el flujo de información que llega al público y poder cometer cualquier crimen casi en total impunidad me parece otro puntazo del comic. The Ambassadors juega a lo largo de toda la serie con la posibilidad que una de estas personas normales que han conseguido poderes puedan ser corrompidas por los enemigos de la doctora Chung. La identidad de ese posible «traidor» es sorprendente pero lógico a la vez, mostrando a un Millar super hábil en su forma de contar sus historias.
Puestos a buscar algo menos bueno, quizá el final queda un tanto apresurado dado que los cinco primeros números se centran en la doctora Chung y en los héroes de India, Francia, Brasil y Australia, no dejando apenas hueco para sugerir la amenaza que se cierne sobre ellos. Dicho esto, que el sexto número sea doble le permite a Millar desarrollar este climax final de una manera satisfactoria, con lo que en realidad no le pongo ninguna pega a este aspecto. Y es que tener a Matteo Scalera para dibujar este climax, es un acierto total por parte de Millar. Scalera se sale a la hora de dibujar este enfrentamiento y también con la narrativa de los momentos más pausados, cerrando este primer volumen de la serie de forma brillante.
Si pensamos que Millar habló con Charest hace más de dos años, podemos intuir el nivel de planificación que Millar ha desarrollado en su Millarworld. De nuevo, dejando en mal lugar a los principales editores de cualquier editorial. En este 2023 en que se cumple el 20 aniversario del Millarworld Millar ha tirado la casa por la ventana publicando The Magic Order volumen 3 con Gigi Cavenago (tomo) y volumen 4 con Dike Ruan (que tengo muchas ganas de leer cuando se publique el tomo este mes de septiembre), Nemesis Reloaded con Jorge Jiménez, Night Club con Juanan Ramírez y este The Ambassadors antes de llegar a Big Game.
Y de alguna manera, aparte del tema de los dibujantes, Millar usa esta miniserie como preludio de Big Game, la serie evento que reúne a los personajes de Wanted con el resto de comics del Millarworld. Y es que si los supervillanos arrasaron a los superhéroes en 1986 e hicieron olvidar al planeta de su existencia, la llegada de nuevos héroes que pueden ser creados a voluntad por la doctora Cheng pone en riesgo la hegemonía de los super-villanos, forzando a Wesley Gibson a contratar a Nemesis para que acabe de raiz con esta amenaza antes que se den cuenta quien domina el planeta desde las sombras. Nemesis Reloaded tuvo el impactante final que lo conectaba con Wanted, pero narrativamente este The Ambassadors puede estar al mismo nivel de importancia.
El objetivo de todo comic mainstream además de entretener es provocar que el lector (cliente) queramos volver a compremos el siguiente número de sus colecciones favoritas. Millar ha conseguido eso mismo con su Millarworld, y aparte de Big Game me encuentro con muchísimas ganas de comprar el volumen 4 de The Magic Order, y el siguiente volumen de Night Club con los personajes que sobrevivan a su enfrentamiento contra Nemesis. Y cualquier cosa que se le pase por la cabeza a Millar. Es una pena que sus adaptaciones televisivas no estén triunfando, pero en lo que se refiere al comic, Millar es uno de los grandes nombres de la industria. Y lo seguirá siendo durante bastante tiempo.
The Ambassadors es un comic super entretenido que confirma a MIllar no sólo como un gran escritor mainstream, sino como el mejor editor del mercado a la hora de convencer al talento para que trabaje con él. Comicazo.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Mark Millar es uno de los grandes animadores del mundo del comic mainstream americano. Y lo ha vuelto a conseguir gracias al estreno esta semana de The Ambassadors con dibujo del superestrella Fran Quitely, su nueva miniserie dentro de su sello Millarworld propiedad de Netflix que ha sido publicado esta semana en Estados Unidos a través de Image Comics.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
ESTRENO DE LA MINISERIE
El cómic más ambicioso de todos los tiempos ya está aquí: imagina que puedes regalar superpoderes a seis personas. En un mundo de ocho mil millones de habitantes, ¿a quién elegirías? Únete a seis de los mejores artistas de la industria en una enorme historia sobre gente corriente de todo el mundo que explica por qué deberían ser ellos. Esta primera historia cuenta con ilustraciones de la superestrella FRANK QUITELY.
