Crítica de 30 monedas de Álex de la Iglesia (HBO)

Los fans del fantástico y el terror nos las prometiamos muy felices ante el estreno de 30 Monedas, la primera serie de televisión de Álex de la Iglesia producida por HBO. Para lo bueno y para lo malo, la serie transmite lo que es el director vasco.

PUNTUACIÓN: 5/10

Serie de TV (2020). 8 episodios. Judas traicionó a Jesucristo por 30 monedas de plata. 2000 años más tarde, una de ellas aparece en un pueblo remoto de España, desencadenando una serie de fuerzas sobrenaturales que amenazan con destapar secretos del Vaticano y aniquilar a la raza humana. En medio de todo estará el padre Vergara, un exorcista, boxeador y ex convicto exiliado en una parroquia del pequeño pueblo donde aparece la moneda. Vergara quiere olvidar y ser olvidado, pero sus enemigos lo encontrarán muy pronto… Cuando Vergara es relacionado con una serie de fenómenos paranormales ocurridos en el pueblo, Paco, el ingenuo alcalde, y Elena, una inquieta veterinaria, tratarán de desvelar los secretos de su pasado y el significado de la antigua moneda que Vergara mantiene oculta.

Alejandro de la Iglesia (Bilbao,1965), es un director, productor y guionista de cine español. Saltó a la fama con El día de la Bestia (1995) película que ganó 6 Goyas entre ellos el de Mejor Director, y que lanzó a la fama a Santiago Segura.

Acción mutante (1993), Perdita Durango (1997), Muertos de risa (1999), La comunidad (2000), 800 balas (2002), Crimen ferpecto (2004), Los crímenes de Oxford (2007), La balada triste de trompeta (2010), La chispa de la vida (2011), Las brujas de Zugarramundi (2013), Mi gran noche (2015) y El Bar (2017) muestran una amplia filmografía en la que se han alternado propuestas más comerciales destinadas a un público internacional con otros conceptos más personales que transmiten el cariño por el cine de género, el fantástico, el terror e incluso el western, planteado desde el humor negro, el esperpento y los toques costumbristas.

De la Iglesia colabora con Jorge Guerricaechevarría en los guiones y dirige los 8 episodios que forman esta primera temporada, y que cuentan con fotografía de Pablo Rosso y música de Roque Baños. Según de la Iglesia, su historia está pensada para ser contada en 3 temporadas, de las cuales de momento sólo está confirmada la segunda que ya se encuentra en preproducción.

La serie cuenta con un reparto de grandes conocidos del cine español. Eduard Fernández es el Padre Manuel Vergara un exorcista que ha cumplido tiempo en prisión y que se encuentra quemado por unos dramáticos hechos de su pasado, que llega a Pedraza (Segovia) en principio a disfrutar de un retiro tranquilo alejado de las grandes capitales. Fernández es el gran protagonista y su indudable carisma y presencia ofrece algunos de los momentos más impactantes.

Megan Montaner es Elena Echevarría, para mi el gran descubrimiento de la serie. Elena es la veterinaria del pueblo y sufrió la misteriosa desaparición de su marido hace 2 años, del que no se sabe nada hasta ahora. Es impulsiva y es de actuar antes que pensar. Actriz televisiva conocida por su participación en series como Amar en tiempos revueltos, El secreto de Puente Viejo, Gran Hotel y Sin Identidad, 30 monedas puede significar su lanzamiento a nivel internacional.

Miguel Ángel Silvestre es Paco, el alcalde de Pedraza y marido de Merche (Macarena Gómez), la empresaria local dueña del hotel del pueblo y de una industria cárnica. Paco es buena persona y siempre intenta ayudar a todos los vecinos del pueblo, pero es muy bobalicón y se deja mangonear por su mujer hasta el punto de ser un pelele en sus manos. En secreto, o no tan secreto, está enamorado de Elena.

Pepón Nieto es el Sargento Lagunas, el Jefe del puesto local de la Guarcia Civil, una persona normal que se va a ver sobrepasado por los sucesos que irán sucediendo en el pueblo. Manolo Solo es el Cardenal Fabio Santoro, un alto cargo de la iglesia en Roma que es amigo de seminario del padre Vergara y que compartieron unos dramáticos sucesos. Por último, Cosimo Fusco es Angelo, un ángel caído

Empezando por los elementos positivos, a efectos televisivos 30 monedas es una producción de gran presupuesto que puede mirar de tu a tu a producciones americanas y que transmite que han contado con todos los medios técnicos para contar la historia que quería contar de la Iglesia. La serie está rodada en localizaciones en Pedraza y Sepúlveda, dos pueblos monumentales de la provincia de Segovia que transmiten el feeling histórico / rural perfecto. Además, la serie ha rodado escenas en Roma, Nueva York, Paris o Zurich, lo que da un toque internacional y a la vez refuerza la idea de estar ante un producto de gran primer nivel que merece formar parte del catálogo de HBO.

