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Crítica de El Hoyo de Galder Gaztelu-Urrutia (Netflix)

El hoyo, dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia, supuso una de las sorpresas del pasado festival Internacional de Sitges 2019 al conseguir el Premio a Mejor Película y del Público, entre otros galardones. Aprovechando que se acaba de estrenar en Netflix aproveché para verla y no puedo ocultar mi decepción ante esta producción española de ciencia ficción distópica.

PUNTUACIÓN: 5/10

El futuro, en una distopía. Dos personas por nivel. Un número desconocido de niveles. Una plataforma con comida para todos ellos. ¿Eres de los que piensan demasiado cuando están arriba? ¿O de los que no tienen agallas cuando están abajo? Si lo descubres demasiado tarde, no saldrás vivo del hoyo.

El Hoyo es la ópera prima del director vasco Galder Gaztelu-Urrutia. David Desola y Pedro Rivero escriben el guión de esta película planteando una metáfora de la sociedad occidental y la lucha de clases sociales, algo que hemos visto en los últimos años en películas como Snowpiercer (Bong Joon-ho, 2013), High-rise (Ben Wheatley, 2015) o más recientemente, la multipremiada Parásitos (2019), de nuevo dirigida por el coreano Bong Joon-ho.

De El Hoyo habría que destacar sobre todo su diseño de producción, muy cuidado en todo momento y que ayuda a transmitir el feeling claustrofóbico que la historia precisaba. También son dignos de mención la fotografía de Jon D. Dominguéz, la música de Aránzazu Calleja y el montaje de Haritz Zubillaga y Elena Ruiz.

El Hoyo ha recibido múltiples premios a nivel internacional, entre los que se encuentran El Premio del público en la sección “Midnight Madness” del Festival Internacional de Cine de Toronto, o los premios a Mejor Película, Mejor Director Revelación, Mejores Efectos Especiales y premio del público en el Festival de Cine de Sitges 2019. Además, en los pasados Premios Goya consiguió el premio a Mejores Efectos Especiales. Pocas veces ¿nunca? Una película de género española había conseguido tantos premios.

El reparto está liderado por Iván Massagué como Goreng, el nuevo preso de El Hoyo, que llega (ligeros spoilers a partir de ahora) a cumplir una pena de seis meses que a cambio le permitirá conseguir un título académico. ¿La primera metáfora sobre lo que tienen que hacer los pobres para conseguir una beca y terminar los estudios? Su personaje es el centro de toda la película y está presente en todo momento, transmitiendo Massagué de maravilla la confusión al llegar a este ecosistema enloquecido en el que las cosas no parecen tener sentido, más allá de machacar a los de abajo.

Junto a Massagué, El Hoyo cuenta con Zorion Eguileor como Trimagasi, el veterano preso compañero de nivel de Goreng que le explicará como funciona todo. Antonia San Juan es Imoguiri, otra compañera de Goreng durante su estancia en el hoyo, igual que Emilio Buale como Baharat. La Wild-Card de la película es Alexandra Masangkay como Miharu, una interna que busca a su hija por la prisión, a pesar de que las normas indican que eso es imposible.

Entrando en materia, El Hoyo entra en el grupo de películas en las que los autores solo tienen el concepto, la metáfora general que buscan transmitir, pero se han dejado sin pensar cómo resolver de forma satisfactoria la historia.

En positivo, que una producción española se atreva a hacer una distopía que intenta ofrecer un mensaje potente (aunque luego veamos que fallido) es de agradecer y la película consigue enganchar e interesar con su premisa inicial. Además, creo que las interpretaciones, el diseño de producción y todos los apartados técnicos cumplen con nota.

Sin embargo, esta metáfora de la sociedad actual y la lucha de clases en la que unos privilegiados están arriba y se aprovechan de todos los recursos mientras los pobres de abajo sufren su avaricia y su desprecio por el resto de conciudadanos ya la hemos visto antes en películas como Parásitos, Snowpiercer o High-rise mucho mejor planteada y resuelta.

La película empieza bien pero se desinfla demasiado rápidamente, y eso que dura 94 minutos. Y es que más allá de esta metáfora y su interesante puesta en escena, el guión no da casi de si, algo grave para una historia de ciencia ficción que intenta hacer crítica social.