The Ambassadors va a ser una miniserie de 6 números con un dibujante diferente para cada número. A Frank Quitely le van a seguir Kark Kerschl, TRAVIS CHAREST, OLIVIER COIPEL, Matteo Buffagni y MATTEO SCALERA. Un autentico all-star de estrellas del firmamento comiquero. En el caso de Charest, la alegría no puede ser mayor.
Aunque hay muchos críticos con el trabajo de Mark Millar, lo que nadie puede negarle es que plantea los mejores high-concepts del mundo del comic americano. Y es que en The Ambassadores tenemos un «Willie Wonka con superhéroes». Y ahora a posteriori parece una obviedad super sencilla de realizar, pero por alguna razón que nadie acaba de aclarar nunca, estas ideas tan potentes, atractivas y comerciales sólo se le ocurren al escritor escocés. Pero un Willie Wonka con giro (como no podía ser de otra forma conociendo a Millar), porque mientras la científica que pretende regalar habilidades super humanas a seis personas de todo el mundo lo quiere hacer de forma desinteresada a personas «buenas» que lo merezcan, los gobiernos que llevan décadas buscando conseguir y controlar estos poderes no parece que estén muy de acuerdo con esta idea.
El comic cuenta con 28 páginas de historia que presenta de forma modélica esta premisa básica, con una narración fluidísima que hace que devores el comic y no puedas parar de leer. Y por supuesto, junto a una gran atención a la geopolítica internacional que abre posibilidades interesantes para la historia, hay momentos muy punkis y gores que también son muy marca de la casa Millar, cuando conocemos la historia de la científica que ha hecho este descubrimiento. Otro elemento interesante del comic es la intención declarada de Millar de alejar la historia de los Estados Unidos para sacar a esta historia de la zona de confort superheróica del maintream comiquero. De esta forma, además de contar con dibujantes diferentes, cada historia se situará en un punto diferente del globo mientras vamos conociendo a los teóricos agraciados, o al menos a las personas que se van a postular para recibir estas habilidades, otra cosa es que lo consigan. Plantear esta historia internacional ha planteado un desafío creativo importante para Millar, ya que buscaba reflejar correctamente los diferentes países y no caer en las típicas idioteces de turista que mira por encima del hombro otro países. Esto le obligó a realizar numerosos fact-checkings con personas de su confianza de estos países que llevaron a varias reescrituras.
Hay además otro elemento clave que plantea un elemento novedoso al género de los superhéroes, ya que frente al origen accidental de tantos y tantos superhéroes de Marvel o DC, la idea central que plantea este comic es que van a ser elegidos por alguien que busca encontrar a buenas personas. ¿Quién decide algo así? ¿Qué significa «bueno» para empezar? ¿Y como vendes a esta científica que eres tú la persona que más lo merece? Estas preguntas van a tener que ser desarrolladas en la serie, pero que alguien las piense en primer lugar me gusta y consigue que me enganche a un comic con muchísimo elementos novedosos e interesantes.
Millar ha comentado que Brendan McCarthy dirigió el equipo que diseñó los personajes, lo que ayuda a dar continuidad al conjunto y permitió a cada artista a concentrarse en su capítulo. Además, para conseguir trabajar con artistas super estrellas como Travis Charest y Frank Quitely que generalmente no tienen tiempo (ni ganas) de dibujar un comic mensual, Millar empezó a pensar en The Ambassador hace cuatro años. De esta forma, consiguió engancharles además de por la potente premisa, por la posibilidad de tener más de dos años para dibujar las 27-28 páginas de cada comic, lo que acabó siendo el elemento clave para conseguirles.
