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Crítica de Justice Society of America 1-5 de Geoff Johns, Mikel Janin y Jordie Bellaire (DC Comics)

Ha terminado el primer arco de la nueva serie de la Justice Society of America (JSA), realizado por el equipo super estrella formado por Geoff Johns, el español Mikel Janin y la colorista Jordie Bellaire, por lo que es un buen momento para analizar lo que nos hemos encontrado.

PUNTUACIÓN: 7/10

Un héroe de la JSA perdido hace mucho tiempo irrumpe en nuestra era con una grave advertencia… pero ya es demasiado tarde. Un enemigo misterioso y malévolo ha invadido toda la historia de la JSA, y un equipo totalmente nuevo debe unirse para derrotarlo. Pero, ¿qué secreto mortal guarda este mensajero del más allá? ¿De dónde vienen? ¿Y por qué está ocurriendo todo esto ahora? Sólo los Maestros del Tiempo lo saben…

El primer arco de la Justice Society of America (JSA) titulado The New Golden Age se ha desarrollado en los números 1 a 5 de esta nueva serie que empezó a publicarse este 2023 en USA y que en principio ha sido anunciada como una serie de 12 números.

Geoff Johns es junto a Grant Morrison el gran guionista de DC Comics del siglo XXI. Ayudante de Richard Donner en Hollywood, entró en los comics en 2000 gracias al escritor James Robinson y el editor Mike Carlin. Sus etapas en JSA, Flash y Green Lantern forman parte de la historia de esos personajes y su importancia fue creciendo en DC Comics hasta convertirse en uno de sus principales autores. Aparte de eventos como Infinite Crisis, fue el encargado de devolver a la vida a Hal Jordan (Green Lantern) y a Barry Allen, el Flash original que protagoniza esta historia. Durante el reinicio de los nuevos 52, Johns guionizó Justice League y Aquaman, una etapa que influyó mucho en la exitosa película de James Wan, además de relanzar a Shazam!

Johns fue nombrado director creativo (CCO) de DC Entertainment de 2010 a 2018 y presidente y CCO de 2016 a 2018, además de ser co-fundador de DC Films, la compañía creada para expandir y controlar a los personajes de DC en cine y la televisión, siendo por ejemplo el showrunner y creador de la serie de televisión de Stargirl. Esto provocó que durante unos años estuviera ausente del mundo del comic, al que ha vuelto con fuerza en los últimos años con miniseries como Batman: Three Jokers o El reloj del juicio final. En los últimos tiempos ha creado además su propio universo de personajes de creación propia a partir de Geiger junto al artista Gary Frank, siendo Junkyard Joe su segunda colección. Este comic de la JSA supone el retorno de Johns a DC por la puerta grande, al ser su primera serie regular en mucho tiempo.

Mikel Janin (Pamplona, 1974) es por formación arquitecto. Tras unos tímidos inicios como aficionado realizando ilustraciones sobre los mundos de J. R. R. Tolkien decidió abandonar el ejercicio de su profesión para dedicarse a dibujar cómics en 2009. Tras crecer gráficamente en obras como El año que fuimos campeones del mundo o Les Aventures d’Antonin Phylifandre, empezó a colaborar con el sello estadounidense DC, concretamente en un especial de Liga de la Justicia y en series limitadas como Titanes: Flashpoint, lo que le abrió las puertas de un contrato en exclusiva. En 2011 firmó ese contrato con DC Comics, editorial con la que comenzó a trabajar en títulos como JLA 80 Page GiantFlashpoint: Deadman & the Flying Graysons o DC Justice League Dark, una de las colecciones que formaron parte del relanzamiento de los superhéroes de DC. Como dibujante titular de la serie, responsable de varios arcos argumentales, Mikel Janín tuvo la oportunidad de rediseñar a personajes icónicos de la talla de Deadman o Zatanna. Además, compartió equipo creativo con autores tan conocidos como Peter Milligan, Jeff Lemire o J. M. DeMatteis. El autor navarro también formó parte del «evento DC» del verano de 2013, titulado en España La Guerra de la Trinidad

Tras colaborar en diferentes títulos como Detective Comics o Batman y Robín Eternal, inició su participación en Grayson, colección surgida de los acontecimientos de Maldad eterna y que supuso su consolidación definitiva en la industria del comic book debido al reconocimiento que le acarreó. Escrita por Tom King y Tim Seeley, Grayson se convirtió rápidamente en todo un éxito de crítica y público, gracias a su atrevida mezcla de temáticas, y dio un rumbo sorprendente a un personaje legendario. Con posterioridad, Janin pasó a trabajar con Superman, concretamente en el arco Los últimos días de Superman, y luego con Batman, primero participando en el arco argumental Renacimiento, y luego como artista regular del Hombre Murciélago. (Ficha de Tebeosfera).

