Gracias a mi amigo Félix he leído la novela gráfica Capitán América: El ejército fantasma editada por Marvel para Scholastic, entiendo que para el canal de las librerías generalistas, realizada por Alan Gratz y Brent Schoonover, con Matt Horak y Álvaro López, y color de Sarah Stern.
PUNTUACIÓN: 4.5/10
El autor de best-sellers Alan Gratz escribe una nueva aventura del Capitán América y su compañero Bucky ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Juntos se enfrentarán a una amenaza distinta a todas las que se han cruzado en su camino: la del Ejército Fantasma. Los muertos de esta y pasadas guerras están volviendo a la vida y nada que los aliados puedan lanzar parece afectarles. Los ejércitos renacen durante la noche para luego no dejar rastro. ¿Cómo luchare contra algo que ya está muerto? ¿Y qué tiene que ver el misterioso Barón Mordo, desde su castillo en la Montaña Wundagore, con lo que está ocurriendo?
Me he llevado un buen chasco con esta novela gráfica creada por Marvel Comjcs para Scholastic, una de las mayores editoriales ¿y distribuidora? que trabaja en el canal de las librerías generalistas tipo FNAC o Casa del Libro. Leo la publicidad de esta novela gráfica y descubro que Alan Gratz es un escritor superventas. Pues no sé con qué tipo de obras previas lo fue, pero seguro que no lo será con esta obra.
En realidad me doy cuenta que yo NO soy el público objetivo de esta novela gráfica, dado que parece que estamos ante el típico comic que un padre que entra a la FNAC le compraría a su hijo pequeño buscando algo de Marvel que sea fácil de entender. La historia a priori podía resultar original en la parte de combinar una historia bélica de la 2a Guerra Mundial con elementos sobrenaturales como los fantasmas controlados por el Barón Mordo, que es el villano de la historia. Pero todo está planteado como una historia para niños pequeños sin chispa, en parte por el propio guion y en parte del dibujo. Los colores brillantes de este comic conectan mejor con los dibujos animados del sábado por la mañana que con unos comics para unos lectores más adultos. Y el nivel de violencia también transmite esa idea de comic infantil. Buscando cosas positivas, dentro de ser una historia fuera de continuidad, el guion busca conectar esta novela gráfica con el universo Marvel en su conjunto, por ejemplo con el uso del Barón Mordo o la aparición del propio Dormammu, pero de alguna manera me suena que si se ha usado a estos villanos em concreto y no a otros fue porque han salido en las películas del Doctor Strange, y es posible que les suenen a los posibles lectores.
De la parte gráfica, un elemento que destaca que algo no ha funcionado es pensar que la estupenda portada de David Aja es de largo lo mejor del comic. Al dibujante Brent Schoonover lo conocí en el comic Devil’s Highway junto a Benjamín Percy. Y la verdad es que en ese comic de AWA he encontrado a Schoonover muy más entonado que aquí. Dentro del target infantil y juvenil de este comic, parece que Schoonover adapta su estilo para conectar con este público, con un estilo cartoon que no me ha gustado nada. La duda de si adapta su estilo o le sugirieron que li hiciera también se me ha pasado por la cabeza, porque el resultado es mucho peor a su trabajo previo. Ya no es solo el estilo cartoon, es que la narrativa es súper rígida, robándole todo lo espectacular que podría tener la historia de Gratz. Por ejemplo, las splash-pages me parecen lamentables.
Esta novela gráfica tiene 156 páginas de historia, y resulta vergonzoso descubrir que Marvel vuelve a emplear a varios dibujantes para esta obra unitaria, no permitiendo que Schoonover dibuje el comic en su totalidad. Qué vergüenza. Además de Schoonover y el color de Sarah Stern, Matt Horak y Álvaro López dibujan varias escenas, lo que provoca que aparte que Horak es incluso peor narrador y dibujante que Schoonover, dejándome la peor de las sensaciones tras leer la novela gráfica.
En resumen, Capitán América: El ejército fantasma es un comic de NO te recomendaría, a no ser que tengas hijos pequeños. Y aún así, tampoco. Hoy cientos de comics mejores que este del Capitán América, mejor ir a los clásicos.
Comparto las primeras páginas de este comic, que ya muestran los problemas que he tenido con el dibujo de esta decepcionante novela gráfica:
Me he llevado un buen chasco con la novela gráfica Capitán América: El ejército fantasma. De hecho, lo mejor que se me ocurre es que al menos este comic nos lo dejó un amigo y no tuvimos que comprarlo.
