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Crítica de La favorita, de Yorgos Lanthimos

La favorita de Yorgos Lanthimos es una de las sorpresas cinematográficas del año con sus 10 nominaciones a los Oscars, entre ellas Mejor Película, Director, actriz Olivia Colman y actrices de reparto Emma Stone y Rachel Weisz; así como los dos premios conseguidos en el Festival de Venecia, el Gran Premio del Jurado y la Copa Volpi a la Mejor Actriz. Ahora que la vi reconozco que estamos ante una estupenda película con tres increíbles actrices protagonistas, aunque no diría que es la mejor película del año.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Principios del siglo XVIII. Inglaterra está en guerra contra Francia. Una reina debilitada, Anne (Olivia Colman), ocupa el trono, mientras que su amiga Lady Sarah (Rachel Weisz) gobierna en la práctica el país en su lugar, debido al precario estado de salud y al carácter inestable de la monarca. Cuando una nueva sirvienta, Abigail (Emma Stone), aparece en palacio, su encanto seduce a Sarah. Esta ayuda a Abigail, la cual ve una oportunidad para regresar a sus raíces aristocráticas. Como la política ocupa gran parte del tiempo de Sarah, Abigail empieza a acompañar con más frecuencia a la reina.

Reconozco que es la primera película que veo del premiado director griego Yorgos Lanthimos, un autor adorado por la crítica. Alps (2011), Premio Osella a Mejor Guión en Venecia, The Lobster (2015) Premio del Jurado de Cannes y The Killing of a Sacred Deer (2017), Premio al mejor guión en Cannes, son sus prestigiosas películas previas.

La barbaridad de nominacionesrecibidas por La favorita y la calidad de las actrices protagonistas es lo que me ha animado a ver esta película, dentro de que no soy un gran fan de los dramas históricos.

La película está escrita por Deborah Davis y Tony McNamara, y me ha gustado como a partir de unos hechos históricos ciertos juegan a rellenar los huecos de manera sorprendente e intereante. La realidad fue que la reina Ana estaba gravemente enferma y deprimida y confió en Lady Sarah para obtener un mayor control financiero como responsable de la gestión financiera de la Casa Real. Años más tarde,  rompieron su amistad después de la aceptación de Abigail Hill en la corte.

A lo largo de la película, veremos como la Reina Anne es manipulada primero por su amiga de la infancia Lady Sarah Marlborough (Rachel Weisz), y luego por su nueva favorita Abigail (Emma Stone). Su débil condición provocada por la enfermedad y la muerte de sus hijos puede ser un motivo, pero también se explica por el deseo de una Reina de ser dominada, lo que provoca un triángulo amoroso y de deseo entre las tres excelentes actrices protagonistas.

Lo cierto es que la película es un gran triunfo gracias a las estelares actuaciones de las tres protagonistas. Olivia Colman es una patética reina Anne, una mujer que sufrió mucho y que solo busca pequeños momentos de felicidad dentro de la corte. Rachel Weisz es fría y seria, siempre pensando en el reino y sabiendo como tratar a la reina para conseguir lo que busca. Emma Stone está extraordinaria como la joven Abigail, una noble caída en desgracia por culpa de su padre que hará lo que haga falta para no sufrir un destino miserable.

Dentro de la lógica de la película, Lady Sarah (Rachel Weisz) es la buena amiga que busca estabilidad para el reino mientras que la arribista Abigail (Emma Stone) sería la «mala» que hace lo que sea para sobrevivir. En realidad, ambas primas pertenecían a partidos políticos diferentes que querían influir en la Reina, por lo que no me atrevería a calificar a ninguna de ellas como buena o mala.

Tenemos una película de época con una reina que no quiere reinar y dos favoritas que saben usar sus armas de mujer para dominar a los que la rodean y conseguir lo que desean. Tres mujeres muy diferentes entre si, que ofrecen actuaciones de premio a partir de sus diferencias.

Técnicamente, La favorita es excepcional. El vestuario creado por Sandy Powell es perfecto para mostrar la vida de la corte. El diseño de producción de Fiona Crombie nos mete en la vida de palacio, unos enormes espacios de altos techos que podían ser muy amenazantes incluso para los que allí habitaban, con unas habitaciones opresivamente decoradas con tapices y otros elementos. El otro hallazgo de la película es la fotografía de Robby Ryan.

