Gracias a Netflix he empezado a ver el experimento de La calle del Terror, serie de tres películas basadas en las novelas de terror juveniles de R.L. Stine, ambientadas cada película en un momento temporal diferente. 1994, la primera película dirigida por Leigh Janiak me ha parecido un entretenimiento más que digno que celebra las múltiples referencias que homenajea.
PUNTUACIÓN: 7/10
Tras una serie de brutales asesinatos, una adolescente y sus amigos deciden plantarle cara al poder maligno que asola Shadyside, su famosa ciudad, desde hace siglos.
Trilogía de películas basadas en los libros de R.L. Stine, estrenadas consecutivamente en Netflix y cada una ambientada en diferentes épocas.
La calle del Terror Parte 1: 1994 es una película de terror adolescente estadounidense dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak, basado en la serie de libros del mismo nombre de R. L. Stine. Janiak es una directora principalmente adscrita al terror televisivo. Tras Honeymon (2014), su opera prima, trabajó en series de televisión como Scream u Outcast.
Esta primera parte ambientada en 1994 cuenta con fotografía de Caleb Heymann, montaje de Rachel Goodlett Katz y música de Marco Beltrami y Anna Drubich y una banda sonora alucinante de canciones de la época, entre los que encontramos a Nine Inch Nails, Garbage, Iron Maiden, Bush, Portishead, Cypress Hill, Radiohead o White Zombie, que sinceramente me alegraron el día y me hicieron sentir 25 años más joven.
La película está protagonizada por Kiana Madeira como Deena, Benjamin Flores Jr. como su hermano Josh, Olivia Scott Welch como Samantha, la mejor amiga y pareja lesbiana de Deena en una época en la que era una rareza, Julia Rehwald como Kate y Fred Hechinger como Simon, formando ellos cinco el grupo de chavales que se enfrentará a las fuerzas del mal.
Dado que no he leído las clásicas novelas de terror adolescente de R.L. Stine, no se que vino primero, si el huevo o la gallina. Lo digo porque La Calle del Terror es un catálogo de referencias de multitud de clásicos del cine de terror siendo el primero y más obvio Scream, pero con detalles que van desde La noche de Halloween, el cine de zombies y de maldiciones satánicas, aparte por supuesto de todo el cine basado en novelas de Stephen King. Pero dado que Stine empezó a publicar su serie de novelas en 1989, igual resulta que una gran parte del género de terror ha bebido de él y el homenaje fue en dirección contraria para empezar.
Independientemente de este detalle que al final carece de importancia, lo cierto es que me ha gustado la primera parte de La Calle del Terror. De hecho, al verla con mi hijo de 13 años puedo confirmar que la película es un gran éxito para el target de edad al que se dirige, los jóvenes adolescentes, pero también entre sus padres. En primer lugar, me parece que a pesar de los numerosísimos homenajes (que yo pillo pero mi hijo no), la película me funciona gracias a unos protagonistas con los que curiosamente me hacen empatizar, involucrados en un mundo en el que se encuentra concentrado todo el terror que a uno se le pueda ocurrir, con maldiciones, brujas, zombies o serial killers indestructibles. Hay referentes evidentes, pero creo que los autores los han utilizado desde el respeto máximo y creo que eso se nota durante el visionado.
Como toda buena película adolescente de los 80 y 90, Deena la protagonista es una inadaptada que se sale de la norma y tienen que luchar por ser como ella quiere. Que en este caso es una chica adolescente que sufre porque su amor de toda la vida, su mejor amiga Sam, se ha mudado al pueblo vecino de Sunnydale y siente que la ha perdido para siempre. Los amigos encajan en parte en los estereotipos esperables, con un hermano pequeño friki estudioso de la historia sangrienta del pueblo, o la amiga camella con poca cabeza pero gran corazón.
Y a pesar que toda la película suena a pastiche de cosas ya vistas anteriormente, Stranger Things también viene a la cabeza inmediatamente, lo cierto es que me ha funcionado y me lo he pasado de maravilla viéndola. No es cosa de mi hijo, aunque me gustó verla con él, sino que realmente me ha gustado a mi. Por un lado, a pesar de lo arquetípico de los personajes, con el ligero cambio de la relación de amor lésbico adolescente, lo cierto es que todos me caen simpáticos y creo que es mérito de los chavales actores por un lado, pero también del guión y la puesta en escena que nos da elementos con los que empatizar, a pesar de que sabes que no todos saldrán con vida a esta noche mortal.
