Archivo de la categoría: Películas

Crítica de Sin tiempo para morir de Cary Joji Fukunaga

Tras el largo retraso provocado por la pandemia, por fin he podido ver Sin tiempo para morir, la última película de Daniel Craig como James Bond 007. La película dirigida por Cary Joji Fukunaga promete ser el final de una era, y se convierte en uno de las películas de visionado obligado de este 2021. Lamentablemente, las sensaciones finales no han sido buenas.

PUNTUACIÓN: 5/10

Crítica SIN Spoilers

Bond ha dejado el servicio secreto y está disfrutando de una vida tranquila en Jamaica. Pero su calma no va a durar mucho tiempo. Su amigo de la CIA, Felix Leiter, aparece para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más arriesgada de lo esperado, y lleva a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva y peligrosa tecnología.

Cary Joji Fukunaga (California, 1977) es un director de cine y televisión. Consiguió aclamación universal gracias a la primera temporada de True Detective, de la que fue director y productor ejecutivo, por la que se convirtió en el primer director de ascendencia asiática en ganar el premio Emmy a la mejor dirección de una serie dramática. Su drama de bélico de 2015 Beasts of No Nation protagonizado por Idris Elba, del que fue escritor, director, productor y director de fotografía, también recibió muy buenas críticas en su momento. En 2018 fue nombrado director de Sin tiempo para morir, la 25ª película de James Bond y la última de Daniel Craig como protagonista.

Fukunaga es el primer director americano en dirigir una película de 007 producida por Eon, y el primero en aparecer acreditado como guionista. A partir de un argumento de Neal Purvis y Robert Wade, en el guión aparecen además acreditados Fukinaga y Phoebe Waller-Bridge (Fleabag), aunque se comenta que Paul Haggis y Scott Z. Burns también realizaron revisiones del guión aunque no están acreditados oficialmente.

La película tiene una duración de 163 minutos, la más larga de toda la serie de Bond, y cuenta con fotografía de Linus Sandgren, montaje de Elliot Graham y música del ubicuo Hans Zimmer. Aunque no se han confirmado cifras, se estima que Sin tiempo para morir ha contado con un presupuesto superior a los 250 millones de dólares, una barbaridad para estos tiempos post COVID en los que el público aún no ha retornado a los cines con normalidad. La última película de 007 confía en revertir esta situación, algo que espero suceda, porque realmente necesitamos de buenos blockbusters que lleven de nuevo público a las salas.

Además de Daniel Craig en su última interpretación de James Bond, en Sin tiempo para morir tenemos un casting de oro entre los que encontramos el retorno a la franquicia de Ralph Fiennes como Gareth Mallory / M, Naomie Harris como Eve Moneypenny, Ben Whishaw como Q, Jeffrey Wright como Félix Leiter, Léa Seydoux como Madeleine Swann y Christoph Waltz como Ernst Stavro Blofeld.

Junto a estas caras conocidas, tenemos a las nuevas incorporaciones Rami Malek como Lyutsifer Safin, el villano de la función, la belísima Ana de Armas como la super capaz agente de la CIA Paloma, y Lashana Lynch como Nomi, la nueva agente 00 del MI5 que ha sustituido a Bond en el puesto.

Seis años han pasado desde la decepcionante Spectre (Sam Mendes, 2015), muchísimos para todos los fans de James Bond entre los que me incluyo. Y 15 años desde Casino Royale (Martin Campbell, 2006) el sobresaliente estreno de Daniel Craig como agente 007. Entre medias, la desastrosa Quantum of Solace (Marc Foster, 2008) y la pomposa Skyfall (Sam Mendes, 2012) componen un conjunto de tres películas que no han sabido estar a la altura de las expectativas que se crearon tras Casino Royale.

Saber que estamos ante el última película de Craig en el papel de Bond y que de alguna manera Sin tiempo para morir debe ofrecer un final al arco de la actual encarnación de Bond ofrece un extra de interés que pone el listón de las expectativas no se si imposiblemente alto.

Y para bien o para mal, Sin tiempo para morir resume en una larguísima película lo que ha sido el arco de Daniel Craig como James Bond 007. Una primera hora increíble cuando se centra en entretener, y una última hora ridículamente decepcionante, que se toma demasiado en serio y a la vez está repleta de tópicos, que no ha sabido estar a la altura y me han dejado con una sensación final bastante mala. Si algo hay que achacarle a estas últimas 4 películas es que no ha sabido estar a la altura de la sobresaliente Casino Royale, echando por tierra las expectativas que se habían puesto en el nuevo James Bond.

Por empezar por los elementos positivos, a pesar de haber pasado 6 años desde Spectre y recordarla remotamente, la película te pone al día de una forma modélica, de forma que no sientes que te has pedido nada por no haber visto de nuevo las películas previas. Junto a esto, realmente la primera hora de película me parece que es una pasada, con un prólogo intrigante, un increíble set de acción en Italia que es de lo mejor que hemos visto en estas 5 películas con Craig de protagonista, sumado a la escena de acción en La Havana que es chulísima y en la que el carisma de Ana de Armas se sale de la escala.

Hablando de Ana de Armas, ella junto a Ralph Fiennes, Jeffrey Wright y Christoph Waltz tienen un carisma que traspasa la pantalla. Lo malo es lo poco aprovechados que están. Léa Seydoux como Madeleine Swann, el interés romántico de Bond, me parece que está también bien y trasmite que claramente está enamorada de James, aunque justo por eso la película intenta aportar un matiz ambiguo a su personaje que no llega a funcionar en ningún momento.

Debo decir que me temía lo peor con el personaje de Nomi, la nueva agente 00 que ha sustituido a Bond tras haberse retirado. Sin embargo, realmente creo que Lashana Lynch hace un buen papel y el elemento woke que hayan podido incorporar a su personaje desde luego no molesta ni enturbia la narración en ningún momento. No la veo para protagonizar una película, pero como secundaria hace un buen papel.

