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Crítica de Solo asesinatos en el edificio temporada 4 (Disney+)

Solo asesinatos en el edificio es lo más parecido que existe a una zona de confort televisiva. Y en esta cuarta temporada me ha gustado mucho el homenaje que la serie ha hecho con el mundo del cine.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Charles, Oliver y Mabel se enfrentan a las consecuencias impactantes del final de la tercera temporada, que involucran a la enigmática Sazz Pataki, la doble y amiga de Charles. Su búsqueda de respuestas los lleva a Los Ángeles, donde un estudio de Hollywood está produciendo una película basada en su propio podcast.

Sin embargo, al regresar a Nueva York, el trío se adentra en una nueva y emocionante investigación dentro del Arconia, explorando las vidas complicadas y los oscuros secretos de los residentes de la Torre Oeste.

El genial Steve Martin creó la serie con John Hoffman para 20th Television Studios (antes 20th Century Fox). Esta cuarta temporada ha contado con 10 episodios, igual que en temporadas anteriores. Hoffman dirige los dos primeros episodios además de escribir la serie.El resto de directores, a razón de dos episodios cada uno, son Chris Koch, Jessica Yu, Shari Springer Berman y Robert Pulcini, y Jamie Babbit.

Steve Martin interpreta a Charles-Haden Savage, un actor semiretirado que fue la estrella de la popular serie televisiva de detectives de los años 90 Brazzos. Vive en el 14C del Arconia. Martin Short es Oliver Putnam, un director de Broadway con problemas económicos que concibe la idea del podcast y se convierte en su director. Vive en el 10D del Arconia. Selena Gomez como Mabel Mora, una joven que vive en el 12E del Arconia, un apartamento que está renovando para su tía y que fue amiga de la víctima de asesinato de la primera temporada, Tim Kono.

Meryl Streep como Loretta Durkin, una actriz en apuros e interés amoroso de Oliver vuelve en esta cuarta temporada, al igual que Paul Rudd, aunque en su caso interpretando a otro papel: Glen Stubbins, el antiguo doble de Ben Glenroy de origen irlandés: Las sorpresas son los actores elegidos para interpretar a los protagonistas en la película que se está rodando, que son Zach Galifianakis haciendo una versión ficticia de sí mismo para el papel de Oliver, Eugene Levy en el papel de Charles y Eva Longoria en el papel de Mabel.

Comentaba sobre la zona de confort televisiva que para mi es Solo asesinatos en el edificio. Y la verdad es que Charles, Mabel y Oliver son casi de la familia llegados a este punto. La serie como siempre continúa justo en el momento en que terminó la temporada anterior, con el asesinato de Sazz Pataki, la amiga y doble de Charles. La duda que quedó era saber si el asesino estaba buscando a Charles o si era ella la víctima.

Por empezar al revés, dentro que la serie funciona de maravilla, creo que la parte más floja de la temporada es la investigación del asesinato, que queda casi en segundo frente al importante aumento de personajes que tenemos en estos episodios. Sin embargo, lo que es menos bueno se compensa completamente con el humor de los nuevos personajes. Por un lado, el reparto de la película, que ofrece momentos super chulos mientras los actores intentan conocer a los protagonistas de cara a interpretarles en la película. Y también me han gustado los nuevos inquilinos del edificio que conoceremos en esta temporada, que ofrece el elemento freak que tan bien le va a la serie.

Me gusta mucho además el homenaje que la serie hace al mundo del cine, empezando por la locura que se vive en los rodajes. También la parte del mundo de los stunts da para momentos emocionantes. Y por supuesto, la locura de los guionistas a los que exigen cambios de todo tipo a cual más loco y absurdo. Además, hay sobre todo un cameo de un director famosos que me ha flipado un montón.

Me parece curioso que Mabel sea la protagonista que menor papel tenga en la serie, con un Charles traumatizado por la muerte de su amiga Sazz y Oliver más loco de lo habitual pensando que su novia Loretta le va a abandonar debido a su éxito en Hollywood. Y mira que la serie siempre ha sido muy obvio en la distribución de protagonismo, pero en esta temporada ha sido muy evidente esta descompensación en contra de Mabel. Y hablaba que la investigación ha sido menos interesante que en temporadas anteriores, pero quizá eso es porque se han planteado semillas para varios misterios alrededor del Arconia que parece que por fin van a ser resueltos en la quinta temporada, que no se si será la última.

Dicho esto, lo cierto es que cuando algo no está roto no hace falta arreglarlo. Y creo que Solo asesinatos en el edificio es una máquina tan bien engrasada que casi parece que incluso con el piloto automático va a entretener a su público. Y no creo que esta temporada vaya con el piloto automático, al haber un montón de momentos emocionantes y darnos una buena evolución de los protagonistas. He disfrutado mucho con Solo asesinatos en el edificio, y hay tantos misterios que descubrir que tengo claro que la próxima temporada va a ser también genial.