Además, como espectador me molesta muchísimo cuando una película plantea unas reglas (sea o no ciencia-ficción) para luego saltárselas de forma tramposa. Y en este sentido, el final planteado por el guión de David Desola y Pedro Rivero me parece una tomadura de pelo y un todo-vale impropio de una película que busca ser seria y tocar temas importantes. La sensación que me transmite es que lo importante para ellos era llamar la atención y el cómo terminar la historia era totalmente secundario y no está bien trabajado.

Respetando todas las opiniones, no me caben en la cabeza los numerosísimos elogios que estoy leyendo sobre la película en general y su guión en particular. También es cierto que hay muchas críticas que indican igual que yo que empieza bien pero acaba desinflándose, pero en mi opinión una película que hace trampas y que no respeta mi inteligencia no puede calificarse jamás como que tiene un buen guión. Y niego la mayor, si los guionistas quieren que el final que va bien con el mensaje con que quieren que nos quedemos los espectadores (el cambio solo puede ser realizado por los jóvenes), deberían haber trabajado más el guión para poder llegar a ese punto de forma lógica y sin crear este antológico WTF! En todo caso, esto es relativo al guión, entiendo que si ponemos en la balanza el resto de elementos positivos de la producción, la puesta en escena, montaje o interpretaciones, al final quedaría una película que consigue un aprobado justito.

Comparto el trailer de la película:

No me arrepiento de haber visto El Hoyo y sin duda tiene elementos interesantes, pero creo que es una película mejor planteada que resuelta que consigue aprobar por los pelos. En todo caso, dado que está disponible en Netflix, entiendo que es una película para aquellos espectadores que busquen historias diferentes. Aunque vuelve a demostrarse que nuevo no es igual a mejor. Al menos, no de forma automática.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Castlevania temporada 3 (Netflix)

Las dos primeras temporadas de Castlevania, serie de animación basada en los populares videojuegos de Konami escrita por Warren Ellis, dirigida por Sam Deats y disponible en Netflix, me parecieron correctas sin más. Sin embargo, he encontrado elementos bastante interesantes en la tercera temporada recién estrenada.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras el final de la Guerra de Drácula, en esta tercera temporada la acción se desdoblará en cuatro líneas argumentales diferentes mientra seguimos a los principales protagonistas.

Castlevania está producida por Adi Shankar y cuenta con un Warren Ellis en plena efervescencia creativa. Para no haber jugado nunca a los videojuegos, ha creado una historia con un montón de referencias a los diferentes juegos de los últimos 20 años. Como en las anteriores temporadas, los 10 episodios de esta tercera temporada han sido dirigidos por Sam Deats, algunos en colaboración con su hermano Adam.

A pesar de estar acostumbrado a los comics escritos por Ellis que tienen a unos personajes duros e irónicos con unos diálogos cortantes y la mega molones, reconozco que escucharlos en esta serie de animación se me hizo raro, ya que no me parecían naturales. En todo caso, esta sensación sólo la tuve en el primer episodio, en los posteriores entiendo que mi oido ya estaba acostumbrado. Por otro lado, en lo relativo a narrativa, Ellis plantea una temporada con nuevos elementos narrativos y planteando elementos que permitan ir creando el climax final.

Entrando en los diferentes arcos narrativos, por un lado Trevor Belmont y la maga Sypha Belnades se han convertidos en cazadores de monstruos itinerantes. La pareja llegará al pueblo de Lindenfeld, donde el Juez local les contratará para que investiguen una posible posesión demoniaca en la iglesia del pueblo. Allí conocerán al Conde Saint Germain, adepto como Syphe de las artes mágicas. Este es el único arco que tiene una conclusión satisfactoria, aunque el descubrimiento del Corredor Infinito, un portal a mundos y dimensiones diferentes e incluso al infierno, abre múltiples posibilidades de cara a las próximas temporadas. Algo que creo que de momento no ha sido confirmado.

El forjador de demonios Isaac se encuentra viajando desde el desierto, al que fue transportado por Drácula para protegerle, hacia el mundo civilizado para vengarse de todos aquellos que traicionaron a su amigo. Este viaje le recordará lo mala que es la humanidad pero también que existe buenas personas que realizan actos buenos de forma altruista, como un comerciante ciego o el Capitán del barco que le transporta.

