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Crítica de The Midnight Sky de George Clooney (Netflix)

Netflix ha estrenado la última película de George Clooney, The Midnight Sky (Cielo de Medianoche) una historia de ciencia ficción que esconde un drama intimista. Y esta dualidad de la película es quizá su principal problema.

PUNTUACIÓN: 6/10

Augustine (George Clooney) es un solitario científico que se encuentra en el Ártico, y que trata de contactar con una nave espacial que intenta regresar a la Tierra. Augustine quiere impedir que Sully (Felicity Jones) y sus compañeros astronautas regresen a su hogar, donde se ha producido una misteriosa catástrofe global.

George Clooney dirige e interpreta esta película de ciencia ficción distópica ambientada en un futuro cercano en el que la humanidad ha destruido la Tierra. The Midnight sky ha sido escrita por Mark L. Smith adaptando la novela de Lily Brooks-Dalton Good Morning, Midnight.

Alexandre Desplat escribe una emocionante banda sonora, con dirección de fotografía de Martin Ruhe y montaje de Stephen Mirrione.

A Clooney le acompaña un reparto multicultural formado por  Felicity Jones, David Oyelowo, Demian Bichir, Kyle Chandler, Tiffany Boone, y la presentación de la niña Caoilinn Springall como la misteriosa Iris.

Comentaba al comienzo de esta reseña que la película de Clooney está planteada desde la dualidad, ya que nos presenta dos historias aparentemente inconexas entre si que llegan a tener incluso tonos diferentes. Por un lado, la parte de la Tierra es un drama distópico en el que un hombre al borde de la muerte tiene que hacer un viaje para avisar del peligro a la tripulación de la nave que regresa a casa. Esta parte es oscura, deprimente y casi sin diálogos, como si Clooney intentara resaltar la desesperada situación de su personaje.

Por otro lado tenemos la aventura espacial en la que los cinco tripulantes de la nave espacial deben enfrentarse a los diferentes peligros que se van encontrando. En esta parte vemos un estupendo despliegue técnico y de efectos especiales con lluvia de meteoritos y salidas al espacio incluidas, que indican, en contraste con la parte terráquea, que estamos ante una película de gran presupuesto.

El problema de la película es que aunque es interesante desde el punto de vista visual, la historia en ambas partes es demasiado rutinaria y hasta casi aburrida, de forma que no vemos nada realmente original, los peligros que se enfrentan se ven venir y Clooney tampoco consigue que empaticemos con ningún personaje. Felicity Jones rodó la película estando embarazada, motivo por el que Clooney cambió el guión, pero no tiene ocasión real de disputarle el carisma al director ya que su personaje no hace cosas demasiado interesantes.

No creo que el reparto lo haga mal, sino que no tienen demasiado con lo que trabajar, quedando sus personajes casi como clichés andantes sin oportunidad de transmitir carisma ninguno. Y eso lo veo demérito de un guión rutinario, si, pero también de un Clooney que no sabe sacar el máximo de estos actores, muchos de ellos muy conocidos y con gran experiencia cinematográfica.

Solo el emocionante final que da sentido a la conexión que existía entre ambas partes hace que el conjunto mejore, pero no evita la sensación de haber visto una película «malilla».

Comparto el trailer de la película:

The Midnight Sky me parece una oportunidad perdida, el último ejemplo de estreno montonero de Netflix que se beneficia de poder ser vista por muchísima gente desde la comodidad de nuestros sofás aprovechando estas vacaciones navideñas.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Los Favoritos de Midas, de Mateo Gil (Netflix)

Los favoritos de Midas es un thriller conspiranoico con toques de crítica social creado por Mateo Gil y Miguel Barros ambientado en el Madrid actual.

PUNTUACIÓN: 3/10

Miniserie de 6 episodios ambientada en el Madrid actual. La historia está inspirada en el relato corto de Jack London ‘The Minions of Midas’, publicado en 1901, en el que un gran empresario sufre un extraño chantaje: si no accede a pagar una elevada suma de dinero, los autodenominados «Favoritos de Midas» matarán a una persona al azar en la fecha señalada y añadirán una nueva víctima periódicamente hasta conseguir su objetivo.