Gracias a contar con todos los recursos necesarios, a nivel técnico la serie es irreprochable, luciendo perfecta en todo momento. No sólo las localizaciones exteriores, los sets interiores, la fotografía, la música, el montaje, todo luce genial. También merece la pena destacar los efectos especiales. Excepto en una escena en el último episodio, 30 monedas cuenta con unos estupendos efectos especiales que transmiten el amor por los clásicos de John Carpenter y los monstruos creados en los años 70 y 80 por Rob Bottin.

Y hablando de clásicos, de la Iglesia utiliza 30 monedas casi a modo enciclopédico para resumir su amor por el cine fantástico y de terror, adornando toda la serie de innumerables homenajes a películas clásicas del género. Hay tantas influencias que es imposible acordarse de todas. Si os interesa el tema, os recomiendo este hilo de twitter de Horror Losers.

La propia idea central de usar el concepto de los Cainitas, una secta que cree que Judas y el mal en general forman también parte del plan divino que Dios conoce y tolera, como los antagonistas de la serie me parece una idea genial. Lamentablemente, como va a pasar con otros conceptos a lo largo de la serie, de la Iglesia no sabe desarrollar las posibilidades que se planteaban a priori y en parte desaproveche este potente concepto.

Hay que decir también que a pesar de algún elemento en el que luego entraré, 30 monedas es un producto entretenido en el que pasan muchas cosas a veces muy locas y que no aburre en ningún momento. En este sentido, debo decir que los episodios 2 y 3 me parecen los mejores de toda la serie y un buena muestra de terror y fantástico, mientras que los episodios 4, 5 y 6 en cuanto a trama son interesantes y ofrecen también un nivel más que aceptable. En todo caso, para un análisis más extenso de cada episodio, os recomiendo el podcast de El Colmo Producciones en el que participé.

En cuento al reparto, los grandes papeles están reservados para Eduard Fernández y Megan Montaner, que aprovechan la serie para lucirse. El resto del reparto cumple para bien y para mal con lo que de la Iglesia les pide, de forma que el problema por ejemplo con todo lo referido al personaje de Paco interpretado por Miguel Ángel Silvestre no es del actor, sino de un guión que califico en este aspecto de deficiente.

Y sin más dilación, entro ya en lo que no me ha gustado. Comentaba al principio que 30 monedas es 100% Álex de la Iglesia, para bien o para mal. En mi opinión, el director es un gran creador de conceptos impactantes interesantes a priori que sin embargo no acaba de saber como desarrollarlos de forma adecuada, cayendo su narrativa en un todo vale. No conecto tampoco con su humor negro de brocha gorda, ni con unos personajes convertidos siempre en estereotipos andantes sin personalidad real. Y estas señas de identidad de toda una carrera profesional están, como no podía ser de otra forma, presentes en la serie.

Si, la serie es entretenida, pero entretenida en modo encefalograma plano, del tipo voy a intentar disfrutar de lo que estoy viendo sin pensar mucho en ello, porque si lo pienso nada tiene sentido. Los personajes hacen una cosa y la contraria, un cura que sabe que el Maligno existe porque lo ha visto y sufrido en sus carnes le regala un objeto poderoso a la primera que pasa por allí a sabiendas que la ha puesto un diana en la espalda y, en general, da la sensación que De la Iglesia tiene 3 momentazos visuales en cada episodio a los que quiere llegar si o si, pero la forma en que los personajes llegan a ellos no es tan importante como el fotograma en sí, provocando momentos fallidos y una narrativa de fuegos artificiales vacíos sobre todo en la segunda mitad de la serie.

Y es cierto que los episodios 2 y 3 me gustaron (mucho), quizá precisamente por ser historias más pequeñas y autocontenidas. Y hasta el quinto la serie estaba siendo mejor que mis mejores expectativas, a pesar que el piloto no me acabó de convencer. Sin embargo, los dos últimos episodios sufren un bajón brutal por un climax deficiente mal construido, peor contado y que NO ofrece un final a ninguna de las tramas abiertas hasta ese momento. Y conectando con eso, las partes con tensión fantástica y toques de terror me gustan, pero cuando de la Iglesia se pone en modo fanboy que quiere imitar a Carpenter y meter como sea monstruos multiformes gigantes, los episodios bordean peligrosamente el bochorno involuntario.

Comentando sobre la querencia por las ideas molonas, estoy seguro que De la Iglesia y su colaborador Jorge Guerricaechevarría debieron pensar que molaría mucho romper las expectativas del público haciendo que un cachas guaperas como Miguel Ángel Silvestre interpretara a un calzonazos penoso. Y quizá como idea tomando unas birras funcionaba. Pero es un concepto terriblemente mal desarrollado que no le da ninguna oportunidad a Silvestre, que por otro lado creo que es buen actor, para que haga nada medianamente creíble. No llegamos a saber por qué si Paco está perdidamente enamorado de Elena se casó con Merche, o qué relación tenían en el pasado, de forma que es imposible crear el más mínimo vínculo emocional con él.

