El segundo número de Robert Kirkman y Dan Mora en Transformers, con el color de Mike Spicer, mantiene el interés y las sorpresas.
PUNTUACIÓN: 8/10
¡Robert Kirkman y Dan Mora sacuden el universo Energon!
¿Optimus Prime… traicionado? La nueva esperanza de los Autobots puede acabar siendo su perdición.
¡La nueva epopeya de TRANSFORMERS continúa aquí!
El decepticon Thundercracker atacó el arca para intentar liberar a su amigo Skywarp de la tortura a la que Starscream le sometió, al usar sus partes para reparar el ordenador del Arca Teletraan-1, que se encarga de la reparación de los robots y la teleportación del arca. Frente a la inmoralidad de los decepticons, me encanta que Optimus Prime tenga unos principios morales que le hagan intentar ayudar incluso a un teórico enemigo.
Una de las cosas que más me gustan de Kirkman es que en tan sólo dos números en Transformers ya ha demostrado que las cosas no son blanco o negro absoluto. Al dilema moral del decepticon Thundercracker hay que sumar la confirmación que Miles Mayhem, el director del grupo Shadow Watch teóricamente bajo el mando del General Flagg, no es de fiar, y tiene sus propios planes para los autobots.
Además, dentro de la narrativa con múltiples protagonistas, me gusta que el comic tenga tiempo para mostrarnos qué están haciendo Carly y Spike en Chicago, ayudando a la reconstrucción, o Elita-1 y Cliffjumper en Cybertron.
En el dibujo, Dan Mora con Mike Spicer están perfectos. Mora añade una expresividad alucinante a todos los personajes, con unas páginas super dinámicas que son marca de la casa. Ya no sorprende la cantidad de cosas que suceden en apenas 20 páginas, con un Mora dibujando hasta 10 viñetas en alguna página, siendo 7-8 la cantidad más utilizada. A pesar de no tener ninguna splash-page en este número, la narración es super dinámica, consiguiendo que el tebeo se lea solo.
La primera obligación de una grapa es entretenerte y dejarte con ganas de leer la siguiente. En ambos apartados, Robert Kirkman y Dan Mora están triunfando, y me dejan con la idea que perfectamente pueden igualar o superar a la maravillosa etapa previa de Daniel Warren Johnson y Jorge Corona.
Comparto las primeras páginas del comic:
El factor entretenimiento está asegurado con Robert Kirkman y Dan Mora. Disfrute es absoluto.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Cuarto número de New History of the DC Universe de Mark Waid, que en este último número viene acompañado por Howard Porter y Hayden Sherman en el dibujo, y Hi-Fi y Friona Farrel en el color.
PUNTUACIÓN: 6/10
La documentación de Barry Allen sobre la historia del Universo DC llega hasta nuestros días, comenzando con los acontecimientos que cambiaron el mundo en Flashpoint. Los héroes se enfrentan a nuevas amenazas como Perpetua y el Batman que ríe, y la próxima generación de héroes, como Jon Kent, Wallace West y Jackson Hyde, comienza a surgir de las cenizas de la destrucción a nivel de crisis. Todo conduce a la muerte de Darkseid y a un atisbo de lo que está por venir en el futuro. ¡No te pierdas esta última entrega!
Decepción. Es lo primero que pensé cuando terminé de leer este comic. Parte de la decepción empieza con la maravillosa portada de Chris Samnee para este comic. Si él hubiera dibujado esta Nueva Historia del Universo DC, el resultado sería un comic histórico que estoy seguro se vendería y disfrutaría durante años y años. En realidad, no es un tema de que si no lo dibuja Samnee no mola. Es que me valía cualquier dibujante que pudiera aportar su personalidad única a este comic. En su lugar, DC ha decidido que 8 dibujantes hayan trabajado en esta miniserie, provocando que el comic sea un popurrí de estilos diferentes que en muchas ocasiones ni siquiera encajan entre si.
Y como ejemplo, este cuarto número dibujado por el clásico Howard Porter, dibujante entre otros de la mítica etapa de Grant Morrison en la Justice League, y la nueva estrella Hayden Sherman (Absolute Wonder Woman y Batman: Patrones oscuros). Por separado, ambos dibujantes me gustan. Pero Porter y Sherman tienen estilos casi opuestos, con un Porter con unas páginas recargadas de líneas con los personajes mostrando emociones extremas, mientras que Sherman plantea justo lo contrario, dibujos con las líneas justas y unas páginas más frías ys in emoción. Es que son un huevo y una castaña leídos uno a continuación del otro.
