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Crítica de Transformers 1 de Daniel Warren Johnson (Image Comics)

La combinación del autor super estrella Daniel Warren Johnson y la franquicia de Transformers era a priori una combinación ganadora. Pero no imaginaba que el primer número de la nueva etapa en el sello Skybound de Image Comics en el que se reinicia la franquicia iba a estar tan bien.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

ESTRENO DE LA SERIE

¡LA NUEVA ERA DE TRANSFORMERS COMIENZA AQUÍ!

El creador superestrella DANIEL WARREN JOHNSON (DO A POWERBOMB, Wonder Woman: Dead Earth), junto al showrunner de ENERGON UNIVERSE ROBERT KIRKMAN (VOID RIVALS, INVINCIBLE), reimagina a los robots disfrazados de Hasbro para una nueva generación. Se suponía que Optimus Prime había llevado a los Autobots a la victoria. En cambio, el destino de Cybertron es desconocido, y sus aliados se han estrellado lejos de casa, junto a sus enemigos, los Decepticons. Cuando estas fuerzas titánicas reanudan su guerra contra la Tierra, una cosa queda clara de inmediato: el planeta nunca volverá a ser el mismo. Se establecen nuevas alianzas. Las líneas de batalla se redefinen. Y la única esperanza de supervivencia de la humanidad es Optimus Prime.

Descubre a los TRANSFORMERS como nunca antes los habías visto.

Mis conocimientos de Transformers vienen antes incluso de las películas de Michael Bay con los comics Marvel que Forum publicó en los años ochenta y primeros noventa. Estos comics y los de G.I. Joe afianzaron mi afición por estos personajes, aunque en ese momento siempre hubieron más muñecos de los soldados que de los robots. De hecho, diría que el muñeco de Shockwave, que se transformaba en un reproductor de casetes, aún lo tenemos en cada de mis padres.

Reconozco que el reinicio de la franquicia en IDW una vez Marvel perdió los derechos no me interesó, aunque en esa época y a partir del nacimiento de mi hijo mi casa se llenó de muñecos de Transformers, lo que junto a las películas de Michael Bay mantuvieron la afición en mi casa. Cuando se hizo público que el sello de Robert Kirkman Skybound se hacía con los derechos de Transformers, la noticia consiguió llamar mi atención, pero el anuncio que Daniel Warren Johnson se iba a encargar del primer arco, el interés se convirtió en necesidad absoluta por comprar este comic.

Una vez he comentado las ganas que tenía por leer este comic, la verdad es que el primer número publicado este mes de octubre no decepciona. De hecho, el primer elemento a destacar es que estamos ante uno de los comics más reader-friendly que he leído este año, significando una perfecto puerta de entrada a esta franquicia y estos personajes. Daniel Warren Johnson destaca sobre todo por su dibujo expresivo y espectacular, pero en cada obra suya se aprecia también su acertadísima labor como escritor. En este caso, el arranque de la colección empieza con los personajes humanos que serán de nuestros ojos y nos darán la conexión emocional y el sentido de la maravilla. Spike y Carly son jóvenes que no tienen vidas fáciles y con los que es fácil empatizar, sobre todo con el primero, que sufre el duelo por la muerte de su hermano, que ha provocado que su padre busque ahogar su dolor con el alcohol.

Aunque el comienzo es familiar con el descubrimiento de un arca enterrado en una montaña, quien sabe cuantos años ¿siglos? hace, con un montón de robot desconectados sin energía, Johnson plantea unos momentos super dramáticos en relación a un par de los personajes más populares de la franquicia que me impactaron y que rompen con lo que uno esperaría del comienzo de esta nueva etapa de Transformers. Un elemento super chulo de este comic es la importancia que tiene Jetfire, un decepticon que NO es malvado, en la reactivación de los Autobots y los Decepticos, que reavivarán en la Tierra una guerra que lleva siglos sucediendo en el espacio. Jetfire apareció hace unos meses en el primer número de Void Rivals, el espectacular comic de Robert Kirkman y Lorenzo de Felici que inauguró la franquicia Energon Universe dentro del sello Skybound, lo que reafirma la interconexión que van a tener los comics que vaya editando el sello de Robert Kirkman.

En este arranque me gusta mucho el protagonismo absoluto que tiene Optimus Prime, que tiene un par de momentazos super chulos mientras se enfrenta a Starscream, el líder de los Decepticons que han llegado a la Tierra en el Arca mientras esperamos la llegada del por ahora ausente Megatron. Me gusta que en este arranque sólo hayan unos pocos robots de cada bando, que supongo que poco a poco irán creciendo a medida que más robots lleguen a la Tierra, lo que que ayuda a la sensación reader-friendly y de inicio de aventura que comentaba antes. Aparte de los momentos de combate, hay una escena en la que Prime lamenta la muerte de un compañero que me tocó el corazón a pesar de la teórica apariencia fría y robótica de los Autobots.