El segundo detalle chulísimo es la banda sonora, que me ha flipado de forma increíble, repleta de temazos a cual mejor. Sólo con estas canciones ya me tenían medio ganado. Además, debo reconocer que la película está bien rodada, con unos sustos telegrafiados pero efectivos y una historia que es casi más aventura adolescente que terror, entiendo que debido a la fuente original de las novelas de Stine, aunque con un par de toques gores que estuvieron muy bien.
Es cierto que La Calle del Terror: 1994 no me ha cambiado la vida y puedo sin duda pensar 10 películas mejores de terror que esta. Pero ha cumplido con el objetivo fundamental de entretenimiento, y me deja con ganas de ver las dos siguientes películas que cierren la historia, ambientadas en 1978 y 1966, en las próximas dos semanas. Ojalá acierten con esta historia y se abra la posibilidad de este tipo de narrativa serializada que ofrece unas posibilidades más que interesantes.
Comparto el trailer de la película:
La Calle del Terror Parte 1: 1994 es un entretenimiento más que digno que nos deja con ganas de que llegue el viernes para ver la segunda parte. ¡A ver con qué nos sorprenden!
PUNTUACIÓN: 7/10
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Netflix tiene un catálogo tan grande que es imposible estar al tanto de todo. Por suerte, he descubierto Trese, serie de animación filipina que me ha gustado mucho y continúa el buen sabor de otras series de animación del canal online como Castlevania o Love, Death & Robots estrenadas recientemente.
PUNTUACIÓN: 7,5/10
Si la policía es incapaz de proteger Manila de amenazas sobrenaturales, Alexandra Trese será la encargada de hacerlo. Basada en un galardonado cómic filipino.
Trese es una serie de televisión filipina de animación basada en el comic filipino del mismo nombre de Budjette Tan y Kajo Baldisimo. Cuenta con la dirección de Jay Oliva y guiones de Mihk Vergara y Tanya Yuson, y está producida por BASE Entertainment. Oliva es un veterano productor, director y artista de storyboards para animación, trabajando en numerosas series y películas animadas como The Invincible Iron Man: The Movie, Doctor Strange: The Sorcerer Supreme, Batman: The Dark Knight Returns, Justice League: The Flashpoint Paradox o Justice League Dark, entre otras muchas.
La protagonista Alexandra Trese es una guerrera y curandera que sirve como protectora de la humanidad frente a los seres sobrenaturales del inframundo. El Capitán Guerrero de la policía de Manila acude a ella, como antes lo hacía con su padre fallecido Anton, cuando surge un problema que no puede ser resuelto por métodos ordinarios. A Trese le ayudan los gemelos Crispin y Basilio. De origen sobrenatural, acúan como guardaespaldas de Alexandra y son conocidos colectivamente como Kambal.
La primera temporada de Trese se compone de seis episodios de entre 25 – 30 minutos cada uno, y me ha resultado complicado de dosificar para no vérmelos casi de una sentada. Planteada casi como una serie procedimental, sigue el típico modelo de casos sueltos autoconclusivos por episodio que sin embargo acaban estando conectados a un propósito oscuro de un villano en la sombra. Sin inventar ninguna rueda, creo que la historia funciona sin problemas e incluye el típico giro sorpresa que lo cambia todo ¿o no? de forma muy hábil, convirtiendo a esta serie en un descubrimiento super recomendable.
El personaje de Alexandra Trese me gusta. Aunque tiene detalles de Doctor Extraño unido con John Constantine, su propia historia conectada a la mitología y leyendas filipinas ayuda a que tenga una entidad por si misma y no parezca una versión femenina de nadie. Su origen, familia e historia está interesante y aunque la serie ofrece un final satisfactorio, las incógnitas que quedan abiertas haría que fuera muy fácil poder continuar la historia con una segunda temporada. Habrá que esperar a saber los datos de audiencia para ver si va a ser el caso, pero si no fuera así, la serie creo que tiene una conclusión más que digna.
