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Crítica de Battlestar Galactica temporada 4 (Prime Video)

Termino 2020 en lo referido a las series de televisión viendo la cuarta y última temporada de Battlestar Galactica, que nos llevó la historia hasta su polémico aunque casi inevitable final.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La tercera temporada tuvo un final cataclísmico final al asistir al retorno de Kara «Starbuck» Thrace al mundo de los vivos, afirmando que conocía el camino hasta la Tierra, mientras se reveló la identidad de 4 de los últimos 5 Cylones que seguían ocultos entre los humanos años después del primer ataque.

La última temporada constó de 21 episodios (más el especial Razor), que fueron emitidos divididos en dos mitades, la primera con los 10 primeros entre abril y junio de 2008, y la segunda parte emitida entre enero y marzo de 2009. Ronald D. Moore y David Eick repitieron como productores ejecutivos y escribieron y dirigieron los 3 últimos episodios de la serie que dieron dentido a todo lo vivido hasta ese momento.

A estas alturas de la serie no hay nuevas incorporaciones en el reparto, repitiendo los habituales Edward James Olmos (Comandante Adama), Mary McDonnell (Presidenta Laura Roslin), Katee Sackhoff (Kara “Starbuck” Thrace), Jamie Bamber (Lee “Apollo” Adama), James Callis (Gaius Baltar), Tricia Helfer (Número 6) Grace Park (Número 8, Sharon “Athena” Agathon, Boomer), Michael Hogan (Coronel Saul Tigh), Aaron Douglas (Jefe de Mantenimiento Galen Tyrol), Tahmoh Penikett (Karl “Helo” Agathon, marido de Sharon), Nicki Clyne (Cally Henderson Tyrol, esposa de Galen), Kandyse McClure (Anastasia Dualla, esposa de Apollo), Alessandro Juliani (Felix Gaeta), Donnelly Rhodes (Doctor Sherman Cottle), Callum Keith Rennie (Número 2, Leoben Conoy), Lucy Lawless (Número 3, D’Anna Biers). Dean Stockwell (Número 1, John Cavil), Matthew Bennett (Número 5, Aaron Doral), Rick Worthy (Número 4, Simon), Michael Trucco (Samuel T. Anders, marido de Starbuck), Kate Vernon (Ellen Tigh, al mujer del Coronel Tigh) y Richard Hatch (Tom Zarek).

Battlestar Galactica ha sido una más que notable serie de ciencia ficción más pendiente en resaltar lo que nos hace humanos, todo lo bueno y también lo malo, y cómo a pesar de las diferencias, hay que trabajar juntos para sobrevivir. Aunque esta temporada se estrenó en 2008, la lucha de humanos y cylones que al final tienen que trabajar unidos para sobrevivir es una metáfora muy clara de las diferencias raciales existentes en los Estados Unidos, en mi opinión.

La construcción de los personajes me parece el mayor valor de la serie, ya que vemos que todos son capaces de lo mejor y lo peor, y como cuando se cae en el miedo y la desesperación son capaces de cometer los peores actos imaginables. Esto es algo que ya vimos en las temporadas anteriores y que vamos a ver aún más claramente en esta última temporada.

Frente a una primera parte en la que la esperanza ante la posibilidad de encontrar la Tierra sería la emoción principal, la segunda parte hace caer a los personajes en la desesperación al no ser la Tierra lo que se esperaba, lo que provoca que la supervivencia de la raza humana quede en su momento más incierto. De hecho, hay momentos en los episodios 11 y 12 entre otros en los que el nihilismo y el dolor alcanzan cotas inaguantables que me dolieron en el alma.

En una serie coral como esta es difícil destacar a algún actor en concreto y creo que globalmente todos cumplen con lo que la serie necesitaba, aunque en esta temporada todos se mueven entre la desesperanza y el dolor más absoluto ante una existencia sin objetivo, que les hace caer en la depresión. El tono oscuro y depresivo de la última mitad fue una experiencia muy dura como espectador.

Dentro de este tono general, me creo a Edward James Olmos (Comandante Adama), Mary McDonnell (Presidenta Laura Roslin) y Jamie Bamber (Lee “Apollo” Adama) y su humanidad me parece tremenda. Sin embargo, James Callis como Gaius Baltar me ha parecido un actor y un personajes terribles, aunque con una bonita voz, de hecho lo peor de toda la serie. Mención aparte para Katee Sackhoff y su interpretación de Kara “Starbuck” Thrace. Este papel es EL caramelo que todo actor quiere y necesita para triunfar, dado que permite al actor expresar un rango amplísimo de emociones. Sin embargo, el guión hizo que Kara siempre estuviera con el modo «over-the-top» puesto en bucle, provocando que este personaje siempre al borde del llanto resultara extremadamente cargante. Aunque en este caso, si creo que Katee Sackhoff lo hace genial.

