Crítica de Cobra Commander 4 de Joshua Williamson y Andrea Milana (Image Comics)

Cuarto número de Cobra Commander de Joshua Williamson, Andrea Milana y color de Annalisa Leoni, un comic estupendo centrado en la acción que nos confirma además las conexiones que vamos a tener en este Energon Universe.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

EL UNIVERSO ENERGON ESTÁ EN PELIGRO.

El Comandante Cobra ha encontrado un nuevo aliado -voluntario o no- que puede hacerle imparable.

A menos, claro, que alguien vaya un paso por delante de él…

Cobra Commander es una historia de villanos que dejan claro que lo son en cada cosa que hacen. Y tras la presentación de los Dreadnocks en los números anteriores, en este Nemesis se muestra como un antagonista casi imbatible que lleva a cabo un baño de sangre brutal. La historia de Williamson nos muestra por fin hacia donde se dirigía, con muerte y traiciones de todos los jugadores. Y sobre todo, el Comandante Cobra descubre la fuente de poder que le puede dar el plus de poder y peligrosidad que necesitaba para hacerse con el control de todo. Además, la última página si bien podía esperarse, si reafirma la conexión del Energon Universe y en concreto con Duke y me ha gustado mucho.

El dibujo de Andrea Milana con color de Annalisa Leoni nos ofrece un comic con un montón de momentazos increíbles. Cobra Commander es un comic en el que aparte de la historia el dibujo compensa por si sólo la compra de este comic. Pero de este número quiero destacar la rotulación de Rus Wooton, que refuerza en la brutalidad de la masacre que estamos viendo.

Comparto las primeras páginas del comic:

Cobra Commander está siendo un comic super entretenido que me está encantando.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Star Wars Crónicas del Imperio (Disney+)

Tras Tales of the Jedi, parece que Lucasfilm le ha cogido el gusto al formato de series de cortometrajes de animación centrados en personajes secundarios de la saga galáctica. Star Wars Crónicas del Imperio es la segunda serie, centrada en dos personajes del Imperio Galáctico.

PUNTUACIÓN: 6/10

Un viaje por el temible Imperio Galáctico desde la mirada de dos guerreras con caminos opuestos.

Crónicas del Imperio es la segunda antología de cortos de animación de Star Wars creada por Dave Filloni, que sigue los pasos de Tales of the Jedi, estrenada en 2022. Cada entrega consta de seis cortos de entre 13 a 17 minutos de duración, que exploran diferentes personajes de la franquicia Star Wars. La primera tanda de Tales of the Jedi se centraba en dos Jedi de la época de la trilogía de precuelas, Ahsoka Tano y el Conde Dooku, mientras que esta segunda explora a personajes relacionados con el Imperio Galáctico: Morgan Elsbeth (a la que pone voz Diana Lee Inosanto) y la antigua Jedi Barriss Offee (a la que pone voz Meredith Salenger). La serie está producida por Lucasfilm Animation, con Charles Murray como guionista principal y Filoni como supervisando la serie.

Todos cortometrajes se basan en historias creadas por Filloni, que han sido escritas por Amanda Rose Muñoz (los tres cortos protagonizados por Morgan Elsbeth), con Nicolas Anasatassiou y Matt Michnovetz escribiendo los de Barriss Offee. Los 6 episodios han sido dirigidos por Nathaniel Villanueva (3 episodios), Steward Lee (2) y Saul Ruiz.

Para hablar de estas Crónicas del Imperio es inevitable la comparación con la primera serie Tales of the Jedi. Porque como concepto me parece perfecta la idea de hacer una serie de tres cortos centrados en dos personajes diferentes en diferentes momentos temporales que ayuden a dar mayor contexto y profundidad. El problema surge cuando ves la bajada de interés en los personajes elegidos para esta segunda entrega: Ahsoka Tano, personaje central de The Clone Wars que posteriormente protagonizó su propia serie, y el Conde Dooku, uno de los villanos centrales de los Episodios II y III que protagoniza un interesante retrato de como un Jedi acabó desilusionado por la rigidez y burocracia de la República y del Consejo Jedi. Esta serie ofreció un plus a personajes interesantes que son de primer nivel dentro de Star Wars. Sin embargo, Morgan Elsbeth (una villana secundaria de The Mandalorian y Ahsoka que acaba muerte en la serie de la segunda) o Barriss Offee no pueden ser personajes más descafeinados e intrascendentes.

De nuevo, hablando de paralelismos, Tales of de Jedi contaba la historia de dos «héroes» con caminos diferentes. Ahsoka una heroína pura mientras que Dooku es alguien que sufre un «fall from grace» y acaba en el lado oscuro. En Crónicas del Imperio tenemos el contrario, una villana que sólo desea ver el mundo arder como ardió su planeta (Morgan), y una teórica villana que hace su camino hacia la luz (Barriss). Empezando por Morgan Elsbeth, su historia como Bruja de Dathomir y como acaba en Corvus explotando los recursos naturales del planeta para acumular poder es una historia correcta en todo momento. Correcta sin más. Empezando por lo que digo, al menos en mi caso no puede interesarme menos la historia secreta de esta villana de Ahsoka Tano. Incluso el cameo del General Pellaeon y la aparición del Gran Admirante Thrawn resultan poca cosa para lo que nos están contando.