Dentro que la serie globalmente me ha gustado, encuentro como principal problema su animación montonera. La serie cuenta con clasificación para adultos (+18) y es super sangrienta con algunos detalles gores que están bastante bien, pero en general estamos ante la típica animación de serie de televisión que muestra lo que pasa pero no transmite sentimientos ni personalidad, quedando como una animación genérica como tantas otras similares. No está mal, per tampoco especialmente bien.
Por suerte, la historia y la protagonista si consiguieron que me enganchara a la serie y como tiene un ritmo bestial sin un segundo de respiro, te atrapa con suma facilidad.
Comparto el trailer de la serie:
Trese me parece una serie estupenda recomendada para los amantes de la animación y de las historias sobrenaturales.
PUNTUACIÓN: 7,5/10
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Black Summer fue una sorpresa en 2019 y un autentico soplo de aire fresco al género de zombies. Netflix acaba de estrenar su segunda temporada, que viene con una mejora exponencial en la narrativa, aunque también con algunos detalles menos buenos en lo relativo a la historia.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
El invierno llega con nuevos y sangrientos desafíos durante el apocalipsis zombi, mientras carroñeros frenéticos y milicias violentas luchan contra los muertos y los desesperados, en un mundo en el que parece imposible confiar en nadie.
Creada por Karl Schaefer y John Hyams, Black Summer está ambientada en el mismo mundo de Z Nation. Esta segunda temporada vuelve a tener 8 episodios de entre 33 y 59 minutos de duración, que los he devorado en dos días, flipándome en muchos momentos y dejándome con cara de WTF?! en otros.
En esta segunda temporada volvemos a tener a algunos de los protagonistas de la primera temporada, empezando con Jaime King como Rose, una madre que al final de la primera temporada consiguió reunirse con su hija Anna (Zoe Marlett), y que hará cualquier cosa para protegerla. También vuelve Justin Chu Cary como Julius James, un criminal que tomó la identidad de «Spears», el nombre del soldado que mató, y Christine Lee como Ooh «Sun» Kyungsun, una mujer norcoreana que intenta sobrevivir aunque nadie la entiende ya que no habla casi inglés.
El mundo de Black Summer ha tomado de The Walking Dead la idea que los humanos estamos todos contagiados del virus zombie, de forma que al morir nos convertimos, no sólo al ser mordido por un zombie. La transformación además es casi automática, y te conviertes en un zombie corredor que ataca inmediatamente. Estas son las reglas, y a pesar que puedan chocar a algún espectador, quedaron ya establecidas desde la primera temporada y en ese sentido no hay cambio y todo cuadra.
Narrativamente, esta segunda temporada de Black Summer me ha flipado. La estructura de los episodios divididos a su vez en capítulos diferenciados para ver lo que les sucede a los diferentes personajes se convierte sobre todo al principio en un Memento en el que la acción comienza a tope sin el menor contexto sobre lo que está pasando, para luego ir hacia atrás en el tiempo para ver cómo llegaron los diferentes personajes hasta ese momento y ese lugar concreto. Como digo, sólo por este aspecto, Black Summer merece ser vista.
De la primera temporada, uno de los episodios más recordados fue el sexto «El golpe», en los que veíamos a los protagonistas realizar un robo y veíamos la acción desde puntos de vista diferentes, volviendo atrás en el tiempo para ver lo que había hecho cada personaje tras separarse. Esta narrativa se ve también mejorada y perfeccionada en la segunda temporada, y hay algunos episodios super chulos que los he disfrutado muchísimo.
Otro de los elementos destacables de Black Summer es que los personajes son unos auténticos hijos de p&%$ que se comportan de las peores formas posibles en la mayoría de los casos. En especial el personaje de Rose se lleva la palma y lleva su deseo de proteger a su hija hasta niveles psicóticos en los que no duda en matar o abandonar a quien sea con tal de salir ellas con vida. Rose nos muestra la peor cara del apocalipsis zombies, porque una cosa es matar o morir y otra matar preventivamente por si acaso, lo que la convierte en la «villana» asquerosa de la serie, en contraste con la madre asustada que era al principio. Esto se une a unos grupos de carroñeros que también son capaces de llevarse por delante a quien sea con tal de sobrevivir.
