Crítica de She-Hulk: Abogada Hulka Episodio 8 (Disney+)

Tras dos episodios bastante flojos, She-Hulk: abogada Hulka recupera el tono gracias a la vuelta a la comedia legal y al invitado especial que llevábamos semanas esperando: ¡MATT MURDOCK!!

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Episodio 8. A croar y a por todas.

Hulka representa a Rana Saltarina, herido tras un fallo en su supertraje hecho a medida.

Penúltimo episodio de Hulka en el que por fin tenemos a Matt Murdock. (Charlie Cox), que acompaña a la protagonista Tatiana Maslani. El episodio de 36 minutos de duración (29 sin los títulos de crédito) ha sido dirigido por Kat Coiro (que excepto los dos anteriores episodios se ha encargado de dirigir toda la serie), con guion de Cody Ziglar. La creadora Jessica Gao no volverá a los guiones de la serie hasta el último episodio de la temporada, que se emitirá la semana que viene.

Justo a Maslani y Cox, en este episodio veremos de nuevo a Griffin Matthews como Luke Jacobson, un diseñador de moda especializado en trajes de superhéroes, y Brandon Stanley como Eugene Patilio / Leap-Frog, el hijo de un rico cliente de GLK&H que intenta convertirse en un luchador contra el crimen con un disfraz con temática de rana.

Llevábamos tanto tiempo esperando ver a Daredevil en esta serie que la verdad es que el episodio ha sido super satisfactorio en todos los aspectos. Empezando por el retorno a los casos legales que habiamos abandonado en los dos últimos episodios. La aparición de Matt Murdock es super carismática y divertida. En el juzgado Matt barre el suelo con Jennifer ante un caso que no tenía demasiada sustancia, pero luego la típica pelea entre Hulka y Daredevil provocada por una confusión no puede ser más comiquera y me encanta. En los últimos episodios el CGI se veía más acartonado de lo normal, pero parece que se guardaban el presupuesto para este episodio (y espero que el próximo, claro). Las acrobacias de Daredevil estan geniales en el episodio y mola ver a Hulka por fin con su traje superheroico que habían estado ocultando hasta ahora.

Hablado de trajes, Marvel Studios ha optado por presentar a Daredevil en el MCU con un traje amarillo y rojo que recuerda al primer traje de los comics. Esto tiene sentido dado que se supone que la serie de Netflix no cuenta en continuidad, pero dentro de estar bien en lo referido al espíritu comiquero, la verdad es que el traje creo que no acaba de quedar bien, en especial la máscara. En todo caso, se trata de un cameo en la serie de otro personaje, confío que de ahora a 2024 en que tiene que estrenarse Born Again puedan limar estos elementos que funcionan peor de cara a presentarnos a Daredevil con su traje rojo definitivo del MCU.

Pero además, el humor que DD hace a costa de la habilidad de Jennifer con las matemáticas es buenísimo, y que nos muestren a Matt como el picha brava que se lleva a todas las chicas de calle es otro elemento super comiquero que me ha dejado con una sonrisa. Y es que como digo, todo el episodio de hoy me ha gustado y me ha dejado por fin satisfecho. Reconociendo eso si que el papel de héroe/loser/¿villano? de Leap Frog es gracioso aunque un tanto penoso. En todo caso, creo que pega con el tono del episodio y de la serie en general, por lo que no desentona.

También me gusta el cliffhanger con el que nos han dejado en el final del episodio, anticipando un final de temporada que puede ser apasionante. Por cierto, que Damage Control se encuentre en la gala justo a tiempo para detener a Hulka cuando pierde el control al ver que los villanos de Intelligencia intentan desacreditarla mostrando imágenes de su vida privada me sugiere que forman parte de esta organización del gobierno y todo es un plan enrevesado para poder controlar a Jen y forzarla a que se una a su organización. Veremos si la semana que viene se confirma si tengo razón, pero todo lo que no sea eso creo que sería un ejemplo de «porque si» que no molaría, y espero que no vayan por ahí.

