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Crítica de Miracleman: The Silver Age de Neil Gaiman y Mark Buckingham (Marvel Comics)

Marvel por fin ha terminado de publicar Miracleman: The Silver Age de Neil Gaiman y Mark Buckingham, con colores de Jordie Bellaire. Una miniserie que quedó inédita desde los años 90 y que la Casa de las Ideas también ha querido que los lectores actuales hayamos tenido que sufrir para verla finalizada. Hoy comento mis impresiones de esta colección, una opinión sin duda condicionada por la periodicidad con que han salido las 7 grapas de esta miniserie.

PUNTUACIÓN: 6/10

Comienza «La Edad de Plata», la historia inacabada de Neil Gaiman y Mark Buckingham. Young Miracleman, el miembro perdido de la familia Miracleman, ha vuelto. Sus últimos recuerdos eran de un mundo de alegría e inocencia de 1963. Ahora se encuentra en el siglo XXI, donde sus mejores amigos se han convertido en dioses y monstruos. Remasterizado con nuevas e impresionantes ilustraciones de Mark Buckingham. Incluye material originalmente presentado en MIRACLEMAN nº 23 y 24, publicados originalmente por Eclipse en 1993-94, además de contenido extra.

Marvel Man, luego transformado en Miracleman cuando el comic fue publicado en Estados Unidos, es uno de los comics más influyentes de los años 80 que sin embargo muy poca gente leyó. Aunque fue creado en 1954 por el guionista y dibujante Mick Anglo para el mercado británico, no fue hasta 1982 en que Alan Moore escribió su etapa histórica dibujada por Garry Leach y Alan Davis. La editorial americana Eclipse empezó a publicar estos comics publicados inicialmente en la revista inglesa Warrior, que incluían entre otros elementos algunas de las escenas de matanzas más impactantes de la historia del comic. O un nacimiento mostrado de forma explícita sin tapujos.

Tras finalizar la etapa de Moore en el número 16, Eclipse contrató a Neil Gaiman para continuar la historia, algo lógico teniendo en cuenta la amistad de éste con Moore. Gaiman planteó tres arcos de seis números que denominó The Golden Age, The Silver Age y The Dark Age que cerraría su historia. The Golden Age se publicó en los números 17-23 de la colección entre 1990 y 1991, a lo que seguiría una miniserie de 3 números tituladas Apocrypha realizada por varios autores. El segundo arco The Silver Age quedó inconcluso tras publicarse tan sólo dos números, números 24 y 25, al declararse en quiebra Eclipse en 1994, y entrar los derechos del personaje en un conflicto legal que duró años en resolverse a favor de Gaiman. Que a su vez, cedió a Marvel tras ayudarle la editorial a pagar una disputa legal por la propiedad del personaje de Angela creado en el comic de Spawn.

Casi 30 años después, Marvel ha publicado de The Silver Age empezando por los dos números de Eclipse, aunque Mark Buckingham ha vuelto a dibujar estos números en su totalidad, como bien puede apreciarse en los extras que Marvel incluye en esta edición. Y es que puestos a terminar la historia, está claro que quedaría raro leer un comic que contuviera dos números con el estilo del Buckingham de hace 25 años mientras que los 5 restantes fueran con su estilo y narrativa actual. Y la verdad es que la «remasterización» le sienta muy muy bien al comic. Buckingham aprovecha la oportunidad ofrecida por Marvel para crear momentos más espectaculares y una narrativa más fluida, aprovechando las posibilidades de la doble página abierta como unidad narrativa. El nuevo dibujo supera ampliamente a los originales de los años 90 y ayudan a que la lectura de The Silver Age sea un placer. Además, me resulta muy interesante la decisión del color de Jordie Bellaire, que aporta una sensación de anacronismo a la obra, al plantear colores planos casi como si el comic se hubiera coloreado en los años 90 antes del surgimiento del coloreado digital que en este. El apartado gráfico me parece estupendo y posiblemente lo mejor de este comic

Marvel ha planteado esta edición con unos extras super interesantes centrados en el dibujo de Buckingham. En sus tres primeras grapas tenemos los lápices originales de 1993/94, incluyendo los del número 3 que no llegó a publicarse. En el cuarto número nos muestran, aunque en media página y muy pequeñas, las 7 páginas que había empezado a planificar y nunca llegó a dibujar debido a la bancarrota de Eclipse. Además, tenemos numerosas páginas que nos muestran los lápices que Buckingham ha creado para esta nueva edición. Estos extras me parecen super interesantes y creo que harán las delicias de todos los amantes del buen arte comiquero.

Dentro que me gusta el dibujo de Buckingham con Jordie Bellaire, tengo que ponerle un pero si pensamos en la locura que ha supuesto la periodicidad de la edición de Marvel. Y es que en realidad el dibujo tampoco es tan bueno, detallado o bello. Es un buen comic, sin duda, pero no justifican los 4 meses de parón que tuvimos entre la publicación del 5º número y el sexto, o entre el sexto y el séptimo. Cuando cojo un comic de J.H. Williams, por ejemplo, o de Marcos Martín, veo el resultado final y entiendo los meses de espera entre una grapa y la siguiente porque el dibujo me vuela la cabeza. Sin embargo, veo este comic y veo un buen comic, desde luego no uno extraordinario.

Esto me lleva a mi principal motivo de queja, (aparte de la historia sobre lo que luego comentaré), en realidad es la periodicidad que Marvel ha planteado para este comic. A continuación, indico las fechas en que se publicaron cada una de sus grapas y el contenido de las mismas, a lo que hay que añadir los extras que antes comentaba.

N.ºPublicaciónPáginas historiaComplemento
1OCTUBRE 202228no
2NOVIEMBRE 202224no
3DICIEMBRE 202226no
4FEBRERO 20231612 páginas
5MAYO 20231611 páginas
6SEPTIEMBRE 202322no
7ENERO 202426no

Compré los dos primeros números de esta miniserie en el puente de la Constitución de Diciembre de 2022. Tras casi 30 años oyendo hablar de esta miniserie, pensar que podría leerla por fin resultó una pasada. Y no he terminado de leer la serie hasta los últimos días de Enero de 2024. 13 meses para publicar las 5 grapas pendientes. En estos meses, la emoción o incluso el interés han ido decreciendo paulativamente a medida que las salidas de las diferentes grapas se iba demorando. Y sobre todo, con el contenido de las mismas.

