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Crítica de Gotham City: Año Uno de Tom King y Phil Hester (DC Comics – ECC Ediciones)

Llevo varios años no conectando con los comics de Tom King. Sin embargo, gracias a que nuestro amigo Félix nos dejó su tomo de Gotham City: Año Uno junto al artista Phil Hester, publicado por ECC Ediciones, me animé a leer este ejercicio de estilo de noir de la vieja escuela.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Por increíble que resulte, hace escasas décadas Gotham era un bastión de esperanza entre las grandes ciudades de los Estados Unidos. El bienestar y la prosperidad parecían su único horizonte. ¿Qué ocurrió para que se convirtiera en la devastada urbe que dio origen al Caballero Oscuro? Dos generaciones antes de la de Bruce Wayne, el detective Slam Bradley acepta el encargo de investigar la desaparición de la pequeña heredera de su familia tras “el secuestro del siglo”. El desenlace de sus pesquisas llegará a oídos del Hombre Murciélago en el presente, cuando un envejecido Slam le cuente los detalles, aunque no dejará de ser tan atroz como revelador…

Tom King y Phil Hester colaboran por primera vez en este crudo relato de seis episodios con aspectos jamás narrados sobre el deterioro de la ciudad de Batman. Gotham City: Año uno es una desgarradora y épica historia de serie negra destinada a dejar una profunda huella en sus protagonistas y en sus lectores por igual.

Tom King es un autor best-seller del New York Times y ganador de varios premios Eisner por Batman, Superman, Mister Miracle, Vision, El sheriff de Babilonia, Omega Men, Strange Adventures y muchos otros. Antes de convertirse en escritor, King sirvió en la CIA como oficial de operaciones en el Centro Antiterrorista. Vive en Washington DC con su mujer y sus tres hijos. En la actualidad King es uno de los principales escritores trabajando para DC Comics.

Phil Hester (Iowa, 1966) es un dibujante y guionista de cómics estadounidense con más de 25 años en el mundo profesional. Entre sus trabajos como dibujante figuran Green Arrow, La Cosa del Pantano, Brave New World, Flinch, Ultimate Marvel Team-Up, Clerks: La escena perdida, El cuervo: Waking Nightmares, The Wretch (nominada al premio Eisner 1997 a la mejor serie nueva), Aliens: Purge y The Irredeemable Ant-Man.

Gotham City: Año Uno está ambientada en 1961 y es una historia protagonizada por Slam Bradley, el mítico detective que apareció en el Detective Comics #1 (1937), muchos meses antes que Bat-Man hiciera su aparición. En este momento temporal los Wayne que dominan Gotham son (a priori) los abuelos de Bruce: Richard Wayne y su mujer Constance. El caso por el que Slab se verá arrastrado por el agujero de conejo por el secuestro de Helen Wayne, en ese momento la única hija de la pareja. Lo que Slam descubrirá romperá todo lo que se conocía de Gotham City hasta ese momento, y significarán unas revelaciones impactantes que revolucionará todo lo que Bruce Wayne conocía de sus parientes.

El guion de King parece un ejercicio de estilo con el que busca descubrir si puede escribir una historia noir de vieja escuela, incorporando todos los tópicos imaginables. El detective ex-policía con fuertes valores morales, aunque haya cometido muchos errores en su pasado, que nos cuenta la historia a través de la voz en off. Un Slam Bradley que viene con sorpresa de King en lo relativo a su árbol genealógico. Una historia de secuestro que será el desencadenante que saque a la luz la podredumbre de la sociedad oculta bajo el mundo luminoso de los años 60. Una femme fatale que jugará con Slam y parece que siempre está un paso por delante de él. En realidad, son dos las mujeres fuertes con una importancia en la historia, de formas sorprendentes. También tener a una policía sin escrúpulos que tortura primero y luego investiga qué ha pasado entra dentro de estos elementos esperables del género.

El guion de King plantea una buena historia plagada de giros y sorpresas a lo largo de los seis números que componen esta miniserie. Su lectura plantea una buena progresión dramática y de tensión a medida que avanza la serie, y los cliffhangers de cada uno de los números me parece que funcionan y son estupendos. Dentro de estar en un comic ambientado en el mundo de Batman en el que Bruce Wayne no juega ningún papel, DC Comics vendió el comic como una historia que iba a provocar importantes revelaciones para esta franquicia. Y en realidad, tengo que comentar que unas de las revelaciones del comic, el motivo que provocó el nombre Crime Alley me ha parecido un poco «chorra».

El apartado artístico es para mi lo más destacado de este comic. Phil Hester colabora con el entintador Eric Gapstur y con la colorista Jordie Bellaire para conseguir un comic que es puro noir. El color de Jordie Bellaire plantea el tono noir perfecto, luminoso en algunos momentos y tétrico cuando tiene que serlo. Tener una ambientación de los años 60 plantea una situación atemporal en la que el dibujo resulta imprescindible para resultar creíble, cosa que Hester aprovecha para realizar uno de sus trabajos más completos y satisfactorios.

El dibujo de Hester me parece casi perfecto, con una buena narrativa y una mejor expresividad de los personajes, si bien una vez has leído muchos comics del artista te das cuenta que las caras por ejemplo de Slam Bradley o Richard Wayne son siempre las mismas. Y lo mismo para los personajes femeninos. Esto que es así en realidad no es un problema, al tener este comic entidad propia y transmitir Hester una personalidad super interesante.

Dentro que la mayoría del tiempo creo que Gotham City: Year One es una buena lectura muy asentada en los clichés del género noir, hubo varios elementos de este comic que a medida que avanzaba la historia no me han dejado disfrutar de esta historia. Estos aspectos son SPOILER y los voy a comentar tras esta imagen, para que en caso de no haber leído este comic dejes de leer ahora mismo.

¡Estás advertido!!

