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Crítica de Glass, de M. Night Shyamalan

M. Night Shyamalan nos sorprendió en 2017 con Múltiple, una buenísima película excepcionalmente interpretada por James Mcavoy y Anya Taylor-Joy que además tenía una impactante sorpresa a modo de escena post-créditos. Dos años después llega Glass, la película que cierra sorprendéntemente la historia que empezó en 2000 con El Protegido.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Continuando desde donde lo dejó «Múltiple», «Glass» sigue los pasos de David Dunn (Bruce Willis) en su búsqueda de la figura superhumana de «La Bestia». En la sombra, Elijah Price (Samuel L. Jackson) parece emerger como una figura clave que conoce los secretos de ambos. Secuela de «El protegido» y «Múltiple», de M. Night Shyamalan.

M. Night Shyamalan cosechó un éxito arrollador en 1999 con El sexto sentido, película que revolucionó el género de suspense y que lanzó su carrera. Con un estilo muy característico a la hora de contar sus historias, estamos a un autor en el sentido más literal y claro del término.

En 2000, su siguiente película El protegido tuvo una acogida más fría de crítica y público. La película, con su visión del mundo del comic y su aproximación realista al mundo de los superhéroes resultó sorprendente para la época, en un momento que aún no se había estrenado Spiderman de San Raimi (2002), que marcó la explosión definitiva del género en el cine.

Señales en 2002 con Mel Gibson fue de nuevo un éxito de taquilla, aunque su atractivo para el público empezó a decaer en El bosque (2004), y sobre todo, con La joven del agua (2006), revisión de los mitos artúricos que significó su primer fracaso en taquilla.

Posteriores fracasos en 2010, Airbender, y 2013 After Earth parecían indicar que su carrera profesional estaba acabada. Sin embargo, supo reinventarse en 2015 con La visita, película de bajo presupuesto que financió él de su propio bolsillo y que realizó con completa libertad creativa, que le hizo volver a la senda del éxito, que se vió confirmado en 2017 con Split (Múltiple).

Tras Glass puedo decir que Shyamalan se encuentra en un excelente momento creativo, aunque hay que reconocer que tiene muchos haters en la crítica que no conectan con su tipo de cine.

Glass es una película inesperada y sorprendente que merece mucho la pena y que gustará a todos los fans del fantástico.

Empezando en lo positivo, el guión de Shyamalan es como siempre un engranaje perfecto que invierte tiempo en los tres protagonistas mientras construye la tensión, consigue que dudemos sobre lo que está pasando en realidad, y hace que nos estalle la cabeza con las sorpresas. La narración es lenta, algo habitual en su filmografía, pero incluye mucha más acción de lo que estamos acostumbrados.

Todo el reparto está increíble. James McAvoy es de nuevo el gran protagonista y vuelve a realizar un despliegue interpretativo bestial ampliando el número de personalidades, con algunos cambios en plano alucinantes. Bruce Willis y Samuel L. Jackson, a pesar de tener papales más contenidos, están también muy bien, sobre todo al haber visto la película en V.O.  Pero es que además las secundarias Sarah Paulson como la psiquiatra Dra. Staple y Anya Taylor-Joy de nuevo como la joven Casey están geniales. Y Spencer Treat Clark y Charlaine Woodard repiten los papeles del hijo de David Dunn y la madre de Elijah ¡19 años después! algo alucinante para mi.

Visualmente la película es sobresaliente y parece imposible que sólo haya costado 20 millones. Con una fotografía chulísima de Mike Gioulakis, utiliza diferentes gamas cromáticas para distinguir a los protagonistas.  Además, el montaje de Luke Ciarrocchi y Blu Murray aprovecha escenas descartadas de El protegido de forma excelente. Pero además, Glass es la demostración del excelente momento creativo de M. Night Shyamalan, que maneja perfectamente los tiempos y visualmente ofrece varios momentazos espectaculares.