Otro elemento que ha roto toda la cohesión es el color. En los números previos, cada dibujante trabajaba con un colorista diferente, pero se guardaba cierta coherencia cromática, consiguiendo que el salto entre dibujantes no fuera tan acusado. Sin embargo, en este cuarto número, ya no es que los dibujantes tengan estilos opuestos, es que el color de Hi-Fi y Triona Farrel es también super diferente. Hi-Fi tiene una paleta de color tradicional, mientras que Farrell plantea unos colores planos que generar un destrozo aún mayor. Como ejemplo mirad las páginas de preview de abajo. Es que no pegan en absoluto.
Es una pena que DC parece que ha primado la salida puntual de estos comics en lugar de haber cuidado la edición para convertirlo en un libro de cabecera para fans y profesionales de la casa. Y no se si este encargo se ha planteado como un premio para los diferentes dibujantes que han trabajado en él, pero la idea no les ha salido bien. De los 8 dibujantes, Jerry Ordway, Todd Nauck, Brad Walker, Michael Allred, Dan Jurgens, Dough Mahnke, Howard Porter y Hayden Sherman, creo que Allred y Sherman han sido los que más han desentonado en el global. Pero creo que hubiera sido mejor que, por ejemplo, Allred hubiera dibujado todo el comic, antes que el popurrí sin alma en que los editores de DC han convertido este comic. Qué pena.
En la parte de la historia, Waid empieza este cuarto número con Blackest Night, el evento de Green Lantern de Geoff Johns e Ivan Reis, llegando a Flashpoint y el reboot que reinició la línea temporal de DC. Pensando que dejé de comprar comics de DC durante varios años, este comic me resulta muy útil para rellenar los huecos que no leí. Me sabe muy mal por el problema que me genera los cambios de dibujantes. De nuevo, es que Sherman y Farrell no pegan en absoluto. Pero me gusta que Waid no se quede con llegar al presente que supone el inicio de DC KO, sino que se acuerde de los diferentes futuros alternativos que se han ido creando en DC a lo largo de los años. Este detalle me ha gustado mucho también.
Como siempre, al comic de Waid le sigue la línea temporal oficial, escrita por Dave Wielgosz a partir de la investigación que Waid y él hicieron para crear este comic. Esta línea temporal está aún más llena de detalles que sirven para que conozca las historias principales de DC Comics durante los años del desastre que fue el reinicio de los Nuevos 52.
Que quede claro que el problema de este comic NO es de los dibujantes que han trabajado en esta Nueva Historia del Universo DC, sino de los editores. Estoy seguro que cada uno ha hecho el mejor trabajo que ha sido capaz, pero alguien debería haber pensado que mezclar a estos artistas con estos estilos diferentes no iba a salir bien. Y lamentablemente, el resultado no puede ser más decepcionante. Qué diferente con la primera Historia de Marv Wolfman y George Pérez. No se en qué estaban pensando, pero han fallado de forma espectacular.
Comparto páginas de este comic especial:
DC ha perdido una oportunidad de oro de publicar un comic histórico. Lamentablemente, el baile de dibujantes, muchos de los cuales no pegaban entre si, ha convertido este comic en una amalgama de imágenes deslavazadas. Decepción.
PUNTUACIÓN: 6/10
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Con algo de retraso he leído la edición de Panini de la miniserie The Question: All along the Watchtower, realizada con guión de Alex Segura y dibujos de Cian Tormey, Andy MacDonald y Raúl Fernández, con color de Rómulo Fajardo Jr. y Patricio Delpeche.
PUNTUACIÓN: 5/10
¿Quién vigila la Atalaya? Tras Absolute Power, La Liga de la Justicia ha creado un refugio para todo héroe y heroína, pero ahora han de mantener su seguridad. Ahí entra Renee Montoya, en busca de un lugar en el que asentarse. Pero la Trinidad no la llamó para que se relajase en la Atalaya, sino para ocuparse de la oscura amenaza que se oculta bajo la superficie. Solo Question podría identificar dicha amenaza antes de que sea demasiado tarde.
Este volumen incluye Batman: The Brave and the Bold 15-17 y The Question: All Along the Watchtower 1-6 USA.
