Crítica de Los Vengadores 31-35 World War Hulka de Jason Aaron, Javier Garrón y vv. aa. (Marvel Comics – Panini)

La etapa de Jason Aaron en los Vengadores cumple 50 números, y hoy quiero analizar el último arco de la serie World War Hulka junto al español Javier Garrón, además de las implicaciones que las revelaciones del último número especial pueden suponer para esta colección

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡World War Hulka! Tras los acontecimientos que nos trajeron de vuelta a la Fuerza Fénix, la Tierra se ha convertido en un planeta más fracturado y volátil que nunca, especialmente para Los Vengadores. Una vez que Hulka sea declarada una amenaza Global, la Fuerza de Invierno rusa se dispone a conducirla ante la justicia. Ahora, Jen Walters se enfrentará a un destino que ni siquiera Hulk podría esperar soportar. La Habitación Roja es donde se han forjado algunos de los mejores asesinos y superasesinos del mundo, y transformará a Jen en algo aterrador. ¡El Hulk de invierno está a punto de ser liberado en el mundo! ¿Y el único que puede detenerla es el Hombre Gorila?

World War Hulka se ha publicado en los números 45-50 USA, publicados en España por Panini en los números 31-35. Además, el número 50 USA (750 de la numeración legado) es un especial de 96 páginas en el que además de la conclusión de «World War Hulka», conoceremos el verdadero propósito de Los Vengadores prehistóricos, el secreto del Inquisidor de Hierro y la llegada del mayor grupo de psicópatas que haya conocido ninguna Tierra. ¡El mañana empieza aquí!

En este especial n.º 50 (750 Legado) están acreditados los siguientes autores: Jason Aaron, con dibujo y tinta de Aaron Kuder, Javier Garrón, Carlos Pacheco, Rafael Fonteriz, Ed McGuinness, y color de Alex Sinclair y David Curiel para la historia principal “Una Tierra distinta a cualquier otra (como todás las demás)». David Badeón dibuja, con color de Israel Silva, la doble página con “La montaña de los Vengadores”. La sorpresa llega con la historia “Los dos dignos”, escrita por el novelista Christopher Ruocchio con Steve McNiven y Frank D´Armata en el apartado artístico.

World War Hulka es el perfecto ejemplo de todo lo que ha convertido a Los Vengadores de Jason Aaron y Javier Garrón en uno de los comics más entretenidos de la Marvel actual. Tengo que reconocer que Llega el Fénix, el arco anterior, es probablemente la historia más floja de Aaron hasta la fecha en la serie, pero tras este bache yo disfruté mucho con Heroes Return, que permitió a Aaron desatarse con las ideas más locas inspiradas en la historia de Marvel Comics aprovechando este mundo en el que el Escuadrón Supremo era su principal defensor. Tras este evento fuera de la serie principal, el retorno de Vengadores es un comic en que Hulka cobra protagonismo y que de nuevo vuelve a trasmitir una escala y sensación de amenaza que ya le gustaría tener a la mayoría de comics de cualquier editorial.

Aaron plantea sus comics como historias para ser leídas mes a mes. Me gusta que en este arco de 5 números cada grapa te cuenta una aventura completa con grandes momentos de acción más grande que la vida con un montón de giros y sorpresas impactantes. El secuestro y posterior conversión de Hulka en una Hulk de Invierno al servicio de Moscú nos plantea un nivel de amenaza inédito para los Héroes más Poderosos de la Tierra, con unos giros en cada grapa que me han gustado mucho.

Otro elemento super importante para mi y clave para captar a nuevos lectores es tener una historia autocontenida en si misma que no te obliga a leer más comics que este (y en su momento el Heroes Reborn que durante varios meses sustituyó a este comic y no se solaparon). Frente a una franquicia mutante cada vez más endogámica y sacacuartos que obliga a múltiples compras (a menudo de comics que no te interesarían a priori) para una mayor comprensión de la historia, los Vengadores te ofrecen todo el entretenimiento en una única grapa que al menos a mi me deja siempre con ganas que querer comprar la siguiente para saber cómo continua la historia.