La fuerza económica de MillarWorld, que no olvidemos que es propiedad de Netflix pero que está consiguiendo éxito tras éxito de ventas en cada una de sus colecciones, ha permitido a Millar trabajar con estos márgenes tan amplios de producción. Pero al final, la otra gran ventaja de esta colección es que los lectores la vamos a poder disfrutar quincenalmente, dado que se ha solicitado una vez que la serie estaba completamente terminada. Algo que para mi es un elemento también muy positivo.
En el caso concreto de Quitely que estrena la serie, el resultado final se nota. El propio artista comenta que al haber podido trabajar con este margen tan grande tiempo, es la primera ves en su carrera profesional que podido crear un comic sin el stress de los plazos de entrega, algo que el artista escocés ha agradecido. Y si Quitely, que además se encarga de todo incluido el color, está contento, no cabe duda que los lectores también lo vamos a estar. El comic es un ejemplo de fluidez narrativa, algo en lo que Quitely es un maestro, y de atención al detalle, lo que son sus señas de identidad como artista. Al tratarse de la presentación del concepto del comic no tenemos escenas de acción que permitan el lucimiento al dibujante, pero es que todo el comic es una pasada. Dicho esto, Millar guarda a Quitely un momentazo super gore que el artista resuelve de forma brillante, consiguiendo que tengas que retira la mirada del comic durante un momento. En el apartado artístico, no se le puede pedir más a un comic. De hecho, puedo imaginar que el segundo número dibujado por Karl Kerschk va a palidecer un montón en la comparación.
En resumen, cuando tienes un comic con una premisa tan potente tan bien dibujado como The Ambassadors, es imposible que este comic no sea compra y lectura obligada.
Comparto páginas de este comic, que si te interesa puedes leer gratuitamente en Zona Negativa. Un lujazo que me ha permitido disfrutarlo para poder escribir esta reseña.
Ambassadors no ha podido empezar mejor, trayéndonos al mejor Millar de los high-concepts potentes e imaginativos con un dibujo insuperable de Quitely. Ganazas de poder leer la miniserie en su totalidad. Must-read absoluto.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Mark Millar inicia por fin el final de la historia de Jupiter´s Legacy. Requiem, el tercer y último arco, está planteada como una serie de 12 números del que acaba de publicarse la primera mitad, con dibujos de Tommy Lee Edwards y Matthew Dow Smith.
PUNTUACIÓN: 6/10
JUPITER’S LEGACY es la última sensación mundial de Netflix, con la primera temporada lanzada más alto que cualquier serie de superhéroes en la historia y manteniéndose como el programa número uno más visto del mundo cada día durante toda la semana de lanzamiento. Ahora, la secuela está finalmente aquí para continuar la historia de Chloe, Hutch, y su condenado romance. Sus hijos han crecido y cometen los mismos errores que sus padres, pero el enigma de su pasado permanece. ¿Qué era la misteriosa isla que llamó a sus padres en 1929 para prometerles superpoderes, y por qué ha aparecido también en otros mundos?
Recogiendo los seis primeros números de JUPITER’S LEGACY: REQUIEM, este volumen marca el regreso de la obra maestra de MARK MILLAR y FRANK QUITELY. El arte de estos seis números ha corrido a cargo de TOMMY LEE EDWARDS y MATTHEW DOW SMITH, dos artistas en el mejor momento de sus carrera.
Casi cuatro años y medio han pasado desde la publicación del segundo volumen de Jupiter´s Legacy de Mark Millar y Frank Quitely. En este tiempo, Netflix estrenó la primera (y última) temporada de la adaptación a imagen real, y antes de empezar a hablar de este comic, me hace mucha gracia como Millarworld intenta vender en la promoción lo exitosa que es una serie de televisión que todos sabemos está cancelada y que además no resultó demasiado buena, tal y como ya analicé en mi reseña de la serie.
Reconozco que tenía ganas de leer este Jupiter´s Legacy: Requiem, y eso a pesar de saber que Frank Quitely no iba a dibujar el comic, limitándose a la portada del comic y entiendo que el diseño de los personajes. Sin embargo, las páginas de preview que vi de Tommy Lee Edwards pintaban geniales, dentro de ser radicalmente diferentes al estilo de Quitely, algo que a priori no me suponía ningún problema.
