Alguien me comentó que hay un problema cuando empleas 8 horas en trasladar al cine un cuento que se tarda la mitad de tiempo en leer…
Mi gran decepción estas navidades viendo en cine la 2ª parte de El Hobbit de Peter Jackson, La Desolación de Smaug, en la que alarga capítulos sin necesidad y nos «cuela» personajes que no salían en la novela (si, Legolas, estoy pensando en ti…), en un claro intento de alargar artificiosamente una novela que se podría haber contado bien en 2 películas y no 3, provocó que quisiera leer de nuevo la novela corta de J.R.R. Tolkien, que no leía desde hacía décadas (literalmente)!
Y ¡qué diferencia!
Se trata de una maravillosa novela de solo 229 páginas, que fue escrita como historia infantil para contar a sus hijos pequeños, pero ha perdurado como una de las mejores lecturas fantásticas junto con su épica continuación, «El Señor de los Anillos«.
Frente a la majestuosidad de «El Señor de los Anillos», el Hobbit huye de solemnidades y dramatismos, contando una sencilla historia de una búsqueda de un tesoro, en un mundo repleto de peligros, siempre con una dosis de humor e ironía, que provoca la inmediata empatía hacia el Hobbit protagonista. Bilbo Bolsón es un campechano ser de pequeña estatura sin ningún espíritu aventurero, que se ve arrastrado por el Mago Gandalf para que acompañe como saqueador a un grupo de Enanos comandado por Thorin, heredero del trono de los enanos.
Su plan es muy sencillo: penetrar en Erebor, la Montaña Solitaria, antaño reino de los orgullosos Enanos y actualmente ocupado por el terrible dragón Smaug, que les robó el tesoro y el reino, para recuperar el tesoro perdido, en especial, la Piedra del Arca, el más precioso tesoro de los enanos.
El libro se compone de 19 capítulos, cada uno una estación en el viaje de los protagonistas por la Tierra Media, narrado de manera ágil, rápida y divertida, presentando en cada episodio a Trasgos, Hombres-Osos, Orcos, Elfos, Arañas, Lobos, Humanos, Dragones… El libro nos aporta muchísima información, pero sin perder tiempo, siempre directo al grano.
Una de las muchas cosas que me gustaron de esta relectura es el gran contraste entre el pequeño Hobbit, el involuntario héroe de la historia, con los enanos a los que acompaña, que aunque son seres más enérgicos y decididos, a la hora de la verdad se descubren como unos seres cobardes y codiciosos, que en todo momento obligan a Bilbo a realizar todas las hazañas mientras ellos esperan a salvo… y cuya avaricia puede significar la perdición del grupo.
Además, las idas y venidas de Gandalf («fui a acabar con un hechicero malvado«) resulta novedoso para una historia de aventuras, sobre todo teniendo en cuenta que esta historia se publicó por primera vez en 1937. Al dejar abierta la puerta a continuar las historias ambientadas en la Tierra Media, aún cuando la historia de Bilbo Bolsón quedaba satisfactoriamente contada, las posibilidades narrativas quedaban abiertas para la ampliación de este mundo, cosa que realizó en el Señor de los Anillos, el Silmarión o los Apéndices.
En resumen, un libro áltamente recomendable para amantes de la lectura de cualquier edad. Os invito a que lo leais, y me digais que os ha parecido,¡¡ saludos!!
John Carpenter realizó El Príncipe de la Tinieblas en 1987. Esta película es la segunda parte de la Trilogía del Apocalypsis, y acompaña a La Cosa (1982) y En la Boca del miedo (1994). Aún siendo películas diferentes, sí comparten una temática general: Si un «ente» llegara a la Tierra, la destrucción de nuestra sociedad civilizada estaría asegurada. Y es que, aunque nos creemos los seres más poderosos de nuestro mundo, hay seres en el multiverso ansiosos por conquistarnos con la suficiente potencia para conseguirlo.
EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS (1987)
Un año después de del estrepitoso fracaso comercial de la por otra parte notable película de aventuras Golpe en la Pequeña China, y asqueado de los problemas que los grandes estudios le ocasionaban, decidió buscar financiación para sus películas realizando producciones de bajo presupuesto de Serie B.
Ésta película inauguró esta nueva etapa para el autor, que dirigió, escribió el guión (bajo el seudónimo de Martin Quatermass, nombre del célebre personaje de la serie fantástica de la BBC) y realizó la música, junto a Alan Howarth.