Parece raro que una serie de ciencia ficción espacial triunfe por los retratos psicológicos y la complejidad de sus personajes, en lugar que por sus evanturas y combates y la lucha entre el bien y el mal. De hecho, un elemento clave de la serie es que no existe el bien o el mal puros, y que todos debemos aprender a vivir con nuestra luz y nuestra oscuridad para poder salir adelante. El mensaje de unión de diferentes es un tema importante adelantado a su época, y es lo que hace que esta serie merezca mucho la pena y globalmente me haya gustado mucho, aunque no acabe de conectar con algunas de las decisiones creativas del final de la serie. Un final que en todo caso no tengo claro que era lo que Ronald D. Moore planteó desde el inicio.

Para hablar del final de la serie y algunas cosas que no me acabaron de gustar, voy a abrir una sección CON SPOILERS, sigue leyendo bajo tu responsabilidad:

Me gusta el final que presenta esta historia NO como nuestro futuro, sino como nuestro pasado y cómo la humanidad, los seres humanos, nacieron en nuestro planeta, resaltando el aspecto cíclico de la evolución. Este aspecto de cuento para niños que nos avisa que esto podría volver a suceder si no mejoramos como sociedad está bien y me parece interesante. Sin embargo, NO me ha gustado la forma en que Ronald D. Moore nos hizo llegar hasta allí.

No es sólo que el papel de los «Final 5» Cylons sea un relleno sin una importancia real en el desenlace. Durante casi toda la serie se jugó con la posibilidad de que Kara “Starbuck” Thrace fuera el último Cylon por revelar. Sin embargo, que fuera la Ellen, la mujer del Coronel Saul Tigh es un poco un bajón que provoca un bajón y la primera locura de la serie, cuando conocemos que los Final Five Cylones eran los habitantes de la Tierra Original que fueron aniquilados por un holocausto nuclear tras construir a los cylones robóticos originales. Sus mentes y consciencias no murieron sino que se trasladaron en el tiempo y ayudaron a los Cylones robóticos las primeras 7 versiones humanas que conocimos al principio de la serie. Buff, que loco todo!

Pero volviendo a Kara, al final resulta que sí había muerto en la tercera temporada y quien resucita es… ¿un ángel, el Espíritu Santo? ¿La personificación del Deau-ex-Machina? Todo lo referido a Starbuck ha acabado siendo extremadamente frustrante. Pero no menos que el todo vale que han significado las voces en la cabeza de Gaius Baltar y Caprica 6, que también han resultado ser… ¿qué? ¿la voz de Dios? Ha sido otra locura.

Me gusta la idea que esta serie sea el pasado de la humanidad. Sin embargo, la ejecución haciendo que humanos y cylones abandonen toda tecnología, vacunas etc para ser unos con la naturaleza me parece absurda rayando el ridículo. Sin embargo, esto es lo que Ronald D. Moore y así es como nos lo ha presentado.

En todo caso, aunque no encaje con la ejecución de este final, si me ha gustado el viaje que esta serie nos ha planteado y las ideas presentadas durante estas cuatro temporadas. Battlestar Galactica queda como una de las mejores series de ciencia ficción de la historia, y merece la pena su visionado.

Comparto el trailer de esta última temporada:

Battlestar Galactica ha sido una más que notable serie de ciencia ficción que merece la pena el visionado, planteando un interesante punto de vista centrado en lo que nos hace ser humanos.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Matar a Santa de Eshorm e Ian Nelms (Prime Video)

Me ha gustado bastante Matar a Santa, película recién estrenada en Prime Video de los hermanos Eshorm e Ian Nelms que son también los escritores del guión, sobre todo porque dentro de su vocación de serie B, NO es la punkarrada que el argumento daba la sensación que podría ser, contando con mucha más profundidad de la esperada en un principio.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La historia se centra en un Papá Noel poco ortodoxo llamado Gibson que lucha por evitar que su negocio se hunda, al mismo tiempo que evita ser asesinado por un matón contratado por un niño de 12 años tras recibir carbón en Navidad. (FILMAFFINITY)

Reconozco que no conocía de nada a los hermanos Eshom e Ian Nelms antes de ver esta película. Mirando su ficha en IMDB, descubro que los escritores / directores crecieron en el centro de California luchando con doscientos muñecos de G.I. Joe y soñando con paisajes de John Ford. Aunque sus pasiones los llevaron temporalmente en diferentes direcciones: Ian fue a la universidad con una beca de lucha libre, en el camino descubrió un nuevo interés por el inglés y la literatura, y Eshom siguió una educación en pintura de bellas artes, pero encontró que le gustaba más la ilustración de cómics. Sin embargo, al final los dos siempre volverían a su amor por el cine. Si bien Ian ha producido varios proyectos de forma independiente y Eshom ha trabajado como artista profesional de storyboards durante más de una década, los hermanos Nelms siempre escriben y dirigen juntos y han realizado múltiples cortometrajes y largometrajes premiados.