Visualmente, la película sorprende y consigue que el espectador estemos incómodos con la forma como nos cuentan la historia, algo totalmente intencionado por parte del director. Lanthimos comenta que «desde el principio, tuve esta imagen de estos personajes solitarios en grandes espacios. » Para ello, animó a Ryan a que usara grandes  angulares para la mayoría de las tomas, entre otros elementos,  lo que Ryan creía contribuyó significativamente a la historia, al conseguir una sensación opresiva, como si los personajes estuvieran dentro de una prisión. En este sentido, la película narra en muchos momentos prescindiendo de los planos medios, pasando directamente en el montaje del plano general a primeros planos, también con este objetivo, y para que conectemos con la psicología de las protagonistas.

Si tuviera que comentar algo menos bueno, tenía la idea que la película era una comedia con toques dramáticos debido a la publicidad. Y lo cierto es que es esta descripción puede dar lugar a engaño, porque La favorita es claramente un drama con algunos toques de humor irónico que no siempre funciona. Y son estos toques de humor los que crean un tono inesperado a la película, que no se si es lo que más necesita, al provocar en varias ocasiones cierta sensación de desconcierto.

A pesar de esto último, estamos ante una película que me ha gustado bastante con unas excepcionales interpretaciones. Otro hecho a destacar es que aunque parece que deja un final ambiguo, me pareció super inteligente y brillante, dejando la película en lo mas alto. Y además,  hizo que quisiera conocer mas sobre este momento de la historia inglesa. Nada mal, para un de genero que no me atraía demasiado para empezar.

Comparto el trailer de la película, que como digo, da lugar a engaño por el tono desenfadado que muestra:

La favorita es una estupenda aunque a ratos desconcertante película que creo que merece verse gracias a las tres extraordinarias interpretaciones de Coldman, Stone y Weisz.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Crítica de Velvet Buzzsaw, de Dan Gilroy

Velvet Buzzsaw de Dan Gilroy, película recién estrenada en Netflix, reúne al equipo protagonista de la excelente Nighcrawler formado por Jake Gyllenhaal y Rene Russo, para ofrecernos una sátira con toques de terror alrededor del mundo del arte que no acaba de funcionar.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

En el despiadado mundo del comercio del arte de las artes plásticas, Josephina (Zawe Ashton) encuentra por accidente un auténtico tesoro: tras fallecer, un viejo artista clandestino deja tras de sí una maravillosa colección de cuadros con el deseo expreso de que éstos fuesen destruidos tras su muerte. Decidida a sacar buena renta de ellos, Josephina comienza a exponerlos ante los ojos de algunos de los pesos pesados de la industria que la rodean, incluyendo a su jefa Rhodora (Rene Russo), al crítico de arte (y amante ocasional) Morf (Jake Gyllenhaal), y a algunos de los coleccionistas de arte más voraces del mercado, como Bryson (Billy Magnussen) y Gretchen (Tony Collette). Aunque la obra del artista logra la admiración del público, también despierta algo imperceptible y siniestro que amenaza con castigar a aquellos que se han beneficiado de su trabajo.

Dan Gilroy vuelva a escribir el guión y a dirigir esta película. Si en Nightcrawler puso su mirada al mundo de los medios de comunicación y como persiguen como buitres los sucesos violentos en Los Angeles pensando únicamente en los índices de audiencia, en Velvet buzzsaw centra su mirada en el mundo del arte, un mundo superficial en el que no importa el ARTE de verdad, sino cualquier cosa que pueda ser vendida como lo «más» de ese momento para hacerse rico.

Quizá el problema principal de Velvet buzzsaw es que Gilroy no ha sabido desarrollar el interesante planteamiento de partida, de forma que desaprovecha todo su potencial con una historia que como crítica al mundo del arte se queda muy corta y apenas roza la superficie, y tampoco funciona como película de terror. Lamentablemente, la película se queda a medio camino de todo.

