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AVATAR 3D HFR de James Cameron: Retorno a Pandora

Aprovechando La Fiesta del Cine de vuelto a ver Avatar en el cine en formato 3D HFR, y he disfrutado como la primera vez con una película de 2009 que sigue luciendo mejor que cualquier película estrenada este año en salas de cine. ¡Grande James Cameron!

PUNTUACIÓN: 9/10

Año 2154. Jake Sully (Sam Worthington), un ex-marine condenado a vivir en una silla de ruedas, sigue siendo, a pesar de ello, un auténtico guerrero. Precisamente por ello ha sido designado para ir a Pandora, donde algunas empresas están extrayendo un mineral extraño que podría resolver la crisis energética de la Tierra. Para contrarrestar la toxicidad de la atmósfera de Pandora, se ha creado el programa Avatar, gracias al cual los seres humanos mantienen sus conciencias unidas a un avatar: un cuerpo biológico controlado de forma remota que puede sobrevivir en el aire letal. Esos cuerpos han sido creados con ADN humano, mezclado con ADN de los nativos de Pandora, los Na’vi. Convertido en avatar, Jake puede caminar otra vez. Su misión consiste en infiltrarse entre los Na’vi, que se han convertido en el mayor obstáculo para la extracción del mineral. Pero cuando Neytiri, una bella Na’vi (Zoe Saldana), salva la vida de Jake, todo cambia: Jake, tras superar ciertas pruebas, es admitido en su clan. Mientras tanto, los hombres esperan los resultados de la misión de Jake. (FILMAFFINITY)

James Francis Cameron (1954) es un director de cine y ecologista canadiense. Conocido por sus películas de ciencia ficción, su primera película Terminator (1984) ya le valió el reconocimiento de público y crítica. Aliens (1986), The Abyss (1989), Terminator 2: Judgment Day (1991) y True Lies (1994) fueron también super éxitos que le consolidaron en el star-system de Hollywood como un director al que merece darle carta blanca para hacer unas películas que tan sólo él puede imaginar. También dirigió Titanic (1997), que le valió los premios de la Academia a la Mejor película, Mejor director y Mejor montaje, y Avatar (2009), rodada con tecnología 3D, le valió nominaciones en las mismas categorías, aunque «solo» ganó otras tres categorías: Mejor fotografía, Mejor dirección artística y Mejores efectos visuales.

Cameron es cofundador de las productoras Lightstorm Entertainment, Digital Domain y Earthship Productions. Además de cineasta, es explorador marino de National Geographic y ha producido numerosos documentales sobre el tema, como Ghosts of the Abyss (2003) y Aliens of the Deep (2005). Cameron también ha contribuido a las tecnologías de filmación submarina y de vehículos remotos y ha ayudado a crear el sistema de cámara digital 3D Fusion. En 2012, Cameron se convirtió en la primera persona en hacer un descenso en solitario al fondo de la Fosa de las Marianas, la parte más profunda del océano de la Tierra, en el sumergible Deepsea Challenger.

Cameron escribe el guion de Avatar y realiza el montaje de la película junto a John Refoua y Stephen E. Rivkin. La mítica música es obra de James Horner, en la que fue su tercera colaboración con Cameron tras Aliens y Titanic. La película cuenta además con fotografía de Mauro Fiore y diseño de producción de Rick Carter y Robert Stromberg. Además de ganar 3 Oscars (Mejor fotografía, Mejor dirección artística y Mejores efectos visuales), Avatar es la película más taquillera de la historia a nivel mundial (sin contar la inflación) superando los 2800 millones de recaudación.