En 2013, su película ‘Lost on Purpose’ ganó numerosos premios en festivales, incluidos Mejor Película, Mejores Directores y Mejor Actriz para Jane Kaczmarek. En 2015, debutaron ‘Waffle Street’, que ganó el premio inaugural Carpe Diem del Festival de Cine de Woodstock a la Mejor Película y a la Mejor Película Narrativa en el Festival de Cine de Hollywood. El último largometraje de Nelms Bros., ‘Small Town Crime’, está protagonizado por John Hawkes, Anthony Anderson, la ganadora del premio de la Academia Octavia Spencer (que también fue productora ejecutiva), Robert Forster y Clifton Collins, Jr., La película fue estrenada en cines de todo el país el 19 de enero de 2018 y obtuvo excelentes críticas de los principales críticos del NY Times, LA Times, Variety y The Hollywood Reporter, entre otros.

Eshom e Ian Nelms han escrito y dirigido esta película que ha contado con fotografía de Johnny Derango, montaje de Traton Lee y música de Mondo Boys.

El gran valor de la película es su excelente reparto. Mel Gibson se sale como Santa / Chris Cringle, un anciano frustrado porque el mundo se está convirtiendo en un lugar sin reglas en el que cada vez menos niños son merecedores de sus regalos. Walton Goggins aparece acreditado como «Skinny Man» (hombre delgado), un sicario que tiene un resentimiento personal contra Santa por decepcionarlo en su infeliz infancia al no traerle lo que él pidió mientras era víctima de malos tratos.

Marianne Jean-Baptiste interpreta a Ruth Cringle, la amorosa esposa de Chris y una influencia moderadora que le mantiene a flote en sus momentos de mayor duda. Por su parte, Chance Hurstfield interpreta a Billy Wenan, un niño rico amoral cuyo padre tiene abandonado en casa de su abuela y no soporta perder. Él es catalizador de todo cuando el día de Navidad descubre que Santa le ha traido carbón porque se ha portado mal, a lo que responde lleno de ira contratando a Goggins para que mate a Santa.

Otros secundarios son Robert Bockstael como el Capitán Jacobs, el comandante delejército de EE. UU. asignado al taller de Chris y su enlace con el gobierno, Eric Woolfe como Elfo 7, capataz de Chris en el taller y Susanne Sutchy como Sandy, amiga de Chris Cringle y barman en North Peak.

La película son 100 minutos que van al grano desde el minuto uno y que está planteada para que sigamos el camino de los dos protagonistas, Gibson y Goggins, que se encuentran en un inevitable rumbo de colisión.

Lo que más me ha gustado de Matar a Santa es la mezcla de géneros que podemos encontrar dentro de la película. Leyendo una entrevista a los directores, me hizo gracia leer que ellos califican la película como «Un thriller con humor negro y toques de cine negro, matices de comedia y todo ello salpicado de western». A todo lo anterior habría que añadir que “Matar a Santa” es claramente una película navideña y, si hay suerte y funciona bien en su estreno en Prime Video, el comienzo de una franquicia cinematográfica casi como si Santa fuera un superhéroe. De hecho, los hermanos Nelms comentan que en cuanto a tono y aproximación realista a un tema enimenemente fantástico, una de sus más claras fuentes de inspiración fue “El Protegido” de M. Night Shyamalan.

Mel Gibson se sale como Santa. Su interpretación minimalista aporta un montón de matices y me parece que está brillante como Chris Cringle. Un detalle muy chulo es que la película intenta ofrecer un punta de vista más o menos realista a cómo sería la vida de Santa Claus si viviera en el mundo real, pero tampoco se recrea en dar demasiados detalles de algo que realmente es muy loco e imposible, de forma que seamos los espectadores los que rellenemos los huecos.

De esta manera, Chris es un ser sobrenatural que ve cómo su optimismo natural se está viniendo abajo cuando comprueba que año tras año va dando menos regalos porque los niños son cada vez peores, hasta el punto que sus gastos no se compensan con los ingresos que el gobierno de los USA le asigna. Si, dentro de ideas locas, esta probablemente se lleve la palma. El arco de Chris en la película, aunque parezca mentira, es uno de esperanza y de seguir trabajando para que la Navidad no decaiga, algo que no cuadra con la premisa punki, lo cual es algo que me gusta mucho. Dentro de estar ante una clara serie B, el carisma de Gibson llena la pantalla y eleva el producto final de lo que podría esperarse a priori.