Mateo Gil es un guionista y director español nacido en 1972. Alcanzó el éxito fruto de su colaboración con Alejandro Amenábar, siendo coguionista de Tesis (1996), Abre los ojos (1997), Mar Adentro (20004) y Ágora (2008). Además de guionista, dió el salto a la dirección en 1998 con Allanamiento de morada, tras la cual llegaron Nadie conoce a nadie (1999), Regreso a Moira (2006), Dime que yo (2009), Blackthorn (2011), Proyecto Lázaro (2017) y Las  leyes de la termodinámica (2018). Con una filmografía variada, es considerado por la crítica como un director sólido y original, capaz de moverse en diferentes registros, como han sido el thriller, el western, la ciencia ficción o la comedia romántica. Los Favoritos de Midas es su primera serie de creación propia en Netflix, y además de escribir el grión ha dirigido los 6 episodios.

Junto a Gil, Miguel Barros es también creador de esta serie. Barros es un guionista que ha trabajado con Isabet Coixet (Nadie quiere la noche, 2015) o el propio Mateo Gil en Blackthorn. Los favoritos de Midas es una miniserie de 6 capítulos que está inspirado en el relato corte de Jack London del mismo título, y aparecen acreditados como guionistas además de Gil y Barros, David Muñoz y Arantxa Cuesta. La serie cuenta con fotografía de Pau Esteve Birba, montaje de Leire Alonso, Miguel Burgos y Raquel Marraco, y cuenta además con música de Lucal Vidal.

El principal interés de Los Favoritos de Midas es ver el nuevo despliegue interpretativo de Luis Tosar, al encarnar al complejo protagonista Víctor Genovés, un hombre que consiguió auparse a la dirección de una poderosa empresa dueña de varios medios de comunicación y que tiene unos fuertes valores morales que serán puestos a prueba con el chantaje que sufrirá a manos de los misteriosos Favoritos de Midas.

Junto a Tosar, el resto del reparto está encabezado por Marta Belmonte como Mónica Báez, una periodista cuya exclusiva sobre una venta de armas en Siria financiada desde España va a ser el desencadenante de toda la acción. Junto a ella, Willy Toledo interpreta al Inspector Alfredo Conte de la policía que se encargará de investigar el intento de extorsión a Victor Genovés.

Carlos Blanco es Luis, amigo de Victor y director del periódico propiedad del grupo de empresas dirigido por él. Completan el reparto Marta Milans como María José, una amiga de Victor de su etapa en Nueva York que ha vuelto a Madrid años más tarde como la cara visible de un gran conglomerado internacional, y Elena Irureta (la recordada Bittori de Patria) como Teresa Jiménez, madre de Natalia.

Empezando por los elementos más positivos de la serie, debo decir que Los Favoritos de Midas transmite que estamos ante una producción de primer nivel con un altísimo presupuesto. Ambientada en Madrid, está rodada en múltiples localizaciones de la capital y tiene numerosas escenas con gran cantidad de extras. Visualmente, la sensación que transmite es que Mateo Gil ha contado con todo lo que ha necesitado para crear su historia de la mejor manera posible y que si hubo algún problema, desde luego el presupuesto no fue uno de ellos.

Debo comentar además que creo que todo el reparto está muy bien. Luis Tosar es siempre un seguro de vida y aporta un carisma y una personalidad bestial en pantalla, además de toda la confusión cuando ve que su ordenada vida empieza a saltar por los aires sin poder hacer nada por evitarlo. Si alguien esperaba ver una mala interpretación de Tosar, pueden esperar sentados porque no es el caso.

También me gusta la fuerza de las convicciones morales de Marta Belmonte como la periodista Mónica Báez, y el papel de  Willy Toledo como un policía que a pesar de su gran experiencia no puede detener a los culpables porque no consigue entender sus motivaciones, lo que le vuelve loco. Creo que todos los actores lo hacen muy bien teniendo en cuenta el material con el que tienen que trabajar, cosa sobre lo que luego volveré.

