Archivo de la categoría: Películas

Películas favoritas

Crítica de Los Mitchell contra las máquinas, de Mike Rianda y Jeff Rowe (Netflix)

Mientras espero el estreno de la segunda temporada de Love, Death & Robots, Netflix nos acaba de regalar la primera gran sorpresa del año dentro del género de la animación familiar con Los Mitchell contra las máquinas película de Mike Rianda y Jeff Rowe para Sony Animation que ha sido producida por Phil Lord y Christopher Miller (Spiderman – Into the spiderverse).

PUNTUACIÓN: 8/10

El viaje por carretera de la familia Mitchell se ve interrumpido por una insurrección tecnológica que amenaza a la humanidad.

Michael Rianda y Jeff Rowe además de dirigir escribieron también el guión de la película, que cuenta con producción de Phil Lord, Christopher Miller y Kurt Albrecht como productores. Los Mitchell contra las máquinas es la cuarta colaboración del dúo Lord – Miller con Sony Pictures Animation tras las dos películas de la imaginativa serie de Lluvia de albóndigas, y Spiderman: Into the Spiderverse.

Sony Pictures Animation tenía previsto estrenar en cine Los Mitchell contra las máquinas, pero como le ha pasado a tantas otras películas, debido a la pandemia del COVID-19, finalmente llegó a un acuerdo con Netflix para su estreno a nivel mundial a través de su plataforma de streaming. La película cuenta con música de Mark Mothersbaugh y en la versión original cuenta con las voces de Abbi Jacobson, Danny McBride, Maya Rudolph, Rianda, Eric Andre y Olivia Colman.

Los Mitchell contra las máquinas es una película divertidísima y super imaginativa. Teniendo en cuenta que hablamos del equipo de Lluvia de albóndigas, eso no debería ser noticia. Incluso debo decir que sólo con eso la película ya sería un éxito, pero si a esto hay que sumarle una animación de nuevo revolucionaria, estamos ante una de las películas del año.

Es curioso cómo tras Spiderman Into the spiderverse, Sony Animation sigue empeñada en ampliar las posibilidades expresivas de las historias aprovechando las herramientas que las técnicas de animación digital ofrecen. Mientras que PIXAR por ejemplo parece que se especializa en la perfección más absoluta, marcando por ejemplo las 3000 hojas que hay en un árbol, cada una moviéndose de una forma única en pantalla, los creativos de Sony están jugando por ejemplo con las imperfecciones para crear personalidad. De hecho, en muchos aspectos parecen sensibilidades opuestas, lo cual sólo pone de relevancia que no hay una animación “buena”, sino autores con creatividad y ganas de contar una historia con sus propias herramientas.

Los propios creativos de Los Mitchell contra las máquinas resaltan como la intención de mostrar a unas personas con fallos que no son perfectas fue uno de los elementos clave que querían que se transmitiera en cada una de las imágenes. La suma de unos protagonistas con un diseño cartoon al que se suma una gama cromática casi como si usaran acuarelas encima del fondo digital crean un llamativo contraste sin restarle un ápice de personalidad, resaltando su diferencia respecto a otras obras.

A eso hay que sumarle unas ganas evidentes de hacer avanzar el medio mediante la combinación de elementos, como el uso de elementos planos, la sensación casi como si las imágenes se hubieran dibujado a mano en un papel o una estética de comic que conecta con la sensibilidad de Into de spiderverse pero a la vez es completamente diferente. Por ejemplo, un elemento como es ver en pantalla con dibujitos al lado de la cabeza de la protagonista los sentimientos que tiene en ese momento es un detalle muy muy chulo. Y como este, los hay a patadas durante toda la película.

La historia en el fondo es un canto a la familia y como hay que aceptar la de cada uno aunque no sea “perfecta”, con unos miembros pensados claramente para apelar a un tipo de espectador concreto: niños, adolescentes, padres, hombres y mujeres… Esto realmente no es especialmente novedoso y de hecho sería el único pero que se le puede hacer a la película, que la historia se mueve por terrenos esperables en todo momento para resaltar este mensaje de amor familiar.