Walton Goggins también brilla en pantalla, a pesar de ser realmente el personaje del que menos sabemos durante la película (O al menos, hasta el climax). Goggins crea a un asesino a sueldo caracterizado por la imprevisibilidad y que recuerda al personaje de Javier Bardem en “No es pais para viejos”, un duro motherfucker que es mejor no cruzarse en su camino, porque lo más normal es que no sobrevivas para contarlo.

El viaje de Goggins buscando a Chris, mientras él intenta sacar adelante su negocio con la ayuda de los Elfos y el ejército de los Estados Unidos (mejor no preguntes), crea una narración cruzada con aires de western que nos lleva hasta un invitable Duelo en OK Corral en medio de la nieve de Alaska. En este sentido, el climax ofrece un final impactante y satisfactorio que hace que el visionado haya valido la pena.

Otro detalle que me gusta es que la película mezcla todos esos elementos que comentaba antes, pero consigue transmitir la visión personal de los directores, no parece un refrito de muchas cosas sin cohesión. Hay un tono de humor negro en varias situaciones alrededor del personaje de Goggins, pero sin querer plantear la risa, y el drama que vive Chris se entiende y no parece forzado tampoco. El rastro criminal de Goggins nos lleva hacia el noir, mientras que la vida en Alaska nos devuelve al elemento fantástico de la historia y el drama costumbrista hacia una persona que ve cómo su modo de vida de está desmoronando. Hay gotas de muchas uvas, y el vino resultante es refrescante y original. Hasta el punto que no me importaría ver una segunda película protagonizada por Gibson retomando al personaje.

Comparto el trailer de la película:

Salvar a Santa es una estupenda serie B que merece mucho la pena y que quiero recomendar a todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Borat, siguiente película documental de Jason Woliner (Prime Video)

Justo a tiempo para la campaña electoral de Estados Unidos, Sacha Baron Cohen ha preparado un nuevo viaje de Borat desde Kazajistán para reirse de la parte republicana de la sociedad americana, que ha sido estrenado de forma online por Prime Video.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Catorce años después de su primera aventura, el cuarto mejor periodista de Kazajistán vuelve a Estados Unidos, pero esta vez viaja con su hija, para ofrecerla a Mike Pence como regalo del pais.


La película, cuyo largo título original es “Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan” está dirigida por Jason Woliner, que cuenta con Luke Geissbuhler como director de fotografía, montaje de Craig Alpert y música de Erran Baron Cohen, que entiendo es el hermano de Sacha.


Viendo lo títulos de crédito aluciné al descubrir que esta película mezcla de falso documental tiene ¡8 guionistas! El propio Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Dan Swimer, Peter Baynham, Erica Rivinoja, Dan Mazer, Jena Friedman, Lee Kern. ¿En serio han necesitado a 8 personas para escribir esta película de apenas 90 minutos, si quitamos los títulos de créditos finales.


La película, producida por Four by Two Films y Oak Springs Productions, fue rodada prácticamente en su totalidad en 2020. Aunque en Wikipedia aparece que la película tuvo un presupuesto de 20 millones de dólares, leí también que Amazon Studios pagó 70 millones por los derechos de distribución a nivel mundial a través de su plataforma Prime Video, lo cual significaría que Sacha Baron Cohen ha hecho un negocio redondo.


El gran descubrimiento de la película es la actriz de origen búlgaro Maria Bakalova, que interpreta a la hija de Borat, Tutar Sagdiyev, en algunos momentos haciéndose pasar por una niña de 15 años a pesar de tener 24 en la vida real, que ofrece momentos divertidos y uno en concreto premeditadamente asqueroso, que sin embargo, acaba siendo la escena más divertida de la película.


Entrando ya en materia, tengo que reconocer que no me gustó la primera Borat. El principal gancho de dicha película que han intentado replicar era que bajo la excusa de rodar un documental sobre las costumbres americanas para la televisión de Kazajistán, Sacha Baron Cohen se comportaba de forma grosera, machista y racista ante un grupo de personas que en muchos casos no se escandalizaba y en ocasiones hasta se mostraban de acuerdo con sus comportamientos. Esto permitía a Cohen realizar una mordaz crítica de la sociedad americana de 2006.


En 2020, Cohen ha utilizado esta técnica para atacar muy claramente al segmento de la sociedad americana que vota a Trump, el republicano “redneck”. Reconozco que la película tiene varios momentos brillantes como el baile de debutantes o el mitin en un parque en el que Borat canta una canción racista que es coreada por el público asistente, y creo hay que ser valiente para montar una broma así ante un público armado al que igual la broma no les hace gracia. Pero globalmente termino el visionado sintiendo que me he tragado un panfleto político de la peor calaña.


