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Crítica de The Mandalorian 2×04 (Ep. 12 – El Asedio) Disney+

Hasta mi hijo sabía antes de empezar el visionado de este cuarto episodio de The Mandalorian que ESE personaje que todos estamos esperando no iba a salir en este capítulo. Sin embargo, el retorno de viejos amigos, una excelente aventura y algunas respuestas impactantes hacen que estemos ante otro gran episodio de una segunda temporada que sigue estando en lo más alto.

PUNTUACIÓN: 8/10

Episodio 12: El Asedio. El Mandaloriano se reúne con antiguos aliados para una nueva misión.

Este cuarto episodio de la segunda temporada cuenta con la peculiaridad de estar dirigido por Carl Weathers, el actor que interpreta a Greef Karga y que forma parte de la historia del cine comercial de los años 70 y 80 gracias a sus personajes Apollo Creed en la saga de Rocky o Dillon de Predator. Weathers había dirigido previamente algún episodio suelto de series como Hawaii 5-0, pero dirigir The Mandalorian es como si un equipo de 2ª división de repente se pusiera a jugar Champions. Ahora mismo no hay nada más grande que esta serie, aunque entiendo que el salto para él tampoco habrá sido excesivo teniendo en cuenta que Jon Favreau escribe el episodio y como show-runner estaría en el set de rodaje con Weathers, además de la habilidad de todo el staff técnico en lo relativo al set de rodaje digital, que seguro le ha facilitado muchísimo el trabajo durante el rodaje.

Narrativamente volvemos a una aventura más o menos independiente mientras Mando intenta ir de un lugar a otro, pero que da respuestas a algunos misterios planteados desde el primer episodio de la serie. Hay que quitarse el sombrero con la planificación de Jon Favreau, ya que se nota que tiene la temporada perfectamente planificada para que TODOS los episodios ofrezcan además de aventura, momentos para que los personajes se luzcan y sean super satisfactorios. Y en ese sentido, haber tenido que esperar hasta el cuarto episodio para volver a ver a Cara Dune (Gina Carano) o Greef Karga (Weathers), hace que el visionado haya sido también especial.

Además de Mando, Greef y Cara, el episodio no se olvida de Baby Yoda, que protagoniza unos momentos divertidísimos y es puro amor. De hecho, el gag de Baby Groot era tan evidente que se hacía extraño que no se hubiera empleado antes. Y lo cierto es que funciona de maravilla y consiguió que toda la familia nos riéramos. Favreau y Lucasfilm saben que tienen un filón y no tienen problema en darnos una sobrecarga de ricura.

Desde el comienzo de la temporada se sabía que Dave Filloni se había encargado de escribir y dirigir el 5º episodio. Esto hacía evidente que a pesar de nuestras ganas, hoy NO era el día en que ESE personaje que todos sabemos brillara, como mucho sería presentado a modo de cliffhanger al final para que Filloni se encargara a partir de ahí, y esto último ni siquiera llega a suceder.

Saber (o al menos intuir) esto a priori no ha provocado que este episodio pueda verse como un «relleno» o un retraso que nos obliga a esperar una semana más en que llegue el momentazo. Esta aventura ha tenido de sobra la entidad necesaria para que merezca haber sido incluida en esta segunda temporada, con unas escenas de acción excelentes que han molado un montón. Ver por primera vez en la temporada una persecución de speeders y la aparición de los cazas TIE es una pasada. Y encima, las revelaciones de este episodio que nos devuelven a los 2 primeros episodios son chulísimas y ayudan a entender parte del plan de Moff Gideon, que está dispuesto a dar mucha guerra en los próximos episodios.

Vista la narrativa de The Mandalorian, es más que probable que Cara y Greef ya no vuelvan a aparecer hasta el último episodio, si es que llegan a aparecer, pero este cuarto episodio nos ha saciado la sed de ellos gracias a verles machacar imperiales, algo que siempre mola. Otro elemento muy chulo de la serie es que Favreau consigue semana a semana darnos una aventura fantástica que nos deja en lo más alto y encima prometiendo que lo próximo puede ser aún mejor. Esto también es algo super complicado de conseguir, pero Favreau está haciendo fácil lo difícil. Me quito el sombrero, que grande.

