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Crítica de Vengadores: Crepúsculo de Chip Zdarsky y Daniel Acuña (Marvel Comics – Panini)

Aprovechando una sesión de firmas, mi hermano Fernando compró la miniserie Vengadores: Crepúsculo de Chip Zdarsky y Daniel Acuña firmada por el artista murciano. Comparto mis impresiones tras su lectura.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En un mundo de prosperidad, el Capitán América ya no existe. Pero Steve Rogers todavía está ahí, vagando a través de una América donde la libertad es una ilusión, donde Los Vengadores son extraños y sus amigos murieron hace mucho tiempo. ¿Cómo reúnes a Los Vengadores en un mundo que no los quiere? 

No compré en su momento esta miniserie de 4 números de Panini en la que recopilaba los 6 números publicados en USA. Soy fan de Daniel Acuña y me parece uno de los dibujantes de mayor personalidad de la Marvel actual. Sin embargo, en los últimos años no he conectado con los guiones de Chip Zdarsky. Ni con los temas sobre los que escribe ni con la misma estructura o diálogos que incorpora a sus historias. Zdarsky no es para mi, y no pasa nada. Puestos en la balanza Acuña con Zdarsky, el presupuesto limitado mandó para la no compra. Como comentaba, un viaje a Madrid de mi hermano y una sesión de firmas de Acuña en Tomos y Grapas me ha permitido, además de leer la miniserie, descubrir que Acuña es una persona super maja con el que da gusto hablar.

Y empezando por las cosas positivas, el dibujo de Daniel Acuña es extraordinario. Estamos en un mundo futuro en el que hace casi 30 años que los superhéroes desaparecieron tras el desastroso Dia H en el que muchos héroes murieron combatiendo a Ultrón. Héroes y casi la mitad de la población de Boston. El gobierno americano prohibió a los superhéroes y empezó a perseguirlos, lo que provocó que los pocos que sobrevivieron abandonaran.

Este mundo del futuro implica diseñar todo. Por supuesto los nuevos trajes de los Vengadores que conoceremos en esta historia, así como de los vilanos. Pero también los vehículos, la ropa y los elementos de tecnología de una sociedad que aparentemente es feliz y ha conseguido una buena vida durante estos años. En ese aspecto, el trabajo de Acuña es espectacular. En realidad, es un trabajo que justifica la compra de un comic independientemente de la historia que se trate.

El corazón de la historia es un Steve Rogers anciano que ha visto como su suero del super soldado se agotaba y vive sus días resignado a que sus mejores días están en el lejano pasado. Steve abandonó como el resto de héroes, pero se siente mal porque ve como la sociedad está abandonando la democracia a cambio de la seguridad que el actual gobierno le proporciona. Una seguridad que se ha convertido casi en autoritarismo, con un gobierno que acalla y persigue al discrepante. Llegará un momento en que Steve no podrá aguantar más injusticias e intentará luchar una vez más. Hasta donde puede luchar un anciano.

La historia de Zdarsky me ha sonado a ya vista de principio a fin. Se han publicado tantas historias de futuros distópicos que todo me sonaba demasiado familiar, no siendo esa una sensación positiva para este comic. Y por un lado entiendo que hay una serie de conveniencias inevitables para que esta historia pueda suceder. Empezando porque el propio Steve Rogers abandonara su trabajo hace 30 años. O que Thor abandonara la Tierra para vivir en Asgard. Son cosas que tienen que pasar o no hay historia. Aunque eso en realidad vaya contra el ADN de los personajes.

Cuando el comic avisa de los peligros de cambiar democracia por seguridad, Zdarsky obviamente plantea una crítica a la presidencia de Donald Trump y sobre todo a la sociedad que le vota. Unido a una crítica a los magnates tecnológicos (¿He oído Elon Musk?) que dominan a los políticos desde las sombras. Iba a escribir que era una crítica sutil, pero en realidad de sutil no tiene nada. Y en realidad, esta idea no es para nada original por parte de Zdarsky, a lo largo de los años hemos leído en Capitán América numerosas historias con el mismo argumento mejor contadas que esta.

