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Crítica de Caída de Dinastía de X 4 de Gerry Duggan y Lucas Werneck (Marvel Comics – Panini)

Cuarto número Caída de Dinastía de X de Gerry Duggan, Lucas Werneck y Jethro Morales en el dibujo y Bryan Valenza en el color, un número en el que tengo que decir siendo suave que me han perdido completamente.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

¡Mi aliado, mi enemigo! Dicen que un animal herido puede ser el tipo de animal más peligroso al que enfrentarse. A medida que la lucha entre los mutantes y Orchis alcanza un punto mortal, una revelación sacude a La Patrulla-X. ¡Las dos series que son una confluyen en una horrible traición a medida que La Era de Krakoa se acerca a su fin!

Los cuartos números de Caída de Dinastía de X y su serie hermana Ascensión de Potencias de X representan todo lo malo que ha tenido la Era de Krakoa que se encuentra en sus últimos coletazos. Empezando por un giro ridículo que ha convertido a Charles Xavier en un villano que matará a los humanos con tal que las I.A. de Nimrod y la Centinela Omega perdonen la vida a los mutantes y les permitan vivir en una «reserva» natural exclusiva para ellos. No es que sea ridículo, es que me ha repugnado profundamente. Pensar que los escritores y editores mutantes han pensado esta idea y nadie tuviera ningún reparo refleja el desvío moral que se vive en la oficina-X. E incluso si el mes que viene resultara que Xavier buscaba conseguir la confianza de las I.A.s para traicionarlas en el último momento, han convertido a Xavier en un asesino de masas con la destrucción de la nave militar que se dirigía a destruir la Ciudad Centinela. Ese es un pecado, un crimen en realidad, del que ya no se vuelve. No hay vuelta atrás para Xavier. Y es todo culpa de los editores idiotas con ideas de bombero.

Una idea de bombero torero que en realidad no era necesaria. Si ya era complicado ver a los mutantes luchar contra las diferentes facciones de Orchis por un lado, contra Nimrod, la centinela Omega y su Ciudad Centinela por otro, y contra la I.A. ENIGMA creada por Mister Siniestro y sus diferentes clones (argumento principal de Ascensión de Potencias de X), enrevesar aún más el final de era Era de Krakoa con el giro de Xavier y su conversión a villano es una vergüenza absoluta. Una vergüenza que no mejora lo que había y que me echado emocional e intelectualmente de este comic.

Cuando comentaba que este comic representaba todo lo malo de la franquica mutante y la Era de Krakoa me refiero en concreto al otro gran problema de este comic y es que es ininteligible si no has leído TODAS las colecciones mutantes. Cuando se inició la Era de Krakoa, Jonathan Hickman planteó Dinastía de X y Potencias de X como unas series hermanas interconectadas que en sus 12 números te daban toda la información para poder entenderlas disfrutarlas. Al anunciarse Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X entendía que planteaban algo similar, cosa que no se ha cumplido. Si el propio giro de Xavier es terrible, casi peor es que surge de la nada y sin justificación ninguna. Y luego resulta que Julián Clemente comenta en el Spot On que tendríamos que haber leído el Dead X-Men 4 para conocer de donde viene el cambio en Xavier. Un giro ridículo que aparentemente (porque no lo he leído) viene por una conversación de Xavier con alguien que le convence para hacer todo lo que haya que hacer, sea lo que sea, para garantizar la supervivencia de la raza mutante. Dentro de lo malo que es que el comic en si no te de la información necesaria para entender la historia, no quiero ni imaginar qué debieron sentir los lectores americanos al encontrarse este giro ridículo de la nada sin ningún contexto de ningún tipo.1 Yo me he llevado un chasco importante, pero en USA el golpe debió ser de aupa. Y en realidad, en el momento en que un comic no ofrece una lectura autocontenida satisfactoria en si mismo, es el momento en que el comic no funciona. Y no soy un lector novato, llevo leyendo a los mutantes desde hace 40 años y conozco la complejidad que exista a la hora en empezar a leer a los mutantes. Pero eso es una cosa y otra es el engendro que Marvel ha planteado para este final de la Era de Krakoa. Comprar dos miniseries de 5 números y quedarte con la sensación que me he quedado a mitad de la historia es una sensación negativa tremenda pensando que me estoy gastando mi dinero para leerlos. Y a la vez, que Marvel me obligue a comprar ¿otros 10 comics?¿más? para poder entender una historia es un sacacuartos inconcebible. Con actitudes como esta lo único que puede suceder es que deje de comprar completamente a los mutantes.