Comparto el trailer de esta cuarta temporada de Sólo asesinatos en el edificio:

Sólo asesinatos en el edificio sigue disfrutando de una salud de hierro. Disfrute total.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Reflexiones de Domingo 24/2024: ¿2024 ha sido un buen año audiovisual?

¡Feliz Domingo! Hace unos días, mientras grababa el último podcast de El Colmo dedicado a la mejor serie de 2024, Arcane: League of Legends, el director del programa Daniel Padilla nos preguntó a los contertulios si creíamos que 2024 había sido un buen año para el cine o televisión. La pregunta me dejó un poco descolocado, y estuve pensando en ella desde entonces.

La respuesta más rápida a esa pregunta sería que aunque en 2024 he disfrutado numerosas películas a lo largo del año, pero no he encontrado esos PELICULONES que disfruto todos los años. Y lo mismo para las series: Arcane me parece la mejor serie del año, pero dentro de haber disfrutado varias series, excepto Arcane ninguna me dejó con la sensación de haberme volado la cabeza.

Empezando con el CINE, en 2024 he ido al cine 44 veces, lo que significa que voy a las salas comerciales 4 veces al mes. Haber ido tantas veces al cine ya indica que se estrenan muchísimas películas que me llaman lo bastante la atención lo suficiente como para pagar por verlas en el cine. De hecho, a pesar de estar muy contento con la calidad de imagen y sonido de mi televisión, sigo creyendo que la mejor manera de disfrutar del cine es la experiencia inmersiva que se produce en una sala comercial.

Pero viendo las películas de 2024, me parece que el primer gran debe de este año es la ausencia de películas de superhéroes, Star Wars o de franquicias del entretenimiento que me hagan flipar. No, no conecté demasiado con Deadpool y Lobezno, aunque si aprecio las cosas buenas que también tenía. Y es que la huelga de guionistas provocó el retraso de numerosas producciones a 2025, por ejemplo la última película de Misión Imposible o varias de Marvel Studios. Y por supuesto, la falta de Star Wars, que ni está ni se la espera, o Avatar, que nos hará esperar aún un año más.

Aunque a final de mes publicaré las típicas listas de «LO MEJOR DEL AÑO» de comic, cine y televisión, pensando en las películas que vi este año, empezando por el mainstream y las franquicias, he visto mucho notable, pero probablemente ningún sobresaliente. Me gustó mucho Twisters sobre todo por verla en el increíble formato 4DX. Y ver la nueva película de Godzilla y Kong: El nuevo imperio también estuvo muy bien. Pero Furiosa quedó bastante por debajo de Mad Max: Fury Road sobre todo por su naturaleza derivativa y falta de sorpresa ante un final que tenía que enlazar con lo visto en la anterior película de George Miller. También El Reino del planeta de los simios estando bien se quedó muy por debajo de las películas de Matt Reeves. Dune Parte Dos comparte los problemas de su primera parte, y otras como Del revés 2, Gladiator 2 o Cazafantasmas: Imperio helado estando bien no dejan de sonar a la misma melodía que ya conocemos.

Dentro del cine fuera de las franquicias, me gustó mucho Anora de Sean Baker, y Horizon parte 1 de Kevin Costner, que hubiera merecido mejor suerte que la que ha tenido con el descalabro comercial de su western épico. Sin embargo, no conecté con Kinds of kindness de Yorgos Lanthimos como sí lo hice con Pobres Criaturas, películón absoluto, en lo visual y con un mensaje super potente. Longlegs de Osgood Perkins o Megalópolis de Francis Ford Copola o La sustancia de Coralie Fargeatno me gustaron como me hubiera gustado. Por suerte, Clint Eastwood sigue siendo un seguro de vida como vimos en Jurado nº2.

Como digo, muchas películas me han gustado este 2024, pero ninguna superó la sorpresa y la maravilla que disfruté con Pobres Criaturas, y creo que vi esa película en enero. Que ninguna haya igualado a la película de Lanthimos explica quizá la sensación que tengo que al año cinematográfico le ha faltado algo más potente.

En lo referido a la TELEVISIÓN, quizá lo primero a destacar es la edad de oro que estamos disfrutando los amantes de la animación. Al éxito de Arcane hay que sumar el estreno de series estupendas como Invencible, X-Men ´97, Hit-Monkey, La leyenda de Vox Machina o Star Wars: The Bad Batch. Creo que el nivel de las series de animación es estupendo, aunque también tendría que destacar la decepción que tuve con la animación de Batman: Caped Crusader. Cada vez más autores están entendiendo las posibilidades expresivas y dramáticas que se pueden conseguir con la animación, y me alegra que los espectadores abracemos y celebremos estas series. Desde este punto de vista, 2024 ha sido un años extraordinario para la animación televisiva.

En imagen real, dentro que disfruté mucho con Fallout, igual a 2024 le ha faltado el subidón que me dan series como The Mandalorian o The last of us. Y tuvimos series estupendas como Masters of the Air, Monach: Legacy of monsters o For all mankind en Apple TV. También comedias criminales como The Gentlemen o dramas históricos como Shōgun. Historias inclasificables como El simpatizante. Pero creo que me falta LA SERIAZA de 2024 en imagen real.

