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AVATAR 3D HFR de James Cameron: Retorno a Pandora

Aprovechando La Fiesta del Cine de vuelto a ver Avatar en el cine en formato 3D HFR, y he disfrutado como la primera vez con una película de 2009 que sigue luciendo mejor que cualquier película estrenada este año en salas de cine. ¡Grande James Cameron!

PUNTUACIÓN: 9/10

Año 2154. Jake Sully (Sam Worthington), un ex-marine condenado a vivir en una silla de ruedas, sigue siendo, a pesar de ello, un auténtico guerrero. Precisamente por ello ha sido designado para ir a Pandora, donde algunas empresas están extrayendo un mineral extraño que podría resolver la crisis energética de la Tierra. Para contrarrestar la toxicidad de la atmósfera de Pandora, se ha creado el programa Avatar, gracias al cual los seres humanos mantienen sus conciencias unidas a un avatar: un cuerpo biológico controlado de forma remota que puede sobrevivir en el aire letal. Esos cuerpos han sido creados con ADN humano, mezclado con ADN de los nativos de Pandora, los Na’vi. Convertido en avatar, Jake puede caminar otra vez. Su misión consiste en infiltrarse entre los Na’vi, que se han convertido en el mayor obstáculo para la extracción del mineral. Pero cuando Neytiri, una bella Na’vi (Zoe Saldana), salva la vida de Jake, todo cambia: Jake, tras superar ciertas pruebas, es admitido en su clan. Mientras tanto, los hombres esperan los resultados de la misión de Jake. (FILMAFFINITY)

James Francis Cameron (1954) es un director de cine y ecologista canadiense. Conocido por sus películas de ciencia ficción, su primera película Terminator (1984) ya le valió el reconocimiento de público y crítica. Aliens (1986), The Abyss (1989), Terminator 2: Judgment Day (1991) y True Lies (1994) fueron también super éxitos que le consolidaron en el star-system de Hollywood como un director al que merece darle carta blanca para hacer unas películas que tan sólo él puede imaginar. También dirigió Titanic (1997), que le valió los premios de la Academia a la Mejor película, Mejor director y Mejor montaje, y Avatar (2009), rodada con tecnología 3D, le valió nominaciones en las mismas categorías, aunque «solo» ganó otras tres categorías: Mejor fotografía, Mejor dirección artística y Mejores efectos visuales.

Cameron es cofundador de las productoras Lightstorm Entertainment, Digital Domain y Earthship Productions. Además de cineasta, es explorador marino de National Geographic y ha producido numerosos documentales sobre el tema, como Ghosts of the Abyss (2003) y Aliens of the Deep (2005). Cameron también ha contribuido a las tecnologías de filmación submarina y de vehículos remotos y ha ayudado a crear el sistema de cámara digital 3D Fusion. En 2012, Cameron se convirtió en la primera persona en hacer un descenso en solitario al fondo de la Fosa de las Marianas, la parte más profunda del océano de la Tierra, en el sumergible Deepsea Challenger.

Cameron escribe el guion de Avatar y realiza el montaje de la película junto a John Refoua y Stephen E. Rivkin. La mítica música es obra de James Horner, en la que fue su tercera colaboración con Cameron tras Aliens y Titanic. La película cuenta además con fotografía de Mauro Fiore y diseño de producción de Rick Carter y Robert Stromberg. Además de ganar 3 Oscars (Mejor fotografía, Mejor dirección artística y Mejores efectos visuales), Avatar es la película más taquillera de la historia a nivel mundial (sin contar la inflación) superando los 2800 millones de recaudación.

Sam Worthington interpreta al protagonista de la película, Jake Sully, un marine parapléjico que se une al proyecto Avatar para ocupar el puesto que, como científico, ejercía su hermano gemelo recientemente fallecido. Zoe Saldana interpreta a Neytiri Omaticaya, una habitante nativa de Pandora que se ve obligada a enseñar a Jake las costumbres de los na’vi. Sigourney Weaver interpreta a la Dra. Grace Augustine, una astrobióloga y directora del proyecto Avatar que sirve como mentora de Jake y que defiende las relaciones pacíficas entre humanos y na’vi. Stephen Lang interpreta al Coronel Miles Quaritch, comandante militar del proyecto y encargado de la seguridad de la base. Por último, Michelle Rodriguez interpreta a Trudy Chacón, una piloto de helicópteros.