Y es una pena, porque me encantan Jake Gyllenhaal y Rene Russo. Y ellos, junto a un reparto en el que destacan Tony Collete o un John Malkovich con un papel secundario, hacen exactamente lo que Gilroy les pide. El problema es que ninguno tiene demasiado interesante que mostrar con sus personajes, que en muchos momentos se quedan en arquetipos sin demasiada profundidad: La marchante sin escrúpulos (Russo), la joven ambiciosa que hará lo que haga falta para triunfar (Ashton), el artista quemado que ha perdido la chispa creativa (Malkovich) o el crítico que lanza o destruye carreras con sus artículos (Gyllenhaal), y que no siempre está pensando en el arte cuando los escribe. Solo la actuación de Gyllenhaal consigue destacar frente a un conjunto muy poco entonado, pero incluso él se queda a mitad por el confuso desarrollo de su personaje.

Técnicamente, la película está genial, con una perfecta fotografía de Robert Elswit, que ya colaboró con Gilroy en Nightcrawler y que ha trabajo además en Misión Imposible, la saga de Bourne o en Pozos de ambición de Paul Thomas Anderson. Las imágenes de Gilroy si consiguen meternos en las vibrantes y coloridas salas de exposición de arte de Miami o Los Angeles, pero esto por si solo no es suficiente.

Los elementos de terror están bien dosificados y consiguen momentos visualmente muy potentes, pero les falta generar un shock más potente. Además, dado que los personajes no han conseguido conectar conmigo, sus muertes me resultaron estéticamente chulas pero intrascendentes emocionalmente.

Comparto el trailer de esta lamentablemente fallida película:

Velvet buzzsaw ha sido una decepción, probablemente provocada por lo mucho que me gustó Nightcrawler. En todo caso, dado que la peli la vi en casa gracias a mi suscripción a Netflix, no me arrepiento de haberla visto, y me ha servido de correcto entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Crítica de Glass, de M. Night Shyamalan

M. Night Shyamalan nos sorprendió en 2017 con Múltiple, una buenísima película excepcionalmente interpretada por James Mcavoy y Anya Taylor-Joy que además tenía una impactante sorpresa a modo de escena post-créditos. Dos años después llega Glass, la película que cierra sorprendéntemente la historia que empezó en 2000 con El Protegido.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Continuando desde donde lo dejó «Múltiple», «Glass» sigue los pasos de David Dunn (Bruce Willis) en su búsqueda de la figura superhumana de «La Bestia». En la sombra, Elijah Price (Samuel L. Jackson) parece emerger como una figura clave que conoce los secretos de ambos. Secuela de «El protegido» y «Múltiple», de M. Night Shyamalan.

M. Night Shyamalan cosechó un éxito arrollador en 1999 con El sexto sentido, película que revolucionó el género de suspense y que lanzó su carrera. Con un estilo muy característico a la hora de contar sus historias, estamos a un autor en el sentido más literal y claro del término.

En 2000, su siguiente película El protegido tuvo una acogida más fría de crítica y público. La película, con su visión del mundo del comic y su aproximación realista al mundo de los superhéroes resultó sorprendente para la época, en un momento que aún no se había estrenado Spiderman de San Raimi (2002), que marcó la explosión definitiva del género en el cine.

Señales en 2002 con Mel Gibson fue de nuevo un éxito de taquilla, aunque su atractivo para el público empezó a decaer en El bosque (2004), y sobre todo, con La joven del agua (2006), revisión de los mitos artúricos que significó su primer fracaso en taquilla.

Posteriores fracasos en 2010, Airbender, y 2013 After Earth parecían indicar que su carrera profesional estaba acabada. Sin embargo, supo reinventarse en 2015 con La visita, película de bajo presupuesto que financió él de su propio bolsillo y que realizó con completa libertad creativa, que le hizo volver a la senda del éxito, que se vió confirmado en 2017 con Split (Múltiple).

Tras Glass puedo decir que Shyamalan se encuentra en un excelente momento creativo, aunque hay que reconocer que tiene muchos haters en la crítica que no conectan con su tipo de cine.

Glass es una película inesperada y sorprendente que merece mucho la pena y que gustará a todos los fans del fantástico.

Empezando en lo positivo, el guión de Shyamalan es como siempre un engranaje perfecto que invierte tiempo en los tres protagonistas mientras construye la tensión, consigue que dudemos sobre lo que está pasando en realidad, y hace que nos estalle la cabeza con las sorpresas. La narración es lenta, algo habitual en su filmografía, pero incluye mucha más acción de lo que estamos acostumbrados.

