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Crítica de El Reloj del Juicio Final de Geoff Johns y Gary Frank

Tenía cierto reparo a leer El Reloj del Juicio Final de Geoff Johns y Gary Frank, sería de 12 números con la reunión de los personajes de Watchmen con los héroes del universo DC tradicional. Y lo que me he encontrado ha sido uno de los comics más emocionantes que recuerdo de la DC Comics en continuidad que hará las delicias a todos los lectores veteranos como yo.

PUNTUACIÓN: 9/10

ECC Ediciones tiene el orgullo de presentar uno de los cómics más esperados de todos los tiempos. Batman, Superman y otros muchos héroes y villanos de DC Comics se encuentran por primera vez con los personajes de Watchmen. ¿Es el Doctor Manhattan el responsable de trastocar la continuidad del Universo DC? Nadie está preparado para lo que sucede en estas páginas. Geoff Johns, el guionista que colocó la chapa del Comediante en la Batcueva, colabora de nuevo con la estrella del dibujo Gary Frank (¡Shazam!) para dar continuidad al clásico atemporal de Alan Moore y Dave Gibbons y dar respuesta a todos los misterios surgidos desde la publicación de Universo DC: Renacimiento.

Doomsday Clock surgió como parte de Rebirth, el relanzamiento que DC Comics realizó de su línea editorial en mayo de 2016. Geoff Johns fue el escritor de este especial en el que se sugería que el Doctor Manhattan de Watchmen había cruzado al universo DC tradicional. Tras el crossover “La Chapa” entre Batman y Flash de Abril y Mayo de 2017 en el que se ahondaba en esta misteriosa presencia, en ese mismo mes de mayo se anunció la publicación de El Reloj del Juicio Final, realizado por el Dream-Team de Geoff Johns y el artista Gary Frank. Johns expresó que había una historia interesante a partir del contraste entre Superman, un extraterrestre que encarna el concepto de compasión y humanidad, y el Doctor Manhattan, un humano normal cuyos poderes que le han separado de la humanidad.

En Estados Unidos, los 12 números de El Reloj del Juicio Final se publicaron entre noviembre de 2017 y diciembre de 2019. Aunque inicialmente se planteó con una periodicidad mensual con dos meses de descanso entre medias, DC en seguida cambió su periodicidad a bimensual para acoplarlo al volumen de trabajo que requería para los autores. A pesar de ello, el número 11 se publicó en septiembre de 2019, 4 meses de su fecha inicial de publicación, mientras que el número 12 salió en diciembre de 2019. Durante su publicación en grapa, esta serie siempre superó los 100,000 ejemplares vendidos en Estados Unidos, y resultó un enorme éxito de ventas, que fue reforzado con los tomos recopilatorios.

En España ECC Ediciones empezó la publicación de esta miniserie en julio de 2019, al tener ya presente los retrasos en la salida de los últimos números americanos, publicando la serie a ritmo mensual excepto por un pequeño salto entre los números 10 y 11, de forma que terminó de publicarse en Julio de 2020. Mirando en la web de ECC, parece que hay prevista la publicación de una edición en tapa dura para diciembre de este año, entiendo que a tiempo de navidad.

Reconozco que de base, estoy en contra de las continuaciones de Watchmen debido a la jugada que DC le hizo en su día a Alan Moore, al prometerle que los derechos del comic se le darían a Moore y Gibbons cuando el comic dejara de estar en impresión, cosa que 34 años después aún no ha sucedido. Dado que para Moore Watchmen era una obra cerrada con un principio y final y que él ya había contado lo que quería y no estaba de acuerdo en que se hicieran continuaciones, en su día no compré los Before Watchmen, ni tampoco esta serie El Reloj del Juicio Final. Gracias a mi amigo Félix pude finalmente leer este comic de Geoff Johns y Gary Frank, y tengo que reconocer que me acabo de encontrar uno de los mejores comics de DC del año, de cualquier año.

Geoff Johns y Gary Frank han creado una carta de amor al género superheroico y a Superman como el primero y el mejor de todos, y lo hacen desde el respeto más absoluto por el comic de Moore y Gibbons y sus personajes. Whoa!! Conseguir esto no es nada fácil, casi parece que Johns ha conseguido la cuadratura del círculo.

Sin embargo, por empezar por elementos menos buenos, es posible que lectores de Watchmen que hayan comprado este comic puedan acabar decepcionados ya que Johns utiliza de forma brillante a estos personajes para poner en valor al Universo DC y a sus héroes de todas las épocas, previos incluso a la obra de Moore y Gibbons, con un Superman en el centro de una nueva mitología. Esto para mi es un gran logro, pero para un lector no acostumbrado al Universo DC, puede resultar chocante, y hasta confuso en varios momentos por el uso de personajes, situaciones y hasta fechas reales de publicación que no tienen por qué ser conocidas por el gran público.