Sin embargo, la familia Mitchell es realmente divertida, sus diálogos rebosan vida, conexión y amor a pesar de las discursiones que tienen, y me han gustado muchisimo. Junto a ellos, la historia del alzamiento de los robots sirve para hacer unos homenajes clarísimos a un montón de clásicos de la ciencia ficción en un montón de planos concretos a lo largo de la película que obviamente los niños no pillan, pero los padres disfrutamos un montón.

Junto a esto, dentro que es una película familiar con un humor blanco para todos los públicos, hay algunas bromas y críticas al poder de las compañías tecnológicas o a la forma en que nuestra sociedad nos hemos enganchado al móvil y a las redes sociales que me parecen que están muy bien tirados y no dejan títere con cabeza.

Si te gusta la animación, hay tantos hallazgos visuales en Los Mitchell contra las máquinas que no tengo duda que va a ser una película de múltiples visionados en los que cada vez voy a descubrir un detalle nuevo y degerente que me va a volar la cabeza. Y para muestra, comparto el siguiente video en el que el equipo explica algunos detalles de su espectacular animación:

Y a continuación, comparto el trailer de la película:

Los Mitchell contra las máquinas es la película familiar de lo que llevamos de 2021, pero es mucho más que una película infantil. Si te gusta la animación, no lo dudes y disfrútala aprovechando que la tienes disponible en Netflix.

PUNTUACIÓN: 8/10

Espero vuestros comentarios. Y si gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Sin remordimientos, de Stefano Sollima (Prime Video)

Prime Video se ha puesto las pilas en su intento de disputar a Netflix el primer puesto como proveedor de entretenimiento televisivo familiar. El pasado fin de semana disfrutamos del final de la estupenda Invencible y también se estrenó Sin remordimientos, película de acción basada en la novela de Tom Clancy que ha sido dirigida por Stefano Sollima y con un Michael B. Jordan confirmando que nació para protagonizar películas de acción.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

John Clark, un ex marine de los Navy Seal reconvertido en agente encubierto operativo de la CIA, busca vengar la muerte de su mujer, destapando de manera involuntaria un complot de inimaginable alcance… Basado en el libro de Tom Clancy ambientado en el universo de Jack Ryan. (FILMAFFINITY)

Reconozco que no había leído la novela de Tom Clancy de 1993 en que se basa la película, pero Clancy siempre ha sido un seguro de vida en lo referido a las historias de espionaje y de acción militar. Esta película llevaba años intentando despegar sin éxito, hasta que Paramount consiguió levantar el proyecto al contar con Michael B. Jordan (Creed, Black Panther) como protagonista, y contratar al director italiano especializado en cine de accion Stefano Sollima (Sicario: El día del soldado). Taylor Sheridan (Wind river, Sicario) fue contratado para reescribir el guión de los años 90 para darle un toque más actual. Junto a él, Will Staples, que escribió el guión del video juego Call of Duty: Modern Warfare 3, aparece acreditado en el guión.

La película ha contado con fotografía de Philippe Rousselot, montaje de Matthew Newman y música de Jónsi. Inicialmente Paramount tenia intención de estrenar Sin remordimientos en cines, pero el COVID obligó a retrasar su estreno, y finalmente Prime adquirió los derechos de distribución a nivel mundial, lo que ha permitido su estreno el pasado 30 de abril. Los planes iniciales eran que Jordan protagonizara esta película y su secuela Rainbow Six, aunque habrá que esperar a ver la acogida de esta película para saber si dicha película acabará convirtiéndose en realidad.

Michael B. Jordan es el gran protagonista de la película, interpretando a John Kelly, un SEAL super hábil que empezará una misión de venganza. La película cuenta con unos buenos secundarios entre los que encontramos a Jamie Bell como el agente de la CIA Robert Ritter, Guy Pierce como el Secretario de Defensa Thomas Clay, y Jodie Turner-Smith como la teniente comandante Karen Greer, superior de Kelly y que resulta ser la hija de James Greer (Wendel Pierce), el compañero de Jack Ryan en la serie de televisión que Prime también estrenó hace algún tiempo. Esto podría indicar que en algún momento del futuro podría ser posible que tuviéramos una reunión de estos personajes creados por Tom Clancy.