Si Morgan Elsbeth me parece intrascendente conociéndola de haberla visto recientemente en The Mandalorian y Ahsoka, lo de Barriss Offee que no la conocía de nada ya es de premio. Mientras veía la serie me preguntaba si este personaje habría protagonizado algún videojuego que yo desconozco que provocara el interés en el personaje. Consultando en la Wikipedia veo que Offee apareció en el Episodio II (debió ser uno de tantos Jedis que luchan en la melé final, dudo que llegara a tener una frase), mientras que en The Clone Wars si protagonizó una historia, al traicionar a Ahsoka Tano intentando inculparla de un atentado terrorista cometido por ella tras desilusionarse con la Orden Jedi. Demasiado poco, demasiado nada. Los cameos de otros Inquisidores o incluso de Darth Vader no es algo que me llame demasiado como tampoco lo hizo en su momento en Star Wars Rebels. Y en relación al arco de Offee, me llama la atención que a pesar de venderse la serie como la «historia de dos villanas», en realidad Barriss no hace nada realmente malvado a lo largo de los episodios, más bien al contrario. Y aunque es una inquisidora (que no sale en Rebels) es difícil calificarla como Sith por lo visto en estos episodios.

He comentado en alguna reseña mi convencimiento que para Filloni su momento temporal favorito de Star Wars es el post Episodio III y previo a la trilogía original. O el periodo de The Clone Wars entre los episodios II y III. Por eso estas historias o La remesa mala, que también son personajes creados por él, están ambientados en este periodo histórico. Sin embargo, para mi lo que más disfruto es el periodo post-Retorno del Jedi donde en su momento tuvieron lugar todas las novelas del Universo Expandido que ya no son canon, y donde tiene lugar The Mandalorian y Ahsoka. Esto creo que es importante señalarlo, porque provoca que lo que haya visto en esta tanda de episodios no estando mal no haya conectado.

En lo referido a la animación, es la standard de Lucasfilm (tipo La remesa mala), que cuenta perfectamente la historia aunque se quede un poco corta en la parte emocional. En todo caso, como todo en general, la veo bien pero sin tirar cohetes.

En resumen, Star Wars Crónicas del Imperio es café para muy cafeteros. Las dos protagonistas me parecen demasiado intrascendentes para generar el más mínimo interés. Aunque pensando en Filloni y como no da puntadas sin hilo, es posible suponer que Barriss Offee pudiera salir en una próxima serie producida por él. Espero que su aparición tenga más carisma que lo visto en esta serie.

Comparto el trailer de esta serie:

Star Wars Crónicas del Imperio es café para los muy cafeteros. Una serie que hará las delicias de los completistas, pero que pasará totalmente inadvertida para el público general.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de James Bond vol. 2: Eidolon de Warren Ellis y Jason Masters (Panini)

El buen sabor de boca de la relectura del primer volumen de James Bond de Warren Ellis y Jason Masters me hizo comprar el segundo: Eidolon, una historia más compleja que el primer volumen pero con toda la acción que se espera del agente 007.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Continúa la visionaria mirada de Warren Ellis sobre 007. James Bond está atrapado en Los Ángeles con un agente del MI-6 bajo una lluvia de balas y una agencia extranjera de inteligencia tratando de poner a ambos en bolsas de cadáveres. ¡Y las cosas tal vez no estén mejor en Gran Bretaña!

Este segundo volumen de tapa dura que Panini publicó en 2017 incluye  James Bond 7-12 USA.

Warren Ellis vuelve a dar en el blanco con su segundo arco de James Bond.  Vargr era una historia de acción bastante convencional dentro del standard de 007 que tenía lugar en múltiples localizaciones. Y para este segundo arco plantea un escenario totalmente diferente, al plantear que la mayoría de la acción suceda dentro de territorio británico. Un primer elemento que me gusta mucho de esta historia es que la acción empieza en Los Ángeles de una manera que no anticipa todos los giros que iremos leyendo a lo largo de los 6 números que componen este arco, complicándose la trama una barbaridad. Pero mostrado todo de forma perfectamente entendible y sin parar la acción.

Además, Ellis amplia un detalle ya mostrado en el primer arco casi a modo de anécdota divertida, hasta el punto de convertirlo en un elemento clave de la trama. Y es que el MI6 es la agencia británica que se encarga de la seguridad exterior del Reino Unido, pero no tiene permiso para operar dentro del país, hasta el punto de no poder llevar armas. De la seguridad interior se encarga el MI5, y la rivalidad y desencuentros entre ambas agencias va a ser un aspecto clave de este arco. La posibilidad de la existencia de un traidor y su conexión con un villano y/o organización clásica de los mitos de Bond serán algunas de las sorpresas que disfrutaremos.

Otro elemento que me gusta mucho es que Ellis controla de maravilla la narrativa en el formato grapa. Esto es una obviedad, claro, pensado que hablamos del autor de Planetary, Moon Knight o Global Frequency. Pero da gusto leer cómo Ellis se las apaña para plantear en las apenas 20 páginas de cada grapa una escena de acción diferente a las demás contenidas en este arco, además de hacer avanzar un montón la trama general de la historia. Tengo que decir que la caracterización de los personajes es super básica. Pero en realidad está al nivel de lo que podemos ver en cualquier película de Bond, por lo que no supuso ningún problema ni me impidió disfrutar de una historia de acción como esta. En todo caso, Ellis plantea diálogos con un humor cínico muy Bond, ofreciendo momentos ligeros que me funcionan.