Sam Worthington interpreta al protagonista de la película, Jake Sully, un marine parapléjico que se une al proyecto Avatar para ocupar el puesto que, como científico, ejercía su hermano gemelo recientemente fallecido. Zoe Saldana interpreta a Neytiri Omaticaya, una habitante nativa de Pandora que se ve obligada a enseñar a Jake las costumbres de los na’vi. Sigourney Weaver interpreta a la Dra. Grace Augustine, una astrobióloga y directora del proyecto Avatar que sirve como mentora de Jake y que defiende las relaciones pacíficas entre humanos y na’vi. Stephen Lang interpreta al Coronel Miles Quaritch, comandante militar del proyecto y encargado de la seguridad de la base. Por último, Michelle Rodriguez interpreta a Trudy Chacón, una piloto de helicópteros.

Si hay un término manoseado en los últimos años en el mundo del cine, ese sería el tan manido «director visionario». Pero la verdad es que para pocos directores el término es más adecuado que para James Cameron. Un creador inconformista que ha hecho avanzar a la industria del cine al crear desarrollos tecnológicos que le permitieran contar y mostrar su película de la forma en que él la había imaginado. Ese es el caso de Avatar, una película que puede calificarse de revolucionaria al ser rodada y pensada para ser vista en 3D y que nos llevó a un mundo que nunca antes habiamos visto.

Da vergüenza echar la vista atrás y comprobar que si la tecnología 3D no ha triunfado y se está empleando masivamente en el mundo mainstream es por culpa de unos estudios cobardes que no se atrevieron a dar el salto e intentaron engañar al público estrenando películas rodadas en 2D a los que añadían algunos efectos en post-producción para dar la sensación de 3D, buscando aprovecharse de la moda del momento, dando mala fama a esta tecnología.

Avatar es una maravillosa locura. Un espectáculo visual increíble que nos muestra un mundo completamente nuevo lleno de animales y seres diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver en ciencia ficción. Lo primero que me llamó la atención de una película que tengo comprada en blu-ray y hemos visto en casa seguro una vez cada dos años, es lo espectacular que es el 3D y cómo ayuda a convertir la experiencia en Pandora en una super inmersiva. La profundidad que añade el 3D y la sensación de estar tú en medio de la jungla con los protagonistas está presente en buena parte del metraje. Con el añadido de tratarse de una jungla alienígena con flora y fauna diferente a la nuestra. También la parte de los vuelos lucen increíbles con el 3D.

Junto al 3D, otro elemento que me ha flipado es que estamos ante un mundo creado con ordenador que parece real. La perfección que Cameron consigue en todo, desde los bosques pero también las naves y los animales nos meten de lleno en la película y jamás ves decorados de cartón piedra o un mal uno de ambientes digitales. Todo luce real como si la jungla de Pandora existiera y estamos hablando de un ambiente 100% digital. La suspensión de credulidad es total porque te crees estar en Pandora con Jake, algo que 13 años desde su estreno inicial hace que luzca mejor que cualquier otra película estrenada este año, o en los últimos años.

El otro gran desarrollo de Cameron fueron las cámaras de captura de movimiento que captaban todas las expresiones faciales de los actores con una definición nunca antes vista y que consiguen que las facciones de los na´vi y de los avatares parezcan también reales. Al final Avatar no es una película de tecnología que valorar únicamente por su apartado técnico, sino que esta tecnología permite a Cameron contar su historia y hacer que los espectadores conectemos con los personajes y no nos parezcan humanos pintados de azul inverosímiles como pasa en cualquier película de Star Trek. Todo va dirigido a crear una experiencia inmersiva en el espectador en la que creamos que estamos transportados a un nuevo mundo. Y la verdad es que funciona. Lo hizo en 2009 y lo ha vuelto a conseguir en 2022 incluso sabiendo lo que iba a ver. La experiencia ha sido increíble.

Hay que reconocer que si, el guion de Avatar puede ser resumido como «Bailando con lobos en el espacio». El propio Cameron reconoce la influencia de la película de Kevin Costner (estrenada en 1990, 19 años antes que Avatar) en la que un oficial del ejército norteamericano es destinado a un puesto militar abandonado fronterizo con territorio indio y acabará haciéndose amigo de una tribu sioux de la que aprenderá sus costumbres. Pero Cameron a partir de ahí crea una historia con una profunda vertiente ecologista y de defensa del medio natural, creando un ecosistema y una cultura de los na´vi completamente novedosa.