Me gusta el cine de acción y de operaciones especiales, no tengo ningún problema en reconocerlo. Tampoco soy de los que odian las «americanadas» o las películas que se muestran claramente pro-ejército y más concretamente, pro-soldados que cumplen sus órdenes y que están vendidos por los políticos y los burócratas. Quizá es por esto que Sin remordimientos me ha parecido cojonuda. Dentro de que es lo que es, claro. Una película de acción militar enérgica, seca y directa que muestra misiones de combate realistas. En eso, se nota que Sin remordimientos sabe qué tipo de cine quiere ser y no se avergüenza de ello, por lo que el disfrute es total.

Dicho esto, hay que admitir que la historia es básica a más no poder y cumple con todos los clichés del cine de venganza e intriga militar internacional. Y que el giro se ve venir desde el minuto cero y además no puede ser de otra forma. En este sentido, me ha sorprendido que Taylor Sheridan haya firmado este guión, aunque también es posible que lo que en 1993 cuando Clancy lo escribió fuera super novedoso y ahora algunos elementos en la historia los hayamos tenido hasta en la sopa en un montón de películas y series de televisión en estos últimos 20 años.

Reconociendo lo básico de la historia, creo que el carisma de Michael B. Jordan es lo que consigue que esta película sobresalga y no fuera carne de «directo a video». Además de ser el mejor en su trabajo, Jordan transmite el dolor ante la muerte de su familia que resulta super real y consiguió llegarme. Y cuando se pone a dar cera, demuestra por qué es uno de los soldados más capaces de su unidad, que son lo mejor de lo mejor. Y aunque en cuanto a historia, el guión de Sheridan como comento es básico, sí quiero destacar que consigue que a pesar de sus diálogos cortos y directos, reducidos a la mínima expresión, consigamos empatizar con todos los personajes.

También me gusta la seca y directa dirección de Sollima, que como los mejores soldados que no desperdician dos golpes si con el primero pueden derribar a su enemigo. Sin remordimientos no muestra un plano de más ni se recrea en las escenas de acción huyendo de los momentos videocliperos a lo Michael Bay o Zack Snyder. Y en esto caso, estas historias me funcionan de maravilla porque casi consigue poner al espectador en medio de la acción.

No quiero alargarme mucho más. La película me ha gustado aunque obviamente no me va a cambiar la vida. Y por eso, me sorprende la cantidad de críticas negativas que está teniendo, como fan del cine de acción no lo entiendo. O si, quizá a mucha crítica «seria» que no le gusta el género para empezar se le notan demasiado sus prejuicios. O quizá su inequívoco posicionamiento pro-soldados, que entiendo tampoco está de moda en el mundo activista cool actual.

Que no os engañen. Si os gusta el cine de acción y bélico, dadle una oportunidad a esta película, el entretenimiento está más que asegurado.

Comparto el trailer de la película:

Sin remordimientos ofrece un más que buen entretenimiento para los fans del cine de acción y bélico. A veces, no hace falta nada más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Espero vuestros comentarios. Y si gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Otra ronda, de Thomas Vinterberg

Me ha dejado muy pillado Otra ronda, la película de Thomas Vinterberg sobre la cultura del alcohol en Dinamarca, con un Mads Mikkelsen en modo DIOS de la interpretación y que ganó el Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa.

PUNTUACIÓN: 8/10

Cuatro profesores de instituto se embarcan en un experimento sociológico en el que cada uno de ellos deberá mantener la tasa de alcohol en su cuerpo al mismo nivel, durante su vida diaria, intentando demostrar de esa manera que pueden mejorar en todos los aspectos de su vida.

Thomas Vinterberg es un director de cine danés y cofundador del movimiento cinematográfico Dogma junto a Lars Von Triers. Un movimiento que buscaba emular a François Truffaut y sus ensayos en la revista francesa Cahiers du Cinéma que buscaron y en parte consiguieron cambiar la forma académica en que se valora el cine, algo que llega hasta nuestro días.

El Manifiesto del Dogma 95 y el Voto de Castidad planteaban una vuelta a los orígenes del cine y al naturalismo más extremo, rechazando todo lo que no fuera natural y rodado y grabado en ese mismo momento, no sólo el uso de efectos especiales visuales o la edición de sonido, sino incluso el uso de decorados, propugnando que todo debía rodarse el localizaciones reales, para dar el foco a las historias de personas reales.