Otro elemento muy positivo es que no se qué esperaba de esta película, pero Glass destroza mis expectativas previas, en mi opinión para bien. Estamos ante una película de superhéroes que reconoce los convencionalismos del género, como el climax final con el enfrentamiento definitivo del héroe con el villano, pero que a la vez plantea situaciones novedosas y originales a partir de ellos. Y que realiza un certero análisis de lo que significa ser especial en el mundo real actual.

Además, incluso cuando nos sorprende con varios giros y sorpresas anticlimáticas que resultan, hay que reconocerlo, un inesperado bajonazo  emocional, Shyamalan consigue terminar la película dando un rayo de esperanza, no solo a los personajes, sino a nosotros espectadores que vivimos en nuestro cínico y descreído mundo real. Y quizá esa sea la clave de las malas críticas.

Otro elemento a destacar es que a pesar de su pequeño papel, en minutos en pantalla, del personaje de Mr. Glass (Jackson), Glass es el título perfecto para la película porque ofrece la clave de toda la historia. McAvoy aporta los fuegos artificiales con su interpretación de La Bestia, pero la motivación de Elijah es el corazón que da gasolina y esperanza al final.

Glass no es perfecta. Tras un arranque de 10 presentando a David Dunn y a La Bestia, la película parece que pierda un poco el ritmo al llegar al psiquiátrico, cuando empieza a contarnos de qué va en realidad la película. Y tras 19 años de El Protegido, uno esperaría un papel más importante para David Dunn (Willis), el héroe de la película, del que realmente tiene. Además, aunque la película hila bien todos los elementos del guión, su desarrollo es lento como en otras películas del director, lo que puede hacer que algún espectador incauto no conecte con la película.

Todos estos aspectos pueden correctamente merecer una crítica razonada, y entiendo que haya gente a la que le pueda gustar más o menos la película, por estos motivo u otros compeltamente diferentes. Y las opiniones pueden ser todo lo variadas que se quiera. Lo que no entiendo para la nada es la enmienda a la totalidad que hacen algunos críticos contra la película.

Hay un mensaje muy potente en Glass sobre la necesidad de tener fe en que luchando podemos convertirnos en personas extraordinarias, aún cuando tenemos enfrente a una sociedad que machaca al diferente. Un tema con el que los lectores de cómics sin duda conectamos. Y  precisamente por eso creo que Glass va a conectar con fans del fantástico de todo tipo, y no con personas cínicas y descreídas.

Las pelis Marvel son geniales y las disfruto una barbaridad. Son historias fantásticas que no se avergüenzan de su origen ni de su imaginación y nos trasladan a un mundo en el que los héroes nos enseñan importantes valores morales. Glass arriesga porque apuesta por creer en lo fantástico aunque estemos en el mundo real. El personaje de Elijah (Jackson) ya lo dice: «Un hecho extraordinario puede tener una explicación racional. Pero eso no significa que sea la única respuesta, ni la correcta». En los tiempos que corren, hay que ser muy valiente para dar esa visión del mundo moderno.

Y frente a las voces que buscan la homogeneización de nuestras sociedad y del ocio que consumimos, está genial poder disfrutar una obra de un autor personalísimo que tiene una visión propia de la narrativa audiovisual, y también de la fuerza de las historias para moldear nuestra realidad. Por mi parte, lo único que puedo hacer es seguir apoyándole con mi dinero, pagando mi entrada para ver sus películas en cine.

Dado que Shyamalan sólo gastó 20 millones en hacer la película, que en parte ha conseguido mediante autofinanciación, y ha recaudado 45 millones en USA y otros 45 millones en el resto del mundo solo en el primer fin de semana, ya podemos decir que la película es un éxito y va a ser muy rentable para Shyamalan y Blumhouse, la productora de Glass.