Como veis en los créditos, este volumen de Panini incluye la miniserie The Question: All along the Watchtower, pero también la historia corta Dualidad protagonizada por René Montoya en los números 15 a 17 de Batman: The Brave and the Bold. Una historia en tres partes de 12 páginas cada una, que me parece la mejor parte de este cómic. The Question es un personaje urbano que funciona en los callejones oscuros de Gotham o en Hub City. En esta historia René descubre que alguien está atacando a sus compañeros de trabajo y amigos para vengarse de ella por algo indeterminado de su pasado. René en ese momento es la comisaria de policía de Gotham, y tiene un importante dilema. Además, para ser una historia corta, el guión de Alex Segura hace un trabajo estupendo mostrando la historia de René y sus problemas como ex-alcohólica. Si a eso le sumamos un apartado gráfico muy acertado formado por el dibujante Andy MacDonald y el colorista Patricio Delpeche, tenemos un cómic muy destacable cuyo único problema es la extensión de la historia. Al tratarse de una historia que debe contarse en apenas 36 paginas, el guión tiene que ir al grano y se plantean algunas absurdeces en la forma en que se resuelve todo. Pero dicho esto, lo cierto es que esta historia deja claro el potencial que tiene Question dentro del universo DC.
Esta es la parte buena del cómic, dado que en realidad la historia principal no me ha gustado. En los comics de superhéroes y en general en cualquier historia de ficción hay una parte fundamental que es creerte la premisa. Por supuesto, estás historias no son «realistas», parten de situaciones fantásticas que obligan a cierta suspensión de la credulidad que te permitan entrar en la historia. All along the Watchtower no lo consigue en lo fundamental, que me crea que Question puede ser la «Sheriff» de la Atalaya, o incluso que la estación espacial necesite uno teniendo a Mr. Terrific, a Plastic Man o a Batman entre sus miembros, es absurdo. Y ya me lo pueden vender como quieran, es que no me lo creo.
Y lo cierto es que el cómic empieza bien, al sentir Batman, Superman y Wonder Woman que algo no funciona en la Atalaya de la nueva Liga de la Justicia Ilimitada, por lo que llaman a René para que use sus dotes como detective para descubrir el problema. Este arranque me gusta, y también la presentación de los secundarios Animal Man, Blue Beetle Ted Kord y Blue Beetle Jaime Reyes. Y por supuesto, la antigua novia de René Kate Kane, Batwoman. El primer número de esta miniserie muestra un potencial que lamentablemente el resto de la miniserie no alcanza.
Lo malo es que el caso es absurdo y provoca situaciones ridículas, al dar a uno de los enemigos de Superman unos poderes absurdos e inverosímiles. Porque si el villano controla el metal de la estación aparte de controlar mentes, no necesita hacer estallar la Atalaya, con abrirla al espacio ya mataría a todo el que esté dentro. Como digo, es todo una absurdez tras otra que me han sacado completamente de la lectura. La identidad de los villanos de esta miniserie es uno de los fails absolutos de la miniserie, al tener una potencia de fuego muy por encima de las capacidades de Question, algo que fuerza todas las situaciones. Y es una pena, porque el personaje de René me gusta y tengo claro el potencial que tiene. Pero es algo que queda diluido en una historia que no la pega y que va en contra de sus puntos fuertes.
En la parte del dibujo, Cian Tormey y Raúl Fernández con el color de Rómulo Fajardo Jr. creo que son funcionales y correctos. Sin más. Consiguen que los momentos de Batwoman molen, por ejemplo en su presentación, y consiguen que empaticemos con René ante los problemas que tendrá que enfrentar. Además, consiguen que las splash-pages y los momentos de los villanos resulten espectaculares. Lo malo es que la historia no hay por donde cogerla. Por no gustarme, el final me parece un fail absoluto, en el que René lanza al villano fuera de la Atalaya hacia la Tierra, ¿dejándole libre? No me ha gustado, no.
Para esta miniserie, DC ha planteado un rediseño de Question, con un abrigo largo, un pañuelo y un sombrero que hace que parezca un sheriff del far-west. Y dentro que no me parece feo, en realidad me gusta muchísimo más la imagen urbana clásica, con un traje de calle normal que solo destaca cuando René se pone la máscara que hace que sus facciones desaparezcan. Esa siempre fue la clave de Question, NO tener un traje de superhéroe, y el cambio de esta miniserie no mejora al personaje. Por ejemplo, me hace gracia lo del enorme rifle que lleva en su espalda, que no se sabe para que sirve ni lo que hace más allá de lucir molón.