Jason Masters realiza un buen trabajo en el dibujo de este volumen. A Masters le acompaña Guy Major en el color. Me gusta la versión que hace de Bond, mostrando a un elegante caballero inglés que no tiene una traslación directa con ningún actor que haya interpretado a Bond, pero que transmite la peligrosidad del mejor agente del MI-6. Masters tiene un estilo que quizá peca de exceso de rigidez, pero consigue plantear unas buenas coreografías de acción. Diría que Masters utiliza programas de dibujo tanto para los fondos, los edificios y los vehículos, pero es un elemento que al menos a mi no me molesta.

En realidad tengo que decir que en Eilodon no hay escenas de acción tan brillantes como las de Vargr en la que Bond se movía a través del barco donde tenía lugar el climax final. Entre otros motivos dado que Ellis plantea este climax en el centro de Londres. Dentro que me parece que todo es mucho menos espectacular que en el volumen previo, el comic me ha parecido super entretenido. Si bien tengo que reconocer que no siendo malo el dibujo, tampoco me ha parecido que sea notable, quedándose en cumplidor sin más.

Por cierto, quiero también destacar las estupendas portadas de Dom Reardon que se incluyen en la edición de Panini, que me parecen super icónicas.

Me han gustado mucho estos dos volúmenes de James Bond 007 de Warren Ellis y Jason Masters. Creo que sobre todo Ellis ha realizado un trabajo estupendo con dos arcos satisfactorios que pueden ser leídos de forma independiente sin perder un ápice de interés.

Esta lectura de James Bond 007 me ha dejado más que satisfecho, lo que me plantea la duda de si debería comprar los siguientes volúmenes de la serie, que fueron realizados por unos equipos creativos variados y que han sido publicados por Panini. Por ejemplo, el tercer volumen está guionizado por Andy Diggle, un valor seguro en el género del espionaje y la acción, pero cuenta con el dibujo de Luca Casalanguida, artista del que creo que no he leído nada suyo, lo cual me plantea una duda muy grande.

No lo tengo claro, creo que me lo voy a tener que pensar. Pero sin hacer locuras, que el presupuesto no da para todo.

Comparto las primeras páginas del comic:

Warren Ellis entendió perfectamente a James Bond y nos ha dado una historia super entretenida con un buen dibujo de Jason Masters. No le puedo pedir más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Abigail de Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett

Me animé a ver Abigail, la película de Matt Bettinelli-Oplin y Tyler Gillet (Scream, Ready or not) a pesar de conocer el giro de la historia. Y me lo he pasado muy bien.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

A una banda de delincuentes se les ha encargado secuestrar a Abigail, una bailarina de doce años hija de una poderosa figura del inframundo. Su misión requiere también vigilarla durante la noche para poder cobrar un rescate de 50 millones de dólares. En una mansión aislada, los captores comienzan a desaparecer, uno por uno, y descubren, para su creciente horror, que la pequeña niña con la que están encerrados no es normal y está mostrando su verdadera naturaleza.

Los directores Matt Bettinelli-Olpin (California, 1978) y Tyler Gillett (Arizona, 1982) son cocreadores de los colectivos cinematográficos Chad, Matt & Rob y Radio Silence. Antes de Abigail, se dieron a conocer por su trabajo en películas de terror V/H/S, Southbound, Ready or Not, Scream y Scream VI.

Abigail es una reimaginación de la película de 1936 La hija de Drácula, a partir de un guion escrito por Stephen Shields y Guy Busick. La película de 109 minutos de duración fue rodada en Dublín y ha contado con un presupuesto de 28 millones de dólares. Cuenta con fotografía de Aaron Morton, montaje de Michael Shawver y música de Brian Tyler, habitual colaborador de estos directores.

La película cuenta con un casting reducido al plantearse la historia como un grupo de gente encerrada en una localización misteriosa. Además de la niña Abigail, interpretada por Alisha Weir, el grupo de secuestradores está formado por Melissa Barrera como Joey, Dan Stevens como Frank, Kathryn Newton como Sammy, Will Catlett como Rickles, Kevin Durand como Peter y Angus Cloud como Dean. Además, en papeles secundarios apenas cameos tenemos a Giancarlo Esposito como Lambert y Matthew Goode como el padre de Abigail.

Quiero empezar mi reseña hablando de la premisa y la promoción de la película, y para ello es inevitable referirme a ella CON SPOILERS, aunque no tengo claro que quede alguien que no sepa el giro de la película, viendo por ejemplo el poster de la película. Sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Abigail me parece que tiene un guion muy chulo planteado a partir de la premisa que la niña inocente secuestrada no es en absoluto inocente, al tratarse de una vampira centenaria que lo ha preparado todo para tener alimento y diversión. Tras unos años con numerosas películas de terror dedicadas al «home invasion», en los últimos tiempos se han estrenado varias películas subvirtiendo este concepto, convirtiendo a los agresores en víctimas propiciatorias. Recuerdo Dont´t breathe (Fede Álvarez, 2016) como una de las primeras. De forma que la mansión del padre de Abigail se convierte en una trampa mortal contra los secuestradores, que se verán envueltos en un terror que nadie podía haber imaginado.