Aparte, queda el tema de la sangre de Jennifer que se supone que consiguió Miller durante su cita con Jen. Como comenta Jennifer a modo de broma rompiendo la cuarta pared, ¿puede ser el preludio de un enfrentamiento con un Hulk Rojo en el climax de la temporada? En este caso, espero que no y que justo se quede en eso, en una broma sin más recorrido. Pero la verdad es que molaría un montón tener un momento así en televisión.

Me doy cuenta que he escrito poco sobre Hulka en esta reseña, más allá de lo bien que le quedan las mallas super heroicas y las repercusiones del cliffhanger final. La verdad es que Tatiana Maslani tiene una buena química con Charlie Cox (o quizá es Cox el que tiene buen química con todo el mundo) y sus escenas juntos están chulas. Pero hay que reconocer que el hecho que Hulka necesite una muleta para que sus episodios molen no habla demasiado bien de la capacidad de los guionistas para crear un concepto televisivo a la altura del carisma del personaje de comic. Espero en todo caso que visto lo visto, consigan dejarnos con buen sabor de boca la semana que viene.

En todo caso, Hulka es una serie de comedia ligera, hay que tener en cuenta esto para no crearse unas expectativas imposibles ante una historia con Daredevil de protagonista invitado, dado que no es un drama ni lo pretende. Reconozco que episodios anteriores me han dejado frío, pero este sí lo he disfrutado.

Comparto el teaser trailer del episodio, una imagen que lo dice todo:

Así si, Hulka. Este octavo episodio por fin ha sido totalmente satisfactorio gracias al carisma de Charlie Cox y nos prepara para el que espero sea un estupendo final de temporada. Ahora sí tengo ganas de ver el siguiente episodio.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de The Scumbag vol. 3 de Rick Remender, Roland Boschi y Moreno Dinisio (Image Comics)

Rick Remender termina The Scumbag (El Cabronazo) en un tercer volumen repleto de mala baba y un humor negro buenísimo que me ha encantado, con un estupendo apartado artístico formado por el dibujante Roland Boschi y el colorista Moreno Dinisio.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El mundo está atrapado en una guerra sin cuartel entre Scorpionus y Moonflower mientras ambos ponen en marcha sus planes para imponer sus versiones de la utopía a todos nosotros. Nuestra única esperanza de liberación es un metalero pervertido y drogadicto, el Agente Scumbag, y su vehículo volador.

Deja de ser un imbécil y ven a dar una última vuelta con RICK REMENDER (Seven to Eternity CLASE MORTAL), ROLAND BOSCHI (Soldado de Invierno, Motorista Fantasma) y Ernie Ray Clementine, ¡para que todo se arregle en un mundo para todos! ¡O todo lo contrario! ¿Por qué íbamos a contarte cómo acaba la historia en este anuncio?

Este tercer y último volumen de THE SCUMBAG recopila los números 11-14 USA

En mi reseña del primer volumen de The Scumbag (El Cabronazo) ya expliqué el problema que Rick Remender tuvo que solucionar al abandonar Lewis LaRosa, el artista original y creador con Remender, la serie tras dibujar únicamente el primer número. Remender optó por una solución extraña dentro del mundo editorial indy, al hacer que nueve dibujantes diferentes dibujaran los comics siguientes pertenecientes a los volúmenes uno y dos del comic. Sin embargo, para estas cuatro últimas grapas que cierran la historia Remender contrató a Roland Boschi, dibujante francés que ya había dibujado el cuarto número, para que estas últimas páginas tengan la consistencia gráfica que el comic no había tenido hasta este momento. Y la verdad es que el resultado gráfico de Boschi junto al colorista Moreno Dinisio está super bien y es uno de los varios factores que hacen que la lectura haya sido super satisfactoria. Boscho triunfa además de con su narrativa al conseguir transmitir el tono de farsa over-the-top que plantea la historia de Remender, consiguiendo que el final del comic sea perfecto.