Todo el reparto está increíble. James McAvoy es de nuevo el gran protagonista y vuelve a realizar un despliegue interpretativo bestial ampliando el número de personalidades, con algunos cambios en plano alucinantes. Bruce Willis y Samuel L. Jackson, a pesar de tener papales más contenidos, están también muy bien, sobre todo al haber visto la película en V.O.  Pero es que además las secundarias Sarah Paulson como la psiquiatra Dra. Staple y Anya Taylor-Joy de nuevo como la joven Casey están geniales. Y Spencer Treat Clark y Charlaine Woodard repiten los papeles del hijo de David Dunn y la madre de Elijah ¡19 años después! algo alucinante para mi.

Visualmente la película es sobresaliente y parece imposible que sólo haya costado 20 millones. Con una fotografía chulísima de Mike Gioulakis, utiliza diferentes gamas cromáticas para distinguir a los protagonistas.  Además, el montaje de Luke Ciarrocchi y Blu Murray aprovecha escenas descartadas de El protegido de forma excelente. Pero además, Glass es la demostración del excelente momento creativo de M. Night Shyamalan, que maneja perfectamente los tiempos y visualmente ofrece varios momentazos espectaculares.

Otro elemento muy positivo es que no se qué esperaba de esta película, pero Glass destroza mis expectativas previas, en mi opinión para bien. Estamos ante una película de superhéroes que reconoce los convencionalismos del género, como el climax final con el enfrentamiento definitivo del héroe con el villano, pero que a la vez plantea situaciones novedosas y originales a partir de ellos. Y que realiza un certero análisis de lo que significa ser especial en el mundo real actual.

Además, incluso cuando nos sorprende con varios giros y sorpresas anticlimáticas que resultan, hay que reconocerlo, un inesperado bajonazo  emocional, Shyamalan consigue terminar la película dando un rayo de esperanza, no solo a los personajes, sino a nosotros espectadores que vivimos en nuestro cínico y descreído mundo real. Y quizá esa sea la clave de las malas críticas.

Otro elemento a destacar es que a pesar de su pequeño papel, en minutos en pantalla, del personaje de Mr. Glass (Jackson), Glass es el título perfecto para la película porque ofrece la clave de toda la historia. McAvoy aporta los fuegos artificiales con su interpretación de La Bestia, pero la motivación de Elijah es el corazón que da gasolina y esperanza al final.

Glass no es perfecta. Tras un arranque de 10 presentando a David Dunn y a La Bestia, la película parece que pierda un poco el ritmo al llegar al psiquiátrico, cuando empieza a contarnos de qué va en realidad la película. Y tras 19 años de El Protegido, uno esperaría un papel más importante para David Dunn (Willis), el héroe de la película, del que realmente tiene. Además, aunque la película hila bien todos los elementos del guión, su desarrollo es lento como en otras películas del director, lo que puede hacer que algún espectador incauto no conecte con la película.

Todos estos aspectos pueden correctamente merecer una crítica razonada, y entiendo que haya gente a la que le pueda gustar más o menos la película, por estos motivo u otros compeltamente diferentes. Y las opiniones pueden ser todo lo variadas que se quiera. Lo que no entiendo para la nada es la enmienda a la totalidad que hacen algunos críticos contra la película.

Hay un mensaje muy potente en Glass sobre la necesidad de tener fe en que luchando podemos convertirnos en personas extraordinarias, aún cuando tenemos enfrente a una sociedad que machaca al diferente. Un tema con el que los lectores de cómics sin duda conectamos. Y  precisamente por eso creo que Glass va a conectar con fans del fantástico de todo tipo, y no con personas cínicas y descreídas.

Las pelis Marvel son geniales y las disfruto una barbaridad. Son historias fantásticas que no se avergüenzan de su origen ni de su imaginación y nos trasladan a un mundo en el que los héroes nos enseñan importantes valores morales. Glass arriesga porque apuesta por creer en lo fantástico aunque estemos en el mundo real. El personaje de Elijah (Jackson) ya lo dice: «Un hecho extraordinario puede tener una explicación racional. Pero eso no significa que sea la única respuesta, ni la correcta». En los tiempos que corren, hay que ser muy valiente para dar esa visión del mundo moderno.

