Dentro del repaso de las películas que han recibido una nominación al Oscar a Mejor Película, hoy toca hablar de Coda: Los sonidos del silencio, remake americano de una película francesa que ha dirigido Sian Heder que da visibilidad al mundo de las personas sordas.
PUNTUACIÓN: 6,5/10
Ruby (Emilia Jones) es el único miembro oyente de una familia de sordos. A sus 17 años, trabaja por la mañana con sus padres y su hermano en Gloucester, Massachusetts, antes de ir a clase, tratando de mantener a flote el negocio pesquero familiar. Ávida de encontrar nuevas aficiones, Ruby decide probar suerte en el coro de su instituto, donde no sólo descubre una latente pasión por el canto, sino también una fuerte atracción física por el chico con el que debe realizar un dueto. Su entusiasta profesor (Eugenio Derbez) ve algo especial en ella y la anima a que piense en la posibilidad de entrar en la escuela de música, algo que la obligaría a tener que tomar una decisión de cara a su futuro: o sus estudios, o su familia. (FILMAFFINITY)
Sian Heder (Massachusetts, 1977) es una guionista y directora norteamericana. En 2005, Mother, el primer cortometraje de Heder como directora y guionista, ganó el Gran Premio del Jurado al «Mejor Cortometraje Narrativo» en el Festival de Cine de Florida. En 2010, Heder ganó un premio Peabody, junto al resto de guionistas de la serie de televisión estadounidense Men of a Certain Age. En 2011, escribió y dirigió una comedia corta, Dog Eat Dog (A Short Tale) protagonizada por Zachary Quinto. Además, trabajó de guionista en el tres primeras temporadas de Orange Is the New Black, y en 2015 dirigió Tallulah protagonizada por Elliot Page y Allison Janney.
Coda es un remake en inglés de la película francesa de 2014 La familia Bélier, dirigida por Éric Lartigau. La película de 111 minutos con fotografía de Paula Huidobro, montaje de y música de Marius De Vries. La película se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de 2021, con una acogida super positiva que hizo que Apple adquiriera los derechos de distribución por una cifra récord en el festival de 25 millones de dólares. Ha sido nombrada una de las 10 mejores películas de 2021 por el American Film Institute. Recibió tres nominaciones en la 94.ª edición de los Premios Óscar, incluida la de Mejor película, Mejor Guión adaptado (Sian Heder) y Mejor Actor Secundario (Troy Kotsur), además de recibir numerosas nominaciones para los Premios Globos de Oro.
La película está interpretada por Emilia Jones (Locke and Key, Utopia, Doctor Who) como Ruby Rossi, una chica adolescente que ama la música y ayuda a su familia, todos sordos, en su barco pesquero además de asistir al instituto local. La familia de Ruby está formada por tres actores sordos: Troy Kotsur como su padre Frank. Daniel Durant como su hermano mayor Leo y la ganadora de un Oscars Marlee Matlin como Jackie, su madre. Se da la circunstancia que Matlin, Kotsur y Durant ya se conocían por su colaboración en el musical de Broadway de 2006 Spring Awakening. Eugenio Derbez interpreta al profesor de canto de Ruby, Bernardo Villalobos / Mr.V, mientras que Amy Forsyth interpreta a Gertie, una amiga de Ruby, y Ferdia Walsh-Peelo interpreta a Miles, un amigo del coro de Ruby.
Empezando por los elementos positivos, lo más destacado de la película es la complicidad y empatía que genera la familia protagonista formada por tres personas sordas y una que no sufre esta discapacidad. Emilia Jones es una estupenda protagonista interpretando a la joven Ruby cuyo sueño es dedicarse a la música. Además de tener una voz super bonita y reconocer que me encantan sus canciones en la película, ha aprendido perfectamente el lenguaje de signos y tiene una química perfecta con el resto del reparto, vendiéndome que es una persona con audición que ha vivido toda su vida con personas sordas y les cuesta socializar con el resto del mundo.
La película tiene dos escenas con la sordera de protagonista que están bien muy bien resueltas y son super emocionantes. La primera es cuando el padre de Ruby Frank (Troy Kotsur) está en el concierto del instituto en el participa su hija y aunque no puede escuchar a su hija, descubre el efecto que la voz de su hija tiene entre el público. La segunda es la audición de Ruby en la que además de cantar como los ángeles, canta la canción en lenguaje de signos para su familia. Estas dos escenas son super chulas y de largo lo mejor de la película.
La decisión de elegir a actores sordos me parece un acierto total, y en general me gustan todos los elementos de producción. La fotografía es super correcta, y las escenas tanto en el barco cuando salen a faenar como las localizaciones alrededor de Gloucester, Massachusetts donde se rodó la película transmiten realismo. Para ser una película de casi dos horas no se me hizo larga y la verdad es que se ve con agrado.
Sin embargo, dentro que todo es correcto, la historia es una sucesión de tópicos que sería intercambiable con cientos de historias de jóvenes que luchan por alcanzar su sueño, con el único añadido en esta película de las personas sordas. Tampoco existe un drama real en todo lo que nos cuentan y todo sucede dentro de los convencionalismos de este tipo de historias de forma que no hay ni un sola sorpresa durante todo el visionado.
