Crítica de El príncipe Dragón temporada 4: El misterio de Aaravos (Netflix)

Casi por sorpresa y tres años después del final de la tercera temporada, Netflix ha estrenado una cuarta temporada de El Príncipe Dragón, la serie de animación que ha creado un estupendo mundo de fantasía.

PUNTUACIÓN: 7/10

Dos años después del final de la tercera temporada, Claudia ha conseguido realizar el hechizo para resucitar a su padre Viren, lo que da inicio a una nueva amenaza que puede destruir todo el mundo de fantasía de Xadia.

El príncipe dragón es una serie de animación creada por Aaron Ehasz y Justin Richmond. Uno de los objetivos fundamentales del equipo creativo con respecto a El Príncipe Dragón es «retratar un mundo de fantasía que se sienta más diverso y representativo que los mundos e historias de fantasía que hemos visto en el pasado». Tras las exitosas tres primeras temporadas, Netflix dio luz verde a la producción de 4 nuevas temporadas, cada una de 9 episodios, de la que esta es la primera. Un arco que cerrará completamente la historia que los creativos plantearon desde el comienzo de la serie.

Los personajes principales de la serie son (gracias wikipedia):

Ezran: El hijo de 10 años del rey Harrow y hermanastro menor de Callum que tiene la capacidad de hablar con los animales. Ezran comienza como príncipe heredero, pero se convierte en rey de Katolis al comienzo de la tercera temporada.

Callum: hermanastro mayor de Ezran, de 14 años e hijastro del rey Harrow. En el transcurso de la serie, se convierte en el primer humano que maneja la magia primigenia por sí mismo y comienza una relación con Rayla. Tras la caída de Viren, se convierte en el nuevo Alto Mago de Katolis.

Rayla: Una prodigiosa asesina elfa de la sombra de la luna de 15 años que se alía con Callum y Ezran para devolver al Príncipe Dragón a su madre. Con el tiempo, ella y Callum comienzan una relación romántica.

Viren: Consejero del rey Harrow y uno de los principales antagonistas de la serie. Practicante de la magia oscura, busca el avance de la raza humana y su dominio sobre Xadia por cualquier medio, y acaba siendo manipulado por Aaravos en el curso de su búsqueda. Los dos hijos de Soren son Claudia, su hija de 16 años, y una talentosa maga oscura que es muy leal a su padre a pesar de sus ambiciones de dominar Xadia, y Soren, su hijo de 18 años y miembro de la Guardia de la Corona Katoliana. Un soldado fanfarrón e inmaduro, pero hábil y de buen corazón.

General Amaya: La tía materna sorda de Callum y Ezran que se comunica en lenguaje de signos y comandante del ejército katoliano. Mantiene además una relación sentimental con Janai: Una guerrera elfa de Sunfire y la hermana menor de su reina Khessa. También es conocida como la Caballero de Oro de Lux Aurea, la capital de los Elfos Fuego del Sol. Tras la muerte de su hermana a manos de Aavaros y Viren, se convierte en la nueva reina de los Elfos del Fuego Solar.

Aaravo: Un elfo de las Estrellas también conocido como la Estrella Caída, y uno de los principales antagonistas de la serie que fue encarcelado dentro de un espejo que pertenece a los Reyes de Xadia por crímenes desconocidos. Es un maestro de la magia primitiva y oscura que utiliza a Viren para lograr sus propios objetivos. Su historia de fondo se explica en el Libro Cuarto: La Tierra, que ha cambiado el nombre de la serie por El Príncipe Dragón: El Misterio de Aaravos.

El Príncipe Dragón es una de esas pequeñas joyas de la fantasía que pudimos disfrutar gracias a la apuesta de Netflix por las series de animación. Las tres primeras temporadas fueron una gozada absoluta, y una muestra genial que se puede hacer una serie de personajes diversos que conecten con el público sin que ello genere polémicas ridículas. Polémicas que por otro lado surgen cuando los estudios lo primero que plantean al adaptar personajes nacidos en obras en otros medios (novelas, comics o video juegos) es cambiar el sexo, la raza o la orientación sexual de algunos de los personajes para convertirla en «más diversa». En esta serie tenemos una historia de amor entre dos mujeres, una de ellas con una discapacidad, y no hay ningún problema por ello a mi entender (y en el de cualquier persona con dos dedos de frente).

En lo referido a la animación, El príncipe dragón surgió con una estética muy particular nacida de la combinación de animación por ordenador 3D con técnicas de animación dibujada a mano. Hay cierta sensación de desconexión de los personajes respecto a los fondos en los que tiene lugar la acción, como si flotaran en pantalla, haciendo que la serie alterne momentos visualmente bestiales con otros que parecen sacados de un cartoon de los 80. Dicho obviamente en el peor sentido posible. Pero esto es una situación que ya viene desde la primera temporada, y en mi caso entiendo que la animación es la que es y no va a cambiar ahora, así que no me supuso un problema grave mientras vi la serie.

La tercera temporada ofreció un estupendo climax a la historia que habiamos visto hasta ese momento, de forma que si la serie hubiera terminado ahí podría decirse que tenía un final super satisfactorio. Pero este final anticipó también lo que podría ser la principal fuente de problemas para el reino de Xadia, al asistir a la resurrección del villano Viren por su hija Claudia. Con el estreno de esta cuarta temporada tres años más tarde, asistimos a la sorpresa que esta resurrección tuvo lugar 2 años después de los sucesos de la temporada anterior, que es el momento en que va a tener lugar la serie. Por cierto, ahora que lo pienso, aparte de ver a Ezran más crecidito, la verdad es que sorprende lo poco (o nada) que ha cambiado el reino en este tiempo. De hecho, que tras todo este tiempo los elfos del Sol liderados por Janai sigan viviendo en tiendas de campaña no se si tiene demasiado sentido. La serie presenta lo que va a ser el conflicto principal de las próximas temporadas, al buscar Viren y Claudia liberar al malvado elfo oscuro Aaraven de su prisión. Aaraven es el principal cáncer que sufrió el reino durante años (siglos) y si escapa, su poder descontrolado puede destruirlo todo. Pero antes, hay que encontrar donde se encuentra esta prisión, lo cual será el hilo conductor de esta primera temporada y entiendo que la siguiente.