Dentro de las conveniencias ridículas, la más grosera de todas es el hecho que Tony Stark muera y Janet Van Dyne desaparezca, y su hijo James Stark quede al cuidado de un supuesto hermano de Edvin Jarvis que en realidad es Cráneo Rojo. Como digo, es un elemento necesario sin el cual no hay comic y que explica que en 30 años Cráneo utilice los recursos de Industrias Stark para convertir los Estados Unidos en una autocracia autoritaria. Pero la idea es sencillamente ridícula y no aguanta el análisis más ligero. Pueden haber conveniencias, pero la mayoría de situaciones me parecían ridículas o forzadas más allá de lo racional.

Un anciano Luke Cage que lidera a un nuevo grupo de Defensores dará a Steve la oportunidad de volver a la lucha gracias a un nuevo suero del Super Soldado. A partir de ahí, el renovado Capitán América tendrá que reunir a un nuevo grupo con Ms. Marvel, una nueva Ojo de Halcón, la sorpresa de Tony Stark, cuya consciencia fue mantenida con vida en Industrias Stark, Thor y una aparición estelar de última hora.

Al ser un comic de superhéroes, tras 30 años dominando el país en la sombra, Cráneo Rojo decide realizar un golpe de estado matando al Presidente, para tomar el control. Esto da la excusa para el gran climax final con una gran batalla en Washington con el destino de la nación en juego. Aunque el comic se titula Vengadores: Crepúsculo, casi parece un comic de Capitán América, dado que el corazón emocional de todo gira en torno a él, como también el principal combate contra Cráneo Rojo.

El comic de superhéroes se nutre de los momentazos. Momentazos que Acuña aprovecha para crear páginas impresionantes. Pero en realidad, los hechos que Zdarsky plantea para generar esos momentos son ridículos, como que Thor llegue en el momento en que alguien le reza pidiéndole ayuda. ¿Significa eso que NADIE le pidió ayuda en 30 años? Y lo mismo para el momentazo de Janet Van Dyne, que esconde una decisión totalmente absurda que dejó a su hijo solo durante tres décadas. Y esto es en realidad el problema de gran parte del comic.

Por cada momentazo visual en el que Acuña lo clava, tenemos una decisión narrativa cogida por los pelos siendo generoso. Empezando por todo, TODO, lo relativo a la historia de James Stark. Hablaba de la sensación de haber visto cosas similares a lo visto en este comic, pero mejor en comics previos. La llegada de Hulk es un ejemplo perfecto, recordando el primer arco de The Ultimates de Mark Millar y Bryan Hitch. Lo que pudo ser un momentazo se convierte en un cliché esperable en una historia alternativa como esta.

Como comic de dejarte llevar y no pensar demasiado, Vengadores: Crepúsculo me parece una gozada gracias a un dibujo impresionante de Daniel Acuña. Como digo, sólo por él merece la pena leer este comic. Aparte de todo lo demás, Acuña imprime una personalidad alucinante a sus páginas, y sus personajes transmiten humanidad y empatía, sabiendo crear los momentos más grandes que la vida que los fans de Los Vengadores hemos aprendido a apreciar.

Pero lo cierto es que la historia de Zdarsky transita lo funcional para que la historia suceda, con las situaciones ridículas que no tienen sentido y que van en contra del corazón de estos personajes. Como comentaba al principio, Zdarsky es un escritor que no es para mi. Y con Vengadores: Crepúsculo tengo una nueva prueba. Que lo disfruten sus fans.

Comparto las primeras páginas del comic:

Me da pena que Daniel Acuña no haya tenido un mejor guion de Chip Zdarsky para esta miniserie. A pesar del maravilloso dibujo del murciano, la sensación de «esto ya lo he leído antes mejor» y «esto es un absurdez» estuvieron demasiado presentes durante la lectura.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Stillwater vol. 3 de Chip Zdarsky y Ramón K. Pérez (Image Comics)

Stillwater, el comic de Chip Zdarsky y Ramón K. Pérez, con color de Mike Spicer, publicado en Image Comics dentro del sello Skybound de Robert Kirkman, llega a su fin en este tercer volumen que cierra (o no) la historia.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

EL FINAL ESTÁ AQUÍ. Las reglas han cambiado y Daniel ocupa ahora un lugar especial en Stillwater. ¿Podrá el control de Galen sobre la ciudad hacer frente a un nuevo desafío? El escritor superestrella CHIP ZDARSKY (Daredevil, Public domain) y el artista ganador del Premio Eisner RAMÓN K PÉREZ (Cuentos de Arena, Jane) concluyen su historia de horror e intriga imperecederos en este volumen inolvidable.