El bajo presupuesto de 3 millones de dólares de esta producción no le impidió repetir varias de las constantes en su filmografía, como es la crítica a elementos de la sociedad americana, en este caso, a la Iglesia católica, utilizando para ellos gran cantidad de sangre y violencia…
Tras la muerte de un clérigo en Los Angeles que vivía en la semi-abandonada iglesia de Saint Goddard, la Iglesia descubre que era el último miembro vivo de una Orden secreta llamada la Hermandad del Sueño, que había guardado y protegido desde el Siglo XVI un cilindro en el que supuestamente los primeros miembros de la Iglesia Católica encerraron dos mil años atrás una extraña sustancia verde que alberga al Anti-cristo.
Un Padre, cuyo nombre no conocemos (Pleasence), busca ayuda en la Universidad, con la intención que un grupo de científicos dirigidos por el Profesor Howard Birack (Wong) puedan demostrar cientifícamente esta creencia, y al mismo tiempo puedan evitar el inevitable despertar que está cada vez más próximo, y que provocaría el fin de la civilización.
El cilindro exuda poder maligno, atrayendo a seres influenciables por su influjo (liderados por el cantante de rock Alice Cooper, que realizó este pequeño papel además de escribir una canción para la banda sonora) que rodean la iglesia, matando a todo el que abandona el edificio.
Y en el interior, el fluido adquiere cada vez más fuerza, abandonando el cilindro en varias ocasiones para poseer a varios científicos, que se convierten en los servidores del mal. Los despistados científicos, centrados cada uno en sus propias investigaciones, no se dan cuenta que están acabando uno a uno con ellos hasta que es casi demasiado tarde.
Además durante este periodo, varios científicos reciben en sus sueños un mismo mensaje que se repite. En él, un científico del futuro de 1999 (la película está ambientada en los ochenta) les avisa que el anti-Cristo va a abandonar esa misma iglesia para dominar el mundo, enviando una imagen de video que muestra una figura entre sombras en el dintel de la puerta de la iglesia. Los científicos creen en el mensaje pudo haberse enviado hacia atrás en el tiempo mediante una emisión de taquiones a velocidad próxima a la luz.
Los científicos poseidos están intentando abrir un portal hacia otra dimensión, donde habita el Anti-Dios, padre aún más poderoso del ente encerrado que está esperando para invadir nuestro mundo. En este momento, los que quedan con vida deberán arriesgarlo todo para intentar cerrar el portal antes de que sea tarde…
Como nota curiosa, indicar que la producción empezó a andar cuando Carpenter, tras leer varios libros de física teórica y física cuántica, descubrió un mundo desconocido para él, donde no existe ninguna verdad inmutable, y cualquier cuestión es objeto de análisis y crítica. Así surgió la idea de un Mal Supremo que vive en un dimensión de anti-materia, a partir de la cual articula toda una teoría para-científica que justifique toda lógica que sustenta la película.
La película, aunque muy criticada en su época, tiene numerosos elementos destacables. El uso de la sangre y gore marca de la casa, las sorpresas que el guión nos va deparando, y como no, un estupendo final que por supuesto no desvelaré, y solo por el cual merece la pena el visionado de esta obra. En cualquier caso, Carpenter crea una obra que aunque no es tan brillante como La Cosa o En la Boca de Miedo, sí puede ser disfrutada por cualquier aficionado al género de terror o fantástico.
Y por cierto, en breve finalizaré mi artículos centrados en la figura de John Carpenter precisamente comentando En la Boca del Miedo, la última y genial película que cierra la Trilogía del Apocalipsis, una de las películas que mejor y más claramente reflejan en pantalla la obra de H. P. Lovecraft.
Esta semana acabo mi serie de artículos sobre la colaboración de John Carpenter y Kurt Russell, hablando de su tercer largometraje: Golpe en la pequeña China. La película más divertida y positiva de la filmografía del director, es una joya para los aficionados al género de aventuras, con un toque fantástico que unía las películas de artes marciales con las de acción y efectos especiales.