El primer episodio de la serie creo que es de largo el mejor de toda la serie y consigue enganchar gracias a lo original de la propuesta de un chantaje aun empresario que amenaza con matar a un desconocido. Este hecho, unido con la conexión del misterio con la actualidad, con un Madrid asediado por manifestaciones anti-sistema que recuerdan al 15-M y un debate sobre las influencias del poder político con los medios de comunicación, algo de rabiosa actualidad con el intento del actual gobierno de censurar los medios de comunicación críticos con su gestión, son elementos super actuales que aportan un plus de interés a la serie.

Además, el hecho de ser una miniserie de tan sólo 6 episodios también creo que juega a favor de Los favoritos de Midas, al indicar a priori que la historia va a ir al grano y no vamos a sufrir el mal de los minutos de la basura que hemos sufrido tantas y tantas veces en otras series de Netflix. 6 episodios, casi 6 horas, debería ser la duración perfecta para desarrollar bien la historia y a la vez no eternizarse, y fue de hecho uno de los elementos fundamentales para que decidiera ver esta serie.

Y hasta aquí llega lo bueno. Lamento tener que escribir que Los favoritos de Midas me ha parecido una tomadura de pelo, un terrible bluff sin pies ni cabeza que es un todo vale que hace que me pegue cabezazos contra la pared pensando en cómo me dejé engañar.

¿Conocéis esa sensación cuando te das cuenta que el AUTOR se cree más listo que los espectadores? Y que como es más listo, ¿te puede lanzar cualquier basura que los consumidores nos lo vamos a comer con patatas y además le daremos las gracias? Pues con esa misma cara de tonto me quedé al final de la serie.

Los favoritos de Midas es un despropósito. Es poner en una batidora un montón de ideas molonas de actualidad aderezadas con dosis del discurso anticapitalista tan popular en sectores de la izquierda española, y lanzarlo de golpe contra el espectador con la esperanza que la cantidad de elementos cool mostrados van a cegar al espectador y no nos vamos a dar cuenta que los árboles no tienen raíces, y que el bosque está muerto.

No es que el guión sea ridículo y un sinsentido, que lo es, es que yo diría que Gil y Barros también lo saben y por eso juegan a ser ambiguos, a tirar la piedra del anticapitalismo o las conspiración de los grandes poderes económicos que lo controlan todo en la sombra, pero luego no atreverse a ir a muerte con su idea, escondiendo la mano.

Hay numerosos casos de guiones que son un “todo vale” y pueden acabar ofreciendo una serie o película entretenida. Normalmente esto sucede cuando sus propios creadores saben transmitir que su historia tampoco hay que tomársela muy en serio y consiguen quitarle trascendencia. Los Favoritos de Midas es todo lo contrario, juega a conectar su historia con problemas sociales actuales, pero con poca o ninguna intención de profundizar en dichos temas, al ser tratados únicamente a modo de “shock-value”. Y quizá por ello es chasco es tan grande.

Pero no es sólo el guión, es que la serie visual y narrativamente está muy mal contada. Al ser una miniserie de 6 episodios, la vi en dos tandas de 3 episodios. Y aunque como comentaba antes el primer episodio que plantea todo consiguió captar mi atención, a continuación los episodios 2 y 3 ya me dejaron con un mal feeling, dado que en esas casi dos horas la trama prácticamente no avanzó nada y hubieron varias situaciones repetitivas que acababan resultando superfluas, girando una y otra vez sobre los mismos elementos.

Lamentablemente, el segundo día con el resto de episodios acabó siendo un suplicio al comprobar que Gil había optado por el todo-vale y peor, el “no tiene sentido ni coherencia pero a quién le importa”. Hay además un elemento chusquero que hizo aún peor el visionado, y es la repetición de escenas de cama entre los protagonistas que no aportan nada y que acaban resultando un parón en una historia que por otro lado no daba más de si.

