Archivo de la etiqueta: Chris Pine

Crítica de Wonder Woman 1984 de Patty Jenkins

Wonder Woman 1984 de Patty Jenkins comete el peor pecado que se le puede achacar a una película comercial mainstream, resultar aburrida y sin gracia ni inspiración. Voy a comentar todo acerca a la última producción de Warner del personaje de DC Comics, tanto de la película en si como de algunas curiosidades generadas a su alrededor.

PUNTUACIÓN: 3.5/10

En 1984, en plena Guerra Fría, Diana Prince, conocida como Wonder Woman, se enfrenta al empresario Maxwell Lord y a su antigua amiga Barbara Minerva / Cheetah, una villana que posee fuerza y agilidad sobrehumanas. (Filmaffinity).

Voy a empezar este artículo con un disclaimer previo y un aviso. En primer lugar, mi opinión aquí desarrollada no significa que piense que los que no opinéis igual no sabéis de lo que habláis. Tampoco me mueve escribir este post ninguna intención de “fastidiar” nada a nadie o arruinar la afición al personaje de nadie, tan solo desarrollar mi punto de vista sobre la película. Confío que los lectores seáis lo bastante maduros para entender esto, aunque luego desarrollaré por qué digo esto y en todo caso me alegro por los que os haya gustado la película. Bien por vosotros. En segundo lugar, dado que hace más de 15 días desde su estreno, para poder comentar los numerosos elementos que no me han cuadrado, este crítica va a ser CON SPOILERS

¿Estáis preparados? ¡Vamos allá!!

Patty Jenkins regresa al dirección de la secuela de su exitosa Wonder Woman (2017), película que significó uno de los pocos éxitos de taquilla para Warner dentro de su última etapa de películas basadas en los personajes basados en los comics de DC Comics. Debo reconocer que yo fui uno de los pocos a los que esta primera película no le gustó, ya que entendí que, entre otras cosas, la película traicionaba unos valores que decía defender pero no mostraba jamás en pantalla. Si te interesa leer mi crítica de esa película, puedes leerla aquí.

De lo que no hay duda es que el enorme éxito de crítica y taquilla permitió a Jenkins no solo repetir como directora, sino aumentar su control de la película, dado que además de productora, aparece acreditada como guionista junto a Geoff Johns (con el que comparte la autoría de la historia original), y Dave Callaham en la realización del libreto definitivo. Dado el poder y control que tuvo de esta película, los éxitos y fracasos de la película son suyos y sólo suyos. Bueno, Geoff Johns tampoco sale demasiado bien parado, las cosas como son.

Wonder Woman ha acabado siendo una larguísima película de 151 minutos (146 minutos quitando los títulos de crédito), que ha contado con fotografía de Matthew Jensen, que también trabajó con Jenkins en la primera Wonder Woman, montaje de Richard Pearson, veterano del cine de acción de Warner que ha trabajado en Justice League o Kong: Skull Island, y música de Hans Zimmer (Gladiator, Inception, Man of Steel, Blade Runner 2049 entre otras muchas).

Dado que la primera película de Wonder Woman tuvo lugar durante la primera guerra mundial, la idea clave de 1984 era de servir de puente entre la primera aventura de Diana, la princesa de las Amazonas interpretada por Gal Gadot, y su primera aparición en el mundo actual que tuvo lugar en la fallida Batman v Superman (Zack Snyder, 2016). Además, se notaba un claro y evidente intención de aprovechar la nostalgia ochentera existente en el mundo del entretenimiento, que ha convertido en grandes éxitos en todo el mundo a series como Stranger things o Cobra Kai, como un elemento adicional con el que asegurar el éxito económico y creativo de la película.

Para esta continuación volvemos a tener a Chris Pine como Steve Trevor, el piloto y espía estadounidense de la Primera Guerra Mundial que se convirtió en el gran amor de Diana ¿antes de morir al final de la primera película? Connie Nielsen como Hipólita, la reina de Temiscira y la madre de Diana, y Robin Wright como Antíope, la tía de Diana y hermana de Hipólita, tienen también un pequeño cameo en la escena inicial de la película.

Para esta segunda parte, los antagonistas de Diana / Wonder Woman son Pedro Pascal (Juego de Tronos, Narcos, The Mandalorian) en el papel de Maxwell Lord, un empresario y celebridad televisiva que busca un objeto de gran poder, y Kristen Wiig como Bárbara Minerva / Cheetah, una arqueóloga y geóloga que se hace amiga de Diana a pesar de su nula capacidad social, encarnando el típico villano de origen nerd que llevamos viendo desde Batman Vuelve (Tim Burton, 1992), o más recientemente, en The Amazing Spiderman 2 (Marc Webb, 2014). ¿Es este un primer problema de la película? Mejor no adelantarse.

Empezando por los elementos que más me han gustado de Wonder Woman 1984, creo que los cuatro protagonistas cumplen para lo bueno y para lo malo lo que Patty Jenkins les pidió que mostraran en pantalla. En especial Gal Gadot, que a pesar de seguir siendo una actriz muy limitada, sí transmite la humanidad y amor de Diana hacia una humanidad a la que intenta inspirar para que consigan ser su mejor versión. Además de mostrar el dolor ante lo que perdió una vez y volverá a perder durante la película. El corazón de la película es Gadot y creo que ella ayuda a mantener a flote la película, en la medida de sus posibilidades y de lo que el guión la manda hacer.

También me gusta Chris Pine. Si en la primera película era el hombre del mañana que enseñaba a la inocente Diana el mundo moderno de 1918, y que acababa inspirándola con su sacrificio, en esta segunda parte es él el hombre fuera de su tiempo al que Diana enseña el mundo de 1984 y es utilizado durante la película de alivio cómico. Alivio cómico que NO funciona nunca, pero no por culpa suya, sino del deficiente guión, al que me referiré más adelante. Pine asume con deportividad este elemento cómico sobrevenido a su personaje, y vuelve a ser el faro moral que le dice a Diana (2 veces) lo que debe hacer porque es lo correcto.

Pedro Pascal está super over-the-top y pasado de rosca en su interpretación de Maxwell Lord, pero de nuevo creo que eso es lo que le pidieron que hiciera en pantalla y cumple con profesionalidad y oficio a pesar de interpreta a un personaje vacío con un esbozo de personalidad. Teniendo en cuenta su minimalista interpretación en The Mandalorian, sorprende verle tan loco y exagerado en todas sus expresiones, pero teniendo en cuenta que está poseído (aunque él crea controlarlo) por fuerzas sobre naturales, creo que transmite bien que es una persona que ha tragado más de lo que su cuerpo o su mente puede soportar.