Justo el año pasado cuando Sound of Metal (Darius Marder) me voló la cabeza por su genial representación del mundo de la sordera y cómo afecta a los que lo sufren, con un increíble Riz Ahmed. Dentro que entiendo que toda película que muestra el mundo de la sordera es positivo en lo relativo a la representación y visibilización de este colectivo, en la comparación con esa película, el minidrama de Coda queda como lo que es, un melodrama de domingo por la tarde de Antena 3. Y ni siquiera uno de los mejores.
Y esto es quizá lo peor de todo, la sensación de película correcta sin más que es inflada no por sus valores cinematográficos sino por aspectos de representatividad y visibilización de colectivos con problemas. En todo caso, dado que seguro no hubiera visto Coda de no ser por su nominación, entiendo que el objetivo de visibilización lo han conseguido.
Comparto el trailer de la película:
Dentro de la corrección general, reconozco que no entiendo la nominación a Mejor Película en los Oscars de Coda, ni en general todos los premios y nominaciones que ha recibido. Está genial lo de dar visibilidad a colectivos que no suelen tenerla, como son las personas sordas, pero como película es super montonera y olvidable.
PUNTUACIÓN: 6,5/10
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Muy contento con The Batman de Matt Reeves, tiene mucho mérito mostrarnos con éxito una nueva visión del personaje que se siente fresca y original y a la vez es fiel al espíritu de los comics. Hay mucha tela que cortar, pero voy a intentar transmitir mis impresiones de la película SIN spoilers.
PUNTUACIÓN: 8/10
En el segundo año de su lucha contra el crimen, Batman investiga la corrupción que recorre Gotham City y cómo conduce hasta su propia familia, mientras se enfrenta a un asesino conocido como Enigma.
Matthew George «Matt» Reeves (Nueva York, 1966) es un director, guionista y productor de cine estadounidense. Comenzó a hacer películas con tan solo ocho años, dirigiendo a sus amigos con una cámara doméstica. A los trece años, se hizo amigo de J. J. Abrams, con quien filmó varios cortos. Asistió a la Universidad del Sur de California y allí produjo el film estudiantil Mr. Petrified Forest, por el que consiguió un agente, además de colaborar con el guion de lo que finalmente fue Alerta máxima 2. Tras graduarse, coescribió The Pallbearer, que acabaría por convertirse en su debut como director. Junto con Abrams creó la serie televisiva Felicity, de la que dirigió numerosos episodios, incluido el piloto. Reeves ha participado ocasionalmente en episodios de otras series, entre ellas Homicide: Life n the Street y Relativity. En 2008 dirigió la película de monstruos Cloverfield, producida por Abrams. También escribió y dirigió Let Me In (2010), remake de la película sueca. Tras esto dirigió las dos exitosas películas de la última trilogía de El Planeta de los Simios, El amanecer del planeta de los simios (2014) y La guerra del planeta de los simios (2017), en la que además de dirigir escribió también el guión. Tras la devacle de BvS y Justice League, y al comprobar que Ben Affleck no conseguía levantar su película de Batman, fue llamado para tomar el control de esta nueva versión del Hombre Murciélago en un mundo propio sin conexiones con otros héroes de DC Comics.
Reeves escribe el guión de The Batman junto a Peter Craig. Uno de los grandes hallazgos de la historia es que se siente 100% respetuosa con la versión comiquera del personaje, con numerosas fuentes directas de inspiración como The Long Halloween de Loeb y Sale, Batman: Ego de Darwyn Cooke, las etapas de Grant Morrison, Scott Snyder y Greg Capullo, Tom King, e incluso el Batman Tierra Uno de Geoff Johns y Gary Frank, etc… pero a la vez consigue formar su propio mundo con su propia sensibilidad.
Para esta larga película de casi tres horas, Reeves colabora con el gran Michael Giacchino, que entrega una banda sonora que ya forma parte de la historia del personaje. Craig Fraser es el director de fotografía y ya había trabajado con Reeves en Let me in. William Hoy y Tyler Nelson se encargan del montaje. La película cuenta con un presupuesto de 200 millones de dólares y fue rodada en Reino Unido y Chicago. El parón provocado por el COVID probablemente le vino bien a Reeves, ya que aunque no cambió el guión, sí le permitió centrarse en aspectos de tono que necesitaba la historia. A destacar además que Reeves ha utilizado The Dome de The Mandalorian para rodar en él varias de las escenas claves de la película.
The Batman cuenta con un potentísimo reparto en el que destaca sobre todos un excelente Robert Pattinson como Bruce Wayne / Batman, que sobre todo su voz en la versión original me ha impresionado y me ha cerrado la boca ante mis críticas a priori al no verle como Bruce Wayne. Junto a Pattison encontramos en los papeles principales a Zoë Kravitz como Selina Kyle / Catwoman, Paul Dano como Edward Nashton / Riddler, Jeffrey Wright como James Gordon, John Turturro como Carmine Falcone, Andy Serkis como Alfred Pennyworth y Colin Farrell como Oswald «Oz» Cobblepot / Pingüino.
Empezando a valorar The Batman, lo primero y principal es que me ha gustado mucho, empezando por lo fiel que se siente al espíritu de una parte de los comics de Batman que se centran en su faceta de detective, algo que hasta ahora no habiamos visto bien realizado en las diferentes versiones cinematográficas del personaje. Tiene mucho mérito por parte de Reeves que siendo la décima película en imagen real en la que Batman aparece, se sienta nueva y fresca, con cosas interesantes que contar ampliando la mitología del Caballero Oscuro de forma que resulte original.