Hay bromas que en 2006 al menos llamaban la atención por lo políticamente incorrectas que eran, por ejemplo todo lo relativo al antisemitismo de Borat, su machismo o mostrar Kazajistán como un pais casi medieval. Sin embargo, globalmente en Borat 2 al menos a mi no me funcionan quizá porque se trata de bromas repetitivas y de un tipo de humor que tras el estreno de la primera película se ha visto imitado hasta la saciedad.


Otra cosa que le llamó la atención de esta corta película es precisamente que es una película con una historia, no un falso documental que es como recuerdo la primera. Si la memoria no me engaña, en la primera película Borat simplemente iba de un sitio a otro entrevistando a gente y aparte de un pequeño argumento con un compañero de viaje (o algo así), no había más hilo conductor que el mostrar diferentes tipos de americanos para hacer una radiografía de la sociedad americana.


En Borat 2 hay una narrativa clara del viaje de Borat y Tutar mientras la niña aprende las costumbres americanas y evoluciona hasta convertirse en una persona adulta que quiere ser libre y no tener que aguantar el machismo de Borat y su pais. Este viaje está adornado con los momentos de falso documental como los que mencionaba antes (buenísimos, esos si), pero sinceramente la sensación que me deja es que el 80% del metraje es película con guión y sólo el 20% es falso documental con gente que no saben que son víctimas de una parodia. Por ejemplo, todo lo relativo a la cuidadora afroamericana que enseña a Tutar a pensar por si misma y no creer las mentiras de su padre es demasiado perfecto y conveniente para que la historia avance, es imposible que eso sea un falso documental. Si realmente el porcentaje fuera mayor del 20%, tendría que quitarme el sombrero, pero no es esa la sensación con la que me quedo, que si tuve viendo la primera película.


Y luego está lo del exalcalde de Nueva York Giuliani. Me parece fuertísimo que un personaje público como él caiga en la trampa de Cohen bajo la excusa de hacer una entrevista con un medio extranjero, y sinceramente pienso que lo que vemos de Giuliani no es un hecho aislado sino que muchos políticos no perderán ocasión en tener sexo con alguien que se lo proponga. Dicho esto, no se si Giuliani está casado, soltero, viudo o separado, y me da completamente igual. Tampoco se si es un defensor de la familia tradicional y esta escena muestra su hipocresía cuando no pierde ocasión de “echar una canita al aire” en cuanto le surge la oportunidad, cosa que tampoco descarto. No es extraño ver a defensores de la moral que no se aplican el cuento a ellos mismos en su vida privada, y en hipocresía creo que a los americanos no hay quien les gane.


Sin embargo, la escena realmente muestra a una mujer mayor de edad tirándole los trastos a un anciano, y Giuliani acepta el ofrecimiento. Cohen en la película corta el momento escabroso apareciendo en la habitación con una broma diciendo algo así como “ten sexo conmigo, que mi hija tiene 15 años y es una niña”, pero en la realidad la actriz Maria Bakalova tiene 24 años y se ha presentado como una periodista vestida como una profesional mayor de edad, por lo que el mensaje que es menor de edad no se corresponde con la realidad de lo que estaba pasando en la habitación. Al menos, hasta donde han mostrado en la película. De forma que si una mujer adulta se ofrece de forma consentida sin dinero de por medio a tener sexo con un anciano, no acabo de ver dónde está el problema.

En todo caso, no hay duda que esta escena le ha proporcionado un montón de publicidad gratuita a Cohen, que ha conseguido un gran éxito de audiencia con este Borat 2. Aunque Prime no da datos de audiencia, oficialmente así ha calificado la audiencia de su primer fin de semana, “un gran éxito”. Además, colocar su estreno en medio de la campaña electoral también a servido para conseguir un mayor empuje mediático y publicitario a la película, de forma que hay que felicitar a los responsables de marketing por el buen ojo comercial que han mostrado con el momento de su estreno.

En todo caso, más allá de hacer que un público convencido se ría a costa de los del otro lado, nunca he entendido como tanta gente supuestamente inteligente piensa que la forma de convencer a millones de personas que votaron a Trump en 2016 de que cambien su voto es insultarles y reirte de ellos en su cara. No le acabo de ver la lógica, la verdad, aunque también tengo claro que no creo que ningún republicano vaya a ver la película de forma voluntaria.