Y la película plantea prácticamente la primera mitad de la película para construir el que se supone que es el impactante giro de la película, al mostrarnos el secuestro de Abigail, la llegada a la casa que ha preparado Lambert, el organizador del tinglado, y el inicio de unos sucesos extraños en la casa. Esta parte creo que está bien planteada, presentando de forma adecuada a los 6 secuestradores para intentar más o menos que nos importen de cara a su futura muerte. Sin embargo, dentro que este giro narrativamente funciona en la película y da el toque de sorpresa y gore que requiere la historia, toda la experiencia tiene un problema fundamental de base: LOS ESPECTADORES YA SABEMOS QUE ABIGAIL ES UNA VAMPIRA. Por ello, en esta primera mitad se da la circunstancia que nosotros sabemos más cosas que los personajes, algo que es una lástima, dado que esta sorpresa no la tenemos.

Esto me lleva a la promoción de Abigail. Por un lado entiendo que si hubiera visto esta película en Sitges sin que el público supiera nada de la trama y sin haber visto trailers o posters, el shock hubiera sido histórico. Sin duda hubiera sido una de las películas más comentadas de ese año. Pero al mismo tiempo entiendo que los estudios tienen que vender la película para provocar que el público quiera verla, y la parte del secuestro de una niña sin spoilers no da para vender la película. Sin embargo, el pitch de «niña vampira masacrando criminales» resulta una idea muchísimo más golosa y sorprendente como para dejarla correr. No se cuánta gente hubiera visto Abigail si hubieran mantenido el tema del vampirismo oculto, pero con el auge del streaming tienes que vender muy bien una película para incitar a los espectadores a verla. Y aunque es una pena no descubrir el giro a la vez que los protagonistas, entiendo que el estudio se encontró en una situación imposible. Que resolvió de la forma que estimó mejor. Dentro de la pena que supuso no tener esta sorpresa, no puedo decir que no entienda los motivos, dado que los mejores momentos implican momentos super gores asociados al vampirismo y a la masacre que realiza.

Otro elemento que me ha resultado curioso son las muertes que tenemos en esta película. Pensando que en realidad hay 6 secuestradores más Lambert, el cerebro de la operación que se descubre que trabaja para Abigail, estaba claro que NO podía haber una masacre, al estar ante una película de pocos personajes en un espacio cerrado. Pero lo que sí sorprende es descubrir las pocas muertes que son causadas por la vampira Abigail, que queda claro a lo largo de la película que es una asesina sanguinaria a la que le gusta jugar con la comida. Pensando en el giro final, me doy cuenta que no es casualidad que las dos primeras muertes causadas por Abigail se produzcan fuera de plano para no ver a la niña matar a nadie, de forma que sea más fácil empatizar con ella. Sobre todo, debido al segundo giro de la película que convierte a Frank (Dan Stevens) en un vampiro que desafía a Abigail y es presentado como alguien aún peor que la niña.

Y es que entrando a valorar al reparto, Dan Stevens roba completamente la película con su creación de un ex-policía al que le gusta el poder sin control, y que se convierte encantado en un vampiro que le dispute el nivel de maldad y sadismo a Abigail. Stevens está on-fire en los últimos tiempos, y la verdad es que cumple siempre da igual el papel que interprete, como acabamos de ver en Godzilla y Kong: El nuevo imperio. Pensando en Don´t breathe que comentaba antes, en la película de Fede Álvarez también había un personaje femenino dentro del grupo de ladrones con la que acababas empatizando. En Abigail ese personaje es Joey, interpretado por Melissa Barrera. Una ladrona adicta a las drogas que intenta compensar el dolor que causó, para lo que necesita el dinero del golpe. Y Barrera lo hace muy bien dando el toque bienintencionado que necesita la película, primero intentando proteger a Abigail cuando piensa que es una niña normal, y luego intentando sobrevivir en una situación de «guatemala o guatepeor.» Completando el trío protagonista, creo que la niña Alisha Weir como la niña vampira Abigail lo hace muy bien, sobre todo en la primera mitad. Cuando se confirma que es una vampira, las prótesis en los dientes y los ojos hace que su interpretación se pierda, al convertirse en varios momentos en un perro rabioso. En lo referido al resto del reparto, creo que todos cumplen con lo que la película necesitaba de ellos, con papeles que tampoco les daban demasiado margen para lucirse, al ser corderos camino del matadero.

Aunque hay pocas muertes, me ha gustado mucho ver las explosiones de sangre que tuvimos en algunas. Ya que hay pocas, que sean impactantes, debieron pensar los directores. Y lo verdad es que me han funcionado de maravilla, dándome las explosiones de sangre que tenemos en el tramo final el toque se salvajismo (y diversión) que me justifica el haber pasado por taquilla para ver la película en pantalla grande. Otro aspecto que creo que merece destacarse de Abigail es el control del tempo de la película que tienen los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, creando una tensión estupenda a lo largo de todo el metraje y planteando buenas sorpresas y giros impactantes más allá de la propia premisa de la niña vampira. Abigail es una película que se nota está creada por profesionales que tienen claro que lo primero es el elemento de entretenimiento, cosa que ofrecen más que de sobra.