Sinceramente, me alegro mucho que un autor como Shyamalan vaya a poder seguir haciendo un tipo de cine que solo él hace y que en ese sentido es tremendamente original. Y me sorprende el odio que parece que tanta gente (críticos) le tienen. Ahora mismo, Glass suspende claramente en Rotten Tomatoes con un 36% de aprobación.  Y no lo entiendo. Es una película bien interpretada y dirigida con un guión que cuadra a la perfección y con un poderío visual innegable. Puedo entender que gente diga «no es lo que esperaba», «no conecté con la historia», o incluso «no me gusta». Pero no que un «profesional» de la crítica diga que es mala.

Y, de nuevo, la clave es que Shyamalan repite en Glass un tema recurrente en su filmografía: Hay que tener fe. Según sus diferentes películas, indicaba que tener fe en la suerte ¿el destino?, en lo mitológico, en lo sobrenatural o en lo extraordinario. Incluso aunque eso choque con la realidad científica observable. Y entiendo que ese mensaje repetido de Shyamalan no encaja con las élites culturales «serias». ¿Os sorprende que mucha gente que opina que Infinity War no es cine «de verdad» diga que no le gustó Glass? A mí no. De hecho, explica muchas cosas.

He llegado a leer a un estúpido argumentar en una web americana, a partir de decir que no le gustó Glass, por qué no le deberían producir más películas a Shyamalan. Obviando que costeó de su bolsillo La Visita y Split antes de venderlas al productor. Y que de hecho, ¡son películas que han dado beneficios!! Whaaaat!!! Es decir, en lugar de decir que como no me gusta un tipo de cine no lo veo, intenta que no vuelva a poder rodar una película un autor que no encaja con el tipo de cine que ese indocumentado quiere ver. Penoso, aunque ilustrativo del estado del mundo actual. Incluso negando la realidad objetiva que Glass va a ser una película rentable que de beneficios aunque a él no le guste.

Comparto el trailer, que reconozco que no vi hasta después de ver la película para que nada me spoileara:

Glass no es lo que esperaba, pero lo que Shymalan me ha ofrecido es algo mucho mejor y con unos matices super interesantes. Una película que creo va a encantar a todos los fans del fantástico que continúa con muchos de los temas comunes de su filmografía

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Crítica de Bumblebee, de Travis Knight

Bumblebee de Travis Knight es la película de Transformers con más corazón de toda la franquicia, además de un chute ochentero en vena para agradar a los más mayores.

PUNTUACIÓN: 8/10

Sexta entrega de la saga ‘Transformers’, esta vez centrada en el «hermano pequeño» de los Autobots, Bumblebee. Tratando de escapar, en el año 1987, Bumblebee encuentra refugio en un depósito de chatarra en una pequeña ciudad en la costa Californiana. Charlie (Hailee Steinfeld), a punto de cumplir 18 años y tratando de encontrar su lugar en el mundo, descubre a Bumblebee, dañado durante una batalla y descompuesto. Cuando Charlie lo revive, aprende rápidamente que éste no es un VolksWagen amarillo normal.

Quiero ir al grano. La película es r entretenida y triunfa gracias a una excelente Hailee Steinfeld como Charlie, la adolescente que encuentra a Bumblebee. Su actuación es creíble y sincera, y su trauma conecta perfectamente con la soledad de Bee en un planeta hostil a los robots.

Frente al espectáculo y las explosiones vacías del cine de Michael Bay, el director Travis Knight, del estudio Laika, nos toca el unaazón gracias buen hacer, sacando oro de una historia que comparte temas comunes con algunas pelis icónicas del cine comercial que luego comentaré. Tras Kubo y las dos cuerdas mágicas, su fichaje indicaba un cambio de rumbo para la franquicia que se ha confirmado.

Me ha encantado la versión ochentera de los autobots. Las formas redondeadas se ven genial en pantalla, además de permitir transmitir un montón de sentimientos, aunque solo sea con la mirada. Y eso no significa que no puedan dar caña cuando toca pelear. De hecho, el prólogo en Cybertron tiene algunos planos bestiales, con un Optimus Prime a máxima potencia.