La historia de Daniel Warren Johnson me ha parecido modélica y deja el comic en un momento apasionante, no se le puede pedir más a un primer número de una nueva colección. Si el objetivo era provocar la necesidad de comprar el segundo número, el objetivo está más que conseguido.

Y si la historia está super chula, el dibujo como siempre es impresionante. Empiezo con el estupendo color de Mike Spicer, que consigue que cada personaje destaque cuando toca y que el comic tenga una paleta de color super brillante y atractiva que te hace que quieras leer el comic. Spicer en sus colaboraciones con Johnson siempre ha realizado un trabajo estupendo y en Transformers realmente se sale. Y si el color es bueno, el dibujo de Daniel Warren Johnson es increíble.

En los últimos años una de las cosa que no me atraían de los comics de IDW era que daban más importancia al aspecto de ingeniería frente al expresivo. De alguna forma parecía que recreaban la estética de Michael Bay en que parece que lo fundamental era que pareciera que era un robot «realista» en la que se viera cada tornillo y cada tuerca que podría construirse usando las imágenes a modo de plano. Sin embargo, yo siempre he preferido la estética más sencilla y menos recargada de los Transformers, como las de Bumblebee o este verano Transformers: Beast Wars.

En muchos sentidos, el dibujo de Daniel Warren Johnson parece que busca recrear el feeling de los primeros comics de Marvel, consiguiendo combinar en los robots dinamismo, un aspecto robótico y a la vez expresivo, como por ejemplo en la escena de Prime lamentando la muerte de un amigo. Tras disfrutar de Do a powerbomb, ver a Prime hacerle una llave de lucha libre a Starscream me ha volado la cabeza. Y además de crear a unos humanos que me importan, los combates y la huida de los autobots tiene el sentido de la maravilla y la aventura más grande que la vida que hicieron que me aficionara a la lectura de comics cuando era un chaval.

Entre el reinicio de Conan The Barbarian en Titan Comics y ahora estos Transformers, parece que los mejores comics americanos no están en Marvel o DC. Desde luego, los que más ganas tengo de leer mes a mes. Daniel Warren Johnson convierte en oro todo comic en el que trabaja, y estos Transformers son magia pura.

Comparto algunas páginas del comic:

Transformers de Daniel Warren Johnson y Mike Spicer me ha parecido una pasada.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Vengadores vol. 3 de Stan Lee, Jack Kirby y Don Heck (Marvel Comics – Panini)

En el tercer volumen de Biblioteca Marvel: Los Vengadores de Stan Lee, Jack Kirby y Don Heck llegamos a uno de los grandes momentos del supergrupo que marcó 60 años de historias posteriores, al realizarse el primer cambio de alineación. Un clásico Marvel que dentro de su importancia igual no ha envejecido del todo bien.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Llega el momento más definitorio y trascendental de la historia de Los Vengadores: «¡El viejo orden cambió!». Algo más de un año después del nacimiento de la serie, Stan y Jack se atrevieron a prescindir de todos sus fundadores y sustituirlos por villanos. Además, el debut del Conde Nefaria. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este tercer volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores incluye los números 13-18 USA, publicados originalmente en 1965.

Aparte del primer número de los Vengadores y el número 4 con la llegada del Capitán América, si hay un comic icónico de esta colección es el número 16 incluido en este volumen, en el que asistiremos al primer gran cambio de alineación, al abandonar el grupo Iron Man, el Hombre Hormiga y la Avispa, con Thor además desaparecido por una aventura en su propia colección. Yres personajes que hasta ese momento habían sido villanos a su pesar, Ojo de Halcón de Iron Man y Mercurio y la Bruja Escarlata de la Patrulla X, les sustituirán. Héroes que se unirán a Steve Rogers en la lucha contra el mal y que harán historia en este número.

La historia cuenta que este cambio vino provocado por los problemas que tenía Stan Lee en hacer cuadrar los sucesos en esta colección con las aventuras que estos héroes vivían en sus propias colecciones: Thor en Journey into Mistery, Iron Man en Tales of Suspense y el Hombre Gigante y la Avispa en Tales to Astonish. Con este cambio sólo el Capitán América tenía aventuras propias, y como en este mismo volumen vemos, Steve Rogers se debatía al no tener una identidad secreta a la que acudir al terminar sus aventuras. Pero la verdad es que narrativamente la colección necesitaba un revulsivo, con unos números 13 y 14 USA que pueden ser de los peores de toda la colección, al enfrentarse al Conde Nefaria y a una raza de alienígenas que vivían en secreto en la Tierra.

