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Crítica de The Midnight Sky de George Clooney (Netflix)

Netflix ha estrenado la última película de George Clooney, The Midnight Sky (Cielo de Medianoche) una historia de ciencia ficción que esconde un drama intimista. Y esta dualidad de la película es quizá su principal problema.

PUNTUACIÓN: 6/10

Augustine (George Clooney) es un solitario científico que se encuentra en el Ártico, y que trata de contactar con una nave espacial que intenta regresar a la Tierra. Augustine quiere impedir que Sully (Felicity Jones) y sus compañeros astronautas regresen a su hogar, donde se ha producido una misteriosa catástrofe global.

George Clooney dirige e interpreta esta película de ciencia ficción distópica ambientada en un futuro cercano en el que la humanidad ha destruido la Tierra. The Midnight sky ha sido escrita por Mark L. Smith adaptando la novela de Lily Brooks-Dalton Good Morning, Midnight.

Alexandre Desplat escribe una emocionante banda sonora, con dirección de fotografía de Martin Ruhe y montaje de Stephen Mirrione.

A Clooney le acompaña un reparto multicultural formado por  Felicity Jones, David Oyelowo, Demian Bichir, Kyle Chandler, Tiffany Boone, y la presentación de la niña Caoilinn Springall como la misteriosa Iris.

Comentaba al comienzo de esta reseña que la película de Clooney está planteada desde la dualidad, ya que nos presenta dos historias aparentemente inconexas entre si que llegan a tener incluso tonos diferentes. Por un lado, la parte de la Tierra es un drama distópico en el que un hombre al borde de la muerte tiene que hacer un viaje para avisar del peligro a la tripulación de la nave que regresa a casa. Esta parte es oscura, deprimente y casi sin diálogos, como si Clooney intentara resaltar la desesperada situación de su personaje.

Por otro lado tenemos la aventura espacial en la que los cinco tripulantes de la nave espacial deben enfrentarse a los diferentes peligros que se van encontrando. En esta parte vemos un estupendo despliegue técnico y de efectos especiales con lluvia de meteoritos y salidas al espacio incluidas, que indican, en contraste con la parte terráquea, que estamos ante una película de gran presupuesto.

El problema de la película es que aunque es interesante desde el punto de vista visual, la historia en ambas partes es demasiado rutinaria y hasta casi aburrida, de forma que no vemos nada realmente original, los peligros que se enfrentan se ven venir y Clooney tampoco consigue que empaticemos con ningún personaje. Felicity Jones rodó la película estando embarazada, motivo por el que Clooney cambió el guión, pero no tiene ocasión real de disputarle el carisma al director ya que su personaje no hace cosas demasiado interesantes.

No creo que el reparto lo haga mal, sino que no tienen demasiado con lo que trabajar, quedando sus personajes casi como clichés andantes sin oportunidad de transmitir carisma ninguno. Y eso lo veo demérito de un guión rutinario, si, pero también de un Clooney que no sabe sacar el máximo de estos actores, muchos de ellos muy conocidos y con gran experiencia cinematográfica.

Solo el emocionante final que da sentido a la conexión que existía entre ambas partes hace que el conjunto mejore, pero no evita la sensación de haber visto una película “malilla”.

Comparto el trailer de la película:

The Midnight Sky me parece una oportunidad perdida, el último ejemplo de estreno montonero de Netflix que se beneficia de poder ser vista por muchísima gente desde la comodidad de nuestros sofás aprovechando estas vacaciones navideñas.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Mortal Engines de Christian Rivers (Prime Video)

Gracias a Prime Video me animé a ver Mortal Engines, película producida por Peter Jackson basada en el libro de Philip Reeve de temática steampunk, que fue dirigida por el debutante Christian Rivers, colaborador de Jackson en King Kong por la que ganó el Oscar a Mejores Efectos Visuales.

