Crítica de La edad de oro de James Robinson y Paul Smith (Ediciones Zinco)

Gracias a mi amigo Marcos del podcast Tomando un chiriflús he recuperado los comics básicos del genial dibujante Paul Smith, empezando con La edad de oro, el maravilloso comic de 1993-94 realizado con el escritor James Robinson y el color de Richard Ory, que yo tengo en la primera edición española publicada por Ediciones Zinco en 1994

PUNTUACIÓN: 8.5/10

En la Edad de Oro de la década de 1940 surgieron extraordinarios hombres y mujeres con unas habilidades excepcionales, dispuestos a defender la retaguardia, y sus máscaras y trajes fueron un faro de esperanza para una nación atribulada. Flash, Green Lantern, Hawkman, Starman, el Átomo, Liberty Belle y muchos otros… esos superhéroes contestaron a la llamada a las armas de América, formando la Sociedad de la Justicia de América.

Pero la guerra terminó, y la necesidad de héroes terminó con ella. A medida que menguaba su importancia, estos campeones intentaron regresar a sus vidas, pero se encontraron con que eran vistos con sospecha y miedo, incluso por su propio Gobierno. Un nuevo héroe llamado Dynaman ha capturado la atención del público, apoyado por políticos que quieren promover los ideales fascistas del gobierno de la era McCarthy. Pero cuando queda claro que la agenda y los orígenes de Dynaman son más oscuros de lo que nadie podía haber imaginado, solo los justicieros de la Edad de Oro podrán detenerle.

Los aclamados creadores James Robinson (Starman) y Paul Smith (The Uncanny X-Men, Nexus) hacen historia y redefinen una era en esta historia clásica dentro del sello Elseworld (Otros Mundos). La edad de oro es una miniserie de cuatro números editada en el formato prestigio de 48 páginas por tomo.

James Dale Robinson (Mánchester, 1963) es uno de los grandes escritores de la década de los 90. Robinson debutó como escritor en 1989 con la novela gráfica London’s Dark, ilustrada por Paul Johnson. Colaboró en diversas antologías, como «Grendel: Devil’s Whisper», antes de llegar al mercado estadounidense con varias series de Terminator para Dark Horse. Entre 1993-94, Robinson escribió la serie limitada The Golden Age para DC Comics con dibujo de Paul Smith, que, a pesar de ser una historia de Elseworlds, estableció gran parte de la historia que más tarde utilizaría en su obra más conocida, Starman, co-creada junto a Tony Harris. En 1997, el trabajo de Robinson en este título le valió un premio Eisner a la «Mejor historia seriada». Además de Starman, en esa época Robinson colaboró en Batman: Legends of the Dark Knight, en una miniserie de Vigilante y el spin-of The Sandman, Witchcraft, para Vertigo.

En Image, Robinson escribió una breve pero estupenda etapa en Wildcats (1994-95) que amplió la mitología del equipo y lanzó la serie de creación propia Leave It to Chance (1996-2002) con el artista Paul Smith, que les valió otros dos premios Eisner en 1997, a la «Mejor serie nueva» y al «Mejor título para lectores más jóvenes». En Marvel trabajó como guionista en varios títulos de Marvel, como Cable y Generation X. En 1999, Robinson y su compañero David S. Goyer encabezaron el regreso del equipo de superhéroes de la Edad de Oro, la Sociedad de la Justicia de América, al Universo DC.

Robinson escribió el guion para la película directa a vídeo Firearm (1993), basado en el cómic creado por él publicado por Malibu. A finales de los 90, Robinson y David S. Goyer escribieron un borrador no utilizado para la entonces inminente película Freddy contra Jason. El trabajo más conocido de Robinson como guionista es la adaptación de 2003 de The League of Extraordinary Gentlemen, que causó una enorme controversia entre los fans de la obra original por los numerosos cambios que se realizaron. Tras varios años alejado de los comics, Robinson volvió a la industria en 2006, trabajando en numerosos comics de DC y Marvel, pero sin el brillo de sus primeros trabajos.

Paul Smith (Kansas City, 1953) comenzó su carrera como dibujante de animación en la película de Ralph Bakshi El Señor de los Anillos. A principios de la década de 1980 colaboró en diversos títulos de Marvel Comics, como Marvel Fanfare #4 (septiembre de 1982). Se convirtió en el dibujante regular de Doctor Strange a partir del número 56 (diciembre de 1982), pero lo abandonó tras sólo dos números para poder trabajar en The Uncanny X-Men. Su etapa en la serie duró desde el número 165 al 175, diseñando el look punk para Tormenta, que debutó en Uncanny X-Men 173 (octubre de 1983). Unos meses después de abandonar The Uncanny X-Men, Smith volvió como dibujante regular de Doctor Strange. Trabajó en esa serie desde el número 65 hasta el 73, dibujando siete de esos números. Smith trabajó brevemente en el spin-off de X-Men X-Factor. Otros de sus trabajos son The Golden Age (1993) y el cómic para jóvenes Leave It to Chance (1996-2002), ambos en colaboración con el escritor James Robinson. Smith también ha colaborado en varios títulos de First Comics, como American Flagg, Nexus y GrimJack.