Los guiones de Lee realmente han envejecido fatal. Sus diálogos con ojos de 2023 son muy flojos, pero la acción en si resulta muy pocos atractiva cuando Kirby no la dibuja. La pseudo ciencia de estos comics ahora resulta ridícula, inventándose situaciones que en los 60 debían parecer super modernas y novedosas, pero que ahora provocan un poco bochorno, como la máquina del Barón Nefaria o todo lo relativo a los aliens del número 15. Sobre el machismo de estos comics ya he hablado en mis valoraciones de los volúmenes anteriores. Pero en el número 13 Lee lleva el ninguneo a la Avispa a un nivel superior, al ser herida fuera de plano por unos matones comunes que no representaban una amenaza para el grupo, resaltando que lo que hace no tiene importancia en esta colección. Aunque no murió, esta escena puede ser fácilmente una de las peores de toda la historia de la colección.

En los años 60 los comics debían contar una historia autoconclusiva. Esto provoca que la historia del número 15 que sirve para ver el final de Zemo, el líder de los Amos del Mal que retornan en este comic, sea un final totalmente anticlimático contado en apenas una página. Y lo mismo para el final del combate de los Vengadores contra el resto de villanos contado al principio del número 16. Respecto al cambio de alineación de ese número, resulta enternecedor la solución para que unos villanos de la Hermandad de los Mutantes Diábolicos que han causado daños y más delitos sean aceptados como si nada, verbalizando un periodista que «La Patrulla X ha declarado públicamente que ya no se les considera una amenaza para la sociedad». Algo ridículo pensando que los delitos los decide un juez, y en ese momento tampoco es que la Patrulla X tuviera excesiva buena prensa como sí la tenían los 4 Fantásticos. Y situaciones así hay a montones en estos numeros clásicos.

Por no decir sólo elementos negativos de Stan Lee, me parece interesante la premisa del número 17 en la que los Vengadores van al desierto a buscar a Hulk, enfrentándose a un esbirro del Hombre Topo, el Minotauro. Lo interesante es que aunque Hulk y los Vengadores nunca llegan a encontrarse, viven sus aventuras en paralelo casi en el mismo espacio, Esto era un nuevo intento por parte de Lee de dar cohesión a SU Universo Marvel, y creo que permitió vivir una aventura diferente dentro que la lucha contra el Minotauro dista mucho de ser memorable.

Tampoco destaca el número 18 con la lucha contra el Comisario, un robot comunista con el que los rojos dominan con mano de hierro el país asiático de Sin-Cong. De alguna manera parece que el propio Lee sabe que estos Vengadores han perdido fuerza bruta y les prepara aventuras contra villanos de segunda fila en estas primeras aventuras. De hecho, exceptuando el cambio de alineación (y la muerte de Zemo) este tercer volumen de la Biblioteca Marvel ha resultado el peor de largo hasta la fecha y unas aventuras de segunda y tercera fila dentro de la amplia historia del grupo.

En el aspecto artístico, Los Vengadores sufrían por la falta de Jack Kirby, con un Don Heck correcto que se quedaba a años luz de la fuerza que Kirby imprimía a sus trabajos. Aparte del factor viejuno de los guiones de Lee, el flojo dibujo de Heck hace aún menos atractivas estas aventuras. Y me resulta curios que Heck dibuja en su totalidad los números 13, 17 y 18, mientras que Jack Kirby realiza los bocetos de los números 14 y 15 para que sean acabados por Heck con tintas de Chic Stone y Mickey Demeo, respectivamente. Y precisamente es el número 16 el que cuenta con bocetos únicos de Kirby con acabados del entintador Chic Stone, lo que indica que El Rey notó que este era un comic importante y no quiso que otro dibujante lo hiciera.

Cuando decidí comprar esta Biblioteca Marvel ya tenía claro el factor «viejuno» que tenían estas historias, tanto en guion como en dibujo. Pero leer Los 4 Fantásticos, la Patrulla X y estos Vengadores me hacen apreciar aún más el inmenso trabajo que hizo Kirby para Marvel durante esos años, y lo mucho que se notaba cuando él no dibujaba estos comics. Por esto y muchas otras cosas es normal que Kirby sea El Rey.

Comparto las primeras páginas del comic:

La Biblioteca Marvel. Los Vengadores está resultando una experiencia estupenda dentro que algunos conceptos han envejecido regular. En todo caso, no me arrepiento en absoluto de comprar estos clásicos del comic americano

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

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Crítica de Big Game 3 de Mark Millar y Pepe Larraz (Image Comics)

Llegamos al ecuador de Big Game, el comic EVENTO de Mark Millar y el dibujante super estrella español Pepe Larraz que celebra el 20 aniversario de la creación de Millarworld. Y la historia no levanta el pie del acelerador.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Némesis está asesinando a todos tus personajes favoritos de Millarworld. Los crononautas han caído, pero ahora Kick-Ass, Hit-Girl y Huck están en su punto de mira. ¿Podrá la organización de espionaje Kingsman detenerlo antes de que cumpla los deseos de su amo de borrar a todos los superhéroes de la faz de la Tierra?

