Crítica de El Increíble Hulk 25-26 de Phillip Kennedy Johnson y Kev Walker (Marvel Comics – Panini)

La actual etapa de El Increíble Hulk de Phillip Kennedy Johnson se acerca al final, pero antes hemos tenido dos números dibujados por Kev Walker con color de Matthew Wilson, que ponen al Gigante Verde en el precipicio.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿El final para Hulk y Charlie? Mientras mutados por la energía gamma desaparecen a lo largo de todo el mundo, el Soldado de Invierno busca a Bruce Banner para que responda algunas preguntas… pero sólo ha podido encontrar a Hulk. Charlie es la única persona que puede llegar a comunicarse con Banner… y lo que encuentra cambiará su relación con Hulk para siempre. 

¿Héroe o monstruo? Hulk ha encontrado la soledad que ansiaba. No más enemigos, no más compañeros, no más Banner. Pero su paz se verá interrumpida por alguien en peligro. Hulk se pregunta si Charlie tenía razón. ¿Podría volver a ser un héroe? 

Estas dos grapas de Panini incluyen The Incredible Hulk 26-27 USA.

La actual etapa de Phillip Kennedy Johnson en El Increíble Hulk nos está ofreciendo una de cal y otra de arena constantemente. Por supuesto, un parte importante de esta apreciación viene por el baile de dibujantes, al alternarse el super estrella Nic Klein con dibujantes inferiores como Danny Earls, que me han dejado mal sabor de boca en todos los comics que ha dibujado. Pero PKJ tampoco está libre de pecado, porque ha alternado historia geniales de terror con otras en que parecía que la etapa no iba a ningún sitio. Como ejemplo, la grapa anterior con el nuevo combate entre Thor y Hulk aprovechando el especial número 25 USA.

Sin embargo, en estas dos grapas me alegra que tanto la historia de PKJ como el dibujo de Kev Walker me han gustado mucho. Puestos a desear, ¡ojalá se quedara Walker como sustituto oficial de Nic Klein en los números que no llegue a dibujar!

Estas dos grapas cuentan sendas historias autoconclusivas. En la primera Bucky Barnes busca a Hulk / Banner para avisarle que alguien está secuestrando a seres mutados Gamma. Además, avisa a Charlie, la amiga de Hulk que le acompaña desde el comienzo de esta etapa, que Hulk sin Banner es peligroso y que lo mejor que puede hacer es marcharse en cuanto vea algo que no le guste, o que rompa la ilusión que tiene que Hulk está intentando ser un «héroe».

En la segunda historia tenemos una historia de terror clásica que conecta con el universo cinematográfico de M. Night Shyamalan. En ambos casos he conectado con la historia de Phillip Kennedy Johnson, y me ha generado las emociones que se suponen a este tipo de historias. Igual que digo que no siempre conecto con PKJ, en este caso si lo hecho.

Tengo que reconocer que me gusta Kev Walker. Nunca será un super estrella, pero en esta tipo de historias de grises Walker siempre ha hecho un gran trabajo. Además, me gusta el Hulk de Walker. Reconozco que el de Klein me gusta más, pero Walker captura perfectamente la naturaleza bestial y peligrosa del Hulk actual, un Hulk sin Banner. Otra cosa en la que Walker acierta especialmente es con su representación de niños, Charlie en el número 25 de Panini y Petey en el segundo. El contraste entre los niños inocentes y la naturaleza bestial de Hulk me parece un éxito absoluto.

Si Walker y Klein se alternaran en los dibujos de El Increíble Hulk, yo sería feliz. Esperemos a ver qué va a plantear PKJ para el final de este volumen de El Increíble Hulk. Un final que llegará en el número 30 USA, dentro de 3 meses. Por lo pronto, estas dos grapas han ayudado a que recupere la fe por esta colección.