Alucard, el Dhampir hijo de Drácula, vive en el castillo de su padre en estado de total depresión debido a la soledad total que sufre. La llegada de Taka y Sumi, dos hermanos japoneses que querían vengarse de un vampiro que les esclavizó que fue destruido por Alicard, le permitirá tener unos alumnos y alguien con quien poder hablar y poder sentirse “humano” durante un tiempo.

Por último, tras fracasar en la conquista de las tierras de Drácula, Carmilla regresa a su reino de Styria con Héctor, el otro forjador de demonios de Drácula que le traicionó y que ahora es prisionero de Carmilla. En Styria conoceremos a la cábala de vampiras con las que reina Carmilla, la señora guerrera Striga, la organizadora Morana y la diplomática Lenore.

Carmilla sigue empeñada en aprovechar el vacío de poder existente tras la desaparición de Drácula par expandir su reino, pero no tiene tropas suficientes para llevarl a cabo. Las habilidades de forjador de demonios de Héctor son fundamentales, pero él no parece estar por la labor de ayudar a las que le esclavizan.

Warren Ellis plantea esta temporada con una historia compleja que se construye a fuego lento hasta alcanzar el climax en su espectacular noveno episodio, que está contado prácticamente en su totalidad sin dialógos, sólo acción y narrativa visual. Este climax ofrece unos brutales momentos de acción, pero también de naturaleza sexual, al utilizar algunos personajes el sexo como herramienta de manipulación y control. Esto último me parece interesante y poco habitual en una serie de animación, incluso en una con calificación de edad de +18, hasta el momento debido a sus sangrientas y explícitas escenas de acción.

El estilo de narración pausado de Ellis permite desarrollar de forma interesante las dinámicas y equilibrios de poder entre las cuatro reinas vampiras de Styria y como planean realizar su expansión por toda Europa. Estas vampiras se muestran como seres complejos y, aunque son claramente amorales, también tienen claro que no puedes aniquilar a la raza humana ya que se quedarían sin fuente de alimentos. Sin embargo, queda claro que para ellas los humanos tenemos la misma importancia que para nosotros tienen las ovejas o vacas.

Aunque el arco de Alucard parecía bastante intrascendente, los dos últimos episodios son la bomba y terminan mostrándole como alguien más parecido a su padre Drácula de lo que a él le gustaría admitir, teniendo en cuenta que Drácula tuvo siglos de evolución que él no ha vivido aún. En contraste, Isaac conoce más elementos del mundo en que vive, pero no me dió la sensación de que hubiera evolucionado.

Globalmente, estos 10 episodios me han gustado bastante y han conseguido que quiera ver una hipotética cuarta temporada que de momento creo que Netflix no ha confirmado todavía. Esto en si mismo ya es algo muy positivo.

Dicho esto, si debo comentar como cosas menos buenas por un lado tenemos la floja animación de la serie, que me parece barata en el mal sentido y que no me hace conectar con los personajes. La suerte es que a pesar de todo, Ellis consigue que lo que les pasa a los personajes me interese, a pesar que, excepto en lo referido al Corredor Infinito, visualmente no sea ninguna maravilla.

Otra cosa que me chirría es que de las cuatro líneas argumentales, sólo la de Trevor y Sypha tienen una correcta sensación de cierre al conseguir detener la amenaza de Lindenfeld.

SPOILERS

Sin embargo, narrativamente, Alucard empieza la temporada solo y la termina igual aún iniciando un camino hacia una inhumanidad que echó en cara a su padre. Isaac había emprendido un viaje que no ha terminado, mientras que Hector continúa siendo esclavo aunque ha cambiado a Carmilla por Lenore. Sinceramente, me hubiera gustado que estos tres arcos hubieran teneido una mayor sensación de cierre en esta temporada, aunque lo visto hasta ahora invita a pensar que la cuarta temporada será apasionante.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Castlevania no estará seguro en mi listado de mejores series del año, pero al menos esta tercera temporada ha servido como un más que competente entretenimiento que me ha dejado, esta vez si, con ganas de más.

