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Crítica de Traición (Netflix)

Netflix estrenó a final de diciembre Traición, miniserie inglesa de 5 episodios que cuenta con Charlie Cox como principal interés en una historia de espionaje ambientada en Londres.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

La carrera de Adam Lawrence, formado por el MI6, parece consolidada. Hasta que, de repente, su pasado regresa en la forma de Kara, una espía rusa, y se ve obligado a cuestionarse todo y a todos los que lo rodean. Kara, Adam y la esposa de este, Maddy, forjan una relación a tres bandas en la que todos intentan destapar los secretos del resto y manejar sus conexiones políticas y diplomáticas mientras se aferran a su vida privada y sus seres queridos.

Traición (Treason) ha sido creada por Matt Charman, que se encarga además de escribir los guiones junto a Amanda Duke. Charman fue nominado al Óscar al mejor guion original por su película de 2015 Bridge of Spies, dirigida por Steven Spielberg y coescrita con Joel y Ethan Coen. Los cinco episodios de esta miniserie, de entre 40-45 minutos cada uno, han sido dirigidos por Louise Hooper y Sarah O’Gorman.

En el reparto destaca Charlie Cox como Adam Lawrence, un oficial del MI6 que se convierte en jefe de la organización después de su jefe Sir Martin Angelis (Ciarán Hinds) sea envenenado por Kara (Olga Kurylenko), una espía rusa caída en desgracia que comparte un pasado con Adam. Junto a ellos, Oona Chaplin interpreta a Maddy Lawrence, la esposa de Adam y ex-militar. Beau Gadsdon y Samuel Leakey son los hijos de Adam y Maddy, Ella y Callum Lawrence.

Traición es una serie que empieza bien y que tiene muchos puntos a su favor, empezando por su duración de 5 episodios y menos de 4 horas que asegura que la historia va a ir directa al grano. Otra de las cosas que me gustó es que la serie empieza en medio de todo, planteando de inicio una estupenda tensión a partir del envenenamiento del directo del MI6 por motivos poco claros, sugiriendo las relaciones de los personajes pero sin necesidad de contarlo todo de origen, ayudando a que el misterio sea aún mayor, atrapando al espectador con un comienzo trepidante.

A medida que avanza la historia, me ha gustado descubrir que Adam realmente coprotagoniza la serie, teniendo Kara prácticamente la misma importancia que él. También el personaje de Maddy es muy importante, alejándose de la figura de las mujeres florero gracias a su pasado militar y su amistad con una agente de la CIA cuya llegada a Londres justo en este momento tampoco es casualidad.

Dentro de la brevedad de la serie, los episodios tienen unos buenos cliffhangers que provocaron que prácticamente me viera la serie de una sentada aprovechando las vacaciones navideñas. En concreto, los finales de los episodios uno y dos me parecieron muy buenos.

Sin embargo, a pesar de vendernos la serie como «del creador de Bridge of Spies» de Spielberg, el problema de Traición es que en cuanto empezamos a conocer las respuestas a los diferentes misterios comprobamos como todo es un monumental despropósito. Empezando por la relación entre Adam y Kara aparentemente conocida por todos sin que nadie haga nada, el papel de la CIA en la trama (penoso), e incluso el hecho que el jefe del MI6 pueda eludir a su retén de seguridad como si tal cosa justo los días siguientes al intento de asesinato de su predecesor.

Siendo una serie de espías ambientada en el Reino Unido esperaba la seriedad que nos daría la BBC, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la suspensión de credulidad salta por los aires diría a partir del segundo episodio, lo cual provocó bastante decepción al no mantenerse el nivel de lo presentado inicialmente. Dicho esto, hay que decir que si te planteas el visionado como un entretenimiento ligero la verdad es que la serie cumple y resulta bastante entretenida globalmente.

Hay otro tema importante y es que no me ha gustado la química entre Charlie Cox, Olga Kurylenko y Oona Chaplin. De hecho, creo que no tienen ninguna. Hay además varias cosas que no me funcionaron de las interpretaciones, empezando por un Charlie Cox que en algunos momentos parece que está interpretante a Matt Murdock, no sabiendo muy bien a quien o qué está mirando en algunas escenas clave, lo cual transmitía un feeling super inapropiado. Por otro lado, tampoco acabo de creerme la interpretación de Olga Kurylenko como una dura espía que lleva ¿15 años? viviendo en la clandestinidad buscando respuestas para llevar a cabo su venganza. Es que no. Y Oona Chaplin lo hace muy bien cuando es una madre preocupada por sus hijos, pero cuando conocemos que era una militar con experiencia de combate, la cosa no funciona tampoco, empezando por la forma en que coge más adelante una pistola. Estos elementos de las interpretaciones tampoco hacen que el visionado fuera lo satisfactorio que debería, la verdad.