De igual forma, la historia va de menos a más y hay que dar un margen a que la historia de Johns despegue. Y diría que en la primera mitad en la que los personajes de Watchmen son los grandes protagonistas, la historia de Johns es quizá en exceso derivativa de la obra de Moore y Gibbons. Cada número se centra en un personaje, y se fuerzan algunos elementos como la entrada en prisión de Rorschach claramente para que nos recuerden al comic original. En paralelo se crea un puzzle complejo situado en varios momentos temporales que se irá resolviendo en el perfecto final en el número 12. Como véis, dicho así parece una copia evidente.

Otro elemento derivativo de este El Reloj del Juicio Final es el propio diseño de la portada, con el primer plano de la primera viñeta del comic, que a su vez es un elemento secundario de la historia, con el título del comic en vertical con la misma tipografía que se usó en Watchmen, en el lado izquierdo de la portada. Este elemento también puede ayudar a provocar la confusión que comentaba antes, al pensar un lector no habitual que van a leer un nuevo comic de Watchmen, cuando diría que este comic es en realidad una historia del Universo DC en la que aparecen algunos personajes del Watchmen original de Moore y Gibbons, junto con algunos nuevos.

Mientras El Reloj del Juicio Final es un “Watchmen 2” en la primera mitad, el comic se queda en un buen comic bien realizado sin más, pero con una extraña sensación de familiaridad y que esto de alguna medida ya lo habiamos leído. Pero en cuanto el comic vira en su segunda mitad y se convierte en un EVENTO de DC Comics con el destino del multiveso en juego, la historia aumenta la tensión y ofrece un buen puñado de momentazos que me pusieron el corazón en un puño y me hicieron gritar de emoción (literalmente) leyendo la resolución del perfecto número 12.

Aprovecho este punto para reconocer a Gary Frank. Se trata de uno de los grandes artistas de DC y realmente no se le alaba lo suficiente. El Reloj del Juicio Final puede ser su obra cumbre dentro de una carrera increíble con montón de comicazos a sus espaldas: Superman: Secret Origin y Batman: Earth One (junto a Geoff Johns), Midnight Nation de J. Michael Straczynski o el Incredible Hulk junto a Peter David, entre otros.

Desde el respeto a Gibbons y utilizando sus mismas herramientas narrativas como el uso de rejillas de 9 viñetas por página, consigue crear una obra que se siente propia, aunque venga inspirada e influenciada por la obra de Dave Gibbons. En el apartado gráfico, Frank está de 10, no se le puede poner ni un solo pero. Además, su colaboración con el colorista Brad Anderson ofrecen unas páginas perfectas narrativamente, que hacen que la lectura sea una delicia.

Junto a Frank, el trabajo de Johns me parece también brillante. No se si este El Reloj del Juicio Final es su obra maestra, pero va a quedar muy probablemente en su Top 3. Y lo hace desde el respeto más absoluto al comic original de Watchmen, llevando al Dr. Manhattan y a Ozymandias un paso más alla y provocando una evolución que se siente lógica por lo leído en los 24 números, los 12 originales de Watchmen y estos 12 de ahora.

Johns plantea El Reloj del Juicio Final como una obra indivisible que aunque puede leerse comic a comic se disfruta incluso más con la lectura de un tirón. La tensión creciente que construye me parece maravillosa, y el todo cobre sentido de manera brillante en las últimas páginas me ha parecido bestial. Como comic que simplemente cuenta una entretenida aventura con principio y final me ha gustado mucho mucho. Pero esta obra tiene otros niveles de lectura que hacen que este comic me parezca una pasada.

A nivel metalingüístico, este comic resalta el deseo de Johns de demostrar que la industria del comic ha superado el «grim-n-gritty» de 1986, estilo que nació a partir del éxito de Watchmen pero que no fue creado por Moore y Gibbons, sino por otros autores que buscaron copiarles, en muchos aspectos mostrando que no habían entendido nada del comic de Watchmen, quedándose sólo con los aspectos superficiales. Tras tener su auge en el final de los 80 y sobre todo en la década de los 90, 30 años después todavía sigue presente en la industria mainstream americana.

El mundo del comic puede (DEBE) ser luminoso y optimista, y ofrecer valores positivos a los que los lectores debemos aspirar. El mensaje de Batman a Rorschach de apropiarse de máscaras negativas para transformarlas en algo positivo es súper importante hoy en día, debido a la gran polarización que sufre nuestra sociedad.

A nivel editorial, Johns crea una historia súper emocionante que ADEMÁS busca arreglar los problemas de continuidad de toda la historia de DC. El concepto del Metaverso con Superman y la Tierra en el centro me parece super brillante, más aún por su simplicidad. Siempre ha existido un Superman que inspire a los lectores, y seguirá existiendo en el futuro, sin importar que iteración del personaje tengamos, si el Superman de la Silver Age, de la Golden, la versión de Byrne post Crisis de 1985, el reinicio del Universo DC de 2011 de los Nuevos 52, el Rebirth de 2016 o quien sabe qué versión llegue en el futuro. Superman es eterno, y este comic sirve para ponerle aún más si cabe en el centro del universo DC.

Dentro del jaleo editorial que supone la DC del siglo XXI, con múltiples reinicios y relanzamientos que eliminan aspectos del pasado y los ponen en entredicho, Johns pone el énfasis en lo verdaderamente importante, que es la emoción y el corazón que Superman imprime en cada página, y cómo es y será siempre un icono independientemente del aspecto o el enfoque que tengan sus comics en un momento determinado.