Vinterberg es especialmente conocido por la celebración (1998), premio del jurado en el Festival de Cannes y aclamada por la crítica y el público. Esta película y Los Idiota de Lars Von Trier puede decirse que son las películas que inauguraron este estilo cinematográfico. It’s All About Love (2003), Querida Wendy (2005), En mand kommer hjem (2007), Submarino (2010), The Hunt (2012), Far from the Madding Crowd (2015) y La comuna (2016) forman el resto de su filmografia previa, en la que merece la pena indicar que en en muchas ocasiones no cumplió con los preceptos que él mismo desarrollo en sus “votos de castidad”, como es el uso de iluminación “cinematográfica” y no realista en varios momentos.

Otra ronda cuenta con guión de Vinterberg y Tobias Lindholm. El germén de la historia nace en una obra de teatro escrita por el propio Vinterberg, que fue modificada con historias de la cultura del alcohol de la juventud danesa que le contó a Vinterberg su propia hija Ida, que falleció durante el rodaje en un accidente de tráfico. Esta desgracia provocó que se modificara la historia para que no fuera sólo «una celebración del alcohol basada en la tesis de que la historia mundial habría sido diferente sin el alcohol» para convertirlo en una celebración de la vida: «No debería tratarse solo de beber. Se trataba de despertar a la vida», en palabras del propio director.

La película de producción danesa cuenta con fotografía de Sturla Brandth Grøvlen, montaje de Anne Østerud y Janus Billeskov Jansen y música de Janus Billeskov Jansen. Otra ronda ha sido universalmente alabada por la crítica, consiguiendo además del Oscar a Mejor Película de Nabla No Inglesa, premios en el London Film Festival, en el Festival de San Sebastian, en el European Film Awards o en el British Academy Film Awards, entre otros galardones.

Mads Mikkelsen está espectacular como Martin, el deprimido protagonista sumido en una crisis de los cuarenta de libro. Sus tres amigos con los que compartirá experimente son Tommy (Thomas Bo Larsen), Peter (Lars Ranthe) y Nikolaj (Magnus Millang), junto a los que destacaría a Maria Bonnevie como Anika, la esposa de Martin, una mujer que vive una relación estancada por la monotonía.

Empezando por los elementos positivos, Mads Mikkelsen es una barbaridad y en esta película su despliegue interpretativo planteado desde el minimalismo me ha dejado loquísimo. Independientemente de todo lo demás, sólo verle a él ya justifica pagar el precio de la entrada para ver Otra ronda. Su personaje es el típico depresivo y víctima de la crisis de los 40, y vive una vida gris y desgraciada en la que dejó que sus sueños murieran por las preocupaciones de la vida real y su matrimonio está a punto de hacerlo también. Su cambio vital debido al experimento y el consumo de alcohol son el hilo conductor de toda la historia y permiten que Mikkelsen se luzca con una interpretación antológica.

Otro elemento loquísimo que me ha dejado muerto es ver la forma en que la cultura danesa no sólo tolera sino que casi alienta el consumo de alcohol entre la juventud y en general cómo está asentado en su sociedad, y no tanto en la danesa sino en toda la nórdica en general. Porque ese es el tema, inicialmente la película se planteó como una celebración del alcohol pero ha terminado siendo vendida como «No debería tratarse solo de beber. Se trataba de despertar a la vida.» Pero la gente aquí bebe, bebe muchísimo. Y también recuerdan que la vida merece ser vivida y disfrutada, pero con una copa en la mano.

La premisa del experimento me parece interesantísima de inicio y ver cómo al estar en el punto «chispa» los cuatro amigos son más brillantes, inteligentes y creativos me ha dejado muy loco. Además, la película nos recuerda a Hemingway o Churchill, grandes personajes cuyas vidas y creatividad estuvieron claramente ligados al alcohol, pero se olvida de todas las muertes que provoca el alcohol directamente por enfermedades derivadas de su consumo excesivo, o los los suicidios provocados por depresiones y otro tipo de enfermedades mentales directamente relacionadas con el alcohol.

Y el caso es que la película es super entretenida y me ha gustado verla a pesar que a priori por la temática no me llamaba mucho, con grandes interpretaciones y momentos impactantes dentro de la sensación de cotidianedad que tiene todo. Pero la apología del consumo de alcohol me parece casi hasta insultante.