Si hay un término manoseado en los últimos años en el mundo del cine, ese sería el tan manido «director visionario». Pero la verdad es que para pocos directores el término es más adecuado que para James Cameron. Un creador inconformista que ha hecho avanzar a la industria del cine al crear desarrollos tecnológicos que le permitieran contar y mostrar su película de la forma en que él la había imaginado. Ese es el caso de Avatar, una película que puede calificarse de revolucionaria al ser rodada y pensada para ser vista en 3D y que nos llevó a un mundo que nunca antes habiamos visto.

Da vergüenza echar la vista atrás y comprobar que si la tecnología 3D no ha triunfado y se está empleando masivamente en el mundo mainstream es por culpa de unos estudios cobardes que no se atrevieron a dar el salto e intentaron engañar al público estrenando películas rodadas en 2D a los que añadían algunos efectos en post-producción para dar la sensación de 3D, buscando aprovecharse de la moda del momento, dando mala fama a esta tecnología.

Avatar es una maravillosa locura. Un espectáculo visual increíble que nos muestra un mundo completamente nuevo lleno de animales y seres diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver en ciencia ficción. Lo primero que me llamó la atención de una película que tengo comprada en blu-ray y hemos visto en casa seguro una vez cada dos años, es lo espectacular que es el 3D y cómo ayuda a convertir la experiencia en Pandora en una super inmersiva. La profundidad que añade el 3D y la sensación de estar tú en medio de la jungla con los protagonistas está presente en buena parte del metraje. Con el añadido de tratarse de una jungla alienígena con flora y fauna diferente a la nuestra. También la parte de los vuelos lucen increíbles con el 3D.

Junto al 3D, otro elemento que me ha flipado es que estamos ante un mundo creado con ordenador que parece real. La perfección que Cameron consigue en todo, desde los bosques pero también las naves y los animales nos meten de lleno en la película y jamás ves decorados de cartón piedra o un mal uno de ambientes digitales. Todo luce real como si la jungla de Pandora existiera y estamos hablando de un ambiente 100% digital. La suspensión de credulidad es total porque te crees estar en Pandora con Jake, algo que 13 años desde su estreno inicial hace que luzca mejor que cualquier otra película estrenada este año, o en los últimos años.

El otro gran desarrollo de Cameron fueron las cámaras de captura de movimiento que captaban todas las expresiones faciales de los actores con una definición nunca antes vista y que consiguen que las facciones de los na´vi y de los avatares parezcan también reales. Al final Avatar no es una película de tecnología que valorar únicamente por su apartado técnico, sino que esta tecnología permite a Cameron contar su historia y hacer que los espectadores conectemos con los personajes y no nos parezcan humanos pintados de azul inverosímiles como pasa en cualquier película de Star Trek. Todo va dirigido a crear una experiencia inmersiva en el espectador en la que creamos que estamos transportados a un nuevo mundo. Y la verdad es que funciona. Lo hizo en 2009 y lo ha vuelto a conseguir en 2022 incluso sabiendo lo que iba a ver. La experiencia ha sido increíble.

Hay que reconocer que si, el guion de Avatar puede ser resumido como «Bailando con lobos en el espacio». El propio Cameron reconoce la influencia de la película de Kevin Costner (estrenada en 1990, 19 años antes que Avatar) en la que un oficial del ejército norteamericano es destinado a un puesto militar abandonado fronterizo con territorio indio y acabará haciéndose amigo de una tribu sioux de la que aprenderá sus costumbres. Pero Cameron a partir de ahí crea una historia con una profunda vertiente ecologista y de defensa del medio natural, creando un ecosistema y una cultura de los na´vi completamente novedosa.

Esta influencia en el concepto básico de la película es la prueba de cargo para los haters para recordarnos que Avatar «no es para tanto». Incluso pueden encontrarse conexiones con otras películas como La selva esmeralda de John Boorman o Pocahontas en lo referido a la lucha entre civilizaciones o al ecologismo. Sin embargo, lo que olvidan esos haters es que a partir de ese concepto básico Cameron crea a personajes interesantes como la doctora Augustine (Sigurney Weaver) o los propios protagonistas Jake y Neytiri que quieres conocer y que consiguen que te preocupes por ellos. La fábula ecologista está super bien construida y realiza una crítica feroz contra el capitalismo salvaje que destruye el medio ambiente y la historia de amor me la creo y se crea con el ritmo adecuado.