Por ponerle otro pero, quizá los nuevos personajes del mundo de Watchmen Marioneta, Mimo o el nuevo Rorschach están un poco por debajo de la historia, pero al final cada uno de ellos tienen un papel que jugar, y sirven para resaltar que las historias nunca terminan. En todo caso, me encuentro maravillado con este comic, que se convierte en una lectura obligatoria para todos los fans de los comics de DC pero sobre todo veteranos como yo. El Reloj del Juicio Final se ha creado con vocación de clásico absoluto de DC, y muestra las posibilidades del género para contar historias que solo pueden crearse en el medio del comic.

Las mejores historias son las que dejan poso, las que te tienen pensando en ella horas después de haberla terminado y estás con ganas de volver a leerla y disfrutarla, sabiendo que en las nuevas lecturas vas a encontrar detalles que se escaparon. En ese sentido, El Reloj del Juicio Final me ha parecido un éxito sin paliativos, con una historia llena de emoción.

(Offtopic) Me ha gustado tanto este comic en la forma en que crea una nueva historia construyendo desde el respeto a los comics que vinieron antes, que hace que odie un poco más la serie de Damon Lindelof de la HBO que usa a estos personajes como excusa para contar otra cosa. Este Reloj del Juicio Final me ha parecido la forma perfecta de continuar desde el respeto con una obra previa, respetando lo existente y construyendo a partir de ahí, confirmando que es posible. Si se quiere. Qué lástima que Lindelof fuera a su aire pensando que su historia sobre el reacismo era más importante que el mundo creado por Moore. En todo caso, podéis leer mi reseña de esta serie de la HBO aquí.

Entiendo que la naturaleza derivativa de este comic respecto a la obra de Moore y Gibbons va a colocar a este comic siempre un peldaño por debajo del Watchmen original. Y entiendo que para lectores poco habituados al Universo DC puede resultar incluso confuso en algunos momentos. Pero Geoff Johns y Gary Frank han creado un comic muy especial para todos los fans de DC que es un must-read absoluto.

Cuando pensamos en DC, pensamos en escritores como Brian Michael Bendis, Grant Morrison, Greg Rucka… Pero visto lo visto, Geoff Johns es para mi el gran AUTOR de la casa, que no tiene el reconocimiento que merece quizá por haber bajado su producción comiquera al centrarse en las versiones cinematográficas y televisivas de los héroes de DC. Ahora que su acoso online sigue en marcha por parte de los del culto a Zack Snyder, veo que no se le agradece lo suficiente todo lo que ha creado para DC en todos estos años. Para mi, Johns es un grande entre los grandes, y ojalá podamos seguir disfrutándole en DC durante muchos años.

Por último, aparte de confirmar que tendré que comprarme el tomo de El Reloj del Juicio Final cuando salga en España, este comic me ha dejado con muchísimas ganas de leer Batman: Three Jokers de Geoff Johns y Jason Fabok, que está publicándose en estos momentos en USA dentro del sello Black Label. Esta semana me llegan los 2 primeros números y a final de mes se publica el último, por lo que en breve espero estar escribiendo mi reseña del nuevo comic de Johns.

El Reloj del Juicio Final es una miniserie sobresaliente que pone de manifiesto lo importante que es Superman para varias generaciones de lectores y para DC Comics en su conjunto. Un comic imprescindible para todos los fans de los comics de DC entre los que me incluyo.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Superman: Secret Origin de George Johns y Gary Frank

Geoff Johns y Gary Frank plantearon realizar el origen definitivo de Superman unificando la mitología del personaje en diferentes medios. El resultado fue Superman: Secret Origin, un comic imprescindible para todos los fans del personaje.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El equipo superestrella del escritor Geoff Johns y el artista Gary Frank redefinen el origen de Superman para el siglo XXI. Esta historia explosiva explica el origen definitivo de Superman, relatando el viaje de Clark Kent desde los campos de maíz de Smallville hasta los rascacielos de Metrópolis. Sea testigo de una nueva mirada a los inicios de Lex Luthor, The Legion of Super-Heroes, Lois Lane, Metallo, Jimmy Olsen, The Parasite y más de sus personajes favoritos de la familia Superman. Es una mirada al pasado mítico del Hombre de Acero con una mirada hacia el futuro. SUPERMAN: SECRET ORIGIN fue publicado por DC Comics como una miniserie de 6 números entre finales de 2009 y principios de 2010.

