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Crítica de Mank de David Fincher (Netflix)

Netflix ha estrenado Mank, la nueva película de David Fincher que parece ser la gran apuesta de la cadena online de cara a los extraños Oscars de 2021. La biografía del guionista Herman Mankiewicz es un homenaje no exento de crítica al mundo del cine en los años dorados de Hollywood entre 1930 y 1940.

PUNTUACIÓN: 7/10

Biopic sobre Herman Mankiewicz, guionista de ‘Ciudadano Kane’, que repasa el proceso de rodaje de la obra maestra de Orson Welles, dirigida y estrenada en 1941. La película toma como base un guión escrito por Jack Fincher, padre de David Fincher, antes de morir en 2003. (FILMAFFINITY)

El padre de Fincher, Jack, escribió hace más de 20 años el guion de este drama biográfico sobre el guionista Herman J. Mankiewicz y su creación del guión de Citizen Kane (1941). Y aunque su hijo David tenía la intención de filmarlo, nunca encontró el momento entre sus diferentes proyectos, hasta el pundo que Jack Fincher falleció en 2003 sin que hubieran ni siquiera planes de esto llegara a realizarse. Finalmente, el año pasado se confirmó el acuerdo de Fincher y Netflix para producir esta película, que se rodó entre noviembre de 2019 y febrero de 2020, justo antes de que estallara la crisis del Covid-19.

Fincher se reúne con gran parte de su equipo cinematográfico habitual, incluido el diseñador de producción Donald Graham Burt, el editor Kirk Baxter y los compositores Trent Reznor y Atticus Ross, utilizando solo instrumentos auténticos de la época. Fincher optó por el director de fotografía Erik Messerschmidt, con quien trabajó en su serie de Netflix Mindhunter, al plantear esta película en blanco y negro para recrear el espíritu del cine de la época y la vida en el Hollywood dorado.

Para poder optar a los Oscars, la película se estrenó en cines de forma limitada en noviembre de este año, habiéndose estrenado en todo el mundo a travás de la plataforma de Netflix el pasado 4 de diciembre. Aunque luego me extenderé, Netflix domina los contenidos online siendo la cadena online con mayor cantidad (millones) de suscriptores en todo el mundo, y desde hace unos años, ha tirado la casa por la ventana para intentar ganar legimitidad y prestigio produciendo películas de las consideradas “importantes” sin reparar en gastos, para intentar arrasar en las ceremonias de premios internacionales. Roma de Alfonso Cuarón, The Irishman de Martin Scorsese o Historia de un matrimonio de Noah Baumbach son algunos de los estrenos más destacados de los últimos años, y todo apunta que la intención de Netflix es que Mank sea su gran apuesta para los Oscars de 2021.

Gary Oldman es el grandísimo protagonista de Mank gracias a su interpretación de Herman J. Mankiewicz, un escritor judio desgarbado que no se callaba lo que pensaba y que acabó muriendo por problemas derivados de su adicción al alcohol. Oldman realiza un trabajo bestial y aganta él sólo la película tanto sobrio como borracho. Fincher le ofrece un montón de momentos para su lucimiento que aprovecha para firmar una de las grandes interpretaciones de su carrera. Y ha tenido unos cuantos papeles antológicos.

El resto del casting muestra un reparto coral para contarnos cómo era la vida en el Hollywood dorado de 1930-40. Amanda Seyfried es Marion Davies un actriz estrella conocida de Mank y que acabará fichando por Warner. Arliss Howard es Louis B. Mayer, el presidente de la MGM, Toby Leonard Moore es David O. Selznick, uno de los productores iconos de la Era Dorada de Hollywood. siendo el productor de Lo que el viento se llevó en 1939. Charles Dance interpreta al magnate William Randolph Hearst, magnate de los medios de comunicación amante de Marion Davies, accionista de la MGM y sobre el que se inspira el guión de Ciudadano Kane.

Tom Burke hace de Orson Welles en la película, joven prodigio que contrató a Mank para que escribiera el guión de su vida. Lily Collins es Rita Alexander, una secretaria que ayudará a Mank a escribir el guión de Ciudadano Kane mientras convalece por una pierna rota, mientras que Tuppence Middleton interpreta a Sara, la mujer de Herman.

Además de estos actores que interpretan a personajes históricos, en Mank aparecen a modo de cameos numerosos iconos de la época, como Greta Garbo, Charlie Chaplis, Bette Davis o Clark Gable, entre otros muchos.

Empezando con los elementos positivos de la película, no hay duda que siendo una película de David Fincher Mank técnicamente es espectacular, y va a estar probablemente nominada en la mayoría de cuestiones técnicas. La fotografía es perfecta y transmite el tono crepuscular de las películas en blanco y negro. No soy un experto en cine clásico, pero la planificación de muchas escenas con el punto de cámara tal y como lo decide Fincher, los contraluces, etc… me recuerdan un montón de películas icónicas. O tal vez no a película concretas, sino al feeling que esas película debían transmitir.

