El séptimo volumen de Biblioteca Marvel. Los Vengadores de Roy Thomas y Don Heck trae la novedad de la llegada de Hércules al grupo, así como del mítico John Buscema a la colección.
PUNTUACIÓN: CLÁSICOENVEJECIDO
Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. En medio de nosotros… ¡un inmortal! La irrupción de Hércules entre Los Héroes Más Poderosos de la Tierra supone un cambio fundamental para el grupo. Necesitarán todo su poder si quieren hacer frente al regreso de Namor. Pero la gran revolución de este tomo se encuentra en la llegada de John Buscema, llamado a ser uno de los dibujantes fundamentales de Los Vengadores. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!
Este séptimo volumen de la Biblioteca Marvel. Los Vengadores incluye Avengers 37-42 USA, publicados en 1967.
En el anterior volumen de la Biblioteca Marvel. Los Vengadores asistimos a la sustitución de Roy Thomas como guionista de la serie. Thomas, ayudante de Lee, era el recambio perfecto que permitía a Lee a centrarse en su faceta de editor y supervisor de toda la línea editorial de Marvel, además de «escribir» las colecciones en las que seguía al cargo, como Los Cuatro Fantásticos o Spiderman. Y en estos primeros números, Thomas se muestra continuista frente a las ideas con las que Lee contruyó el Universo Marvel.
Este volumen comienza con un número 37 que sirve de cierre de la historia en dos partes que vimos en el volumen anterior, en que el grupo se enfrentaba contra una raza alienígena de Ixar, que llegan a la Tierra con un ejército de robots super poderosos llamados Ultroides. Este comic es interesante porque Thomas afirmó en el texto que incluye este volumen (perteneciente de la edición del Marvel Masterworks número 4), que para Lee, el número ideal de miembros de Los Vengadores era de 4, buscando sin duda imitar el éxito de Los Cuatro Fantásticos. Sin embargo, en este comic tenemos a 7 héroes, ya que a la alinieación habitual de Capitán América, Ojo de Halcón, Goliat, Avispa, Bruja Escarlata y Mercurio se les unió la Viuda Negra, en ese momento era medio novia de Clint Burton.
El comic en si no tiene demasiado interés más allá de la presencia de Natasha Romanoff y de la importancia que Goliat tiene en estas historias, muy superior al del resto de personajes, incluido al Capitán América. Después de varios combates de todo tipo protagonizados por los diferentes personajes, la resolución obligando a la mene maestra detrás de los Ixar a abandonar el planeta o morir resulta un final bastante anticlimático y facilón.
Roy Thomas comenta que pidió a Stan Lee en retorno de Thor a la colección, al considerarlo algo fundamental. Thomas no consiguió convencer a Lee, pero a cambio obtuvo el permiso para incorporar a HÉRCULES, el hijo de Zeus fue presentado precisamente en The Mighty Thor. Thomas plantea otro comic típico de la Marvel de esa época, con el combate entre Los Vengadores y Hércules provocado por una confusión. O más bien, debido al lavado de cerebro de la Encantadora, que hechiza a Hércules.
Pensando en el número de personajes máximo que exigía Lee, en esta grapas el Capitán América debe ausentarse para vivir una aventura en su propia colección. Mientras, Natasha Romanoff es captada por Nick Furia para que se incorpore a S.H.I.E.L.D. como agente encubierta. Esto echa por tierra su intención de unirse a los Vengadores para estar junto a su amado Clint, añadiendo el toque de dramatismo de folletín que tanto le gustaba a Lee y que Thomas abrazó inmediatamente. De este comic destaca la crueldad verbal de Hank Pym hacia Natasha, haciendo que recuerde lo bordes y desagradables que eran en muchos momentos los héroes de Marvel en los años 60. También, la desagradable sorpresa que aguarda a Hércules al final, al sufrir por partida doble. Primero por haberle lavado el cerebro la Encantadora, y luego porque su padre le destierra un año del Olimpo por abandonar su reino sin permiso. El exilio de Hércules es un segundo elemento de drama de folletín que tenemos en la colección, y se sumará al dolor que sufre Clint tras haber sido abandonado por Natasha.
Por cierto, en realidad Natasha no abandona la serie, dado que veremos sus aventuras mientras lleva a cabo la misión de Nick Furia, que exige que se infiltra tras el Telón de Acero comunista, para lo que tendrá que realizar varios robos y ser considerada una criminal. El uso de estas tramas secundarias es algo que recuerda a lo que Lee y Kirby estaban planteando en Los Cuatro Fantásticos, por ejemplo con la trama de los Inhumanos.
Los números 39 y 40 son dos historias autonclusivas en las que los Vengadores se enfrentarán primero al Pensador Loco y su Triunvirato del Terror (formado por los villanos de tercera categoría Cabeza de Martillo, Martinete y Bola de Trueno), para a continuación enfrentarse a Namor. A partir de una trama de los comics de Capitán América, el grupo reducido a Goliat, Avispa, Ojo de Halcón y Hércules partirán para intentar encontrar el poderoso Cubo Cósmico, encontrándose con el Señor de Atlantis. El combate entre Hércules y Namos es para mi lo principal de esta grapa que obviamente termina perdiéndose el trozo del Cubo, de forma que la historia pudiera ser contada en la colección del Capitán América.
El número 41 resulta histórico por la llegada de John Buscema a la colección, al tener que sustituir a un Don Heck que tuvo que abandonar la serie, en ese momento se pensaba que momentariamente, para dibujar el primer Annual de los Vengadores, un especial de 54 páginas que iba a llevarle tres meses dibujar. Este es el principal elemento destacable de un comic que es la primera parte de dos de una aventura en la que los Vengadores se enfrentarán a Diablo y al Hombre Dragón. Como vemos, Thomas sigue reutilizando personajes (villanos) de otras colecciones, empezando por el propio Hércules aparecido en Thor. Las historias en si no tienen nada especial, con un cliffhanger en el que Goliat y Avispa son hechos prisioneros por Diablo. Aunque si destacaría el deus-ex-machina bestial que supone la llegada de la nada de Capitán América, que llega en el momento justo para salvar al situación.
Mientras los Vengadores siguen con su combate contra Diablo, la Viuda Negra sigue con su infiltración en China (aunque no nombren el país exactamente), lo que provocará la siguiente aventura del grupo, cuando vayan a su rescate cruzando el globo. En resumen, los guiones de Thomas han sido bastante rutinarios y faltos de atractivo, Incluyendo un cameo de los Cuatro Fantásticos a los que piden ayuda para combatir a Diablo. Los diálogos de Thomas con ojos de 2024 son super recargados y se me han hecho super pesados de leer. Los dramas de Ojo de Halcón y su chulería, unida a la de Goliat, hacen que los protagonistas sean desagradables. A falta de que lleguen otros comics históricos, como la llegada de Caballero Negro o Vision, no tengo claro que vaya a leer a corto plazo, al ser el interés de estos comics más histórico que otra cosa.
El segundo hecho histórico de este volumen es la llegada de John Buscema a la colección, un artista que ayudó a definir la personalidad gráfica de la colección. Buscema era un artista veterano que llevaba trabajando en el medio desde 1948 y al que Lee captó de una empresa de publicidad. Con Buscema, Los Vengadores recuperaron la fuerza que perdieron al abandonar la serie Jack Kirby. Don Heck era un artista tan anatómicamente perfecto como aburrido a la hora de conseguir de los comics fueran atractivos visualmente. Y puedo entender la importancia de artistas como Heck para cualquier editorial, al proporcionar cierta solidez artística y la capacidad de mantener sin problemas el ritmo mensual de publicación. Pero el resultado era tener unos comics que no me resultan agradables o atractivos para leer.