Comparto las primeras páginas del número 26 USA:

El Increíble Hulk se dirige hacia un cambio radical que veremos en los próximos meses. De momento, estas últimas dos grapas publicadas por Panini han salido cara gracias al buen trabajo de Kev Walker.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Imperial 2 de Jonathan Hickman, Iban Coello y Federico Vicentini (Marvel Comics – Panini)

Segundo número de Imperial, la miniserie de 4 números con la que Marvel Comics le ha dado las llaves de su franquicia galáctica a Jonathan Hickman para que la rehaga a su gusto. Un comic con dibujos de Iban Coello y Federico Vicentini.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Las consecuencias del misterioso asesinato de los gobernantes de los imperios galácticos encienden la llama de la guerra. Mientras el conflicto se intensifica, Nova y Starlord se apresuran a descubrir quién está detrás de cada uno de estos actos malvados: ¡un viaje que los lleva al Imperio Intergaláctico de Wakanda!

Imperial es un comic de 40 páginas con 32 páginas de historia, porque hace tiempo quedó claro que las 20 páginas de una grapa normal no le llegan a Jonathan Hickman para nada. Si recordáis mi reseña del primer número de esta miniserie, estaba bastante molesto con la forma en que Hickman se meaba en la continuidad de Marvel Comics, inventándose y cambiando sobre la marcha aquellas cosas que no le interesaban o que prefería que fueran diferentes a como eran en realidad. Así yo también creo una nueva franquicia comiquera.

Tengo que reconocer que este segundo número me ha gustado bastante más que el primero. Dentro que la trampa de la premisa y no puede desaparecer, empezando por la aparición imposible de Hulk, al menos este comic ha sido más directo y la premisa más sencilla. La guerra estalla contra Wakanda al creerles todos culpables de los asesinatos del número anterior. Lo lógico sería comunicar las pruebas contra ellos, pero para qué si mola más empezar una guerra abierta de todos contra ellos. La guerra se desarrolla en varios frentes, pero todo se mueve de forma clara y entendible, consiguiendo que el comic sea super dinámico. Y como Marvel convirtió hace años a los wakandeses en los putos amos, tienen listo el contrataque justo para derrotar a todos sus enemigos. O al menos, hasta que aparece el tercer jugador, el verdadero villano que ha querido que esta guerra empiece para llevar a cabo sus planes sin oposición.

Por un lado creo que el giro de este comic no puede ser más comiquero y más Marvel. Eso es un punto positivo. Aunque para lo listo que Marvel vende que es Hickman para justificar la importancia de sus comics, resulta muy ridículo que en un imperio galáctico poblado entre otros por multiformes no demasiado de fiar, empezando por los skrulls pero no sólo por ellos, las naves de los diferentes imperios no tengan detectores de ADN que eviten la infiltración de impostores, asesinos o traidores. Pero claro, entonces no hay comic. Como comic de aventuras ligero, esta segunda grapa me parece correcta, pero no creo que sea ninguna maravilla. Y desde luego, no creo que Hickman vaya a resolver nada más allá de presentar al villano en la sombra y plantear un status-quo más peligroso de lo habitual, aunque en realidad el universo Marvel siempre lo ha sido.

Teniendo en cuenta lo que pasa en esta grapa, me parece curioso la nula importancia del Emperador Hulkling y su marido en esta colección. Pensando que es el regente del Imperio Kree-Skrull en ejercicio. Viendo la portada del número 3 veo que por fin les veremos, pero me da que no cuadran con lo que Hickman ha planeado. Veremos si me equivoco. Lo que no es sorpresa es que en esta grapa no se haga ni mención a Hulka. De hecho, creo que no va a volver a aparecer en este comic, dado que ya se ha quedado varada en Sakaar, donde vivirá sus próximas aventuras intentando recrear la magia de Planet Hulk. Esto no se si es bueno o malo, pero es un ejemplo más del estilo de Hickman de «no cuento nada y lo dejo todo abierto porque ya verás que el próximo comic estará mejor que este».