Para entender uno de los motivos de mi especial predilección por esta obra, hay que entenderla en el contexto en que se realizó la película. Estamos en la mitad de los 80, y el Heroe de Acción se impone en las carteleras. Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone o Chuck Norris se encuentran en la cima de su popularidad, estrenando en esas fechas Terminator (1984) y Comando (1985), Rambo (1985) y Cobra (1986) o Desaparecido en Combate (1984) y Delta Force (1986), respectivamente. Tipos duros, seguros de si mismos, son los mejores en lo que hacen, y lo que hacen implica matar a todo el que se mueva… sin el menor atisbo de sentido del humor o ironía. La filosofía del Reaganismo en acción!!
Además, Harrison Ford encarnó por segunda vez a Indiana Jones en Indiana Jones y el Templo Maldito en 1984 con gran éxito, por lo que, en principio, el público seguía demandando obras de temática aventurera… ¿o no?
Golpe en la pequeña china (1986)
“-Como dice Jack Burton…
-Quién?
-Jack Burton…. Yo!”
Con esta película el director pudo cumplir otro de sus sueños, como era realizar una película de aventuras inspirada en el género de las artes marciales que tuvieron su apogeo en la década de los 70. La película fue una comedia, con toques de folklore chino ambientada en el Chinatown de San Francisco. El título español perdía gran parte de punch del original “Big trouble in little China” que ya dejaba intuir el planteamiento humorístico con el que el director se aproximó a esta obra.
Jack Burton (Russell) es un camionero bocazas que llega a San Francisco justo a tiempo para acompañar a su amigo Wang Chi (Dennis Dun) al aeropuesto, ya que tiene que recoger a su prometida Miao Yin (Suzee Pai), que llega desde China. Al llegar al barrio chino, la banda de Los Señores de la Muerte secuestran a Miao Yin, lo que provoca una persecución que lleva a Jack y a Wang al mundo secreto que existe en el subsuelo de San Francisco. Allí descubren que Lo Pan (James Hong) un poderoso mago de épocas antiguas quiere casarse con Miao Yin, para así acabar con una antigua maldición que pesa sobre él y le impide recobrar su forma física mortal.
Miao Yin tiene ojos verdes, un rasgo muy poco común en un chino, y es la cualidad necesaria para romper la maldición. Lo Pan cuenta con la ayuda de los “Tres Tormentas”, Trueno, Lluvia y Relámpago, unos seres superpoderosos, así como el de las bandas criminales de Chinatown.
Con la ayuda de Egg Shen (Victor Wong) un mago blanco que se opone a Lo Pan y Gracie Law (Kim Cattrall), una abogada de ojos verdes que trabaja en el barrio, preparan el rescate de Miao Yin, lo que provoca una explosión de humor, grandes coreografías de artes marciales con unos geniales efectos especiales con algún toque freak, y en resumen, una de las películas “palomiteras” más disfrutables de ésta década.
Kurt Russel no quería participar inicialmente en esta película, hasta que entendió que podía dar un enfoque diferente, que no sería un heroe de acción tradicional. Para él, Jack Burton era un pringado que se cree Indiana Jones, pero se ve envuelto en situaciones para los que no está preparado y que claramente le sobrepasan. En su actuación ironiza y se rie en muchas ocasiones de la figura del “Heroe Invencible” que dominaban la cartelera de la época. Jack es gracioso y sobrado, tiene mucho menos sex appeal de lo que él se cree, falla, incluso se desmaya en un momento del rescate, no despertándose hasta que la acción prácticamente ha concluido… Como el propio actor indicó, es como si el compañero de un superhéroe pensara que él es protagonista de la acción, cuando todo el peso lo lleva el otro, en este caso el personaje de Wang.
Además, interesante es también su profesión, camionero, un trabajo que desde el inicio le coloca como persona del montón, no como otras profesiones de «prestigio» como policía, soldado o arqueólogo… que se veían habitualmente en las películas de género de acción.
Todo ello contado desde un punto de vista irónico y gracioso, y que tuvimos que esperar 2 años más para volver a ver, al estrenarse Jungla de Cristal (Die Hard – 1988), que inauguró un nuevo tipo de película de acción, más irónica, y con un protagonista falible, que se equivoca a menudo… Personajes y géneros que en parte son deudoras de ésta obra.
Actualmente, estamos muy acostumbrados a la mezcla de acción y efectos especiales, sobre todo desde Matrix (1999) o Tigre y Dragón (2000). Pero en los 80, las películas eran «monotemáticas», por decirlo de alguna forma. Las artes marciales aún estaban de moda, pero sobre todo en obras de bajos presupuestos, muy lineales y previsibles… En 1986, nadie había realizado una unión de estos géneros a este nivel: aventuras, comedia, artes marciales y cuento de terror chino… Y tardamos un década en volverlo a ver en películas de gran presupuesto.