Leyendo The Scumbag, uno se da cuenta que Remender tenía pensado esta historia con este final tan satisfactorio desde el principio. De hecho, casi diría que a partir del impactante giro final de la historia, Remender plantea toda la historia para poder llegar a ese momento de la forma más adecuada, consiguiendo un final de 10.

Leyendo entrevistas a Remender, él ha comentado en muchas ocasiones que de joven formó parte de la escena punk y anarquista de la Costa Oeste, (mal) viviendo en casas de amigos hasta que pudo empezar a trabajar como animador en películas como El gigante de hierro (1999) Titán A.E. (2000). Su mentalidad antisistema es algo que hemos leído en comics suyos como Deadly Class o más recientemente Death or Glory, no es algo que sorprenda o que sea un cambio reciente. Y es por esto que es normal que el liberal y libertario Remender vea lo que está pasando en la sociedad americana de la actualidad y no pueda estar de acuerdo ni con lo que hacen los simpatizante republicanos de Trump que entrarían de lleno en la ultraderecha, ni tampoco con la deriva de la izquierda radical americana. Y es precisamente contra ambos grupos contra los que Remender dirige una acertadísima crítica planteada como una historia over-the-top que bordea la farsa en muchos momentos.

Todas las personas normales sabemos que los nazis son lo peor, no hay ninguna duda sobre ello. Y Remender realmente se ríe sin pudor de sus villanos para esta historia, Scorpionus, Unos nazis de opereta que resultan especialmente penosos y que enlazan además con los villanos de Spectra de las películas clásicas de James Bond, un género que The Scumbag plantea parodiar.

En este volumen Remender plantea otro puntazo super bueno al echar por tierra esa idea nostálgica sobre que «en los 50 la vida era perfecta». Perfecta, excepto para los afroamericanos y otras minorías, claro. Y tampoco para homosexuales o personas con ideologías políticas de izquierda. El mundo del entretenimiento está sumido en un revival continuo ya que el pasado familiar vende. Y Remender va también contra esto porque no es cierto que los años 50 fueran idílicos, ya que realmente se silenciaron muchas voces discrepantes.

Pero Remender acierta al mostrar a la secta Moonflower que quiere propagar una ideología de amor total, lo que sobre el papel no está nada mal, como unos radicales igual de malos al querer imponer su visión de cómo tiene que ser el mundo, anulando la libertad individual. Esta secta sirve para críticar de forma super certera a todos los integrantes de la filosofías woke radicales que buscan imponer por la fuerza de las cancelaciones su punto de vista siempre bajo el pretexto que es por nuestro bien. Me gusta mucho que Remender se atreva criticar a la ultra-izquierda porque ahora mismo reirse de los nazis es lo super sencillo, pero hay que tener agallas para criticar a estos grupos que en seguida te montan campañas de acoso con la excusa de calificarte como __ista.

Scumbag ha resultado un comic super exagerado en todo, partiendo de su protagonista Ernie Ray Clementine, un loser que quiere conservar su libertad para poder drogarse y emborracharse, un retrato muy poco favorecedor de esas personas de mentalidad libertaria que en cierta forma están viviendo de espaldas a la realidad de la sociedad actual. Como véis, me gusta que Remender tire contra todo el mundo y no escatime en críticas a todos aquellos que él entienda están haciendo que la sociedad americana esté yéndose al infierno con cada elección que pasa.

Entiendo que esta crítica de brocha gorda igual no encaja a todo el mundo, pero la verdad es que yo he disfrutado este comic una barbaridad, no puedo dejar de recomendarlo, en especial a todos aquellos lectores que tengan una mente abierta y no vean el mundo real como un lucha en blanco y negro en la que yo (ellos) tienen siempre la razón y los demás están siempre equivocados. Igual algún lector que peque de sectario hacia uno u otro lado se ve representado y le ofende alguna de las bromas de Remender hacia «los suyos», lo cual igual significa que deberías mirar cuales son prioridades y si de verdad crees que «vive y deja vivir» es una buena filosofía de vida.