De hecho, agradezco que el guión no caiga en atajos tramposos y nos muestre que aunque al principio el experimento funciona de maravilla y ellos son mejores personas y más brillantes, al final el experimento fracasa por el exceso de consumo de los cuatro, y que Martin no consigue salvar su matrimonio, que ya estaba condenado previamente. Además, que de cuatro personas una, el 25%, acabe alcoholizada y muerta, da igual si es por un accidente o por suicidio, es una barbaridad que no debería tomado con tanta ligereza y desparpajo.

Ahora bien, lo que me parece super asqueroso es cómo usan el alcohol para que un chaval apruebe un examen, lo que unido a la por otro lado brillante escena final vendría a resaltar la idea clave de la película, que el alcohol es bueno si se usa con moderación. Y si bebes en compañía, pues todos son más felices y no hay problema ninguno. Y no soy un santo y reconozco que en mi juventud salía de fiesta y alguna vez me emborraché, algo de lo no me siento orgulloso, pero no se si porque tengo un hijo pre-adolescente y este tema me preocupa, pero la banalización del consumo social excesivo del alcohol me preocupa, la verdad. Y el mensaje de la película es 100% ese.

Esto para mi supone un problema grave de la película, pero más allá de lo cuestionable de su mensaje, la verdad es que la película me gustó mucho. Me parece que está maravillosamente bien interpretada y rodada, con unas escenas que se sienten super reales y que podrían suceder sin duda en cualquier instituto o ciudad del norte de Europa. De hecho, quizá por la influencia del Dogma, esta película transmite verosimilitud y realismo por los cuatro costados, por lo que entiendo que el éxito de Vinterberg es bestial.

Comparto el trailer de la película:

Otra ronda me ha volado la cabeza y me ha hecho pensar sobre muchas cosas del mundo en que vivimos. Independientemente de que no esté de acuerdo con algunas de sus ideas claves, me parece un éxito rotundo.

PUNTUACIÓN: 8/10

Espero vuestros comentarios. Y si gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Una joven prometedora de Emerald Fennell

Una joven prometedora ha sido una de las sorpresas de 2020, arrasando en la temporada de premios y consiguiendo 5 nominaciones a los Oscars, de los que sólo ganó el de Mejor Guión Original. Tras mis reseñas de Nomadland y Minari, hoy me centro en la película de Emerald Fennell con una estelar Carey Mulligan.

PUNTUACIÓN: 7/10

Cassie tenía un brillante futuro por delante hasta que un desagradable incidente truncó su carrera. Ahora nada en su vida es lo que parece: es inteligente, audaz y vive una doble vida de noche. Cassie tiene la oportunidad de enmendar todo lo que no salió bien en su pasado… vengándose de los culpables. (FILMAFFINITY)

Emerald Lilly Fennell (Londres, 1985) es una actriz, escritora, productora y directora inglesa. Como actriz apareción en dramas históricos como Albert Nobbs (2011), Anna Karenina (2012), The Danish Girl (2015). Fennell fue especialmente conocida al ser la showrunner de la segunda temporada de Killing Eve (2019), que consiguió dos nominaciones al premio Primetime Emmy.

Una chica prometedora ha sido escrita, producida y dirigida por Fennell y ha conseguido cinco nominaciones a los Oscars, entre ellas Mejor Película, Mejor Directora, Mejor Guión Original, Mejor Actriz Carey Mulligan y Mejor Montaje Frédéric Thoraval. Fennell ha conseguido su primer Oscar aunque en la categoría de Mejor Guión Original, por lo que sin duda debe estar contenta. La película cuenta además con fotografía de Benjamin Kračun y música de Anthony Willis.

Carey Mulligan es la gran protagonista de la película, interpretando a Cassandra «Cassie» Thomas, una joven traumatizada tras la violación y posterior suicidio de una amiga suya, que tomará una decisión poco común frente a la «cultura de la violación» que domina la sociedad americana, motivo de crítica de la película.

Junto a  Mulligan, tenemos en diferentes papeles secundarios a Bo Burnham, Alison Brie, Clancy Brown, Jennifer Coolidge, Laverne Cox y Connie Britton.