Lamentablemente, quizá por esta mezcla de géneros o por el toque de comedia, la película no encajó con el gran público, y solo recaudó 12 millones a partir de un presupuesto de 25. Ésto, unido a los numerosos problemas en la producción y rodaje de la película provocaron una gran desilusión en Carpenter, que decidió nunca más trabajar con un gran estudio de Hollywood, en este caso la 20th Century Fox. Y es que Carpenter está muy orgulloso de esta película, de la que no cambiaría ni una coma, pero culpa al estudio de muchos de los problemas a los que se enfrentaron.
Y es que la Fox solo encargó está película a Carpenter por su fama de director rápido y que podía trabajar con presupuestos ajustados, ya que querían competir con la comedia del por entonces super-estrella Eddie Murphy, el “Chico de Oro”, que se estrenó ese mismo año, y que tenía una temática similar, al tratar aspectos de la cultura Tibetana. Pero claro, “Golpe…” tenía que estrenarse antes, lo que provocó una pre-producción veloz y un rodaje de infarto en 15 semanas, además de un estreno en competencia directa con la que fué uno de los títulos más importantes de ese año “Aliens”, de James Cameron, lo que claramente perjudicó su carrera comercial.
En lo que respecta a la producción de la película, el guión original estaba ambientado a finales de siglo XIX, y fue totalmente reescrito por W.D. Richter, amigo de Carpenter, para situarlo en la época actual. Sin embargo un conflicto de la 20th con los guionistas originales, resultó en que el trabajo de Richter no fuera reconocido en el film, provocando un gran enfado al director.
Además, Carpenter tampoco quedó satisfecho ni con el presupuesto con el que contaba (25 millones) ni con los efectos especiales realizados por la empresa Boss Film Studios, que solo tuvieron 2 millones para trabajar, motivo por el que varias escenas de acción del guión original tuvieron que ser eliminadas, no llegando siquiera a rodarse.
Pese a todo lo anterior, esta obra es altamente disfrutable por si misma incluso en la actualidad. Sin embargo, estos problemas en la producción motivaron que Carpenter abandonara Hollywood, lo que supuso un cambio importante para toda su obra posterior, al verse a partir de ese momento limitado a presupuestos más modestos de serie “B”, y a tener que buscar su propia autofinanciación.
En mi próximo artículo, comentaré la segunda película de la Trilogía del Apocalipsis,»El Señor de las Tinieblas« (1987), en la que Carpenter vuelve a ponerse serio ante la llegada del Anti-Cristo…
Hoy, por fin puedo comentar mi película favorita de John Carpenter !!
La Cosa es mucho más que una película de monstruos, o de terror… Es una asfixiante y terrorífica historia que cruza muchos géneros diferentes para crear una obra que rompió moldes, y que ha desafiado el paso del tiempo… Cuanto más veces la veo, más matices llego a captar en cada escena, de cada actuación. Esta sangrienta historia, combinaba el aislamiento del círculo polar con la paranoia e incertidumbre de enfrentarse a una amenaza «invisible» que ha invadido el hábitat de unos científicos demasiado insolidarios y asustados para trabajar en equipo, en una metáfora de nuestra sociedad, cada vez más egoista e individualista.
Además, la Cosa protagonista no es una, sino que son muchas diferentes, al encontrarnos por primera vez, al menos para mi, con un «camaleón» genético, que cambia de forma en numerosas ocasiones en función del ser al que asimila. Un ser, en definitiva, muy superior a los humanos y que podría eliminarnos fácilmente de la Tierra, más rápida y eficazmente de lo que tardó el meteorito en acabar con los dinosaurios.
Un película para mantener en la memoria, con un final ambiguo y genial que deja numerosas cuestiones abiertas para que sigamos hablando sobre ella durante mucho tiempo!!
The Thing (1982)
«Se que yo soy humano. Y se que algunos de vosotros también lo sois… Si no, ya me habríais atacado.» (MacReady hablando al grupo.)
Carpenter tomó como punto de partida la película de 1951 “The Thing from Another World” realizada por su director de cine favorito, Howard Hawks. Lo que en principio pudiera perecer un simple remake fue el punto de partida para crear una gran obra, considerada actualmente sin discursión una obra maestra del cine de terror / fantástico.