El tercer número de Big Game no levanta el pie del acelerador y mantiene la potente premisa creada por Millar, extendiéndola por todo el Millarworld. En 1986 los supervillanos de la Tierra masacraron a los héroes e hicieron que la humanidad olvidara su existencia. El líder de la Fraternidad es William Gibson, presentado hace 20 años en Wanted donde se narraron por primera vez estos hechos. Y se ha cansado de la aparición de diferentes héroes en los últimos años, contratando a Némesis para que los mate a todos. Tras las muertes impactantes del mes pasado, en este tercer número la cuenta de bajas aumentará de forma super impactante, teniendo en cuenta los personajes implicados. Para tratarse de una grapa de 21 páginas es alucinante la cantidad de cosas que pasan. Y desde el punto de vista de fan de estos personajes, es dramático por la cantidad de héroes que mueren. Por suerte, este número ofrece un primer atisbo de por donde van a ir los tiros de cara al contraataque de los héroes que aún se mantienen con vida.

Si la historia de Millar va como un tiro, nunca mejor dicho, el dibujo de Pepe Larraz con color de Giovanna Niro amplifica la experiencia lectora y hace que este comic sea uno de los más satisfactorios del año. Es un placer ver a Larraz dibujando a Huck y a los vampiros de The Night Club, personajes que vemos en la portada. Y si sus escenas molan, las de Hit-Girl y Eggsy de Secret Service son aún mejores. Por cierto, espero que Millar no se atreva a hacerle nada malo a Dave Lizewski, el protagonista de Kick-Ass, convertido en un adulto cuyos mejores tiempos hace años que quedaron atrás, cuyo futuro inmediato presenta nubarrones en el horizonte. Ver a Larraz dibujar a estos personajes, o la presentación de The Magic Order, es una maravilla. ¡Qué bueno es el artista madrileño!

A partir de ahora entro en territorio de SPOILERS.

Comentaba antes que me flipa la cantidad de cosas que pasan en apenas 21 páginas. Y hay que quitarse el sombrero ante la habilidad de Millar como escritor y como plantea un ritmo endiablado en este número. El comic está dividido en varias escenas que aumentan de extensión a medida que aumenta la tensión. De esta manera tenemos una primera escena con Huck de 2 páginas, otra con Superior también de dos páginas seguidas de The Night Club con tres. Y en todas los héroes aparentemente son asesinados. En el segundo número fue impactante ver a Némesis destrozan a The Ambassadors, pero la forma en que los villanos matan a los protagonistas de tres comics del Millarworld es más tremendo si cabe.

Tras este arranque dramático, Dave Lizewski «Kick-ass» vuelve a ser protagonista durante tres páginas, con una cuarta página compartida con The Magic Order en la que nos muestran que al no ser una amenaza mágica los magos no pueden inmiscuirse. Algo que espero vaya a cambiar en el próximo número, porque algunos villanos sí utilizan poderes mágicos para llevar a cabo sus planes. En la escena de Dave mola el comentario meta de Millar sobre que los comics de Marvel y DC están siendo sustituidos en las librerías especializadas por mangas y funkos que venden más y cómo parece que es un cordero de camino al matadero.

Dentro de un comic en el que todo son momentazos, el super puntazo lo tenemos con la siguiente escena de 4 páginas protagonizada por Hit-Girl y Eggsy con su infiltración en la base de la Fraternidad y el combate posterior. Un escenón espectacular increíblemente narrado por Larraz cortada en seco por la impactante muerte de Eggsy por un disparo en la cabeza. La realidad que sucedería en una situación real de un tiroteo de dos contra decenas de asesinos, y que los comics y el entretenimiento en general tiende a evitar. Cosa que Millar no hace.

Las siguientes 4 páginas están protagonizadas por William Gibson y The Fox, y mola mucho la forma en que Gibson expresa que para él Hit-Girl era de largo la heroína más peligrosa, y poder acabar con ella ahora es un regalo inesperado. En este momento hay que destacar la capacidad de dialoguista de Millar y cómo es un maestro a la hora de plantear situaciones que son todas climax en si mismas. Se destaca a Millar por sus macarradas, pero es un gran escritor de historias de entretenimiento mainstream. De nuevo, lo que nos ha contado Millar en 21 páginas me parece una locura, y es porque Millar sabe contar sus historias destilando la esencia y las claves más potentes en apenas unas viñetas. Que le pregunten a Brian Michael Bendis o a Tom King sin podrían hacerlo. (Bueno, se que es un comentario tramposo porque estos escritores hacen otras cosas, pero ahí lo dejo).