Respecto a las películas de Michael Bay, hay mucha menos acción en Bumblebee, pero la que hay mola y tiene mucho más impacto porque consiguen que nos preocupemos por Bee y Charlie. Frente al horrible Sam Witwicky al que deseabas una muerte horrible, igual que al 99% de humanos, Charlie y su amigo se ven chavales normales. Toda una novedad.

Además, casi por primera vez en la franquicia, durante los combates se ve lo que está pasando, y no sufrimos el amasijo de hierros entrelazados que acaban explotando típico de Michael Bay.

El único pero de la película es el guión de Christina Hodson, que fusila con muy poco disimulo El gigante de Hierro y E.T., todo ello mezclado con música de los ochenta. No es que se inspire en esas películas, es que la estructura y escenas claves son idénticas.

Ya sé que estamos ante un blockbuster palomitero que no busca sorprender por su novedad sino captarnos con la familiaridad de lo que nos cuenta y como lo hace, pero da un poco de pena que los productores hayan optado por este reciclaje de ideas con muy poco de original.

Sin embargo, la excelente dirección de Travis Knight y la sentida actuación de Hailee Steinfeld consiguen que nos metamos en la historia y nos importen los personajes más que en cualquier otra película de la franquicia, lo que es su mayor logro. Bumblebee es todo corazón, y su mayor triunfo es la forma en que conectamos emocionalmente con los personajes, lo que evita que notemos durante el visionado las evidentes costuras del guión. Una buena película que diría que va a gustar a los padres más que a los niños.

Por último, destacar que a falta de la taquilla internacional, la película ha pinchado totalmente en la taquilla americana. El mal recuerdo de los horrores previos de Michael Bay y su estreno en unas Navidades plagadas de competencia de gran calidad han jugado en su contra.

comparto el trailer de la película:

Bumblebee de Travis Knight es la película con más corazón de toda la franquicia de Transformers, además de un chute ochentero en vena para agradar a los más mayores. La gran actuación de Hailee Steinfeld salva un guión que fusila sin pudor El gigante de hierro y E.T., aunque globalmente la pelicula me ha parecido un buen entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crítica de Roma de Alfonso Cuarón (Netflix)

Roma, la nueva creación del visionario director Alfonso Cuarón, ha sido estrenada en Netflix y es una película que asombra en lo técnico y visual, pero también emociona con su relato inspirado en su infancia en el México D.F. de 1970, convirtiéndose en uno de los grandes favoritos para los Oscars de este año.

PUNTUACIÓN: 9/10

Cleo (Yalitza Aparicio) es la joven sirvienta de una familia que vive en la Colonia Roma, barrio de clase media-alta de Ciudad de México. En esta carta de amor a las mujeres que lo criaron, Cuarón se inspira en su propia infancia para pintar un retrato realista y emotivo de los conflictos domésticos y las jerarquías sociales durante la agitación política de la década de los 70.

Roma ganó el León de Oro a Mejor película en el pasado Festival de Venecia, y creo que tiene muchas posibilidades de arrasar en los próximos Oscars. De hecho, diría que Cuarón es el máximo favorito a ganar el premio a Mejor Director si no fuera porque ya lo ganó en 2013 y por el monopolia de director mexicanos premiados de los últimos años, sumando Alejandro G. Iñárritu dos premios (Birdman 2014 y El renacido 2015) y Guillermo del Toro otro por La forma del agua de 2017.

Alfonso Cuarón tiene una filmografía corta pero súmamente interesante, provocada entre otros motivos por su afán de perfeccionismo. Hace cinco años desde que Gravity (2013) arrasó en los Oscars, y antes de eso ya nos deslumbró con Hijos de los hombres (2006). Tiene además el premio honorífico de haber filmado la mejor película de toda la saga de Harry Potter en 2004 en Harry Potter y el prisionero de Azkaban, y antes de eso realizó la interesante Y tu mamá también en 2001 con Maribel Verdú, Gael García Bernal y Diego Luna.