Sin embargo, quizá la decepción vino por parte de las franquicias, con el mal sabor de boca que dejó Echo de Marvel Studios y con una Agatha ¿Quien sino? que no llegué a acabarla. Decir que la segunda temporada de Los Anillos de Poder estuvo mejor que la primera en realidad no es decir gran cosa pensando en el desastre anterior. Y pensando en HBO, dentro que me gustó House of the Dragon, no dejo de pensar que debería haber estado mejor y que sigue siendo un trailer de lo que está por venir, sin llegar casi nunca a mostrar el espectáculo que se supone a una serie ambientada en el mundo de Juego de Tronos. Además, no comparto el entusiasmo general con The Penguin, dentro que si reconozco el sobresaliente trabajo de su pareja protagonista. En Netflix, Cobra Kai ha quemado completamente su interesante premisa inicial y debería haberse acabado mucho antes.

Como todos los años, siempre pueden encontrarse series de televisión muy chulas, y me alegro mucho de la buena salud que el streaming ha dado a la animación. Pero dentro de los muchos notables, me faltó haber disfrutado de más sobresalientes.

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Crítica de Star Wars Tripulación perdida episodios 1 y 2 (Disney+)

Tenía mucha curiosidad con la nueva serie de Star Wars, Tripulación perdida, que acaba de estrenar Disney+. Hoy comento mis impresiones de esta serie creada por Jon Watts (Trilogía Spiderman) y con Jude Law de adulto que tendrá que cuidar o malcriar a este grupo de chavales perdidos en el espacio.

PUNTUACIÓN: 8/10

8 episodios. Un grupo de niños perdidos en la galaxia intentan encontrar su camino a casa en la era de la Nueva República.

Jon Watts, el director de la última y exitosa trilogía de Spiderman protagonizada por Tom Holland y producida por Marvel Studios, es el creador de esta serie. Watts dirige además el primer episodio, mientras que el segundo ha sido dirigido por David Lowery, director de Green Knight , A ghost story o Peter y el Dragón. Además, Watts también escribe el guion de esta serie junto a Christopher Ford, que comparte las labores de showrunner. La serie de ocho episodios ha sido rodada en el Domo digital de The Mandalorian, y va a contar con directores populares para la crítica como Los Daniels (Todo a la vez en todas partes) y Lee Isaac Chung (Minari, Twisters), una habitual dentro de las series de Star Wars como es Bryce Dallas Howard (The Mandalorian) y el próximo director de Thunderbolts* de Marvel Studios Jake Schreier. Como curiosidad, la música de esta serie ha sido creada por Mick Giacchino, el hijo de MICHAEL Giacchino.

En el reparto tenemos a Jude Law como Jod Na Nawood, un listillo con un pasado oculto que cree que su encanto le permitirá escapar de los problema que se va encontrando. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder.

Lucasfilm y Disney perdieron el crédito que tenían entre el fandom con el terrible Episodio IX. Este crédito aún no lo han recuperado, a pesar que cuando permiten trabajar con libertad a creadores como Jon Favreau nos entrega esa joya del entretenimiento que es The Mandalorian, de largo la mejor historia de Star Wars de la última década y probablemente la mejor serie de televisión creada para Disney+. A pesar de las excepciones de los éxitos de Favreau y Dave Filoni (Ahsoka), la sensación en los últimos años con Lucasfilm es de una empresa sin dirección que va como pollo sin cabeza lanzando todo tipo de propuestas a una pared esperando ver cual funciona entre el público. Que si una trilogía de los creadores de Juego de Tronos, que si una comedia de Taika Waititi, que si el proyecto que no acaba de arrancar de X-Wing Rogue Squadron de Patty Jenkins, la historia de Rey, ahora la terrorífica noticia de que están hablando con Simon Kinberg para una nueva trilogía… Hay tanto y tan diferente que es normal que el fandom esté despistado y no tenga claro cuales de esos proyectos se van a rodar al final. Algo que no creo que sepan ni siquiera en Lucasfilm.

Sumado al desastre cinematográfico, las series de televisión han acabado de matar la devoción que muchos espectadores sentíamos hacia Star Wars, empezando porque le quitaron la sensación de EVENTO de visionado obligado que tenían las primeras películas. Por culpa de desastres como Obi Wan (o la horripilante serie de Willow, también producida por Lucasfilm), el reclamo de Star Wars ya no es suficiente para ver una serie o película. Lo que me apetezca lo veré y lo que pinte mal lo rechazaré de plano. Cosa que ya pasó con El Acólito, serie que no he visto y no pienso ver.