Otra de las virtudes de Jason Aaron es la forma en que plantea historias en las que nunca sabes qué va a suceder a continuación, algo que como lector veterano agradezco un montón. Esta sensación de “All-New, All-Different” es una pasada y acrecienta el entretenimiento que me proporciona este comic todos los meses. Además, este arco de World War Hulka plantea un cambio en Jennifer Walters con vocación de perdurar en el tiempo, y en general en la geopolítica planteada por Aaron en esta etapa. Si uno de los grandes elementos distintivos de Aaron era plantear una escala global con múltiples amenazas simultáneas contra los Vengadores, en este arco parece que se resuelve la amenaza de Namor como Rey de Atlantis y, en parte, también la amenaza del reino de los Vampiros de Drácula establecido en Chernóbil.

Sin embargo, eso no significa que los Vengadores se estén quedando sin enemigos, ya que el especial n.º 50 nos trae la aparición de los Señores del Mal Multiversales (que fueron presentados en el especial del Día del Comic Gratis junto con el retorno de Deathlok, un fan-favourite para Aaron) y que plantean el nivel de amenaza más-grande-que-la-vida que merecen nuestros héroes. Además, tras el Heroes Reborn, hubo gente (yo no) que pensó que Aaron dejaría descansar una temporada al Escuadrón Supremo, y este número confirma que no es ni mucho menos el caso.

Si hay algo que no me ha cuadrado de esta etapa es la figura de Mefisto, empezando por su papel en la creación de los Vengadores de hace un millón de años. Este descuadre se mantiene en este especial incluso amplificado, porque una cosa es que los Señores del Mal de Muerte puedan viajar en el Tiempo y otra que Mefisto lo haga, algo imposible por muy demonio que sea. De hecho, esta versión de Mefisto del pasado no debería tener los conocimientos de su yo del presente, y es un detalle no menor que me rompe algo la suspensión de credulidad. Incluso teniendo claro que este comic no busca ser una historia sesuda sino un entretenimiento ligero que puedan leerlo sin problemas todo tipo de lectores, incluso nuevos lectores que se acerquen a los comics tras ver las películas.

Se además que muchos lectores veteranos no han encajado con la propuesta de Aaron y opinan que los personajes en muchos casos no parecen ellos mismos. Esto es algo respetable y puedo empatizar con ellos, aunque yo en mi caso no acabo de ver ese problema en unos personajes que cambian y evolucionan en función del escritor que se encarga de escribirles. Sin ir más lejos, Donny Cates ha convertido a Thor en su colección en un gilipollas antipático con el que es imposible empatizar, y jamás diría que Cates “no entiende al personaje” o que “no tiene ni idea de escribir”, cosa que sí estoy escuchando sobre esta etapa. Algo en lo que obviamente no estoy de acuerdo.

Si es cierto que el tema de los viajes en el tiempo es algo peliagulo que puede provocar más de un dolor de cabeza a los fanáticos de la continuidad si no cuadra bien la historia. Pero dentro que como decía no conecto nada con la parte de Mefisto, sigo teniendo toda mi confianza en que Aaron sepa cerrar bien su historia con una acción más-grande-que-la-vida además a lo largo y ancho del multiverso temporal de Marvel. Si Aaron busca contar la mayor historia de los Vengadores que al menos iguale la escala de Jonathan Hickman, y eso que su etapa culminó en las Secret Wars, creo que hay muchas posibilidades de que lo pueda conseguir.

En el apartado artístico, me flipa muchísimo el estilo de Javier Garrón (con color de David Curiel), que se encarga de dibujar todo el arco de World War Hulka, excepto unas pocas páginas del número 49 USA (n.º 34 de Panini) dibujadas por Flaviano. En la Marvel actual de los fill-ins montoneros y los artistas que no aguantan ni tres grapas seguidas en una serie, el artista gaditano se está currando unos comics alucinantes en los que no sólo tiene que a dibujar múltiples personajes con combates de alta tensión, sino que además plantea rediseños de varios personajes en función de la misión que tienen que realizar en ese momento. Si tengo que ponerle un pero es que llena tanto las viñetas, en parte por lo que comentaba del protagonismo coral y la necesidad de mostrar a múltiples personajes en todo momento, que sus páginas producen cierto “agotamiento” tras leerlas por toda la información que contienen, estando todo demasiado apelotonado en algunos momentos. Dicho esto, la calidad, regularidad y personalidad que está mostrando Garrón desde su debut en La Era de Khonshu me parece digna de elogio. De hecho, me encantaría que Garrón se mantenga de dibujante oficial durante el tiempo que le reste a la etapa de Aaron.