La música de Trent Reznor y Atticus Ross también me ha parecido maravillosa y creo que se van también directos al Óscar con su banda sonora. En contraste con los sonidos industriales malsanos de obras previas, en Mank plantean la recreación del espíritu del cine clásico y crean una partitura creada con una orquesta o banda de música que utilizan únicamente instrumentos existentes en esa época.

Pero es que además el diseño de producción es perfecto y nos traslada al Hollywood clásico de forma maravillosa, con un vestuario, un maquillaje y un diseño de sonido que nos mete de lleno en la Meca del Cine.

Además, Fincher está tan obsesionado de recrear el feeling del cine clásico que hace el montaje de Kirk Baxter, que también está espectacular, copie las transiciones entre escenas con ventanillas que se cierran o fundidos en negro típicos de la época, seguidos de planos exteriores generales que nos introducen en la siguiente escena. Hay un elemento que no me ha cuadrado mucho y es que incorporan al metraje final elementos como los puntos negros que marcaban al proyeccionista cuando tenía que cambiar de rollo, lo cual era une necesidad técnica, no algo puesto ahí para agradar. Es por esto que añadir este tipo de datalles puede que recuerde el cline clásico pero para mi no aporta nada y llega a distraer con algo que no debería estar ahí.

Mank es Gary Oldman, y es su estupenda actuación lo que mantiene a flote a la película a pesar de un guión demasiado episódico al que le falta un punch dramático y un foco concreto. Junto a Oldman, el resto de actores están bien, aunque al no conocer a los personajes históricos no puedo decir si realmente han hecho justicia a estas personas o no. En todo caso, no tengo ningún problema con las interpretaciones. Además, dentro de su pequeño papel, Amanda Seyfried está guapísima como la actriz Marion Davies, con toda la belleza que las estrellas de Hollywood transmitían en la pantalla que las acabaron transformando en iconos.

Hay algo en Mank que no me ha cuadrado, y es que todo en ella me transmite que Fincher por primera vez en su carrera ha pensado «me muero de ganas de ganar un Óscar pero no sé cómo hacer que no se note demasiado, porque se supone que un AUTOR como yo no se preocupa por esas cosas mundanas como son los premios». Y la línea más recta era conseguir este reconocimiento con una película sobre el mundo del cine, sus profesionales y su historia, que además pudiera plantear conexiones entre esos hechos y la actualidad de la sociedad americana.

Entiendo que siendo un guión de su padre fallecido, cosa que he descubierto mientras escribía esta reseña, debe haber un indudable componente emocional para Fincher, pero debo decir que la fría y perfecta narrativa del director me impide verla, la verdad.

En todo caso, creo que el primer y principal problema es a partir de un guión que no ha estado a la altura, planteado con constantes saltos temporales desde 1940 en que Mank escribe el guión de Ciudadano Kane desde una cama, hacia 1930 para ir mostrando a modo casi de anécdotas elementos más o menos inconexos destinados a mostrar como era la vida en el Hollywood de los años 30 para los profesionales que trabajaban para los grandes estudios. De esta forma se forman dos narrativas, pero ninguna consigue enganchar durante el visionado porque le falta punch.

No hay emocionantes epifanías mientras escribe Ciudadano Kane, ni Mank mejora como persona, simplemente en una escena faltan 15 días para que venza el plazo y no han escrito ni la mitad, y a la siguiente escena ya está todo el guión escrito como por arte de magia. A esta mitad le falta algo, no se qué exactamente, quizá incluso interés por lo que está pasando teniendo en cuenta la forma en que nos lo cuenta Fincher, o su no-relación con Orson Welles.

Y si el “presente” de 1940 no funciona, tampoco el pasado de Mank durante la década de los 30 lo hace. Empezando porque la narración fragmentada que comentaba antes hace que nada tenga una potencia dramática. Esta parte está planteada para mostrar algunos de los vicios y problemas del sistema de estudios de Hollywood como son la explotación de los trabajadores al reducirles los salarios a sus empleados cuando no eran necesario ante la falta de unos sindicatos potentes, o el germen de lo que años más tarde se convirtió en la caza de brujas del McCarthismo contra los profesionales del cine a los que se les acusó de “comunistas”.

Este pasaje muestra además la conexión del poder económico con los productores de Hollywood, que consiguieron cambiar el sentido del voto de unas elecciones en California en 1934, al boicotear la campaña a Gobernador del demócrata Upton Sinclair, realizando la MGM una película difamatoria que decantó la campaña electoral a favor del republicano Frank Merriam en el poder. Esto provoca la muerte de un amigo de Mank, que tampoco acaba de funcionar como drama porque la escena no está bien construida ni habiamos visto tanto a dicho personaje para que nos preocupáramos por él para empezar.