John Buscema llega a la colección en el número 41 USA, un número que dibuja y entinta él. En el número 42 tenemos a Buscema con entintado de George Bell, entintador habitual de la sería que trabajaba con Don Heck. Buscema en estas páginas me parece que está demasiado respetuoso y continuista respecto al dibujo de Heck, por lo que el dibujo de Buscema aún necesita explotar, cosa que entiendo que sucederá en los próximos meses. En este volumen se aprecia un poco la mejora, pero no tanto como la diferencia de calidad que existe entre ambos. Con todo, la mejora es mu de agradecer, porque estos comics de Heck me estaban empezando a resultar un peñazo.
Por cierto, otro tema que hay que destacar es la terrible portada de Gil Kane y Stan Goldberg que Panini ha elegido para este volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores. Narrativamente tiene sentido usar esta portada que destaca la figura del recién llegado Hércules, junto a un montón de cabezas flotantes, algo que estaba muy de moda en aquella época. Pero la verdad es que la cara de Hércules y la perspectiva elegida por Kane para esta imagen no me funcionan en absoluto.
Reconozco que el interés de esta Biblioteca Marvel. Los Vengadores está siendo más histórico y completista que otra cosa. Porque la verdad es que estos comics ha envejecido bastante mal en todos los sentidos, tanto la historia como el dibujo. A pesar de esto, sigo con ganas de comprar mínimo los primeros 50 números de Los Vengadores.
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¡Feliz Domingo! Hoy quiero aprovechar el formato de Reflexiones de Domingo para escribir sobre algo que me lleva rondando la cabeza desde hace tiempo. El buen momento que DC Comics está disfrutando en los últimos meses. En lo que a disfrute puro se refiere, llevan tiempo superando ampliamente a una Marvel en capa caída que vive una de las peores etapas que le recuerdo.
El resumen lo tenéis en el primer párrafo. El último año de DC Comics ha conseguido que vuelva a tener ganas de comprar comics de DC a fuerza de ir publicando comics estupendos con dibujos TOP. Y esto tiene mucho mérito pensando que me bajé de la compra de DC en 2015 aprovechando el evento Convergencia. En estos años he comprado series puntuales, pero nada que me hiciera querer volver al día a día de la continuidad. Gracias en gran parte a Dan Mora y Mark Waid, estoy recuperando las ganas de grandes historias más grandes que la vida con sensación de legado como sólo DC puede ofrecer. Primero fueron Batman – Superman World´s Finest, luego con Shazam! y más recientemente con el evento Absolute Power, Waid y Mora me llevan ofreciendo desde hace más de 2 años los mejores comics de superhéroes del mainstream. Unos comics muy superiores en lo referido a disfrute puro respecto a cualquier cosa que haya publicado Marvel en este periodo de tiempo.
Waid y Mora representan todo lo que quiero y busco en un comic de superhéroes. Un guionista que conoce a los personajes y reivindica su historia y su legado mientras plantea historias emocionantes con el destino del mundo en juego en las que es fácil conectar con los HÉROES. Y que están dibujadas con una épica y una espectacularidad alucinante.Como Ed Brubaker y Sean Phillips, Waid y Mora están en un momento en el que hay que comprar cualquier cosa que publiquen en DC. Además de World´s Finest, tengo muchísimas ganas de leer su Justice League Unlimited, el Batman y Robin Year One de Waid y Chris Samnee y el Superman de Dan Mora con Joshua Williamson.
Junto a Waid y Mora, acabo de comprar el primer volumen de Green Lantern de Jeremy Adams y Xermánico, y me ha encantado. Como me pasa con los comics de Jed MacKay en Marvel, da gusto leer un comic en el que «simplemente» aciertan en la caracterización de Hal Jordan y ofrecen unas buenas aventuras que consiguen que te impliques emocionalmente con él y su mundo. Me declaro oficialmente enganchado a Green Lantern, pero también a su escritor Jeremy Adams, del cual llevaba tiempo escuchando buenas cosas y creo que merecerá la pena recuperar alguna obra suya previa, por ejemplo su Flash.
El especial DC All In ha supuesto un doble punto de inicio para nuevos lectores (o viejos lectores recuperados). En el universo tradicional de DC tengo ganas de leer el Green Arrow de Chris Condon (escritor de That Texas Blood y The Enflield Gang Massacre). Aunque es una pena del final de la etapa de Tom Taylor y sobre todo Bruno Redondo en Nightwing, lo cierto es que la nueva etapa de Dan Watters y Dextor Soy pinta muy bien, y el primer número de Detective Comics de Tom Taylor y Mikel Janin me ha dado una historia intrigante que habrá que ver a donde nos lleva con un dibujo impresionante de Janin. Y aunque nunca fui demasiado fan, las páginas de previa de NEWS GODS de Ram V y Evan Cagle lucen increíbles, al igual que la nueva etapa de la JSA de Jeff Lemire y Diego Orlotegui también me han llamado la atención.
A los comics en continuidad ha que suponer la novedad que están representando los nuevos comics de la línea Absolute Comics de DC, que está presentando nuevas versiones de los iconos con nuevos orígenes provocados al vivir en un mundo que está más volcado hacia el mal. Inicialmente sólo me llamó la atención el Absolute Superman de Jason Aaron y Rafa Sandoval. Pero cuando caí con los comics de Absolute Batman y Absolute Wonder Woman, los primeros números de ambas colecciones me han conseguido enganchar. De momento, DC ha conseguido recuperar el interés hacia sus colecciones normales y acertar con la novedad que supone la línea Absolute Comics.
Lo que está claro es que un buen comic te invita a leer más comics. De esa editorial, de esos autores, y si se plantean bien, en general de ese universo. No es algo nuevo, no hay más que ver el disfrute que me está dando el Energon Universe a partir de Void Rivals y Transformers. Que son otros comics muchísimo más disfrutables que los de Marvel. De forma que tras años de indiferencia me encuentro con ganas de leer más comics de DC. Y seguro que el desastre de Marvel Comics también ayuda a que tenga ganas de buenas lecturas dado que la «Casa de las Ideas» hace tiempo que no me las da. Pero si los comics que estoy comprando no acertaran con el guion y el dibujo, la satisfacción no sería tan alta. La comparación deja en mal lugar a Marvel, pero lo cierto es que los comics de DC que estoy leyendo me resultan super satisfactorios empezando por esa locura que es mostrar a los héroes reconocibles y mantener un buen dibujante a lo largo de un arco completo de la colección. Menuda locura, ¿verdad?
En contraste, llevo más de 40 años comprando comics de superhéroes, y jamás de visto a Marvel en la situación lamentable en la que la encuentro hoy. Incluso en los denostados años 90 siempre tenías un par de colecciones que estaban muy bien y que te ilusionaba leer, por ejemplo los Thunderbolts de Busiek y Bagley, Generación-X de Lobdell y Bachalo, Vengadores de Busiek y Pérez, etc. Sin embargo, en los últimos años lo máximo a lo que podemos aspirar es a tener comics de Jed MacKay hechos con oficio que se disfrutan si tienen un buen dibujante, cosa que no siempre sucede. Eso en positivo, porque en negativo la Era de Krakoa, que analicé en un artículo que puedes leer aquí) ha marcado un punto negro en la historia de Marvel con la pésima calidad de su último año unido a una explotación sacacuartos vergonzosa por parte de Marvel.
Sin contar la Biblioteca Marvel de Panini, este mes de noviembre voy a comprar 7 grapas Marvel y un tomo: Caza Sangrienta 5 (MacKay+Larraz), Hulk 14, Capitán América 11, El Inmortal Thor 12, Los Vengadores 15 (MacKay), Doctor Extraño 13 (Mackay), Patrulla-X 1 (MacKay+Stegman) y el tomo de La Venganza del Caballero Luna (MacKay). ¿Veis el patrón? Es la cifra más baja de comics Marvel que compro en un mes de toda mi vida, y de esas 7 grapas dos (Caza Sangrienta y Doctor Extraño) son los últimos números de sus series y no veo nada que me interese. Más allá del dato concreto de noviembre, durante todo 2024 me he movido en las 8-10 compras mensuales, que es un mínimo histórico.