Pero es que además estoy cansado de películas «serias» que cuando rascas la superficie compruebas que tienen guiones vergonzosos que parece que toman por tontos a los espectadores y que ni siquiera respetan las normas que ellos mismos establecen para ese mundo (Star Wars IX, Joker, Batman v Superman), por lo que ver una película en la que el guion es perfecto y no rompe la lógica de las reglas del mundo de Pandora es una refrescante novedad, casi una anomalía. Y eso en el mundo de los blockbusters, pero cuando nos vamos a dramas «adultos» la situación es casi peor, con personajes que no actúan según su naturaleza o que actúan porque si sin mayor explicación. Ver una película con un guion lógico y esperable es una maravilla. De hecho, que el final se sienta inevitable y casi el único posible no es señal de mala historia, en muchos aspectos sería justo lo contrario. Si hubiera que desmerecer cualquier drama «serio» que recomiendan algunos críticos simplemente por compartir argumento básico con otra película, no se podría ver cine. Pero eso es justo lo que se hace con Avatar, en parte por el odio que se le tiene a Cameron y en parte al tratarse de cencia ficción, un género ninguneado por estos creadores de opinión.

Y a todo lo anterior hay que sumarle un climax final super potente con un set de acción alucinante que deja en mal lugar a cualquier película del silo XXI que no sea Vengadores Infinity War y Endgame y que en 2022 ha significado un triunfo total para una película redonda a la que no se le puede poner un pero.

Cameron es un director odiado y envidiado a partes iguales, porque ha demostrado ser un profesional de éxito que ha triunfado donde los demás no lo han conseguido, y no cabe duda que lo ha conseguido haciendo lo que quería en cada momento y realizando mejores películas que la competencia. Eso en lo referido a otros estudios, pero tengo claro que también es aplicable a una parte de la crítica que no puede soportar que el público apoyemos con nuestro dinero las películas de Cameron cuando ellos nos insisten en que no lo merecen, porque hay otras películas mejores. Las que les gustan a ellos, claro. Unos críticos y unos influencers cada vez más irrelevantes que hoy en día solo engañan a su cada vez más pequeño público entregado.

Tras ver Avatar de nuevo en 3D, no tengo duda que Avatar: The Way of the Water va a arrasar las próximas navidades. Y es que incluso sin conocer el argumento, el público sabe(mos) que Cameron nos va a llevar a un mundo que sólo él puede imaginar y que la experiencia va a ser diferente a cualquier otra cosa que hayamos visto en el cine este año. Y en este caso, diferente SI es mejor. Cada vez cuesta más sacar al público de sus casas para ver una película en las salas de cine. Creo que Avatar 2 lo va a conseguir, porque la experiencia de ver de nuevo esta primera película en 3D ha sido una experiencia alucinante que recomiendo a todo el mundo.

Comparto el trailer del reestreno de esta película:

Avatar es un peliculón en si mismo que sigue luciendo mejor que el 100% de las películas estrenadas este año, cuya importancia para la industria del cine es aún mayor si tenemos en cuenta los desarrollos tecnológicos que Cameron creó para esta película y que revolucionaron el medio.

PUNTUACIÓN: 9/10

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¡Saludos a todos!

Oats Studios de Neill Blomkamp (Netflix)

Netflix ha estrenado casi por sorpresa unos interesantes cortometrajes dirigidos por el director sudafricano Neill Blomkamp en su estudio Oats Studios.

PUNTUACIÓN: 7/10

El director Neill Blomkamp produce una serie de cortometrajes experimentales que imaginan mundos postapocalípticos y escenarios aterradores.

Neill Blomkamp (Johannesburgo, Sudáfrica, 1979) es un director de cine y guionista sudafricano. Su cine se caracteriza por un estilo documental, cámara en mano, que utiliza efectos naturalistas y realistas generados por ordenador y una temática social. Actualmente reside en Vancouver.