PUNTUACIÓN: 5/10

Miles de años después de la destrucción de la civilización por un cataclismo, la humanidad se ha adaptado y, ahora, existen gigantescas ciudades en movimiento que vagan por la tierra sobre enormes ruedas absorbiendo a los pueblos más pequeños para obtener recursos. En una de esas colosales urbes Tom Natsworthy (Robert Sheehan), proveniente de la clase baja de Londres, deberá luchar por su vida junto a la peligrosa fugitiva Hester Shaw (Hera Hilmar). Dos opuestos, cuyos caminos nunca debieron cruzarse, forman una peculiar alianza destinada a cambiar el curso del futuro. (FILMAFFINITY)

Peter Jackson adquirió en 2009 los derechos de Mortal Engines, novela de temática steampunk escrita por Philip Reeve, de cara a llevarla a la gran pantalla. Sin embargo, al embarcarse en la titánica adaptación de El Hobbit (estrenadas en 2011, 2012 y 2013), el proyecto quedó aparcado durante años. Finalmente, Jackson escribió el guión junto a sus colaboradoras habituales Fran Walsh y Philippa Boyen, quedándose como productor ejecutivo de la película mientras daba la oportunidad de dirigir a Christian Rivers, supervisor de efectos especiales y colaborador de Jackson desde los tiempos de Braindead. Aunque el guión definitivo de la película contaba con numerosos cambios respecto al original, su autor Philip Reeve alavó la película indicando que “Christian Rivers ha realizado un trabajo fantástico, es una película de acción enorme y visualmente increíble, con un ritmo perfecto y un centro emocional creíble. A pesar que hay muchos cambios… la historia es fundamentalmente la misma.”

La coproducción americano-neozelandesa tuvo lugar en Nueva Zelanda en 2017, y Jackson contó con muchos de sus colaboradores habituales de El Señor de los Anillos y El Hobbit, empezando por Weta Digital, que se encargó de crear los estupendos efectos digitales de la película. Mortal Engines cuenta con Simon Raby como director de fotografía, montaje de Jonno Woodford-Robinson y música de Junkie XL.

En lo relativo al reparto, Mortal Engines contaba con Hugo Weaving (el Sr. Smith de Matrix, Elron de El Señor de los Anillos, Cráneo Rojo en Capitán América: El Primer Vengador) como única cara conocida, contratando a un casting de jóvenes actores que son uno de los problemas de esta producción. Weaving interpreta Thaddeus Valentine, Cabeza del Gremio de Historiadores y segundo al mando en Londres solo debajo del Lord Alcalde, y tiene un plan para asegurar la supervivencia de la ciudad.

La protagonista de Mortal Engines es Hera Hilmar, que interpreta a Hester Shaw, una asesina y fugitiva que está desfigurada y que lleva a cabo una vendetta personal contra Valentine. Junto a ella encontramos a Robert Sheehancomo Tom Natsworthy, un aprendiz de historiador de Londres de clase baja que será expulsado de la ciudad y compartirá aventuras con Hester Shaw.

El veterano Stephen Lang (Avatar, No respires) da voz y realiza la captura de movimientos para crear a Shrike, un antiguo guerrero cyborg no-muerto que persigue a su vez a Hester. El reparto, en sus papeles principales, se completa con Jihae como Anna Fang, una piloto y líder de la resistencia, Leila George como Katherine Valentine, hija de Thaddeus Valentine y Ronan Raftery como Bevis Pod, un joven aprendiz de ingeniero amigo de Tom.

Empezando por los elementos positivos de la película que me han gustado, destacaría los estupendísimos efectos especiales empleados en la creación de la enormes ciudades móviles, y el resto de elementos de Mortal Engines, como son los aviones pilotados por la resistencia. Para que una película de esta temática distópica funcionara, el aspecto técnico era una de las claves, ya que si esto fallaba el resto se derrumbaría como un castillo de naipes. En este sentido, la decisión de Peter Jackson de darle la dirección a Christian Rivers funciona.

Técnicamente, la película es una pasada y muestra este mundo desolado de temática Steampunk en todo su esplendor, y cuenta con un diseño de producción bestial que saca el máximo partido a un presupuesto de 100 millones de dólares, que lucen mucho mejor de lo que uno podría pensar.