Caída de Dinastía de X en realidad tiene otros problemas añadidos. Y es que en realidad no está contando una única historia como sí vemos en Ascensión de Potencias de X (aunque la historia de Gillen sea también ininteligible). En este comic tenemos varias tramas en paralelo que van más o menos a su aire. Una de las tramas es el intento de Orchis de destruir a Krakoa. Al comienzo de la miniserie era Juggernaut el que intentaba protegerle, pero no se sabe muy bien por qué Cain Marko ha desaparecido y es Apocalipsis quien tiene que llegar al rescate. La idea que para que Krakoa viva varios mutantes deben dar su vida y su energía vital, apalizándoles antes Apocalipsis, es otra idea un tanto perturbadora que tampoco me funciona. Aunque en este caso, al menos es algo que ya habiamos visto de Apocalipsis, que forzaba a los mutantes sin poderes a luchar contra él para mostrarse dignos de ser resucitados con sus poderes.

Otro tema es el combate de los mutantes contra Nimrod y la Ciudad Centinela. Lo que debería ser el arco principal de esta miniserie se ha quedado en casi nada limitado por la extensión de las otras tramas que tenemos en este arco. Apocalipsis y Krakoa se extienden a lo largo de 10 páginas de las 22 que tiene este comic, mientras que la lucha contra Nimrod y la traición de Xavier tienen 12 páginas. Y el conflicto ético entre Scott Summers y Xavier está bien, pero queda lastrado por el propio cáncer de un giro absurdo y por un dibujo decepcionante.

Porque este es el otro gran pecado de este comic y que representa el gran problema de los comics Marvel del siglo XXI: El baile de dibujantes. Como ya pasó en el número anterior, Lucas Werneck no dibuja todo el comic, siendo acompañado por el muy mediocre Jethro Morales. Y Werneck no es gran cosa, pero Morales es aún peor. No se explica cómo Marvel piensa en él para los que se supone que son los comics más importantes de 2024 de la franquicia mutante. Hablaba antes de las diferentes tramas de este comic. Y la verdad es que el ataque de la estación S.W.O.R.D. contra la ciudad Centinela, la splash-page de los mutantes contra Nimrod o el rescate de Apocalipsis de Krakoa eran situaciones que daban para momentazo visual. Lamentablemente, los dibujantes no saben sacar partido a ninguno de estos momentos, desluciendo el resultado final. Si ya es malo tener una historia mala, si el dibujo tampoco acompaña es imposible disfrutar de un comic mainstream de estas características.

En resumen, el chasco que me he llevado con este número de Caída de Dinastía de X ha sido monumental. Y si leéis mis reseñas, podéis comprobar que aunque no he conectado con la Era de Krakoa, empecé a comprar estas dos miniseries (Caída y Ascensión) deseando que acertaran con el final y queriendo que me gustaran. Pues a pesar de la predisposición positiva, siento que me han echado. Dado que sólo falta un número para terminar las miniseries, las compraré para acabar de leer esta historia. Pero menudo desastre.

Comparto las primeras páginas del comic:

Marvel la ha cagado con Caída de dinastía de X. El ridículo giro de Xavier, a falta que intenten otro giro final, ya no tiene vuelta atrás y significa el desastre para la franquicia mutante.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

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Crítica de Doctor Extraño 12 de Jed MacKay, Danilo Beyruth y Pasqual Ferry (Marvel Comics Panini)

El Doctor Extraño de Jed MacKay es el comic Marvel que más estoy disfrutando en los últimos meses. Y aunque su pase a formato trimestral fue un bajón, poder leer tres grapas USA dibujadas por Danilo Bayruth y Pasqual Ferry es un placer condimentado con el estupendo precio de lanzamiento.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Nuevo formato trimestral, mejor y más económico, con precio especial de lanzamiento! ¡Una iniciativa que forma parte de Panini Back to Basics! Un juego de rol inteligente ha transformado Nueva York en un mundo de fantasía. Para salvar vidas y revertir el hechizo, el Doctor Extraño debe reunir de nuevo a Los Defensores Secretos. ¡Con La Gata Negra, Supervisor y Luna de Cazador! Además, las aventuras de Bats, el perro fantasma detective, en un relato formidable. 