Y si el fail en el que de la Iglesia mete a Miguel Ángel Silvestre es tremendo, no menos es la visión del director vasco de los habitantes del pueblo. Leí que la gente de Pedraza se mostró entusiasmada con el rodaje de la serie en el pueblo. No creo que lo estén tanto cuando vean cómo les muestra en pantalla, convertidos en un mero estereotipo con una nula profundidad de los que hacer una broma chunga a costa de “los de pueblo”.

El único que puede estar contento con 30 monedas al 100% es Eduard Fernández. El Padre Vergara es otro personaje surgido de una barra de bar: “¿te imaginas lo que molaría ver a un cura boxeador que combate al demonio a tiro limpio?” Y hay que reconocer que el concepto “El exorcista meets El cabo del miedo meets Preacher” mola y ofrece algunos momentos visuales bestiales. La mera presencia de un Fernández musculado, tatuado, con cara de pocos amigos y barba tupida vende la serie, es cierto, pero el guión es también muy limitado en su construcción del personaje, que es mostrado con un único matiz y sin permitir un mínimo desafío actoral a Fernández, más allá de aparecer en pantalla con cara de pocos amigos.

Y por concluir con los personajes, 30 monedas probablemente va a servir como plataforma de despegue para una (espero) fulgurante carrera profesional a nivel internacional para Megan Montaner. Ella lo hace genial como la mujer atormentada por un marido desaparecido que busca respuestas y que no duda en intentar ayudar cuando hay gente el peligro. Sin embargo, tiene que protagonizar una escena de sexo explícita en el sexto episodio que es un pegote que no pinta nada en la narrativa general hasta ese momento. Mira que me encanta disfrutar de la belleza del cuerpo femenino y ello no me produce ningún pudor, pero esta escena me produjo un bochorno extremo por la forma en que cosifica a Montaner.

Hay series como Banshee o la misma Juego de Tronos que te mostraron desde el minuto uno de qué iban y que los desnudos y el sexo eran parte de su personalidad. Perfecto, si lo sabes y te gusta te apuntas y si no te gustaba dejabas de verlas y cada uno por su lado. Pero 30 monedas se había movido en una línea que queda rota de forma grosera en esta escena que no aporta nada a la historia ni a la evolución del personaje, y que sólo sirve para “mostrar cacho”. Vale que en los 70 y 80 la cosificación de la mujer en el terror y el fantástico era tremenda, pero eso no significa que a la hora de hacer tu homenaje al género debas cometer en 2020 los mismos errores que hace 40 años. Al contrario, se nos supone más inteligentes que todo eso, lo suficiente al menos para tomar lo bueno pero descartar lo no tan bueno. No cabe duda que yo no tengo la misma sensibilidad que de la Iglesia, y sus prioridades narrativas no tienen nada que ver con lo que yo le pido a una buena historia.

Otro elemento que comentaba como positivo era la enorme cantidad de referencias y homenajes de la serie que puede hacer las delicias de los amantes del fantástico y el terror. Y eso en si mismo es positivo, claro que si. Sin embargo, narrativamente una historia no puede estar construida a partir del fan-service sin unos cimientos sólidos. Pero con unos personajes endebles y unos todo vale de principio a fin, la conexión emocional es imposible y la desconexión como espectador inevitable. Empeorado todo además con un último episodio terriblemente malo, de largo el peor de la serie, que deja al espectador una sensación de decepción total partiendo que no es final de nada y deja todo completamente abierto.

Llegado a este punto, lo más normal es que NO vea la segunda temporada. En todo caso, esta en una opinión personal que no tiene por qué coincidir con la de nadie. Imagino que habrá gente que como a mi no le haya gustado la serie y en concreto el final, pero seguro que también hay espectadores que lo han disfrutado y a los que el todo vale continuo o los personajes estereotipados no le suponen ningún problema. Bien por vosotros.

Comentaba en mi crítica de Wonder Woman 1984 que en 2000 podía llegar a entenderse que un espectador apoyara una mala película de superhéroes ante la disyuntiva que era eso o nada, porque en esa época no había casi ninguna. Pero en 2020, en medio de la edad de oro del género en el que jamás tuvimos tanta oferta variada a nuestra disposición, es justo cuando los fans debemos ser más exigentes para que los estudios sepan que solo los buenos productos serán apoyados por el público y que no todo vale.

Con 30 monedas, inicialmente pensaba que el símil podría ser aplicable al ser la primera serie de televisión española de gran presupuesto de temática fantástica y de terror. Pensando que la clave para que se hagan más productos de género en España era que 30 monedas fuera un éxito, estaba pensando en la serie bajo el punto de vista del vaso medio lleno, intentando ver lo positivo de que una serie como 30 monedas haya llegado a estrenarse. Lo cual en si mismo ya es un éxito. Sin embargo, volviendo con la comparación de 30 monedas con Wonder Woman 1984, diría que los fans queremos más contenidos de género, claro que si. Pero contenidos de CALIDAD, bien escritos y mejor realizados con personajes interesantes, y no debemos conformarnos con cualquier cosa. Teniendo en cuenta el presupuesto y la producción con la que ha contado de la Iglesia, da hasta pena que haya utilizado estos importantes recursos de forma tan decepcionante.