La pobre Kristen Wiig tiene muy poco con lo que trabajar y su personaje es el menos importante de los cuatro, hasta el punto que si lo eliminaran no afectaría de forma sustancial a la trama, pero realiza bien la parte de Barbara Minerva nerd, mal vestida, nula en habilidades sociales (a pesar de ser un estereotipo andante), y también acierta en su interpretación de una Diana oscura que se intoxica de poder y va perdiendo su humanidad. Globalmente, creo que Wonder Woman 1984 andaba sobrado de talento interpretativo, lo malo es que el nefasto guión no parece saber qué hacer con ellos. La película tiene muchos problemas, pero el casting no es uno de ellos.

También me encanta la música de Hans Zimmer, creando una música espectacular que sabe transmitir el sense-of-wonder, la aventura, el amor e incluso la locura que fueron (vistos con ojos de 2020) los años ochenta. Zimmer me parece un seguro de vida en este tipo de producciones y aquí volvemos a tenerle a un gran nivel. La música de la película tiene un pero enorme, pero prefiero comentarlo luego ya que de hecho no es nada achacable a Zimmer sino a Jenkins y su montaje o el editor de la música.

Jenkins comenta que para esta película tuvo como gran referente al Superman de Richard Donner, y creo que hay una parte de aventura inocente ligera y optimista en la segunda escena en el mall que apuntaba maneras, aunque quedan en nada luego, y una parte con Diana intentando inspirar a la humanidad a hacer lo correcto en la parte final que si me gustaron y que creo que transmiten este espíritu de las películas clásicas que intentan transmitir valores positivos. Espíritu que Warner en los últimos años decidió dejar de lado hipnotizados por el grim-n-gritty de Zack Snyder, todo sea de dicho.

Visualmente Wonder Woman 1984 me ha parecido normalita por no hablar de mediocre. Hay dos escenas de acción correctas, la persecución en la carretera en Egipto y la pelea en la Casa Blanca, pero eso, me parecen sólo correctas y muy muy alejadas del momentazo visual que supuso el primer combate de Diana en la zona de nadie entre trincheras de la primera película. El momento de Diana y Steve en el avión invisible entre fuegos artificiales me parece bonito pero vacío.

El MOMENTAZO de la película, este si con todas la letras, es cuando Diana recupera todo su poder y descubre que puede volar, aprovechando el recuerdo de su amor hacia Steve. Un momento magnífico en el que por fin vemos a Diana en toda su gloria.

Lástima que en parte Jenkins me arruinó el momento colocando el Adagio en D Menor en este momento clave de la película, un tema explotado hasta la locura en todo tipo de películas, series y hasta en publicidad. ¿Quién decidió que teniendo a Hans Zimmer era mejor colocar otra música no original diferente a la suya en el momento clave de la película? Emocionalmente me provocó un bajonazo, porque usar una música tan sobada en el momento en que la película más tiene que mostrar el carisma y la personalidad única de Diana me parece uno de los fails musicales más estrepitosos del año. De los últimos años.

Y con esto empiezo con los elementos negativos de la películas que hacen que mi nota sea suspenso. El principal problema es el gran pecado de hacer una película de Wonder Woman ABURRIDA, algo que debería ser impensable en una película comercial mainstream de más de 200 millones de presupuesto. Los 146 minutos de metraje se convierten en una losa insalvable al tener más de una hora central insufrible en el que sólo vemos locuras y situaciones “por que si” una detrás de otra que encima son aburridas.

Por otro lado, no tenía ningún problema a priori en que Jenkins planteara la película con un feeling más ligero que las películas previas de Warner, pero lo cierto es que hay un intento de humor a costa de reírse de lo que fueron los años 80 en lo referido a vestuario, peinados, etc que no funciona nunca y adquiere niveles sonrojantes en varios momentos, lo que acaba siendo otro de los problemas graves de la película.

El humor y las situaciones que se van sucediendo son cualquier cosa menos interesantes, pero es que encima todos los diálogos son muy flojos también y resulta imposible encontrarle la chispa a ninguna escena, malogrando a los actores que tienen. De hecho, me resulta incomprensible que Geoff johns tenga algo que ver con este desastre de guión a todos los niveles. Tras ver la película me hice un minutaje aproximado de lo que pasa durante los larguísimos 146 minutos, y el esqueleto de una historia que podría haber sido correcta está ahí, pero todo muy mal hilado, con diálogos fallidos, sin conexiones emocionales ni apenas momentos visuales de interés. En mundo al revés de lo que debería ser una película de Wonder Woman.

Sólo Chris Pine consigue aportar carisma y rectitud moral a lo que le hacen decir mejorando el material con el que cuenta. Kristen Wiig es una buena humorista a la que no le dan ninguna posibilidad. Sin embargo, veo a Pedro Pascal entendiendo la broma que la película no había que tomarla en serio y lanzándose sin paracaídas a una explosión de gestos y movimientos imposibles casi como si fuera un villano chungo de una película de la Canon, lo que le ha granjeado más de una crítica, aunque yo le veo como el que más claro tuvo la condición de película de humor involuntario que tiene esta Wonder Woman 1984 y la abrazó sin complejos. Bien por él.

No se a quien se le ocurrió hacer que el villano fuera la “Piedra Filosofal” que concede deseos a su portador como si fuera el genio de Aladdin, pero me parece uno de los fail creativos más grandes en mucho tiempo. Esta “Dream Stone” en la versión original aparece de la nada porque si sin ninguna conexión con Diana, y crea situaciones que van escalando en ridiculez a medida que avanza la película, y desaparece sin el menor rastro al final. Centrar una trama en un Maxwell Lord concediendo deseos absurdos para acumular poder provoca una cascada de situaciones ridículas en lugar de intentar crear personalidad o carisma a Lord o Minerva para que cuando llegue el momento de sus enfrentamientos con Diana tenga cierta potencia dramática. Pero eso nunca pasa y lamentablemente nunca pasan de comparsas y elementos del guión necesarios para que la trama avance de A hasta B luego C.