Este número de Doctor Extraño contiene los números Doctor Strange 12-14 USA, todos ellos guionizados por Jed MacKay.

El primer número incluido en la nueva grapa triple de Panini es Historia de fantasmas, con dibujo de Danilo S. Beyruth con color de K.J. Diaz. Beyruth dibujó el número anterior de la colección y me parece un buen dibujante, sin la imaginación desbordante de Pasqual Ferry pero cumplidor. En concreto en este número me ha gustado bastante, sobre todo porque el comic está protagonizado por el perro fantasma Bats, que está acompañado por una pareja de serpientes fantasmas, destacando Beyruth con la forma en que dibuja a estos animales y como consigue transmitir las sensaciones perfectas en cada momento.

De esta grapa autonclusiva me gusta mucho que parece la típica historia un poco de relleno y sin repercusiones, pero el GIRO que imprime MacKay al final lo cambia todo y sugiere que la vida de Stephen Extraño no va a tener un segundo de respiro en los próximos meses. Un villano que sirve además para recordar al lector el gran conocimiento que tiene MacKay de la historia del Doctor Extraño, al ser un personaje creado por Roy Thomas en 1989. Por lo demás, MacKay a diferencia de escritores como (coff, coff) Jonathan Hickman, consigue que la grapa de 20 páginas ofrezca una lectura satisfactoria en si misma que te deja con ganas de más. Una historia sencilla que no busca crear ninguna rueda sino utilizar correctamente a los personajes a su disposición. Además, los toques de humor que añade MacKay en sus diálogos y la complicidad entre Stephen y Clea me encantan, y son la guinda a una historia que acierta en todo.

A continuación tenemos Cobolorum es una historia en dos partes con dibujo de Pasqual Ferry y color de Heather Moore. Y como ha pasado en números anteriores, MacKay plantea una historia que permite el lucimiento artístico de nuestro compatriota Pasqual Ferry. Cobolorum es un juego de rol demoniaco capaz de cambiar la realidad cuando alguien juega, un poco como Jumanji para entendernos. Para devolver a Nueva York a su estado normal y salvar a los niños que empezaron de jugar, Stephen tiene que entrar al juego.

Y para ello, debe formar su propio equipo de jugadores: Un mago (él), un sacerdote (Luna del Cazador, el personaje creado en Caballero Luna, escrita por MacKay), la ladrona (Gata Negra, que también escribió MacKay) y la sorpresa de la identidad del Luchador, eligiendo Extraño a El Supervisor (Tony Masters), el supervillano con el poder de copiar las habilidades de otros héroes y villanos. Incluir a un villano es un acierto total, y en palabras de Extraño le ha elegido porque el Luchador es el personaje que en las partidas de rol suele acabar muriendo, por lo que si alguien tiene que hacerlo, prefiere que no sea un amigo. Lo que tiene sentido en la historia permite unos momentos super divertidas cada vez que Extraño dice «amigos, y sr. Masters», lo cual no es la continuación de un estilo que me encantan.

Como buen comic Marvel, el cliffhanger con la identidad del villano en la sombra que ha activado todo está genial, al igual como la forma en que todos los personajes tienen su función en el desenlace y justifican su presencia en el comic. El comic es super entretenido, y tiene el plus de ver una narrativa muy de los años 70 y 80 de Marvel, al abrirse una trama en el número 12 que parece quedarse inactiva (¿Donde estará Bats?) que imagino que golpeará duro a Stephen Extraño en el próximo número, en el que empezará el crossover de la colección con el evento Caza Sangrienta que también escribe MacKay.

Si el comic es una gozada, qué decir de las portadacas de Alex Ross. Ross está es un momento de plenitud creativa increíble, y todas sus portadas me flipan, pero el juego que hace en estas tres portadas son dignas de análisis. En la primera Historia de fantasmas, sugiere un tranquilo día en el parque que no tiene nada que ver con el oscuro tono de investigación que Bats lleva a cabo en la mansión de Extraño.