En general, la película es relativamente entretenida y vista en casa gracias a mi suscripción a Prime Video creo que cumple con el objetivo de proveer un correcto entretenimiento. Me doy cuenta que esta última frase no es especialmente positiva, lo cual indica los numerosos elementos que al menos a mi no me han funcionado.

Mortal Engines es una floja historia de aventuras apocalíptica a la que le falla primero y principal el guión, y si a eso le sumamos la falta de carisma y calidad interpretativa del reparto, tenemos todos los ingredientes para entender que en mi opinión sea una película lamentablemente fallida.

Empezando por el guión, no he leído la novela, por lo que no puedo comparar si los cambios efectuados, que a su escritor Philip Reeve aparentemente no le molestaron, fueron buenos o malos. Pero pensando en la historia que vi en pantalla, Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyen escriben la típica historia del “Viaje del héroe”, en la que la dura Hester Shar (Hera Hilmar) viajará por todo el mundo, a partir de un pequeño giro inicial, acompañada por el inocente Tom Natsworthy (Robert Sheehancomo) para conseguir su venganza frente al malvado Thaddeus Valentine (Weaving).

Lo malo del viaje de Hester y Tom es que aunque la película intenta imprimir un ritmo frenético cambiando múltiples veces de ubicación para dar una mayor sensación de escala a este mundo, nada de lo que hacen es realmente interesante, y tampoco consiguen que nos importen ni los protagonistas ni los aliados o antagonistas que van conociendo por el camino. Todo va tan rápido que nada tiene tiempo de asentarse para los espectadores.

Con la excepción de Weaving que hace lo que puede con la casi nada que tiene para trabajar, el casting me parece terrible. Hay muchos ejemplos de buenos actores que consiguen sobresalir y mostrar carisma a pesar de un guión normalito, lamentablemente ninguno de esos actores fue contratado para trabajar en Mortal Engines.

Los jóvenes protagonistas Hera Hilmar y Robert Sheehan son un error de casting monumental. Empezando por Hera Hilmar, aparte que su interpretación es super limitada, su personaje Hester Shaw sufre lo que llamo el “síndrome Michael Clayton” (En honor a la película protagonizada por George Clooney), que es cuando te intentan vender un personaje como algo que nunca muestra en pantalla, creánsode una diferencia insalvable entre lo que dicen que es y lo que muestra realmente en pantalla. Sin entrar en spoilers, solo indicar que la película describe a Shaw como “una peligrosa asesina y fugitiva desfigurada que lleva a cabo una vendetta personal”. Pero cuando analizas lo que la película nos cuenta y cual es realmente su misterioso origen, ni es peligrosa, ni era perseguida por Londres (de hecho, ni siquiera sabían de su existencia), ni por supuesto es una asesina. Y así es muy difícil.

Pero no son sólo los protagonistas. Fruto de la moda actual de la multiculturalidad, Jackson contrató a la cantante coreana Jihae para uno de los papeles protagonistas haciendo de una piloto miembro de la Resistencia. Y me parece genial que la productora contrate actores internacionales, pero puestos a buscar a una actriz coreana, podían haber contratado a alguien que supiera actuar y no alguien que está posando en actitud “mira que guay soy” el 100% de sus minutos en pantalla. Aunque debo decir que no fue la única miembro de la Resistencia que me transmitió eso en pantalla.

Hay además otro gran problema en todo lo referido al propio mundo de Mortal Engines. El guión intenta mostrar como la Mega Ciudad móvil de Londres es una sociedad compleja con clases sociales, gente dirigente que explota a trabajadores que hacen todo el trabajo. Digo intenta porque esto queda en un esbozo apenas desarrollado, una nota al pie de página entre una persecución y otra. Pero es que además, estamos ante una ciudad depredadora que vive de apresar y destruir otras ciudades para alimentarse. Que en este contexto, de repente a algunos personajes de la clase dirigente le entren remordimientos o un ataque de consciencia no queda nada justificado y me ha parecido super forzado.