De hecho, es todo una locura tan grande detrás de otra, que el climax en el que el final en el que Diana conecta con todo el planeta para conseguir que renuncien a su deseo es tan sólo otro elemento loco más que tampoco llega a provocar ninguna conexión dramática o emotiva. ¿Cómo lograrlo, si para ese momento ya hacía tiempo que me habían perdido? Hay gente que hace paralelismos de ese final con el de Superman de Donner, pero a) Donner establece que Superman no es de este mundo y tiene habilidades más allá de los mortales. Incluso creo recordar que Jor El llega a decir en un momento que Kal dominará el tiempo y el espacio, aunque no lo recuerdo con exactitud. b) En todo caso, obviamente echar para atrás la tierra para cambiar el pasado obviamente es una locura absoluta que no podría hacerse hoy en día en una película de Superman. Y no debería intentarse hacer una locura de ese calibre en una de Wonder Woman de 2020, porque los tiempos han cambiado.

Todo esto claramente es un problema de un guión mal escrito y peor trasladado en imágenes, por supuesto, pero también creo que hay un problema más complejo de identificar, desde luego no en el momento de la escritura del guión, y es el tono. La película equivoca el tono en todo momento y parece que no tiene claro el tipo de película que quiere ser o en qué tenemos que centrarnos los espectadores. Este es un elemento complicado, ya que es un intangible que realmente no se puede valorar hasta que la película no está acabada, montada, con música y efectos especiales. Y además, reconozco que también es muy subjetivo, ya que para mi veo clarísimo este problema, pero quien sabe si otro espectador justo este tono loco y ligero es lo que le gustó. Ya se sabe que para gustos…

Este error en el tono presupone que como la historia está ambientada en los 80, no pasa nada si en la película hay elementos cutres o poco trabajados, porque los 80 eran cutres, como bien se ve en la ropa de Steve y los intentos de humor a su costa. Lo cual es una falta enorme de respeto a los creadores de esa época. Porque una cosa es que las limitaciones presupuestarias y de avances tecnológicos han hecho que algunas película de los 80 hayan envejecido mal con los ojos de 2020, y otra es pensar que los creadores hacías las cosas mal a propósito. Si, en los ochenta hubo mucha basura, pero no más que en otras épocas, y sus autores se rompían los cuernos para solucionar sus limitaciones técnicas con imaginación y cariño por su trabajo. De hecho, si ahora recordamos los 80 de nuestra niñez, es gracias aun montón de películas que ahora son historia del cine a pesar de estar hechas con muy pocos recursos. Es por esto que no se qué me molesta más, si ver elementos cutres creados por Patty Jenkins en una película de 2020, o a gente justificándolo diciendo que “es que los 80 eran así”. No señor, nada de eso.

Hacer una película es algo muy complejo y no es tan fácil que todos los elementos encajen, y esta Wonder Woman 1984 es un gran ejemplo de esto. A pesar que tan a menudo gente “intelectual / seria” intenta desmerecer el éxito cuando es de películas populares para todos los públicos (en el sentido más amplio del término), como son las películas de Pixar como Soul o de Marvel Studios como Vengadores Endgame. Si fuera tan fácil repetir una fórmula de éxito, ¿por qué tanta gente, tantos estudios, no lo consiguen? Hay muchos ejemplos de buenas películas arruinadas por un mal casting, por un montaje demencial, una mala música o incluso una mala campaña de publicidad. En este caso, por un tono errado y un guión muy muy deficiente. Tengo claro que Jenkins no ha gastado dos años de su vida en hacer una película “mala” ni quería fastidiarme el día ni a mi ni a nadie, y en la medida de sus capacidades, lo ha hecho lo mejor que ha sabido. De hecho, pensándolo bien alejado del “fanboyismo”, da pena que el trabajo de tanta gente vaya a ser recordado por ser aburrido y sin gracia cuando claramente ese no era su objetivo.

Lo que ya no es una casualidad y pone de relevancia otro problema más profundo es que Patty Jenkins vuelve a ofrecer una pelea final en el climax realmente mal rodada y con un CGI para la creación de Cheetah penoso que, al igual que pasó en la primera Wonder Woman, muestra que el problema NO es de la película, sino de la directora. Volviendo al elemento “cutre” que comentaba antes, le guste a Jenkins o no, las escenas de acción son consustanciales al género y debes crear escenas que muestren al héroe en toda su gloria. Sin embargo, si realmente no te gustan las escenas de acción o crees que todo vale, las escenas no te van a salir bien. Es imposible, porque tú para empezar no estás buscando que luzcan perfectas.

Y luego, en contraste, tenemos a directores visionarios como James Cameron o Jon Favreau que creen que no todo vale y todo puede lucir perfecto si todos trabajan al máximo. Y la diferencia es abismal. Recordando los extras de The Mandalorian, Favreau comentaba como muchos directores aún creen que los problemas de rodaje pueden arreglarse en post-producción con los efectos especiales, mientras que él no lo cree, y opina que hay que planificar perfectamente todo antes, lo que hace que luego los efectos luzcan perfectos. Tras dos películas, diría que Jenkins no pertenece al grupo de Favreau, desde luego no en lo relativo a las escenas de acción y los efectos especiales. Las escenas de acción y los efectos especiales son elementos centrales del cine de superhéroes, no puedes hacerlos mal, ni siquiera mediocres, porque el producto final lucirá cutre. Y no es cutre por estar ambientado en los 80, es cutre porque tu trabajo lo ha sido. Ver el CGI de Cheetah en una película de 2020 de gran presupuesto da vergüenza ajena, no se puede calificar de otra manera, como es ambientar esa escena de noche para intentar disimular esos defectos que ellos mismos saben que están ahí y no los corrigen sino que lo estrenan tan cual. Justo estas navidades volví a ver Vengadores Infinity War (Joe y Anthony Russo, 2017) y en ella ves a personajes digitales como Corvus Glaive y te los crees y los ves con unas texturas reales, mientras que Cheetah es un horror imposible sacada del infierno de Cats. No es un tema de presupuesto, sino de falta de pericia o de ganas de hacer las cosas bien. De nuevo, no todo vale.

Volviendo a los problemas del guión de Jenkins, Johns y Callahan, me asombra lo mal conectado que está todo y lo endeble que acaba siendo todo el conjunto. Empezando por una escena inicial en Temiscira en la que una Diana niña compite en una especie de Juegos Olímpicos contra otras amazonas adultas. La escena me dejó frío por un exceso de CGI no sólo en los decorados sino en los momentos atléticos de las amazonas que lucen super irreales. Pero lo peor no es eso, es que Antiope descalifica a Diana cuando ella cree que va a ganar por que hizo trampas al salirse del circuito y dejar sin tocar una baliza. Y mientras la niña llora diciendo que no es justo, Antiope le dice que “la verdad te hará libre, te convertirá en la diosa que estás destinada a ser”, cosa que no pinta nada con lo que acabamos de ver (Diana hizo trampa), y queda como una conexión muy floja del mensaje final cuando Diana entiende la verdad de que debe dejar ir a Steve para salvar al mundo y para que ella pueda pasar página en su vida.