La coreana Sun vuelva a ser uno de los pocos personajes decentes de la serie, que por otro lado muestra un punto de vista super nihilista de la humanidad, al mostrar como algunas muestras de decencia de algunos personajes acaban costándoles la vida al ser traicionados más adelante por esas mismas personas. Hay un hilo conductor en la serie y es que hay un avión que lanza provisiones desde el aire y supuestamente aterriza en un aeropuerto al que hay que llegar para ser rescatados y llevados a un lugar seguro. Llegar hasta ese aeropuerto se convierte en una carrera contra el reloj y contra las diferentes facciones que también están buscando llegar hasta allí y escapar.
En general este segunda temporada da sensación de haber contado de más medios para su rodaje, o al menos los profesionales han usado la experiencia de la primera temporada para refinar muchos elementos, en especial las carreras y persecuciones de los zombies, con algunas escenas con larguísimos planos secuencia espectaculares. Además, los paisajes nevados se convierten en una amenaza más, con un frío y una nieve que son tan peligrosos o más que los zombies.
Como comentaba, narrativamente Black Summer me ha parecido una pasada y creo que la serie merece ser vista por todos los fans del género zombie. Sin embargo, también debo reconocer que sobre todo al final hubieron algunas chorradas del guión que llegaron incluso a fastidiarme en algunos momento. En especial el hecho que tras haber pasado meses del estallido zombie y con una carestía de comida y medios, los personajes que han sobrevivido hasta este momento, que se les supone veteranos curtidos siguen malgastando balas disparando a lo loco al pecho, cuando saben que lo único que vale para matar a los zombies es un tiro a la cabeza. Que esto pase, incluso entendiendo que los personajes están nerviosos, me tocaba la moral cada vez que pasaba en pantalla. Y en los últimos episodios, pasa un montón.
A esto se añade la casualidad de encontrarse dos grupos enfrentados casualmente en el mismo sitio al mismo tiempo, lo que provoca unas escenas super chulas en lo visual, pero algo tontas y absurdas cuando piensas un poco en lo que acaba de pasar. Reconozco que parte de la gracia de Black Summer es precisamente ver estas escenas, pero el guión podría haber pensado una solución mejor para que el momento sucediera igual sin tener que pasar por una tontería previa.
Estos detalles menos buenos no evitan que la sensación global de esta serie haya sido positiva y, como comentaba antes, sin os gusta el género de zombie, sólo por la narrativa merezca que la veáis.
Comparto el trailer de esta segunda temporada:
Black Summer ha sido todo un éxito en esta segunda temporada, a pesar de los detalles tontos del guión que he comentado antes. En todo caso, creo que es una serie imprescindible para todos los fans del género de zombies.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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¡Netflix ha estrenado una serie basada en un comic que está bien!!! Sweet tooth, la adaptación del comic de Jeff Lemire desarrollada por Jim Mickle ha resultado ser un estupendo entretenimiento lleno de humanidad.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Un cataclismo ha devastado el mundo. Gus, mitad chico y mitad ciervo, se une a una variopinta familia de niños híbridos como él para buscar respuestas a lo ocurrido.
Jeff Lemire creó Sweet Tooth dentro del sello Vertigo de DC Comics. Lemire dibujó y guionizó todos los ejemplares de esta serie, que fue publicada entre 2009 y 2013, con 40 números de duración. En 2020, Lemire ha empezado la publicación de una continuación titulada The Return ambientada muchos años en el futuro. Sweet Tooth fue una de sus primeras obras de creación propia que creada en la época de Essex County, y previa a muchas de sus obras posteriores con las que ha llegado a super conocido dentro del ámbito independiente: Trillium, Black Hammer, Un tipo duro, Descender o Gideon Falls entre otros.
Jim Mickle (nacido en 1979) es un director y escritor estadounidense, conocido por películas como Mulberry Street, Stake Land, We Are What We Are y Cold in July. También co-desarrolló la estupenda serie de SundanceTV Hap and Leonard, basada en las novelas de Joe R. Lansdale.
Mickle es el creador de la serie y escribe los guiones junto a Beth Schwartz y Christina Ham. Además, ha dirigido 5 de los 8 episodios de los que se compone esta primera temporada. La fotografía corre a cargo de Aaron Morton con Jeff Grace y Russell Pollack creando la música de la serie. La serie ha sido producida por Warner a través de su DC Universe, y cuenta también con Robert Downey Jr como productor a través de su productora Team Downey. Aunque inicialmente la serie iba a ser emitida por HULU en USA, finalmente llegaron un acuerdo con Netflix para su distribución a nivel mundial.