PUNTUACIÓN: 4.5/10
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Tras Scarlett llega Destro la cuarta miniserie del Universo Energon planteada para presentar a personajes de la mítica franquicia de G.I. Joe, realizada por el escritor Dan Watters, el dibujante Andrei Bressan y el colorista Adriano Lucas.
PUNTUACIÓN: 7/10
ESTRENO DE LA MINISERIE. EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE LA AMENAZA COBRA COMIENZA AQUÍ…
James McCullen Destro XXIV es el hombre detrás de M.A.R.S. Industries, líder indiscutible en el suministro de armas de alta tecnología a las potencias mundiales… por el precio justo. Pero la aparición de Energon lo ha cambiado todo.
A medida que las ambiciones de Destro crecen, los «Gemelos Carmesí» Tomax y Xamot Paoli surgen para destruir a su competencia, y el Comandante Cobra se da cuenta de que su actual aliado podría ser su futuro mayor enemigo.
El aclamado escritor DAN WATTERS (UNIVERSAL MONSTERS: CREATURE FROM THE BLACK LAGOON LIVES!, Loki) y el artista ANDREI BRESSAN (DARK RIDE, BIRTHRIGHT) cambian el equilibrio de poder en el Universo Energon para siempre.
Una cosa que está haciendo muy bien Skybound a la hora de presentar el mundo de G.I. Joe ha sido plantear las miniseries de los villanos, que ayudan a aumentar la escala y las amenazas a las que se enfrentarán los héroes cuando llegue el momento de la reunión. Junto a Duke disfrutamos de una estupenda miniserie de Cobra Commander. Y ahora, en esta segunda oleada, Destro acompaña a Scarlett.
No tengo muy leído a Dan Watters, guionista de esta serie, pero creo que acierta en lo fundamental, que es plantear una historia de una mala persona que tendrá que enfrentarse a otras malas personas para sacar adelante sus planes de dominación. Unos planes que eventualmente provocarán su enfrentamiento con el Comandante Cobra. En este estreno, Watters cubre todo lo que se espera de un arranque, planteando una escena de acción super molona, aprovechando los B.A.T.s que conocimos en la serie de Duke, y el nivel de amenazas existente en el mundo de los negocios de la industria de las armas. Leído este arranque, lo mejor que se me ocurre es que me ha dejado con ganas de saber cómo continua la historia.
El pero del comic es el mismo que el de Scarlett: No he conectado con el dibujo de Andrei Bressan. Me parece que tiene un dibujo correcto pero un poco «feista» narrando correctamente la historia pero si llegar a sacarle todo el partido. El color de Adriano Lucas me parece adecuado para lo que necesita el comic, pero en realidad creo que está segunda tanda de miniseries de G.I. Joe han bajado el nivel respecto el estupendo nivel mostrado en Duke y Cobra Commander por sus dibujantes Tom Reilly y Andrea Milana.
Esperemos ver cómo siguen los próximos números, desde luego tengo claro que este comic de Destro va a ser super entretenido.
Comparto las primeras página del comic:
Buen arranque de Destro, aunque me hubiera gustado poder conectar más con el dibujo de Andrei Bressan.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Termina el actual volumen de X-Force que se ha desarrollado a lo largo de 50 números USA. Hoy quiero comentar el último arco «Objetivo: La Bestia» del equipo habitual de Benjamin Percy y Robert Gill.
PUNTUACIÓN: 6/10
¡El renacimiento de X-Force! Después de las revelaciones acerca de Coloso y La Bestia, X-Force debe reagruparse en una nueva base en el fin del mundo. Pero si el ambiente del ártico no acaba con ellos, quizás Orchis sí lo consiga.
Y después, comienza la saga que llevas años esperando: “Objetivo: La Bestia”. Hank McCoy fue el líder de X-Force. Ahora se ha convertido en su principal misión. X-Force contra La Bestia. ¡Y responderá por todos sus crímenes!
Estas cuatro últimas grapas de Panini incluyen X-Force 47-50 USA.
X-Force ha sido la única colección de la Era de Krakoa que ha comprado de inicio a fin. Pensando que incluso ha acabado dejando la colección principal de X-Men tiene que se un hecho muy positivo, al conseguir este equipo de operaciones encubiertas lo que no ha conseguido la serie principal de la franquicia. Pero tengo que reconocer que nunca fue mi serie favorita de Panini, aunque si me ofrecía un entretenimiento suficiente como para querer seguir comprándola al mes siguiente. Llegados a este punto, tenía claro que NO iba a dejar de comprar la colección cuando apenas faltaban 4 meses para terminar la serie.