La serie plantea, además de la trama principal, una segunda trama sobre el conflicto que se vive en el asentamiento de los elfos del Sol al chocar las tradiciones de los elfos con la de los humanos con los que comparten hogar provisionalmente. Aparte de una nada sorprendente lucha por el trono de los elfos en la que una reina benevolente (mujer) tiene que enfrentarse a las ansias de poder de su hermano (un hombre), la serie plantea en esta trama una interesante historia sobre que hay que respetar las tradiciones de los demás, pero más importante es el perdón y en poner por delante el construir un futuro en común.

Si tengo un problema con algo, es con la forma en que nos están contando las acciones de Claudia, una hechicera que controla la magia negra y que está realizando acciones de una verdadera villana que sin embargo son mostradas como si todo fuera super chupi-guay. Me gusta que en su momento la serie mostrara personajes con sombras de grises, y que el villano Viren fuera capaz también de mostrar amor por su hija, pero hay un intento muy claro de blanqueamiento de unos hechos que si los hiciera un hombre serían considerados completamente malvados. La excusa de hacer lo que sea por salvar a su padre solo funciona hasta cierto punto y no son una patente de corso que la permiten salirse con la suya de cualquier cosa que haga.

Debido a la narrativa serializada que la serie plantea con las 4 temporadas aprobadas, siendo esta la primera, se nota que esto es apenas el comienzo de la nueva trama y apenas sirve de presentación de los principales arcos argumentales que serán desarrollados más adelante. Es por esto que a pesar de la aparición de varios de los principales dragones en el último episodio, me quedé con la sensación que a la temporada le ha faltado un climax más potente del que nos han ofrecido. Problemas del worldbuilding. En todo caso, dada la sorpresa que ha supuesto el estreno de esta nueva temporada, me quedo con una sensación satisfactoria y con ganas de más.

Dado que Netflix aprobó las 4 temporadas de una tacada, espero que la producción vaya rápida y podamos tener la 5ª dentro de un año y no se alargue la espera más de la cuenta.

Comparto el trailer de esta cuarta temporada:

El príncipe dragón recupera muchas de sus señas de identidad en esta nueva temporada, y aunque la serie es tan entretenida como recordaba, quizá el visionado sufra un poco al ser los sucesos demasiado expositivos del nuevo statu-quo tras el salto temporal, dejando claro que lo mejor está por venir.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Enola Holmes 2 de Harry Bradbeer (Netflix)

Netflix ha estrenado la segunda pélicula de Enola Holmes con el mismo equipo de la primera, con la dirección de Harry Bradbeer y protagonizada por Millie Bobby Brown y Henry Cavill.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Después del éxito de su primer caso, Enola Holmes (Millie Bobby Brown) sigue los pasos de su popular hermano, Sherlock (Henry Cavill), abriendo su propia agencia, descubriendo que la vida como mujer detective a sueldo no es tan fácil como parece. Resignada a aceptar la realidad como adulta. A punto de cerrar el negocio cuando una joven cerillera sin dinero le ofrece a Enola su primer trabajo oficial: encontrar a su hermana desaparecida Sin embargo, este caso resulta ser mucho más desconcertante de lo esperado, que hace que Enola se vea inmersa en un nuevo y peligroso mundo: desde las siniestras fábricas de Londres y los coloridos salones de música, hasta los más altos niveles de la sociedad y el propio 221B de Baker Street. A medida que las chispas de una conspiración mortal se encienden, Enola debe recurrir a la ayuda de sus amigos -y del propio Sherlock- para desentrañar su misterio. ¡El juego comienza de nuevo!

Enola Holmes 2 ha sido dirigida por el director británico Harry Bradbeer, conocido principalmente por su trabajo en series como Killing Eve o Fleabag y director de la primera película. El personaje de Enola Holmes adapta al personaje creado en la novela de Nancy Springer, pero en esta segunda película no adapta ninguna novela de Springer, sino que el guionista Jack Thorne y el propio Bradbeer se inspira en la historia real de Sarah Chapman, una trabajadora de una fábrica de cerillas que en 1888 lideró la conocida como huelga de las cerilleras, la primera realizada por mujeres en Reino Unido. La película de 123 minutos de duración cuenta con fotografía de Giles Nuttgens, montaje de Adam Bosman y música de Daniel Pemberton.

En el reparto de la película volvemos a encontrarnos a Millie Bobby Brown como Enola Holmes, Henry Cavill como Sherlock Holmes y a Helena Bonham Carter como Eudoria Holmes, madre de Enola y Sherlock. David Thewlis como el inspector jefe Grail, Adeel Akhtar como el inspector Lestrade, Louis Partridge como Tewkesbury, Hannah Dodd como Sarah Chapma, Susie Wokoma como Edith y Sharon Duncan-Brewster como Mira Troy completarían este casting de actores étnicamente diversos.

Enola Holmes fue una película bastante entretenida con una protagonista que rebosaba frescura. En esta segunda película se mantienen las señas de identidad de la anterior, teniendo claro que no hay que cambiar lo que funciona. De esta forma, tenemos una investigación que genera una aventura que no da ni un minuto de respiro al espectador y que ahonda además en la relación de Enola con su hermano mayor Sherlock.