Este pasaje merece un comentario, porque creo que Fincher quiere que se interprete desde el punto de vista de 2020 como una reflexión sobre que las “fake-news” ya existían hace 80 años y no son algo nuevo. Los poderosos siempre han contado con los medios para hacer que salgan elegidos los candidatos que mejor se adaptan a sus necesidades, que obviamente no se corresponden con las necesidades de la gente normal. Sin embargo, si tenemos en cuenta que Trump ha perdido la presidencia de los Estados Unidos tras la vergonzosa campaña de todos los medios de comunicación “tradicionales” contra él, que abandonaron cualquier duda que pudiera haber sobre su “neutralidad” en campaña electoral, queda la duda sobre ¿quién es el poderoso aquí? ¿A quién querían en el cargo y sobre todo a quién querían desalojar del poder? Y ojo que Trump me parece un personaje terrible, pero lo que ha pasado en las elecciones de los EE.UU. No es ni medio normal. Resaltar en diciembre de 2020 este elemento de 1934 sobre que los medios de comunicación amañan elecciones no creo que vaya a servir para criticar a quien creo que Fincher quería criticar, la verdad.

Por otro lado, comentaba antes que Fincher ofrece momentos de sobra para que Oldman se luzca, entre los que sobresale el gran climax de la película que es un largo monólogo de más de 5 minutos en el que un Mank borracho se enfrenta a William Randolph Hearst y a Louis B. Mayer en una fiesta. Sin embargo, este climax fracasa porque… ¿les cuenta lo que va a ser el guión de Ciudadano Kane? ¿Ese es el climax? Lo siento, pero no funciona en absoluto, y de hecho no tengo claro que aunque Fincher pueda pensar que este despliegue interpretativo va a ser del gusto de los académicos, no tengo claro que sea lo que ellos realmente buscan.

Teniendo en cuenta la película aún siendo históricamente correcta muestra a las mujeres protagonistas prácticamente como floreros sin importancia real en la trama, dudo mucho que esta propuesta vaya a agradar a una gran parte de los académicos, sobre todo las mujeres.

En 1942, Herman Mankiewicz y Orson Welles ganaron el Oscar de la Academia a Mejor Guión Original. Sin embargo, Ciudadano Kane fue un desastre en la taquilla debido en parte por el boycott provocado por William Randolph Hearst, y marcó el final de las carreras de ambos. Mank no volvió a escribir un guión (indicado al final de la película) y Orson Welles perdió el “final-cut” y sus siguientes películas ya nunca tuvieron el nivel de libertad y creatividad que disfrutó en Ciudadano Kane.

Aunque Ciudadano Kane es historia del cine por muchos motivos y por su indiscutible calidad, el mensaje de la película parece ser que no compensa enfrentarse a los poderosos en vida, aunque tu obra trascienda a tu muerte y se convierta en universal. Otro detalle interesante es que la película se decanta por la idea que Welles a pesar de ganar el Oscar junto a Mank, no tuvo nada que ver en la escritura del guión, algo que ha sido objeto de disputa académica y sobre lo que no me atrevería decir que esta sea la versión correcta de la historia. Tampoco que no lo sea.

Mank ha supuesto una pequeña decepción y se va a quedar muy lejos de mis películas favoritas de Fincher. En todo caso, siendo Fincher, siempre hay elementos que merecen la pena ser descubiertos y considero que no hay excusa para no ver esta película estas navidades, aprovechando el estreno en Netflix.

Comparto el trailer de la película:

Mank va a ser una película que va a generar (ya lo está haciendo) un encendido debate cinematográfico. No va a estar dentro de mi Top-5 del director, pero Fincher sigue siendo un autor que seguiré viendo todo lo que estrene, ya sea en salas de cine o en la pequeña pantalla gracias a mi suscripción a Netflix.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Mosul de Matthew Michael Carnahan (Netflix)

Los hermanos Russo (Vengadores Endgame) continúan su asociación con Netflix a través de su productora AGBO con el estreno de Mosul, película bélica inspirada en hechos reales que ha sido dirigida por Matthew Michael Carnahan.


PUNTUACIÓN: 7/10



Cuando los terroristas del estado islámico del ISIS tomaron su ciudad, un grupo de hombres lucharon contra ellos para intentar recuperarla. Basada en hechos reales, esta es la historia del equipo SWAT de Nínive, que libró una operación de guerrilla contra el ISIS en una lucha desesperada por salvar su ciudad natal de Mosul.

Matthew Michael Carnahan es un guionista estadounidense hermano de Joe Carnahan (Narc, Ases calientes, El Equipo Am y ha escrito los guiones de películas de acción como The Kingdom (2007), Leones por corderos, Guerra Mundial Z y la adaptación cinematográfica de la exitosa serie de televisión de la BBC State of Play. Matt Carnahan colaboró con los hermanos Russo al escribir el guión de 21 Bridges, producida por ellos y protagonizada por Chadwick Boseman. Mosul es su primer película como director.


En poco tiempo, la productora de los hermanos Russo AGBO ha realizado la estupenda serie Deadly Class inspirada en el comic de Rick Remender y Wes Craig, y las películas 21 Bridges, Tyler Rake y esta Mosul. La película cuenta con fotografía de Mauro Fiore y música de Henry Jackman.


El reparto de la película está compuesto completamente por actores de origen árabe, como Thaer Al-Shayei, Waleed Elgadi, Hayat Kamille, Suhail Dabbach, Mehdi Lamrini, Ben Affan, que aportan una fidelidad total a la historia.