El director se hizo famoso en 2009 gracias a District 9, su primera y mejor película que se convirtió en una realidad gracias a que Peter Jackson vio su cortometraje «Alive in Joburg» y se decidió a producir el largometraje. District 9 y Alive in Joburg cuentan la historia en formato de falso documental de un grupo de extraterrestres que tienen que sobrevivir en un ghetto de Johannesburgo años después del primer contacto. En esta película, Blomkamp ya muestra lo que se van a convertir en sus señas de identidad. Unas historias de ciencia ficción planteadas con una gran crítica social rodadas con cámara en mano al estilo documental que combinan de manera brillante numerosos efectos mecánicos reales con otros generados por ordenador. La película fue un éxito de crítica y público, siendo nominada a los Oscars de 2010 en las categorías de Mejor Película, Mejores Efectos Visuales, Edición y Guión Adaptado.

Tras ella, Elysium (2013) fue una pequeña decepción. A pesar de un increíble diseño de producción, otro de sus puntos fuertes, y de una historia planteada a partir de la lucha de clases sociales en un mundo futuro en el que los pobres malviven en la basura de un mundo contaminado mientras los ricos viven es oasis en las nubes, la historia no acabó de cuajar. Contar con Matt Damon de estrella hizo que la película tuviera una buena recaudación pero sin ser el taquillazo que fue District 9. Chappie (2015) fue un intento de volver a los orígenes, en este caso con un robot que intenta sobrevivir en una Johannesburgo con muchas similitudes a la vista en District 9, y pasó bastante desapercibida.

Tras varios años en los que su nombre ha estado asociado a numerosas películas, entre otras el reinicio e Aliens o de Robocop, que han acabado en nada, Blomkamp fundó en 2017 Oats Studios, un estudio en el que poder plasmar sus inquietudes respecto a la ciencia ficción, creando unos cortos que muestren la potencia de su imaginación a los estudios de cine (y a los espectadores), a ver si volvía a sonar la flauta y alguno de estos conceptos conseguían convertirse en una película como pasó con Alive in Joburg. Son estos cortos, creados entre 2017 y 2020, los que ha estrenado Netflix este mes. Y como digo, más que «cortos experimentales» como nos vende la publicidad, lo que tenemos aquí son prácticamente unos storyboards ampliados para vender su siguiente película.

A destacar que Blomkamp ha estrenado este 2021 Demonic, película en la que combina el cine de terror con la ciencia ficción que aún no he podido ver.

Entrando al visionado de estos 10 cortometrajes, hay dos que me han parecido realmente buenos y que si parecen estar pensados para convertirse en película. De hecho, no sorprende que sean los dos primeros de esta serie mostrada por Netflix, ya que son los más potentes visualmente y desde el punto de vista de sus valores de producción, así como en lo referido a la construcción de los mundos que nos presentan:

Rakka, cortometraje de 2017 de 21 minutos escrito y dirigido por Blomkamp que cuenta con el gran de reclamo de Sigourney Weaver como protagonista. La historia está ambientada en un futuro postapocalíptico en el que la humanidad se prepara para la batalla final contra una invasión alienígena de seres reptiloides que está terraformando el planeta.

El corto muestra lo mejor del estilo de Blomkamp, con escenas super potentes visualmente, una perfecta integración de CGI con efectos prácticos como prótesis y maquillajes, y una historia que si bien no es original, al menos tiene conceptos que merecerían la oportunidad de ser desarrollados en largo metraje.

Firebase (La base militar), el segundo corto de Oats Studios también de 2017, es una locura ambientada en la guerra de Vietnam que muestra género bélico con terror y altas dosis de body-horror, cuando un soldado americano descubre que hay algo en la jungla aún más aterrador que el Vietcong. No, no es un predator.

Como si Blompkamp fuera un alumno aventajado de Cronemberg, en este corto tenemos mutaciones terroríficas en las que soldados son transformados desde el interior de su cuerpo en seres extraños con extremidades afiladas como si de insectos se tratara. En cuanto a historia, este corto es el más interesante y el que cuenta con elementos que resultan más novedosos.