La verdad es que Abigail me ha gustado, me ha dado dos horas estupendas de entretenimiento. No le pido más. Y dentro que todo me gusta y está suficientemente justificado en la película, puestos como siempre a buscar algo menos bueno, me llama la atención como la historia se las apaña para dejar viva a Abigail a pesar de ser un ser sádico que lleva años llevando a gente a su casa para masacrarlos. Como digo, creo que la idea de hacer que Frank sea un vampiro aún peor que Abigail funciona adecuadamente en el contexto como nos lo presentan. Además que ya indican que si matan a Abigail su padre, un super capo criminal, les encontrará da igual donde se encuentren, por lo que la opción de Joey es intentar no matarla, cosa que consigue no hacer finalmente. Pero no dejo de pensar que estamos ante un último ejemplo de sororidad femenina en el ámbito cinematográfico. Al menos, es uno que no chirría tanto como en otras películas recientes, y no me molestó durante el visionado.

Como digo, Abigail sabe en qué liga juega y nos da un estupendo entretenimiento para todos los fans del terror y el cine de acción.

Comparto el trailer de la película:

Abigail me ha parecido una película super entretenida que me ha dado lo que le pedía. Todo bien.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Reflexiones de Domingo 09/2024: Sobre Mark Millar, los señalamientos y la polarización

¡Feliz Domingo! Quiero aprovechar la sección Reflexiones de Domingo hacer un artículo un poco diferente a los que suelo hacer, al comentar una idea que me viene rondando desde hace días. Una idea que empieza en el odio que se le tiene a Mark Millar en redes sociales, pero que en realidad es la excusa para hablar sobre los señalamientos, los marcos mentales que culturalmente se han impuesto y sobre el crecimiento de los extremismos que buscan levantar muros y separar a la gente entre buenos y malos.

Mark Millar (Escocia, 1969) es uno de los grandes nombres del comic mainstream americano, con más de 30 años de experiencia en primer nivel. Su primer comic en DC fue Swamp Thing en 1994, y tras las maravillosas Super Adventures, el segundo volumen de The Authority o Superman: Red Son, se mudó a Marvel. Los primeros años de la década de 2000 fueron algunos de los mejores años de la historia de Marvel, en los que realizó algunos de sus comics más populares como son The Ultimates con Bryan Hitch y Civil War y Old Man Logan con Steve McNiven. Durante sus años en Marvel, Millar entendió que el futuro del comic mainstream (y el dinero) estaba en los comics de creación propia, creando su sello Millarworld en el que ha publicado sobre todo en Image Comics algunos comics super exitosos que tuvieron además adaptación cinematográfica: Wanted, Kick-ass y Kingsman. Tras la compra de Netflix del Millarworld, llegaron Jupiter´s Legacy y Super Crooks con diferente éxito, pero esto no puede ocultar el hecho que Millar se ha juntado en los últimos 20 años con los mejores dibujantes del medio para realizar unos comics siempre super entretenidos: Chrononauts, Starlight, Empress, Renacida, The Magic Order, Nemesis y Nemesis Reloaded, Prodigy, The Ambassadors, The night club… Big Game fue el gran evento que unió estos 20 años de historias de Millarworld, comic con el que colaboró el genial Pepe Larraz.

Millar es un escritor talentoso de gran experiencia que durante estos años ha sabido entender los gustos del público mainstream para ofrecer comics COMERCIALES en el sentido más positivo del término, que conecta con la idea de POPULAR. En el pasado se le acusó de hacer comics que le sirvieran casi a modo de storyboard para poder vender los derechos en Hollywood, lo cual incluso si fuera cierto (yo no lo creo) lo único que mostraría es un autor que sabe venderse mejor que el resto de profesionales del mundo del comic. Gente que les gustaría poder vender alguna historia a Hollywood y que siguen sin saber cómo hacerlo. Esta capacidad de Millar, unido al demérito de los demás, y el éxito que consiguió cuando abandonó Marvel al decidir centrarse en sus comics de creación propia, le ganó cierta animadversión por parte de algunos profesionales y de lectores marvelitas.

Por ponerle un pero, hubo unos años en que Millar pecó de utilizar una estructura similar en muchos comics, creando personajes hiper molones y punkis que sufrían la traición de un traidor que trabajaba con unos malos que llevaban a cabo un plan perfectamente planificado, que finalmente son derrotados por un último giro (más o menos justificado) que echaba por tierra los planes de los malos. Ejemplos de esto lo tenemos entre otros en el comienzo de Jupiter´s Legacy o en The Magic Order. A esto hay que sumarle la idea de «molonismo» total, con protagonistas y villanos realizando punkarradas de todo tipo, que podían sugerir unas ganas desmedidas en hacer comics que llamaran la atención del público. Fijaros que calificar como negativo buscar que tu comic llame la atención del público lo bastante como para que lo compres, ya indica muchas cosas. Sin embargo, esto que era cierto en el pasado creo que ya no sucede tanto en los últimos años, en los que veo a Millar mucho más entonado con comics como Nemesis reloaded o Big Game. O igual es que el dibujo de Jorge Jiménez y Pepe Larraz mola demasiado, que también es posible. Por otro lado, como alguien me comentó en Twitter, decir que Millar repite esquemas narrativos en realidad es algo que sería aplicable al 99% de escritores mainstream.