Además, la mera existencia de una “resistencia” se revela absurda viendo el desarrollo de los acontecimientos que iremos viendo durante la película, al igual que los motivos que explican por qué el no-muerto Shrike (interpretado con poca suerte por Stephen Lang) persigue a Hester y busca venganza contra ella. Digo con poca suerte porque el diseño de este guerrero cyborg no-muerto también me parece fallido y rompe completamente la suspensión de credulidad del espectador, mostrando un mal personaje de un videojuego.

Mortal Engines falla en conseguir que empaticemos con los personajes, pero tampoco acierta en la acción, consiguiendo que en varios momentos la película se me hiciera larga y aburrida, y eso que sólo dura 128 minutos. De nuevo, sin un verdadero vínculo emocional, la acción más grande que la vida no sirve de nada ni crea el impacto emocional que debería conseguir en el espectador.

En todo caso, creo que su fracaso en taquilla fue probablemente debido a su extraña premisa de aventura distópica con ciudades móviles, y a la falta de actores conocidos, mostrando que el nombre de Peter Jackson sólo sin un concepto conocido (como fue LOTR o King Kong) no fue suficiente para vender la película. Mortal Engines, con un presupuesto de 100 millones de dólares, sólo recaudó 83 millones en todo el mundo, lo que significó un importante varapalo económico.

Comparto el trailer de la película:

Mortal Engines es una floja historia de aventuras apocalíptica a la que le falla prácticamente todo, haciendo muy difícil que pueda recomendársela a nadie.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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¡Saludos a todos!

 

Crítica de El Hoyo de Galder Gaztelu-Urrutia (Netflix)

El hoyo, dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia, supuso una de las sorpresas del pasado festival Internacional de Sitges 2019 al conseguir el Premio a Mejor Película y del Público, entre otros galardones. Aprovechando que se acaba de estrenar en Netflix aproveché para verla y no puedo ocultar mi decepción ante esta producción española de ciencia ficción distópica.

PUNTUACIÓN: 5/10

El futuro, en una distopía. Dos personas por nivel. Un número desconocido de niveles. Una plataforma con comida para todos ellos. ¿Eres de los que piensan demasiado cuando están arriba? ¿O de los que no tienen agallas cuando están abajo? Si lo descubres demasiado tarde, no saldrás vivo del hoyo.

El Hoyo es la ópera prima del director vasco Galder Gaztelu-Urrutia. David Desola y Pedro Rivero escriben el guión de esta película planteando una metáfora de la sociedad occidental y la lucha de clases sociales, algo que hemos visto en los últimos años en películas como Snowpiercer (Bong Joon-ho, 2013), High-rise (Ben Wheatley, 2015) o más recientemente, la multipremiada Parásitos (2019), de nuevo dirigida por el coreano Bong Joon-ho.

De El Hoyo habría que destacar sobre todo su diseño de producción, muy cuidado en todo momento y que ayuda a transmitir el feeling claustrofóbico que la historia precisaba. También son dignos de mención la fotografía de Jon D. Dominguéz, la música de Aránzazu Calleja y el montaje de Haritz Zubillaga y Elena Ruiz.

El Hoyo ha recibido múltiples premios a nivel internacional, entre los que se encuentran El Premio del público en la sección “Midnight Madness” del Festival Internacional de Cine de Toronto, o los premios a Mejor Película, Mejor Director Revelación, Mejores Efectos Especiales y premio del público en el Festival de Cine de Sitges 2019. Además, en los pasados Premios Goya consiguió el premio a Mejores Efectos Especiales. Pocas veces ¿nunca? Una película de género española había conseguido tantos premios.

El reparto está liderado por Iván Massagué como Goreng, el nuevo preso de El Hoyo, que llega (ligeros spoilers a partir de ahora) a cumplir una pena de seis meses que a cambio le permitirá conseguir un título académico. ¿La primera metáfora sobre lo que tienen que hacer los pobres para conseguir una beca y terminar los estudios? Su personaje es el centro de toda la película y está presente en todo momento, transmitiendo Massagué de maravilla la confusión al llegar a este ecosistema enloquecido en el que las cosas no parecen tener sentido, más allá de machacar a los de abajo.