Geoff Johns es un escritor galardonado y uno de los escritores de cómics más populares de la actualidad. Johns es el autor de las novelas gráficas superventas de The New York Times Aquaman: The Trench, Blackest Night, Green Lantern: Sinestro Corps War, Justice League: Origin, Superman: Brainiac y Batman: Earth One, que alcanzó el número 1 en la lista de los más vendidos. También es conocido por transformar a Green Lantern en una de las franquicias con más éxito comercial y crítico en los cómics. Johns nació en Detroit y estudió artes mediáticas, escritura de guiones y cine en la Universidad Estatal de Michigan. Después de mudarse a Los Ángeles, se convirtió en asistente de Richard Donner, director de Superman: The Movie. Él y su mentor Donner más tarde co-escribieron Superman: Last Son presentando el regreso del general Zod. Johns ha escrito para varios otros medios, incluidos episodios de Smallville, Arrow y Adult Swim’s Robot Chicken, por los cuales fue nominado junto con sus coautores para un Emmy. Es el director creativo de DC Entertainment y reside en Los Ángeles, California.

Gary Frank, oriundo de Bristol, Inglaterra, comenzó su carrera en los cómics trabajando en varios títulos para Marvel UK antes de ingresar a la escena de los cómics estadounidenses como dibujante en Marvel’s Incredible Hulk. Frank luego vino a DC Comics donde fue el artista original en BIRDS OF PREY y dibujó las aventuras de SUPERGIRL. También ha trabajado en GEN 13 de WildStorm, así como en su serie de creación propia Kin. Frank, junto con el escritor Geoff Johns, ha trabajado en los títulos superventas SUPERMAN: BRAINIAC, SUPERMAN Y LA LEGIÓN DE LOS SUPERHÉROES. Y el bestseller número 1 del New York Times, BATMAN: EARTH ONE.

Superman Secret Origin es una estupenda historia de origen que sirve para unificar y condensar en un único cómic 70 años de historia del personaje (en el momento en que este cómic se publicó) que provocaron diferentes variaciones a lo largo de los años.

A partir de una historia por otro lado conocida por todos, Jor El es el último superviviente del planeta Krypton que fue encontrado por los Kent y enseñado unos fuertes valores morales, veremos a un adolescente Clark Kent cuyos poderes están activándose y tiene miedo a hacer miedo de hacer daño a sus amigos Pete y Lana.

Geoff Johns conecta años de historias en este origen, presentando a los amigos de instituto de Clark, haciendo que viviera aventuras como Superboy (algo que John Byrne descartó en los 80),  y que conociera a la Legión de Superhéroes del siglo XXX.

Otro hecho interesante de es que Johns conecta a Lex Luthor con Smallville haciendo que crezca allí antes de mudarse a Metrópolis, algo que ya vimos en la serie de televisión de Smallville años antes, de forma que no se asusta por recoger influencias de otros medios no comiqueros.

De hecho, el Clark adulto que llega a Metrópolis es 100% Christopher Reeve, el educado y patoso reportero con buen corazón. Aunque en parte me gusta que Gary Frank claramente esté dibujando a Reeve en estas páginas, quizá me hubiera preferido que está influencia no fuera tan evidente.

Más que cómics concretos, parece que Johns está recreando el trabajo de su maestro y mentor Richard Donner en Superman: La Película (1978), con la llegada de Clark al Daily Planet, conociendo a Lois Lane, Perry White y Jimmy Olsen entre otros.

Lo novedoso de este cómic es que en esta primera aventura no estamos viendo a SUPERMAN, sino a Clark con el traje rojo y azul, mostrando unas dudas muy humanas sobre si estará a la altura del desafío y el miedo a si será aceptado o visto como un monstruo. El aprendizaje y la experiencia que adquiere en esta aventura que veremos a continuación destila toda la esencia del personaje, hasta el punto que es lógico que al final ya tengamos al conocido Hombre de Acero.

Quizá el único pero que le pongo a este cómic es que el origen de Superman es genial desde el punto de vista emocional y de aprendizaje, pero la historia no tiene un gran antagonista. La amenaza de Parásito, Metallo y el propio ejército de los Estados Unidos realmente me dejaron con la sensación que no dieron la talla, dejando para más adelante el enfrentamiento que realmente estábamos deseando ver, el de Superman frente al ya multimillonario Lex Luthor. El comic si presenta la envidia de Luthor hacia el Hombre de Acero, y como esto es el catalizador de todo lo que pasa en Metrópolis, pero al final en parte este comic queda como un prólogo de algo que veremos mejor desarrollado en el futuro.

En el apartado artístico, Gary Frank con el entintado de Jon Sibal y colores de Brad Anderson son perfectos para el encargo de narrar este origen dotándole de una cualidad atemporal. Frank es un dibujante de la vieja escuela y sus lápices siempre cuentan la historia de la forma más clara, huyendo de florituras innecesarias.

En lo referido al arte, es una gozada la perfecta caracterización de cada personaje, con rasgos únicos e icónicos, siendo un verdadero «quien es quien» del mundo de Superman. Además, Johns plantea cada número con varias splash-pages con los momentos y personajes más icónicos, y Frank aprovecha la oportunidad para lucirse.

No puedo evitar comentar como este cómic de 2009 y 2010 condensa casi todos los mitos de Superman, y algunas escenas de este cómic fueron tergiversadas en Man of Steel (Zack Snyder, 2014). David Goyer usa en su guión elementos mostrados en este cómic como la aparición de un tornado, pero el joven Clark salva a Lana en el comic mientras que en la película dejó morir a su padre, en uno de los momentos más lamentables de la historia cinematográfica del personaje.