Me parece curioso y una opinión totalmente personal, pero diría que Millie Bobby Brown y Henry Cavill no acaban de tener una buena química en pantalla. La altura y potencia física de Cavill no deja en buen lugar a Brown, recordándonos todo el rato lo menuda que es la actriz. Además, las interacciones entre ambos no acaban de ser ni especialmente divertidas ni lo excéntricas que se esperarían para un personaje como Sherlock Holmes, que en este caso además debe tener un papel secundario en relación a su hermana.

En lo referido a la historia, ha sido interesante poder descubrir la historia real de las cerilleras, aunque realmente la película se invente toda la peripecia previa que justifica la investigación de Enola Holmes. Vista en perspectiva, la historia acaba siendo super endeble y casi lo peor de la película, más empeñada en presentar acción non-stop y resaltar las ideas feministas de la sororidad y de trabajar juntas para conseguir sus metas que en hacer que la investigación sea interesante. De hecho, vista toda la película en perspectiva, la desaparición que pone todo en marcha resulta un mcguffin bastante tonto y absurdo.

Dentro que es una película entretenida, quizá la película tiene el mismo problema que la primera parte, y es su intrascendencia y falta de elementos realmente interesantes. Tan pronto como terminé de verla empezó a borrarse de mi mente porque nada había sido especialmente reseñable. De hecho, los decorados o las coreografías de acción me parecen bastante mediocres, por no decir algo más fuerte. La sensación que los productores lo han confiado todo en el carisma de Brown y Cavill, unido quizá a la excentricidad de Helena Bonham Carter, estuvo siempre presente durante el visionado.

Por cierto, teniendo en cuenta la actual ola de corrección política, no me extrañó el cambio que han planteado en el personaje de Moriarty. Pero sí me parece risible cómo han convertido al gran villano de Sherlock Holmes y mente maestra del mal en una víctima de la sociedad machista que no reconoce su trabajo y la obliga a lanzarse a una vida de crimen. ¿Si digo que me parece patético me llamaréis machista?

Hay otro elemento que me parece curioso y muestra el actual estado mental que parece transmitir el actual activismo woke. Y me refiero que Sarah Chapman, la trabajadora de la fábrica de cerillas que lideró junto a más personas la huelga de cerilleras era una mujer de origen humilde que trabajó toda su vida en trabajos humildes pero respetables y llegó a fundar el primer sindicato de mujeres trabajadoras. Sin embargo, la película cambia su origen para convertir a Sarah Chapman en una noble llamada Cicely que se disfraza de pobre para denunciar y luchar contra las condiciones laborales que sufrían las mujeres y que podían ser consideradas criminales. En cierto sentido, esto me recuerda a los influencers y ricos hijos de papá universitarios que dominan el activismo del siglo XXI, que están intentando explicar a la gente normal cómo tienen que sentir, opinar o votar para ser buenos ciudadanos, cuando ellos no saben cuales son los problemas reales a los que se enfrenta la gente normal todos los días y jamás han vivido las desigualdades de las que se consideran víctimas. Que cambien este elemento clave de la figura histórica de Chapman para que no sea una mujer humilde sino una rica con consciencia social me indica que se busca (aunque sea de forma inconsciente) transmitir la idea que la gente debe confiar en los activistas actuales que saben lo que conviene al pueblo mejor que ellos.

No, no estoy siendo malpensado ni el cambio es por casualidad. Si nada en lo referido a la representación de las diferentes etnias que aparecen en la película es casual y todo transmite que está medido y calculado, este cambio clave tampoco lo es. Se ha hecho con una motivación y el conectarlo con el actual activismo es tan obvio que sonroja un poco de lo burdo que resulta. Porque claro, la idea que la gente normal se asocie y luche por sus derechos sin necesitar a una figura paterna en forma de activista (que es lo que pasó en la vida real, ojo), obviamente no encaja con los planes de ciertos colectivos y movimientos actuales que tienen muy poco de «sociales».

En fin. Si, Enola Holmes 2 es entretenida y sirve seguro si buscas un entretenimiento que no te haga pensar. Pero la forma en que nos cuelan ideología en cada una de los productos de entretenimiento me parece bestial. Desde luego, cada vez menos sutil.

Comparto el trailer de la película:

Enola Holmes 2 es tan divertida como intrascendente, y se olvida casi tan rápido como la ves.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Recordando a Carlos Pacheco

Carlos Pacheco nos ha dejado, pero su recuerdo y su obra convierten su figura en eterna. Hoy quiero rendir homenaje al que para mi es el artista de comics español más importante del mundo americano mainstream superheroico, cuya influencia se extiende mucho más allá de la página impresa.

Carlos Pacheco nació en San Roque (Cádiz) en 1961. Yo le conocí cuando empezó a trabajar en Comics Forum realizando portadas e ilustraciones en diferentes publicaciones de la editorial. En ese momento saber que un chaval español podía dibujar con esa calidad me pareció una pasada, aunque la idea que pudiera triunfar en Estados Unidos era en ese momento impensable. Dicho esto, reconozco que en ese momento y recordando algunos engendros portadas de las ediciones antiguas de Vértice, a veces me fastidiaba un poco ver su trabajo por ejemplo en la portada del especial de Patrulla X 100, ya que en ese momento me parecía que Forum dejaba de publicar la portada original de comic, en ese momento era de Jim lee, que por definición al ser la original para mi era «mejor». O al menos la que debería aparecer. Pero incluso en esos momentos iniciales, se notaba que estábamos delante de un dibujante con un estilo y un dinamismo que resultaba perfecto para el género superheróico. Para Forum creó American Soldier junto a Antonio Moreno en 1991, justo antes de dar el salto a Marvel U.K., y en esos años además creó junto a Rafael Marín las series Iberia Inc. y Tríada Vértice para Forum.