Esta influencia en el concepto básico de la película es la prueba de cargo para los haters para recordarnos que Avatar «no es para tanto». Incluso pueden encontrarse conexiones con otras películas como La selva esmeralda de John Boorman o Pocahontas en lo referido a la lucha entre civilizaciones o al ecologismo. Sin embargo, lo que olvidan esos haters es que a partir de ese concepto básico Cameron crea a personajes interesantes como la doctora Augustine (Sigurney Weaver) o los propios protagonistas Jake y Neytiri que quieres conocer y que consiguen que te preocupes por ellos. La fábula ecologista está super bien construida y realiza una crítica feroz contra el capitalismo salvaje que destruye el medio ambiente y la historia de amor me la creo y se crea con el ritmo adecuado.

Pero es que además estoy cansado de películas «serias» que cuando rascas la superficie compruebas que tienen guiones vergonzosos que parece que toman por tontos a los espectadores y que ni siquiera respetan las normas que ellos mismos establecen para ese mundo (Star Wars IX, Joker, Batman v Superman), por lo que ver una película en la que el guion es perfecto y no rompe la lógica de las reglas del mundo de Pandora es una refrescante novedad, casi una anomalía. Y eso en el mundo de los blockbusters, pero cuando nos vamos a dramas «adultos» la situación es casi peor, con personajes que no actúan según su naturaleza o que actúan porque si sin mayor explicación. Ver una película con un guion lógico y esperable es una maravilla. De hecho, que el final se sienta inevitable y casi el único posible no es señal de mala historia, en muchos aspectos sería justo lo contrario. Si hubiera que desmerecer cualquier drama «serio» que recomiendan algunos críticos simplemente por compartir argumento básico con otra película, no se podría ver cine. Pero eso es justo lo que se hace con Avatar, en parte por el odio que se le tiene a Cameron y en parte al tratarse de cencia ficción, un género ninguneado por estos creadores de opinión.

Y a todo lo anterior hay que sumarle un climax final super potente con un set de acción alucinante que deja en mal lugar a cualquier película del silo XXI que no sea Vengadores Infinity War y Endgame y que en 2022 ha significado un triunfo total para una película redonda a la que no se le puede poner un pero.

Cameron es un director odiado y envidiado a partes iguales, porque ha demostrado ser un profesional de éxito que ha triunfado donde los demás no lo han conseguido, y no cabe duda que lo ha conseguido haciendo lo que quería en cada momento y realizando mejores películas que la competencia. Eso en lo referido a otros estudios, pero tengo claro que también es aplicable a una parte de la crítica que no puede soportar que el público apoyemos con nuestro dinero las películas de Cameron cuando ellos nos insisten en que no lo merecen, porque hay otras películas mejores. Las que les gustan a ellos, claro. Unos críticos y unos influencers cada vez más irrelevantes que hoy en día solo engañan a su cada vez más pequeño público entregado.

Tras ver Avatar de nuevo en 3D, no tengo duda que Avatar: The Way of the Water va a arrasar las próximas navidades. Y es que incluso sin conocer el argumento, el público sabe(mos) que Cameron nos va a llevar a un mundo que sólo él puede imaginar y que la experiencia va a ser diferente a cualquier otra cosa que hayamos visto en el cine este año. Y en este caso, diferente SI es mejor. Cada vez cuesta más sacar al público de sus casas para ver una película en las salas de cine. Creo que Avatar 2 lo va a conseguir, porque la experiencia de ver de nuevo esta primera película en 3D ha sido una experiencia alucinante que recomiendo a todo el mundo.