Muchas cosas interesantes que comentar de La edad de oro. En la actualidad hay bastante unanimidad sobre que es uno de los mejores comics editados por la DC Comics de los años 90. Pero en ese momento de los años 90, James Robinson era un novato con muy poca experiencia previa en el mainstream americano. Es verdad que la novela gráfica London’s Dark recibió buenas críticas y las miniseries de Terminator en Dark Horse son super entretenidas, pero de alguna manera DC estaba apostando por un escritor poco o nada conocido. Por contra, Paul Smith era un dibujante super estrella en Estados Unidos tras su etapa en Patrulla-X que hubiera podido dibujar lo que hubiera querido en DC. Que decidiera unirse a Robinson para crear este Elseworlds fuera de continuidad resultó una feliz coincidencia para los lectores.

La edad de oro es un comic Elseworlds, sello de DC planteado para permitir contar historias fuera de la continuidad, dando mayor a los autores. Gotham by Gaslight (1989) de Brian Augustyn y dibujado por Mike Mignola, que presentaba una versión de la Edad Victoriana del superhéroe a la caza de Jack el Destripador, fue el primer comic considerado Elseworlds, aunque en realidad en ese momento no existía esa denominación. De hecho, fue el éxito de este comic lo que llevó a la creación del sello Elseworlds, pasando este título a ser declarado retroactivamente la primera historia Elseworlds. El primer comic en llevar el logotipo de Elseworlds fue Batman: Holy Terror en 1991, escrito por Alan Brennert e ilustrado por Norm Breyfogle, y ese mismo año también se publicó Batman: Red Blood de Doug Moench y Kelley Jones.

Tras unos primeros años dominados por Batman, La edad de oro cambió lo que hasta ese momento era la línea Elseworlds. En lugar de contar una historia alternativa del héroe en cuestión ambientada en una situación diferente a la habitual, La Edad de oro es una narración de una versión alternativo del pasado del Universo DC y el nacimiento de la Silver Age. De hecho, si no fuera por las numerosas muertes que tendremos en estas páginas, el comic podría perfectamente haber estado en continuidad. La edad de oro es un comic maravilloso que tuvo una gran influencia en la DC de la segunda década de los 90 y primeros 2000, por ejemplo por el retorno de la JSA a la continuidad de DC, realizada por el propio Robinson con David Goyer, a los que se les unió un joven Geoff Johns. Sin embargo, diría que en la última década ha quedado un tanto opacado no tanto por la indudable calidad de este comic, sino por el éxito arrollador que DC: La Nueva Frontera de Darwyn Cooke cosechó entre el fandom y la crítica comiquera, con una historia que es de alguna manera idéntica, al contar otra versión de la Golden Age.

James Robinson plantea la historia para realizar una crítica hacia el McCarthismo y la caza de brujas que se produjo en los años 50, aunque curiosamente esta historia está ambientada en los años previos, casi como si Robinson realice una precuela de esos hechos históricos además de contar una historia de superhéroes.

Robinson plantea una historia con mucho texto que implica una lectura interesante y larga. Esa podría ser una importante diferencia respecto a comics editados en los últimos años. En La edad dorada Robinson utiliza la voz en off como narrador de la historia, empezando por la explicación del periodo justo tras finalizar la 2ª Guerra Mundial. Junto a esto, el comic alterna otros narradores, como la voz de los noticieros que informaban de las últimas noticias, así como los pensamientos de algunos de los protagonistas. En especial Johnny Chambers, el antiguo velocista Johnny Quick, un cineasta que empieza la historia intentando terminar un documental sobre la desaparición de los héroes, y que nos dará otros detalles fundamentales, como el motivo real por el que los superhéroes no participaron en la guerra. Chambers es de alguna manera el hilo conductor de la historia, aunque en otros momentos estemos en la cabeza de Ted Knight (Starman), Rex Tyler (Hourman) y, sobre todo, Paul Kirk (Manhunter), el héroe amnésico cuya persecución iniciará de alguna manera el thriller y nos mostrará que algo anda mal en la teórica utopía que los los Estados Unidos de posguerra. Que estos tres héroes tengan problemas mentales también es otro elemento que resalta que estamos ante personas de carne, hueso y debilidades. Un detalle muy deudor de Watchmen, en mi opinión.

Junto a Manhunter, el comic narra el ascenso de Tex Thompson, antes conocido como el Americommando y Mr. America, que regresa de Europa como héroe de guerra y aprovecha su fama para iniciar una carrera política que le lleva ser elegido senador. Su ascenso al poder le llevará a formar su propio grupo de superseres que llene el hueco dejado por la retirada de la JSA y la All-Star Squadron. El grupo de Thompson estará formado por Robotman, que es cada vez más robot y menos hombre, el Átomo y Johnny Thunder, jóvenes que buscan un lugar al que pertenecer. Además, Dan el Dyna-Mite (Daniel Dunbar), aceptará ser sometido a unos experimentos que le convertirán en un superhombre a nivel de Superman (que no aparece en este comic tras ser reiniciado por John Byrne en 1986 y establecer que no estuvo presente en los años 40-50). La sensación que Thompson esconde un oscuro secreto es algo que nos acompaña en todo el comic, hasta que conocemos este secreto y su conexión con la amnesia de Manhunter en las últimas páginas del tercer número, que prepara el terreno para el climax final del último número.