Sin embargo, lamento tener que decir que la lectura de este Jupiter´s Legacy: Requiem ha sido bastante decepcionante. Empezando por el apartado artístico, Edwards tiene un estilo con páginas pintadas que resultan visualmente apabullantes en muchos momentos, algo que agradesco y considero muy positivo. Dentro que en general Edwards me ha gustado y no me importa que estéticamente sea tan diferente a Quitely, si tengo que recononer que su estilo resulta demasiado estático, con unas escenas de acción confusas y no demasiado bien narradas. Los personajes masculinos cuentan con diseños que los hacen super reconocibles, pero sin embargo se me hizo difícil reconocer a algunos personajes femeninos que resultaban completamente intercambiables, lo cual me generó cierta confusión en un par de momentos. Diría además que Edwards va de más a menos en este volumen, con un primer comic estupendo que ofrece un nivel de artístico que no consigue mantener a medida que avanza la serie, lo cual no tengo claro si fue debido a los plazos de entrega.
El problema no es tanto el dibujo de Edwards que me parece correcto y a veces bueno (o muy bueno), reconociendo en todo caso que me gusta muchísimo más Quitely y creo que está en otra liga narrativamente hablando. El gran problema y casi la gran estafa de este volumen es comprobar que Edwards NO dibuja los seis números de la serie, sino que tan sólo dibuja cuatro, estando los dos últimos dibujados por un montonerísimo Matthew Dow Smith que ha arruinado la experiencia lectora con unos dibujos terribles.
No se los motivos de la sustitución, pero si se confirmara que tras más de cuatro años de espera desde la anterior miniserie Millarword no ha querido darle unos meses extra a Edwards para dibujar todas las grapas por sacar los comics mensualmente, me parecería de juzgado de guardia. Y veo que puestos a cambiar de dibujante Millarworld optó por un dibujante con un estilo similar a Edwards, pero Dow Smith, con color de Giovanna Niro, entrega unas páginas tramendamente flojas que en algunos casos parecen apenas abocetadas y que sencillamente no están a la altura.
Y esto plantea un problema doble, no sólo porque el dibujo sea objetivamente peor, sino porque los lectores ya conocemos los ticks de Millar, y como siempre en el quinto número de esta serie es cuando plantea el gran giro que rompe la narración hasta ese momento. De forma que en este tomo, que por otra parte es sólo la mitad de una historia mayor, tenemos cuatro números de planteamiento correctamente dibujados para sufrir a continuación un bajonazo bestial en el climax del tomo.
El tema del dibujo ya es en sí mismo un problema tremendo, pero tampoco diría que Millar está especialmente inspirado con esta historia planteada en 2051 con una nueva generación de héroes, con una trama que al menos en los aspectos generales no ha llegado a sorprenderme. No se si debido a que uno ya ha leído muchos comics de Millar, pero intuir que el comic plantea una estructura similar al primer Jupiter´s Legacy telegrafió el giro del quinto número, no consiguiendo ni sorprenderme con la historia ni empatizar con los protagonistas. Y es que a pesar de presentar a un montón de personajes, realmente Chloe y Hutch siguen siendo los protagonistas, no consiguiendo generar ninguna empatía con los nuevos chavales. De esta forma, las numerosísimas muertes que irán llegando no llegan a impactar emocionalmente dado que los personajes me dan completamente igual. Dicho esto, hay que reconocer que hay momentos super punkis con muertes muy bestias muy en la línea de Millar, con algunos momentos muy crueles para algunos personajes, pero que quedan empañados por el deficiente dibujo. Todo ello adornado de momentos sexuales, diálogos macarras y cierta geopolítica planteada llena de elementos polémicos.