Entiendo que al ser este cómic quizá muy deudor del Superman de Donner, que además fue copiado en 2006 por Bryan Singer en Superman Returns, Snyder y Goyer optaron por hacer algo diferente, pero su resultado final no mejoró lo ya existente.

Superman: Secret Origin es un comic que destila la esencia del Hombre de Acero y que ningún fan del personaje debería perderse.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de JLA: El Clavo, de Alan Davis

Hoy quiero destacar a uno de los mejores creadores del mundo del comic de superhéroes, el dibujante y guionista británico Alan Davis, y una de sus obras más recordadas, el Elseworlds JLA: El Clavo, publicado en 1998.

PUNTUACIÓN: 8/10

En una fascinante historia ambientada en una realidad alternativa en el que un pequeño accidente acaba provocando catastróficas repercusiones, el escritor y artista Alan Davis crea un mundo que nunca conoció a un Superman, y una Liga de la Justicia que está a punto de enfrentarse a su mayor desafío, que pondrá a prueba todo en lo que creen. Todo por algo tan simple como un clavo.

Por falta de un clavo se perdió la herradura,

por falta de una herradura se perdió el caballo,

por falta de un caballo se perdió al caballero,

por falta de un caballero se perdió la batalla,

por falta de una batalla, el reino se perdió.

Por tanto, un reino se perdió, todo por falta de un clavo.

A partir del proverbio tradicional «Por falta de un clavo», Alan Davis consigue sacar todo el partido del formato Elseworlds de DC Comics para crear una excelente historia destinada a recordarnos lo grandes que son los miembros de la Liga de la Justicia.

La línea Elseworlds de DC, al igual que la serie What If de Marvel Comics, saca a los superhéroes de su continuidad normal para presentarles en nuevos mundos, periodos temporales o situaciones que permiten a los escritores y artistas de estos cómics una extraordinaria libertad para crear historias que jamás hubieran podido realizarse en la continuidad tradicional.

Este formato nació a partir de Batman: Luz de Gas de Brian Augustin y Mike Mignola, que en 1989 situaba a Batman en la Inglaterra victoriana y le enfrentaba a Jack el Destripador. El éxito de este comic, y las posibilidades que daba a los autores de crear nuevas historias popularizó el formato en los años 90 y primeros años 2000, siendo Batman: Holy Terror de Alan Brennert y Norm Breyfogle el primer comic con el logo “Elseworlds” en su portada.

Aunque comparativamente una gran cantidad de estos especiales tuvieron a Batman como protagonista, bajo el abrigo del sello Elseworlds se han publicado algunos comics maravillosos super recordados como The Golden Age (James Robinson y Paul Smith, 1993), Superman & Batman: Generations (John Byrne, 1998), Superman: Red Son (Mark Millar, Dave Johnson, Killian Plunkett y otros autores, 2003). Incluso el monumental y super incónico Kingdom Come (Mark Waid, Alex Ross, 1996) es un Elseworlds.

Por desgracia, a partir de 2003 DC comic disminuyó hasta practicamente abandonar este concepto de “Otros Mundos”, aunque en la actualidad DC está publicando una gran cantidad de obras dentro de su sello “Black Label” en las que dan libertad a los autores para crear la historia que quieran sin las limitaciones de la continuidad que de hecho son Elseworlds de libro. Entre estas obras, encontramos recientemente la hasta ahora excelente Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson.

Alan Davis es uno de los grandes dibujantes del medio. Nacido en 1956, empezó a trabajar en editoriales inglesas y coincidió con Alan Moore en Captain Britain para el subsello Marvek UK. Junto a Moore también dibujó algunos números de Marvelman para la editorial Warrior, antes de saltar a DC en 1985 para dibujar algunos comics super recordados como Batman y los Outsiders, sustituyendo al icónico Jim Aparo que había dibujado la serie desde su creación, saltando en 1986 a dibujar una de las series estrella de DC, Detective Comics, en ambos casos colaborando con el escritor Mike W. Barr.

Tras unos problemas con los editores de DC, entró a trabajar en Marvel por la puerta grande, colaborando con Chris Claremont en la franquicia mutante. Tras unos anuales de New Mutantes y algunos números de Uncanny X-Men. En 1987 creó junto a Claremont Excalibur, una de sus series más recordadas, aprovechando el interés de ambos de crear un comic ambientado en Inglaterra y los conocimientos de ambos, dado que Claremont también escribió al Capitán Britania. En las páginas de Excalibur, los “fan-favourite” Kitty Pryde, Rondador Nocturno y Rachel Summers se unían a Brian Braddock (Capitán Britania) y a su novia multiforme Meggan para vivir aventuras por el multiverso, en un comic planteado con un importante toque de humor. En esta serie, Davis empezó a colaborar con Mark Farmer, que ha sido su principal entintador durante los años siguientes.