Este tercer y último volumen recopila STILLWATER BY ZDARSKY & PÉREZ #13-18 y STILLWATER BY ZDARSKY & PÉREZ: THE ESCAPE #1 USA.

La premisa de un pueblo donde sus habitantes no pueden morir siempre que se encuentren dentro de las fronteras geográficas del pueblo resultaba super interesante a priori. Ahora que Stillwater ha terminado en su tercer volumen (número 18 USA), veo que me equivoqué cuando en junio de 2021 comentaba en la reseña del primer volumen que veía el concepto de Zdarsky para una serie larga que podría superar las 25 entregas. Esta serie ha publicado un tomo al año, el segundo volumen lo valoré en mayo de 2022, lo que me sugiera que Skybound han ofrecido el tiempo que fuera necesario a Zdarsky y Pérez para que terminaran su historia de la mejor forma posible.

Entrando a valorar el comic en si, Zdarsky ofrece un correcto final a la lucha por el control del pueblo de Stillwater, a la vez que conoceremos la explicación del suceso que ha dado a este pueblo una condición casi mágica. En cuanto a la historia, la verdad es que Zdarsky la ha planteado como una montaña rusa en la que están pasando siempre un montón de cosas importantes para la trama, ofreciendo una narrativa muy Kirkmaniana con buenos cliffhangers y momentos impactantes en todas las grapas. Tengo que reconocer que el giro final del comic me ha dejado super frío, al igual que la idea pacifista que ante un conflicto violento la forma de enfrentarse a él sea usando medios pacíficos, dado que la violencia no se para con más violencia. Esto me ha parecido la típica chorrada buenista que resulta ridícula si se plantea como metáfora de alguna situación del mundo real. Por otro lado, lo que si me ha gustado en la idea de dejar ir el miedo como forma que eliminar el conflicto. En positivo tengo que decir que cuando conocemos el origen de todo queda claro que Zarsky tenía esta historia pensada desde el comienzo, consiguiendo que todo encaje perfectamente. Y aunque la vida del pueblo seguro hubiera podido dar para más, creo que se nota que Zdarsky ha contado la historia tal y como él quería.

El dibujo de Ramón K. Pérez y color de Mike Spicer me parece que está muy bien en lo relativo a la narrativa, mostrando siempre de forma interesante lo que pasa en la historia de Zdarsky. El problema que le veo a Pérez es que estamos ante un comic con muchos personajes vecinos del pueblo que en muchos momentos se me hacen imposibles de distinguir entre si. En el anterior volumen me pareció que el color de Spicer resultaba demasiado monótono y monocromático en algunos momentos. Esto por suerte ha mejorado en este volumen final, distinguiendo por ejemplo claramente los momentos en el presente frente a los flashbacks que nos cuentan la historio de como los habitantes de Stillwater no pueden morir hagan lo que hagan. En el primer volumen había un interés claro por parte de Pérez de convertir al pueblo en un personaje más, consiguiendo que siempre supieras donde están los personajes y hacia donde van. Esta sensación se ha perdido un poco en este volumen final, con unas páginas sangrientas en muchos momentos pero desprovistas de fondos. Dicho esto, a pesar de estos peros, creo que globalmente Pérez y Spicer han ofrecido un buen trabajo que ha sumado a la historia, no la ha hecho más difícil de disfrutar.

A destacar también que este volumen incluye el especial Stillwater: The Escape, que junto a unas páginas de Zdarsky y Pérez que dan unidad al comic, incluye tres historias cortas creadas por Jason Loo (The prisoner), Andrew Wheeler con Soo Lee y Dee Cunniffe (Live to tell) y Ethan Young y Dee Cunnife (Matrimony). Estas historias pasadas de gente que intentó abandonar el pueblo sirven para dar mayor escala al drama de Stillwater, a la vez que entiendo que sirvió para que Ramón K. Pérez se tomara un respiro antes de iniciar el último volumen también incluido en este tomo.

En todo caso, dentro que todo se nota pensado y desarrollado tal y como quería Zdarsky, tengo que reconocer que no he conectado con el final de esta historia. Eso provoca que Stillwater me deje una sensación de haber ido de más a menos. Me parece un buen comic, no uno notable, y creo que ha ofrecido un buen entretenimiento, pero con la sensación que podría haber sido mejor.

Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 13 USA:

Stilwater ha terminado y la verdad es que el final ha sido un poco anticlimático. En todo caso, al tratarse de una obra en tres volúmenes, creo que ha resultado una buena lectura.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Crossover vol. 2 de Donny Cates y Geoff Shaw (Image Comics – Panini)

Segundo volumen de Crossover de Donny Cates y Geoff Shaw, con colores de Dee Cunniffe, que trae a numerosos invitados especiales amigos de los creadores del comic para reforzar la idea de comic meta textual que habla sobre el proceso de creación y la relación entre autores y su obra impresa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Hace cinco años el reino de ficción de los cómics colapsó sobre nuestro mundo real. Ahora, en medio del caos, se alza una nueva amenaza. Alguien, o algo, está matando guionistas de cómics por todo el país. ¡Scott Snyder! ¡Brian K. Vaughn! ¡Chip Zdarsky! ¡Robert Kirkman! ¡Brian Michael Bendis! Nadie está a salvo en el sangriento y explosivo segundo volumen de… ¡Crossover!

Este segundo volumen incluye los números 7 a 13 USA, que además de los creadores, incluyen historias de Chip Zdarsky y Phil Hester (nº 7), Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming (nº 10, Powers) y Robert Kirkman con Phil Hester (nº 12, The walking dead).

Crossover es un comic con una elevada carga metatextual, al presentar la premisa de un mundo en el que personajes de comic han penetrado en el mundo «real». En el primer volumen jugaron a sorprender al lector al incorporar a la historia a numerosos personajes del mundo indy como Madman (creado por Mike Allred), Savage Dragon (Erik Larsen), Hit-Girl (Mark Millar y Romita Jr.) y muchos otros, creando una situación en la que cualquier cosa podía pasar. En este segundo volumen la dosis de entretenimiento se mueve hacia la narración metatextual, jugando con la relación entre creador y obra y como una vez el personaje aparece impreso en el comic deja de pertenecer a los creadores y pasar a ser de los lectores.

Hablando de comics en los que se reflexiona sobre la relación de los personajes de comic con sus creadores, creo que hay una influencia y homenaje claros de Cates y Shaw a comics maravillosos como el Animal Man de Grant Morrison en el que Buddy le pedía explicaciones a su creador por todo el sufrimiento que le había hecho pasar, y en modo humorístico a la Hulka de John Byrne en el que Jennifer criticaba y acababa despidiendo a Byrne por los comics malos que estaba creando a su costa. Tengo que reconocer que dada la fama de creador de historias punkies de Cates, dentro que el comic es muy entretenido, no acaba de sorprender que la idea de Crossover ante esta relación sea hacer que un personaje de comic quiera matar a su creador. De la forma más sangrienta y chunga posible, claro.

En este volumen, más que crossover de personajes (que los hay), el cruce se realiza entre autores de comics amigos de Cates y Shaw. Ya no es que Bendis y Oeming presten a los personajes de Powers, es que Bendis aparece en el comic y un segmento del comic está escrito por el y dibujado por Oeming. De igual forma, sorprende que todo el número 7 esté guionizado por Chip Dzarsky con dibujo de Phil Hester y tinta de Ande Parks, algo que rompe como digo las expectativas previas.

Dentro de este elemento metatextual, me gusta la forma en que resaltan algo que sobre todo en el mundo mainstream de Marvel y DC se ha dejado de lado, y es que el comic es un esfuerzo colaborativo entre un escritor que imagina la historia y un artista que la transforma en imágenes y sin el cual el comic por definición no existiría. Los Vengadores de Hickman no son sólo del guionista, o no deberían ser, dado que habría que valorar a los diferentes artistas que trabajaron en ella, cosa que lamentablemente suele obviarse. Sin embargo, en los últimos años los plazos de entrega cada vez más ajustados hacen imposible que un artista pueda mantenerse en una colección, provocando las propias editoriales que hayan una sucesión de artistas sustitutos y fill-ins constantes que hacen imposible que haya una continuidad artística que sí encontramos en el indy. Hablamos tanto del Veneno de Donny Cates en lugar del Veneno de Cates y Stegman, por ejemplo, que está genial que se nos recuerde explícitamente que este crossover es tan propiedad de Geoff Shaw como de Cates, y de hecho Shaw es fundamental para darle el aspecto gráfico que al final tiene el comic.