Comparto el teaser de este episodio:

The Mandalorian continúa haciendo historia televisiva. Y ya la semana que viene, ahora si vamos a tener uno de los grandes momentos televisivos para todos los fans de Star Wars.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Succession Temporada 1 (HBO)

Aprovechando mi nueva suscripción a HBO he aprovechado para ver una serie que me llamaba la atención, pero nunca lo bastante como para verla: Successión, la serie de HBO creada por Jesse Armstrong inspirada en la figura de Rupert Murdoch, y me ha parecido amoralmente entretenida.

PUNTUACIÓN: 8/10

Serie de TV (2018-). Serie que sigue a la disfuncional familia de Logan Roy y sus cuatro hijos, que controlan una de las empresas de medios de comunicación y entretenimiento más importantes del mundo. Los problemas llegan cuando se plantea quién será el sucesor del patriarca. (FILMAFFINITY)

Succession fue creada por Jesse Armstrong, y cuenta como productores ejecutivos con Will Ferrell y Adam McKay, que dirigió además el episodio piloto. Esta primera temporada se estrenó en junio de 2018 y la HBO la ha renovado para al menos una tercera temporada, confirmando el éxito de la segunda temporada en los Emmys, donde ganó el premio a Mejor Serie Dramática y Jeremy Strong el premio a Mejor Actor de Drama.
El creador Jesse Armstrong ha escrito los guiones de 3 de los 10 episodios de esta primera temporada, que han contado con guiones de Tony Roche, Jonathan Glatzer, Anna Jordan, Georgia Pritchett, Susan Soon He, Lucy Preble y Jon Brown. Además del antes mencionado Adam McKay, Mark Mylod ha dirigido 4 episodios, Adam Arkin 2 y Andrij Parekh, Miguel arteta y S.J. Clarkson uno cada uno.

Succession está inspirada en la vida de Rupert Murdoch, el magnate australiano nacionalizado estaounidense dueño durante algunos años de la 20th Century Fox, las cadenas de televisión Fox (USA) y Sky (U.K.) así como periódicos como The Times o The Sun.

De esta forma, en la serie asistiremos a las desavenencias del magnate Logan Roy (Brian Cox) por el control de uno de los mayores conglomerados de medios audiovisuales y entretenimiento del mundo. Aunque la parte empresarial tiene mayor importancia, también conoceremos las intimidades familiares de Logan Roy y de sus cuatro hijos, hijos que cada uno se enfrenta de una manera diferente al control que su padre quiere imponer sobre ellos.

Kendall Roy (Jeremy Strong) el segundo hijo de Logan, de su segundo matrimonio, y pone a la empresa por delante de todo lo demás, incluida si familia, y aspira a suceder a Logan al cargo de la empresa ante la inminente jubilación de Logan. Por su parte, Connor (Alan Ruck) el hijo mayor de Logan de su primer matrimonio no quiere saber nada de la empresa y vive su vida apartado de todo en un rancho en Nuevo México, dejando que sus hermanos decidan por él.

Siobhan «Shiv» Roy (Sarah Snook), la hija menor y única hija de Logan Roy de su segundo matrimonio, trabaja como asesora política y ha intentado labrarse una crrera profesional por si misma, sin el nepotismo de su padre. Trabaja para el candidato presidencial Gil Eavis, cuyas opiniones políticas chocan con las de su padre, y mantiene una relación sentimental con Tom Wambsgans (Matthew Macfadyen), un ejecutivo da la empresa de su padre Waystar, al que le gusta agradar a la gente y disfruta de su proximidad al poder de la familia Roy, y que suele pagar su frustración con sus subordinados.

Roman Roy (Kieran Culkin), es el tercer y menor hijo de Logan Roy, de su segundo matrimonio, un joven extrovertido e inmaduro, no se toma en serio las responsabilidades que la empresa le exige. Además, Kendall y él suelen chocar buscando la atención de su padre.

Otros personajes importantes de la serie son Marcia Roy (Hiam Abbass), la tercera esposa de Logan Roy. Nacida y criada en Beirut, que es vista por los hijos de Logan como una trepa que busca quedarse con el poder influyendo a Logan y poniéndole en su contra. Greg Hirsch (Nicholas Braun), es un sobrino nieto de Logan Roy y nieto de Ewan Roy que intenta que Logan le de un trabajo que le saque de sus dificultades económicas. Greg está muy verde en lo relativo a los negocios y acabará trabajando bajo el mando de Tom Wambsgans, que le va a machacar siempre que pueda. Por último, Frank Vernon (Peter Friedman), es el director de operaciones de Waystar RoyCo y confidente de Logan Roy desde hace mucho tiempo, y aunque es miembro de la vieja guardia de Logan, Kendall confía en él para que le ayude a limar las diferencias con su padre.