Marvel se encuentra en una encrucijada de la que es muy difícil salir, sobre todo cuando parece que en realidad siguen abrazando las técnicas especulativas lamentables que les han puesto en esta situación. Empezando por la saturación de «eventos» que está estrangulando a las series regulares de forma que no consiguen plantear historias que enganchen por la personalidad de sus protagonistas. Veneno es un gran ejemplo de esto, porque en su número 29 publicó el cruce «Simbiosis-Necrosis» de Veneno y Matanza, en el 30 tuvimos los tie-ins con Caza Sangrienta y la previa del siguiente evento, La Guerra de Veneno. La histórica etapa de Donny Cates finalizó en el número 31 de la edición de Panini. La etapa de Al Ewing le igualará con su próximo mes pero lleva meses mostrando síntomas de estar más que agotada. Aparte de por los eventos por el error de diluir al protagonista mostrando a montones de personajes poseyendo su propio simbionte, lo que está restando importancia e iconicidad al que debería ser el protagonista único, Eddie Brock.
Viendo el listado de compras queda claro que Jed MacKay es el único escritor que me engancha de la Marvel actual. Y lo mejor que digo siempre de MacKay es que no ha inventado ninguna rueda, sino que simplemente se dedica a plantear buenos comics para ser leídos mes a mes que destacan positivamente a sus protagonistas para que los lectores compradores empaticemos con ellos. En realidad esto es de primero de narrativa superheroica, pero habría que preguntarse porqué Marvel no consigue provocar esto mismo en el resto de su línea editorial. Sin ir más lejos, estoy buscando el momento de bajarme de la compra de los comics de Al Ewing (Thor y Veneno), porque hace meses que no me están funcionando plenamente.
Marvel sigue anclada en las peores prácticas editoriales, inundando las librerías de comics mediocres con múltiples portadas y solapando eventos sucesivos que han eliminado la sensación de estar ante historias «especiales». Si todos los meses hay un evento (o varios), al final es más de lo mismo. Pero al mismo tiempo llevan insistiendo en el previews que lo que mola, LO IMPORTANTE, son los eventos por encima de las series regulares, que se convierten en secundarias. De forma que es normal que no apetezca COMPRAR unos comics que se sienten (porque lo son) secundarios dentro de otras historias mayores. Y, al final, el resultado inevitable es la sensación de hartazgo y rechazo que Marvel me está transmitiendo en los últimos años.
A eso por supuesto hay que sumar el lamentable nivel de los dibujantes de Marvel. Descontando las excepciones como Pepe Larraz y Valerio Schiti, no dejo de encontrarme a dibujantes inadecuados para la colección en la que los editores les ponen, como Valentina Pinta en El Inmortal Thor, o directamente dibujantes lamentables que no entiendo que Marvel siga contratando, como es el mexicano C.F. Villa en Los Vengadores. A no ser que sea mucho más barato que un dibujante standard, no puedo entender que sigan dando trabajo a un dibujante que no da el nivel mínimo que se debería exigir a cualquiera que quiera trabajar para Marvel.
A unas historias que no enganchan y que en muchos casos (como por ejemplo los krakoanos) nos ofrecen versiones NO reconocibles de mis personajes favoritos, hay que sumar los bailes de dibujantes jugando en muchos casos entre Guatemala y guatepeor, que entregan comics poco atractivos de leer que no dan el espectáculo que se supone a los comics de superhéroes. Por todos estos motivos, cada vez tengo más claro que nos podemos dirigir a un 2025 en que mi compra de Marvel sea completamente residual, como lo era la de DC hace 5/6 años.
Y está claro que el mundo del comic USA es completamente pendular, de forma que esta mala etapa de Marvel puede provocar una nueva era de grandeza de aquí a 4/5 años. (Ojalá). Y si DC estuvo fatal hace 8/9 años y ahora triunfa, no sería descartable que dentro de 4/5 años las cosas se torcieran. Pero lo que tengo claro es que mi afición comiquera se construye a partir del disfrute que los comics me dan con su lectura. De forma que no pienso caer en compra por costumbre, sino centrarme en comprar únicamente aquellos comics que me vuelen la cabeza con cada grapa, Y de momento, eso lo está consiguiendo DC.
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La Era de Krakoa de Marvel Comics ya es historia en España tras la publicación del Patrulla-X 35 (Uncanny X-Men 700 USA) que sirvió de cierre a esta larga etapa de 5 años dentro de la franquicia mutante. Es por tanto el momento perfecto para echar la vista atrás y valorar esta larga etapa de 5 años (2019-2024).
ARTÍCULO CON SPOILERS
«Mientras dormíais, el mundo ha cambiado.»
Dinastía de X (HoX) y Potencias de X (PoX) de Jonathan Hickman, Pepe Larraz y R.B. Silva fue una revolución para los comics Marvel en general, y sobre todo para una franquicia mutante que desde la marcha de Jason Aaron había perdido el rumbo y sufrió una travesía por el desierto que duró años.
COSAS POSITIVAS
La lectura mes a mes de Dinastía de X y Potencias de X fue un momento apasionante en que cualquier cosa podía pasar y todo se sentía nuevo. Se abrían nuevos caminos, con una nación mutante situada en la isla de Krakoa que rompía con todo lo anterior y se sentía como un punto y aparte increíble para la franquicia mutante. Si bien la isla de Krakoa tiene elementos similares a la isla de Utopía situada enfrente de San Francisco que Kieron Gillen creó en su etapa previa en la Patrulla-X con Carlos Pacheco, lo cierto es que la escala de todo lo que planteaba Hickman alejaba a estos comics de cualquier cosa anterior. La nueva sociedad mutante, con un idioma mutante, sus portales, sus flores curativas y su órgano de gobierno formado por el Consejo Silencioso era diferente a todo lo que había leído. A lo que hay que añadir el sorpresón tremendo que supuso conocer la historia secreta de Moira MacTaggert, que se convirtió en la mutante más importante de la Tierra sin que nadie aparte de Charles Xavier y Magneto lo supiera. Estas primeras miniseries me dejaron con unas ganas locas de seguir leyendo lo que Hickman quisiera plantearnos.
Por el lado de los villanos, la presentación de Orchis, la unión de todas las organizaciones imaginables (I.M.A., Hydra, H.A.M.M.E.R., etc…) convertidas en un grupo anti-mutante, ofrecía un villano a la altura para esta nueva etapa. A lo que había que sumar la amenaza de las Inteligencias artificiales de Nimrod y la Centinela Omega, y sobre todo los complejos Dominios que parece que podían acabar con toda la vida del universo dentro de unos siglos.
Tras HoX/PoX, los primeros meses de la Era de Krakoa fueron también apasionantes. Marvel planteó una serie de comics diferentes entre si que mostraban las diferentes facetas del nuevo mundo mutante. En estos primeros meses daba gusto leer Merodeadores, X-Force, Nuevos Mutantes y X-Men. Estas cuatro colecciones resultaban muy diferentes entre si y ofrecían una parte del gran puzzle que era la nueva sociedad Krakoana. Además, este número de 4 colecciones hacía que la experiencia fuera positiva y no se sintiera como un sacacuartos. Por cierto, aunque estas colecciones me gustaron bastante a lo largo de los primeros 6-12 meses de vida, al mismo tiempo Marvel también publicó otras colecciones como Fallen Angels y Excalibur que ya en ese primer momento de hype mutante resultaban infumables.
La sensación CRONOLÓGICA al tener un orden de lectura claro en el que sucesos de un comics afectaban y se mencionaban en los que salían a continuación ayudó a transmitir la sensación de worldbuilding que esta etapa necesitaba en ese momento. Estábamos antes colecciones muy chulas, que además se complementaban con unos especiales sorprendentes, como el número de Fantomex o el especial de Jean Grey dibujado por Russell Dauterman. Dentro de este nuevo mundo me gustaba mucho que si una historia sólo tenía que contarse en un número se publicara tal cual, y no quisieran exprimir las ventas forzando una miniserie absurda.