La JSA siempre ha sido la niña bonita de Geoff Johns. Que eligiera volver a las series regulares de DC con esta colección entra completamente dentro de lo esperable. Dentro que mirando en algunas webs americanas he comprobado que estamos ante una miniserie de 12 números. Lo que no era tan esperable es que Johns planteara esta historia como un arco a través del tiempo que va a situar a Huntress en el centro del escenario, convirtiéndose en la gran protagonista de este comic.

Este personaje resulta muy interesante. Helena Wayne es la hija de Batman y Catwoman de una realidad futura que por lo visto en este arco no llegará a suceder nunca, convirtiéndose en una paradoja temporal como lo son Power Girl, Eobard Thawne (Reverse Flash) o Per Degaton, un villano clásico de la JSA que es un nazi que escapó por la corriente temporal y que se convierte en el gran villano de este arco al querer reescribir la historia empezando por el futuro.

Una de las características más claras de las historias de Johns es que se nota que lo tiene todo pensado de inicio. Esto se pone de relevancia en los múltiples cambios temporales que veremos a lo largo de estas páginas, con unos momentos que pueden resultar un tanto confusos pero que seguro tendrán un sentido cuando leamos esta obra en su totalidad.

Tener un comic dibujado por Mikel Janín con color de Jordie Bellaire es una combinación ganadora. Sin embargo, cambiando el orden habitual, lamento tener que decir que no me ha gustado el color de Bellaire, que plantea una paleta de colores planos y apagados que no ayuda a leer el comic ni colabora en el disfrute del mismo. El caso es que puedo entender que Bellaire plantee este color extraño para resaltar que estamos en una línea temporal diferente al universo DC tradicional (si es que eso existe). Pero incluso reconociendo esto debo decir que es una herramienta que en este caso a mi no me ha funcionado.

El dibujo de Janín por su parte es perfecto. Janín siempre destaca por su narrativa y por su lápiz final que hace fácil cualquier escena sin importar el número de personajes o la complejidad de la acción. Entiendo que en el primer número Janín disfrutaría diseñando a los inesperados miembros de la JSA de la línea temporal de Huntress, pero luego cuando llegamos al presente y tenemos a los héroes clásicos, Janín nos los trae con su versión más icónica y atemporal. Por el lado del dibujo de Janín no se le puede poner ningún pero.

Por cierto, sí me parece más cuestionable que la JSA cuente con artistas como Jerry Ordway (principalmente), Scott Kolins, Steve Lieber o Brandon Peterson para dibujar algunas páginas situadas fuera de la corriente temporal principal. Y el caso es que Jerry Ordway es otro seguro de vida cuyo estilo encaja a la perfección con la JSA, pero me parece una locura pensar que Janín no puede mantener el ritmo mensual de publicación, necesitando estos complementos que le cubran.

Aunque se ha anunciado que esta colección de la JSA va a ser una miniserie de 12 números, este quinto número ha ofrecido un cierre satisfactorio a la amenaza de Per Degaton que nos ha acompañado desde el primer número. Por lo visto al final es posible que los problemas temporales se mantengan como nudo principal de toda la serie.

Esto sería lo lógico sobre todo si pensamos que a esta colección le precedió un one-shot publicado a final de 2022 titulado igual que este arco: The New Golden Age, que indicaba en su solicitación que «Desde la Sociedad de la Justicia de América hasta la Legión de Superhéroes, la Nueva Edad de Oro desvelará la épica y llena de secretos historia del heroísmo de DC, lanzando un nuevo grupo de títulos ambientados firmemente en el Universo DC. De la década de 1940 a la de 3040, los héroes se enfrentan a los grandes males de su tiempo. No te pierdas el inicio del misterio más extraño que ha asolado el Universo DC.»

El caso que este arco me ha gustado y seguro compraré los 12 números de esta colección. Dicho esto, tengo que reconocer que no me ha flipado. Igual es por el color que comentaba antes, o por la complejidad que tienen siempre las historias de viajes temporales y las paradojas que se generan. Pero ya sea una cosa o ambas, el caso es que siendo buen comic no me atrevería a decir que es uno sobresaliente. También reconozco que Degaton puede ser un villano clásico de la JSA que refuerza la capacidad enciclopédica de Johns, pero tampoco es un villano carismático que mole verle enfrentarse a estos héroes, a pesar de los shocks que Johns plantea para el primer número.

En este sentido, lo que sí hay que destacar es el dominio de Johns del medio comiquero, planteando en todas las grapas momentazos para el lucimiento de Janín y sorpresas y giros importantes que te dejan con ganas de más. En lo referido al pijameo más mainstream hay pocos guionistas más en forma que Johns. Al que además se le nota su amor por los personajes y cómo ha buscado una forma de devolverles a la grandeza con una historia que probablemente le permita explorar las versiones más clásicos del super grupo empezando por la 2ª Guerra Mundial.

Esta nueva encarnación de la JSA se va a convertir en lectura obligada para mucha, mucha gente.