En 1994, Davis creó para Marvel su primera serie con personajes de nueva creación: ClanDestine, una familia de inmortales superpoderosos residentes en Reino Unido. Lamentablemente, debido al crach de los 90, la serie fue cancelada tras su número 12, auqnue Davis ya había abandonado la serie en su número 8. Dos años más tarde David escribió y dibujó el crossover X-Men and the ClanDestine, y años más tarde, ya en 2008, Davis volvió a estos personajes con una segunda miniserie.

Como dibujante, Davis conecta con los dibujantes de la vieja escuela como George Pérez o Jose Luis García López, dibujantes de línea clara que son ante todo excelentes narradores de historias pero que saben dotar a sus personajes de una personalidad diferenciada. Sus páginas son siempre perfectas y siempre sabemos lo que está pasando porque lo principal es la historia, creando además unas coreografías chulísimas en las que todo fluye de forma maravillosa. Sus personajes son maravillosos siempre, En Excalibur, un Brian Braddock grande como una casa contrastaba con el delgado y atlético Rondador Nocturno, mientras que las mujeres de Davis son siempre mostradas en la cumbre de su belleza, con unas grandes sonrisas que transmitían una personalidad y un optimismo poco habitual en el “grim-n-gritty” de finales de los años 80. Tener a Davis como dibujante de cualquier comic es siempre un seguro de vida y garantía de que docho comic va a lucir espectacular.

Como guionista, Davis destaca por su falta de pretensiones artísticas. Ha creado algunos comics excelentes durante todos estos años, pero nunca ha pretendido otra cosa que entretener gracias a una buena historia de aventuras con buenos personajes. Nada más y nada menos. Sin embargo, creo que como guionista Davis siempre ha cumplido con nota los encargos que ha tenido. De hecho, quizá por este sentido “old-school”, al igual que hizo John Byrne durante varios años, Davis aprovechó su etapa como autor completo en X-Men en los años 90 para arreglar problemas de continuidad creados por autores previos, demostrando un gran conocimiento de los personajes y lo que necesitaban para que volvieran a brillar.

Por estos motivos, y quizá por no haber tenido más allá de Excalibur ninguna etapa larga en ninguna serie, aunque todos los lectores veteranos tenemos a Davis en un altar, en los listados de grandes autores mainstream, muchas veces el nombre de Davis queda en segundo lado. Es por este motivo, además de la propia calidad de este JLA: El Clavo, lo que me ha provocado el querer escribir esta reseña.

Entrando en materia, aprovechando el clásico proverbio «Por falta de un clavo», Davis idea su historia a partir de un concepto de gran simplicidad: Por culpa de una rueda pinchada por un clavo, los Kent nunca llegan a salir de su granja el día que Kal-El cayó a la Tierra procedente de Krypton. Sin la guía de los Kent y con la incertidumbre de donde está, Davis crea un mundo en el que la Liga de la Justicia se fundó sin Superman. Un mundo que, sin la guía moral de Superman, se conviere en un lugar cada vez más oscuro y peligroso en el que los héroes enmascarados se enfrentan a una sociedad que les empieza a ver como una amenaza y no como sus protectores.

JLA: EL clavo fue una miniserie prestigio de tres números que contó con Mark Farmer como entintador y Patricia Mulvihill en el color. A pesar del tono oscuro de muchas situaciones que vivirán los héroes en estas páginas, la narrativa de Davis es siempre perfecta y el color de Mulvihill parece indicar que este mundo siempre es una versión idealizada de nuestro mundo, con unas grandes explosiones de color.

Sin Superman, la Liga de la Justicia de América está formada por Batman, Wonder Woman, Green Lantern, Flash, Hawkwoman, Atom, Aquaman y el Detective Marciano, Y aunque esta es sin duda una historia de la Liga, por estas páginas pasarán prácticamente todos los héroes de DC Comics: los green Lantern Corps, los Metal Men, la Doom Patrol, los Outsiders, Robin o Catwoman, así como villanos como Joker, Amazo, Ra´s Al Ghul o Lex Luthor. Estamos sin duda ante un “quién es quién” del Universo DC, y a pesar de la gran cantidad de personajes y situaciones, incluso un lector no habitual de DC puede disfrutar completamente de la historia.

En el apartado artístico, comentaba antes que Alan Davis ha sido toda su vida un seguro de vida y en este comic es una gozada de principio a fin. De hecho, diría que se nota las ganas de Davis de dibujar a cuantos más personajes mejor pero presentándoles de forma orgánica para que aporten a la historia y no sean un pin-up vacío. Y hablando de pin-up, otro elemento super chulo de esta miniserie es que adorna cada número con unas increíbles splash-pages para cada uno de los miembros de la Liga de la Justicia, mostrándoles en momentos super icónicos.

Si tengo que comentar algo menos buenos, agradezco que Davis opte por plantear una historia original con un villano de nueva creación. De hecho, durante muchos momentos juega con nuestras expectativas para plantear la identidad del villano en la sombra. Lo malo es que aunque todo está contado de forma lógica, al final me quedó la sensación de que este villano no llega a ser lo potente que hubiera podido ser si hubiera utilizado a algún villano de toda la vida.