Me sabe mal que no me haya gustado la historia de esta miniserie. Creo que el guionista Alex Segura debería mantenerse en las historias urbanas tipo Dualidad, ahí creo que si puede demostrar cuáles son sus puntos fuertes. Cuando se trata de super poderes y ciencia ficción, sus limitaciones se han hecho muy evidentes. Una pena.
Comparto las páginas del cómic, correspondientes a la historia de The Brave and the Bold:
The Question es un personaje urbano al que no le pega situarle en un contexto de ciencia ficción como el de esta miniserie. Espero que DC se deje de experimentos con René Montoya, porque el personaje tiene potencial dentro de historias de corte urbano.
PUNTUACIÓN: 5/10
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He vuelto a suscribirme a Apple TV para ver algunas cosas, y lo primero ha sido la última película de Spike Lee Del cielo al infierno, protagonizada por Denzel Washington.
PUNTUACIÓN: 5/10
Cuando un poderoso empresario musical (Denzel Washington) es víctima de una extorsión, se ve obligado a luchar por su familia y su legado mientras afronta un dilema ético vital. Basada en el magistral clásico «El infierno del odio» (High and Low, 1963) de Akira Kurosawa.
Shelton Jackson Lee (Atlanta, 1957), más conocido como «Spike» Lee, es un director de cine, guionista, productor, profesor, director de televisión y actor estadounidense. Debutó en 1986 con el largometraje She’s Gotta Have It y desde entonces ha escrito y dirigido películas y documentales elogiados por la crítica como Do the Right Thing (1989), Malcolm X (1992), 4 Little Girls (1997), 25th Hour (2002), When the Levees Broke (2006), Inside Man (2006), Infiltrados en el KKKlan (2018) y Da 5 Bloods (2020). Desde 1993 es profesor de dirección cinematográfica en la Universidad de Nueva York y en 2002 fue nombrado director artístico de la Escuela de las Artes Tisch. A lo largo de su carrera ha ganado numerosos reconocimientos por su trabajo, entre los que se incluyen un Premio Óscar al Mejor Guion Adaptado, un Premio BAFTA al Mejor Guion Adaptado, dos Premios Emmy, el Gran Premio del Festival de Cannes y un Óscar honorífico.
Del cielo al infierno es un remake en inglés de la película japonesa High and Low, dirigida por Akira Kurosawa en 1963, basada a su vez en la novela King’s Ransom, escrita por Ed McBain en 1959. La película de Spike Lee cuenta con un guion de Alan Fox, fotografía de Matthew Libatique, montaje de Barry Alexander Brown y Allyson C. Johnson, con música de Howard Drossin.
Denzel Washington es el principal reclamo de esa película, al interpretar a David King, un magnate de la música de Nueva York que va a ver su imperio tambalearse debido al secuestro de su hijo. Jeffrey Wright interpreta a Paul Christopher, amigo y chofer de David. Ilfenesh Hadera como Pam King, la esposa de David, ASAP Rocky como Archie/Yung Felon, John Douglas Thompson como el detective Earl Bridges, Dean Winters como el detective Higgins, LaChanze como la detective Bell, Aubrey Joseph como Trey King, el hijo de David, Elijah Wright como Kyle Christopher, Michael Potts como Patrick Bethea y Wendell Pierce como Gabe, completan el reparto en sus papeles principales.
Del cielo al infierno es una carta de amor a Nueva York y su multiculturalidad, algo que no sorprende viniendo de Spike Lee. Los mejores momentos de la película son los planazos de su skyline, las fiestas populares o ese momentazo en el que fans de los Yankees dirigiéndose al estadio cantan insultando a Boston. Una escena nada sutil en la que queda claro que Lee es uno de esos fans.
Podéis intuir que si eso es lo mejor, la película tiene un problema. Y es exactamente así. Un problema que ya sentí viendo Da 5 bloods hace unos años. Spike Lee muestra una sensibilidad musical y narrativa con la que no conecto en absoluto, y en Del cielo al infierno se ha hecho dolorosamente patente.
La película se supone un drama / thriller, al conocer la historia de un padre al que le dicen que han secuestrado a su hijo. Pero la música es totalmente errónea, provocando que las escenas que se suponen más carga dramática tienen que tener parezcan escenas de la teletienda con una música que no pega en absoluto con lo que está pasando. Algo que me distrajo una y otra vez. Este problema con la música me parece tremendo.