Y frente a las voces que buscan la homogeneización de nuestras sociedad y del ocio que consumimos, está genial poder disfrutar una obra de un autor personalísimo que tiene una visión propia de la narrativa audiovisual, y también de la fuerza de las historias para moldear nuestra realidad. Por mi parte, lo único que puedo hacer es seguir apoyándole con mi dinero, pagando mi entrada para ver sus películas en cine.

Dado que Shyamalan sólo gastó 20 millones en hacer la película, que en parte ha conseguido mediante autofinanciación, y ha recaudado 45 millones en USA y otros 45 millones en el resto del mundo solo en el primer fin de semana, ya podemos decir que la película es un éxito y va a ser muy rentable para Shyamalan y Blumhouse, la productora de Glass.

Sinceramente, me alegro mucho que un autor como Shyamalan vaya a poder seguir haciendo un tipo de cine que solo él hace y que en ese sentido es tremendamente original. Y me sorprende el odio que parece que tanta gente (críticos) le tienen. Ahora mismo, Glass suspende claramente en Rotten Tomatoes con un 36% de aprobación.  Y no lo entiendo. Es una película bien interpretada y dirigida con un guión que cuadra a la perfección y con un poderío visual innegable. Puedo entender que gente diga «no es lo que esperaba», «no conecté con la historia», o incluso «no me gusta». Pero no que un «profesional» de la crítica diga que es mala.

Y, de nuevo, la clave es que Shyamalan repite en Glass un tema recurrente en su filmografía: Hay que tener fe. Según sus diferentes películas, indicaba que tener fe en la suerte ¿el destino?, en lo mitológico, en lo sobrenatural o en lo extraordinario. Incluso aunque eso choque con la realidad científica observable. Y entiendo que ese mensaje repetido de Shyamalan no encaja con las élites culturales «serias». ¿Os sorprende que mucha gente que opina que Infinity War no es cine «de verdad» diga que no le gustó Glass? A mí no. De hecho, explica muchas cosas.

He llegado a leer a un estúpido argumentar en una web americana, a partir de decir que no le gustó Glass, por qué no le deberían producir más películas a Shyamalan. Obviando que costeó de su bolsillo La Visita y Split antes de venderlas al productor. Y que de hecho, ¡son películas que han dado beneficios!! Whaaaat!!! Es decir, en lugar de decir que como no me gusta un tipo de cine no lo veo, intenta que no vuelva a poder rodar una película un autor que no encaja con el tipo de cine que ese indocumentado quiere ver. Penoso, aunque ilustrativo del estado del mundo actual. Incluso negando la realidad objetiva que Glass va a ser una película rentable que de beneficios aunque a él no le guste.

Comparto el trailer, que reconozco que no vi hasta después de ver la película para que nada me spoileara:

Glass no es lo que esperaba, pero lo que Shymalan me ha ofrecido es algo mucho mejor y con unos matices super interesantes. Una película que creo va a encantar a todos los fans del fantástico que continúa con muchos de los temas comunes de su filmografía

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Crítica de Bumblebee, de Travis Knight

Bumblebee de Travis Knight es la película de Transformers con más corazón de toda la franquicia, además de un chute ochentero en vena para agradar a los más mayores.

PUNTUACIÓN: 8/10

Sexta entrega de la saga ‘Transformers’, esta vez centrada en el «hermano pequeño» de los Autobots, Bumblebee. Tratando de escapar, en el año 1987, Bumblebee encuentra refugio en un depósito de chatarra en una pequeña ciudad en la costa Californiana. Charlie (Hailee Steinfeld), a punto de cumplir 18 años y tratando de encontrar su lugar en el mundo, descubre a Bumblebee, dañado durante una batalla y descompuesto. Cuando Charlie lo revive, aprende rápidamente que éste no es un VolksWagen amarillo normal.

Quiero ir al grano. La película es r entretenida y triunfa gracias a una excelente Hailee Steinfeld como Charlie, la adolescente que encuentra a Bumblebee. Su actuación es creíble y sincera, y su trauma conecta perfectamente con la soledad de Bee en un planeta hostil a los robots.

Frente al espectáculo y las explosiones vacías del cine de Michael Bay, el director Travis Knight, del estudio Laika, nos toca el unaazón gracias buen hacer, sacando oro de una historia que comparte temas comunes con algunas pelis icónicas del cine comercial que luego comentaré. Tras Kubo y las dos cuerdas mágicas, su fichaje indicaba un cambio de rumbo para la franquicia que se ha confirmado.