Uno de los convencionalismos del noir es que aparte de los criminales, los malvados y en muchos casos los degenerados siempre son los poderosos. Los políticos por supuesto, con policías corruptos a su servicio. A este triángulo le falta la figura del empresario sin escrúpulos, que es el factor que compra voluntades y cree que la ley no se le aplica a él. Que Richard Wayne sea el malo de la historia no supone a priori un elemento extraño dentro del género.

Y en realidad, esto no sería un problema si no fuera por todo lo demás que Tom King añade a la historia y que busca destruir los cimientos conocidos de la ciudad de Gotham. Pensando sobre todo que las teorías woke americanas plantean que el hombre blanco es la fuente de todos los males de la sociedad americana. No es un problema puntual de una persona, sino que hablamos de algo sistémico que permea y corrompe toda la sociedad.

Resulta terrible asistir al secuestro de un bebé por su propio padre para conseguir el dinero que se ha fundido en mujeres, juego y alcohol, dilapidando la fortuna Wayne. Un secuestro que acaba con la muerte accidental del bebé. Pero en realidad King plantea que los dos Waynes son corruptos, por supuesto con distintos niveles de degradación moral. Richard Wayne es una escoria a todos los niveles, pero tras sufrir la pérdida de su hija, Constance se concentra en otro tipo de corrupción, el que busca acumular riqueza a costa de lo que sea. Algo que significa provocar la degradación social, económica y medioambiental de Gotham que se convierte en el caldo de cultivo para las amenazas a las que tiene que enfrentarse su nieto Bruce en el presente. Esto se muestra con la planta de productos químicos ACE, la fabrica abandonada donde Joker cayó en la cuba de productos químicos que le convirtió en el maestro del crimen, y que King muestra que era propiedad de los Wayne y les dio su principal fuente de ingresos, antes de abandonarla para no responsabilizarse del daño medioambiental que provocó a la ciudad. Mostrar que el desastre actual de Gotham es culpa de los Wayne del pasado, de ricos hombres y mujeres blancas, en realidad no es algo rompedor, sino lo más mainstream imaginable pensando en las teorías sociales woke a las que antes aludía. Y me cansa leer comics o ver película en las que este elemento está tan telegrafiado. O que resulta tan maniqueo.

En poco tiempo dentro del entretenimiento mainstream hemos asistido a la detención de Bruce Wayne por defraudar impuestos en la serie de animación de Harley Quinn en HBO Max. En Joker, Todd Phillips también situaba a Thomas Wayne como una mala persona, y en la franquicia de comics de Caballero Blanco de Sean Murphy Bruce Wayne también acababa entre rejas, aunque en este caso 10 años más tarde inicia un camino hacia la redención. Ver como Constance Wayne mata a su marido Richard por venganza por haber provocado la muerte de su hija y salir indemne, para a continuación destruir Gotham con su codicia, es una china más en esta tendencia de convertir a los ricos blancos en los villanos de cualquier historia.

Por cierto, aparte de las sorpresas finales, que una mujer ninguneada y engañada por su marido se vengue asesinándole entra dentro de las historias de venganza de ámbito feminista que también se han vuelto super mainstream en los últimos años. Con el añadido que se sale con la suya sin pagar por el crimen, planteando King que de alguna manera esa piltrafa humana que es Richard Wayne merecía morir. Las caracterizaciones de Richard como un desgraciado mentiroso, inmoral y sin coraje, con todo un rango de cualidades todas negativas, mientras que Constance es una mujer bella, inteligente y resolutiva, todas cualidades positivas, aunque sus actos no lo sean, entre también en el elemento maniqueo y panfletario que impregna la historia. Un maniqueismo con el que no comulgo que es lo que ha hecho que no disfrutara con la resolución de este comic.

Y acabo de caer que King hace que Slam Bradley se convierta en un mestizo hijo de un hombre blanco que le abandonó al nacer (cualidad negativa) que fue criado por su madre asiática (buena) que le crio con amor a pesar de los problemas raciales que esto suponía. Un Slam que tuvo que ocultar su origen para poder optar a un trabajo en la policía. Y en este caso estoy seguro que esto es algo real que pasaba sistemáticamente en los Estados Unidos de la época, pero utilizado en este comic de esta manera no hace otra cosa que sumar otro elemento identitario más en la historia de King.

Gotham City: Año Uno podía haber sido un gran comic, pero King no puede evitar convertirlo en un catálogo de wokismo in-your-face que me ha fastidiado leer. Esta visto que Tom King no es para mi. Y a pesar de intentarlo una y otra vez, la experiencia no acaba siendo nunca lo buena que me hubiera gustado. Definitivamente, que a King le disfrute quien pueda, yo no soy uno de ellos.

Comparto las primeras páginas del comic:

Gotham City: Año Uno es un noir de vieja escuela bien realizado y con un dibujo estelar. Lo malo es que el elemento woke desmitificador de la familia Wayne me impidió disfrutar del comic como me hubiera gustado.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Duke 2 de Joshua Williamson y Tom Reilly (Image Comics)

El segundo número de Duke de Joshua Williamson y Tom Reilly, junto al color de Jordie Bellaire mantiene las buenas sensaciones y el estupendo entretenimiento de la nueva serie de Skybound ambientada en el Energon Universe de Transformers y G.I. Joe.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡Nombre en clave: G.I. JOE continúa! Conrad Hauser, alias Duke, está huyendo del mismo gobierno en el que confiaba, investigando secretos que pueden ser más de lo que se ve a simple vista. Ahora, está a punto de conocer a la última persona que cualquier fan de G.I. Joe esperaba. ¿Es amigo, enemigo o simplemente mira por su propio interés?