 

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Altered Carbon temporada 2 (Netflix)

La segunda temporada de Altered Carbon, serie de ciencia ficción inspirada en los libros de Richard Morgan que ha sido estrenada recientemente en Netflix, se une a los últimos estrenos mediocres de la cadena online, lo que ya se puede considerar una tendencia, no un accidente.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

La segunda temporada sigue centrándose en Takeshi Kovacs (Anthony Mackie), el último superviviente de un grupo de soldados de élite interestelares, y su misión de dar con el amor de su vida: Quellcrist Falconer (Renée Elise Goldsberry). (FILMAFFINITY)

La creadora de la versión televisiva de Altered Carbon Laeta Kalogridis se mantiene como showrunner y guionista de esta segunda temporada junto a Sarah Nicole Jones, Michael R. Perry, Sang Kyu Kim, Cortney Norris, Adam Lash, Cori Uchida, Nevin Densham, Alison Schapker y Elizabeth Padden.

Ciaran Donnelly, M.J. Bassett, Jeremy Webb y Salli Richardson-Whitfield dirigen además los ocho episodios que componen esta segunda temporada ambientada en un futuro lejano en el cuerpo humano se ha convertido en una funda que podemos abandonar como cuando nos cambiamos de ropa, al almacenarse la consciencia y el alma de las personas en un disco de almacenaje que es insertado en los cuerpos por el cuello. De esta forma, los miembros de las familias más ricas adquieren casi la inmortalidad mientras que los pobres siguen sufriendo, como siempre. La única forma de matar a un humano está en destruir la “pila” de almacenaje alojada en los cuellos de las fundas.

El protagonista, Takeshi Kovacs, es un miembro de las fuerzas especiales que desertó por amor y se unió a un grupo rebelde que fue destruido siglos atrás. Tras ser despertado en la primera temporada, protagonizada por Joel Kinnaman para investigar un caso de asesinato conseguir ganar la libertad, en esta segunda temporada damos otro salto temporal de 30 años y veremos a Kovacs con una nueva funda, interpretada por Anthony Mackie (Sam Wilson de Los Vengadores), que lamentablemente debido a un gris muy gris no tiene prácticamente ningún momento para lucirse.

En esta segunda temporada repiten Will Yun Lee como el cuerpo de Kovacs original, Renée Elise Goldsberry, como Quellcrist Falconer, el amor perdido de Kovacs que resultará estar viva tras siglos desaparecida, y Chris Conner como Poe, la I.A. amiga de Kovacs que era el administrador del Hotel donde se alojaba Kovacs.

Junto a ellos, se incorporan como novedad Simone Missick como Trepp, una experta cazadora de recompensas Torben Liebrecht como el Coronel Ivan Carrera, lider de las Fuerzas Especiales del Protectorado que comparte un pasado con Kovacs, Lela Loren como Danica Harlan, la ambiciosa y bella Gobernadora del planeta Harlan en que se sitúa la acción de esta temporada, James Saito como el jefe de la Yakuza local Tanaseda Hideki que controla el crimen organizado de este mundo, y Dina Shihabi como Dig 301, una I.A. en paro programada para ayudar en las investigaciones arqueológicas del planeta, que fueron detenidas hace años por motivos nunca aclarados. ¿A lo mejor es que encontraron algo que no interesaba que se conociera?

Entrando en materia, no voy a ocultar mi tremenda decepción con esta temporada. Personalmente, a mi la primera temporada me gustó bastante, por un lado, por el propio mundo futurista con la ciencia ficción de las fundas intercambiables, en el que además de conocer la problemática social y a su protagonista, Kovacs tenía además que investigar un caso de asesinato. El equilibrio entre la vertiente de ciencia ficción y la noir / policial me pareció que estuvo bastante bien conseguida, nada que ver con esta segunda temporada.

En esta temporada, de nuevo Kovacs es convocado para investigar unos asesinatos realizados supuestamente por su novia perdida Quellcrist Falconer en el planeta Harlan, pero esa investigación y algunos misterios que iremos descubriendo a la largo de la temporada están contados de forma mediocre sin conseguir engancharnos en ningún momento. La narración es super plana y televisiva en el mal sentido, no solo por un guión sin chispa, sino también por un diseño de producción que no consigue quitar la sensación de cartón piedra a todo lo que vemos. Y no creo que sea problema de presupuesto, sino de creatividad.