Millar se ha convertido en un personaje super mediático, por ejemplo desde su canal de Youtube que os recomiendo, en el que habla con creadores de primer nivel del mundo del comic. Y desde su atalaya mediática no ha dudado expresar públicamente los problemas que él ve en la industria mainstream americana, que pasan por el convencimiento de que la baja calidad de los comics actuales se debe, entre otros motivos, que Marvel y DC no pagan lo suficiente a los creativos, provocando que haya una fuga de talento hacia otros medios mejor pagados. Esto hace que gente menos capaz y con mucho menos talento respecto por ejemplo a lo que había hace 10/15 años esté realizando unos comics que no apelan al comprador actual que ha mantenido durante estos años a Marvel o DC con su dinero, ofreciendo comics de calidad cuestionable. Hasta hace unos años, el camino de un creador era realizar varios comics indys que llamaran la atención de las Majors lo bastante para contratarles una vez ya tenían un nombre en el mundillo. Por el contrario, ahora parece que Marvel y DC están contratando a gente con una obra previa desconocida o inexistente, y esta gente en cuanto se han creado un nombre se marchan a crear comics de creación propia para ganar más dinero.

Expresar la idea que una manera de atraer profesionales capaces de atraer ventas a los comics Marvel o DC pasaría por aumentar los royalties a partir de un cierto nivel de ventas, algo lógico para conseguir que un Joe Abercrombie (por ejemplo) se animara a hacer algo para Marvel, le granjeó la crítica de (entre otros) algunos profesiones en nómina de Marvel actuales. Escritores que nunca han vendido las cifras que Millar indicaba para poder cobrar dichos royalties, claro. Porque se trata de convencer a Frank Miller (o cualquier autor que genere impacto mediático, Miller en realidad está muy mayor) para que trabaje con Marvel, autores que puedan vender no 100.000 ejemplares sino 500.000, y que son los que pueden imbuir nueva vida a una industria que sin duda está huérfano de grandes COMICS que revitalicen la industria.

Otra idea con la que estoy muy de acuerdo que le he oído a Millar en varias ocasiones es que es absurdo que se quiera echar en cara a los lectores que un comic se cancele por bajas ventas, y lo que tendrían que hacer Marvel, DC y sus trabajadores no es abroncar a sus compradores sino publicar más y mejores comics que esos compradores quieran comprar porque conectan con sus gustos. Lo siguiente que voy a decir no lo dice Millar, es de cosecha propia, y es que Marvel está tan orientado a publicar comics dirigidos a intentar captar un público «diverso» que NO existe en el canal de las librerías especializadas, que están perdiendo a los compradores actuales que sí eran clientes fijos de la Casa de las Ideas.

Siempre pensé que la antipatía que un sector de creadores tenían hacia Mark Millar venía en parte de la envidia ante un escritor que había demostrado una y otra vez que hace comics más populares y exitosos que los suyos, aparte de haber vendido múltiples veces comics que se convirtieron en película. Antipatía compartida por una parte del fandom e incluso la crítica, para la que siempre parece que hacer comics «populares» sea un problema. En realidad que caiga mal a una parte de lectores no es un problema para mi, porque ya se sabe que para gustos, colores. No tengo problema con que cada uno opine lo que quiera sobre el autor que sea. Pero en los últimos días varias cosas me hicieron ver que aunque lo ser un autor demasiado «popular» seguro es un factor, lo principal hoy en día es que ha sido etiquetado como «FACHA» desde determinados ámbitos comiqueros.

Escuchando el podcast de Sala de Peligro dedicado a The Ultimates, sin decirlo explícitamente el invitado David Galán Galindo dejaba entrever que Millar no le gusta, no se si como persona pero seguro que no como creador. Y más que el contenido del podcast, interesante y entretenido como siempre, en el que sobre todo Enrique Machuca matiza muchísimas cosas sobre la figura de Millar y The Ultimates en positivo y en negativo, lo que provocó que algo hiciera click en mi cabeza es leer numerosos comentarios en Twitter España con cosas como «¿Pero no habiamos quedado que Millar es facha?» Hace tiempo que leo críticas e insultos de todo tipo en USA, pero me chocó ver esta inquina hacia Millar en España. No me lo esperaba. No sé que esperaba, en realidad. Pero seguro que eso no. Igual esta etiqueta la tiene desde siempre y yo no me di cuenta hasta ahora, también es posible.

«Como el Capitán América de los Ultimates es un facha, Mark Millar seguro que también lo es«. Ese es el nivel de algunas críticas repetidas idiotamente en redes sociales, como si un personaje imaginario definiera a una persona. Se deben creer muy listos los que expresan opiniones de este tipo, pero muestran todo lo contrario. Aparte que hay que negar la mayor a todos los niveles. Empezando porque el Capitán América Ultimate NO es facha, sino que Millar lo pensó como si fuera republicano, pensando que demográficamente la mayoría de policías y miembros del ejército en la actualidad se identifican como tales, y por tanto tendría sentido que este Steve Rogers también lo fuera. Algo que no se puede negar que tiene sentido como concepto, te guste más o menos la ejecución. Pero la otra gran mentira es que Millar sea «facha» cuando es una persona cuyas ideas políticas le alineaban con la izquierda escocesa. Varias declaraciones suyas le muestran como una persona analítica que entiende que temas complejos no pueden ser reducidos a un SI/NO absolutos, al ser cuestiones en las que cada opción implica cosas positivas o negativas.