En el especial n.º 50 Garrón se encarga de las páginas de conclusión del arco World War Hulka que cierra de momento la participación Hulka en la serie, quedando las restantes para un all-star de artistas de la casa. Me gusta que Aaron Kuder, al que conocí en su estupenda (aunque corta) etapa en Guardianes de la Galaxia junto a Gerry Duggan, se encargue de las páginas que sirven de prólogo de la nueva serie Avengers Forever que él se va a encargar de dibujar. Su estilo de línea fina tiene una personalidad tremenda sobre todo a la hora de dibujar las expresiones faciales, con una narrativa super dinámica que creo que va a aprovechar esta nueva serie de Vengadores para lucirse.

Junto a Garrón y Kuder, en este especial tenemos a Carlos Pacheco, Rafael Fonteriz, Ed McGuinness, David Baldeón y Steve McNiven, encargados cada uno de una faceta de la historia que Aaron plantea en diferentes momentos temporales y con personajes diferentes. Y aunque individualmente me gustan todos los dibujantes, McGuinness igual el que menos, el hecho de tener todas las historias entrelazadas a lo largo del especial provoca que este comic tenga una sensación de “cajón de sastre” que no le sienta demasiado bien a la experiencia lectora.

Se que clamo en el desierto cuando me quejo del excesivo baile de dibujantes en los comics de Marvel, y está claro que era imposible un especial de estas características estuviera dibujado por un único artista. Pero lo cierto es que estos bailes hacen imposible que haya una única personalidad gráfica que acaba yendo en contra de la satisfacción que un entretenimiento periódico tiene la obligación de ofrecer todos los meses.

Hay comics que tras 50 números muestran signos claros de agotamiento. No es ni mucho menos el caso de estos Vengadores. Y Marvel demuestra que sigue super contenta con su trabajo, ya que tras este especial 50/750 desde el mes que viene la colección se desdoblará en dos con el estreno de Avengers Forever de Aaron junto a Aaron Kuder, que ha dibujado uno de los capítulos del especial, y que se encargarán de mostrarnos la parte de la aventura a lo largo del continuo espacio-tiempo, mientas que los Vengadores tradicionales supongo que seguirán dedicados al presente de la tierra 616 como hasta ahora.

Leyendo la newsletter de Aaron queda claro que este encargo de Marvel no sólo es uno de los trabajos que más está disfrutando como creador, sino que le está planteando uno de los mayores desafíos narrativos como escritor desde que empezó a trabajar en la Casa de las Ideas, incluso superando a su maravillosa etapa en Thor, teniendo en cuenta que en el comic del Dios del Trueno sólo habían 2 protagonistas -Odinson y Jane Foster- frente el gran reparto coral de los Vengadores. Es por esto que me molesta bastante leer a Julián Clemente en el Spot-On de este mismo comic opinar que Aaron “escribe con desgana” a Los Vengadores, lo cual no sólo es objetivamente incorrecto, sino que transmite un sesgo tremendo por parte de Clemente. Por supuesto no pasa nada si dice que algo no le gusta, y ya se sabe que para gustos colores y todas las opiniones son respetables en ese sentido. Pero no es tan aceptable que incorpore un una página oficial de información de Marvel / Panini unas apreciaciones personales sin más fundamento que a él no le gusta lo que Aaron nos está contando y busca lo que sea para justificar su punto de vista. De hecho, la complejidad de historia de Aaron es algo tan evidente, no hay más que leer el comic, que puede ser muchas cosas y puede gustar o no gustar, pero seguro no transmite “falta de gana, deseo o interés por algo”.

Me produce bastante gracia leer a Clemente lamentarse porque le gustaría que la etapa de Aaron se termine lo antes posible pero tiene que enfrentarse a la realidad que Marvel no parece estar por la labor, y que a Aaron le queda cuerda para rato. De hecho, la sensación es que vamos a tener a Aaron durante todo 2022, y yo no puedo estar más contento por ello.

Los Vengadores siguen siendo uno de los comics más divertidos de la Marvel actual, con una escala y sensación de amenaza que deja en mal lugar al resto del catálogo. Mientras Aaron, Garrón y Kuder (o quien corresponda) mantengan el nivel, yo seguiré comprando encantado este comic.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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