Además, aunque narrativamente todo encaja a la perfección, pasan tantas cosas y hay tantos personajes icónicos, también me quedé con la sensación que este El Clavo hubiera podido ser aún mejor si en lugar de tres números hubiera tenido un cuarto, de forma que la amenaza del villano en la sombra hubiera podido tener una mayor entidad y sensación de peligro. Dicho esto, esto son mis expectativas particulares y mis ganas de más, en ningún caso creo que el comic esté mal escrito, sino más bien todo lo contrario.

JLA: El Clavo fue un gran éxito de ventas, lo que “obligó” a DC a firmar con Davis una secuela “JLA: Otro clavo”, que fue publicado en 2004, y cuya reseña dejaré para dentro de unas semanas.

A pesar de ser un Elseworlds, JLA: El Clavo condensa toda la iconidad y personalidad de los personajes de DC Comics, y es un excelente comic que recomendar a un lector que busque una historia completa de la Liga de la Justicia.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Superman 1-6 de Brian Michael Bendis, Ivan Reis y varios autores (ECC Ediciones)

No me gustó nada The Man of Steel, el reinicio que Brian Michael Bendis preparó para Superman, que significó su primer trabajo en DC Comics. Sin embargo, gracias a un amigo he leído los primeros seis números de la nueva etapa publicada por ECC Ediciones en España, y debo reconocer que la cosa mejora.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Lo primero a comentar es que la edición española de ECC agrupa en una grapa las 2 series americanas, Superman, planteada como el gran comic de acción widescreen, y Action Comics, con el down-to-earth en Metrópolis con Clark Kent trabajando de nuevo en el Daily Planet. Bendis busca ofrecer dos comics muy diferentes que sean complementarios, ofreciendo un buen entretenimiento a los lectores fans del personaje.

Empezando por Superman, en este primer arco vamos a ver cómo la Tierra cae misteriosamente en la Zona Fantasma, lo que coloca a Superman en rumbo de colisión con Rogol Zaar, el nuevo gran villano – se supone- del personaje presentado en el tomo The Man of Steel. ¿Qué ha provocado esta catástrofe? ¿Cómo salvar a la Tierra si tiene que preparase para la lucha de su vida?

Empezando por lo más positivo, es una pasada poder disfrutar de Ivan Reis dibujando los seis números de este arco. Cada página es una obra de arte y Bendis consigue que Reis se luzca. Analizando únicamente el apartado artístico, Superman es el mejor cómic de Superhéroes del mercado.

Algunos monólogos internos y conversaciones con su hijo Jon confirman que Bendis SI conoce perfectamente a Superman/ Clark Kent, lo que le mueve, lo que quiere proteger y lo que teme, algo básico para escribir a un buen Superman. Así que los mimbres están ahí para que pueda lucirse con el personaje.

Sin embargo, este primer arco de Superman es de nuevo un coitus-interruptus de Bendis. A partir de que la Tierra cae en la Zona Fantasma, se nos promete el enfrentamiento definitivo contra Rogol Zaar, enfrentamiente que vuelva a quedar cortado a medias. Esto ya pasó en la miniserie The Man of Steel, y me parece increíblemente mal que Bendis nos deje de nuevo a medias dos veces seguidas. Si esta va a ser la norma, conmigo que no cuenten.

Bendis vuelve a lanzar muchos conceptos todos a la vez para no dar un segundo de respiro al lector y que no tengamos tiempo de analizar lo que acaba de pasar. Aunque este Superman es entretenido, ese nunca fue el problema de Bendis, me temo que nos está vendiendo humo y nos va a hacer un nuevo bluff como el de su etapa en X-Men, pero esta vez en DC Comics.

Por su parte, en Action Comics vemos a Clark Kent retomar su vida en el Daily Planet mientras la nueva villana Nube Roja está purgando a mafiosos de la ciudad. Además, Lois Lane ha vuelto a la Tierra de forma misteriosa sin avisar a Clark, lo que le llena de incertidumbre y miedo. ¿está su matrimonio en peligro?

Los seis primeros números que componen este arco están dibujados por Patrick Gleason (2), Yanick Paquette (1) y Ryan Sook (3). Aunque los tres dibujantes son unos fuera de serie, es una pena que esta serie no tenga la misma estabilidad artística que vimos en Superman con Ivan Reis. En este aspecto Action está un poco por debajo de la serie de Superman.

Al igual que en Superman, la acción en Action Comics salta sin tregua de un sitio a otro, con buenos cliffhangers entre números pero sin llegar a centrarse en nada concreto. Bendis no produce malos cómics, y están siempre estupendamente dibujados, quizá el problema es que yo ya no conecto con sus trucos.

De hecho, aunque Nube Roja es el preludio de una amenaza mayor, no hay realmente sensación de peligro para Clark o Superman. a pesar de esto, analizando los arcos de ambas series, creo que la historia en Action Comcis es más satisfactoria que en la serie de Superman, aunque en ambas Bendis finaliza sus arcos con sendos cliffhangers monumentales que amenazan con poner el mundo de Superman y Clark patas arriba.