Aunque de argumento muy similar, mirado a través del punto de vista crítico que Carpenter tenía hacia sociedad de los 70 y 80 lo convierten no solo en una historia de terror con un Alien invasor, sino también una claustrofóbica historia de paranoia, tensión y desconfianza ambientada en el desolado Círculo Polar, una metáfora del aislamiento del individuo en la sociedad, en la que nadie confía en nadie, con un final ambiguo y nihilista, en el que no sabemos si los humanos han triunfado o la Cosa sigue entre ellos, y que refleja la profunda angustia existencial de la época.
La película empieza cuando los investigadores americanos de la “base 31” reciben a un enloquecido investigador noruego que persigue a un perro para matarle. Fuera de si, los americanos no tienen más remedio que matar al hombre en defensa propia y recoger al perro extraviado. Al no poder contactar con la base noruega a la que pertenecía, varios investigadores, dirigidos por MacReady (Russell), se dirigen allí, descubriendo la base destruida y todo el personal muerto. El terror empieza cuando descubren que esta base había descubierto una nave alienígena enterrada en el hielo.
Además, un visitante de otro mundo fue despertado, al calentar su cuerpo, descubriendo un cadáver quemado con 2 cabezas fusionadas. La investigación concluye que el alienígena puede mimetizar perfectamente cualquier forma de vida, incluyendo recuerdos, capacidad intelectual y de comunicación, siendo imposible de descubrir a menos que se realice un análisis de sangre.
Las horas que han pasado en la base noruega hacen que no sepan en quién confiar, ya que la base ha sido contaminada por el perro-cosa, por lo que cualquiera de sus compañeros podría haber sido asimilado. La paranoia empieza a afectar al grupo.
Blair, uno de los investigadores, está convencido que si la Cosa llega a áreas pobladas, acabará con la vida humana en cuestión de meses. Para evitarlo, destruye el generador y todos los medios de transporte y comunicación, dejando a la estación aislada con el alien entre ellos. Aunque ellos mueran, Blair confía que el frío polar congelará de nuevo al monstruo, hasta destruirle.
Pero el monstruo no se dejará destruir tan facilmente…
Una diferencia importante respecto a otras películas de terror, por ejemplo Alien, el 8º pasajero, es la permanente mutabilidad de monstruo, que asume cualquier forma con la que haya entrado en contacto, ya sea perro, humano, o cualquier cosa entre ambos… la Cosa está en continua evolución y es muy difícil de matar (recordando, por ejemplo, la famosa escena de la cabeza andante). Siempre cambiando, con un solo objetivo: sobrevivir a cuaquier costa.
Y en relación a la versión de 1951, una diferencia sustancial es que mientras en la película original, los soldados trabajan unidos para acabar con el alien, logrando al final su objetivo, en la versión de Carpenter, los investigadores son todos hombres antisociales, que no trabajan en equipo, y que parece que se encuentran en un exilio auto-infligido, no sabiendo en ningún momento por qué están allí o qué investigan, matando el tiempo jugando al ajedrez contra máquinas (nunca entre ellos), con alcohol y drogas. Esta concepción de la sociedad de la base es, con toda seguridad, una analogía de la sociedad americana de los 70 / 80, que sufrió una profunda crisis de valores y de confianza en sus instituciones y en sus dirigentes.
Ron Bottin creó unos increibles efectos visuales, construyendo todos los animatronics con las diferentes versiones de la Cosa, excepto la criatura perro, creada por Stan Winston, otro maestro del género. Visto 30 años más tarde, aún siguen impresionando, aportando una realidad palpable al monstruo que las actuales producciones con efectos digitales por ordenador ni sueñan con conseguir. Sin ir más lejos, la película tuvo una precuela estrenada en 2011, que no aportó nada nuevo, y que aún contando con efectos digitales de última generación, ni se acercó a los niveles terroríficos de esta película.
Ésta fue su primera gran película, ganando posteriormente un Oscar por Legend, de Ridley Scott, y trabajando posteriormente en otros clásicos como Robocop, Desafío Total (ya comentados en este blog), Se7en, El Club de la Lucha, Mimic o Mision: Imposible.