Ver Succession ha sido un poco como ver un accidente en la carretera, sabes que no debes mirar pero luego no puedes parar de hacerlo, atraído como un ciervo ante las luces del coche que le va a atropellar. La vida de los miembros de la familia Roy en una sucesión (nunca mejor dicho) de personas amorales y asquerosas que resumen los peores estereotipos del mundo empresarial y de los ricos.

Desde el hijo mayor que se las da de “naturista” y conectado con la naturaleza cuando es un vividor que no le ha dado un palo al agua en su vida, el hijo serio que quiere seguir los pasos de sus padre pero en el fondo no está capacitado para aguantar la presión o el joven descerebrado que se la sopla todo porque va a ser millonario pase lo que pase. Incluso las personas que parecen menos chungas, Shiv por ejemplo o su novio Tom tienen una moral algo distraída en su vida personal y parece que tomen siempre las decisiones más amorales posibles. Y por encima de todos, Logan, el gran tiburón de las finanzas cuya filosofía de tierrra quemada y arrasar con todo el que se le oponga nos devuelve a lo peor del Reaganismo que sigue estando de plena actualidad.

Dicho esto, ¡que entretenenido es todo, que bien me lo he pasado!! A pesar de ser episodios de casi una hora, pasan un montón de cosas y hay un montón de giros, sorpresas y momentazos. A lo largo de la primera temporada parece que Kendall tenga siempre la negra y sea víctima de la Ley de Murphy, pero cuando parece que la serie hace algo para que al menos sintamos pena por él, hace una flipada que vuelve a situarle en el lado de los personajes “ostiables”. Y así todos.

En este sentido, parece haber un mensaje subyacente alrededor de que a pesar de ser asquerosamente ricos, todos los hijos están traumatizados por un padre despótico que ama más el dinero que a ellos. Sin embargo, siendo esto cierto, su actitud individualista y egocéntrica hace imposible que pueda sentir empatía por ellos, aunque sí me divierten sus desventuras y flipadas.

No tengo claro qué nivel de fidelidad tiene la serie con la vida de la familia Murdoch, pero la serie acierta de pleno con la combinación de drama empresarial con enredos familiares, y hay mucha tela que cortar en estos 10 primeros episodios. Además, otro hacho que ayuda a enganchar al espectador es su perfecto diseño de producción y las localizaciones en Nueva York y otros lugares icónicos, que transmiten el glamour que se espera de una serie de este tipo.

Sabiendo lo que vas a ver, no se me ocurre nada negativo de esta primera temporada, me lo he pasado super bien. Digo esto porque a diferencia mía, mi mujer no ha entrado en el rollo amoral de la serie y no le ha gustado nada, así que sin duda depende el disfrute de llegar a la serie con el estado mental adecuado.

Comparto el trailer de esta estupenda primera temporada:

Succession es una serie amoralmente entretenida y adictiva. Me costó ponerme a verla pero ahora que la vi me muero de ganas de ver la segunda temporada a ver cómo continúa la historia.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Gambito de Dama de Scott Frank (Netflix)

El Gambito de Dama es la última gran serie estrenada en Netflix. La serie creada, escrita y dirigida por Scott Frank basada en la novela de Walter Tevis ambientada en el mundo del ajedrez de los años 60 cuenta con una impresionante Anya Taylor-Joy como la problemática protagonista.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Miniserie de 7 episodios. Kentucky, años 60. En plena Guerra Fría, la joven Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) es una huérfana con una aptitud prodigiosa para el ajedrez que lucha contra la adicción mientras trata de convertirse en la mejor jugadora del mundo.

Scott Frank es un escritor estadounidense con un currículum muy interesante, con guiones en películas como Malice, (Harold Becker, 1993), Get shorty (Berry Sonnenfeld, 1995) o Minority Report (Steven Spielberg, 2002). Ha sido nominado en dos ocasiones a los Premios Óscar en la categoría de mejor guion adaptado por sus guiones de Out of Sight (La maravillosa película de Steven Soderbergh de 1998) y Logan (James Mangold, 2017).