Hablando de Shaw, su trabajo en Crossover junto al colorista Dee Cunniffe me parece que está genial y brilla a gran altura, presentando la historia de forma super dinámica y jugando sin problemas con los diferentes estilos de dibujo que se asocian a los personajes especiales que pasarán por estas páginas. He comentado muchas veces que se me hace difícil poder valorar positivamente un comic si el dibujo es montonero (o directamente mediocre), y me alegra confirmar que no es el caso en absoluto con este comic.

Dentro que el comic me ha gustado, hay una parte con la que he conectado menos. Y es que Crossover se ha vuelto menos divertido en este segundo volumen, al pasar de ser un comic que muestra una aventura protagonizada por personajes de comic, al convertirse en un comic que habla de los autores que los crean. La parte de Bendis o Kirkman puede considerarse bromas autoconscientes al enfrentarse a lo que siempre se ha dicho (y criticado) sobre sus comics y su estilo de creación, y en el caso de Zdarsky a la imagen pública que él se ha creado. Pero la parte que Cates se guarda para si mismo me ha resultado super egomaniaca y bastante ombliguista, convirtiendo la historia en un «mira que listo y ocurrente soy». Y lo que es peor, mira qué vida tan interesante tengo que provoca que este comic sea de esta manera. Unido a esto, llega a un nivel de autoconsciencia meta textural que Cates incluso introduce una pulla a la web de cotilleos comiqueros Bleeding-Cool que es imposible de entender a no ser que estés un poco al tanto de la actualidad USA, lo que de nuevo provoca que en lugar de plantear un comic entretenido, está presentando uno que presume de lo ocurrente e imaginativo que es. Cosa que lo es a medias, en mi opinión.

Cates en todo caso confirma en Crossover que es un experto narrador que entiende perfectamente el medio comiquero, creando unos estupendos cliffhangers al final de cada grapa que mantienen al lector interesando en el comic y en lo que va a pasar a continuación. En ese sentido, el cliffhanger final del tomo resulta super chulo aunque se trata de un giro que claramente se ve venir. Crossover me parece un buen comic, pero me deja cierta sensación que no es tan inteligente como Cates cree, o quiere hacernos creer. Sin embargo, puestos a no decir sólo cosas que no me han encajado, me gusta de este comic la idea que al ser todo ficción, no tiene sentido limitarte a ti mismo creando un comic cuando puedes ir a por todas si te atreves a estar dispuesto a romper tus propios límites autoimpuestos.

Por cierto, dentro que este segundo volumen de Crossover me ha gustado (aunque sin fliparme), compruebo para mi disgusto que tras la publicación de este segundo volumen en USA, no se ha publicado ninguna nueva grapa, ni siquiera está solicitado el número 14. Esto significa que vamos a tardar muchísimo tiempo en poder leer el tercer volumen, que ya veremos si es el último de la serie.

Leí que Donny Cates ha estado una temporada pachucho. Y aunque va a abandonar su trabajo en Hulk y Thor, tiene ya planificada una historia importante para Marvel, que de momento aún no puede ser anunciada. Espero que además del trabajo por encargo pueda volver a ponerse al día con su trabajo de creación propia, no sólo este Crossover, sino también Redneck, su otra serie en Image con dibujos de Lissandro Estherren, cuyo último arco se canceló y está pendiente también de publicarse.

Comparto las primeras páginas de este volumen, obra de Chip Zdarsky y Phil Hester:

Crossover me parece un buen comic pero demasiado auto consciente de si mismo, de forma que se ha perdido un poco el disfrute que debería darnos su lectura.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Newburn vol. 1 de Chip Zdarsky y Jacob Phillips (Image Comics)

Estaba buscando un buen noir y lo he encontrado en Newburn, el nuevo comic de Chip Zdarsky con dibujo de Jacob Phillips (That Texas blood) que realiza una actualización de las historias de detectives ambiguos en un mundo peligroso.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Easton Newburn es un detective privado sin lealtades, que investiga conflictos entre facciones criminales rivales. Junto a su ayudante Emily, Newburn sigue a asesinos, pirómanos y funcionarios corruptos, mientras intenta mantenerse fuera de su punto de mira.

Esta nueva serie del ganador del Eisner CHIP ZDARSKY (Daredevil, SEX CRIMINALS) y la estrella emergente JACOB PHILLIPS (THAT TEXAS BLOOD) sigue a Newburn mientras realiza trabajos para todas las organizaciones criminales de la ciudad de Nueva York, coleccionando enemigos por el camino.