En el arco siguiente Cobolorum Ross parece dibujar la misma imagen con el grupo de héroes (y el Supervisor) en la misma posición, la primera en Nueva York y la segunda con los personajes dentro del mundo del juego de rol. Lo interesante es que en Nueva York los personajes están en una posición defensiva porque sienten peligro, mientras que en la segunda están tan tranquilos en el mundo del juego, lo que de nuevo supone una inversión de la situaciones que van a vivir en el interior.

Doctor Extraño me parece el comic perfecto y el ideal al que deberían aspirar todos los comics Marvel. Gran historia, personajes reconocibles y un buen dibujo. No se le puede pedir más. Lástima el formato trimestral de Panini, pero peor sería que la colección se hubiera cancelado. Así que tomemos los aciertos cuando los encontramos, que con Marvel no son tan frecuentes como me gustaría.

Comparto las primeras páginas del comic:

Doctor Extraño me encanta. Y la llegada de Caza Sangrienta sugiere que las cosas se van a poner piliagudas para el Hechicero Supremo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Increíble Hulk 9-11 de Phillip Kennedy Johnson y Danny Earls (Marvel Comics – Panini)

Me gustan las historias que Phillip Kennedy Johnson está creando en su etapa en El Increíble Hulk, con un terror y unos monstruos asentados en el folk y la mitología. Sin embargo, el desastroso dibujo de Denny Earls han hecho que estos comics sean ilegibles. Lo que me faltaba.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Charlotte congelada.

El deambular de Hulk y Charlie les conduce hasta un poblado sobrenatural, azotado por un asesino en serie. Pero no se trata de un asesino convencional, y Hulk necesitará la ayuda de un detective diferente si quiere acabar con él.

Phillip Kennedy Johnson me parece un escritor muy interesante que ha sabido encontrarle el punto que necesita Hulk para que sus historias funcionen. Por ejemplo, a pesar de que el over-the-top inicial resultó divertido, Donny Cates no supo encontrar ese punto, y por eso su etapa no funcionó, aparte de su accidente que le obligó a abandonar la escritura. El pitch es que con un Banner y un Hulk cada vez más enfrentados, la Progenitora que domina a los monstruos del Universo Marvel obliga a Bruce y a su acompañante Charlie a moverse por toda la geometría de los Estados Unidos escapando de estas amenazas sobrenaturales. Esto les lleva hasta Nueva Orleans para este arco de tres números en que conoceremos a Nephele, consorte de Lucifer Lucero del Alba y la más hermosa de los Nefilim, que fue arrastrada a la Tierra tras la caída de Lucifer. Nephele es un mito de Nueva Orleans, una asesina en serie que desde hace más de un siglo se dedica a matar jóvenes víctimas para sacarles sus almas y dejarlas almacenadas en figuras diminutas. Este arco ofrece otra muestra del folk-terror creado a partir de mitos y leyendas, religiosas o no, lo que hace que su ambientación tenga un toque onírico que me funciona,

En la segunda historia contenida en el número 11 de Panini, que incluye la nueva historia del Giant-Size Hulk 2024, Hulk se encontrará con Parches Jack, el supervisor sobrenatural de los trenes que se encarga que todos los polizones paguen su billete. El combate resultante y la destrucción están a la altura de lo que se espera de un comic de Hulk. Hablando con mi hermano Fernando sobre este comic, me comentaba que la idea de «vencer a ostias a amenazas sobrenaturales» es algo que ya en Hellboy no nos funcionaba (de hecho, es el motivo por el que no compramos el comic de Mignola y otros). Sin embargo, no se por qué, pero de momento las historia de Johnson me funcionan de formas que Mignola nunca consiguió.

El problema gravísimo es este arco es el lamentable dibujo de Danny Earls. En el Spot-On Julián Clemente comenta que Earls es un jugador de futbol británico que llegó a debutar en la Premier y que jugó durante muchos años en Estados Unidos. Tras volver a su casa en Inglaterra decidió volcarse con su otra vocación, dibujar comics, consiguiendo cierta notoriedad tras ser alabado por Gail Simone. Esto le consiguió sus primeros encargos en Marvel, entre los que tenemos este arco de tres números.