Tras publicar en una historia corta para el comic de Marvel U.K. Motormouth and Killpower, en 1993 Pacheco publicó el que fue su primer trabajo completo como profesional, la miniserie de 4 números Dark Guard con guion de Dan Abnett y tintas de Oscar Jiménez. Esto hizo que los editores de cómics estadounidenses le ofrecieran trabajo, lo que le llevó a la serie limitada de cuatro números Bishop de Marvel Comics USA en 1994, en la que trabajó con el guionista John Ostrander y el entintador Cam Smith. Ese mismo año, Pacheco realizó su primer trabajo para DC Comics en Flash 93-94 y 99-100, con el escritor Mark Waid y el entintador José Marzán Jr.

En 1995 Pacheco vuelve a Marvel firmando ya un contrato en exclusiva con ellos, publicando la serie limitada de dos partes del Universo X perteneciente a la «Era de Apocalipsis». A finales de 1995 y principios de 1996, Pacheco y Smith colaboraron con el escritor Warren Ellis en la serie limitada de Starjammers de 4 números, a lo que siguió una colaboración en Excalibur ese mismo año. En 1997 Pacheco ya era una super estrella de Marvel. Verle cada número de la revista Wizard dentro de sus listados de «Mejor Dibujante» suponía una satisfacción enorme para un españolito como yo que compraba material USA. Y ese status en seguida se empezó a notar con los encargos que recibía, ya que ese mismo año se convirtió en el dibujante oficial de X-Men junto al guionista Joe Kelly o Scott Lobdell. Aunque las historias de esos años (y las alineaciones del grupo) eran un poco raras, Pacheco dotaba a las páginas de una frescura y un dinamismo al alcance de muy pocos dibujantes, convirtiéndose en uno de esos pocos artistas que merecen la pena comprar cualquier cosa que hagan.

Después de X-Men, Pacheco publicó entre 1998/99 el que es para mi su mejor trabajo para Marvel, Avengers Forever junto a Kurt Busiek y Roger Stern, con el entintador Jesús Merino. Esta epopeya a través del tiempo con numerosos Vengadores de distintas épocas fue un ejemplo de amor por estos personajes, con un elemento gráfico inmejorable.

En el año 2000 Pachecho dió al salto a la escritura, al coescribir con Rafael Marín la miniserie Inhumans, que tuvo lápices de José Ladrönn y Jorge Lucas. Pacheco pasó a hacerse cargo de los Cuatro Fantásticos, dibujando la serie y escribiendo los guiones junto a Rafael Marín. La etapa no estuvo exenta de polémicas, al forzar Marvel que Jeph Loeb acabara coescribiendo los guiones bajo la excusa que los diálogos de Pacheco y Marín no sonaban naturales en inglés. Al final, una etapa que prometía estar al nivel de la John Byrne se quedó en apenas 20 números más un annual. Los lectores asistimos encantados a la confirmación que uno de los mejores dibujantes del medio, español para más señas, además era capaz de escribir con Marín mejores comics de superhéroes que muchos MUCHOS guionistas de la época. Un comic el de los 4 Fantásticos que se sentía actual pero también atemporal, demostrando el respeto que los españoles tenían por los autores y etapas previas de la colección.

En 2002 Pacheco dio el salto a DC y lo hizo por la puerta grande, al dibujar la novela gráfica JLA/JSA: Virtud y Vicio escrita por David Goyer y Geoff Johns. Ver su versión de la Liga de la Justicia y de la JSA fue un sueño hecho realidad, y aunque podría decirse que Pacheco era «un hombre de Marvel», realmente parecía que Pacheco hacía nacido para dibujar a Superman, y su pasión por la Golden y la Silver Age se transmitía en su representación de la JSA, que me parece brillante. Dentro que es una obra muy disfrutable, me queda la pequeña desazón que la historia de Goyer y Johns al final es demasiado formulaica y no acaba de estar a la altura del dibujo de Pacheco y Merino.

En 2003, Pacheco se volvió a reunir con Kurt Busiek para realizar la primera miniserie de Arrowsmith, comic de creación propia publicado por el sello Cliffhanger de WildStorm, que en ese momento ya era propiedad de DC Comics. El arco «Absolute Power» en Superman/Batman 14-18 (2005) con Jeph Loeb, los primeros números de la nueva serie Green Lantern escrita por Geoff Johns (2005) y una nueva colaboración con Kurt Busiek en Supeman (2006-2007) serían algunos de los trabajos más destacados de Pacheco durante estos años, además de realizar las portadas de Trinity en 2008-09 y algunos números de Final Crisis con Geoff Johns.

En 2009 Pacheco volvió a Marvel firmando un nuevo contrato en exclusiva. Su primer trabajo fue la miniserie Ultimate Comics: Avengers con Mark Millar, a los que siguieron Ultimate Comics: Thor con Jonathan Hickman, Uncanny X-Men con Kieron Gillen, Capitán América con Rick Remender, en el que realizó el rediseño del traje de Sam Wilson como nuevo Capitán América o algunos números de Age of Ultron con Brian Michael Bendis. En 2015 como parte de las Secret Wars dibujo la miniserie Sinister Squadron con el guionista Marc Guggenheim, y a partir de ahí ha ido alternando trabajos puntuales como portadista o dibujando números concretos de diferentes colecciones y/o especiales, siendo la miniserie The life of Captain Marvel de 2018 con Margaret Stohl, Marguerite Sauvage y Rafa Fontériz su último trabajo destacable en Marvel.