Ya en el segundo número de Big Game comenté que no me creía que los Crononautas estuvieran muertos, y que ellos y su tecnología de viaje temporal tenían a la fuerza que ser clave para el contraataque de los héroes que sobrevivan a los ataques de la Fraternidad. En este número Hit-Girl viaja al pasado esquivando la muerte, precisamente con uno de sus trajes. Cosa que de momento confirma que de momento todos los héroes SI han muerto, pero ya veremos si estas muertes no son revertidas en algún momento ya sea por la acción de futuros viajes temporales, o por la implicación de The Magic Order. Y es que me resisto a pensar que van a dejar morir a Dave así como así. Además, The Night Club va a tener una segunda miniserie, pero ahora están muertos. En algún momento y de alguna manera van a tener que resucitar. Y lo mismo diría en el caso de Prodigy o de Bobbie Griffin, la Robin que sobrevivió a la masacre de 1986 y que no creo que la presentaran en el número 1 para matarla en el 2.

Otro elemento que me vuela la cabeza es pensar que Millar tiene que cerrar la historia en apenas dos números. Aunque no descarto alguna nueva muerte en el cuarto número, va siendo hora que los héroes se levanten contra el mal, y el momento tendrá que ser en el próximo número, lo que dejaría el terreno preparado para el espectacular climax final. Reconozco que se ha pasado por la cabeza la idea que Big Game no acabe realmente y su final abra un escenario que implique un volumen 2 de esta serie. Pero Millar siempre ha creado comics que resultan satisfactorios en si mismos, y se me hace difícil de creer que el comic EVENTO que celebra 20 años del Millarworld no vaya a tener un final satisfactorio.

De momento, Big Game me está volando la cabeza todos los meses, y este tercer número no ha sido menos. ¡Ojalá todos los comics de superhéroes fueran tan buenos, impactantes y bien dibujados como este Big Game!

Comparto algunas páginas del comic que encontré online gracias a Bleeding Cool:

Big Game va camino de convertirse en uno de mis comics favoritos de 2023. ¡Menuda locura tan maravillosa!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Los Vengadores: Guerra a través del tiempo de Paul Levitz y Alan Davis (Marvel Comics – Panini)

Descubrir que Panini publicaba el último comic de Alan Davis en Marvel, Los Vengadores: Guerra a través del tiempo junto al veterano guionista de DC Comics Paul Levitz convirtió este comic en compra obligada.

PUNTUACIÓN:7/10

¡Regresa a los primeros días de Los Vengadores! Paul Levitz, la leyenda que puso en pie uno de los grandes títulos clásicos de DC Comics que no pueden faltar en tu biblioteca, irrumpe en La Casa de las Ideas junto a Alan Davis para escribir una carta de amor a la historia de Los Vengadores. Kang el Conquistador ha señalado al equipo original en un enfrentamiento que durará siglos. Pero ¿Qué aprenderán Thor, Iron Man, el Capitán América, El Hombre Gigante y La Avispa sobre el futuro que les aguarda?

Este tomo 100% Marvel en tapa blanda recopila la miniserie The Avengers: War Across Time 1-5, publicada este 2023 en USA.

Me ha resultado super curioso leer recientemente el Biblioteca Marvel Los Vengadores 2 y tener ahora esta historia situada cronológicamente justo después del The Avengers 11 USA publicado en dicho volumen. En relación a la historia de Paul Levitz, en positivo diré que ha trasladado perfectamente el espíritu de los comics de 1964 en esta miniserie. Janet van Dyne es una caprichosa más pendiente de flirtear con quien tenga delante que en actuar de heroína, Thor es un engreído desagradable y hay unos diálogos cortantes que muestran a unos personajes muy poco agradables unos con otros. En ese sentido, Levitz se nota que se ha empapado de estos comics clásicos y recrea esta etapa de maravilla, arreglando elemento raros de las historias de Stan Lee, cuando mostraba al Capitán América desequilibrado mentalmente casi con Síndrome de Stress Post-Traumático.

Curiosamente, el personaje más razonable de Los Vengadores de esos años resulta ser Hank Pym, lo cual resalta la injusticia que se hizo al personaje años más tarde a partir del infame bofetón que pegó a Janet en los 80, un pecado cometido en un momento de desequilibrio mental del que no dejaron que se recuperara a partir del siglo XXI. En esta miniserie se muestran elementos habituales de la época, como que Thor perdiera cada dos por tres su martillo y se convirtiera en Donald Blake pasados 60 segundos sin que el resto de Vengadores lo descubriera. O que Tony Stark ocultara su identidad secreta a sus compañeros haciéndose pasar por su guardaespaldas. Por cierto, ¡qué decir de las míticas ruedas de patines incorporadas a su armadura! También resulta curiosa la visita / intento de robo de Los Vengadores en el Edificio Baxter, hogar de Los 4 Fantásticos, lo que resalta también los cameos e invitados especiales que poblaban los comics Marvel de los 60. Incluso cuando los 4F no aparecen al estar ausentes.