Al ser una historia crepuscular de la JSA y el All-star Aquadron, por estas páginas aparecerán muchos superhéroes, de los cuales los que tienen relevancia son Linterna Verde (Alan Scott) y Liberty Belle, que se convertirá en la inesperada y justa protagonista en el climax final. Junto a ellos, Tarántula, el Capitán Triunfo (Lance Gallant), Bob Daley alias Fatman, Hawkman, el Capitán Cometa, Human Bomb, Sportsmaster, Doll Man, Red Bee y el Doctor Mid-Nite también estará presentes, aunque algunos de ellos sean apenas cameos en el climax final.

Releyendo el comic me queda la sensación de historia bien hilada que se construye a fuego lento sin apenas escenas de acción en los tres primeros números, nada que ver con lo que se espera de un comic de super-héroes. Este ritmo pausado sin cliffhangers potentes en los primeros números son elementos que también marcan que estamos en un comic creado hace 30 años, cosa que a mi no me ha desagradado, pero a la vez tampoco me ha flipado. En este sentido, tener números prestigio con 45 páginas cada uno permitió a Robinson plantear este ritmo diferente al de las grapas tradicionales, no estando constreñido con la obligación de plantear una escena de acción cada 15-20 páginas, al poder contar la historia como él prefiriera.

Un aspecto que con ojos actuales no me acaba de funcionar sería el papel que Robinson plantea para algunos personajes, por ejemplo para Ted Knight, que es más bien muy escaso. Al ser un Elseworlds fuera de continuidad, Robinson tenía vía libre para hacer lo que quisiera. En el climax final el villano realiza una masacre antes de ser detenido, matando a numerosos héroes que prácticamente no habían aparecido y por tanto no han creado ningún vínculo emocional con el lector (otra cosa es la conexión que cada lector tuviera con ellos), siendo poco menos que carne de cañón. Carter Hall (Hawkman) al menos acababa de aparecer en el tercer número, pero resulta super insuficiente para que funcione o impacte como debería. Este sería mi principal problema con la historia de Robinson, dentro que es un comic que disfruto mucho siempre que lo leo. Y cuyo final positivo deja una sensación satisfactoria estupenda, al plantear el final de una época y el comienzo de la siguiente (la Silver Age), que tendrá sus propios héroes.

Si la historia está bien, lo que sigue luciendo espectacular es el dibujo de Paul Smith, con el color de Richard Ory. El estilo minimalista de Smith es perfecto para este comic que por la propia premisa y protagonistas debe tener un feeling retro. Al igual que Darwyn Cooke en La última frontera, Paul Smith parece que ha nacido para dibujar a estos personajes y este momento temporal post Segunda Guerra Mundial. Los edificios, vehículos, trajes, etc,,, todo luce casi salido de un documental de la época. De hecho, el color de Ory ayuda a diferenciar claramente los diferentes elementos, consiguiendo que la lectura sea fluida y nunca te pierdas a pesar de la gran cantidad de personajes que van entrando y saliendo en la historia, dada la naturaleza coral planteada por Robinson.

En un momento en el que el comic de superhéroes estaba plagado de líneas cinéticas y colores por ordenador super impactantes, leer La edad de oro fue y sigue siendo un remanso de paz. Smith es un narrador extraordinario, y es un maestro colocando siempre las líneas justas para mostrar la acción de la forma más clara y elegante posible. Ni una más ni una menos. De igual forma, los colores planos de alguna manera ayudan también a transmitir el tono atemporal que necesitaba el comic, de forma que gráficamente el comic sigue luciendo una pasada.

El trabajo de Smith de caracterización de los héroes, aunque apenas llevan sus uniformes, me parece soberbio. Son de hecho la versión más icónica y reconocible. Pero incluso mejor está a la hora de dibujar a las personas debajo del antifaz, con protagonistas reconocibles de principio a fin que transmiten el dolor emocional que sientes en su interior. Y aunque como decía el comic evita las peleas de «pijameo», el climax final con el combate de todos los héroes contra el villano está super bien planteada, con varios momentos super impactantes.

En muchas ocasiones he comentado que un mal dibujo arruina un buen comic. En el caso de La edad de oro, el arte de Smith eleva aún más el estupendo guion de Robinson, haciendo que un comic notable se convierta en clásico.

En resumen, La edad de oro es uno de esos comics que todo fan de los comics de DC Comics debería leer al menos una vez en la vida. Y desde luego, tenerlo en casa, sea en la edición que sea.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Stan Lee y la gran novela americana de Alejandro Martínez Viturtia

Cuando me enteré que Editorial Base publicaba un nuevo ensayo sobre el mundo del comic, el tema no me pudo parecer más interesante. Así que me tiré de cabeza a leer Stan Lee y la gran novela americana, escrito por el editor de Marvel en España Alejandro Martínez Viturtia.

PUNTUACIÓN: 8/10

Durante décadas, escribir la Gran Novela Americana constituyó la ambición de muchos autores estadounidenses. Se trataba de concebir un texto que capturase la esencia de la joven nación, que expresase la experiencia de ser norteamericano, con sus preocupaciones y contradicciones… Moby Dick, Las aventuras de Huckleberry Finn o El arco iris de gravedad son algunos de los títulos que suelen invocarse cuando el concepto aparece en una conversación entre críticos. En este ensayo, Alejandro Martínez Viturtia, el que ha sido el gran editor de Marvel en España, nos invita a considerar esa narración de narraciones que es el Universo Marvel como una de las candidatas a la Gran Novela Americana. Y es que en aquellos cómics de superhéroes que comenzó a escribir en 1961, Stan Lee se ocupó de todos los grandes temas que preocupaban a la sociedad estadounidense. Unos tebeos que estos Apuntes de Cómic te harán observar con una mirada distinta.

Stan Lee, la figura más influyente del mundo del cómic, creador de Spiderman, Hulk, Iron Man,…

El autor del libro, A. Martínez Viturtia, es uno de los grandes editores de cómic en la historia de España.

Alejandro Martínez Viturtia nació en Terrassa hace ya muchos años. Aprendió a leer para poder descifrar lo que decían los tebeos, y muy joven comenzó a editar el fanzine Ragnarok y a escribir diversas secciones en las ediciones en español de cómics Marvel. Cursó una licenciatura en Ciencias Químicas y se desempeñó como ingeniero y consultor hasta que en 1998 asumió su destino y empezó a trabajar como editor de Marvel para Forum. En Forum fue el responsable de Marvel, Conan, Fanhunter, Clásicos de Prensa y, ocasionalmente, de tebeos europeos y españoles. En 2005 pasó a Panini Comics para asumir la misma posición de editor de Marvel y, poco después, la de director editorial de cómics. Amante de los cómics, de Marvel, de la literatura y del papel viejo en general, solo era cuestión de tiempo que escribiera este libro.

A poco que hayas leído artículos o libros sobre Marvel Comics y/o Stan Lee de los primeros años, o visto videos o escuchado podcasts, hay una idea que se repite en todos ellos. Y es la idea que Stan Lee en sus primeros años pensaba que el comic era una actividad de paso mientras afinaba su estilo para poder escribir LITERATURA, lo que a él le parecía una actividad más respetable en comparación a los comic para niños que escribía y editaba desde los años 40. Y dentro de la literatura, su ilusión era llegar a escribir «la gran novela americana», esa gran obra destinada a perdurar en el tiempo y que mostrara la sociedad americana como el crisol de gentes, culturas y religiones que lo componen, ayudando a mostrar y entender esta sociedad con grandes virtudes y problemas igualmente grandes.

Muchos estudiosos del medio han expresado la idea que sin que él se diera cuenta, Stan Lee SI fue el autor de esa gran obra sin necesidad de escribir ningún libro. Por ejemplo, en la biografía que Danny Fingeroth escribió de su jefe en Marvel, La asombrosa vida de Stan Lee – Una vida en clave Marvel. Los comics Marvel es una gran historia-río que a veces por casualidad pero siempre gracias al buen ojo de Lee para captar los cambios de la sociedad de su tiempo, supo reflejar los problemas de la sociedad americana y conectó con varias generaciones de lectores que se vieron reflejados en los personajes que creó junto a Jack Kirby, Steve Ditko y tantos otros profesionales.

Aunque como digo la idea central de este ensayo de Alejandro Martínez Viturtia no puede decirse que sea enteramente original, si agradezco que el autor haya escrito este interesante ensayo en el que presenta de forma amena, interesante y sobre todo ordenada, los principales hitos de la obra de Lee que explican que se cumpla esta apreciación sobre que los comics Marvel de los años 60 y 70 son una gran novela americana. Tal y como se entiende el término de crónica de la sociedad de la época. Tras haberlo leído y escuchado en varias ocasiones estas ideas, me parece genial tener todas estas ideas y claves condensadas en un único libro tan interesante como este.

Un elemento que resalta el enorme hito que suponen estos primeros comics Marvel es que Lee nunca pensó que estos comics fueran a perdurar en el tiempo como no lo hicieron los de los años 40 y 50. Aunque si intentó dignificarlos al reflejar problemas reales de su época y buscó ampliar su base de lectores al creer que los comics no eran sólo para niños de 10 años. Sus comics al final si son históricos y cambiaron para siempre el medio gracias a su calidad, por supuesto aquí entran también los genios del dibujo Jack Kirby y Steve Ditko, y la forma en que conectaron con los lectores gracias a unos personajes que crecían y evolucionaban al mismo tiempo que los lectores gracias al novedoso concepto de la continuidad.

El ensayo está dividido en 8 capítulos que cubren todas las claves de los elementos rompedores que Lee incluyó en sus historias entendiendo las inquietudes sociales de la época, y que le hacen merecedor de esta calificación de escritor histórico autor de una «gran novela americana». Pero ¿qué es la Gran Novela Americana?, El Universo Marvel es así, La Visión del científico en Marvel, La Guerra Fría, Negros, pieles rojas, judíos, amarillos, Los problemas sociales, La visión de Dios, y Por fin, la Gran Novela Americana. Martínez Viturtia incluye además tres interesantes apéndices reflejando la particularidad de España y cómo también aprendimos a amar a los comics Marvel, las reacciones de la prensa generalista americana a la revolución Marvel, además del manifiesto del autor argentino Héctor Germán Oesterheld escrito en los años 50 y que comparte importantes similitudes con lo que Lee escribió años más tarde en los Estados Unidos, bajo la premisa de intentar dignificar el medio del comic (historietas) como forma de expresión adecuado para contar todo tipo de historias y no sólo de temática infantil.

Este ensayo de 110 páginas se lee de una sentada y expone de forma tremendamente didáctica los diferentes capítulos en que se ha dividido esta obra. Se nota que Martínez Viturtia es un gran conocedor de Marvel Comics y de la figura de Lee como escritor y editor en jefe de la editorial, porque notas que no escribe «de oídas» sino que son unos comics que se los ha empapado desde hace décadas y los conoce casi como si fueran sus hijos.

Si eres fan de los comics Marvel y te gusta profundizar en ellos y no quedarte en la lucha superficial del pijameo, que por otro lado no tiene nada de malo cuando se hace bien, este ensayo se convierte en lectura obligada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Pd. La imagen de portada del ensayo que he utilizado para la portada de esta reseña es obra de Núria Isart Llorente.

Crítica de Transformers 2 de Daniel Warren Johnson (Image Comics)

Segundo número de Transformers de Daniel Warren Johnson, con color de Mike Spicer, y la historia se toma un respiro mientras se establecen relaciones y tenemos una nueva muestra de la crueldad de los Decepticons.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡LA EXITOSA SERIE CONTINÚA!

Los Decepticons se han desatado. Mientras Optimus Prime y los Autobots se reagrupan, Starscream aterroriza a la humanidad.

Además, ¡este número incluye una sorprendente primera aparición en el Universo Energon de un personaje que no te vas a creer!

Tras el brillante arranque de la nueva colección de Transformers, parece mentira lo bien que Daniel Warren Johnson consigue en apenas 20 páginas establecer un vínculo emocional creíble entre los Autobots recién despertados y los jóvenes Spike y Carly. El primer elemento que me ha encantado es la forma en que Optimus Prime entiende la fragilidad de los seres que vivimos en el planeta Tierra, en contraste con la dureza de todo en Cybertron, y como su obligación es defendernos frente a la villanía de los Decepticons.

Además, el comic tiene claro que ante todo es entretenimiento, y nos ofrece un momento super divertido con Cliffjumper y el repelús que le da conocer a los extraños humanos, la reacción que nosotros tendriamos si nos encontráramos un cangrejo gigante (u otro animal) que viene hacia nosotros y nos saludara. Que sea Carly la que le recuerde que ÉL es el alien en su mundo está super chulo. Y junto a la comedia y los momentos ligeros, DWJ plantea también un momento super dramático. Frente a las historias en otros comics en las que parece que nunca hay repercusiones, Carly va a sufrir un shock que cambiará su vida para siempre tras conocer que algo que pasó en el primer número. La forma de alternar comedia y drama de este comic me parece brillante, algo que por otro lado es una de las cualidades más brillante de DWJ a la hora de contar historias. Y uno de los motivos, junto a su espectacular dibujo, que hizo que sea uno de mis autores favoritos.

Por la parte de los Decepticons, Starscream vuelve a mostrar su crueldad. Frente a la naturaleza compasiva de Optimus Prime, en cierto sentido Starscream me recuerda a un niño cruel que se dedica a torturar animales o insectos en su jardín simplemente porque puede. Porque para él, los humanos no somos más que eso, hormigas que pisotear. Aunque no haya combates entre robots en este números, DWJ desarrolla la historia de forma emocional e impactante, como el momento super chungo de ver a Starscream enfrentarse a un caza de combate americano con unos pilotos que no tienen suficiente potencia de fuego y pagarán el precio.

Por cierto, la guinda de este comic la pone la presentación de un personaje viejo conocido de los lectores veteranos. Simplemente mostrando su nombre en un uniforme, hizo que me levantara y gritara ¡HELL YEAH!!!! mientras leía este comic. Aunque puede decirse que este comic únicamente plantea el desarrollo de la trama sin grandes cliffhangers ni batallas alucinantes, está todo tan bien contado que la compra y la lectura del tercer número, y en realidad todo el arco, es una obligación.

En lo referido al apartado gráfico, Daniel Warren Johnson con la colaboración de Mike Spicer en el color, ha creado un comic que ante todo es agradable de leer. La fluidez de DWJ y la sensación de velocidad y frenesí de los momentos de acción es algo ya conocido, pero me encanta la forma en que consigue transmitir los sentimientos de Optimus Prime incluso cuando su rostro robótico no lo permite en teoría. Aunque Spike y Carly son secundarios en la inminente guerra robótica, el dibujo los ha hecho tridimensionales y complejos, y no puedes más que preocuparte y empatizar con ellos. Sobre todos, porque ya hemos visto que los frágiles humanos pueden morir en cualquier momento.

En esta grapa me ha llamado mucho la atención la narrativa que DWJ plantea en muchas de las páginas. Aunque en general las páginas tienen entre 5-8 viñetas, hay varios momentos clave en los que incluye dentro de viñetas de gran tamaño otras pequeñitas que ofrezcan información sobre detalles clave de momento. Esto aumenta la cuenta hasta 13-14 viñetas, algo muy poco habitual en los comics mainstream actuales. De alguna manera, esto me recordó a lo que Paul Azaceta creó en Outcast junto a Robert Kirkman, o algunos comics de Frank Quitely como We3 con Grant Morrison. Y aunque puede ser una tontería, me parece un recurso super interesante y ayuda a que la experiencia lectora sea aún más satisfactoria y no te leas el tebeo en 3 minutos literalmente, como a veces me pasa con algunas grapas de Marvel.

Daniel Warren Johnson ofrece la perfecta fusión de una buena historia con un dibujo alucinante para destacar a unos personajes robóticos que merecían tener un comic a su altura. Estoy super dentro de este relanzamiento planteado por Skybound, el sello de Robert Kirkman dentro de Image Comics. No puedo recomendaros más claramente este comic, Transformers es un must-read absoluto.

Comparto páginas del comic:

Transformers es un comicazo, mientras se mantenga Daniel Warren Johnson se que lo voy a disfrutar un montón. Ya lo estoy haciendo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Invencible 2×04 (Prime Video)

El cuarto episodio de Invencible no nos da un segundo de respiro en el terreno emocional y tampoco en la aventura sangrienta. ¡Cómo me gusta esta serie basada en el comic de Robert Kirkman, Ryan Ottley y Cory Walker!

PUNTUACIÓN: 8/10

Episodio 4. Cuanto tiempo sin verte.

Mark acude a la llamada para salvar a una especia alienígena, pero la misión tiene consecuencias personales inesperadas.

Este cuarto episodio marca el parón de la segunda temporada, que no reanudará hasta la primavera de 2024, siendo la fecha exacta inesperada. El episodio de 46 minutos (42 sin los títulos de crédito) cuenta con guion de Helen Leigh y dirección de Jason Zurek, manteniéndose Simon Racioppa como showrunner de la temporada. La serie cuenta además con música de John Paesano.

El excepcional reparto de voces de la serie incluye a Steven Yeun (Mark Grayson/Invencible), J.K. Simmons (Nolan Grayson/Omni-Man), Sandra Oh (Debbie Grayson), Zazie Beetz (Amber Bennett), Gillian Jacobs (Atom Eve), Andrew Rannells (William Clockwell), Walton Goggins (Cecil Stedman), Jason Mantzoukas (Rex Splode), Mark Hamill (Art Rosenbaum), Khary Payton (Black Samson), Malese Jow (Dupli-Kate), Kevin Michael Richardson (The Mauler Twins), Seth Rogen (Allen the Alien), Mahershala Ali (Titan), Chris Diamantopoulos (Doc Seismic), Sterling K. Brown (Angstrom Levy) y el legendario Peter Cullen (Thaddeus).

La serie de Invencible me está flipando con cada episodio que se estrena. Tras el impactante final de la semana pasada en el que Marc fue llevado a un planeta lejano donde creía que iba a ayudar evitar una catástrofe, encontrándose con su padre Nolan (Omni-Man) desaparecido desde el final de la primera temporada, en este episodio hemos tenido un momentazo tras otro en el que es posiblemente el mejor capítulo de esta temporada.

Empezamos con una brillante escena sin diálogos en la que Nolan viaja sin rumbo tras abandonar la Tierra, llegando a considerar el suicidio por lo que había hecho. La escena con la deprimente música de Nick Cave con su canción Avanlanche me dejó roto por dentro y es un momento brillante. Este dolor no es único de Nolan, porque su mujer Debbie sigue sin poder olvidar a su marido, y tiene también otro momento super doloroso en este capítulo, acompañado por Olympus de Blondshell, aunque para ella parece que ya está cerca la luz al final del tunel. Otra que lo está pasando mal es Atom Eve, que intenta ayudar pero no puede evitar que hayan civiles que paguen el precio. Volver a ver a Killcannon tras ser presentado en el especial de Atom-Eve estrenado el pasado verano añade un extra de continuidad, y su escena de acción me parece una pasada. Me sabe fatal la forma en que las cosas no le salen como ella querría en esta temporada.

Los momentos ligeros del episodio vienen con los gemelos Mauler, o más exactamente, los CLONES Mauler. Sus escenas me parecen que son siempre geniales y este episodio nos trae un momento super bueno. El misterio alrededor de Donald Ferguson, el ayudante de Cecil Steadman que aparentemente murió a manos de Nolan en la primera temporada pero sigue se ha recuperado de forma imposible resalta uno de los grandes aciertos de la serie, que es su enorme listado de personajes secundarios. Llevamos un par de episodios sin saber nada de Angstrom Levy, que se intuía que iba a ser uno de los principales villanos de la temporada y no le echamos de menos a lo largo de 40 minutos sublimes. Lo mismo con la no aparición de los Guardianes del Globo. Da igual quien aparezca, la serie no se resiente en absoluto. Dicho esto, tras el cliffhanger de Allen The Alien de la semana, me muero de ganas de saber cómo va a continuar, ¡empezando por saber si va a sobrevivir! (Bueno, en realidad lo se porque he leído los comics, pero es que ¡nos esperan un montón de momentazos!)

Todo lo anterior es genial, pero la mejor parte por supuesto es la de Marc y Nolan en el planeta alienígena. La confusión de Nolan que quiere pedir perdón pero no sabe como. El dolor de Marc al ver a su padre, que se transforme en sorpresa e ira al descubrir que su padre tuvo un hermano con una hembra local. Una raza alienígena que por otro lado solo tiene una esperanza de vida de un año. Y sobre todo, el super sangriento combate contra 3 viltrumitas que llegan al planeta buscando a Nolan y que arrasarán el planeta hasta encontrarle. El combate es salvaje y las muertes brutales y super gores. Me encanta. El final del episodio con Marc gravemente herido y la sensación que no se puede detener a los viltrumitas da el plus de dramatismo necesario, y nos deja con un cliffhanger perfecto. Comento que la animación es correcta sin más, pero gracias al brillante casting de voces, estos momentos con Steven Yeun (Mark Grayson/Invencible), J.K. Simmons (Nolan Grayson) son super emocionantes.

Por cierto, no me quiero olvidar de mencionar además de la música de John Paesano la excelente selección de canciones de esta temporada. A Nick Cave y Blondhell que mencionaba antes se suman cantantes y grupos como Radiohead, The Royals, Raveena, RF Shannon y muchos más, unas canciones que aportan una sensibilidad única que me está gustando mucho también.

Como he comentado en episodios anteriores, el disfrute con Invencible es total. De hecho, el único pero que le encuentro a la serie es la decisión de los productores Skybound y Prime Video de dividir esta temporada en dos, de forma que los cuatro episodios restantes no se verán hasta primavera de 2024. Entiendo que son episodios largos y que la animación es costosa, en dinero pero sobre todo en tiempo, pero que hayan tardado más de dos años en estrenar la temporada y nos la dejen a mitad realmente no es aceptable.

Comparto el trailer de esta temporada:

Invencible me parece una pasada. Como siga así no es que vaya a ser la mejor adaptación televisiva de un comic de superhéroes, es que en algunos aspectos ¡está superando a un comic casi perfecto! Must-see absoluto.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Napoleón de Ridley Scott

Tenía ganas de ver en el cine Napoleón, la nueva película de Ridley Scott con Joaquin Phoenix, que nos ofrece un espectáculo cinematográfico de primer orden que merece la pena verse en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Los orígenes del líder militar francés y su rápido y despiadado ascenso a emperador. La historia se ve a través de la lente de la relación adictiva y volátil de Napoleón Bonaparte con su esposa y único amor verdadero, Josefina. (FILMAFFINITY)

Sir Ridley Scott va a cumplir 86 años esta semana. Y ya me gustaría llegar a su edad con la vitalidad y la cabeza del director inglés, uno de los grandes directores del cine comercial de los últimos 40 años. Debutó como director de cine con Los duelistas (1977) y obtuvo un mayor reconocimiento con su siguiente película, Alien (1979). Sus películas abarcan un amplio abanico de escenarios históricos, desde la Roma del siglo II en Gladiator (2000), la Jerusalén del siglo XII en El reino de los cielos (2005), la Inglaterra medieval en Robin Hood (2010), la antigua Menfis en Éxodo: dioses y reyes (2014), la Mogadiscio contemporánea en Black Hawk derribado (2001) y los paisajes urbanos futuristas de Blade Runner (1982) y diferentes planetas en Alien, Prometheus (2012), The Martian (2015) y Alien: Covenant (2017). Varias de sus películas también son conocidas por sus fuertes personajes femeninos, como Alien, Thelma & Louise (1991) o La Teniente O´Neil (1997). Y en general ha demostrado que puede hacer lo que quiera, con películas como Black Rain (1989), Legend (1985), Hannibal (2001) o American Gangster (2007). Aunque en alguna ocasión parecía perder el rumbo como con Prometheus (2012), luego se saca de la manga peliculones como The Martian (2015) que demuestran que quien tuvo retuvo. En los últimos años y ya sobrepasando los 80 años, Scott parece que se encuentra en una madurez creativa en la que no quiere parar, quien sabe si por el temor de no poder rodar más adelante. El último duelo (2021), La Casa Gucci (2021), Napoleón (2023) y Gladiator 2 (2024) se han rodado una detrás de la otra sin casi un segundo de respiro.

Napoleón está escrita por David Scarpa, colaborador habitual de Scott, basándose en la historia real de Napoleón Bonaparte, que describe principalmente el ascenso al poder del líder francés, así como su relación con la emperatriz Josefina, la película está protagonizada por Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby. Aunque se dice que existe una versión de cuatro horas de la película, la versión estrenada en los cines tiene una duración de 157 minutos. La pelicula tiene fotografía de Dariusz Wolski, montaje de Claire Simpson y Sam Restivo, y música de Martin Phipps. La película ha sido producida por Apple Studios, con un presupuesto superior a los 150 millones de dólares. Y aunque parezca mentira, ninguna de las escenas fue rodada en Francia, siendo la mayoría de localizaciones inglesas, además de rodarse en Malta y en el desierto de Marruecos.

No. Napoleón no va a estar en el Top-5 de mejores películas del director inglés de ningún espectador. Quería decir esto de inicio para resaltar que quien dice esto de Napoleón parece olvidarse que Ridley Scott tiene más obras maestras, peliculones, o como lo quieras decir que probablemente ningún director vivo (si exceptuamos a Steven Spielberg) o muerto. Así que quien diga esto está diciendo una chorrada como la copa de un pino, empezando porque no es necesario que alguien haya una obra maestra para que su película pueda ser super entretenida y disfrutable. Que es precisamente el caso de Napoleón.

Cuando Ridley Scott se pone épico, Napoleón tiene unas escenas impresionantes. Poder ver el combate en la fortaleza de Toulón (1793), la batalla de Austerlitz (1805) y sobre todo la batalla de Waterloo (1815) por si solas ya merecen la pena pagar por ver la película en el cine. Aunque seguro Scott ha empleado efectos especiales CGI para rodarlas, ver escenas con cientos de soldados y caballos, cañones, explosiones y estrategias militares me ha parecido una pasada. Aunque Napoleón no es una película bélica, estas escenas son lo mejor que veremos en este campo en 2023 sin duda ninguna.