En todo caso, a pesar de estos elementos que no me han funcionado, como entretenimiento rápido y sin complicaciones creo que Traición puede cumplir con el objetivo básico de entretenimiento, si vas predispuesto a ver una serie que entra en la categoría de «sin más».

Comparto el trailer de este serie:

Traición ha estado bien, pero su desarrollo inverosímil ha frenado en seco el buen arranque, dejando a esta serie en un «correcto, pero podría haber estado mejor». Una pena.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Pinocho de Guillermo del Toro (Netflix)

Tenía ganas de ver la versión que Guillermo del Toro ha preparado del clásico Pinocho, planteada como una película de animación stop-motion. Gracias a Netflix he podido satisfacer mi curiosidad.

PUNTUACIÓN: 6/10

Versión musical en animación stop motion de ‘Pinocho’, ambientada en Italia durante la década de 1930. Guillermo del Toro y Mark Gustafson dirigen esta película, que en la versión original cuenta con un reparto estelar de voces: Ewan McGregor (Pepito Grillo), David Bradley (Geppetto) y el debutante Gregory Mann (Pinocho). También participan Finn Wolfhard, Cate Blanchett (ganadora del Óscar), John Turturro, Ron Perlman, Tim Blake Nelson, Burn Gorman, Christoph Waltz (ganador del Óscar) y Tilda Swinton (ganadora del Óscar).

A partir de la mítica creación del italiano Carlo Collodi, Guillermo del Toro plantea la adaptación con una historia escrita junto a Matthew Robbins que fue convertida a guion cinematográfico por Del Toro y Patrick McHale. Del Toro es co-director de la película junto a  Mark Gustafson. La fotografía de la animación corre a cuenta de Frank Passingham, mientras que el montaje es de Ken Schretzmann. La música y las canciones corren a manos de Alexandre Desplat. La película estrenada en Netflix tiene una duración de 114 millones y tiene un presupuesto de 35 millones.

Pinocho está protagonizada por las voces de Gregory Mann, David Bradley, Ewan McGregor, Finn Wolfhard, Cate Blanchett, John Turturro, Ron Perlman, Tim Blake Nelson, Burn Gorman, Christoph Waltz y Tilda Swinton.

Siempre empiezo mis reseñas hablando de lo bueno de una obra para luego comentar los aspectos que no me han gustado. Y dentro del pequeño milagro que es que una película de animación stop-motion como ésta se haya convertido en realidad y esté disponible para espectadores de todo el mundo gracias a Netflix, la verdad es que no he conectado nada con la propuesta de Del Toro. Hasta el punto que no estoy muy seguro si no falla en la mayoría de cosas que plantea a la hora de crear su propia versión del clásico de Carlo Collodi. Y es una pena, porque el increíble trabajo que tantos creativos han invertido en hacer esta película stop-motion, que es una maravilla, queda diluido por todas las cosas que no me han encajado.

Empezando por lo principal, para lo bueno y lo malo la película transmite la personalidad de Del Toro. Y aunque la Espíritu de la Madera, la Diosa de la Muerte o la ballena monstruosa transmiten una sensibilidad 100% Del Toro, realmente todos los diseños de los personajes hacen que la película sea antipática, casi desagradable. Y es normal que la animación y los muñecos resalten la maldad de los malos de la película como el Conde Volpe (dueño del circo al que se une engañado Pinocho) o el fascista Podestà, pero realmente es que todos los personajes tienen unos diseños que no funcionan. No me gusta nada Pinocho, pero tampoco me funciona Geppetto o el grillo narrador Sebastian J. Cricket, que son los personajes positivos y sin embargo me transmiten un feeling perturbador casi de película de terror que no me ha gustado nada. Y esto es un gran problema para conectar con la película.