Comparto las primeras páginas del comic:

La nueva colección de la JSA invita al optimismo dentro que este primer arco no haya sido sobresaliente. Sobre todo manteniendo este equipo creativo de primer nivel.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de The nice house on the lake vol. 2 de James Tynion IV, Álvaro Martínez Bueno y Jordie Bellaire (DC Comics – ECC Ediciones)

El primer volumen de The nice house on the lake de James Tynion IV y Álvaro Martínez Bueno, con color de Jordie Bellaire fue una de las sorpresas comiqueras del año pasado. Un año después, llega el momento de conocer el final de la historia con la publicación por parte de ECC Ediciones del último número de esta serie de DC Comics editada dentro del sello Black Label.

PUNTUACIÓN: 7/10

El superventas James Tynion IV ha cambiado la cara del terror en el cómic moderno. Prepárate para el segundo volumen de su historia más ambiciosa hasta la fecha junto al artista Álvaro Martínez Bueno. ¡Descubre los secretos de La bonita casa del lago!

Ganador del Premio Eisner 2022 a Mejor Serie Nueva y Mejor Escritor.

Uno de los libros de terror más aclamados por la crítica y más vendidos de 2021 regresa para su impactante segundo acto, ¡y ahora es el momento perfecto para entrar en la casa! Los 10 resistentes supervivientes reunidos en la casa por su amigo común Walter pensaban que por fin habían descifrado el código de sus planes… y ahora todo lo que creían saber ha cambiado literalmente. ¿Podrán liberarse de sus patrones? ¿O están todos decididos a construir su propia prisión?

James Tynion IV comenzó su andadura en el mundo del cómic ayudando a Scott Snyder a escribir historias de apoyo para la innovadora serie de Batman durante el reinicio de los New 52. Tynion pronto empezó a escribir Talon, una serie que surgió de la popularísima línea argumental «Batman: La Corte de los Búhos». También ha escrito Batman: Detective Comics, Constantine: The Hellblazer, y Red Hood and the Outlaws. El año pasado su nombre adquirió una gran notoriedad a partir de su anuncio que abandonaba DC para crear sus próximas obras en Substack, aunque este anuncio no afectó a este comic de creación propia que estaba siendo publicado dentro del sello Black Label de DC Comics.

Álvaro Martínez Bueno (Torrelavega, 1982) es un artista español de comics. En 2004 se gradúa en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y comienza su carrera artística en el ámbito de la creatividad publicitaria, desarrollando ilustraciones y storyboards para marcas como Coca Cola, Vodafone, Orange, Ikea, McDonalds, El Corte Inglés o, entre otros, la Comunidad de Madrid. En su larga trayectoria como dibujante para el mercado del comic americano, ha trabajado también en otras series de DC como la mítica Detective Comics, Justice League Dark, Batman & Robin Eternal, Aquaman, X-Men y, además, para las editoriales Marvel Comic y Valiant Entertainment. Actualmente ha firmado un contrato para trabajar en exclusiva con DC Comics.

James Tynion IV ha completado el primer volumen de Nice house on the lake confirmando la estructura de relojería con que planteaba esta historia de un grupo de personas obligadas a vivir en un espacio cerrado junto a un lago del que no pueden escapar debido a un hecho sobrenatural. Leyendo esta conclusión se nota que estamos ante un guion cerrado desde antes de empezar a escribir el primer número, mostrando de alguna manera unos hechos inevitables que no podían terminar de otra manera que como lo hacen. Dicho esto con todas las connotaciones positivas posibles.

El dibujo de Álvaro Martínez Bueno está estupendo. Como en el primer volumen destaca la cualidad arquitectónica de sus páginas, al colocar siempre a los personajes en espacios concretos de la casa y alrededores que hace que tengamos claro donde sucede la acción. Por otro lado, Martínez aprovecha las posibilidades que le permite la estructura de página, jugando con narración horizontal o vertical según le vaya interesando. Además, mantiene un ritmo perfecto para esta historia, planteando numerosas sorpresas y shocks aprovechando el giro de la página, aumentando la tensión durante la lectura. Por ponerle un pero, a medida que avanza la serie parece que le cuesta dibujar a los personajes, porque hay varios momentos en los que sus figuras están en sombra en situaciones en las que no era necesario, o con facciones muy básicas, por lo que hacía complicado saber qué personaje era cada uno. Me gusta el dibujo de Martínez, pero estas pequeñas cosas junto a la resolución de la historia de Tynion han provocado que no disfrutara este comic como esperaba.

En mi reseña del primer volumen destacaba también el color de Jordie Bellaire, y en este caso voy a matizar un poco mi valoración. Y es que si bien Bellaire triunfa a la hora de resaltar la naturaleza sobrenatural y casi rozando el terror de algunas de las situaciones que van a vivir los personajes atrapados en esta casa, en este volumen hay varios momentos de conversaciones normales en los que el color quedaba raro y me entorpecía la lectura, en lugar de hacer lo contrario, ayudar a crear la atmósfera más adecuada en cada momento. Está claro que hablamos de decisiones conscientes de la colorista, pero no he conectado con la propuesta como durante el primer volumen.