En resumen, la nueva serie de Superman de Brian Michael Bendis mejora a la decepcionante The Man of Steel y ofrece un correcto entretenimiento con dos series con puntos de vista diferentes. En todo caso, conociendo la narrativa de Bendis y que sigue abriendo elementos nuevos sin cerrar tramas previas, sinceramente no me acabo de fiar.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de El Hombre de Acero de Brian Michael Bendis (DC Comics)

La noticia de que Brian Michael Bendis, el principal arquitecto de Marvel Comics durante más de una década, fichaba por DC Comics como autor en exclusiva para escribir Superman ha significado toda una revolución para el mundo del comic. The Man of Steel (El Hombre de Acero) es su primera miniserie con el personaje, y pretende ser un nuevo punto de arranque para el primer superhéroe de DC.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

El último hijo de Krypton está a punto de conocer a la némesis de su planeta natal. Después de revolucionar la narración de superhéroes en títulos clásicos como Ultimate Spider-Man, Daredevil y New Avengers, el aclamado autor de cómics Brian Michael Bendis trae esa misma magia al Universo DC con esta nueva y explosiva saga de Superman. Con el trabajo de artistas como José Luis García-López, Ivan Reis, Jason Fabok, Evan «Doc» Shaner, Steve Rude, Ryan Sook, Kevin Maguire y Adam Hughes – The Man of Steel marca el comienzo de una nueva era increíble para ¡Superman!
Un asesino implacable llamado Rogol Zaar ha llegado a la Tierra, trayendo muerte y destrucción a gran escala a su paso. Solo Superman y su prima, Supergirl, se interponen entre Zaar y la finalización de su misión: la aniquilación total de la raza kriptoniana.
Pero incluso mientras Kal-El y Kara luchan por contener esta nueva amenaza existencial, el mayor superhéroe del mundo enfrenta un desafío completamente diferente en su ciudad natal adoptiva de Metrópolis, donde Clark Kent todavía vive y trabaja, pero sin su esposa e hijo. ¡El escenario está preparado para un ajuste de cuentas como el que Superman nunca ha enfrentado, y todo lo que le importa al Hombre de Acero está en juego!
La miniserie The Man of Steel contó con 6 números recopilados en un tomo en España, así como un prólogo publicado en el especial Action Comics # 1000, que en España ECC Ediciones ha optado por publicar dentro de su catálogo mensual de novedades.

No lo voy a alargar, El Hombre de Acero ha supuesto una enorme decepción. Espero que los próximos números de las series regulares Superman y Action Comics puedan mejorar este flojo reinicio, pero este comic simboliza todo lo malo de Brian Michael Bendis en su última etapa en Marvel.

Este comic presenta a un nuevo villano, Rogol Zaar, que se descubre que fue el causante de la explosión de Krypton hace un montón de años y cuyo objetivo es erradicar a todos los kriptonianos de la galaxia. Zaar al final es una mala copia de Doomsday y protagoniza una serie de peleas repetitivas que no van a ningún lado, venciendo una y otra vez a Superman y Supergirl, pero dejándoles vivos una y otra vez, alargando un climax que por otro lado nunca llega, dejando Bendis la conclusión para otro día. Como siempre, Bendis presenta elementos molones a los que no sabe dar una conclusión satisfactoria.

Brian Michael Bendis presenta un montón de situaciones y personajes, devolviendo a Clark Kent a Metropolis y a su trabajo en el Daily Planet, dejando atrás la excelente etapa de Peter Tomasi en Superman y Supersons. De hecho, más que plantear nuevas situaciones, Bendis parece que aprovecha este tomo para quitarse de en medio elementos que no le interesan, como su hijo Jon (Superboy), la propia Lois Lane o la ciudad embotellada de Kandor.

Aparte de la parte de acción widescreen, Man of Steel presenta una oscura conspiración en Metropolis que está provocando una ola de incendios sin que Superman pueda detenerla, que continuará en la próxima serie Action Comics.

En el lado positivo, estamos ante unos comics super bien dibujados con un all-star de dibujantes de DC Comics. José Luis García-López, Ivan Reis, Jason Fabok, Evan «Doc» Shaner, Steve Rude, Ryan Sook, Kevin Maguire, Adam Hughes y Jim Lee en la historia publicada en el Action Comics 1000, son unos autores bestiales, y verles dibujando a Superman es siempre una gozada.

Aunque la historia es floja, hay que reconocer que Bendis siempre ha sabido sacar el máximo partido a sus dibujantes y estos se lucen en estas páginas, por lo que solo pensando en el apartado artístico, es difícil encontrar un comic de DC mejor dibujado que este tomo. Y si eren un fan del arte de los superhéroes, hay un montón de páginas super chulas en este tomo, aunque narrativamente no hagan avanzar demasiado la acción.

Si tengo que elegir, sin duda creo que Ivan Reis ha nacido para dibujar a Superman, y sus páginas son claramente las mejores de este tomo. Su fluidez narrativa y su espectacularidad en las splash pages no tiene rival actualmente en DC, y las he disfrutado un montón.

Aunque son unos comics super bien dibujados, Man of Steel ha supuesto una enorme decepción, y espero que los próximos números de las series regulares Superman y Action Comics puedan mejorar este flojo relanzamiento.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

 

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