Matthew Wilson en el color no puede hacer milagros, porque los lápices de Earls parecen los de un niño de 10 años que no acaba de saber dibujar figuras de forma profesional, con figuras anatómicamente horrendas que además parece como si estuvieran a medio terminar. Aparte de unos dibujos básicos e insatisfactorios, su narrativa me parece terrible también, haciendo que todo luzca acartonado y estático. Además de todo esto, quizá lo menos malo sean las imágenes de las personas «normales», en cuanto se pone a dibujar elementos sobrenaturales, empezando por el mismo Hulk, sus imágenes son aún peores. Earls no sabe dibujar a Hulk, pero aquí le tenemos cobrando por haber dibujado tres grapas del personaje.

Me quedo muerto pensando en que un editor vio las páginas de prueba de Earls y le gustaron lo bastante como para pagarle. Me he encontrado con muchos artistas mediocres y sin personalidad en Marvel y DC en los últimos años. Pero Earls está a otro nivel, puede ser el peor dibujante que he visto en un comic Marvel seguro de los últimos 10 años. Terrible.

Fijaros como será la cosa que tras sufrir estos comics lamentables de Earls, tener a Andrea Brocardo dibujando la historia de Giant-Size Hulk, con color de K.J. Díaz, me pareció como si tuviera a George Pérez o John Byrne en su mejor momento. La realidad es que Brocardo está bien, pero es la comparación lo que hizo casi elevarle a los altares. Cuando en realidad estamos ante otro comic que está bien sin más.

El comic es ante todo un medio que cuenta historias con imágenes. Y si estas imágenes no están a la altura, el resultado final solo puede ser suspenso. Y seguro que Earls es una bellísima persona, pero su mediocridad y falta de calidad no le dan para ser un dibujante profesional de comics mainstream de superhéroes. El palo que me han pegado estos comics me ha parecido tremendo. Ojalá no tenga que leer otro comic dibujado por este artista. Desde luego, si puedo evitarlo no. Y mucho menos pagar por ello, como hice con estos comics.

Comparto las primeras páginas del número 9 USA, que curiosamente son las páginas «buenas» de este arco. Y si estas páginas son las mejores, imaginad el resto:

Con dibujos como el de Danny Earls resulta imposible comprar un comic mainstream. Por suerte, el mes que viene vuelve Nic Klein, pero qué desastre estos tres últimos números.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 7 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con color de Marte Gracia, se acerca al final. Comparto mis impresiones de este séptimo y penúltimo número centrado en Dimitri, el compañero de Wyn.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Dimitri es un huérfano que nació en el Cosmódromo. En alguna parte está lo que ha estado buscando toda su vida. El camino de entrada es el camino de paso. Todo lo que tienes que hacer es escuchar la señal.

Llegados al séptimo número de D.I.O.S.E.S., está claro que no se le puede pedir a este comic que sea algo que no es. Sin embargo, refleja para bien y para mal lo que es el estilo de escritura de Jonathan Hickman y sus tics recurrentes. Cosas que pueden volarle la cabeza a algunos lectores pero que provocan desconexión a otra parte de fandom.

Pero antes de todo, tengo que quitarme el sombrero antes Valerio Schiti y Marte Gracia. Luego entro en la historia, pero el dibujo super dinámico de Schiti y el color espectacular de Gracia hacen que el comic sea un manjar para los sentidos. Los posibles problemas del comic son sobre la historia de Hickman, Schiti está a un nivel de super estrella en que merece la pena leer todo lo que haga. Sus composiciones de página, la forma en que hace que conversaciones que no apartan nada resultan interesantes, la fluidez narrativa y la maravilla que son sus escenas de acción hacen que este comic destaque sobre todo por su acabado artístico.

El «problema» de este comic no es el dibujo, claro, sino la historia de Hickman a la que sólo le falta un número para su finalización. Y más que «problema», el gráfico de Hickman que comparto a continuación y que aparece en este número explica los problemas que tengo con Hickman. Con la escritura de Hickman a nivel general, y con la premisa y ejecución de este comic.