Visualmente la película es de 10, y nos deja momentos y fotogramas que ya quedan para la historia del personaje. Me resulta curioso que dentro de la aproximación «realista» que Reeves supuestamente ha empleado para la historia, la iluminación super saturada de color en algunos momentos que me encanta, pero es todo menos realista, dando un feeling super estilizado y alejado de las versiones previas del personaje. La aparición de Batman de entre las sombras me alucina todas las veces, al igual que la presentación del Batmóvil, que tiene un montaje de sonido alucinante. También me gusta esta versión de Gotham nocturna siempre lloviendo con un toque decadente y corrupto que mancha todo lo que toca.
Robert Pattison ya he comentado que me ha cerrado la boca con su estupendo trabajo. Reconozco que le sigo viendo un poco raro como un joven Bruce Wayne, pero la verdad es que no puedo más que quitarme el sombrero por su interpretación. Tiene la presencia y la sensación de amenaza, y además su voz es alucinante, mucho mejor que el grito gutural ininteligible en algunos momentos de Christian Bale. Pattison tenía un encargo muy complicado porque las comparaciones son inevitables, y diría que sale con nota de la película. Aprovecho para comentar que el traje de Batman lo veo una mejora dentro de las diferentes versiones armadura, sobre todo comparado con el de la trilogía de Nolan, pero no mejora la versión de Snyder, con un cuello y una máscara que no me acaban de funcionar.
También me gusta mucho el Gordon de Jeffrey Wright y sobre todo, poder verle tantos minutos en pantalla y la química que comparte con Batman. En cierto sentido, que trabajen juntos de la forma que lo hacen me recordó, dentro de las diferencias, al Batman Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, entre otros motivos por el novedoso uso de la voz en off de Batman, un recurso narrativo en desuso que demuestra ser super efectivo en la película. Y aunque casi no tiene minutos, me gusta Andy Serkis como Alfred, destacando que tiene una importancia capital en la historia y en la evolución emocional que sufrirá Bruce.
Por el lado de los villanos, Paul Dano está genial como Enigma, dentro que no es rival físicamente para Batman, su voz tiene también un registro alucinante que aporta verdadera sensación de amenaza y frikismo (en el mal sentido que debe tener un villano de Batman), que me ha encantado. Solo puedo calificar de alucinante el cambio físico de Colin Farrell para interpretar a Pingüino, dentro que tiene una importancia más secundaria, tengo claro que el personaje puede dar mucho juego en próximas películas y va a crecer en importancia. Junto a ellos, John Turturro está perfecto como Carmine Falcone. En el lado de los villanos, Reeves y Peter Craig han armado un universo complejo con posibilidades inmensas que estoy deseando que sigan desarrollando.
Otro elemento fundamental de este Año Dos de Batman como el Caballero Oscuro de Gotham es que las cosas empiecen ya en marcha. Agradezco un montón que no se detengan en mostrarnos como fue la muerte de los padres de Bruce o su entrenamiento. Que los criminales se refieran a él como VENGANZA en la película, de hecho es la primera frase de diálogo de Pattison en la película «I´m vengeance», un prodigio de narrativa que establece el marco en el que nos movemos, es otro acierto que transmite que en el año que lleva luchando contra el crimen la gente, todo el mundo, le teme. Y eso a Bruce le vale, ya que piensa siempre lo peor de todo el mundo y se ha contagiado de la visión nihilista y desesperanzada de Gotham. Aunque Riddler si dirije sus cartas con los acertijos a Batman, que no se le llame por su nombre hasta muy adelante en la película, prácticamente en el climax final, también me parece narrativamente muy interesante.
The Batman juega la baza de la amenaza intelectual más que física, además de sacar a la luz el cáncer oculto que es la corrupción que lleva asolando Gotham durante décadas. En este sentido, me gusta que Reeves use el esqueleto de The Long Halloween en lo referido a unos asesinatos con unas pistas que hay que resolver pero de alguna manera use la idea central de El Tribunal de los Buhos, todo ello mezclado y formando una historia única para la película. El viaje de Bruce Wayne en la película y lo que aprende y el cambio que ejerce en él me gusta mucho y creo que es de largo lo mejor de la película. Algo que, de nuevo, veo un elemento totalmente comiquero que Reeves ha hecho suyo y lo ha llevado a su terreno.
Para ser casi tres horas de película y teniendo en cuenta todo lo que nos cuenta, la verdad es que el visionado lo disfruté un montón. Reconozco que hay un momento tras la revelación de los secretos del pasado de los Wayne en que empecé a pensar que la película tenía que empezar a despegar, pero globalmente estoy muy satisfecho de la película. Estoy leyendo muchas quejan es internet por la excesiva duración, y siendo larga para mi no es motivo de queja.
La película es además fiel a los comics en el sentido que Batman no se adelanta a nada, sólo puede actuar / reaccionar después del delito y enfrentarse a las consecuencias de los actos de un villano. Esto también me recuerda a Se7en de Fincher, con la que comparte un elemento de desesperanza y desolación ya que los policías realmente no llegan nunca a detener los planes del villano interpretado por Kevin Spacey, cosa que tiene una correlación en la película de Reeves. Pero frente a la película de Fincher, me gusta el final en el que Batman entiende que tiene que ser más y nos deja con la promesa de algo mejor. Ya digo que narrativa y emocionalmente la película me ha enganchado, incluso aunque en algunos momentos no haya conectado con la ejecución de algunos elementos.
