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Crítica de Ascensión de Potencias de X 2 de Kieron Gillen y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Segundo número de Ascensión de Potencia de X de Kieron Gillen, R.B. Silva y David Curiel, y seguimos con la trama fuera del tiempo protagonizada por Charles Xavier y sus aliados.

PUNTACIÓN: 7/10

La última esperanza para los mutantes se encuentra fuera del espacio y del tiempo. Flotando entre dimensiones, escondiéndose de un Dominio que quieren destruirlos, ¿Sobrevivirán Xavier y los suyos? Y cuando conozcamos su plan, ¿querremos que lo hagan?

En la Caída de la Casa de X, los mutantes se enfrentan a una doble amenaza. Por un lado los humanos de Orchis y en paralelo las Inteligencias Artificiales de Nimrod y la Centinela Omega que en realidad quieren destruir a mutantes y humanos y quedarse con todo, algo que vimos intentar evitar al comienzo de todo en las Potencias de X originales de Jonathan Hickman. Pero Kieron Gillen añadió una tercera amenaza en Inmortal X-Men que está en el centro de esta miniserie. Mister Siniestro y los otros clones de Nathaniel Essex se hicieron con el control de la habilidad de Moira MacTaggert de reiniciar la realidad y está destinado a crear ENIGMA, una I.A. super poderosa que si se activa, lo destruirá todo. Charles Xavier y sus aliados Cifra, Rasputín IV y Rachel Summers intentarán evitarlo desde su base de operaciones fuera del tiempo del Lugar Nulo. Para ello van a usar a Madre Justa, que no tengo quien es pero diría que es una de los clones de Nathaniel Essex.

La historia de Gillen es un galimatías que cuesta seguir, al acompañarla de viñetas que provienen de momentos del futuro que puede que sucedan o no, y otros del pasado contados desde otra perspectiva. Además, en el primer número nos contaba que el plan último de Xavier si todo lo demás fallaba era matar a Moira Mactaggert en su infancia antes de que se activaran sus poderes, como única forma de evitar que Siniestro se haga con esos poderes y cree a Enigma. Sin embargo, eso no llega a pasar en esta grapa, lo que es un pequeño bajón, sobre todo si pensamos que el gran giro de Moira sucedió en el segundo número de Potencias de X. No, la historia va a otro ritmo, y Gillen la llena de detalles de difícil comprensión, como que Cifra ¿sea también un clon de Nathaniel Essex? (Esto puede entenderse si pensamos que viene del futuro, o tal vez lo contaron en Inmortal X-Men, no tengo ni idea). Qué es la Sala Blanca es también otra gran duda y genera una escena que no acabo de entender tampoco. Lo cual hace que en conjunto me resulta muy difícil conectar con este comic aún cuando le reconozco a Gillen una intención que espero de una recompensa a la altura al final de la miniserie. Por cierto, el final del comic protagonizado por Moira me da esperanza en que Gillen arreglará uno de los grandes problemas de la Era de Krakoa, convertir a Moira en villana en Inferno, la miniserie que marcó el final de Jonathan Hickman en la franquicia. Pero eso será si Charles Xavier no la mata antes en el pasado, algo que sucederá el próximo número.

Si ayer comentaba sobre Caída de Dinastía de X que no conecto con el dibujo de Lucas Werneck, tengo que decir que la sensación es toda la contraria viendo las páginas de R.B. Silva. Silva estuvo aquí al comienzo de todo dibujando Potencias de X de Jonathan Hickman, y es una pasada verle dibujar este comic. La historia de Gillen es muy complicada, pero Silva consigue, junto al colorista David Curiel, que todo luzca super espectacular, a pesar que la mayoría del tiempo tenemos a personas hablando y vemos retazos de momentos de otros momentos temporales que no acaban de tener sentido. Y cuando nos muestra a Rasputin IV en acción, un personaje que de nuevo nos recuerda el comienzo de todo, la escena de acción es super espectacular. Si el dibujo debe provocar que tengas ganas de leer el comic, Silva lo consigue con nota.

Quiero leer cómo termina la Era de Krakoa, así que voy a comprar esta miniserie hasta el final. Espero que Gillen consiga darle un sentido a todo, aunque las cosas se están complicando no se si demasiado. Veremos.