Normalmente suelo escribir estos artículos invitando a que lo valoréis por vosotros mismos, ya que hay gustos para todo. Sin embargo, sinceramente no me gustaría que perdierais seis horas de vuestra vida en esto, de verdad que no merece la pena. Si este es el nivel de los thrillers españoles de Netflix, a este paso pocos voy a ver.

Comparto el trailer de esta serie:

Los Favoritos de Midas me ha parecido una tomadura de pelo, lamento ser tan negativo pero es lo que me pide el cuerpo.

PUNTUACIÓN: 3/10

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Crítica de Mosul de Matthew Michael Carnahan (Netflix)

Los hermanos Russo (Vengadores Endgame) continúan su asociación con Netflix a través de su productora AGBO con el estreno de Mosul, película bélica inspirada en hechos reales que ha sido dirigida por Matthew Michael Carnahan.


PUNTUACIÓN: 7/10



Cuando los terroristas del estado islámico del ISIS tomaron su ciudad, un grupo de hombres lucharon contra ellos para intentar recuperarla. Basada en hechos reales, esta es la historia del equipo SWAT de Nínive, que libró una operación de guerrilla contra el ISIS en una lucha desesperada por salvar su ciudad natal de Mosul.

Matthew Michael Carnahan es un guionista estadounidense hermano de Joe Carnahan (Narc, Ases calientes, El Equipo Am y ha escrito los guiones de películas de acción como The Kingdom (2007), Leones por corderos, Guerra Mundial Z y la adaptación cinematográfica de la exitosa serie de televisión de la BBC State of Play. Matt Carnahan colaboró con los hermanos Russo al escribir el guión de 21 Bridges, producida por ellos y protagonizada por Chadwick Boseman. Mosul es su primer película como director.


En poco tiempo, la productora de los hermanos Russo AGBO ha realizado la estupenda serie Deadly Class inspirada en el comic de Rick Remender y Wes Craig, y las películas 21 Bridges, Tyler Rake y esta Mosul. La película cuenta con fotografía de Mauro Fiore y música de Henry Jackman.


El reparto de la película está compuesto completamente por actores de origen árabe, como Thaer Al-Shayei, Waleed Elgadi, Hayat Kamille, Suhail Dabbach, Mehdi Lamrini, Ben Affan, que aportan una fidelidad total a la historia.


Mosul es una enérgica película de acción que me ha parecido super bien rodada y que sabiendo en qué liga juega, consigue exceder las expectativas de los fans del cine bélico. La película va a la grano desde el minuto uno, pero consigue mostrar el horror que se vivía ¿vive? en Irak que hace que unos hombres estén dispuestos a dar su vida por su misión y eliminar al ISIS de su ciudad. De hecho, no se si la película ha estado rodada en localizaciones reales de Mosul, pero la primera escena en el que vemos gracias a un dron una ciudad completamente devastada por los estragos de la guerra hizo que se me encogiera el corazón pensando que en Mosul, antes de la Guerra del Golfo, llegaron a vivir más de un millón y medio de personas.


El punto fuerte de la película son sin duda sus tiroteos, narrados casi en modo shooter, y que transmiten el frenesí y confusión de los combates en el mundo real en el que las cosas no pueden planificarse. Esto hace que los miembros del equipo SWAT vayan cayendo como moscas durante la historia, muriendo a veces de la forma más inesperada y nada heroica. En esto también transmiten una enorme verosimilitud, algo que se apoya en un excelente trabajo de cámara al hombro que consigue meternos en varias ocasiones en el centro del combate, casi como si nosotros también participáramos.