En 2014 dió el salto a la dirección con la estupenda Caminando entre las tumbas protagonizada por Liam Neeson, y en 2017 creó, escribió y dirigió Godless, estupendo western estrenado también en Netflix. El gambito de Dama es su segunda serie con Netflix, creada junto a Allan Scott, y en este caso adapta la famosa novela de ficción escrita por Walter Tevis, publicada en 1983. Scott Frank escribe y dirige los 7 episodios de que consta esta serie. Para ello ha contado con la fotografía de Steven Meizler, montaje de Michelle Tesoro y música de Carlos Rafael Rivera.


El principal reclamo de esta serie es la alucinante interpretación de Anya Taylor-Joy como Beth Harmon, una joven super dotada que intentará convertirse en la mejor jugadora de ajedrez, un deporte dominado por los hombres, en plena guerra fría, y que tendrá que enfrentarse a sus problemas con las drogas, el alcohol y el trauma provocado por la muerte de su madre cuando era una niña.

Anya Taylor-Joy realiza un tour-de-force interpretativo de los que marcan una carrera. Beth es inteligente, educada pero asocial, al no estar interesada por otra cosa que no sea el ajedrez. Taylor-Joy transmite inteligencia, personalidad y saber lo que quiere, pero a la vez muestra una parte de fragilidad y dolor por un pasado que no ha acabado de aceptar. Su adicción a las drogas resultado de su paso por el orfanato y una adolescencia un tanto desestructurada con una familia adoptiva la mete en una espiral autodestructiva.

Y además de todo esto, Taylor-Joy transmite una belleza magnética en pantalla, del tipo que no te permite dejar de mirarla. A mis años queda un poco viejuno hablar de “crush”, pero me declaro totalmente rendido ante su belleza. En este sentido, hay que decir que la ambientación de los años 60 ayuda también a mostrar a Beth en un momento histórico que fue clave para el diseño, la moda y los avances sociales, y que hace que aparezca siempre bellísima.

Aunque Taylor-Joy tiene en la actualidad 24 años, interpreta a Beth desde los 13 años, recién entrada en la pubertad, hasta los casi 20 en que termina la serie, en ese momento 1968. Las escenas de Beth de niña con 9 años cuando es llevada al orfanato están interpretadas por Isla Johnson, mientras que la Beth de 5 años es Annabeth Kelly.

Aunque Anya Taylor-Joy monopoliza casi completamente la serie, debo decir que el resto del reparto me parece que están también super acertados. Bill Camp interpreta al señor Shaibel, el conseje del Orfanato Femenino Methuen que la enseña a jugar a ajedrez. En el orfanato, su única amiga es Jolene (Moses Ingram de adulta) hasta que finalmente es adoptada por Alma Wheatley (Marielle Heller), una ama de casa que sufrirá el abandono de su marido Allston (Patrick Kennedy). Pero también conoceremos a la madre fallecida Alice (Chloe Pirrie) que sufrió problemas mentales.

Dentro del mundo del ajedrez, Beth conocerá en su Kentucky natal a su primer rival y luego amigo Harry Beltik (Harry Melling), a Townes (Jacob Fortune-Lloyd) su primer interés romántico no correspondido, y a Benny Watts (Thomas Brodie-Sangster), un joven prodigio que es el mejor jugador de Estados Unidos cuando Beth irrumpe en el mundo del ajedrez. El gran “rival” de Beth en esta serie es el gran maestro ruso Vasily Borgov (Marcin Dorociński), el mejor jugador del mundo con el que se encontrará en varios torneos.

El Gambito de Dama es una serie excelente bajo cualquier punto de vista que merece mucho la pena. Hay veces en que el hype está totalmente justificado, y este es uno de esos casos. Como ya he comentado, la interpretación de Anya Taylor-Joy es maravillosa y de esas que marcan una carrera, pero lo cierto es que toda la producción me parece de diez.

Hay que reconocer que para el medio audiovisual, los años 60 son super agradecidos. Las mujeres, la ropa, los vehículos, etc… todo parece que tenga más glamour en esos años. En ese aspecto, todo luce de maravilla, pero hay además un diseño de producción estupendo, con una enormes sets que entiendo han estado rodados en localizaciones originales que permiten unos largos travellings mientras acompañamos a Beth en los diferentes torneos a través de hoteles maravillosos. Hay veces que una serie o película transmite una idea de “barato”, no es el caso de esta serie. Al contrario, el sobresaliente diseño de producción, la fotografía, vestuario, música, etc… da idea de una producción de promer nivel de calidad cinematográfica, que ha tenido a su disposición todo lo que ha necesitado.