Dentro que la película me ha gustado, también hay elementos cinematográficos en los que creo que The Batman no acierta tanto. Empezando porque aunque visualmente la película es increíble, me fallan las escenas de acción. Entiendo la aproximación del Batman brutal que puede acabar la pelea en un golpe pero da tres para acojonar al resto de criminales, pero no me gusta que a pesar de llevar armadura acepte recibir disparos de la forma en que lo hace durante toda la película, cosa que marca las coreografías o la falta de ellas durante la película. Esto es todo menos «realista», porque incluso con kevlar sientes la coz del disparo en tu pecho, y dejar que te hieran a sabiendas es de tontos, la verdad, lo que no me cuadra con la inteligencia que le supongo a Bruce Wayne. La parte de detective está muy bien, la de «luchador contra el crimen», no tanto. O reconozco que no respecto a la imagen que tengo yo del personaje.
La película rompe completamente la estructura de tres actos cinematográficos y abraza, entiendo que debido a la duración y la complejidad de la historia, una estructura de comic o novela con capítulos diferenciados, mientras Batman investiga los diferentes asesinatos y asimila los conocimientos que va consiguiendo sobre el funcionamiento de Gotham y quien manda realmente en ella. Esto en si mismo no es un problema, de hecho lo encuentro una refrescante novedad que parece demostrar que los tres actos cada vez están más en desuso en el mundo de los grandes blockbusters palomiteros. Sin embargo, lo que esta decisión creativa provoca es que la película falle a la hora de plantear y trasmitir tensión, presentando una historia plana que estando bien o muy bien en todo, no construye una tensión creciente que nos lleve a un brillante climax final.
Por este tipo de narración en capítulos, Reeves parece que se ve obligado a colocar escenas de acción de vez en cuando como si fuera una obligación para que el público no nos aburramos. Por ejemplo, la persecución en coche vista en el trailer mola un montón pero narrativamente rompe en dos la historia hasta ese momento. Y ya digo que la película me ha gustado mucho, pero el ritmo a trompicones provocó como comentaba antes que hubieran dos momentos en los que no miré el reloj pero si pensé que la historia necesitaba un push porque parecía que se estaba estancando. En cuanto a ritmo, no en cuanto a historia, que creo que está muy bien hilada en todo.
Unido a lo anterior, me gusta mucho el viaje de Batman y lo que aprende en esta película, pero el climax final de la película me falla completamente en lo referido a la parte de la acción y la última amenaza a la que tiene que enfrentarse, que es algo super gratuito que no aporta la amenaza ni la tensión que debería estando en el momento clave de la película. En este sentido, también creo que el final tiene un exceso de epílogos, incluido un cameo que no esperaba ver tan pronto, que alargan una película ya de por si larga. Dentro que como digo la película me ha gustado, diría que cinematográficamente The Dark Knight es muy muy superior, aunque este The Batman nos muestre una versión más fiel del personaje en una película en la que él se siente el protagonista y no queda eclipsado por los villanos.
Por cierto, comentaba antes que el reparto me ha gustado mucho, y quizá te habrás dado cuenta que he valorado a todo el mundo en positivo o muy positivo, con una excepción. Y es que no me ha gustado nada Zoë Kravitz como Selina Kyle. Y me resulta curioso que a priori Pattison no me encajara y luego él lo hizo genial mientras que la hija de Lenny ha decepcionado. Parto que es una mujer guapísima y como su padre, la cámara la adora. Sin embargo, su interpretación es muy floja, parece una instagramer más pendiente de salir cool en pantalla que de interpretar, y no me creo su relación con Batman porque ella no me transmite nada. Además, su baja estatura no ayuda a que haya química entre los dos, teniendo que emplear dobles en unas escenas de acción muy pobres en las que hay además elementos digitales no muy bien resueltos para algunas de las acrobacias imposibles. En mi opinión toda la parte de Selina me parece lo más flojo de largo de la película.
Y luego hay detalles ciertamente menores como que todos los corruptos de Gotham sean hombres blancos, al igual que los esbirros de los diferentes villanos como el hombre que al final le dice a Batman que «my name is vengeance», mientras que las personas que tienen que limpiar la ciudad del crimen, la nueva alcaldesa y James Gordon, sean afroamericanos (y una mujer), que están puestos ahí con una intencionalidad política muy clara conectando con las últimas teorías woke. Que no molesta, pero que se nota que no es casual.
A pesar de las últimas líneas, realmente The Batman me ha gustado mucho. Se nota que Reeves ha pensado mucho en cómo hacer su película de Batman, y nos obsequia con momentos de gran cine que son 100% comiqueros y a la vez transmiten una sensibilidad neo-noir muy marcada que funciona a las mil maravillas. Todo en The Batman está milimétricamente planificado y tiene su razón de ser, y me gusta que el director confíe en su audiencia y sepa que vamos a aceptar a este Batman más investigador que aventurero.
Estaré encantado de que Reeves pueda desarrollar su propia trilogía, porque este Batman de Robert Pattison promete que puede darnos muchas alegrías con una versión del Caballero Oscuro que se va a recordar.