En realidad la historia para mi era un excusa para poder disfrutar del dibujo de Alan Davis. Y Davis con el color de Rachelle Rosenberg realiza un trabajo soberbio. Davis tiene en la actualidad 67 años, y es una pasada comprobar cómo mantiene su fuerza y personalidad como el primer día. Por decir algo menos bueno, hay alguna cara de algún héroe en alguna viñeta puntual que se ve rara, pero esto es un pero muy muy pequeño en un comic que es un prodigio de narrativa. Y es que este comic plantea números con combates casi en su totalidad, creando Davis unas coreografías alucinantes sacando todo el partido a los poderes de cada uno de los protagonistas. No recuerdo cuando compré el anterior comic de Davis, pero esta Guerra a través del tiempo me ha mostrado a un maestro que sigue conservando su habilidad como el primer día. Ojalá se mantenga con esta habilidad durante muchos años, y yo esté aquí para disfrutarlo.

Dentro que como comentaba sólo el dibujo de Davis ya me justificaba la compra y en ese sentido me siento totalmente satisfecho, tengo que decir que la historia en si de Levitz me parece casi una estafa. En USA esta miniserie salió en Marzo coincidiendo de alguna manera con el estreno de Ant-Man y la Avispa: Quantumanía, y entiendo que la decisión de mostrar a Kang como villano principal partía del interés de rentabilizar el estreno del MCU. Sin embargo, cuando ves la historia en realidad el villano principal de esta miniserie no es tanto Kang, sino Sindri, el rey de los enanos de Nidavellir en la juventud de Thor, que une sus fuerzas con los hombres de lava tras ser transportado a la Tierra por un error de Los Vengadores mientras intentan llevar la guerra a casa de Kang. De hecho, Sindri es el villano al que se enfrentan los héroes en 3 de los 5 números de la miniserie y NO tiene nada que ver con Kang. Narrativamente me deja la sensación que Marvel nos ha dado gato por liebre en esta miniserie. Aunque luego David o dibuje todo como los ángeles.

Kang el conquistador sólo tiene relevancia en el primer número al crear un nuevo robot para que se enfrente a los Vengadores, un Hulk-robot en lugar del Spiderman-robot que vimos en el número 11 USA. De forma que Levitz copia el argumento de esta grapa clásica, aumentando el nivel de amenaza al emplear a Hulk, lo que permite, todo sea dicho, que Davis se luzca. Sin embargo, luego Kang prácticamente desaparece del comic y no es hasta el quinto número en que vuelve a tener importancia con un enfrentamiento contra Los Vengadores que resulta super anticlimático. La denominación de la miniserie como «Guerra a través del tiempo» no se justifica en absoluto al estar 4 de los 5 números en la Nueva York de 1964, dejando el viaje temporal para el final. De hecho, de nuevo Davis se luce en unas páginas finales en las que vemos a los Vengadores pasar por otras épocas mientras viajan del futuro a su pasado, mostrando a diferentes alineaciones de héroes, pero aunque si viajan «a través del tiempo», en ningún caso hay «guerra». Por recordar lo de la «estafa» en el título del comic.

Esto me lleva al problema general que han sufrido las numerosas miniseries «nostalgia» que Marvel ha publicado en los últimos años. Hay una parte positiva que hay que destacar y es que Marvel usa estas series para dar trabajo a autores / escritores de la vieja escuela que no tienen cabida en la editorial moderna. (Algo decidido por otros editores super diversos y comprometidos socialmente de Marvel). Pero desde el momento en que estas miniseries se ambientan en el pasado en lugar de en el presente Marvel ya indica que es una serie de segundo o tercer nivel que no tiene más valor que el propio nostálgico. Empezando porque NO puede cambiar la continuidad ya existente, de forma que el comic puede ser más o menos entretenido pero no puede crear nada que contradiga los hechos del pasado o los amplíe de forma relevante. En el caso de esta miniserie es un placer disfrutar de Alan Davis, pero en la infinidad de miniseries de todo tipo que se han publicado, tener a dibujantes y escritores sólo correctos no es suficiente para vender el comic.

La forma en que Levitz plantea esta historia no hace más que resaltar los problemas de base de Marvel a la hora de plantear estas miniseries nostálgicas. Si realmente quiere que estos trabajos se sientan «importantes» debería ambientarlas en el presente, dando la opción que hubiera una ligera incertidumbre por lo que puede pasar. Marvel transmite tan claramente que estos trabajos son un trámite que tienen que hacer pero que no les interesa que ¿por qué deberían interesarme a mi como lector? Precisamente es por esto que no he comprado comics como por ejemplo el Maestro de Peter David. En el caso de este comic de los Vengadores, Alan Davis me ha dado el salto de calidad e interés suficiente para hacerme cambiar de idea, pero es más mérito de Davis que del comic en si o del formato de miniseries de Marvel.