En el reparto encontramos a Christian Convery como Gus, el niño de 10 años protagonista, mitad humano y mitad ciervo, ingenuo e inocente que quiere encontrar a su madre. Nonso Anozie es Tommy Jepperd, un viajero de pocas palabras que salva a Gus de los cazadores furtivos y lo acompaña a regañadientes en su viaje para encontrar a su madre.
Adeel Akhtar es el Dr. Aditya Singh, un médico que está desesperado por encontrar la cura para el virus H5G9, con el fin de curar a su esposa infectada, Rani (Aliza Vellani) Stefania LaVie Owen es Bear, la líder y fundadora del Animal Army que salva híbridos. Dania Ramirez es Aimee Eden, una ex terapeuta que crea un refugio seguro para los híbridos llamado Preserve. Por último, Will Forte es el padre de Gus, que lo crió en una cabaña apartada en el Parque Nacional de Yellowstone para protegerlo del mundo exterior del odio hacia los híbridos.
Frente a los últimas decepciones de series de Netflix basadas en comics como Jupiter´s Legacy, Sweet Tooth me ha enamorado por la humanidad que GUS, el niño protagonista, transmite. La historia de Gus está muy chula, y una parte fundamental de la serie es la forma en que va enseñando lo que pasó en el pasado y como la aparición del virus cambió la vida en Tierra, no sólo por su alta mortalidad, sino porque a partir de ese día todos los niños nacidos han sido híbridos. Y de ellos, aparentemente el primero de todos fue Gus, lo que podría indicar que en su ADN podría estar la clave de todo.
La aventura de Gus en el presente está llena de ternura, al tener a Gus en el centro de todo, lo que contrasta con el duro mundo existente a su alrededor. Y junto a esto, tenemos unas sorpresas y unos giros sobre la historia de Gus que están muy bien construidos y sobre todo el momento clave de esta primera temporada me impactó. Reconozco que no he leído el comic original de Lemire, así que no puedo comparar y ver si la serie es fiel o no, entendiendo que seguro se han tomado licencias. En todo caso, el objetivo de intrigar y entretener al espectador lo han conseguido de sobra.
Sweet tooth ha sido rodada en Nueva Zelanda, y el hecho de estar muchísimo metraje rodado en exteriores me parece otro hallazgo visual muy chulo y un detalle adicional para ver esta serie. No tengo el dato del presupuesto que han tenido para rodar esta primera temporada, pero la verdad es que todo luce genial y no parece barata en ningún momento. Más bien al contrario, la creación de este mundo postapocalíptico en el que la Naturaleza se está abriendo camino en espacios antaño ocupados por ciudades me parece que están de maravilla.
Hay un elemento menos bueno en esta primera temporada, y es todo lo relativo al arco del Doctor Singh. Como es la moda en tantas series actuales, Sweet Tooth tiene varias historias que van alternando hasta llegar al momento en que los personajes se encuentren: la principal de Gus cuando sale al mundo real buscando a su madre, viviendo aventuras y conociendo a gente por el camino, y dos secundarias con las historias del Doctor por un lado y de Amy, la psicóloga transformada en salvadora de híbridos, por otro. Y todas ellas, la verdad es que el doctor Singh me ha parecido que es el que menos aporta y menos interesante me resulta. Aunque en general, ambos arcos argumentales quedan muy por debajo en todos los sentidos comparadas con la humanidad de Gus.
Me alegra decir que el final de esta primera temporada me parece un buen final que cierra un capítulo y abre la siguiente fase de la historia, dejándome con ganas de más. De hecho, no tengo duda que veré la segunda y espero última temporada, que cierre de forma satisfactoria la historia de Gus. Visto lo visto, esto ya es en si mismo un gran éxito para Netflix. Ojalá confirmen la continuación y en este caso si podamos ver el final de la historia, porque si no estoy equivocado Netflix aún no confirmó que dió luz verde a esta serie.