Hay otro tema importante en relación a la estructura, y es que en la casa tenemos a 12 personajes (contando a Walter, el anfitrión) como 12 son los números de esta colección. Sin embargo, varios de ellos realmente no pintan apenas en la historia, más allá de usarles en los prólogos de cada número contándonos un aspecto de su relación con Walter. Comentaba sobre el dibujo de Martínez que me costaba diferenciar a algunos personajes, pero eso también es debido a la falta de importancia de varios en la resolución de la trama, por lo que no es extraño que les confundiera, al ser básicamente intercambiables. Y esto es debido porque a pesar del reparto coral, la serie se apoya mayoritariamente en la compleja relación entre Walter y Norah, mientras vemos a Tynion reflexionar sobre la amistad, lo que buscamos en los demás frente a lo que son en realidad y el egoísmo de nuestra vida cuando intentamos cambiarles. También sobre el libre albedrío o la posibilidad que un ser superior juegue con nosotros una partida de poker con las cartas marcadas en la que no podemos hacer nada excepto actuar como se espera de nosotros. En esta segunda parte el tono casi tocando el terror inicial cambia hacia una drama existencial, lo que reconozco me sorprendió bastante. Como veis, hay numerosos elementos muy interesantes en la historia de Tynion, pero no acaba de rematarlos, a pesar que el giro final es perfecto, por lo que no llega a volarme la cabeza en ningún momento.

Otro elemento con el que he conectado menos es que en el primer volumen Tynion planteaba páginas de apoyo con mensajes de texto de móbil para aportar una interesante información de los personajes y de Walter. Sin embargo, en este volumen, estas páginas que sobre todo se han dejado para el último número me han parecido páginas que no aportan nada realmente importante y nos cortan el ritmo en medio del que es el climax final. De alguna manera, Tynion ha repetido el fail de la franquicia mutante, que incorporó en las primeras miniseries interesantes textos que ampliaban la experiencia de la revolución plantada por Jonathan Hickman, pero en seguida se convirtieron de páginas «basura» de relleno sin interés que de alguna manera parecía que su objeto era simplemente ampliar las páginas como fuera para así poder Marvel y Panini cobrarnos más por esa grapa.

Hablando del climax, hablaba en positivo sobre los finales inevitables que resultan casi los únicos posibles teniendo en cuenta lo que hemos leído hasta ese momento. Esto que es positivo queda un poco empañado por el hecho que este climax se construye a partir de un diálogo clave entre Walter y Norah en el noveno número que es repetido prácticamente literal en la resolución. Y esto, incluso con la esperada aunque brillante sorpresa final, me rompió la tensión del número y me dejó con sensación anticlimática. Dentro que me parece estupendo haber tenido la oportunidad de leer una historia tan diferente a todo lo que leo habitualmente, con un dibujo top que encaja perfectamente con la historia y el tono.

Por cierto, otro elemento que tengo que comentar es que estos doce números han planteado una historia relativamente autoconclusiva, pero realmente hay tantos elementos abiertos que no me deja la sensación de final cerrado que esperaba que tuviera este volumen, independientemente de cual fuera. De hecho, la última viñeta del comic indica «final del círculo uno», lo que confirma que Tynion y Martínez van a realizar al menos un segundo volumen. Y entiendo que tras ganar dos Eisner tienen todo a favor de continuar un comic que es un éxito de crítica y público. Pero tengo que reconocer que hubiera preferido un final FINAL. Porque aparte, así es como DC y ECC vendieron este comic. Dicho esto, los inicios de cada grapa en la que versiones del futuro de los personajes hablaban sobre Walter desde una ubicación cataclísmica ya me debería haber indicado que era imposible terminar la historia en doce números. Pero reconozco que la novedosa propuesta me tenía enganchado sin necesidad de tener que especular sobre cómo iba a continuar la historia.

Creo que me está quedando un texto un pelín negativo de un comic que realmente me ha gustado. Quizá la primera parte estuvo tan bien que esperaba una brillantez que no he llegado a encontrarme en este segundo volumen, lo que me deja este resquemor. Sin embargo, creo que The nice house on the lake es un comic super recomendable.

Comparto las primeras páginas de este segundo volumen, que mantienen la estructura de los números previos:

Nice house on the lake ha sido un buen comic con una premisa potente y un buen desarrollo, pero igual la resolución no ha estado a la altura. Con todo, es genial poder leer una historia tan diferente como esta.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Miracleman by Gaiman & Buckingham: The Silver Age 1-2 (Marvel Comics)

Que tras más de 25 años podamos por fin conocer el final de la historia de Miracleman: The Silver Age que Neil Gaiman y Mark Buckingham crearon en la década de los años 90 es un pequeño milagro. Hoy comparto mis impresiones de los dos primeros números publicados por Marvel Comics que aún pueden ser considerados como reedición de los comics de Eclipse, a pesar que Buckingham con color de Jordie Bellaire haya modificado casi completamente el dibujo respecto a lo publicado originalmente.