Y decir todo esto me da fastidia porque en lo personal Álex de la Iglesia parece una persona super maja y un frikazo bestial (en el mejor sentido posible), con unos conocimientos en lo relativo al cine en general y el fantástico y el terror en particular muy superiores a los míos, al que solo por afinidad en gustos no quiero más que desearle el mejor de los éxitos en todo. Pero si la serie no es buena, no es buena.

Es por esto y teniendo en cuenta que es la primera serie de estas características en muchísimo tiempo, que a pesar de no conectar con ella en tantos aspectos como acabo de exponer, el cuerpo tampoco me pide suspenderla.

Comparto el trailer de la serie:

30 monedas me ha recordado por qué no había visto las últimas películas de Álex de la Iglesia, y ahora mismo es absolutamente impensable plantearme siquiera la posibilidad de ver la futura segunda temporada. Un fail en toda regla con el que me ha sido imposible conectar.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Giant Days vol.2 de John Allison, Lissa Treiman y Max Sarin (Fandogamia)

Gracias a mi hermano Fernando vuelvo al divertido mundo de Giant Days, el comic editado en España por Fandogamia creado por John Allison y dibujado en este segundo volumen por Lissa Treiman y Max Sarin, con colores de Whitney Cogar, que es una delicia y consigue que la sonrisa me acompañe de principio a fin.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Aún en su primer semestre en la universidad Susan, Esther y Daisy, que rápidamente trabaron amistad, quieren encontrar su lugar en el mundo. Ante ellas se plantan enervantes chicos, bailes navideños, paisanos rivales y la obstinada e indeseada intrusión de los “estudios”, con lo que tendrán suerte si llegan vivas a la primavera.

Giant Days es el slice-of-life de humor de la mano de John Allison (Bad Machinery), la artista de Disney Lissa Treiman y la nueva favorita de los fans, Max Sarin, se gradúa con un segundo volumen recopilando los números 5 a 8 de esta serie aclamada por la crítica.

Giant Days no es un comic que me cambie la vida pero si uno que me recuerda las pequeñas grandes aventuras de mi juventud y los amigos con los que las viví. Aparte del estupendo sentido del humor que John Allison introduce a las historias, lo mejor es la sensación de verosimilitud, de ser situaciones que cualquiera de nosotros podría haber vivido de haber sido un universitario anglosajón, con los problemas alrededor del baile o ante los exámenes del semestre. Y como con amigos, al final todos los problemas siempre tienen solución.

Susan, Esther y Daisy, las loquísimas protagonistas, viven situaciones super normales para la gente de su edad, a las que Allison añade un toque de locura de juventud, de esa que amplifica todas las situaciones y convierten pequeños desencuentros en verdaderos dramas Shakespearianos, consiguiendo el objetivo de entretenimiento con un plus de conexión emocional con ellas.

En este segundo volumen tenemos cambio de dibujante. Las dos primeras historias están dibujadas por Lissa Treiman y las siguientes por Max Sarin, todas con colores de Whitney Cogar. Y la verdad es que aunque me gusta el estilo de dibujo cartoon de Sarin, y veo que tiene una buenísima expresividad en las caras y la expresión no verbal de sus figuras, me encanta el plus de personalidad que Treiman añade a sus páginas. De hecho, compruebo que Sarin es la dibujante del tercer volumen, lo que parece confirmar el cambio de dibujante, lo que para mi es un pequeño bajón.

Giant Days es uno de esos comics positivos llenos de vida que merece la pena comprar y disfrutar, con unas protagonistas maravillosas que a este paso van a convertirse casi en amigas de la familia de toda la vida.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Disparo de advertencia y Un mundo peor de Claudio Cerdán

He descubierto por esas casualidades tuiteras al escritor de género negro Claudio Cerdán, y hoy quiero recomendar las dos obras suyas que acabo de leer: la historia corta Disparo de advertencia y la novela Un mundo peor.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Disparo de advertencia

El robo a un narcotraficante amenaza con terminar en guerra de bandas. La mafia marroquí contrata al Chino Nájar para que resuelva el asunto antes de que se les vaya de las manos. Sin embargo, todo se complica y el propio Chino se convierte en un objetivo.

CLAUDIO CERDÁN (Yecla, 1981), es un escritor de novela negra español. Sus obras han ganado diversos galardones, como el Premio Novelpol a la Mejor Novela Negra de 2012, el Premio Negra y Mortal 2019 o el I Premio Ciudad de Santa Cruz. Ha sido además finalista del XIII Premio Lengua de Trapo, del Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón 2013, en los Premios LeeMisterio.com 2013 como Mejor Novela, el II Premio de Novela Pata Negra USAL. del II Premio Valencia Negra. Firmó con el seudónimo de Arthur Gunn la novela El club de los mejores (Ediciones B, septiembre de 2016), publicada en varios países simultáneamente. En 2017 publicó La última palabra de Juan Elías (Ediciones B, 2017), continuación de la exitosa serie de televisión Sé quién eres, emitida por Telecinco, HBO, BBC4 y vendida a media docena de países. La acogida de este libro fue tan entusiasta que llegó a situarse entre los más vendidos de Amazon, Fnac, Corte Inglés y Casa del Libro.