La película ofrece lo que es, y en ese sentido también la veo muy honesta. No hay construcción de personajes, mostrando lo justo de todos ellos, con una historia que casi parece una excusa para hacer que los personajes pasen de una situación de combate a la siguiente. En este contexto, hacer que los SWAT salven a un joven policía novato de morir víctima de una emboscada es una decisión narrativa muy acertada, ya que desde ese momento él será nuestros ojos y su desconocimiento de la guerra a su alrededor será la nuestra. La única cuestión que la película debe resolver, además de descubrir quien sobrevive, es saber cuál es esa última misión de los SWAT por la cual están dispuestos a sacrificar sus vidas.


En todo caso, hay que reconocer que es una película planteada para los aficionados del cine bélico, y que probablemente un público no fan va a aburrirse soberanamente. En todo caso, creo que sabiendo lo que se va a ver y teniendo el estamo mental adecuado, Mosul puede ser super disfrutable.

Comparto el trailer de la película:

Mosul es una estupenda película bélica que hace virtud de sus limitaciones y que gustará sobre todo a los fans de este género.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de El Gambito de Dama de Scott Frank (Netflix)

El Gambito de Dama es la última gran serie estrenada en Netflix. La serie creada, escrita y dirigida por Scott Frank basada en la novela de Walter Tevis ambientada en el mundo del ajedrez de los años 60 cuenta con una impresionante Anya Taylor-Joy como la problemática protagonista.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Miniserie de 7 episodios. Kentucky, años 60. En plena Guerra Fría, la joven Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) es una huérfana con una aptitud prodigiosa para el ajedrez que lucha contra la adicción mientras trata de convertirse en la mejor jugadora del mundo.

Scott Frank es un escritor estadounidense con un currículum muy interesante, con guiones en películas como Malice, (Harold Becker, 1993), Get shorty (Berry Sonnenfeld, 1995) o Minority Report (Steven Spielberg, 2002). Ha sido nominado en dos ocasiones a los Premios Óscar en la categoría de mejor guion adaptado por sus guiones de Out of Sight (La maravillosa película de Steven Soderbergh de 1998) y Logan (James Mangold, 2017).

En 2014 dió el salto a la dirección con la estupenda Caminando entre las tumbas protagonizada por Liam Neeson, y en 2017 creó, escribió y dirigió Godless, estupendo western estrenado también en Netflix. El gambito de Dama es su segunda serie con Netflix, creada junto a Allan Scott, y en este caso adapta la famosa novela de ficción escrita por Walter Tevis, publicada en 1983. Scott Frank escribe y dirige los 7 episodios de que consta esta serie. Para ello ha contado con la fotografía de Steven Meizler, montaje de Michelle Tesoro y música de Carlos Rafael Rivera.


El principal reclamo de esta serie es la alucinante interpretación de Anya Taylor-Joy como Beth Harmon, una joven super dotada que intentará convertirse en la mejor jugadora de ajedrez, un deporte dominado por los hombres, en plena guerra fría, y que tendrá que enfrentarse a sus problemas con las drogas, el alcohol y el trauma provocado por la muerte de su madre cuando era una niña.

Anya Taylor-Joy realiza un tour-de-force interpretativo de los que marcan una carrera. Beth es inteligente, educada pero asocial, al no estar interesada por otra cosa que no sea el ajedrez. Taylor-Joy transmite inteligencia, personalidad y saber lo que quiere, pero a la vez muestra una parte de fragilidad y dolor por un pasado que no ha acabado de aceptar. Su adicción a las drogas resultado de su paso por el orfanato y una adolescencia un tanto desestructurada con una familia adoptiva la mete en una espiral autodestructiva.

Y además de todo esto, Taylor-Joy transmite una belleza magnética en pantalla, del tipo que no te permite dejar de mirarla. A mis años queda un poco viejuno hablar de “crush”, pero me declaro totalmente rendido ante su belleza. En este sentido, hay que decir que la ambientación de los años 60 ayuda también a mostrar a Beth en un momento histórico que fue clave para el diseño, la moda y los avances sociales, y que hace que aparezca siempre bellísima.