En este séptimo número protagonizado por Dimitri tenemos el origen del ayudante de Wyn. Descubrimos que sus padres eran cosmonautas rusos que desaparecieron hace décadas, y todo lo que ha hecho Dimitri en su vida, incluso unirse al Orden Natural de Todo, estuvo motivado con su lucha para encontrarlos. A lo largo de la miniserie Dimitri estuvo dejando balizas en las diferentes localizaciones que visitaba. Hasta este comic parecía que era un plan del Orden Natural de todo, pero en este comic descubrimos que Dimitri tenía su propia agenda. Esto en si ya debería ser problemático, pensando en que el Orden parece ser una «organización» super poderosa. Pero en realidad, el problema es que toda la aventura parece una excusa para lo que parece que es más interesante para Hickman: El cuadro en el que nos explica que la realidad del Universo Marvel se construye dentro de un cuadrado creado dentro de las coordenadas Ciencia-Magia, Bien-Mal, Nacimiento-Muerte. Esto Hickman lo llama «el eje de poder».

Los padres de Dimitri desaparecieron en 1963 cuando era un niño de ¿8-10 años? Desde luego, Dimitri se conserva bien pensando que tiene casi 70 años. La búsqueda de sus padres le obliga a abrir un portal a un lugar fuera de la realidad conocida. Y dentro que la aventura está chula, dentro que la madre de Dimitri aparece de la nada, a todo el conjunto le falta tensión ya que no sabemos qué son estos seres habitantes de esta otra realidad. Aparte, la historia resulta anticlimática con el rescate de la madre de Dimitri sólo para verla morir cuando su cuerpo recibe de golpe los 60 años en que estuvieron perdidos. Además, la historia tiene un no final, dado que Dimitri desaparece para buscar a su padre, quedando la historia inconclusa. Así que dentro de un comic con un dibujo super chulo, tenemos una historia donde alguien viaja a un sitio para encontrarse con algo no explicado, para volver a viajar una segunda vez sin saber lo que ha sucedido. Y como pasa con Hickman, sumado a la premisa del octavo número, esto parece que va a quedarse colgado hasta otro momento. Que no será en esta serie que aún no se sabe si va a tener continuación. Plantear un comic supuestamente inteligente que sólo plantea preguntas sin responder nada en realidad es más fácil de lo que parece. Y seguro es más tramposo.

Aparte, Marvel vendió este comic con la premisa de ver a Jonathan Hickman reinventar la cosmología del Universo Marvel. Para ello creó dos facciones, los Poderes Fácticos y el Orden Natural de Todo. Wyn es el avatar de los primeros mientras que Aiko y Dmitri pertenecen a los segundos. Pero tras 7 números nunca hemos llegado a saber exactamente qué es el Orden Natural de Todo, de donde surge su poder y cual es la diferencia que tienen con los Poderes Fácticos. De momento, sabemos que alargan la vida de sus adeptos, pero poco más. De hecho, no dejo de leer en el prólogo de cada grapa lo de «una alianza incómoda entre ciencia y magia» para definir la relación entre estos poderes pero al final queda como una frase vacía sin interés dado que Hickman no se ha molestado en responderla. A estas alturas del comic, y sobre todo con la certeza que es una pregunta que Hickman no se ha planteado responder para empezar, es casi insultante para el lector.

Esta nueva cosmogonía se suponía que tenía que sustituir a la anterior, pero diría que los conceptos de Hickman no han cuajado. Si lo hubiera hecho esta miniserie no hubiera tenido tan sólo 8 números, o tras su finalización Marvel ya habría anunciado su continuación futura, cosa que de momento no ha hecho. Así que Hickman ha vuelto a colar a los lectores un comic con montones de conceptos ambiguos cuyo desenlace no está claro donde se va a producir. Por otro lado, puesto en la balanza, sigo quedándome completamente con Stephen Extraño como ser más poderoso del ámbito mágico de Marvel. Y no se si veo a Jed MacKay usando los conceptos de Hickman para sus estupendas aventuras.