Una de las cosas que más me gustan de las películas de Bond y que han hecho que varias generaciones de espectadores nos hayamos enganchado a ellas es la espectacularidad que siempre tienen y los escenarios reales donde se ruedan. Frente a las películas de acción rodadas en decorados interiores, que también hay, con James Bond SIENTES que viajas junto a él a Italia, Londres, Jamaica, La Habana, Noruega… algo que en Sin tiempo para morir no es una excepción. Además, el que las escenas de acción se hayan rodado con cámaras IMAX añaden una escala alucinante, que hace que brillen y sean lo mejor de la película. Comentaba al principio que la película cuenta con un enorme presupuesto superior a los 250 millones de dólares, y la verdad es que lucen en pantalla.

Sobre Daniel Craig y su James Bond hablaré con más detalle al final, pero sólo decir que no tengo problema con la versión de Bond con sentimientos que hemos visto en esta etapa ahora finalizada. Y que visto lo visto, dentro que se ve venir, el final sí tiene un elemento super emocionante que consiguió llegarme.

Intentando ser lo más ecuánime posible, si eso es posible, entiendo que Sin tiempo para morir es un correcto entretenimiento. Al menos eso lo cumplen.

Y llegamos a la parte mala. Por un lado, tenemos una última hora terriblemente mala que se limita a repetir los peores clichés del cine de Bond, lo cual como colofón a 5 películas de Daniel Craig no puede ser más decepcionante, y destruye toda posibilidad que crear un climax final que resulte sorprendente o emocionante.

Hace años se comentaba que Bourne mostraba un nuevo tipo de película de acción que enterraría a Bond. Esto obviamente no ha llegado a suceder, pero el problema no es James Bond o lo que representa, sino unos productores, escritores y directores mediocres que se contentan con repetir esquemas vistos decenas de veces, lo cual visto con los ojos de un espectador de 2021 resulta penoso. Igual de mal, para entendernos, que el enésimo reboot de Terminator y que los productores no se expliquen por qué los espectadores no colaboremos con nuestro dinero. Y lo siento, pero seguir escuchando críticas a Marvel como lo peor del mundo y como están destruyendo el cine, cuando al menos ellos intentan en todas sus películas hacer cosas diferentes mientras aquí 007 se contentan con esta sucesión de tópicos que ya eran viejos en 2002 con Pierce Brosnan, me parece penoso.

Unido a esto, el casting de Rami Malek como el villano Lyutsifer Safin puede ser de largo lo peor de las cinco últimas películas de Bond. Malek no da el perfil de villano, no tiene presencia ni voz que transmita peligro o provoque respeto, y lo que hace este casting más incomprensible es que su personaje tiene una conexión con el interpretado por Léa Seydoux que no funciona ¡porque ambos actores tienen prácticamente la misma edad!, de forma que no te crees bajo ningún concepto eso que te dicen que pasa. Pero peor que el pobre Rami Malek es un personaje penoso que casi no tiene minutos en pantalla con una historia absurda, un plan incomprensible, un intento de relación sentimental inverosímil, una conexión con Bond inexistente y que encima cae en los viejos clichés de «villano que cuenta su plan» y «villano listísimo que se dedica a hacer tonterías absurdas en el tramo final». Realmente, todo mal.

Comentaba que acepto al James Bond con emociones que nos ha mostrado Daniel Craig. Y realmente la parte en la que abre su corazón me parece un gran momento de la película en el que me parece que Craig está muy bien. Sin embargo, globalmente Craig no ha estado a la altura del papel y creo que fue un error de casting total. No tengo problema en saber que esta opinión mía probablemente sea una «unpopular opinion» de libro, pero no se me quita de la cabeza que Craig no es un gran actor, aunque no cabe duda que ha mejorado con los años, ni tiene el carisma que se le supone a Bond. En Casino Royale era peligroso e imprevisible, lo cual fue una novedad bienvenida, pero parte de los problemas de las 4 últimas películas, además de los guiones deficientes, era un protagonista sin el aura que una estrella transmite en la pantalla. Y el caso es que Matt Damon sí lo tenía, aún con la frialdad de Bourne. O Margot Robbie en El Escuadrón Suicida. O Tom Cruise en Misión Imposible. Buenos actores que dan un plus a sus personajes, plus que en mi opinión nunca tuvimos con Craig.

Hablando de seriedad, otro tema a destacar es que Bond triunfa en su primera mitad cuando se centra en entretener con sets de acción «más grande que la vida». Hasta ese momento, la película me estaba gustando. Sin embargo, la última hora y media también falla porque se toma a si mismo demasiado en serio y adopta un tono pomposo y solemne que no acaba de encajar. Y si, el tono de Bond siempre ha sido sobrio y alejado de bromas, pero si no te das cuenta que esa seriedad no puede casar con el concepto de una base secreta en una isla perdida llena de un virus mortal genético, porque esto es un pelín ridículo, estás perdiendo de vista en qué película estás y el objetivo de entretenimiento que ante todo debes buscar.

Y claro que Bond siempre fue sobre bases secretas y villanos desvelando su plan maléfico. Pero eso que se aceptaba en los años 60, 70 y 80 no tiene porqué ser adecuado en 2021. Si a otras de películas de entretenimiento iguales que Bond en la que se enfrentan el bien contra el mal y el bien acaba ganando se les exige que no se limiten a contar «lo de siempre» y aporten elementos novedosos, no entiendo como los productores de Bond piensan que el público queremos ver otro final clónico de 20 películas previas. Lo malo es que si la película hace la taquilla que se espera, el público apoyará con su dinero este «más de lo mismo», lo cual me parece una pena.

Llevamos tiempo leyendo a líderes de opinión machacar la idea que James Bond es un concepto que no tiene cabida en el siglo XXI. No estoy de acuerdo, y creo que puede tener mucho que decir si los productores de verdad apuestan por creativos que de verdad quieran contar historias nuevas, o al menos con enfoques diferentes a lo ya visto y repetido hasta la saciedad.

A continuación añado unas últimas consideraciones CON SPOILERS hablando del final de la película.

La muerte de James Bond está tan telegrafiada desde el momento en que ponen el «5 años más tarde» y el MI6 y el mundo libre han sobrevivido a un mundo sin James Bond defendiéndolo, que de alguna manera se perdió el factor sorpresa. De hecho, no soy de anticipar durante el visionado, pero no se porqué se me encendió una bombilla y me di cuenta que este tiempo transcurrido sólo tiene como función el dar tiempo a Madeleine Swann a dar a luz a la hija de Bond para verla crecidita más adelante.