Aunque las cosas no pintan especialmente bien para las series de Star Wars, lo cierto es que conecté con Tripulación perdida desde que vi el primer teaser y me transmitió un feeling absoluto a «Los Goonies en el espacio». Y he leído algunos comentarios sobre si Lucasfilm va a lo fácil con esta premisa, pero en realidad tan fácil no será cuando algo tan a priori interesante como conocer el origen secreto de los Siths lo han cagado de forma tan tremenda. La clave como siempre no es la premisa, sino la ejecución. Y era responsabilidad de los creativos, con Jon Watts a la cabeza, de ofrecernos una serie que nos llegara al corazón con unos personajes interesantes y una historia que nos atrapara. Todo eso es justo lo que tenemos en estos dos primeros episodios de Tripulación perdida, que me parecen modélicos y nos han enganchado a mi y a mi hijo.

Hablaba de una premisa de «Los Goonies en el espacio». Y siendo cierto, la verdad es que los dos primeros episodios ampliaron este concepto primero a un «Goonies vs Piratas del Caribe en el espacio«. Y pensando en la sorpresa final, esta premisa se ampliaría a «La Isla del Tesoro en el espacio con un grupo de niños«. Una premisa que consigue que los espectadores quedemos completamente enganchados.

Tripulación perdida está ambientada en la línea temporal post-Retorno del Jedi. Aunque el Imperio ha sido derrotado y la Nueva República gobierna la galaxia, en los puntos más remotos no llega la autoridad (algo de lo que ya fuimos testigos en The Mandalorian) y provoca el aumento de la actividad de naves piratas que atacan a todo carguero que se cruce en su camino. Mientras, en el mundo paradisiaco de At Attin, la vida es plácida y sin sorpresas, y las familias viven una vida cómoda en casas en los suburbios. El paisaje urbano y suburbano de At Attin es novedoso dentro del canon de Star Wars, al mostrar un mundo con tecnología pero también bosques y naturaleza. Viendo este mundo, parece increíble que existiera una Guerra de las Galaxias.

El primer gran éxito de Tripulación perdida son los chavales protagonistas. En cierto sentido son un poco arquetipos de lo que se espera de este tipo de grupos de chavales que inicialmente no son amigos, tienen personalidades opuestas y a medida que avance la serie aprenderán a trabajar en equipo y a confiar en los demás. Empezamos con Wim, un chaval aparentemente huérfano de madre que sufre la soledad de un padre que está trabajando a todas horas y no tiene ni un momento para su hijo. Win es fan de las historias de Jedis y sueña con vivir aventuras por la galaxia ayudando a la gente. Como vive en las nubes, tiene problemas en el colegio al perderse exámenes y no estudiar lo que debería. El mejor y único amigo de Win es Neel, un chaval con aspecto de elefante que es el típico chaval listo, obediente y un poco tímido, al que no le gusta el peligro y que vive perfectamente bien en At Attin. Win descubre por casualidad una nave enterrada en un bosque cercano a su casa, pero su exploración se convertirá en una carrera cuando competirán contra Fern, una chica super inteligente que participa en carreras de moto y lucha contra la exigencia de perfección de su madre, y KB, la amiga de Fern que será la miembro del grupo frío y analítico. Cuando la nave se active por error, llevará a los niños al espacio sin posibilidad de encontrar el camino de vuelta, lo que marca el principio de la aventura.

Los personajes inicialmente empiezan como aceite y agua, pero tienen un corazón enorme que hace que les cojas cariño desde el primer momento. Tripulación perdida es una serie para todos los públicos dentro de un ámbito familiar, y tiene un tono alegre y juguetón con varios momentos super divertidos. Otra cosa que me hizo disfrutar de la serie son los diálogos, que me parecen perfectos para establecer este tono y las personalidades de los chavales. Y es que recordando series como Los Anillos de Poder o lo que se comenta de El Acólito, no siempre tenemos creativos que sepan crear diálogos interesantes ni mucho menos situaciones potentes con los protagonistas. Jon Watts me parece que sin inventar ninguna rueda ni ser rompedor sí tiene claro lo que necesita una historia de esta naturaleza para enganchar al espectador. Y lo ejecuta de forma modélica.

Esta historia de niños perdidos en un universo traicionero lleno de piratas podría ser un dramón oscuro, pero Jon Watts acierta con el tono para todos los públicos de la serie. Además, plantea unas situaciones divertidas resultan interesantes y ayudan a que nos engancháramos a la serie. La llegada al puerto espacial controlado por los piratas nos ofrece un segundo episodio super divertido que tiene el feeling perfecto de Piratas del Caribe, apoyado entre otros aspectos por la estupenda música de Mick Giacchino. Estos piratas pertenecen a todo tipo de razas galácticas diferentes y nos dan el feeling de Star Wars que a lo mejor el perfecto mundo de At Attin igual no tuvo. La conexión de un personaje con The Mandalorian es un elemento orgánico que conecta perfectamente con el lore actual de Star Wars.