Esta segunda estancia en Marvel me provoca sentimientos encontrados. Por un lado entiendo que para Marvel, Pacheco era una super estrella y le utilizaba de reclamo para promocionar la serie de turno que más les interesaba en ese momento, haciéndole saltar de un comic a otro sin llegar a tener estabilidad en ninguna serie, con la excepción quizá de su etapa en Uncanny X-Men con Gillen. Y probablemente Pacheco ya no podía mantener el ritmo de publicación mensual de sus grapas, en un momento en el que a partir del Marvel Now!, Marvel empezó a publicar 18 grapas al año en muchas colecciones. O simplemente a Pacheco no le interesaba sufrir el stress de los plazos de entrega y prefería dibujar etapas cortas y portadas. Pero ya sea por una cosa o por otra, me quedo con la sensación que Pacheco en esta segunda etapa en Marvel se quedó sin hacer el GRAN COMIC que podía haber dibujado si los astros hubieran confluido y se hubiera reunido con un guionista de su confianza para hacer 8/10 números del personaje que fuera.

Este 2022 nos llegó además la continuación de Arrowsmith junto a Kurt Busiek dentro de Image Comics. Arrowsmith: Behind enemy lines fue una miniserie de 6 números que puede ser considerado el último gran comic del artista gaditano.

Más allá de su modélica carrera profesional de casi 30 años trabajando para Marvel o DC, y de su enorme calidad humana, algo que todos los que le han conocido en persona atestiguan, el mayor impacto que para mi Pacheco ha significado para el mundo del comic en España fue la confirmación que era posible que un dibujante español que además era lector y fan del medio triunfara en el exigente mundo del mainstream americano. Pacheco obviamente no fue el primer dibujante español que trabajó en Estados Unidos, pero recordando casos como los de los geniales José Luis García López o Sergio Aragonés, se trataba de artistas nacidos en España que emigraron a México y acabaron estableciéndose familiar y profesionalmente en Estados Unidos. Pacheco nos mostró que no solo era posible crearse una carrera exitosa dentro del mundo del comic trabajando desde España, sino que era posible que un español ganara a los americanos jugando en su terreno. Junto a Pacheco, otros artistas como Salvador Larroca, Pascual Ferry y Oscar Jiménez, entre otros, también dieron el salto y trabajaron con las principales editoriales americanas, pero de entre ellos diría que Pacheco es de largo la mayor figura de esos años. Luego hay otras figuras cómo Carlos Ezquerra que también triunfaron en su momento trabajando en comics como Judge Dredd, pero reconozco que yo le conocí años después, y su impacto emocional para mi es mucho menor, sin restarle obviamente importancia.

Leyendo el impacto que la muerte de Pacheco ha tenido en tanta gente me doy cuenta que si Pepe Larraz, Iban Coello, Mikel Janin, Jorge Jiménez, Álvaro Martínez-Bueno y tantos y tantos artistas españoles triunfan desde hace años en el mainstream comiquero fue gracias a que gente como Pacheco rompieron moldes y mostraron que era posible que un fan lector de comics español consiguiera triunfar, siempre que tuviera ilusión, mucho trabajo duro y ganas de hacerlo bien. Además de un poco de suerte y de poder mostrar su trabajo a la persona justa en el momento idóneo, claro.

Además, durante los peores excesos de los 90, Pacheco significaba un remanso de paz y de trabajo de primer nivel que se mostraba respetuoso con los comics más clásicos, mostrando que no era necesario cambiar tu estilo para amoldarte a las modas de la época y parecer hot. En muchos sentidos Pacheco conecta con la mejor tradición de George Pérez, otro grande que se nos fue este año, mostrando a los personajes en su versión más icónica y reconocible. Y recordando a George Pérez, en estos momentos de dolor, entiendo que el mayor consuelo que le va a quedar a la familia y amigos íntimos de Pacheco es saber que Carlos es historia viva del mundo del comic, y su trabajo seguirá siendo disfrutado por lectores de todo el mundo ahora y siempre.

D.E.P. Carlos Pacheco. Uno de los más grandes. Gracias a su obra, nunca se irá del todo.

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Crítica de Black Panther: Wakanda Forever de Ryan Coogler

Reconozco que Black Panther dirigida por Ryan Coogler me parece una de las películas más flojas del MCU. Así que comprenderéis que no tenga ningún hype por ver esta segunda parte de nuevo dirigida por Ryan Coggler, aunque reconozco que la muerte de Chadwick Boseman y la presentación de Namor han picado mi curiosidad lo bastante como para ver esta película en el cine, y llego con ganas de darle una oportunidad de que me guste.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

RESEÑA SIN SPOILERS

La reina Ramonda (Angela Bassett), Shuri (Letitia Wright), M’Baku (Winston Duke), Okoye (Danai Gurira) y las Dora Milaje (incluida Florence Kasumba), luchan para proteger su nación de la injerencia de potencias mundiales a raíz de la muerte del rey T’Challa. Mientras los wakandianos se esfuerzan por adaptarse a su nueva etapa, los héroes deben actuar unidos, con la ayuda del Perro de la Guerra Nakia (Lupita Nyong’o) y Everett Ross (Martin Freeman), y forzar un nuevo destino para el reino de Wakanda.

Además de dirigir, Ryan Coogler escribe junto a Joe Robert Cole el guion de esta larguísima película de 147 minutos de duración. El esqueleto de la historia se empezó a crear nada más se confirmó el histórico éxito que la primera Black Panther tuvo en 2018, aupada en parte por el apoyo de la comunidad afroamericana y también al propio impulso de Marvel Studios que estrenó la película justo antes de Vengadores Infinity War. La muerte de Chadwick Boseman en agosto de 2020 provocó un terremoto emocional en todo el equipo, y tras varias consideraciones se decidió no contratar a un nuevo actor para interpretar a T´Challa, matando al personaje de Marvel (ya veremos de qué manera) en el MCU y planteando esta película como un homenaje al actor.