Comparto el trailer de la película:
The Batman es una notable película que da nueva vida al personaje y que invita al optimismo de cara a los próximos años.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Aaron Sorkin es uno de los guionista y directores más sólidos del Hollywood actual, y en Being the Ricardos con las super estrellas Nicole Kidman y Javier Bardem plantea un doble desafío narrativo con el que no he acabado de conectar.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Película sobre la actriz, pionera de la televisión, Lucille Ball (1911-1989). La historia se desarrolla durante una semana concreta de la producción de la exitosa serie de la época ‘I Love Lucy’ cuando Lucy y su marido, Desi Arnaz, se enfrentan a una crisis que podría terminar con sus carreras y también con su matrimonio.
Hablar de Aaron Sorkin (Nueva York, 1961), es hablar de uno de los más sólidos guionistas de los últimos años. Entre sus obras más destacadas encontramos las series de televisión The West Wing (1999-2006) y The Newsroom (2012-14), así como los guiones de A Few Good Men (1992), la comedia The American President (1995), y varias biopics como Charlie Wilson’s War (2007), Moneyball (2011) y Steve Jobs (2015). Por escribir La red social (2010), ganó el Oscar al mejor guión adaptado y el Globo de Oro al mejor guión.
Being the Ricardos es la tercera película de Sorkin como director tras Molly´s Game y El juicio de los 7 de Chicago. La cinta, producida por Amazon Studios está a medio camino entre el género documental y el cine dentro del cine para contar la relación de dos de los mayores iconos de la televisión americana clásica, la actriz y comediante Lucille Ball (Nicole Kidman), y su marido, el músico, actor y productor de origen cubano Desi Arnaz (Javier Bardem), aprovechando un momento del rodaje de la serie I Love Lucy.
I Love Lucy fue una de las comedias de más éxito de la televisión estadounidense, emitida por la CBS desde 1951 hasta 1957, con un total de 180 episodios de media hora, que abarcan seis temporadas. La serie estaba protagonizada por Lucille Ball, su marido, Desi Arnaz, junto con Vivian Vance y William Frawley. Tras el final de la serie en 1957, una versión modificada del programa continuó durante tres temporadas más, con 13 especiales de una hora, que se emitieron de 1957 a 1960. Primero se conoció como The Lucille Ball-Desi Arnaz Show, y más tarde, en las reposiciones, como The Lucy-Desi Comedy Hour.
La película de 132 minutos cuenta con fotografía de Joff Cronenweth, montaje de Alan Baumgarten y música de Daniel Pemberton. Junto a los increíble Nicole Kidman y Javier Bardem tenemos en los papeles principales a J.K. Simmons y Nina Arianda como los compañeros de Lucille y Desi en la serie, los actores William Frawley y Vivian Vance. A destacar que Kidman, Bardem y Simmons han conseguido ser nominados para los Oscars de este año en sus respectivas categorías.
Recomiendo ver Being the Ricardos en versión original. Escuchar las voces originales de todo el reparto me parece una pasada, empezando por una Nicole Kidman está increíble en el papel de Lucille Ball, mimetizando su expresión corporal y una de las voces más conocidas y características de la televisión. Y si Kidman está bien, lo de Javier Bardem es que está a otro nivel. Bardem tiene una fuerza y una presencia alucinante que llena la pantalla y me vuela la cabeza. Su acento es perfecto y te crees que es cubano, no español, además de atreverse a realizar varios números musicales que clava. Y por si fuera poco, si ambos son unos actores enormes, es que además tienen una química estupenda en pantalla y convierten en una realidad llena de emotividad la relación que mantuvieron los actores Lucille y Desi en la vida real, con toda su complejidad.
Además de Kidman y Bardem, la verdad es que todos los actores están estupendos en la película. No sólo J.K. Simmons y Nina Arianda, también el resto de secundarios tienen momentos muy chulos, demostrando que Sorkin es un gran guionista que sabe sacar partido a sus estrellas pero también darles elementos que permitan su lucimiento.
La película además de mostrarnos la relación de los protagonistas está planteada casi a modo de making-of para enseñar las interioridades del programa de televisión I love Lucy, viendo el proceso desde que empezaban las primera lecturas del guión, los ensayos posteriores que obligatoriamente producían cambios sobre el libreto original, y su grabación con público en vivo. Un proceso que tenía lugar de lunes a viernes, aunque el episodio en si se emitía los lunes por la noche.
Si te gusta conocer las interioridades del mundo del cine (en este caso de la televisión), esta película se convierte de visionado obligado, porque la recreación del Hollywood de 1953 en pleno McCarthismo y su caza de brujas contra toda persona que fuera considerado “comunista”, me parece excelente. En la película se recrean escenas de la serie original, y la verdad es que lucen perfectas.
Y sin embargo, Being the Ricardos me ha gustado pero no me ha encantado. Quizá el problema es que Sorkin peca de exceso de ambición, ya que además de todo lo anterior intenta dotar a la película de un tono pseudo-documental. Como parece no tener suficiente con contar la historia de Lucy y Desi y de su serie de televisión, Sorkin inserta numerosas escenas con entrevistas ficticias a miembros de la producción que años más tarde cuentan su punto de vista sobre la complejidad del rodaje y en concreto sobre la relación que tenían Lucy y Desi. Y es algo que no era necesario ya que entorpece el visionado. De hecho, no necesito que estos personajes me cuenten lo mucho que Desi amaba a Lucy a pesar de sus infidelidades, porque Javier Bardem transmite ese amor en todo momento. por poner un ejemplo.