Los chavales llegaron a este puerto espacial buscando el camino a casa. Pero la mención de su mundo At Attin plantea un misterio que conecta a Tripulación perdida con La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, y que me dio un nuevo elemento para engancharme. A lo que hay que sumar la aparición de último segundo de Jude Law como Jod Na Nawood, que ofrece el cliffhanger maravilloso y 100% Star Wars que fue la guinda del pastel.

Los efectos especiales de Tripulación perdida me han gustado mucho. Viendo los títulos de crédito descubrí que han rodado la serie con el Domo LED Digital creado en The Mandalorian. Y la verdad es que durante el visionado no vi nunca el punto de salto entre el atrezzo y el fondo digital. Porque creo que está super bien planteado. Las naves y razas alienígenas son puro Star Wars, como también lo es tener a un robot SM-33, primer oficial de la nave, cuyas células de memoria se han frito por el paso del tiempo. Los momentos de acción son pocos, pero están rodados de forma modélica, y parece claro que lo mejor está aún por llegar.

Creo que cuando Lucasfilm se pone pretensioso, o busca plantear metáforas relativas al mundo actual, la caga. Entre otros motivos porque significa no entender la esencia de Star Wars como entretenimiento para todos los públicos. Y por eso The Mandalorian primero y ahora Tripulación perdida aciertan y conectan con los espectadores. Porque no hay nada más honesto que intentar entretener con unos personajes maravillosos llenos de corazón, y una historia que sabe conectar con el lore existente pero sin que ello les impida plantear una buena historia. La idea de poder disfrutar de un viaje muy divertido por la galaxia es justo lo que me pide el cuerpo. Y tengo claro que con estos personajes y con los misterios que tienen que revelarse, el disfrute está asegurado.

Comparto el trailer de esta serie:

Star Wars. Tripulación perdida ha empezado de la mejor manera posible y me ha enganchado. No le pido más a una serie de Star Wars.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Arcane: League of Legends temporada 2 (Netflix)

Netflix ha terminado de emitir la segunda temporada de Arcane: League of Legends, que se ha convertido en un acontecimiento para todos los amantes de la animación.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

ARCANE cuenta la historia de dos campeonas icónicas de League of Legends, que casualmente son hermanas. Jinx (Purnell), también conocida como Powder, y Vi (Steinfeld) se encuentran en bandos rivales de una guerra entre la utópica ciudad de Piltover y su oprimida Zaun. Powder y Vi se transforman por completo al final de la primera temporada, cuando Powder se convierte en la traviesa Jinx y Vi demuestra que es una campeona con la que no conviene meterse.

ARCANE se basa en el popular juego multijugador en línea League of Legends, desarrollado y lanzado por Riot Games en 2009. La serie de animación fue creada por los cocreadores Linke y Alex Yee y producida por el estudio de animación francés Fortiche Production en colaboración con Riot Games. Esta segunda temporada de 9 episodios ha sido dirigida por Pascal Charrue, Arnaud Delord, Barth Maunory, Etienne Mattera y Christelle Abgrall a partir del guión escrito por Christian Linke, Alex Yee, Nick Luddington y Amanda Overton. La serie cuenta además con música de Alexander Temple y Alex Seaver, incluyendo la canción «Enemy» de Imagine Dragons. Como ya pasó con la primera temporada, Netflix ha estrenado Arcane a razón de 3 episodios semanales, lo que ha permitido alargar la experiencia y el disfrute durante estos últimos 15 días.

En las voces originales encontramos a Hailee Steinfeld como Vi, Ella Purnell como su hermana Powder/Jinx, Kevin Alejandro como Jayce Talis, Katie Leung como Caitlyn Kiramman, Harry Lloyd como Viktor, Jason Spisak como Silco, JB Blanc como Vander y Bolbok y Reed Shannon como Ekko.

La primera temporada de Arcane se estrenó en 2021. Y dentro que tres años han sido muchísimo tiempo, tengo que reconocer que la espera ha valido la pena, porque esta segunda temporada ha mejorado en todo a la brillante temporada inicial.

En primer lugar hay que destacar la histórica animación de esta serie, que marca el standard de calidad por el que tendrán que compararse cualquier serie futura. El estudio francés Fortiche ha creado una animación por ordenador impresionante que juega con éxito a usar diferentes estilos de animación para aumentar la expresividad de las escenas: desde un CGI ultrarealista sumado a una animación casi como si estuviera hecha a mano, con fondos pintados en muchos momentos que consiguen aumentar la emoción ante lo que está pasando, o escenas que parecen puro comic con imágenes casi estáticas.  Cada fotograma de Arcane parece planteado para contar una historia con la máxima emoción, pero al mismo tiempo son cómo obras de arte perfectas que merecían estar en un museo. O en los hilos de One perfect shot, que es casi lo mismo. La narrativa de la serie y a la vez su vocación artística separan a Arcane de todo lo que he visto este año. Y junto al resto de elementos que voy a comentar a continuación, convierten a Arcane en la mejor serie de televisión de 2024.