D.I.O.S.E.S. no ha conseguido conectar con mis gustos, a pesar del estupendo dibujo de Schiti y Gracia. Una pena. Y sin embargo, aún confío que Hickman sea capaz de darnos un final a la altura. Aunque en realidad, creo que va a ser un final tan anticlimático como ha sido la serie en general.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. no es un mal comic, y desde luego está super bien dibujado. Pero los ticks de Hickman impiden que sea uno notable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Vengadores vol. 6 de Stan Lee, Roy Thomas y Don Heck (Marvel Comics – Panini)

Sexto volumen de la Biblioteca Marvel. Los Vengadores marcado por el cambio en los guiones de la colección, al sustituir Roy Thomas a Stan Lee, iniciando una etapa que se alargó más de cinco años. Unos comics que cuentan con dibujo del clásico y poco atractivo Don Heck.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO POCO POTENTE

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Mercurio y La Bruja Escarlata abandonan Los Vengadores después del regreso de Hank Pym, como Goliat, y La Avispa. ¿Será suficiente para hacer frente al odio puro de Los Hijos de la Serpiente? Te presentamos una nueva amenaza: El Láser Viviente. Además: Stan Lee cede el testigo a Roy Thomas. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Esta volumen contiene The Avengers 31-36 USA, publicados en 1966 y 1967.

Tras la marcha de Jack Kirby, la segunda revolución llegó a los Vengadores con el fichaje como Roy Thomas, que se convirtió en el guionista oficial de la colección en el número 35,publicado en diciembre de 1966. Resulta curioso que la llegada de Thomas se produce en mitad de una historia de dos partes, teniendo que cerrar la historia iniciada por Lee en el número 34. Un Lee que se mantenía como editor de la colección y en general de toda la línea editorial de Marvel Comics.

Este sexto volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores se compone de varias historias de dos números de duración. El número 31 termina la aventura de Goliat en Sudamérica que se inició en el volumen anterior, en la que la búsqueda de un remedio al problema físico que sufre y que le mantiene anclado en un tamaño de 3 metros de altura le lleva a descubrir una civilización subterránea en la que dos bandos se disputan el control de una llama que proporciona un poder enorme al quien lo posea. Los números 32 y 33 es una aventura en el que los Vengadores se enfrentan a la organización racista Los Hijos dela Serpiente, en los números 34 y 35 tenemos la presentación de El Láser Viviente, y en el número 36 empieza una historia que enfrenta a los héroes contra una raza alienígena de Ixar, que llegan a la Tierra con un ejército de robots super poderosos. Una aventura cuyo final leeremos en el próximo volumen.

En lo relativo a las historias, me parece curioso que Lee se muestre muy cómodo con una alineaciones de tan sólo 4 miembros. Si con el primer gran cambio del grupo del número 16 USA Los Vengadores era el Capitán América, Ojo de Halcón, Bruja Escarlata y Mercurio, el retorno al grupo de Goliat (la nueva identidad de Hank Pym) y Avispa provocó que Wanda y Pietro se marcharan a Europa para intentar encontrar la forma de recuperar sus poderes. Aquí hay que hacer un inciso ante lo ridículo que se ve con ojos de 2024 que dos mutantes (¿O no lo son? El cacao que tiene Marvel montado es importante) piensen en irse a Europa ya que «el aire de nuestra tierra natal nos dio nuestras habilidades sobrehumanas…» y solo allí creen que podrán recuperar sus poderes.

La marcha de Wanda y Pietro provoca una nueva alineación de 4 miembros, una en la que Goliat es mostrado como la voz cantante del grupo, muy por encima del Capitán América. De hecho, sorprende que en el arco de los Hijos de la Serpiente Steve es hecho prisionero durante casi toda la historia, teniendo que hacer Hank el discurso motivacional contra el racismo. Esto ahora sería impensable, pero el caso es que el Hombre Hormiga fue uno de los primeros superhéroes de Marvel, y es normal que para Lee Hank Pym tuviera que dar un paso adelante en el liderazgo del grupo. Algo similar pasa en la aventura siguiente, en la que de nuevo el Capitán América es hecho prisionero por Láser Viviente, en este caso junto a Ojo de Halcón y Avispa, teniendo que ser Hank el que acuda a rescatarles en el número siguiente.

Además del protagonismo de Goliat en el lado superheróico, Hank Pym también es protagonista en el lado humano. En estos comics se presenta a Bill Foster, un científico de color que ayudará a Hank a descubrir la forma de volver al tamaño normal, un Foster que en el futuro se convertirá en Goliat II. Esta presentación es también historia de Los Vengadores, y refuerza el papel central que Lee planteó para Hank en esta tanda de episodios. El retorno de Wanda y Pietro en el número 36 anticipa un cambio en estas dinámicas, como también lo es tener a la Viuda Negra de secundaria en los números 32 y 33 y su vuelta en este número 36, lo que anticipa que el grupo podría crecer hasta los 7 miembros o más.