Mosul es una enérgica película de acción que me ha parecido super bien rodada y que sabiendo en qué liga juega, consigue exceder las expectativas de los fans del cine bélico. La película va a la grano desde el minuto uno, pero consigue mostrar el horror que se vivía ¿vive? en Irak que hace que unos hombres estén dispuestos a dar su vida por su misión y eliminar al ISIS de su ciudad. De hecho, no se si la película ha estado rodada en localizaciones reales de Mosul, pero la primera escena en el que vemos gracias a un dron una ciudad completamente devastada por los estragos de la guerra hizo que se me encogiera el corazón pensando que en Mosul, antes de la Guerra del Golfo, llegaron a vivir más de un millón y medio de personas.


El punto fuerte de la película son sin duda sus tiroteos, narrados casi en modo shooter, y que transmiten el frenesí y confusión de los combates en el mundo real en el que las cosas no pueden planificarse. Esto hace que los miembros del equipo SWAT vayan cayendo como moscas durante la historia, muriendo a veces de la forma más inesperada y nada heroica. En esto también transmiten una enorme verosimilitud, algo que se apoya en un excelente trabajo de cámara al hombro que consigue meternos en varias ocasiones en el centro del combate, casi como si nosotros también participáramos.


La película ofrece lo que es, y en ese sentido también la veo muy honesta. No hay construcción de personajes, mostrando lo justo de todos ellos, con una historia que casi parece una excusa para hacer que los personajes pasen de una situación de combate a la siguiente. En este contexto, hacer que los SWAT salven a un joven policía novato de morir víctima de una emboscada es una decisión narrativa muy acertada, ya que desde ese momento él será nuestros ojos y su desconocimiento de la guerra a su alrededor será la nuestra. La única cuestión que la película debe resolver, además de descubrir quien sobrevive, es saber cuál es esa última misión de los SWAT por la cual están dispuestos a sacrificar sus vidas.


En todo caso, hay que reconocer que es una película planteada para los aficionados del cine bélico, y que probablemente un público no fan va a aburrirse soberanamente. En todo caso, creo que sabiendo lo que se va a ver y teniendo el estamo mental adecuado, Mosul puede ser super disfrutable.

Comparto el trailer de la película:

Mosul es una estupenda película bélica que hace virtud de sus limitaciones y que gustará sobre todo a los fans de este género.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Sara de Garth Ennis y Steve Epting (TKO – Panini)

Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes de noviembre de Sara, el maravilloso comic bélico de Garth Ennis, Steve Epting y Elisabeth Breitweiser publicado por TKO, hoy quiero recomendarlo en el blog.

PUNTUACIÓN: 9/10

De Garth Ennis (Preacher, The Punisher, The Boys) y Steve Epting (Velvet, Capitán América). En el frío invierno de 1942, la francotiradora soviética Sara y sus camaradas luchan contra los invasores nazis. Pero a medida que la lucha se intensifica, ¿podrá sobrevivir su escuadrón? Inspirado en hechos reales.

Sara ha sido la lectura más impactante y satisfactoria de los últimos años de Garth Ennis, un enamorado de las historias bélicas que ha construido un extenso catálogo de historias centradas mayoritariamente en la segunda guerra mundial, aunque no solo, y que en este caso elige un concepto poco habitual por múltiples motivos: Por ser una mujer la protagonista, por ser francotiradora, y por ser una historia situado en el frente ruso.

La dureza de la historia y la frialdad del punto de vista de Sara, la protagonista es nuestro punto de vista, hace que encaje perfectamente con la tradición rusa y la conocida dureza del frente ruso durante la invasión nazi. La construcción del personaje de Sara me parece maravillosa, una mujer que hace lo que hay que hacer aunque sabe que los líderes comunistas habían cometido crímenes igual de terribles que los nazis. No hay héroes en esta historia, tan sólo personas que buscan sobrevivir un día más. Y tampoco los nazis son mostrados como monstruos, tan sólo un enemigo al que interesa deshumanizar para no sentir reparos a la hora de meterles una bala en su cabeza.

Sara es una historia bélica de la vieja escuela, que consigue meterte en la historia desde la primera página y que realiza críticas muy bestias contra el régimen comunista, pero lo hace evitando convertir la trama en un panfleto. Simplemente presenta a los lectores algunos hechos históricos conocidos sobre el régimen comunista, y deja que seamos los lectores los que entendamos y valoremos en su justa medida. Hechos como que los soldados eran ejecutados por sus propios mandos si se retiraban, incluso si se trataba de una retirada táctica para seguir combatiendo en otro lugar, es mostrado con toda su crudeza en estas páginas. Comentaba antes que no hay héroes en esta historia, y los nazis son el enemigo. Pero si tuviera que elegir un «villano», esos serían los líderes comunistas rusos.

Otro detalle que me ha gustado mucho es la sensación de camaradería del pelotón de tiradoras rusas. No hay profundos estudios psicológicos, pero Ennis si muestra las diferentes formas que tenían estas jóvenes de enfrentarse al horror de la guerra, y a tener a una comisaria política intentando adoctrinarles constantemente que impedía que se expresaran libremente. Un tema recurrente de toda historia bélica es que los soldados no luchan por grandes ideales, sino por el soldado que lucha con él en el frente. Esto, pasado por el punto de vista ruso, también es mostrado en estas páginas.