En la parte gráfica, Iban Coello y Federico Vicentini se reparten el dibujo, todo ello coloreado por Federico Blee. Si no me equivoco, Coello se encarga de las partes de Nova, Starlord, los Hulks y los Black Panther, mientras que Vicentini dibuja la parte de los Shi´Ar. Y como en el primer número, tengo que decir que me gusta muchísimo más el dibujo de Coello, su narrativa es muchísimo más clara y legible que la de Vicentini. Me fastidia que Marvel nos siga castigando con esta política de dividir una grapa entre varios dibujantes. Porque hablamos de una serie de ¡4 números!! Con un poco de planificación no hubiera sido tan complicado que Coello dibujara toda la serie. Pero, claro, para eso hay que querer. Y Marvel no está por la labor. Porque como todo el mundo sabe, los dibujantes son secundarios e intercambiables. ¿Quién compra comics por los dibujos? Desde luego, los clientes de Marvel, no. Con todo, reconozco que Vicentini no es mal dibujante, aunque a mi me gusta menos, por lo que el dibujo no es un problema grande.

Imperial 2 es un comic de acción prácticamente en su totalidad, que se lee en un suspiro. Y cuyo cliffhanger te deja con ganas de saber cómo va a continuar Hickman la historia. Pero se me queda muy lejos de ser una colección para el recuerdo, más allá del hecho objetivo de ser la serie que lanzó una nueva continuidad en la parte espacial de Marvel.

Comparto las primeras páginas del comic:

Este segundo número de Imperial me ha gustado más de lo que esperaba. A ver qué tal estará el tercero, donde parece que se descubrirá la identidad de los conspiradores en la sombra que han orquestado todo.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Invincible Universe: Battle Beast 1-6 de Robert Kirkman y Ryan Ottley (Image Comics)

El primer arco de Invincible Universe: Battle Beast de Robert Kirkman, Ryan Ottley y Annalisa Leoni me ha parecido fantástico. ¡Qué alegría volver en los comics al mundo de Invencible!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

ESTRENO DE LA SERIE ¡LA MEJOR NUEVA SERIE (NO DEL TODO) DE SUPERHÉROES DEL UNIVERSO!

Maldito con una sed insaciable de violencia, BATTLE BEAST busca por todo el universo al único guerrero más poderoso que él… y una muerte gloriosa, su única recompensa. Pero incluso en un universo de poderosos Viltrumitas como Invencible y Omni-Man, parece que nadie podrá detener al guerrero más mortífero de la galaxia… a menos que haga lo impensable.

Las superestrellas ROBERT KIRKMAN y RYAN OTTLEY presentan la historia de INVINCIBLE más demandada de todos los tiempos, revelando la historia secreta de Battle Beast, que es perfecta tanto para los fans de toda la vida (¡sin spoilers!) como para los nuevos lectores.

Hace unos meses reseñé el primer número de esta nueva colección Invincible Universe: Battle Beast de Robert Kirkman, Ryan Ottley y Annalisa Leoni. Ahora que ya he podido leer el primer arco completo de la colección, las sensaciones no pueden ser más positivas.

Amo a Robert Kirkman y a Ryan Ottley por lo que me regalaron con el comic de Invincible, como ellos decían «el mejor comic de superhéroes de la Galaxia». Y ver su regreso a este universo me ha parecido una pasada. Si, tengo claro que en parte seguro que esta colección ha nacido a partir del éxito de la serie de animación de Invincible estrenada en Prime Video. Pero eso no creo que sea algo negativo en absoluto, dado que Kirkman y Ottley se están dando a si mismo de más historias que utilizar en la serie de animación, si así lo deciden.

Lo que está claro es que la jugada les ha salido bien, porque Kirkman ha comentado en la página del correo que este comic es el más exitoso de toda su carrera. Desde un punto de vista comercial, me parece flipante la forma en que el sello Skybound de Kirkman está acumulando éxito tras éxito de ventas en sus últimos lanzamientos. Me alegro un montón, porque flipo por la capacidad de Kirkman (y Skybound) de publicar comics que me interesen y me flipen, siendo siempre un dinero bien empleado.

Dentro que Battle Beast no es ciencia nuclear compleja, me ha sorprendido la forma en que Kirkman plantea esta historia protagonizada por uno de los personajes secundarios más atípicos del comic de Invencible.