Comparto el trailer del reestreno de esta película:

Avatar es un peliculón en si mismo que sigue luciendo mejor que el 100% de las películas estrenadas este año, cuya importancia para la industria del cine es aún mayor si tenemos en cuenta los desarrollos tecnológicos que Cameron creó para esta película y que revolucionaron el medio.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Fast and Furious 8 – La franquicia se queda sin gasolina

La franquicia de Fast & Furious se ha convertido en una de las más rentables de los últimos años. Y tras disfrutar en la séptima entrega la última historia del fallecido Paul Walker, toca continuar las aventuras de la familia de Dominic Toretto (Vin Diesel), esta vez con F. Gary Gray como director. ¿Qué tal habrá estado esta octava parte? Por el título del artículo, creo que adivinais que podía haber estado mucho mejor.

Domimic «Dom» Toretto (Vin Diesel) y Letty (Michelle Rodriguez) se encuentran en La Havana de luna de miel y sus vidas no podrían ser mejores. Cuando la misteriosa hacker Cipher (Charlize Theron) aparezca con una oferta que Dom no podrá rechazar, traicionará a su familia para robar una aparatos de alta tecnología que Cipher necesita para realizar su malvado plan. Liderados por Hobbs (The Rocks), la familia se unirá una vez para su misión más peligrosa: Detener a Dom. Y viajarán por todo el mundo para conseguirlo.

Una de las mejores cosas que se puede decir de la franquicia de Fast & Furious es su capacidad de reinventarse y conseguir encajar con los gustos de la audiencia. La primera película era una mala copia de «Le llaman Bodhi» ambientada en el mundo de las carreras de coches ilegales y el tuning enLos Angeles. Tras varios altibajos, la quinta película inició el camino del éxito convirtiendo la franquicia en un «Ocean´s 11» con coches. Y a partir de ahí, la sexta película mutó a una película de 007 motorizada.

En esta octava entrega, empezando por lo positivo, el director F. Gray Gray logra rodar con estilo y elegancia, consiguiendo que no echemos de menos al excelente James Wan, que dirigió la séptima entrega. La película cuenta con tres excelentes persecuciones, la inicial en La Habana, la sorprendente en Nueva York, y la batalla final en el Ártico, y en todas consigue un montón de momentazos increíbles marca de la casa «Fast&Furious». En el aspecto técnico, la película es tan buena como las últimas.

Otro de los aspectos positivos para mi es que estas películas nunca se han tomado muy en serio a si mismas, con un tono de locura «over-the-top» en las que las leyes de la física, y en especial la gravedad, no se aplican. Esto hace que aunque haya miles de locuras, los espectadores las disfrutamos como parte del espectáculo. Esto sigue presente en esta película desde la primera escena. Además, el personaje de Roman (Tyrese Gibson) tiene un montón de momentos graciosos que le funcionan perfectamente, y que sirven también para aliviar la posible seriedad que pudiera haber.

Por tanto, si estás buscando un espectáculo palomitero sin pretensiones, creo que Fast 8 es perfectámente disfrutable.

Voy a entrar a comentar aquellos elementos menos buenos que motivan que piense que se les está acabando la gasolina. Para hacerlo, voy a tener que comentar algún detalle de la historia que puede ser considerado como spoiler, así que estais advertidos.

Primero y principal, creo que la franquicia está muriendo de éxito, desde un punto de vista argumental y creativo. Analizando globalmente las tres últimas películas, vemos una sensación de amenaza creciente gracias a unos antagonistas carismáticos con los que en cada película se elevaban las apuestas.

En la 5º película se presentó a The Rock como el agente Hobbs que intentaba detener al grupo de Toretto, y disfrutamos de excelentes escenas como la del robo de la caja fuerte en Río.

En la 6ª presentaron a Owen Shaw (Luke Evans), un renegado agente de los Servicios Secretos Británicos. Hobbs consigue convencer a Dom en que le ayude a detenerle cuando le muestra pruebas que su novia Letty (a la que en ese momento se la daba por muerta) estaba viva y trabajaba para Shaw. Existe un elemento emocional que engancha y una escenas de acción que quitan el hipo, como la del tanque en la autopista o la escena final en el avión.