Comparto las primeras páginas de este comic:

The Scumbag creo que ha sido un comic super divertido que ha cumplido más que de sobra su función y que ha sabido dar cera a las dos vertientes más radicales del espectro político de forma brillante.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Winning Time (HBO Max)

Por fin pude ver Winning Time: The rise of the Lakers dinasty (Tiempo de victoria: La dinastía de los Lakers), la serie que cuenta el primer año de los Lakers con la llegada de un nuevo propietario y una nueva estrella (Magic Johnson), y me ha volado la cabeza.

PUNTUACIÓN: 9/10

10 episodios. La historia de cómo Los Angeles Lakers se convirtieron en el equipo de baloncesto profesional más exitoso de la década de 1980.

Winning Time: The Rise of the Lakers Dynasty es una serie creada por Max Borenstein y Jim Hecht para HBO, basada en el libro Showtime: Magic, Kareem, Riley y la dinastía de los Lakers de Los Ángeles en la década de 1980, de Jeff Pearlman. La primera temporada, que consta de 10 episodios, narra el nacimiento del Showtime del equipo de baloncesto Los Ángeles Lakers que comienza a finales de 1979, con la presencia de las estrellas de la NBA Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar. La serie cuenta con Adam McKay como productor ejecutivo, y se encargó además de dirigir el episodio piloto. Excepto el piloto que fue escrito por los creadores Max Borenstein y Jim Hecht, el resto de episodios han sido escritos por Borenstein con Rodney Barnes.

La serie está protagonizada por John C. Reilly como Jerry Buss, el nuevo dueño de los Lakers que compró el equipo en el verano de 1979. Quincy Isaiah es Magic Johnson, Jason Clarke es Jerry West, Adrien Brody interpreta a Pat Riley, Gaby Hoffmann es Claire Rothman, Tracy Letts es Jack McKinney, Jason Segel es Paul Westhead el entrenador de los Lakers, Julianne Nicholson es Cranny McKinney, Hadley Robinson es Jeanie Buss, hija de Jerry Buss que le ayuda con , DeVaughn Nixon as Norm Nixon, Solomon Hughes as Kareem Abdul-Jabbar y Delante Desouza as Michael Cooper

Winning time es un triunfo para un fan de los Lakers como yo. Incluso con las dramatizaciones y las exageraciones que pueda tener la serie, Magic, Kareem y el propietario de los Lakers Jerry Buss han afirmado no estar contentos con la serie por sus numerosas inexactitudes, la serie ofrece un increíble retrato de la creación de un equipo que hizo historia en la NBA. La serie ofrece además una recreación de lo que debía ser la vida en Los Angeles para unos jóvenes que se convirtieron en estrellas para toda una generación.

John C. Reilly está inmenso interpretando al doctor Jessy Buss, el nuevo propietario de los Lakers desde el verano de 1979 y que llevó una filosofía revolucionaria a la franquicia. Buss es un personaje contradictorio, porque llevó las fiestas y el desenfreno al negocio del baloncesto, pero a pesar de las luces y las sombras que muestra la serie sobre él (empezando por la forma en que ninguneaba a su hija Jeanie dentro de la organización y sus actitudes machistas hijas de esa época), creo que globalmente queda en buen lugar, mostrando que sólo los visionarios hacen que las cosas cambien, y esos visionarios no son ni se comportan como la gente «normal». John C. Reilly siempre ha sido un gran actor, pero verle como gran protagonista de la serie con el despliegue que realiza me ha volado la cabeza.