Este elemento de falso documental es también la herramienta que utiliza Sorkin para contarnos cómo se conocieron los protagonistas y el camino que realizaron hasta convertirse en protagonistas de I love Lucy. Y aunque me gusta conocer esta parte de la historia, creo que seguro Sorkin podría haber contado lo mismo sin tener que emplear esta “muletilla” narrativa, que me acaba resultando un tanto tramposa.
No se si los sucesos que cuenta la película sucedieron realmente o Sorkin ha planteado una dramatización condensando en una semana lo que debió ser una larga relación y diferentes problemas a los que tuvieron que enfrentarse a lo largo de los años de emisión de la serie. Pero la verdad es que Sorkin me vende la historia y consigue que me la crea de principio a fin. Y el caso es que Being the Ricardos tiene muchas cosas super buenas que me han encantado, pero curiosamente el conjunto final no es tan potente como la suma de sus partes buenas.
Además, pensando en mi mujer, es posible que alguien que no conozca I Love Lucy no entienda nada o no encuentre elementos en la película que le merezca la pena. Por esa parte, entendería que hubiera gente que no tuviera ninguna intención o ganas de ver la película.
En todo caso, a pesar de estos elementos con los que no he podido conectar, hay que reconocer que estamos ante una película con unas interpretaciones espectaculares con una historia super interesante, por lo que para mi pesar mucho más estos elementos positivos que los pocos peros que le he podido encontrar durante el visionado.
Comparto el trailer de la película:
Being the Ricardos es una muy buena película, y me sabe mal no haber podido conectar con ella como me hubiera gustado. En todo caso, dado que la película está disponible en Prime Video, realmente os invito a que la veáis, sobre todo si os gustan las historias de cine dentro de cine.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Termino febrero en modo celebración, ya que hoy alcanzo el record de publicar 700 artículos diariamente de forma consecutiva en este blog. El 30 de marzo de 2020, hoy hace casi dos años, fue el último día en el que me tomé un día libre. Y, visto lo visto, parece que aún voy a tardar en darme otro día de vacaciones.
Mi blog Starsmydestination es un diario de un aficionado al comic y a la ciencia ficción y la fantasía, en el que escribo sobre cine, comics, series de TV, novelas y en general de todo aquello que me apasiona. Como digo en mi perfil de Twitter, en este mundo de haters y gente enfadada por todo excepto por lo realmente importante, intento hablar en positivo de mis aficiones frikis. Llevo 8 años y medio escribiendo este blog, desde sus modestos inicios en 2013, y aunque ante todo sigue siendo un blog de un aficionado, no puedo más que flipar con el salto de calidad y de regularidad que ha conseguido mantener en los últimos dos años.
Un consejo que directores, escritores, artistas en general a aficionados que aspiran a dedicarse profesionalmente a lo suyo es que para ser escritor, debes escribir. Si te pones con algo es para terminarlo, y creo me he aplicado el cuento en lo referente al blog y la regularidad que mantengo. En los peores momentos de la pandemia, tener una rutina de escritura que me obligara a NO estar delante de la televisión todo el día me sirvió casi como terapia, mientras buscaba comics y películas que me gustaban para analizarlas pensando en lo bueno y no tan bueno. Tras estos dos años, tengo que decir que escribir se ha convertido en otro elemento de mi ocio, y casi una obligación, al aprovechar las noches (mi mujer siempre se acuesta temprano) y los fines de semana para revisar los contenidos sobre los que quiero escribir y plantear cada uno de los diferentes reseñas.
Además de las reseñas «normales» de comics o películas, intento probar contenidos diferentes y por eso en los últimos meses he incorporado artículos de análisis y opinión sobre temas concretos que me permitan extenderme más de lo que me permite el formato de reseñas tradicional. Gracias a este formato reflexioné sobre si en este mundo de las redes sociales se pueden escribir críticas negativas, analicé los valores que ejemplifica el Capitán américa del MCU y cómo los guionistas de Falcon & the Winter Soldier demostraron que no los habían entendido, escribí sobre lo que podría suponer la marcha de Jonathan Hickman de las colecciones mutantes de Marvel Comics, explicaba las posibilidades que Substack ofrecía a los autores de comics de cara a su independencia económica, analicé los problemas de Netflix con sus adaptaciones de comics, planteé los problemas que podría ocasionar para la industria del cine el anuncio de HBO de estrenar en 45 días todos los estrenos cinematográficos de Warner y, más recientemente, os conté por qué creo que las grapas siguen siendo el mejor formato para disfrutar de los universos super heroicos de Marvel o DC. Estoy muy satisfecho con estos artículos y con la visibilidad que han recibido, y me estoy planteando el incorporar al menos un artículo al mes con estos contenidos de opinión / análisis variados, siempre claro que haya un tema que me interese lo suficiente o sea de actualidad. Creo que sí merece la pena el esfuerzo que supone su escritura, teniendo en cuenta la recepción que han tenido entre todos vosotros.