Comparto las primeras páginas del comic:

Kieron Gillen está contando una historia sumamente enrevesada por la corriente temporal. Igual demasiado. Por suerte, el dibujo de R.B. Silva consigue que todo luzca espectacular. A ver qué nos cuentan el próximo mes.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Caída de Dinastía de X 2 de Gerry Duggan y Lucas Werneck (Marvel Comics – Panini)

Segundo número de Caída de Dinastía de X de la mano de Gerry Duggan, Lucas Werneck y color de Bryan Valenza, en el que las diferentes piezas continúan en movimiento.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡No sin luchar! Puede que La Patrulla-X se encuentre en su peor momento. Quizás estén al borde de la erradicación completa, pero no van a despedirse sin plantar cara. Polaris regresa para guiar a los suyos hasta casa, trayendo con ella una sorpresa para Orchis.

Caída de Dinastía de X muestra lo complejo y hasta complicado que se ha convertido intentar seguir la historia-río de la franquicia mutante de Krakoa que está culminando con esta última fase de La Caída de la Casa de X. Y es que más que una historia lineal, en esta grapa asistimos a varias tramas entrelazadas. Empezamos con Polaris y el Nido, que llevan a Sapiencial al asalto de la estación espacial de Orchis en una primera escena de 5 páginas. Al mismo tiempo, Lobezno, Coloso y Rondador también están intentando entrar en la estación de Orchis para liberar a algunos mutantes allí detenidos, escena que necesita otras cinco páginas. Ver matar a sangre fría a Rondador a un esbirro de Orchis, y sobre todo, la forma en que lo hace, es un momento terrible que explica por qué en muchos casos no reconozco a estos personajes y se me hace imposible conectar con ellos.

Emma Frost coordinando todos los ataques, Kate Pryde en París intentando liberar a Cíclope y Juggernaut liberando a Krakoa también pasan por aquí durante unas viñetas, aunque la tercera escena importante del comic está protagonizada por Pícara y Gambito, que quieren liberar a Distribuidor de su cautiverio. Y si no sabíais que este mutante estaba preso, es porque pasó en la miniserie Juego de Poder protagonizada por la pareja hace algunos meses, que puedo imaginar que muy poca gente ha leído. Por último, la sorpresa final del comic lo protagoniza la doctora Gregor de Orchis, que de la nada se ha dado cuenta que Nimrod y la Centinela Omega no tienen en mente los intereses de los humanos una vez aniquilen a los mutantes, lo que la lleva a ayudar a Cíclope en el último segundo antes de su ejecución. Este cambio de opinión parece super gratuito, aunque a lo mejor esto se cuenta en alguna grapa mutante reciente que no he leído. Pero refuerza la idea de historia compleja que se puede seguir pero que deja claro que te estás perdiendo muchas cosas que suceden en el resto de colecciones mutantes.

La historia de Duggan es correcta y funcional, pero no evita que se note que son momentos sin punch de cara a dirigirnos hacia el climax final. Esto lo vemos por ejemplo con que a pesar del asalto de la estación espacial de Orchis por dos frentes diferentes, el Doctor Éstasis y MODOK escapan sin más. De hecho, la carta de despedida de MODOK de la última página sugiere que este villano se marcha y no va a tener protagonismo en lo que queda de historia. Que los mutantes le dejen ir, como parece, sería una locura máxima, pensando su importancia capital en los planes de Orchis. Pero conociendo a Marvel, no sería para nada descartable. Y hablando de la carta de MODOK, este segundo número de la miniserie cuenta con 22 páginas de historia, más dos páginas con el resumen y los títulos de crédito y otras dos con una cita de la doctora Gregor y esta carta que mencionaba. Y me recuerda que al principio de Krakoa Hickman utilizaba estas páginas de texto para aporta información importante del mundo de Krakoa. Sin embargo, hace ya mucho que estas páginas sólo sirven para dar sensación de rellena páginas para poder cobrarnos más por esta grapa de mayor extensión. Una sensación que como podéis imaginar no es buena.

El comic cuenta con dibujo de Lucas Werneck y color de Bryan Valenza. No tengo nada malo que decir del color, creo que cumple su función de forma más que correcta. Sobre Werneck, veo que en los últimos meses Marvel está intentando promocionarle como su próxima super estrella, pero las páginas que le leo no me sugieren eso. En realidad Werneck me parece todavía un dibujante más bien normalito que plantea algunas caras un poco raras y tiene una narrativa resultona pero poco más, con un exceso de primeros planos de los personajes. Comentaba ayer que resulta un placer leer D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman gracias al dibujo de un Valerio Schiti espectacular. No siento eso leyendo este comic, veo una historia correcta de Duggan acompañado por un dibujo igual de correcto y falto de carisma.

Ya comenté en mi reseña del primer número de esta miniserie que quiero saber cómo termina la Era de Krakoa, así que no tengo duda que compraré esta miniserie de cinco números en su totalidad. Pero tras dos números el posible hype que tuviera se me está desinflando. Ojalá el final mejore esta sensación y resulte satisfactorio.

Comparto páginas de este comic:

Caída de Dinastía de X muestra lo compleja que se ha convertido la franquicia mutante de Krakoa, ofreciendo un comic correcto al que le falta punch.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 5 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

Quinto número de D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman, Valerio Schiti y Marte Gracia, que continúa las aventuras de Wyn esta vez con Mia DiMaria de acompañante.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La clínica tiene un muro cubierto de palabras. Están escritas con la sangre de los hombres, pero nadie puede leerlas. Mia encuentra piso. No vale la pena exprimir el zumo.

Tras la presentación de Mia DiMaria hace unos números, una joven con aptitudes para la magia y lo sobrenatural que fue captada por Aiko para formar parte del Orden Natural de Todo, en este quinto número se convierte en la protagonista de la historia, al ser contactada por Wyn, el avatar de los Poderes Fácticos, para que le ayude con un pequeño encargo. Un encargo que implica salvar a Dimitri de un cautiverio en una clínica que no cura a sus pacientes.

El comic tiene 25 páginas de historia y se lee de maravilla de principio a fin. El Hickman archivista recupera a los Cisnes Negros de su etapa en Los Vengadores y, sobre todo, a los seres que son los tutores de las niñas y que dirigen la clínica donde está encerrado Dimitri. Me gusta ver a Wyn enseñando a Mia alcanzar su potencial mágico, y cómo la magia en muchos casos implica negociación, consiguiendo liberar a Dimitri con el clásico «tu me das algo, yo te doy algo».

Sin embargo, en general esta historia la siento intrascendente, una tuerca más en la maquinaria narrativa que Hickman plantea para sus historias a la que le falta punch. Dimitri ha sido apresado fuera de plano, conocemos a las tutoras de las niñas futuras Cisnes Negros, pero en realidad no sabemos para qué están intentando descifrar ese mensaje, qué esperan conseguir una vez esté completo. Unas acciones que implican la muerte de un varón para conseguir una nueva letra del mensaje. La construcción de Mia DiMaria me gusta, pero todo lo demás se me queda corto, como la mayoría de cosas que escribe Hickman. Y entiendo que para crear el climax futuro a lo que esto nos dirige, hay que presentar antes el concepto, pero demasiadas incógnitas demasiadas veces al final puede provocar que el lector desconecte.

Por suerte para Hickman, el comic está dibujado por Valerio Schiti y tiene el color de Marte Gracia. Y luce espectacular. En este número la novedad son las dos páginas con el cuento que la tutora jefa de la clínica le cuenta a las niñas que cuando crezcan se convertirán en nuevos Cisnes Negros, en las que Gracia cambia el estilo de color para darle otro feeling a las páginas, además de plantear Schiti viñetas sin encuadrar con este mismo objetivo. En general, da gusto tener un dibujante super top como Schiti que hace atractiva hasta una conversación sobre el tiempo. Y que consigue junto al color de Gracia que el comic luzca espectacular incluso aunque no haya ninguna escena de acción.

El giro final sobre lo que implica para Mia ser una aprendiz del Orden Natural de Todo me hace suponer que por fin en el próximo número empezaremos a conocer qué son estas dos nuevas organizaciones místicas, el Orden y los Poderes Fácticos. Y sobre todo, cuales son sus diferencias que de momento están aparcadas por la tregua. Me da que igual el Orden Natural puede ser la que quiera poner un poco de orden a nuestra caótica existencia, y puede haber provocado algunos de los problemas actuales. Esto es especulación, ya veremos si acierto. Pero lo que si tengo claro es que este número ha sido un interludio, un parón que ha evitado que conozcamos un mes más las respuestas que me estoy haciendo desde el número uno. Y no es algo positivo.

Tras cinco números ya puedo afirmar que la historia de Hickman no está haciendo click. Y el comic se lee muy bien gracias al dibujo top de Schiti, pero me deja con la sensación que estando bien podría haber estado mejor. Quedan tres números para el final, y me gustaría pensar que Hickman me va a volar la cabeza con su climax y las revelaciones que nos quiera contar. Pero no tengo claro que lo consiga, diría que habrán más cuestiones sin resolver que al revés, empezando por el propósito de esta clínica, que seguro se va a quedar para otra ocasión.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. es una buena lectura con un dibujo top. Pero empiezo a notar que a la historia de Hickman le falta punch. Con todo, el comic se lee con agrado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Biblioteca Marvel: La Patrulla-X vol. 4 de Stan Lee, Roy Thomas y Werner Roth (Marvel Comics – Panini)

El cuarto volumen de la Biblioteca Marvel: La Patrulla-X trae la novedad de la sustitución de Stan Lee en los guiones, que da paso a un jovencísimo Roy Thomas como guionista de la serie, manteniéndose Werner Roth en el dibujo con Dick Ayers en el entintado.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO DURILLO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El regreso de Magneto precede al debut de El Mímico, el único superhombre capaz de imitar los poderes de todos los miembros de La Patrulla-X. En este tomo descubrirás también el origen del Profesor Xavier, en la primera de las historias escritas por Roy Thomas después de sustituir a Stan Lee. ¡Es el comienzo de una nueva era para los mutantes de Marvel! Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen recopìla los números 18-23 USA, publicados en 1966.

Las seis grapas que componen este cuarto volumen de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X se dividen en una primera grapa, el número 18 USA, para cerrar la trama de Magneto que nos dejó el cliffhanger del volumen aterior, un número suelto con la presentación de Mímico, un villano que puede copiar las habilidades del grupo (nº 19), y dos historias de dos números de extensión. La primera contra Lucifer (nos. 20 y 21), el villano que dejó inválido a Charles Xavier, y la segunda (nos. 22 y 23) reutilizando al Conde Nefaria, al que vimos en Los Vengadores y que también se enfrentó a Iron Man en Tales of Suspense.

Es importante destacar que Roy Thomas se convirtió en guionista de la serie a partir del nº 20 USA, sustituyendo al maestro Stan Lee. Y aunque era novato como guionista de Marvel, Thomas tenía 26 años en 1966, mostrándose en seguida digno de la confianza de Lee. Estos primeros números puede decirse que son continuistas, al usar Thomas a villanos ya inventados por Lee, en lugar de arriesgarse a crear personajes nuevos. Thomas se muestra como un buen conocedor de todo el universo Marvel, porque Lucifer es un villano de los mutantes, pero Nefaria y sus esbirros el Hombre Planta, Espantapájaros, Puercoespín, Anguila y Unicornio habían aparecido en otras cabeceras.

Thomas mantiene el melodrama de folletín con la no-relación entre Scott Summer y Jean Grey. Los monólogos interiores de ambos son continuistas respecto a lo visto hasta ahora, pero resultan un tanto ridículos vistos hoy en día, al llorar por las esquinas Scott porque ama a Jean pero no hace nada al respecto, al sentir que es un peligro para los demás. Al menos Jean si es proactiva, teniendo en cuenta que también afirma estar enamorada de él (no se sabe muy bien por qué), y le invita a cenar junto a ella y Ángel. Chafándole la fiesta a Warren, todo hay que decirlo. Hablando de Scott, resulta penoso verle abandonar el grupo un número por el miedo que tiene a hacer daño a alguien con sus poderes, para volver en ese mismo número y que nadie le pregunte nada. O que Xavier les de vacaciones y él se alquile una habitación en un hotel cercano porque no tiene donde ir o con quien.

Las historias de estas grapas son hijas de su tiempo, pero hay que reconocer que han envejecido tremendamente mal. Por ejemplo, en el número 20, primero del arco de Lucifer, en la primera mitad nos encontramos con que Mole y Unus, el Intocable se visten de X-Men para robar varios bancos. Y aunque los héroes evitan que se lleven el botín del segundo, en realidad escapan sin ser detenidos tras robar el primer banco con éxito. Pero es más, la reputación de la Patrulla-X queda muy dañada tras estos robos y no se ha hecho nada para repararla, al menos que se vea en la página.

Otro elemento que ha envejecido tremendamente mal son los poderes cambiantes de Charles Xavier y los villanos, y las tecnologías imposibles que justifican algunas de las situaciones. Entiendo que esto es también fruto de su tiempo, pero resulta lamentable ver a Magneto hipnotizar a los padres de Warren con su «atracción magnética», o que Nefaria envíe a Washington una imágenes sólidas de la Patrulla-X para incriminarles en sus crímenes. Y qué decir de su cúpula que cubre Washington y mantiene encerrada a la ciudad, un plan maléfico pensado para robar al gobierno… 100 millones de dólares. Que estos comics de Marvel fueran considerados «profundos» en los años 60 o incluso dirigidos a universitarios y no sólo a niños resulta un poco risible.

La mayoría de finales de estos comics resultan demasiado facilonas que llegan a resultar un poco ridículas, repitiendo Deus-Ex-Machina como que Magneto huya por la llegada de El Extraño, que Mímico crea que la máquina de su padre le aumentará los poderes mientras que Xavier sabe (vete tú a saber cómo) que se los va a quitar, o que el Jefe Supremo de la raza alienígena a la que pertenece Lucifer le destierre porque la Patrulla-X destruye a sus robots guardaespaldas (en serio). Y qué decir sobre el plan de Nefaria para robar dinero al gobierno. O que Xavier se saque de la manga una tecnología que le permite andar porque si. Incluso sabiendo el tipo de comics que son, tengo que reconocer que han envejecido tremendamente mal.

Por no decir sólo cosas negativos, en positivo tengo que decir que me gustan las caracterización de Scott, Jean, Bobby, Warren y Hank. Hablando de las Bibliotecas Marvel de Los 4 Fantásticos, Los Vengadores o incluso Nick Furia , he comentado que no me gustan nada los diálogos de Stan Lee por la forma en que convierten a los héroes en personas maleducadas y bordes con sus compañeros. Sin embargo, esta sensación no la he tenido jamás en los comics de La Patrulla-X, Stan Lee primero y Roy Thomas ahora han usado bien el elemento juvenil creando personalidades positivas que invitan a que los lectores nos podamos identificar con un personaje u otro. Sólo Scott es más pesimista y deprimente por el miedo que tiene a dañar a algún amigo con sus poderes, pero el resto transmiten un positivismo que me gusta mucho.

Otra de las constantes de estos comics es el protagonismo excesivo de Charles Xavier, que acaba siendo en muchos momentos quien salva la situación. De hecho, si me pongo a pensarlo, da las claves para derrotar a Mímico y a Lucifer, y ejecuta él mismo el plan para derrotar a Nefaria usando la misma tecnología de imágenes sólidas (si, es ridículo) que usó antes el villano. En 1966 Xavier es un héroe benigno que ayuda a la humanidad, y de alguna manera conecta con la idea de los héroes «científicos» que presentó Marvel en todas sus colecciones, un héroe que usa su inteligencia para vencer al mal. Esto sumado al elemento de ser el mentor de los jóvenes X-Men creo que es la clave que explica que en estos comics el papel principal está reservado a Xavier.

Gran parte del problema de estos comics añejos lo tengo en el dibujo de Werner Roth con entintado de Dick Ayer. Roth era un dibujante de amplísima experiencia en los años 50 y 60 que trabajó con el propio Stan Lee en los comic de romance o western. Cuando se planteó que empezara a dibujar comics de superhéroes de Marvel, Stan Lee pensó que la forma en que Roth se acostumbrara al tipo de narración de los nuevos comics de la editorial fue que Jack Kirby abocetara los comics y Roth los terminara, algo que vimos en el volumen anterior.

En estos comics Roth ya es artista completo, y siendo anatómicamente correcto, le falta toda la fuerza y el dinamismo que Kirby imprimía a sus páginas. Correcto es la palabra que más veces me viene a la cabeza cuando pienso en el dibujo de estos comics, aunque en este caso, resulta un antónimo respecto a otros calificativos que debería tener un comic de superhéroes, como «emocionante» o «potente». De hecho, algunas apariciones de los esbirros de Nefaria resultan un poco ridículas, casi como si llevaran disfraces de Halloween poco favorecedores.

Hay que reconocerle a Roth la dificultad que tenían estos comics al estar protagonizados por un grupo numeroso de héroes que había que colocar en las viñetas, consiguiendo que todo se entienda bien a pesar de la sensación de melé que hay en algunos momentos. Pero globalmente, esta sensación de corrección no es una buena noticia. Algo que se suma a las historias envejecidas contenidas en este volumen.

Cuando empecé la colección de la Biblioteca Marvel sabía de la naturaleza añeja de estos comics publicados hace 60 años. Pero mi afán completista pesó más que el atractivo de estos comics con ojos de 2024. Tenía ganas de comprar y poseer estos comics clásicos y no me arrepiento de estas compras.

Sin embargo, viendo este volumen me entra una duda sobre hasta cuando comprar la colección. Porque la mítica etapa de Neal Adams empezó en el número 55 USA. Y antes, Jim Steranko dibujó los números 50-51 USA que fueron super rompedores en su momento. Los comics de Steranko calculo que no se publicarán hasta el noveno volumen de esta colección, y los de Adams en el décimo. Esto significa que quedan 4 volúmenes con el actual equipo de un Roy Thomas novato con el correcto y muy poco emocionante Werner Roth en el dibujo. Tenía ganas de comprar estos comics hasta enlazarlo con la etapa de Claremont, para poder decir que poseo todos los comics clásicos de la Patrulla-X. Pero ahora que estoy en ello, no se si mi afán coleccionista vale tanto la pena.

Esta duda que tengo hoy me va a obligar a reflexionar sobre el alcance del coleccionismo. Tengo hasta agosto para pensarlo, dado que es cuando se publicará el quinto volumen.

Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 18 USA:

Se lo que hay cuando compro la Biblioteca Marvel, pero tengo este cuarto volumen de La Patrulla-X se me ha hecho bola cuando lo leía.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO DURILLO

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Crítica de Furia Max: Mis guerras perdidas de Garth Ennis y Goran Parlov (Marvel Comics – Panini)

Descubrir que Garth Ennis ha vuelto a Marvel para publicar una nueva historia de Punisher Max conectada con el Nick Furia Max me hizo volver a la serie original de 2011-12 (2013 en España), realizada en colaboración con Goran Parlov y color de Lee Loughridge. Furia Max: Mis guerras perdidas es un repaso cínico y triste a la historia de las guerras en que Estados Unidos de metió en la segunda mitad del siglo XX.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Nueva serie! Garth Ennis, el aclamado autor de la mejor etapa de Punisher, se alía con su viejo compañero de batalla Goran Parlov para mostrarte su perspectiva de una figura clave dentro del Universo Marvel. En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, Nick Furia se lanza de pleno a cualquier batalla que le ofrezcan. Pero el mundo de los superhéroes está cambiando las cosas. La guerra del futuro será diferente a cualquier otra y necesitará de un Furia diferente. ¡Aquí descubrirás la manera en que el Sargento Furia llegó a convertirse en el mayor espía que haya conocido jamás la historia!

Las guerras de Nick Furia le llevan a una sucia misión en Vietnam, donde se cruzará en el camino de Frank Castle antes de convertirse en El Castigador. Furia debe asesinar a un general del Viet-Cong, pero cuando sea capturado junto a Castle y descubra el punto de vista de éste, tal vez verá las cosas de otra forma. Y por si fuera poco, en este volumen Furia se encuentra con una de las más brutales creaciones de Garth Ennis para su etapa en MAX Punisher: ¡¡Barracuda está aquí, tan bestia como siempre!!

Fury Max: Mis guerras perdidas es una serie completa recopilada en dos tomos 100% Max, que publican Fury Max 1-13 USA. Estos tomos fueron publicados en España en 2013.

Garth Ennis (Irlanda del Norte, 1970) comenzó su carrera en la industria británica, trabajando en Crisis, 2000AD y Judge Dredd Megazine, para la que escribió Judge Dredd, Strontium Dogs, y True Faith entre otros.

En 1991, Ennis se hizo cargo de la serie de terror Hellblazer, del sello Vertigo de DC Comics, junto a Steve Dillon. Escribieron la serie hasta 1994, cuando la abandonaron para crear Predicador, que duró de 1995 a 2000 y es considerada la obra cumbre de Ennis junto a su Punisher Max. De 1993 a 1995, Ennis trabajó con el dibujante John McCrea en otro título de DC, The Demon, durante el cual el dúo introdujo al asesino a sueldo superpoderoso Tommy Monaghan, un personaje que Ennis y McCrea utilizarían en el propio título del personaje, Hitman. Hitman contó con 60 números, publicados entre 1996 y 2001. Otros proyectos de DC Comics escritos por Ennis incluyen Bloody Mary para el sello Helix con Carlos Ezquerra; un arco en The Authority y Midnighter para el sello Wildstorm; Unknown Soldier, con la que este Furia Max comparte numerosos elementos, Goddess y Pride & Joy se publicaron todas en el sello Vertigo.

El primer trabajo de Ennis para Marvel fue Punisher Kills the Marvel Universe, en 1995. Tras el final de Hitman, Ennis recibió una nueva oferta para escribir Punisher en Marvel, comic en el que volvió a colaborar con Stev Dillon. Ennis relanzó The Punisher bajo el sello MAX de Marvel, lo que permitió historias más oscuras y violentas. Su serie de 60 números a la que hay que añadir varias miniseries y especiales se considera la obra cumbre del personaje.

Dentro de los comics de creación propia es conocido sobre todo por The Boys junto a Darrick Robertson, además de por sus numerosos cómics bélicos, como War Stories, Battlefields, Out Of The Blue, The Stringbags y Sara.

Goran Parlov es un dibujante de cómics croata nacido en Pula (Croacia) en 1967. Se licenció en la Academia de Bellas Artes de Zagreb en 1991. Comenzó a dibujar cómics profesionalmente en los años 90, tras trasladarse a Italia. Su primer trabajo publicado fue en la revista Ken Parker Magazine. En 1993, Parlov se incorporó a Bonelli, donde empezó ilustrando la serie Nick Raider, y más tarde pasó a Magico Vento. A principios de la década de 2000 comenzó a trabajar para el mercado estadounidense, primero en Vertigo, donde terminó la serie Outlaw Nation de Jamie Delano para Goran Sudžuka. Posteriormente hizo un arco de relleno en Y: The Last Man, y más tarde empezó a trabajar para Marvel, donde sobre todo destaca su colaboración con Garth Ennis en Punisher MAX y Punisher Max: The Platoon. También ha trabajado con Mark Millar en su sello Millarworld, primero en Starlight, uno de los mejores comics de Millar que es un precioso homenaje a Flash Gordon, y luego en un arco de Hit-Girl.

Cuando leí esta miniserie hace 10 años la verdad es que no conecté con la clave que Ennis planteaba para este Nick Furia Max. Porque frente a la versión heroica de Furia en los comics para todos los públicos de Marvel, como agente primero y director de S.H.I.E.L.D. después, esta versión adulta en el sello MAX presenta a un yonki de la guerra que es el único sitio donde está a gusto y que hará lo que sea para ser destinado a otro conflicto armado, sea el que sea. Los Estados Unidos en la 2ª Guerra Mundial se colocaron en el centro moral de la geo-política mundial tras combatir a los nazis, a los fascistas italianos y a los japoneses. Pero a este Furia le da igual a quien combate con tal de tener él su dosis de violencia y adrenalina. Esta mirada cínica y probablemente atinada de como debe ser por dentro una persona que no quiera vivir en el mundo real y que sólo se siente vivo en medio del conflicto, es algo que no me gustó en su momento, pero en esta relectura en la que sabía lo que había lo he disfrutado un montón, una vez he alejado esta obra de las versiones previas, que son obviamente otra cosa.

Si este Nick Furia sale mal parado en este comic, peor lo tiene la política exterior de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Ennis hace una crítica brutal ante las atrocidades sin control que cometieron por todo el mundo en unos tiempos en los que parecía que cualquier cosa valía con tal de detener el avance del comunismo. Más que una novela en 13 partes, Ennis plantea esta serie como un comic clásico en la que presenta 4 arcos de tres números cada uno, situados en 4 momentos y lugares diferentes del planeta que explican la inmoralidad de la política exterior americana: Indochina, Cuba, Vietnam y Nicaragua. Es curioso que quizá en la primera misión aún podía haber duda sobre la moralidad o no de la política americana, pero a medida que pasa el tiempo se aprecia como hombre mediocres egoístas controlaban las operaciones militares, y sólo pensaban en su interés y en el de sus socios. Algo en lo que normalmente los soldados de a pie pagaban el precio, claro. Los personajes como el Senador McCuskey es un ejemplo perfecto de cómo el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones.

El personaje de Nick Furia sale super mal parado de este comic, pero es curioso que Frank Castle tampoco es que quede mucho mejor en el tercer arco ambientado en Vietnam. En su misión descubren información sensible que podría haber acabado la guerra para el ejército americano, sacando a la luz el tráfico de drogas ejecutado por el ejército y la CIA. La respuesta de ambos es destruirla para poder seguir con sus guerras particulares sin que nadie amenace sus «chiringuitos» violentos. Vaya ostia en toda la cara para los lectores. Dentro de esta visión nihilista y super deprimente de la historia americana hay que colocar a dos secundarios de la serie, el agente de la CIA Hatherly que acompaña a Furia y que empieza siendo un boy-scout en toda regla, abandonando antes de convertirse en alguien como Fury, o la ayudante del senador McCuskey Shirley que folla con Furia durante años (eso no es amor), y que muestra una degradación similar a todo lo que la rodea.

En este contexto, resulta muy interesante descubrir que quizá el personaje más honorable sea el General Giap del Viet Cong, dentro que tiene claro que la única forma de ser libre sea cometer todas las atrocidades que sean capaces con tal de forzar la retirada de los americanos, cosa que finalmente sucedió. Ennis diría que tiene un respeto enorme por el Vietcong, unas hormigas luchando con palos y cuchillos contra la industria de guerra más poderosa del planeta y que les dejó llenos de vergüenza. Que haya seguido utilizando a Giap en obras porteriores como Punisher: The Platoon o la actual Punisher: Get Fury me sugiere el juego que le da tener a una persona honorable dentro de los que se suponen son los malos, el Viet Cong. Otra buena idea de Ennis.

Una gran parte del éxito del comic lo tiene el apartado artístico. Me encanta Goran Parlov, su presencia en cualquier comic asegura una calidad gráfica maravillosa. En Furia Max está acompañado por un super profesional Lee Loughridge en el color, ofreciendo el complemento perfecto para el lápiz de Parlov. Parlov destaca por una narrativa impecable que siempre muestra la acción de la forma más clara posible. En esta miniserie también hay que destacar la perfección en que recrea los diferentes pasajes históricos, con unos vehículos, armas y localizaciones que se sienten perfectas. Además, Parlov diría que añade un ligero toque cartoon en el diseño de personajes como McCuskey, que ayuda a transmitir la naturaleza cínica de la historia que ha creado Ennis.

El apartado artístico sin duda suma y añade valor a añadido a una historia de Garth Ennis que entiendo que sabía no sería del agrado de una parte del público americano. Ennis se muestra como un escritor consumado, añadiendo montones de detalles de historia real que aportan credibilidad a las partes ficticias, cosa que potencia el elemento de crítica feroz contra lo que hace años se denominó el «complejo político-industrial-militar» que controla Estados Unidos. El hecho que el comic sea contado por el propio Furia a modo de flashback me parece otro detalle super interesante, porque da pie a que Ennis pueda escribir las historias de Furia que quiera. O de Frank Castle Max, como acaba de verse en USA con la serie recién publicada. Bueno, todas las que le dejen hacer los editores de Marvel, que durante bastantes años parecía que no estaban por la labor.

Si estás esperando una historia de héroes y de lucha del bien contra el mal, mejor que no te acerques a este comic. Sin embargo, si quieres un relato sin concesiones con todos los grises de un mundo sin esperanza, creo que puedes disfrutar de este comic: Furia Max: Mis guerras perdidas.

Comparto las primeras páginas del comic:

Furia Max es un comic con el Ennis más cínico y crítico hacia la historia militar de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Un relato duro pero certero que pone el dedo en la llaga de forma magistral.

PUNTUACIÓN: 8/10

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