Me encantó el primer número de Duke. La forma en que Skybound está planteando una historia de origen de los G.I. Joe que se aleja del canon anterior y consigue ser fresca con un aire de familiaridad me está volando la cabeza. Tras el giro del final del número anterior, Conrad Hauser es ahora el hombre más buscado de los Estados Unidos. Y aunque las cosas no pintan bien, Hauser acudirá a su mejor amigo de juventud: Clutch, un G.I. Joe conocido por su habilidad con los vehículos a motor. La caracterización de estos amigos me parece estupenda, con unos diálogos geniales y momentos divertidos.

Por desgracia, como vimos en el número anterior, el general Hawk ha encargado la detención de Duke a dos operativos que puede que sean mejores que él. Los clásicos Joes Stalker y Rock’n’Roll. El tiroteo y persecución posterior me parece estupenda, y si a esto le sumamos la aparición sorpresa de la última página, tenemos un éxito total.

Una parte fundamental del éxito de este comic es su apartado artístico, con el dibujo de Tom Reilly con color de Jordie Bellaire. El comic luce maravilloso de principio a fin, las escenas de acción son espectaculares con una fluidez narrativa notable, los personajes tienen su propia personalidad y hasta diferente expresividad no verbal. Por ejemplo, me encanta como el estilo de combate de Staker se ve diferente al de Duke. El dibujo ante todo debe contar la historia de la forma más clara posible, y el lápiz de Reilly cumple de forma notable, apoyado por un color de Jordie Bellaire que está perfecto como siempre. No tenía a Reilly tan bien situado cuando dibujó la miniserie Ant-Man de Al Ewing, pero el feeling a Chris Samnee que me dejan estas grapas me parece una pasada. No le pido más a un comic de superhéroes, el trabajo de Reilly y Bellaire es modélico, y ayuda a que el comic te deje con ganas de saber cómo continúa la historia.

Por comentar un elemento menos bueno, aunque me gusta mucho la personalidad que esta grapa establece para todos los personajes, en lo referido a la trama conspiranoica del comic, la verdad es que no avanza demasiado. De hecho, en realidad la grapa plantea dos escenas y media, estableciendo la relación entre Duke y Clutch para a continuación plantear la persecución, dejando para las últimas páginas la sorpresa que pondrá en marcha el tercer número. Visto lo visto, entiendo que Williamson cerrará alguna trama, supongo que la parte de «Most Wanted», pero todo lo relativo a Industrias Mars y sobre todo, la creación de los G.I. Joes, quedará para más adelante.

En todo caso, cuando un comic de un universo compartido es tan bueno y con tanta personalidad, no tiene sentido preocuparse por el futuro cuando el presente es tan interesante. La forma en que Skybound ha conseguido que me interese G.I. Joe y los Transformers cuando hacían fácil 30 desde la última vez que compré un comic de ambos, me parece una pasada.

Comparto las primeras páginas del comic:

Duke está siendo un comic super super entretenido que me está encantando leer mes a mes. Ni un sólo pero le puedo poner.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de World´s Finest: Teen Titans 1-6 de Marc Waid y Emanuela Lupacchino (DC Comics)

DC Comics ha decidido con acierto rentabilizar el enorme éxito de Batman – Superman World´s Finest con una nueva miniserie ambientada en el pasado del Universo DC para contar las primeras aventuras de los Teen Titans, realizada por el quipo super estrella formado por Mark Waid, Emanuela Lupacchino y Jordie Bellaire.

PUNTUACIÓN: 8/10

A partir de las páginas del éxito arrollador Batman/Superman: World’s Finest, llega una nueva versión moderna de las primeras aventuras de los Teen Titans originales.

Liderados por Robin, el Chico Maravilla, un nuevo superequipo ha irrumpido en escena: te presentamos a los Teen Titans, el grupo más divertido de DC formado por superadolescentes con superproblemas. Cuando no están luchando junto a sus mentores de la Liga de la Justicia, se dedican a gestionar su imagen y a cultivar una rabiosa afición que les ayude a salvar el mundo… mientras, un peligro en la sombra intenta separar a estos amigos antes de que lleguen a lo más alto.

Antes de ser los Titanes del DCU, eran los Teen Titans, ¡y no querrás perderte esta nueva visión de sus orígenes de la mano de los legendarios talentos Mark Waid y Emanuela Lupacchino!

Esta miniserie World´s Finest Teen Titans cuenta con 6 grapas USA.

Mark Waid es una autoridad en el mundo del comic mainstream, habiendo trabajado para ls principales editoriales, Marvel, DC, Fantagraphics, Event, Top Cow, Dynamite y Archie Comics. Su nombre está ligado a The Flash y Kingdom Come en DC, pero también a Capitán América, Los Cuatro Fantásticos y Daredevil para Marvel. Junto a estos trabajos más mainstream, entre 2007 y 2010, Waid fue Editor Jefe y posteriormente Director Creativo de Boom! Studios, donde también publicó sus series de creación propia Irredeemable e Incorruptible. Batman/Superman: Los mejores del mundo supuso su retorno a DC Comics, donde se encuentra en una segunda juventud gracias a sus guiones del evento Lazarus Planet, la miniserie Batman vs Robin o las nuevas aventuras de Shazam!

Emanuela Lupacchino es una artista italiana nacida en Roma en 1980. Ha trabajado en Marvel en X-Factor, en Valiant en Archer & Amstrong y Bloodshot, y sobre todo en DC Comics, en Supergir, Wonder Woman, Trinity, Starfire, Justice League y muchos más.