Y más cuando la propia Marvel se encargó de publicitar que el último arco trataría sobre la intención de hacer pagar a Bestia por todas las tropelías que ha cometido en los últimos meses y años, desde el inicio de esta etapa. Una de las partes más interesante de este volumen de X-Force giraba precisamente en torno a Bestia y como con la mejor de las intenciones (proteger a los mutantes de Krakoa), un héroe podía acabar convirtiéndose en alguien igual de malo que los villanos que se supone combate. La forma en que ha ido pasando de un mutante bordeando zonas grises para convertirse en un villano con sus propios planes sobre cómo debe dirigirse el mundo de los mutantes ha sido la gran subtrama de esta colección. Una trama que culmina ahora, y lo hace de la peor forma posible.
Y tras un número 42 (nº 47 USA) en el que los mutantes se reagrupan en una nueva base de operaciones, en el nº 48 USA se inicia la caza de Bestia. Una cacería que es super anticlimática desde el primer momento, algo que conduce a un final super decepcionante que me parece una pequeña estafa al lector.
Benjamin Percy ha sido un guionista con muchos altibajos. Es capaz de crear historias super macarras y no tenía miedo de ensuciar las manos de los protagonistas de sangre, pero en muchos momentos ha pecado al plantear soluciones demasiado sencillas y convenientes, como si se quedara sin espacio en las grapas y tuviera que terminar demasiado rápido.
En este último arco “Objetivo: La Bestia”, Percy ya empieza planteando una gran trampa, y es que ante la imposibilidad de encontrar a Hank McCoy por métodos convencionales, los mutantes deciden revivir un clon de la Bestia cuya memoria sólo llega hasta sus años de pertenencia a los Defensores, algo que sucedió a mitad de los años 80. La idea es tener a alguien que piense como esta Bestia Oscura, aunque el revivido McCoy es una versión que nunca tuvo siquiera que pensar en comenter ningún crimen. El despertar de este clon indicaba que las ideas de Marvel podían pasar por la sustitución de un personaje por otro, cosa que finalmente ha sucedido. Que tras 50 números esto sea todo lo que se le ha ocurrido a Percy para acabar su historia me ha resultado un bajonazo increíble. Aparte que tener ahora a una Bestia «buena» sacada de otra época es algo qua ya hemos visto en otras ocasiones y me parece la solución más burda posible.
Como podéis ver en la portada del número 44 de Panini, Percy juega a tope con el factor nostálgico al repetir el mítico dúo de Bestia y Hombre Maravilla que conocimos en las páginas de los Vengadores. Pero es un team-up que parece un gimmick más que otra cosa, con una resolución de la historia que no puede ser más decepcionante.
En la parte del dibujo, el número 47 USA (42 de Panini) está dibujado por Daniel Picciotto, con color de GURU-eFX, que ha sido el colorista de toda la serie. En el resto de números ya tenemos a Robert Gill, el que ha sido el dibujante oficial de la colección en esta última etapa. En positivo, me gusta que por una vez, Marvel haya dado la oportunidad al artista titular de dibujar en su totalidad en último arco, para que estos últimos números tengan al menos una coherencia gráfica.
Lo malo es que Gill, y lo mismo vale para Picciotto, es un artista extremadamente normalito. No diré que sea malo, porque la historia la cuenta de forma razonablemente bien, pero no sabe imprimir ni fuerza, ni expresividad y personalidad. En un dibujo tan gris que provoca que nada destaque. Y si a eso le sumamos que la historia de Percy es tramposa y decepcionante, tenemos unos comics que no consiguen dejarme con buen sabor de boca.
Destacar en positivo las expresivas y potentes portadas de Daniel Acuña, que para mi suponen lo mejor den estos comics en lo relativo al apartado artístico. Unas portadas que resaltan aún más si se comparan con el nivel del dibujo de Gill.
En resumen, triste final para este volumen de X-Force, que ha dejado a la colección en su punto más bajo. Descansen en paz, X-Force.
Comparto las primeras páginas del comic:
X-Force ha terminado de la forma más anticlimática e insatisfatoria posible. Triste final para un volumen que empezó por todo lo alto y se ha ido desinflando a medida que pasaban los meses. Un poco como toda la Era de Krakoa.