También escribió Nunca mires atrás (Menoscuarto Ediciones, febrero de 2018) y es la cuarta entrega de la detective Sonia Ruiz, serie iniciada por Lorenzo Silva y Andreu Martín entre otros reconocidos autores. Su última obra lleva por título Los señores del humo (Ediciones B, 2019), una ambiciosa novela coral aclamada por la crítica por la que ha obtenido el Premio Negra y Mortal 2019 y es finalista del Premio Novelpol y del V Premio Tenerife Noir. En la actualidad compagina su actividad literaria con la de colaborador con distintos medios como Zenda o el diario ABC, para el que cubrió el juicio de Ana Julia Quezada.

Disparo de advertencia en una estupenda novela corta de apenas 53 páginas que se lee en menos de una hora y que sirve de genial introducción al mundo criminal creado por Cerdán ambientado en la ciudad de Alicante.

Me gusta cómo a partir de un hecho real que sucedió hace años en Alicante, Cerdán crea su propia historia que sirva de presentación de su mundo criminal. Podría parecer que no es posible crear una buena historia de género negro en España si no está ambientada en Madrid o Barcelona, pero estas dos historias confirman que no es el caso. La prosa de Cerdán es seca y directa, y nos lleva de un lugar a otro y de un personaje a otro de forma fluida y sin que nada suene a forzado. Con un final impactante que trasmite el toque justo de cinismo que suele acompañar a toda buena historia de género.

Esta historia me ha recordado los clásicos número 0 del mundo del comic en el que te cuentan la historia de los protagonistas de forma en que te enganches para seguir leyendo los comics de ese personaje. De hecho, aparte que la historia está chula, una parte fundamental de esta novela es la presentación de varios personajes y luego tras terminar la novela Cerdán nos explica en qué novelas suyas previas un lector como yo puede disfrutar de Chino Nájar, Tuerto Durán, Mierda de Perro, Farlopero López y los demás. De ahí elegí mi siguiente novela de Cerdán, Un Mundo Peor, que fue la que localicé a buen precio en el kindle. Desde el punto de vista lector y desde el de negocio, ya que la historia es casi como una previa de su trabajo, esta novela corta es un éxito total.

Un mundo peor

Roberto Cusac, expolicia reciclado a detective, alcoholizado y solitario, vive obsesionado por un caso que destrozó su carrera, su matrimonio y su alma: la desaparición de su hijo de 6 años, Jaime, al que nunca encontró. Ha repasado mil veces las pistas y siempre le llevan a ninguna parte. Cuando le encargan que busque a una chica desaparecida, sus heridas parecen reabrirse, pero un halo de esperanza y la sensación difusa de que el destino le brinda una segunda oportunidad avivan de nuevo su instinto para jugar una última partida a doble o nada. Con ese lenguaje directo que acaricia la soledad de sus protagonistas y desnuda sus almas, Claudio Cerdán nos ofrece una historia reflexiva sobre el abandono y la pérdida, una novela policiaca que ahonda sin miedo en el dolor y la imposibilidad del olvido.

Un mundo peor es género negro de la vieja escuela. Roberto Cusac, el protagonista, es un ex-policía alcohólico traumatizado por la pérdida de su hijo que fue secuestrado y nunca volvió a ver. Aunque ahoga sus penas en el alcohol y pasa sus días con trabajos de poca monta, tendrá que enfrentarse a los traumas del pasados al tener que hacerse cargo de un caso que reabrirá viejas heridas. Cusac es un gran personaje y la forma en que nos cuenta en primera persona el drama de perder a un hijo se siente real en todo momento y consiguió que conectara completamente con su drama personal.

En todo buen noir, a partir de un hecho conoceremos cosas que no estaban previstas y las cosas no siempre son lo que parecen. Además, el final feliz tampoco está garantizado para nadie, ni siquiera para Cusac. Mientras leía la novela sentía un feeling familiar al seguir la narración muchos de los clichés o las estructuras esperables en una historia de género negro. Sin embargo, ya sea por la ambientación en Alicante o por la estupenda construcción de Roberto, la novela me tuvo enganchado de principio a fin.

En este sentido, los giros de la novela son interesantes, la historia nos lleva por caminos inesperados y me gustó la forma en que la historia acaba siendo diferente a lo parecía en un primer momento. Además, volvemos a tener un punto de vista cínico sobre nuestra sociedad en la que se cometen actos horribles todos los días y los inocentes sufren y no siempre encuentran reparación mientras que los poderosos no pagan ningún precio por sus actos. No le puede pedir nada más a un primera novela de un autor que no conocía hasta ahora.