Kurt Russell, se unió por segunda vez a Carpenter para protagonizar ésta película, realizando una convincente interpretación de MacReady, el piloto de helicóptero y líder involuntario de la lucha contra La Cosa, no porque inspire a los otros, sino por ser el único armado en la base. Otro ejemplo del rechazo que las figuras autoritarias tienen para el director…
Increiblemente la película, fue un fracaso en su estreno en USA. Su alto contenido de sangre y gore fue muy criticado en la época y generó una enorme polémica. Análisis posteriores sugieren que estas escenas de violencia extrema, no son más que una forma de resaltar la extrema fragilidad del ser humano, cuyo cuerpo es fácilmente destruido por cualquier amenaza, a pesar de nuestra creencia de ser los amos del mundo.
La película, para desgracia de Carpenter, se estrenó tan solo dos semanas después de E.T., que arrasó ese año, y el mismo fin de semana que otra película de culto: Blade Runner. Muchos críticos, y el propio Carpenter, opinan que el estreno previo de un E.T., un Extra-Terrestre bueno eclipsó todo el fantástico de temática similar, y los espectadores no quisieron ver otra película que les cortara el buen rollo de la cinta de Spielberg. Además, la película de Ridley Scott le quitó los posibles espectadores adultos, fruto de su calificación como película solo para mayores de 18… demasiada competencia para la película!
Carpenter considera “La Cosa”, la primera parte de la Trilogía del Apocalipsis, a la que siguieron “El Principe de la Oscuridad” (1987) y “En la boca del miedo” (1994). Aunque las 3 películas son de temáticas muy diferentes, todas hacen referencia a un posible Apocalipsis: si una «Cosa» llegara a alcanzar la civilización, la humanidad estaría irremediablemente condenada.
Pero antes, la semana que viene comentaré la película más divertida de toda la filmografía de Carpenter, Golpe en la Pequeña China (1986), también con Kurt Russell como carismático protagonista.
John Carpenter y Kurt Russell se conocieron en 1979 durante el rodaje de Elvis, una TV Movie inspirada en la vida del Rey del Rock. Fue un encuentro afortunado, ya que Russell trataba desesperadamente escapar de su imagen juvenil de chico Disney, buscando papeles más arriesgados, y Carpenter encontró una cara conocida y que supiera trasmitir el carisma que los personajes de sus películas requerían para convertirlas en grandes éxitos.
Fruto de esta colaboración surgieron 3 de mis películas favoritas en sus géneros, La Cosa (1982), Golpe en la pequeña China (1986) y 1997, Escape de Nueva York (1981), primera colaboración entre ambos y que voy a comentar a continuación, junto con su secuela, 2013, Escape de L.A. (1996).
1997, Rescate en Nueva York (1981)
«Oí que habias muerto» (Maggie a Plissken)
La película, escrita en los años 70, es una muestra clara de la mentalidad anti-establishment de la época, en la que la sociedad dejó de confiar en sus políticos, al darse cuenta de la corrupción que dominaba Washington. Este desencanto unido a los sucesos del Watergate inspiraron esta historia totalmente desesperanzada de un futuro cercano. En ella, el mundo sufre la Tercera Guerra Mundial, entre los USA, Rusia y China.
Donald Pleasence fue escogido para el papel de Presidente de los EE.UU. por su imagen de cobarde burócrata. Es secuestrado cuando viaja en el Air Force One a una cumbre crítica para detener el conflicto mundial, cayendo en la isla de Manhattan, que es una zona sin ley, convertida en prisión aislada del continente, sin ningún control de las autoridades. Para rescatarle a él y a su maletín con el vital discurso para la reunión de paz, el comisario de policía Hauk (interpretado por el gran actor de westerns Lee Van Cleef) solo tiene una opción: llegar a un acuerdo con un antiguo miembro de las fuerzas especiales que desertó y se convirtió en mercenario, Snake Plissken (Russell), para que entre en Manhattan y rescate al presidente y a la cinta con el discurso. Para asegurarse, le inyecta un explosivo que detonará en 24 horas, tiempo límite con el que cuenta Snake para completar su misión.
Plissken de infiltra en la isla, conociendo a algunos de los habitantes de la isla que le ayudarán en su misión, como el taxista Cabbie (Ernest Borgine), Brain (Harry Dean Stanton) el bibliotecario, o Maggie (Adrienne Barbeau, esposa en ese momento de Carpenter, y que también actuó en La Niebla). Ellos le cuentan que el presidente es un prisionero de «El Duque de Nueva York»,(Issac Hayes), que quiere escapar de la isla utilizando al presidente como escudo humano.