A pesar de todo, Los Vengadores: Guerra a través del tiempo me ha permitido disfrutar de uno de mis artistas favoritos de toda la historia, así que no puedo más que darme por satisfecho. De hecho, aparte de una etapa corta de Alan Davis con Kurt Busiek tras abandonar George Pérez la colección, o la miniserie Avengers: Prime con Brian Michael Bendis o Ultron Forever con Al Ewing, no recuerdo a Davis en otros comics anteriores de Los Vengadores, por lo que me alegra haber podido disfrutar de sus arte en esta miniserie.

Comparto las primeras páginas del comic:

Los Vengadores: Guerra a través del tiempo me ha valido la pena por el dibujo de Alan Davis, pero reconozco que la historia ha sido un jarro de agua fría que no estuvo el nivel del dibujo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de DCsos: La guerra de los dioses no muertos de Tom Taylor y Trevor Hairsine (DC Comics – ECC Ediciones)

Tom Taylor termina su saga DCsos junto al artista Trevor Hairsine con un final épico a escala galáctica en la miniserie DCsos: La guerra de los dioses no muertos que ECC Ediciones acaba de terminar de editar en España y que hoy quiero recomendar.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡El capítulo final de la franquicia DCsos! Lo que empezó como una batalla por la Tierra se ha convertido en una guerra por la galaxia. La aparición de un Darkseid renacido y no muerto en DCsos: Planeta muerto prepara el escenario para el conflicto más devastador para Batman, Superman y Wonder Woman. A medida que la Ecuación Antivida se extiende por el cosmos, los supervivientes de la Tierra se preparan para el apocalipsis que se avecina y se dan cuenta de que su única esperanza podría residir en el héroe superviviente más poderoso de la primera serie DCsos… ¡El exitoso equipo creativo formado por Tom Taylor y Trevor Hairsine regresa para su tercera y última entrega en La guerra de los dioses no muertos!

Es curioso que la primera miniserie de DCsos tuviera 6 números, DCsos: Planeta muerto tuviera 7 y esta última miniserie sean 8 ejemplares. Esto no es un dato importante, pero si destaca que el aumento de escala de la amenaza de la Ecuación de la Antivida exige más espacio para ser enfrentada como se merece. Algo que Tom Taylor aprovecha para plantear la historia más grande hasta la fecha, siempre con el corazón de los héroes protagonistas en el centro de todo.

DCsos ha sido un regalo para los fans de DC gracias al enorme trabajo de Tom Taylor. No es nada fácil hacer una serie basada en su origen en las muertes dramáticas y la zombificación de iconos de DC que la historia consiga que cada muerte nos importe e impacte a los lectores, y que temamos por el futuro de los que permanecen con vida. Y eso es todo acierto de Taylor, que plantea a los personajes en su versión más reconocible y atemporal. En esta última serie La guerra de los dioses no muertos los que eran los hijos de los héroes se han convertido en los iconos de pleno derecho gracias a años de luchas y de defender la vida por todos los medios, mostrando de forma brillante la idea de legado siempre tan presente en los comics de DC.

Que en este momento la amenaza se convierta en cósmica consigue que las apuestas nunca estuvieran tan altas debido a la amenaza de villanos como Darkseid o héroes cósmicos zombificados como Los Nuevos Dioses o Supergirl, entre otros muchos. La aparición de los Guardianes en el planeta OA y su decisión sobre la implicación de los Green Lanterns en esta guerra me recordó al mejor Geoff Johns en Green Lantern, con la diferencia que en DCsos realmente nadie está a salvo y todos pueden morir.

Taylor ofrece una tensión creciente a medida que los combates se recrudecen y conocemos al creador de la Ecuación de la Antivida, Erebos, personificación de la oscuridad y una de las deidades primordiales de la mitología griega, que supone una amenaza mayor que nada a lo que se hayan enfrentado. Y que en medio de todo encuentre el momento que secundarios como Alfred Pennyworth tengan su momento de gloria me parece tremendo. De hecho, que Taylor recuerde en el climax de esta serie un diálogo aparentemente intrascendente del primer volumen nos muestra lo buen escritor que es y cómo posiblemente todo lo tuviera planificado desde el comienzo.