Fruto de este guión, no solo es que la acción no engancha, es que los personajes no acaban de tener ningún carisma, o a mi al menos no me lo transmitieron. Lamentablemente no salvo a nadie, el único al que veo un poco mejor que el resto es a Chris Conner como Poe, la I.A. amiga de Kovacs, que muestra un mayor rango de emociones. Sin embargo, aunque lo hace bien, el arco del personajes es en parte repetitivo respecto a lo visto en la primera temporada.

Y encima, en esta segunda temporada me pareció que han suavizado la violencia y los desnudos respecto a la temporada anterior, no se si para hacerlo más “family-friendly”. Lo cual es raro, porque esta segunda temporada sigue teniendo una clasificación por edades +16, pero lo que es un hecho es que los desnudos prácticamente han desaparecido y la acción brilla por su ausencia y las pocas escenas que salen tienen unas coreografías super pobres.

Es una pena, pero salvo excepciones puntuales, en los últimos meses Netflix transmite la sensación de que lo único que le importa es la cantidad y abrumar al espectador cada semana con un montón de estrenos, sin importarle demasiado si el producto es bueno, mediocre o malo. Esto a la larga me parece un error garrafal que va a acabar pagándolo.

Comparto el trailer de esta temporada:

Altered Carbon es la nueva decepción de Netflix. Lo malo es que este titular hace tiempo que dejó de ser noticia.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

 

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Crítica de Peaky Blinders temporada 2 (Netflix)

La segunda temporada de Peaky Blinders creada por Steven Knight y con un excelente Cillian Murphy, disponible en Netflix, sirve para confirmar que estamos ante una de las grandes series del panorama televisivo.

PUNTUACIÓN: 8/10

La serie es un drama criminal de época ambientada en la Birmingham de 1919, en la que la familia Shelby controlada por Thomas (Cillian Murphy) controla los bajos fondos de la ciudad. En esta segunda temporada veremos la expansión de la familia por Inglaterra llegando incluso hasta Londres, lo que le llevará a enfrentarse a nuevas y peligrosas bandas, mientras intenta convertir sus actividades en legales y evitar a la policía liderada por el Mayor Chester CampBell (Sam Neill), que tiene una misión para Thomas.

La segunda temporada de este drama de la BBC se estrenó en 2014 y ha sido escrita por el creador Steven Knight, siendo el director de los 6 episodios Colm McCarthy. Esta historia de gansters de época tiene como uno de sus principales elementos la perfecta reconstrucción de la época, consiguiendo que los espectadores nos sintamos transportados a esa época con la misma perfección que lo hace Downton Abbey o al última película de Jane Austen.

En esta segunda temporada disfrutaremos además de con los siempre perfectos Cillian Murphy y Sam Neill, con la sorpresa de Tom Hardy interpretando a Alfred «Alfie» Solomons, el lider de la banda judía que controla Camden Town y que se va a convertir en un secundario de lujo en las siguientes temporadas. Junto a él, continúan los miembros de la familia Shelby: Helen McCrory como Polly, la tía de Thomas y tesorera de la familia, Paul Anderson como Arthur Shelby Jr, el hermano mayor de Thomas que tiene un problema con la bebida y las drogas, Joe Cole como John, el hermano pequeño de los hermanos y Sophie Rundle como Ada Thorne, la única hermana de la faminia que adoptó el apellido de su marido fallecido.

Además de otras sorpresas, en esta termporada conoceremos a Noah Taylor como Darby Sabini, el lider de la banda italiana de Camden, así como a Charlotte Riley como May Carleton, una entrenadora de caballos pertenecienta a la clase alta que empezará a relacionarse con Thomas.

Me gusta mucho Peaky Blinders. Me gustan los personajes, con un Thomas Shelby muy por encima de todos los demás, pero también la historia y los giros y sorpresas que van adornando cada episodio. Me gusta además que las temporadas sean de tan solo seis episodios, de forma que cogen lo mejor del cine con una historia super compacta, con el desarrollo de personajes que sólo puede conseguirse en las series de televisión.

Frente al Birmingham de la primera temporada, está genial ver como el mundo de los Shelby se amplía, al igual que las amenazas. Además, la entrada del IRA en la historia está construido también de forma muy inteligente.