Spike Lee visualmente sigue siendo un creador muy potente, pero como narrador no deja de ponerse piedras que entorpecen el disfrute. Pasa también con el montaje, en el que varias veces muestran una misma acción desde varios puntos de vista. Pero hablamos de gente chocando las manos, no momentos realmente dramáticos ni nada, no entiendo el sentido de esto en absoluto. El cine es también una cuestión de sensibilidad, y no cabe duda que estoy en una onda completamente diferente a la de Lee.
El principal reclamo de Del cielo al infierno es ver la quinta colaboración de Denzel Washington con Spike Lee. Y Washington está genial en la película como un hombre poderoso cuyo imperio se desmorona y no sabe si sus decisiones son las correctas. Dentro de la calidad que Washington aporta, en realidad la narrativa de Spike Lee y la forma que tiene de contarlo todo no beneficia especialmente al actor.
Washington está acompañado por Jeffrey Wright que interpreta a Paul, el chofer de David que se convertirá en el centro del drama de la película. Y que sufrirá el acoso de la policía al ser un exconvicto. La película muestra el horror que ante un mismo hecho, la policía te trate de una manera si eres rico y de otra si eres pobre. Pero no se recrea en ello ni busca contar algo interesante de eso, cuando tenía un filón. Por contra, para lo único que sirve es para mostrar que de los 3 policías encargados en el caso, justo el blanco es el gilipollas. Para sorpresa de nadie, en realidad.
Aparte de la frustración que me provocaba la música, la historia tenía mucha más chicha de la que Spike Lee le ha sacado. Los momentos musicales y como David parece no estar en la onda de lo que se lleva ahora, queda como una curiosidad en la parte final de la película, más allá que sirve para que veamos a Washington rapear. Me llama mucho la atención la incapacidad de Lee de generar tensión a lo largo de toda la película, como el momento en que David descubre que puede ir a la cárcel por fraude, al emplear para el rescate del secuestro un dinero que tenía que usar para una compra corporativa. Esto debería haber sido un shock, y queda en un momento sin fuerza como si estuvieran eligiendo el menú de la comida. Esto no es un momento aislado, es un problema que se repite a lo largo de toda la película.
Me sabe mal que no me haya gustado la película, porque tenía ganas de que lo hiciera. Spike Lee ha evolucionado hacia un director que cuenta las cosas de forma que no me interesa. Hasta el punto que visto lo visto, no se si merecerá la pena invertir mi tiempo en su próxima película. Una pena.
Comparto el trailer de la película:
Tras ver Del cielo al infierno queda claro que Spike Lee y yo NO estamos en la misma línea. Cada vez queda más claro que su sensibilidad no es para mi.
PUNTUACIÓN: 5/10
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El presupuesto es limitado, es imposible poder comprar todos los comics que me apetece leer. Por suerte, nuestro amigo Félix nos dejó los dos primeros números de la nueva etapa de Nightwing de la edición de Panini, que incluyen el primer arco Que siga el espectáculo y han sido realizados por Dan Watters, Dexter Soy y Verónica Gandini.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Blüdhaven rebosa violencia, sus bandas criminales luchan por llenar el hueco tras la limpieza realizada por Nightwing. Pero quizás haya un agente externo incitando esos choques. Para descubrir la verdad, Nightwing deberá hacer lo impensable sin importar el precio. Alianzas, golpes, tragedias y mucho más, en este nuevo comienzo que redefinirá lo que significa ser un héroe.
Nightwing se enfrenta al recuerdo de un oscuro encuentro de su época de Robin. Éste podría ser el secreto que revele la siniestra naturaleza de la jefa de Spheric Solutions y sus maquinaciones. Además, una llamada de auxilio sumará a otra banda más al tablero de juego, en el plan de Dick Grayson por salvar Blüdhaven de una sangrienta batalla.
Los dos primeros números de la edición de Panini All In Nightwing incluyen Nightwing 119-124 USA.
Tras el final de la histórica etapa de Tom Taylor y Bruno Redondo, DC tenía un encargo complicado con Nightwing, porque el equipo creativo que les sustituyera iba a ser objeto de una inevitable comparación. Pero, al mismo tiempo, precisamente el comic de Nightwing es uno de los mejores ejemplos de la importancia de un buen dibujante por encima incluso del trabajo del guionista. Como decía, cuando Bruno Redondo dibujó Nightwing, el comic era histórico, ofreciendo un despliegue visual que se seguirá recordando durante años. Pero lo cierto es que excepto el último arco de la etapa, Redondo dibujó muy pocos comics de los últimos dos años de la colección. Y la diferencia fue abismal. Que Redondo dibujara o no lo hiciera provocaba que Nightwing pasara de ser el comic más bonito de ver / leer de la actualidad comiquera, a una colección mediocre a la que le faltaba punch por todas partes, desnudando que las tramas planteadas por Tom Taylor no eran nada del otro mundo.