La película ha contado con un enorme presupuesto de 250 millones de dólares que si se cumplen las previsiones quedarán amortizados en tan sólo 10 días. La primera Black Panther recaudó 1300 millones en todo el mundo, y aunque diría que seguro no va a llegar ni siquiera a los 1000M, con que alcance los 650M Marvel Studios ya obtendrá beneficios de la película. En el aspecto técnico, la fotografía corre a cuenta de Autumn Durald, el montaje es de Michael P. Shawver, Kelley Dixon y Jennifer Lame, repitiendo Ludwig Göransson en la banda sonora.

En lo referido al reparto, en Black Panther: Wakanda Forever tenemos el retorno a la franquicia de Angela Bassett como Ramonda, la Reina Madre de Wakanda que llora la muerte de su hijo T’Challa. Letitia Wright es Shuri, la hija de Ramonda y princesa de Wakanda que diseña nueva tecnología para la nación. Lupita Nyong’o es Nakia, una Perra de Guerra, espía encubierta de Wakanda, de la Tribu del Río. Danai Gurira es Okoye, la general de las Dora Milaje, las fuerzas especiales femeninas de Wakanda, mientras que Winston Duke es M’Baku, un poderoso guerrero que es el líder de la tribu de las montañas de Wakanda, los Jabari.

Los nuevos actores que llegan al MCU son el actor de origen mexicano Tenoch Huerta Mejía como Namor, el rey de Talokan, una antigua civilización de gente que habita bajo el agua, que se refiere a él como el dios serpiente emplumado K’uk’ulkan, Junto a Namor, conoceremos a Dominique Thorne en el papel de Riri Williams / Ironheart, una estudiante del MIT y genio inventor de Chicago que crea una armadura que rivaliza con la construida por Tony Stark / Iron Man.

Y ya empezando a valorar la película lo cierto es que hay que reconocer que Ryan Coogler sale relativamente bien parado teniendo en cuenta que tuvo que hacer una película sin su estrella principal, Chadwick Boseman, que es el actor con carisma de super estrella, y durante el rodaje la actriz que tenía que sustituirle Letitia Wright sufrió un accidente que la mandó casi 4 meses al hospital. La sensación tras ver Black Panther Wakanda Forever es más positiva que la que tuve con la primera película, y creo que es una película que está bien, aunque con algunas matizaciones, empezando por su duración.

Y hablando de lo positivo, la verdad es que me ha gustado el esqueleto general de la historia con el enfrentamiento entre Wakanda y ATLANTIS (ejem, Talokan). La historia de Namor y la creación de su reino submarino de origen ¿maya / azteca? me ha gustado mucho, incluso a pesar de los detalles de indigenismo woke que nos tuvimos que tragar. Se da la circunstancia que este Namor es un personaje muy interesante que va a dar mucho juego en el MCU, y esto es compatible con que NO tenga nada que ver con el personaje de los comics. El rey arrogante que primero ataca y luego piensa en lo que hace ni está ni se le espera en esta película, tal vez porque en estos momentos de corrección política no estaría bien visto dar a un protagonista latino esas cualidades negativas, pero la verdad es que este Namor funciona en el contexto de esta película y me ha dejado bastante satisfecho con el personaje y con el actor Tenoch Huerta Mejía.

Por contra, la que no me ha gustado nada es Dominique Thorne en el papel de Riri Williams. No me la creo como joven de 19 años, aparenta los 25 años que tiene la actriz en la vida real, pero tampoco como una científica tía dura, apareciendo todo el rato como si estuviera posando con cara enfadada. Es curioso porque en su caso el personaje sí puede decirse que es fiel al comic de Brian Michael Bendis, pero nos encontramos con uno de los pocos (poquísimos casos) de error de casting de Marvel Studios. Otra de las cosas es que mola verla por primera vez con la armadura de Ironheart, pero lo que Coogler hace que haga en el climax de la película no resulta nada interesante. Si esta película debía servir de rampa de lanzamiento del personaje en su propia serie de Disney+, para mi significa la confirmación que seguro NO la voy a ver porque no me interesa lo que tengan que contar con el personaje.

La película se siente como un sentido homenaje a la figura de Chadwick Boseman (T´Challa). De hecho, da ocasión para que TODOS los actores principales verbalicen en pantalla lo mucho que sienten su muerte y cómo les ha impactado. Como ejercicio de duelo y de aceptar la pérdida de un seguir querido y aprender a seguir adelante, creo que la película funciona de forma increíble. Sin embargo, a la hora de contar LA HISTORIA que se supone principal con el enfrentamiento entre Wakanda y Talokan, entre el nuevo Black Panther y Namor, todo me ha resultado demasiado plano, todo es un 6 de 10, a veces un 7 de 10, pero nunca encuentro un momento que realmente me emocione o me vuele la cabeza visualmente.

Parte del problema es primero de todo la duración, ridículamente larga para lo que nos cuentan realmente. Coogler se toma su tiempo para todo, empezando por el duelo, pero tengo claro que se podían haber contado lo mismo mejor quitando 15 o 20 minutos de metraje y la película se hubiera beneficiado por ello. Momentos como la absurda persecución en coche por Boston solo contribuyen a parar la historia principal y hacer que el ritmo de la película vaya a trompicones, avanzando y parándose constantemente. De hecho, también hubo una persecución en la primera película y resultó igualmente de lo peor de esa película, no entiendo que se vuelva a ella en este fail (¿alguien -Coogler- decidió que a los afroamericanos les gustan las persecuciones de coches y por eso la pusieron? No acabo de entenderlo).

Como digo los momentos de Talokan y toda la situación geopolítica molan bastante, pero a la vez la presentación de Riri en Boston no, parando la película y alejándonos de lo realmente interesante, con unos intentos de humor que no funcionan en absoluto. Otro detalle a mencionar es que aunque tiene una aparición bastante pequeña, todo el arco de Everett Ross en Estados Unidos podría haberse quitado literalmente de la película y no lo echariamos de menos.