La capacidad de síntesis que Taylor ha mostrado en DCsos me parece otra de sus virtudes. Y es que este concepto resulta super goloso y DC podría haber planteado innumerables miniseries con héroes y villanos de todo tipo enfrentándose a la Ecuación de la Antivida. Sin embargo, además de las tres miniseries principales, Taylor sólo ha escrito DCsos: Inmortales, miniserie de 3 números con dibujo de Karl Mostert con una aventura de personajes de “segunda fila” como Red Hood, la antigua Batgirl Cassandra Cain, el Comisario Gordon o Deathstroke. En total, DCsos ha sido contada en 24 números, ofreciendo un final cerrado y super satisfactorio. Y es todo éxito de Taylor.

El elemento en el que DCsos flaquea es en el dibujo. En reseñas anteriores ya he comentado que Trevor Hairsine no es santo de mi devoción en prácticamente nada. Si tengo que alabarle por algo sería por su forma en que dibuja el gore y los momentos más sangrientos. Sin embargo, dentro de todo, me había acostumbrado a su estilo y tenía claro que Hairsine era la imagen gráfica de DCsos, al haberlo dibujado todo excepto la miniserie DCsos: Inmortales que la dibujó Karl Mostert.

Lo que encuentro incomprensible por parte de DC es que Hairsine NO dibuje toda esta miniserie, ya que entiendo que por los plazos de entrega. Neil Edwards primero en los números 4 y 5 y luego Lucas Meyer en los números 7 y 8 han realizado labores de fill-in en estas grapas. Y ya no es que Edwards y Meyer sean mejores o peores que Hairsine (son peores), es que su estilo es totalmente diferente y sus páginas cantan en la comparación. Esto es una enorme cagada por parte de DC Comics, no hay excusa o justificación posible.

Porque incluso sin ser aceptable, podría entender que los editores contrataran a un artista fill-in para dibujar algunas páginas si el dibujante no llega en una miniserie de un evento que tiene que terminar obligatoriamente en un fecha porque justo a continuación empiezan varias series con nuevos números 1 que van a generar importantes ingresos a DC. Pero DCsos no es nada de eso, es justo lo contrario. Hablamos de una miniserie fuera de continuidad que no afecta a nada fuera de la propia serie. Por tanto, por un lado DC podría haber dado más tiempo a Hairsine para que dibujara la serie, de forma que no tendrían que haber empezado a publicarla hasta que prácticamente estuviera dibujada en su totalidad. Porque daba igual que el número uno saliera un mes o el siguiente o el siguiente. Y esto no es tan difícil, Mark Millar y Robert Kirkman SI lo aplican en sus comics del Millarworld y Skybound desde hace tiempo, puede hacerse sin problemas si hay voluntad. E incluso sin hacer esto, no hubiera pasado nada si se hubiera retrasado la salida de un número o de varios un mes o dos durante la publicación para que Hairsine se hubiera puesto al día. No se los motivos exactos que provocaron la decisión de que Hairsine no dibujara toda la colección, pero el resultado es una historia modélica que se ve empeñada con unas páginas que no tienen nada que ver con las de Hairsine y que desentonan un montón del conjunto.

Es una pena que la sensación que me debería haber dejado el comic no es lo buena que debería por este cambio absurdo de dibujo con dos dibujantes fill-ineros diferentes. Y cuando se habla de la caída de ventas y del auge del manga nadie parece darse cuenta que una de las máximas del comic japonés es que mantienen una coherencia gráfica a lo largo de toda la obra. Que los comics americanos alternen buenos artistas con otros mediocres simplemente por obligación de sacar el comic explica que a mucha gente la afición no le salga a cuenta y prefiera centrarse en otros entretenimientos.

El fallo del dibujo es una pena. Y digo esto reconociendo que Hairsine tampoco es que me guste demasiado. Prefiero no pensar lo que hubiera podido ser DCsos si esta serie la hubiera dibujado Jorge Jiménez, por decir un autor de DC con contrato en exclusiva. Y a todo esto, tengo que destacar en este caso también para mal las terribles portadas de Howard Porter (con color de Rain Beredo), al que desde el accidente que tuvo hace unos años parece que se le ha olvidado dibujar, con unas proporciones super exageradas y una sensación casi abocetada confiando en que el color disimule o embellezca un trabajo a años luz de sus mejores trabajos, empezando por la Justice League con Grant Morrison.

Dicho esto, tengo que quitarme el sombrero con el emocionante y satisfactorio viaje que Tom Taylor nos ha dado a lo largo de estos meses, consiguiendo que lo que parecía una historia macarra de zombies se convierta en una historia de esperanza ante la posibilidad de un futuro mejor conseguido con el esfuerzo de los mejores héroes de la galaxia. ¡Qué bueno eres, Taylor!

Comparto las primeras páginas del comic:

DCsos termina por todo lo alto, ofreciendo Tom Taylor un final super satisfactorio a la altura de esta historia a escala cósmica. ¡Qué bueno es Taylor en estas historias en universos alternativos!

PUNTUACIÓN: 7/10

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