Además, a pesar de los grandes espacios, las perfectas localizaciones y el feeling clásico, Scott Frank da en la diana porque pone en el centro de todo la psicología de Beth y su forma de enfrentarse al mundo, con lo que la empatía es automática. Este núcleo emocional se construye también con un ritmo pausado (que no lento) y una estupenda evolución de la historia, transmitiendo un gusto evidente por una narrativa de inspiración clásica.

Otro elemento a destacar es la dificultad de mostrar de forma interesante el mundo del ajedrez, que es el deporte menos visual del mundo, y que Frank consigue que sea interesante incluso para gente que no lo haya jugado en su vida. Creo que es también un gran mérito en su haber, mostrando que no es sólo un buen escritor, sino un interesante director del que estar pendiente de sus próximos trabajos. La forma en que equilibra el melodrama con la tensión de la competición y el entrenamiento obligatorio, siempre con Anya Taylor-Joy en el centro del huracán, me ha parecido maravilloso.

Ya véis que no se me ocurre nada malo que decir sobre El Gambito de Dama. Me parece también un acierto la forma en que amolda la duración de cada episodio a las necesidades narrativas, moviéndose los episodios entre los 46 minutos del tercer episodio y los 67 del séptimo y último. Además, también me han acertado mucho mucho el final, que me parece que de nuevo acierta en la diana. Creo que es una serie super redonda, y aunque habría opción a hacer una continuación, no se si lo mejor sería dejarlo ahora que están en lo más alto. Aparte del hecho que entiendo que la novela termina en este mismo punto. En todo caso, si eso significa volver a ver a Anya Taylor-Joy en la cúspide de su belleza, ¿donde hay que firmar?

Comparto el trailer de esta serie:

El Gambito de Dama es la siguiente gran serie de Netflix tras The Haunting of Bly Manor, y te la recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Y vosotros, ¿ya habéis visto esta serie, qué os ha parecido? Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de The Mandalorian 2×03 (Ep. 11 – La Heredera) Disney+

El tercer episodio de The Mandalorian dirigido por Bryce Dallas Howard ha tenido el valor de conseguir volarme la cabeza y a la vez reconocer que no ha sido el mejor de lo que llevamos de segunda temporada, con la promesa además del que puede ser el gran episodio de esta tanda, que será el próximo.

ARTÍCULO SIN SPOILERS

PUNTUACIÓN: 8/10

Episodio 11, La Heredera. El Mandaloriano se aventura en alta mar y encuentra aliados inesperados.

Bryce Dallas Howard vuelve a la dirección de The Mandalorian en este tercer episodio de la segunda temporada, que vuelve a contar con guión de Jon Favreau. Howard dirigió el cuarto episodio de la primera temporada, «Santuario», en el que se presentó a Car Dune (Gina Carano) y vuelve para enfrentarse a otro episodio complejo técnicamente con multitud de extras y un mundo nuevo, cuyas localizaciones que soluciona con nota. La realidad es que no soy capaz de ver un sello de autor en estos episodios desde el punto de vista de la dirección, sí claramente el sello de autor de Jon Favreau, pero me alegra que el equipo de dirección elegido por Lucasfilm sea tan sólido como estamos viendo.

Es complicado escribir este artículo SIN spoilers cuando las revelaciones que se ponen encima de la mesa en este episodio son tan importantes, pero desde el principio he planteado esta serie de artículos para que puedan ser leídos por todo tipo de público, sobre todo por aquellos no frikis de Star Wars (como yo) que vemos obligatoriamente el episodio de estreno el viernes. Y no pienso cambiar de enfoque ahora, aunque veo que va a ser obligatorio una vez acabe la temporada escribir el análisis en profundidad de la temporada ese ya full spoilers.

Entrando en materia, este tercer episodio es muy importante porque demuestra (una vez más) la habilidad narrativa de Jon Fabreau y cómo mientras nos está ofreciendo un maravilloso viaje por la galaxia con Mando como protagonista, sabe que también debe dar momentos de conexión con el universo de Star Wars para que los fans flipemos. Y oh, boy!! menuda conexión más flipante la que nos acaba de regalar!!!