Realmente la muerte en si está bien filmada y contiene mucha emoción cuando Bond elije morir antes que poner en peligro a sus seres queridos, siendo uno de los pocos grandes momentos de Daniel Craig como Bond. El problema es como digo que nos han machacado tanto con la irrelevancia de Bond y cómo para algunos el personaje no tiene cabida en el siglo XXI, que estaba claro que el retiro no era una opción para él.

En este sentido, que Nomi sea la actual 007 no es un problema real y tiene todo el sentido del mundo, porque es cierto que es sólo un número y el MI6 sigue necesitando operativos que ejecuten sus misiones de campo. Por eso de cara a las próximas películas no hay problema en que 007 sea quien sea, pero obviamente James Bond no puede ser una mujer. Esa sería una línea roja inasumible. Que contraten a Idris Elba, o a un actor de color, asiático, etc… no me supone ningún problema.

Pero volviendo a la película, me asombra para mal que tantos guionistas a priori serios hayan metido mano en el guión y tenga tantos elementos absurdos que hacen saltar la suspensión de credulidad en el momento que la película abandona la primera hora de acción e intenta armar una trama. Empezando por el científico que trabaja para M que crea el virus, todo lo relacionado con el indefinido villano Safin y en general con Spectre. Todo ello regado con detalles ridículos como que Blofeld lleve 5 años en prisión con un ojo biónico que nadie había detectado o pensar que M ha creado un virus mortal que ha podido aniquilar a la raza humana y pueda salir indemne al final de la película. Asusta lo malo que es un guión construido a partir de muchos «porque sis», y que debido al elemento emocional de la historia de amor entre James y Madeleine haya aparentemente mucha gente a la que le parezca bueno. Respetando todas las opiniones, claro.

Cuando se habla para mal de cine «de comité», no hay duda que este Sin tiempo para morir y en general el arco de Daniel Craig como James Bond estaría muy alto en la escala. Igual que casualmente tras el The Dark Knight de Nolan en Skyfall el villano interpretado por Bardem se deja capturar como parte de su plan maléfico para destruir desde dentro al MI6 (y a M / Judy Dench), no me sorprende que tras Vengadores Endgame en la que Tony Stark se sacrifica para salvar al mundo, los productores de 007 hayan optado por esta misma solución para despedir a Daniel Craig del papel de Bond.

Y luego los estudios se preguntarán porqué la gente va cada vez menos al cine. Desde que tengo uso de razón, he visto en el cine TODAS las películas de James Bond, era casi una tradición familiar. Tras 4 películas mediocres que no estuvieron a la altura de Casino Royale, confirmo que no tengo claro que vaya a ver la próxima película de 007. Han perdido a un cliente fiel, si no me la venden bien no creo que vaya a verla.

Comparto el trailer de la película:

Adios, James. Adios, Daniel Craig. Tu etapa prometía pero se fue desinflando, lo que es una pena tremenda. Y ahora, que pase el siguiente.

PUNTUACIÓN: 5/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Cry Macho, de Clint Eastwood

91 años. Ya nos gustaría al común de los mortales tener la mitad de creatividad que tiene Clint Eastwood cuando nos acerquemos a su edad. Y en Cry Macho, su última película que dirige y también interpreta, tenemos un viaje por algunos lugares comunes de su filmografía.

PUNTUACIÓN: 6/10

Texas, 1978. Una ex estrella de rodeo y criador de caballos retirado (Eastwood) acepta un encargo de un antiguo jefe: traer a su hijo pequeño desde México de vuelta a casa para alejarlo de su madre alcohólica. En el viaje, ambos se embarcarán en una inesperada aventura.

Eastwood ha elegido una novela de N. Richard Nash publicada en 1975 como historia para su última película, que ha sido adaptada para la gran pantalla por N. Nick Schenk. La película de 104 minutos de duración y un presupuesto aproximado de 33 millones de dólares, cuenta con fotografía de Ben Davis, montaje de David y Joel Cox y música de Mark Mancina.

Junto a Eastwood, tenemos un reparto de caras poco conocidas entre las que sólo destaca el cantante de country Dwight Yoakam. Eduardo Minett, Natalia Traven, Fernanda Urrejola y Horacio García completan el reparto de una película rodada en menos de dos meses en distantas localizaciones de Nuevo México.

Entrando a valorar la película, la verdad es que la historia es demasiado simple y evidente. Recordando otras obras de Eastwood como Gran Torino, al ver que teniamos en Cry Macho una historia con niño, uno pensaba que tendriamos otra historia de un viejo cascarrabias que tiene que poner a prueba sus prejuicios y racismo, pero qué va. Estamos ante una sencilla historia de un anciano al que no le queda nada que encuentra en el lugar menos pensado motivos por los que seguir viviendo. No sólo eso, a intentar disfrutar de los pequeños placeres de la vida que uno se encuentre, sin importar el tamaño. No hay grandes moralejas ni mensajes, conectando la película con los slice-of-life.

La sensación de historia «sin chicha» nos acompaña en todo el metraje mientras el anciano y el adolescente realizan su viaje desde México D.F. hasta Texas, lo que unido a unos diálogos tampoco demasiado inspirados hacen que el resultado final de Cry Macho se quede en un correcto sin más, muy alejado de las obras maestras de la filmografía de Eastwood.

Y, sin embargo, Eastwood es un maestro a la hora de contar una historia de forma visual, incluso con su habitual economía visual. A pesar de lo básica de la historia, que entiendo se ajusta al perfil de historias que puede interpretar con 90 años, Eastwood llena cada imagen de humanidad y genera empatía hacia los protagonistas, que comparten una buena química entre ellos.

Eastwood hace un comentario final sobre que puedes creer que hacerse el duro está bien cuando eres joven, y no tan joven, pero que al final te va a alejar de tus seres queridos y te va a hacer desgraciado al final del camino, que me parece interesante viviendo de quien viene, el icono Eastwood, pero que no se corresponde con lo que nos han contado del personaje. Puede servir de alguna manera de comentario social, pero se me quedó entre dos aguas, casi como casi todo en la película.