Comparto el trailer de esta serie:
¡Por fin una serie de Netflix basada en un comic me ha gustado! Buff, con la racha que llevábamos, que alegría me da poder recomendar esta serie.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Recientemente descubrí que Netflix había producido una película española de acción y artes marciales y mi alegría no podía ser mayor. El resultado: Xtremo de Daniel Benmayor, protagonizada por el especialista en artes marciales Teo García.
PUNTUACIÓN: 4/10
Dos años después de que su hermano Lucero traicionara a la familia, matando a su padre y dejándolo casi muerto, Max está listo para ejecutar su venganza. Su plan, cuidadosamente planeado, se adelanta cuando los hombres de Lucero regresan a la ciudad.
Hablar de Xtremo es hablar de un sueño hecho realidad. Y es que Teo García, experto en artes marciales y gran fan del cine de acción de los años 70, 80 y 90 siempre tuvo el sueño de hacer una película en España que pudiera mirar de tú a tú a las producciones americanas. «Yo tenía el sueño de hacer una película de acción en España. Era prácticamente imposible pero los sueños se cumplen y hoy tenemos para el cine español Xtremo, así que espero que la disfrutéis como nosotros hemos disfrutado haciéndola.«
Tras rodar un primer teaser casero, contactó con Oscar Jaenada, al que convenció para unirse a su proyecto imposible. Juntos rodaron un corto de 15 minutos que se presentó en Sitges 2006. Tras años moviendo el proyecto y frente al consenso que un película de acción de esas características era más factible de hacerse en inglés y en Estados Unidos, García contactó con Vicente Canales y Showrunner Films, que a su vez supieron vender el proyecto a Netflix y Juan Vaine, que dieron luz verde a esta película y aceptaron costear su producción.
Para la película, los productores contrataron a Daniel Benmayor, un director y productor español que previo a Xtremo había dirigido Paintball (2009), Bruc. El desafío (2010), Algo concreto (2013) y Tracers (2015). A partir de una idea original de Teo García y Genaro Rodríguez, el guión definitivo de la película viene de la mano de Iván Ledesma. Xtremo fue rodada en Barcelona durante siete semanas a finales de 2019 y cuenta con fotografía de Juanmi Azpiroz, montaje de Peter Amundson y música de Lucas Vidal.
Junto al mencionado Teo García como Max, la película cuenta con Óscar Jaenada como Lucero, el malvado hermanastro de Max y jefe mafioso, Óscar Casas (hermano de Mario) como Leo, un adolescente que trapichea con drogas y se hará amigo de Max, Andrea Duro como María, hermanastra de Lucero y Max, Sergio Peris-Mencheta como Finito, un asesino sanguinario a sueldo de Lucero, y por último Alberto Jo Lee como Chul Moo, experto en artes marciales guardaespaldas de Lucero.
Empezando con los elementos positivos, hay que aplaudir que se haya dado luz ver a una película de acción y artes marciales de gran presupuesto en España. O al menos, con un presupuesto importante. Esto en sí mismo creo que es un gran logro y le deseo la mayor de las suertes a Xtremo en su recorrido comercial en Netflix, para que con suerte Netflix y otras productoras se animen a hacer más películas de acción en nuestro país, un género que hasta hace nada era un género tabú en España.
Como comentaba antes, Xtremo es una película en la que se nota que Netflix ha invertido mucho dinero, algo que se ve y se siente en todos los valores de producción, sus localizaciones en exteriores de Barcelona, no tener la película confinada en 3 almacenes interiores donde sucede toda la acción, y en general en la calidad de las imágenes que en ningún momento transmite una sensación “cutre” como pasa en muchas películas de serie B. Es motivo de alegría cuando un equipo humano cuenta con todos los recursos necesarios para llevar a la realidad un proyecto soñado durante tanto tiempo.
Y en este sentido, la propia historia personal de Teo García y ver como su sueño de toda una vida se ha hecho realidad me parece algo super chulo, y me alegro muchísimo por él. Por su fe en el proyecto y por no abandonar tras tantos años en los que parecía un sueño imposible. Que esto haya pasado en España con una película de artes marciales realmente es una pasada.
Entrando en la película en si, me han gustado bastante tres de las escenas de acción de combates cuerpo a cuerpo, que confirman que se puede hacer buen cine de acción en España si se cuenta con un presupuesto adecuado. También hubieron momentos puntuales en otras coreografías de acción con detalles chulos que merecen destacarse.