En el apartado artístico, Steve Epting y Elisabeth Breitweiser al color ofrecen un trabajo sobresaliente. Un primer elemento que me llamó la atención es que para resaltar la frialdad del frente ruso y las muertes realizadas a distancia, no hay tipografías que resalten los impactos como solemos ver con los puñetazos de los comics de superhéroes. Sólo una pequeña explosión de sangre al golpear la bala el frágil cuerpo humano.

Epting realiza un trabajo alucinante a la hora de incorporar en sus páginas elementos reales de la época. Desde los uniformes, los vehículos, las armas y todo lo que rodea la vida de estas soldados transmite realismo y me ha encantado. De igual forma, la caracterización de Sara y sus compañeras me parece también espectacular, haciéndolas reconocibles en todo momento incluso cuando visten igual en las situaciones de combate.

Otro elemento brillante de este comic es el ritmo y la narrativa que Epting y Ennis incorporan a estas páginas. La vida en el frente era mayoritariamente monótona, con estallidos puntuales de combates. Eso mismo lo vemos en estas páginas, creando momentos super impactantes al girar las páginas, resaltando la habilidad de ambos autores a la hora de crear esta historia que sólo podía contarse en comic.

Elisabeth Breitweiser opta por una paleta de color en todos apagados que encaja con la dureza del invierno ruso, tan sólo roto por las explosiones de rojo sangre cada vez que Sara acierta en un blanco. Un destello, una muerte. Todo en este comic me ha parecido espectacular.

Y como guinda del pastel, el final me ha dejado tocado, siendo el detalle que termina de elevar una obra notable en una sobresaliente. Un final que aunque lógico dadas las circunstancias, está tan bien resuelto que me ha dejado con un nudo en la garganta.

Comparto las primeras páginas de este comic a modo de preview:

Sara me ha parecido una maravillosa (y dura) lectura que no puedo dejar de recomendar a todo el mundo. Si te gusta el género bélico, no te puedes perder este comic. Y casi diría que aunque no te guste este género, tampoco debes perderte este comic.

PUNTUACIÓN: 9/10

¿Habéis leído este comic, qué os han parecido? Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes, ahora no hay excusa. Espero vuestros comentarios. Y como siempre, si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

¡Saludos a todos!

Crítica de Patria, la serie del año (HBO)

HBO emitió el domingo el último y emocionante episodio de Patria, confirmando que estamos antes la serie del año en España y una historia de obligado visionado por todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 10/10

Miniserie de 8 episodios basada en la novela homónima de Fernando Aramburu, que abarca 30 años del conflicto vasco y estudia el impacto del mismo sobre la gente común, como la viuda de un hombre asesinado a tiros por la banda terrorista ETA, que vuelve a su pueblo natal tras el alto el fuego de 2011, o la madre de un etarra encarcelado. (FILMAFFINITY)

Reconozco que no he leído la novela de Fernando Aramburu, no me encontraba nunca mental ni emocionalmente preparado para leer la historia de estas familia rotas por décadas de violencia etarra, violencia que tiene muchas formás más allá de los asesinatos y las bombas, y que aún está extendida en múltiples capas de la sociedad vasca.

Aitor Gabilondo es el creador y escritor de esta adaptación de la novela de Aramburu. Gabilondo es un guionista y productor de gran experiencia, siendo el creador de series con o El Príncipe, Allí Abajo o Vivir sin permiso. Los 8 episodios han sido dirigidos por Félix Viscarret y Óscar Pedraza, y cuentan con fotografía de Álvaro Gutiérrez y Diego Dussuel y musica de Fernando Velázquez.

Uno de los grandes aciertos de la serie es un extraordinario reparto de actores de origen vascos, que transmiten una autenticidad total en sus interpretaciones, gracias a las expresiones familiares como el uso del euskera que usan de forma habitual. Patria es, además de un retrato de una sociedad vasca que alentaba a los asesinos y los vitoreaba como héroes mientas acosaban a las víctimas haciéndolas parecer culpables de no se sabe qué, la historia inspirada en hechos reales de dos mujeres que nos muestran dos caras de esta moneda.

Por un lado está Bittori (Elena Irureta), esposa y víctima del terrorismo, al ser viuda del empresario Txato Lertxundi (José Ramón Soroiz), asesinado por ETA. Por otro lado tenenos a Miren (Ane Garabain), amiga de Bittori y madre del etarra condenado por el asesinato de Txato. A pesar de ser grandes amigas, Miren se unió al señalamiento de la familia de Bittori que realizó todo el pueblo, al entrar su hijo Joxe Mari (Jon Olivares) en ETA y negarse a pagar Txato el impuesto revolucionario. No por españolismo ni nada que se le parezca, sino porque económicamente no se lo podía permitir.

Tras el asesinato del Txato, asistiremos a las diferentes formas en que los miembros de la familia Lertxundi asimilaron su muerte. El hijo mayor Xabier (Íñigo Aranbarri), médico, sufrió un dolor terrible y una depresión que le impidió no sólo feliz sino ni siquiera intentarlo. Nerea (Susana Abaitua) la hija pequeña, bajo su aparente superficialidad, sufrió un profundo dolor interior que la hizo intentar alejarse lo más que pudo de la violencia y del Pais Vasco.