Quiero conocer el final de la historia y pienso comprar el próximo tomo a pesar de la decepción que me he llevado con este comic. Pero es necesario destacar que uno de los elementos distintivos de la producción de Millarworld era que siempre ha tenido un dibujo top que en muchos casos mejoraba, o desde luego embellecía, las correctas historias de Millar. Sin embargo, si el segundo volumen de este Requiem sigue dibujada por esta dupla artística, Jupiter´s Legacy puede quedar con el comic de Millar con peor dibujo de toda su producción, ya que este Requiem habría que sumarle el montonerismo máximo que supuso la maxiserie de 12 números Jupiter´s Circle, quedando sólo las 2 miniseries dibujadas por Quitely (11 números en total) como los mejores comics que apenas suponen un tercio de la obra total.
Comparto páginas del primer número:
No he conectado con este Jupiter´s Legacy: Requiem, pero sigo con curiosidad de saber como termina Millar su historia. Visto lo visto, casi prefiero que retrasen el volumen 6 lo que tengan que retrasarlo, pero que al menos el dibujo esté a la altura. Lo triste es que no tengo claro que lo vayan a hacer.
PUNTUACIÓN: 6/10
¿Leéis estos comics, qué os han parecido? Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.
Netflix continúa su racha de adaptaciones montoneras de conceptos creados en el mundo del comic. Jupiter´s Legacy, el comic creado por Mark Millar y Frank Quitely ha sido el último damnificado.
PUNTUCIÓN: 5.5/10
«Jupiter’s Legacy» sigue la historia de los primeros superhéroes del mundo, que recibieron sus poderes allá por la década de 1930. Tras dedicar casi un siglo a proteger a la humanidad, ahora esta primera generación debe pasar el testigo a sus hijos para que continúen con su legado. Pero las tensiones van en aumento cuando los jóvenes, ansiosos por demostrar su valía, no logran estar a la altura ni de la legendaria reputación pública de sus progenitores ni tampoco de los exigentes estándares personales de estos. (FILMAFFINITY)
Jupiter´s Legacy es uno de los mejores comics de Mark Millar y Frank Quitely. Planteado como una gran saga familiar de superhéroes con aventuras que se alargan durante todo un siglo. Este comic de 2013 sirvió para que Millar expresara sus inquietudes sobre el género de superhéroes, tocando de forma inteligente temas como las diferentes edades del comic, el contraste del héroe clásico de los tebeos que atrapa ladrones de banco pero no hace nada que realmente mejore la sociedad, preocupado más bien en mantener el status-quo sin que nada cambie, y las nuevas generaciones que buscan cambiar el mundo.
Tras una primera serie de cinco números, Millar cambió de registro entre 2015-16 con Jupiter´s Circle, continuación / precuela de 12 números en las que descubrimos las aventuras de los héroes que hemos conocido casi ancianos en el presente como unos jóvenes alocados en los años 50 y 60. Estas aventuras permiten a Millar dar contexto a los personajes y a la vez que ofrecer su punto de vista a momentos importantes de la historia de los Estados Unidos. Aunque Millar tiene ideas interesantes y mucha crítica social, el comic se vio lastrado por el excesivo baile de dibujantes: Wilfredo Torres, Chris Sprouse, Davide Gianfelice ,Rick Burckett o Ty Templeton dibujaron páginas de esta serie de 12 números,haciendo que echáramos de menos a Quitely.
Por último, en 2017 salió el segundo y de momento último volumen de Jupiter´s Legacy, de nuevo con Quitely al dibujo. Y aunque visualmente el arte de Frank Quitely en es una pasada, la historia de Mark Millar acaba resultando un poco más de lo mismo, repitiendo algunos patrones habituales de su obra. La serie quedó inconclusa en 2017, anunciándose en ese momento un tercer volumen, Requiem, para 2019 que no llegó a publicarse, y ahora que por fin va a empezar su publicación el próximo mes de junio, nos encontramos que Quitely solo dibuja las portadas, eligiendo Millar a Tommy Lee Edwards para sustituirle.
Cuando Netflix compró Millarworld, la compañía de Mark Millar en 2017, apostando por Millar como creador de contenidos para su canal de streaming, no había duda que Jupiter´s Legacy podía ser una de sus principales apuestas, dado que esta saga de superhéroes alargada durante un siglo podía ofrecer horas y horas de entretenimiento.