Dentro de las nuevas colecciones mutantes, aparte de la nueva sociedad y de su nuevo idioma, las diferentes colecciones ofrecían nuevas ideas como la nueva religión de Rondador Nocturno o el mundo onírico de Legion que buscaba proteger la salud mental de los mutantes. Ambas ideas eran de Simon Spurrier, que formó su propio mini-universo y que me gustó mucho. Hablando de franquiciados mutantes, el mini-universo de Benjamin Percy en X-Force y Lobezno sobre todo al principio también me dio muchos momentos gloriosos con su violencia y su over-the-top. Y aunque luego hablaré del problema de la saturación de colecciones, uno de los grandes problemas de la franquicia mutante, pero durante estos años hubieron colecciones que ofrecían aventuras estupendas, como por ejemplo la colección del Cable juvenil.
Siguiendo con las cosas positivas, el especial Patrulla-X Escala Planetaria de Gerry Duggan y Pepe Larraz en el que se terraformó Marte nos dio la espectacularidad que se espera de un comic de los X-Men con una escala alucinante nunca antes vista. A continuación, la colección de Patrulla-X de Duggan y Larraz (cuando la dibujó, cosa que sólo pasó en 7 de los 12 números) ofrecieron por fin a un grupo mutante siendo héroes y haciendo cosas de superhéroes, cosa que en realidad no había pasado en los dos casi dos años anteriores. Y ofreciendo grapas con misiones autoconclusivas que devolvía a la grapa a la unidad de medida narrativa y lecturas satisfactorias.
Hablando de Pepe Larraz, cuando Marvel puso toda la carne en el asador, los comics mutantes eran los mejor dibujados de la industria. Larraz, R.B. Silva, Valerio Schiti, Adam Kubert, Stefano Caselli, Javier Garrón y el descubrimiento de Joshua Cassara formaban una constelación de artistas sobresalientes. Cuando los mutantes brillaban, brillaban como nadie. El baile de dibujantes es otro de los grandes problemas de Marvel, pero quiero quedarme en este momento con lo positivo, porque en estos comics hubo épica para rabiar. Como el climax de X de Espadas en el que Pepe Larraz estuvo increíble.
Junto a Jonathan Hickman, Gerry Duggan y Benjamin Percy (y Simon Spurrier al que ya había mencionado antes), la franquicia mutante ha contado con algunos de los mejores guionistas de la Marvel actual, Kieron Gillen y Al Ewing. Es cierto que habrá quien pueda decir que «los mejores guionistas de la Marvel actual» igual no quiere decir gran cosa, pero la verdad es que hablamos que escritores curtidos dentro de Marvel.
En positivo, a pesar de todo lo que voy a comentar a continuación, reconozco que el Patrulla-X 35 que cierra la Era de Krakoa es un buen comic que da el final positivo satisfactorio que merecían los mutantes de Krakoa mientras el mundo del universo 616 realiza el back-to-basics que ha supuesto From the ashes.
Este artículo surge a partir de mi participación en el podcast de La Tierra Salvaje en el que se analizaba esta etapa krakoana, que os recomiendo que escuchéis. Para el podcast me obligué a releer muchos de estos comics. Esto hizo que recordara lo mucho que me gustaron las miniseries iniciales de HoX/PoX, que siguen siendo grandes comics por los que creo que no va a pasar el tiempo. Pero junto a los buenos momentos, también recordé, aparte de muchos comics ridículos con guiones lamentables y dibujos deficientes, todos los elementos que han convertido a la Era de Krakoa en un ejemplo paradigmático de las peores artes de Marvel Comics. Unas prácticas editoriales lamentables que han herido de muerte a una generación de lectores compradores, hasta el punto de abandonar la afición, y que impiden que las nuevas generaciones se quieran unir a una franquicia que se siente como un sacacuartos vergonzoso con historias ininteligibles.
A continuación, empiezo con los principales aspectos negativos que no me gustaron.
COSAS NEGATIVAS
Escuchando algunos podcasts y leyendo algunos artículos, parece que hay bastante unanimidad sobre que los problemas de la Era de Krakoa empezaron a partir del abandono de Jonathan Hickman después de Inferno. Y por supuesto que puede decirse que esta Era de Krakoa tiene dos etapas claras, una primera mitad con Hickman a los mandos y la segunda sin él. Pero la verdad es que la mayoría de conceptos propuestos por Hickman (que los editores de Marvel aceptaron y abrazaron como propios) eran ideas sin vuelta atrás que rompían con el espíritu de los comics de Stan Lee y Jack Kirby. Y sobre todo, con el espíritu de la etapa fundacional de Chris Claremont que convirtió a los mutantes en los comics más leídos del mainstream.
El propio concepto de KRAKOA como estado que promueve un apartheid supremacista que niega a los humanos la entrada en la isla y que afirma que su sociedad es mejor que la humana rompe completamente el concepto fundacional de la Patrulla-X de «temidos y odiados por una sociedad que juraron proteger». Una idea que defiende la diversidad como medio para formar una sociedad mejor. Una sociedad en el que todos, humanos y mutantes, pueden convivir y que servía de metáfora para cualquier minoría o grupo de personas rechazadas por la sociedad. La idea de los mutantes como dioses que son mejores que los humanos es una mala idea que es normal que Marvel haya querido borrar para volver a hacer comics que realmente apelen a todo tipo de lectores. Los lectores queremos y creemos que la sociedad es mejor cuando cada persona es libre de vivir su vida como prefiera sin tener que aguantar el qué dirán. En el momento en que alguien publica un comic para decir, utilizando un símil de colectivos que dicen sentirse representados por los comics de Krakoa, que «una sociedad sólo de personas LGTBI+ que no acepte a los que no lo son va a ser mejor que lo que hay actualmente», estás deslizando una idea muy peligrosa en estos tiempos tan polarizados. Y que provoca que sea normal que hubiera lectores que acusaran a estos comics de sectarios.
La sociedad de Krakoa a menudo parecía más un fan-fic de un lector salido que buscara ver «a Jean Grey liarse con…» que con unos comics protagonizados por los personajes de los que nos enamoramos en la etapa de Chris Claremont, John Byrne y tantos otros profesionales. Lo de Krakoa convertido en una orgía de todos con todos no es lo que yo quiero leer. E incluso peor que eso fue leer a Hickman convertir a mis personajes favoritos en seres chulescos fuera de la caracterización clásica que caían mal. La versión oscura de Charles Xavier, la Tormenta convertida en una miembro de una secta religiosa, Kate Pryde como una chica borde desagradable son algunos ejemplos del peor Hickman de narrativa engranaje que pervierte la esencia de los personajes para hacer que su historia-rio tuviera sentido con lo que quería contar. Pero no eran los únicos. Rondador Nocturno o la Bestia era otros héroes que no actuaban como les recordábamos, hasta el punto de no parecer ellos sino unos personajes totalmente diferentes.
El Consejo Silencioso era una parte fundamental dentro de la nueva sociedad krakoana. Y es otra clave de un aspecto que para mi es clave en explicar el por qué la Era de Krakoa no funciona. Y es esta idea tan de moda en esos años de Juego-de-Tronizar a los mutantes, que propugnaba que ya no hubieran mutantes buenos o malos, sino personas viviendo en los matices de grises en los que cada uno tenía sus intereses y tenía que negociar con otros mutantes que tenían sus ideas e intereses propios. La idea de «entender a los malos» o «igual los buenos no son tan buenos» son ideas que han colonizado desde hace años el entretenimiento mainstream americano, influido en el auge de los movimientos identitarios que rechaza la historia y la cultura europea, cristiana y blanca. Y muchos de estos preceptos, surgidos de los elementos más radicales de las universidades americanas, lleva tiempo intentando controlar al entretenimiento americano. De ahí viene la parte de celebrar una sociedad supremacista mutante, porque recrea las ideas que les gustaría vivir, cuando en realidad el apartheid es algo malo, aunque lo hagan «los míos». Fruto de este relativismo moral es esta idea de que no existen los buenos ni los malos, porque todo depende del punto de vista. Y esto es lo contrario a lo que yo quiero leer cuando compro un comic de superhéroes. Y que está en el ADN del mundo de Krakoa que Marvel Comics eligió publicar y que nos ha acompañado durante 5 años.