PUNTUACIÓN: 7/10

Comienza «La Edad de Plata», la historia inacabada de Neil Gaiman y Mark Buckingham. El joven Miracleman, el miembro perdido de la familia Miracleman, ha vuelto. Sus últimos recuerdos eran de un mundo de alegría e inocencia de 1963. Ahora se encuentra en el siglo XXI, donde sus mejores amigos se han convertido en dioses y monstruos. Remasterizado con nuevas e impresionantes ilustraciones de Mark Buckingham. Incluye material originalmente presentado en MIRACLEMAN nº 23 y 24, publicados originalmente por Eclipse en 1993-94, además de contenido extra.

Marvel Man, luego transformado en Miracleman cuando el comic fue publicado en Estados Unidos, es uno de los comics más influyentes de los años 80 que sin embargo muy poca gente leyó. Aunque fue creado en 1954 por el guionista y dibujante Mick Anglo para el mercado británico, no fue hasta 1982 en que Alan Moore escribió su etapa histórica dibujada por Garry Leach y Alan Davis. La editorial americana Eclipse empezó a publicar estos comics publicados inicialmente en la revista inglesa Warrior, que incluían entre otros elementos algunas de las escenas de matanzas más impactantes de la historia del comic. O un nacimiento mostrado de forma explícita sin tapujos.

Tras finalizar la etapa de Moore en el número 16, Eclipse contrató a Neil Gaiman para continuar la historia, algo lógico teniendo en cuena la amistad de éste con Moore. Gaiman planteó tres arcos de seis números que denominó The Golden Age, The Silver Age y The Dark Age que cerraría su historia. The Golden Age se publicó en los números 17-23 de la colección entre 1990 y 1991, a lo que seguiría una miniserie de 3 números tituladas Apocrypha realizada por varios autores. El segundo arco The Silver Age quedó inconcluso tras publicarse tan sólo dos números, números 24 y 25, al declararse en quiebra Eclipse en 1994.

Marvel ha iniciado la publicación de The Silver Age empezando por los dos números de Eclipse, aunque Mark Buckingham ha vuelto a dibujar prácticamente estos números en su totalidad, como bien puede apreciarse en los extras que Marvel incluye en su edición. Y es que puestos a terminar la historia, está claro que quedaría raro leer un comic que contuviera dos números con el estilo del Buckingham de hace 25 años mientras que los 4 restantes ya serían con su estilo y narrativa actual. Y la verdad es que la «remasterización» le sienta muy muy bien al comic. Buckingham aprovecha la oportunidad ofrecida por Marvel para crear momentos más espectaculares y una narrativa más fluida, aprovechando las posibilidades de la doble página abierta como unidad narrativa. En este sentido, me resulta muy interesante la decisión del color de Jordie Bellaire, que aporta una sensación de anacronismo a la obra, al plantear colores planos casi como si el comic se hubiera coloreado en los años 90 antes del surgimiento del coloreado digital que en este.

En lo relativo a la historia de Gaiman, aún queda todo por contar. Es interesante recordar que esta historia fue escrita por un Gaiman primerizo que acababa de empezar Sandman y no era es escritor super estrella que es ahora. La resurrección de Young Miracleman en un mundo que no reconoce como suyo con unos familiares convertidos en dioses vivientes en la tierra ya ha mostrado el punto de ruptura. Y me deja con ganas de saber cómo va a continuar la historia, dentro que confío y estoy seguro que Gaiman no repetirá una masacre, al ser algo ya contado por Moore. Pero es curioso que una historia planteada por Gaiman en los 90 como futurista al ambientarla en 2003, ahora queda de alguna manera como anacrónica y un tanto retro al leerse por primera vez en 2022.

Debo comentar además que estos comics publicados por Marvel están bien, pero se enfrentan a unas expectativas imposiblemente altas debido a las expectativas de los lectores de poder leer unos comics inconclusos desde hace más de 25 años. Lo digo porque soy el primero que los he leído y me han parecido «bien sin más». Y aunque espere a leer The Silver Age en su totalidad para valorarla, realmente Gaiman y Buckingham solo buscaban crean un buen comic, no uno que parece que tenga que marcar un antes y un después en la historia del medio. Cuanto antes consiga asumir esta realidad, creo que más posibilidades tendré de disfrutar de este comic como lo que es en realidad. Algo que no ha cambiado desde 1994 en que se publicó por primera vez.