En general, Xtremo creo que es una película que gustará a los fanáticos del cine de artes marciales y me gusta que sea tan honesta y que tenga tan claro el tipo de entretenimiento que ofrece, planteando una historia de acción de forma seria alejada del humor y sin el tono irónico o macarra que tan acostumbrados nos tiene el cine español cuando se trata de mostrar cine de género.
Llegados a este punto, y alegrándome como digo que esta película se haya hecho y deseando que tenga mucho éxito y sirva de lanzamiento de más películas de acción Made in Spain, no sabéis lo mucho que me fastidiar tener que explicar lo mala que es y la decepción que ha supuesto su visionado.
Voy a intentar razonar mi punto de vista de la forma más respetuosa posible, porque como digo me alegro por la historia personal de Teo García, y lo que ello supone para cientos ¿miles? de fans del cine de acción y artes marciales en España. Pero la realidad es que, reconociendo que sin García no habría película, él no da la talla como protagonista de una película de estas características. Incluso descontando que no es buen actor, algo comprensible y entendible y que tampoco es un elemento fundamental en este tipo de historias, me parece que quedando claro que tiene los conocimientos en artes marciales necesarios, no tiene el carisma ni la presencia que un action-hero debe tener. Y lamentablemente esto lastra la mayoría de escenas porque García no acaba de quedar bien en pantalla enfrentado a oponentes mucho más grandes que él. Y es una pena, y se que es un elemento tremendamente subjetivo, pero a mi no me funciona.
Otro problema fundamental es que en lo relativo a las escenas de acción, Xtremo está terriblemente mal rodada, y además de mal rodada, peor montada. Siendo como es García fan del cine de artes marciales se me hace incomprensible ver escenas de acción en las que por ejemplo proyecciones que deberían ser mostradas en un único plano, en el 99% de las escenas el montaje atroz fuerza tres y cuarto cortes que quedan cutre y destacan que no han sabido rodar la escena como se debería. Puestos a imitar el cine de acción bueno, ¿por qué no imitar a Gareth Edwards, por poner un nombre actual? No, se fueron a lo peor del cine montonero de acción, al Pitof de Catwoman con miles de cortes en todas las escenas para tapar lo mala que era Halle Berry en la película.
Los fans del cine de acción lo que queremos es The Raid o John Wick, largas coreografías en las que si es posible todo sucede en un único plano y en las que se ve perfectamente lo que hacen los luchadores. Con el desastroso montaje de Xtremo en la mayoría de los casos no se ve bien lo que pasa, ni sabemos donde están los personajes y cómo se mueven en el espacio, siendo la mayoría de escenas una decepción tremenda. Y eso en las peleas hombre a hombre, en los tiroteos la sensación es aún peor, con unas nulas coreografías y unos personajes que aparecen y desaparecen de escena. Como digo, hay ¿tres? escenas de acción buenas en Xtremo, la inicial en casa de Max, la pelea entre él y Chul Moo o la pelea final con katanas, pero el resto me muestran a un director y a un montador que realmente no deben ser fans del cine de artes marciales y entregan unos trabajos montoneros siendo generosos. Y si lo son, desde luego no saben trasladarlo a su labor profesional.
La historia original de Teo García y Genaro Rodríguez sobre un típica historia de venganza tras una traición no inventa nada, pero bien realizada podía dar un entretenimiento más que correcto. Sin embargo, el guión de Iván Ledesma también me parece muy malo. No sólo en la historia en si y los hechos que desencadenan que la acción pase de A a B y luego a C, sino especialmente con unos diálogos terribles que son de juzgado de guardia.
Sobre el reparto, Oscar Jaenada y Sergio Peris-Mencheta se nota que se lo han pasado genial y plantean sus personajes como un over-the-top que me encaja con el 99% de los villanos de serie B, por lo que entiendo que realizan un buen trabajo y cumplen con lo que se espera de ellos. En especial Jaenada, con un look yakuza que me mola mucho y con un carisma que él si transmite cuando aparece en pantalla.