No se puede expresar con palabras lo revolucionaria que es para mi la animación. De hecho, no es sorprendente ver que en los 3 años transcurridos entre temporadas se hayan estrenado otras series de animación con esta misma vocación artística, como es la también maravillosa Samurai de ojos azules. La influencia de Arcane se siente en muchas obras recientes, y creo que es algo buenísimo. Porque las posibilidades son casi infinitas, y la tendencia a una animación «perfecta» y super realista tipo Pixar es un disfrute de ver pero al mismo tiempo no tiene que verse como la única forma de contar historias con animación.

Los diseños de personajes son maravillosos, a lo que hay que sumar un nivel de detalle alucinante en la construcción de las dos ciudades de Zaun y Piltover. Todo lo que tiene que ver con lo que llamaríamos el diseño de producción me parece sobresaliente, aunque en este caso diría que este sobresalliente ya nos viene dado de la primera temporada.

En lo que esta segunda temporada ha superado ampliamente en la primera es en su ambición narrativa, planteando una historia mucho más compleja que lo visto en la primera temporada. En este sentido, creo que la narrativa de esta temporada está super influenciada en el manga y el anime, con algunos protagonistas que desaparecen (literalmente) durante varios episodios, o el uso de una narrativa fragmentada con saltos temporales que exigen una mayor atención en el espectador. Tengo que reconocer que cuando vi la temporada me quedaron algunas dudas, pero como me animé a ver de nuevo las dos temporadas de un tirón, he podido comprobar la complejidad y la ambición narrativa de la historia, y como todo estaba pensado desde el principio, posiblemente antes incluso de que el equipo de animadores empezara a dibujar.

La narrativa del manga y el anime es super evidente en esta segunda temporada, con varios momentos emocionales que se cortan para mostrar momentos del pasado del personaje en cuestión, de forma que su destino final acaba siendo un momentazo increíble que te dejaba con la emoción a flor de piel. Como en la primera temporada, las coreografías de acción son increíbles, resaltando que el League of Legends es un juego de combate y que tenían claro que este elemento tenía que cuidarse igual o más que todo lo anterior. Y me ha encantado la historia adulta que se plantea en la que buenas personas fallan aunque su propósito es bueno y ellos actúan al máximo de sus habilidades. La sensación cruel con algunos personajes sigue muy presente, y es otro de los motivos por los que esta serie es tan buena. Por ejemplo, el arco de Isha, la niña huérfana y muda que es acogida y protegida por Jinx, es un ejemplo maravilloso del extraordinario trabajo que Arcane ha realizado con todos los personaje, no sólo los protagonistas evidentes. La emoción que transmite Arcane ha sido muy superior a nada que haya visto en imagen real este año, me parece tremendo.

Y es que otro tema muy importante de Arcane es la naturaleza coral de una historia compleja que exige mucha atención por parte del espectador. Aparte de la relación amor / odio de las hermanas Vi y Jinx, que es el centro emocional de todo, esta segunda temporada tiene montones de protagonistas con papeles fundamentales para resolver la historia, como son el inventor Jayce, el amigo de la infancia de Vi y Powder Ekko, Caitlin, Viktor, Mel y su madre Ambessa. La serie mantiene una narración fragmentada que tiene un montón de momentos bestiales, como el viaje a otras realidades de Ekko y Jayce en el que viven en mundos diferentes al suyo. Y en lo referido a momentos emocionantes, todos los episodios tienen momentos increíbles, como la reunión de Jinx y Vi con su padre Vander, a pesar de que ha sufrido una peligrosa transformación mientras sus hijas le creían muerto. O la estancia de Ekko en la otra realidad y a lo que renuncia por volver a ayudar a su mundo. Dentro que en esta temporada las apuestas aumentan y el destino del mundo está en juego, literalmente, me gusta muchísimo que el núcleo emocional esté claro desde el primer momento y funcione tan bien. Por cierto, la consumación de Vi y Caitlyn justo antes de la batalla es otro momento super bonito que resalta su historia de amor a pesar de sus múltiples desencuentros. Aunque para algunos personajes Arcane es muy cruel, que otros puedan ser felices, aunque sea durante un corto espacio de tiempo se siente como una victoria. Y es otro de los éxitos de la temporada.

Me gusta que una serie sea exigente y no me lo de todo mascado. Dicho esto, dentro que Arcane me ha volado la cabeza, creo que la forma en que se plantean algunos elementos de la segunda temporada ha sido apresurada, yendo todo a demasiada velocidad y buscando contar demasiadas cosas con demasiado poco tiempo. Reconozco que al no haber jugado nunca al League of Legends puedo sufrir cierto desconocimiento en lo referido a las diferentes familias, las relaciones políticas entre ellas y algunos detalles de este mundo. Que no es algo importante pero que siempre me tenían pensando «¿Esos quién son?» cuando había una reunión del consejo y aparecían varias familias que aparentemente luego no tuvieron ninguna importancia en la resolución de la trama. Aunque el segundo visionado hizo que la serie me gustara aún más, la verdad es que me confirmó que la trama de la magia y los magos de Black Thorne es sin duda la más apresurada y que en cierto sentido parece que no acaba de encajar con el resto del conjunto. Pero es un pero muy pequeño para una serie que ya digo que me parece ha hecho historia para la televisión en general, y sobre todo para la animación.