Battle Beast en realidad es Thokk, un guerrero del planeta Dornn consumido por la ira, que abandonó su planeta antes de destruirlo y busca enemigos lo bastante fuertes para enfrentarse a ellos. Y con suerte, capaces de matarle, dado que está cansado y sólo concibe la muerte como la única forma de acabar con la maldición que sufre. Y es una maldición, dado que vive cada momento de su vida intentando frenar esa ira que le lleva a desear destruir a cualquier ser vivo que se cruce en su camino. Lo que parecía un Super-Sayan ha adquirido una nueva dimensión cuando descubrimos el drama que sufre.

Los diálogos de Thokk con la I.A. de la nave de la que se ha apropiado para sus viajes, y que quiere ver muerto a Battle Beast por matar a sus anteriores dueños, me parecen geniales. También me gustan los secundarios que está presentando, empezando con el Príncipe Salaka, heredero del Imperio Fantanian, que pedirá a Thokk que no le coma (importante, primera prioridad), y si eso luego le ayude a destruir a Juggernaut, una monstruo super poderosa que se ha apoderado del planeta de Salaka y se está a punto de extinguir su raza.

Dicho esto, que quede claro que esto no es un comic que analiza las complejidades del trauma o de la enfermedad mental, es un comic que plantea una excusa que permita a Ryan Ottley dibujar ostias como panes mientras seres más grandes que la vida se enfrentan en combates super gores y sangrientos. Y en eso, Ottley es el mejor.

Battle Beast es un despliegue visual alucinante. Ottley dibuja como nunca, y se nota que Kirkman le ha dado lo que a él más le apetecia dibujar. El factor de entretenimiento de Battle Beast se sale sale de la escala, y creo que Ottley tiene claro lo que sus fans queremos ver en un comic dibujado por él. El comic tiene varios momentos hiper violentos, para los que el color de Annalisa Leoni ayuda a plantear el tono perfecto que necesitaba este tipo de historia.

Colossus y su hermana Juggernaut de Emsiu sin duda son enemigos a la altura de Thokk (se me hace raro llamarle así y no Battle Beast). La fluidez narrativa que Ottley plantea en este comic es otro de sus puntos fuertes. Y que hace que el comic se lea en un suspiro. La historia de Kirkman es correcta, pero se agradece ver a un guionista que sabe cuando echarse a un lado para que su socio dibujante se luzca. Ya lo hico con Skinbreaker junto a David Finch y ahora vuelve a hacerlo con Ottley.

Desde luego, debe ser genial ser Kirkman ahora mismo y ver el grupo de artistas super estrella con los que está trabajando ahora mismo. Pero eso es éxito y mérito propio al 100%. Y es algo que nace del convencimiento que lo más importante de un comic siembre es el dibujo, que es lo que tiene que plasmar la historia en la página impresa. Llevamos tanto tiempo a dibujantes sin personalidad, secundarios e intercambiables en Marvel, que es un placer leer comics como este Battle Beast que demuestra ser todo lo contrario.

Fruto de este compromiso por ofrecer el mejor comic posible, Kirkman ha anunciado que el comic se toma un descanso con el final de este primer volumen. Un primer volumen sólo desde el punto de vista de su recopilación en tomo, porque la historia ha quedado completamente abierta. Ottley necesitaba un descanso, o tenía otros encargos, de forma que Invincible Universe: Battle Beast no volverá hasta marzo de 2026. Y me parece perfecto que se tomen el descanso que necesiten para seguir ofreciendo el nivel de calidad que han mostrado hasta ahora. Un descanso que en todo caso es de unos pocos meses, no hablamos de los años que Brian K. Vaughan y Fiona Staples se tomaron en Saga. 5 meses no son nada.

Por cierto, si el comic arrancó con la continuación de una escena que leímos hace años en Invincible, la guinda del pastel ha estado con el final del sexto número, en el que el imperio Viltrumita se ha fijado en el planeta Fantanian donde actualmente se encuentra Battle Beast peleando contra Juggernaut. Lo que anticipa la posible aparición de los villanos de Invencible deja el comic en un momento apasionante.