En Roma, Cuarón realiza un despliegue impresionante, ya que además de director, guionista y productor es el director de fotografía, por la imposibilidad de Emmanuel Lubezki, además de realizar el montaje junto a Adam Gough.

Cuarón entendió que había que rodar Roma en su momento de máxima popularidad tras ganar el Oscar. Pensaba con razón que un proyecto tan personal, una historia costumbrista inspirada en su infancia rodada en blanco y negro no podría ser financiada más adelante, y tuvo razón ya que finalmente fue Netflix y no otros estudios tradicionales la empresa que acepto financiarle.

Reconozco que nunca fui muy fan del género «slice-of-life», y aunque pensaba que me iba a gustar, no creía que iba a conectar tanto con la historia de Cuarón. De hecho, si tengo que ponerle un pero a Roma es precisamente que si no conectas con lo que te cuenta, la película puede aburrirte en su primera media hora, de forma que al estar viéndola en casa, pudieras incluso dejar de verla. Esto es porque la película sigue a la nana Cleo en sus quehaceres diarios, y claro, no es especialmente interesante verla fregar el suelo, lavar la ropa o preparar el desayuno para los niños. Además, ella habla una lengua indígena que obliga a leer subtítulos, lo que hace que el inicio del visionado sea aún más complicado.

Sin embargo, si aceptas el reto y dejas que la historia, el estilo y la emoción de Cuarón te alcance, la pelicula es un peliculón, no puedo explicarlo de otra manera.

Cuarón ha vuelto a demostrar que es un genio, y me ha dejado flipadísimo su forma sobria y elegante de contar esta historia. Y como a pesar de que en apariencia son escenas «sencillas», esconden una complejidad técnica impresionante en cada escena, convirtiendo cada fotograma en obras de arte perfectas.

De hecho, a pesar de toda la tecnología y todo el saber hacer de Cuarón, se nota que el hilo conducto de toda la película es su amor por su familia y sobre todo por las mujeres que le cuidaron, lugar en el que la sirvienta está incluso por encima de su madre.

Aunque desde cierto punto de vista es cierto que Roma cuenta pocas cosas «importantes», nos muestra la vida de una familia real que está llena de pequeños momentos que construyen toda una vida de recuerdos, y de silencios que a veces cuentan más que 10 minutos de diálogos rimbombantes.

Cuarón coloca elementos reales de la historia de México que provocan que tengas ganas de conocer más de ese periodo de los años 1970/71, un periodo sin duda convulso. Así, se comentan de pasada las expropiaciones de tierras a los indígenas, la falta de recursos en los pueblos, o el asesinato de estudiantes a manos de grupos paramilitares.

Pero sin duda es el aspecto técnico el que me dejó loco. Escuché a Cuarón en un podcast comentar que siempre tuvo claro rodar en blanco y negro, pero no quería dar un feeling de B&W vintage, sino celebrar las posibilidades del B&W digital, con toda la expresivibidad que sus grises transmitía, y realizando un intensísimo trabajo de post-producción para que todo se viera perfectamente, y los contrates y los elementos destacaran como él lo había pensado.

Además, por supuesto hay unos planos secuencia espectaculares, algo que ya se espera en Cuarón,  y su planificación de cada escena es perfecta, de forma que cada fotograma tiene un equilibrio y una estética bestial.

Y a pesar de verla en casa, me quedé muy sorprendido con el sonido de la película. Es una autentica maravilla como consigue que todos los sonidos te rodeen y sientas estar en medio de la acción, como si tuvieras un Surround 8.0 en casa (cosa que no tengo, ni tele es muy normalita). Técnicamente, a pesar de su engañosa sencillez, todo es una barbaridad.