Cigoto, el quinto episodio, es una historia de terror con conexiones a La Cosa de Carpenter, rodado en un ambiente claustrofóbico en el que asistimos a la huida de dos personas de una criatura alienígena mutada con adn humano que les persigue. El cortometraje está protagonizado por Dakota Fanning y en él que volvemos a ver el gusto de Blomkamp por el body-horror, al tener un monstruo gigante formado de los cuerpos de la gente que ha ido matando y asimilando, creando un gigante con 30 piernas y brazos y un aspecto general de estar sacado de nuestra peor pesadilla.

El pero de esta serie de cortometrajes estaría precisamente en que estos tres episodios están realmente bien, de hecho los dos primeros me parecen fantásticos, pero los restantes 7 son super chorras y se sienten como historias de relleno sin el impacto de estos primeros, casi creados por compromiso para recordar a la gente que el estudio seguía haciendo cosas. De hecho, que ninguno supere los 10 minutos de duración cuando estos tres primeros superaban los 20 ya indica la falta de ambición en la realización de los mismos.

Sin embargo, cuando brilla, Blomkamp brilla a un nivel altísimo, y realmente me deja con ganas de que alguna de estas dos ideas llegue a convertirse en largometraje. Si el objetivo de estos cortos era recordarnos la potencia visual de Blomkamp, está más que conseguido.

Comparto el trailer de esta serie:

Oats Studio es una irregular muestra del trabajo de Neill Blomkamp, pero sólo por los 3 mejores cortometrajes, creo que merece la pena el visionado.

PUNTUACIÓN: 7/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

The Defenders de Marvel-Netflix, el clavo en el ataúd

Netflix ha estrenado The Defenders, serie-evento que une a los personajes de los comics Marvel Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage e Iron Fist. Y lamento decir que su visionado me ha provocado más sombras que luces.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Esta serie de 8 episodios culmina el acuerdo alcanzado a finales de 2013 entre Marvel y Netflix para desarrollar un universo compartido para los héroes urbanos de la editorial que trasladara a la televisión el exitoso concepto que Los Vengadores llegaron a cine: Primero se presenta a los personajes en sus propias series, para acabar reuniéndoles en esta serie conjunta.

Los comienzos no pudieron ser más esperanzadores, ya que Daredevil tuvo un sobresaliente estreno en su primera temporada, que se estrenó en Abril de 2015, y cuya calidad marca para mi el standard que toda serie basada en personajes de comic debería alcanzar. En esta temporada Matthew Murdock (Charlie Cox) tuvo que enfrentarse a Kingping (Vincent d´Onofrio).

A Daredevil le siguió Jessica Jones, correcta serie estrenada en Noviembre de 2015 en la que el carisma de los dos protagonistas interpretados por Krysten Ritter y David Tennant consiguieron tapar las numerosas carencias de la serie.

La segunda temporada de Daredevil se estrenó en Marzo de 2016, con menos de un año de diferencia respecto a la primera. En esta temporada vimos la presentación de Punisher (Jon Bernthal) y Elektra (Elodie Yung), teniendo que enfrentarse los protagonistas a La Mano. Aunque para mi fue una serie notable, pero no llega al nivel de la primera.

Los problemas llegaron con Luke Cage (Mike Colter). El personaje fue presentado en la serie de Jessica Jones y estrenó serie en Septiembre de 2016. Pero fue tan mala, lenta y aburrida que no pude acabar de verla. Esto es lo peor que le puede pasar a una serie de Televisión, especialmente si hablamos de Netflix, que al estrenar todos los episodios a la vez te evita tener que esperar una semana entre capítulos y te permite verlos en «binge-watching» o maratones ¿Qué estaba pasando? ¿Fue solo un fallo inesperado y puntual o indicaba el comienzo de una tendencia negativa?

Lamentablemente, la tendencia se confirmó con Iron Fist (Danny Rand, interpretado por Finn Jones). Estrenada en Marzo de este año, al menos sí pude acabar de verla, pero entra directamente en la categoría de series «entretenidas pero malas», poniéndose al nivel de series menores como Arrow o Flash.

Tras estas luces y sombras, se ha estrenado Defenders este mes de Agosto. Y su obligación era demostrar que Netflix podía mantener el nivel de calidad de Daredevil. De lo contrario, agotaría el poco crédito que le quedaba a la cadena.