Frente al desierto de Tattoine del primer episodio y el mundo helado del segundo, el mundo acuático habitado principalmente por Quarrens y Calamaris ofrece un espacio en el que las amenazas a Mando son diferentes a todo lo visto hasta ahora. Y me gusta que la sensación es que el próximo episodio va a ofrecer otro mundo diferente a lo visto hasta ahora, lo cual se nota que es una decisión creativa muy evidente.

De igual forma, ver de nuevo a las fuerzas imperiales en este episodio es otro elemento colocado evidentemente para recordar que sí hay una trama en esta temporada, que es el argumento principal de la misión de Mando de entregar a Baby Yoda a algún Jedi que cuide de él.

Otro elemento sobre el que reflexionar de la participación imperial en The Mandalorian es que al final de la temporada pasada descubrimos que Moff Gideon (Giancarlo Esposito) tenía en su posesión el DarkSaber Mandaloriano. El arma, presentado en Star Wars The Clone Wars y posteriormente en Star Wars Rebels, se presentaba como el sable de luz del primer caballero Jedi de origen mandaloriano. Con el paso de los siglos, su posesión se convirtió en un símbolo de autoridad para la sociedad mandaloriana. En ese momento, el detalle no pasó más que para resaltar que Moff Gideon era efectivamente el causante del genocidio mandaloriano, pero si pensamos en quien era el último poseedor del Sable Oscuro, las posibilidades que se abren son extraordinarias.

Y no hay duda que Jon Favreau lo tenía claro desde el primer momento. No sólo esto, sino que las sorpresas y apariciones especiales que se muestran en este episodio pueden ofrecer unos momentos gloriosos en los episodios restantes. Dentro que obviamente The Mandalorian no puede contar con Luke, Han o Leia, me alegra que ya en esta segunda temporada empezamos a ver las verdaderas posibilidades que The Mandalorian dentro del universo de Star Wars.

Y como comentaba antes, este episodio es alucinante y al mismo tiempo me ha parecido el más flojo de los tres. Narrativamente creo que está perfectamente construido para resaltar las sorpresas, pero frente a las aventuras con principio y final de los primeros episodios, este parece que está construido para lanzarnos la sorpresa del personaje al que casi con toda seguridad veremos la semana que viene, lo que convierte el episodio en parte en un teaser de lo que está por venir. Dicho esto, he disfrutado del episodio como un enano, y se trata de pequeños matices para un episodio que en cualquier caso me ha parecido de nuevo modélico.

Comparto el teaser de este episodio:

The Mandalorian sigue en curso de hacer historia televisiva. Y la cita de este viernes puede ser aún más emocionante, ¡no puedo esperar!!

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Habéis visto ya este episodio? No puedo recomendar más esta serie. Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de Patria, la serie del año (HBO)

HBO emitió el domingo el último y emocionante episodio de Patria, confirmando que estamos antes la serie del año en España y una historia de obligado visionado por todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 10/10

Miniserie de 8 episodios basada en la novela homónima de Fernando Aramburu, que abarca 30 años del conflicto vasco y estudia el impacto del mismo sobre la gente común, como la viuda de un hombre asesinado a tiros por la banda terrorista ETA, que vuelve a su pueblo natal tras el alto el fuego de 2011, o la madre de un etarra encarcelado. (FILMAFFINITY)

Reconozco que no he leído la novela de Fernando Aramburu, no me encontraba nunca mental ni emocionalmente preparado para leer la historia de estas familia rotas por décadas de violencia etarra, violencia que tiene muchas formás más allá de los asesinatos y las bombas, y que aún está extendida en múltiples capas de la sociedad vasca.

Aitor Gabilondo es el creador y escritor de esta adaptación de la novela de Aramburu. Gabilondo es un guionista y productor de gran experiencia, siendo el creador de series con o El Príncipe, Allí Abajo o Vivir sin permiso. Los 8 episodios han sido dirigidos por Félix Viscarret y Óscar Pedraza, y cuentan con fotografía de Álvaro Gutiérrez y Diego Dussuel y musica de Fernando Velázquez.

Uno de los grandes aciertos de la serie es un extraordinario reparto de actores de origen vascos, que transmiten una autenticidad total en sus interpretaciones, gracias a las expresiones familiares como el uso del euskera que usan de forma habitual. Patria es, además de un retrato de una sociedad vasca que alentaba a los asesinos y los vitoreaba como héroes mientas acosaban a las víctimas haciéndolas parecer culpables de no se sabe qué, la historia inspirada en hechos reales de dos mujeres que nos muestran dos caras de esta moneda.