En la 7ª, Deckard Shaw (Jason Statham) el hermano mayor de Owen busca vengarse del grupo al haber dejado a su hermano en coma. Deckard es aún más chungo y su amenaza es muy real, al matar a Han en Tokio al final de la sexta película. Deckard (Statham) rivaliza claramente con The Rock en carisma y supera ampliamente a Vin Diesel, por lo que cada uno de los enfrentamientos molan. A esto se unió el trágico falecimiento de Paul Walker, que tuvo que ser reemplazado por su hermano para rodar algunas escenas. La película se convirtió en un homenaje al actor y todos queríamos conocer como sería el final de su camino, que resultó emotivo y satisfactorio.

¿Y en esta octava? La villana encarnada por Charlize Theron es un fail total, principalmente porque está super desaprovechada y sólo tiene que mirar a una pantalla de ordenador con cara de mala la mayor parte del tiempo. Esto ya de por sí sería un fail, pero la película también fracasa en que parezca real que Dom traiciona a sus amigos. Y si él realmente no es malo sino que es chantajeado, entonces está claro que tarde o temprano se la jugará a Cypher.

Por si fuera poco, cada vez está más claro que Vin Diesel está mayor y no tiene carisma para aguantar la película. Carisma que si derrochan a raudales The Rock y Statham, con una excelente fuga de la prisión en la que ambos se salen. Diesel nunca tuvo demasiados recursos interpretativos, pero en esta Fast 8 parece un Terminator inexpresivo que no consigue que empaticemos con su dilema.

Las leyes de la gravedad nunca se aplicaron en estas películas, y ante eso no hay ningún problema. Pero hay una TRAMPA narrativa a mitad de película que me dejó con una cara de WTF! en el mal sentido brutal. En estas películas siempre han habido trampas de guión para hacer que la trama avance, pero esto lo convierte en absurdo. Supongo que si la acción o el misterio me hubieran enganchado más, este trampa hubiera pasado mas desapercibida.

Hay además mucho énfasis en la «familia». Pero solo vemos carisma en The Rock o en Michelle Rodriguez, aunque su capacidad interpretativa es tambien muy limitada. El papel de los demás es testimonial. Roman (Tyrese Gibson) es solo el bufón. Tej Parker (Ludacris) y Ramsay (Nathalie Emmanuel) son hackers que tienen el único interés que le verborrea técnica sea un diálogo en lugar de un monólogo. Pero aparte de esto, y de Ramsay es mujer, no se justifican dos personajes para algo que podría hacer uno solo.

Otra cosa que me pareció lamentable es el burdo y tramposo intento de convertir a Deckard en un héroe que se une al grupo. Vale que Statham tiene carisma y eso, pero ¿nos vamos a olvidar así sin más la masacre del Hospital de la película anterior? Este giro es totalmente ridículo e hizo que mi suspensión de credulidad saltara por los aires.

Y si a todo lo anterior le unimos un final horrible y totalmente anticlimático, normal que sensación al terminar la película fuera de decepción total. Una cosa es que el carisma de The Rock o Statham haga que los productores quieran que sigan apareciendo en las siguientes películas, lo que es correcto, y otra cosa es que no haya climax ni enfrentamiento con Cipher, marchándose todos a casa para enfrentarse otro día. Este final ha sido un bajonazo total.

Fast 8 ha recaudado 900 millones en todo el mundo en solo 10 días. La película es un exitazo, no se puede negar. La franquicia ya anunció que va a estrenar Fast 9 en 2019 y Fast 10 en 2021, en teoría el final de esta serie de películas. Entiendo que es de tontos no explotar este mundo como hacen las películas de James Bond. Pero creativamente, estos personajes creo que no dan más de si y con una última película sería más que suficiente.

Comparto a continuación el trailer de la película, para que juzgueis vosotros mismos:

Fast & Furious 8 es entretenida y espectacular que gustará a los fans de la franquicia. Pero es decepcionante en todo lo demás. Abstenerse los que busquen una historia «seria».