Cry Macho está claro que va a ser considerada una película menor dentro de la obra de Eastwood, pero está mejor rodada que el 70% de películas actuales. Como Woody Allen, Eastwood se ha convertido en un género en si mismo. Y aunque el momento de gloria ya pasó para ambos directores, siguen regalando un tipo de cine que sólo ellos hacen y que me justifica el pagar para verlas en el cine. Ojalá podamos seguir disfrutándoles muchos años más.

Este tipo de cine probablemente no sea del agrado de una gran mayoría de público, pero a mi me vale.

Comparto el trailer de la película:

Cry Macho puede ser una obra menor en la brillante filmografía de Eastwood, pero mientras siga haciendo películas, ahí estaré yo para verla en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 6/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Cuentos al caer la noche de David Yarovesky (Netflix)

Con producción de Sam Raimi, Cuentos al caer la noche dirigida por David Yarovesky estrenada en Netflix, es una estupenda película para introducir a los niños al cine de terror con una fantasía oscura muy disfrutable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Cuando Alex (Winslow Fegley), un chico obsesionado con las historias de miedo, es encerrado por una joven bruja malvada (Krysten Ritter) en su moderno apartamento de Nueva York, conoce a Yasmin (Lydia Jewett), que también está atrapada y se da cuenta de que debe contar una historia de miedo nueva cada noche para sobrevivir.

David Yarovesky, director de la estupenda El Hijo, dirige esta nueva película de terror para todos los públicos estrenada en Netflix. La película adapta el libro Nightbooks de J.A. White, con un guión de Mikki Daughtry y Tobias Iaconis. La película de 100 minutos de duración cuenta con fotografía de Robert McLachlan, música de Michael Abels y montaje de Peter Gvozdas.

La película está protagonizada por los niños Winslow Fegley y Lidya Jewett como Alex y Yazmin, dos niños secuestrados por una bruja malvada que vive en una casa que se mueve por todo el mundo secuestrando niños. Krysten Ritter (la recordada Jessica Jones de la serie de televisión de Netflix), interpreta a la malvada bruja Natacha.

Cuando pinchas para ver Cuentos al caer la noche en Netflix, la calificación por edades indica que la película es +7 años, básicamente un “para todos los públicos” teniendo en cuenta que diría que es una película planteada como una fantasía oscuro con toques de terror juvenil. Y lo cierto es que sin necesidad de muertes macabras ni gore de ningún tipo, Cuentos al caer la noche ofrece un catálogo de sustos estupendos que consiguieron sobresaltarme en un par de ocasiones.

En muchas ocasiones el principal problema de las películas protagonizadas por niños es que te suelen caer gordos y acaban resultando un poco repelentes. No es el caso en esta película, en el que Winslow Fegley y Lidya Jewett resultan un estupendo acierto de casting. Krysten Ritter realiza un over-the-top de libro y diría que ha disfrutado haciendo de la bruja del cuento, con el plus del giro de la película que aporta al personaje una dimensión más dramática de lo esperable en una obra para todos los públicos como esta.

David Yarovesky me sorprendió con la versión oscura del nacimiento de Superman que fue El Hijo. En esta película realiza una perfecta transición del gore y las punkarradas máximas a las limitaciones de una película prácticamente para todos los públicos. Además, hay un par de momentos con sustos un poco “pringosos” y asquerosos que me recordaron para bien los primeros clásicos de Sam Raimi y que creo que también gustará muchos a los niños cuando lo vean.

No tengo el dato del presupuesto de la película, y aunque a priori parece una película pequeña con prácticamente 3 personajes en el 95% del metraje rodado todo en estudio, la verdad es que hay unos sets estupendos que transmiten de maravilla la fantasía oscura que nos están contando, además de un par de bichos creados con CGI que están razonablemente bien y me sugerirían que la película tuvo más presupuesto del que me creía a priori.

La película creo que cumple de sobra con lo que se espera de ella y ofrece un estupendo entretenimiento. Si le tengo que poner un pero, diría que la sinopsis de Netflix da en 2 líneas más información de la que hubiera sido deseable, señalando uno de los giros de la película.

Comparto el trailer de la película:

Cuentos al caer la noche es una película muy disfrutable para ver con niños de más de 10 años a los que les gusten las emociones fuertes y hacerse los mayores. E incluso sin ellos, la he disfrutado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Un saludo a todos!

Crítica de Dune Parte 1 de Denis Villeneuve

¿Puede Dune de Denis Villeneuve ser una buena adaptación de la primera parte de la novela de Frank Herbert y una mala película? Acaba de pasar, voy a intentar razonar mi punto de vista.

Arrakis, el planeta del desierto, feudo de la familia Harkonnen desde hace generaciones, queda en manos de la Casa de los Atreides después de que el emperador ceda a ésta la explotación de las reservas de especia, una de las materias primas más valiosas de la galaxia y también una droga capaz de amplificar la conciencia y extender la vida. El duque Leto (Oscar Isaac), la dama Jessica (Rebecca Ferguson) y el hijo de ambos, Paul Atreides (Timothée Chalamet), llegan al planeta con la esperanza de recuperar el renombre de su casa, pero pronto se verán envueltos en una trama de traiciones y engaños que les llevarán a cuestionar su confianza entre sus más allegados y a valorar a los lugareños, los Fremen, una estirpe de habitantes del desierto con una estrecha relación con la especia.

Denis Villeneuve es uno de los directores más interesantes de la actualidad. Prisoners, Enemy, Sicario y La llegada son películas notables de un autor que muestra un gran interés por el drama y la ciencia ficción, con un gusto estético sobresaliente. Y para mi, Blade Runner 2049 es una obra maestra absoluta. Cuando se confirmó que Warner le contrataba para hacer una nueva versión de Dune que sería contada en dos películas, no podía ser más feliz, y para mi era de largo la película más esperada del año. Aunque inicialmente pensé que Villeneuve había rodado las dos películas simultáneamente tipo Peter Jackson y la trilogía de El Señor de los Anillos, la primera sorpresa negativa que tuve fue cuando conocí que Warner sólo ha producido esta primera parte y aún no ha dado el visto bueno de la segunda, lo que en el mejor de los casos va a provocar que tardemos dos o tres años en poder ver la conclusión de la historia. Vaya bajón.