Aunque Taylor-Joy tiene en la actualidad 24 años, interpreta a Beth desde los 13 años, recién entrada en la pubertad, hasta los casi 20 en que termina la serie, en ese momento 1968. Las escenas de Beth de niña con 9 años cuando es llevada al orfanato están interpretadas por Isla Johnson, mientras que la Beth de 5 años es Annabeth Kelly.

Aunque Anya Taylor-Joy monopoliza casi completamente la serie, debo decir que el resto del reparto me parece que están también super acertados. Bill Camp interpreta al señor Shaibel, el conseje del Orfanato Femenino Methuen que la enseña a jugar a ajedrez. En el orfanato, su única amiga es Jolene (Moses Ingram de adulta) hasta que finalmente es adoptada por Alma Wheatley (Marielle Heller), una ama de casa que sufrirá el abandono de su marido Allston (Patrick Kennedy). Pero también conoceremos a la madre fallecida Alice (Chloe Pirrie) que sufrió problemas mentales.

Dentro del mundo del ajedrez, Beth conocerá en su Kentucky natal a su primer rival y luego amigo Harry Beltik (Harry Melling), a Townes (Jacob Fortune-Lloyd) su primer interés romántico no correspondido, y a Benny Watts (Thomas Brodie-Sangster), un joven prodigio que es el mejor jugador de Estados Unidos cuando Beth irrumpe en el mundo del ajedrez. El gran “rival” de Beth en esta serie es el gran maestro ruso Vasily Borgov (Marcin Dorociński), el mejor jugador del mundo con el que se encontrará en varios torneos.

El Gambito de Dama es una serie excelente bajo cualquier punto de vista que merece mucho la pena. Hay veces en que el hype está totalmente justificado, y este es uno de esos casos. Como ya he comentado, la interpretación de Anya Taylor-Joy es maravillosa y de esas que marcan una carrera, pero lo cierto es que toda la producción me parece de diez.

Hay que reconocer que para el medio audiovisual, los años 60 son super agradecidos. Las mujeres, la ropa, los vehículos, etc… todo parece que tenga más glamour en esos años. En ese aspecto, todo luce de maravilla, pero hay además un diseño de producción estupendo, con una enormes sets que entiendo han estado rodados en localizaciones originales que permiten unos largos travellings mientras acompañamos a Beth en los diferentes torneos a través de hoteles maravillosos. Hay veces que una serie o película transmite una idea de “barato”, no es el caso de esta serie. Al contrario, el sobresaliente diseño de producción, la fotografía, vestuario, música, etc… da idea de una producción de promer nivel de calidad cinematográfica, que ha tenido a su disposición todo lo que ha necesitado.

Además, a pesar de los grandes espacios, las perfectas localizaciones y el feeling clásico, Scott Frank da en la diana porque pone en el centro de todo la psicología de Beth y su forma de enfrentarse al mundo, con lo que la empatía es automática. Este núcleo emocional se construye también con un ritmo pausado (que no lento) y una estupenda evolución de la historia, transmitiendo un gusto evidente por una narrativa de inspiración clásica.

Otro elemento a destacar es la dificultad de mostrar de forma interesante el mundo del ajedrez, que es el deporte menos visual del mundo, y que Frank consigue que sea interesante incluso para gente que no lo haya jugado en su vida. Creo que es también un gran mérito en su haber, mostrando que no es sólo un buen escritor, sino un interesante director del que estar pendiente de sus próximos trabajos. La forma en que equilibra el melodrama con la tensión de la competición y el entrenamiento obligatorio, siempre con Anya Taylor-Joy en el centro del huracán, me ha parecido maravilloso.

Ya véis que no se me ocurre nada malo que decir sobre El Gambito de Dama. Me parece también un acierto la forma en que amolda la duración de cada episodio a las necesidades narrativas, moviéndose los episodios entre los 46 minutos del tercer episodio y los 67 del séptimo y último. Además, también me han acertado mucho mucho el final, que me parece que de nuevo acierta en la diana. Creo que es una serie super redonda, y aunque habría opción a hacer una continuación, no se si lo mejor sería dejarlo ahora que están en lo más alto. Aparte del hecho que entiendo que la novela termina en este mismo punto. En todo caso, si eso significa volver a ver a Anya Taylor-Joy en la cúspide de su belleza, ¿donde hay que firmar?