Luego hay otros problemas como las resurrecciones que impedían el disfrute de los comics. Algo que fue una mala idea que rompió demasiadas cosas que deberían ser sagradas en el mundo del comic de superhéroes. Como que los protagonistas deben vivir aventuras en las que el lector tema por su vida mientras intentan hacer el bien. (Otra cosa, lo de hacer el bien por motivos altruistas que quedó en parte en el olvido). En el momento en que Lobezno es asesinado decenas de veces dejando esqueletos de adamantium por medio mundo, el apelativo de ser «el mejor en lo que hago…» entraba en franca contradicción. Y eso aplicado a todos y cada uno de los protagonistas. Era tan evidente el problema que en X de Espadas se inventaron un problema en Otro Mundo que provocaba que las muertes allí si eran definitivas, pero en general en la Tierra, los comics mutantes perdieron cualquier sensación de amenaza y de historia que tuviera unas apuestas por las que merecía estar implicado. Las resurrecciones fueron un error garrafal incomprensible.
El primer volumen de X-Men de Hickman muestra el problema de su narrativa de engranajes que está por encima de los personajes, sus caracterizaciones y crear comics entretenidos, siempre con la promesa de “tranquilo, que esto será importante más adelante.” Estos comics que nunca conseguían dejarte con una sensación satisfactoria son ejemplo más evidente de que «DIFERENTE NO ES MEJOR». Algo que en realidad ha caracterizado toda la etapa de Hickman en los mutantes.
X de Espadas fue el primer evento mutante, publicado en 2020. Y aunque en perspectiva hay que decir que publicar un crossover de 22 números era una exageración que marcaría muchas de las claves negativas de la franquicia mutante a partir de ese momento, la verdad es que tengo que reconocer que fue un evento super divertido con algunas ideas absurdas y super locas, pero que me hicieron pasar un buen rato mientras lo leía.
El momento en el que todo se torció fue con la Gala Fuego Infernal de 2021. Fue la primera vez que sentí que Marvel puso en marcha una historia (¿Historia, qué historia?) como excusa para poder vender las decenas de portadas alternativas protagonizadas por los mutantes con sus trajes de la alfombra roja. Y hubo gente que afirma que esta Gala fue un gran éxito mediático y en las redes sociales, pero cuando queda claro que para los editores de Marvel es más importante la notoriedad en Instagram que plantear una historia disfrutable por el lector / comprador, es una idea demoledora para un fan y lector que lleva comprando estos comics desde hace 40 años. De hecho, aunque las portadas alternativas han existido desde siempre, igual no es descabellado afirmar que el éxito de esta iniciativa de portadas alternativas en 2021 es uno de los motivos que provocaron, o consolidaron, la situación que vivimos actualmente en el mundo mainstream, en el que TODOS los comics publicados por Marvel cuentan con varias portadas alternativas. Algo que muestra que lo importante es vender lo que sea, incluso a fuerza de hacer que el interior del comic sea algo secundario.
Siguiendo con la Gala Fuego Infernal, en el Patrulla X 22 USA perteneciente a esta Gala encontramos 21 páginas de historia realizadas por 4 dibujantes: Nick Dragotta, Russell Dauterman, Lucas Werneck y Sara Picelli. LA FALTA DE RESPETO POR LOS CLIENTES COMPRADORES DE MARVEL ME PARECE VENGONZOSA, al dejar claro que Marvel cree que los dibujantes son secundarios e intercambiables. Peor es ver que en el fondo Marvel tiene razón en que el lector coleccionista seguirá comprando los comics aunque sepa que el dibujante va a ser lamentable y no tenga el nivel de calidad mínimo que se hubiera exigido hace 15-20 años para que un dibujante empezara a trabajar en Marvel. Hablaba de lo buenos que eran los comics mutantes cuando los dibujaban los mejores. Pero en los comics mutantes también hemos sufrido a dibujantes lamentables como C.F. Villa, que es de lo peor que he tenido la desgracia de sufrir en un comic Marvel en muchísimos años. Y resulta que ha dibujado Patrulla-X. Es acojonante. El baile de dibujantes ha sido otra constante de la Era de Krakoa. En realidad no es un problema único de los mutantes si no que es algo que afecta a toda la línea editorial de Marvel. Pero aunque se que es una guerra que tengo perdida, no dejaré de denunciarlo siempre que tenga ocasión. Porque NO ES NORMAL que un arco de 3 números no tenga a un único dibujante sino que sea un comic troceado entre varias manos que provocan que no haya una unidad gráfica a lo largo de todo el relato. Tenemos que aceptarlo porque es lo que hay, pero luego Marvel no se puede sorprender cuando los lectores pensemos que los comics del Energon Universe son muchos mejores que cualquier cosa que estén publicando ellos en la actualidad. Entre otros motivos porque Skybound planifica sus comics para que cada historia (cada arco) tenga a un único dibujante.
En positivo, la Gala Fuego Infernal trajo a continuación el especial Patrulla-X Escala Planetaria de Gerry Duggan y Pepe Larraz. Y aunque ese comic, y la etapa de Duggan y Larraz en Patrulla-X me gustan bastante, en realidad inauguraron otro de los grandes problemas de la Era de Krakoa. La imposible escala de poderes de los mutantes. Porque si los mutantes son dioses inmortales capaces de terraformar Marte en una tarde, ninguna amenaza lo es en realidad. Que al mismo tiempo cronológicamente que tuvimos Escala Planetaria Charles Xavier mande a Lobezno y Domino a destruir la Forja de Orchis es un sin sentido ridículo. Sobre todo porque los mutantes «buenos» como Tormenta o el Hombre de Hielo probablemente se negarían a exterminar a Orchis, pero esta versión oscura de Xavier no tendría problema en enviar a Magneto, Proteo, Legion y Jamie Braddock a exterminar a todos los enemigos de los mutantes. Es más, ¿Por qué el todopoderoso Xavier no borra de la mente de todas las personas de la Tierra la idea de odiar a los mutantes? Con su nivel de poder lo podría haber hecho. Si las resurrecciones fueron un desastre, cuando se unía a esta idea de poderes absolutos, el resultado era una franquicia que dejaba de resultar entretenida y empezaba a ser absurda. Desde luego, todo lo contrario a verosímil.
Los mutantes de Krakoa tenían muchos problemas estructurales, pero aún y con todo, de vez en cuando seguían ofreciendo comics sueltos que resultaban chulos y me gustaban. Por ejemplo los comics de Simon Spurrier que comentaba al principio, o S.W.O.R.D. de Al Ewing y Valerio Schiti. Cíclope es uno de los grandes personajes de estos años, uno de los pocos HÉROES morales que tenemos, y sus apariciones siempre fueron bienvenidas y disfrutadas. Sin embargo, la franquicia de Krakoa en su conjunto empezó a dejar la sensación cohesionada que tenía al principio con Hickman cuando hechos de estos comics, por ejemplo los de Spurrier con su religión mutante, luego NO tenían ninguna repercusión o relevancia en ninguna otra colección. Esto era también una fuente de frustración como lector, que mostraba a las claras que ya no había un plan, sino que los editores de Marvel estaban lanzando multitud de conceptos variados para ver si alguno funcionaba, mientras seguían inundando las estanterías de comics que en la mayoría de los casos se sentían como «mediocres», siendo generosos.