Me ha encantado la versión ochentera de los autobots. Las formas redondeadas se ven genial en pantalla, además de permitir transmitir un montón de sentimientos, aunque solo sea con la mirada. Y eso no significa que no puedan dar caña cuando toca pelear. De hecho, el prólogo en Cybertron tiene algunos planos bestiales, con un Optimus Prime a máxima potencia.

Respecto a las películas de Michael Bay, hay mucha menos acción en Bumblebee, pero la que hay mola y tiene mucho más impacto porque consiguen que nos preocupemos por Bee y Charlie. Frente al horrible Sam Witwicky al que deseabas una muerte horrible, igual que al 99% de humanos, Charlie y su amigo se ven chavales normales. Toda una novedad.

Además, casi por primera vez en la franquicia, durante los combates se ve lo que está pasando, y no sufrimos el amasijo de hierros entrelazados que acaban explotando típico de Michael Bay.

El único pero de la película es el guión de Christina Hodson, que fusila con muy poco disimulo El gigante de Hierro y E.T., todo ello mezclado con música de los ochenta. No es que se inspire en esas películas, es que la estructura y escenas claves son idénticas.

Ya sé que estamos ante un blockbuster palomitero que no busca sorprender por su novedad sino captarnos con la familiaridad de lo que nos cuenta y como lo hace, pero da un poco de pena que los productores hayan optado por este reciclaje de ideas con muy poco de original.

Sin embargo, la excelente dirección de Travis Knight y la sentida actuación de Hailee Steinfeld consiguen que nos metamos en la historia y nos importen los personajes más que en cualquier otra película de la franquicia, lo que es su mayor logro. Bumblebee es todo corazón, y su mayor triunfo es la forma en que conectamos emocionalmente con los personajes, lo que evita que notemos durante el visionado las evidentes costuras del guión. Una buena película que diría que va a gustar a los padres más que a los niños.

Por último, destacar que a falta de la taquilla internacional, la película ha pinchado totalmente en la taquilla americana. El mal recuerdo de los horrores previos de Michael Bay y su estreno en unas Navidades plagadas de competencia de gran calidad han jugado en su contra.

comparto el trailer de la película:

Bumblebee de Travis Knight es la película con más corazón de toda la franquicia de Transformers, además de un chute ochentero en vena para agradar a los más mayores. La gran actuación de Hailee Steinfeld salva un guión que fusila sin pudor El gigante de hierro y E.T., aunque globalmente la pelicula me ha parecido un buen entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crítica de Roma de Alfonso Cuarón (Netflix)

Roma, la nueva creación del visionario director Alfonso Cuarón, ha sido estrenada en Netflix y es una película que asombra en lo técnico y visual, pero también emociona con su relato inspirado en su infancia en el México D.F. de 1970, convirtiéndose en uno de los grandes favoritos para los Oscars de este año.

PUNTUACIÓN: 9/10

Cleo (Yalitza Aparicio) es la joven sirvienta de una familia que vive en la Colonia Roma, barrio de clase media-alta de Ciudad de México. En esta carta de amor a las mujeres que lo criaron, Cuarón se inspira en su propia infancia para pintar un retrato realista y emotivo de los conflictos domésticos y las jerarquías sociales durante la agitación política de la década de los 70.

Roma ganó el León de Oro a Mejor película en el pasado Festival de Venecia, y creo que tiene muchas posibilidades de arrasar en los próximos Oscars. De hecho, diría que Cuarón es el máximo favorito a ganar el premio a Mejor Director si no fuera porque ya lo ganó en 2013 y por el monopolia de director mexicanos premiados de los últimos años, sumando Alejandro G. Iñárritu dos premios (Birdman 2014 y El renacido 2015) y Guillermo del Toro otro por La forma del agua de 2017.

Alfonso Cuarón tiene una filmografía corta pero súmamente interesante, provocada entre otros motivos por su afán de perfeccionismo. Hace cinco años desde que Gravity (2013) arrasó en los Oscars, y antes de eso ya nos deslumbró con Hijos de los hombres (2006). Tiene además el premio honorífico de haber filmado la mejor película de toda la saga de Harry Potter en 2004 en Harry Potter y el prisionero de Azkaban, y antes de eso realizó la interesante Y tu mamá también en 2001 con Maribel Verdú, Gael García Bernal y Diego Luna.