Otro problema es que las mejores escenas de acción están en la primera mitad de la película, cayendo en parte en el mismo problema de la primera película al generarse una gran melé en el climax final, que al menos está mejor resulta en líneas generales. La presentación de la nueva Black Panther está bien, al igual que el combate inicial de las Dora Milajes y la presentación de los Tolokanos durante su asalto inicial. Estos momentos son super chulos, pero luego creo que se cae en cierta repetición y en no saber hacer que el climax final sea igual de interesante o visualmente arrebatador.

El casting en general creo que está bastante bien. En este sentido, entiendo que Letitia Wright se encuentra con un gran problema sobrevenido que genera una situación muy injusta para ella, al tener que aguantar una película cuando inicialmente se la contrató para ser la hermana cool del héroe, un papel secundario. Lamentablemente, en Black Panther Wakanda Forever se da la circunstancia de tener a una actriz protagonista que lo hace muy bien en los momentos dramáticos y con la gestión del duelo de su personaje, pero que no tiene el carisma necesario para aguantar una película y que no te la crees en el lado heroico. Y esto es doble injusto con la actriz, porque ya comenté antes que sufrió un accidente en el rodaje que la llevó al hospital y la incapacitó para rodar escenas que exigieran fisicidad, pero al final lo que ves el pantalla es que no tiene lo que hay que tener.

El final de la película coloca en una situación muy interesante a los reinos de Wakanda y Talokan que va a tener espero una importante repercusión en el MCU en el futuro. Sin embargo, como me pasó con Riri Williams, no me deja con ganas de saber qué va a pasar con Shuri a continuación, de alguna manera su arco también parece completo.

En líneas generales Black Panther Wakanda Forever me ha gustado, pero la vez no me ha enamorado en ningún momento, y creo que Coogler falla a la hora de imprimir emoción en lo que nos cuenta para que nos importe, diría por lo centrado que está en mostrar el dolor que todo equipo sintió por la muerte de Chadwick Boseman. Esa parte me gusta, pero diría que va en detrimento del conflicto principal de la película, que es el de Wakanda contra Talokan.

Black Panther me parece una de las peores películas del MCU, y aunque esta me perece mejor, no creo que sea una película que vaya a volver a ver en el futuro. Globalmente lo positivo pesa más que lo menos bueno, porque cosas malas realmente no hay, pero la duración creo que es uno de sus principales problemas.

Comparto el trailer de la película:

Black Panther: Wakanda Forever está bien pero sin enamorar en su conflicto principal, sirviendo eso sí de sentido homenaje a la figura de Chadwick Boseman.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Andor episodios 7 – 10 (Disney+)

Andor, la serie precuela de Rogue One creada por Tony Gilroy protagonizada por Diego Luna como Cassian Andor mejora sustancialmente en su tercer arco gracias al fichaje de Beau Willimon (House of Cards) como guionista.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Tras el robo en Aldhani, el Imperio empieza a tomarse en serio la amenaza de unos rebeldes hasta ese momento invisibles. Mientras, Andor va a pegarse un golpe de realidad al ser detenido sin motivo y enviado al planeta prisión Narkina 5, donde tendrá que trabajar en una factoría casi como esclavo.

Andor ha roto en su tercer arco la norma que se había establecido previamente de presentar historias de tres episodios con una aventura de más o menos completa. En este caso, tenemos un séptimo episodio dirigido por Benjamin Caron con guion de Stephen Schiff que sirve de interludio y pone en marcha la acción del siguiente arco, formado por los capítulos 8, 9 y 10, que están dirigidos por Toby Haynes (director del primer arco de tres episodios) y guiones de Beau Willimon (House of Cards).

En el reparto, Diego Luna es Cassian Andor, un ladrón cuyo planeta Kenari fue destruido por uno de los proyectos mineros del Imperio Galáctico que salió mal. Adria Arjona es Bix Caleen, una mecánica y traficante del mercado negro amiga de Andor. Kyle Soller hace de Syril Karn, un subinspector de la Autoridad de Preox-Morlana (Pre-Mor). Stellan Skarsgård es Luthen Rael, El contacto del traficante de Caleen que forma parte de la Alianza Rebelde. Genevieve O’Reilly interpreta a Mon Mothma, un miembro del Senado Imperial que intenta navegar por la política del Imperio mientras ayuda en secreto a fundar la Alianza Rebelde. Denise Gough como Dedra Meero es una supervisora de la Oficina de Seguridad Imperial. Por último, Andy Serkis interpreta a Kino Loy, un prisionero que realiza funciones de jefe de planta de la fábrica imperial en el planeta prisión Narkina 5.

La valoración de esta tanda de cuatro episodios viene marcada por hecho que el décimo episodio emitido esta semana me parece de largo el mejor de la temporada, dejando la serie en un momento super interesante. El arco de Andor en la prisión de Narkina 5 pone de relieve la crueldad del Imperio contra la gente normal a una escala «a pie de calle» que nunca se había visto de esta manera en Star Wars, al encarcelar a inocentes sin motivo y forzarles a una vida de trabajos forzados de por vida. Esto es interesante, pero al mismo tiempo veo a la gente muy flipada con esto, ya que estamos hablando del mismo Imperio que destruyó Alderaan en la primera Star Wars únicamente para mandar un mensaje y porque podían, nunca hubo ninguna duda que el Imperio es malvado. Y no sólo el Emperador o los altos mandos, hablamos de una organización fascista, corrupta y malvada en toda su estructura desde siempre. A pesar de la broma de Kevin Smith en Clerks sobre los currantes de la Estrella de la Muerte (y que tanto daño parece haber hecho entre gente que no sabe leer entre líneas), los mandos y soldados imperiales siempre fueron malas personas, no es algo de ahora.