Otro elemento que me ha gustado mucho de Napoleón es que quizá por ser una película de unos ingleses retratando al Emperador francés, Napoleón no sale especialmente bien parado de la película. La película se centra en la tormentosa relación de Napoleón y Josefina, magníficamente interpretados por Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby. En cierto sentido parece una relación tóxica por parte de los dos, al parecer que se aman y se odian e intentan putearse a partes iguales. Napoleón parece en varios momentos un niño enchochado más que el Emperador de toda Francia y un consumado estratega militar que puso en jaque a toda Europa. Phoenix y Scott parecen empeñados en quitarle toda capa de brillantez a Napoleón, mostrándole como alguien dubitativo al que en su vida familiar era más cordero que león.

Las infidelidades de Josefina fueron un asunto de la máxima actualidad en la época, y se habló de ello en los periódicos de la época. Este elemento parece un primer ejemplo histórico del fenómeno de los paparazzis, con una opinión pública pendiente de cada cotilleo. Que se robaron y se hicieron públicas la correspondencia entre la pareja es un elemento histórico conocido y me parece también muy interesante. Como también que Napoleón se divorciara de ella al no poder darle un heredero, cosa que sí consiguió con su siguiente esposa. Aunque queda un poco en segundo plano, un elemento que se transmite sobre el odio que recibió Napoleón en toda Europa viene del hecho que no era alguien de Sangre Real, sino un militar que tomó el poder por la fuerza, algo que le convertía en indigno para las casas reales de la época, una muestra de ¿racismo por ser corso?¿clasismo de la nobleza?¿Ambas cosas? En cualquier caso, es algo muy interesante.

La película de casi tres horas en ningún momento se hace larga, y resulta super entretenida de principio a fin. Aunque no soy un experto en historia, si conozco muchos de los hechos básicos de la biografía de Napoleón que aparecen en la película, como su mítica autocoronación como Emperador. Se ha criticado mucho a la película por sus inconsistencias históricas, pero creo que la película realiza una correcta narración de su historia. Por cierto, dentro de los aspectos positivos de la película quiero destacar el trabajo de algunos de los colaboradores habituales de Scott, como es el músico Martin Phipps, el montaje de Claire Simpson y Sam Restivo y, sobre todo, la fotografía de Dariusz Wolski. Una fotografía que transforma en algunos momentos a Napoleón en una película casi en blanco y negro, una decisión estilística arriesgada que creo que le sale bien en el contexto de la desastrosa campaña militar de Napoleón en Rusia.

Dentro que la película me ha gustado bastante, creo que el montaje de 4 horas mejorará bastante la película, explicando mucho mejor todo. Esto se aprecia muy claramente en personajes que aparecen y desaparecen, como el hermano de Napoleón. Desde una perspectiva española, me deja perplejo que la película no haga ni siquiera una mención a la ocupación francesa de la Península Ibérica, algo que me parece un error que se explica desde el corte del montaje, prefiriendo eliminar completamente elementos menos importantes con tal de contar bien lo que para Scott es más importante. En el corte estrenado en cine Napoleón crea una alianza con Austria primero y luego con Rusia para a continuación ser traicionado sin ninguna explicación, más allá de ser alguien indigno para poseer el trono de Francia. Como decía, esto no ha impedido que disfrutara de la película mientras la disfrutaba en el cine, pero que ahora que estoy pensando sobre ella vea obligatorio ver el montaje que se estrenará dentro de unos meses en Apple TV no es una buena sensación para una película que acabo de ver en el cine.

Y dentro de lo interesante que es la relación de amor-odio entre Napoleón y Josefina, y lo bien que lo hacen los dos protagonistas, la verdad es que me sabe un poco mal terminar de ver esta película y no saber qué pensaba el Emperador y estratega militar sobre infinidad de temas, aparte de su amor por Francia. Hubiera estado bien haber sentido que estuvimos dentro de la cabeza de Napoleón, algo que el director y el guionista eligen no hacer, al plantear su película de otra manera. Como si estuviera bien inventarse elementos para hacer la película más interesante y cinematográfica, pero no querer poner en boca de Napoleón cosas que no dijo realmente. O no se muy bien el motivo. Es curiosos que la frase «no tengo problema en reconocer cuando me equivoco, pero es que nunca lo hago» sea algo que dice prácticamente al final de la película, cuando de hecho ya había sido derrotado en Waterloo.

Dentro de las luces y sombras de la película, Napoleón nos da un entretenimiento basado en hechos reales que me ha gustado mucho mucho. De hecho, es una de esas películas que justifican de sobre el gastar tiempo y dinero para verla en pantalla grande. La espectacularidad y grandiosidad de numerosos momentos bien merecen este formato. Y esto no siempre es algo que siento con todas las películas que veo en el cine, sin ir más lejos con el visionado de The Marvels, una película «sin más» que hubiera sido mejor esperarme a ver en Disney+.

Napoleón es cine comercial en el mejor sentido, y me encantó ver la sala llena cuando la vi, con públicos de todas las edades, pero sobre todo muchas personas mayores. algo que indica que el público acude a los cines si les das algo que les interesa. Espero que consiga una buena taquilla al estar seguro que se mantendrá en pantalla todo el mes de diciembre. Ridley Scott se mantiene en perfecta forma, y cuantos más años podamos disfrutar de su trabajo, mejor para todos. Desde luego, el cine saldrá ganando.

Comparto el trailer de la película:

Napoleón justifica más que de sobre el pagar por verla en la pantalla más grande posible.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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