En un hilo de Twitter comenté que «Me doy cuenta que en realidad se le odia (a Millar) porque piensan que ¡es de derechas! Y tendría su gracia si no fuera lamentable, pensando que Millar afirma ser votante de izquierdas en Escocia. Supongo que escuece que alguien de izquierdas afirme que los comics actuales de Marvel y DC son una mie&€# en parte por la cuestión identitaria, y de ahí la etiqueta

Pensando en ello, si ya es malo ver repetir hasta la saciedad esta mentira de «Millar es facha», me doy cuenta que yo mismo he caído en aceptar el marco mental de la izquierda, que considero no sólo erróneo sino muy pernicioso, y que explica muchos de los problemas, acosos y cancelaciones que estamos viendo en el ámbito del entretenimiento. Y es que es injusto que se critique como facha a Millar cuando es votante de izquierdas, lo que implica que si fuera de derechas si se le podría criticar sin problema. Y me asusta esta idea de pensamiento único que se está intentando imponer. Más que la crítica a Millar en si, esto es lo que creo más preocupante.

Da igual que los comics Marvel actuales tengan una calidad media muy deficiente. Da igual la evidencia que los comics de superhéroes venden cada vez menos en el canal de las librerías especializadas y muchos lectores se refugian en los clásicos porque las novedades no conectan con los compradores veteranos, que son los únicos que compran porque no hay relevo. Aparte de la gente que no lo anuncia en redes sociales, simplemente deja de comprar y busca entretenimiento en otros medios. Si eres un profesional y te atreves a decir que se pueden hacer mejor las cosas y que los comics actuales han perdido calidad, automáticamente eres calificado de FACHA. Un hecho a tener en cuenta es que por tener ideas políticas situadas a la derecha, el calificativo negativo de FACHA es lanzado contra ti automáticamente, da igual que seas moderado liberal o de extrema derecha, no hay matiz posible. Ya estás señalado.

Esta deshumanización y simplificación grosera no es algo limitado al mundo del comic, se lleva viendo hace años en la política. Es mucho más fácil descalificar a alguien como «facha» (o «machista», es exactamente lo mismo) que tener que replicar los argumentos de esa persona, cosa que normalmente no pueden ni tienen la capacidad para ello. A otro nivel, es lo mismo que estamos viendo en la actualidad cuando Pedro Sánchez califica como «bulo» cualquier cosa que no le guste, poniendo en el mismo saco bulos reales groseros que viven en redes sociales con informaciones ciertas como las de El Confidencial sobre la actividad profesional de Begoña Gómez y su conexión con empresas que han recibido ayudas públicas, que dos meses después aún no han sido explicadas. Descalificas al mensajero para intentar que no se piense en el mensaje, que informa sobre hechos ciertos que han sucedido.

La idea que como Millar es de izquierda no se le debería atacar pero si es de derecha hay barra libre sin repercusiones, es una idea super perniciosa. Aparte de la locura que es no valorar una obra de entretenimiento por lo que es sino por la percepción que se tiene del creador. Si Millar es «facha» (no lo es), se intenta sugerir que nada de lo que haga podrá ser nunca «bueno». Por supuesto, nadie que se califique de izquierdas debería comprar un comic suyo, según los salvadores de la moral de las redes, y mucho menos expresar que te gusta.

Y aunque no sea el caso de Millar, en realidad ¿Qué pasa si un autor es de derechas? ¿Si el autor es de derechas no vas a comprar un comic aunque sea una pasada? Y yendo más allá con una realidad que ya está sucediendo en USA, ¿Si alguien es de derechas Marvel o DC no debería contratarle? Está pasando, mucha gente en redes sociales, incluidos algunos autores «comprometidos», están pidiendo que no se contrate a profesionales según sus ideas políticas. Y no hablo de comicgaters, sino de autores normales que simplemente no se quieren significar políticamente. El fanatismo que está creciendo en las sociedades occidentales me parece terrible, es algo que no es sano ni deseable.

Por suerte, el mundo real no es así. Todos conocemos a gente en el trabajo, en nuestro círculo de amigos, etc… con diversas opiniones sobre cosas con las que yo posiblemente no esté de acuerdo. Pero a nadie se le ocurre decir «no le hablo porque vota a X». En el mundo real la gente normal no entendemos de blancos y negros absolutos, que es lo que parece que se intenta imponer en las redes sociales. Y justo porque la realidad es compleja, se puede expresar que los comics Marvel están en su peor momento creativo en décadas y eso no convierte a Millar o quien lo diga en un «comicgater». (Por cierto, aunque no es el momento, el uso del calificativo «comicgater» para señalar a autores también daría para un artículo). Hace unos meses, mostrar Millar su apoyo a un librero que expresó su opinión en un video y que fue objeto de una vergonzosa burla, acoso y una descalificación en redes sociales, algunas de las cuales fueron realizadas por autores de comic, también le valió a Millar ser calificado de todos los colores por miembros del lado «progresista» del mundo del comic. El acoso está mal, lo haga quien lo haga. Incluso si lo hace alguien que dice ser «progresista». No hay nada de progresista en acosar y denigrar a alguien por opinar distinto a ti.