Comparto el trailer de esta serie:

El Gambito de Dama es la siguiente gran serie de Netflix tras The Haunting of Bly Manor, y te la recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de El juicio de los 7 de Chicago de Aaron Sorkin (Netflix)

El Aaron Sorkin más reivindicativo vuelve a las pantallas gracias a Netflix, que acaba de estrenar su drama inspirado en hechos reales El juicio de los 7 de Chicago, que se va directa a las nominaciones de los Oscars. Ya adelanto que la crítica va a ser muy positiva.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1969 se celebró uno de los juicios más mediáticos de la Historia de Estados Unidos, en el que siete individuos fueron juzgados tras ser acusados de conspirar en contra de la seguridad nacional. Este hecho traería una serie de conflictos sociales (manifestaciones, movimientos ciudadanos) que pasarían a la posteridad en una época de grandes cambios en todos los niveles del pueblo norteamericano. (FILMAFFINITY)

Aaron Sorkin (La red Social, Molly´s Game, El ala oeste de la Casa Blanca) comenta que empezó a trabajar en una historia basada en los disturbios de Chicago de 1968 en 2006, a petición de Steven Spielberg. A lo largo de los años, una huelga de guionistas, problemas de agenda y presupuestarios que obligaron a abandonar a Spielberg la dirección fueron retrasando este proyecto, hasta que Paramount dio luz verde a la producción en 2018 ya con Sorkin dirigiendo su propio guión, que fue rodado durante 2019 en localizaciones de Chicago y Nueva Jersey.

Aunque esta película sobre El juicio de los 7 de Chicago tenía todas las papeletas para encabezar las nominaciones para los Oscars es esta año debido a la naturaleza social y política de la historia, la pandemia del COVID paralizó su estreno en salas comerciales, por lo que finalmente Paramount decidió vender a Netflix los derechos de distribución de la película, para que pudiera ser estrenada a nivel mundial. Para Paramount, esta venta significó un control de daños, dado que vendió por 55 millones una película que le había costado 35 de producir, consiguiendo un importante beneficio dadas las circunstancias.

Sorkin a la hora de plantear cómo contar los disturbios que tuvieron lugar en Chicago de 1968 durante la celebración en la ciudad de la convención Demócrata, planteó desde el principio el enfoque del drama judicial que mostrara gota a gota lo que había sucedido, con el añadido de dar la máxima relevancia al desastroso juicio que puso en riesgo las libertades civiles en los Estados Unidos.

La película de 130 minutos es un prodigio de síntesis tratándose de un tema complejo como este, que muestra gran parte de los problemas estructurales de la sociedad americana de esa época: El racismo de la sociedad puesta en marcha desde las estructuras del estado, el rechazo a la Guerra de Vietnam, el auge de los movimientos sociales y la lucha que las estructuras políticas levantaron contra estos movimientos.

La película cuenta con fotografía de Phedon Papamichael, montaje de Alan Baumgarten y música de Daniel Pemberton que nos traslada perfectamente a estos convulsos años 60.

El otro gran valor de la película es su increíble reparto coral, en el que destacan Mark Rylance como el abogado defensor William Kunstler, Joseph Gordon-Levitt como el fiscal Richard Schultz, Eddie Redmayne y Sacha Baron Cohen como los activistas Tom Hayden y Abbie Hoffman, y Yahya Abdul-Mateen II como el líder de los Panteras Negras Bobby Seale, involucrado en el juicio por motivos raciales cuando no tuvo nada que ver en los hechos.

Junto a estos actores, quiero destacar al siempre competente Frank Langella como el Juez Julius Hoffman que juzgó el caso y, aunque tiene un pequeñísimo papel, es una pasada ver a Michael Keaton como el antiguo Fiscal General del Estado Ramsey Clark.