Tengo un montón de novelas pendientes en la pila de lectura, pero Un mundo peor, al igual que Disparo de advertencia antes, me han dejado con ganas de leer más obras de Claudio Cerdán. Entiendo que eso es lo mejor que se le puede decir a un novelista de su obra, ¿no?

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Saint Maud de Rose Glass

Ante la falta de estrenos potentes y las ganas de ir al cine, he optado por ver Saint Maud, drama psicológico que supone el debut en la dirección de la directora y escritora británica Rose Glass y que fue estrenada entre otros en el pasado Festival de Sitges.

PUNTUACIÓN: 6/10

Maud es una joven enfermera que, tras un oscuro trauma, se vuelve devota de la fe cristiana. Cuando empieza a trabajar cuidando a Amanda, una bailarina jubilada enferma de cáncer, la fe de Maud le inspira la obsesiva convicción de que debe salvar el alma de su paciente de la condena eterna… sea cual sea el coste. (FILMAFFINITY)

Saint Maud ha sido escrita y dirigida por Rose Glass (1990). Tras licenciarse en cine y video en la London College of Communication con el corto Storm House, estudió en la NFTC (National Film and Television School), donde consiguió cierto reconocimiento en 2014 con su corto Room 55 realizado como trabajo de fin de carrera. Gracias a él empezó a trabajar con la productora Film4 para lo que acabaría siendo Saint Maud, que también cuenta con la productora especialista en terror A24.

Saint Maud es una película estrenada en 2019 en el festival de Toronto, aunque el COVID provocó el retraso en su estreno, como le ha pasado a tantas y tantas películas. La película, de apenas 84 minutos de duración, títulos de créditos incluidos, cuenta con claustrofóbica fotografía de Ben Fordesman, montaje de Mark Towns y música de Adam Janota Bzowski.

El gran descubrimiento de Saint Maud es la actriz protagonista Morfydd Clark, que realiza una intensísima interpretación de la desequilibrada Maud. Y no cabe que más gente se ha fijado en las dotes interpretativas de Clark, porque ha sido contratada por Amazon para la serie de El Señor de los Anillos que ya está en producción.

Junto a Clark, hay que destacar también a Jennifer Ehle como Amanda, una bailarina de éxito que tiene una enfermedad terminal y a la que Maud irá a cuidar a su casa a modo de interna.

A la hora de escribir el guión, Glass se dejó llevar por una curiosidad, particularmente en la «idea de colocar una película completamente dentro de la cabeza de una mujer joven y alguien que tiene esta relación intensa, personal e inusual con Dios». Este elemento distintivo es la clave de Saint Maud, al hacer que un personaje tan subjetivo sea nuestro narrador y punto de vista, conectándola con clásicos como Taxi Driver o Carrie.

Morfydd Clark lo hace super genial como Maud y su implicación con esta joven transmite toda la confusión, el dolor, el gozo y el resto de emociones y fases por las que pasa el personaje durante la película. Aunque nunca se aclara, la película da a entender que a partir de un trauma sufrido por la muerte de algún paciente, Maud sufre una crisis nerviosa y/o mental, de forma que su realidad interior ya no se encuentra en sintonía con la realidad física del mundo en que vivimos.

Me han gustado también la claustrofóbica puesta en escena y la fotografía de Ben Fordesman que muestra una fría realidad en la que la mayoría de la gente peca de egoísmo e individualismo y del que Maud intenta escapar. En mi opinión hay algunos momentos opresivos y otros malsanos que te dejan con mal cuerpo, pero realmente no estamos ante una película de TERROR tal y como yo lo entiendo, sino que temáticamente veo a Maud como un drama psicológico. En todo caso, e independientemente de la etiqueta que queramos ponerle a la película, sí me ha gustado leer a la directora opinar que “Y debo decir que en esa catalogación (de la película), no me gusta nada la etiqueta de «terror elevado (Elevated Terror)». Es un estilo que podría conectar claramente con el terror psicológico, pues en el fondo estamos hablando de personajes y sus traumas.”

Me gusta que Rose Glass sepa sacar el máximo partido a todos elementos de que dispone, la música, el montaje, incluso el vestuario y las localizaciones, y sabe el tipo de historia quiere contar, obteniendo el máximo impacto a las imágenes que crea para el espectador. Narrativamente, le veo un interesante futuro como contadora de historias, y creo que Saint Maud entra completamente en la categoría de «película con concepto impactante para llamar la atención en festivales «, que se supone que toda opera prima debe tener.

Sin embargo, no puedo ser igual de elogioso en lo relativo a su guión, que al final es de largo el elemento más flojo de la película y lo que hace que al final a pesar de ver elementos interesantes, al final Saint Maud entra en la categoría de “vista sin más, no me deja con ganas de volver a verla ni creo que lo vaya a hacer”.