Y vuelvo a una idea clave para mi. Que Millar sea de izquierdas, derechas o centro tendría que dar igual para poder valorar y disfrutar de los comics que realiza. Mark Waid creo que es el mejor escritor de pijameo ahora mismo debido a su maravilloso Batman – Superman: World´s Finest con Dan Mora, y se ha significado en muchas ocasiones en redes sociales de formas no siempre positivas. Y de igual forma, si Los 4 Fantásticos de Dan Slott me parecieron aburridísimos, no es por la opinión que tengo de Slott como persona, que en realidad no tengo ninguna, sino por lo que este comic me ofreció. Algo que entiendo que es lo que debería ser lo normal en un mundo normal.

Obviamente, no nací ayer. Y como llevamos viendo desde hace años, empezando con Woody Allen, las cancelaciones de gente de la cultura y el entretenimiento buscan la muerte social y profesional de la persona puesta en el punto de mira. El tristísimo suicidio de Ed Piskor (al que entre otras cosas también se le calificó de «comicgater» sin serlo, algo que en realidad era lo menos grave) muestra una persona desesperada que sabe que una vez te han acusado de ser un «agresor sexual» ya no hay vuelta atrás aunque sea una acusación falsa y sin fundamento, profesionalmente te has convertido en un apestado. Warren Ellis también ha aprendido que no hay expiación posible a tus pecados da igual las disculpas que expreses y los cursos que hagas, vas a ser material tóxico años y años, y más en una industria pequeña y asustada como es el mundo del comic americano. Y son ejemplos que quedan muy lejos de esto de Millar, que sigue siendo un autor de gran éxito con su sello Millarworld. Pero cada vez que se asocia el término «FACHA» a Millar (o a quien sea), se busca destruir profesionalmente a esa persona.

Otra reflexión que me viene a la cabeza viene referida a que el mundo de la cultura y el entretenimiento es mayoritariamente progresista y/o de izquierdas. Creo que eso es indudable. Y dentro de esta realidad, un lector / espectador de derechas hemos disfrutado toda la vida obras que podían o no encajar con nuestras opiniones en determinados ámbitos. Que una película sea de Almodóvar (por poner un ejemplo) no me impide disfrutarla cuando conecta con mis gustos, como me pasa con ese peliculón que es Todo sobre mi madre. Y si no me gusta una película no tiene nada que ver con si me gusta o no la persona, es que no he conectado con la historia, el tono o lo que sea. Como digo, la gran mayoría de gente normal de derechas estamos abiertos a leer puntos de vista de todo tipo, lo llevamos haciendo toda la vida, aceptando la posibilidad de aprender o expandir nuestros conocimientos. Y emocionándonos con obras de creadores con los que igual no coincido en temas políticos.

Sin embargo, en los últimos años estoy detectando un número cada vez mayor de personas de izquierda que están tan acostumbrados a consumir / escuchar / leer / comprar sólo productos «de su cuerda» que NO aceptan puntos de vista diferentes a los que ya tiene. La posibilidad de ampliar conocimientos o incluso poder cambiar de opinión ante nuevos hechos o conocimientos parece un anatema para ellos. En teoría se pide que haya más variedad de contenidos, siempre dirigido al ámbito identitario, pero cuando se estrena una película como Sound of freedom ponen el grito en el cielo, llegando a expresar su queja sobre que se estrene una película interpretada por un actor que es ultra religioso y de derechas. Aunque la película fuera super inofensiva políticamente hablando. Esto se lleva viendo desde hace años en las universidades americanas, en las que no se pueden tocas determinados temas que puedan «ofender» a los estudiantes.

En el mundo del consumo y del entretenimiento, me da la sensación que los espectadores de derechas somos muchísimo más tolerantes con todo tipo de ideas, en contraposición con una izquierda más dedicada a la cancelación de lo que no les gusta que a escuchar voces contrapuestas como forma de poder crearte tu propio punto de vista. Y no es algo que vea que vaya a ir a mejor, más bien al contrario, viendo la polarización que se está provocando en nuestra sociedad. Esto es algo que hace unos años sólo escuchabas a extremistas, pero que cada vez veo más en gente «normal», que se están creyendo y haciendo suyo un argumentario terrorífico que no debería aceptarse en una sociedad democrática. Pero claro, cuando un presidente de gobierno expresa en su discurso de investidura que no aspira a gobernar para todos los españoles sino a levantar un muro contra el 50% de la población, cómo no van a permear esas ideas a una parte de la sociedad.

Justo porque el mundo real está cada vez peor, no quiero que en los pocos ratos que tengo para mis hobbies y mi entretenimiento me vengan autores mediocres a colarme panfletos políticos infumables. Panfletos que se limitan a hablar de ellos mismos y sus castañas identitarias en lugar de pensar en como se comportarían y actuarían personajes con más de 60 años de vida. Y ya de crear historias entretenidas ni hablamos. Porque lo importante es que mensaje sea «importante», que sea legible es totalmente secundario. Para eso que no me busquen.

Si tengo que poner mi cartera donde pongo mis opiniones, cada vez me lo ponen más difícil para poder seguir comprando comics de Marvel o DC. Por suerte, siempre me queda mi comicteca, no me acabo todos los comics que ha comprado en los últimos 40 años. Y la nueva hornada de comics del ámbito indy como los que está realizando Robert Kirkman en su sello Skybound, entre otros. No voy a dejar de leer, pero probablemente cada vez menos de las dos grandes, que al final son empresas dentro de grandes conglomerados empresariales del entretenimiento que buscan el beneficio, no agradar a un lector veterano como yo.

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