Aunque ya lo he dicho, me flipa la forma en que Kirkman y sus colaboradores crean comics que parecen escritos para mi y que me flipan en todos los aspectos. No se si es por tener una edad similar, aunque comparto la edad con muchos guionistas y no escriben sobre cosas que me interesen. Sea por el motivo que sea, lo importante es que Kirkman se encuentra en un momento de plenitud creativo alucinante. Y encima, va y se rodea de Ottley, David Finch o Dan Mora, entre otros. Manteniendo este nivel, Skybound tiene en mi a un comprador encantado de gastarme mi dinero en sus productos.

Comparto las primeras páginas del primer número:

Invincible Universe: Battle Beast ha sido una pasada. Ganazas de que llegue marzo para que Kirkman y Ottley continúen la historia.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Batman & Robin: Year One de Mark Waid y Chris Samnee (DC Comics)

La serie limitada Batman & Robin Year One de Mark Waid y Chris Samnee, con color de Matheus Lopes, que acaba de terminar en Estados Unidos, me parece una maravilla.

PUNTUACIÓN: 9/10

¡VUELVE EL ACLAAMADO EQUIPO FORMADO POR MARK WAID Y CHRIS SAMNEE!

Mientras Bruce Wayne se adapta a la realidad de adoptar al huérfano Dick Grayson, un misterioso nuevo jefe del crimen llamado el General llega a Gotham para hacerse con el control de la ciudad, desorganizando y destruyendo a las demás bandas. Pero, ¿qué relación tiene con Dos Caras? Batman y su nuevo compañero, Robin, buscan respuestas, pero tendrán que darlo todo para navegar por ambos lados de su relación como padre e hijo y dúo dinámico, ¡con el presente y el futuro de Dick Grayson en juego!

Batman & Robin: Year One ha sido una serie de 12 números que acaba de terminar en Estados Unidos.

Mark Waid es una autoridad en el mundo del comic mainstream, habiendo trabajado para las principales editoriales, Marvel, DC, Fantagraphics, Event, Top Cow, Dynamite y Archie Comics. Su nombre está ligado a The Flash y Kingdom Come en DC, pero también a Capitán América, en cuya última etapa ya colaboró con Chris Samnee, Los Cuatro Fantásticos y Daredevil para Marvel. Junto a estos trabajos más mainstream, entre 2007 y 2010, Waid fue Editor Jefe y posteriormente Director Creativo de Boom! Studios, donde también publicó sus series de creación propia Irredeemable e Incorruptible. Batman-Superman: World´s Finest supuso su retorno a DC Comics, donde se ha convertido en uno de sus guionistas principales. En los últimos tiempos realizó el evento Lazarus Planet, lanzó la colección de Shazam! con Dan Mora, con el que ha repetido en el evento Absolute Power y en la colección Justice League Unlimited.

Chris Samnee es un dibujante galardonado con los premios Eisner y Harvey. Es sobre todo conocido por su trabajo en Daredevil, Black Widow y Thor: The Mighty Avenger en Marvel Comics. Vive en St. Louis, Missouri, con su esposa Laura y sus tres hijas. Junto a sus trabajo de encargo en Marvel y DC, en los últimos tiempos hemos disfrutado del arte de Samnee en el comic Fire Power junto a Robert Kirkman, publicada en el sello Skybound de Image Comics, su comic all-ages Jonna and the umpossible monsters en Oni Press, y ahora esta serie en DC con uno de los mejores guionistas del medio como es Mark Waid.

Por quitármelo lo antes posible de la cabeza, si tengo que poner un pero a este comic sería la tendencia cada vez más evidente de DC Comics a reescribir su historia, publicando comics como esta serie destinada a contar historias que ya se contaron en su momento, como es el primer año de la relación de Batman con un jovencísimo Dick Grayson. En esto Mark Waid se ha convertido en todo un ejemplo, dado que su comic Batman – Superman: World´s Finest es precisamente eso, al plantear aventuras en un momento indeterminado del pasado de DC que en muchos casos muestra la primera vez que los personajes hacen algo o se enfrentan juntos contra determinados villanos. Por no hablar de las numerosas miniseries y especiales que DC ha publicado para (re)contar los orígenes de la mayoría de villanos de la Batfamilia. Y ojo que entiendo que DC ahora publica (se supone) para una nueva generación de lectores, por lo que tiene sentido que quiera publicar nuevos comics con estos orígenes o primeras aventuras.