Este primer volumen recopila los 8 primeros números de la colección abierta que está siendo editada por Image Comics.

Chip Zdarsky va camino de ser uno de los grandes nombres del panorama mainstream si no lo es ya. Al éxito de su Daredevil con Marco Checchetto se suma su fichaje por DC para guionizar Batman, confirmando que ahora mismo es un autor on-fire. Zdarsky además está simultaneando el work-for-hire en Marvel y DC con otras obras de creación propia como son The All Nighter para Comixology Originals, y ya dentro del sello Image, Public image, Stillwater junto a Ramón K. Pérez o el comic que recomiendo hoy, Newburn junto a Jacob Phillips.

Lo primero a destacar de Newburn es que NO tiene nada que ver con Stillwater, su otro comic de creación propia. Y esto me gusta, me gusta mucho. Easton Newburn es a priori un arquetipo dentro del género negro, un antiguo policía reconvertido en detective privado que acepta casos complejos que nadie más aceptaría y que se granjea enemigos con cada investigación que resuelve. Pero cuando entramos en el detalle descubrimos un montón de elementos originales que convierten a Newburn en alguien complejo y muy interesante. Empezando por ser una persona corrupta que aceptaba sobornos cuando era policía y que realmente su empleador no es alguien que busca justicia sino las familias mafiosas que necesitan que alguien encuentre al culpable antes que una muerte en el peor momento provoque una guerra total entre las familias mafiosas de Nueva York. La construcción de Newburn y también de su joven ayudante Emily me parece super interesante, y por lo visto al final del volumen no tengo duda que quedan muchas capas que desentrañar.

Otro elemento interesante de Newburn es la estructura de las historias contenidas en este primer volumen. Las cinco primeras grapas nos cuentan cinco historias autoconclusivas con las que empezamos a conocer la inteligencia y ambigüedad de Newburn, dejando claro que NO es «el bueno», sino alguien que hace lo que hay que hacer en cada momento para protegerse a él y evitar una guerra, lo cual no siempre coincide con que el culpable pague por su crimen. Posteriormente, en los números 6-8 conoceremos detalles de la vida de Emily y cómo los pecados del pasado siempre consiguen abrirse paso en el presente. En conjunto, este primer volumen me ha parecido una estupenda tarjeta de presentación de unos personajes de los que quiero conocer más.

Conocía a Jacob Phillips al colorear a su padre Sean en sus últimos comics junto a Ed Brubaker, por ejemplo en la serie de novelas gráficas Reckless. Su salto a artista completo en That Texas blood junto al escritor Chris Condon creo que estuvo resuelta con muy buena nota y en Newburn tenemos una nueva de Phillips englobada en el noir pero con un feeling diferente al de su otro comic, ya que una es una historia asentada en la Nueva York del presente mientras que That Texas Blood cuenta historias de frontera ambientadas en muchos casos en el pasado.

Phillips transmite el carisma perfecto a sus protagonistas Newburn y Emily, y crea todo un mundo de personajes secundarios recurrentes entre policías y mafiosos que son perfectamente reconocibles y destacan entre si. En la parte del diseño de personajes, no se puede pedir más. Phillips además cuenta perfectamente las diferentes historias y muestra una más que correcta narrativa, aunque igual que le pasa a su padre, sus figuras pecan un poco de una excesiva rigidez, mostrando que en ese apartado todavía tiene que mejorar.

Me parece también interesante el uso del color que aplica Phillips a sus páginas. En lugar de buscar un color «naturalista» (si es que el término es aplicable), Phillips utiliza una paleta de tonos pasteles planos que contrastan muchísimo (y le diferencian) respecto a los actuales coloreados por ordenador que son la norma en el medio actualmente. De hecho, aunque hay alguna viñeta cuya elección de color me canta un poco, la verdad es que globalmente encuentro que el comic tiene, precisamente gracias a este color, una personalidad bestial. En los comics de su padre y That Texas blood están ambientados en el pasado, pensaba que este color añadía un feeling atemporal que le venía perfecto a dichas historias. Ahora veo que esto es también aplicable a un comic ambientado en el presente, aunque diría que el resultado no es tan satisfactorio como en dichos comics. A nivel general me alegro que haya artistas que se atrevan a apostar por su propio estilo en lugar de optar por por lo que podría considerarse más comercial, incluso dándome cuenta que este estilo de color le hace ser más rápido respecto a si tuviera que aplicar un color más convencional a sus páginas, lo que indicaría una elección de estilo más utilitaria que creativa. Pero mientras funcione, no le voy a poner ningún pero.