Dentro que Peaky Blinders lo hace todo bien, si tengo que comentar algo menos bueno diria que es el protagonismo menor que tienen el resto de la familia Shelby respecto al omnipresente Thomas, aunque también debo decir que me gustó que esta segunda temporada se centrara también en Polly. Dado que en la primera temporada fue Ada la que tuvo un mayor protagonismo, no se si es una idea consciente por parte del creador Steven Knight de centrarse de forma más específica cada temporada en un miembro de la familia.

En el saturado mundo del entretenimiento actual en el que hay demasiado ocio (comics, libros, cine y televisión) para el tiempo libre disponible, lo mejor que puedo decir de una serie de televisión es que me ha dejado con ganas de más y que seguro voy a seguir viendo el resto de temporadas. Teniendo algunos de los últimos fails, no es algo que pueda decirse tan fácilmente.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Peaky Blinders nos ha dejado por todo la alto, y no veo el momento de comenzar a ver la tercera temporada. A este paso, ¡¡en un par de meses me habré puesto al día!!

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Locke and Key temporada 1 (Netflix)

Locke and Key de Joe Hill y Gabriel Rodríguez en uno de mis comics favoritos del siglo XXI. Lamentablemente, el visionado de la primera temporada televisiva estrenada en Netflix convierte a esta serie en el último ejemplo de adaptación que queda como una ocasión perdida, una decepción que elimina todo lo que hacía especial el comic, desaprovechando el maravilloso potencial de la historia para convertirla en un drama adolescente de instituto genérico.

PUNTUACIÓN: 4/10

Después de la muerte de su padre, los tres hijos de la familia Locke regresan a la casa ancestral de su padre en Nueva Inglaterra para descubrir que están rodeados de magia que sólo ellos pueden ver y contra la que están destinados a pelear para terminar con los horrores que pueblan la ciudad de Matheson, Massachusetts. (FILMAFFINITY)

La adaptación televisiva de Locke and Key ha tenido una compleja vida hasta que hemos podido verla en Netflix. Alex Kurtzman y Robert Orci rodaron un primer piloto para Fox entre 2010-2011 que no consiguió luz verde para rodar la serie. Tras unos años intentando convertir la serie en películas, finalmente Kurtzman y Orci abandonaron el proyecto. En 2017, IDW la editorial que publicó el comic de Locke and Key puso en marcha un segundo intento para el canal de cable/online Hulu, con Carlton Cuse de Showrunner, Joe Hill de productor y supervisando los guiones y con Scott Derrickson (Doctor Strange) de productor y director del episodio piloto. Finalmente, Derrickson tuvo que abandonar el proyecto por problemas de agenda, rodando el piloto Andrés Muschiety (IT). La cosa pintaba bien, pero finalmente Hulu tampoco confirmó la serie.
Tras estos intentos, finalmente Netflix sí dio luz verde al proyecto en julio de 2018, manteniéndose Carlton Cuse como Showrunner junto a Meredith Averill y Aron Eli Coleite. Saber que Joe Hill mantenía labores de productor y que iba a escribir algún episodio hizo que mis expectativas estuvieran por todo lo alto. ¡Menudo chasco!!

Los diez episodios de esta primera temporada han sido dirigidos por Michael Morris, Tim Southam, Dawn Wilkinson, Mark Tonderai y Vincenzo Natali (Cube) los dos últimos. Joe Hill escribió junto a Aron Eli Coleite el guión del primero episodio que marca el tono de la serie, que cuenta con guiones de Carlton Cuse, Albert Torres, Meredith Averill y Elizabeth Ann Phang. Checco Varese, Tico Poulakakis y Colin Hoult son los directores de fotografía que realizan, como toda la serie, un mediocre y montonero trabajo de nivel televisivo. La música ha sido realizado por Torin Borrowdale, y hay que detacar (para mal) la terrible selección de canciones pop que tiene esta serie.

En lo relativo al mediocre y televisivo casting, Locke and Key está interpretada por Darby Stanchfield (Nina Locke, la madre de los niños), Connor Jessup (Tyler, el hijo mayor), Emilia Jones (Kinsey, la única hija de la familia), Griffin Gluck (Bode, el niño pequeño), Bill Heck (el padre fallecido Rendell, al que conoceremos mediantes flashbacks) y Aaron Ashmore (Duncan, hermano de Rendell y tío de los chavales).