Los tres primeros números remasterizados, los primeros 2 publicados por Eclipse más el tercero que estaba hecho pero nunca vio la luz, tienen en la edición de Marvel 28, 24 y 26 páginas de historia. Los problemas llegaron a partir del cuarto número, en el que nos encontramos 16 páginas de historia con 12 páginas de complemento con un reprint de una historia antigua que se siente como un relleno absurdo sacacuartos que justifique las páginas de la grapa y con ello el precio de portada. El mal feeling continuó con el quinto número. Porque aparte de los tres meses de espera, el bajón fue doble al comprobar que, de nuevo, Marvel nos colaba 16 páginas de historia con 11 añadidas con otro reprint. Teniendo en cuenta que la miniserie de los 90 estaba prevista que tuviera 6 números y la historia es la misma, lo que supongo que sucedió es que Gaiman y Buckingham debieron pensar que narrativamente quedaría mejor si añadían algunas páginas adicionales a la parte central de la historia. Y Marvel pensó que en lugar de publicar un cuarto número de 32 páginas de historia, sería mejor dividirlo en dos, alargando la colección hasta las 7 entregas.

Esto es suposición, pero veo que los números 6 y 7 ya vuelven a tener una extensión normal de una grapa, con 22 y 26 páginas respectivamente. Además, dentro de no tener unos cliffhangers de vida o muerte, por decirlo de alguna manera, en general sí hay unos buenos finales en todos los números excepto en el cuarto, que es justo el que aparentemente se desdobló. El cliffhanger es flojo porque no estaba pensado que hubiera uno ahí para empezar.

La «estafa» del sacacuartos que Marvel se ha sacado de la manga conecta con lo que de verdad me molesta de esta edición, y es que Marvel no solicitara la serie una vez la colección estuviera completa y tuvieran asegurada la salida mensual de todas las grapas. En realidad, si estos comics se hubieran publicado mensualmente y en abril-mayo de 2023 se hubiera completado su publicación, estoy seguro que no le estaría poniendo estos reparos. Los 4 meses de espera entre números me parece una pasada inaceptable.

Escuchando podcasts y entrevistas a autores de comic he descubierto que esto que parece tan obvio, no empezar a publicar una miniserie hasta que los autores no la hayan terminado (sobre todo pensando que hablamos de un comic antiguo no conectado con ninguna continuidad del Universo Marvel), resulta que no siempre es posible ni es tan fácil de cumplir. Igual Marvel necesitaba publicar algo en 2022 para poder justificar algún pago de royalties a Gaiman y Buckingham ya realizado, y esto obligó a empezarla estando a mitad. Aún a sabiendo que la salida de los siguientes números estaba en el aire.

Al mismo tiempo, en un mundo ideal los artistas y escritores deberían poder desarrollar su trabajo sin estar presionados por plazos de entrega, de forma que su creatividad podría volar libre de ataduras. Pero en el mundo real cuando alguien tiene todo el tiempo del mundo y ninguna presión acaba no realizando el trabajo, entre otros motivos porque se centre en otros encargos que sí estén sujetos a un plazo de ejecución. En varias entrevistas he escuchado a editores e incluso artistas comentar que son plazos de entrega son imprescindibles, sobre todo en el mainstream. Porque obliga a empezar y, sobre todo, a terminar los comics.

Comentaba al comienzo que me gusta el dibujo de Buckingham, pero que en ningún caso se justifican los 4 meses de espera entre números. Pero en realidad no tengo claro que estas demoras injustificables sean achacables a Buckingham, un artista que durante más de 25 años ha trabajado en infinidad de colecciones mensuales como Shade, The Changing Man, Hellblazer o Fábulas. De hecho, se me hace difícil pensar que pueda tardar tres meses en dibujar 16 páginas de una grapa. A no ser, claro, que esté al mismo tiempo trabajando en otras cosas. O que en realidad el retraso lo provocara Gaiman no entregando los guiones a tiempo. Algo que ya pasó en otro de los últimos comics de Gaiman, la miniserie Sandman Obertura con J.H. Williams III y Dave Stewart. En los años 90 igual la historia de Miracleman le interesaba mucho a Gaiman, pero 30 años después es hasta normal que esté a otras cosas que le atraigan más y no encontrara el momento de sentarse a escribir para terminar este comic. Empezando porque al final Miracleman es un trabajo de encargo y seguro gana mucho más con sus novelas o con la producción de las series de televisión de Good Omens en Prime y Sandman en Netflix.

Y hablando de Neil Gaiman, es interesante recordar que esta historia fue escrita por un Gaiman primerizo que aunque ya llevaba algún tiempo escribiendo Sandman no era es escritor super estrella que es ahora. En ciertos aspectos, me parece interesante comprobar que al igual que en Sandman, el teórico protagonista Miracleman es un secundario en su propio comic al convertirse The Silver Age en el contenedor donde poder contar otra historia que le interesa más. De hecho, esto no es nuevo, ya que en la miniserie Apocrypha publicada por Eclipse ya empleó esta misma técnica para contar historias de personas de todo el mundo.

La resurrección de Young Miracleman en un mundo que no reconoce como suyo con unos familiares convertidos en dioses vivientes en la tierra es el punto de partida para The Silver Age. A partir de ahí el joven Dickie Dauntless inicia un viaje para descubrir su origen real, al ser sus recuerdos una mentira implantada por el villano Doctor Gargunza. Lo que plantea Gaiman en estas páginas es una historia correcta bien desarrollada que quizá se siente demasiado obvia y evidente si has leído los comics previos y sabes de donde vienen los personajes. Porque al final Dickie descubre que fue abusado sexualmente de niño cuando vivía en la casa de acogida, al venderle sus tutores a ricos depravados. Un drama tremendo que conecta con los abusos que Johnny Bates (Kid Miracleman) sufrió en su identidad humana y que desencadenó su transformación que provocó la masacre de Londres en la etapa de Alan Moore.