El climax final une espectacularidad a nivel de un blockbuster de Hollywood con unas conexiones emocionales entre los personajes que consiguen que conectes con ellos y con el drama que sufren ante las decisiones que tendrán que tomar. Y en el que el destino de toda las razas de las ciudades de Piltover y Zaun están en juego. Este final resulta super potente y consiguió que dejara con una sensación super satisfactoria.

Por cierto, estoy escribiendo este reseña super flipado con todo lo relativo a Arcane, y se me ha olvidado hablar de la alucinante banda sonora y su selección de canciones. De alguna manera se nota que los tres años transcurridos entre temporadas sirvieron a los creadores para entender y potenciar aquello que funcionó muy bien en la primera temporada. Y en lo relativo a la música, el resultado es espectacular. Como fan de Linkin Park (me gusta mucho Emely Armstrong, su nueva cantante), me flipó escuchar en la primera escena de la temporada «Heavy is the crown» apenas 15 después de que se estrenara la canción. Y no sólo eso, sino que nos ofrecen una versión de la canción, lo que indica el nivel de preparación y planificación que hubo para que fuera una realidad. Aparte de esta canción, toda la banda sonora de esta temporada me parece magnífica, y ha provocado que me la ponga en bucle en mi playlist.

En una decisión que se siente contra corriente, los creadores de Arcane decidieron contar una historia en dos temporadas. Por tanto, aunque la historia ha dejado algunos elementos abiertos, Sobre todo los referidos a Mel Medarda y sus nuevas habilidades mágicas, en realidad se siente como un final satisfactorio y algo agridulce, pensando que el núcleo emocional de esta historia se construyó alrededor de las hermanas Vi y Jinx. Y este es sin duda un viaje que ha terminado. El viaje de estas hermanas, sobre todo pensando en los crímenes cometidos por Jinx, provocaba que el final fuera casi inevitable. Algo que para mi es muestra de buena escritura. Y que añade un regusto de tristeza ante lo que claramente es un final feliz.

Sin embargo, el mundo de Runeterra es enorme y queda montones de ciudades, familias y razas por descubrir. Es por esto que espero más pronto que tarde Riot nos informe de las siguientes series que va a estrenar pertenecientes al mundo de League of Legends. Visto lo visto, me han dejado con ganas de empezar a jugar.

Arcane. League of Legends es para mi la mejor serie de televisión de 2024. Así de buena me ha parecido. Imprescindible.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Arcane. League of Legends ha sido una serie maravillosa con una animación histórica cuya narrativa ha superado ampliamente a lo visto hasta ahora. Ojalá hayan más series de League of Legends y más estudios de animación intenten ofrecernos cosas nuevas y emocionantes al nivel es esta.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

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Crítica de Tulsa King temporada 2 (Sky Showtime)

SkyShowtime acaba de emitir la segunda temporada de Tulsa King, la serie protagonizada por Sylvester Stallone. Una temporada que ha mostrado que la formula ya no da más de si.

PUNTUACIÓN: 6/10

Tras 25 en prisión, el mafioso Dwight «El General» Manfredi es exiliado por su jefe a la zona rural de Oklahoma para ampliar sus operaciones. Cuando sospecha que los suyos trabajan en su contra, poco a poco va formando su banda.

En la segunda temporada, Dwight (Stallone) y sus hombres siguen construyendo y defendiendo su imperio criminal en Tulsa, pero… cuando la cosa empieza a ir bien, se dan cuenta de que no son los únicos que quieren hacerse con el territorio. Amenazado por la mafia de Kansas City y un hombre de negocios de Tulsa muy poderoso, Dwight lucha por mantener seguros a sus hombres y a su familia mientras mantiene el control de todos sus negocios. Además, todavía tiene asuntos pendientes en Nueva York.Taylor Sheridan ha creado Tulsa King junto a Terence Winter. Tras una primera temporada envueltas en varias polémicas tras la que Winter no decidió continuar, Sheridan optó por no utilizar un showrunner convencional para la segunda temporada y, en su lugar, decidió contratar a un director y productor ejecutivo para supervisar la producción diaria, siendo Craig Zisk el que realiza esta función. Zisk dirige 4 de los 10 episodios de esta temporada, siendo el resto de directores Sheridan optó por no utilizar un showrunner convencional para la segunda temporada y, en su lugar, decidió contratar a un director y productor ejecutivo para supervisar la producción diaria. Se anunció que Craig Zisk ocuparía este puesto, dirigiendo 4 de los 10 episodios de esta segunda temporada. El resto de directores son Joshua Marston, David Semel y Kevin Dowling. En los guiones, además de Zisk tenemos a Taylor Elmoren Terence Winter, Stephen Scaia , Joseph Riccobene, Dave Flebotte y William Schmidt. Sylvester Stallone también participa en los guiones de la serie, mostrando su importancia en la serie, contando además con una labor de productor.