Comparto el trailer de la película:

Borat, siguiente película documental es una sátira para los ya convencidos, que ha perdido toda la fuerza y el impacto que causó con su primera película. Habrá gente que desde la superioridad moral europea la verá para confirmar cómo “nosotros” somos más listos que “ellos”, pero yo al menos hubiera preferido que Cohen hubiera disparado a ambos lados para hacerla más interesante como retrato demográfico. Está claro que ese no era el objeto de esta película.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Coherence de James Ward Byrkit (Prime Video)

Gracias a Prime Video estoy descubriendo un montón de películas interesantes que no llegaron a estrenarse en salas comerciales. Coherence, la opera prima del director James Ward Byrkit es un estupendo ejemplo de ciencia ficción “científica” que saca el máximo partido a su mínimo presupuesto y a su casi una única localización.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En Finlandia, en 1923, el paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo quedaran completamente desorientados; incluso una mujer llegó a llamar a la policía denunciando que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Décadas más tarde, un grupo de amigos recuerda este caso mientras cenan, brindan y se preparan para ver pasar un cometa… (FILMAFFINITY)

Coherence, opera prima del director James Ward Byrkit , es una película estadounidense de ciencia ficción estrenada a finales de 2013 en el el Festival de Cine Fantástico de Austin, donde ganó el Premio New Wave al Mejor Argumento. En el festival de Sitges de 2014 ganó los Premios del Jurado de Carnet Jove a la Mejor Producción y de Mejor Argumento, entre otros premios internacionales que consiguió durante su paso por festivales.

El director James Ward Byrkit escribió el guión junto a Alex Manugian, a partir de la premisa de rodar la película sin un guión definitivo, solo con un tratamiento de los elementos claves que debían suceder en cada momento. El rodaje fue planteado desde la improvisación de los actores, a los que solo daban pequeñas instrucciones sobre sus personajes para amplificar las sorpresas que iban a ir viviendo, de forma que sus reacciones ante las cámara fueran aún más realistas.

La película contó con fotografía de Nic Sadler y Arlene Muller, con montaje de Lance Pereira y música de Kristin Øhrn Dyrud. El gran desafío de la película fue conseguir transmitir una tensión creciente en un prácticamente una única localización en la que los personajes pasarán el 90% de los 89 minutos que tiene la película.

Coherence cuenta con 8 actores que protagonizan la cinta de forma coral: Emily Baldoni es Emily, Maury Sterling es Kevin, Nicholas Brendon es Mike, Elizabeth Gracen es Beth, Alex Manugian es Amir, Lauren Maher es Laurie, Hugo Armstrong es Hugh y Lorene Scafaria es Lee.

Cuando el director James Ward Byrkit planteaba la posibilidad de rodar una película barata de bajo prsupuesto junto a su amigo y guionista Alex Manugian, decidieron utilizar la paradoja de Schrödinger como base para su película.

Erwin Schrödinger planteó en 1935 un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Hasta aquí todo es lógico. Al finalizar el experimento veremos al gato vivo o muerto. Y hay un 50% de probabilidades de que suceda una cosa o la otra.

Pero la física cuántica desafía nuestro sentido común. Teniendo en cuenta que el electrón es al mismo tiempo onda y partícula, la probabilidad de que el dispositivo active y el gato esté muerto es del 50%, y la probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo tiene el mismo valor. Según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento será el resultado de la superposición de los estados “vivo” y “muerto”, por lo que hasta que se abra la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto. De ahí la denominación de “paradoja”.

La decoherencia cuántica es el término aceptado y utilizado en mecánica cuántica para explicar cómo un estado cuántico entrelazado puede dar lugar a un estado físico clásico (no entrelazado). En otras palabras cómo un sistema físico, bajo ciertas condiciones específicas, deja de exhibir efectos cuánticos y pasa a exhibir un comportamiento típicamente clásico, sin los efectos contraintuitivos típicos de la mecánica cuántica. El título de «Coherence» sin duda alude a este término, dándole la vuelta a su significado.

Este experimento de Schrödinger y las leyes de la física cuántica permitieron numerosas interpretaciones a esta paradoja. Por ejemplo, Hugh Everett planteó en 1957 la interpretación de los “otros mundos”, según la cual cada uno de los resultados sucederían realmente, pero cada uno de ellos en un universo diferente. La equivalencia a los universos alternativos de los comics de toda la vida. Y es precisamente esta interpretación de la paradoja la que utilizan James Ward Byrkit y Alex Manugian como base para su historia.

No quiero comentar nada más sobre la teoría científica y su influencia en el argumento porque entro en territorio spoiler. En lo positivo, esta premisa es super interesante, y la forma en que los personajes van dándose cuenta que algo raro ha pasado tras el paso del cometa está muy bien planteada y amplifica la sensación de paranoia de los protagonistas, y de nosotros los espectadores.