Comentaba que Miracleman se convierte en el secundario de su propio comic. Pero es mucho más, porque en The Golden Age es un Dios en teoría omnipotente que en realidad es un pelele sin criterio propio que se deja influir por los demás. De hecho, se muestra tan altivo que parece muy alejado de la raza humana que se supone defiende y protege, hasta el punto de parecer antipático. Pero mucho peor es lo de Miraclewoman, que es directamente una estúpida caprichosa cuyo mal juicio hacia Young Miracleman provoca todo el conflicto. De hecho, llego incluso a pensar si no es mal juicio, sino que está aburrida y plantea algo que sabe va a provocar un problema como forma de entretenerse, lo cual es obviamente algo mucho peor.

El giro de The Golden Age sucede cuando Miraclewoman opina que Young Miracleman no se adapta al nuevo mundo porque está enamorado de su mentor y es un homosexual reprimido. Y la forma de hacer que se enfrente a esta realidad es hacer que Miracleman le bese sin avisarle. Esta mala idea obviamente sale mal y lanza a Dickie a un viaje a ninguna parte que acabará convirtiéndose en una búsqueda de sus orígenes. El momento en el sexto número en el que Meta-Maid, la compañera de viaje de Dickie, le pregunta si le puede dar un beso es un momento super bonito y emocionante, al ser la primera vez que alguien le pidió permiso para hacerlo, cosa que ninguno de los violadores hizo nunca. Y que explica el shock que le supuso a Dickie cuando Miracleman le dio un beso sin permiso. No es un tema de ser un beso entre dos hombres, sino que hace que recuerde todas las violaciones sufridas cuyo recuerdo estaba reprimido en su psique.

La serie presenta una idea rompedora en los años 90, al mostrar a los «hijos» superpoderosos de Miracleman como jóvenes nada heroicos que se dedican a una vida ociosa y edonista. El comic arranca con dos jóvenes jugando a luchar contra un «supervillano» destruyendo una ciudad. Y Meta-Maid nos muestra que su vida antes de conocer a Dickie es una sucesión de fiestas de alcohol y sexo. Dickie conoce a Richard Williams, la única persona que renunció a sus poderes al convertirse en un ser superpoderoso que no tenía ninguna función ni objetivo en el mundo. Esto sugiere que en esta teórica utopía las cosas no son tan perfectas como podría parecer, a pesar de haberse eliminado el hambre y la pobreza del mundo. Porque una sociedad con personas sin objetivos puede ser un ejemplo de unos cimientos que igual no son tan sólidos como podrían creer.

La portada del número 7 anticipaba un combate entre Miracleman y Young Miracleman como gran final de esta miniserie. Y en realidad no es una sorpresa que ese combate no llegue a producirse al ser Gaiman poco dado a batallas, optando por finales más pausados. Dicho esto, no se puede negar que este final resulta super anticlimático y ayude a la sensación decepcionante que me dejó el comic. El beso de Miracleman ha creado una distancia insalvable con Dickie que ya no tiene solución. Pero el diálogo en el que Young Miracleman explica su motivación me ha parecido super gratuito, al no aceptar una utopía simplemente por haber sido creada por Miracleman.

La sorpresa final en el que la psique de Johnny Bates sigue presente en la mente de Dickie es un giro que parece planteado para dejarte con ganas de más comics de Miracleman, pero en mi caso diría que no me ha acabado de funcionar. The Silver Age ha sido una historia correcta bien dibujada, pero no he conectado con este mundo a pesar de ser Dickie Dauntless un personaje interesante aunque dentro del cliché.

Miracleman: The Silver Age es un comic que había provocado unas expectativas imposiblemente altas de satisfacer, al plantearse la posibilidad de leer una historia inconclusa desde hace más de 25 años calificada como «mítica» que continuaba el histórico comic de Alan Moore. Lo digo porque soy el primero que siento que es injusto estar decepcionado con que un comic esté «bien sin más», cuando en realidad Gaiman y Buckingham solo buscaban crear un buen comic, no uno que parece que tenga que marcar un antes y un después en la historia del medio. Pero aunque lo entiendo intelectualmente, no puedo evitar que emocionalmente el comic me haya dejado así.

También hay que decir que en realidad fue Marvel la que vendió la colección como un comic histórico que todo lector debía leer si o si. En publicidad se generan muchas hipérboles, pero no es como si todo fuera una película que los lectores nos hemos montado en la cabeza. Marvel sin duda tiene una responsabilidad en crear este hype que acabó en frustración al no ser capaz de publicar las grapas de forma razonable.

Me doy cuenta que si Panini publica este comic en un tomo en España los lectores no van a sentir estas apreciaciones que he sentido con la lectura individual en grapa. Y es más que posible que pueda gustaros mucho. Pero en mi caso, la experiencia se vio lastrada por estos aspectos que he desgranado en esta entrada. Y ahora que me llegó el séptimo número, volví a leerle la serie de un tirón y la sensación que me dejó ha sido un «pues bueno, sin más».

Aparte del final anticlimático marca de la casa Gaiman, el comic me ha generado otra gran duda, dado que se indica que estos sucesos van a continuar en la siguiente miniserie, The Dark Age, que se supone que cerrará la historia. Teniendo en cuenta que Marvel solicitó por primera vez The Silver Age en ¡2017! y tardó cinco años en que el comic viera la luz, no tengo claro el tiempo que pueden tardar Gaiman, Buckingham y Bellaire en ponerse con este comic. Si es que llegan a hacerlo, al ser una historia que ya no les pone. Quiero ser positivo y pensar que The Dark Age llegará a publicarse, pero confío que cuando lo haga Marvel hará las cosas bien y no la solicitará hasta que no esté completa. Lo que nos puede llevar a varios años de espera para un comic con el que en realidad no he llegado a conectar.