Mientras lo que publiquen tenga la calidad de este Batman & Robin: Año Uno, por mi que hagan revisionismo con lo que quieran. Si ese es el único pero que se me puede ocurrir de esta serie Batman & Robin: Year One, ya podéis imaginar lo mucho que me ha gustado.

Este comic me parece una maravilla. Y el primer elemento destacable es ver que Maid y Samnee están acreditados como argumentistas, lo que resalta el deseo de Samnee de ser un mero dibujante de las ideas de otro, para convertirse en creador al mismo nivel que su colaborador, Mark Waid. Muchas veces comento de algunos comics que se nota que e guionista ha hablado con el dibujante para plantear historias que toquen elementos que le gusten al artista, y así tenerle contento. En el caso de Batman & Robin: Year One, hablamos que Waid y Samnee han planteado la historia que les apetecía contar a ambos. Y Samnee la ha dibujado como los ángeles.

Empezando con la historia, el primer elemento destacable es que Waid y Samnee evitan utilizar a muchos villanos clásicos como Joker, etc… presentando un nuevo villano el General Anthony Grimaldi, un exmilitar que planea apoderarse de Gotham City. A medida que avance la historia veremos a Clayface (Matt Hagen) y a Dos Caras, pero yo agradecí muchísimo que no sea la típica historia clónica de decenas otras que ya hemos leído previamente. Dentro que el comic me parece excepcional, obviamente no podía plantear nada que rompiera con cientos de comics previos que son canon de los personajes, por lo resulta lógico y casi hasta obligatoria la vuelta al status-quo del universo DC.

Aunque he leído montones de historias de Batman y el joven Robin Dick Grayson, estos comics tienen el corazón en el sitio correcto en todo correcto. La alegría de Dick cuando se pone el traje de Robin se convierte en contagiosa, con un toque Silver Age que me parece ideal. Me gusta muchísimo también ver a un Batman alejado del grim-n-gritty con que se representó al personaje durante mucho tiempo, malentendiendo lo que Frank Miller planteó en The Dark Knight Returns y Batman: Year One. El Batman de Waid y Samnee es humano y con preocupaciones reales que me llegan al corazón.

La trama a lo largo de estos 12 números está llena de sorpresas impactantes, acción desbordante y la emoción perfecta que debe haber en estar primeras aventuras de Dick Grayson como Robin. Estamos ante un comic con un feeling positivo que sabe dejar al lector con una sonrisa en la cara tras haber leído un comic con el ADN perfecto que se supone que tienen que tener estas aventuras.

Chris Samnee da una master-class de narrativa de comic en esta colección. Me vuela la cabeza la capacidad de Samnne de dibujar cualquier cosa por difícil que sea haciendo que parezca lo más sencillo del mundo. Las coreografías de acción son increíbles, consiguiendo que sean super espectaculares y a la vez brille por su dinamismo y lo claro que se entiende todo. ¡Qué bueno es!

Pero no es sólo en la acción, cuando decía que el comic tiene el corazón en el sitio adecuado es porque me encanta la forma en que Samnee dibuja a un niño de 10 años convertido en superhéroe. Su cara, su altura y su expresión corporal son siempre las de un niño. Un Dick que se las da de valiente y sin miedo, pero que no deja de ser un niño traumatizado por la muerte violenta de sus padres. En ese sentido, la relación de Dick con Alfred me parece una maravilla. Y el resto de relaciones y caracterizaciones están clavadas, empezando por Batman y por Bruce Wayne, es super canónica y perfecta. Samnee sabe trasmitir además la emoción justa en cada momento, es que todo lo hace bien.