Otro detalle de este prólogo es que vemos en el estadio olímpico una estatua de Asteria, la portadora de la armadura dorada que Diana lleva en el climax. (Offtopic, creada visualmente por Alex Ross en Kingdom Come, cuyo trabajo Warner no le agradece en los créditos finales a pesar de que sí cita a Mark Waid, guionista de dicho comic, lo que es un detalle feo de Warner -fin offtopic). De repente, en 1984 descubrimos que Diana ¿tiene esa armadura en su casa? WTF?!! Y aunque luego la usa en el climax, su importancia real en la historia más allá del estético es nulo.

Lo que nos lleva a una escena post-créditos ridícula en la que Lynda Carter, la actriz que interpretó a Wonder Woman en la famosa serie de los 70, aparece como un cameo interpretando a Asteria, que está viva en el presente. Por un lado creo que es un detalle bonito que Jenkins se acuerde de Carter y quiera incluirla aunque sea al final. Sin embargo, la escena no funciona porque está mal planteada de inicio, al hacer que ¿Carter nos mire a los espectadores directamente y nos guiñe el ojo? ¿En serio? Se que estas escenas en muchos casos son puro fan-service para que los fans nos vayamos con una sonrisa, pero esto es un contrato no escrito (porque no hace falta) entre el director y los fans, para que sepamos que estamos en el mismo equipo. Que Carter nos mire rompiendo la cuarta pared es como pegarnos un bofetón en la cara ante la falta de sutileza con lo que acaban de hacer. Aparte de la locura que se plantea con que si está viva y venció el combate, ¿cómo pudo perder la armadura para que siglos más tarde Diana la encontrara? Es otro todo vale de la película que plantea una duda donde no hubiera sido necesario si se hubieran esmerado un poco más en el guión.

Hablaba en mis reseñas de The Mandalorian o Cobra Kay que nos ofrecen un gran entretenimiento de calidad que puede verse como fan-service, pero apariciones como Ahsoka fueron fundamental para construir la historia. Esta escena post-créditos de Wonder Woman 1984 es ejemplo de fan-service del malo, en mi opinión.

Y entre medias de todo esto, tenemos una película de Wonder Woman en la que de nuevo Steve es el héroe de la película que se sacrifica por el mundo y le dice en dos ocasiones a Diana que tiene que dejarle ir, a pesar que eso será su muerte definitiva. Porque es necesario para salvar a la humanidad y Diana debe hacer lo correcto, no lo que sus deseos egoístas le piden. Steve se convierte en el ancla moral de Diana en las dos películas, pero se supone, porque las películas nos lo dicen, que es una amazona que es un ideal de mujer mucho mejor que el humano “normal” que viene a guiarnos moralmente. ¿No es eso en si mismo una contradicción repetida en dos películas consecutivas? Lo que seguro hace es dejar en mejor lugar a Steve que a Diana, lo cual, como en la primera película, me parece incomprensible. Una Diana que exceptuando la pelea inicial en el mall realmente no hace nada importante o clave para acabar con el mal que Maxwell Lord ha lanzado al mundo hasta que Steve no la convence de dejarle ir pasados los 115 minutos de película. En serio, el guión es sin duda el gran enemigo de Diana, no Lord o Minerva.

Y mejor no entro por no extenderme con la locura que Steve renazca pero poseyendo el cuerpo de otra persona, que es “secuestrado” de su vida durante varios días. Que Diana de repente tenga el poder hacer invisible cualquier objeto o de rellenar mágicamente los depósitos de gasolina de un jet robado. O que Maxwell Lord termine sin ser detenido ni pagar por sus delitos, y ha cometido un porrón. Como en toda la película todo vale, nada se explica y o lo aceptas o el bochorno es importante.

Odio los spoilers y siempre busco ver una película “virgen”, conociendo lo menos posible. Sin embargo, reconozco que en este caso los avisos de gente conocida que me comentaron que era muy mala, e incluso conocer algún detalle absurdo de la película hizo que la experiencia de ver la película no fuera desastrosa como por ejemplo Escuadrón Suicida. Saber que iba a ver una película mala hubiera podido provocar que con un hype tan bajo, la película hubiera podido entrar en la categoría “no es tan mala como me dijeron”. Pero lamentablemente, por todo lo anterior, véis que no es el caso. Suspenso total y absoluto, incluso intentando buscarle elementos positivos, no hay por donde cogerla.

Globalmente, tras ver las dos películas de Wonder Woman, debo concluir que Patty Jenkins ha sido el enésimo error de Warner en la contratación de sus directores. Claramente es una buena directora de dramas como mostró en Monster (2003), pero ha demostrado ser una mala elección como directora de cine de acción y aventuras. Lo cual no me alegra para nada, y me deja temblando pensando que Disney la ha contratado como directora de X-Wing: Rogue Squadron. Por mucho que intentara mostrar una conexión emocional al ser su padre un piloto de combate, mucho tendría que cambiar para crear una buena película de acción, con el problema adicional que la película llegará después de Top Gun Maverick, en la que Tom Cruise ha rodado en cazas de combate de la fuerza aérea norteamericana, con lo que un mal CGI puede ser desastroso para la película.

No quiero alargarme más sobre la película, pero no quiero dejar de comentar otro elemento que me ha resultado curioso comprobar en los días posteriores al estreno, y es leer a varias personas expresar que NO les había gustado demasiado la película, desde luego no les había entusiasmado, pero que no lo iban a desarrollar aunque lo pensaran para no arruinar la experiencia a sus seguidores. O peor, para no crear negativismo hacia la película, se planteaba de alguna manera no hablar de la película o sólo decir lo positivo, ocultando lo negativo que obviamente leyendo entre líneas esas personas sí habían visto. Hasta el punto que he leído a gente diferente plantarse si sólo deberían hablar de las cosas que le gustan y no hablar de una serie o película si nos les ha gustado. Por un lado, entiendo que toda opinión es respetable, tanto las que se dicen como las que no se dicen, y cada uno es libre de hacer lo que prefiera. Pero por otro, veo que esta ¿auto censura preventiva? (no se ni como llamarlo), es una locura, porque precisamente lo que los espectadores queremos son críticas ponderadas que te digan lo bueno y lo malo, para poder valorar en su justa medida la obra en cuestión antes de tomar una decisión de compra y no llegar con un hype excesivo que sólo aboca a la decepción. A mi caso me remito.