Comparto las primeras páginas del comic:

Precisamente por ser un comic sólo correcto, Miracleman: The Silver Age ha sido una importante decepción.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Duke 1 (de 5) de Joshua Williamson y Tom Reilly (Image Comics)

Tras el fantástico inicio de la franquicia de Transformers en Skybound, el sello de Robert Kirkman que publica a través de Image Comics, me entraron unas ganas tremendas de leer el primer comic de los G.I. Joe. Y la verdad es que el primer número de DUKE, miniserie de 5 números a cargo de Joshua Williamson, Tom Reilly y color de Jordie Bellaire, no decepciona.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El nuevo Universo Energon se expande en diciembre con Duke #1, una serie limitada de Joshua Williamson (DC’s Superman, Dark Ride), Tom Reilly (The Thing, Ant-Man) y Jordie Bellaire (W0rldtr33), que cuenta la historia que nunca antes habías leído: los orígenes de G.I. Joe y Cobra en un mundo que se enfrenta a la llegada de los Autobots y los Decepticons. Cuando Conrad S. Hauser (nombre en clave DUKE) investiga los misterios que se esconden tras Los Transformers, las respuestas conducirán al nacimiento de fuerzas para el bien y el mal que el mundo nunca imaginó. Duke será la primera de las cuatro series limitadas de G.I. Joe que publicará Skybound, preparando el terreno para una nueva y fresca visión de G.I. Joe, Cobra y los icónicos personajes que sólo crees conocer.

Conocí a los G.I. Joe gracias a los comics de Forum, y cuando se pusieron a la venta los muñecos en España me volaron la cabeza porque aunque eran más pequeños, estaban mucho más articulados que los muñecos de Star Wars. Poder crear en casa aventuras con los personajes que conocí en los comics era una pasada. Con el paso de los años, mi interés en este mundo descendió, y nunca compré los comics que IDW publicó durante muchísimos años una vez Marvel perdió la licencia (o no la renovó, no se cual fue el caso).

Mi interés por los G.I. Joe ha tenido un camino en paralelo a Transformers desde que Skybound de Robert Kirkman adquirió la licencia. Una cosa que nos pasa a los lectores de comics es que cuando lees un comic que está super bien, te deja con ganas de leer más de ese mismo tema, autor, editorial o universo compartido. Y Void Rivals y Transformers me parecen comics fantásticos. Normal que la lectura de esta miniserie de Duke fuera obligada.

Empezando por la historia, dentro de no inventar ninguna rueda, me ha gustado mucho la forma en que Williamson con el equipo de Skybound han planteado el reinicio / reboot de la franquicia de G.I. Joe. Antes de leer este comic se me hacía raro que Skybound no empezara desde el comienzo con una serie de G.I. Joe ambientada en el universo Energon como si han hecho con los Transformers, planteando unos orígenes en varias miniseries que nos lleven a la nueva colección durante 2024. Sin embargo, una vez leí el comic, entiendo la decisión y la encuentro super acertada.

El comienzo de esta miniserie conecta con los sucesos de Transformers 2, de forma que lo que parecía un cameo super alucinante pero sin más trascendencia es en realidad el desencadenante de los sucesos que acabarán formando los G.I. Joe. Esto me parece un acierto total y la muestra de unas ideas muy clara de cómo hacer que un universo compartido enganche. Otro elemento fundamental es que para que un comic funcione tienes que conectar con los personajes, y tener una miniserie centrada en Duke estoy seguro que nos va a mostrar cómo cuando llegue el momento es el hombre indicado para liderar a los Joes. Y lo mismo para el resto de personajes que van a contar con miniserie propia, empezando por el Comandante Cobra que empezará este mes. Muchas series de grupos (y los Joe son un montón) tienen el problema de ser demasiado melés que impiden centrarse en nadie en concreto. Parece que eso no va a pasar en la etapa de Skybound, y cuando se vayan presentando a los diferentes personajes, estos nos importarán y se sentirán importantes dentro de la historia.

La historia de Williamson introduce a Duke no tanto con una aventura militar sino en un thriller conspiranoico que provocará que se convierta en el hombre más buscado de los Estados Unidos. Esto que no esperaba ver a priori creo que funciona perfectamente, y ayudará a presentar también a futuros enemigos de los Joes. Comentaba al comienzo que el guionista no es especialmente novedoso con esta historia, pero todo lo que plantea en esta primera grapa funciona y te deja con ganas de más. No le puedo pedir más a un comic de presentación de un protagonista renovado como este Duke.

En el apartado artístico, me han gustado Tom Reilly con el color de Jordie Bellaire. El comic luce estupendo de principio a fin, las escenas de acción son espectaculares y me parecen super bien contadas y los personajes se muestran reconocibles en todo momento. En ese sentido, me gusta como Reilly refleja el paso del tiempo en Duke, mostrándole inicialmente en su versión militar pu%$-amo para pasar a ser casi un homeless cuando todos creen que ha perdido la cabeza. Pero en todo momento es reconocible, lo cual es un acierto total por parte del artista. El dibujo ante todo debe contar la historia de la forma más clara posible, y el lápiz de Reilly cumple de forma notable, apoyado por un color de Jordie Bellaire que está perfecto como siempre en ella. Me gusta como en los flashbacks usa una paleta de naranjas y rojos para crear un tono sepia, mientras que el presenta está salpicado de fríos negros y azules, consiguiendo que ambos periodos se diferencien perfectamente. No le pido más a un comic de superhéroes, el trabajo de Reilly y Bellaire es modélico, y ayuda a que el comic te deje con ganas de saber cómo continúa la historia.

Tras el buen sabor de boca de este arranque de Duke, ya confirmo que tendré que comprar y leer Cobra Commander, la segunda miniserie del mundo de G.I. Joe que Image empezará a publicar este mes de enero. Como digo, un buen comic siempre te lleva a otro. Como lector, estoy muy contento con la calidad de los comics de Skybound, y entiendo que Skybound estará contento conmigo como cliente.