Dune es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción. La novela de Frank Herbert durante muchos años estuvo considerada la novela de sci-fi más vendida de la historia, y tras las 6 novelas escritas por Herbert, su hijo Brian junto al genial escritor Kevin J. Anderson han ampliado este universo con una nueva franquicia de novelas. La novela original de Herbert era increíblemente compleja, ya que además de crear un universo de casas casi feudales enfrentadas y seres con diferentes habilidades sobre humanas, trataba temas de ecología, mesianismo, selección genética o los problemas que el colonialismo salvaje provocaba en los pueblos autóctonos. Por este motivo, durante muchos años la novela se consideró imposible de adaptar al cine. A pesar incluso de la reivindicable película de David Lynch de 1984, que me parece un buen intento lastrado por la imposición de los productores de una duración inferior a las dos horas. La opción de este nuevo intento con dos películas de gran presupuesto, con los avances tecnológicos disponibles y un director de calidad como Villeneuve invitaba al optimismo, la verdad.

Para el colosal trabajo que supone adaptar la novela de Herbert a la gran pantalla, Villeneuve ha colaborado con el veterano guionista Eric Roth, guionistas entre otras de Forrest Gump, The insider, Munich, lo cual es una buenísima noticia, y Jon Spaihts, guionista de Prometheus o Passengers, lo que no me alegraba en exceso, a decir verdad.

La películas de 155 minutos de metraje ha contado con un importante presupuesto de 165 millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los más importantes blockbusters del año. Villeneuve ha colaborado con el director de fotografía Greig Fraser y el montador Joe Walker. El ganador del Oscar por Mad Max Fury Road Mark Mangini se encarga de la edición de sonido, que es uno de los grandes valores de Dune, junto a la música de Hans Zimmer y el diseño de producción de Patrice Vermette.

Y si el elemento técnico es sobresaliente y crea una experiencia sensorial única que merece disfrutarse en pantalla grande, Villeneuve ha unido uno de los más grandes repartos de una película de gran presupuesto de los últimos tiempos. Timothée Chalamet es Paul Atreides, el heredero de la Casa Atreides y posible elegido. Rebecca Ferguson es Lady Jessica, la madre de Paul y miembro de las Bene Gesserit, una hermandad femenina dedicada al cruce genético de las diferentes familias del Landsraad con la esperanza de crear al Kwisatz Haderach, el elegido que llevará a la galaxia a su futuro soñado. Jessica es además la concubina del duque Leto, interpretado por Oscar Isaac, el señor de la Casa Atreides, una familia que pone el honor como su ideal máximo, y a la que el Emperador ha otorgado la extracción de la especia melange del planeta Arrakis, la sustancia más poderosa de la galaxia. Un regalo que acabará estando envenenado.

Charlotte Rampling es la Reverenda Madre Bene Gesserit Gaius Helen Mohiam, Decidora de Verdad del Emperador. Jason Momoa es Duncan Idaho, maestro de la espada de la Casa Atreides,​ Josh Brolin es Gurney Halleck, maestro de armas de la Casa Atreides y mentor de Paul. Zendaya es Chani, una joven fremen que se convertirá en interés romántico de Paul, mientras que Javier Bardem es Stilgar, líder de la tribu fremen en Sietch Tabr.​ Sharon Duncan-Brewster es la Dra. Liet-Kynes, ecóloga jefe de Arrakis al servicio del emperador. En el bando de los villanos, tenemos a los estupendos Stellan Skarsgård como el barón Vladimir Harkonnen, enemigo acérrimo de los Atreides y​ a Dave Bautista como su sobrino Rabban, al que el barón ordena que exprima todos los recursos de Arrakis.

Empezando por los elementos positivos, ¡TIENES QUE VER DUNE EN PANTALLA GRANDE!!! Denis Villeneuve ha creado una de las experiencias sensoriales más alucinantes que vivirás en una sala comercial este 2021, eso seguro. Uno de los elementos fundamentales de la ciencia ficción es el world-building, la creación de un mundo fantástico imaginario que los espectadores sintamos como real. En el caso de Dune, más que verlo en pantalla, su escala arquitectónica hace que sientas que estás entrando y formando parte de él. El diseño de producción de Patrice Vermette me parece fantástico y creo que se va directa a los Oscars. La ESCALA de Dune en todos los planos me muestra a un Villeneuve que busca crear un nuevo standard dentro de las adaptaciones de obras de ciencia ficción, sacando el máximo partido de las posibilidades físicas y tecnológicas que tiene a su disposición.

Y si el diseño de producción, el vestuario, y todo lo técnico en general me parece sobre saliente, el montaje de sonido de Mark Mangini realmente me ha parecido que está a otro nivel superior. La experiencia sonora de Dune, algo en lo que también cuenta la fantástica música de Hans Zimmer, es lo más alucinante que he disfrutado en mucho, mucho tiempo. Descubrir que Mangini fue el responsable de Mad Max me pareció todo un descubrimiento que explicaba muchas cosas. Si tenéis ocasión, no lo dudéis y pagad el extra que supone ver Dune en una pantalla premium con Dolby Digital (o similar).

La creación de Arrakis, Caladan o Gidi-Prime me parece fantástica y creo que si Herbert viviera estaría muy satisfecho con la creatividad de Villeneuve, que plantea en todo momento una escala monumental que consigue dejarte sin aliento con la belleza de sus imágenes. La espectacularidad y grandiosidad de los gusanos es otro de los pluses visuales de la película.

El reparto de Dune me parecía a priori una locura, en positivo, claro, excepto por un Timothée Chalamet al que le tengo una tirria especial. Una vez vista la película, Rebecca Ferguson me parece que nos regala una perfecta Lady Jessica tal y como te la imaginabas leyendo la novela, me ha encantado y es también de lo mejor de la película. A pesar de sus pocos minutos en pantalla, Oscar Isaac, Josh Brolin, Jason Momoa, Charlotte Rampling, Stellan Skarsgård, Dave Bautista o Javier Bardem aportan una presencia y un carisma alucinante que llena la pantalla. Hay que felicitar completamente al director de reparto, porque ha dado en el clavo completamente.