Mi recomendación a todos los que tengáis Netflix es muy sencilla: no lo dudeis, tenéis que ver Roma. No me atrevo a decir si es la mejor película de Cuarón, pero sin duda ha creado algo muy especial.

Comparto el trailer de la película.

A pesar de su calidad técnica, Roma consigue que el AMOR por la familia sea el eje vertebrador de la película. Me ha gustado mucho, y os recomiendo que la veáis.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

Crítica de Mowgli, la leyenda de la selva de Andy Serkis (Netflix)

Netflix ha estrenado una nueva versión de El Libro de la Selva con una sensibilidad más oscura y adulta. Mowgli, la leyenda de la jungla ha sido dirigida por Andy Serkis, el inolvidable Gollum de El Señor de los Anillos, empleando técnicas de captura de movimientos en las que se ha convertido en un gran experto. Sin embargo, aunque entretenida y a ratos brillante visualmente, me ha parecido inferior a la versión Disney de Jon Favreau de hace dos años, lo cual es un gran problema cuando tu película se estrena después.

PUNTUACIÓN: 6/10

Mowgli trata sobre la educación de Mowgli, criado por una manada de lobos en las selvas de India. Mientras aprende las reglas, a menudo complicadas, de la jungla. Bajo la tutela de un oso llamado Baloo y una pantera llamada Bagheera, Mowgli llega a ser aceptado por los animales de la jungla como uno más de ellos. Por todos menos uno: el temible tigre Shere Khan. Pero puede haber peligros mayores acechando en la jungla, cuando Mowgli se enfrenta a sus orígenes humanos.

Dirigida por Andy Serkis a partir de un guión de Callie Seresin que adapta la mítica novela de Rudyard Kipling, con una fotografía de Michael Seresin y música de Nitin Sawhney.

Lo primero que hay que tener claro al ver Mowgli es que esta no es una película para niños. Andy Serkis imprime un tono realista y duro que es mucho más fiel a la novela clásica de lo que fueron las películas de Disney. La jungla es cruel y puedes morir en cualquier momento, y eso queda perfectamente reflejado durante todo el metraje. Es por esto que Mowgli y los animales están llenos de heridas y cicatrices, de forma que provocan que en algunos momentos verles interactuar sea doloroso y casi desagradable. Sin duda, hay escenas super impactantes y crueles que no son para niños pequeños y pueden quedar super impactados.

El tema básico de la película es mostrar como Mowgli es un ser entre dos mundos. Ha vivido entre lobos pero no es uno de ellos, y es humano aunque tampoco se siente como ellos. Este sentimiento de no pertenencia y el sufrimiento que provoca está perfectamente transmitido durante la película, y se consigue gracias a la fenomenal actuación del joven actor Rohan Chand, que interpreta a Mowgli y que es el principal hallazgo de la película.

Además, destacaría que visualmente la película está llena de momentazos de gran belleza. La jungla cobra vida en muchos momentos y la pantalla se llena de colores increíbles que me dajaron con la boca abierta en varios momentos. Globalmente, me ha parecido un buen espectáculo y entretenimiento para disfrutar en casa, a pesar de los elementos que menos me han encajado y de los que voy a hablar a continuación.

Para hablar de lo que no me ha encajado durante el visionado debo empezar reflexionando sobre la propia creación de la película, que llega dos años después de la última versión de Disney creada por Jon Favreau. La comparación es inevitable, al contar la misma historia, y lamento decir que en casi todos los aspectos, la película de Andy Serkis sale siempre perdiendo. Lo malo de llegar segundo es que o lo haces extraordinariamente bien o puedes dar la sensación de repetitiva, por no usar el término “innecesario” que no me gusta nada cuando se aplica a un producto de entretenimiento.

Disney optó por crear una película 100% digital en la que solo un actor real, el personaje de Mowgli, interactuaba con personajes y espacios digitales. Grandes actores como Idris Elba, Christopher Walken, Scarlett Johansson o Bill Murray, entre otros, aportaron su voz a la película de Jon Favreau y la dotaron de carisma en todas sus escenas.