Otro gran problema para Pinocho es tener una película de casi dos horas de duración que resulta bastante aburrida a nivel general. La animación es una maravilla, unido a todo lo relativo al diseño de producción y los efectos digitales incorporados tras el rodaje en stop-motion, que como digo me parecen una maravillosa locura. Pero toda la perfección técnica y el cariño artesanal acaba yéndose al traste si lo que nos están contando no es interesante. Parte del problema aparte del problema de los diseños de los personajes, es que Pinocho en el 80% de la película es un protagonista antipático que se comporta de forma egoísta movido por su propio interés, haciendo lo contrario que su padre o la gente a su alrededor le pide que haga. Está claro que una parte fundamental de la película es conocer a un protagonista que no sabe nada del mundo y quiere no sólo que le digan qué es lo correcto, sino por qué. Pero al final entra en la categoría de «niño ostiable» que cae mal.

Otro gran problema son las canciones, que no funcionan nunca, quedan rarísimas y afectan terriblemente al ritmo de la película. Había leído que de alguna manera Del Toro planteaba la versión más adulta de Pinocho y la más aproximada al original italiano, pero eso no cuadra con las canciones, que son totalmente fallidas. Unido a esto, viendo en Netflix que la película tiene una calificación por edades +7 me hace preguntarme ¿qué espectador tiene en mente Del Toro como cliente de Pinocho? Ciertamente no los niños, no con estos diseños de personajes que echan muchísimo para atrás y pueden dar hasta miedo. (Aunque no es categoría de nada, mi hijo empezó a verla y se fue a la habitación porque lo le interesó lo que vió). Por otro lado, por muchos temas adultos que toque, para el público generalista al final Pinocho es un remake de una película de Disney que ofrece otra versión animada, además fea. Jamás empezarán a ver una película de este tipo. (Mi mujer se quedó dormida viéndola porque se aburrió a los 10 minutos y no consiguieron que la interesara). Entonces ¿Quién es el público de Pinocho, sólo el público friki? Esos desde luego no pagamos el chiringuito, creo yo.

Pinocho fue creado por Carlo Collodi a final del siglo XIX, en la década de 1880. Está genial ambientar la película en Italia para buscar esta conexión con la obra original, pero la ambientación en la época fascista antes y durante la 2ª Guerra Mundial no me encaja para nada con la idea de fidelidad al original. Pinocho entraba dentro de la tradición de cuentos moralizantes que contaban a los niños (y mayores) que tenían que portarse bien y ser buenos ciudadanos o serían robados, castigados y al final tendrían el peor de los destinos imaginables. Al final, como premio por las lecciones aprendidas y por cuidar a Geppetto, fue premiado convirtiéndose en un niño de carne y hueso, lo que él siempre había deseado. Esto último no sucede en la película.

Comentaba que hay temas adultos a lo largo del viaje de Pinocho, cosa que me parece muy interesante. Sobre todo hay una crítica muy evidente al egoísmo y la maldad de la gente que se aprovecha de los inocentes, representado en el malvado Volpi, el dueño de la feria. Pero también a la sociedad que busca eliminar al diferente, algo representado en el fascismo italiano de los años 30 que domina el pueblo de Geppetto y toda Italia. Mussolini incluso aparece en la película. En este sentido, hay también una crítica muy clara contra la guerra y la gente belicista que la busca como si fuera algo bueno. Estos elementos como aspecto temático son muy interesantes, incluso aunque como digo la forma en que lo muestren no acabe de ser tan interesante como el tema en si.

En estos momentos de dictadura de lo políticamente correcto y de promoción de valores LGTBI+, estaba descontado desde antes de empezar a ver la película que Pinocho no se iba a convertir en un niño de carne y hueso, ya que él ya es un niño real, aunque de madera e inmortal. La clave es que sólo tenía que convencerse de que ya es un niño independientemente de su apariencia. Y no tengo problema en que Del Toro tome la decisión creativa que quiera si no fuera que tengo claro que en otro momento histórico hubiera sido más fiel a la novela y ahora mismo la corriente woke crea un marco de pensamiento inconsciente, que marca este cambio antes de empezar a escribir el guion, ya sea por convencimiento o por miedo a que califiquen la película de ___ista. Me encanta la libertad creativa, pero cuando ves que las decisiones de todas las producciones mainstream van siempre en el mismo sentido, no hay duda que no es tanto un tema «creativo» sino de adscripción a la doctrina dominante. Curiosamente, esto es lo que aplicaba el fascismo en Italia en la década de 1930, uniformando todas las ideas y atacando al que alejara del discurso dominante. Aunque siendo sincero, mi problema con Pinocho no viene con el final de la historia, que realmente me parece muy bonito y la parte más emocionante del conjunto, ya que la película ya me había perdido mucho, mucho antes. Así que este canto a favor de los niños y niñas diferentes no me supone ningún problema, más allá de reflejar lo que son las doctrinas dominantes en el mainstream.