En resumen, estupendo arranque de Newburn. Dado que entiendo que Phillips va a tener que simultanear sus dos colecciones, espero que en 2023 pueda tener nuevos tomos de That Texas blood y de este Newburn.

Comparto las primeras páginas del comic:

Muy buen arranque de Newburn, un comic que ha sabido dar una vuelta de tuerca interesante a las viejas historias de detectives y que me ha dejado con ganas de más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Stillwater vol. 2 de Chip Zdarsky y Ramón K. Pérez (Image Comics)

Hoy quiero recomendar el segundo volumen de Stillwater, el estupendo comic de Chip Zdarsky y Ramón K. Pérez, con color de Mike Spicer sobre un pueblo en el que sus habitantes no pueden morir, que está siendo editado por Image Comics, dentro del sello Skybound de Robert Kirkman.

PUNTUACIÓN: 7/10

El caos estalla en Stillwater. Con el juez fuera de servicio, Ted y su milicia asaltan la ciudad y toman el control. Pero en este pequeño pueblo donde nadie puede morir, hay otros dispuestos a ir aún más lejos… «El ritmo, el guión y las ilustraciones son dinamita». -¡Vuelve la sensacional serie de terror de CHIP ZDARSKY (Daredevil) y RAMÓN K PÉREZ (Tales of Sand, Jane)!

Este segundo volumen recopila STILLWATER BY ZDARSKY & PÉREZ #7-12 USA.

El comics de Chip Zdarsky y Ramón K. Pérez fue una de las sorpresas comiqueras del año pasado. La historia de un pueblo en el que por motivos nunca aclarados sus habitantes no pueden morir ofrece una historia muy diferente a lo esperado que tiene claro el elemento de entretenimiento. La historia de Zdarsky no da un momento de respiro y me asombra comprobar lo diferente que el el pueblo de Stillwater tras tan sólo 12 números. De hecho, creo que hay varias situaciones con cambios de status-quo en el pueblo que hubieran agradecido que Zdarsky se hubiera tomado un poco más de tiempo para establecer estos cambios, de forma que no llegamos a saber si son buenos o malos cuando llega la siguiente revolución al pueblo. La historia está bien, pero en cuanto a ritmo, no tienen nada que ver por ejemplo con el Kirkman de The Walking Dead. Y obviamente no tiene porque ser igual a TWD, de hecho claramente Zdarsky transmite que está contando la historia que quiere contar en cada momento, pero me quedo con la sensación que habían muchos elementos interesantes en Stillwater que Zdarsky ha decidido no contar en aras del ritmo non-stop.

Dentro que cuentan la historia perfectamente, el dibujo de Ramón K. Pérez con color de Mike Spicer me ha parecido un poco por debajo de lo esperado, o al menos de lo que recordaba del primer volumen. Sobre todo el color plantea muchas páginas casi monocromáticas, como pueden verse en la preview que incluyo a continuación, lo que genera una elección estilística interesante pero que acaba restando en lo referido a la fuerza dramática de la historia. Junto a esto, me gusta la narrativa de Ramón K. Pérez , pero en varias ocasiones hay personajes que me generan confusión ya que no acabo de reconocerlos, al ser muy parecidos entre si. Dicho esto, no creo ni mucho menos que el arte esté mal, ni mucho menos, pero si que diría que Pérez y Spicer han levantado un poco el pie del acelerador, no se si debido a los plazos de entrega.

Me estoy leyendo y me está quedando una entrada bastante negativa, y lo cierto es que me ha gustado la lectura de este segundo volumen de Stillwater. De hecho, tuve que obligarme a dejar de leerlo y guardarme la segunda mitad para otro día, porque la historia está planteada para leerse de una sentada y resulta super adictiva. Parte de mi afición comiquera la planteo buscando comics diferentes a los de Marvel o DC que me ofrezcan cosas diferentes. En ese sentido Stillwater es puro entretenimiento y no tengo duda que voy a comprar el tercer volumen en cuanto se publique.

Comparto las primeras páginas de este segundo volumen:

Stillwater sigue contando su historia a toda velocidad sin dejar un segundo de respiro. Un comic estupendo a cuya premisa creo que se le puede sacar mucho más jugo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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