Andy Serkis optó por rodar la película utilizando tecnología de captura de movimientos con los actores que luego eran trasladados a las facciones y a los propios movimientos de los animales. Esto provocó un rodaje y una post-producción mucho más compleja que explica, en parte, el retraso en estrenarse la película.

Y no es que el reparto fuera menos bueno que el de Disney, ya que al propio Serkis como el oso Baloo se le unieron Benedict Cumberbatch como el tigre Shere Khan, Christian Bale como la pantera Bagheera o Cate Blanchett como la serpiente Kaa. El casting es brutal, aunque debo decir que siento que ha quedado muy infrautilizado y que no ha conseguido sacarle todo el partido que hubiera sido deseable.

Estamos ante una supuesta película “seria” y “realista” en la que hay animales que hablan y que tienen rasgos humanos en los ojos y en la forma de sus caras. Esta dualidad imposible provocó en mi una sensación de que algo no encajaba durante el visionado. La película de Disney era CGI y los animales se veían super realistas y encima hablaban. Los espectadores aceptamos, creo, un elemento no realista. Pero aquí hay dos, no solo que los animales hables, sino sus propias facciones humanas, lo que en mi caso me rompió toda sensación de credulidad y no me dejó entrar en el juego que proponía Serkis.

El tono adulto de la película aleja al público infantil pero sigue resultando demasiado fantástica para el público adulto al que pretende dirigirse, que claramente no va a querer ver dos veces la misma película en tan solo dos años. Y es que aunque hay momentos brutales como la pelea de los monos, en todo caso se siente como menos fresca que la versión anterior. Y no hay duda que el estreno en Netflix refleja que los ejecutivos de Warner Bros detectaron también estos problemas, porque prefirieron vender los derechos de exhibición a Netflix antes de arriesgarse a un más que probable fracaso en la taquilla de todo el mundo, evitándose todos los costes de publicidad y distribución de la cinta en todo el mundo.

Además, la película dura 105 minutos y me dió la sensación que muchísimo metraje se quedó en la sala de edición. Hay una primera parte con diferentes episodios de la vida de Mowgli en la selva que se muestran correctamente, pero en cuanto Mowgli llega a la aldea humana, el ritmo se precipita y acelera hasta llegar al climax. En este aspecto, la película casi parece partida en dos. Y en este sentido, hay personajes como los elefantes que aparecen de repente y me dejaron sorprendidísimo, y creo que detrás del personaje del cazador humano John Lockwood (Matthew Rhys) había una historia interesante que no llega ni a sugerirse. Por no hablar de que el climax final me pareció super confuso hasta el punto de no tener claro lo que había pasado.

Debo reconocer que si Mowgli se hubiera estrenado en cine no se si hubiera pagado por verla. Sin embargo, su estreno en Netflix me ha permitido verla en casa y, a pesar de todo lo anterior, creo que en una más que correcta aunque imperfecta película, y no me ha parecido que haya “malgastado” mi tiempo viéndola.

Comparto a continuación el trailer de la película:

Mowgli, la leyenda de la selva, no va a ser recordada como la versión definitiva de la novela de Rudyard Kipling, aunque se puede ver, más al tratarse de un estreno de Netflix.

PUNTUACIÓN: 6/10

Crítica de Ralph rompe Internet, de Rich Moore y Phil Johnston (Disney)

Aunque entretenida y con un interesante y sorprendente mensaje final, Ralph rompe Internet, dirigida por Rich Moore y Phil Johnston y secuela de la excelente Rompe Ralph de 2012, es la película de animación de Disney mas floja de los últimos años.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

“Ralph rompe Internet» sale de los recreativos, y se adentra en el mundo inexplorado, expansivo y emocionante de Internet. Ralph y su compañera Vanellope tendrán que jugárselo todo viajando por las redes en busca de una pieza de repuesto que salve Sugar Rush, el videojuego de Vanellope. Y para complicar más las cosas, ambos dependen de los ciudadanos de Internet, los llamados ‘ciudanets’ para que les ayuden a desenvolverse en ese peligroso mundo. Entre ellos está un empresario de Internet llamado Yesss, que es el algoritmo estrella y el alma de “BuzzTube”, la página web más de moda del momento.