¿Les sabe mal a la gente criticar una película dirigida por una mujer con una protagonista mujer por miedo a ser tachados de alguna manera de machistas, sin importar lo justificadas que estén sus opiniones? Lo encuentro una locura total, aunque por otro lado sería muy ilustrativo de los tiempos en que vivimos. No pretendo ser el poseedor de la verdad absoluta ni quiero convencer a nadie de nada, pero si la he visto a pesar de que la cosa pintaba mal era precisamente para poder crearme mi propia opinión al respecto, que espero haber justificado suficientemente.

Si, es cierto que hay campañas de haters que critican películas antes del estreno para boicotearlas. Pero eso no se debería “combatir” con fanboyismo extremo que también oculta la realidad. La única opción “normal” es ofrecer todos los datos y las opiniones más contrastadas y objetivas dentro del subjetivismo que todos tenemos, para que a su vez los lectores decidan una vez leídos varios puntos de vista diferentes. Pensar que hay gente que llega a esos extremos porque Wonder Woman 1984 (en este caso) es de alguna manera de “mi bando” y por eso no puedo decir nada que sean alabanzas para no dar ¿munición al otro bando? me parece incomprensible. En serio. Aparte que esto es sólo entretenimiento, ¿de qué bando estamos hablando? ¿Nos estamos volviendo locos?

Si estuviéramos en 2000 cuando ver una película basada en los personajes de comic era una rareza, incluso entendería que la gente decidiera apoyar una película mala ante la disyuntiva que era eso o nada, porque no había otra cosa. Pero en 2020 estamos viviendo una edad de oro, jamás tuvimos tanta oferta variada a nuestra disposición. Es por tanto justo en este momento cuando más exigentes debemos ser los fans para que los estudios sepan que solo los buenos productos serán apoyados por el público y que no todo vale. En todo caso, hay que reconocer que el COVID lo ha cambiado todo y que la mala taquilla, a día de hoy lleva recaudado 118 millones sobre un presupuesto de mast de 200, es por culpa de la pandemia y de su estreno simultáneo en HBO Max en USA, no a si la película es buena o mala.

Soy el primero al que cuando algo me entusiama (The Mandalorian, Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson) quiero gritarlo a los cuatro vientos y recomendarlo a todo el mundo porque realmente me ha emocionado. En el caso de Wonder Woman 1984, publico esta crítica pero intentaré pasar página lo antes posible, y centrarme en el resto de cosas que me hacen felices. Como Diana aprende al final de la película, “La verdad te hará libre”. Pero toda la verdad, no sólo una parte interesada.

Comparto el trailer de la película:

Wonder Woman 84 me ha parecido un suspenso en toda regla, y resalta lo difícil que es hacer una buena película, de forma que incluso algunos detalles menores (y otros mayores) pueden echar por tierra las mejores intenciones.

PUNTUACIÓN: 3.5/10

¿Has visto la película, qué te pareció? Espero tus opiniones en la sección de comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de El rey proscrito, de David Mackenzie (Netflix)

El rey proscrito, de David Mackenzie (Hell or high water), protagonizada por Chris Pine y estrenada recientemente en Netflix, es una correcta pero apresurada película que cuenta como Robert Bruce se convirtió en Rey de Escocia en el siglo XIV.

PUNTUACIÓN: 6/10

Tras la ejecución de William Wallace (Braveheart), obligado a entrar en batalla para salvar a su familia, su gente y su país de la tiránica ocupación inglesa, Robert the Bruce se apodera de la corona de la Escocia medieval y lidera a un grupo de hombres insurgentes para enfrentar la ira del ejército más fuerte del mundo conducido por el despiadado rey Eduardo I y su débil hijo, el príncipe de Gales.

David Mackenzie dirige y escribe el guión de esta película inspirada en hechos reales. Destaca principalmente la excelente fotografía de Barry Ackroyd y en general de todo el apartado técnico y artístico, que consiguen trasladarnos a la Escocia medieval de finales del siglo XIV.

David MacKenzie estrenó El rey proscrito en el pasado festival TIFF de Toronto, recibiendo no muy buenas críticas debido, entre otros motivos,  a que la lucha por la corona escocesa de Robert Bruce tardaba en concretarse en pantalla y por una historia dividida entre demasiados personajes secundarios.  La respuesta de Mackenzie, con el visto bueno de Netflix y sus productores, fue eliminar casi 23 minutos de película, de forma que el visionado final en Netflix es de 121 minutos. Y sinceramente, sin saber como era ese primer montaje, creo que la película lo que realmente necesitaba era más metraje para poder dar mayor profundidad a todos los personajes, empezando por el propio Robert the Bruce, hieráticamente interpretado por Chris Pine. Y en general, para poder desarrollar con la extensión que se merecía la lucha de Robert Bruce por conseguir el trono escocés y expulsar a los británicos de su tierra.

La película está partida en dos, con una excelente primera parte en la que destaca el elegante y largo plano secuencia inicial. Es esta primera parte Mackenzie cuenta de manera pausada y detallada la realidad de la época, en una Escocia en la que el rey Eduardo I se ha impuesto a la lucha provocada por William Wallace (Braveheart), que fracasó al no conseguir unir a su causa a todos los nobles escoceses.

Sin embargo, a partir de que Robert Bruce se levanta en armas y se declara Rey legítimo de Escocia, la película pasa a una narración frenética en el que no hay casi ni un segundo de respiro. Esta segunda parte de la película es un ir y venir de viajes y luchas que culminan en la brutal batalla final de Loudoun Hill, que significó el punto de inflexión en la lucha por la independencia de Escocia. Las batallas son otro de los puntos fuertes de la película, optando Mackenzie por mostrar una lucha cruda alejada de cualquier atisbo de épica, en la que lo más importante era la supervivencia.

Aunque la batalla de Loudoun Hill es un buen y sangriento climax, me quedó la sensación que la apresurada narración se dejó en el tintero muchos momentos que hubieran permitido que nos interesáramos por los personajes, y que las diferentes escenas tuvieran un mayor peso dramático.