Sylvester Stallone es el gran protagonista de esta serie en la que interpreta a Dwight «El General» Manfredi, un capo de la familia Invernizzi que viaja a Tulsa tras cumplir 25 años de cárcel por asesinato y no tener sitio en Nueva York. Andrea Savage es Stacy Beale, interés amoroso de Manfredi y agente de la ATF. Martin Starr es Lawrence «Bodhi» Geigerman, el dueño de una tienda de venta legal de marihuana reclutado por Manfredi para ayudar a financiar sus negocios en Tulsa. Jay Will como Tyson Mitchell, un antiguo taxista que se convierte en el chófer de Dwight y en el primer miembro del equipo de Manfredi.

Otros actores de esta temporada con Max Casella como Armand «Manny» Truisi, un antiguo soldado de Invernizzi que hace una nueva vida en Tulsa trabajando en el rancho de caballos Fennario, Domenick Lombardozzi como Don Charles «Chickie» Invernizzi, subjefe de la familia Invernizzi. Vincent Piazza como Vince Antonacci, el capo de Chickie. Garrett Hedlund como Mitch Keller, una ex estrella de rodeo, ex convicto y actual propietario de un bar que frecuenta Dwight y Dana Delany como Margaret Devereaux, la dueña del rancho de caballos Fennario.

Las nuevas incorporaciones de esta segunda temporada son Neal McDonough como Cal Thresher, un magnate del petróleo de Tulsa que además es un gran productor y distribuidor de marihuana, y Frank Grillo como Bill Bevilaqua, jefe de la familia Bevilaqua de Kansas City.

Menudo bajonazo ha sufrido Tulsa King en esta segunda temporada. Incluso reconociendo que mola ver a Sylvester Stallone, hay un límite de ver a gente hablando en los mismos 3 escenarios una y otra vez que yo como espectador puedo aceptar. La primera temporada terminó con Sly siendo detenido acusado de sobornar a una agente. La acusación no tenía la mínima posibilidad de prosperar y se resuelve en el primer episodio, permitiendo ver a Stallone defenderse a si mismo, que está genial. A partir de ahí conocemos a dos de los tres villanos de la temporada, Cal Thresher, un magnate del petróleo de Tulsa y Bill Bevilaqua, el jefe de la mafia de Kansas City. Ambos han trabajado juntos y ninguno acepta a un nuevo jugador en su territorio. Lo malo es que lo único que hacen es hablar y amenazar de palabra, como casi todos los que vemos en la temporada.

Hay un límite aceptable entre combinar elementos más pausados con acción en una serie de televisión y que una serie de gangsters tenga apenas un par de escenas de acción en 10 episodios, que es lo que lamentablemente tenemos en esta segunda temporada. Qué estoy suceda en una serie protagonizada por Stallone es un pecado absoluto, incluso reconociendo el valor que tiene verle protagonizar una serie con sus 78 añazos.

Hablando de Stallone, aunque su carisma sigue intacto, debo reconocer que da un poco de cosa verle con la cara super estirada por la cirugía estética. Y no es que Stallone haya sido nunca un dechado de expresividad, pero ahora es imposible que exprese nada. En esta temporada hay una continuidad argumental respecto a la primera en materia sentimental. Algún productor debió pensar que daba un poco de grima que Stallone se ligara a una agente del FBI de treinta y tantos, de forma que plantean que si es aceptable que se ligue a la dueña del rancho, que supera los 60 años. Y aunque parecen de una edad más aproximada,  es raro que Dana Delany, la actriz que interpreta a Margaret Devereaux, la dueña del rancho de caballos Fennario, tenga más arrugas en la cara que Stallone.

Aunque en realidad, el elemento sentimental no es lo peor de la serie. Lo malo es ver qué tenemos 3 localizaciones todo el rato, el rancho, el bar – casino y la tienda de marihuana, al que habría que sumar un cuarto, la plantación de marihuana del villano Thresher, y el bar donde están los gangsters de Nueva York. Y no dejamos de ver una repetición de diálogos que acaban siendo super redundantes. Hay un límite al carisma que Stallone puede aguantar un guión muy flojo sin nada de acción, y Tulsa King lo supera de sobra.

Reconozco que Stallone sigue molando incluso a pesar del exceso de cirugía (o estiramiento de su cara). Pero está segunda temporada de Tulsa King NO me ha dejado con ganas de ver la tercera temporada. Ni siquiera pensando en el cliffhanger con el que nos han dejado con la última escena. Y me da una pena tremenda.

Comparto el trailer de esta temporada de Tulsa King:

Tulsa King se ha desinflado de forma tremenda, y ni siquiera el carisma de Sylvester Stallone puede salvarla.

PUNTUACIÓN: 6/10

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