La adaptación televisiva de Jupiter´s Legacy ha sido creada por Steven S. DeKnight (Pacific Rim: Uprising, Daredevil), escribiendo y dirigiendo incluso el primer episodio, Sin embargo, DeKnight abandonó la serie por las clásicas «diferencias creativas, pasando Sang Kyu Kim a asumir el cargo de showrunner. Mark Millar ha mantenido funciones de productor ejecutivo, pero ha comentado que aunque ha opinado, en general ha dejado que otros creativos trabajaran sus propias ideas basadas en su historia. La serie de ocho episodios ha contado con fotografía de Danny Ruhlmann y Nicole Hirsch Whitaker, y música de Stephanie Economou.
Josh Duhamel protagoniza la serie interpretando a Sheldon Sampson / Utopian, un trasunto de Superman que tras el crack de la bolsa de 1929 llevará a un grupo a buscar una isla mágica que se le ha aparecido en visiones y donde conseguirán sus poderes. Junto a Duhamel, tenemos a Ben Daniels como Walter Sampson / Brainwave: el hermano mayor de Sheldon que adquirirá poderes telepáticos; Leslie Bibb como Grace Sampson / Lady Liberty. la esposa de Sheldon y una de las heroínas más poderosas del planeta, además de madre de Chloe (Elena Kampouris) y Brandon (Andrew Horton), los hijos de la pareja más famosa del planeta que tienen que lidiar con las expectativas del público y un ideal imposible de igualar que les intenta imponer su padre Utopian. Matt Lanter como George Hutchene / Skyfox, amigo de la infancia de Sheldon enfrentado con Walter en 1929 y que acabó traicionando al grupo. Su hijo Hutch (Ian Quinlan), un ladrón de poca monta que usa un aparato de teletransportación, completan el reparto.
Empezando por los elementos positivos, hay que reconocer que el comic de Millar y Quitely no llegó nunca a ofrecer esa gran saga superheroica que prometía, ya que el primer volumen tuvo un giro bestial super punkie marca de la casa de Millar que cambió completamente lo que se esperaba de ella. Es por esto que a priori, la oportunidad que ofrecía la serie de ofrecer más información del pasado de los héroes para que nos atrapen emocionalmente me parecía no sólo algo correcto, sino el camino a seguir para poder crear algo especial.
También hay que destacar que a pesar de los cambios, la serie es super fiel al comic y consigue sacarme una sonrisa al ver en imagen real el traje de Utopian o Lady Liberty.
Y hasta aquí lo bueno. Como digo Jupiter´s Legacy tiene el feeling correcto, los trajes y la historia son como el comic y en general todo es correcto, pero a la vez todo da sensación genérica y sin personalidad: la música, la fotografía, el CGI… Todo lo contrario de un comic dibujado por Frank Quitely. Ver como la serie de TV desaprovecha, o pasa por alto, las virtudes de Mark Millar y Frank Quitely es algo que me ha llamado mucho la atención. Todos conocemos a Millar por sus one-liners, sus golpes de efecto y, por qué no decirlo, sus punkarradas. Pero el escritor escocés es también y un maestro en la síntesis, ofrecer el núcleo de las cosas en un diálogo y 4 viñetas. A pesar de que cada episodio está centrado en un personaje, tras seis horas de televisión no me queda la sensación de que conozco mucho mejor a los personajes en la serie respecto al comic, la verdad. Con el agravante de tener en la serie diálogos repetidos en todos los episodios que giran sobre los mismos temas y acaban siendo redundantes.
Frank Quitely es un maestro en narrativa, en congelar la imagen en el momento más potente y en sus perspectivas que ofrece la acción desde puntos de vista atractivos. Sinceramente, no vi nada de esto en la serie, a pesar de que varias escenas salen directamente del comic. La ventaja del comic frente al cine o la televisión siempre fue que el artista puede plasmar cualquier cosa en la página, no está limitado por un presupuesto. Pero hay veces que no es cuestión de dinero, sino de talento. Quitely lo tiene a raudales, pero no acabo de verlo en la serie, ya que todo luce plano y sin chispa. Si tuviera que decir un momento visual que me haya gustado, sinceramente no podría decir ninguno porque lamentablemente, en este caso correcto significa mediocre.