Winning time me ha dejado muy flipado con la historia de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar, pero casi más al conocer los problemas que sufrió la franquicia al perder a su entrenador Jack McKinney debido a un accidente de bicicleta, teniendo que tomar las riendas del equipo su ayudante Paul Westhead, lo que no impidió que los Lakers con Magic a la cabeza consiguieran ganar el campeonato. Mi interés por el baloncesto nació en 1984 a raíz de las Olimpiadas de Los Angeles y la mítica final en la que España jugó contra los Estados Unidos de Michael Jordan y Pat Ewing. Los sucesos que narra esta primera temporada me pillaron con 6 años y no llegué a vivirlos de niño, y poder descubrirlos como si fuera la primera vez que los veo (de hecho, así es) me ha encantado.

Aparte de Jerry Buss, Magic y Kareem, la serie cuenta con un reparto alucinante, empezando por Jason Clarke como Jerry West, leyenda de los Lakers como jugador y entrenador del equipo antes de la llegada de Buss, Jason Segel como Paul Westhead o Adrien Brody como Pat Riley. Clarke me encanta como el malhablado y siempre enfadado West, pero también me ha flipado ver los comienzos en la franquicia del mítico Pat Riley. Todo en la serie me parece un triunfo, y los diez episodios de esta primera temporada se me han hecho cortos, ya que hay muchísimos detalles geniales, como el inicio de la rivalidad de Magic con Larry Bird y en general de los Lakers contra los Celtics. Una rivalidad que en los 80 tuvo un ganador claro, al ganar los Lakers 5 anillos por 3 los Celtics. ¡Qué recuerdos de unas finales que veíamos de madrugada!

Con ojos de 2022 puede decirse sin duda alguna que la serie muestra una sociedad machista en la que la mujer era poco menos que un accesorio del que presumir en las fiestas. Y siendo así, la realidad es que esto no es más que el reflejo de una época, un momento en el deporte profesional en el que todas las noches se agolpaban en la puerta del vestuario decenas de mujeres deseosas de pasar la noche con su ídolo deportivo. Esto podrá gustar más o menos, pero es historia del deporte americano.

Me ha gustado muchísimo la serie. De hecho, acabo de enterarme que HBO dió luz verde a una segunda temporada, lo que no puede hacerme más feliz. Tras ver Winning Time, el único pero que se me ocurre es que me ha dejado con ganas de conocer la historia real y ver en qué elementos los guionistas han exagerado para potenciar el elemento dramático. Aunque si esto es lo único negativo que se me ocurre, la cosa no puede pintar mejor, porque me gusta que las figuras reales no estén contentas con una serie que no siempre les muestra de una manera positiva, lo cual no tengo duda que es positivo de cara a la realidad histórica.

Comparto el trailer de esta serie:

Winning time es una serie imprescindible para cualquier fan del baloncesto en general y de la NBA en particular.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Blonde de Andrew Dominik (Netflix)

Blonde de Andrew Dominik es uno de los estrenos más esperados de la temporada debido a la super anticipada interpretación que Ana de Armas realiza de Marilyn Monroe. Gracias a Netflix pude ver la película.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Basada en el bestseller de la cinco veces finalista al Premio Pulitzer, Joyce Carol Oates, BLONDE es la historia personal audazmente reinventada de la sex symbol más famosa del mundo, Marilyn Monroe. La película es un retrato ficticio de la modelo, actriz y cantante durante los años 50 y 60, contada a través de la mirada moderna de la cultura de las celebridades.

Andrew Dominik (1967) es un director de cine y guionista australiano nacido en Nueva Zelanda. Ha dirigido la película policíaca Chopper (2000), el western dramático El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007), la película policíaca neo-noir Killing Them Softly (2012). También ha dirigido el documental One More Time with Feeling (2016) y dos episodios de la serie de Netflix Mindhunter en 2019. Además de dirigir Blonde, Dominik ha escrito el guion adaptando la novela de Joyce Carol Oates.

Bonde cuenta con música de Nick Cave y Warren Ellis, fotografía de Chayse Irvin y montaje de Adam Robinson. Con un importante presupuesto 22 millones de dólares teniendo en cuenta su faceta independiente, la película puede ser compleja de ver dado sus larguísimos 166 minutos de duración, aunque dado s estreno en Netflix no puede descartarse que una gran parte del público la vea en varias sentadas.