Ya no es sólo el hecho que la película dura 80 minutos escasos porque tampoco hay nada más que rascar de esta historia, sino que la historia está pobremente construida de forma que no hay una evolución en el personaje de Maud que construya un climax realmente potente que se sienta de alguna manera que el personaje se “ha ganado”

A continuación entro en territorio de SPOILERS, si realmente estás pensando verla, ¡no sigas leyendo!!

El problema principal de Saint Maud es que la película establece desde el primer momento que Maud está loca, en ningún caso se crea ni siquiera la duda sobre si lo que experimenta es real. La interesante idea inicial “de colocar una película completamente dentro de la cabeza de una mujer joven que tiene una relación intensa, personal e inusual con Dios”, no acaba de verse reflejado en pantalla al contraponerse siempre con el mundo real.

Incluso los elementos físicos que experimenta, similares a un orgasmo, cuando cree estar en contacto con Dios no consiguen “engañar” al espectador y desviarnos de nuestro convencimiento sobre que Maud es una pobre chiquilla desequilibrada cuya mente le hace ver cosas que no están realmente ahí.

Unido a esto, las cosas que le pasan a Maud tampoco son tan interesantes ni hay un hilo conductor que explique su evolución durante la película más allá de intentar escapar de una realidad fría y oscura en la que no tiene amigos ni elementos positivos a los que aferrarse. Maud ya estaba desequilibrada al comienzo y a pesar de una ligera pérdida de fe, lo sigue estando al final, haciendo que el final sea casi inevitable, quitándole en parte el impacto emocional que hubiera podido tener en caso de que se hubiera generado alguna duda sobre su desequilibrio mental y sobre la posibilidad de que realmente sí estuviera hablando con DIOS. No es el caso.

Como comentaba antes, no me arrepiento de haber visto Saint Maud y he visto elementos interesantes, pero se me queda muy lejos de la unánime aclamación de la crítica. Por ejemplo, con motivo de su estreno en Sitges, El Periódico publicó “La directora británica ha conquistado a la crítica con su debut, el retorcido clásico instantáneo ‘Saint Maud’.

Comparto el trailer de la película:

Me ha faltado una historia más potente a Saint Maud que hubiera sacado mejor partido del interesante concepto de partida. En todo caso, prefiero quedarme con lo bueno.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Bruja Escarlata y Visión Episodios 1 y 2 (Disney+)

18 meses después de Spiderman: Lejos de casa, este fin de semana ha arrancado la Fase 4 del Marvel Cinematic Universe. Pero no lo hizo en los cines, sino en las pantallas de Disney+ con el estreno de la serie de televisión de Bruja Escarlata y Visión (WandaVision). Comento mis impresiones del estreno de los dos primeros episodios que pudimos disfrutar el pasado viernes.

PUNTUACIÓN: 7/10

Miniserie de TV (2021). 9 episodios. Combinando el estilo clásico de las sitcoms americanas con el MCU, cuenta la historia Wanda Maximoff y Vision, dos seres con superpoderes que viven una vida idílica en las afueras de una ciudad hasta que un día comienzan a sospechar que no todo es lo que parece. (FILMAFFINITY)

La showrunner de esta serie llamada a romper esquemas es Jac Schaeffer (1978), una directora de cine, productora y guionista estadounidense. Su debut cinematográfico como directora y guionista fue TiMER (2009). También escribió el guión de Timadoras compulsivas (2019, protagonizada por Anne Hathaway y Rebel Wilson). En la actualidad está considerada uno de los valores en alza de Marvel Studios. Empezó coescribiendo el guión de Capitana Marvel (2019) junto a Geneva Robertson-Dworet, Anna Boden y Ryan Fleck. Tras eso, se encargó de escribir la primera versión del guión de Black Widow junto a Ned Benson tras lo que fue contratada como showrunner de esta serie.

WandaVision van a ser 9 episodios de una media hora cada uno. Estos dos primeros episodios han sido dirigido por Matt Shakman, director de cine, televisión y teatro estadounidense que ha trabajado en series como The Great, It’s Always Sunny in Philadelphia, Fargo y Game of Thrones. Jess Hall es la directora de fotografía, el montaje lo han realizado Tim Roche, Nona Khodai y Zene Baker. La música para esta serie corre a cargo de Christophe Beck, con un tema principal creado por Robert Lopez y Kristen Anderson-Lopez.

Elizabeth Olsen y Paul Bettany repiten sus papeles como Wanda Maximoff y Vision de las películas, narrando esta serie unos hechos que tienen lugar en la misma continuidad cinematográfica creada a partir del final de Vengadores Endgame. Este es el principal hecho distintivo de esta serie, que la separa de otras series como Agentes de SHIELD que se sacó de la continuidad cinematográfica. De hecho, ya se ha anunciado que esta serie va a tener una gran importancia en la película de Doctor Strange 2 (Sam Raimi, 2022), en la que Elizabeth Olsen aparece como secundaria. Marvel Studios ha tratado esta serie como si fuera la siguiente película del estudio, y aunque no hay cifras exactas, varios medios comentan que el presupuesto de la serie has superado los 150 millones de dólares.