Byrkit saca el máximo partido a sus limitaciones presupuestarias, potenciando la sensación de tensión creciente. Además, su duración de 89 minutos es perfecta, aunque hay que reconocer que la historia realmente no daba más de sí.

El planteamiento es complejo, pero la narración de Byrkit está planteada para enfatizar esta sensación de que nos estamos perdiendo algo importante, dada la ambigüedad en la forma en que nos cuentan la historia y los giros que van sucediéndose. De igual forma, dentro de este tipo de narración, el final que nos plantean es coherente (valga la redundancia) con lo que acabamos de vivir.

En este sentido, el reparto están todos super correctos y transmiten muy bien la sensación de no saber qué está pasando o cómo van a salir de esta.

Sin embargo, dentro que todo es interesante y está contado de forma relativamente compleja e intencionadamente ambigua, el gran pero de la película, en mi opinión, es que a partir de paradoja del gato amplificada exponencialmente, con las posibilidades que eso abre, al final la regla fundamental de la película es que no hay reglas y todo vale. Lo cual me pareció un super tramposo, la verdad. No le quito mérito a la película dado su bajo presupuesto y lo original de la propuesta, aunque no quita que la resolución de la película me haya parecido un bajón, como si no hubieran sabido plantear una resolución más «coherente».

Comparto el trailer de la película:

Coherencia es una interesante ciencia ficción de bajo presupuesto que me molesta un poco que a partir de su interesante premisa acabe siendo un «por que si».

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de The Boys temporada 2 (prime Video)

The Boys, la serie de Amazon Prime inspirada en el comic over-the-top de Garth Ennis y Darick Robertson, se ha convertido en su segunda temporada en la serie más vista de la historia del canal de streaming, manteniendo las señas de identidad que la convirtieron el año pasado en un fenómeno televisivo.

PUNTUACIÓN: 8/10

Tras los sucesos de la primera temporada The Boys se convierten en fugitivos buscados, con Butcher acusado del asesinato de Stillwell. Al esconderse juntos, Hughie, MM, Frenchie y Kimiko descubren que un terrorista superpoderoso con habilidades telequinéticas ha llegado a los Estados Unidos y anda suelto, por lo que intentarán atraparlo. Por su parte, el poder de Homelander sobre Vought se ve desafiado cuando el CEO Stan Edgar hace que una nueva heroína, Stormfront, se una a los Siete sin su aprobación.

The Boys ha sido desarrollada por Eric Kripke para Prime Video basada en el cómic del mismo nombre de Garth Ennis y Darick Robertson, que sigue al equipo homónimo de vigilantes en su lucha contra los individuos con superpoderes que abusan de sus habilidades. Hay que decir que Kripke esta temporada se ha alejado aún más del comic original, marcando una historia que busca criticar más que al género de super héroes como hacía el comic de Ennis y Robertson, a la sociedad actual americana controlada por grandes empresas.

Los ocho episodios de The Boys han estado dirigidos por Phil Sgriccia, Steve Boyum, Liz Friedlander, Fred Toye, Batan Silva, Sarah Boyd, Stefan Schwartz y Alex Grave. Eric Kripke escribió el primer episodio, contando como guionistas de los siguientes a Rebecca Sonnenshine y Craig Rosenberg (2 episodios cada uno), Michael Saltzman, Ellie Monahan y Anslem Richardson.

En los papeles protagonistas, volvemos a tener a Karl Urban como Billy Butcher, como el líder de The Boys y un antiguo agente del SAS, Antony Starr como John / Homelander, el desequilibrado líder de The Seven, Jack Quaid como Hughie Campbell, Erin Moriarty como Annie January / Starlight, Dominique McElligott como Maggie Shaw / Queen Maeve, Jessie T. Usher como Reggie Franklin / A-Train, Laz Alonso como Marvin T. Milk (MM) segundo al cargo en el equipo de Butcher, Chace Crawford como Kevin / The Deep, Tomer Capon como Serge / Frenchie y Karen Fukuhara como Kimiko Miyashiro, una miembro muda y salvaje de The Boys con mayor fuerza y curación regenerativa.

Las nuevas incorporaciones a esta segunda temporada son Aya Cash como Stormfront, una celebridad de internet y miembro de los Siete con habilidades electrocinéticas que será la gran portagonista de la temporada, Giancarlo Esposito como Stan Edgar, el CEO de Vought que hará lo que sea para mantener la compañía a flote, Shantel VanSanten como Becca Butcher, la esposa del Butcher que desapareció ocho años y Cameron Crovetti como Ryan Butcher, el hijo de Becca y Homelander.