Zendaya está guapísima en pantalla en sus pocas apariciones en esta primera parte. Realmente no tiene ninguna opción de hacer nada importante porque la novela es así, aunque lógicamente su importancia crecerá en la segunda parte. Y vamos, que su papel era salir guapa con una belleza onírica y lo consigue de principio a fin.

Comentaba mi tirria hacia Timothée Chalamet, al que veo como un niñato snob de clase alta de Nueva York que mira a todo el mundo por encima del hombro. Igual Chalamet en la vida real es super humilde y una bellísima persona desde el punto de vista moral, que es guapo físicamente no se discute, pero las revelaciones que Woody Allen contó sobre él en su libro de memorias no me hace pensar que ese sea el caso. Sin embargo, debo reconocer que al menos en este Dune Parte 1, Chalamet hace un estupendo trabajo como Paul Atreides. El caso es que Paul en el libro era un personaje un pelín antipático mientras recorría el camino que tiene predestinado hasta convertirse en el Kwisatz Haderach. El lado repelente de Chalamet me parece que está perfecto para la débil y confundida versión de Paul que vemos en esta primera parte. Así que globalmente, el reparto de Dune me parece también un triunfo total.

Aunque debo reconocer que los 155 minutos de Dune se me hicieron un pelín largos, la complejidad de la historia justifica más que sobra la duración, con momentazos visuales increíbles cada pocos minutos que hacen que, globalmente, Dune sea una experiencia que, de nuevo, recomiendo a todo el mundo que disfrute en pantalla grande.

Llegados a este punto, os daréis cuenta que me está quedando una reseña super positiva, ¿verdad? Os estaréis preguntado si no os habré engañado con el polémico comentario inicial, porque si parara de escribir ahora, la nota claramente sería un sobresaliente.

Antes de comenzar con los elementos que no me han gustado de Dune, creo necesario recordar que mi experiencia cinematográfica con la película de Villeneuve está condicionada por el hecho que soy un gran fan de las novelas de Herbert y las he leído varias veces, y también revisioné el año pasado la versión de Dune de David Lynch, que la encuentro mucho mejor que las críticas que recibió en su día. En este sentido, a pesar que entiendo que una cosa es la novela y otra la película y que las diferencias son inevitables, no hay duda que me acerco a la propuesta de Villeneuve en parte comparándola respecto a lo anterior. Y la verdad es que tengo mucha curiosidad por saber qué opinará de la película alguien que no sepa nada de Dune.

A partir de quí, entramos en territorio de SPOILERS:

El caso es que Villeneuve ha optado por el espectáculo widescreen, y como comentaba ha cuadrado el mundo de Arrakis y nos da una experiencia sensorial única. Pero tan centrado estaba en el envoltorio, en la potencia visual, que se ha olvidado del corazón, de porqué la lucha entre Atreides y Harkonnen nos tiene que interesar y porqué deberiamos empatizar con el protagonista Paul Atreides, futuro MuadDib de los Fremen. Villeneuve ofrece una belleza arquitectónica que acaba resultando fría y vacía porque no ofrece elementos interesantes de los personajes.

Me quedo perplejo ante una película de dos horas y media que tiene tiempo de sobre para desarrollar las relaciones que sí quedaban claras en la novela y elije no hacerlo. Actores como Josh Brolin o el propio Oscar Isaac aportan su carisma de estrella y su presencia en pantalla, pero la película elije desaprovecharles, no sólo en lo relativo a los minutos en pantalla, sino en lo que estos personajes realizan proactivamente durante la historia. Excepto Jason Momoa al que le inventan una escena de acción para que lo flipemos con él y que no acaba de verse bien por el problema mal resuelto del escudo personal, el resto de grandes nombres están casi a modo testimonial. Y esto no es una imposibilidad técnica, es una decisión creativa que resta potencia al elemento humano de la historia. En este sentido, merece la pena destacar que los pocos momentos realmente emocionantes de la película no tienen lugar en el presente de Paul, sino es las visiones que tiene del futuro y en las que empieza a descubrir que tal vez sí sea el libertador predestinado de los Freman. Es un detalle que creo bes muy ilustrativo de los problemas de frialdad de la película.

Y claro que la novela de Herbert es también árida y el gran protagonista absoluto es Paul y el resto de personajes están tres y cuatro peldaños por debajo. Pero en la película no hay nada de la conspiración del Emperador, de la búsqueda del traidor en el palacio o de las motivaciones del propio doctor Yueh que resulta la clave de todo. Tampoco hay nada de la geo-política de la galaxia y de la crueldad de los Harkonnen que tan bien reflejada estaba en los libros. En esta primera parte de la novela de Herbert había una sensación de inevitabilidad ante el futuro de la casa de Atreides, casi como una tragedia griega de la que era imposible escapar, pero en la película no hay tensión ninguna y todo acaba pasando casi porque sí en momentos que quedan deslavazados.

Y es que Dune tiene, en mi opinión, un terrible problema de ritmo y de tensión dramática. Puse el ejemplo de la caída de los Atreides, pero realmente todo parecen escenas aisladas entre si que no buscan crear una intensidad dramática que alimente la siguiente escena y que nos dirija hacia un climax que resuelva la historia. Tenemos un montón de momentos bonitos individualmente que sólo por ellos merece la pena ver la película en pantalla grande, pero que no sirven a la narrativa mayor ni dirigen la historia hacia un hito. En este sentido, esta narrativa fallida por la falta de ritmo podría entenderse en una serie de televisión de X episodios, pero no es una película de gran presupuesto como es Dune.

De nuevo entiendo la complejidad de realizar una buena adaptación de Dune, y comentaba al comienzo que Villeneuve hace una buena adaptación de la primera parte de la novela porque la historia básica está mostrada en pantalla y la arquitectura y la escala de Arrakis ofrecen un gran espectáculo. Pero sin embargo, estos fuegos artificiales disimulan más o menos (menos) el hecho que de momento el contenido es endeble y Villeneuve no ha planteado adecuadamente los numerosos temas complejos que planteaba la novela. Al menos, no de momento. Hay un poco de anticolonialismo al comienzo y un poco de ecología, pero resulta demasiado poco.