Samnee tiene otra cualidad alucinante, que es su sensación de dibujar comics para todas las edades. Yo flipo con este comic, pero a mi hijo de 17 años le encantaría también. Y estoy seguro que un niño de 10 años alucinaría igual que yo. Hay una tendencia en resaltar la idea de que los comics de superhéroes son historias «adultas» porque muchos de sus lectores y clientes actuales lo somos. Pero Waid y Sanmee parece que quieran ir contracorriente recordando que la idea primigenia de los superhéroes se dirigía hacia los niños, y que es un error olvidarles como receptores potenciales de estas historias.

Da la sensación que tanto Waid como Samnee han creado un comic con vocación atemporal que dentro de 20 años siga imprimiéndose y siendo disfrutado por nuevas generaciones de lectores. El éxito para mi es monumental.

Comparto las primeras páginas del comic:

Batman & Robin: Year One ha sido pura magia hecha comic. Menuda maravilla nos han regalado Waid y Samnee. Una imprescindible para todo aquel que ame el mundo del comic.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de G.I. Joe 321 de Larry Hama y Chris Mooneyham (Image Comics)

¿Otro número silencioso? Aprovechando que se cumplen 300 números de la publicación del primer número silencioso de G.I. Joe, Skybound ha planteado un nuevo comic sin diálogos para el número 321 de la colección. Un comic creado por Larry Hama, Chris Mooneyham y Francesco Segala.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡UN NÚMERO TOTALMENTE NUEVO Y SILENCIOSO!

Larry Hama y Chris Mooneyham presentan el número que ningún fan de G.I. Joe puede perderse, en el que Snake-Eyes y Dawn deben defender The Pit de un ataque inesperado.

Siguiendo los pasos del innovador «Silent Interlude» del número 21, esta entrega especial recupera el formato sin diálogos que cambió la historia del cómic. En esta ocasión, Snake Eyes y Dawn Moreno deben defender The Pit en solitario después de que un arma sónica haya inutilizado a sus compañeros de equipo.

Skybound igual se ha pasado un poco con la celebración del mítico G.I. Joe 21 de 1984. Hace nada publicaron 5 comics especiales a lo que sumaron la reimpresión del G.I. Joe 21, por lo que podría decirse con razón que publicar ahora otro comic de estas características es exprimir un poco de más el concepto. Pero en realidad Larry Hama, el guionista de ese comic mítico, no había escrito ninguno de esos especiales, por lo que tiene todo el sentido que le apeteciera repetir el experimento narrativo.

Dentro de ser una historia sencilla y directa, me gusta mucho que Hama se invente una idea que justifique la naturaleza silenciosa del comic, que es un ataque sónico contra los Joes del que sólo Ojos de Serpiente y Dawn Moreno están a salvo, al estar realizando prácticas de tiro y se habían puesto protecciones en los oídos. Este detalle puede parecer una chorrada, pero en realidad me gusta ya que plantea una situación que no vimos en los otros comics. Hama plantea una aventura rápida en la que Ojos de Serpiente y Dawn molan mil, contra unos enemigos que sorprenden a los Joes y podrían acabar con ellos. La sensación de tensión y amenaza me parece genial, como también la forma como Hama plantea el climax final.

El grueso del trabajo obviamente lo tiene el dibujante Chris Mooneyham, que vuelve a la colección para este arco. El dibujo me gusta mucho, a lo que sumamos el color de Francesco Segala, que transmite la amenaza del ataque sónico que sufren los Joes. A continuación tenéis las primeras páginas del comic, que destacan por su notable narrativa sin necesidad de bocadillos explicativos. Estamos ante un buen comic sin lugar a dudas.

Los comics de G.I. Joe no son comics sesudos, siempre han tenido presente su cualidad de entretenimiento ligero y escapista. Me gusta mucho que no se avergüence de ello mientras sabe el tipo de entretenimiento que buscamos sus lectores, ofreciendo siempre lo que necesitamos. Todo bien en este comic, no le puedo poner ni un pero.

Comparto las primeras páginas del comic:

Me ha gustado mucho este nuevo comic silencioso de G.I. Joe.

PUNTUACIÓN: 8/10

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