Pero cuando la franquicia mutante se fue a la mierda fue en Inferno, que es la última historia de Hickman para los mutantes. Si tengo que decir algo bueno de esa historia, fue la forma en que nos mostraron quien era en realidad la Centinela Omega, una revelación que conectaba con Días de Futuro Pasado y con Potencias de X que me pareció que estuvo chula. Pero la conversión en villana de Moira MacTaggert fue uno de los momentos más vergonzosos de la historia de Marvel. Una conversión que los editores de Marvel forzaron a Hickman a hacerla, dado que era algo que nunca estuvo en sus planes. Este giro es lamentable, pero mucho peor es ver como Emma Frost realiza actos de una villana sin matices y es mostrada como si fuera una víctima agraviada. El relativismo moral de los editores provocó que una villana sin matices que provoca la muerte de Charles Xavier y Magneto porque se enfada con ellos porque no contaron con ella para llevar a cabo el plan de Moira, acabe como la gran ganadora de la historia junto a Mística y Destino. Esto quedará para la historia como uno de los peores momentos de la historia de Marvel. Y a todo esto ¿Cuándo fue Emma alguien de fiar? Siempre fue un ejemplo de gris que hace lo que a ella le conviene, no lo que «esta bien». ¿Por qué cree Emma que Xavier o Magneto la deben algo para empezar? Todo lo que pasa en Inferno es ridículo y lamentable. Y acepto que precisamente Emma siempre fue así, pero no acepto que los editores decidan premiar unos hechos malvados, fruto como digo del relativismo moral imperante, y quien sabe si por un mal entendido sentido de «girl-power» y de la sororidad entre mujeres.
Aparte del final de Inferno, la miniserie ya empieza mal con la forma en que Mística consigue resucitar a Destino, que rompe con todo atisbo de verosimilud que pudiera tener la franquicia mutante, lo que convierte a esta miniserie en doblemente absurda. Visto en perspectiva, quizá me hubiera ahorrado muchos de los problemas que he tenido con los dos últimos años de historias si hubiera dejado de comprar en ese momento que veía hacia donde se encaminaban los mutantes.
En esta época elegí NO comprar X-Men Red (la continuación de S.W.O.R.D.) porque Panini eligió publicarla en una grapa doble junto a Inmortal X-Men. Un comic escrito por Gillen, cuyo estilo y temas nunca me han interesados, en el que Mr. Siniestro jugaba un papel fundamental, siendo uno de los personajes que más odio. Si hubieran publicado estos comics por separado al menos hubiera comprado uno, pero me negué a aceptar el sacacuartos de Panini. Algo que se repitió meses después cuando Panini decidió convertir la Patrulla-X de Gerry Duggan en una grapa doble para incluir miniseries que no me interesaban como Dead X-Men. Aunque luego entraré a comentar sobre el exceso de comics y el vergonzoso sacacuartos en que la franquicia mutante se convirtió en el último año y medio, quiero comentar esto de X-Men Red para comentar otro aspecto clave, y fue la forma en que Marvel quemó los conceptos iniciales de esta Era de Krakoa.
Durante el primer año de Krakoa disfruté de los comics de Merodeadores, Nuevos Mutantes y X-Force. Digo esto porque excepto alguna grapa puntual, en realidad nunca conecté con la Patrulla-X de Hickman centrada en el World-building y no en plantear grapas apasionantes. Sin embargo, estos conceptos se quemaron demasiado rápidos. Los Merodeadores de Gerry Duggan tuvieron un primer año muy bueno, pero en el segundo cayeron en una repetición de temas que hizo que esos comics fueran mucho menos disfrutables. Y su segundo volumen ya sin Duggan era directamente ilegible. En cuanto se fue Hickman de Nuevos Mutantes, la colección se convirtió en infumable por culpa de una guionista mediocre como Vita Ayala que demostraba mes a mes que no conocía a los protagonistas y que era incapaz de escribir diálogos interesantes. Los comics principales de Krakoa no funcionaban, o sufrían un desgaste exageradísimo, y Marvel sustituía estas colecciones por otras aún más flojas creadas por autores de segunda y tercera fila y con personajes que en muchos casos no tenía demasiado sentido que estuvieran juntos. Esto último, dicho por el propio Tom Brevoort en su newsletter. Tras 5 años de Krakoa, la única colección que compré hasta su finalización fue X-Force, dentro que los últimos meses ya había quedado claro que el concepto estaba quemado y no daba más de si.
Cuando Marvel colocaba a su Big Guns, leer comics de krakoanos podía estar bien, pero ver comic de Tini Howard, Vita Ayala, C.F. Villa, Phil Noto, Robert Gill o Leinil Francis Yu provocaban que quisiera bajarme del carro lo antes posible. En lugar de querer leer más comics krakoanos, en los dos últimos años mi clave como comprador fue buscar momentos para bajarme del carro progresivamente de todos los títulos mutantes. Y además de todo ello, además teniamos el vergonzoso baile de dibujantes.
A partir de ese momento, la franquicia ya estaba en caída libre. La miniserie El juicio de Magneto fue otro comic vergonzoso en el que si ya era malo las resurrecciones «por que si» entre los mutantes, ahora se decidía que los krakoanos pudieran resucitar a cualquiera, aunque no fuera mutante. El «lo hizo un mago» ampliado a la décima potencia, pensando que todo es por obra y gracia de Wanda Maximoff.
No compré ni leí los comics de Gillen, así que tengo que reconocer que me alegro de haberme ahorrado el evento Los pecados de Siniestro. Pero si compré las miniseries X Vidas / Muertes de Lobezno, en la que destacaba el dibujo de un Joshua Cassara en modo super estrella en X Vidas, mientras que en X Muertes seguían con la lamentable conversión de Moira en una villana. A pesar de ser unos comics entretenidos, la sensación que los krakoanos ya no tenían salvación se hizo cada vez más evidente. Sobre todo pensando en una Gala Fuego Infernal de 2022 publicada como un especial de 80 páginas con un precio desorbitado, una historia bastante insulsa y de nuevo un comic dibujado a 4 manos: Kris Anka, Matteo Lolli, Russell Dauterman y C.F. Vila.
El principio del fin empezó en la Masacre Mutante que tuvo lugar en la Gala Fuego Infernal 2023. Un comic que inauguró La Caída de X, el último arco de Krakoa. Este final es el ejemplo perfecto de lo que una editorial mainstream NO debería hacer, al plantear una historia ridículamente larga con múltiples derivadas que no iban a ningún sitio y sobraban bajo cualquier punto de vista que no sea el de «vamos a exprimir a los lectores con infinidad de comics mediocres que venderé como imprescindibles para entender la trama».
El casacuartos vergonzoso que preparó Marvel para este final es otra excusa más para dejar de comprar comics Marvel mientras el objetivo no sea contar una buena historia con personajes reconocibles, sino exprimir al lector. Ver a Kate Pryde y Rondador Nocturno matar de formas creativas a esbirros sin importancia que no eran una amenaza real para ellos es otro de los momentos más negros de la historia mutante.
En esta fase final de Krakoa me he encontrado un sacacuartos vergonzoso que obligaba a comprar chorrocientos comics para poder entender mínimamente la historia (y ni siquiera así): Ascensión de Potencias de X, Caída de Dinastía de X, Patrulla-X, Iron Man, Dead X-Man, Inmortal X-Men, X-Men Red, Los Vengadores, X-Men Forever, Resurrection of Magneto. UNA LOCURA. ¿En qué momento los lectores aceptamos que una editorial puede plantear una historia en la que comprar las dos miniseries principales no es suficiente para entender mínimamente la historia? NO es normal ni los lectores deberiamos aceptar que Marvel nos imponga comprar 40 grapas para entender un evento. Desde luego, esto marca el momento justo para abandonar la franquicia y dejar de comprarles nada. Sin duda se lo han merecido más que de sobra. Hablaba de Marvel como ejemplo de las peores artes comerciales porque lo de esta Caída de X es algo que no ha tenido nombre. Y luego Marvel o sesudos periodistas de medios americanos no se explican por qué cada vez menos lectores compran comics de Marvel. Pero si es imposible entender nada de lo que cuentan, incluso para lectores curtidos como yo que llevo leyendo 40 años y ya se lo que hay cuando compro mutantes. Lo que han hecho los editores mutantes en este último año y pico comercialmente hablando es lo peor que le he visto a Marvel hacer en sus 64 años de historia.