Empezando por lo positivo, Carey Mulligan realiza una espectacular actuación que hace que entienda y comparta todos los elogios que había leído previamente sobre ella. De hecho, si no fuera porque competía con Frances McDormand, hubiera visto normalísimo que hubiera ganado el Oscar. Mulligan realiza una interpretación espectacular consiguiendo cambiar de registro con segundos de diferencia. Su Cassie es dura, pero también frágil y desequilibrada, ofreciendo un recital de interpretación.

La película es una crítica sin medias tintas de la cultura de la violación que está extendida en los Estados Unidos, sobre todo en el ámbito universitario pero no solo allí. Y busca poner de manifiesto cómo en este contexto, que una chica sea emborrachada y violada es visto casi como normal y culpa de la chica, ya que sabía a lo que se exponía al emborracharse, mientras que los intentos de denuncia se descartan, incluso por otras mujeres, para no «arruinar la vida a unos chavales que total, cometieron un error. Y además, ella ya sabía a lo que se exponía.» Esta terrible realidad es algo que merece combatirse y películas como esta pueden servir para que las nuevas generaciones entiendan que no es normal realizar estos hechos que además son delitos.

En este sentido, la película es casi una recopilación de todos las excusas y negativas que una mujer ha podido encontrarse en su entorno al denunciar haber sufrido una violación «de borrachera» y encontrarse para su desgracia que no es creída ni por sus supuestas amigas, ni por la policía o la sociedad en su conjunto.

Sin embargo, dentro de lo loable de su intención, encuentro un enorme desequilibrio entre la interpretación estelar de Mulligan con el nivel de la película en si. No he conectado nada con el tono general de la película y las cosas que el guión utiliza para construir la historia. De hecho, más que un «thriller salvaje» como la he visto clasificada, la película está bordeando peligrosamente la farsa en muchos momentos con su maniqueismo y sus momentos de brocha gorda. Porque no es sorpresa ver que todos los hombres de la edad de Cassie que vemos en la película son unos violadores en potencia, además de unos cobardes que se crecen cuando piensan que está borracha a su merced pero se «cagan» cuando ella les hace frente. Esto hace que una parte de la sorpresa de la película no llegue a serlo porque te lo ves venir a la legua.

Además, visualmente Una joven prometedora tiene más en común con un videoclip de Britney Spears que con un thriller o el cine de denuncia. Entiendo que esto es algo totalmente buscado por Fennell, como si quisiera mostrarnos que en la normalidad de la vida real es donde suceden los hechos más terribles, a los que no se les da la importancia que se debería. Y el caso es que puedo entender el objetivo que intenta alcanzar con esta aproximación visual, pero sinceramente no estoy seguro que acierte.

Además de maniquea, el guión de Fennell me parece tramposo, ya que no tiene problemas de mostrar a una Cassie como una inadaptada social debido a su trauma, pero luego en un exceso moralista, resulta que la joven se embarca en una misión de «venganza» para la que no comete ningún delito y todo lo que hace está dentro de la ley. Mostrar a la protagonista no solo como vengativa con razón, sino inteligente y perfecta en su razonamiento y sin embargo vista por la sociedad como una «perdedora» por no tener un buen trabajo o estar casada con niños me parece, un exceso del guión que rompe mi suspensión de credulidad. Y si, el mensaje feminista en ese sentido también es muy evidente, intentando llamar a la sororidad entre las mujeres.

Otro elemento que no puedo dejar de comentar es que el guión (ganador del Oscar a Mejor Guión Original este año) tiene un momento WTF?! ridículo que de hecho es lo que provoca el giro final. El momento clave, planteado a partir de un «porque si» arbitrario incomprensible. Y me molesta que esto que la prensa seri» criticaría y sobre analizaría con el cine de género, aquí se deja pasar como si tal cosa, entiendo que porque lo importante es el mensaje sobre la forma. Yo mismo estoy criticando bastante el guión de Falcon y el Soldado de Invierno, por sus «porque sis» igual de aleatorios como estos, pero parece que cuando se trata de cine «de autor» hay que ser más permisivo. Lo tendré en cuenta.

Este WTF! y el anticlimático y loquísimo final hicieron que piense que la película me haya parecido que va de más a menos y me deje con cierta sensación de decepción, aún entendiendo que globalmente, es una película con elementos destacables e interesantes.

Comparto el trailer de la película:

Una joven prometedora ha sido interesante, aunque no me ha dejado con ganas de volverla a ver.