En lo relativo a las historias de Lee tenemos montones de detalles que han envejecido fatal, como que la historia de Láser Viviente se plantea al ver el villano a Janet y quedarse enamorado de ella, como antes se enamoró de una amiga de Janet a la que acosaba. O que un robot a las órdenes de Ixar se pueda hacer pasar por Wanda en el número 36, cuyo plan sea raptar a superhéroes para que luchen por él en una guerra intergaláctica. En positivo, tener a Natasha Romanoff acompañando de alguna manera a Janet me gusta. Y cuando Wanda se reincorpore al grupo podemos encontrarnos con 3 mujeres en el grupo, una cifra inédita en ninguna otra colección de Marvel. El cambio de guionista y la llegada de Roy Thomas no provoca que estas chorradas de guion disminuyan, hasta el punto que tener de editor a Lee provocó que casi no se notara su ausencia.

He comentado en reseñas anteriores lo mucho que se notó el cambio del dibujo en esta colección de Los Vengadores, y lo poco atractivo que se ven estos comics comparado con cualquier cosa que hiciera Jack Kirby en esa época. Pero aparte del aspecto viejuno y el poco dinamismo, del dibujo de Don Heck, que se entinta a si mismo en todos los números excepto el nº 31 entintado por Frank Giacola, en este volumen me ha llamado la atención para mal lo terribles que son sus diseños de los nuevos villanos que conocemos en este volumen. Por un lado tenemos a los Hijos de la Serpiente, que son una organización racista que no queda claro si llevan un saco a modo uniforme y que tipo de máscara terrible se les ha ocurrido utilizar. O como pueden ver algo con ella. Tampoco el diseño del Laser Viviente me ha gustado nada. Hasta ahora Heck utilizaba conceptos y personajes creados por Kirby, pero cuando llega la hora de mostrar su creatividad con nuevos personajes, quedan muy en evidencia sus carencias en este aspecto.

La lectura de este volumen ha sido un poco pesada porque aunque Heck dibuja unas correctas anatomías, su dibujo no transmite emoción ni estar ante una historia más-grande-que-la-vida. Todo se ve excesivamente mundano y correcto, pero no tiene la espectacularidad que se le espera a un comic de superhéroes. En general Heck tiene una composición de página adecuada, pero en varias viñetas algunas caras de héroes y villanos están un poco desdibujadas, aparte que es difícil diferenciar a Steve Rogers, Clint Burton o Hank Pym dado que les dibuja a todos igual. Otro detalle negativo es que Hack parece no saber cómo dibujar al afroamericano Bill Foster, al que casi siempre le saca en viñetas pequeñas o de perfil, algo que me llamó mucho la atención y me parece muy evidente.

Por cierto, otro detalle curioso del dibujo de Don Heck es el fallo que comete en la portada del número 33 USA, que ha sido elegida como portada de este volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores, al colocar en la portada a una Bruja Escarlata que NO aparece en el comic, dejando fuera de la misma a Avispa, que sí protagoniza el comic con el Capitán América, Ojo de Halcón y Goliat.

Leyendo este sexto volumen de Los Vengadores tengo claro que la colección necesitaba un revulsivo en su apartado gráfico que le devolviera parte de la emoción y fuerza perdidas. Por suerte, en el próximo volumen tendremos la llegada de John Buscema, que me dará la calidad gráfica que estoy demandando a esta colección y que por ejemplo en este volumen siento que no me han dado.

En todo caso, tener en mi posesión y poder leer por primera vez algunos comics que nunca tuve me compensa los aspectos que peor han envejecido de estos comics. Y de aquí a nada podré decir que ya me habré hecho con los 50 primeros números de este comic clásico de Marvel Comics.

Comparto las primeras páginas del comic:

La Biblioteca Marvel. Los Vengadores llega a un nuevo cambio con la llegada de Roy Thomas, que durará para una etapa de varios años como guionista de la colección superando a Stan Lee. Lástima que el dibujo me parezca tan flojo.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO POCO ATRACTIVO

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