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Crítica de Sólo asesinatos en el edificio (Disney+)

Estoy tan acostumbrado a usar Disney+ para ver los contenidos de Marvel, Star Wars o Pixar que el estreno en Star de Sólo asesinatos en el edificio me ha resultado una sorpresa total.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Tres extraños que comparten la obsesión por el «true crime», de repente se ven atrapados en uno.

Sólo asesinatos en el edificio es una serie creada por Steve Martin con John Hoffman planteada como un whodunit con una sensibilidad casi teatral, al ambientar casi toda la acción dentro del edificio. La serie de 10 episodios de media hora cada uno ha contado con dirección de Jamie Babbit (4 episodios), Gillian Robespierre (2), Don Scardino (2) y Cherien Dabis (2) con Chris Teague en la dirección de fotografía, guiones de John Robert Hoffman, Steve Martin, Kirker Butler, Kristin Newman y Ben Smith, y música de Siddhartha Khosla.

La serie fue producida en su momento por 20th televisión y estrenada en Hulu en Estados Unidos, mientras que Disney+ se ha encargado de la distribución en España. A destacar además que ya ha sido confirmada una segunda temporada para alegría y alivio de sus múltiples fans.

El principal reclamo de la serie son el estupendo trío protagonista formado por Steve Martin es Charles, un actor que se convirtió en la década de los 80 en una estrella televisiva de las series policiacas y de detectives que vive en el edificio Arconia de Nueva York. Otros vecinos son Martin Short como Oliver, un director de Broadway arruinado que crea la idea del podcast y se convierte en su director y Selena Gomez como Mabel Mora, una joven que vive en un piso heredado de su tía.

Sólo asesinatos en el edificio me ha parecido una serie estupenda que ha sabido sacar todo el partido posible al carisma de los protagonistas y al concepto del whodunit producido en un espacio limitado pero amplio a la vez, al tener un edificio lleno de inquilinos con sus rarezas y excentricidades. Otro acierto de la serie es el plantear los episodios de 30 minutos que siempre han ido al grano ya sea en trama o caracterización, evitando los “minutos de la basura” que tan habitualmente nos molestan en series de otras cadenas.

Dentro de una estructura trillada de buddy-movie de compañeros que no se soportan pero se ven obligados a trabajar juntos con un dúo convertido en trío, los guionistas han brillado a la hora de espaciar los giros y las sorpresas a lo largo de toda la serie, pero haciendo que cada episodio fuera satisfactorio en si mismo y te dejara con ganas de ver el siguiente. Me ha gustado mucho la química que tienen los protagonistas juntos, Steve Martin, Selena Gomez y Martin Short, tanto cuando están los tres juntos como los diferentes diálogos cuando sólo son dos. Quizá Martin Short es el más cargante de los tres, pero creo que eso también cuenta dentro de su caracterización. La forma en que presentan sus sorpresas y cómo los van caracterizando es otro de los elementos más positivos de esta primera temporada.

Quizá el único problema que hay es que dentro que todo está bien y me ha gustado, es todo tan académico dentro del género que pensando en Agatha Christie y sus obras, sabes que algún posible sospechoso no puede ser el asesino porque siempre es alguien que menos te lo esperas. En este sentido, a partir del final del octavo episodio, o más concretamente el principio del noveno, quedó claro quién era el sorprendente asesino de esta primera temporada.

Pero que esto no te engañe, Sólo asesinatos en el edificio me ha gustado mucho y cumple de sobra el objetivo de entretenimiento con una historia ambientada en Nueva York que recuerda en cierta manera al cine de Woody Allen y en general las historias con vocación atemporal que seguiremos viendo durante muchos años.

Comparto el trailer de esta serie:

Si te gusta las historias de misterio tipo Se ha escrito un crimen, Sólo asesinatos en el edificio te va a encantar y no puedo más que recomendártela.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

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¡Saludos a todos!

Oats Studios de Neill Blomkamp (Netflix)

Netflix ha estrenado casi por sorpresa unos interesantes cortometrajes dirigidos por el director sudafricano Neill Blomkamp en su estudio Oats Studios.

PUNTUACIÓN: 7/10

El director Neill Blomkamp produce una serie de cortometrajes experimentales que imaginan mundos postapocalípticos y escenarios aterradores.

Neill Blomkamp (Johannesburgo, Sudáfrica, 1979) es un director de cine y guionista sudafricano. Su cine se caracteriza por un estilo documental, cámara en mano, que utiliza efectos naturalistas y realistas generados por ordenador y una temática social. Actualmente reside en Vancouver.

El director se hizo famoso en 2009 gracias a District 9, su primera y mejor película que se convirtió en una realidad gracias a que Peter Jackson vio su cortometraje «Alive in Joburg» y se decidió a producir el largometraje. District 9 y Alive in Joburg cuentan la historia en formato de falso documental de un grupo de extraterrestres que tienen que sobrevivir en un ghetto de Johannesburgo años después del primer contacto. En esta película, Blomkamp ya muestra lo que se van a convertir en sus señas de identidad. Unas historias de ciencia ficción planteadas con una gran crítica social rodadas con cámara en mano al estilo documental que combinan de manera brillante numerosos efectos mecánicos reales con otros generados por ordenador. La película fue un éxito de crítica y público, siendo nominada a los Oscars de 2010 en las categorías de Mejor Película, Mejores Efectos Visuales, Edición y Guión Adaptado.

Tras ella, Elysium (2013) fue una pequeña decepción. A pesar de un increíble diseño de producción, otro de sus puntos fuertes, y de una historia planteada a partir de la lucha de clases sociales en un mundo futuro en el que los pobres malviven en la basura de un mundo contaminado mientras los ricos viven es oasis en las nubes, la historia no acabó de cuajar. Contar con Matt Damon de estrella hizo que la película tuviera una buena recaudación pero sin ser el taquillazo que fue District 9. Chappie (2015) fue un intento de volver a los orígenes, en este caso con un robot que intenta sobrevivir en una Johannesburgo con muchas similitudes a la vista en District 9, y pasó bastante desapercibida.

Tras varios años en los que su nombre ha estado asociado a numerosas películas, entre otras el reinicio e Aliens o de Robocop, que han acabado en nada, Blomkamp fundó en 2017 Oats Studios, un estudio en el que poder plasmar sus inquietudes respecto a la ciencia ficción, creando unos cortos que muestren la potencia de su imaginación a los estudios de cine (y a los espectadores), a ver si volvía a sonar la flauta y alguno de estos conceptos conseguían convertirse en una película como pasó con Alive in Joburg. Son estos cortos, creados entre 2017 y 2020, los que ha estrenado Netflix este mes. Y como digo, más que «cortos experimentales» como nos vende la publicidad, lo que tenemos aquí son prácticamente unos storyboards ampliados para vender su siguiente película.

A destacar que Blomkamp ha estrenado este 2021 Demonic, película en la que combina el cine de terror con la ciencia ficción que aún no he podido ver.

Entrando al visionado de estos 10 cortometrajes, hay dos que me han parecido realmente buenos y que si parecen estar pensados para convertirse en película. De hecho, no sorprende que sean los dos primeros de esta serie mostrada por Netflix, ya que son los más potentes visualmente y desde el punto de vista de sus valores de producción, así como en lo referido a la construcción de los mundos que nos presentan:

Rakka, cortometraje de 2017 de 21 minutos escrito y dirigido por Blomkamp que cuenta con el gran de reclamo de Sigourney Weaver como protagonista. La historia está ambientada en un futuro postapocalíptico en el que la humanidad se prepara para la batalla final contra una invasión alienígena de seres reptiloides que está terraformando el planeta.

El corto muestra lo mejor del estilo de Blomkamp, con escenas super potentes visualmente, una perfecta integración de CGI con efectos prácticos como prótesis y maquillajes, y una historia que si bien no es original, al menos tiene conceptos que merecerían la oportunidad de ser desarrollados en largo metraje.

Firebase (La base militar), el segundo corto de Oats Studios también de 2017, es una locura ambientada en la guerra de Vietnam que muestra género bélico con terror y altas dosis de body-horror, cuando un soldado americano descubre que hay algo en la jungla aún más aterrador que el Vietcong. No, no es un predator.

Como si Blompkamp fuera un alumno aventajado de Cronemberg, en este corto tenemos mutaciones terroríficas en las que soldados son transformados desde el interior de su cuerpo en seres extraños con extremidades afiladas como si de insectos se tratara. En cuanto a historia, este corto es el más interesante y el que cuenta con elementos que resultan más novedosos.

Cigoto, el quinto episodio, es una historia de terror con conexiones a La Cosa de Carpenter, rodado en un ambiente claustrofóbico en el que asistimos a la huida de dos personas de una criatura alienígena mutada con adn humano que les persigue. El cortometraje está protagonizado por Dakota Fanning y en él que volvemos a ver el gusto de Blomkamp por el body-horror, al tener un monstruo gigante formado de los cuerpos de la gente que ha ido matando y asimilando, creando un gigante con 30 piernas y brazos y un aspecto general de estar sacado de nuestra peor pesadilla.

El pero de esta serie de cortometrajes estaría precisamente en que estos tres episodios están realmente bien, de hecho los dos primeros me parecen fantásticos, pero los restantes 7 son super chorras y se sienten como historias de relleno sin el impacto de estos primeros, casi creados por compromiso para recordar a la gente que el estudio seguía haciendo cosas. De hecho, que ninguno supere los 10 minutos de duración cuando estos tres primeros superaban los 20 ya indica la falta de ambición en la realización de los mismos.

Sin embargo, cuando brilla, Blomkamp brilla a un nivel altísimo, y realmente me deja con ganas de que alguna de estas dos ideas llegue a convertirse en largometraje. Si el objetivo de estos cortos era recordarnos la potencia visual de Blomkamp, está más que conseguido.

Comparto el trailer de esta serie:

Oats Studio es una irregular muestra del trabajo de Neill Blomkamp, pero sólo por los 3 mejores cortometrajes, creo que merece la pena el visionado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de What if…? episodio 9 (Disney+)

¡Qué final! What if…? en Disney+ se ha convertido en el disfrute más satisfactorio y 100% comiquero de la actual hornada de contenidos de Disney+. Una pasada alucinante que no puedo recomendar suficientemente a todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Episodio 9: ¿Que pasaría si… el Vigilante rompiera su juramento?

Último episodio de esta primera temporada de What if…?, que ha superado mis expectativas más locas de la mejor manera posible. El episodio de 35 minutos de duración, 31 con los títulos de crédito, está escrito por A.C. Bradley y cuenta como siempre con dirección de Bryan Andrews.

En este climax final tenemos un all-star de voces originales entre las que encontramos a Jeffrey Wright (Uatu el Vigilante), Hayley Atwell (Peggy Carter / Captain Carter), Chadwick Boseman (T Challa), Chris Hemsworth (Thor), Benedict Cumbebatch (Doctor Strange), Michael B. Jordan (Killmonger), Toby Jones (Arnim Zola), Frank Grillo (Rumlow), Georges St-Pierre (Batroc), Kurt Russell (Ego), Samuel L. Jackson (Nick Fury) y Tom Hiddlestone (Loki).

Comentaba la semana pasada sobre el octavo episodio, además de lo flipado que me había dejado el continuará, lo bonito que sería tener como climax final una reunión de los héroes de episodios anteriores para combatir a Ultrón. Dicho y hecho. El nivel de disfrute que me ha ofrecido este último episodio ha sido tan alto, con un final tan satisfactorio que recuerda con toda la intención del mundo a Vengadores Endgame, que no puedo más que quitarme el sombrero ante los creativos que nos han regalado la que para mi es junto a Wandavision, la mejor serie de Marvel Studios hasta la fecha.

Cuando se anunció What if…? como serie de animación, hay que reconocer que las sensaciones a nivel general era que se iba a tratar de una serie menor. Porque, claro, la animación es para niños, bla bla bla… ¡Qué equivocados estábamos!! La serie nos ha volado la cabeza gracias a las ilimitadas posibilidades que el concepto ponía a disposición de los creativos de Marvel, y nos han ofrecido una serie modélica que ha sabido jugar con argumentos, personajes y giros que han dotado a la serie de una increíble variedad.

Quiero aprovechar para destacar la alucinante animación de la serie, que me ha parecido increíble y super, por ejemplo, la de Invincible, la otra gran serie superheroica de 2021. La acción más-grande-que-la-vida a esta escala no es posible en imagen real, y me alegra que se hayan atrevido a lanzar conceptos tan grandes con el destino del multiverso en juego. Las escenas de acción han sido apabullantes e increíbles, pero quiero destacar la humanidad que transmiten todos los personajes. Aparte del plus de las voces originales, tengo reconocer que este episodio nos ha traído a la Natasha Romanoff más guapa que recuerdo, con una conexión con Peggy Carter que me encanta y me ha alegrado el día. Porque son los pequeños detalles los que hacen que conectemos con los personajes, y en este episodio los hay a montones.

Si le tengo que poner un pero al episodio, dentro que me ha gustado mucho, realmente tengo dos. El primero es el exceso de humor de Thor que no me ha funcionado y ha resultado un pelín excesivo. Y el segundo, el final «bonito» para todos en el que al final Killmonger, el villano que había terminado más o menos victorioso en su episodio, termina la temporada pagando por sus pecados, algo que queda un poco moralizante y va en contra del espíritu del What if…? original en el que algunas historias terminaban bien pero otras mal.

No me atrevo a puntual los nueve episodios de esta primera temporada de mejor a peor, en general todos me gustaron por un motivo u otro. Lo que si tengo claro es que curiosamente el más flojo de todos fue el quinto de los Marvel Zombies, justo el que a priori más fácil parecía que lo tenía para triunfar y que el climax que han supuesto los dos últimos episodios me ha parecido excepcional. Del resto me gustan las historias individuales pero mucho más si las vemos en conjunto y nos damos cuenta del crisol de historias con un nexo común de variedad.

Por suerte, la segunda temporada ya ha sido confirmada por Marvel Studios y Disney+. ya tengo ganas de ver la nueva tanda de historias, porque el concepto de Guardianes del Multiverso mola un montón y pueden ir jugando con infinitas posibilidades en el futuro. Cuando intentamos explicar a un no lector de comics de superhéroes lo genial de nuestra afición, la verdad es que a veces parece una misión imposible. What if…? se ha quedado muy cerca, si no ha conseguido ser, la mejor muestra del disfrute, la aventura y el sense-of-wonder que me atraparon hace tantos años y me hicieron en un fiel lector de Marvel durante toda muy vida. ¡Qué satisfecho me dejó este What if…?!!

Comparto el teaser de este último episodio:

What if…? ha sido diversión pura 100% Marvel. Ojalá más series así, menuda pasada.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de What If…? episodio 8 (Disney+)

What if está teniendo la difícil tarea de tener que superarse semana a semana, y en el octavo episodio emitido esta semana han conseguido volarme la cabeza de nuevo planteando una historia diferente a las anteriores.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crítica CON Spoilers.

Episodio 8. ¿Qué pasaría si… Ultrón ganara?

Natasha Romanoff y Clint Burton se lanzan a la caza de Ultrón tras un cataclismo.

Este octavo y penúltimo episodio de la primera temporada ha sido escrito por Matthew Chauncey, que escribió los episodios 2 (Black Panther), 5 (Marvel zombies) y 6 (Killmonger), y el 3 (el Whodidit) junto a A.C. Bradley. En la dirección tenemos como siempre a Bryan Andrews, en un episodio de 30 minutos, 25 sin los títulos de crédito.

En las voces originales, junto a un Jeffrey Wright (Watcher) más ocupado que de costumbre tenemos a Jeremy Renner (Clint Burton ) y Toby Jones (Arnim Zola), junto a un cameo sorpresa que prefiero no revelar, en lo que es uno de los episodios con menos voces originales de esta temporada.

¡Menudo episodio hemos disfrutado esta semana!! No se si este octavo episodio es el mejor de los emitidos hasta la fecha, pero sin duda es uno de los más impactantes. Y de nuevo, se nota el planteamiento de hacer que cada episodio sea diferente de los anteriores, consiguiendo un gran éxito a todos los niveles.

Partiendo de Vengadores Age of Ultron como base a partir de la que construir esta realidad alternativa, el episodio es un triunfo desde el minuto cero al coger a Natasha Romanoff y Clint Burton como el punto de vista de los héroes que se van a enfrentar a esta versión de Ultrón. Así se consigue que a pesar de ser un What if…? , haya conexión emocional y no quieras que mueran los protagonistas, aunque sepas que gran parte del universo si va a perecer. Esto además sirve para que estos miembros de los Vengadores tengan una posibilidad de brillar que hasta ahora no tuvieron en los episodios anteriores, lo cual me gusta mucho.

Esta conexión emocional consiguió momentos super potentes que consiguen impactar, hasta el punto que algunas muertes causadas por Ultrón me dolieron en el alma, a pesar de ser una realidad alternativa contada en un episodio de animación de 30 minutos. Narrativamente, es de 10. Pero visualmente también tiene un montón de escenas que me dejaron con la boca abierta.

Las conexiones con casi todo el MCU consiguen dar una escala al episodio que ningún otro episodio, salvo quizá el del Doctor Extraño, han tenido. Con el giro buenísimo de hacer que el Vigilante tenga que enfrentarse a Ultrón, abandonando su posición de observador pasivo de los eventos del Multiverso. Este cambio y la espectacularidad del combate me ha volado la cabeza y ha sacado todo el partido a las posibilidades que pone a disposición de los creativos de Marvel la animación de la serie, que transmite perfectamente la acción más-grande-que-la-vida que hasta hace poco era un elemento que sólo se podía encontrar en las páginas de los comics. El listón está muy alto tras ver el episodio, a ver qué se sacan de la manga para superarlo. Lo bueno es que visto lo visto, no tengo duda que lo van a conseguir.

Y además tenemos la guinda de hacer que el episodio tenga un «continuará», rompiendo la tónica de historias autoconclusivas que tuvimos hasta ahora. De hecho, que el episodio anterior terminara con la llegada de Ultrón al mundo del Thor juerguista, fue un teaser chulísimo totalmente inesperado, que ahora tras ver este episodio ha adquirido una nueva dimensión. Y entraba dentro de lo posible que el final de temporada se planteara con una historia aún más grande, pero creo que la ejecución ha sido espectacular.

Y por último, la sorpresa final con la aparición de Strange Supreme (Benedict Cumberbatch), continuando donde quedó al final del 4º episodio, ofrece el elemento final alucinante que me invita a pensar (y a soñar) que van a unir a más personajes de otros personajes para protagonizar el combate final que sería un espectacular climax de esta primera temporada. Un episodio y una temporada que no pueden ser calificado más que de espectacular.

Comparto el teaser de este episodio:

A falta de un episodio, What if…? ya es un triunfo y una de las series más satisfactorias del universo super heroico.

PUNTUACIÓN: 8/10

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El problema de Netflix con las adaptaciones de comics

A pesar de lo incorrecto de la afirmación, el mundo del comic y en concreto el comic de superhéroes siempre ha sido considerado de alguna manera el “hermano pequeño” del cine y la televisión.  Y es incorrecto porque antes incluso que Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y otros autores dieran inicio a la Marvel Age of Comics en 1961, los comics de superhéroes ofrecían en las páginas impresas un nivel de espectáculo, épica, ambientaciones fantásticas y acción más grande que la vida imposible de recrear en imagen real, ofreciendo un tipo de entretenimiento que el resto de medios no podía igualar.

Esto fue así durante más de 40 años, hasta que el director Sam Raimi nos mostró en 2002 a un Spiderman en imagen real que miraba de tú a tú a su versión comiquera.  El avance exponencial de la calidad de los efectos especiales no se ha detenido y la ventaja en espectacularidad de los comics respecto al cine se ha ido acortando con cada film. En 2019 se estrena Avengers Endgame y pocos podrán discutir que su batalla final es mucho más espectacular que la mayoría de las peleas que podemos encontrar en los comics. Pero para conseguir este nivel de espectáculo visual, es necesaria la inversión de enormes sumas de dinero, algo que no está al alcance de todas las producciones.

El avance de los efectos especiales desde los años 90 y sobre todo en el siglo XXI ya permiten crear cualquier cosa que un director pueda imaginar. Los comic con temática fantástica y superheroica se han convertido de esta manera en un filón de historias en las que los grandes estudios de cine invierten grandes presupuestos que suelen ser recompensados con buenos resultados de taquilla y rentabilidad.

En los últimos años los superhéroes también han saltado a la pequeña pantalla y cada vez hay más series de este género en la televisión. Las primeras series de este tipo también solían ser éxitos, a pesar de tener presupuestos menores, ya que la curiosidad que generaba el poder ver a tus personajes favoritos en imagen real suplía la falta de efectos especiales y medios. Pero cada vez hay más series superheroicas y cada vez más series fracasan en su búsqueda de audiencia debido a la saturación de contenidos que ofrecen todos los canales.

Y esto es lo que le ha pasado a Jupiter´s Legacy, la serie de Netflix que adapta los comics de Mark Millar y Frank Quitely. Como ha quedado demostrado, Netflix no es infalible y la serie ha sido cancelada tras la emisión de su primera temporada. En mi opinión este es el último ejemplo de una forma de hacer televisión que busca aprovecharse de la popularidad de las obras originales del mundo del comic, pero olvidándose en muchos casos de los motivos por los que esos comics son queridos y populares en primer lugar. Y no es un caso único. En los meses previos los lectores de comics sufrimos numerosas decepciones con las adaptaciones a imagen real de comics muy queridos como The Umbrella Academy (comic creado por Gerard Way y Gabriel Bá) o Locke and Key (de Joe Hill y Gabriel Rodríguez), entre otros muchos.

El primer y más obvio motivo de queja es que el comic es ante todo un medio visual en el que el lector disfruta de la acción espectacular que viven los personajes. Partimos que trasladar las aventuras y peleas de seres super poderosos a imagen real resulta muy caro, en caso de que quiera hacerse bien. Y excepto casos muy puntuales como el final de Juego de Tronos, The Mandalorian o las series de Marvel Studios estrenadas en Disney+, las cadenas de televisión no tienen a su disposición150-200 millones de dólares para producir una serie de televisión. De forma que lo que en los comics es un despliegue de imaginación y acción más grande que la vida, en las adaptaciones a la pequeña pantalla quedan convertidos en sitcoms con cabezas parlantes que ocupan el 90% del metraje del episodio, repletos de diálogos redundantes que repiten situaciones que funcionarían mejor con una imagen potente.

Esa limitación presupuestaria acaba convirtiendo las historias superheroicas en dramas en los que los personajes verbalizan sus sentimientos y la trama avanza a partir de dichos diálogos, no de la acción que se supone deberían mostrarnos. Casi parece que Netflix sabe que los espectadores durante los fines de semana tenemos la televisión puesta mientras limpiamos, cocinamos o hacemos labores de la casa, por lo que la sensación que están creando “series para escuchar” aumenta con cada nuevo visionado decepcionante.

La prueba del algodón para separar las buenas series de televisión del fast-food es muy sencilla: ¿Cuánto tiempo pasan estas series en las mismas tres localizaciones? ¿Cuánto metraje se destina a conversaciones rodadas en plano-contraplano genéricos? Cuando ves The Mandalorian o Wandavision, es imposible despegar los ojos de la pantalla porque las imágenes son las que cuentan la historia y consiguen que a los espectadores nos interese lo que está sucediendo. Con Jupiter´s Legacy, puedes tender la ropa o poner el lavaplatos y no te pierdes nada esencial porque los personajes verbalizan las situaciones y convierten lo que debería ser especial en mundano y sin chispa.

Esto por supuesto es todo lo contrario de lo que debería ser, y acaba generándose una sensación pobre, de un producto que no está a la altura del original. Si hay una constante que debería ser obligatoria es la aventura y el espectáculo. Y lamentablemente, cada vez es más habitual ver una serie con capítulos de 50 minutos en los que la falta de presupuesto hace que sólo muestren una única escena de acción y efectos especiales por episodio.

Existe otro problema añadido que es el de las escenas de acción. Te gustarán más o menos, pero son algo consustancial al género y no rodarlas bien transmite un feeling mediocre. Puestos a tener que mostrar acción espectacular, querer rodarla bien debería ser lo más importante para los productores y creativos, y sin embargo habitualmente se nota que se plantea como un trámite que hay que despachar de la forma más mecánica, impersonal y barata posible, copiando la película de moda en ese momento. Por ejemplo, John Wick.

Otro de los elementos fundamentales que explica las diferencias entre las series de televisión y los comics es la capacidad de síntesis. En las 20 páginas mensuales del comic los autores tienen que condensar las escenas más potentes y los mejores diálogos que ayuden a contar la historia, con la obligación añadida de dejar a los lectores con ganas de volver a comprar el comic el mes siguiente gracias a unos cliffhangers que son otro elemento consustancial del medio. Sin embargo, cuando ves que un comic de 6 números que se lee en 30 minutos se intenta convertir en una serie de televisión de 8-10 episodios  y al menos 45/50 minutos de duración, ya puedes intuir que la cosa no puede acabar bien.

El virus «Lost» es otro problema que aqueja a una parte de la narrativa televisiva de género. Debido a la influencia de la histórica serie creada por Damon Lindeloff, las series dividen en dos sus historias, una mitad en el presente de los personajes y la otra en un pasado que explica su origen y los posibles problemas emocionales que sufren, y que debería servir para dar pistas del misterio al que se enfrentan. Realmente esta técnica narrativa es correctísima si se utiliza bien, pero lamentablemente en los casos a los que me refiero su mala utilización hace que las historias queden partidas en dos y ninguna de las dos contiene elementos interesantes que me apetezca saber cómo terminan.

Netflix cambió el paradigma televisivo con su concepto de “binge-watching” o estrenar sus series en su totalidad el día del estreno para permitir que los espectadores puedan verse la serie entera en modo maratón. Al principio, poder ver series como House of Cards o la primera temporada de Daredevil se convirtió en un vicio tremendamente adictivo. Pero lo que antes era un acontecimiento ha mutado a una saturación de contenidos en los que Netflix estrena cada semana varias series y películas simultáneamente que hace imposible estar al tanto de todo. Mucho menos verlo.

La sensación de “serie de la semana” y que a Netflix le da igual qué serie emite mientras sigamos conectados, genera una sensación “montonera” e intercambiable en la mayoría de sus estrenos recientes de fantasía y género superheroico. Con el añadido (a peor) que en Disney+, Prime Video o HBO el estreno semanal ayuda a que el boca a boca de los espectadores genere interés por su estreno, de forma que las audiencias en muchos casos crecen semana a semana a medida que se va emitiendo. Sin embargo, Netflix prácticamente sólo promociona una serie o película la semana de su estreno y, excepto pelotazos puntuales, pasan a segundo término casi inmediatamente ante la necesidad de promocionar el estreno de la semana siguiente, con lo que el posible impacto que pudiera tener se reduce, quedando oculto entre el propio catálogo. Jupiter´s Legacy se estrenó en Mayo y a los 15 días nadie se acordaba de ella. Loki terminó en Julio y aún seguimos analizando las consecuencias de lo que ha sucedido en esa serie y sus repercusiones en el MCU.

Y esto no quiere decir que Netflix no tenga series muy disfrutables, El Método Kominsky o Gambito de Dama por ejemplo me han encantado. Pero en lo referido a adaptaciones en imagen real de historias nacidas en el mundo del comic, la cadena de streaming está mostrando una preocupante falta de calidad y personalidad.

La personalidad, o la falta de ella, es otro problema recurrente en estas adaptaciones de Netflix. Los comics reflejan ante todo la personalidad de sus autores, y no se entiende Locke & Key sin la imaginación oscura de su dibujante Gabriel Rodríguez o Jupiter´s Legacy sin el poderío visual de Frank Quitely y los golpes de efecto de Mark Millar. Sin embargo, cuando se estrenaron las series de televisión, buscando un producto que pueda gustar a un público mayoritario de todas las edades eliminaron precisamente todo lo que hacía especial el comic, consiguiendo unos personajes planos y un aspecto visual mediocre, que casi podría intercambiarse con el de otras series de la cadena.

Quizá lo primero que habría que pedir a Netflix es que si realmente quieren seguir produciendo series basadas en comics de superhéroes o de temática fantástica, que inviertan en ellas para que luzcan de la mejor manera posible. Pero no es sólo cuestión de dinero, también influye la calidad de los profesionales contratados y si realmente son fans del género y conocen qué es lo que hace que la historia sea especial, o estamos ante alguien con un contrato “alimenticio” al que le da igual hacer esto mientras le paguen y probablemente estuviera más a gusto en otro tipo de historias.

También es importante recordar que el aspecto visual por supuesto es importante, pero lo es incluso más crear historias potentes que resalten los valores que poseen los personajes. Superman o el Capitán América no han sobrevivido 80 años desde su creación por lo llamativo de sus uniformes o sus poderes, sino por el carisma y la personalidad que han transmitido a varias generaciones de lectores que queremos seguir leyendo sus aventuras, porque nos interesan Clark Kent y Steve Rogers.

Lamentablemente, mientras la política de Netflix siga siendo la de inundar la parrilla de novedades en lugar de cuidar cada uno de sus estrenos, no veo un final feliz a la vista. Si mantienen esta tendencia y no saben crear personajes interesantes que se enfrenten a amenazas originales con historias visualmente atractivas, tal vez sea mejor seguir disfrutando de los superhéroes en su medio natural, el comic.

**Escribí este texto el pasado mes de junio para la revista – fanzine El Colmo editada en Alcora (Castellón). Problemas de producción han provocado que la revista aún no haya sido publicada por lo que, debido el tiempo transcurrido, he decidido compartirlo en el blog para que llegue a más lectores y no se pierda. Espero que os guste.

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