Frente a los haters y los derrotistas que piensan que todo lo actual es malo (o lo que se publicaba / estrenaba antes cuando éramos niños es mejor), yo tengo claro que los lectores fans del mundo del comic estamos viviendo una edad de oro. Nunca antes hemos dispuesto de tanta oferta variada de calidad a nuestra disposición, con el añadido de tener una gran amplitud de formatos y precios para disfrutar de nuestros comics favoritos. El problema ahora mismo no es si hay algo bueno, sino qué elegir de entre toda la oferta interesante a nuestra disposición. Brubaker y Phillips, Daniel Warren Johnson, Jason Aaron, Geoff Johns, Pepe Larraz, Tom Taylor… Reconozco que soy más de autores que de personajes, pero es innegable que hay mucho y bueno para todos los gustos y sensibilidades.
Otro elemento comiquero muy chulo del último año ha sido poder participar en varios podcast para compartir mi afición comiquera. En Tomando un Chiriflús hablamos de Stan Lee y Jack Kirby , sobre Substack, y hace poco sobre la escritora y editora de Marvel Ann Nocenti. En La Tierra Salvaje defendí a Jason Aaron en su etapa en Vengadores y tengo pendiente una nueva colaboración con ellos que espero grabemos muy pronto porque me hace especial ilusión. Ha sido un placer poder participar en estos podcasts y estoy muy agradecido por ser invitado y poder compartir micrófonos con gente tan maja y que sabe tanto de comics.
Si el mundo del comic va bien en lo relativo a la oferta para los lectores, aunque probablemente no tanta desde el punto de vista de la independencia económica de los autores, como espectadores de televisión también estamos viviendo una edad de oro con la enorme variedad de contenidos inspirados en los comics, o de los géneros de la ciencia ficción y la fantasía. Disney+ nos asegura prácticamente un contenido de Marvel o Star Wars todos los meses, HBO Max acaba de estrenar Peacemaker y mantiene la emisión de series como Superman y Lois o Batwoman. Mientras, esperamos que Prime Video estrene este año nuevas temporadas de The Boys, Invencible o The Rings of Power en el mundo de El Señor de los Anillos. En el mundo de las plataformas de streaming también hay una oferta enorme que no nos acabamos. De hecho, incluso una Netflix orientada a inundarnos con estrenos montoneros estrena joyas como Arcane de tanto en tanto, y en breve tendremos por fin la primera parte de la cuarta temporada de Stranger Things.
Tras el parón del COVID y con el permiso de Spiderman: No way home, 2022 va a ser el año en que el cine de superhéroes va a volver a la normalidad con un montón de estrenos alucinantes: The Batman, Doctor Strange en el multiverso de la locura, Black Adam Thor: Love and Thunder, The Flash, Spiderman: Into the Spiderverse 2, Aquaman 2 o Wakanda Forever. Espero que todo me flipe, les tengo muchas a todas excepto quizá a Wakanda Forever que espero se pueda estrenar y no sufra nuevos retrasos.
Entre tanto contenido de entretenimiento, me he obligado a leer al menos dos libros al mes. Mis reseñas de libros son de largo los posts que menos se leen partiendo que no son actualidad pura y dura, por ejemplo en los próximos meses espero poder terminar de leer la Saga de Geralt de Rivia (The Witcher) que lleva publicada más de 5 años. Sin embargo, creo que aparte de por el elemento de diario de contenidos que consumo, el blog se enriquece de estas reseñas.
Cuando llega cada final de mes y veo las cifras de visualizaciones del blog alucino pensando la cantidad de gente que lee mis contenidos, bien por casualidad al hacer alguna búsqueda de internet o bien porque estáis suscritos a mi blog. Quiero daros las gracias a todos, saber qué os interesan mis artículos también es un elemento importante que me da ánimos para continuar con esta periodicidad.
Y hablando de periodicidad, como os comentaba ahora mismo me encuentro muy a gusto escribiendo y publicando diariamente. Obviamente no tengo más obligación que la que yo mismo me impongo, y en cualquier momento podría parar y no pasaría nada. Sin embargo, dentro que 700 días seguidos me parecen una barbaridad, me doy cuenta que tengo a tiro la cifra de 1000 días seguidos. Desde luego, ¡esa sí que sería una cifra redonda bonita y un objetivo digno de alcanzar! Si no lo consiguiera tampoco pasa nada, que me quiten lo bailado. Lo que sí es seguro (al 99%), es que voy a alcanzar es la cifra de 2 años seguidos escribiendo sin interrupción (730 días), cifra también alucinante a la que llegaré el próximo 30 de marzo. Será otra cifra bonita que destacar, pero ya habrá tiempo de celebrarlo el mes que viene.
Lo dicho, muchas gracias por leerme, por los comentarios, los me gusta y por compartir mis artículos en redes sociales. Lo digo mucho, pero estoy disfrutando de la parte buena de las redes sociales, poder aprovecharlas para compartir con otros frikis nuestras aficiones frikis es un autentico lujo para un lector veterano como yo que vive en Benicasim alejado de los grandes centros de frikerio como son Madrid o Barcelona.
Y como no puede ser de otra forma, ya tengo escritos y programados los contenidos de los próximos días, con un mes de marzo que empieza apasionante por el estreno de The Batman de Matt Reeves este mismo viernes. Ya tengo mis entradas para verla en V.O. y el domingo publicaré la reseña de la primera película que espero me vuele la cabeza en este 2022. Ojalá se cumplan mis expectativas.