Comparto las primeras páginas del comic:

Miracleman: The Silver Age ha comenzado bien pero falta por ver si Gaiman y Buckingham están a la altura de unas expectativas posiblemente demasiado elevadas teniendo en cuenta el tiempo transcurrido.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de The nice house on the lake Vol. 1 de James Tynion IV, Álvaro Martínez Bueno y Jordie Bellaire (DC Comics – ECC Ediciones)

Me uno a la aclamación popular ya que me ha gustado muchísimo el primer volumen de The nice house on the lake que recopila los seis primeros números de la serie creada por James Tynion IV y Álvaro Martínez Bueno, con colores de Jordie Bellaire, dentro del sello Black Label de DC Comics, que ECC Ediciones está publicando actualmente.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Con «Algo está matando a los niños» y «El departamento de la verdad», James Tynion IV ha cambiado la cara del terror en el cómic moderno. ¡Ahora prepárate para su historia más ambiciosa, junto a su compañero de Detective Comics Álvaro Martínez Bueno!

Todos los invitados a la casa conocen a Walter, o al menos lo conocen un poco. Algunos lo conocieron en la infancia; otros lo conocieron hace meses. Y Walter siempre ha sido un poco… raro.

Pero después del año más duro de sus vidas, nadie iba a rechazar la invitación de Walter a una casa asombrosamente hermosa en el bosque, con vistas a un enorme lago silvestre. Es hermosa, opulenta y privada, así que ¿una semana soportando los extraños planes y apodos de Walter a cambio de las vacaciones de su vida? ¿Por qué no?

Todos ellos se encontraban en ese momento de sus vidas en el que podían sentir que se alejaban de sus otros amigos; ¿no sería una oportunidad para volver a conectar? En The Nice House on the Lake, las ansiedades primordiales del siglo XXI adquieren un nuevo y aterrador rostro, y puede que sea el de la persona en la que una vez confiaste más.

Este primer volumen de The nice house on the lake recopila los seis primeros números de esta serie de doce comics.

James Tynion IV comenzó su andadura en el mundo del cómic ayudando a Scott Snyder a escribir historias de apoyo para la innovadora serie de Batman durante el reinicio de los New 52. Tynion pronto empezó a escribir Talon, una serie que surgió de la popularísima línea argumental «Batman: La Corte de los Búhos». También ha escrito Batman: Detective Comics, Constantine: The Hellblazer, y Red Hood and the Outlaws. El año pasado su nombre adquirió una gran notoriedad a partir de su anuncio que abandonaba DC para crear sus próximas obras en Substack, aunque este anuncio no afectó a este comic de creación propia que estaba siendo publicado dentro del sello Black Label de DC Comics.

Álvaro Martínez Bueno (Torrelavega, 1982) es un artista español de comics. En 2004 se gradúa en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y comienza su carrera artística en el ámbito de la creatividad publicitaria, desarrollando ilustraciones y storyboards para marcas como Coca Cola, Vodafone, Orange, Ikea, McDonalds, El Corte Inglés o, entre otros, la Comunidad de Madrid.

En su larga trayectoria como dibujante para el mercado del comic americano, ha trabajado también en otras series de DC como la mítica Detective Comics, Justice League Dark, Batman & Robin Eternal, Aquaman, X-Men y, además, para las editoriales Marvel Comic y Valiant Entertainment. Actualmente ha firmado un contrato para trabajar en exclusiva con DC Comics.

Entrando a valorar este comic, The nice house on the lake me ha parecido una pasada, el ideal al que todo comic debería aspirar. Este comic es una de esas historias que se disfrutan aún más cuando se llega a ella sin saber nada del argumento, como fue mi caso. Más allá de la premisa de un grupo de gente encerrada en un espacio cerrado, Tynion IV me ha volado la cabeza en todos los aspectos, empezando con el giro al final del primer número que marca la primera gran sorpresa del comic, cuando descubrimos cual es la historia en realidad. Sorpresea que no va a ser la última, porque en cada número hay uno (o varios) shocks que hacen que el comic tenga un ritmo modélico.

El comic se siente como un engranaje de relojería en el que además de Walter, el anfitrión, cada uno de los 10 invitados están ahí por un motivo concreto y con un papel importante que jugar en la historia. Tynion además juega con la narrativa no lineal como forma de incrementar la tensión mientras conocemos a los diferentes personajes, con resultados super satisfactorios. Agradezco la forma que ha planteado para que conozcamos a los diferentes personajes, ya que 10 personas son muchas para un comic de 24 páginas y planteado de forma tradicional, la presentación se hubiera alargado en exceso, cosa que no sucede en el comic. No recuerdo haber leído nada similar a The nice house on the lake en el medio comiquero, realmente todas las comparaciones que me vienen a la cabeza serían del medio televisivo empezando por Lost. Esto me parece muy interesante, sobre todo porque de momento creo que Tynion ha sido muy hábil en la traslación al formato comic del modelo de historia televisiva de «misterio con cada episodio centrado en un personaje mediante flashbacks» que tan popular se hizo en la televisión a partir de la serie creada por J.J. Abrams y Damon Lindelof.