PUNTUACIÓN: 6/10
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Llegamos a un punto de inflexión para la colección de Veneno de Al Ewing y CAFU. Un punto de inflexión para mal.
PUNTUACIÓN: 5/10
Eddie continúa devolviendo el golpe. Empezó como Rey de Negro y se ha visto embarcado en un viaje transformador que ha puesto la existencia de Meridius en peligro. Pero si el destino de Meridius está cuestionado, también el de Eddie. Su transformación todavía no ha terminado.
Fracturado, exhausto y perdiendo la concentración, Eddie corre el riesgo de adoptar una apariencia familiar, ¡junto con algunos viejos (y letales) hábitos! Cara a cara contra las manifestaciones de sus propios enfados, odio e ira, ¿tendrá Eddie la fuerza para enfrentarse a sus mayores enemigos hasta el momento y salir victorioso?
Estas dos grapas incluyen Venom 29-30 USA.
Veneno y Al Ewing han agotado el interés que tenía por esta etapa. El posible entretenimiento que me daba este comic en su momento se ha desvanecido. Un primer problema lo encontramos con el propio concepto de tener una colección dividida en dos, al compartir cabecera la parte de Eddie Brock de Al Ewing a través del tiempo, que es la parte que más me interesa, con las aventuras en la Tierra de su hijo Dylan, al que en los últimos meses se le ha unido Natasha Romanoff. Unos comics montoneros con guion de Torunn Grønbekk. Dado que este arco de Natasha como Veneno se desarrolló en los números 24 a 26 de la colección, esto significaba que hacía 4 meses que no leía nada de Eddie Brock. Estos comics me aburrieron soberanamente y me hicieron decidir que NO volveré a comprar un comic que cuente con guion de Grønbekk. Esto ya es malo, claro. Pero en todo caso seguía con ganas de saber como termina Ewing su historia de Eddie Brock.
Cuando llegó el número 27, me he encontrado un curioso palíndromo en el que la estructura visual del comic se repite en su primera y segunda mitad, como si fuera un capicúa. En este comic vemos cómo Tyro, una versión futura de Eddie que es subordinado de Meridius, se convierte en él a partir de un viaje temporal y la intervención de Kang, al que ya habiamos visto en números anteriores, cuando en un momento futuro conoció a nuestro Eddie Brock. En positivo hay que alabar la capacidad de Ewing de dejar claro que todo lo que está sucediendo en esta etapa era algo que tenía pensado de inicio, con el problema añadido de los viajes temporales, algo que siempre significa un nivel más de complejidad. Sin embargo, todo lo curioso que es este curioso palíndromo y asistir a una estructura narrativa tan poco habitual se viene abajo cuando el resultado es leer un comic que es todo estructura y nada de diversión.
En el número 23 de Panini es cuando vimos a Eddie Brock robarle la máquina del tiempo al Doctor Muerte para enfrentarse a Meridius. Tras 3 meses de paja con la historia de Natasha Romanoff de Grønbekk, en este comic esperaba ver el inicio del enfrentamiento de Eddie contra Meridius. Sin embargo, esta historia circular termina en el mismo momento en que se situaba la última viñeta del número 23, de forma que este enfrentamiento se ha vuelto a retrasar un mes. Y son demasiados. La supuesta brillantez formal de la historia de Ewing en realidad no lo es si el resultado son unos comics a los que le faltan el mínimo exigible de entretenimiento. Y no tengo problema en comics que me saquen de mi zona de confort, pero este Veneno ha dejado de ser divertido para convertirse en un tostón.
Y llegamos al número 28, que hace que las sensaciones empeoren todavía más. Porque aquí ya si tenemos el enfrentamiento de Eddie Brock contra sus versiones futuras que habitan en el Jardín de Meridius. Pero este combate acaba siendo un bajonazo al ser cortado a mitad debido a la aparición de MATANZA. Una aparición que sucede fuera de plano, por así decirlo, al tratarse de hechos que NO han sido publicados todavía por Panini porque suceden en una miniserie diferente a esta colección. Es que es todo una locura. Este es un ejemplo más de los problemas que una continuidad mal aplicada se convierte en un problema en lugar de una herramienta para el disfrute del lector. Y entre la periodicidad absurda y detalles chungos como este, la verdad es que han acabado de perderme.