Junto a Massagué, El Hoyo cuenta con Zorion Eguileor como Trimagasi, el veterano preso compañero de nivel de Goreng que le explicará como funciona todo. Antonia San Juan es Imoguiri, otra compañera de Goreng durante su estancia en el hoyo, igual que Emilio Buale como Baharat. La Wild-Card de la película es Alexandra Masangkay como Miharu, una interna que busca a su hija por la prisión, a pesar de que las normas indican que eso es imposible.

Entrando en materia, El Hoyo entra en el grupo de películas en las que los autores solo tienen el concepto, la metáfora general que buscan transmitir, pero se han dejado sin pensar cómo resolver de forma satisfactoria la historia.

En positivo, que una producción española se atreva a hacer una distopía que intenta ofrecer un mensaje potente (aunque luego veamos que fallido) es de agradecer y la película consigue enganchar e interesar con su premisa inicial. Además, creo que las interpretaciones, el diseño de producción y todos los apartados técnicos cumplen con nota.

Sin embargo, esta metáfora de la sociedad actual y la lucha de clases en la que unos privilegiados están arriba y se aprovechan de todos los recursos mientras los pobres de abajo sufren su avaricia y su desprecio por el resto de conciudadanos ya la hemos visto antes en películas como Parásitos, Snowpiercer o High-rise mucho mejor planteada y resuelta.

La película empieza bien pero se desinfla demasiado rápidamente, y eso que dura 94 minutos. Y es que más allá de esta metáfora y su interesante puesta en escena, el guión no da casi de si, algo grave para una historia de ciencia ficción que intenta hacer crítica social.

Además, como espectador me molesta muchísimo cuando una película plantea unas reglas (sea o no ciencia-ficción) para luego saltárselas de forma tramposa. Y en este sentido, el final planteado por el guión de David Desola y Pedro Rivero me parece una tomadura de pelo y un todo-vale impropio de una película que busca ser seria y tocar temas importantes. La sensación que me transmite es que lo importante para ellos era llamar la atención y el cómo terminar la historia era totalmente secundario y no está bien trabajado.

Respetando todas las opiniones, no me caben en la cabeza los numerosísimos elogios que estoy leyendo sobre la película en general y su guión en particular. También es cierto que hay muchas críticas que indican igual que yo que empieza bien pero acaba desinflándose, pero en mi opinión una película que hace trampas y que no respeta mi inteligencia no puede calificarse jamás como que tiene un buen guión. Y niego la mayor, si los guionistas quieren que el final que va bien con el mensaje con que quieren que nos quedemos los espectadores (el cambio solo puede ser realizado por los jóvenes), deberían haber trabajado más el guión para poder llegar a ese punto de forma lógica y sin crear este antológico WTF! En todo caso, esto es relativo al guión, entiendo que si ponemos en la balanza el resto de elementos positivos de la producción, la puesta en escena, montaje o interpretaciones, al final quedaría una película que consigue un aprobado justito.

Comparto el trailer de la película:

No me arrepiento de haber visto El Hoyo y sin duda tiene elementos interesantes, pero creo que es una película mejor planteada que resuelta que consigue aprobar por los pelos. En todo caso, dado que está disponible en Netflix, entiendo que es una película para aquellos espectadores que busquen historias diferentes. Aunque vuelve a demostrarse que nuevo no es igual a mejor. Al menos, no de forma automática.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Lazarus volumen 6 de Greg Rucka, Michael Lark, Tyler Boss y Santi Arcas

Tenía muchas ganas de volver a este futuro distópico ideado por Greg Rucka y Michael Lark en el que el mundo está dividido por familias que controlan todas las riquezas y se disputan el control. Y aunque se hizo esperar, este sexto volumen “Fracture” no decepciona.