Los asesinatos de Joxe Mari también afectaron a su familia. Joxian (Mikel Laskurain), marido de Miren y padre de Joxe Mari vivió el resto de su vida atormentado por un lado por no haber sabido criar mejor a su hijo, y por otro por hacer el vacío al Txato, (amigo suyo de toda la vida) antes de su asesinato por miedo a la presión abertxale que domina el pueblo. Los dos hijos de Joxian y Miren, Arantxa (Loreto Mauleón) y Gorka (Eneko Sagardoy) se marcharon del publo para intentar hiur de la violencia y la presión etarra, sin llegar a conseguirlo completamente. Arantxa sufrió un ictus y vive incapacitada en silla de ruedas cuidada por sus padres en el pueblo, mientras que Gorka es escritor y locutor de radio y vive en Bilbao.

Patria es una maravilla. Para tratarse de un tema tan espinoso como es el de la violencia etarra, lo presenta de forma tremendamente elegante y centrada no tanto en los hechos, que también, sino en como los mismos afectan a las personas. Y en este sentido, las interpretaciones de todo el reparto me parece magnífico. Elena Irureta y Ane Garabain son unas actrices maravillosas que realizan probablemente las interpretaciones de sus vidas.

Bittori es una mujer y madre normal cuya vida se rompió en dos y que no tiene motivos por los que vivir, más allá de obtener las respuestas que nadia fue capaz de darla sobre los motivos de la muerte de su marido. Cada momento en que está en pantalla, la emoción está a flor de piel y conseguía que mi corazón sufriera por lo que ella y sus hijos tuvieron que sufrir, algo que es reflejo del drama que sufrieron cientos o miles de familias vascas no abertxales. El personaje de Bittori es perfecto por lo bien construido que está y lo realista que es, sin dejar de mostrar que no era ni mucho menos perfecta y a la que el drama y los años la han convertido en alguien antipática para con sus hijos y que no se deja ayudar.

Y también es espeluznante el viaje al infierno de Miren, que aunque inicialmente tenia firmes convicciones vascas, solo se preocupaba de cuidar de su familia y de andar con sus amigas. De la noche a la mañana, a partir de entrar Joxe Mari en ETA, cambia completamente y se convierte en una abertxale radical. De esta forma, pasó de escandalizarse por los episodios de violencia callejera a justificar los asesinatos de gente inocente, todo en nombre del amor por su hijo.

Mi compañera y amiga Lupe comenta que en la novela Miren tiene una mayor profundidad que en la serie, y muestra a una madre que se convierte en abertxale en la creencia que así protege a sus otros hijos y a su marido de la violencia pro-etarra, y que quiere tanto a su hijo que pone por delante este amor por delante de todo lo demás, incluso de la realidad de los hechos que cometió. Sin embargo, este matiz que me comenta no se ve en la serie, en la que hasta el giro final aparece caracterizada como la peor radical del pueblo que ha perdido el contacto con la realidad, algo que por ejemplo queda reflejado en un diálogo con su marido en el ella le dice “qué sabrás tu del amor de una madre (hacia su hijo encarcelado)”, a lo que Joxian le contesta “yo también soy su padre”. Lo que yo lo interpreto que él le dice que se puede querer a un hijo y no por ello justificar sus actos, que no tienen justificación bajo ningún punto de vista.

Elena Irureta y Ane Garabain están como digo maravillosas, pero no quiero dejar de destacar a todo el reparto, que ofrece unas interpretaciones que transmiten verdad y todo el dolor de cómo asimiló cada uno su dolor de una manera diferente. Todos ofrecen unos interesantes puntos de vista a las consecuencias de la violencia etarra y como afectaron a la gente que tuvo que sufrirla en esos años.

Además de su brillante ejercicio de revisión histórica, los 8 episodios de Patria me han resultado un prodigio narrativo, ofreciendo un ritmo perfecto a todos los episodios mientras se van planteando las vidas de las dos familias casi como un rompecabezas que se va resolviendo hasta ponerse la última pieza al final.

Un elemento espeluznante de Patria es conocer el papel de la iglesia vasca durante estos años, una iglesia y unos párrocos a menudo más radicales que los propios chavales y que se convirtieron junto a la herriko tabernas en verdaderos reclutadores de asesinos. El cinismo del párroco local que tiene siempre buenas palabras para todos excepto las víctimas me ha repugnado profundamente, por ser un reflejo de lo que pasó ¿y sigue pasando? En muchos pueblos de Euskadi, sobre todo en los más pequeños.

Junto al papel de la iglesia, también se pone el foco en muchos momentos en la sociedad que calló y ayudó a acosar a las víctimas del terrorismo, haciéndoles el vacío en el pueblo, negándose a venderles en las tiendas, colocando pinturas en sus casas, hasta llegar al asesinato. El cinismo de esta sociedad que ve el retorno de Bittori al pueblo como un intento “de molestar” cuando ella es igual del pueblo que todos los demás me heló la sangre y no quiero ni imaginarme lo que tantas y tantas familias tuvieron que sufrir en ese ambiente.