Fuera de la familia Locke, tenemos a Laysla de Oliveira como Dodge, la Dama del Pozo y “villana” de la serie, Sherri Saum como Ellie Whedon amiga de instituto de Rendell y profesora de Tyler y Kinsey, Coby Bird como Rufus, hijo de Ellie con una discapacidad mental que trabaja cuidando la mansión Locke, Petrice Jones como Scot Cavendish, estudiante inglés del intituto que se hará amigo de Kinsey, y Felix Mallard como Lucas Caravaggio, el mejor amigo de Rendell en el instituto.

Si empiezo por lo positivo de esta serie, el diseño de producción tiene elementos geniales. La mansión Locke, la principal localización del comic, es clavada en su versión televisiva y consigue transmitir cierto malrollo y que cualquier cosa es posible dentro de sus paredes. También el acantilado y las cuevas junto al mar están muy bien representadas. En ese sentido, sobre todo en los primeros episodios hay escenas puntuales que son clavadas al comic y que son de largo lo mejor de la temporada. Sin embargo, a medida que la serie avanza y se separa del original, la cosa decae hasta niveles sonrojantes.

Aunque la serie cambia el orden en que Bode encuentra las llaves mágicas (primero en solitario y luego ya junto a sus hermanos) y su influencia en la trama, debo decir que excepto por algunos momentos puntuales que luego comentaré, en general me ha gustado la forma en que muestran las habilidades de cada llave.

Como positivo también comentaré las interpretaciones de Emilia Jones como Kinsey y Griffin Gluck como Bode, el pequeño de la familia. Kinsey muestra la confusión, el dolor de una adolescente que debe asumir la pérdida de su padre que se transforma en adolescente despreocupación, mientras que Bode es genial como un niño frustrado porque nadie le cree cuando empieza a descubrir la magia que rodea la mansión Locke, así como sus amenazas.

Y esto es todo lo positivo que puedo decir. Aunque la serie pudiera parecer muy fiel al comic en el apartado estético, es todo un espejismo. Esta versión de Locke and Key es un sucedáneo descafeinado que nada tiene que ver con la maravilla creada por Joe Hill y Gabriel Rodríguez en la editorial IDW. A pesar de algunos destellos puntuales, globalmente estamos ante una adaptación fallida porque se olvida del tono y todo lo que convirtió el comic en algo especial para convertirlo en una historia en la que todo es genérico y sin personalidad.

Una aclaración, no soy de los que me quejo de forma puntillosa de cualquier mínimo cambio respecto a la historia original, entiendo que cualquier adaptación implica inevitablemente cambios, y siempre que se mantenga el espíritu de la obra en principio me vale. De hecho, a pesar de los numerosos cambios, los dos o tres primeros episodios si consiguieron mantenerme interesado, a pesar de que algunas cosas no acababan de cuadrar. Pero seguí dándole el beneficio de la duda.

Pero el comic es una fantasía oscura centrada en una familia que tiene que asumir la pérdida de su padre y esposo, y en la que la muerte y temas escabrosos como las relaciones tóxicas o el abuso juegan un papel fundamental. Además, Joe Hill crea un puzzle maravilloso en la que todo, incluido el detalle más nimio y a priori insignificante, tiene su razón de ser y juega una función en la historia, haciendo que el final fuera perfecto y super satisfactorio.

No hay nada de eso en la serie de televisión. El primer pecado original es que los showrunners Carlton Cuse, Meredith Averill y Aron Eli Coleite eliminan cualquier elemento oscuro para transformarla en “family-friendly”. Hay por ejemplo unas muertes mostradas super explícitas en el comic que impactan precisamente por lo inesperadas que son que aquí directamente desaparecen. Pero obviamente eso sería un detalle sin importancia si la historia fuera la correcta, cosa que no es así.