PUNTUACIÓN: 8/10

Han pasado dos años desde que Forever, la actual Lazarus de la familia Carlyle, fue traicionada en el campo de batalla y ahora la Familia Carlyle se encuentra rodeada por todos lados. Con el tiempo agotándose, Johanna recluta a Forever para que inicie el contraataque. Y mientras los Lazarus de varias familias se enfrentan, “Eight”, la siguiente Forever Carlyle de 14 años actualmente en entrenamiento, se encuentra en una situación de vida o muerte completamente diferente. Este sexto volumen recopila los números 1 a 3 de la serie Lazarus: Risen.

En mayo de 2017 la serie Lazarus se interrumpió. Michael Lark estaba quemado creativamente y necesitaba un descanso para recargar sus energías. Y aunque a mitad de 2018 se publicó Lazarus X+66 con 6 números unitarios realizados por varios autores centrados en secundarios de diferentes familias que servían para ampliar este mundo distópico, tenía ganas de leer el retorno de Lark y de Forever su protagonista a este cómic. Y este retorno año y medio después no decepciona y sirve para recordarnos porqué nos enganchamos a este cómic y a Forever por primera vez.

Forever Carlyle es una Lazarus, modificada genéticamente para ser el arma perfecta al servicio de la familia Carlyle, llevando a cabo misiones de alto riesgo contra los enemigos de la familia. Y en este nuevo volumen volvemos a tener misiones black-ops, geopolítica mientras Johanna, la actual líder de los Carlyle, pone en marcha sus planes contra sus enemigos, y la sorpresa de Eight mientras descubre que no es una joven normal.

Lo genial de tener libertad creativa es que los autores pueden elegir el formato que mejor se adapte a las necesidades de la historia. Y aunque este primer volumen de Risen recopila los tres primeros cómics USA, estos contienen 44 páginas de historia cada uno más extras, lo que sirve para que el ritmo de la historia sea completamente diferente al no estar limitados por el obligatorio cliffhanger cada 20 páginas.

Rucka plantea tres misiones para Forever, una en cada número, que se desarrollan de forma directa y brutal, mientras en paralelo conocemos más aspectos del resto de la famila Carlyle. Y aunque tenía un poco de miedo de no recordar nada debido al tiempo transcurrido con los tomos anteriores, las páginas de resumen sirvieron para ponerme en  situación sin problemas, además de que el hacho de que Rucka plantea la historia a partir de la acción también ayuda.

En el aspecto artístico, Michael Lark ha vuelto en plena forma. Ayudado en los fondos por Tyler Boss y con colores de Santi Arcas, sus páginas narran con precisión militar las misiones black-ops y transmiten perfectamente la personalidad y sentimientos de los protagonistas. Lark creó visualmente a Forever y no puedo imaginarme a nadie más dibujándola.

Hay un detalle curioso en este volumen y es que Rucka hace que la historia salte 2 años frente al volumen anterior, como si de alguna forma reconociera el tiempo que los lectores hemos estado esperando este cómic. Y aunque desde ese punto de vista como lector me ha parecido chulo, realmente no se si es la mejor decisión narrativamente hablando, ya que dejamos la historia en situación de guerra con la familia Carlyle en desventaja y se hace raro que en dos años las cosas casi no hayan cambiado. En todo caso, este es un elemento secundario que no impide disfrutar de este cómic.

Espero que una vez reiniciada la serie, Rucka y Lark mantengan la periodicidad de segundo volumen de Lazarus. En marzo sale en USA el cuarto número con ritmo bimensual, de forma que confío poder leer en agosto o septiembre el siguiente tomo.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Normal, de Warren Ellis

Warren Ellis es uno de los guionistas de comics más conocidos del ámbito mainstream. Guionista de obra como The Authority o Planetary, también ha publicado varias novelas como Gun Machine o Normal, obra que que acabo de leer y sobre la que escribo mis impresiones.