Comparto las primeras páginas del comic:

Duke ha empezado de forma impecable, dejándome con muchas ganas de leer toda la miniserie. No se le puede pedir más a un arranque de este tipo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Justice Society of America 1-5 de Geoff Johns, Mikel Janin y Jordie Bellaire (DC Comics)

Ha terminado el primer arco de la nueva serie de la Justice Society of America (JSA), realizado por el equipo super estrella formado por Geoff Johns, el español Mikel Janin y la colorista Jordie Bellaire, por lo que es un buen momento para analizar lo que nos hemos encontrado.

PUNTUACIÓN: 7/10

Un héroe de la JSA perdido hace mucho tiempo irrumpe en nuestra era con una grave advertencia… pero ya es demasiado tarde. Un enemigo misterioso y malévolo ha invadido toda la historia de la JSA, y un equipo totalmente nuevo debe unirse para derrotarlo. Pero, ¿qué secreto mortal guarda este mensajero del más allá? ¿De dónde vienen? ¿Y por qué está ocurriendo todo esto ahora? Sólo los Maestros del Tiempo lo saben…

El primer arco de la Justice Society of America (JSA) titulado The New Golden Age se ha desarrollado en los números 1 a 5 de esta nueva serie que empezó a publicarse este 2023 en USA y que en principio ha sido anunciada como una serie de 12 números.

Geoff Johns es junto a Grant Morrison el gran guionista de DC Comics del siglo XXI. Ayudante de Richard Donner en Hollywood, entró en los comics en 2000 gracias al escritor James Robinson y el editor Mike Carlin. Sus etapas en JSA, Flash y Green Lantern forman parte de la historia de esos personajes y su importancia fue creciendo en DC Comics hasta convertirse en uno de sus principales autores. Aparte de eventos como Infinite Crisis, fue el encargado de devolver a la vida a Hal Jordan (Green Lantern) y a Barry Allen, el Flash original que protagoniza esta historia. Durante el reinicio de los nuevos 52, Johns guionizó Justice League y Aquaman, una etapa que influyó mucho en la exitosa película de James Wan, además de relanzar a Shazam!

Johns fue nombrado director creativo (CCO) de DC Entertainment de 2010 a 2018 y presidente y CCO de 2016 a 2018, además de ser co-fundador de DC Films, la compañía creada para expandir y controlar a los personajes de DC en cine y la televisión, siendo por ejemplo el showrunner y creador de la serie de televisión de Stargirl. Esto provocó que durante unos años estuviera ausente del mundo del comic, al que ha vuelto con fuerza en los últimos años con miniseries como Batman: Three Jokers o El reloj del juicio final. En los últimos tiempos ha creado además su propio universo de personajes de creación propia a partir de Geiger junto al artista Gary Frank, siendo Junkyard Joe su segunda colección. Este comic de la JSA supone el retorno de Johns a DC por la puerta grande, al ser su primera serie regular en mucho tiempo.

Mikel Janin (Pamplona, 1974) es por formación arquitecto. Tras unos tímidos inicios como aficionado realizando ilustraciones sobre los mundos de J. R. R. Tolkien decidió abandonar el ejercicio de su profesión para dedicarse a dibujar cómics en 2009. Tras crecer gráficamente en obras como El año que fuimos campeones del mundo o Les Aventures d’Antonin Phylifandre, empezó a colaborar con el sello estadounidense DC, concretamente en un especial de Liga de la Justicia y en series limitadas como Titanes: Flashpoint, lo que le abrió las puertas de un contrato en exclusiva. En 2011 firmó ese contrato con DC Comics, editorial con la que comenzó a trabajar en títulos como JLA 80 Page GiantFlashpoint: Deadman & the Flying Graysons o DC Justice League Dark, una de las colecciones que formaron parte del relanzamiento de los superhéroes de DC. Como dibujante titular de la serie, responsable de varios arcos argumentales, Mikel Janín tuvo la oportunidad de rediseñar a personajes icónicos de la talla de Deadman o Zatanna. Además, compartió equipo creativo con autores tan conocidos como Peter Milligan, Jeff Lemire o J. M. DeMatteis. El autor navarro también formó parte del «evento DC» del verano de 2013, titulado en España La Guerra de la Trinidad

Tras colaborar en diferentes títulos como Detective Comics o Batman y Robín Eternal, inició su participación en Grayson, colección surgida de los acontecimientos de Maldad eterna y que supuso su consolidación definitiva en la industria del comic book debido al reconocimiento que le acarreó. Escrita por Tom King y Tim Seeley, Grayson se convirtió rápidamente en todo un éxito de crítica y público, gracias a su atrevida mezcla de temáticas, y dio un rumbo sorprendente a un personaje legendario. Con posterioridad, Janin pasó a trabajar con Superman, concretamente en el arco Los últimos días de Superman, y luego con Batman, primero participando en el arco argumental Renacimiento, y luego como artista regular del Hombre Murciélago. (Ficha de Tebeosfera).

La JSA siempre ha sido la niña bonita de Geoff Johns. Que eligiera volver a las series regulares de DC con esta colección entra completamente dentro de lo esperable. Dentro que mirando en algunas webs americanas he comprobado que estamos ante una miniserie de 12 números. Lo que no era tan esperable es que Johns planteara esta historia como un arco a través del tiempo que va a situar a Huntress en el centro del escenario, convirtiéndose en la gran protagonista de este comic.

Este personaje resulta muy interesante. Helena Wayne es la hija de Batman y Catwoman de una realidad futura que por lo visto en este arco no llegará a suceder nunca, convirtiéndose en una paradoja temporal como lo son Power Girl, Eobard Thawne (Reverse Flash) o Per Degaton, un villano clásico de la JSA que es un nazi que escapó por la corriente temporal y que se convierte en el gran villano de este arco al querer reescribir la historia empezando por el futuro.

Una de las características más claras de las historias de Johns es que se nota que lo tiene todo pensado de inicio. Esto se pone de relevancia en los múltiples cambios temporales que veremos a lo largo de estas páginas, con unos momentos que pueden resultar un tanto confusos pero que seguro tendrán un sentido cuando leamos esta obra en su totalidad.