Y encima es que el giro de Charles Xavier convertido en un asesino de masas en un intento de llegar hasta Moria para que le ayude acabar con el Dominio de Siniestro es penoso, ininteligible y un punto de no retorno para el personaje tras el cual ya no hay vuelta atrás. Lo que han hecho los editores mutantes con Charles Xavier no tiene perdón de Odin. Primero con su versión «oscura», por ejemplo en la miniserie de Patrulla-X – Los Cuatro Fantásticos de Chip Zdarsky. Luego con una figura pusilánime que no mata a todo Orchis cuando les atacan en la Gala Fuego Infernal y provoca el exilio de millones de mutantes al Lugar Nulo (algo que aún no descubrí qué es y de donde se lo han sacado). Seguido de este asesino de masas que hará cualquier cosa para garantizar la supervivencia de los mutantes. Lamentable.
Aunque visualmente los finales de Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X están bien, aunque con un baile de dibujantes que de nuevo encuentro vergonzosa, dado que ni R.B. Silva ni Lucas Werneck dibujan la totalidad de sus miniseries, el final idéntico para estas miniseries hace que lo que vendieron como unas historias de gran complejidad en realidad no fueran tanto. Que en una serie llegue Tormenta para derrotar a Nimrod y a la Centinela Omega y en la otra llegue Fénix para vencer a Enigma, el Dominio creado por Mr. Siniestro, me muestra a unos editores vagos para los que cualquier cosa valía con tal de terminar ya una etapa que estaba dando sus últimos coletazos. Y que claramente fueron a lo fácil.
Tras una Caída de X super decepcionante y sacacuartos, tengo que reconocer que el Patrulla-X 35, que supone (si es que te lo crees) el The Uncanny X-Men 700 USA en la numeración legado, es un buen final de la Era de Krakoa. Me gusta que los editores y los escritores Gerry Duggan, Kieron Gillen y Al Ewing planteen un final para estos mutantes, incluso aceptando que ese final pasa porque es imposible vivir en la Tierra y tienen que emigrar a otra realidad / plano / lo que sea. Este comic es un buen final, aunque ojo al tema del baile de dibujantes que en este especial es también de traca. Sobre todo porque el mediocre pero cumplidor con las fechas de entrega Phil Noto es el encargado de llevar el peso de la narración.
Pero hecha esta matización, creo que es un buen final que al mismo tiempo también acierta en la forma en que plantea el avance de lo que veremos en From the Ashes, la siguiente etapa de los mutantes ya Marvel ya con Tom Brevoort como editor en jefe. Y dentro de los primeros comics que leí de este cambio de rumbo que supone From the Ashes, me alegro que Marvel haya vuelto al sentido común y plantee unos comics ACCESIBLES que puedan ser leídos y disfrutados por todo tipo de públicos tengan o no conocimientos previos de los mutantes. Esto, la accesibilidad de los comics, es fundamental si queremos que las nuevas generaciones se aficionen a nuestro hobby y mantengan viva una afición que sólo con los compradores veteranos está abocada a su extinción.
He leído algunos de los comienzos de las nuevas series mutantes surgidas de este From the ashes, e incluso en las que no me han gustado he encontrado un intento de simplificar las tramas para que puedan reenganchar a los lectores veteranos, y con suerte enganchar a algún nuevo lector. Esto sólo puedo calificarlo como de una buena noticia, aunque en realidad está por ver si esta etapa acabará siendo un buen conjunto de historias o una etapa de transición antes del «Next Big Thing». Pero considero que era esencial la vuelta a los orígenes y a los aspectos que convirtieron a los X-Men en los iconos que son. Una esencia que la Era de Krakoa decidió ignorar cuando no pervertir y maltratar, como a la mayoría de sus protagonistas.
La Era de Krakoa ha resultado una enorme decepción. Excepto HoX/PoX, no creo que vaya a volver a leer estos comics. Con eso está dicho todo.
PUNTUACIÓN: ARRANQUE INCREÍBLE, DECEPCIÓN A MEDIDA QUE AVANZABA, SACACUARTOS VERGONZOSO FINAL
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El evento Caza Sangrienta de Marvel Comics se acerca al final en este cuarto número realizado por Jed MacKay, Pepe Larraz y el color de Marte Gracia.
PUNTUACIÓN: 8/10
Caza Sangrienta está siendo una historia modélica. He comentado en reseñas anteriores cómo Jed MacKay no está en el negocio de ser revolucionario ni de inventar nada, simplemente de realizar una buena historia con las herramientas del mainstream que tiene a su disposición. En este cuarto número tenemos la confirmación de la identidad del ser que ha poseído a Blade, una revelación que resulta lógica pensando en los mitos vampíricos del Universo Marvel. Me genera dudas cómo se van a apañar para acabar con esta amenaza, pero pensando que hay una película de Blade prevista (cuando consigan cerrar una historia que esté al gusto de todos), creo que es imposible que se vayan a atrever a matar al personaje.
Por la parte de los héroes, en el tercer número se planteaban tres misiones simultáneas imprescindibles para poder vencer el mal de los vampiros que se extiende por todo el planeta. Entiendo que el grueso de dos de ellas suceden en las colecciones de Doctor Extraño y Caballero Luna, aunque las claves de ambas misiones pueden leerse en estas páginas, de forma que la lectura se siente suficiente y satisfactoria. A falta de leer el último número, claro. Y luego tenemos el contraataque de Los Vengadores contra Blade, que ofrece el cliffhanger super espectacular que nos prepara ante el climax final de dentro de 15 días.
Como he comentado en los números anteriores, me vuela la cabeza la cantidad de cosas que suceden en las apenas 20 páginas que tiene este comic en su versión normal, que es la que compro. 20 páginas con revelaciones, momentos impactantes y un despliegue visual espectacular. Recientemente revisité los comics de la Era de Krakoa, y durante todos estos años los comics mutantes dispusieron de más páginas que el resto de colecciones normales, con eventos con unos números con extensión mucho mayor de lo normal. Y el resultado fue el que ya conocimos, totalmente decepcionante. Ver la forma en que MacKay plantea un comic tan espectacular con la limitada extensión que Marvel le ha proporcionado me parece un pequeño milagro.
Y como en números anteriores, tener a Pepe Larraz con el color de Marte Gracia me parece una maravilla. Y es que la historia de MacKay me parece que está perfectamente ensamblada, consiguiendo que no sobre ni una viñeta. Pero es Larraz el que transforma este comic en un espectáculo. Durante años nos acostumbramos a verle en los mutantes, pero Larraz triunfa con cualquier personaje. Ya no sólo los Vengadores, es que Luna del Cazador o Doctor Extraño y Clea lucen increíbles.
Me gusta la moda actual de eventos rápidos quincenales que en unos pocos meses están resueltos. Y a falta de saber cómo cierra MacKay esta Caza Sangrienta, me parece un comic estupendo que justifica más que de sobra la compra y que ofrece un espectáculo maravilloso.
Comparto las primeras páginas de esta grapa:
Caza Sangrienta está resultando un evento modélico dentro de la Casa de las Ideas, con acción más grande que la vida con el destino del mundo en juego, y unos héroes que arriesgarán todo para poder derrotar al mal. Así si.
PUNTUACIÓN: 8/10
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La Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby se encuentra en su momento culminante en su duodécimo volumen publicado en 1967. Unos comics que justifican más que de sobra su categoría de «clásico absoluto» del comic.
PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO
Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El Doctor Muerte se ha hecho con el poder de Estela Plateada. ¿Quién podrá derrotarlo? ¡Los 4 Fantásticos necesitan ayuda! A continuación, llega un reformulado Hombre de Arena y el debut de Blastaar en la Zona Negativa. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!
Este volumen incluye Fantastic Four 59-64 USA, comics publicados todos en 1967.