Y lo cierto es que Defenders ha sido una decepción y la confirmación que las series de Marvel / Netflix se han convertido en productos de una calidad bastante mediocre. La serie ha contado como showrunner a Marco Ramirez y Doug Petrie, que ya se habían encargado de la segunda temporada de Daredevil, y tiene a La Mano como enemiga, organización que en esta serie está dirigida por Alexandra (la siempre excelente Sigourney Weaver).

Si empiezo por lo bueno de Defenders, esta serie continúa y en muchos casos cierra diferentes argumentos presentados en las series de los cuatro personajes, en especial las de Daredevil e Iron Fist, que  fueron los que se habían enfrentado directamente a La Mano. En Defenders conoceremos el origen de La Mano y su conexión con Kun K´un, y como esta organización fue fundada por cinco inmortales que son sus dedos: Alexandra, Madame Gao (presentada en Daredevil), Bakuto (visto en Iron Fist), Sowande y Murakami de Japón. Esto explica una de las muchas locuras que vimos en Iron Fist, al ver dos facciones de La Mano peleando por el control de la organización.

Me ha gustado también la interacción de los personajes y la forma en que llegan a conocerse. Los cuatro héroes no llegan a reunirse hasta el tercer episodio, de forma que la serie empieza con cada personaje por separado continuando donde habían quedado al final de sus series. En el segundo episodio veremos los primeros encuentros de Matthew Murdock y Jessica Jones por un lado, y Danny Rand y Luke Cage por el otro, de forma que la unión acaba siendo totalmente orgánica, Finalmente, los héroes descubrirán que las pistas que cada uno estaba siguiendo al final llevaban a la misma fuente: La Mano.

El cuarto  episodio creo que es sin duda el mejor de la serie. Tras la reunión inicial de los héroes, estos empezarán a conocerse y descubrirán que aunque son personas muy diferentes y aparentemente sin nada en común, tienen que aparcar sus diferencias para unirse contra una amenaza que planea destruir la ciudad de Nueva York. Un episodio en el que el carisma de los personajes sobresale por encima de lo demás.

Es una pena que aquí acabe lo bueno. Los cuatro primeros episodios me gustaron bastante, pero la segunda mitad acaba siendo un despropósito que destroza todo lo bueno visto hasta ese momento. Este ha sido un problema que ya vimos en Jessica Jones o Iron Fist, en las que su buen comienzo quedó empeñado en la parte final, y en Defenders pasa esto elevado a la décima potencia.

Creo que hay un grave problema derivado de la propia producción de estas series de televisión pensadas como productos de una industria que tiene que encadenar un producto tras otro. De esta forma, no se si Marvel se fundió en los primeros episodios casi todo el presupuesto de Netflix y luego se tuvieron que apañar para terminar la serie como fuera. O si el tema tiene que ver con los días disponibles de rodaje. Y si a lo mejor se vieron con el agua al cuello y con la necesidad determinar como fuera sin importar el resultado final.

En este aspecto, descubro asombrado como las escenas de acción de los primeros episodios fueron diseñadas por el coordinador de escenas de acción de Daredevil, mientras que el climax final fue realizado por el coordinador de… Agentes de Shield. Un despropósito. Que solo se explica si las ajustadas fechas de rodaje impidieron al mismo equipo hacer todo el trabajo. Y no es que las escenas de acción iniciales fueran excelentes, más bien son sólo correctas, pero es que los episodios 7 y 8 son probablemente los peores de una serie Netflix hasta la fecha. Y al final, sea por un motivo o por otro, lo que queda son unas coreografías penosas contra unos villanos random sin personalidad ni sensación de amenaza que provocan el sonrojo a cualquier aficionado a las pelis de acción y artes marciales.

The Defenders no es solo una serie. Se suponía, o así nos lo habían vendido, que la reunión de los cuatro héroes iba a ser un EVENTO televisivo. Y decepciona a todos los niveles.

Pero no es solo el aspecto visual lo único malo. El guión me pareció muy flojo y hasta casi vago, como si no se esforzaran lo suficiente en pensar la mejor historia y la mejor forma de contarla. Uno de los principales errores es La Mano, que acaba siendo una organización mediocre y sin interés. No es solo que ya hubiera sido derrotada anteriormente por Daredevil e Iron Fist por separado, es que su plan no tiene demasiado sentido ni está demasiado bien explicado.