Tener un comic dibujado por Mikel Janín con color de Jordie Bellaire es una combinación ganadora. Sin embargo, cambiando el orden habitual, lamento tener que decir que no me ha gustado el color de Bellaire, que plantea una paleta de colores planos y apagados que no ayuda a leer el comic ni colabora en el disfrute del mismo. El caso es que puedo entender que Bellaire plantee este color extraño para resaltar que estamos en una línea temporal diferente al universo DC tradicional (si es que eso existe). Pero incluso reconociendo esto debo decir que es una herramienta que en este caso a mi no me ha funcionado.

El dibujo de Janín por su parte es perfecto. Janín siempre destaca por su narrativa y por su lápiz final que hace fácil cualquier escena sin importar el número de personajes o la complejidad de la acción. Entiendo que en el primer número Janín disfrutaría diseñando a los inesperados miembros de la JSA de la línea temporal de Huntress, pero luego cuando llegamos al presente y tenemos a los héroes clásicos, Janín nos los trae con su versión más icónica y atemporal. Por el lado del dibujo de Janín no se le puede poner ningún pero.

Por cierto, sí me parece más cuestionable que la JSA cuente con artistas como Jerry Ordway (principalmente), Scott Kolins, Steve Lieber o Brandon Peterson para dibujar algunas páginas situadas fuera de la corriente temporal principal. Y el caso es que Jerry Ordway es otro seguro de vida cuyo estilo encaja a la perfección con la JSA, pero me parece una locura pensar que Janín no puede mantener el ritmo mensual de publicación, necesitando estos complementos que le cubran.

Aunque se ha anunciado que esta colección de la JSA va a ser una miniserie de 12 números, este quinto número ha ofrecido un cierre satisfactorio a la amenaza de Per Degaton que nos ha acompañado desde el primer número. Por lo visto al final es posible que los problemas temporales se mantengan como nudo principal de toda la serie.

Esto sería lo lógico sobre todo si pensamos que a esta colección le precedió un one-shot publicado a final de 2022 titulado igual que este arco: The New Golden Age, que indicaba en su solicitación que «Desde la Sociedad de la Justicia de América hasta la Legión de Superhéroes, la Nueva Edad de Oro desvelará la épica y llena de secretos historia del heroísmo de DC, lanzando un nuevo grupo de títulos ambientados firmemente en el Universo DC. De la década de 1940 a la de 3040, los héroes se enfrentan a los grandes males de su tiempo. No te pierdas el inicio del misterio más extraño que ha asolado el Universo DC.»

El caso que este arco me ha gustado y seguro compraré los 12 números de esta colección. Dicho esto, tengo que reconocer que no me ha flipado. Igual es por el color que comentaba antes, o por la complejidad que tienen siempre las historias de viajes temporales y las paradojas que se generan. Pero ya sea una cosa o ambas, el caso es que siendo buen comic no me atrevería a decir que es uno sobresaliente. También reconozco que Degaton puede ser un villano clásico de la JSA que refuerza la capacidad enciclopédica de Johns, pero tampoco es un villano carismático que mole verle enfrentarse a estos héroes, a pesar de los shocks que Johns plantea para el primer número.

En este sentido, lo que sí hay que destacar es el dominio de Johns del medio comiquero, planteando en todas las grapas momentazos para el lucimiento de Janín y sorpresas y giros importantes que te dejan con ganas de más. En lo referido al pijameo más mainstream hay pocos guionistas más en forma que Johns. Al que además se le nota su amor por los personajes y cómo ha buscado una forma de devolverles a la grandeza con una historia que probablemente le permita explorar las versiones más clásicos del super grupo empezando por la 2ª Guerra Mundial.

Esta nueva encarnación de la JSA se va a convertir en lectura obligada para mucha, mucha gente.

Comparto las primeras páginas del comic:

La nueva colección de la JSA invita al optimismo dentro que este primer arco no haya sido sobresaliente. Sobre todo manteniendo este equipo creativo de primer nivel.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de The nice house on the lake vol. 2 de James Tynion IV, Álvaro Martínez Bueno y Jordie Bellaire (DC Comics – ECC Ediciones)

El primer volumen de The nice house on the lake de James Tynion IV y Álvaro Martínez Bueno, con color de Jordie Bellaire fue una de las sorpresas comiqueras del año pasado. Un año después, llega el momento de conocer el final de la historia con la publicación por parte de ECC Ediciones del último número de esta serie de DC Comics editada dentro del sello Black Label.

PUNTUACIÓN: 7/10

El superventas James Tynion IV ha cambiado la cara del terror en el cómic moderno. Prepárate para el segundo volumen de su historia más ambiciosa hasta la fecha junto al artista Álvaro Martínez Bueno. ¡Descubre los secretos de La bonita casa del lago!

Ganador del Premio Eisner 2022 a Mejor Serie Nueva y Mejor Escritor.

Uno de los libros de terror más aclamados por la crítica y más vendidos de 2021 regresa para su impactante segundo acto, ¡y ahora es el momento perfecto para entrar en la casa! Los 10 resistentes supervivientes reunidos en la casa por su amigo común Walter pensaban que por fin habían descifrado el código de sus planes… y ahora todo lo que creían saber ha cambiado literalmente. ¿Podrán liberarse de sus patrones? ¿O están todos decididos a construir su propia prisión?

James Tynion IV comenzó su andadura en el mundo del cómic ayudando a Scott Snyder a escribir historias de apoyo para la innovadora serie de Batman durante el reinicio de los New 52. Tynion pronto empezó a escribir Talon, una serie que surgió de la popularísima línea argumental «Batman: La Corte de los Búhos». También ha escrito Batman: Detective Comics, Constantine: The Hellblazer, y Red Hood and the Outlaws. El año pasado su nombre adquirió una gran notoriedad a partir de su anuncio que abandonaba DC para crear sus próximas obras en Substack, aunque este anuncio no afectó a este comic de creación propia que estaba siendo publicado dentro del sello Black Label de DC Comics.