Aprovecho para comentar lo chulas que son las páginas de apoyo que encontramos en cada número, que sirven para dar información interesante sobre un aspecto de la historia o el espacio donde se encuentran. Ver lo interesantes que resultan estas páginas hizo que recordara lo mal que me sienta cuando este recurso se utiliza mal, como estamos viendo en los últimos meses en la franquicia mutante de Marvel Comics. Cuando Jonathan Hickman creaba estos textos de apoyo en Dinastía de X / Potencias de X tenían un sentido y resultaban interesantes, pero en el último año se han convertido en un relleno sin interés que dan un poco de vergüenza ajena y sólo sirven de excusa para llenar páginas y cobrarnos más por el comic.

Los personajes son otro de los puntos fuertes de la historia, al ser personas muy diferentes que reaccionan a lo que les va a pasar de formas muy diferentes, anticipando un conflicto que diría va a ser inevitable. En este sentido, reconozco que en algunos momentos he sentido un poco de confusión al no tener claro quien es cada personaje en algún momento concreto y, en su caso, qué papel y personalidad tienen. Creo que con las relecturas este comic va a mejorar un montón, porque no creo que esta confusión sea un problema de la historia sino de la complejidad que Tynion plantea a los lectores confiando nuestra capacidad de comprensión.

Por cierto, otro elemento que me ha gustado mucho de estos seis números es la capacidad de síntesis del comic mostrando los elementos más interesantes, así como el uso de Tynion de la elipsis entre cada número. Si los lectores tienen que esperar un mes para poder leer la siguiente grapa, Tynion también aprovecha este parón para hacer que la historia avance temporalmente, de forma que permite que los lectores en cierto sentido rellenemos los huecos en la historia entre cada grapa.

Si el guión de Tynion IV me ha parecido bueno, el apartado artístico a cargo de Álvaro Martínez Bueno en el dibujo y Jordie Bellaire en el color me parece fantástico. Los estudios de Bellas Artes y el gusto por la arquitectura de Martínez Bueno son aprovechados por el dibujante español para crear el que probablemente sea uno de los mejores trabajos de su carrera. La casa al lado del lago se siente como un espacio real en el comic, con una serie de habitaciones y estancias que podrían estar sacadas de una revista de arquitectura moderna. Junto al elemento arquitectónico, los diseños de personajes me parecen muy chulos y acertados. Comentaba antes que tuve alguna confusión sobre la identidad de algún personaje, pero no diría que es un tema del dibujo, sino de la propia complejidad de una historia con multitud de protagonistas.

Otro éxito del comic es la narrativa de Martínez Bueno. El comic juega mucho con la sorpresa al girar la página, y encontramos páginas con narrativa horizontal además de la clásica vertical, aprovechando al máximo las posibilidades narrativas y expresivas que la historia pone a su disposición. Además, dado que estamos ante una historia de terror, Martínez Bueno crea momentos perturbadores que funcionan increíblemente bien en la página.

Si el dibujo es tan bueno es también por el color de Jordie Bellaire, una de las mejores coloristas del medio. Sus páginas tienen una paleta de color super variada para reforzar la expresividad o el shock que cada escena tiene que transmitir. En este sentido, las páginas de flash-forward al principio de cada grapa también cuentan con un color diferente que refuerza los diferentes momentos temporales en que se mueve la historia.

Si a un comic se le pide una buena historia que resulte original con personajes que importen y con un buen dibujo que cuente bien la historia, realmente no se le puede pedir más a The nice house on the lake.

Comparto las primeras páginas del comic:

The nice house on the lake apunta a que va a convertirse, si no lo es ya, en uno de los comics del año. Muchas ganas de leer la continuación de la historia.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Bruja Escarlata vol. 3 El último maleficio (Marvel Comics – Panini)

Termino la lectura de la serie en solitario de la Bruja Escarlata con el tercer volumen publicado por Panini en 2017 y que cerró la historia planteada por el veterano escritor James Robinson.

PUNTUACIÓ: 6/10

Contiene Scarlet Witch v2, 11-15 USA Último tomo. La Bruja Escarlata viaja hasta Serbia, para zambullirse profundamente en sus raíces gitanas. ¿Quiénes eran sus padres? ¿De dónde vinieron? Wanda descubrirá las respuestas… y buscará venganza.

Guión de James Robinson, con dibujo de Leila Del Luca y Felipe Sobreiro (numero 11), Annapaola Mariello con Matt Yackey (12), Jonathan Marks-Berracchia y Rachelle Rosenberg (13), Shawn Crystal y Chris Brunner (14) y Vanesa R. Del Rey con Jordie Bellaire (15 y último de la serie).