Y aparte, queda la obviedad de una película que cuenta una historia que se queda a mitad y no termina. El elefante en la cacharrería, el traje del Emperador todo en uno. Volviendo al comienzo, yo le pido a una película que me cuente una historia con un principio y un final, con unos personajes carismáticos que hagan cosas interesantes que sean contadas con un ritmo adecuado que haga que la tensión dramática vaya aumentando hasta alcanzar un climax final satisfactorio. Climax que puede ser emocional o creado mediante un espectáculo de CGI. Y excepto en la parte de los personajes carismáticos, aunque más bien son los actores los carismáticos y no tanto los personajes, en todo lo demás la película naufraga en todo lo demás. Ni hay final, ni hacen cosas interesantes, ni hay tensión, ni ritmo, ni por supuesto un climax satisfactorio. Es por este motivo por el que opino que NO podemos considerar a Dune como una buena película.

Villeneuve podía haber planteado el final de Dune de alguna manera para dar cierta sensación de capítulo que se cierra, pero qué va. La película termina en ese momento como podía haberlo hecho 5 minutos antes o después, porque claramente no estaba en su ánimo dar un final, aunque sea parcial, a lo que ha contado en esta película.

Y yendo más allá de la película, es cierto que a última hora Warner ha incluido el «parte 1» al principio de la película, aunque en los trailers como el que luego compartiré no dicen nada al respecto. Tampoco en el poster de la película, por cierto. Es precisamente por este «1 de 2» que considero una estafa que Warner plantee hacer una nueva versión de Dune y ahora nos deje con la incertidumbre de si llegaremos a ver el final de la historia, al no estar de momento confirmada la segunda película y por supuesto el rodaje aún no tiene fecha prevista.

No es sólo el hecho que Warner (a través de New Line) produjera 3 películas de El Señor de los Anillos que se rodaron simultáneamente y que se estrenaron con un año de diferencia. Igual que El Hobbit. Matrix Reloaded y Revolutions se estrenaron con 6 meses de diferencia, al igual que, si no recuerdo mal, las dos últimas películas de Harry Potter que dividieron en dos «Las reliquias de la muerte». Cuando Warner divide en dos partes una historia, el estreno luego ha sido siempre inmediatamente a continuación. El único caso reciente en que esto no sucedió fue en IT, pero en ese caso Warner contó en la parte 1 toda la historia de los niños y el final de su pelea contra Pennywise si daba sensación de historia completa cerrada, con una segunda parte centrada en la vida de los niños años después cuando ya son adultos.

Me parece una tomadura de pelo que pongan la responsabilidad de rodar Dune en manos del público. Si quieres hacer Dune y aceptas las dos películas como la extensión adecuada, no entiendo que ahora Villeneuve afirme que la parte dos podría NO rodarse si esta primera parte no es el éxito que los ejecutivos de Warner esperan que sea. Porque aparte del COVID, la realidad es que HBO Max va a estrenar la película simultáneamente a su estreno en salas de Estados Unidos, lo que sin duda va a afectar su resultado en taquilla. Warner en este caso tiene la obligación moral con sus consumidores de rodar la parte dos pase lo que pase, y no hacerlo sería una de las peores cerdadas de mal pagador de la historia del cine del siglo XXI.

A lo anterior habría que sumar otro elemento que considero clave, y es que mucha gente no conecta con la ciencia-ficción. Dune es un clásico de la literatura, pero esta película al final es un remake de otra de 1984 que mucha gente igual tiene en casa en DVD o Blue-ray (yo, por ejemplo), y por tanto no sienten la necesidad de ver en el cine algo que ya conoce y ha visto. Si a eso le sumamos la casi nula promoción que ha hecho Warner, algo de nuevo incomprensible tratándose de un blockbuster de gran presupuesto, se da el caso que el amigo con el que fui a ver la película me comentó: Comentando con sus compañeras de departamento que iba a ver Dune, ninguna sabía qué era eso y cuando se enteraron de que era ciencia-ficción y explosiones, ninguna pensaba ir.

En el caso de Dune, que NO haya fecha de inicio de producción de la parte dos hace que en el mejor de los casos, aún empezando a rodar en 2022, el estreno no creo que pudiera realizarse hasta 2023, por lo que en el mejor de los escenarios posibles, Warner nos va a obligar a esperar dos años para ver el final. Pero dado que ahora mismo existe la duda sobre si esta parte 2 va a ser una realidad, puede darse perfectamente el caso que haya gente que NO querrá ver esta película ante la posibilidad que se quede colgada, cosa que de momento es lo que ha pasado. Cuando vayan a estrenar la segunda, si eso ya verá la primera, pueden pensar algunos. En el caso de Dune, creo que Warner ha vuelto a cagarla con su comunicación. Y van…

Comparto el trailer de la película:

A pesar de todo, la experiencia sensorial de Dune sobrepasa los problemas narrativos de la historia de Villeneuve. Es por esto que os recomiendo que vayáis a ver la película en la mejor pantalla posible. Espero que os guste.

PUNTUACIÓN: 7/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Un saludo a todos!

Crítica de Maligno de James Wan

Doy gracias a que James Wan se haya atrevido a hacer una película tan sorprendente, valiente y, porque no decirlo, loquísima. Maligno es un triunfo total y una de las mejores películas del año. Si aceptas la locura inspirada en Sam Raimi, la vas a disfrutar un montón.

No leas nada, no veas nada, pero ves a ver la película al cine, me lo agradecerás.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Crítica SIN spoilers.

Madison está paralizada por visiones de asesinatos espeluznantes, y su tormento empeora cuando descubre que estos sueños de vigilia son, de hecho, realidades aterradoras.

James Wan es uno de los grandes nombres del cine comercial americano actual. El director de origen malayo revolucionó el mundo del terror con las franquicias Saw, Insidious o Expediente Warren. Junto a esta faceta, su entrada en el mundo de los blockbusters se ha saldado con un gran éxito, al dirigir Fast 7 (para mi la mejor de toda la serie de Fast & Furious), y la mega exitosa Aquaman, que triunfó sobre todo por abrazar la maravilla y la locura del mundo del comic, en lugar de rechazarla en pos de una estúpida seriedad y «realismo» que parecía que imperaba en Warner en los últimos años.