En lo referido al casting, destaca un inexpresivo Chris Pine como el rey Robert the Bruce. No creo que esta inexpresividad sea problema de Pine, sino del tipo de interpretación que Mackenzie le pidió. Aaron Taylor-Johnson es James Douglas, conocido como Douglas el Negro, uno de los más fieros luchadores y amigos de Robert, y cuya brutalidad en combate le combierte en el personaje con más carisma de la película. Florence Pugh interpreta a la esposa de Robert Elizabeth Burgh, que aunque tiene bastante química con Pine, no llegan a compartir demasiados minutos en pantalla. 

No puedo destacar a nadie más, porque realmente el resto de personajes son poco más que figurantes que no aportan demasiado, aunque en general me dejaron con ganas de haber conocido más de ellos.

Por todo ello, aunque en general me ha gustado El rey proscrito, me quedo con la sensación que una miniserie de 3/4 horas hubiera sido el formato más adecuado para contar esta historia con la amplitud y complejidad que merecía.

A pesar de todo lo que acabo de decir, creo necesario puntualizar que globalmente El rey proscrito me gustó, aunque reconozco que no es perfecta. Además, dado que la vi en casa gracias a mi suscripción a Netflix, considero que su visionado estuvo bastante bien.

¿Hubiera pagado por ver la película en el cine? Posiblemente no, pero justo por eso, agradezco que Netflix corra el riesgo de producir este tipo de películas, de forma que acerca a sus suscriptores un interesante y variado contenido que en condiciones normales hubiera pasado desapercibido para el gran público en las salas de cine.

Comparto a continuación el trailer de la película:

El rey proscrito es un entretenido e imperfecto drama histórico que merece la pena verse en la pantalla de nuestra casa.

PUNTUACIÓN: 6/10

Crítica de Wonder Woman, de Patty Jenkins

Por fin pude ver Wonder Woman. Si, lo se, ¿cómo es que he tardado tanto? Se que a estas alturas debo ser casi el último hombre (o mujer) de la faz de la tierra en verla. La película dirigida por Patty Jenkins (Monster) e interpretada por Gal Gadot y Chris Pine, está planteada como una historia de origen del mítico personaje de DC Comics creado en 1942 por William Moulton Marston, que fue alabada como lo mejor de la nefasta Batman v Superman estrenada el año pasado.

PUNTUACIÓN: 5/10

Antes de ser Wonder Woman (Gal Gadot) era Diana, princesa de las Amazonas. Entrenada para ser la guerrera definitiva, Diana fue criada en la isla paradisíaca de Themyscira, creada por Zeus como hogar de las Amazonas y última línea de defensa frente a su hijo Ares, Dios de la Guerra. Cuando el piloto y espía norteamericano Steve Trevor (Chris Pine) acabe en sus costas tras sufrir un accidente, las Amazonas conocerán la existencia de la 1ª Guerra Mundial que asola Europa, lo que hará que Diana abandone su hogar para intentar detener el conflicto. Mientras lucha junto a los hombres en la guerra que acabará con todas las guerras, Diana descubrirá todos sus poderes y su verdadero destino.

Wonder Woman es la cuarta película de Warner dentro de su franquicia creada para englobar a los superhéroes de la editorial DC, imitando el modelo de éxito de Marvel Studios. Esta franquicia fue inaugurada por Man of Steel (Zack Snyder, 2014), una película en la que por desgracia no pudimos disfrutar de Superman. Tras el frío recibimiento de la crítica y no recaudar lo que se esperaba, Warner puso toda la carne en el asador en sus siguientes películas, que se saldaron con dos de las peores películas de superhéroes de los últimos tiempos, las desastrosas Batman v. Superman (Zack Snyder, 2016) y Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016).

Wonder Woman lo tenía complicado, ya que no solo se la iba a juzgar como una historia independiente, sino casi como la última oportunidad de Warner para producir una película de super-héroes que consiguiera agradar a crítica y público. Y hay que reconocer que en ambos casos, la película de Patty Jenkins ha sido un enorme éxito, ya que se ha convertido en la película más taquillera en los USA de la franquicia, con más de 350 millones de recaudación, y más de 720 millones en todo el mundo a fecha que escribo estas líneas. Además, ha recibido críticas mayoritariamente positivas que destacan principalmente el hecho de poder ver un blockbuster de Hollywood dirigido y protagonizado por mujeres, lo que supone un hito para la lucha de la mujer para conseguir una mayor visibilidad e importancia dentro de la industria del cine americano.

El guión de Wonder Woman corre a cargo de Allan Heinberg a partir de una historia de Zack Snyder, Jason Fuchs y el propio Heinberg. Aunque el hecho que Snyder haya metido mano en la historia era para echarse a temblar, la producción ha contado como productor con Geoff Johns. Johns es uno de los principales escritores de DC Comics, y actualmente realiza funciones de Chief Creative Officer de DC Entertainment, lo que debería asegurar que la película transmitiera correctamente a la gran pantalla los valores del icónico personaje femenino del comic. ¿Lo habrán conseguido?

Empezando por las cosas que me han gustado, lo mejor de la película son sin duda los personajes de Wonder Woman / Diana (Gal Gadot) y Steve Trevor (Chris Pine). Reconozco que antes de ver la película pensaba que Gadot había sido un enorme error de casting, pero lo cierto es que lo hace genial y transmite con su sonrisa la alegría y pureza de la mejor de las Amazonas, al mismo tiempo que es una tía dura capaz de patear culos. Me gustó su inocencia al entrar en un mundo dominado por hombres ante el que tuvo que crecerse para hacerse oir. Además, su química con Chris Pine en pantalla es perfecta. Steve Trevor (Pine) la alejará de su idílica existencia y la llevará a un mundo de muerte y conflictos sin fin, pero ambos aprenderán el uno del otro y vivirán juntos una gran aventura que les marcará. Si la película gusta es gracias a ellos, y de hecho, si no existiera esta química y carisma, la película caería como un castillo de naipes.

Me gustó también todo lo relativo a la isla de Themyscira y la vida de las Amazonas. Visualmente, el feeling al mundo griego clásico está muy conseguido, y hace que la película empiece muy bien. Además, la narración del origen de las Amazonas y su relación con el panteón de Dioses Griegos y con Zeus me pareció bastante original.

La escena en las trincheras en la que Diana entra por primera vez en combate es realmente emocionante, y transmite toda la fuerza y la determinación que esperamos ver en Wonder Woman. Lástima que ésta sea la única que trasmite de verdad una emoción autentica a los espectadores.

Por último, destacaría que Warner por fin ha conseguido “engañar” al publico y hacerles creer que pueden hacer buenas películas de entretenimiento. Digo engañar porque aunque la película empieza muy bien, lamentablemente se va desinflando a medida que avanza, terminado en una última media hora de vergüenza ajena que guarda demasiadas similitudes con el final de BvS y en general con todo lo malo de esa película y de la visión que Zack Snyder ha trasmitido a este universo de ficción.

A continuación empezaré a comentar lo que no me ha gustado de Wonder Woman, pero para ello debo comentar aspectos claves de la historia, por lo que entramos en ZONA SPOILERS. Lamentablemente, no te voy a recomendar que veas la película, pero si a pesar de todo vas a hacerlo, deja de leer ahora mismo.

Lo primero que me ha parecido horrible son los efectos especiales y todas las escenas de acción, excepto la comentada de las trincheras. Los efectos digitales CGI y la cámara lenta utilizada en todas las escenas hacen que todo se vea falso y de cartón piedra. Y lo que es peor, al no ser original hace que recordemos todas las películas que han empleado antes este recurso mucho mejor que Patty Jenkins, la directora.

Estamos ante un Blockbuster con un presupuesto de 175 millones de dólares que hace un uso impropio y lamentable de los recursos a su disposición. Unido a esto, el climax final recuerda para mal a BvS. Una última media hora para tirar a la basura, con dos combates ridículos y sobre todo un villano digital lamentable, final casi copiado de BvS o Escuadrón Suicida.

Hay películas normalitas que un buen final consigue arreglar y dejar al espectador con un buen sabor de boca. En el caso de Wonder Woman es precisamente todo lo contrario. Aunque la película la dirije y la interpreta mujeres, las escenas de acción son básicas en una historia de género super-heroico, y lo mínimo exigible sería que las cuidaran un poco. Causa bochorno compararla con las películas de Marvel Studios, en las que siempre hay un intento consciente de ofrecer escenas de acción diferentes, e incluso en cintas “menores” como Ant-Man, planteada casi como una comedia, hay escenas que te dejan con la boca abierta. En Wonder Woman, lamentablemente no es el caso.

Pero casi peor que el aspecto visual, la construcción del arco del personaje de Diana en la película me ha parecido incluso peor, confirmando los peores augurios de BvS.

Y es que el guión de Allan Heinberg que desarrolla el concepto planteado por Zack Snyder es flojísimo y vuelve a presentar un arco del héroe, heroina en este caso, completamente erróneo y desde luego nada heroico. Con el agravante de que realiza un estudiado ejercicio de desinformación que incluso llega a engañar y despistar a un espectador incauto, ya que no se corresponde lo que DICEN los personajes que es Diana, y lo que HACE en pantalla.

Nos presentan a la cultura Amazona como una mejor que la nuestra, en la que se preparan por mandato de Zeus para combatir la amenaza de Ares, Dios de la Guerra. Pero siempre pensando en la paz y la libertad, en los mejores valores de a los que puede aspirar una sociedad. Diana, la mejor y más pura de todas, viaja a Europa con una espada, la Mata-Dioses, con la que matar a Ares y acabar la guerra. Realmente estamos ante un plan de ejecución, pura y simplemente. Nada que ver con valores “superiores” de paz y armonía. Si Diana es una asesina, en misión para asesinar al enemigo, ¿qué clase de superioridad moral puede tener con los alemanes o en general con el mundo de los hombres? Al final, ella es igual de mala que todos los demás. Con el agravante de que Ares intenta convencerla dialogando para que se una a él, incluso diciéndola que tuvo ocasión de matarla, pero decidió no hacerlo. Diana sin embargo, asesina sin dudar a la primera persona que cree que es Ares. ¡Y falla, matando a alguien que no es!

Hay un germen de idea interesante cuando Diana descubre que no es Ares el causante de la Guerra, ya que los hombres somos capaces del bien y el mal, y tenemos la capacidad de ser buenos y malvados. Esa es una idea interesante. Pero ¿si Ares realmente no causó la 1ª Guerra Mundial, porqué empeñarse en matarle? Si lo que ella creía sobre la guerra no es correcto, tal vez Ares es mucho más de lo que la contaron… ¿Por qué seguir con su misión entonces? No tiene sentido. Al final Diana es una asesina sin escrúpulos que se comporta como tal. Sin más.

Hay además otro giro que solo empeora las cosas. Por si fuera poco. Diana descubre que ELLA es la Mata-Dioses. Su madre la engañó con la historia de la espada, y resulta que Diana es hija de Zeus e Hippolita, y fue concebida para matar a Ares. Por tanto, no es una heroína, es un arma diseñada con una función en mente. En muchísimas películas “clásicas”, el héroe se alza frente al destino que la sociedad le impone, y al final demuestra que es un héroe haciendo lo correcto  a pesar de las presiones. Diana no lo hace, cumple exactamente aquello para la que la programaron. El heroísmo ya si eso, lo dejamos para otra ocasión.

Solo hay un caso en el que Diana actúa heroicamente durante la película, y es cuando decide saltarse el plan de Steve y cruza las trincheras con el objetivo de salvar un pueblo atrapado en la Tierra de Nadie. Y lo consigue en la mejor escena de la película. Sin embargo, el guión de Heinberg le roba esta victoria matando a continuación al pueblo con la prueba del gas experimental. Solo realiza un único acto heroico y no le sirve de nada. Para empeorar las cosas, cuando llega el momento de realizar la segunda heroicidad de la película, acabar con el avión que lleva el gas, Diana decide no ayudar a Trevor a llevar a cabo su plan. Finalmente, Trevor sacrifica su vida para conseguirlo y salvar Londres, igual que el Capitán América realizó en su película. Steve Trevor y Steve Rogers, son dos verdaderos héroes americanos. No se puede decir lo mismo de Diana, cegada por su sed de venganza.

Al final, el mensaje de la película que Diana asume es 100% equivocado y 100% Zack Snyder. Los héroes no existen, el hombre tiene la misma capacidad de hacer el mal que el bien. Al final, cada uno tiene que enfrentarse a sus propios demonios solo. Y encima Diana piensa que ella es mejor que los hombres y que la humanidad no la merece. Buff! Que manera de engañar a la audiencia cuando no hay nada heroico en el horizonte.