Volviendo a Andor, la vida en la prisión de Andor y el resto de reclusos y su huida de la prisión nos da un climax muy potente a este arco que resulta super satisfactorio, al tratarse de la rebelión de la gente corriente contra el imperio, no de grandes héroes o jedis superpoderosos. Que estos presos prefieran morir luchando que seguir colaborando con el Imperio, aunque sea a través de su trabajo estando presos, sin duda supone la verdadera chispa de la rebelión, y diría que va a ser uno de los grandes momentos de esta temporada.

Otro tema muy interesante es el arco de la imperial de inteligencia Dedra Meero en Coruscant, ya que Andor ha planteado una especie de «procedural» inverso, una especie de CSI en el que son los imperiales (los malos) los que intentan detener a los buenos. Reconozco que hay un pequeño problema de base y es la forma que Meero descubre la existencia de rebeldes en robos aislados sin relación aparente, pero dado que sin eso no hay serie, pues lo acepto sin problemas. Esta investigación sirve para dar otra capa a la crueldad imperial contra la gente normal, al torturar a prisioneros y asesinar para ocultar su rastro. Esta parte, excepto por algunos momentos un poco alargados, me parecen muy interesantes también.

El décimo episodio triunfa sobre todo gracias a Andy Serkis y Stellan Skarsgård, que nos ofrecen dos momentazos estelares gracias a sus interpretaciones de Kino Loy (el jefe de los prisioneros del bloque donde está Andor) y Luthen Rael (el creador de la rebelión que hará lo que sea para derrotar al imperio). Ambos ofrecen una potencia en sus escenas que van a quedar como momentos para el recuerdo en la franquicia de Star Wars, y ofrecen el salto de calidad que la serie necesitaba.

Gran parte del éxito de este arco creo que viene de tener a Beau Willimon como guionista del arco. Cuando ves series mediocres como Obi-Wan Kenobi o Ms. Marvel que aparte de estar mal rodadas tienen guiones flojísimos en los que todo vale y cuyos diálogos son redundantes y no aportan nada, más agradeces ver el trabajo de buenos profesionales como en este caso Willimon, que aparte de todo escribe unos diálogos super interesantes que aportan a la historia y dan lugar al lucimiento de los actores. La calidad marca la diferencia, y en este caso creo que el creador de House of Cards demuestra que el que tuvo retuvo.

Dentro de que este arco me ha gustado, tengo que reconocer que hay varios elementos que de momento siguen sin funcionarme y hacen que la serie no sea redonda. Me refiero a todo lo relativo a Mon Mothma y al ex-agente de la Autoridad de Preox-Morlana Syril Karn. Ambas tramas me parecen paja absurda que de momento no ha aportado nada interesante a la trama, siendo verdaderos minutos de la basura. Como comentaba sobre el segundo arco, una cosa es que me interese ver el nacimiento de la rebelión, pero ver a Mon Mothma discutir con su hija o tener reuniones con banqueros, tal y como lo han contado, es cualquier cosa menos interesante. Y ya sobre lo de ver a Syril Karn discutir con su madre mejor no hablamos, porque es lamentable.

Cuando vemos que Dave Filloni construye a Ahsoka y el conde Dooku de forma super interesante en apenas 45 minutos y tres cortometrajes (cada uno) en Tales of the Jedi ves que no es imprescindible alargar tramas que no interesan para empezar en aras de una supuesta «sensibilidad adulta». Yo soy adulto y no me gusta perder el tiempo ni que me lo hagan perder, y la actual narrativa descomprimida que vivimos en la televisión entiendo que pueda hacer perder la paciencia a más de un espectador.

Comentaba antes el gran trabajo de Andy Serkis y Stellan Skarsgård en el décimo capítulo y en especial en toda la serie. La fuerza de sus interpretaciones no hace sino resaltar aún más el que es el pecado original de Andor, y es que Diego Luna siendo buen actor no tiene lo que hay que tener y no te lo crees nunca como un duro ladrón y revolucionario en ciernes. Obviamente esto no es un problema de esta serie de televisión sino que viene del casting original de Rogue One, pero es una pena que la serie acertando en tantas cosas tenga que arrastrar este problema que en el fondo ni siquiera es culpa de Luna sino del director de casting. Y lo malo es que se nota que los productores de Lucasfilm también lo notan, porque los momentazos no se los están dando al supuesto protagonista de la serie, sino a los que ellos ven que son mejores actores que él.

Otro problema de fondo es la idea que los creativos de Andor están transmitiendo, empezando por el creador Tony Gilroy, sobre que la lucha de la luz contra la oscuridad, el bien contra el mal, de Star Wars no es una idea «adulta». Por eso es mejor crear matices de grises, sobre todo en los rebeldes, algo que está en el centro del arco de Stellan Skarsgård. Y dentro que lo que nos están contando me interesa y él es super buen actor, tengo que negar la mayor, porque una idea como «el bien contra el mal» puede ser perfectamente adulta, entendido en el concepto de un entretenimiento mainstream como es Star Wars. Y es cierto que George Lucas siempre dijo que Star Wars es ante todo una fantasía para niños y adolescentes, pero da la sensación que Gilroy y compañía no son demasiado fans de la franquicia para empezar y por eso plantean contar otra cosa.

En todo caso, tengo que reconocer que Andor me está empezando a convencer y tengo ganas de conocer qué va a pasar en los dos episodios que quedan de esta primera temporada y con qué cliffhanger nos van a dejar de cara a la segunda temporada ya confirmada.

Comparto el trailer de esta tanda de episodios:

Andor me parece una buena serie que sin duda está mejorando a medida que pasa, aunque no diría que es la flipada que algunos comentarios nos quieren hacer creer. Desde luego, no lo mejor jamás rodado de Star Wars. En todo caso, tras la enorme decepción de Obi-Wan Kenobi, parece que la franquicia de Star Wars vuelve a la senda del éxito.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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