Hubo controversia por el cartel que la HBO lanzó para promocionar la serie, poniendo al mismo lugar la violencia etarra y la violencia policial. Me alegra comprobar que, sin embargo, la serie nunca hace esa equiparación y desde el primer momento queda claro quienes fueron las víctimas inocentes y quienes los verdugos. Es cierto que existe una realidad añadida al drama del terrorismo, y es que las familias de los etarras también han sufrido por el encarcelamiento de sus hijos e hijas.

Pero queda claro que si alguien es responsable de ese sufrimiento, en primer lugar son sus propios hijos que cometieron los asesinatos, y en segundo la iglesia y en general la sociedad que radicalizó a toda una generación para luego abandonarles en las cárceles. Y me parece interesante que Aramburu en su novela planteara también el drama de las familias de etarras, pero esto nunca va a estar al mismo nivel que el dolor que ellos, los asesinos etarras, causaron a sus víctimas. Y no hay duda que los etarras eran asesinos sanguinarios, ya que se muestran varios atentados que me helaron la sangre y que resultan aterradores.

Además, la serie presenta también las torturas que Joxe Mari sufre tras su detención. Todo tipo de violencia debe ser perseguida e investigada, pero, de nuevo, desde mi punto de vista, esta realidad que sin duda existió no está equiparada a los asesinatos terroristas, ni desde luego tuvieron la misma extensión que los más de 850 asesinatos etarras.

Ante un problema tan complejo como fue el de la violencia terrorista y la sociedad que la amparó no existen soluciones mágicas fáciles. Me ha gustado por tanto que la serie, e imagino que lo mismo la novela, no los plantee tampoco. Me ha gustado mucho el final y me ha parecido un broche de oro para una serie que diría que puede aportar incluso un valor social añadido, al hacer que las víctimas del terrorismo vuelvan a estar en el debate de la calle y se muestre la realidad de estas familias que en gran parte han estado ninguneadas y olvidadas durante años.

Comparto el trailer de la serie:

Patria es de verdad una serie IMPORTANTE. La mejor serie de televisión del año y en general la mejor serie española hasta donde me llega la memoria. Un retrato descarnado pero necesario de lo que significó ser víctima de la violencia etarra durante los años más duros de su actividad armada, y que ahora tanta gente “de buena voluntad” quieren imponer su olvido como si esa violencia no hubiera existido.

PUNTUACIÓN: 10/10

¿Habéis visto ya la serie? No puedo recomendarla más. Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de El juicio de los 7 de Chicago de Aaron Sorkin (Netflix)

El Aaron Sorkin más reivindicativo vuelve a las pantallas gracias a Netflix, que acaba de estrenar su drama inspirado en hechos reales El juicio de los 7 de Chicago, que se va directa a las nominaciones de los Oscars. Ya adelanto que la crítica va a ser muy positiva.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1969 se celebró uno de los juicios más mediáticos de la Historia de Estados Unidos, en el que siete individuos fueron juzgados tras ser acusados de conspirar en contra de la seguridad nacional. Este hecho traería una serie de conflictos sociales (manifestaciones, movimientos ciudadanos) que pasarían a la posteridad en una época de grandes cambios en todos los niveles del pueblo norteamericano. (FILMAFFINITY)

Aaron Sorkin (La red Social, Molly´s Game, El ala oeste de la Casa Blanca) comenta que empezó a trabajar en una historia basada en los disturbios de Chicago de 1968 en 2006, a petición de Steven Spielberg. A lo largo de los años, una huelga de guionistas, problemas de agenda y presupuestarios que obligaron a abandonar a Spielberg la dirección fueron retrasando este proyecto, hasta que Paramount dio luz verde a la producción en 2018 ya con Sorkin dirigiendo su propio guión, que fue rodado durante 2019 en localizaciones de Chicago y Nueva Jersey.

Aunque esta película sobre El juicio de los 7 de Chicago tenía todas las papeletas para encabezar las nominaciones para los Oscars es esta año debido a la naturaleza social y política de la historia, la pandemia del COVID paralizó su estreno en salas comerciales, por lo que finalmente Paramount decidió vender a Netflix los derechos de distribución de la película, para que pudiera ser estrenada a nivel mundial. Para Paramount, esta venta significó un control de daños, dado que vendió por 55 millones una película que le había costado 35 de producir, consiguiendo un importante beneficio dadas las circunstancias.

Sorkin a la hora de plantear cómo contar los disturbios que tuvieron lugar en Chicago de 1968 durante la celebración en la ciudad de la convención Demócrata, planteó desde el principio el enfoque del drama judicial que mostrara gota a gota lo que había sucedido, con el añadido de dar la máxima relevancia al desastroso juicio que puso en riesgo las libertades civiles en los Estados Unidos.

La película de 130 minutos es un prodigio de síntesis tratándose de un tema complejo como este, que muestra gran parte de los problemas estructurales de la sociedad americana de esa época: El racismo de la sociedad puesta en marcha desde las estructuras del estado, el rechazo a la Guerra de Vietnam, el auge de los movimientos sociales y la lucha que las estructuras políticas levantaron contra estos movimientos.

La película cuenta con fotografía de Phedon Papamichael, montaje de Alan Baumgarten y música de Daniel Pemberton que nos traslada perfectamente a estos convulsos años 60.

El otro gran valor de la película es su increíble reparto coral, en el que destacan Mark Rylance como el abogado defensor William Kunstler, Joseph Gordon-Levitt como el fiscal Richard Schultz, Eddie Redmayne y Sacha Baron Cohen como los activistas Tom Hayden y Abbie Hoffman, y Yahya Abdul-Mateen II como el líder de los Panteras Negras Bobby Seale, involucrado en el juicio por motivos raciales cuando no tuvo nada que ver en los hechos.

Junto a estos actores, quiero destacar al siempre competente Frank Langella como el Juez Julius Hoffman que juzgó el caso y, aunque tiene un pequeñísimo papel, es una pasada ver a Michael Keaton como el antiguo Fiscal General del Estado Ramsey Clark.

Entrando ya en materia, si Aaron Sorkin quería transmitir con el El juicio de los 7 de Chicago la idea que cuando el Gobierno deja de trabajar por los ciudadanos, los hombres libres están en su derecho y casi hasta en la obligación moral de enfrentarse a la injusticia, la película es un éxito brutal. Algo claramente trasladable al mundo real y a la presidencia de Donald Trump.

La película, como toda buena obra política que se precie, arranca poniéndonos en situación mostrando los principales hechos que afectaron a los Estados Unidos durante los años 60 tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963. La decisión del presidente Lyndon B. Johnson de ampliar el reclutamiento de jóvenes para ir a luchar en Vietnam, llegando a enviar a zonas de combate a más de 30.000 soldados al mes. También la lucha de Martin Luther King y su posterior asesinato en 1968, así como el asesinato de Bobby Kennedy cuando se postulaba a candidato demócrata a Presidente de los Estados Unidos también en 1968. Todo ello muestra unos Estados Unidos que eran un polvorín social a punto de estallar. Y estalló ese verano de 1968 en Chicago por culpa de una actuación criminal por parte de la policia y la guardia nacional contra los manifestantes que protestaban pacíficamente.

Más allá de los hechos y la brutalidad policial, la película impacta por la forma en que los poderes públicos aplastan los derechos civiles de los ciudadanos encausados para servir de chivos expiatorios ante unos hechos gravísimos que fueron provocados por la policía y un alcalde que tomó todas las decisiones equivocadas que podía tomar. El papel del juez Hoffman nos muestra además lo fácil que era (¿es?) para el gobierno y los jueces amigos aplastar a la gente corriente, lo que hace que me hiele la sangre. Unido a esto, el racismo en el gobierno americano reflejado en todo lo que le pasa al líder de los Panteras Negras Bobby Seale en la película es buena muestra de ello.

Este es quizá el único punto débil de esta historia. Sorkin nos cuenta al final de la película que aún hoy la labor del juez Hoffman en este juicio se estudia en las facultades de derecho como ejemplo de persona no preparada para el cargo y de actuaciones arbitrarias rayando lo ilegal. No se hasta qué punto lo que nos cuentan pasó realmente, pero si todo lo que muestran es así, ¡madre mía de mi vida! Frank Langella creo que hace un gran papel, pero la historia le obliga a interpretar a un anciano tan desequilibrado que en parte no llego a creerme que algo así llegara a pasar en la vida real.

Que Sacha Baron Cohen se sale en la película no es noticia, hace años que me gusta más su faceta dramática frente a la locura de sus Borat y similares. Junto a él, la calidad de Mark Rylance es otro elemento clave de la película, y hace que cada escena suya brille de forma espectacular. En general todo el reparto está super bien, y encuentro super interesante el contraste entre el “happy flower” interpretado por Baron Cohen con el serio estudiante universitario interpretado por Eddie Redmayne. Su personaje tiene un aire prepotente que no se si es fruto de una buena actuación de Redmayne o que él es así es la vida real, pero trasmite de maravilla la “superioridad moral” de los universitarios.

Sorkin entrega un guión super sólido, lo cual no es noticia. Me parece super curioso comprobar cómo los mejores diálogos de Sorkin no están durante la celebración del juicio, sino en las disputas dialécticas de los acusados entre si. Y en este sentido, dentro que los 130 minutos pasan en un suspiro, me ha gustado más la labor del Sorkin escritor frente al director que tiene que trasladar a imágenes la palabra escrita.

El juicio de los 7 de Chicago me parece una película notable que saca la vena más política y reivindicativa de Sorkin, apoyado por el (nada) sorprendente resultado del juicio en la vida real, que significó un escándalo más sumado a unos hechos terribles de por si.

Comparto el trailer de la película:

El juicio de los 7 de Chicago es un éxito total para Aaron Sorkin que gracias a su estreno en Netflix va a conseguir una difusión extraordinaria en estas semanas previas a la celebración de las elecciones en los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 8/10

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