Eso en lo positivo, porque reconozco que todo lo relacionado con el personaje interpretado por Óscar Casas (hermano de Mario) me parece terrible. Recordando lo que comentaba antes de Netflix y la necesidad de buscar que la película sea vista por la mayor cantidad de gente posible, puedo entender su fichaje para captar al público más joven, pero la interpretación de Casas no me ha gustado nada, partiendo que lo que el guión hace hacer al personaje es de juzgado de guardia, ya que aparte de ser un pegote que frena la acción principal, tiene un rollo poligonero chungo impostado que queda fatal.
Andrea Duro hace lo que puede con el papel de hija a la que le matan al padre y busca venganza, confinada al estereotipo actual de mujer inteligente y dura que puede vencer a cualquiera. Lo malo es que realmente ella no transmite eso en pantalla en ningún momento porque se nota que no controla de verdad las artes marciales. No quiero entrar en lo embarazoso de su momento ducha, pero si destacar que debido a la obligación que ella protagonice el climax final junto a Max, la escena que se supone clave de la película está rodada con teleobjetivo desde la otra parte de la sala para que no se vea lo evidente, que ella no sabe luchar. Un climax que probablemente sea la peor escena de la película y que provocó un bajón en el visionado.
Este detalle relacionado al climax pone de relevancia un elemento triste. Y es que parece que o bien el director y productores no saben del género que están tratándolo, o sabiéndolo les da igual que una escena (varias) queden cutres pudiéndolas hacer bien. Y en este caso no es un tema de dinero, sino de habilidad o de interés en hacer el mejor producto posible. Y esto si que es imperdonable.
He leído a gente opinar como positivo que la película busca emular el espíritu de las películas de la Canon de los 80, películas con las que García y otros miembros del equipo crecieron. Yo también. Y no se si es el caso pero, recuerdo que la Canon hizo las películas que pudo con presupuestos absurdamente bajos, lo cual no es el caso de Xtremo, que desde luego podía y debía aspirar a algo mejor. Y puestos a imitar cosas, ¿en serio me dices que copias lo malo y lo cutre involuntario a propósito pudiendo contar lo mismo mejor con una sensibilidad del siglo XXI? Ostras, si es el caso, me parece que se están tirando piedras en su propio tejado y no están quedando demasiado bien. Como decía antes, que alguien plantee copiar cine de artes marciales y en lugar de mirar The Raid se ponga el ejemplo de El Guerrero Americano me parece flipante. A no ser, claro, que esa sea la excusa a posteriori que plantean tras escuchar algunas críticas.
Eso me recuerda una de las escenas más tontas y fallidas de la película, una pelea en los baños de una discoteca en la que Max utiliza a un jefecillo mafioso de protección y punching-ball frente a dos esbirros que no dejan de golpearle mientras Max les machaca. Entiendo que es una escena que busca imitar las clásicas y maravillosas coreografías de Jackie Chan, y por ese lado me parece guay. Pero al final la escena NO funciona aparte de por lo mal rodada que está (no quiero repetirme en ese aspecto), porque las películas de Chan estaban planteadas desde la COMEDIA de acción, y eso que en una aventura ligera funcionaba, cuando lo intentas trasladar a una historia SERIA como Xtremo va a quedar como un huevo y una castaña que. Y más allá del homenaje, alguien debería ser lo suficientemente conocedor del género como para saber qué cosas pueden encajar en la película y qué cosas mejor dejar fuera o buscar otra forma mejor de contarlo por muy guay que piensen que puede quedar en el papel.
Que quede claro que aplaudo el esfuerzo y el amor de Teo García por sacar adelante este proyecto y poner las artes marciales en el mapa del cine español, es una pena que Showrunner Films no haya sabido estar a la altura y la ejecución de la película haya dejado tanto que desear.
Me gustaría a pesar de todo mirar el vaso medio lleno y desear que Xtremo sea un éxito y podamos ver más cine de artes marciales hecho en España. Lo único eso si, puestos a pedir pediría que le dejaran el trabajo a otros profesionales más hábiles y que conozcan mejor el género, que sean capaces de ofrecernos un mejor producto final.
Comparto el trailer de la película:
Le deseo éxito a Xtremo, y ojalá se hagan más películas de artes marciales en España, pero no puedo más que considerar la película como una ocasión perdida y una decepción.
PUNTUACIÓN: 4/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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