Álvaro Martínez Bueno (Torrelavega, 1982) es un artista español de comics. En 2004 se gradúa en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y comienza su carrera artística en el ámbito de la creatividad publicitaria, desarrollando ilustraciones y storyboards para marcas como Coca Cola, Vodafone, Orange, Ikea, McDonalds, El Corte Inglés o, entre otros, la Comunidad de Madrid. En su larga trayectoria como dibujante para el mercado del comic americano, ha trabajado también en otras series de DC como la mítica Detective Comics, Justice League Dark, Batman & Robin Eternal, Aquaman, X-Men y, además, para las editoriales Marvel Comic y Valiant Entertainment. Actualmente ha firmado un contrato para trabajar en exclusiva con DC Comics.

James Tynion IV ha completado el primer volumen de Nice house on the lake confirmando la estructura de relojería con que planteaba esta historia de un grupo de personas obligadas a vivir en un espacio cerrado junto a un lago del que no pueden escapar debido a un hecho sobrenatural. Leyendo esta conclusión se nota que estamos ante un guion cerrado desde antes de empezar a escribir el primer número, mostrando de alguna manera unos hechos inevitables que no podían terminar de otra manera que como lo hacen. Dicho esto con todas las connotaciones positivas posibles.

El dibujo de Álvaro Martínez Bueno está estupendo. Como en el primer volumen destaca la cualidad arquitectónica de sus páginas, al colocar siempre a los personajes en espacios concretos de la casa y alrededores que hace que tengamos claro donde sucede la acción. Por otro lado, Martínez aprovecha las posibilidades que le permite la estructura de página, jugando con narración horizontal o vertical según le vaya interesando. Además, mantiene un ritmo perfecto para esta historia, planteando numerosas sorpresas y shocks aprovechando el giro de la página, aumentando la tensión durante la lectura. Por ponerle un pero, a medida que avanza la serie parece que le cuesta dibujar a los personajes, porque hay varios momentos en los que sus figuras están en sombra en situaciones en las que no era necesario, o con facciones muy básicas, por lo que hacía complicado saber qué personaje era cada uno. Me gusta el dibujo de Martínez, pero estas pequeñas cosas junto a la resolución de la historia de Tynion han provocado que no disfrutara este comic como esperaba.

En mi reseña del primer volumen destacaba también el color de Jordie Bellaire, y en este caso voy a matizar un poco mi valoración. Y es que si bien Bellaire triunfa a la hora de resaltar la naturaleza sobrenatural y casi rozando el terror de algunas de las situaciones que van a vivir los personajes atrapados en esta casa, en este volumen hay varios momentos de conversaciones normales en los que el color quedaba raro y me entorpecía la lectura, en lugar de hacer lo contrario, ayudar a crear la atmósfera más adecuada en cada momento. Está claro que hablamos de decisiones conscientes de la colorista, pero no he conectado con la propuesta como durante el primer volumen.

Hay otro tema importante en relación a la estructura, y es que en la casa tenemos a 12 personajes (contando a Walter, el anfitrión) como 12 son los números de esta colección. Sin embargo, varios de ellos realmente no pintan apenas en la historia, más allá de usarles en los prólogos de cada número contándonos un aspecto de su relación con Walter. Comentaba sobre el dibujo de Martínez que me costaba diferenciar a algunos personajes, pero eso también es debido a la falta de importancia de varios en la resolución de la trama, por lo que no es extraño que les confundiera, al ser básicamente intercambiables. Y esto es debido porque a pesar del reparto coral, la serie se apoya mayoritariamente en la compleja relación entre Walter y Norah, mientras vemos a Tynion reflexionar sobre la amistad, lo que buscamos en los demás frente a lo que son en realidad y el egoísmo de nuestra vida cuando intentamos cambiarles. También sobre el libre albedrío o la posibilidad que un ser superior juegue con nosotros una partida de poker con las cartas marcadas en la que no podemos hacer nada excepto actuar como se espera de nosotros. En esta segunda parte el tono casi tocando el terror inicial cambia hacia una drama existencial, lo que reconozco me sorprendió bastante. Como veis, hay numerosos elementos muy interesantes en la historia de Tynion, pero no acaba de rematarlos, a pesar que el giro final es perfecto, por lo que no llega a volarme la cabeza en ningún momento.

Otro elemento con el que he conectado menos es que en el primer volumen Tynion planteaba páginas de apoyo con mensajes de texto de móbil para aportar una interesante información de los personajes y de Walter. Sin embargo, en este volumen, estas páginas que sobre todo se han dejado para el último número me han parecido páginas que no aportan nada realmente importante y nos cortan el ritmo en medio del que es el climax final. De alguna manera, Tynion ha repetido el fail de la franquicia mutante, que incorporó en las primeras miniseries interesantes textos que ampliaban la experiencia de la revolución plantada por Jonathan Hickman, pero en seguida se convirtieron de páginas «basura» de relleno sin interés que de alguna manera parecía que su objeto era simplemente ampliar las páginas como fuera para así poder Marvel y Panini cobrarnos más por esa grapa.

Hablando del climax, hablaba en positivo sobre los finales inevitables que resultan casi los únicos posibles teniendo en cuenta lo que hemos leído hasta ese momento. Esto que es positivo queda un poco empañado por el hecho que este climax se construye a partir de un diálogo clave entre Walter y Norah en el noveno número que es repetido prácticamente literal en la resolución. Y esto, incluso con la esperada aunque brillante sorpresa final, me rompió la tensión del número y me dejó con sensación anticlimática. Dentro que me parece estupendo haber tenido la oportunidad de leer una historia tan diferente a todo lo que leo habitualmente, con un dibujo top que encaja perfectamente con la historia y el tono.

Por cierto, otro elemento que tengo que comentar es que estos doce números han planteado una historia relativamente autoconclusiva, pero realmente hay tantos elementos abiertos que no me deja la sensación de final cerrado que esperaba que tuviera este volumen, independientemente de cual fuera. De hecho, la última viñeta del comic indica «final del círculo uno», lo que confirma que Tynion y Martínez van a realizar al menos un segundo volumen. Y entiendo que tras ganar dos Eisner tienen todo a favor de continuar un comic que es un éxito de crítica y público. Pero tengo que reconocer que hubiera preferido un final FINAL. Porque aparte, así es como DC y ECC vendieron este comic. Dicho esto, los inicios de cada grapa en la que versiones del futuro de los personajes hablaban sobre Walter desde una ubicación cataclísmica ya me debería haber indicado que era imposible terminar la historia en doce números. Pero reconozco que la novedosa propuesta me tenía enganchado sin necesidad de tener que especular sobre cómo iba a continuar la historia.