¡Gracias por leer este post de aniversario! Si te apetece, espero tus comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.
Tras estrenarse hace nada Belfast, nos encontramos con doblete de Kenneth Branagh en la cartelera con el estreno de Muerte en el Nilo, la segunda película del director británico adaptando las famosa novelas de Agatha Christie tras Asesinato en el Orient Express.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Basada en la novela de 1937 de Agatha Christie, Muerte en el Nilo es un fascinante thriller de misterio dirigido por Kenneth Branagh sobre el caos emocional y las consecuencias letales que provocan los amores obsesivos. Las vacaciones egipcias del detective belga Hércules Poirot a bordo de un glamuoroso barco de vapor se convierten en la aterradora búsqueda de un asesino cuando la idílica luna de miel de una pareja perfecta se ve truncada de la forma más trágica. (FILMAFFINITY)
Tras Asesinato en el Orient Express (2017), Kenneth Branagh vuelve al mundo de Agatha Christie con esta película que cuenta con guión de Michael Green, fotografía de Haris Zambarloukos, montaje de Úna Ní Dhonghaíle y música de Patrick Doyle. La película de 130 minutos de duración ha tenido un presupuesto de 90 millones de dólares.
Como puede imaginarse, uno de los puntos fuertes de la película es su estupendo reparto coral, empezando por Kenneth Branagh repitiendo su papel de Hércules Poirot, el detective privado de fama mundial. Gal Gadot interpreta a Linnet Ridgeway-Doyle, una millonaria que acaba de casarse con Simon Doyle (Armie Hammer), un pobre buscavidas que anteriormente estaba comprometido con Jacqueline de Bellefort (Emma Mackey), amiga de Linnet.
Tom Bateman es Bouc, amigo y confidente de Poirot e hijo de Eufemia (Annette Bening), pintora de renombre que paga las aventuras de Bouc. Russell Brand es Linus Windlesham, un médico aristócrata y antiguo prometido de Linnet, Ali Fazal es Andrew Katchadourian, primo de Linnet y abogado que lleva muchos de sus negocios, Rose Leslie es Louise Bourget, la doncella de Linnet.
Dawn French es la Sra. Bowers, la enfermera y compañera de Marie Van Schuyler (Jennifer Saunders), la madrina de Linnet convertida al comunismo. Además, Sophie Okonedo interpreta a Salome Otterbourne, una cantante de jazz y tía de Rosalie (Letitia Wright), antigua compañera de clase de Linnet que lleva la parte financiera del negocio de su tía. Finalmente, Susannah Fielding interpreta a Katherine, el gran amor de Poirot, ya fallecida.
Muerte en el Nilo es todo lo que se espera de ella, acertando en todo lo que es necesario para ofrecer un estupendo entretenimiento. Empezando por un reparto estupendo que obviamente en una historia de este tipo no tienen grandes desafíos actorales pero que lucen geniales en pantalla. De todos ellos, Gal Gadot es la gran beneficiada, al aparecer bellísima y perfecta en todo momento. Escucharles a todos en versión original ha sido una chulada, en especial a Kenneth Branagh que aporta un acento francés a su personaje que no se si es correcto pero que me parece genial.
Dentro que ante todo estamos ante una historia de misterio en la que hay que descubrir al asesino, Branagh añade con acierto una escena a modo de prólogo del pasado de Poirot que además de ser espectacular sirve para añadir facetas al detective que le aportan una faceta trágica muy interesante. En la parte del misterio del asesinato, la película cumple con los clichés del género, pero en ningún momento se hicieron largas las más de dos horas de proyección, primero con la construcción de las relaciones entre los personajes en un decorado espectacular, y luego con una investigación repleta de sorpresas y giros que me mantuvieron super intrigado en todo momento.
Además, hay que destacar un vestuario estupendo realizado por el español Paco Delgado, que añade las gotas las justas de glamour y estilo a esta historia ambientada en 1937. En general, todo lo que tiene que ver con el diseño de producción me parece una pasada, con largos planos secuencia caminando por el Karnak, el barco que viaja por el Nilo, indicando que o bien rodaron en este barco durante la parte del rodaje realizado en Egipto, o lo más probable, que lo construyeron en el estudio de Inglaterra donde se rodó la mayoría del film y luego insertaran digitalmente los fondos. La fotografía es otro elemento super correcto del film, como también lo son las espectaculares imágenes de Egipto y sus pirámides. Como digo, en la parte del espectáculo visual, Muerte en el Nilo cumple también con lo que se espera de ella.
Como digo, no se me ocurre nada negativo de la película, creo que acierta en todo lo que plantea y es un estupendo entretenimiento. Quizá lo único sería que precisamente por ser lo que es, una adaptación de Agatha Christie, posiblemente haya espectadores que no se animen a verla, perdiéndose dos horas estupendas.
Visto el éxito de Muerte en el Nilo, que se suma al super entretenido asesinato en el Orient Express de hace unos años, me encantaría que la película fuera rentable y Fox diera luz verde a Branagh para que hiciera una nueva película de Agatha Christie cada tres o cuatro años. Yo seguiré pasando por caja encantado.
Comparto el trailer de la película:
Muerte en el Nilo es un entretenimiento modélico, ideal para todos los fans del género «whodunit». Super recomendable.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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