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Fast & Furious 7 – Creerás que un coche puede volar

Vi por fin la que seguro será una de las películas más divertida, entretenida y sin complejos que veré este año: ¡ Fast & Furious 7 !!

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Ninguna franquicia puede presumir de haber realizado tantas películas en tan poco tiempo (15 años), no solo manteniendo y sino aumentando su éxito entre el público a nivel mundial. De hecho, esta 7ª entrega es la película de mayor éxito de la saga, y ya ha superado la cifra mítica de 1000 millones de dólares de recaudación a nivel mundial, algo que solo han conseguido 20 películas en toda la historia.

Quien lo hubiera dicho tras ver la primera Fast & Furious en 2001, una mala copia de Point Break («Le llaman Bodhi») ambientada en la escena del tuning de Los Angeles.

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Precisamente lo mejor de la saga ha sido su capacidad de reinventarse, dejando de lado el aspecto «chungo» del tuning y centrándose en acción sin complejos con vehículos de todo tipo y situaciones increíbles. Si en la 5ª película se inspiraron en las películas de robos tipo Ocean´s Eleven, y en la 6ª en las aventuras de James Bond, en esta nueva entrega suben el listón añadiendo un toque de venganza tras los sucesos de la película anterior.

En un alarde de sutileza para que no haya duda del tono de la película, descubrimos en la escena inicial que si Owen Shaw, el super malvado villano de la 6ª película, era malo, su hermano mayor Ian Shaw (Jason Statham) es aún más chungo. Y buscará vengarse de nuestros héroes.

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Tras herir Shaw al agente Luke Hobbs (Dwayne «La Roca» Johnson) consigue la información de los componentes del equipo que se enfrentaron a su hermano. Y la primera víctima es Han, el miembro japonés del equipo que había vuelto a Tokio. Para Dominic Toretto (Vin Diesel), su amigo Brian O´Conner (el trístemente fallecido Paul Walker), Mia Toretto (Jordana Brewster) la hermana de Dom y mujer de Brian o la aún amnésica novia de Dom Letty Ortiz (Michelle Rodriguez), detener a Shaw se ha convertido en algo personal.

Antes de ser cazados, Dom y Brian deciden pasar a la ofensiva. Para localizar a Shaw, se embarcarán en una misión que les llevará por medio mundo, encargada por un misterioso jefe de una agencia de contraespionaje secreta, interpretado por el mítico Kurt Russell, en un cameo que parece utilizar la fórmula de presentar actores míticos de las pelis de acción que popularizó Los Mercenarios de Stallone.

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A partir de ahí, las escenas acción se suceden a cual más espectacular y exagerada. Porque las leyes de la física o la gravedad no tienen la mayor importancia cuando se trata de entretener a la audiencia. Y los fans de la saga no buscamos realismo, la verdad, sino contemplar el «más difícil todavía» al que nos tienen acostumbrados.

Y en esta entrega, las expectativas no solo se cumplen, sino que se rebasan completamente, en parte gracias al buen hacer del director James Wan, que realiza un gran trabajo en su primera pelicula de acción de gran presupuesto, tras sus excelentes películas de terror Saw, Insidious o The Conjuring.

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Además, la muerte de Paul Walker en un accidente de coche en 2013 dejó marcada a la película. Decididos a terminarla y que esta fuera un homenaje al fallecido actor, la producción utilizó a los hermanos de Walker para rodar las escenas que faltaban, insertando su cara digitalmente cuando hiciera falta.

El resultado es un sentido homenaje a este carismático actor, que sirve de final de una etapa, y sin duda de punto y seguido para la franquicia.

Aquí podeis ver el trailer de la película, en el que muestran algunas escenas increíbles pero que no son ni mucho menos las más desfasadas, dejando sin duda lo mejor para el visionado de la película.

 

 

Si os gusta el cine palomitero en el mejor sentido y quereis pasar un buen rato con una película sin mayor pretensión que entrener, no lo dudeis, teneis que ver esta película, os la recomiendo.

Saludos a todos!!