Por un lado está Bittori (Elena Irureta), esposa y víctima del terrorismo, al ser viuda del empresario Txato Lertxundi (José Ramón Soroiz), asesinado por ETA. Por otro lado tenenos a Miren (Ane Garabain), amiga de Bittori y madre del etarra condenado por el asesinato de Txato. A pesar de ser grandes amigas, Miren se unió al señalamiento de la familia de Bittori que realizó todo el pueblo, al entrar su hijo Joxe Mari (Jon Olivares) en ETA y negarse a pagar Txato el impuesto revolucionario. No por españolismo ni nada que se le parezca, sino porque económicamente no se lo podía permitir.

Tras el asesinato del Txato, asistiremos a las diferentes formas en que los miembros de la familia Lertxundi asimilaron su muerte. El hijo mayor Xabier (Íñigo Aranbarri), médico, sufrió un dolor terrible y una depresión que le impidió no sólo feliz sino ni siquiera intentarlo. Nerea (Susana Abaitua) la hija pequeña, bajo su aparente superficialidad, sufrió un profundo dolor interior que la hizo intentar alejarse lo más que pudo de la violencia y del Pais Vasco.

Los asesinatos de Joxe Mari también afectaron a su familia. Joxian (Mikel Laskurain), marido de Miren y padre de Joxe Mari vivió el resto de su vida atormentado por un lado por no haber sabido criar mejor a su hijo, y por otro por hacer el vacío al Txato, (amigo suyo de toda la vida) antes de su asesinato por miedo a la presión abertxale que domina el pueblo. Los dos hijos de Joxian y Miren, Arantxa (Loreto Mauleón) y Gorka (Eneko Sagardoy) se marcharon del publo para intentar hiur de la violencia y la presión etarra, sin llegar a conseguirlo completamente. Arantxa sufrió un ictus y vive incapacitada en silla de ruedas cuidada por sus padres en el pueblo, mientras que Gorka es escritor y locutor de radio y vive en Bilbao.

Patria es una maravilla. Para tratarse de un tema tan espinoso como es el de la violencia etarra, lo presenta de forma tremendamente elegante y centrada no tanto en los hechos, que también, sino en como los mismos afectan a las personas. Y en este sentido, las interpretaciones de todo el reparto me parece magnífico. Elena Irureta y Ane Garabain son unas actrices maravillosas que realizan probablemente las interpretaciones de sus vidas.

Bittori es una mujer y madre normal cuya vida se rompió en dos y que no tiene motivos por los que vivir, más allá de obtener las respuestas que nadia fue capaz de darla sobre los motivos de la muerte de su marido. Cada momento en que está en pantalla, la emoción está a flor de piel y conseguía que mi corazón sufriera por lo que ella y sus hijos tuvieron que sufrir, algo que es reflejo del drama que sufrieron cientos o miles de familias vascas no abertxales. El personaje de Bittori es perfecto por lo bien construido que está y lo realista que es, sin dejar de mostrar que no era ni mucho menos perfecta y a la que el drama y los años la han convertido en alguien antipática para con sus hijos y que no se deja ayudar.

Y también es espeluznante el viaje al infierno de Miren, que aunque inicialmente tenia firmes convicciones vascas, solo se preocupaba de cuidar de su familia y de andar con sus amigas. De la noche a la mañana, a partir de entrar Joxe Mari en ETA, cambia completamente y se convierte en una abertxale radical. De esta forma, pasó de escandalizarse por los episodios de violencia callejera a justificar los asesinatos de gente inocente, todo en nombre del amor por su hijo.

Mi compañera y amiga Lupe comenta que en la novela Miren tiene una mayor profundidad que en la serie, y muestra a una madre que se convierte en abertxale en la creencia que así protege a sus otros hijos y a su marido de la violencia pro-etarra, y que quiere tanto a su hijo que pone por delante este amor por delante de todo lo demás, incluso de la realidad de los hechos que cometió. Sin embargo, este matiz que me comenta no se ve en la serie, en la que hasta el giro final aparece caracterizada como la peor radical del pueblo que ha perdido el contacto con la realidad, algo que por ejemplo queda reflejado en un diálogo con su marido en el ella le dice “qué sabrás tu del amor de una madre (hacia su hijo encarcelado)”, a lo que Joxian le contesta “yo también soy su padre”. Lo que yo lo interpreto que él le dice que se puede querer a un hijo y no por ello justificar sus actos, que no tienen justificación bajo ningún punto de vista.