Pues lamento decirlo, pero este último volumen de la Bruja Escarlata me ha parecido el peor de los tres. De hecho, hay muy pocas cosas que me funcionan en estos comics. Empezando por la historia de James Robinson, que en el momento en que debe darnos respuestas a todo, al problema de la magia y a la historia de Wanda, su verdadero origen y alcance de sus poderes, éstas no pueden ser más random y más ¿intrascendentes? Con lo bueno que fue Robinson en el pasado, no entiendo qué ha fallado aquí.

También hay que reconocer que Marvel la cagó cuando cambió el origen de Wanda y Pietro para hacer que NO fueran mutantes por culpa de las películas de Fox y para no «cederles» personajes a la competencia. Eso provocó un montón de problemas que al menos en parte James Robinson se encarga de aclarar, estableciendo cual es el origen y la cronología oficial de su pasado que va a regir a partir de ahora. Sin embargo, esta historia no acaba de funcionar debido a un deficiente dibujo sin personalidad que falla en imprimir la dosis de emoción que esta historia debería tener.

Peor es el tema de la amenaza en la sombra que estaba amenazando el mundo de la magia desde el número uno. Y esto sí es 100% cosa de Robinson. El climax del número 14 me parece un bluf de principio a fin, no sólo por la amenaza y su nula presencia, sino por unas utilizaciones de poderes mágicos convertidos en explosiones de luces mágicas que no pueden ser más chorras. Peor es el propio final de la serie, en el que no acaba de quedar clara cual va a ser la función de Wanda en el Universo Marvel. ¿Caza demonios, exorcista, aventurera sobrenatural, arqueóloga de la magia? Todo y nada a la vez. De hecho, hacer que Wanda tuviera que pagar un precio por usar la magia, algo que también vimos en la etapa de Jason Aaron en Doctro Extraño, era algo interesante, pero eso queda eliminado al final, de forma que hasta eso se siente como una pequeña decepción. Por otro lado, si esperabas saber el límite a los poderes de Wanda o en general cómo funcionan, no esperes encontrarlo tampoco aquí.

Pero no es solo la historia de Robinson, el apartado artístico también es motivo de queja en este volumen. Cuando el comic planteaba historias más o menos autoconclusivas, podía tener cierto sentido que cada número estuviera dibujado por un artista diferente. Pero en este volumen los números 11 a 14 cuentan la historia de origen de Wanda, por lo que el baile de dibujantes le hace mucho daño a la narrativa conjunta. Pero es que además los editores con mal criterio optan por artistas que con completamente diferentes entre si, lo cual hace que todo case aún peor, de forma que si la historia de Robinson era normalita, su lectura sea mucho peor.

En este sentido, me parece un fail como una casa la elección de los diferentes artistas sin pensar en cómo van a quedar cuando la historia se leyera de un tirón como es el caso. A una correctísima Leila Del Luca con Felipe Sobreiro en el número 11, que empieza la historia en Croacia, le sigue Annapaola Mariello como artista del número 12. Este número es clave en la serie, porque conocemos a un familiar de Wanda y Pietro aún con vida, pero su estilo super funcional random no consigue transmitir personalidad o la más mínima emoción en uno de los momentos clave para Wanda. Este número me pareció artísticamente de los más flojos de la serie.

En el número 13, Jonathan Marks-Berracchia con color de Rachelle Rosenberg es todo lo contrario, un dibujo «feista» en la tradición de un comic Vertigo casi de Ted McKeever, con unas páginas repletas de manchas oscuras y unas figuras antinaturales. A Marks-Berracchia se le hace muy complicado contar una historia con sus viñetas de forma fluida y no pega en nada con los comics publicados antes ni después. Tras este comic, Shawn Crystal y Chris Brunner nos dibujan el climax de la búsqueda de Wanda en el número 14, un comic que como comentaba anes en lo artístico tampoco funciona en ningún momento. Es cierto que la historia es random y Robinson no está en su mejor momento, pero el dibujo de este número también lo vi muy muy flojo.

Por último, tiene sentido que Vanesa R. Del Rey con Jordie Bellaire que abrieron la serie se encarguen del último número que lo cierra. Y aunque no conecto con el estilo de Del Rey al menos sí le encuentro personalidad. En todo caso, este número como cierre de la historia de Wanda la verdad es que tampoco me acaba de funcionar, lo que hace que globalmente este comic me haya dejado con cierta sensación de intrascendencia.

He acompañado esta reseña con páginas de cada uno de los cinco números de la serie para que también vosotros podáis valorar de alguna manera si estos artistas se compenetran o si son un huevo y una castaña entre si. Ya sabéis mi opinión al respecto, pero creo que tenéis elementos para poder crearos vuestro propio criterio.

El comic de Bruja Escarlata ha terminado siendo un comic correcto sin más, alejado del carisma y el entretenimiento que nos tienen acostumbrado los comics Marvel. Puede resultar interesante para los fans del personaje entre los que me incluyo, pero poco más. De hecho, ahora mismo no me ha dejado con ganas de recomendarlo a nadie.

PUNTUACIÓ: 6/10

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