Pero no son sólo los valores de producción, el guión tiene también mucho delito. Comentaba como positivo la posibilidad de ampliar el lore de la serie y mostrar cosas que no tenían cabida en comics de 22 páginas. Sin embargo la ejecución es lamentable. La serie divide el tiempo en el presente y en 1929, para ver cómo los héroes consiguen sus poderes. Lo que Millar despachó en seis páginas del número uno del comic en la serie nos lleva casi tres horas de historia que no acaba de ir a ningún lado y, al menos en mi caso, me ha aburrido sobre manera. Como digo, no hay nada nuevo que haya visto en la serie que me haya hecho empatizar (u odiar) a ningún personaje, porque ninguno me ha transmitido nada. La búsqueda de Sheldon de pistas para llegar a la isla o los episodios de «locura» que sufre con sus visiones me han parecido «paja» narrativa únicamente puesto ahí para ocupar minutos.
Siguiendo esta filosofía de situar cada episodio mitad en el presente y mitad en el pasado, Netflix puede hacer todas las temporadas que quiera, ya que puede alargar la historia contando aventuras en los 40, 50, 60, … todo lo que les interese. Pero esto a la vez, esto me recuerda a Amazing Spiderman 2, y como todo en la película parecía un trailer para vender la siguiente (Los 6 siniestros) que no llegó a hacerse porque Amazing fracasó. Pues en cierto sentido, creo que al pensar los guionistas que iban a poder desarrollar más todo en las siguientes temporadas hizo de alguna manera que se olvidaran de hacer que ESTA nos contara cosas interesantes. Con lo que el fail es monumental.
Y no es que todo lo del pasado sea insulso, es que también le falta fuerza y carisma a la historia del presente. No tengo claro si el casting de Chloe y Sampson es un fail (si que lo es), o es que el guión es flojísimo y tampoco les da grandes opciones para lucirse. Pero veo a ambos como unos clichés andantes, la hija rebelde que busca con alcohol y drogas encontrar su propio camino, o el hijo que sufre al intentar contentar a un padre demasiado exigente para el que nunca es suficiente. Ambos actores lo intentan, pero están a la altura de todo lo demás: Correcto tirando a mediocre.
Y tampoco es que los adultos estén mucho mejor, las cosas como son. Partiendo que Josh Duhamel tampoco es un actorazo para empezar, y todos los demás sólo me llegan a nivel televisivo de domingo por la tarde. Si a esto le sumamos un CGI flojo, unas escenas de acción aún peores y un climax sin fuerza, lamentablemente no queda más que considerar Jupiter´s Legacy en el último producto montonero de Netflix.
A esto hay que sumarle el hecho que tenía ganas de ver cómo planteaba la serie el GIRO alucinante del comic que cambió el status-quo. Mientras veía la serie, aunque pensaba que todo era correcto sin más, creía que si acertaban al mostrar el giro de Millar, como pasó en la excelente Invincible de Robert Kirkman, Jupiter´s Legacy podía volarle la cabeza a mucha gente y convertir el visionado de la segunda temporada en una apuesta segura. Sin embargo, el climax es un fail como una casa por si mismo, pero más si cabe si pensamos que este giro del comic no llega a ocurrir porque la serie ha decidido ir por otro lado.
De hecho, han fallado tanto a todos los niveles con este final y en general con todo lo demás que veo poco probable que vaya a ver una hipotética segunda temporada.
Comparto el trailer de esta serie:
Jupiter´s Legacy no es terrible, pero tampoco es brillante en nada, quedando su extremada corrección en algo totalmente insípido. Netflix creo que debería hacérselo mirar, porque vaya tela…
PUNTUCIÓN: 5.5/10
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