Sigourney Weaver hace un gran trabajo interpretando a Alexandra, la líder de La Mano. Ella comentó que no quería hacer el papel de una típica villana, así que Alexandra es una inmortal que teme estar viviendo sus últimos días y que muestra grandes dosis de debilidad. Esto me resultó interesante y diferente, y consiguió mi total atención en todas las escenas en las que aparece. Sin embargo, al final el personaje está totalmente desaprovechado por las decisiones narrativas que toma la serie.

En el lado de los héroes, el carisma de Daredevil (Charlie Cox) en mi opinión hace que sea el mejor personaje de los cuatro. Además, su historia con Elektra tiene un papel central en Defenders, de forma que creo que tiene posiblemente las mejores apariciones. Por orden de importancia, diría que Jessica Jones (Krysten Ritter) es la segunda en importancia. Su personalidad y mala leche la hacen imprescindible, y su evolución resulta lógica. Me gustó también los momentos juntos de Luke Cage e Iron Fist, plantando las semillas de lo que fue el comic de «Héroes de Alquiler» de Chris Claremont y John Byrne entre otros. Lástima que Mike Colter (Cage) me parezca un actor muy limitado y que el papel que los Showrunners han preparado para Danny Rand (Finn Jones) le convierta en un personaje ridículo que toma unas decisiones más que cuestionables.

Aunque los actores cumplen, cada uno a su nivel, el guión les hace repetir secuencias y diálogos que expliquen sus motivaciones como si los espectadores fuéramos tontos y necesitáramos que nos muestren algo cuatro veces para pillarlo. Y unido a esto, el papel de los personajes secundarios en también es muy pobre, quedándose en muchos momentos como minutos de la basura (usando terminología de basket) para rellenar los episodios. Es una pena el uso que se hace en esta serie de «Foggy» Nelson, Karen Page, Claire Temple, Trish Walker o Misty Knight. Los únicos con cierta importancia son Colleen Wing, novia de Danny Rand, y Stick (Scott Glenn), maestro de Matt y Elektra.

Y hablando de Elektra y el resto de villanos de La Mano. Se criticó mucho la actuación de Elodie Yung en la segunda temporada de Daredevil. Yo creo que no lo hizo tan mal, y tampoco en Defenders. El problema no es su actuación sino lo que el guión la hace hacer. En los primeros episodios en los que acaba de ser resucitada, trasmite correctamente su confusión ante su falta de recuerdos de su vida pasada a la vez que continúa siendo un temible enemigo. Pero a partir del giro de la segunda mitad, todo lo que hace es una locura total. Además, no puedo destacar a ningún dedo de La Mano, su papel está limitado al de carne de cañón sin interés ni sensación de peligro. Si de algo ha servido The Defenders es para convertir a una organización temible en los comics en unos payasos patéticos. Por perder, pierden hasta sus típicos trajes ninjas que vimos en Daredevil T.2. El motivo de este cambio no se explica, pero la historia pierde un elemento icónico que podía dar mayor entidad a los villanos.

Las temporadas de Netflix son de trece temporadas, y excepto en Daredevil, en el resto de series queda la sensación de que el guión se ha alargado en exceso y que con un par de episodios menos el resultado hubiera sido mejor. Defenders tiene solo 8 episodios, lo que a priori era una decisión acertada. Sin embargo, tras verlos, de nuevo da la sensación de que le sobra el 25% de su metraje, con un montón de diálogos repetidos que no van a ningún lado y escenas de acción sin consecuencias ni tensión que solo buscan rellenar minutos.

Comparto el trailer de esta serie, que pintaba bien y ha acabado siendo un despropósito:

The Defenders ha sido una decepción total. Hasta ahora cada estreno de Netflix lo esperaba con muchas ganas. Pero eso se acabó. Antes de final de año se estrena Punisher, y le daré una oportunidad, igual que a la tercera temporada de Daredevil, prevista para 2018. Pero no creo que vea las segundas temporadas de Jessica Jones, Luke Cage o Iron Fist, que también fueron confirmadas por la cadena. Igual que tampoco he visto Arrow, Lucifer, Gotham y tantas otras series que no merecen el tiempo que perdería en su visionado. Lamentablemente, las series de Netflix están ahora a ese nivel.

PUNTUACIÓN: 4.5/10