Y encima, se confirma que tal y como se intuyó en Batman v. Superman, Diana abandona el mundo de los hombres y nos deja abandonados durante casi 100 años (desde 1918 a 2016 aproximadamente) tras ¡1 única misión en el frente!, dolida por la muerte de Trevor. Una misión en la que ha fracasado en salvar al pueblo y a Steve, lo único verdaderamente bueno y heroico que debía haber hecho. Y en la que al final lo único que consigue completar con éxito es matar a Ares. Precisamente esto último ha molestado bastante a mi mujer y a mi sobrina, que fueron esperando ver a una heroina y el momentazo es de Trevor.

Es inevitable comparar Wonder Woman con el Capitán América, al ser dos películas tan parecidas. Hay una diferencia fundamental entre ambas, y es que al final Steve Rogers es un héroe de principio a fin. Está en el frente en numerosas misiones salvando gente y muere sacrificándose por salvar Nueva York. Y su muerte al final le hace saltar hasta nuestros días. Diana no salva a nadie y abandona a su suerte a la raza humana con pleno conocimiento de sus actos. Las diferencias éticas entre ambos son demasiado claras, y no deja en buen lugar a Diana.

Me he alargado demasiado con el tema del arco del personaje de Diana, pero he flipado en colores lo mal que han planteado en Warner la historia de origen de Wonder Woman. Aunque no se por qué me extraño, teniendo en cuenta los precedentes de MoS, BvS o SS.

Y lo fuerte es que además de esto, el guión tiene numerosas ridiculeces más, como el plan de Ares y su identidad. O los motivos de Hippolita para ocultar a Diana su origen, dado que ella va al encuentro de Ares. O el hecho que todos los personajes secundarios son solo estereotipos sin ninguna profundidad.

La decisión de Warner de matar a todo el Panteón de Dioses griego fuera de foco también me parece un verdadero desperdicio de cara al futuro que limita la historia de Wonder Woman.

De igual forma, la decisión de ambientar la película en la WWI frente al origen del comic (WWII), se nota demasiado influida no desde un punto de vista narrativo, sino únicamente por el deseo de separarse de la historia ya vista en la película del Capitán América.

Comparto a continuación el trailer de la película:

En resumen, una película que empieza bien pero que se desinfla hasta llegar al sonrojo. Entretenida pero no se la recomendaría a nadie. Muy decepcionante para mi mujer y mi sobrina de 16 años, casi me alegro de no ser el único de sentirse así.

PUNTUACIÓN: 5/10

Hell or high water

Hell or high water es una gran película que puede ser vista simplemente como una buena película de robos, pero que tiene un transfondo mucho más interesante cuando empiezas a escarbar en la superficie. Dirigida por David Mackenzie a partir de un guión de Taylor Sheridan (Sicario), está protagonizada por Chris Pine, Ben Foster y el veterado Jeff Bridges.

comancher_a-868194075-large

Agobiados por las deudas, un padre divorciado (Pine) y su hermano ex-convicto (Foster) empiezan una cadena de robos en bancos del estado de Texas. Los hermanos tienen un plan desesperado aunque saben que no suele haber feliz para perdedores como ellos. Y las cosas se pondrán aún más difíciles cuando el Ranger Marcus Hamilton (Bridges), un veterano agente a punto de jubilarse, inicie su persecución.

Este es el argumento libre de spoilers de la película. Y a priori, este argumento no difiere nada del de miles de películas de robos que pueden verse todos los años, lo cual no la hace demasiado atractivo a priori, siendo sinceros. La clave que marca la diferencia es el subtexto de la película y la excelente puesta en escena.

comancher_a-793832017-large

“Hell or high water” es una frase hecha que vendría a significar hacer algo pase lo que pase, o contra viento y marea. Y es un significado perfecto a lo que vamos a ver en la película.

La película destaca gracias a una fotografía de Giles Nuttgens que nos traslada con sus grandes paisajes a los westerns clásicos, pero con un toque triste y apesadumbrado. La música de Nick Cave y Warren Ellis es también modélica en trasmitir una atmósfera crespuscular ante la vida en Texas en la actualidad. Aunque los texanos son seres orgullosos, muchos malviven en el umbral de una pobreza provocada por el propio sistema económico, en este caso personificado en los bancos que asfixian a la gente. Y que se traduce en paisajes desde la carretera llenos de casas que se venden, negocios cerrados por bancarrotas y gente sin esperanza ni futuro.

14-hell-or-high-water

Estamos ante un western crespuscular de libro en el que unos hermanos pobres que se levantan ante una injusticia, aún a sabiendas que este tipo de historias rara vez terminan bien para los protagonistas. En este aspecto, Chris Pine y Ben Foster realizan unas estupendas y muy creíbles interpretaciones de personas con múltiples facetas, que intentan hacer lo correcto pero que no son buenas personas, y que no dudarán en matar a quien se ponga en su camino, aunque sean inocentes.

Jeff Bridges hace una típica interpretación de un veterano Ranger que aunque se resiste a retirarse sabe que solo le queda una bala en la recámara. Y que solo ha hecho una cosa en su vida y sin eso no le queda nada. Me gustaron también sus diálogos con su ayudante Alberto Parker (Gil Birmingham), al que machaca continuamente por ser medio indio medio mexicano, en un tono racista chungo que son típicos (y esperables) de un policía de Texas, pero que rompen el imperante tono depresivo.

ar-610147321

Además de película de robos, me gusta mucho como funciona también de crítica social, exponiendo la dura y triste situación de unas personas, todos los que salen en la película, que cada vez lo tienen más difícil para salir adelante. Y que aunque lo pasan mal, ni piden ayuda ni hay nadie para dársela.

Hay momentos brillantes en este aspecto como los vaqueros que escapan de un incendio con su ganado y que no esperan la ayuda de nadie porque nadie va a acudir, la camarera que depende de una propina para pagar su hipoteca o los propios hermanos que aceptan su destino pero que siguen adelante porque es lo que hay que hacer.

218

Quizá el único pero de la película es que la crítica la había puesto por las nubes, y tras verla “solo” me pareció una película notable. Aunque el tema de las expectativas es algo totalmente fuera de control de los autores, que ya hacen bastante entregando una película que engancha desde el primer fotograma.

Comparto el trailer de la película para que tengais una primera idea sobre qué esperar. Aunque, como siempre, casi os recomendaría que NO lo vierais, para poder disfrutarla sabiendo lo menos posible:

Hell or High Water es un brillante western crepuscular que demuestra que las buenas películas no necesitan de argumentos complicados ni novedosos, mientras se tengan las ideas muy claras de qué se quiere contar y como ponerlo en práctica. Una película de perdedores muy interesante que te recomiendo.

PUNTUACIÓN: 8/10