Frente al núcleo del drama familiar, la serie traslada gran parte de la acción al instituto donde Tyler y Kinsey tienen aventurillas con sus nuevos amigos, van a fiestas y realizan actividades sin interés mientras usan las llaves por motivos egoístas, convirtiendo la serie en una serie adolescente del montón, ni siquiera una buena, con un montón de escenas redundantes que no aportan nada a la trama principal y que se sienten como autenticos “minutos de la basura” usando un término baloncestístico.

Una de las cosas buenas que me gustó de Lauren Schmidt Hissrich, la guionista y showrunner de The Witcher, es que desde el primer momento tenía claro que The Witcher NO era una serie planteada para gustar a todo el mundo, y de hecho pensaba que intentar algo así no tenía sentido. Cuse, Averill y Coleite obviamente no piensan igual porque parece que creyeron que quitando todos los elementos que pudieran resultar “conflictivos” conseguirían agradar a más gente, consiguiendo justo lo contrario.

Por poner un ejemplo no demasiado importante, la relación tóxica de Ellie y Lucas en el comic se construye a partir que Lucas ayuda a Ellie a matar a su anciana madre, que la mantenía atrapada en una relación tóxica de control. Este asesinato convierte a Ellie en una persona torturada y rota por dentro, lo que la hacía bastante interesante. Obviamente, nada de esto aparece en la serie de televisión, Ellie ayuda a Lucas básicamente porque fue su crush de instituto y a pesar de todos los años transcurridos no le ha podido olvidar. Sin más.

Pero además de que los cambios no mejoran lo ya publicado, es que la sensación de puzzle perfectamente diseñado también se pierde desde el primer momento, con un montón de situaciones que pasan porque si que luego no implican nada. Esto se convierte en un problema grande cuando compruebas que el final super satisfactorio del comic se lo cargan por la obsesión de alargar la historia para poder hacer una segunda temporada, que creo que ya está confirmada.

Aunque visualmente comentaba al principio que la mansión Locke y algunos detalles puntuales estaban bien, globalmente la serie es super plana con una preocupante falta de personalidad en todos los aspectos. Además, los efectos especiales cantan por todos lados, haciendo que escenas como las del plano astral o el ataque de las sombras del episodio 10 un mal chiste comparado con muchos video juegos actuales. Además, destacaría para mal la horrenda selección de canciones pop de la serie, que lamentablemente suenan en el peor momento y matan cualquier intento de conseguir una tensión dramática.

Y encima tenemos un problema enorme con el casting, de una calidad muy baja aún para el standard televisivo. Laysla de Oliveira como la Dama del Pozo Dodge puede ser fácilmente la peor y más terrible actuación de una actriz para un papel de “villana” que recuerdo en mucho tiempo, haciendo imposible que haya la menor sensación de peligro. Diría lo mismo de Felix Mallard como Lucas Caravaggio, pero él casi no sale en esta primera temporada, por lo que su impacto negativo queda amortiguado.

Connor Jessup como Tyler es otro error de casting de libro. En el comic Tyler es un chaval claramente traumatizado que se muestra además incómodo con su gran fuerza y su enorme cuerpo, que no le sirvió en el momento clave para salvar a su padre. Para la serie han elegido al típico guaperas de serie de instituto y el guión le convierte no en alguien traumatizado, sino en un estúpido que se dedica a caer mal a todo el mundo, además de la mala interpretación. Seguiría con el resto de actores, pero no quiero que esta reseña se haya eterna. Globalmente, el casting de esta serie ha sido un desastre completo.

Suelo dejar que cada cual juzgue por si mismo y se haga una opinión de una película,s erie, comic, etc… Pero en este caso, si has leído el comic original, de verdad te sugiero que NO veas esta serie porque te vas a llevar un chasco importante. E incluso sin haber leído el comic, varios compañeros de trabajo y mi mujer califican la serie de “entretenidilla sin más”, tan visible como rápidamente olvidable. Esto se está convirtiendo en un peligroso problema en lo referido a Netflix, cuya política obviamente está centrada en la cantidad antes que en la calidad, provocando que las series decepcionantes sean muchas más que las de HBO o Amazon.

Comparto el trailer de esta serie:

Antes los fans de los comics nos alegrábamos cuando se confirmaba que se iba a hacer una serie de televisión. Parece claro que si es Netflix, habrá que echarse a temblar y dudar incluso si merece la pena verla. Que pena.

PUNTUACIÓN: 4/10

 

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