Creo que me está quedando un texto un pelín negativo de un comic que realmente me ha gustado. Quizá la primera parte estuvo tan bien que esperaba una brillantez que no he llegado a encontrarme en este segundo volumen, lo que me deja este resquemor. Sin embargo, creo que The nice house on the lake es un comic super recomendable.

Comparto las primeras páginas de este segundo volumen, que mantienen la estructura de los números previos:

Nice house on the lake ha sido un buen comic con una premisa potente y un buen desarrollo, pero igual la resolución no ha estado a la altura. Con todo, es genial poder leer una historia tan diferente como esta.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Miracleman by Gaiman & Buckingham: The Silver Age 1-2 (Marvel Comics)

Que tras más de 25 años podamos por fin conocer el final de la historia de Miracleman: The Silver Age que Neil Gaiman y Mark Buckingham crearon en la década de los años 90 es un pequeño milagro. Hoy comparto mis impresiones de los dos primeros números publicados por Marvel Comics que aún pueden ser considerados como reedición de los comics de Eclipse, a pesar que Buckingham con color de Jordie Bellaire haya modificado casi completamente el dibujo respecto a lo publicado originalmente.

PUNTUACIÓN: 7/10

Comienza «La Edad de Plata», la historia inacabada de Neil Gaiman y Mark Buckingham. El joven Miracleman, el miembro perdido de la familia Miracleman, ha vuelto. Sus últimos recuerdos eran de un mundo de alegría e inocencia de 1963. Ahora se encuentra en el siglo XXI, donde sus mejores amigos se han convertido en dioses y monstruos. Remasterizado con nuevas e impresionantes ilustraciones de Mark Buckingham. Incluye material originalmente presentado en MIRACLEMAN nº 23 y 24, publicados originalmente por Eclipse en 1993-94, además de contenido extra.

Marvel Man, luego transformado en Miracleman cuando el comic fue publicado en Estados Unidos, es uno de los comics más influyentes de los años 80 que sin embargo muy poca gente leyó. Aunque fue creado en 1954 por el guionista y dibujante Mick Anglo para el mercado británico, no fue hasta 1982 en que Alan Moore escribió su etapa histórica dibujada por Garry Leach y Alan Davis. La editorial americana Eclipse empezó a publicar estos comics publicados inicialmente en la revista inglesa Warrior, que incluían entre otros elementos algunas de las escenas de matanzas más impactantes de la historia del comic. O un nacimiento mostrado de forma explícita sin tapujos.

Tras finalizar la etapa de Moore en el número 16, Eclipse contrató a Neil Gaiman para continuar la historia, algo lógico teniendo en cuena la amistad de éste con Moore. Gaiman planteó tres arcos de seis números que denominó The Golden Age, The Silver Age y The Dark Age que cerraría su historia. The Golden Age se publicó en los números 17-23 de la colección entre 1990 y 1991, a lo que seguiría una miniserie de 3 números tituladas Apocrypha realizada por varios autores. El segundo arco The Silver Age quedó inconcluso tras publicarse tan sólo dos números, números 24 y 25, al declararse en quiebra Eclipse en 1994.

Marvel ha iniciado la publicación de The Silver Age empezando por los dos números de Eclipse, aunque Mark Buckingham ha vuelto a dibujar prácticamente estos números en su totalidad, como bien puede apreciarse en los extras que Marvel incluye en su edición. Y es que puestos a terminar la historia, está claro que quedaría raro leer un comic que contuviera dos números con el estilo del Buckingham de hace 25 años mientras que los 4 restantes ya serían con su estilo y narrativa actual. Y la verdad es que la «remasterización» le sienta muy muy bien al comic. Buckingham aprovecha la oportunidad ofrecida por Marvel para crear momentos más espectaculares y una narrativa más fluida, aprovechando las posibilidades de la doble página abierta como unidad narrativa. En este sentido, me resulta muy interesante la decisión del color de Jordie Bellaire, que aporta una sensación de anacronismo a la obra, al plantear colores planos casi como si el comic se hubiera coloreado en los años 90 antes del surgimiento del coloreado digital que en este.

En lo relativo a la historia de Gaiman, aún queda todo por contar. Es interesante recordar que esta historia fue escrita por un Gaiman primerizo que acababa de empezar Sandman y no era es escritor super estrella que es ahora. La resurrección de Young Miracleman en un mundo que no reconoce como suyo con unos familiares convertidos en dioses vivientes en la tierra ya ha mostrado el punto de ruptura. Y me deja con ganas de saber cómo va a continuar la historia, dentro que confío y estoy seguro que Gaiman no repetirá una masacre, al ser algo ya contado por Moore. Pero es curioso que una historia planteada por Gaiman en los 90 como futurista al ambientarla en 2003, ahora queda de alguna manera como anacrónica y un tanto retro al leerse por primera vez en 2022.

Debo comentar además que estos comics publicados por Marvel están bien, pero se enfrentan a unas expectativas imposiblemente altas debido a las expectativas de los lectores de poder leer unos comics inconclusos desde hace más de 25 años. Lo digo porque soy el primero que los he leído y me han parecido «bien sin más». Y aunque espere a leer The Silver Age en su totalidad para valorarla, realmente Gaiman y Buckingham solo buscaban crean un buen comic, no uno que parece que tenga que marcar un antes y un después en la historia del medio. Cuanto antes consiga asumir esta realidad, creo que más posibilidades tendré de disfrutar de este comic como lo que es en realidad. Algo que no ha cambiado desde 1994 en que se publicó por primera vez.

Comparto las primeras páginas del comic:

Miracleman: The Silver Age ha comenzado bien pero falta por ver si Gaiman y Buckingham están a la altura de unas expectativas posiblemente demasiado elevadas teniendo en cuenta el tiempo transcurrido.

PUNTUACIÓN: 7/10

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