Elizabeth Olsen es Wanda Maximoff / Bruja Escarlata, la Vengadora con poderes de alterar la realidad. Con permiso de Carol Danvers, Wanda es la superheroina más poderosa del MCU. Para la serie, y tras derrotar a Thanos en Endgame, se supone que se encontrará en un periodo de luto tras la muerte de Visión en Infinity War. Olsen tomó como referentes a las reinas de la comedia Tyler Moore, Elizabeth Montgomery y Lucille Ball.

Paul Bettany es Vision: Un Vengador creado usando las inteligencias artificiales J.A.R.V.I.S. y Ultron mezcladas con la Gema de la Mente. Vision aparece en la serie después de su muerte en Avengers: Infinity War (2018), lo que plantea la primera gran duda. ¿Cómo ha sobrevivido? Para esta serie, Bettany comenta que ha utilizado a Dick Van Dyke y Hugh Laurie como fuente de inspiración.

Una vez hecho el previo, ¿qué tal ha estado estos dos primeros episodios? Entrando en su valoración, lo primero que se me ocurre es que no se si WandaVision va a ser una genialidad o un fail completo, pero lo que sí está claro es que es diferente a todo lo que hemos visto hasta la fecha en el género superheroico. Me han gustado, que quede claro, pero no me han entusiasmado, algo que podía ser hasta esperable sabiendo a grandes rasgos qué nos esperaba.

Estos episodios realizan un homenaje claro a la historia de la televisión y a las sitcoms de los años 50 y 60 como I love Lucy o Enbrujadas. Además de estar rodado en blanco y negro (con unos impactantes toques de color en el segundo episodio), técnicamente siguen el esquema de la televisión de la época y fueron rodados igual: con cámaras fijas sin movimiento, sets construidos realmente, etc… que consiguen capturar el espíritu de las producciones de la época. La sensación es que este homenaje a la televisión continuará en próximos episodios al aprovechar la llegada del color para saltar de década.

Además, Elisabeth Olsen y Paul Bettany muestran una gran química entre ellos, algo que ya conociamos por las películas, y unas divertidas dotes para la comedia que resulta algo super inesperado, consiguiendo unos momentos realmente divertidos en estos episodios. Dentro de su simplicidad y su humor blanco para todos los públicos años 50, en estos dos episodios hay momentos realmente divertidos mientras solucionan pequeñas anécdotas como si fueran lo más importante de la historia. Si sólo se juzgara Wandavision por su humor, el aprobado con nota estaría asegurado.

Quizá el problema hasta ahora es que el homenaje televisivo está muy bien hecho por un rato, pero los espectadores lo que realmente queremos conocer es la trama de misterio, el porqué Wanda y Visión están en este mundo irreal aparentemente construido por Wanda. ¿Lo hace por voluntad propia o se encuentra en un sueño inducido por alguien? De momento, no lo sabemos, y estos episodios solo plantan las semillas que muestran a los espectadores que algo raro está ocurriendo, algo siniestro.

Me gusta el desafío narrativo que plantea Marvel en este estreno televisivo, y veo que son muy listos porque sabían que sólo un episodio iba a resultar poco dentro de la trama central de misterio, por lo que acertaron al estrenar dos episodios, ya que en el primero sólo hay un momento turbio y de tensión, mientras que en el segundo ya aumentaron a tres.

Antes del COVID, los planes de Marvel eran estrenar primero Tha Falcón and The Winter Soldier, que nos hubiera dado la aventura pura marvel-style que los fans pedimos tras Endgame y luego ofrecernos la frikada de WandaVision. Los planes tuvieron que ser modificados por la cancelación de rodajes, e hizo que este Wandavision pudiera estar acabada antes, lo que cambió los planes. Este hecho puede hacer que haya fans marvelitas que se hayan sentido algo decepcionados al no darle esta serie, de momento, lo que a priori querían.

No es mi caso, y no puedo más que aplaudir el riesgo de plantear esta idea a priori loquísima y creer en ella para ir a por todas a la hora de plantear al espectador una propuesta de estas características, que no podía estar más alejada de lo que se espera que son las historias de superhéroes. Como fan comiquero, no puedo dejar de ver detalles de la rica historia comiquera de los personajes, pero como las películas del MCU previas, la serie no adapta ninguna en concreto, usándolas como base para contar su propia historia.

Ahora bien, dentro de que la comedia blanca estuvo bien, espero que la trama general de misterio avance y podamos saber si realmente Visión está vivo, o no es más que un sueño creado por Wanda. Entiendo que faltan 7 episodios y no nos darán todas las respuestas en el próximo episodio, pero si que la narrativa avance y nos quedemos solo en los homenajes televisivos.

Comparto el trailer de esta serie:

Bruja Escarlata y Visión tiene toda nuestra atención, ahora es cuando tiene que salir victoriosa de las altísimas expectativas que los fans hemos puesto en ella.

PUNTUACIÓN: 7/10

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