Elena Irureta y Ane Garabain están como digo maravillosas, pero no quiero dejar de destacar a todo el reparto, que ofrece unas interpretaciones que transmiten verdad y todo el dolor de cómo asimiló cada uno su dolor de una manera diferente. Todos ofrecen unos interesantes puntos de vista a las consecuencias de la violencia etarra y como afectaron a la gente que tuvo que sufrirla en esos años.

Además de su brillante ejercicio de revisión histórica, los 8 episodios de Patria me han resultado un prodigio narrativo, ofreciendo un ritmo perfecto a todos los episodios mientras se van planteando las vidas de las dos familias casi como un rompecabezas que se va resolviendo hasta ponerse la última pieza al final.

Un elemento espeluznante de Patria es conocer el papel de la iglesia vasca durante estos años, una iglesia y unos párrocos a menudo más radicales que los propios chavales y que se convirtieron junto a la herriko tabernas en verdaderos reclutadores de asesinos. El cinismo del párroco local que tiene siempre buenas palabras para todos excepto las víctimas me ha repugnado profundamente, por ser un reflejo de lo que pasó ¿y sigue pasando? En muchos pueblos de Euskadi, sobre todo en los más pequeños.

Junto al papel de la iglesia, también se pone el foco en muchos momentos en la sociedad que calló y ayudó a acosar a las víctimas del terrorismo, haciéndoles el vacío en el pueblo, negándose a venderles en las tiendas, colocando pinturas en sus casas, hasta llegar al asesinato. El cinismo de esta sociedad que ve el retorno de Bittori al pueblo como un intento “de molestar” cuando ella es igual del pueblo que todos los demás me heló la sangre y no quiero ni imaginarme lo que tantas y tantas familias tuvieron que sufrir en ese ambiente.

Hubo controversia por el cartel que la HBO lanzó para promocionar la serie, poniendo al mismo lugar la violencia etarra y la violencia policial. Me alegra comprobar que, sin embargo, la serie nunca hace esa equiparación y desde el primer momento queda claro quienes fueron las víctimas inocentes y quienes los verdugos. Es cierto que existe una realidad añadida al drama del terrorismo, y es que las familias de los etarras también han sufrido por el encarcelamiento de sus hijos e hijas.

Pero queda claro que si alguien es responsable de ese sufrimiento, en primer lugar son sus propios hijos que cometieron los asesinatos, y en segundo la iglesia y en general la sociedad que radicalizó a toda una generación para luego abandonarles en las cárceles. Y me parece interesante que Aramburu en su novela planteara también el drama de las familias de etarras, pero esto nunca va a estar al mismo nivel que el dolor que ellos, los asesinos etarras, causaron a sus víctimas. Y no hay duda que los etarras eran asesinos sanguinarios, ya que se muestran varios atentados que me helaron la sangre y que resultan aterradores.

Además, la serie presenta también las torturas que Joxe Mari sufre tras su detención. Todo tipo de violencia debe ser perseguida e investigada, pero, de nuevo, desde mi punto de vista, esta realidad que sin duda existió no está equiparada a los asesinatos terroristas, ni desde luego tuvieron la misma extensión que los más de 850 asesinatos etarras.

Ante un problema tan complejo como fue el de la violencia terrorista y la sociedad que la amparó no existen soluciones mágicas fáciles. Me ha gustado por tanto que la serie, e imagino que lo mismo la novela, no los plantee tampoco. Me ha gustado mucho el final y me ha parecido un broche de oro para una serie que diría que puede aportar incluso un valor social añadido, al hacer que las víctimas del terrorismo vuelvan a estar en el debate de la calle y se muestre la realidad de estas familias que en gran parte han estado ninguneadas y olvidadas durante años.

Comparto el trailer de la serie:

Patria es de verdad una serie IMPORTANTE. La mejor serie de televisión del año y en general la mejor serie española hasta donde me llega la memoria. Un retrato descarnado pero necesario de lo que significó ser víctima de la violencia etarra durante los años más duros de su actividad armada, y que ahora tanta gente “de buena voluntad” quieren imponer su olvido como si esa violencia no hubiera existido.

PUNTUACIÓN: 10/10

¿Habéis visto ya la serie? No puedo recomendarla más. Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!