En el casting tenemos a Ana de Armas como Norma Jeane Mortenson / Marilyn Monroe, Lily Fisher como la joven Norma Jeane Mortenson, Adrien Brody como Arthur Miller, un renombrado dramaturgo y tercer marido de Marilyn. Bobby Cannavale como Joe DiMaggio, el ex jugador de béisbol de los New York Yankees y segundo marido de Marilyn. Xavier Samuel como Charles «Cass» Chaplin Jr, el hijo del icono del cine mudo Charlie Chaplin. Julianne Nicholson como Gladys Pearl Baker, la madre emocionalmente inestable de Marilyn. Caspar Phillipson como John F. Kennedy / El Presidente, el 35º Presidente de los Estados Unidos. Toby Huss como Allan «Whitey» Snyder, el maquillador personal de Marilyn. Sara Paxton como Miss Flynn, David Warshofsky como Darryl F. Zanuck, Evan Williams como Edward G. Robinson Jr. y Michael Masini como Tony Curtis

Entrando a valorar la película, Blonde es ese tipo de película que va a marcar para siempre la carrera profesional de su protagonista. Ana de Armas está inmensa, la forma en que se mimetiza con Marilyn Monroe y con Norma Jeane, la persona que era antes de convertirse en un icono a nivel mundial, me parece al alcance de muy pocas actrices. Su doble interpretación es impresionante, porque por un lado tenemos a Norma Jeane, una joven inteligente que sólo quería sea amada y que sufrió debido al trauma infantil provocado por la falta de un padre y de tener a una madre desequilibrada. Y por otro lado está Marilyn el icono del cine que hará lo que sea para ser amada por el público que veía sus películas. Los matices entre ambas personalidades son interesantísimos y Ana de Armas consigue que sepamos en cada momento quien es la que ha tomado el control. Alucinante.

Reconozco que no tengo claro si esta dualidad tras extrema entre Norma Jeane y Marilyn que nos muestra la película sucedió en su vida real, desde luego diría que se me hace difícil de creer. Sin embargo, esta duda sobre la fidelidad no oculta que ofrece a Ana de Armas el lienzo perfecto para realizar un tour-de-force actoral y creativo que hará que se comente durante mucho tiempo esta interpretación. Hasta el punto que De Armas en muchos momentos parece que se fusionó con el personaje que está interpretando, de tan perfecto que lo hace.

Andrew Dominik plantea una propuesta arriesgada, ya que no plantea un biopic al uso que cuente la vida de Marilyn, sino que en muchos momentos parece que busca recrear los estados mentales que sentiría la actriz ante los diferentes sucesos que tuvo que vivir. Visualmente la película alterna muchos momentos en blanco & negro con otros en color que ayuda a que sintamos la sensación de trasladarnos a otra época, además de realizar una alucinante reconstrucción de escenas clave de la filmografía de Marilyn, llegando Ana de Armas a cantar las canciones originales de sus películas, como en Los caballeros las prefieren rubias.

Ante todo Blonde es un drama muy fuerte, ya que la película pone de relevancia el drama que muchas mujeres tuvieron que sufrir en la industria de Hollywood, al obligarlas a practicar sexo con ejecutivos sin escrúpulos para poder tener una oportunidad delante de las cámaras. Tampoco la industria del cine sale demasiado bien parada al mostrar como ante los problemas de Marilyn los estudios optaron en varios momentos por mantenerla drogada con tal de poder terminar los rodajes en los que estaba inmersa. En lugar de intentar ayudarla, la película muestra a unos interesados que ponían antes al negocio que la salud de las personas.

Aunque hay escenas con elevada carga sexual, la verdad es que todo está rodado de forma muy elegante, y aunque está claro lo que está pasando, realmente no se muestra explícitamente nada. Ejemplo de esto es la violación inicial de Marilyn a manos de un ejecutivo, o su «cita» con el Presidente Kennedy, que está narrado de forma muy fuerte al escuchar los pensamientos de Marilyn durante el acto, lo que ofrece un plus de dramatismo a una situación ya de por si super desagradable.