Los últimos volúmenes de la Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos me están mostrando el punto culminante de la colaboración de Stan Lee y Jack Kirby. Lo primero que hay que decir de estos comics es que al publicarse estos comics en 1967, un momento en que el trabajo de Stan Lee como editor le consumía cada vez más tiempo, en estas páginas tenemos a un Jack Kirby haciendo el 90% de la producción de la historia, empezando por la historia y la forma de ser contada, quedando Lee para dialogar las páginas que entregaba Kirby. Incluso aceptando que Lee y Kirby tenían conversaciones previas en las que comentaban y se supone llegaban al acuerdo de lo que tenía que pasar en cada número de forma general. Pero aunque estas conversaciones existían, luego Kirby hacía lo que más le interesó, como vimos con la creación de Silver Surfer el año anterior.
Y la verdad es que el dibujo de estos números de Kirby es magistral. Los personajes transmiten toda su fuerza, su majestuosidad y carisma, convirtiéndose en seres más grandes que la vida que conectaban con la mitología. La imagen de Rayo Negro volando en Attilan en el número 59, el ataque del Doctor Muerte volando sobre la table en el nº 60, el collage del nº 62 para mostrar la Zona Negativa o la enorme splash-page de Blastaar del nº 63 son alucinantes. Y justifican completamente que Kirby sea EL REY de los comics. El despliegue artístico de Kirby, con el entintado de Joe Sinnot, a lo largo de estos números me parece histórico. Maravilloso. He comentado muchas veces que nunca conecté con el dibujo de Kirby, al ser un chaval que me aficioné a comprar y coleccionar comics en los años 80 con John Byrne, Frank Miller y George Pérez. Kirby para mi siempre fue sinónimo de «viejuno», pero en estos comics entiendo completamente su categoría de super estrella.
En lo referente a la narrativa de estos comics, hay mucho que comentar. Un primer aspecto que entiendo rompió con la forma en que se hacían los comics más clásicos, es la forma en que Kirby y Lee mezclaban líneas argumentales que tenían lugar al mismo tiempo, resultando en algunos casos super anticlimático. Por ejemplo, al final del volumen anterior el Doctor Muerte había robado el poder de Silver Surfer y derrotado a los 3 Fantásticos (Reed, Sue y Ben). Sin embargo, en el número 59 que abre este ejemplar la trama de Muerte parece que queda en stand-by, al asistir a la liberación de Attilan de la cúpula que la aprisionaba desde hacía varios meses, algo que había sido una trama secundaria recurrente en los números previos. El comic con la demostración de los poderes de Rayo Negro es una pasada, pero para quien llegara esperando leer un nuevo combate contra los 4F, igual se vió decepcionado.
El combate entre el Muerte cósmico y los 4F tiene lugar en el número 60, y aquí tenemos uno de los problemas de Kirby como storyteller, al asistir a páginas y páginas de combates espectaculares que provocan que la forma en que vencen a Muerte sea super anticlimático, al suceder casi fuera de plano en las dos últimas páginas.
Otro elemento llamativo de estos comics es que Lee y Kirby no dejan ni un segundo de respiro a los protagonistas. Y es que justo cuando llegan al edificio Baxter tras el combate contra Muerte se inicia la siguiente amenaza, en este caso un Hombre de Arena que se ha infiltrado en el hogar de los 4F simplemente para mostrarles que es más poderoso que antes y puede derrotarles él solo. Esa es la profundidad que tenemos en estas páginas. Mientras ello sucede, tenemos la continuación de la subtrama de los Inhumanos, al desplazarse Crystal con Mandíbulas hasta Nueva York para reunirse con su amado Johnny Storm.
El combate contra el Hombre de Arena se ve interrumpido a mitad cuando Reed Richards cae a la Zona Negativa, provocando el siguiente cliffhanger. En el número 62, además de Crystal y Mandíbulas, Tritón de los Inhumanos acudirá a ayudar a la Primera Familia a rescatar a Reed. En realidad, lo hace todo Tritón. El salvamento deja abierta la puerta para que otro ser entre en nuestra realidad. BLASTAAR! Con una de estas tonterías de los comics de los años 60, casualmente Blastaar y el Hombre de Arena se encuentran en el tejado del Edificio Baxter, El Hombre de Arena no se había marchado aunque a priori habían pasado horas, y deciden colaborar para hacerse con el control del mundo.
El combate final contra estos dos villanos en las calles de Nueva York tendrá lugar en el número 63 USA, un combate que acaba resolviéndose gracias a la inteligencia de Reed, que idea un casco que deja indefenso a Blastaar. Mientras, el Hombre de Arena ha quedado disuelto en el río Hudson, aunque no es detenido, lo que provoca que vaya a tardar semanas o meses en volver a unirse.
Tras varios meses de grandes emociones, el número 63 USA es una aventura autoconclusiva cuyo único interés es la primera aparición de un Centinela Kree, algo que anticipará la presentación de esta raza galáctica en futuros episodios. Aunque supongo que en ese momento, ni Kirby ni desde luego Lee sabían la importancia que tendrían en el futuro del Universo Marvel la raza que acababa de normar Lee en estas páginas.
Una de las claves de los comics de superhéroes es que el paso del tiempo NO es igual en los comics que en la vida real. Estos comics son un ejemplo perfecto de esto, ya que desde que el Doctor Muerte roba los poderes de Silver Surfer en el nº58 USA hasta que los 4 Fantásticos derrotan a Blastaar y al Hombre de Arena en el número 63 USA han pasado un par de días como máximo en el Universo Marvel, mientras que para los lectores han trascurridos cinco meses.
Por el lado del reparto de protagonistas, destaca la forma en que Lee y Kirby ampliaron la plantilla de héroes con los Inhumanos al no poder darles una serie regular por las limitaciones que tenía Marvel con la distribuidora. Aparte del romance juvenil de Johnny y Crystal, Mandíbulas de iba a convertir en un secundario habitual del comic, a lo que hay que sumar a Tritón y el resto de los inhumanos. Además, aunque Lee y Kirby reutilizan a villanos previos como el Doctor Muerte y el Hombre de Arena, también siguen presentando a nuevos personajes como es Blastaar, que significa una amenaza muy real contra los héroes.
Comentaba que Kirby está tan centrado en la espectacularidad de los combates que a menudo se le olvidaba dejar sitio para plantear un final satisfactorio. Le pasó con el Doctor Muerte y también sucede en la derrota de Blastaar. En esto se nota que Kirby sólo pensaba en términos gráficos, al pensar que la historia siempre era secundaria a su dibujo. Esto es un festín para los ojos, las cosas claras, pero con ojos de 2024 provoca que los comics nunca tengan el gran final que querrías que tuvieran.
Además, como en los volúmenes previos, los diálogos de Lee tampoco han envejecido demasiado bien, al amplificar todas las emociones hasta llevarla a momentos casi operísticos. Ver a Sue siempre llorando y siendo excesivamente emocional podía ser visto como normal en 1967, pero en la actualidad sería un problema. Dicho esto, me gusta que Crystal también se ofrezca a ayudar siempre que tenga ocasión, aunque sea Johnny el que intente rechazar su ayuda por una caballerosidad mal entendida.
Los enfrentamientos verbales de Reed y Ben son otra constante, con un Reed comportándose de forma borde como en otras ocasiones y un Ben mostrando más inteligencia de la que aparenta al enfadar a Reed como forma que se levante para buscar la forma de derrotar a Muerte. Estos diálogos pueden no haber envejecido demasiado bien, pero no empañan el buen sabor de boca que me han dejado estos comics de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos. Ya lo tenía claro, pero me merece la pena comprar esta colección al menos hasta el número 102 en que Kirby abandonó la colección.
Si buscaba los motivos por los que los primeros comics Marvel enamoraron a toda una generación de lectores, sin duda estos comics de Los Cuatro Fantásticos representan un ejemplo maravilloso de la calidad rompedora que atesoraban estos comics. Su calificativo de CLÁSICO DEL COMIC está mas que merecida. Y yo los estoy disfrutando un montón.
Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 59 USA:
La Biblioteca Marvel: Los Cuatro Fantásticos me está dando lo mejor de los Comics Marvel de los años 60. Unos comics irrepetibles que me alegra poder tener en mi poder tras todos estos años.
PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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