En positivo, me gusta mucho el dibujo del español CAFU, que cuenta con el color de Frank D´Armata. El desafío narrativo que le supone el palíndromo la verdad es que lo resuelve de forma brillante, si bien la historia de Ewing se ha convertido en un rollo muy poco divertido. Aunque le reconozco el esfuerzo y que todo cuadre en lo que ha planteado. Sin embargo, dentro de lo que me gusta CAFU, encuentro incomprensible que el español NO dibuje todo el número 28 (nº 30 USA), teniendo que dibujar Rafael Pimentel al menos 6 de las 20 páginas del comic. Que un artista mainstream no pueda dibujar ni siquiera dos grapas seguidas no tiene nombre. Y no se si el famoso palíndromo le resultó un encargo complejo y no llegó a todo el siguiente, necesitando ayuda. Pero es otro aspecto que también arruina la experiencia de lectura.
Para acabar de matar a la colección, debido al Back to Basics de Panini, esta colección deja de publicarse mensualmente y pasa al formato trimestral, aunque el próximo mes de julio habrá número. El número de julio incluye in crossover con guion de Grønbekk y dibujo de Ken Lashey protagonizado por Dylan Brock. Un comic que NO voy a comprar, ya está bien que me tomen el pelo. En Octubre tendremos otro número triple guionizado por Grønbekk y no será hasta ENERO de 2025 cuando Al Ewing vuelva para terminar su historia de Eddie Brock. ENERO. En su momento los editores de Marvel debieron pensar lo chula que podía ser esta etapa dividida en dos, pero dos años después puedo afirmar que Marvel se ha equivocado completamente con este concepto, arruinando un comic que no tendría que haberse alargado más de 12-15 números protagonizado por Eddie mientras le daban una colección diferente de extensión similar para que otros escritores contaran la historia de Dylan Brock. Pero visto el atropello que Marvel ha cometido en Veneno, creo que voy a tardar mucho mucho en volver a comprar una colección de este personaje. Parece mentira lo rápido que han quemado el reconocimiento y el interés que el personaje consiguió gracias a Donny Cates y Ryan Stegman. Han quemado al personaje y ahora se ha convertido en tierra quemada. Qué mal me sabe.
Comparto las primeras páginas del número 29 USA, gracias a la preview de Panini:
Veneno y Al Ewing han agotado el interés que tenía por esta etapa, entre otros motivos por la periodicidad y por anteponer una supuesta brillantez formal al entretenimiento.
PUNTUACIÓN: 5/10
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Analizo el primer arco de la nueva etapa de J. Michael Straczynski en Capitán América, que ha contado con dibujo de Jesús Saiz y Lan Medina.
PANINI: 6.5/10
Hace décadas, Steve Rogers cambió el mundo para siempre. Ahora, fuerzas poderosas tratan de garantizar que no vuelva a hacerlo nunca más. Pasado, presente y futuro chocan cuando el hombre fuera del tiempo se enfrenta a una amenaza decidida a llevar al mundo por un camino más oscuro. J. Michael Straczynski y Jesús Saiz se embarcan en un nuevo y emocionante viaje para el Capitán América.
Joseph Michael Straczynski (1954) es un escritor y guionista de televisión y cómics estadounidense. Es famoso por ser el creador de la serie de televisión Babylon 5 y Sense 8 junto a las hermanas Wachowski. En el mundo de los cómics creó Rising Stars y Midnight Nation, y fue el escritor de una larga etapa y celebrado etapa de The Amazing Spider-Man. En DC Comics creó la serie de novelas gráficas Superman: Earth One con el artista Shane Davis. En 2020 Straczynski fue nombrado jefe del Consejo Creativo de la nueva editorial de cómics AWA de Axel Alonso, donde se encargó de crear el universo compartido utilizado por muchos de sus guionistas, además de escribir series como The Resistance junto a Mike Deodato Jr. Capitán América marca su retorno a Marvel.
Jesús Saiz es un dibujante español nacido en Albacete en 1973. En 2001 comienza a trabajar en el mercado estadounidense, dibujando para DC Comics JLA: Black y 21 Down con guion Jimmy Palmiotti y Justin Gray para el sello Wildstorm. En DC dibujó Manhunter, Omac y Check Mate, además de coincidir con J. Michael Straczynski en The Brave & The Bold. En 2016 Jesús Saiz se pasa a la casa de las ideas tras 15 años trabajando para DC, debutando con ‘Vengadores: Punto Muerto’, un título en el que el Capitán América original, Steve Rogers, recuperaba la juventud. Poco después se anunciaba que Saiz también se hacía cargo de la serie Captain América: Steve Rogers escrita por Nick Spencer. Ha dibujado etapas en Doctor Extraño, Vengadores o más recientemente, en Castigador junto a Jason Aaron y Paul Azaceta.
J. Michael Straczynski es un escritor veterano super capaz que se nota que ha pensado mucho en la figura del Capitán América y conoce perfectamente a Steve Rogers. La clave de este comic es su premisa de arrojar luz sobre un periodo que nunca antes (que yo recuerde) se había tratado en la historia del personaje: El periodo de 4 años entre 1936 y 1940 antes de convertirse en Super Soldado en el que el huérfano Steve Rogers de 14 años tuvo que buscarse la vida sólo en las duras y frías calles de Nueva York. Este flashback planteado para mostrar que el adolescente Steve ya luchaba contra el nazismo antes incluso de convertirse en Capitán América me parece de largo lo mejor del comic. Y es algo que conecta con hechos históricos reales, como fueron los actos de grupos pronazis en Nueva York en los meses previos a la entrada de los Estados Unidos en la 2ª Guerra Mundial.
La clave de convertir a Steve Rogers en el protagonista me gusta mucho, y es su corazón el que marca el camino a todo lo demás. Por supuesto en la acción ambientada en 1939 pero también con la parte en el presente, con un Straczynski centrado en mostrar la vocación de Steve de ayudar a sus vecinos cuando se encuentran en problemas, apoyándoles en lo que está en su mano. Junto a esto, me gusta mucho como el comic está totalmente implicado en el Universo Marvel, de forma que veremos lo difícil que lo Steve tiene para tener una vida personal cuando todo el mundo va a pedirle ayuda y él lo deja todo para luchar contra amenazas que pueden destruir el planeta.
Este primer arco presenta otro elemento interesante en la figura del villano, el demonio Asmodeo. Steve no suele enfrentarse a amenazas sobrenaturales, por lo que ha supuesto una novedad interesante que consiguió engancharme, dentro que el final ha sido decepcionante. Y dentro de la novedad, me gustó también que su plan de dominación sea más sutil y complejo de lo estamos acostumbrados en los comics de superhéroes. En lugar de intentar lo obvio, destruir Nueva York por ejemplo, este demonio se muestra más manipulador al matar a figuras claves para el bien que pueden provocar cambios positivos en la sociedad antes de que esos sucesos claves tengan lugar, para decantar la historia a favor del mal.
En lo relativo a la historia, leer este arco de seis grapas ha supuesto siempre una experiencia satisfactoria porque queda claro que para Straczynski la unidad de lectura es la GRAPA, y esta tiene que ser satisfactoria todos los meses. Dentro de los aciertos de Straczynski en su historia está el hecho que en realidad tenemos tres tramas en el comic y no dos, ya que además de las tramas del joven Steve Rogers en 1938-39 y del presente del Capitán América, el comic nos muestra el camino de Asmodeo para llevar a cabo sus planes, con momentos super perturbadores como el paso de un portador humano a otro.
Todas las grapas tienen detalles chulos que ayudan a que la experiencia de lectura mensual resulte satisfactoria, como el uso del gangster Meyer Lansky (un personaje real de la época) en la trama del pasado, ayudando a Steve Rogers. Porque cualquiera incluso los gangsters combaten el mal que significan los nazis, un momento que me recordó a la película Rocketeer. Pero para mi la mejor escena de este arco lo tenemos en el tercer número, al tener una escena con dos situaciones que han tenido lugar en el mismo espacio físico en dos momentos temporales diferentes, mostrándolas al mismo tiempo. Una escena que me pareció realmente brillante, con una buenísima idea de Straczynski ejecutada de forma maravillosa por Jesús Saiz.
Comentaba antes como positivo la conexión de Steve Rogers con todo el Universo Marvel a lo largo de este arco. Fruto de ello tenemos la llamada a Stephen Extraño para que intente ayudar a combatir a este demonio que ha poseído un cuerpo humano al que ha imbuido de habilidades sobrenaturales. Esta conexión con otros personajes Marvel me gusta mucho, y por ejemplo tener a Sharon Carter en un comic del Capitán América siempre está bien. Sin embargo, al final es el mcguffin que provoca que el final del arco en la parte del presente sea decepcionante, porque Asmodeo es super poderoso e invencible hasta que Extraño le da a Steve el arma para derrotarle y fin. Entiendo la limitación que hay por la extensión de las grapas, pero en realidad creo que este final no estuvo al nivel de todo el desarrollo previo.