Empezando por lo positivo, el punto fuerte de la película siguen siendo sus adorables protagonistas, Ralph y Vanellope, de los que conoceremos más cosas y que van a sufrir un interesante camino de maduración personal. Por otro lado, la animación Disney es excelente, y mola mucho ver la forma positiva en que imaginan Internet y las principales páginas, como son Youtube, Twitter, Ebay, etc. Globalmente, la interacción de Ralph y Vanellope en Internet está repleto de momentos divertidos aunque sin llegar a ser brillantes en ningún momento.

Esto nos lleva al principal problema de la película, que es que no hay una historia potente detrás. Estamos ante una sucesión de anécdotas simpáticas sobre Internet que solo se quedan en la superficie de lo que podrían haber hecho en caso de haber querido ser un poco más incisivos.

En la internet que imagina Disney todo es bueno , y los pocos elementos negativos  como los hilos de comentarios de las páginas webs o la Dark Web son solo notas al pie comentadas de pasada. Por eso, la historia flojea al no haber una amenaza ni un antagonista que complique la vida a los protagonistas.

Esto se comprueba cuando Ralph y Vanellope entran en el juego «Slaughter Race», en la que conocen a Shank, a la que en los USA ha puesto la voz Gal Gadot (Wonder Woman). Una tía dura experta piloto segura de si misma que podría haber sido un buen rival para Vanellope si no fuera porque inmediatamente se convierte en una especie de ejemplo a seguir. O cuando conocen a Yesss, el algoritmo estrella y el alma de “BuzzTube”, la página web de videos que ayudará a Ralph a subir sus videos y monetizarlos.

Además, el tan anunciado cameo de las Princesas Disney realmente rompe completamente el ritmo de la película hasta el punto de hacer que más que una película Ralph rompe internet sea una sucesión de escenas sin demasiada conexión entre ellas. Ampliado con una extraña e innecesaria canción que no pega con lo visto hasta ese momento.

No es hasta casi el final cuando la película nos muestra de qué iba realmente, y cual es el mensaje que Disney quería trasmitir a los niños y a los no tan niños. Y me parece que este mundo conectado, han dado completamente en el clavo con su mensaje sobre las amistades tóxicas, el machismo y que no es bueno querer controlar a los que nos rodean, incluso aunque les queramos. Descubrir que en cierto sentido, nosotros podemos ser nuestro propio peor enemigo, incluso aunque nuestras intenciones pudieran ser puras en un primer momento, es un salto cualitativo importante, y más viniendo de una película Disney.

Creo que este mensaje es excelente para los niños y sirve para explicar fenómenos que estamos viendo en las noticias con demasiado frecuencia en los últimos años. Aunque nos llega quizá demasiado tarde, y significa una ruptura muy grande frente a lo que hemos visto hasta ese momento.

En resumen, Ralph rompe Internet transmite unos valores importantes al  final, algo normal en una película Disney, pero tarda demasiado en llegar y globalmente se queda en una sucesición de escenas inconexas no demasiado inspiradas.

También reconozco que en parte esta sensación que tuve al salir del cine vino en parte provocado por el excelente nivel de calidad al que Disney nos ha acostumbrado en los últimos años, de manera que siempre esperas lo máximo de una película del estudio. En todo caso, al ir de menos a más la película nos deja con un buen sabor de boca.

Comparto el trailer de la película:

Ralph rompe internet es imperfecta, pero en todo caso creo que estamos ante una de las películas para estas navidades que los niños (y niñas) no se van a querer perder.

PUNTUACIÓN: 6.5/10