A pesar de no haber conectado con este Pinocho de Guillermo del Toro, realmente hay que darle las gracias a Netflix por producir la película. Y al mismo tiempo, deseo que signan haciéndose más películas de animación con esta técnica del stop-motion, que da un feeling super diferente a la perfección de la películas creada con animación digital.

Esto me sugiere algo que ya he expresado hace mucho tiempo, y es que no existe un fandom o un friki unitario, cada uno somos de un padre y una madre, y a los que les gusta a animación no tiene porqué gustarle Pinocho y a la vez que la última película de Del Toro El Callejón de las almas perdidas me gustara mucho, con la que Pinocho comparte elemento empezando por el circo de freaks, no es garantía que su siguiente propuesta me vaya a gustar. En todo caso, seguiré probando lo que el Toro nos ofrezca.

Comparto el trailer de esta película:

Pinocho me ha decepcionado. No he conectado nada con la propuesta de Del Toro que además me ha parecido muy aburrida. Una pena.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de El país de los sueños de Francis Lawrence (Netflix)

Había leído cosas buenas de El país de los sueños, la última película de Francis Lawrence (Red Sparrow, Constantine, Soy Leyenda) con Jason Momoa de principal reclamo, que se ha estrenado en Netflix. Y me encontrado con una película con el corazón en el sitio correcto, pero muy normalita a nivel general.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Una niña busca a su padre, desaparecido en un místico país de los sueños, con la ayuda de una gran criatura mitad hombre y mitad monstruo.

Francis Lawrence es una director de amplia trayectoria, entra las que encontramos Contantine (2005), Soy leyenda (2007), Agua para elefantes (2011), Red Sparrow (2018) y la serie de Los juegos del hambre: en llamas (2013), Sinsajo – Parte 1 (2014) y Parte 2 (2015).

A partir del célebre comic de Little Nemo in Slumberland de Winsor McCay, el guion de la película fue escrito por David Guion y Michael Handelman. La película de 117 minutos de duración cuenta con Fotografía Jo Willems, montaje de Mark Yoshikawa y música de Pinar Toprak. Por cierto, aunque luego lo comentaré, me quedo muerto al comprobar que esta película estrenada en Netflix ha contado con un presupuesto de 150 millones de dólares.

El principal reclamo de la película es ver a Jason Momoa como Flip, un estafador con orejas y cuernos de cabra que vive en el País de los Sueños y se convierte en compañero de aventuras de Nemo (Marlow Barkley), una joven que sueña con ir al País de los Sueños, un personaje que en el cómic de 1900 era un niño. Kyle Chandler interpreta a Peter, el padre de Nemo y antiguo farero que se pierde en el mar. Chris O’Dowd es Philip, el tío de Nemo que trabaja como vendedor de pomos, mientras que Weruche Opia es la agente Green, un agente de la Oficina de Actividades del Subconsciente.

Empiezo reconociendo que NO he leído Little Nemo, así que la primera parte de comparación con un clásico del comic con el que seguro no va a estar a la altura me la he ahorrado. Y la verdad es que valorando la película como lo que es y lo que nos muestra, creo que es una más que correcta película familiar que puede gustar a los niños y a los padres.

La película tiene a la joven Nemo en el centro de todo, y me alegra poder decir que me ha gustado la interpretación de Marlow Barkley, siendo una niña que es todo corazón. Hay tantas películas supuestamente infantiles que tienen a un protagonista «ostiable» que me alegro que esta no sea una de ellas. Junto a Barkley, Jason Momoa se muestra desatado en esta película. Aparte de tener una buena química con la protagonista, se le ve muy a gusto con esta vena cómica haciendo chorradas en pantalla al tratarse de un ser del reino de los sueños. En general, creo que El reino de los sueños tiene un buen reparto, con Kyle Chandler y Chris O’Dowd en roles secundarios que aportan su carisma y buen hacer en los pocos minutos que aparecen.

La historia se mueve por muchos de los tópicos de la fantasía, con una protagonista infantil que tiene que realizar un viaje (una aventura) a partir de sufrir una pérdida terrible. Creo que todo se mueve por lo correcto y esperable, sin giros ni situaciones extrañas a lo largo del metraje. Y aunque por un lado parece una historia escrita de manual, en este caso creo que la película sufre un poco debido a que hay muchas películas con esta misma estructura básica que hemos visto antes de ver esta, lo que provoca la sensación de situaciones moderadamente originales. En este sentido, que realmente no haya un antagonista más allá de una pesadilla indefinida tampoco ayuda a que haya sensación de amenaza hacia Nemo.