Pero en realidad el gran problema del comic no es la historia de Straczynski. El gran bajón que he sufrido con este arco del Capitán América viene provocado porque Jesús Saiz, el supuesto dibujante oficial de la colección sólo dibuja dos números y medio, siendo sustituido por el muy inferior Lan Medina para el resto del arco. Y la diferencia es abismal, hasta el punto que me ha chafado toda la experiencia.
Jesús Saiz es un dibujante que me encanta. Si tuviera que hacer un top de artistas actuales de Marvel, seguro estaría en mi TOP-5 con Pepe Larraz y Valerio Schiti. Me gusta mucho la forma en que dibuja a los personajes y me gusta casi más su narrativa, de forma que la historia fluyen entre las viñetas. A Saiz le acompaña el también veterano Matt Hollingsworth en el color, que nos ofrece un comic super colorido en la parte del presente que contrasta con la trama que tiene lugar en 1938. Para mi el dibujo cuando está Saiz y Hollingsworth me parece modélico.
Lamentablemente, Lan Medina, con color de Espen Grundetjern, es casi un opuesto. Las figuras que dibuja me parecen «feas» y super estáticas en la comparación, con una narrativa bastante deficiente. Es como la noche y el día. Y como digo lo malo es que me ha arruinado la lectura de la segunda mitad de la historia. Es verdad que el final del combate entre el Capitán América y El Emisario (el humano que habita el demonio Asmodeo) es anticlimático, pero el dibujo provoca también que la escena sea mediocre y sin la chispa o la personalidad que tenía en comic en sus primeras entregas.
Y este cambio de dibujantes es, como siempre, culpa de Marvel. No de los artistas, de la editorial. Y ojo que no se si Saiz se puso enfermo o pasó alguna situación sobrevenida urgente que trastocó todos los planes. Pero tengo la sensación que Saiz no es un artista especialmente rápido. Y este problema me parece inconcebible pensando que en la etapa de Castigador de Jason Aaron que también se planteó como un comic en dos momentos temporales, Marvel encargó al propio Saiz la narración del presente y a Paul Azaceta la del pasado, con resultados estupendos. Que tengan este comic y el editor no plantee hacer lo mismo para que Saiz se pueda mantener a lo largo de todo el arco no me entra en la cabeza. Sobre todo porque la alternativa es que dibuje menos de la mitad del arco para meter a un sustituto en mitad del tercer número. Me parece una vergüenza, pero es algo a lo que Marvel tristemente nos tiene demasiado acostumbrados.
Otro aspecto interesante del comic es que aparte de la doble historia de Steve Rogers en dos momentos temporales, Straczynski aprovecha para hacer una correlación muy evidente sobre el intento de alzamiento del nazismo en el periodo previo a la 2ª Guerra Mundial en los Estados Unidos, y como en la actualidad parece que estamos en una situación muy parecida con los extremismos de ultraderecha. De alguna manera el escritor nos dice que los fascistas siguen allí porque nunca se fueron, y hay que combatirles ahora igual que Steve Rogers lo lleva haciendo toda la vida. Un mensaje que excede con mucho el ámbito del comic de superhéroes para convertirse en una declaración de intenciones de este escritor con valores liberales.
Viendo el anuncio de Panini, Saiz sigue ausente en el próximo número, que tendrá dibujo de Carlos Magno, otro de los muchos dibujantes sólo correctos de la Marvel actual. Esperemos que Saiz o un artista mejor se haga cargo de la colección, porque con un dibujo mediocre el comic pierde muchos enteros. De momento creo que compraré el siguiente arco, pero como la cosa no mejore no descarto abandonar la colección. Pensando lo mucho que me gustó el primer número, me parece lamentable que Marvel me haga estar así tras tan sólo 6 números publicados. Y luego se extrañan que cada vez menos gente compre comics.
Comparto las primeras páginas del comic:
El cambio de dibujo ha matado la experiencia lectora del primer arco de J. Michael Straczynski en Capitán América, convirtiendo un comic super chulo en algo montonero que no ha cubierto las enormes expectativas que puse en la colección tras la lectura del primer número.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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