De cara a esta nueva etapa, el factor dibujo resultaba clave. Y esperaba que este elemento fuera muy tenido en cuenta por parte de los editores de DC a la hora de elegir el siguiente equipo creativo.
Y lamentablemente, quizá la parte en la que más cojea esta nueva etapa de Nightwing es con el dibujo de Dexter Soy, que viene acompañado por Verónica Gandini en el color. Soy intenta ser espectacular y que sus páginas luzcan visualmente atractivas, pero se queda muy muy lejos de la brillantez que Bruno Redondo aportó a la colección. Igual es una comparación injusta, porque Redondo aportó una personalidad al personaje como no se veía desde los tiempos de Scott MacDaniel a finales de los años 90. Pero incluso sin la comparación, Soy me parece un dibujante sólo correcto, al que le falta muchísimo para llegar al nivel de los Mora, Samnee, Xermánico, Jiménez o Janín. Que un comic de Nightwing no luzca sobresaliente es un pecado. Y este fallo no creo que sea achacable ni siquiera a Soy, que en realidad se esfuerza al máximo y se nota que lo intenta, sino más bien de los editores. Intentando ver el lado positivo, creo que Soy tiene bastante margen de mejora. Y creo que el hecho que haya dibujado sin fallo los 6 números de este primer arco de Nightwing me parece algo muy positivo, que ayuda a crear la personalidad gráfica de esta etapa guionizada por Dan Watters.
Entrando a valorar la historia de Dan Watters, creo que hace un buen trabajo con Nightwing / Dick Grayson, mostrándole como el héroe de fuertes valores morales que intenta ayudar a todo el mundo, incluso a los criminales. Sobre todo si son niños, lo cual es un elemento continuista de la esta de Taylor. No hay nada que me guste más que leer un comic en el que el protagonista sea reconocible, y este Nightwing lo es.
Una de las novedades más grandes de la anterior etapa de Taylor fue la presentación de la hermana de Dick, Melinda Grayson-Lin (anteriormente conocida como Melinda Zucco). Melinda es la actual alcaldesa de Blüdhaven, a la que tenemos que sumar la incorporación de Maggie Sawyer como jefa de policía, tras mudarse desde Metrópolis. Y ambas tienen una gran importancia en este primer arco que presenta la amenaza de Olivia Pearce y su empresa, Spheric Solutions.
Tras el vacío de poder por la caída de Blockbuster, las bandas de Blüdhaven intentan reorganizarse, pero un nuevo jugador va a poner a unos contra otros intentando provocar una guerra. Desde el principio queda claro que Olivia Pearce es la responsable, porque se aprovecha de la violencia para hacer negocio vendiendo tecnología militar a la policía de Blüdhaven. El argumento de hacer que sea la rica empresaria la villana por encima de los granujas callejeros es un argumento recurrente de desde hace unos años años en Nightwing, y en ese sentido la serie se siente también continuista con la etapa anterior.
La novedad es la presentación del Cirque du Sin (el Circo del Pecado), unos villanos del pasado de Batman y Nightwing, del que Pearce es su Colombina, y la misteriosa presencia de The Zanni, el líder del Circo y cuya naturaleza mística plantea la gran incógnita de este arco. Este arco inicial de Watters en el guion me parece que está bien como presentación del nuevo statu-quo que quiere plantear el guionista y que te deje con ganas de más.
La pena es que el dibujo no sea sobresaliente, porque esta buena historia se hubiera convertido en un comic notable. Como el dibujo de Soy se queda en «bien sin más», estamos ante un buen comic que se queda muy lejos de mis colecciones favoritas de DC actuales. Debido a la limitación presupuestaria, Nightwing no es una de los comics que compro. Y tras leer este primer arco gracias a mi amigo Félix, tengo que decir que esta decisión se ha visto confirmada. Con la cantidad de comics notables o sobresalientes que hay en la actualidad, que un comic esté simplemente bien provoca que no pase el corte.
Comparto las primeras páginas del primer número USA:
Nightwing está bien, pero no está tan bien como para comprarlo.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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