PUNTUACIÓN: 7/10

Espero vuestros comentarios. Y si gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Minari, de Lee Isaac Chung

Tenía cierta curiosidad en ver Minari, la película del director Lee Isaac Chung que se ha convertido en una de las grandes sorpresas de los Oscars de este año al conseguir 6 nominaciones entre las que se encuentra Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor. Tras verla, lamento no compartir el estusiasmo ante este slice-of-life.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

David, un niño coreano-americano de 7 años, ve cómo a mediados de los años 80 su vida cambia, de la noche a la mañana, cuando su padre decide mudarse junto a toda su familia a una zona rural de Arkansas para abrir allí una granja, con el propósito de lograr alcanzar el sueño americano. (FILMAFFINITY)

Lee Isaac Chung (1978) es un director de cine y guionista estadounidense. Su ópera prima Munyurangabo (2007) fue Selección Oficial en el Festival de Cine de Cannes de fue el primer largometraje en kinyarwanda (un dialecto de Ruanda). También dirigió los largometrajes Lucky Life (2010) y Abigail Harm (2012). Con Minari ha ganado el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público en el Festival de Cine de Sundance 2020 y recibió numerosos premios y nominaciones importantes, incluido el Globo de Oro a la Mejor Película en Lengua Extranjera.

La película se estrenó en el pasada Festival de Cine de Sundance el 26 de enero de 2020, ganando tanto el Premio del Gran Jurado de Drama como el Premio del Público. La película obtuvo seis nominaciones a los Oscars de este año: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Original, Mejor Actor por Yeun, Mejor Actriz de Reparto Youn Yuh-jung (único galardon de la película) y Mejor Banda Sonora Original. También ganó el Globo de Oro a la Mejor Película en Lengua Extranjera, fue nominada para el Premio del Sindicato de Actores por Mejor Actuación de un Elenco en una Película, y obtuvo seis nominaciones en la 74a edición de los Premios de Cine de la Academia Británica, incluida la Mejor Película fuera de Idioma en Inglés.

Lee Isaac Chung dirige esta película de gran contenido autobiográfico, que tiene fotografía de Lachlan Milne y música de Emile Mosseri.

En el reparto de Minari destaca Steven Yeun (Glenn de The Walking Dead) como Jacob Yi, el padre de la familia empeñado en crear una granja que permita salir adelante a su familia de inmigrantes coreanos en la década de los años 80. La actriz coreana Han Ye-ri interpreta a su mujer Monica que lamenta el traslado de la familia de California a Arkansas. Sus hijos son David (Alan Kim) y Anne (Noel Kate Cho). La veterana actriz coreana Youn Yuh-jung, conocidísima en Corea pero desconocida en Estados Unidos, interpreta a la madre de Monica, Soon-ja, que viajará a la granja para cuidar de los niños. El único personaje no coreano de importancia en la película es Paul, un trabajador de la granja un tanto retrasado o descerebrado, interpretado por Will Patton.

Un primer elemento que debo comentar es que fui al cine a ver Minari con mi mujer y la única versión disponible era la versión doblada al castellano, por lo que me perdí todos los matices que en la versión original aporta ver una película americana en la que durante una importante parte del metraje hablan en otro idioma, el coreano natal de esta familia. Esto creo que es un gran pero a la hora de valorar la película porque resta uno de los aspectos que entiendo han jugado en la unánime aclamación de la película, que es el identitario, al mostrar la vida de una familia coreana-americana, una comunidad que ha sido sistemáticamente ninguneada en el cine comercial americano.

De hecho, aparte del conocido actor americano Steven Yeun de origen coreano, el director Lee Isaac Chung planteó desde el comienzo de que el casting tanto de Monica como de su madre Soon-ja lo interpretaran actrices coreanas, no americanas-coreanas, que podrían reflejar mejor la dificultad de encajar en una tierra diferente a la suya con otras costumbres e idioma.