Como conclusión, Plissken rescata sano y salvo al presidente, aunque todos sus aliados mueren defendiéndole. Aunque consigue el antídoto, al descubrir la cobardía y falta de escrúpulos del presidente ante la muerte de personas que murieron para salvarle, Snake cambia la cinta con su discurso, haciéndole quedar en ridículo delante del mundo entero, mientras abandona la base militar, sin importarle el desenlace de la reunión de paz.
Russell realizó una genial interpretación, como un soldado al que solo le preocupa el presente, con un estilo de lucha parecido al de Bruce Lee mezclado con The Punisher, unido a la voz de Clint Eastwood. La idea del parche fue del propio Russell, creando un vestuario excesivo, como el ambiente donde le toca vivir, pero que con el tiempo se convirtieron en una de las señas de identidad del personaje. Además, un buen guión nos indicó que estamos ante un tipo peligroso que puede llevar a cabo cualquier misión, pero que no es un «héroe» tradicional.
El rodaje se realizó en ST. Louis, que había sufrido un incendio unos años años antes y parecía una autentica zona de guerra, lo que la convirtió en una perfecta Manhattan decadente del futuro. La película contó un con un presupuesto de 6 Millones de dólares, que aún siendo el mayor hasta el momento, obligó a Carpenter a realizar un rodaje nocturno casi guerrillero.
La pelicula fue un éxito de taquilla, recaudando en USA 25 Millones, cifra similar de recaudación obtenida por The Fog un año antes, pero alejado del super éxito de Halloween en 1978.
Aunque durante las décadas de los 70 y 80 se rodaron multitud de películas distópicas, el carisma del protagonista, unido a la narración límpia característica de la filmografía de Carpenter, el claro mensaje anti-gubernamental y a un final que deja con buen sabor de boca, han convertido a está pelicula en un clásico instantáneo.
El único elemento negativo hacia la película es quizá no haya envejecido demasiado bien, debido a sus rudimentarios efectos especiales y al uso de maquetas poco logradas, como podemos ver en el trailer original:
Con todo, Snake Plissken ha servido de clara inspiración a muchos de los Action-heroes de películas posteriores, lo que demuestra su importancia dentro de las películas del género.
2013, Rescate en L.A. (1996)
«¿Que tal si jugamos según las reglas de Bangkok?» (Snake Plissken)
La película disfrutó de una secuela en 1996, con mismo argumento pero diferente localización, al tener que rescatar esta vez a la hija del nuevo presidente, un extremista ultraconservador religioso, que se encuentra atrapada en la isla de Los Angeles, separada del continente tras el «Big One», el gran terremoto. La isla es una prisión para hispanos, homosexuales o cualquiera que se oponga a la moral del presidente. La isla está controlada por el líder de Sendero Luminoso Cuervo Jones (Georges Corraface).
Pero este rescate no es más que una cortina de humo, ya que Utopia le ha robado a su padre el mando disparador de «La Espada de Damocles», bíblico nombre para una red de satélites con tecnología que puede destruir cualquier aparato electrónico del planeta.
La película se rodó debido al entusiasmo de Russell por el personaje de Snake Plissken, que era sin duda su favorito, y quería volver a interpretar.
Este remake encubierto no pasó de un divertido entretenimiento y un ejercicio de nostalgia, recuperando al ya mítico Snake Plissken en una nueva aventura con mejores efectos especiales, aunque compartiendo la mala uva y visión pesimista del futuro del original, realizando una ácida crítica a una sociedad americana cada vez más fundamentalista y conservadora, como podemos ver en el trailer de la película:
El final sigue la estela de su predecesora, ya que Snake dispara el super-arma, al comprobar que al presidente le daba igual si su hija vivía o moría, con tal de recuperar su disparador. Casi parece que Snake nos está diciendo «Esta sociedad no merece ser salvada, asi que mejor que se vaya al carajo!» mientras sume al mundo en la oscuridad…
Lamentablemente, aún siendo un personaje y director de culto, la película, como todas las realizadas en la década de los 90, naufragó estrepitosamente en taquilla, recaudando solo la mitad de su presupuesto, y marcó el final de la colaboración entre actor y director.
La próxima semana, mi película favorita de John Carpenter:
La Cosa
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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