Por suerte, el dolor por la pérdida del padre de Nemo se siente real, lo que consigue que aunque no brille por su originalidad, al menos si te atrape el aspecto emocional. En ese sentido, hay un algún momento sobre todo al principio y con la aparición de la pesadilla que creo que visualmente están muy bien y transmiten un feeling onírico y casi terrorífico que me sorprendió al ser una película infantil.

Comentaba antes que me he quedado muerto al descubrir que la película ha costado 150 millones de dólares. Está claro que todos tienen un caché y seguro Momoa ha exigido cobrar lo que se merece, aparte que igual da la sensación que Netflix aún se encuentra en fase de buscar (y pagar) por contenidos potentes. Pero aunque hay alguna escena acertada, sobre todo al principio, en general algunos pasajes del sueño como es todo lo referido a la ciudad me han parecido bastante montoneros siendo generosos. Y entiendo que quizá se han planteado NO ir por el naturalismo en las imágenes del mundo de los sueños, cosa entendible, pero eso es una cosa y otra que parezca que les da igual que el resulta final luzca cutre porque al fin y al cabo es una película para niños.

En este sentido, dentro que me ha gustado la película y ha cubierto de sobra el objetivo de entretenimiento un lunes por la noche, la verdad es que hay muy pocas destacables de la película o que hagan que la vaya a recodar dentro de seis meses. La química y el corazón de Momoa y Nemo y poco más, la verdad. En líneas generales, entra en la categoría de película funcional de Netflix.

Comparto el trailer de la película:

El país de los sueños es una correcta película familiar que cumple de sobre su función de entretenimiento, pero que queda lejos de ser una película memorable. De hecho, ya me estoy olvidando de ella.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de El príncipe Dragón temporada 4: El misterio de Aaravos (Netflix)

Casi por sorpresa y tres años después del final de la tercera temporada, Netflix ha estrenado una cuarta temporada de El Príncipe Dragón, la serie de animación que ha creado un estupendo mundo de fantasía.

PUNTUACIÓN: 7/10

Dos años después del final de la tercera temporada, Claudia ha conseguido realizar el hechizo para resucitar a su padre Viren, lo que da inicio a una nueva amenaza que puede destruir todo el mundo de fantasía de Xadia.

El príncipe dragón es una serie de animación creada por Aaron Ehasz y Justin Richmond. Uno de los objetivos fundamentales del equipo creativo con respecto a El Príncipe Dragón es «retratar un mundo de fantasía que se sienta más diverso y representativo que los mundos e historias de fantasía que hemos visto en el pasado». Tras las exitosas tres primeras temporadas, Netflix dio luz verde a la producción de 4 nuevas temporadas, cada una de 9 episodios, de la que esta es la primera. Un arco que cerrará completamente la historia que los creativos plantearon desde el comienzo de la serie.

Los personajes principales de la serie son (gracias wikipedia):

Ezran: El hijo de 10 años del rey Harrow y hermanastro menor de Callum que tiene la capacidad de hablar con los animales. Ezran comienza como príncipe heredero, pero se convierte en rey de Katolis al comienzo de la tercera temporada.

Callum: hermanastro mayor de Ezran, de 14 años e hijastro del rey Harrow. En el transcurso de la serie, se convierte en el primer humano que maneja la magia primigenia por sí mismo y comienza una relación con Rayla. Tras la caída de Viren, se convierte en el nuevo Alto Mago de Katolis.

Rayla: Una prodigiosa asesina elfa de la sombra de la luna de 15 años que se alía con Callum y Ezran para devolver al Príncipe Dragón a su madre. Con el tiempo, ella y Callum comienzan una relación romántica.

Viren: Consejero del rey Harrow y uno de los principales antagonistas de la serie. Practicante de la magia oscura, busca el avance de la raza humana y su dominio sobre Xadia por cualquier medio, y acaba siendo manipulado por Aaravos en el curso de su búsqueda. Los dos hijos de Soren son Claudia, su hija de 16 años, y una talentosa maga oscura que es muy leal a su padre a pesar de sus ambiciones de dominar Xadia, y Soren, su hijo de 18 años y miembro de la Guardia de la Corona Katoliana. Un soldado fanfarrón e inmaduro, pero hábil y de buen corazón.

General Amaya: La tía materna sorda de Callum y Ezran que se comunica en lenguaje de signos y comandante del ejército katoliano. Mantiene además una relación sentimental con Janai: Una guerrera elfa de Sunfire y la hermana menor de su reina Khessa. También es conocida como la Caballero de Oro de Lux Aurea, la capital de los Elfos Fuego del Sol. Tras la muerte de su hermana a manos de Aavaros y Viren, se convierte en la nueva reina de los Elfos del Fuego Solar.

Aaravo: Un elfo de las Estrellas también conocido como la Estrella Caída, y uno de los principales antagonistas de la serie que fue encarcelado dentro de un espejo que pertenece a los Reyes de Xadia por crímenes desconocidos. Es un maestro de la magia primitiva y oscura que utiliza a Viren para lograr sus propios objetivos. Su historia de fondo se explica en el Libro Cuarto: La Tierra, que ha cambiado el nombre de la serie por El Príncipe Dragón: El Misterio de Aaravos.

El Príncipe Dragón es una de esas pequeñas joyas de la fantasía que pudimos disfrutar gracias a la apuesta de Netflix por las series de animación. Las tres primeras temporadas fueron una gozada absoluta, y una muestra genial que se puede hacer una serie de personajes diversos que conecten con el público sin que ello genere polémicas ridículas. Polémicas que por otro lado surgen cuando los estudios lo primero que plantean al adaptar personajes nacidos en obras en otros medios (novelas, comics o video juegos) es cambiar el sexo, la raza o la orientación sexual de algunos de los personajes para convertirla en «más diversa». En esta serie tenemos una historia de amor entre dos mujeres, una de ellas con una discapacidad, y no hay ningún problema por ello a mi entender (y en el de cualquier persona con dos dedos de frente).

En lo referido a la animación, El príncipe dragón surgió con una estética muy particular nacida de la combinación de animación por ordenador 3D con técnicas de animación dibujada a mano. Hay cierta sensación de desconexión de los personajes respecto a los fondos en los que tiene lugar la acción, como si flotaran en pantalla, haciendo que la serie alterne momentos visualmente bestiales con otros que parecen sacados de un cartoon de los 80. Dicho obviamente en el peor sentido posible. Pero esto es una situación que ya viene desde la primera temporada, y en mi caso entiendo que la animación es la que es y no va a cambiar ahora, así que no me supuso un problema grave mientras vi la serie.

La tercera temporada ofreció un estupendo climax a la historia que habiamos visto hasta ese momento, de forma que si la serie hubiera terminado ahí podría decirse que tenía un final super satisfactorio. Pero este final anticipó también lo que podría ser la principal fuente de problemas para el reino de Xadia, al asistir a la resurrección del villano Viren por su hija Claudia. Con el estreno de esta cuarta temporada tres años más tarde, asistimos a la sorpresa que esta resurrección tuvo lugar 2 años después de los sucesos de la temporada anterior, que es el momento en que va a tener lugar la serie. Por cierto, ahora que lo pienso, aparte de ver a Ezran más crecidito, la verdad es que sorprende lo poco (o nada) que ha cambiado el reino en este tiempo. De hecho, que tras todo este tiempo los elfos del Sol liderados por Janai sigan viviendo en tiendas de campaña no se si tiene demasiado sentido. La serie presenta lo que va a ser el conflicto principal de las próximas temporadas, al buscar Viren y Claudia liberar al malvado elfo oscuro Aaraven de su prisión. Aaraven es el principal cáncer que sufrió el reino durante años (siglos) y si escapa, su poder descontrolado puede destruirlo todo. Pero antes, hay que encontrar donde se encuentra esta prisión, lo cual será el hilo conductor de esta primera temporada y entiendo que la siguiente.

La serie plantea, además de la trama principal, una segunda trama sobre el conflicto que se vive en el asentamiento de los elfos del Sol al chocar las tradiciones de los elfos con la de los humanos con los que comparten hogar provisionalmente. Aparte de una nada sorprendente lucha por el trono de los elfos en la que una reina benevolente (mujer) tiene que enfrentarse a las ansias de poder de su hermano (un hombre), la serie plantea en esta trama una interesante historia sobre que hay que respetar las tradiciones de los demás, pero más importante es el perdón y en poner por delante el construir un futuro en común.

Si tengo un problema con algo, es con la forma en que nos están contando las acciones de Claudia, una hechicera que controla la magia negra y que está realizando acciones de una verdadera villana que sin embargo son mostradas como si todo fuera super chupi-guay. Me gusta que en su momento la serie mostrara personajes con sombras de grises, y que el villano Viren fuera capaz también de mostrar amor por su hija, pero hay un intento muy claro de blanqueamiento de unos hechos que si los hiciera un hombre serían considerados completamente malvados. La excusa de hacer lo que sea por salvar a su padre solo funciona hasta cierto punto y no son una patente de corso que la permiten salirse con la suya de cualquier cosa que haga.

Debido a la narrativa serializada que la serie plantea con las 4 temporadas aprobadas, siendo esta la primera, se nota que esto es apenas el comienzo de la nueva trama y apenas sirve de presentación de los principales arcos argumentales que serán desarrollados más adelante. Es por esto que a pesar de la aparición de varios de los principales dragones en el último episodio, me quedé con la sensación que a la temporada le ha faltado un climax más potente del que nos han ofrecido. Problemas del worldbuilding. En todo caso, dada la sorpresa que ha supuesto el estreno de esta nueva temporada, me quedo con una sensación satisfactoria y con ganas de más.

Dado que Netflix aprobó las 4 temporadas de una tacada, espero que la producción vaya rápida y podamos tener la 5ª dentro de un año y no se alargue la espera más de la cuenta.

Comparto el trailer de esta cuarta temporada:

El príncipe dragón recupera muchas de sus señas de identidad en esta nueva temporada, y aunque la serie es tan entretenida como recordaba, quizá el visionado sufra un poco al ser los sucesos demasiado expositivos del nuevo statu-quo tras el salto temporal, dejando claro que lo mejor está por venir.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Enola Holmes 2 de Harry Bradbeer (Netflix)

Netflix ha estrenado la segunda pélicula de Enola Holmes con el mismo equipo de la primera, con la dirección de Harry Bradbeer y protagonizada por Millie Bobby Brown y Henry Cavill.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Después del éxito de su primer caso, Enola Holmes (Millie Bobby Brown) sigue los pasos de su popular hermano, Sherlock (Henry Cavill), abriendo su propia agencia, descubriendo que la vida como mujer detective a sueldo no es tan fácil como parece. Resignada a aceptar la realidad como adulta. A punto de cerrar el negocio cuando una joven cerillera sin dinero le ofrece a Enola su primer trabajo oficial: encontrar a su hermana desaparecida Sin embargo, este caso resulta ser mucho más desconcertante de lo esperado, que hace que Enola se vea inmersa en un nuevo y peligroso mundo: desde las siniestras fábricas de Londres y los coloridos salones de música, hasta los más altos niveles de la sociedad y el propio 221B de Baker Street. A medida que las chispas de una conspiración mortal se encienden, Enola debe recurrir a la ayuda de sus amigos -y del propio Sherlock- para desentrañar su misterio. ¡El juego comienza de nuevo!

Enola Holmes 2 ha sido dirigida por el director británico Harry Bradbeer, conocido principalmente por su trabajo en series como Killing Eve o Fleabag y director de la primera película. El personaje de Enola Holmes adapta al personaje creado en la novela de Nancy Springer, pero en esta segunda película no adapta ninguna novela de Springer, sino que el guionista Jack Thorne y el propio Bradbeer se inspira en la historia real de Sarah Chapman, una trabajadora de una fábrica de cerillas que en 1888 lideró la conocida como huelga de las cerilleras, la primera realizada por mujeres en Reino Unido. La película de 123 minutos de duración cuenta con fotografía de Giles Nuttgens, montaje de Adam Bosman y música de Daniel Pemberton.

En el reparto de la película volvemos a encontrarnos a Millie Bobby Brown como Enola Holmes, Henry Cavill como Sherlock Holmes y a Helena Bonham Carter como Eudoria Holmes, madre de Enola y Sherlock. David Thewlis como el inspector jefe Grail, Adeel Akhtar como el inspector Lestrade, Louis Partridge como Tewkesbury, Hannah Dodd como Sarah Chapma, Susie Wokoma como Edith y Sharon Duncan-Brewster como Mira Troy completarían este casting de actores étnicamente diversos.

Enola Holmes fue una película bastante entretenida con una protagonista que rebosaba frescura. En esta segunda película se mantienen las señas de identidad de la anterior, teniendo claro que no hay que cambiar lo que funciona. De esta forma, tenemos una investigación que genera una aventura que no da ni un minuto de respiro al espectador y que ahonda además en la relación de Enola con su hermano mayor Sherlock.

Me parece curioso y una opinión totalmente personal, pero diría que Millie Bobby Brown y Henry Cavill no acaban de tener una buena química en pantalla. La altura y potencia física de Cavill no deja en buen lugar a Brown, recordándonos todo el rato lo menuda que es la actriz. Además, las interacciones entre ambos no acaban de ser ni especialmente divertidas ni lo excéntricas que se esperarían para un personaje como Sherlock Holmes, que en este caso además debe tener un papel secundario en relación a su hermana.

En lo referido a la historia, ha sido interesante poder descubrir la historia real de las cerilleras, aunque realmente la película se invente toda la peripecia previa que justifica la investigación de Enola Holmes. Vista en perspectiva, la historia acaba siendo super endeble y casi lo peor de la película, más empeñada en presentar acción non-stop y resaltar las ideas feministas de la sororidad y de trabajar juntas para conseguir sus metas que en hacer que la investigación sea interesante. De hecho, vista toda la película en perspectiva, la desaparición que pone todo en marcha resulta un mcguffin bastante tonto y absurdo.

Dentro que es una película entretenida, quizá la película tiene el mismo problema que la primera parte, y es su intrascendencia y falta de elementos realmente interesantes. Tan pronto como terminé de verla empezó a borrarse de mi mente porque nada había sido especialmente reseñable. De hecho, los decorados o las coreografías de acción me parecen bastante mediocres, por no decir algo más fuerte. La sensación que los productores lo han confiado todo en el carisma de Brown y Cavill, unido quizá a la excentricidad de Helena Bonham Carter, estuvo siempre presente durante el visionado.

Por cierto, teniendo en cuenta la actual ola de corrección política, no me extrañó el cambio que han planteado en el personaje de Moriarty. Pero sí me parece risible cómo han convertido al gran villano de Sherlock Holmes y mente maestra del mal en una víctima de la sociedad machista que no reconoce su trabajo y la obliga a lanzarse a una vida de crimen. ¿Si digo que me parece patético me llamaréis machista?

Hay otro elemento que me parece curioso y muestra el actual estado mental que parece transmitir el actual activismo woke. Y me refiero que Sarah Chapman, la trabajadora de la fábrica de cerillas que lideró junto a más personas la huelga de cerilleras era una mujer de origen humilde que trabajó toda su vida en trabajos humildes pero respetables y llegó a fundar el primer sindicato de mujeres trabajadoras. Sin embargo, la película cambia su origen para convertir a Sarah Chapman en una noble llamada Cicely que se disfraza de pobre para denunciar y luchar contra las condiciones laborales que sufrían las mujeres y que podían ser consideradas criminales. En cierto sentido, esto me recuerda a los influencers y ricos hijos de papá universitarios que dominan el activismo del siglo XXI, que están intentando explicar a la gente normal cómo tienen que sentir, opinar o votar para ser buenos ciudadanos, cuando ellos no saben cuales son los problemas reales a los que se enfrenta la gente normal todos los días y jamás han vivido las desigualdades de las que se consideran víctimas. Que cambien este elemento clave de la figura histórica de Chapman para que no sea una mujer humilde sino una rica con consciencia social me indica que se busca (aunque sea de forma inconsciente) transmitir la idea que la gente debe confiar en los activistas actuales que saben lo que conviene al pueblo mejor que ellos.

No, no estoy siendo malpensado ni el cambio es por casualidad. Si nada en lo referido a la representación de las diferentes etnias que aparecen en la película es casual y todo transmite que está medido y calculado, este cambio clave tampoco lo es. Se ha hecho con una motivación y el conectarlo con el actual activismo es tan obvio que sonroja un poco de lo burdo que resulta. Porque claro, la idea que la gente normal se asocie y luche por sus derechos sin necesitar a una figura paterna en forma de activista (que es lo que pasó en la vida real, ojo), obviamente no encaja con los planes de ciertos colectivos y movimientos actuales que tienen muy poco de «sociales».

En fin. Si, Enola Holmes 2 es entretenida y sirve seguro si buscas un entretenimiento que no te haga pensar. Pero la forma en que nos cuelan ideología en cada una de los productos de entretenimiento me parece bestial. Desde luego, cada vez menos sutil.

Comparto el trailer de la película:

Enola Holmes 2 es tan divertida como intrascendente, y se olvida casi tan rápido como la ves.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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