Entrando ya en materia, si Aaron Sorkin quería transmitir con el El juicio de los 7 de Chicago la idea que cuando el Gobierno deja de trabajar por los ciudadanos, los hombres libres están en su derecho y casi hasta en la obligación moral de enfrentarse a la injusticia, la película es un éxito brutal. Algo claramente trasladable al mundo real y a la presidencia de Donald Trump.

La película, como toda buena obra política que se precie, arranca poniéndonos en situación mostrando los principales hechos que afectaron a los Estados Unidos durante los años 60 tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963. La decisión del presidente Lyndon B. Johnson de ampliar el reclutamiento de jóvenes para ir a luchar en Vietnam, llegando a enviar a zonas de combate a más de 30.000 soldados al mes. También la lucha de Martin Luther King y su posterior asesinato en 1968, así como el asesinato de Bobby Kennedy cuando se postulaba a candidato demócrata a Presidente de los Estados Unidos también en 1968. Todo ello muestra unos Estados Unidos que eran un polvorín social a punto de estallar. Y estalló ese verano de 1968 en Chicago por culpa de una actuación criminal por parte de la policia y la guardia nacional contra los manifestantes que protestaban pacíficamente.

Más allá de los hechos y la brutalidad policial, la película impacta por la forma en que los poderes públicos aplastan los derechos civiles de los ciudadanos encausados para servir de chivos expiatorios ante unos hechos gravísimos que fueron provocados por la policía y un alcalde que tomó todas las decisiones equivocadas que podía tomar. El papel del juez Hoffman nos muestra además lo fácil que era (¿es?) para el gobierno y los jueces amigos aplastar a la gente corriente, lo que hace que me hiele la sangre. Unido a esto, el racismo en el gobierno americano reflejado en todo lo que le pasa al líder de los Panteras Negras Bobby Seale en la película es buena muestra de ello.

Este es quizá el único punto débil de esta historia. Sorkin nos cuenta al final de la película que aún hoy la labor del juez Hoffman en este juicio se estudia en las facultades de derecho como ejemplo de persona no preparada para el cargo y de actuaciones arbitrarias rayando lo ilegal. No se hasta qué punto lo que nos cuentan pasó realmente, pero si todo lo que muestran es así, ¡madre mía de mi vida! Frank Langella creo que hace un gran papel, pero la historia le obliga a interpretar a un anciano tan desequilibrado que en parte no llego a creerme que algo así llegara a pasar en la vida real.

Que Sacha Baron Cohen se sale en la película no es noticia, hace años que me gusta más su faceta dramática frente a la locura de sus Borat y similares. Junto a él, la calidad de Mark Rylance es otro elemento clave de la película, y hace que cada escena suya brille de forma espectacular. En general todo el reparto está super bien, y encuentro super interesante el contraste entre el “happy flower” interpretado por Baron Cohen con el serio estudiante universitario interpretado por Eddie Redmayne. Su personaje tiene un aire prepotente que no se si es fruto de una buena actuación de Redmayne o que él es así es la vida real, pero trasmite de maravilla la “superioridad moral” de los universitarios.

Sorkin entrega un guión super sólido, lo cual no es noticia. Me parece super curioso comprobar cómo los mejores diálogos de Sorkin no están durante la celebración del juicio, sino en las disputas dialécticas de los acusados entre si. Y en este sentido, dentro que los 130 minutos pasan en un suspiro, me ha gustado más la labor del Sorkin escritor frente al director que tiene que trasladar a imágenes la palabra escrita.

El juicio de los 7 de Chicago me parece una película notable que saca la vena más política y reivindicativa de Sorkin, apoyado por el (nada) sorprendente resultado del juicio en la vida real, que significó un escándalo más sumado a unos hechos terribles de por si.

Comparto el trailer de la película:

El juicio de los 7 de Chicago es un éxito total para Aaron Sorkin que gracias a su estreno en Netflix va a conseguir una difusión extraordinaria en estas semanas previas a la celebración de las elecciones en los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 8/10

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