Lo mejor de esta temporada es la crítica tan bestia que hacen no tanto al mundo de los superhéroes, sino a la sociedad de consumo actual. Cuando dirigen la mirada hacia lo políticamente correcto, el (mal)uso de las redes sociales y los medios de comunicación, las cuotas de mujeres y de minorías raciales que deben tenerse en cuenta a la hora de incorporara a un nuevo miembro en The Seven o la Iglesia de la Cienciología, la serie muestra momentos brillantes.

En esta temporada, tienen ocasión hasta de atizarle a Zack Snyder, al asistir al rodaje de una película dedicada a The Seven, que muestra también momentos divertidísimos.

En general, todo lo referido a la forma en que se trabaja en Vought, teniendo siempre en cuenta las encuestas de opinión y los trending-topics de redes sociales, me parece que ofrece momentos divertidísimos. Y es esta parte de farsa y crítica in-your-face a estos elementos risibles de la sociedad americana los que hacían que valiera la pena ver estos episodios.

Homelander y Stormfront son los grandes protagonistas de esta temporada. Si Homelander nos parecía desequilibrado, cuando conocemos el origen y habilidades de esta nueva heroína nos parecerá como si hasta ahora estuviéramos viendo a las hermanitas de la caridad. Stormfront simboliza no solo el primer héroe realmente malvado de la serie, Homelander claramente no lo es, sino que sirve de crítica a la historia de los Estados Unidos que tras la 2ª Guerra Mundial acogió a científicos nazis para beneficio propio, y que han envenenado cual Hydra en Winter Soldier muchos estratos de la sociedad americana. «A la gente le gusta lo que digo, es sólo que nazi es una palabra tan fuerte», es una frase que refleja este sentimiento que divide a la sociedad americana en dos en la actualidad.

El nivel de gore y violencia explícita de esta temporada no disminuye, y hay algunas muertes super sangrientas y chungas que impactan por la forma que en nos las muestran en pantalla. The Boys sigue encontrando en el shock un poderosos aliado, y no veo que vayan a renunciar a una de sus señas de identidad. En ese sentido, es estos momentos en que Netflix nos castiga con sucedáneos descafeinados de comics de culto como Locke and Key entre otras muchas, resulta refrescante poder disfrutar de una serie que se enorgullece de su calificación por edades de +18.

Frente a este punto fuerte que son Homelander (que grande la interpretación de Antony Starr), y Stormfront, veo sin embargo que toda la parte de The Boys sufre durante la temporada porque no hacen demasiadas cosas interesantes. Excepto quizá Kimiko que me gustó algo más, MM, Frenchie o Hughie me parecen muy poco aprovechados, aunque están presentes en todos los episodios.

Sin entrar en spoilers, viendo el final de la temporada, casi me pareció que los dos tipos duros de la serie, Butcher y Homelander, han quedado algo diluidos y sus personajes han perdido fuerza, aunque estoy seguro que aun les quedan muchos momentos de gloria que ofrecer en próximas temporadas.

En estos momentos de polarización de la sociedad americana y con una campaña electoral en marcha, el mensaje nada sutil de «Fuck Nazis» que vemos al final me parece un elemento contado a brocha gorda que, a pesar del disfrute del momento, no me pareció bien rodado.

No es casualidad que sean 3 mujeres las que protagonicen esta escena mientras los hombres miran, ni que ellas sean, a pesar de sus problemas, los personajes positivos de la historia mientras que los hombres sobrehumanos sean ridículos (The Deep y A-Train), casi no aparezcan (Black Noir), estén llenos de traumas (Lamplighter) o sufran como Homelander por culpa de una niñez sin padre ni madre que le dieran valores como el amor y la empatía.

Aunque esta segunda temporada de The Boys ha sido super entretenida, debo decir también que empiezo a verle las costuras narrativas, y cómo están alargando tramas sin interés como la de The Deep con la iglesia de la Cienciología, o muchos aspectos de la vida del grupo de Butcher en los que no acaba de avanzar tampoco la historia

Dicho esto, me ha sorprendido para bien la forma en que esta temporada cierra varias de las líneas argumentales. The Boys ha sido renovada para una tercera temporada y es un exitazo para Prime Video, pero casi parece que los guionistas no las tenían todas consigo y pensaron por si acaso un final que diera una buena sensación de cierre a nivel general. En todo caso, al mismo tiempo las cuestiones que quedan abiertas está claro que van a seguir dando mucho juego. Y, de momento, yo estaré ahí para verlo.

Comparto el trailer de esta temporada:

The Boys sigue siendo super punkie, sangriento y divertido, aunque le empiezo a ver las costuras. En todo caso, me ha gustado mucho esta segunda temporada y acudiré a mi cita de 2021 cuando se estrene la tercera.

PUNTUACIÓN: 8/10

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