En Roma, Cuarón realiza un despliegue impresionante, ya que además de director, guionista y productor es el director de fotografía, por la imposibilidad de Emmanuel Lubezki, además de realizar el montaje junto a Adam Gough.

Cuarón entendió que había que rodar Roma en su momento de máxima popularidad tras ganar el Oscar. Pensaba con razón que un proyecto tan personal, una historia costumbrista inspirada en su infancia rodada en blanco y negro no podría ser financiada más adelante, y tuvo razón ya que finalmente fue Netflix y no otros estudios tradicionales la empresa que acepto financiarle.

Reconozco que nunca fui muy fan del género «slice-of-life», y aunque pensaba que me iba a gustar, no creía que iba a conectar tanto con la historia de Cuarón. De hecho, si tengo que ponerle un pero a Roma es precisamente que si no conectas con lo que te cuenta, la película puede aburrirte en su primera media hora, de forma que al estar viéndola en casa, pudieras incluso dejar de verla. Esto es porque la película sigue a la nana Cleo en sus quehaceres diarios, y claro, no es especialmente interesante verla fregar el suelo, lavar la ropa o preparar el desayuno para los niños. Además, ella habla una lengua indígena que obliga a leer subtítulos, lo que hace que el inicio del visionado sea aún más complicado.

Sin embargo, si aceptas el reto y dejas que la historia, el estilo y la emoción de Cuarón te alcance, la pelicula es un peliculón, no puedo explicarlo de otra manera.

Cuarón ha vuelto a demostrar que es un genio, y me ha dejado flipadísimo su forma sobria y elegante de contar esta historia. Y como a pesar de que en apariencia son escenas «sencillas», esconden una complejidad técnica impresionante en cada escena, convirtiendo cada fotograma en obras de arte perfectas.

De hecho, a pesar de toda la tecnología y todo el saber hacer de Cuarón, se nota que el hilo conducto de toda la película es su amor por su familia y sobre todo por las mujeres que le cuidaron, lugar en el que la sirvienta está incluso por encima de su madre.

Aunque desde cierto punto de vista es cierto que Roma cuenta pocas cosas «importantes», nos muestra la vida de una familia real que está llena de pequeños momentos que construyen toda una vida de recuerdos, y de silencios que a veces cuentan más que 10 minutos de diálogos rimbombantes.

Cuarón coloca elementos reales de la historia de México que provocan que tengas ganas de conocer más de ese periodo de los años 1970/71, un periodo sin duda convulso. Así, se comentan de pasada las expropiaciones de tierras a los indígenas, la falta de recursos en los pueblos, o el asesinato de estudiantes a manos de grupos paramilitares.

Pero sin duda es el aspecto técnico el que me dejó loco. Escuché a Cuarón en un podcast comentar que siempre tuvo claro rodar en blanco y negro, pero no quería dar un feeling de B&W vintage, sino celebrar las posibilidades del B&W digital, con toda la expresivibidad que sus grises transmitía, y realizando un intensísimo trabajo de post-producción para que todo se viera perfectamente, y los contrates y los elementos destacaran como él lo había pensado.

Además, por supuesto hay unos planos secuencia espectaculares, algo que ya se espera en Cuarón,  y su planificación de cada escena es perfecta, de forma que cada fotograma tiene un equilibrio y una estética bestial.

Y a pesar de verla en casa, me quedé muy sorprendido con el sonido de la película. Es una autentica maravilla como consigue que todos los sonidos te rodeen y sientas estar en medio de la acción, como si tuvieras un Surround 8.0 en casa (cosa que no tengo, ni tele es muy normalita). Técnicamente, a pesar de su engañosa sencillez, todo es una barbaridad.

Mi recomendación a todos los que tengáis Netflix es muy sencilla: no lo dudeis, tenéis que ver Roma. No me atrevo a decir si es la mejor película de Cuarón, pero sin duda ha creado algo muy especial.

Comparto el trailer de la película.

A pesar de su calidad técnica, Roma consigue que el AMOR por la familia sea el eje vertebrador de la película. Me ha gustado mucho, y os recomiendo que la veáis.

PUNTUACIÓN: 9/10