Entrando en los elementos positivos, Minari engancha gracias a unos personajes que se sienten todo el tiempo reales. El elemento autobiográfico está perfectamente reflejado y la familia Yi transmite verdad por los cuatro costados. Me gustan todos los actores, pero sobre todo la relación del niño David (Alan Kim) con su abuela Soon-ja (Youn Yuh-jung) es para mi lo mejor de la película. Por contra, dentro que lo hacen bien, ni Steven Yeun como el cabeza de familia Jacob ni Han Ye-ri como su esposa Monica están igual de bien probablemente porque les veo demasiado monotemáticos en su interpretación, concentrado el primero en sacar adelante su granja olvidando a su familia y estando siempre preocupado, y ella siempre sufriendo porque no quiere vivir en una granja y en un matrimonio en el que ya no queda amor por motivos nunca explicados en la película.

Técnicamente, la película transmite lo que es la vida en una granja en mitad de la nada, con una fotografía naturalista estupenda y unos paisajes reales alejados de las imágenes bucólicas del campo perfecto que no existe en el mundo real. Este detalle, el del realismo, me parece muy interesante, empezando por el guión de Lee Isaac Chung. Alejado de los aspectos identitarios que maquillan la realidad en busca de una sororidad racial, la película muestra que justo son otros coreanos los que “putean” a la familia cuando el padre busca vender sus hortalizas coreanas en los mercados cercanos. Una familia que, por lo visto en la película, evita en general en contacto con los habitantes del pueblo cercano y mantiene una actitud mayoritariamente reservada hacia sus vecinos.

Realmente, la película ofrece justo lo que se espera de ella. El problema para mi viene por el propio concepto de “slice-of-life”, en el que nos enseña detalles de una vida rural en la que no acaba de pasar nada interesante durante los 114 minutos de metraje. No me malinterpretéis, conecto con la familia y me gustan todas las interpretaciones, pero las cosas que les suceden en la granja son las que son y no acaban de interesarme. Y si, se que el mundo real es aburrido y no existen los grandes clímaxes cinematográficos, pero eso no quita que a la historia en mi opinión, le falta punch por todas partes.

Por no hablar del no-final con el que termina la película. De nuevo, está claro que en la vida real no hay finales y mucho menos los finales felices, pero eso no debería servir de excusa para terminar de cualquier manera una película que, al final, es una narrativa audiovisual. No sólo esto, el guión en esta parte final es inconsecuente con lo mostrado justo antes, en uno de los momentos claves emocionales para el matrimonio Yi. Tras vivir ese momento emocional, Monica expresa su determinación de hacer algo, pero pasamos a un final en que eso no sólo no sucede sino que pasa lo contrario sin explicar qué provoca el cambio en Monica. lo que me ha supuesto un enorme problema narrativo que no puedo dejar de comentar. Si este salto de lógica lo hubiéramos visto en una película de superhéroes, no tengo dudas que se la hubiera puesto a caldo, por eso no entiendo porque esto se acepta con naturalidad en Minari y, en general, en todo el supuesto cine «serio». Es incomprensible.

Las opiniones son como los colores, hay muchísimos y cada uno tiene el suyo que es su favorito. En mi opinión Minari, que por cierto es el nombre de una planta del sur de Asia que la abuela Soon-ja trae de Corea y plantan en la granja, es una más que correcta película que realmente lo hace todo bien. Sin embargo, no me puedo creer todos los premios y nominaciones que está consiguiendo y que no se justifican por la calidad de la película, su historia y interpretaciones. Para Minari, la ola identitaria racial que recorre los Estados Unidos desde que surgió el Black Lives Matter, ha jugado en su favor y ha hecho que una rara-avis como es esta película que muestra a una parte de la comunidad coreano-americana haya sido aclamada por la crítica.

De hecho, estoy razonablemente seguro que si en lugar de coreanos, la película narrara la mudanza de una familia blanca alemana (o mexicana) a una granja de Arkansa, por poner dos ejemplos extremos, con las mismas buenas interpretaciones, hablando sus idiomas autóctonos, con una buena fotografía, etc… la película difícilmente se hubiera estrenado en cines y mucho menos hubiera recibido esta aclamación. Y eso reconociendo que la película está bien y si triunfa por algo, es por acertar en lo que pretendía, poner de relieve que existen más identidades en los Estados Unidos que los blancos, afroamericanos o hispanos.

Comparto el trailer de la película:

Minari es una buena película, pero no tan buena como todos los premios que ha conseguido indicaría. En todo caso, sabiendo lo que se va a aver, la película no dudo que va a encontrar un público que seguro disfruta con los slice-of-life.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!