Buscando nuevos desafíos y no repetirse, Wan pensó en la idea original de Maligno junto a Ingrid Bisu, aunque el guión definitivo de la película está firmado por Akela Cooper y J.T. Petty. La película de 111 minutos de duración cuenta con Don Burgess como director de fotografía y con música de Joseph Bishara.

Maligno está protagonizada por Annabelle Wallis como Madison «Maddie» Lake-Mitchell, una embarazada que empieza a tener unas visiones que resultarán ser reales y muestran una serie de crímenes macabros. Maddie Hason interpreta a su hermana Sidney, que la apoyará y la ayudará a buscar respuestas en su pasado.

Junto a ellas, tenemos en papeles secundarios a George Young y Michole Briana White como los detectives Kekoa Shaw y Regina Moss de la policía de Seattle, que investigan una serie de crímenes macabros, y a Jake Abell como Derek Mitchell, el marido de Madison.

No sabía nada de Maligno. No había visto ningún trailer ni había leído nada sobre ella, ni la sinopsis ni ninguna crítica. Tan sólo sabía que la dirigía James Wan, y con eso ya me valía. En todo caso, reconozco que leer que Maligno se estrelló en la taquilla me chafó un poco las expectativas. Tras hablar con mi hermano Fernando, que si la había visto, me animó a verla sin prejuicios para juzgar por mi mismo y reconozco que la película me ha volado la cabeza de las mejores formas posibles.

Qué bonito es que una película te sorprenda, te entretenga y te de mucho más de lo que imaginabas. Porque reconozco que con haber visto una película típica de terror de casa encantada o pesesión infernal a mi ya me iba bien, y en eso Wan es un maestro consumado. Pero en Maligno encontramos al Wan más valiente y experimental que se ha atrevido a correr riesgos y saltar sin paracaídas, creando una película que rechaza las etiquetas y juega a mezclar elementos muy variados que no tendrían por que funcionar. Con una clara fuente de inspiración en el primer Sam Raimi más loco y transgresor, Maligno es un triunfo total.

En este momento, debo reconocer que hay que ver Maligno con el estado mental adecuado (yo lo tenía), ya que puedo entender que alguien esperando ver una película de terror clásica que no acaba de llegar pueda salir decepcionado con la película, o enfadado, cuando la película muta del terror hacia corrientes más fantásticas y de serie B ochentera.

Dentro que no quiero destripar nada de la trama o de los enormes giros y sorpresas que esperan a los espectadores, si quiero detenerme para quitarme el sombrero ante la dirección de Wan. En los momentos de terror, utiliza todo su repertorio para crear escenas estupendas con una tensión perfecta, consiguiendo que la diversión fuera máxima. Casi en cada escena hay soluciones imaginativas y tiros de cámara perfectos, pero hay algunos planos que me dejaron boquiabierto, como un plano cenital de Madison moviéndose por toda su casa, el uso (creo) de efectos prácticos en el sangriento climax final o el uso de CGI en los cambios de ubicación, que son perfectos empezando por la iluminación, que me han dejado flipado. Wan es un genio, y espero que Warner o New Line le permita seguir haciendo lo que quiera durante muchos años.

Pero vuelvo a la valentía, y a la honestidad de Wan. Porque probablemente lo mejor para él hubiera sido jugar a lo seguro y no plantear una historia tan loca como es Maligno. Y no os podéis imaginar lo loca que es, hay que tener muchas narices para atreverse a plantear el giro que vemos en la película. Pero un verdadero creador tiene que experimentar, probar cosas nuevas para no repetirse. Y Wan lo ha hecho, rompiendo en el proceso con todas las etiquetas. Y para que Maligno triunfara, Wan debía jugar también al despiste empezando por el título, que sugiere un tipo de cine de terror que no es de lo que va la película.

Otro elemento que me ha flipado es que Wan plantea Maligno en la mejor tradición de la serie B de los 80, y nos ofrece una película que es pura diversión para los amantes del terror, el fantástico y los slashers sangrientos que no busca nada más que entretener. Sin moralejas, sin lecciones políticamente correctas o críticas sociales a las que tantos autores «serios» nos están acostumbrando en los últimos años, pero a los que muy a menudo se les olvida la parte de entretenimiento. No es el caso de Wan, que nos ofrece una película con un ritmo envidiable que es un disfrute de principio a fin.

No quiero irme sin olvidarme de destacar a la estupenda Annabelle Wallis en el papel protagonista. Desde el primer fotograma transmite indefensión y confusión ante lo que pasa a su alrededor, y hace imposible que no empaticemos con ella y deseemos que sobreviva a la experiencia. Junto a Wallis, creo que el resto está muy bien seleccionado y aportan los toques perfectos de empatía a sus personajes que hacen que funcionen.

Maligno ha contado con un presupuesto de 40 millones de dólares, alto para los estándares del género de terror, y lamento tener que decir que aunque a mi me ha volado la cabeza, en general está pasando totalmente desapercibida en la taquilla de todo el mundo. Por un lado, está el estreno simultáneo en HBO Max en Estados Unidos, pero en el resto del mundo tampoco ha funcionado, posiblemente por una campaña de promoción conservadora (o inexistente) que no ha sabido o no ha podido mostrar por los spoilers, la bendita locura que espera a los aficionados que se atrevan a verla en el cine.

En todo caso, la calidad y originalidad de la propuesta de Wan creo que va a hacer que la película alcance una categoría de culto con el paso de los años. Hablando por mi, acabo de verla y sólo estoy pensando en volver a verla (después de Dune, claro), para poder fijarme bien en las decenas de detalles visuales chulísimos, en los planos alucinantes de Wan y, en general, en el sangriento climax final que me ha volado la cabeza y aún no se cómo lo ha rodado Wan. Creo que es la primera vez que algo así me pasa con una película de terror.

Comparto el trailer de la película, que casi os recomiendo que NO veáis:

Maligno es una rara-avis de difícil clasificación. Quizá por ello la sorpresa y el triunfo sea tan importante y, a la vez, su pinchazo en taquilla. Sin embargo, si eres un fan del terror y el fantástico, no te la puedes perder, tienes que verla en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!