Entiendo que esta película pueda estar escociendo en la industria, al poner de relevancia Blonde lo que sin duda fue una terrible cultura de la violación a manos de las personas poderosas de Hollywood, pero también aplicable a los grandes poderes políticos, empezando por el presidente de los Estados Unidos. Algo que ha seguido existiendo (y que supongo no ha desaparecido), como el reciente escándalo de Harvey Weinstein puso de relevancia hace pocos años. Que actrices y actores sepan que para conseguir un papel tienen que acostarse con el productor creo que es una lacra que está muy lejos de terminar.

Además de la maravillosa Ana de Armas, la película se beneficia de un casting estupendo, entre los que encontramos a sus maridos Bobby Cannavale como Joe DiMaggio y Adrien Brody como Arthur Miller. Ambos actores, y en general el casting al completo, recrean maravillosamente bien momentos históricos y sirven de perfecto complemento a la historia que plantea Dominik.

Aunque Ana De Armas ES la película y está de Oscar (como no se lo den creo que me voy a enfadar mucho), la verdad es que se me ha hecho difícil conectar con la propuesta del director Andrew Dominik. Empezando por la ridículamente larga duración de la película de 160 minutos. El hecho de recrear estados mentales más que hechos concretos crea muchos momentos muy bellos visualmente pero que narrativamente provocan que la película tenga un ritmo inexistente, debido a la sucesión de elementos muchas veces inconexos a lo largo de todo el metraje.

Hay muchos y muy variados momentos de la vida de Marilyn que conocemos gracias a la gran cantidad de imágenes que se conservan que son recreados por la película. Sin embargo, como digo me falta un hilo conductor más claro, porque aparte de una ligera reflexión sobre el éxito en el show-business y cómo Marilyn intentó sobrevivir a él (algo que podría decirse que no llegó a conseguir), está la dualidad de su personalidad y la forma en que ambas intentaron ser felices cuando planteaban conceptos antagónicos. También como para el público la figura mítica de Marilyn transciende a la persona, llegando a ser un icono independientemente de lo que ella quisiera como actriz o persona.

Globalmente, como comentaba me ha gustado mucho Ana de armas, pero la película no tanto, si algo así es posible en una propuesta de esta naturaleza.

Comparto el trailer de la película:

Blonde marcará una época por la hipnótica interpretación de Ana de Armas, aunque reconozco que no he acabado de conectar con la premisa de Andrew Dominik.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de She-Hulk: Abogada Hulka Episodio 7 (Disney+)

No, en este episodio tampoco. Nos acercamos al final de Hulka y el séptimo episodio emitido en Disney+ se centra en la psicología de Jennifer Walters en otra historia ligera y moderadamente entretenida, mientras seguimos esperando a Matt Murdock.

PUNTUACIÓN: 6/10

Episodio 7. El retiro.

Jen visita a Blonsky, hace amigos nuevos y entra en contacto con su Hulka interior.

Episodio de 35 minutos (28 sin los títulos de crédito) dirigido por Anu Valia y con guion de Zeb Wells, escritor de Marvel Comics desde hace muchos años y que actualmente está escribiendo Amazing Spiderman.

Junto a Tatiana Maslani como Jen / Hulka, en este episodio tenemos el regreso de Trevor Salter como Josh, el joven que Jen conoció en la boda la semana pasada y del que se ha hecho amiga. Además, vuelve Tim Roth como Emil Blonsky en un episodio en que conoceremos a varios de los participantes en el retiro espiritual de Blonsky: Nathan Hurd como Man-Bull, Joseph Castillo-Midyett como El Águila, Terrence Clowe como el supuesto vampiro Saracen y Jordan Aaron Ford como Puercoespín y Nick Gomez como Wrecker.