World´s Finest: Teen Titans es un comic perfecto. Da gusto leer un comic en el que las caracterizaciones son una maravilla, consiguiendo que cada héroe tenga su propia personalidad y problemas. Empezando por un Robin (Dick Grayson) acosado por la larga sombra de Batman que impide que pueda congeniar como le gustaría con sus compañeros. Flash Wally West es un joven positivo que intenta con demasiadas ganas ser amigo de todos al ser el menor del grupo. Mientras, Speedy Roy Harper es un chulito que le gusta fardar como escudo ante el dolor de ver cómo su padre adoptivo no tiene tiempo para él. Mirando a la parece Wonder Girl Donna Try – Aqualad Garth, es interesante que viniendo los dos de sociedades diferentes a la occidental, cada uno conecta con el nuevo mundo de formas diferentes, abrazando Donna cada una de las maravillas que va descubriendo mientras que Garth se ve sobrecargado sensorialmente al ser una persona más tranquila. Por último, Bumblebee Kaen Beecher es quizá la única heroina sin problemas, al ser una joven super capaz que se construyó su traje de Bublebee.

Aparte de las estupendas personalidades, Waid clava los diálogos y la forma en que se relacionan, ofreciendo momentos super divertidos y emocionantes. Si nos enamoramos de los comics no fue tanto por las batallas (que también) sino por presentar a personas reales con las que resultaba muy fácil empatizar. En esto Waid es un maestro. Otro elemento destacable es que aunque estamos en una miniserie de seis números con una historia cerrada super satisfactoria, en realidad cada grapa ofrece a su vez una aventura que es autocontenida y se disfruta individualmente, combatiendo a unos villanos también jóvenes que ofrecen un buen nivel de amenaza.

El concepto de World´s Finest planteado por Waid parte del concepto de contar historias ambientadas en un pasado indeterminado de los héroes, que permite mostrarles en sus versiones más icónicas y reconocibles. En el caso de los Teen Titans, hablamos de un concepto surgido en 1964 dentro de la serie The Brave and The Bold, con una primera alineación formada por Robin, Kid Flash y Aqualad a los que se unió Wonder Girl pasados unos meses. Además de actualizar estas aventuras al siglo XXI, me gustan los héroes añadidos por Waid, que generan unas dinámicas muy chulas. Aparte que además de estos 6 jóvenes héroes, tenemos un montón de invitados especiales en numerosas grapas que ayudan a la sensación de mundo abierto en el que todo es posible, la idea clave sobre el que se asienta la serie principal de Waid y Mora.

Dentro de ser unas historias ligeras, Waid consigue meter temas adolescentes de forma inteligente que no restan un ápice de entretenimiento. El miedo a no ser aceptado de la adolescencia, el fenómeno fan y la relación de los jóvenes con las redes sociales, incluso la tentación de cambiar tus valores morales por una supuesta demanda de la sociedad que pide héroes más «duros» que estén dispuestos a hacer lo que sea necesario. Estos son temas que tendremos en estas páginas que ayudan a la sensación tan satisfactoria que me han dado estas grapas.

Y si la historia de Waid está bien, el dibujo de Emanuela Lupacchino con color de Jordie Bellaire me ha volado la cabeza. Aunque sea off-topic, hace unas semanas me lamentaba del mediocre dibujo de la nueva etapa de Jed MacKay en Los Vengadores, con un C.F. Villa desluciendo el comic. En el caso de Lupacchino es todo lo contrario, el disfrute del comic viene sobre todo gracias a ella. Su estilo plantea un lápiz de línea clara centrado en contar la historia de la forma más clara posible, y su representación de los héroes es maravillosa. Creo que la posibilidad de dibujar estas versiones pasadas con sus caracterizaciones más icónicas es un regalo para cualquier buen dibujante, y Lupacchino la aprovecha de forma maravillosa.

Me gusta mucho la comunicación no verbal que Lupacchino transmite en sus viñetas, que añaden una personalidad bestial a todos los personajes. Y a la hora de las escenas de acción, su fluidez narrativa me parece encomiable. Reconozco que es fallo mío no haber conocido hasta ahora a Lupacchino, pero me ha encantado.

Por cierto, destacar también que las portadas de este comic están dibujadas por Chris Samnee y me encantan. Pero para que veáis, viendo el trabajo sobresaliente de Samnee, siento que Lapucchino no desentona y puede mirarle de tu a tu. Ya veis lo mucho que me ha gustado.

World´s Finest: Teen Titans es un éxito monumental. Ahora mismo el concepto World´s Finest es sinónimo de calidad dentro de DC Comics. Y siempre que Waid siga en los guiones, DC estaría loca si no le diera luz verde a Waid para que desarrollara nuevas historias en este momento pasado. Si puede ser de los Teen Titans, perfecto. Pero estaría genial poder ver versiones retros de la Doom Patrol, por ejemplo. Las posibilidades están ahí, espero que DC las aproveche.

Comparto las primeras páginas del comic:

World´s Finest: Teen Titans ha sido un comic excelente que continua la buena racha de la serie principal al ofrecernos una buena historia maravillosamente dibujada. No le pido más a un comic de superhéroes.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Miracleman: The Silver Age de Neil Gaiman y Mark Buckingham (Marvel Comics)

Marvel por fin ha terminado de publicar Miracleman: The Silver Age de Neil Gaiman y Mark Buckingham, con colores de Jordie Bellaire. Una miniserie que quedó inédita desde los años 90 y que la Casa de las Ideas también ha querido que los lectores actuales hayamos tenido que sufrir para verla finalizada. Hoy comento mis impresiones de esta colección, una opinión sin duda condicionada por la periodicidad con que han salido las 7 grapas de esta miniserie.

PUNTUACIÓN: 6/10

Comienza «La Edad de Plata», la historia inacabada de Neil Gaiman y Mark Buckingham. Young Miracleman, el miembro perdido de la familia Miracleman, ha vuelto. Sus últimos recuerdos eran de un mundo de alegría e inocencia de 1963. Ahora se encuentra en el siglo XXI, donde sus mejores amigos se han convertido en dioses y monstruos. Remasterizado con nuevas e impresionantes ilustraciones de Mark Buckingham. Incluye material originalmente presentado en MIRACLEMAN nº 23 y 24, publicados originalmente por Eclipse en 1993-94, además de contenido extra.

Marvel Man, luego transformado en Miracleman cuando el comic fue publicado en Estados Unidos, es uno de los comics más influyentes de los años 80 que sin embargo muy poca gente leyó. Aunque fue creado en 1954 por el guionista y dibujante Mick Anglo para el mercado británico, no fue hasta 1982 en que Alan Moore escribió su etapa histórica dibujada por Garry Leach y Alan Davis. La editorial americana Eclipse empezó a publicar estos comics publicados inicialmente en la revista inglesa Warrior, que incluían entre otros elementos algunas de las escenas de matanzas más impactantes de la historia del comic. O un nacimiento mostrado de forma explícita sin tapujos.

Tras finalizar la etapa de Moore en el número 16, Eclipse contrató a Neil Gaiman para continuar la historia, algo lógico teniendo en cuenta la amistad de éste con Moore. Gaiman planteó tres arcos de seis números que denominó The Golden Age, The Silver Age y The Dark Age que cerraría su historia. The Golden Age se publicó en los números 17-23 de la colección entre 1990 y 1991, a lo que seguiría una miniserie de 3 números tituladas Apocrypha realizada por varios autores. El segundo arco The Silver Age quedó inconcluso tras publicarse tan sólo dos números, números 24 y 25, al declararse en quiebra Eclipse en 1994, y entrar los derechos del personaje en un conflicto legal que duró años en resolverse a favor de Gaiman. Que a su vez, cedió a Marvel tras ayudarle la editorial a pagar una disputa legal por la propiedad del personaje de Angela creado en el comic de Spawn.

Casi 30 años después, Marvel ha publicado de The Silver Age empezando por los dos números de Eclipse, aunque Mark Buckingham ha vuelto a dibujar estos números en su totalidad, como bien puede apreciarse en los extras que Marvel incluye en esta edición. Y es que puestos a terminar la historia, está claro que quedaría raro leer un comic que contuviera dos números con el estilo del Buckingham de hace 25 años mientras que los 5 restantes fueran con su estilo y narrativa actual. Y la verdad es que la «remasterización» le sienta muy muy bien al comic. Buckingham aprovecha la oportunidad ofrecida por Marvel para crear momentos más espectaculares y una narrativa más fluida, aprovechando las posibilidades de la doble página abierta como unidad narrativa. El nuevo dibujo supera ampliamente a los originales de los años 90 y ayudan a que la lectura de The Silver Age sea un placer. Además, me resulta muy interesante la decisión del color de Jordie Bellaire, que aporta una sensación de anacronismo a la obra, al plantear colores planos casi como si el comic se hubiera coloreado en los años 90 antes del surgimiento del coloreado digital que en este. El apartado gráfico me parece estupendo y posiblemente lo mejor de este comic

Marvel ha planteado esta edición con unos extras super interesantes centrados en el dibujo de Buckingham. En sus tres primeras grapas tenemos los lápices originales de 1993/94, incluyendo los del número 3 que no llegó a publicarse. En el cuarto número nos muestran, aunque en media página y muy pequeñas, las 7 páginas que había empezado a planificar y nunca llegó a dibujar debido a la bancarrota de Eclipse. Además, tenemos numerosas páginas que nos muestran los lápices que Buckingham ha creado para esta nueva edición. Estos extras me parecen super interesantes y creo que harán las delicias de todos los amantes del buen arte comiquero.

Dentro que me gusta el dibujo de Buckingham con Jordie Bellaire, tengo que ponerle un pero si pensamos en la locura que ha supuesto la periodicidad de la edición de Marvel. Y es que en realidad el dibujo tampoco es tan bueno, detallado o bello. Es un buen comic, sin duda, pero no justifican los 4 meses de parón que tuvimos entre la publicación del 5º número y el sexto, o entre el sexto y el séptimo. Cuando cojo un comic de J.H. Williams, por ejemplo, o de Marcos Martín, veo el resultado final y entiendo los meses de espera entre una grapa y la siguiente porque el dibujo me vuela la cabeza. Sin embargo, veo este comic y veo un buen comic, desde luego no uno extraordinario.

Esto me lleva a mi principal motivo de queja, (aparte de la historia sobre lo que luego comentaré), en realidad es la periodicidad que Marvel ha planteado para este comic. A continuación, indico las fechas en que se publicaron cada una de sus grapas y el contenido de las mismas, a lo que hay que añadir los extras que antes comentaba.

N.ºPublicaciónPáginas historiaComplemento
1OCTUBRE 202228no
2NOVIEMBRE 202224no
3DICIEMBRE 202226no
4FEBRERO 20231612 páginas
5MAYO 20231611 páginas
6SEPTIEMBRE 202322no
7ENERO 202426no

Compré los dos primeros números de esta miniserie en el puente de la Constitución de Diciembre de 2022. Tras casi 30 años oyendo hablar de esta miniserie, pensar que podría leerla por fin resultó una pasada. Y no he terminado de leer la serie hasta los últimos días de Enero de 2024. 13 meses para publicar las 5 grapas pendientes. En estos meses, la emoción o incluso el interés han ido decreciendo paulativamente a medida que las salidas de las diferentes grapas se iba demorando. Y sobre todo, con el contenido de las mismas.

Los tres primeros números remasterizados, los primeros 2 publicados por Eclipse más el tercero que estaba hecho pero nunca vio la luz, tienen en la edición de Marvel 28, 24 y 26 páginas de historia. Los problemas llegaron a partir del cuarto número, en el que nos encontramos 16 páginas de historia con 12 páginas de complemento con un reprint de una historia antigua que se siente como un relleno absurdo sacacuartos que justifique las páginas de la grapa y con ello el precio de portada. El mal feeling continuó con el quinto número. Porque aparte de los tres meses de espera, el bajón fue doble al comprobar que, de nuevo, Marvel nos colaba 16 páginas de historia con 11 añadidas con otro reprint. Teniendo en cuenta que la miniserie de los 90 estaba prevista que tuviera 6 números y la historia es la misma, lo que supongo que sucedió es que Gaiman y Buckingham debieron pensar que narrativamente quedaría mejor si añadían algunas páginas adicionales a la parte central de la historia. Y Marvel pensó que en lugar de publicar un cuarto número de 32 páginas de historia, sería mejor dividirlo en dos, alargando la colección hasta las 7 entregas.

Esto es suposición, pero veo que los números 6 y 7 ya vuelven a tener una extensión normal de una grapa, con 22 y 26 páginas respectivamente. Además, dentro de no tener unos cliffhangers de vida o muerte, por decirlo de alguna manera, en general sí hay unos buenos finales en todos los números excepto en el cuarto, que es justo el que aparentemente se desdobló. El cliffhanger es flojo porque no estaba pensado que hubiera uno ahí para empezar.

La «estafa» del sacacuartos que Marvel se ha sacado de la manga conecta con lo que de verdad me molesta de esta edición, y es que Marvel no solicitara la serie una vez la colección estuviera completa y tuvieran asegurada la salida mensual de todas las grapas. En realidad, si estos comics se hubieran publicado mensualmente y en abril-mayo de 2023 se hubiera completado su publicación, estoy seguro que no le estaría poniendo estos reparos. Los 4 meses de espera entre números me parece una pasada inaceptable.

Escuchando podcasts y entrevistas a autores de comic he descubierto que esto que parece tan obvio, no empezar a publicar una miniserie hasta que los autores no la hayan terminado (sobre todo pensando que hablamos de un comic antiguo no conectado con ninguna continuidad del Universo Marvel), resulta que no siempre es posible ni es tan fácil de cumplir. Igual Marvel necesitaba publicar algo en 2022 para poder justificar algún pago de royalties a Gaiman y Buckingham ya realizado, y esto obligó a empezarla estando a mitad. Aún a sabiendo que la salida de los siguientes números estaba en el aire.

Al mismo tiempo, en un mundo ideal los artistas y escritores deberían poder desarrollar su trabajo sin estar presionados por plazos de entrega, de forma que su creatividad podría volar libre de ataduras. Pero en el mundo real cuando alguien tiene todo el tiempo del mundo y ninguna presión acaba no realizando el trabajo, entre otros motivos porque se centre en otros encargos que sí estén sujetos a un plazo de ejecución. En varias entrevistas he escuchado a editores e incluso artistas comentar que son plazos de entrega son imprescindibles, sobre todo en el mainstream. Porque obliga a empezar y, sobre todo, a terminar los comics.

Comentaba al comienzo que me gusta el dibujo de Buckingham, pero que en ningún caso se justifican los 4 meses de espera entre números. Pero en realidad no tengo claro que estas demoras injustificables sean achacables a Buckingham, un artista que durante más de 25 años ha trabajado en infinidad de colecciones mensuales como Shade, The Changing Man, Hellblazer o Fábulas. De hecho, se me hace difícil pensar que pueda tardar tres meses en dibujar 16 páginas de una grapa. A no ser, claro, que esté al mismo tiempo trabajando en otras cosas. O que en realidad el retraso lo provocara Gaiman no entregando los guiones a tiempo. Algo que ya pasó en otro de los últimos comics de Gaiman, la miniserie Sandman Obertura con J.H. Williams III y Dave Stewart. En los años 90 igual la historia de Miracleman le interesaba mucho a Gaiman, pero 30 años después es hasta normal que esté a otras cosas que le atraigan más y no encontrara el momento de sentarse a escribir para terminar este comic. Empezando porque al final Miracleman es un trabajo de encargo y seguro gana mucho más con sus novelas o con la producción de las series de televisión de Good Omens en Prime y Sandman en Netflix.

Y hablando de Neil Gaiman, es interesante recordar que esta historia fue escrita por un Gaiman primerizo que aunque ya llevaba algún tiempo escribiendo Sandman no era es escritor super estrella que es ahora. En ciertos aspectos, me parece interesante comprobar que al igual que en Sandman, el teórico protagonista Miracleman es un secundario en su propio comic al convertirse The Silver Age en el contenedor donde poder contar otra historia que le interesa más. De hecho, esto no es nuevo, ya que en la miniserie Apocrypha publicada por Eclipse ya empleó esta misma técnica para contar historias de personas de todo el mundo.

La resurrección de Young Miracleman en un mundo que no reconoce como suyo con unos familiares convertidos en dioses vivientes en la tierra es el punto de partida para The Silver Age. A partir de ahí el joven Dickie Dauntless inicia un viaje para descubrir su origen real, al ser sus recuerdos una mentira implantada por el villano Doctor Gargunza. Lo que plantea Gaiman en estas páginas es una historia correcta bien desarrollada que quizá se siente demasiado obvia y evidente si has leído los comics previos y sabes de donde vienen los personajes. Porque al final Dickie descubre que fue abusado sexualmente de niño cuando vivía en la casa de acogida, al venderle sus tutores a ricos depravados. Un drama tremendo que conecta con los abusos que Johnny Bates (Kid Miracleman) sufrió en su identidad humana y que desencadenó su transformación que provocó la masacre de Londres en la etapa de Alan Moore.

Comentaba que Miracleman se convierte en el secundario de su propio comic. Pero es mucho más, porque en The Golden Age es un Dios en teoría omnipotente que en realidad es un pelele sin criterio propio que se deja influir por los demás. De hecho, se muestra tan altivo que parece muy alejado de la raza humana que se supone defiende y protege, hasta el punto de parecer antipático. Pero mucho peor es lo de Miraclewoman, que es directamente una estúpida caprichosa cuyo mal juicio hacia Young Miracleman provoca todo el conflicto. De hecho, llego incluso a pensar si no es mal juicio, sino que está aburrida y plantea algo que sabe va a provocar un problema como forma de entretenerse, lo cual es obviamente algo mucho peor.

El giro de The Golden Age sucede cuando Miraclewoman opina que Young Miracleman no se adapta al nuevo mundo porque está enamorado de su mentor y es un homosexual reprimido. Y la forma de hacer que se enfrente a esta realidad es hacer que Miracleman le bese sin avisarle. Esta mala idea obviamente sale mal y lanza a Dickie a un viaje a ninguna parte que acabará convirtiéndose en una búsqueda de sus orígenes. El momento en el sexto número en el que Meta-Maid, la compañera de viaje de Dickie, le pregunta si le puede dar un beso es un momento super bonito y emocionante, al ser la primera vez que alguien le pidió permiso para hacerlo, cosa que ninguno de los violadores hizo nunca. Y que explica el shock que le supuso a Dickie cuando Miracleman le dio un beso sin permiso. No es un tema de ser un beso entre dos hombres, sino que hace que recuerde todas las violaciones sufridas cuyo recuerdo estaba reprimido en su psique.

La serie presenta una idea rompedora en los años 90, al mostrar a los «hijos» superpoderosos de Miracleman como jóvenes nada heroicos que se dedican a una vida ociosa y edonista. El comic arranca con dos jóvenes jugando a luchar contra un «supervillano» destruyendo una ciudad. Y Meta-Maid nos muestra que su vida antes de conocer a Dickie es una sucesión de fiestas de alcohol y sexo. Dickie conoce a Richard Williams, la única persona que renunció a sus poderes al convertirse en un ser superpoderoso que no tenía ninguna función ni objetivo en el mundo. Esto sugiere que en esta teórica utopía las cosas no son tan perfectas como podría parecer, a pesar de haberse eliminado el hambre y la pobreza del mundo. Porque una sociedad con personas sin objetivos puede ser un ejemplo de unos cimientos que igual no son tan sólidos como podrían creer.

La portada del número 7 anticipaba un combate entre Miracleman y Young Miracleman como gran final de esta miniserie. Y en realidad no es una sorpresa que ese combate no llegue a producirse al ser Gaiman poco dado a batallas, optando por finales más pausados. Dicho esto, no se puede negar que este final resulta super anticlimático y ayude a la sensación decepcionante que me dejó el comic. El beso de Miracleman ha creado una distancia insalvable con Dickie que ya no tiene solución. Pero el diálogo en el que Young Miracleman explica su motivación me ha parecido super gratuito, al no aceptar una utopía simplemente por haber sido creada por Miracleman.

La sorpresa final en el que la psique de Johnny Bates sigue presente en la mente de Dickie es un giro que parece planteado para dejarte con ganas de más comics de Miracleman, pero en mi caso diría que no me ha acabado de funcionar. The Silver Age ha sido una historia correcta bien dibujada, pero no he conectado con este mundo a pesar de ser Dickie Dauntless un personaje interesante aunque dentro del cliché.

Miracleman: The Silver Age es un comic que había provocado unas expectativas imposiblemente altas de satisfacer, al plantearse la posibilidad de leer una historia inconclusa desde hace más de 25 años calificada como «mítica» que continuaba el histórico comic de Alan Moore. Lo digo porque soy el primero que siento que es injusto estar decepcionado con que un comic esté «bien sin más», cuando en realidad Gaiman y Buckingham solo buscaban crear un buen comic, no uno que parece que tenga que marcar un antes y un después en la historia del medio. Pero aunque lo entiendo intelectualmente, no puedo evitar que emocionalmente el comic me haya dejado así.

También hay que decir que en realidad fue Marvel la que vendió la colección como un comic histórico que todo lector debía leer si o si. En publicidad se generan muchas hipérboles, pero no es como si todo fuera una película que los lectores nos hemos montado en la cabeza. Marvel sin duda tiene una responsabilidad en crear este hype que acabó en frustración al no ser capaz de publicar las grapas de forma razonable.

Me doy cuenta que si Panini publica este comic en un tomo en España los lectores no van a sentir estas apreciaciones que he sentido con la lectura individual en grapa. Y es más que posible que pueda gustaros mucho. Pero en mi caso, la experiencia se vio lastrada por estos aspectos que he desgranado en esta entrada. Y ahora que me llegó el séptimo número, volví a leerle la serie de un tirón y la sensación que me dejó ha sido un «pues bueno, sin más».

Aparte del final anticlimático marca de la casa Gaiman, el comic me ha generado otra gran duda, dado que se indica que estos sucesos van a continuar en la siguiente miniserie, The Dark Age, que se supone que cerrará la historia. Teniendo en cuenta que Marvel solicitó por primera vez The Silver Age en ¡2017! y tardó cinco años en que el comic viera la luz, no tengo claro el tiempo que pueden tardar Gaiman, Buckingham y Bellaire en ponerse con este comic. Si es que llegan a hacerlo, al ser una historia que ya no les pone. Quiero ser positivo y pensar que The Dark Age llegará a publicarse, pero confío que cuando lo haga Marvel hará las cosas bien y no la solicitará hasta que no esté completa. Lo que nos puede llevar a varios años de espera para un comic con el que en realidad no he llegado a conectar.

Comparto las primeras páginas del comic:

Precisamente por ser un comic sólo correcto, Miracleman: The Silver Age ha sido una importante decepción.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Duke 1 (de 5) de Joshua Williamson y Tom Reilly (Image Comics)

Tras el fantástico inicio de la franquicia de Transformers en Skybound, el sello de Robert Kirkman que publica a través de Image Comics, me entraron unas ganas tremendas de leer el primer comic de los G.I. Joe. Y la verdad es que el primer número de DUKE, miniserie de 5 números a cargo de Joshua Williamson, Tom Reilly y color de Jordie Bellaire, no decepciona.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El nuevo Universo Energon se expande en diciembre con Duke #1, una serie limitada de Joshua Williamson (DC’s Superman, Dark Ride), Tom Reilly (The Thing, Ant-Man) y Jordie Bellaire (W0rldtr33), que cuenta la historia que nunca antes habías leído: los orígenes de G.I. Joe y Cobra en un mundo que se enfrenta a la llegada de los Autobots y los Decepticons. Cuando Conrad S. Hauser (nombre en clave DUKE) investiga los misterios que se esconden tras Los Transformers, las respuestas conducirán al nacimiento de fuerzas para el bien y el mal que el mundo nunca imaginó. Duke será la primera de las cuatro series limitadas de G.I. Joe que publicará Skybound, preparando el terreno para una nueva y fresca visión de G.I. Joe, Cobra y los icónicos personajes que sólo crees conocer.

Conocí a los G.I. Joe gracias a los comics de Forum, y cuando se pusieron a la venta los muñecos en España me volaron la cabeza porque aunque eran más pequeños, estaban mucho más articulados que los muñecos de Star Wars. Poder crear en casa aventuras con los personajes que conocí en los comics era una pasada. Con el paso de los años, mi interés en este mundo descendió, y nunca compré los comics que IDW publicó durante muchísimos años una vez Marvel perdió la licencia (o no la renovó, no se cual fue el caso).

Mi interés por los G.I. Joe ha tenido un camino en paralelo a Transformers desde que Skybound de Robert Kirkman adquirió la licencia. Una cosa que nos pasa a los lectores de comics es que cuando lees un comic que está super bien, te deja con ganas de leer más de ese mismo tema, autor, editorial o universo compartido. Y Void Rivals y Transformers me parecen comics fantásticos. Normal que la lectura de esta miniserie de Duke fuera obligada.

Empezando por la historia, dentro de no inventar ninguna rueda, me ha gustado mucho la forma en que Williamson con el equipo de Skybound han planteado el reinicio / reboot de la franquicia de G.I. Joe. Antes de leer este comic se me hacía raro que Skybound no empezara desde el comienzo con una serie de G.I. Joe ambientada en el universo Energon como si han hecho con los Transformers, planteando unos orígenes en varias miniseries que nos lleven a la nueva colección durante 2024. Sin embargo, una vez leí el comic, entiendo la decisión y la encuentro super acertada.

El comienzo de esta miniserie conecta con los sucesos de Transformers 2, de forma que lo que parecía un cameo super alucinante pero sin más trascendencia es en realidad el desencadenante de los sucesos que acabarán formando los G.I. Joe. Esto me parece un acierto total y la muestra de unas ideas muy clara de cómo hacer que un universo compartido enganche. Otro elemento fundamental es que para que un comic funcione tienes que conectar con los personajes, y tener una miniserie centrada en Duke estoy seguro que nos va a mostrar cómo cuando llegue el momento es el hombre indicado para liderar a los Joes. Y lo mismo para el resto de personajes que van a contar con miniserie propia, empezando por el Comandante Cobra que empezará este mes. Muchas series de grupos (y los Joe son un montón) tienen el problema de ser demasiado melés que impiden centrarse en nadie en concreto. Parece que eso no va a pasar en la etapa de Skybound, y cuando se vayan presentando a los diferentes personajes, estos nos importarán y se sentirán importantes dentro de la historia.

La historia de Williamson introduce a Duke no tanto con una aventura militar sino en un thriller conspiranoico que provocará que se convierta en el hombre más buscado de los Estados Unidos. Esto que no esperaba ver a priori creo que funciona perfectamente, y ayudará a presentar también a futuros enemigos de los Joes. Comentaba al comienzo que el guionista no es especialmente novedoso con esta historia, pero todo lo que plantea en esta primera grapa funciona y te deja con ganas de más. No le puedo pedir más a un comic de presentación de un protagonista renovado como este Duke.

En el apartado artístico, me han gustado Tom Reilly con el color de Jordie Bellaire. El comic luce estupendo de principio a fin, las escenas de acción son espectaculares y me parecen super bien contadas y los personajes se muestran reconocibles en todo momento. En ese sentido, me gusta como Reilly refleja el paso del tiempo en Duke, mostrándole inicialmente en su versión militar pu%$-amo para pasar a ser casi un homeless cuando todos creen que ha perdido la cabeza. Pero en todo momento es reconocible, lo cual es un acierto total por parte del artista. El dibujo ante todo debe contar la historia de la forma más clara posible, y el lápiz de Reilly cumple de forma notable, apoyado por un color de Jordie Bellaire que está perfecto como siempre en ella. Me gusta como en los flashbacks usa una paleta de naranjas y rojos para crear un tono sepia, mientras que el presenta está salpicado de fríos negros y azules, consiguiendo que ambos periodos se diferencien perfectamente. No le pido más a un comic de superhéroes, el trabajo de Reilly y Bellaire es modélico, y ayuda a que el comic te deje con ganas de saber cómo continúa la historia.

Tras el buen sabor de boca de este arranque de Duke, ya confirmo que tendré que comprar y leer Cobra Commander, la segunda miniserie del mundo de G.I. Joe que Image empezará a publicar este mes de enero. Como digo, un buen comic siempre te lleva a otro. Como lector, estoy muy contento con la calidad de los comics de Skybound, y entiendo que Skybound estará contento conmigo como cliente.

Comparto las primeras páginas del comic:

Duke ha empezado de forma impecable, dejándome con muchas ganas de leer toda la miniserie. No se le puede pedir más a un arranque de este tipo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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