PUNTUACIÓN: 5/10

Normal es un centro para el tratamiento de trastornos psíquicos de científicos, economistas, estrategas mentales… Todos tienen en común el haberse dedicado a analizar qué pasará en el futuro. Bajo una estricta vigilancia y sometidos a una medicación intensa, están divididos en dos grupos que no se comunican entre sí: el de los que se dedican a la “previsión estratégica”, que dependen de instituciones sin ánimo de lucro y que buscan cómo evitar los desastres que se avecinan (cambio climático, guerras devastadoras, rapaces gobiernos disfuncionales…); y los de “predicción estratégica”, a sueldo de empresas y “think tanks” de seguridad, que dan por hecho tales desastres y buscan métodos para sobrevivir a los mismos.

Adam Dearden, un especialista en “previsión estratégica”, tras sufrir una crisis nerviosa, es internado en Normal. Llega bajo los efectos de unas sustancias que le mantienen en un estado de total desconcierto. Incluso es incapaz de moverse y relacionarse normalmente con el personal y el resto de pacientes. La misteriosa desaparición de un interno, cuya cama ha quedado llena de insectos, le inquieta y le empuja a averiguar qué ha pasado. Le ayudan un grupo de internos, aunque sus opiniones son un tanto extravagantes ya que han “mirado demasiado al abismo”. Lo que descubra tendrá que ver con nuestra manera de ver el futuro. ¿Y el pasado? ¿Y el presente?

“Normal” es una ingeniosa novela de humor negro, una sátira disparatada e inteligente a través de la cual Warren Ellis hace una peculiar y lúcida crítica de la economía, la política, el medio ambiente y los controles por medio de las nuevas tecnologías a los que estamos sometidos en la actualidad. Un relato delirante, un provocativo techno-thriller que sin duda, y por mucho que se apoye en las ideas de unos personajes que pasan por dementes, hará al lector plantearse unas cuantas inquietantes preguntas sobre nuestra vida cotidiana.

Warren Ellis es uno de los escritores más conocidos en el mundo del comic mainstream americano, con una amplísima obra en Marvel, DC Comics y en proyectos de creación propia, habiendo creado comicazos super icónicos como Authority, Planetary o Transmetropolitan. Ellis es un profesional que tiene las ideas muy claras, y entiende la necesidad de publicar comics que le den notoriedad como su The Batman´s Grave con Brian Hitch, que le permitan financiar y publicitar obras más personales como Trees o Injection en Image Comics.

Fuera del comic, ha escrito entre otros los guiones de Castlevania para Netflix, serie de animación que adapta el famoso videojuego en la que también tiene funciones de productor,y ha escrito varias novelas y ensayos, como la divertida Gun Machine que leí hace unos años.

Normal es la segunda novela que leo de Ellis… y me ha parecido super chorra y anecdótica. La historia de Adam Dearden, un analista que ha sufrido un colapso nervioso y es trasladado a una institución especializada en personas con problemas mentales similares, le sirve de excusa para contarnos una sucesión de mitos del mundo de las conspiraciones y de la construcción social de nuestra sociedad, que tienen una conexión bastante endeble.

Adam va conociendo a diferentes enfermos que le van contando los motivos de su recaída, como la planificadora urbanística que entiende que el colapso de las ciudades es inevitable y con ello la sociedad moderna. La institución de rige por una clasificación de los internos en dos grupos, “previsión estratégica” por un lado y “predicción estratégica” por otro. Una distinción que implica diferentes privilegios para unas personas cuya función es exactamente la misma, lo que es una interesante crítica a nuestra sociedad que crea clasificaciones completamente arbitrarias y absurdas.

Sin embargo, el problema de Normal es que no hay un climax, las diferentes anécdotas se van entrelazando hasta que de repente la historia termina sin más. La escritura de Ellis utiliza unas descripciones divertidas y su ritmo consigue engancharte, de forma que dado que la novela tiene tan solo 150 páginas (más que una novela, me ha parecido un chupito), se lee en un suspiro. Pero globalmente me ha parecido un contenedor de elementos a los que le ha faltado un nexo de unión más potente e interesante.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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