Reconozco que Hulka me está entreteniendo todas las semanas, pero la verdad es que semana a semana me doy cuenta que la ejecución de la serie es floja no, lo siguiente. Y eso a pesar de un reparto que se les ve entregados, incluso a los personajes más penosos como son los miembros de la terapia de grupo de Emil Blonski a los que conocemos en este episodio. Por encima de ellos, creo que Tatiana Maslani está genial como Jennifer Walters / Hulka, su interpretación es de largo lo mejor de la serie y lo único que evita que el conjunto naufrague. Y lo mejor del episodio de esta semana es cómo Jen se abre en la terapia y nos enseña algunos de sus miedos en relación a su nueva condición de Hulka y cómo eso puede opacar a su yo de Jen. Esa parte realmente me ha parecido chula.

Sin embargo, como en episodios anteriores tenemos una serie vendida como comedia en la que ni sus situaciones ni sus diálogos resultan graciosos. Comentando con mi hermano Fer hace unos días, me recordó lo graciosos que eran (son) los comics de Dan Slott, que hace un montón de años que no los releo. Y cómo además de divertidos por las situaciones y los diálogos que pleanteaba Slott, justo lo que que esta serie no tiene, el comic ADEMÁS tenía sitio para peleas y aventuras superheroicas, algo que esta serie ni se plantea. La diferencia es abismal, no están ni en la misma liga. Y sin entrar en el clásico «el comic es mejor» que lo es, lo cierto es que reconozco que las ganas y la alegría de ver a Jennifer Walters en imagen real ha hecho que me esté conformando con una serie realmente mediocre.

Igual soy yo, pero que el intento de humor del episodio de hoy sea a costa de personajes clásicos de tercera y cuarta fila de Marvel como Puercoespín no sólo no me ha hecho gracia, sino que ha bordeado el mosqueo, al parecerme la típica broma de gente que no lee comics y cree que te puedes reir de los todos personajes porque en el mundo real serían penosos. (Claro que lo serían, pero la clave es que los comics de superhéroes NO son realistas). Y dentro de todo el guionista Zeb Wells consigue que estos personajes acaben teniendo cierta profundidad mientras ayudan a Jen a conseguir el equilibro emocional. Pero lo que han hecho en la serie por ejemplo con Wrecker, un villano super clásico de Marvel que ha puesto en problemas a Thor o Hulk con su Brigada de Demolición, me ha parecido un poco lamentable.

Desde el principio de la serie se ha comentado la amenaza que supondría que alguien malvado se hiciera con una muestra de la sangre gamma de Jennifer. Esto ha sido el hilo conductor de toda la serie, y en este episodio las cosas parece que por fin han despegado. Menos mal, porque a esta primera temporada le quedan apenas 2 episodios. La posibilidad de un final abierto que de alguna manera pueda dar pie por ejemplo a la película de Thunderbolts diría que cobra cada vez más fuerza. Dicho esto, no puede ser que la serie sea malilla y que de alguna manera alguien pueda pensar que con una escena post-créditos final que sea potente, todo va a quedar olvidado.

Quedan dos episodios para que termine Hulka. Entiendo que ahora ya si la semana que viene veremos a Matt Murdock. Pero mucho tendrían que cambiar los episodios para que esta serie no termine en la categoría de «entretenida sin más, la voy a olvidar tan rápido como termine de verla». Y no es que vea nada malo dentro que excepto Tatiana Maslani todo es bastante mediocre. Pero incluso aceptando que no todo puede ser notable, parece que «normal» se está convirtiendo en una peligrosa tendencia en las series de Marvel Studios en Disney+. Como las cosas sigan así, hay muchas posibilidades que NO vea alguna de las series de Marvel de 2023.

Comparto el teaser trailer del episodio:

Aunque She-Hulk es moderadamente entretenida, me sabe un poco mal darme cuenta como con tal de ver a Hulka en imagen real me estoy conformando con realmente poco. Porque esta serie no es que sea floja, es flojísima.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros